Una peli que empieza explicándote el concepto “hacer la cobra” hay que reconocer que promete mucho. Si a eso, después, va añadiéndole, condimentando el festín con “el abrazo del koala” o “la postura del lemur”, su atractivo se multiplica. Pues sí, estuvimos en el cine viendo la “pilícula” Pagafantas, de Borja Cobeaga.
Creo que es difícil, por lo menos entre los hombres, no ser un “pagafantas” o haberlo sido en algún momento de tu vida. Por ello, no puedes dejar de identificarte en muchos momentos con Chema, personaje interpretado por Gorka Otxoa (¡Vaya semanita!), y su creciente y sistemática humillación con el objetivo de conseguir el amor inalcanzable de Claudia (la argentina Sabrina Garciarena, de la misma nacionalidad que su protagonista).
El muchacho se va dejando llevar por la ilusión, quedando en ridículo ante todos, y cagándola una vez tras otra. Como los demás personajes mantienen una dignidad ante el comportamiento del personaje, este contraste hace que el espectador cobre una mayor conciencia sobre lo absurdo y trágico-cómico de las situaciones que se suceden.
Potenciando al personaje principal, está el tío Jaime (Óscar Ladoire, ¡atiendeeeeee, A.M.!), alter ego de Chema, que puede vislumbrar su futuro en el “pagafantismo” sesentón de dicha figura. Los chanantes Julián López y Ernesto Sevilla también tienen sus momentos en la obra, para regocijo de la muchachada. Especial atención, a los momentos estelares reservados a la señora Begoña (María Asquerino, Goya a la Mejor Actriz de Reparto en 1990).
Y ahí Chema, que no Antxón, arrastrado por la sonrisa de una mujer que le trata bien y que llega a considerarle su “mejor amigo” (¡aaaaaaaaaaaaaaaaah!), cuando el pobre chaval (la historia transcurre entre sus 26 y 27 años) lo que verdaderamente quiere, y todo el mundo menos Claudia parece haberse dado cuenta, es mojar el churro (eso sí, con regularidad, no para rollo de una noche). Y tú ahí, viéndolo, observándolo, observándote a ti mismo en situaciones similares en las que has interpretado con la dignidad-indignidad correspondiente el papel de “pagafantas”… y no puedes parar de reírte de él/ti mismo.
A lo largo de la película, seremos testigos de una gradual degradación “pagafantiana” de Chema, llegando a momentos tan estúpidos como la “falsa boda” en aguas internacionales para conseguir que a Claudia le den los papeles (incluido polvo nupcial con el novio argentino, presente en la ceremonia, ante los atentos oídos del Pagafantas, con mayúsculas.
Al final, pues ocurre lo que tiene que ocurrir, o sea, que el Pagafantas sigue siendo un auténtico Pagafantas. Amén. Alguien podría haber tenido la tentación de hacer que se enrollaran al final los personajes. Pero, nooooo. El espíritu de la película se mantiene. La esencia se respeta. Y se evita una tropelía para cerrar la obra como hubiera sido un lío entre el Pagafantas y el objeto de deseo. El “pagafantismo” “triunfa”, y Chema pasa de la categoría de “amigo” a la de “hermano”, como tiene que ser.
Una nueva muestra de que en España, la gente que viene de la televisión parece estar más preparada para ofrecer al espectador historias interesantes, que sean capaces de enganchar al público mediante un buen guión (en este caso del director Borja Cobeaga y de Diego San José). Algo que, según se observa, no han asumido todavía muchos cineastas, prestos a la lágrima fácil y a las quejas por el mal estado y mal trato al cine nacional. Ellos/as, a su manera, también son unos magníficos PAGAFAAAAAANTAAAAAAAAAAAAAS.
¡Ahora, Chema! ¡Suéltala y que se dé un mamporrazo! XD
Transformers II, que tiene otro nombre, pero que no sé cuál es (tampoco es que haya puesto excesivo interés por quedarme con el título) está suscitando una serie de incidentes, como Lost, que van a acabar por hacer que desee ver la película, o lo que sea.
Para empezar, mi querida Fox, la quiero casi tanto como el canal que está encendido casi siempre que estoy en casa (que tampoco es que sea mucho tiempo), hace unas declaraciones señalando que el visionado de la “obra” puede provocar problemas cerebrales. O sea que ni Risto Mejide podría hacer peor campaña por OT. Además, añadía que no se explicaba cómo ese tipo de “productos” podían salir adelante. Esta chavala no tira piedra contra su tejado, va directamente a los cimientos. Una figura.
El director, Michael Bay (Bad Boys, La Roca, Armageddon, La Isla…; nominado en dos ocasiones al Razzie al Peor Director, dicho sea de paso), la reprende. Indica que sus declaraciones (las de Megan, no las suyas propias) son ridículas y frutos de su juventud. Y encima, con toda la cara, se vanagloria con unas perlas que no tienen desperdicio: “Nicolas Cage no era un gran actor cuando lo contraté, tampoco Ben Affleck antes de que lo pusiera en Armageddon” (http://www.fotogramas.es/Noticias/Michael-Bay-pide-mas-humildad-y-gratitud-a-Megan-Fox). ¡Ole, ole y ole! Sólo tenemos que obviar que Nicolas Cage ganó el Oscar por Leaving Las Vegas, obra que no es ni mucho menos de Bay, antes de aparecer en La Roca, y que Ben Affleck ¿cuándo coño ha sido un gran actor? Inclusive éste ganó el Oscar el Mejor Guión antes de intervenir en Armageddon por El Indomable Will Hunting (con otro “artistazo” llamado Matt Damon). No quiero hablar de Will Smith, que con El príncipe de Bel-Air gozó de una popularidad que Bay no va a conseguir nunca (salvo que se acueste con Megan Fox y se haga público), por mucho que lo dirigiera en Bad Boys.
Con este tipo de enfrentamientos verbales se consigue aumentar el interés en torno al estreno de una película. Los líos amorosos venderían más. Y no te digo si aparecieran unas fotos de la chica en topless… Pero ya, para más inri, leo una crítica demoledora en otro medio. Y nunca en mi vida había deseado ver una película que sé que tiene que ser una auténtica bazofia. En casi todas las publicaciones, las críticas suelen ir valoradas del 1 al 10, o de 1 a 4 ó 5 estrellas, dependiendo del medio en cuestión. Pues a Transformers 2, o cómo se llame, no se le da ni la mínima puntuación. ¡Con un par! Y el crítico se cebaba con Bay de tal manera que me iban a sangrar hasta las almorranas de tanto partirme el ojete.
Es difícil resistir tanta tentación. La posibilidad de ver una película que probablemente te saque los colores de vergüenza ajena se antoja, con Megan Fox, como un delicioso sarcasmo. En fin, habrá que visionarla y estar “agradecidos” a Michael Bay por tal “logro”. No todo los creadores consiguen el calificativo de “Peor Película de la Década” para una obra suya… Y eso también tiene su valor. ¡Ánimo, Michael (Bay)! ¡Seguro que este año consigues tu anhelado Razzie!
Como no podía ser menos, a fin de cuentas todo el post no era más que un pretexto, una fotaca de esta muchacha jamelga de tan buen ver (por detrás, todavía, de Christina Aguilera).
P.D. Había una foto más sugerente, pero ya lindaba con el género adulto/mayor-de-edad/tres rombos.
¡Ay, Megan Fox! ¡Tú sí que nos vas a provocar un "aneurisma" en el cerebelo!
¡Verano! ¡Qué hermosa estación! Días más largos. Más horas de sol de verdad. Más calor. Las mujeres visten con menos ropa, alegrando la vista de los varones. Los hombres también llevamos menos ropa, para desgracia de las féminas. La horteridad alcanza cada año nuevas cuotas en todos los aspectos imaginables: moda, música, tatuajes… Las televisiones inician una competición, en la que ponen toda la carne en el asador (toma ya, frase hecha made in Periodismo), por ver quién pone una programación más deleznable, “alcanzando” las cotas más ínfimas de calidad imaginables. Las series, de vacaciones, como los críos: nada de Lost, nada de Dexter, el dr. House fuera de escena, sin noticias de Sheldon, Hank Moody desaparecido… Deportes, pues tampoco: ni fútbol ni ACB ni NBA; sólo un Tour cada vez más descafeinado (le pondría la guinda que lo presentara Jesús Vázquez), y unos torneos de verano que están a la altura de la parrilla televisiva. El cine tampoco está como para tirar cohetes… Y de salir con los colegas, cómo no te lleves un tupperware y las bebidas compradas en el Lidl, mejor ni hablar.
Parece que el verano es cosa de críos y profesores… ¡Ah! ¡Y se me olvidaba! También de los seguidores del Real Madrid, que atestan el Bernabeu cada semana para la presentación de un nuevo jugador (hoy tocaba Benzema, que es como Güiza pero en francés), aunque yo sigo pensando que el verdadero motivo es que la refrigeración del estadio funciona de puta madre… No todo iba ser malo en verano (aunque para ello tengamos que obviar las declaraciones de Aznar amenazándonos con el hecho de que todos los días piensa en “volver”, como Almodóvar pero con el pelo más rebelde).
La chica me estaba mirando alucinada. Y yo, en el colmo de mi estupidez, estuve a punto de preguntarle: “¿Y no lo sabes tú?”. Pues allí me encontraba, en una de las cajas del Fnac, con cara de lelo, cuando la muchacha que me estaba atendiendo me señala que introduzca el PIN de mi tarjeta (de débito) para poder realizar el pago de la compra.
“¡Cojones! Si es facilísimo. Es casi tan estúpido como el 1234 o el 9999″. Pero nada, me aturrullo, me quedo en plan imbécil y tras, por fortuna, descartar plantearle la cuestión a la cajera, se me viene a la cabeza una felicísima idea (brillante, genial, por supuesto): “¿No hay otra solución?” (yujuuuuuuú, escuela de cracks). “Sí, puede pagar en efectivo”. Esa opción no sería mala, sino llega a ser porque rara es la vez que tengo un puto duro encima, así que como alternativa, alegre y satisfactoria, concluyo que lo mejor va a ser pagar con una tarjeta de crédito, para que firme y punto: ni PIN, ni tontunas, ni “ná de ná”…
Desde entonces, cinco días tratando no sólo de acordarme de los cuatro dichosos números, sino tratando de descubrir qué cojones hice con la carta en la que me indicaban la numeración (ya me puedo imaginar que estará con Bin Laden o por ahí).
Y esta noche he estado a punto de mezclar el ácido clorhídrico con sulfato de sodio, vamos que la iba a liar parda (http://www.youtube.com/watch?v=ICQrvG6jfOA). Atención a la jugada, me meto en la página de los Lakers, pues han fichado a Artest (sí, el tío que él sólo se iba a pelear con todo el estadio de Detroit). Y con el tema de Cristiano Ronaldo, me da por preguntarme: “Oye, tú, ¿cuánto costará la camiseta del pavo este (sin sangrar)?” Y me encuentro que 90 dólares. Y ya me da por cuestionarme: “¿Y Gasol?”. Lo mismo. Y entonces que se enciende la “lucecita” y caigo en la cuenta de que, vaya mierda de fan/adepto que soy: ¡nunca he entrado en la página de los Bulls! Sí, el tío gilipollas que estaba buscando como loco la camiseta de Michael Jordan en la Quinta Avenida, no se le ha pasado por la cabeza echar un vistazo a la web oficial de Chicago. Y en eso que entro, y que me encuentro un cuadro muy guapo, a mano, de una imagen que sí pude compra en Nueva York: “Air” Jordan volando, a punto de machacar el aro. De estas fotografías que te ponen los pelos como escarpia. Y en esto que me da por seguir buscando, y que no encuentro la camiseta de Jordan (sí la de Pippen, pero está también estaba en la NBA Store de la Quinta), y que, fíjate tú, hallo, descubro, nada más y nada menos, señoras y señores, niños y niñas… un balón Wilson… autografiado por Michael Jordan. ¡Aaaaaaaaaah! ¡Qué pesadilla! ¡Casi 1.500 dólares que no tengo y que me ha rondado por la cabeza gastarme (eso sí, el número del PIN sigue sin dar señales de vida)! ¡Qué la lío parda! Por suerte, no tengo tarjeta de crédito que aguante ese límite… ¿Y si puedo pagar con PayPal? ¡Fuera, fuera!
Msantaella, déjate de gilipolleces y concéntrate en los números en los que te tienes que concentrar: 4, 8, 15, 16, 23, 42… ¡Uuuf! Ahora todo vuelve a estar en su sitio: orden dentro del caos.
Me cago en Sócrates. Me meo en Platón. Le suelto una boñiga a Aristóteles… y a los que estuvieron antes, también a todos, desde Parménides hasta Heráclito. Gracias a ellos, o desgracias a ellos, nos han estado intentando imbuir desde hace centenares de años de la idea de que ¡viva la meritocracia!, ¡arriba la democracia!, ¡olé la madre que nos parió!
Eso sí, mucho rollo patatero, pero con sus esclavos, sus “bárbaros” y sus mujeres, cosas que no entraban en discusión, porque eso tenía que hacer así. Y actualmente, desde que eres crío, te inculcan la idea de que tus méritos, tu capacidad, tu actitud, tu preparación y/o tu inteligencia forman un compendio que establecerá y determinará tu éxito en la escala social-laboral. ¡Y un cojón de pato! ¡Eso no ocurría ni en el “mundo de las ideas” de Platón! ¡Un mojón! ¡Una mierda!
Pero, claro, el concepto de “meritocracia” es como el de la “vida en el Cielo” del cristianismo (no el de Ronaldo): sirve para mantener vivo el sistema y que la cosa vaya tirando… ¿Y si te dijeran desde crío la verdad: “oye, escucha, por mucho que te esfuerces y te prepares, ves a aquel tío que no sabe hacer la “o” con un canuto, pues ése, como su padre es tal, siempre va a estar por encima tuya y si, por casualidades de la vida, tuvieras el “infortunio” de llegar “más alto” que él, ándate con ojo”?
Probablemente si nos hubieran adoctrinado de esta manera, todos seríamos una panda de cabronazos, pero al menos, el punto de partida sería similar y todos estaríamos expuestos a las puñaladas en igualdad de condiciones, dando y soltando navajazos, como un buen pascual duarte… Que la espada de Damocles se cierna sobre nosotros.
Más de 80.000 personas esperando ansiosos. Y ahí está, él, Cristiano y Ronaldo. Dos por uno. El Bernabeu a reventar. El acto, como si de la investidura de un rey se tratara. Todo ceremonia, todo protocolo, todo gala. A falta de pan, el circo siempre parece funcionar. Supongo que el primer contacto con la estrella habrá sido gratis. Floren para ese tipo de cosas suele tener mucho tacto: que lo vean de balde y que, después, pasen por caja y se gasten los 85 euros en comprar la camiseta de CR9. Si el 2,5% de los que han acudido al estadio adquiere esa parte de la equipación el montante asciende a 170.000 euros. ¿O es que creíamos que los 94 millones de euros (más los diez de comisión que se ha llevado el agente) iban a aparecer de la nada?
Yo es que sigo siendo demasiado de Zidane. Es más, cuando le dio el cabezazo a Materazzi en la final del Mundial, yo ya sabía el “espagueti” se lo merecía. Estaba claro: por un lado, un defensa italiano; por otro, Zidane. ¡Por dios! ¡Blanco y en botella! Y ahora nos traen a este hombre, presentado en el mismo envase, tratando de hacernos creer que el contenido es si no el mismo, casi idéntico (algo parecido a lo que nos tratan de vender con LeBron y Michael Jordan -en estos días hay que especificar un poco-).
En fin, la cosa está muy mala. Con algo habrá que ilusionarse. Ya tendrá tiempo la Realidad de meternos una hostia… again. Pero mientras tanto nos sumaremos a la algarabía y gritaremos “¡Viva Kaká!”, digo “¡viva Cristiano Ronaldo!”…
El otro día circunstancias que escapaban a mi control me obligaron a salir de noche, de marcha me refiero. Diréis: “¡vaya gilipollez, como cualquiera en fin de semana!”. En mi caso concreto, que nunca me ha gustado excesivamente este tipo de festejos, pues si es algo excepcional y por ello, lo comento como el hombre que ha vivido toda su vida en Oliva de la Frontera y, de repente, se encuentra en París: se encuentra fuera de lugar, en un sitio cuyo idioma no domina y viendo a peña comportarse de una manera “ilógica” (después, descubres que no es así, sino que, simplemente, tú no controlas los parámetros que rigen la situación).
Así, por ejemplo, una de las premisas es que si sales de marcha (al menos en la costa mediterránea), estás obligado/a a aguantar como mínimo hasta las cuatro de la mañana. Eso es como el bautismo para los cristianos, condición sine qua non. Sólo una excusa de fuerza mayor te podría librar de irte antes de esa hora, por supuesto, previo aviso certificado y homologado por todos los componentes de la parranda. O sea, como mínimo, tienes que apuntar que a la mañana siguiente tienes que madrugar a las siete de la mañana para coger un avión y visitar a tu madre, a la cual llevas sin ver seis años. Con eso, pues ya podrías colar.
A partir de las cuatro, ya puedes intentar irte. Aunque no falla: siempre vas a tener a amigos/as que te den el coñazo para que no te vayas por lo menos hasta que le hayáis pasado la fregona al bareto y el dueño os haya dado las llaves para cerrar. Que digo yo: ¿de verdad es necesario regresar a tu casa cuando el sol ya te molesta la vista? Aun así, si te empeñas, lograrás irte, quedando como un bastardo/a traidor/a, fracaso a la causa. Eso sí, la huida te costará al menos tres cuartos de hora. La opción de “despedirse a la francesa” es aquí casi la mejor opción. Esperas a que las “almas de la fiesta” se despiste y “adiós, muy buena, si te he visto no me acuerdo”.
Alcohol y otro tipo de sustancias psicotrópicas merecen todo tipo de comentarios. Si no bebes y sí sólo te endrogas bajo prescripción médica, entonces no te queda otra que sentirte como una especie de personaje de una novela de Kafka: “¿dónde estoy?, ¿qué hago yo aquí?, ¿de dónde me han salido estas patas?”. Bailes frenéticos, morreos inexplicables, trabalenguas, amistades inverosímiles y demás rarezas se suceden por obra y gracia de Legendario, Smirnoff y el sr. Ballantines, entre muchos otros.
La música es otro de los puntos a destacar. ¿Por qué hay un porcentaje tan alto de mujeres a las que le gusta bailar? ¡¡Casi todo tipo de música!! Da igual que sea Loquillo que la Carrá, que el Chiki-Chiki o que una sesión “infumable” dance. Si estás en un bar con música decente, la noche se te puede hacer amena, pero si te “encierran” en un cuchitril house-techno-calorreo, vas servido. Más te vale tener buena compañía, para que la noche no te sea muy larga… Por lo menos para aguantar hasta las cuatro (yo creo que alguna noche he salido y desde el primer minuto iba contando lo que restaban para la “hora clave”: “¡MIERDA, SÓLO SON LAS UNA MENOS CUARTO!”).
En esta última salida se dio una circunstancia muy particular. No sé si será la moda ahora. Lo tendré que preguntar entre mis colegas más aficionados al jolgorio nocturno. Hubo un momento en el que mientras sonaba el Song 2 de Blur, en la televisión y en la imagen proyectada sobre una de las paredes nos ponían un fragmento de una película pornográfica. ¡Coñooooo, y nunca mejor dicho, que tengo el potorro de Celia Blanco en toda la cara! Supongo que como quieren acabar con el “botellón”, es una de las nuevas técnicas de marketing de los pubs para captar clientes/adeptos.
Y finalmente está el tema de la policía local. ¿Cómo les va a la marcha? Resulta que sólo hay dos formas de encontrártelos: o poniéndote una multa por estacionar mal o saliendo de juerga. Claro, con la asociación que tienes preconcebida sólo puedes pensar: “¡Se acabó la fiesta! ¡Algo malo se andará!”. Pero no es así. Se limitan a dar vueltas, para hacer unas horas extras con las que aumentar sus ya de por sí abultadas nóminas (no todos los jóvenes en España son mileuristas: los hay que son policías locales).
“¡Fracaso! ¡Fracaso!”. Escuchaba a mis espaldas mientras ponía pies en polvorosa. Un rato, sí; pero sigo prefiriendo el día, cuando la luz del sol aumenta la transparencia del comportamiento humano, tanto para bien como para mal. Por la noche, no comprendo muy bien qué se busca o de qué se huye… La oscuridad me perturba.
Puestos a ser críticos, podemos decir que en determinadas zonas del estadio había momentos en que no se escuchaba demasiado bien (algo que me podrían contradecir los que estaban en las zonas al aire libre). Podríamos comentar que hacer de una de las mejores canciones del disco una versión maquinera, como fue el caso de I´ll go crazy if I don´t go crazy tonight, en plan canción del Pop no mola nada (pero también cientos de personas que se “volvieron locas con el tema” me podrían mandar a freír espárragos). Lo que nadie puede negar es que cuando va a finalizar el concierto, cuando tras hacer una brutal Where the streets have no name, le toca el turno al Himno de U2, la canción que puede que estuviéramos ansiando la mayor parte de los que estábamos allí: el One; cagarla en ese momento, es de las Cagadas con mayúsculas, épicas. El estadio extasiado, noventa mil personas allí, completamente expectantes y, de repente, te encuentras escuchando algo que no habías oído en tu vida. Observas a The Edge girar la cabeza y fulminar, en plan Darth Vader, a uno de los técnicos… Y Bono, cada vez más cabreado: “Stop, The Edge“. Sí, sí, todo ese en medio de la canción con la que cierran sus conciertos U2 (antes de los bises). Parada de la canción, nos quedamos con cara de palo y Bono que vuelve a cantar: “Did I disappoint you or leave a bad taste in your mouth?”. Creo que hasta Bono vería lo irónico de reiniciar la canción con esta frase (”Te decepcioné o te dejé un mal sabor de boca?”). Sigo pensando que ponerse la camiseta del Barcelona fue el auténtico gafe. Y de ahí a lo del bis, en el que tampoco estuvieron muy atinados, parecía que les podía el cansancio y el cabreo… Y no quiero hablar de las múltiples inserciones de campañas de beneficiencia, pues como decían los de Muchachada, Bono es “rock” y “compromiso”: África, agua, Aung San Suu Kyi…
Y pese a todos los peros habidos y por haber, el estreno de la gira mundial de U2, en el concierto de Barcelona de ayer 30 de junio fue colosal, apabullante. También era la primera actuación en directo, con lo que errores iba a haber (el de sonido puede que no tenga la oportunidad de volver a pringarla). Tras vivirla en directo, no puedes dejar de sonreír cuando oyes comentarios despectivos sobre los viejunos U2 y lo que molan los conciertos de grupitos que han sacado un par de discos o tres, y a los que se pretende encumbrar…
Lo siento, pero no… El Rock, le duela a quien le duela, es un concepto, que abarca no sólo un buen directo, una imagen o un conjunto de canciones de calidad. El Rock es un espectáculo. Podríamos decir que una abstracción de cosas concretas, algo con mucho de paradójico y con mucho de fe por parte de los componentes de la banda. Y está claro que en eso sólo hay dos grupos en el mundo que se lo puedan permitir: U2 y los Rolling. Por mucho que lo intenten, el resto de grupos todavía están en el nivel de tirar piedras con hondas, mientras que estos dos tienen a su disposición tanques de última generación. Sólo con la puesta en escena arrasan, marcan unas diferencias abismales.
El gigantesco macroescenario de inspiración gaudiana, un juego de luces desplegables enorme encima de escenario, escaleras giratorias, conexión en directo con la Estación Espacial, chaquetas galácticas… A todo ello le sumamos las canciones del nuevo álbum, empezando por Breathe y acabando por Moment of surrender, seguido por los clásicos de los clásicos: Pride, With or without you, Sunday bloody Sunday, I still haven´t found what I´m looking for, aderezado por temas maravillosos que no suelen ser asiduos en sus conciertos como Ultraviolet o In a little while, y sumado al recordatorio que tributaron a Michael Jackson (era conocida la rivalidad Michael Jackson-U2, principalmente en el choque entre los Bad/The Joshua Tree y los Dangerous/Achtung Baby), a quien dedicaron Angel of Harlem (con interpolaciones de estrofas de canciones de MJ como Man in the mirror). Todo suma. Detalle tras detalle. Y al final, no puedes negar lo evidente: esto es uno de los mayores espectáculos que puedes presenciar actualmente en el mundo. Los “peros” aquí valen poco.
Listado de canciones U2, concierto 30 de junio en el Camp Nou (Barcelona):
Breathe
No Line on the Horizon
Get On Your Boots
Magnificent
Beautiful Day
I Still Haven’t Found What I’m Looking For
Angel of Harlem
In A Little While
Unknown Caller
Unforgettable Fire
City of Blinding LIghts
Vertigo
I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight
Sunday Bloody Sunday
Pride (In The Name of Love)
MLK
Walk On
Where The Streets Have No Name
One
——-
Ultraviolet
With Or Without You
Moment of Surrender
P.D. Como se puede ver, siguen, de momento, en el olvido el Pop, el Zooropa y el October, algo que fue habitual en el Vertigo Tour.
¿Merece la pena gastarte una pasta, darte un madrugón que no te metías desde tu época de estudiante y meterte en un coche 1.000 kilómetros para ver un concierto de los viejunos U2 en Barcelona?
No estoy tan seguro. A ver si mañana despejo la duda (a ser posible de forma positiva XD)…
Bueno, como veo que hay mucho despistado y gracioso. Recordar, para las personas que vienen de Marte, que el que ha fallecido es MJ: Michael Jackson. El “Rey del Pop”, no “Dios”. ¡Larga vida a Michael Jordan!
Y de nuevo, el vídeo más brutal de Michael Jackson, con una coreografía que te pone los bellos de punta: Smooth Criminal.
P.D. Si la leche esta no funciona, presionar dos veces sobre la imagen para ir a YouTube
Lo siento, Piti. Al final no va a poder ser. Uno de tus sueños no se podrán hacer realidad. Varios meses especulando sobre qué fecha pillar para ir a ver a Michael Jackson a Londres, buscando el mejor precio en la reventa para intentar encontrar unas buenas localidades, y resulta que Jacko se nos ha ido. Sabíamos que no estaba bien, pero a todos nos ha sorprendido que se haya marchado así, tan de repente.
Creo que es la muerte de la música más relevante desde que falleciera el otro “Rey”, el dios Elvis. No es que me olvide del homicidio de Lennon, pero es que John cuando fue asesinado ya no formaba parte de The Beatles, se dedicaba a la experimentación y pese a su fama, no era exactamente lo mismo que el ultra-amado/ultra-odiado “Rey del Pop”.
En breve, he de suponer que aparecerán los primeros “yo he visto a Michael Jackson”, tan propios de las megaestrellas. ¿Lo verán en Las Vegas? ¿En Londres? ¿En Manhattan? ¿En Puerto del Rosario?
Y mientras tanto, el Thriller continuará aumentando su ventaja con respecto al segundo álbum más vendido. Youtube reventará a visitas con los vídeos de Jacko (http://www.youtube.com/watch?v=gCqQ2JcQWGs, ya sé que debería poner el Thriller, pero soy más del They don´t care about us). La MTV le dedicará el día. Se prepararán películas. Biografías autorizadas y no autorizadas. Programas sacando lo bueno y lo peor de lo peor del personaje. Y el Piti seguirá buscando “el hombre en el espejo”…
No es que haya sido una persona especialmente de mi devoción, pero no se le puede negar su valía y su influencia como fenómeno musical. Recuerdo perfectamente cuando era crío, y sólo había dos canales de televisión, cómo constantemente repetían (y sistemáticamente cortaban) su vídeo de Thriller. Después llegarían sus Smooth Criminal, Black or White et alius… Más tarde todavía, se sucederían los escándalos y las recopilaciones. Lo último: su planificada “resurrección en Londres”.
Ahora, el mito, la leyenda (no veo posible ninguna portada alternativa, por ejemplo, en el próximo número de la Rolling Stone)… El “Rey del Pop” ha muerto. ¡Viva el “Rey del Pop”!
Llegamos en coche. Dando un rodeo extraño. Y llegamos a un sitio que, en teoría, no debía estar allí pero que a mí me suena muchísimo. Bajamos del automóvil y me encuentro allí con la rama varón de mi familia, eso sí, sólo mi padre y mis tíos más mayores.
El terreno tiene un color rojizo, hay hoyos diseminados por todo el lugar y ni un asomo de vida ni vegetal ni animal, salvo nosotros, claro está. Lo que están haciendo me sorprende. Están barriendo la arenilla que está suerta, como si estuvieran limpiando este inhóspito lugar no sé muy bien con qué motivo.
Hace calor, y veo que mi padre hace “trampas”. No va echando la arenilla en bolsas como el resto, sino que directamente va escondiéndola en las oquedades que se va encontrando a su paso.
Estoy pensando en tal “inmoralidad”, y como leyéndome el pensamiento, me pregunta que qué me parece esta actuación. Sorprendido por dentro, me muestro inalterable y le digo lo que prefiere oír, a fin de cuentas bien pensado también es lo más lógico: “¿Qué importa si no guardas la arena en bolsas? Aquí no hay nadie”.
Mis tíos, mi padre y yo continuamos avanzando. Yo les contemplo y miro como vamos atravesando por debajo de diversos puentes que se entrecruzan entre sí. Hace tiempo que no veo a mi novia. Estoy convencido de que venía conmigo, o a lo mejor también en esto me equivoco.
A medida que ando, me doy cuenta de que el terreno se está convirtiendo en arcilla, en una especie de barro en el que me voy hundiendo… Y me acabo de percatar de que voy descalzo.
Empiezo a moverme con más cuidado. Temo que me pueda cortar con algún fragmento de cristal, con algún trozo de caña suelta o con algún tipo de bicho. Se me viene a la mente una culebrilla y me da un escalofrío.
Mirada a la derecha y veo una especie de tubería muy ancha. Tengo a mi padre por delante y al resto de mi familia por detrás de mí. Al acercarme observo que el cilindro está como moteado de manchas marrones. Me parece ver deslizarse el “tubo” e intento alejarme.
Grito: “¡Cuidado, una serpiente!”. En ese instante, el animal se iergue, es enorme y abre su monstruosa boca, mayor que mi cabeza y con dos colmillos puntiagudos. Me ataca velozmente y me despierto sobresaltado.
Las 09:39. Falta un minuto para que suene el despertador. En el iPod suena el Hotel California: “such a lovely place”. Me encuentro completamente alterado y respiro hondo tratando, con dificultad, de recuperar el control. Me echo sobre la almohada y suena el despertador.
Paseíto por aquí. Vueltecita por allá. Jajajaja. Jijijiji. Comidita incluida (en el buen sentido de la palabra, aunque el almuerzo pueda ser una bazofia). Comadreo madre. Alguna vieja cachonda, dispuesta a contar chistes verdes con los que alegrar el día a las demás mujeres presentes.
Y no me estoy refiriendo a una despedida de soltera, aunque tenga mucho de ello. Estoy hablando de las charlas-comidas-ventas a las que veo aficionarse a las mujeres de mi familia. El caso es que por un precio módico las “invitan” a un viajecito, lo que les permitirá liberarse de los lazos conyugales por unas horas. Se reúnen con su camarilla y pasan un buen rato. Lo único que tienes que aguantar es una charla de un comercial-caradura, que les martilleará el cerebelo intentando venderles un producto novedoso-mágico-tope-guay-imprescindibles-que-te-dará-la-felicidad-que-no-te-ha-dado-tu-marido-ex. Por ejemplo: putos cochones de mierda o juegos de ollas/sartenes de los ovarios.
Los megaproductos, además, son un auténtico chollo, es decir, más caros que El Corte Inglés y con la garantía de un bazar chino (eso sí, con un poquito de menos de calidad que los productos en cadena que puedes conseguir en cualquiera de los supermercados que vemos crecer como hongos por todas las barriadas por las que voy pasando).
Y en eso, que las pobres mujeres se encuentran indefensas ante tales charlatanes/as. Ellos/as lo saben. La mayoría de ellas serán señoras bastante maduras, criadas en un catolicismo rancio, machista, que les ha hecho estar siempre pendientes de lo que diga el-marido-como-dios-manda. Y en eso, que ahora, a la vejez viruelas, han encontrado una libertad que la educación de los hijos/as no les ha permitido y el la pareja marital, todavía menos. Y en eso que por fin son capaces de mandar a su esposo a freír esparragos, o no, e irse con amigas y/o familiares por ahí. A salir. A dar una vuelta. A hacer cosas que nunca han hecho. Y en eso que se encuentran frente a ases del engaño, que detectan a las más volubles del grupo, las más indecisas, las que no saben decir que no…
Y ahí están ellas, maltratadas por una sociedad-capitalista-católica-machista-patriarcal, creyéndose libres por unos instantes. Y volviendo a ser víctimas de la versión 2.0 del mismo sistema que las ha tenido puteadas durante toda su vida. Ahora, las formas cambian. Las maneras son más delicadas. Pero el fondo siempre es el mismo: apelar a su conciencia, buscar una forma de culpabilidad, hacer que se sientan dependientes… ¡Tu felicidad, tu seguridad, dependen de mí!
Al final, educación, costumbres y manías se convierten en el lastre que nos condicionarán durante toda nuestra puñetera vida… Fortaleza y debilidad. Por los siglos de los siglos.
100.000 mil millones de euros. O sea, unos 140.000 millones de dólares. O lo que es lo mismo, más de 16 billones (con b de burro) de nuestras añoradas y antiguas pesetas. Todo ello sin declarar. No, no nos estamos refiriendo al poder económico de las mafias rusas o italianas, sino al valor de los tesoros “españoles”, en oro y plata, hundidos en el mar y acumulados en el fondo del Atlántico desde el siglo XV hasta el siglo XIX aprox. El dato lo ha facilitado la Armada en un documento preparado para el Plan Nacional de Arqueología Subacuática (te cagas): http://www.revistatenea.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_428_ESP.asp.
La cosa parece estar tan malita, que ya no sabemos de dónde sacar las pelas. Así que ahora, literalmente, vamos a buscar el dinero debajo de las piedras. Total, para que se lo lleve el Odyssey, mejor nosotros, españoles de pro. Que nos llevó casi cuatrocientos años expoliar las Américas, que no es moco de pavo. Además, tenemos nuestra “conciencia” bien cubierta. Oye, escúchame, primo, que nosotros durante siglos hemos sido víctima del desfalco de fenicios, cartagineses, tartesos, griegos, romanos y la madre que los parió. Así que si dejamos en las espinas el sur de un continente fue una cuestión de “justicia histórica”. La misma que puede argumentar los judíos para cometer todo tipo de tropelías contra los palestinos (”coño, llevan dándonos por culo desde tiempos de Moisés; ahora nos toca a nosotros desfogarnos”, y los pobres palestinos, con toda la cara rota, viendo cómo les joden en la misma tierra que llevan habitando desde la época de los padres de los padres de los abuelos de los tatarabuelo… de sus padres).
En fin, lo del Plan mágico sacado de la chistera no es algo que me parezca mal, si finalmente se lleva a cabo. Pero como nos conocemos, todo quedará, supongo, en la enésima cortina de humo para desviar la atención… otra vez. Porque después, cuando descubran que la tarea es colosal y que, sí, señoras y señores, hay que invertir panoja para llevarlo a cabo, estoy viendo que los ojetes se encogerán, si-te-he-visto-no-me-acuerdo y el Odyssey podrá seguir haciendo su “trabajo” sin competencia.
Pero no hay que ser negativos: de esta manera, evitaremos entrar en conflicto con nuestros hermanos de Latinoamérica, pues ellos también podrían decir cuatro cosas sobre la propiedad de esas riquezas. Y sinceramente, cualquiera aguanta a Hugo Chávez con temita tan delicado.
Estábamos en Nueva York. Era uno de nuestros primeros días y nos encontrábamos inmersos en una de estas excursiones nocturnas que recorren Manhattan y Brooklyn. Nuestro guía daba la casualidad, o no, de que era seguidor de los Lakers. Anteriormente le gustaban los Sixers de Iverson, pero la decadencia de este equipo le había llevado a buscar calor en tierras californianas. Cuando le dijimos que eramos españoles, lo primero que nos indicó fue una simple palabra: “Gasol”.
El de Sant Boi había aterrizado en el Real Madrid del baloncesto recientemente y el equipo angelino había pasado de ser un candidato a alcanzar las semifinales de Conferencia (tirando muy por lo alto) a transformarse, de la noche a la mañana, en un serio aspirante al anillo. Los Celtics se interpusieron en el camino y tras más de dos décadas de sequía se volvieron a imponer en la Final de 2008. L.A., pese a su humillante derrota en la final (marcada por la remontada en el cuarto partido, disputado en el Staples), habían llegado más lejos de lo que ni el más optimista de los seguidores de los Lakers habría imaginado a principios de la campaña.
Esto lo sabíamos todos. Al menos, los que seguíamos con asiduidad la NBA. Y nuestro guía era uno de ellos. El mismo hombre que al pasar por Brooklyn nos preguntaba qué personajes famosos habían nacido en el distrito y comentaba, con indignación, la anécdota de que en un grupo había dado una pista: “sus iniciales son MJ”. Y un iluso le respondió: “Michael Jackson”. “¡¡Michael Jacksooooooon!! ¡Bájate de aquí ahora mismo!”. Era lógico su rebote: que a un seguidor de MJ, o lo que es lo mismo, Michael Jordan, no le puedes venir con según con qué confusiones.
A este mismo amante del basket, el que cuando metía el turbo hablando no me enteraba ni papá, le hice dos predicciones. “En breve, estaremos en la final de los Juegos Olímpico contra vosotros: España-Estados Unidos”. Para mi alegría, acerté. Para la suya, ganaron ellos (no voy a hablar de los árbitros y su interpretación de las normas FIBA aplicadas a los jugadores de la NBA). El segundo de mis pronósticos, que era a más largo plazo, era el siguiente: “Next year, L.A. are going to win the NBA championship“. “Are you sure?“. “Sure“.
El colega debió pensar que mi seguridad era una osadía, pues él era también fan de los Lakers y no parecía tenerlo tan claro. Diez meses después, el equipo angelino, el Jekill y Hyde del baloncesto, sacaba su mejor versión para ganar a unos sorprendentes Magic por 4-1 en las Finales 2009. Phil Jackson se convertía en el entrenador con más títulos en su carrera (10; 6 con los Chicago de Batman y Robin, y 4 con los Lakers). Kobe Bryant conquistaba su cuarto anillo, el primero sin Shaq y el primero con Gasol, alzándose además con el MVP de la Final (en esto también era novato). Y Pau… pues simplemente estuvo inmenso, bailando siempre con la más fea (en la última ronda nada más y nada menos que contra “Superman” Howard), y contribuyendo de manera decisiva en la consecución del título. Primer español en conseguir el anillo. ¿No está nada mal para ser un “blandengue”? Los “chicos duros” ya le miran con envidia. Me pregunto ahora si aquel guía, con su peculiar sentido del humor, se acordaría de la predicción que un español raruno le hizo una noche de verano de 2008.
Enhorabuena, Pau, tú sí que eres grande. Nunca te has dejado amilanar por una críticas que se han basado en multitud de ocasiones en prejuicios y desconocimiento.
Próximo objetivo: Eurobasket. El torneo que tanto se le resiste a la selección española.
Con su barba y su indumentaria de los Memphis, Gasol ocupaba un lugar destacado en el NBA Store de la Quinta Avenida
No le dieron nunca el Nobel de la Paz, aunque quizás figurar en una lista de galardonados junto a Menahem Beguin no fuera una de las ilusiones de su vida. Tampoco es que gozara del aprecio de la Iglesia Católica, lo que puede que en su momento le doliera, cuando lo expulsaron por salirse del redil, por mirar más allá de los preceptos, del dogma. Por supuesto que, durante muchos años, no fue del agrado de gran parte de la clase política, que lo veía como un peligro: un iluminado, que no respetaba “lo que estaba escrito”, en el país de los mil millones de habitantes, los mil millones de castas y los mil millones de dioses.
Vicente Ferrer ha muerto. Parecía imposible que él también pudiera sufrir ese destino, pensábamos que a él no le tocaría, que él seguiría construyendo pozos, escuelas, viviendas, hospitales… Esperábamos que él llegaría a otro millón más de “desheredados” a los que daría esperanza, que Vicente continuaría dando al mundo clases magistrales de Dignidad. Y todo ello sin hacer ruido, sin parafernalias, sin aspavientos ni farándulas. Posiblemente el español que en el siglo XX ha ayudado a más personas tanto directa como indirectamente, pues no sólo tenía sus fundaciones sino que decenas de organizaciones se sumaron a su causa siguiendo su modelo.
Me cuesta trabajo ni siquiera pensar en cómo lo hizo. Me es difícil imaginar cómo un hombre llega a un país tan complejo como la India y en apenas medio siglo revoluciona una pequeñísima parte del país, una porción paupérrima: la de los pobres de los pobres. Un Arjuna moderno, que sin poderes cósmicos ni armas celestiales, se puso a arrimar el hombro para luchar por mejorar las condiciones de vida de las personas de su alrededor.
Sólo me cabe pensar que él era el modelo. Que el hombre blanco venido de un lejano país y que vivía “como nosotros y entre nosotros” era la auténtica fuerza motriz para romper un sistema oligárquico tan cerrado. Una referencia que mostraba un día sí y otro también que todos teníamos derecho a comer, a tener una vivienda, una educación, a recibir unos cuidados médicos… y sin importar dónde habías nacido ni quiénes eran tus padres.
Una mosca puñetera para el sector más conservador del país. Cuando trataron de frenarlo, el torbellino Ferrer era tan poderoso que la propia Indira Gandhi tuvo que intervenir para apaciguar la tensión generada por su orden de expulsión. Se marchó para volver tras un año. A su vuelta, manos a la obra nuevamente… Un hombre tozudo, entusiasta, apasionado. Vicente Ferrer cambió el destino de millones de personas sin pertenecer a la clase política.
Ahora ya no está. El hombre que creíamos que viviría para siempre se ha ido. Su mujer, Anne Perry, entre otros, tiene la gigantesca responsabilidad de continuar con un legado de enormes proporciones (puede que sea demasiado pronto para valorar todo lo que ha conseguido Vicente y sus fundaciones).
(…) No es para menos, a base de hostias, ha aprendido que la vida es dura y que tiene que saber afrontarla, que él, por ser quién es, ya parte con desventaja y que si no se defiende, será una vergüenza. Las tortas que ha recibido de su padre no han reducido en nada la devoción que siente hacia él. Es un hombre recto y honrado, que cuando ha hecho algo brusco ha sido porque la situación así lo exigía. Es un modelo, una referencia. De mayor, tengo que ser como él o, como el abuelo, que en los momentos más difíciles es cuando hay que dar la talla y mi abuelo sí que le echó huevos a la cosa.
Tras haberle hecho esperar lo suficiente, el super-enfermero vuelve y, ya con formas más suaves, una vez exhibido en público su poderío, le indica a Johnny que eso ya no vale y que tiene que ir a hacerse una revisión para que le ajuste el medicamento, que es por su bien, que a él (super-enfermero) le da igual. Johnny asiente en silencio y sale con paso firme. Adiós, Johnny, ha sido un placer conocerte.
La siguiente persona que se pone en manos del super-enfermero es la muchacha que me precedía en la cola. Los modales del súper se han transformado. Ahora se muestra atento y con esa amabilidad que solemos exhibir los hombres con las mujeres a las que nos querríamos llevar a la cama. Mientras la joven (Isabel era su nombre) le cuenta que lleva seis años sin ponerse anillos porque le provocan reacción, el súper, que a fin de cuentas es muy humano, parece estar dejándose llevar por la lascivia. Tengo la impresión de que no se ha enterado de nada de lo que le ha comentado Isabel, pues el súper no parece que sea capaz de follar mentalmente a la vez que atiende a una persona.
Isabel, educadamente, da las gracias al enfermero y se sienta en la última fila para esperar la media hora de rigor como las niñas buenas. Ahora me toca a mí encararme con mi amigo. Me limito a responder a las pocas preguntas que me hace. En la única cuestión en la que he tenido que responder más de una frase, ha estado ignorándome desde momento en el que pronuncié la quinta palabra. Su naturaleza pragmática le impide al súper centrar la atención en cuestiones sin importancia y está claro que yo no soy de su interés: ni le ofrezco la posibilidad de mostrar su poder ante el público expectante ni soy de su tipo para tener relaciones sexuales mentales.
Mientras me pone la inyección, esta vez me toca en el brazo izquierdo (en cada dosis tienes que ir alternando el brazo), me fijo, por enésima vez, en los cuadros de una de las paredes. Son dos fotografías de la naturaleza. En uno, podemos observar una serranía completamente arbolada. En el otro, vemos un túnel en una montaña que está cubierta por un verdor natural. No se ve ninguna carretera, simplemente el hueco que atraviesa ese fragmento de la prominencia, como si hubiese sido hecho directamente por la erosión.
Al terminar, guardo la caja en la que llevo las dosis (como buen “yonqui”, tengo que aportar mis drogas), digo gracias de forma automática y firmo la “excepción de responsabilidades” para poder escaquearme sin tener que aguantar media hora frente a mi amigo. Al salir, me despido de Isabel que, atentamente y con una sonrisa, me dice “hasta luego”, aunque no la vuelva a ver nunca más.
Me marcho del Hospital pensando en el “enfrentamiento” del que he sido testigo. Justo en la puerta de la entrada, en el primer escalón hay un hombre que va con dos muletas. Es negro y está parado sujeto, con esfuerzo, a la barandilla. Todavía le faltan tres escalones más para alcanzar la puerta principal. No pide ayuda y parece que está descansando. Ambas cosas me sirven como excusa, tras vacilar una décima de segundo, para alejarme con la “conciencia tranquila”. Una madre y su hija también se han percatado de la situación, han hecho un amago, pero al final no han tenido la valentía suficiente para ofrecerle ayuda al señor. Me voy pensando que Johnny sí lo habría hecho. Son las 10:12.
(…) El Johnny se ha puesto en pie y, por fortuna para los espectadores, le va a atender el súper-enfermero. El Johnny, con sus modales de Johnny, le explica al súper la situación. El Johnny habla bajo y con desgana, como si la cosa no fuera con él. Afortunadamente, el súper-enfermero es un tío cruel y maleducado, y vocifera que o se lo aclara o que a él le da igual, que es por su bien, que eso no puede ser así, que tiene que estar equivocado. “A Johnny tú, Johnny yo y no me gana nadie.”
El Johnny se pone un poco nervioso: ahora es el centro de las miradas y no desde una posición de superioridad. Mantiene la vista baja, en una mano sostiene su chaqueta y en la otra el móvil, el cual no deja de mirar y de dar vueltas en su mano. El súper parece satisfecho de sí mismo tras la lección que le ha dado al Johnny. Por supuesto, que a él no le importa que se haya aprovechado de la autoridad que le da el traje azul sobre sus pacientes. Ufano le dice al Johnny que va a realizar una consulta y sale por una puerta que hay paralela al escritorio de su minúsculo reino.
Cuando el súper sale, hay algo que capta mi atención. El mismo Johnny que se había ganado la animadversión silenciosa de todo el mundo, permanece ahora rígido, con la mirada al frente, ajeno a todo. Y lo veo claro: cuando se ha quedado a solas, cuando no está mirando a nadie, los ojos del Johnny tienen otro aire. La mirada feroz desaparece. Ahora en sus ojos sólo se detecta, paradójicamente, una mezcla de tranquilidad y de inquietud.
Una de las personas se marcha del cuarto y yo tengo la oportunidad de sentarme en primera fila, justo delante del Johnny, lo que me permite observar más detenidamente su reacción.
Ahora atisbo sus pendientes, sus anillos gruesos y sus colgantes de oro. Destaca el grueso cordón que le cuelga del cuello y que termina en un enorme corazón de oro en el que se encuentra una fotografía no sé si de sus padres o de sus abuelos. Un auténtico pura sangre.
Johnny sigue con la mirada firme, esperando al super-enfermero, mientras continúa girando su móvil. Intermitentemente echa una ojeada a la pantalla del teléfono: no sé si busca la hora o si está esperando alguna llamada. De cerca, sin tener la presión constante de que nadie le chulea, Johnny cambia: es otro totalmente distinto. Se adivina un chaval de buen fondo, un pobre pascual duarte que sería capaz de rajarte si se creyera que te estás riendo de él…
(…) A las 8:32, aparece alguien del personal médico. Me llama la atención que sea un hombre. Normalmente son dos mujeres de mediana edad: una rubia y alta, y otra morena, de estatura media; ambas de cuarenta y tantos. En esta ocasión, que empieza a convertirse en especial, se trata de un macho, con entradas pronunciadas, gafas, bajito y cara de mala hostia.
El grupo se mueve y se arremolina en torno a la puerta de las dependencias en las que se ponen las vacunas. Nuestro enfermero ha decidido que, en vez de repartir un ticket por persona según el orden de llegada (puesto que ya tiene una cinta para la turnomatic), es mejor que se siga guardando “la vez”; así que cada cual apunta su nombre en una lista. Un murmullo recorre el grupo, que muestra su descontento. La verdad es que el mayor foco de protestas se produce lejos de la figura de autoridad, pues en las primeras filas, las que están cerca de nuestro enfermero, permanecen en una actitud de respetuoso silencio. Yo que me encuentro hacia el final del barullo tengo la oportunidad de escuchar la queja de una mujer, que dice que “otra vez” las cosas no fueron así, sino que…
En estos momentos, me doy cuenta de que, sigilosamente, mi otro amigo, que permanecía en un discreto segundo plano ha entrado ya en el cuarto para firmar. La mujer quejosa encuentra ahora un nuevo motivo de lamento. Una ola de murmullos vuelve a recorrer la masa, pero de nuevo se produce este fenómeno: las críticas arrecian entre las personas que están lejos de mi amigo, las que están cerca no dicen ni mú. No es para menos: salta a la vista que mi amigo es un Johnny de verdad…, de los que tienen denominación de origen.
Mi amigo es de estatura media. Tiene la piel oscura, puede que sea mestizo. Pelo corto engominado. Camiseta naranja butano, que lleva convenientemente arremangada. Pantalones de deporte, azul oscuro, en esa tonalidad que se confunde con el negro. Zapatillas de deportes, a juego con el pantalón, en las que sobresale un felino que intenta dar un salto. Hay otros elementos de su atuendo que no puedo apreciar pues todavía estoy demasiado lejos.
Cuando entro a la sala para echar el garabato, el Johnny ya está sentado en una esquina, solo, ausente. No me sorprendo lo más mínimo al darme cuenta de que él ya ha firmado cuando ni siquiera ha pedido la vez. En un sitio de éstos, si alguien se intenta colar, lo normal es que, primero, una persona mayor, casi siempre mujer, empiece a protestar en un volumen de voz que puede variar bastante. A continuación, por mi experiencia, las dos posibilidades son o bien se sumen más personas mayores a protestar y el listillo intente argumentar cualquier excusa, o que uno, o puede que dos, hombres adultos (de treinta y tantos) se dirijan al espabilado para recordarle, en un nivel de amabilidad variable, que hay personas que llevan más tiempo esperando y que haga usted el favor de respetarlas, con lo que el interpelado, por lo general, ocupa las posiciones finales de color grana. Claro, eso en situaciones normales, pero el Johnny no genera situaciones “normales”.
Un tío que cuando te mira te está perdonando a la vida pertenece a otra especie. Y en estos casos la gente evita cualquier tipo de problema. Las mujeres que suelen protestar se reprimen hasta provocarles una úlcera (o se quejan en voz bajita, que podrías pensar que se están santigüando) y los hombres simulamos indiferencia o ignorancia, para no vernos afectados en nuestra hombría (si fuera bajito, delgado y con cara de pardillo, se iba a enterar ése…).
Los primeros se han quedado dentro de la habitación. Ésta es pequeña y rectangular. Las paredes son de color verde claro, al fondo hay un escritorio de un color marrón oscuro, muy feo; me recuerda al color de la mayoría de los muebles de mi casa. En esa mesa están sentadas las dos personas que se encargan de poner las vacunas. Hoy está el super-enfermero y una chica bastante joven; creo que alguna vez la he visto antes por aquí. Al súper no lo había visto nunca. Cuando entras en la sala, tanto a la derecha como a la izquierda quedan tres banquetas con tres asientos cada una. Las típicas que te podrías encontrar en cualquier instalación deportiva, de plástico duro, inconfortables y con una disputa entre ellas por ver cuál es la que consigue acumular un mayor número de rayones. Al menos, las de esta dependencia no se pelean por ver quién tiene mayor número de firmas…
La cola va avanzando lentamente. Es lo habitual: teóricamente cuando te ponen esta inyección te recomiendan quedarte durante media hora en la sala por si te provocara alguna reacción. En la práctica, que lo cumplas depende más bien de las muchas o pocas ganas que tengas de ir a trabajar o de perder el tiempo en caso de que no tengas nada que hacer.
Son las 9:17 y consigo colocarme en el marco de la puerta, dejando el espacio suficiente para que pueda salir una persona. Podría sentarme, pero los únicos huecos que veo tienen el inconveniente de que son esquinas y para alcanzarlas tendría que ir pidiendo disculpas hasta poder acomodarme. Paso. Cuando vea un sitio claro, lo haré. Además, desde esta posición tengo la ventaja de poder contemplar todas las reacciones de la gente que hay en el cuarto y hoy, especialmente, hay una contienda de la que no deseo perder detalle.
Apago el motor y miro el reloj. Son las 8:12. Hoy voy a llegar más temprano que de costumbre. Salgo a la calle y un cosquilleo me recorre la columna vertebral. En Málaga no hace una temperatura extrema como la que pueda haber en Oslo o en Helsinki, pero la humedad será una compañera incómoda que no se separe de tí durante todo el mes de diciembre.
He aparcado donde de costumbre cuando me dirijo al Hospital Civil para ponerme la vacuna. Está calculado: son ocho minutos desde el lugar en el que dejo el coche hasta la primera planta del destartalado edificio en el que decenas de personas acuden lunes, miércoles y viernes a seguir un largo tratamiento (de tres a cinco años) que, en la mayoría de los casos, servirá para bien poco… O al menos eso voy pensando yo, mientras inicio un tramo en descenso que me conducirá directamente a las puertas del Materno.
Es en este momento, como siempre (soy un animal de costumbres), cuando acelero el paso para llegar cuanto antes al edificio que está enfrente del Materno, al otro lado de la calle. Al cruzar la carretera, las manos, que había sacado de los bolsillos al acelerar, vuelven a ser introducidas en la chaqueta.
Entro al edificio y subo los cuatro escalones que los separan de la acera. A mano izquierda hay un largo pasillo. El verde del suelo me parece deprimente, pero tengo que reconocer que tiene el tono adecuado para esconder toda la suciedad que puede acumular un lugar cerrado por el que transitan a diario cientos de personas.
Cuando llego a las escaleras, vuelvo a echar un vistazo al reloj. No he fallado: las 8:19. Al subir a la primera planta hay otro largo pasillo. Éste, a diferencia del primero, es estrecho. A mitad del camino hay una máquina turnomatic. Sí, la misma que se pone en las fruterías es la que sirve en el centro hospitalario para reservar el turno: porque aquí no hay hora que valga. El primero que llega, y coge su correspondiente ticket, es el primero que atienden: el que quiera reservar una hora que se vaya al centro que le correspondería en su barrio.
Yo prefiero venir, y esperar, en el Hospital Civil. No me gusta hacer colas al lado de mi casa. Supongo que una manía como otra cualquiera, aunque un psicólogo seguramente diría que es “sintomático”.
Acabo de entrar en el corredor y yo sí que he detectado hoy un síntoma: al lado de la máquina turnomatic se ha formado una cola con forma de “U”, eso sí, muy ordenada. Al acercarme para coger mi número me comunican, como Telefónica, que hoy no hay ticket que valga, que alguien no hizo su trabajo ayer y que “hay que pedir la vez”.
Bueno, al menos, la muchacha que me ha dado “la vez” es bonita. 1,65, pelo castaño liso y largo. Es una de esas personas joviales y extrovertidas, que siempre tiene una palabra amable para quien la quiera escuchar.
Cuando otra muchacha me está pidiendo turno, una voz ronca, a unos diez metros, pronuncia unas palabras ininteligibles, pero que han logrado captar la atención de todos, que giramos nuestras cabezas para presenciar su entrada triunfal. Es él. Parece que le estaba preguntando a un anciano si estaba libre una de las tres plazas del banco. El señor le responde afirmativamente y nuestro amigo se sienta, reservándose para su actuación estelar.
Llevo tanto tiempo sin escribir, que no me salen los palabros. Culo, teta, caca. Bien, comprobación preliminar correcta. Ya podemos empaquetar. Bueno, el caso es que en estos días estamos viendo al torbellino Florentino Pérez hacer de las suyas. Dos semanas en el cargo y el tío va y se gasta 150 millones de euros aprox. (excluyendo comisiones) en fichar a un tío que no quisieron fichar años atrás por tener un nombre malsonante (Kaká, ¿quién fue el gilipollas que pensó eso?, ¡ese nombre mola!) y a mi jugador “favorito”, the queen of the night, el ejemplo que todo crío debería seguir: Cristina, perdón, Cristiano (¿será casualidad lo del nombre y la decadencia del Cristianismo?) Ronaldo.
El brasileño sí parece un tío serio y es probablemente el mejor fichaje que ha hecho el Madrid desde Zidane, que ya ha llovido. El de Cristianito me recuerda al del otro Ronaldo (el chaval ese que estaba un poquito pasado de peso y que dio grandes tardes de fútbol pero pocas en el Madrid, donde sí dio grandes noches de parranda: I´m the queen of the night). Tienen tanto en común el brasileño y el portugués, que me estoy acojonando con el tema: mismo idioma (que eso no es malo), estorban al capitán, venden camisetas a cascoporro, fiesteros-mujeriegos a muerte (y sobresalir en esto siendo del Madrid tiene el doble, el triple, el cuadruple de mérito), llegan en una forma que es una incógnita, fenómenos mediáticos y…, bueno, sin comentarios.
CR7, perdón, CR9 es un jugador muy bueno, nadie lo duda, pero del que yo sólo recuerdo la Eurocopa de mierda que hizo, el penalti que falló en la final de la Copa de Europa contra el Chelsea y el papelón en la misma competición contra el Barcelona hace apenas un mes. O sea, que es otro Ronaldo en potencia. Cuando llegó al Madrid parecía que sólo metía goles para finiquitar partidos (el segundo de diferencia, el tercero…) y en partidos de segundo nivel. Con suerte me equivocaré y CR9 se dedicará a meter goles decisivos, ahí, a cholón, contra el Barça, contra el Atlético, contra el Manchester (City), contra el Milán… O se puede dedicar a marcar 30 goles contra equipos del octavo puesto para abajo.
De momento, no ha dejado de meter. En este caso con Paris Hilton. Su celebración del fichaje por el Real Madrid le ha vuelto a colocar en primera plana casi tanto como los 94 millones de euros pagados por él. Casi 18.000 euros en una noche de cachondeo junto a la mujer que ha convertido el jolgorio en todo un arte (http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-paris-hilton.html). ¡Pobre Guti! ¡Sus noches de gloria van a quedar ensombrecidas por esta fulgurante figura! (http://www.lavanguardia.es/gente-y-tv/noticias/20090612/53722230691/paris-hilton-asegura-que-sale-con-cristiano-ronaldo.html). Otra cosa no sé, pero el espectáculo está garantizado: va a producir más noticias que Beckham, que ya es decir (otro asunto es que sea en términos futbolísticos, pero en marketing tampoco es que eso sea crucial).
En fin, habrá que esperar qué es lo próximo. El “cagómetro”, por su parte, empieza a encenderse y Laporta ya echa de menos a Calderón. Por suerte para él, Guardiola, Xavi y Pujol son culés y catalanes…, y Messi, argentino.
CR9: amante de la noche, vendedor de camisetas y jugador de fútbol a tiempo parcial
mAL. mUY MAL. rEQUETEMAL. uN FAN DECLARADO DE tHE sIMPSONS Y COMETIENDO ESTE TIPO DE ABERRACIONES. sÍ, HE PECADO. hE COMETIDO, CÓMO SE DICE, SACRISTÍA, SOCRATISMO, SATRAPISMO. bUENO, NO SÉ, UN PALABRO QUE EMPIEZA POR “S” Y QUE ME ENSEÑARON EN LA ESCUELA, O PUEDE QUE EN LA GUARDERÍA (FUI A UNA DE MONJAS).
eL CASO ES QUE LITERALMENTE HE DESTROZADO A MI FAMILIA DE DIBUJOS ANIMADOS FAVORITA (QUE TE DEN, nARUTO). oYE, PASE CARGARTE A lISA, O A mARGE. pERO A bART, O A mAGGIE, ESO NO TIENE PERDÓN DE DIOS. pOR NO HABLAR DE ROMPER A hOMER j. sIMPSON, INSPECTOR DE SEGURIDAD EN UNA CENTRAL NUCLEAR, BOXEADOR, ASTRONAUTA, INVENTOR, LADRÓN, TENDERO, mESÍAS DE LOS CANTEROS, AYUDANTE DE DIRECCIÓN DE mEL gIBSON, ENEMIGO NÚMERO UNO DE gEORGE bUSH PADRE, BORRACHO A TIEMPO PARCIAL (POR DESGRACIA), ARTISTA DE PRESTIGIO, EL MEJOR PADRE DEL MUNDO (A SU MANERA), EL CASI-PEOR PADRE DEL MUNDO (OBJETIVAMENTE), EL MEJOR MARIDO DEL MUNDO (A SU MANERA), EL CASI-PEOR MARIDO DEL MUNDO (REMITO A LOS HECHOS), BARMAN, GUARDAESPALDAS, JEFE DE UNA PATRULLA URBANA, EL MEJOR TRABAJADOR EN LA EMPRESA DE UN MEGAVILLANO… pOCAS PERSONAS (REALES O FICTICIAS) PUEDEN PROVOCAR SENTIMIENTOS TAN ENFRENTADOS COMO hOMER jAY sIMPSON, EL AUTÉNTICO “LÍDER ESPIRITUAL” DE LA SERIE DE mATT gROENING (Y NO ME REFIERO A fUTURAMA; bENDER, TÚ TAMBIÉN MERECES TUS COMENTARIOS).
sUCESORES DE lOS pICAPIEDRA, SEGÚN DICEN, ABRIERON HACE YA 20 AÑOS EL CAMINO A OTRAS SERIES COMO sOUTH pARK O pADRE DE fAMILIA, QUE HAN LOGRADO, IGUALMENTE, QUE NOS DESTERNILLEMOS DE RISA. eSO SÍ, NO TIENEN ESE AROMA QUE DESPRENDE LA PECULIAR FAMILIA DE sPRINGFIELD.
y PESE A TODO, HE COGIDO Y HE DESTROZADO, ANIQUILADO, ROTO, DESDIBUJADO, MALTRATADO, ARRASADO, DESHECHO, FRACTURADO, JODIDO, A TODOS Y CADA UNO DE LOS OCUPANTES DE LA CASA MÁS FAMOSA DE eVERGREEN tERRACE EN MÚLTIPLES OCASIONES… dÁNDOLES VUELTAS UNA Y OTRA VEZ: RECALENTÁNDOLOS A FUEGO LENTO. y TODO POR NO LLEGAR A LA HORA DE COMER Y TENER QUE CENAR PASTA SIMPSONIANA, MADE IN cARREFOUR. ¡¡dESASTRE TOTAL!!¡¡vAYA MIERDA DE SEGUIDOR!!
sI NO HAS SALIDO EN UN EPISODIO DE tHE sIMPSONS, NO ERES FAMOSO DE VERDAD
… en España piden conocimientos de inglés hablado y escrito en cualquier empresa “medio seria” para poder optar a un trabajo de remuneración baja-ridícula mientras que el presidente del Gobierno es siempre una persona con un “inglés” esperpéntico en el mejor de los casos?
¡Vaya domingo soporífero! Para empezar, unas elecciones europeas que no interesan ni al Tato, con unos debates que aburrirían a Sánchez Dragó y unos contendientes que tienen menos carisma que Orlando Bloom y Matt Damon ¡¡juntos!! Por no hablar de las alternativas, de risa: el Partido Popular Europeo… ¿de Silvio-asaltacunas-Berlusconi? o el PSOE, que no necesita este año ni comentarios…
Después, pues te puedes poner a verte una carrerita de Fórmula 1. ¡Otro auténtico coñazo! Muchísimo más aburrido que cuando aplastaba Schumacher. Que hagan la mitad de las carreras sin Buttton y así, a lo mejor, quizás, puede, tal vez, quién sabe, hay unas cuantos “grandes” premios medio soportables. O mejor, vamos a darle el título a Button y a Brawn G.P. y nos preparamos para el año que viene, que digo yo, a lo mejor tiene hasta algo de interés.
En tercer lugar, final de Roland Garros. ¿De verdad ese tío ha sido capaz de ganar a Nadal? En el tenis cada partido es un mundo, pero está claro que Soderling jugando como ha jugado hoy contra Federer en la vida habría podido ganar a Rafa. Creo que le he visto disputar dos pelotas complicadas. Apenas ha tenido un par de oportunidades de break y en todo momento no ha sido más que una marioneta en manos del helvético. Grande, de todos modos, Federer. Hay que reconocer que, pese al público, él sí se lo merecía. Eso sí, habría tenido que ser venciendo a Nadal, pero parece que eso no lo veremos en la tierra batida parisina. Por lo demás, la final de este año ha sido tediosa, casi peor que ver Ángeles y Demonios. No me he quedado dormido, porque estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por ver alzar el trofeo a Roger Federer. Su decimocuarto grande (tantos como Sampras, pero incluyendo Roland Garros; torneo que no ganó nunca el estadounidense, de hecho, ni siquiera pasó de semifinales).
Sólo me ha faltado a ir a misa… Pero, bueno, bastante tostón para un único día: mejor lo dejamos para el domingo que viene…, con suerte me encuentro a un gabacho silbando en la casa del Señor.
He de reconocer que, de momento, me alegra que exista en el mundo un tipo como Silvio Berlusconi y… que sea italiano. Sí, sí. Es todo un alivio encontrar a semejante gañán corrupto y sinvergüenza como primer ministro de un país, aunque sea Italia, que consigue dejar a Marbella a la altura del betún. De esta manera, la sensación de desdicha que nos causan los inútiles que rigen los destinos de España queda relativizada, disminuida, reducida a la mínima expresión (como el tanga de las acompañantes de parranda de Silvito).
Diréis que “mal de otros, consuelo de tontos”… Pues sí, pero funciona. Es agradable, y desalentador (¡qué paradójico!), que siempre se puede ir a peor. Que la tibieza de Zapatero es mejor que la “claridad” de Berlusconi…, según las imágenes de elpais.com.
¿O, acaso, ha filtrado las fotografías el propio PSOE para continuar despistando a la ciudadanía? Si es así, conmigo lo han conseguido… Al menos, por unas horas. ¡Enhorabuena a los premiados!
4 de junio de 2009. Han pasado 20 años. No ha pasado el tiempo. Sigue ahí. Parado. Enfrentándose a los tanques. Solo. Absolutamente solo. Una chaqueta en una mano. Una bolsa de la compra en la otra. Con dos cojones. Y los tanques que se paran. Lo miran. Desde lejos, también es observado. Jeff Widdener. Stuart Franklin. Charlie Cole. Associated Press. Magnum Photos. Newsweek. “¿Qué hace ese loco?”. “¿No se ha enterado de la masacre de la plaza?”. “Lo van a matar”. Pero él sigue ahí. El “hombre tanque”. The Tank Man. El “rebelde desconocido”. The Unknown Rebel. La policía lo detiene. Se lo llevan. ¿A dónde? ¿Quién era ese hombre? ¿Quién es ese hombre? ¿Qué ha sido de él? ¿Qué fue de él? Los espectadores, atónitos. El mundo, sin palabras. China tampoco habla. No ha pasado nada. Uno de los personajes del siglo XX, según la revista Time. ¿Acaso se llamaba Wang Weilin? ¿Fue ejecutado? ¿Vive en la clandestinidad? Y ahí sigue. Solo. Por toda la eternidad. Ajeno a Beijing 2008. Indiferente a las palmaditas en la espalda de la Economía a su país. Alejado de una Guerra Fría que se calienta. El individuo contra el sistema. La dignidad del ser humano contra la prepotencia del estado. Por siempre. David contra Goliat. Sin arrojar una sola piedra. Indefenso. ¿Un acto de rebeldía inútil? ¿Un ejemplo del coraje de una persona? ¿Una estupidez? ¿Una heroicidad? Un símbolo. Un manifiesto. Una esperanza… A veces, es verdad que una imagen vale más que mil palabras.
¿Qué es lo mejor que puede hacer un español un martes a las 22:30 horas (”oseasé” la diez y media de la noche)?
Opción 1. Estar en su casa viendo House (aunque sea repetido) mientras come. La idea es atractiva, pero mejorable.
Opción 2. Hacer algún tipo de deporte raro, rollo footing, squash, paddle, fútbol o alguno de esos deportes minoritarios que practican muchos de los gañanes de mis colegas. Está alternativa cobra fuerza, es bastante adictiva y te permite desfogarte (¿incluimos en este apartado deportivo hacer el amor y/o follar?). Sigue siendo algo que se puede superar.
Opción 3. Conectarse a Internet a hacer lo que sea: googlear, twittear, facebookear, myspacear, tuentiar, pornhubear… o, simplemente, marearte con las noticias deportivas contradictorias de Florentino Pérez y sus fichajes-no-fichajes. Puede que está sea la opción que cuente con más followers, dependiendo del momento…
Opción 4. Irte a una farmacia de guardia y hacer cola para comprar un producto que has tenido diez horas para poder adquirir sin tener que esperar. Pues sí, señoras y señores, aunque parezca mentira, ésta es la respuesta correcta. ¿Por qué? Pues porque lo valemos: así de claro y así de simple. Somos españoles: hemos votado a Aznar y a Zapatero ¡¡dos veces!! Está más claro que el agua que o nos va la marcha y/o estamos tarados…
Eso sí, esa cola es de las de verdad. Respeto absoluto. Silencio sepulcral, que le da a uno hasta vergüenza toser. Y no te digo nada si te llaman al móvil, te sientes peor que si te telefonearan en mitad de una misa o del cine: “estoy en la farmacia, ¿qué quieres?, después hablamos, que lo del incendio de la casa puede esperar”, y cuelgas indignadísimo/a, con la cabeza gacha para no soportar las miradas acusatorias que se ciernen sobre ti.
Nada que ver con la cola del Mercadona, jolgorio también patrio. En el Mercamona, la fila avanza a velocidad vertiginosa. El otro día no había terminado de poner la compra en la primera bolsa cuando la muchacha, cual muestra de eficiencia japonesa, ya me estaba diciendo “firme usted -sic- aquí”. En el ritual de la farmacia, eso sería impensable, poco menos que herético. Hay que cumplir con todos los pasos marcados por la “ceremonia”. “Hola, buenas noches”. “Buenas noches”. “¿Me da…?”. El farmacéutico (a estas horas, normalmente hombre) desaparece de tu visión (porque a las diez y media de la noche rige el “procedimiento gasolinera”: a puerta cerrada y por megafonillo)… y ya volverá. Cuando reaparece, tras resurrección de Cristo a los tres días, te indica la cantidad, pagas religiosamente y muy educadamente saludas y te vas (a tomar por culo, como tiene que ser). Todo ello como si fueras un ferviente “semanasantero” en el día que sacan a tu Cristo o a tu Virgen.
Y en esto, que en medio de este proceso místíco, oyes gritar desde un coche: “¡dejad de comprar condones!, ¡a pelo!”… A tomar por saco tu fe…, otra vez.
Te tocó, LeBron James. Puede que seas no sólo The Choose One o The King, sino que también, posiblemente, te podamos calificar como el gañán más conocido e idolatrado del mundo (te lo digo de corazón, de gañán a gañán). Y no sólo tú te has quedado con el culo torcido, el comisionado Stern se ha quedado con todo el rostro de resaca de Chuck Norris. Tanto marketing, tanto anunciar a bombo y platillo la final, The Final (Countdown), el enfrentamiento LeBron-Kobe, en un intento desesperado por revivir the Jordan´s Era, y los has dejado a todos a cuadro. ¡Viva Superman!
Los jordanianos, si te digo la verdad, creo que hasta hemos disfrutado. De repente, aparece un tío que se pone su mismo dorsal (y no estoy hablando de David Beckham) y empezamos a leer herejía tras herejía: cosas como “va a ser mejor que Jordan”. Y claro, los de la secta decimos: “Primer mandamiento: creerás en MJ por encima de todas las cosas”. Y nos mosqueamos. No nos toquéis los huevos. ¿Cómo va a ser ese tío más grande que MJ? ¿Are We Crazy? Más fuerte, más polivalente, más físico… Sí. Mejor: nooooooooooooooo, y en inglés: noooooooooooo(t). Y no vamos a hacer comentarios sobre el diferente aura que transmiten “el hereje” y “Air”. No, no es necesario.
Que sí, que vale, que todos añoramos la Era Jordan. Claro que sí, pero es como el Siglo de Oro de las Letras Españolas. Pasó y punto. Nos queda el legado. No nos ponemos porque salga un escritor medio bueno a apuntar que estamos viviendo “un nuevo Siglo de Oro” (aunque seguro que habrá unos cuantos que incluyan la frase hecha cada dos por tres). Pues en baloncesto, igual. Tuvimos ahí, casi seguidos: Jabbar (no confundir con el personaje de la saga galáctica), Bird, Johnson y Jordan, los tres últimos formando la Santísima Trinidad del baloncesto (en color).
Ahora, pues sí, se han sucedido jugadores bastante buenos, pero la mayoría, quitando a Duncan, pertenecientes a la segunda categoría de las megaestrellas (oye, que no está mal ser apóstol). Y ahí nos endosaron al “Chus-wuan”, vendiéndonos la moto a los de la secta. Que no negamos que sea, posiblemente, el mejor jugador del mundo (individual); pero de ahí a profanar el Templo… hay un camino. ¡Eeeeeeeeeeeh! ¡Gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán!
Que lo del MVP está también muy bien, pero, quillo, con todos mis respetos, ganar 66 partidos en la actual Conferencia Este no tiene tampoco tanto mérito: tres equipos muy buenos, aspirantes al anillo (sus Cavs, los Celtics y el equipo de Superman)… pero el resto: ¡madre de dios hermoso!, ¡pero si son una pandilla!, ¡ni Spike Lee se habría imaginado tal escenario! Los Detroit en horas más bajas que Camilo Sesto, los Chicago son como Michael Jackson (todavía viven de las rentas), de los Miami todavía nos preguntamos cómo cojones pudieron ganar un título (y qué coño ven los comentaristas en Wade-me-tiro-hasta-las-alpargatas)… y así puedes ir sacándole punta uno por uno. El cuarto de la Conferencia Este de este año, Atlanta, difícilmente habría alcanzado puesto de Playoff en la ultracompetitiva Conferencia Oeste (los Suns, viejunos sí, pero todavía más equipo que los Haws se quedaron fuera de la lucha por el anillo). Sigo viendo mucha más tarea en las 65 (una menos) victorias de los Lakers jugando contra los Spurs, los Nuggets, los Jazz, los Trail Blazers, los Rockets y demás (ganando tanto en casa de los Celtics como en la de los Cavs en dos partidos seguidos, ¡chúpate esa, LeBron!).
Los análisis se sucedían y parecía que deberían haberse eliminado los Playoff de un plumazo y como mucho disputar la final LeBron-Kobe, con sus equipos de artistas invitados (los Cavs y los Lakers); si faltaban tampoco importaba mucho. Más camisetas. O si no, también era una opción válida, verle dado el anillo directamente a LeBron (bueno, a los compañeros también, que los ponemos al lado de LeBron y sirven para nuevas versiones de camisetas).
Y resulta que a todo esto aparece un tío grandullón, carismático a más no poder, que siempre tiene una sonrisa en la boca, y que nos deja a todos con la cara de Potter, Harry; bueno, a LeBron más bien la cara de Policarpo Díaz, el “potro de Vallecas”. Un chaval bastante normal (o puede que sea extraño por esa “normalidad”: nada de fanfarronerías, de gestos chulescos, de declaraciones rimbombantes, de tatuajes carcelarios…) y que, poco a poco, se ha ido ganando el cariño del público, si bien no tanto el reconocimiento entre los medios (”¿cómo un tío que está siempre con una sonrisa en la boca puede jugar en serio?, está claro que no es un supercrack“).
Dwight Howard, no es que lo haya logrado él sólo ni mucho menos (R. Lewis o H. Turkoglu tienen muchísimo que ver en el éxito de los Magic), pero él es el auténtico espíritu de Orlando. El equipo que, con factor cancha en contra, ha destronado a los Celtics, ha destrozado a los campeones de la Liga Regular y los que intentarán, nuevamente con la desventaja de la pista, rizar el rizo batiendo a los Lakers-Jekyll-Mr.Hyde de Kobe y Pau (con guión de Jackson-Stevenson).
Yo, por supuesto, voy con Gasol y sus Lakers, pero, hay que reconocerlo, a priori, no hay en la NBA un equipo con el que menos te pueda doler una derrota. Espero que no se estropeen. ¡Viva Orlando! ¡Viva L.A.! ¡Viva Disneyworld! ¡Viva Superman! ¡Viva Pau! ¡Larga vida a Jordan!
P.D. Soy consciente de que en breve, LeBron, con cuatro ajustes, puede iniciar una tiranía en la NBA rollo Schumacher en la F1; por eso, aprovecho la coyuntura por si dentro de poco nos tenemos que tragar la bilis, jejejeje.
P.D.2. Por cierto, hoy es el estreno del anuncio del auténtico “King”, rey de reyes (aunque no fuera portada del Málaga Me Mata; te debemos una): Chiquito de la Calzada… que nació después de los dolores, jaaaaaar. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/01/comunicacion/1243873097.html (¡cómo os he colado lo de Chiquito ;P!).
Casi un año después de nuestro viaje a Nueva York, volvíamos a territorio “americano”… o casi. El caso es que teníamos que acudir a un evento a la villa de Rota, que para el que no conozca su ubicación, es una base militar que los Estados Unidos posee en la Península Ibérica rodeada de una pedanía en la que permiten vivir a españoles (¿o era al revés?).
El acontecimiento en cuestión es de esos que tanto (monta, monta tanto) molan a msantaella: ¡¡una bodaaaaaaa!! ¡¡Wooooooow!! ¡¡Wedding Party!! (¡ah!, no eso no). El matrimonio entre D.M. e I.M. era todo un hito, pues se trata del primer “cazado” de la pandilla originaria de Belén (o del Barrio La “Lú”, según se mire). Sí, mejor no pensarlo: a la boda les suele ocurrir como a los hijos, una vez que cae uno las fichas del dominó van esparciéndose por el tablero una tras otra.
A lo que íbamos, a nuestros colegas no se les ocurre otra cosa que poner el enlace a las doce de la mañana de un sábado, dejándote dos opciones, a cada cual peor: o te vas a las once de la noche del viernes (que es cuando puedes para Rota) y llegas allí sobre las tres, para dormir en un hostal que no sabes cómo te va a salir (the big idea) o te levantas a las siete de la mañana para tirar para “Rotatuille”. Ni que decir tiene que escogimos la segunda opción.
El viaje en coche tenía la novedad de estrenar la primera autovía ecológica de Europa (?), según nos comentó-mintió D.M. (no nos llevemos a engaño, todo el mundo en Málaga sabe que no te puedes fiar mucho de la palabra de un tío criado en el Barrio de La Luz). Carretera nueva, bastante bien asfaltada y sin curvas pronunciadas: ¡¡yujuuuuuuú!! Las posibilidades de infringir el límite de velocidad se multiplican y te pones más contento que Aznar cuando coge un coche… Hasta que apenas entrar en esa autovía, observas una extraña fila: una ambulancia y un par de motos que van justo en el límite de la velocidad. Las motos estaban como ese “perrete” escatológico que está deseando salir a la luz pero al que tú contienes con mucho esfuerzo dentro de los intestinos (viene a cuento de la membrana de avance). Creo que es la mejor manera de definir la impotencia de los conductores. Y es que delante tenían una furgoneta de la Benemérita. ¡Te cagas! ¿No iréis a Xerez de la Frontera? “Pozí, Amparo”. Así que allí íbamos en cola, como el pelotón del Tour de Francia en una de estas etapas de cascarillas, al ritmo que marcaba el Cuerpo, que para eso eran los que mandaban.
Cuando el Cuerpo se quita de nuestro camino, la “Luis Moya” de acompañante tiene la maravillosa cabeza de errar en la lectura de las instrucciones, con lo que ¡dingdong!, ¡salida equivocada! Estaba de tan buen humor que hubiera llamado a los civiles para que fueran ellos los que acercaran a mi copilota a Rota y yo seguir el camino solo.
Total, llegada a la villa, búsqueda de aparcamiento y entrada en el castillo en el que tendrá lugar el enlace, por supuesto, civil (como dios manda). 11:45 horas y… ¡¡ni dios!! ¿Pero dónde coño está todo el mundo? Que no esté la novia, pase, ¿pero y el novio? ¡Aaaaah, que el bodorrio es a las 12:30 horas! Eso está muy bien… Y hasta las 12:20 no aparece casi nadie, y nosotros allí en la puerta del castillo con una modorra impresionante, casi peor que si estuvieras en el cine viendo Ángeles y Demonios. Por fin llegó, no Tom Hanks, sino el novio. No sé si habrá seguido la dieta del cucurucho, pero está casi irreconocible: ha perdido kilos de más, va con lentillas y con traje (¡uuuuuh!, ¡fuera, fuera, fuera!, ¡heavy de pacotilla!). Junto a él en el coche, R., creador del concepto “membrana de avance” y alma de la fiesta (las risas y la vergüenza ya las tienes aseguradas).
Poco a poco va llegando todo el mundo: J.D., P.C., P., “E.”, A.B. (pareja de R., buena y mártir, tú sí que tienes el cielo ganado)… La novia, I.M. y, por último, M.B. y E.A. ¿A qué parece una noticia de sucesos del diario El País? Pues todavía se parecería cuando el “curata laico”, que ejercía el “oficio” por primera vez empieza a soltarnos parrafada tras parrafada: “por el artículo 7 del código civil, modificado en el real decreto 29/08 y 07/09, amparándonos en la ley 35/79 y 43/89, con las inclusiones del código orgánico y la membrana de avance 7, 8 y 9… blablablabla”. Y todo esto con A.B. llorando como una magdalena. Y los allí presente, que se quedan con la cara “partía” ante el doble espectáculo: yo no sabía si partirme el ojete o echarme a llorar viendo que aquello se parecía más a uno de los exámenes de derecho -en bajas- de la carrera o a una ceremonia civil.
“Sí, acepto”. ¡Hombreeeeeee! Más te vale, D.M.: ¡¡nos hace desplazarnos 300 km. y se te pasa por la cabeza decir cualquier otra cosa y, básicamente, te caneamos!!, ¡¡por no comentar lo que te iba a hacer I.M.!!
No me preguntéis cómo sucedió, pero yo me vi allí atrapado, en el colmo de la absurdidad (toma palabro): intento salir de la iglesia, perdón, castillo, para poder hacer lo que todos estábamos deseando: descargar nuestra ira acumulada contra los que se casan tirándoles arroz (lo podríamos hacer con naranjas o melones y saldría a la luz la verdadera finalidad-espíritu de tal tradición, pero sale demasiado caro: ya hicimos las cuentas). Pues eso, yo con ganas de sumarme a la fiesta-amigos-buscan-venganza-de-buen-rollo, y me atrapa una pareja bastante mayor, que pronuncia en no-andaluz. En un principio, creo que son de la familia de la novia, puesto que no me suenan de nada, pero a medida que me acribillan a preguntas descubro que son dos personas del norte de España que están de vacaciones y que han entrado al evento por pura curiosidad. ¡¡Cágate, msantaella!! ¡La única oportunidad de arrojar arroz violentamente contra D.M. que vas a tener en tu vida desperdiciada por explicar usos y costumbres andaluzas a una pareja que no pertenecía ni a familiares ni a allegados!! ¡¡Membrana de avance dueleeeee!!
En fin, al convite logramos llegar, tras hacer repetidas “visitas turísticas” por toda la villa de Rota (estábamos más perdidos que Pepiño Blanco en la Universidad). Pero, por supuesto, lo hicimos a nuestro estilo, o sea, que llegamos al lugar de la comilona por nuestras santas pelotas. Yo, menos protocolario, en una camisa de mangas cortas; los giliflautas de mis amigos todos con traje de chaqueta, completamente escocidos (¿¿a dónde vais, pardillos??).
Canapés, y más canapés, y más canapés, y otro más… Y bebida, y más, y más. Y por fin, meteos en la puñetera sala y dejar de dar el espectáculo. Y que no, que vivan los novios, que viva el heavy y la mari de chambao, que viva el barrio lalú y que viva la madre que nos parió a todos juntos… R. y “E.” a la cabeza, como tenía que ser, y el resto haciendo el corrillo. Menos mal que la pareja, ya marido y mujer, sabían que eso tenía que ser así, sí o sí, con lo que se ahorraron los disgustos.
Eso sí, no tanto los convidados. ¡¡Vamos a ver, D.M., I.M.!! ¿¿Cómo se os ocurre poner La Oreja de Van Gogh como música de fondo en un convite?? Eso está bien al final, cuando estás deseando echar a la gente, pero al principio de la comida, ¡¡¡¡noooooooooo!!!! ¡No os dais cuenta de que podéis provocar arcadas y vómitos entre la concurrencia!! Vamos, que yo no comía hasta que Amaia callaba. Claro que había tantos platos que casi que acababas pidiendo a gritos otra de La Oreja para tener un pretexto para dejar de comer… Aquello era una exageración, yo ya estaba esperando que nos dejaran encerrados y, de un momento a otro, se empezaran a suceder escenas dignas de Delicatessen.
Lo mejor estaba por llegar: el baile. No, para mí, momento de penurias (¡que ya tengo pareja sentimental!, ¿qué puta necesidad hay de bailar?). Ni para el DJ, que como era de esperar estuvo a la altura de lo que se espera en una boda (que te entren ganas de liarte a collejas con el colega). Los novios nos habían preparado una sorpresa. Estaban en medio del típico baile nupcial (ya sabéis, música tranquilita, una baladita) y, de repente, el disco se raya. Los novios se “enfadan” y los que estamos allí empezamos a mirarnos desconcertados… Hasta que se empiezan a suceder fragmentos de canciones megaconocidas que van desde Pimpinela a Grease pasando por Thriller. Marido y mujer comienzan a hacer una cómica actuación-playback. ¡Jajajaja!, ¡qué cabrones!, ¡cómo nos la han colado!
Eso y el vídeo que “grabó” el perro fueron momentos que casi nos hacen llorar de risa. Para el resto del viaje ya teníamos a R. y su “membrana de avance” para hacernos ameno el encuentro. Por cierto, ¿os he comentado lo que es la membrana de avance?
Bueno, ¡¡felicidad para el nuevo matrimonio!! No os preocupéis (o sí), pronto, para las nupcias de R.-membrana y A.B. nos volveremos a ver.
P.D. D.M., I.M. ¡Muy bien con el tema del regalo a los invitados! Que los alfileres ya no nos servían ni para hacer vudú. Por no hablar de los puros, que iba a tener que empezar a venderlos como instrumento para aplicarse el Hemoal.
Nombre y apellidos del sinvergüenza: Alfonso Aguado. Profesión: sinvergüenza y caradura a más no poder (y supuesto artista, de los mierdecillas que hay en España, claro está, líder de un grupo de música). Víctima propiaciatoria: Izquierda Unida (¡atiendeee, gente de la cultura -con minúsculas negativas- en contra de un partido de izquierdas). Esbirros: SGAE y Gobierno español.
Resulta que el cántico que se oye en los estadios, el tan conocido “A por ellos”, es utilizado por IU en una campaña. Y ahora aparece un sinvergüenza tocacojones que le pide ¡¡15.000 euros!! al partido (y eso que no es un grupo político que me caiga ni bien) porque dice que el cántico popular es de su banda, puesto que la registró impunemente con la connivencia de la SGAE (Satrapía General de Auténticos Estafadores).
Espero que le den por el culo a Alfonso Aguado y a su abogado. Y que de paso le jodan también a la SGAE. ¿Cómo se puede tener la cara de reclamar los derechos de un cántico popular? ¿Cómo se puede permitir que haya una cuadrilla mafiosa que haga este tipo de cosas? Por supuesto, la SGAE tenía que estar detrás de todo esto. Los putos defensores de la ¿Propiedad Intelectual (¿en mayúsculas?)? resulta que sólo hacen sus gestiones cuando se trata de sacar panoja, no cuando lo que debe predominar es el sentido común.
Esta cacicada de la SGAE me trae a la memoria muchas cosas, pero ninguna que me haga tanta gracia como cuando se arrogaron con los derechos del Himno de Andalucía. ¡¡Ole tus cojones “Teddy” Bautista (no, no es andaluz, por suerte)!! Y ahí que se empecinaron, a vueltas con el himno que registró Blas Infante y al que le hicieron diversas versiones que también se registraron. Total, si al final en esto de la música -con minúsculas- lo importante es registrar, registrar, registrar, y así después, cobrar, cobrar, cobrar. Cualquier imbécil, por ejemplo digamos que se llama Alfonso Aguado, que le ponga dos notas a cualquier cántico popular ya es “músico”, y “artistazo” (claro está) y, por supuesto, puede ir poniendo la mano para estar toda la puta vida viviendo del cuento… basándose en la “Propiedad Intelectual” (de Mierda), en vez de hacer como el resto de la gente y trabajar toda su puta vida.
¿Por qué no me devuelven dinero cada vez que escucho una canción que ofende a mis oídos? No está en mi libre elección el poder dejar de oír si mi vecino decide que hoy le apetece escuchar un disco de Ana Torroja o de Los Inhumanos. Le tengo que pedir dinero a los cabronazos del canon porque están disminuyendo mi rendimiento laboral, yo que soy autónomo, y otengo que trabajar donde pille.
Por supuesto, todo esto, ante la mirada de un presidente (el forofo del Olímpico de Roma, el que estaba cerca del otro presidente de fábula, el que se quedó dormido) que es más listo de lo que casi todo el mundo se piensa: da dinero a todo el que le puede hacer la jodienda, como bancos, sindicatos (¿dónde mierda estáis ahora?, ¿haciendo balances e informes de pacotillas?), artistillas, etc. Casi todo el que puede poner un grito en el cielo, tiene su bolsillo bien puesto, mientras que para el resto, para la mayoría, para los Otros ni siquiera “Pan y Circo” (bueno, si eres fan del F.C. Barcelona, enhorabuena, al menos podrás disimular tu descontento durante un par de semanitas)… Hasta que un día nos revelemos, y nos echemos a la calle, y empecemos a tirar piedras, y a quemar contenedores, y a practicar la ultraviolencia, y a hablar en nadsat… Y ese día, nosotros seremos unos hijos de la gran puta, mientras que toda esa canallesca nos mirara con sorna y desvergüenza. Pero antes espero que haya gente como Manolo García que tenga un par de narices y le diga a la cara a sus gerifaltes: “vosotros, sois unos sinvergüenzas; vosotros, os tenéis que ir (a tomar por culo); vosotros, no me representáis…”
¿Qué se le va a hacer si España es así? Con sus Zapateros Aguados, Bautistas de la Esperanza, con sus “Chavos” del ocho, del nueve y del diez… ¡¡Cómo jode reconocerlo!! Eso sí, como decía mi buen amigo Onofre: “¡Vete a la mierda Zapatero (¿quién me iba a decir que había alguien capaz de empeorar la segunda legislatura de Aznar? ¡Mira que era difícil!)! ¡Y tú también, Alfonso Aguado, que hacer ruido lo saben hacer todos!”. Sí, ellos conforman la auténtica banda del capitán canalla. Y por supuesto, son made in Spain.
Tres días sin escribir absolutamente nada. Ahora me sobran los motivos, como diría el famoso cantautor, podría hablar del libro de Punchis, del triplete del Barcelona, de las cagadas Cavaliers-Lakers, del retorno de Floren en plan Moisés, de una ciudad cuyas autovías están construidas por un ciego, de la vergonzosa política española, de la Iglesia y su campaña pon una X en tu declaración, de la última de la SGAE (siempre dispuestos a superarse), podría hablar de estrés… Sin embargo, no comments, estoy como una aspirina en un vaso de agua, efervescente, dispersándome, a la espera de ser de alguna utilidad en breve, o no.
He traicionado uno de mis principios. Sí, he visto House subtitulado. Ya sé que para los más puristas sería un traidor por verlo traducido, pero es que el doblaje en español (en España, pues supongo que en los diferentes países hispanoamericanos lo doblarán cada cual con los suyos) del personaje House es brillante. De hecho, puede que sea una blasfemia, mejora al original.
En fin, toda esta parrafada viene al caso de que, tras un parón en el visionado de la serie, logramos ponernos al día de su quinta temporada. ¡Mal hecho! ¡Ni siquiera nos habíamos fijado en que quedaban todavía tres episodios por emitir en español! Así que, vencidos por la curiosidad, decidimos volvernos locos y trasladarnos al universo anglosajón de nuestro querido doctor.
Y he aquí, que me veo todavía sorprendido por la quinta temporada de una serie dramática que se basa en episodios autoconclusivos de esquema repetitivo. Todavía el CSI de la Medicina me deslumbra, me puede llegar a dejar impresionado por unos giros y un rizar-el-rizo que, a veces, te pueden llegar a alterar el estado emocional más de lo habitual.
Por un lado, una vez que por fin apareció una persona con lupus, hemos visto como en ningún diagnóstico se vuelve a mencionar la citada enfermedad (supongo que era por probabilidad estadística: “ya hemos tenido un caso, ya es imposible que se vuelva a plantear”), si bien la sarcoidosis se establece como su más que digna sucesora… Y la estructura que se repite infinitamente, como decía Nietzsche, en su “eterno retorno”: enfermo/a llega a clínica, se desprecia el caso, solución-no solución, parada, casi-solución, paciente que casi fallece, inspiración divina, “soy-el-puto-amo,-soy-el-doctor-House”.
Esto tiene que ser así, pero no por ello podemos dejar de apreciar una serie de circunstancias que se han dado a lo largo de esta quinta temporada: las relaciones Trece/Foreman y Cameron/Chase (personajes que recuperan protagonismo a medida que avanza la temporada), las dudas de Taub, los encuentros y desencuentros con Wilson, House y las drogas (llega hasta la metadona, ¡atiende!), Cuddy y su maternidad han sido elementos con los que se han ido sazonando este quinto año de nuestro querido doctor. Tambíén hemos visto que se ha puesto un énfasis mayor en el aspecto religioso, en el episodio del cura-borracho-puteado-amargado y otros. Y algunos experimentos audiovisuales, como ocurrió en el capítulo 19 (Locked In), rodado una gran parte en plano subjetivo, desde los ojos de un paciente que no se puede mover (dirigido por Daniel Attias, al que conocí gracias a Six Feet Under, aunque también hay que mencionar que fue el director del episodio Numbers, en el que se “revelaba” el significado del 4-8-15-16-23-42 de Lost por primera vez).
Sin embargo, todo queda en un segundo plano, lo que hace realmente sobrecogedora esta quinta temporada es lo que sucede en el episodio 20 (Simple Explanation). El suicidio de Kutner (encarnado por el actor Kal Penn, quien abandonaba la serie para formar parte del equipo de Obama) es absolutamente brutal, completamente desgarrador. Estúpido, imprevisible, cruel, descarnado. Aporta un giro dramático a la serie tan grande, que todavía no sé si valorarlo de una forma positiva o negativa (es como si Joan Manuel Serrat de repente cantara una canción heavy). El golpe es tan duro que te puedes pensar, por momentos, que estás viendo A dos metros bajo tierra en vez de House.
No sé si el repentino anuncio del actor provocó una reacción tan inesperada-dura (-¿vengativa?) por los creadores de la serie, pero el suicidio del doctor Kutner era tan poco previsible (quizás era tan equilibrado que por ahí se podía ver el error del círculo demasiado perfecto, pero eso no deja de ser más que una explicación “facilona” a posteriori) que su efecto se multiplica. Es una auténtica hostia en la cara. Un bofetón emocional. Desde el fallecimiento de Nate Fisher no recuerdo una muerte ficticia que me impactara de tal manera.
Esta tragedia desencadenará una serie de sucesos, que harán que el ritmo de los últimos episodios se acelere mediante la concatenación de sucesos… La boda precipitada Cameron/Chase (y esa subtrama que tan poca gracia me ha hecho del esperma), la reaparición “alucinante” de Amber, el “lío” de House y Cuddy… y, por fin, la locura de House. El racional doctor, por una vez, se ve superado por un acontecimiento al que no encuentra explicación, por un lado, y que no ha sido capaz de prever, por otro. Es la puesta en duda absoluta de su Don (tema recurrente en esta temporada: el miedo de House a estar perdiendo sus prodigiosas cualidades)… Es el viaje a la locura que llevará a House de camino a un psiquiátrico, cuando su lado derecho irracional acabe imponiéndose al lógico hemisferio izquierdo de su cerebro.
Todos somos humanos… Incluso el doctor House, aunque sólo sea por unos momentos.
¡Vaya con la Fórmula 1 este año! Menos mal que la medida de otorgar el título al piloto con más victorias no prosperó, sino a mitad de temporada estaría todo el pescado vendido. No es que vaya a variar mucho la cosa, pues parece que Button, a este ritmo, para el Gran Premio de Bélgica va a tener el Mundial sentenciado… El colega está que ni Michael Knight.
Esto me recuerda a los últimos mundiales ganados por Schumacher: la superioridad es tan abismal que el Campeonato tiene el interés de las elecciones del Real Madrid. Tras cuatro temporadas igualadas, manteniendo en vilo al espectador hasta la última carrera, hasta la última vuelta, hasta la última curva (como fue el caso el año pasado), volvemos a estar en el Mundial-aburrimos-hasta-las-ovejas. “¿Vuelve, Michael, vuelve?”.
En fin, hay que felicitar a Brawn por el trabajo genial que ha hecho con su escudería… y de camino, podemos empalar a Mosley (-me-encantan-las-orgías-de-temática-nazi), Ecclestone (-soy-el-puto-sheriff-y-a-callar) y demás payasos del “Gran Circo”. Al final, voy a tener que darle la razón a mi padre: que todos corran con el mismo coche y que gane el mejor… piloto, y no el “coche fantástico”. (Sí, AK, que le den morcilla a la competición en equipo, ¡viva Nietzsche!)
P.D. Por cierto, ¿qué coño les ha pasado este año a los ingenieros de Ferrari y McLaren? ¿Acaso estuvieron haciendo las pruebas de pretemporada sólo en el juego de la PS3? Money doesn´t think.
Y en esta semana de mierda, mi colega D. Bowiee, me ha propuesto los siguientes Héroes (con mayúsculas), dignos de estar en un cualquier disco recopilatorio del gran David Bowie, conocido (aunque sea en sexto grado) por D. Bowiee.
Y vamos con lo que vamos…
Oh, We can be heroes just for one day
“And the number three goes to… JUAN ONIEVA (oooooooooeeeeeh!!).
Candidato a la presidencia del Real Madrid y ex vicepresidente del mismo club bajo el mandato de Lorenzo Sanz. En un acto de buena fe, ha propuesto que jugadores y proveedores den el 0,7 de su retribución para los socios más desfavorecidos. Amén de nombrar a Obama socio honorífico, of course. Yes, We can. A lo mejor si las palabras no vinieran de quien vienen y si no supiéramos que sería un milagro que ganara, igual hasta podría haber optado a un escalafón más alto. Aun así, ole tus cojones marineros.”
“And the number two goes to… PABLO SOTO (tú sí que eres un crack, y no Messi).
Treintañero, Pablo se ha ganado la admiración de muchos por haber creado varios programas de P2P (Blubster, Piolet y Manolito), lucrarse con dichos inventos… y haberse ganado la enemistad de la patronal de la música. Total, que los gañanes de las discográficas le piden ¡¡13 millones de euros en daños y perjuicios!! Y, bueno, porque son buena gente, como “Teddy” Bautista (sí, el tío que gana cuatro mil euros al año en derechos y lleva más de veinte sin tocar una pandereta), que a ellos les salía mucho más en sus cuentas. Vamos a ver señores de Promusicae, a ver si nos enteramos de una puta vez: lo que se baja de Internet no suele ser una pérdida en ventas, sino una audiencia con la que no contaban y un posible espectador inesperado de un concierto. ¿O nos van a devolver el dinero si compramos un disco y descubrimos que el álbum es una auténtica basura (lo cual tampoco sería muy difícil)? (Del cine español, prefiero ni hablar, con sus subvenciones parasitarias y la ministra de cultura sindescargas-sinvergüenza que nos han impuesto).”
“And the number one goes to… LEO GAO y CARA YOUNG (¡que saluden, que saluden!).
Así a palo, a lo mejor no os suenan, pero si añado algo de un préstamo en Nueva Zelanda, seguro que ya caéis. Pues sí, esta es la pareja que pidió un prestamo de 4.400 euros y recibió, por error, ¡¡más de cuatro millones!! Total, el banco ya completamente apurado, el que concedió el préstamo con el ojete que no le cabía un alfiler y los “afortunados”… desaparecidos, lost… y ahora, además, en busca y captura. ¡Joder! La cosa está muy malita y si de repente te encuentras en tu cuenta con cuatro millones de euros, es para pensárselo: me refiero a lo de en qué país te puedes dar a la fuga. Leo y Cara, Cara y Leo. Tenéis mi bendición. También creo que es productivo meterle el dedo en el culo de vez en cuando a la banca, que normalmente suele ser al revés.”
El Unicaja gana un final apretado, Juan Onieva (!!gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán¡¡) se presenta a la presidencia del Real Madrid, LeBron mete 49 puntos con 20/30 en tiros de campo y su equipo pierde (jodeos, analistas espabilados)… Y eso que no puedo contar lo que más me ha llamado la atención de las últimas 48 horas.
En fin, siempre es bueno salir de la monotonía y cambiar el chip…
Nueva visita al cine. Objetivo: Ángeles y Demonios, protagonizada por Tom Hanks y Ben Kenobi, digo, Ewan McGregor. Con estos actores, te puedes creer que quizás sí merezca la pena echar el rato. Lo malo es que la película la dirige el empalagoso, y oscarizado (perdónanos, Alfred), Ron Howard, y peor todavía aun es que está basado en la novela del mismo nombre de Dan Brown. Pues nada, con dos huevos.
Apenas había llegado Tom Hanks, digo Robert Langdon, al Vaticano y empecé a dar cabezadas… Pocos minutos después, sopa completamente. Gracias, Ron; gracias, Dan. Cuando estaba finalizando la obra, desperté, para ver al camerlengo caer desde lo alto de un helicóptero en marcha donde estaba la “antimateria”, juajuajua… Y así, hasta el final.
Escucho a la gente comentar “¡vaya pegote!”… Y yo no puedo dejar de pensar: “menos mal que no te has leído el plomo del libro, que si lees que Langdon salta del helicóptero sin paracaídas, ¡con dos cojones!, y no le pasa nada, entonces te puede entrar cagalera, física y mental”.
¡Vaya pedazo de crítica que me he marcado! Óscar para Ron, Nóbel para Dan y, ¿por qué no?, Pulitzer para Msantaella.
Hace mucho, mucho tiempo, en el mismo lugar en el que se han desarrollado la mayor de los acontecimientos, un hombre calvo, con los ojos azules y una cicatriz le preguntaba a un muchacho, tras haberse estrellados ambos en un avión en medio de una isla ¿desierta?, si quería que le contara un secreto. Eran John Locke y Walt Lloyd. Ese hombre, que después descubriríamos que tras el accidente había recuperado la movilidad en la piernas le ofreció al chaval jugar a un juego, el backgammon: “Dos jugadores. Dos bandos. Uno es la luz, otro, la oscuridad”. Esto ocurría en la segunda parte del episodio Piloto de la serie, que se emitió originalmente el 29 de septiembre de 2004.
98 episodios más tarde, el juego cobra más sentido que nunca. Ahora todo parece cuadrar. La aparición del nuevo personaje, aunque la podemos considerar muy “tramposa” (un as en la manga a estas alturas de la serie va a necesitar de mucha justificación por parte de los guionistas), nos vislumbra que todo ha sido desde el principio una partida de backgammon entre Jacob y el “nuevo” personaje. Los buenos y los malos, sin que sepamos todavía quién es cada cual, poniendo sobre el tablero las más intricadas estrategias en busca de una victoria que lleva hacia un objetivo que todavía no nos han explicado.
Jack, Sawyer, Kate, Ben… Locke… Todos son fichas de las cuales parece haberse servido este personaje con el fin de derrotar a Jacob y cumplir su amenaza: “Algún día te mataré”, pronunciada siglos atrás.
Esto nos plantea una serie de cuestiones: ¿fue verdaderamente Jacob el que visitó a los protagonistas en momentos cruciales de su vida (Kate en sus inicios delictivos; Sawyer en el funeral de sus padres; Locke tras ser arrojado por su padre por la ventana; Jack al finalizar la crítica operación que contó a Kate en el episodio Piloto; Sayid tras morir Nadia atropellada; Sun y Jin el día de su boda; Hugo en su vuelta a la calle tras salir de la cárcel…) o fue este personaje misterioso, maestro del transformismo, el que los visitó a todos para poner sus fichas sobre el tablero?, ¿por qué tiene que ser Ben el que mate a Jacob y no lo hace él mismo?, ¿forma eso parte de las reglas del juego (no olvidemos que el líder de la isla siempre seguía las instrucciones de Jacob facilitadas por Richard)?, ¿podemos ser más rebuscados y señalar que en alguna ocasión fuera Jacob y en otras este personaje?, ¿hacia dónde conduce todo una vez muerto Jacob (o no)? La teoría es muy enrevesada, pero la nueva aparición comenta: “no sabes todo lo que he tenido que hacer para llegar hasta aquí”.
Siga como siga, parece claro que el montaje es complejo: detonada la bomba por Juliet, de 1977 en un principio nos tendremos que olvidar durante la sexta temporada (¿cómo aparecerán, entonces, Jack, Sawyer, Kate…?). Y en 2007, ¿qué es lo próximo? No parece que en la sexta temporada tengan mucho que resolver en la isla, y parece más lógico que veamos cómo se han ido concatenando los diversos sucesos hasta llegar a la situación actual: todo lo sucedido tras la detonación de la bomba, la historia del nuevo personaje, su “relación” con John Locke, la relación de los jugadores principales con otras fichas (como Widmore o Alpert), el significado del “ya están llegando” de Jacob (¿acaso no ha acabado ya la partida?)…
Lo peor es pensar que ahora tocan otros siete meses en suspenso… Hasta principios de 2010.
Jacob, al fondo, de blanco; el personaje desconocido y rival, en primera plana, en colores oscuros: ¿una partida de Backgammon?
Agradecimientos: Series Gringas, Taringa, Subdivx, Solosubtítulos, Foro de Series, Karchedon, Super Series y al resto de la Comunidad. Por supuesto a J.J.A., D.L. y J.L.
¿Qué hace un frikie de La Guerra de las Galaxias metido la madrugada de un martes en un cine viendo un Star Trek protagonizado por el indignante Sylar de la serie-efervescente Heroes y por el primo chungo del magnífico Michael C. Hall (Dexter Morgan, David Fisher) teniendo en la fila delantera a los cuatro mayores fans de la saga del territorio español (con sus pintas de fiel seguidor, riñonera negra pasada de moda incluida) y con, entre otros compañeros, una rumana que habla no sé qué de kedtenpicar?
Inexplicable, sí; pero hasta cierto puntos. Culpables. Dos. A partes iguales. Por un lado, J.J. Abrams, que hizo que me fumara hasta la tercera parte de Misión Imposible, nunca mejor dicho, con un Tom Cruise que profundizaba en el hoyo de su propia tumba haciendo de más que improbable “héroe” (¡coño!, van dos veces y con juego de palabras, ¡qué agudo estoy!). El creador de Lost y su cuadrilla, incluyendo a Damon Lindelof, Bryan Burk o, a los teclados, Michael Giacchino, otro seguidor confeso de Star Wars, supongo que se ha tenido que conformar con dirigir el “lado oscuro de la galaxia”. Seguro que la culpa fue de George Lucas.
El segundo culpable, que sí tiene nombre (¿qué coño es J.J.?, ¿José Juan (Abrams)?), no podía ser otro: Sheldon Cooper. El Spock de The Big Bang Theory azuzaba todavía más mi curiosidad que “el padre de la isla”. En mi total ignorancia vulconiana, me llegaba a preguntar si Sylar, digo, si Zachary Quinto estaba tomando como referencia a Leonard Nimoy o a Jim Parsons (el actor que encarna a Sheldon en TBBT).
Bueno, y aparte está la película. Mucho ritmo, muy del estilo J.J. Con su rollito espacio-temporal. Con unos guiños a la obra de George Lucas que alucinas (atención a la escena en el planeta helado). Sus chistes medio-qué para cortar la tensión. Un malo malísimo romuliano. Sus personajes carismáticos, con el vacileta capitán Kirk (el que he señalado como el primo chungo de Dexter), y la presencia estelar, nunca mejor dicho, de Leonard Nimoy (¡a Sheldon le habría dado un telele a estas alturas!). Sobra decir que la película tiene un argumento con unos boquetes que ríete de los agujeros-negros-espacio-temporales…, pero, claro, esto es terreno de J.J.: “¿cómo he hecho una variable en la constante espacio-temporal ahora quién es el guapo que me dice que es esto una soberana estupidez? ¡Está más claro que el agua que esto podría pasar! ¡Preguntárselo a Einstein, cojones!”
Total, a fin de cuentas, tampoco vas al cine a buscarle los vacíos a la película, y menos en la sesión golfa, así que te dejas llevar por el torrente de imágenes y emociones que te van suscitando la concatenación de imágenes y el contraste Spock-Kirk, que vendría a ser una versión del enfrentamiento Locke-Jack en la isla (salvando las distancias), con esa anunciada y hermosa amistad entre ambos seres tan iguales-distintos (me refiero a Spock y Kirk, que de Locke y Jack todavía no podemos pringarnos demasiado).
Por cierto, hay naves espaciales, bastantes, muchas. Una muy grande, pero que no mola tanto como La Estrella de la Muerte. Y una llamada Enterprise que está a millones de años luz del carisma y del diseño del Halcón Milenario. Los efectos especiales, pues ya se sabe que en este tipo de películas hay rayos y centellas, y ese tipo de cosas que los físicos se empeñan en jodernos diciéndonos que “oye, escucha, en el espacio, con la gravedad y tal, eso no es posible”, y tú “a ver, listillo, ¿es que no has visto las cientos de series y películas?, ¿es que te crees que sabes más que George Lucas porque tengas un Premio Nobel de Física, eeeeh?. Algunos son tan, tan… Simplemente diremos que hay detales que dan grimica, regomello. (Msantaella, cabrón, a ver si eres un poco más objetivo, que se te ve mucho, de mucho, el plumero).
En resumidas cuentas, que se puede ver y echar un rato. Aunque, hay que tener en cuenta, que esto te lo está sugiriendo un tío que vio El Ataque de los Clones, tragándosela a gustico.
Como es obligación, acabaremos el post con la frase que le escribió Leonard Nimoy a Sheldon Cooper (”¡puedo crear mi propio Leonard Nimoy!”): Larga vida y prosperidad. (P.D. Estoy poniendo los dedos de la mano derecha en forma de “V”, como si estuviera haciendo sombras chinescas, aunque no lo podáis ver; cosas de Vulcano).
Chris Pine, capitán Kirk 2009 y primo chungo de Dexter Morgan (¿o de Nick Stokes de CSI?)
Antes que nada, dejar de leer si no habéis visto el episodio 15 de la quinta temporada de Perdidos, que no quiero ser yo el que vaya por ahí reventando series.
Una vez dicho esto, tras tan larga espera e ir viendo como en esta quinta temporada, por fin, iban encajando las piezas. El episodio 15, Follow the Leader, ha creado una serie de situaciones que, necesariamente, tienen que conducir a un capítulo final que dará mucho que hablar.
Para empezar, en este capítulo hemos visto como encadenan los acontecimientos de los dos grupos del vuelo 815, el grupo de 1977 y el de 2007. Es algo que estábamos esperando con ansia dado la diferencia, enorme, de nivel entre los episodios protagonizados por Sawyer, Kate o Jack y los que tenían como principales a John y Ben.
Con todos mis respetos para los seguidores de ese personajo llamado Jim LaFleur, esa parte de la historia ha sido de lo peor de las cinco temporadas de Lost. ¿Sawyer, el líder? Lo siento, pero no. No hay dónde arrascar. Peor es todavía el protagonismo cobrado por Kate. Verdaderamente es cansina y repetitiva: el peor y más denostado caracter de la serie. Con estos dos, y con Jack toda la temporada en un discretísimo segundo plano, en realidad no podíamos esperar de este fragmento de la historia que creara la situación de tensión necesaria para propiciar un giro espectacular.
La marcha de Jack y Sayid junto a “Los Otros”, tratando de detonar la bomba de hidrógeno en 1977, que pondría fin a la cadena de acontecimientos, y la Kate yendo de chivata a su amigo-novio-amante-no-correspondido James vemos que tiene que acabar en un enfrentamiento abierto entre el bando de 1977 de los que quieren que nada de esto haya ocurrido (con Jack y Sayid a la cabeza) y los que quieren que las cosas estén como están (con mis “personajes favoritos”: Sawyer y Kate; no olvidemos que ambos tienen una situación personal que ha mejorado con respecto a la que tenían antes del accidente del 815). ¿Qué ocurrirá con Jughead es lo que veremos en el más que esperado episodio doble final de temporada, The Incident (13/05/09)?
Después, estan los acontecimientos que verdaderamente nos han encandilado este año. No en vano, John Locke y Benjamin Linus conforman la esencia de la serie. Si la cadena de sucesos de 1977, nos ha parecido por momentos carente de ritmo y escasa de interés, todas las acciones protagonizadas por Locke y Ben desde y antes del accidente del 316 nos han llevado por un camino en el que hemos visto perder el rol a Ben a la vez que nos encontrábamos como John se convertía nuevamente en el verdadero líder del grupo, habiendo descubierto finalmente su “misión” en la isla. La analogía entre la evolución de Jack y John también merece un comentario. Ambos saben-quieren volver a la isla si bien no tienen claro el porqué. Y ambos, a medida, que se acerca el final de la temporada van cobrando consciencia de la actuación que les corresponde tener, uno en 1977 y otro en el 2007.
El caso es que, Richard, el eterno y joven consejero de la isla, comunica a Locke la muerte de todos los de 1977, haciéndonos suponer que Jack y Sayid ¿fracasaron? en su intento por detonar la bomba. ¿O acaso lo lograron y, por ello, los vio Alpert morir a todos? Parece que lo que hicieron en el pasado Jack, Sayid y cia. va a afectar al propósito de Locke en este futuro de 2007. La intención de John Locke de “matar a Jacob”, básicamente, nos ha dejado a todos con la misma cara con la que se quedó el manipulador Ben Linus.
Y en esto que te surge la duda: los acontecimientos que tuvieron lugar en 1977 cómo va a incidir en los del 2007. Los objetivos de Jack y John serán coincidentes, o por el contrario, el legado de Jack entorpecerá los intentos de John Locke en el futuro, reproduciéndose nuevamente la rivalidad entre los dos protagonistas.
Locke, aunque sea el líder de la isla en estos momentos, se encuentra bajo la sospecha de Richard… Y de Ben, ¿qué podemos esperar? Papel crucial el que jugará en lo que está por pasar, seguimos sin saber de qué pie cojea. Su hija se lo advirtió (teóricamente tiene que hacer lo que John le diga), sin embargo, no sabemos si nuevamente intentará apuñalar (por enésima vez) a Locke o si será su escudero en su propósito ¿real? de asesinar a Jacob (aquí conviene recordar que Locke ha sido uno de los pocos en hablar con Jacob y que en un episodio de hace ¿un par de temporadas? le pidió que lo salvara, pues estaba como aprisionado en una cabaña).
En fin, las espadas en todo lo alto y el reconocimiento a los creadores de la idea. Pocas series pueden presumir, después de cinco temporadas, de mantener un nivel tan alta, sobre todo en una obra que no tiene episodios autoconclusivos y en la que el lema “everything happens for a reason” parece haber sido la brújula (atiende, Locke) de casi hasta el más mínimo movimiento. (A este paso vamos a tener que denominarla “La Serie”).
Para los más osados: un par de spoilers del episodio final:
I see a red door and I want it painted black
No colors anymore I want them to turn black
I see the girls walk by dressed in their summer clothes
I have to turn my head until my darkness goes
I see a line of cars and they’re all painted black
With flowers and my love, both never to come back
I see people turn their heads and quickly look away
Like a newborn baby it just happens ev’ryday
I look inside myself and see my heart is black
I see my red door and it has been painted black
Maybe then I’ll fade away and not have to face the facts
It’s not easy facing up when your whole world is black
No more will my green sea go turn a deeper blue
I could not foresee this thing happening to you
If I look hard enough into the setting sun
My love will laugh with me before the morning comes
I see a red door and I want it painted black
No colors anymore I want them to turn black
I see the girls walk by dressed in their summer clothes
I have to turn my head until my darkness goes
Hmm, hmm, hmm…
I wanna see it painted black, painted black
Black as night, black as coal
I wanna see the sun, blotted out from the sky
I wanna see it painted, painted, painted, painted black
Yeah
1966. Año en el que reinan en la música Bob Dylan, que revolucionó la música rock el año anterior con Like a Rolling Stone; The Beach Boys, que sacarían a la luz en este año Pet Sounds y, por supuesto, The Beatles, que antes del Pepper´s publicarían una obra, Revolver, que si bien a mí, particularmente no me hace ni puta gracia, en su momento fue aclamada como una obra de ingeniería musical.
Asimismo, en este año un joven Jimmi Hendrix apuntaría sus maneras con Hey Joe; el mismo Hendrix que dejó, literalmente, atonitos a los miembros del efímero supergrupo Cream, que con Eric “manolenta” Clapton, Jack Bruce y “Ginger” Baker estarían en la cima de la música durante un par de años.
En ese año, los Rolling Stones publicarían Paint it, Black, escrita por Jagger y Richards, como sencillo en el Reino Unido, y posteriormente formaría parte del álbum Aftermath en su versión norteamericana. Si bien ya antes habían lanzado su megaconocido tema (I can get no) Satisfaction, lo de esta canción es diferente, especial (hasta el lío de las comas ahora tiene su gracia). Probablemente representaba la esencia de unos Stones que se contraponían (en teoría) a unos más blandos Beatles, ellos eran el Let it Bleed del Let it Be. Y que tendrían una carrera meteórica en los finales de los sesenta y principios de los setenta con sus discos Beggars Banquet (1968), Sticky Fingers (1971) y, entre otras, la colosal obra Exile on Main Street (1972, atención a la canción Let it Loose y a una portada que veinte años después imitarían los U2 en su Achtung Baby).
Quizás sea la canción de los Rolling que más haya ganado con el paso de los años. Su inclusión en los créditos finales de La Chaqueta Metálica de Kubrick (si bien el tema no aparecía en la B.S.O.) sirvieron para cimentar una popularidad que se ha ido transmitiendo de generación en generación. En Andalucía, hasta Medina Azahara hizo una más que respetable versión (http://www.youtube.com/watch?v=-VuKvnz2NZg).
Y aquí la tenemos, resistiendo el paso del tiempo, “painted, painted, painted, painted black”. Y nos seguimos volviendo locos cuando distinguimos los acordes y vemos a un viejuno Jagger entonar el “I see a red door and I want it painted black” (http://www.youtube.com/watch?v=DP2VyquMAaM&feature=related).
Sólo el One me puede hacer sentir algo similar a las emociones que desatan en mí este Temazo (con mayúsculas). ¡Viva The Rolling Stones! I wanna see it painted black…
Dicen que en el pecado está la penitencia, aunque yo creo que más bien en el castigo es donde está la redención. Así que por mi mala acción de ayer, tan natural por otra parte, hoy me ha tocado a mí ser el pardillo.
Contextualicemos (¡oleeeeeé tus cojones msantaella, ahí demostrando que has estudiado Periodismo!): necesidad de una compra de urgencia. Primera opción, por cercanía y comodidad, el Pryca Los Patios. Para aquellos que no sean de Málaga este lugar es junto a la Catedral (la Manquita), la Alcazaba, el Teatro Romano y el Castillo de Gibralfaro uno de los cinco monumentos esenciales que todo turista ha de visitar. Ahora ya no es Pryca, ahora se llama “Carrefú”, que mira que había nombres, pues los franchutes estos tenían que elegir el que mayor cacofonía podía tener en el idioma español dialecto andaluz.
Bueno, a lo que iba, adquiero el artículo, uno solo, y lógicamente me dirijo a la “caja rápida”. Como son las seis y media, pues no hay mucha gente y, por tanto, menos “cajas rápidas” abiertas. Casi al final de la fila, encuentro la única, the first one and the last one (oído croqueta y quinto de la EOI, ¡yes, we can!). Parece que sólo hay una persona a la que están atendiendo y un par de personajes esperando.
Llegada a la “caja rápida”, sí esa misma que pone “máximo 10 artículos”, y que está diferenciada del resto de las cajas por otro color. Y me los encuentro, la madre que los parió a los dos maromos. Una pareja, gayer para más referencias (a mí no me engañáis con vuestro pendiente en la oreja izquierda, vosotros os petáis mutuamente para vuestra satisfacción), con la compra de los próximos 15 ó 20 días sobre la barra registradora.
Ambos dos van con camisetas de tirante (¿nadie se ha dado cuenta de que ese tipo de camisetas sólo le pegan a los negros de complexión atlética?, ¡al resto nos la deberían prohibir!); bermudas horteras a más no poder, rollo hawaiano, y unas chanclas. Ambos dos bastante morenos, el más alto tiene un color negro moruno; el más bajito está más estilo rojo guiri. Podríais pensar que ambos dos eran unos pobrecitos, pero a mí estos no me la dan: para hacer este tipo de acciones hoy que tener la mucha cara de los pobres o la caradura de los que le sobran el dinero… Y yo, que ya detecte que les gustaban más las ensaladas que la carne también podía asegurar que esta peña era de panoja fina.
La chica de la caja les mira y les pregunta: “¿todo esto?” ¡Mujer! ¿No te habías dado cuenta antes, cuando empezaron a poner pepinos y pepinillos sobre la barra? Total, que la chica les explica que les tiene que hacer varias facturas, así que de diez en diez artículos, por el culo te la hinco, que es lo que nos pasó a los que estábamos esperando detrás, observamos el espectáculo desde la cuneta.
El bajito apenas hablaba y el alto parecía que no dominaba bien el idioma. Pero estoy convencido de que se estaban quedando con nosotros. Estos dos truchillas eran unos cachondos mentales, seguro que era una apuesta o algo así. Eso sí, con comida sana: pollo, ensaladitas, pepinillos y alimentos sanos (nada de cosas grasas, es decir, de comida de verdad)… Y cerveza, claro está. Y mientras tanto, yo con la cara de Chuck Norris (no me salía la cara de dignidad del de “Susanita tiene un ratón”, creo que iba más con el rostro de Chita “encabronao”). Y mi colega la cajera, que a cada factura que les hacía les volvía a preguntar si tenían la tarjeta del club: ¿pero, coño, si te lo han dicho la primera vez, “pa” qué narices le repite la cuestión por quinta vez?
En fin, tampoco me voy a molestar con los sarasas porque me estén dando un poco por culo. A fin de cuentas, como buen autónomo, soy un buen receptor de sexo anal pasivo (¡Hacienda, ponme el ojete rojete!). Casi doscientos euros después en “chorracas”, llega mi turno. A estas alturas el mosqueo ha estado de convertirse en risa tonta, así que la muchacha, por compensar mi paciencia supongo, me da unos 3×2 para unas atracciones turísticas. 8,90 euros, casi sobresaliente, para tan larga espera.
Cojo el coche volando y por el camino ¿a qué no adivináis a quiénes me encuentro? “Pozí”. A los cacho maricones. Diréis que soy un homófobo, pero no, en todo caso soy un envidioso de mierda. ¡Vaya carrazo que llevaban los cabrones! Ya sabía yo que eran de los manejaban panoja buena. Eso sí, no conseguí determinar si azul oscuro del vehículo pertenecía a un Audi o a un BMW…
En fin, que hoy me tocaba a mí. Está claro que es mejor ser maricón de verdad a un pseudo marica al que le dan por culo sin disfrutarlo.
Vamos en el coche camino de casa de AK. Partido Chelsea-F.C. Barcelona (¿cómo coño podía yo saber en ese mismo momento que el Barça iba a empatar a uno en el descuento?, ¡qué predecible es a veces el balompie! -por cierto, de Albacete tenía que ser, como Joaquín Reyes: encuentro Chanante-).
El caso es que a mi lado tengo a MT, que además de un tío con un gran talento para el diseño gráfico (en realidad, es más un artista, me refiero a los de verdad, no a un cantante con ínfulas de “artista”, rebotado; si hubiera nacido en el siglo XV está claro que se habría dedicado a la pintura). El caso es que íbamos hablando de uno de los temas predilectos de los del mundo masculino, “useasé”, de los mamellas en Internet, que como diría Hulk Hogan referente a California: “es el disparate de los melones” (http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-hulk-hogan.html).
Total, que aunque a mí no me hace ni puta gracia, MT iba con la ventanilla bajada porque estaba fumando. Diréis que la culpa es mía por permitirlo, con toda la razón del mundo; pero si veis lo malcriada que tenemos a la perra, es lógico que a los colegas los tengamos peor todavía. (¡Madre mía, he salido a mi padre! ¡Vaya manera de dispersarme!).
Bueno, lo que estaba contando, ¡coño! Semáforo en rojo. Nos paramos e, inmediatamente, se para a nuestro lado un nota. Coche azul eléctrico. Ventanillas también bajadas. Rostro agitanado. Mirada al frente, muy digna, prácticamente imperturbable. Eso sí, el carro es uno de esos vehículos de dos puertas similares a una moto con carrocería, de los que se pueden conducir con el permiso de una motillo… Y esa música de fondo, impresionante, brutal, además por su estribillo: “Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitiiiiiiiiiiín, que come chocolate y turrón, y boliiiitas de anís…” En una voz femenina y melosa, melosa (que haría que Amaia Montero o Ana Torroja parecieran cantantes heavies).
¡La madre que parió a MT! ¿Y a mí? ¿Podría tener peor compañero para semejante situación? Intento mantener la calma y echar la mirada al frente, como mi vecino de coche. Trato de pensar en otra cosa y lo único que se me viene a la mente es a mi copiloto. No me queda más remedio que subir la ventanilla, porque me ha entrado la risa floja y no estaba bonito, ¡coñe! Pero es que el cabrón de mi copiloto no puede tampoco parar de partirse el ojete, mientras que yo me cubro la cara por intentar no ser excesivamente descortés. ¡Segundos interminables hasta que, por fin, se pone la luz en verde y puedo acelerar, y reírme a gusto sin sentirme culpable!
Alejándonos del vecino, ya empieza a soltar MT parida tras parida comentando la jugada, y sacándole toda la punta que se le podía sacar a semejante suceso: “me ha alegrado el día”, me suelta (todo un campeón).
¿Por qué coño llevaba la ventanilla bajada? ¿Por qué ese contraste entre el rostro serio y digno del conductor, y la música que escuchaba? ¿Por qué iba con semejante copiloto? ¿Por qué no era la versión de Emilio Aragón, “el Magnate”, o de Miliki, que a lo mejor me hubiera puesto hasta melancólico? Y sobre todo, ¿por qué cojones estábamos hablando de “culámenes” en ese momento cuando sabemos de sobra que eso, al final, si no es la ocasión, siempre nos puede colocar en una situación comprometida-absurda-estúpida-graciosa-singracia?
En fin, no he podido dejar de acordarme del rumor que decía que el chaval de las gafas de Aquellos maravillosos años se había convertido en Marilyn Manson… De estupidez en estupidez.
Prefiero tomármelo a guasa, porque si te lo tomas en serio mañana tienes que ir y prenderle fuego a una serie de edificios, y eso tampoco es muy cívico. Pero, bueno, siempre podrás alegar enajenación mental transitoria y si te toca un juez razonable, que digo yo que también los habrá, te da la razón fijo. Estoy hablando, claro está, de la última de la sociedad insociable e insolidaria favorita de todos los españoles: la esgae (Somos GAñanes Españoles).
Lo de esta peña es de otro nivel, es a la sinvergoncería lo que el F.C. Barcelona actual a la estética del fútbol. Contextualización: niño pequeño, de Almería, con rara enfermedad degenerativa (síndrome de Alexander). Solución: regulera y, por supuesto, cara. A probar a Estados Unidos. Acciones: los padres empiezan a remover cielo y tierra con tal de buscar el dinero con el que poder pagar unos fármacos cuyo éxito no está garantizado. Logro: se consigue realizar una actuación benéfica en Roquetas de Mar, con un aforo repleto y la intervención estelar de David Bisbal, previa renuncia a su caché por el concierto. Respuesta de los Sinvergüenzas Gañanes Anti-Españoles: “¡oye, tú, es que no puedo hacer ‘ná’! ¡Dame el diez por ciento en concepto de ‘derechos de autor’!¡Give me, give me, give me, money (¿me reclamarán derechos de autor ABBA por utilizar la frase?)!”
Claro, el rollo para la esgae es que a veces su actuaciones trascienden, como ha ocurrido en este caso… y se regenera el odio anti-sgae, que creo que forma parte del corazoncito del 95% de los españoles (los que legislan, por lo visto, pertenecen al 5% restante). Y en estos que los acólitos de Bautista caen en la cuenta de que, lo mismo, puede que, igual, a lo mejor, la han cagado… pero bien. Con lo cual rectificación: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/05/espana/1241520638.html. Eso sí, nada de ponerse en contacto con la familia (lo entiendo, después de reclamarle 5.000 euros a una madre mientras que su hijo está en el hospital, menudo marronazo para el que tuviera que realizar la llamada: “oiga, señora; sí, que somos de la esgae; sí, sí, los sinvergüenzas del otro día; que la entiendo, que tiene usted razón, pero que vamos, que todo ha sido una confusión, le devolvemos el dinero y pelillos a la mar… ¿oiga?, ¿me escucha?”) o, pensándolo mal, igual no se han puesto en contacto con la familia para ver si pasa la tormenta mediática y le pueden “chulear” el dinero…
Cuando vean que no pueden, ya estoy viendo en que se convertirán en los principales defensores de la causa del chaval, a ver si así logran limpiarse el descrédito que tanto se han ganado a pulso desde que Zapatero llegó a la Moncloa.
¡Ay, Zapatero, Zapatero!
¿Cómo permites que actuen así estos buitres carroñeros?
¿Acaso son para ti ellos siempre los primeros?
¿Por qué por el resto no pones tanto esmero?
¡Ay, Zapatero, Zapatero!
¡Vayas amigos que tienes más barriobajeros!
¡No me extraña que se te vaya a quedar toda la cara de Calimero!
¿Por qué no coges a Bautista y compañía y los manda a tomar por culo? (no rima, pero creo que también suena bien)
¡Ay, Zapatero, Zapatero!
A este ritmo, si consigues la reelección, te conocerán como el “Milagrero”.
Sí, sí, todas nacieron en este planeta, aunque muchas veces nos cueste trabajo reconocerlo. Las podrás identificar por una serie de rasgos que suelen ser comunes:
- No tienen paladar: la comida siempre está fría, especialmente la leche o el café (aunque veas las burbujitas en el líquido que te advierten “hirviendo, hirviendo”.
- Jamás comerás lo suficiente para ellas. De hecho, sus frases favoritas son del estilo: “¡No has comido nada!”, “¿Quieres un poquito más?” o “¿Estás más delgada/o?”.
- Forma parte de su esencia hurgar en tus cosas. Decirles que no toquen tal o cual cosa es una clara provocación a que la hagan.
- Si vuelves en avanzado estado etílico siempre le puedes apuntar que te has comido una hamburguesa que te ha sentado mal. Por supuesto que te creerán (si ya no te creen, tienes un problema con el alcohol ya de consideración).
- Son admiradoras incondicionales tuya. Si ellas no te ven guapo/a, eso es grave… mucho.
- Cuando eras pequeño/a e ibas a la playa, te tenían durante dos o tres horas esperando en la arena, en plan giliflautas, tras la comida “para que no te dé un corte de digestión”.
- Navidad y Nochevieja: ocasiones especiales para verlas achispadas y comportándose de una manera “irregular”.
- ¿A quién no le han hecho una llamada inoportuna un día que estabas de parranda?
- Las primeras en darse cuenta de cuando tienes un problema.
- “Niño/a, ¡¡cómete el plato de lentejas!!”.
- Creadoras del “cubo mágico”: allí echas la ropa y, un par de días más tarde, aparece lavada, planchada y tendida en tu armario ropero. (Sólo descubres el valor del “cubo” cuando no estás viviendo con ellas).
- Las únicas personas en el mundo que se preocupan por ti más que tú mismo.
- Tienen una inexplicable obsesión con la limpieza de tu ropa interior: “por si te pasa algo, que tengas las bragas/los calzoncillos limpia/os”. (?)
- Les dedicamos el primer domingo de mayo de todos los años, aunque verdaderamente nunca las valoramos en su justa medida… (Creo que porque nos bloquearíamos si reconociésemos que alguien nos da tanto a cambio de tan poquito).
A todas ellas, nacidas en la Tierra pero con las poderes de Krypton, va dedicado este post.
¡¡2-6!! Vaya forma de mearnos… Y eso que el Madrid marcó primero, pero al final ha sido como uno de estos partidos de Rafa Nadal sobre tierra batida en los que no hay color. Bueno, sí, pero no precisamente blanco.
El ratoncito Messi se ha aprovechado del queso gruyère que ha sido la defensa madridista y el mariscal Xavi ha impuesto completamente sus galones (creo que todavía no se valora en su justa medida a este inmenso jugador, mucho se habla del argentino y no lo suficiente del auténtico alma máter del Barcelona). Del Madrid, bueno, en su línea de “si la cagamos, la cagamos”. Es que hasta para eso el R.M. es grande.
En fin, poco que objetar ante el vendaval blaugrana (aunque Juande, por ejemplo, haya visto otro partido). Los madridistas no hemos quedado con toda la cara de Harry Potter.
Hace ahora un par de meses hablé del Madrid y del Barcelona. Parece que en estas semanas poco ha variado. Sigue el Barcelona con cuatro puntos de ventajas, jugando de maravilla, y con el triplete (que rima con ojete) en mente. El mejor Barça de la historia… Y ahí está, cual hiena carroñera el R. Madrid, ese equipo tan denostado y que tan mal juega (pero que ha ganado 52 de los últimos 54 puntos). Para los que somos del Madrid no está mal: el mejor Barcelona que ha habido nunca a falta de cinco jornadas a sólo cuatro puntitos… Si fuera azulgrana, no me cabería no me entraría la punta de una aguja por el orto.
El capitán blanco sigue en su línea. Ahí, a la chita callando colando sus goles y confirmando su resurrección por si pensábamos que lo de la temporada pasada fue flor pasajera. Ni siquiera Guardiola creo que pueda llegar al nivel de extramotivación con el que llega Raúl siempre a estos partidos.
Si el Madrid gana, no lo quiero ni pensar… Laporta va a dejar de usar corbata (por eso de que no le presione en exceso los testículos). Aunque, lamentablemente, me da a mí que este partido va a ser empate, que eso para el Barça va a ser casi lo mismo que ganar.
El rey de los clásicos en una imagen memorable
Pequeño, pero matón; cracks entre los cracks; el argentino, al menos, tiene un punto de tranquilidad: Pepe está sancionado
¡Coño, con mi faceta rappeliana! Ayer hablo de mi amigo Teddy y hago mención al rey del pollo frito… y ¡voilá! hoy me lo encuentro, al verdadero, en el programa destinado a convertirse en el emblema de los valores de Telecinco (por el culo te la hinco), o sea, teatralidad, morbo, provocación y mucha, mucha polémica. Sí, claro, OT (Ojete Tontuno).
Para empezar, el teatro de la vuelta de nuestro querido Risto Mejide. A fin de cuentas, el formato del programa está tan gastado y el enfoque de Telecinco es tan cansino, que sólo Risto dando por culo (que no Jesús Vázquez) le puede dar, a lo mejor, quizás, puede, tal vez, un poquillo de vidilla.
Por otra parte, está todo el attrezzo, todo lo que hace girar la rueda de la audiencia. Con ese Jesús Vázquez, en su papel de mariquita mala, y con un atuendo digno de Agatha Ruiz de la Prada en el día del estreno. Eso sí, ¡hay que ver lo bien que se conserva el colega!
Otro de su acera, Ángel Llacer, estará nuevamente como indigno profesor de la Academia. Como showman, un espectáculo; pero su capacidad directiva es similar a mi habilidad para el cante flamenco. Claro, que esa opinión es propia de los pardillos que pensamos que en OT intentan “formar” a cantantes (que no artistas); pero si nos centramos en su vena circense, entonces puede que Ángel sí sea el payaso adecuado para orquestar en esta fauna.
Después están los grandes olvidados: los alumnos. Aspirantes que desde años luz no se comen una rosca en el mundo de la música; no obstante, con un poco de suerte, acaban en la televisión (eres la rehostia sí acabas en Supervivientes). Y ni trayendo a Bisbal logran cambiar esa tendencia. También es que ese uno ha dado ya por treinta y siete generaciones, todo hay que decirlo.
Y el último, aunque no por ello menos importante, el nuevo “fichaje” estrella. El rey del pollo frito, sí, sí, el auténtico: Ramoncín, como miembro consagrado del jurado. Su disco de diamantes por el millón de copias vendidas (y eso que el top manta le jodió mucho), sin que nada tuviera que ver su papel de perro faldero de la SGAE (¡qué levante la mano quién tiene un disco original de Ramoncín!, ¡y la otra mano los que conozcan más de dos canciones del autor sin tener ningún disco!) le avala. Él mejor que nadie les podrá enseñar a los chavales lo jodido que es sobrevivir en el mundo de la música y la dificultad de estar más de veinte años viviendo del cuento… ¡con dos cojones! ¿No será un intruso que ha colocado la SGAE? ¿Cómo la impostora que está en el ministerio de cultura (con minúsculas)?
Al menos hay algo que despierta mi interés: ¿tendrá Risto cojones de meterse con el pollo frito?, ¿convertirán a OT en otra plataforma en la que lanzarnos mensajes subliminares de lo mal que está la “piratería” y los perjuicios que ocasionan en los “artistas” (¡Pobrecitos ellos, que no van a llegar a final de mes! ¡Hostia! Si se podrían buscar un trabajo de mierda con un sueldo de mierda como el resto de los seres humanos en vez de vivir como Ramoncín)?
En fin, que OT está de vuelta (¿o de vueltas?)… y huele (¿o hiede?) peor que nunca.
Agradecimientos: Series Gringas, solosubtitulos.com, subidvx.com y “Teddy” Bautista (tus denodados esfuerzos están consiguiendo que cada vez nos adentremos más en la música, el cine y las series no españolas).
Sale Eduardo “Teddy” Bautista en los medios soltando sus gilipolleces y se confirma la aparición de los primeros casos de gripe porcina en España… ¿Existirá alguna relación?
¡Cómo caló el anuncio de BMW del “¿te gusta conducir?”! Todavía hoy creo que gran parte del éxito de la marca germana se lo deben más a sus campañas publicitarias (y a esa en concreto, que fue la campaña) que a su estética (sería como el Mac de los coches). Y es que si a Mercedes se le está asociando al cateto con dinero, BMW busca más que se le relaciones con la gente con estilo (de clase alta), aunque de camino, todo hay que decirlo, también se está llevando al todo chusmerío habido y por haber. Así, en la escala del chusma empiezas con una moto de mierda, le sigue un Opel Corsa (negro o blanco, preferentemente); después, tienes el Seat León (blanco o negro) y si perteneces a los gurus de los bajos fondos, sí o sí, tienes que tener un BMW (preferentemente muy grande, de segunda mano y, por supuesto, blanco o negro).
El caso es que entre la gente de mi entorno de los que manejan panoja a casi todos les da por comprarse un BMW; evidentemente el resto seguimos con nuestros Ford y Citroën, que no está el horno para bollos. Que conste que mis amistades no suelen ser chusmones (casi nunca), en todo caso serían frikies del copón, que es otra categoría muy distinta.
Total, quedo con el último de los bmweatas y aprovechamos la ocasión para ver su adquisición. Carrocería blanca chusma, faros de neón de chusma… y me ha acojonado más que cualquiera de los chusmas que pululan por esta jodida ciudad. ¡La madre que lo parió! ¿No se ha puesto el tío a enseñarme lo bien que funciona la tracción trasera del BMW dando vueltas a diversas rotonda a toda pastilla? “¡Mira, mira, qué bien va! ¡Esto no culea! ¡Eso es un mito!” Mientras servidor, con los huevos por corbata, estaba a punto de echar la pota en el cuarto giro al ruedo. Ya me estaba viendo en las portadas de los periódicos: “Jóvenes gilipollas fallecen por hacer el garrulo con un BMW al lado del Carpena”.
El coche, todo una pijada: asientos de cuero, seis marchas, manos libres sintonizados con tu iPhone, regulación de los asientos de todas las maneras imaginables, maletero amplio… y toda una serie de lujos que a los paletos como a mí, nos acaban abrumando… ¡¡Sobre todo si el cabrón del conductor tiene ínfulas de José Tomás y se pone a dar vueltas alrededor de la Monumental!! Vamos, actuación digna de dos orejas y rabo: ¡que se los corten, que se los corten!
no apto para todos los públicos (ni todos los conductores)
¿Esto cómo va a ser, brother? ¿No me puedo creer que tú, el carismático escocés de la serie, el que tiene unos poderes sólo comparables al de John Locke, te dediques a meterle mano a una de tus compañeras? ¿A ver si vas a perder La Constante con las tonterías?
Aunque, por otra parte, la demandante, Chelsea Stone (prima hermana de la famosa Sharon) no me aparece en el IMDB por ningún lado (que yo creo que pongo mi nombre y aparezco de ayudante de producción en alguna película y todo). Y dicen que la despidieron 12 días después de los “toqueteos” de Henry Ian Cusick, allá por octubre de 2007 (http://www.worstpreviews.com/headline.php?id=13196). Si es verdad todo lo que alega la colega, básicamente, Desmond, le has hundido en la miseria, cachocabrón. Y si son ciertos todos los desórdenes que le has provocado, igual tenemos que asistir a tu muerte inesperada en los capítulos finales de esta temporada…
El caso es que ha pasado más de año y medio en salir a la luz el tema. El Tribunal Superior de Los Ángeles será quien resuelva el caso, dándonos al menos una verdad oficial. Otro misterio más en torno a la isla… ¿Será esto una trampa contra ti, carismático Desmond? ¿Desde el 28 de octubre nadie se había dado cuenta? ¿Es que en Estados Unidos la Justicia es todavía más lenta que en España o es que la noticia ha saltado en estos precisos momentos con una finalidad concreta?
En fin, brother, esto va a ser como cuando Charlie: un marrón que no podrás evitar y te tendrás que comer sí o sí.
¡Ooooooooooooooooleeeeeé! ¡Que salude, que salude! Solbes casi acierta con sus previsiones y tras batir marca tras marca la economía española se ha situado en los cuatro millones de parados, según la Encuesta de Población Activa. Tampoco hay que ser tan pesimistas (?), la última vez que rondamos la cifra había unos seis millones de personas menos en España, con lo que básicamente es como si de esos seis nuevos millones de españoles sólo cuatro no tuvieran empleo (¡madre mía!, ¡menuda metodología de sinvergüenza he empleado; de aquí a nada me están ofreciendo como mínimo una concejalía!).
La nueva ministra Salgado erraba hace unos días con sus previsiones: es que la pobre mujer no sé cómo ministra, pero de Nostradamus tiene pocas dotes. En fin, es cierto que el Gobierno da muestras de una impresionante, increíble e inaudita incapacidad de reacción (eso sí, con talante); pero no nos vamos a olvidar que el “milagro económico español” ha sido una de las mayores estafas de la última década. Los sesudos analistas se asombraban del crecimiento de la economía en España, y algunos, imbéciles a más no poder, ponían a este país como un ejemplo a seguir (?).
¿Se había vuelto el mundo completamente estúpido? ¿O sólo los españoles nos estábamos dando cuenta del gran timo? ¿O acaso cerrábamos los ojos o mirábamos hacia otro lado ante una situación coyuntural tan beneficiosa (y no para todos, claro)? Que nadie se engañe, ahora estamos jodidos porque hemos basado nuestro crecimiento en el jodido sector del ladrillo, o sea, que hemos aumentado la “riqueza” a base de especulación y hipotecar el futuro de cientos de miles de familia. ¿Qué mentecato podía esperar que el ritmo de crecimiento se mantuviera eternamente cuando todo el mundo empezó a mostrar preocupación por la sobrevaloración de la vivienda en España? ¿Cómo puede crecer un país cuya juventud se ve entrampada con hipotecas a 40 años por un valor mensual superior al sueldo de uno de los miembros de la pareja (no vamos a hablar de los que trataban de comprar una casa solos)? ¿Y qué decir de Ayuntamientos, promotoras, inmobiliarias y demás peña (banca incluida) que han estado poniéndose las botas, exprimiendo la gallina de los huevos de oro caiga quién caiga? ¿Cómo pueden tener ahora la desfachatez de pedir al Gobierno que pague los pisos que están sin vender? ¡No me jodáis!
Los que han estado atracando durante más de una década piden, encima, amparo en el nombre del bien común. Básicamente, que os vayan dando por el ojete. ¿Para qué coño se va a seguir incentivando a un sector que es pan para hoy hambre para mañana (bueno, ya ni eso)? ¿Por qué no se ha fomentado la creación de trabajo en sectores menos volátiles? Pues, básicamente, porque en España estamos regidos por una panda de putos listillos, creadores de la cultura del pelotazo, de gañanes sin escrúpulos incentivados por politicastros que se henchían de orgullos mirando las estadísticas sin profundizar en ellas (como el paleto aquel del bigote, ese que era muy amigo del sopla que capitaneaba (mejor dicho, intentaba) los destinos del mundo mundial)… Y ahora dónde está esa manada. Están al acecho, escondidos, buscando otros lugares donde volver a dar el pelotazo: se trasladan al este de Europa, allí donde podrán repetir las tropelías cometidas en esta tierra, donde podrán volver a especular, a trapichear con el consentimiento de ayuntamientos, alcaldes y concejales corruptos. Donde invertirán uno y obtendrán cuatro, mientras que el tío de a pie verá cómo mientras su sueldo crece al ritmo de x, le piden 30x para poder tener un espacio donde construir una familia.
Eso sí, que nadie se engañe, no sé si en España habrá cuatro millones de parados, o menos o más. Lo que es seguro es que esos cuatro millones de parados no pueden estar sin ingreso alguno. Habrá una cantidad que tenga temporalmente el subsidio del desempleo, habrá otro porcentaje importante que trabaje en negro, los habrá afortunados que casi estén mejor ahora que antes porque estarán cobrando el desempleo y haciendo trabajos en B, y por último, estarán los verdaderamente jodidos: sin prestación y sin un puto empleo que les dé para llegar al final de mes. Si el número de componentes de este grupo se dispara, entonces es cuando verdaderamente “se va a liar parda”.
¿Esto cómo va a ser? Ni Lost, ni The Big Bang Theory… ¡Vaya semanita! Al final voy acabar viendo La Noria. ¡No, eso no!¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
Bueno, siempre nos quedará la NBA, que esos no paran ni el día del Señor (y es que desde que no está MJ, esto no es lo mismo).
Para el marketing esto de que Cervantes y Shakespeare murieran el mismo día, del mismo año, ¡joder!, ni a propósito. ¿Seguro que no fueron asesinados por Bill Gates? No, eso no puede ser. Gates todavía, supuestamente, no había nacido. Claro que si ha sido capaz de viajar en el tiempo, probablemente también pudiera trasladarse de lugar casi instantáneamente para poder así matar a las dos personalidades el mismo día aunque estuvieran una y otra separadas por cientos de kilómetros… Pero ¿y lo del Inca Garcilaso de la Vega? ¿No sería una enfermedad que afectaba a los escritores?
Esto me da a mí que es un rollo de los de la UNESCO, o puede que de las editoriales, que creo que sacan más provecho todavía de ello. Bueno, como a mí pagar por un libro no me duele (con sus excepciones), tampoco es que tenga nada en contra de un día así o de la parafernalia que se hayan montado. Total, siempre creo que va a ser mejor leer un libro (que, al menos, suele tener una criba ortográfica) que ir al cine a ver según qué mierdas subvencionadas con dinero público (con todo mi cariño para la actual ministra de cultura -con minúsculas- española).
Bueno, que me disperso. Lo que yo quería decir es que esos óbitos tan coincidentes eran demasiados sospechosos… Y es que, por lo visto, tienen truco: Cervantes muere el 23 de abril por el calendario gregoriano y Shakespeare el 23 de abril por el calendario juliano. O sea, que si seguimos apurando los diferentes formatos de calendario: por el ojetiano, Proust dejó de buscar el tiempo perdido el 23 de abril de 1616; por el revolucioniano, Víctor Hugo, ¡qué casualidad! murió un 23 de abril de 1616; por el clitoriano, fue el marqués de Sade el que vio el fin de sus orgías el 23 de abril de 1616; al igual que Quevedo, cuyo final coincidió con el 23 de abril de 1616 del calendario gregoriano versión 2.0. (hasta en eso le jodió a Góngora, que se tuvo que conformar con fenecer un 23 de mayo); por su parte, Dante cayó un 23 de abril de 1616 del formato virgiliano; Virgilio, el 23 de abril de 1616 del año esquiliano; a Esquilo, por su parte, le cayó una tortuga en la cabeza (top ten en la Historia de las Muertes Absurdas de la Humanidad) el 23 de abril de 1616 del quebrantahuesiano, acabando con su vida en tan ¿insigne? fecha; mientras que Homero se fue el 23 de abril de 1616 del subiluliumiano…
¿Y a qué no adivináis cuándo murió Samuel Beckett, el celebérrimo autor de Esperando a Godot?… El 22 de diciembre de 1989.
1. Rua Augusta. Una de las calles principales de Lisboa. A medida que te aproximas a la Plaza del Comercio (ahora en obras), se incrementan las posibilidades de que te ofrezcan droga. En esta ocasión no iba a ser menos: en un fragmento de unos 50 metros hasta tres personas diferentes se acercaron para ofrecernos “maría, chocolate” (si quieres farlopa, entonces ya te tienes que ir al Barrio Alto y recorrer cien metros para que te la intente vender; eso sí, todos unos gentleman: siempre a los hombres ). Además, para asegurarse de que comprendes lo que te están diciendo te enseñan unos pedrolos impresionantes con la mercancía. ¡Hombre, por dios! ¡Ya sé que está mala la cosa inmobiliaria, pero, hioputa, con eso te podrías construir un chalet! Eso sí, el vendedor es un tío que lo mismo hasta está vestido de chaqueta. (Un director inmobiliario venido a menos, me da a mí).
No es la Rua Augusta, pero como está cerca, da el pego
2. Belem. El puente 25 de abril divide a Lisboa en dos partes. Belem es lugar de “peregrinaje” para los turistas, que acudimos en tropel a ver y “rever” el Monumento a los Descubridores, la Torre de Belem y el Monasterio de los Jerónimos, entre otras cosas. A mí esta zona de Lisboa me tiene cierta tirria, pues siempre que me acerco el cielo se encapota.
Típico monumento "sacaperras" de capital de país
Eso sí, nunca nos llega a llover y esta vez, por fin, logramos entrar al Monasterio de los Jerónimos (que yo siempre confundía con el Museo de la Marina; esto de ser poco religioso es lo que tiene).
Monasterio de los Jerónimos: más de cuarenta minutos haciendo cola, acaba la misa y resulta que hay una puerta enorme por la que puedes entrar, GAÑAAAAAAAÁN
Pero a mí lo que verdaderamente me emociona no son ninguno de estos monumentos, lo que me vuelve loco es su Universidade Moderna, con la Licenciatura en Cinema. ¡Brutal! Me recuerda tanto, por la cutrez exterior, a mi instituto, que le he tomado una especie de cariño. Supongo que ser “modernito” es lo que tiene (lo digo por la Universidad, que no por mí).
Chúpate esa, Columbia
3. Castillo de San Jorge. Muy gracioso, muy bonitas panorámicas, muy gilipollas visitarlo cada vez que vas a Lisboa… ¿De verdad es necesario subirte en el tranvía hasta el quinto carajo, comer en un sitio en el que “disfrutas” con pseudocantantes de fado y recorrer el mismo castillo que, con tantos siglos como tiene, no es precisamente un MoMA? Pues mira… Sí, cuando descubres que existe una Torre de Ulises que, básicamente, es el invento de un voyeur llamado Leonardo Da Vinci. Y resulta que desde ese lugar puedes divisar y controlar, por obra de la óptica, un espacio importante de la capital lisboeta. Si ponen uno así, cercano a las playas de Ibiza o de Malibú, el éxito lo tienen garantizado. ¡Pobre, Hugh, le voy a arruinar el negocio!
4. Gastronomía. ¿Qué coño come una persona que no le guste el bacalao en Lisboa? Pues está claro: los platos típicos: hamburguesa, melón con jamón, gambas… y algunos productos que eliges porque el nombre suena atractivo. Máxima lisboeta: la deliciosidad de la comida es inversamente proporcional a la sonoridad de su denominación. Ejemplo: un “polvo” no es un “caliqueño”, sino un puto “pulpo”. Esta confusión se multiplica en el Barrio Alto, donde sex-shops y restaurantes pueden llegar a confundirse. No me extraña que después como música tenga el fado… Te creas expectativas y, al final, “na-de-ná”. Resultado: música melancólica.
5. Cristo Rey de Almada. En continua renovación, menos la mujer que vende en la tienda de souvenirs, que creo que es la misma en el medio siglo de esta construcción. A imitación del Cristo de Corcovado, a la entrada de Lisboa, nos encontramos con esta enorme escultura posada sobre un pedestal todavía más inmenso. Han hecho en su interior una capilla y me sorprendió ver virgenes y cristos modernitos, lejos del estilo de pintura que viene caracterizando al catolicismo desde hace ¿1.000 años?
Este año se celebra el 50 aniversario del Cristo de Almada
6. Foto-turista. Vas 300 veces a Lisboa, haciendo 400 fotos de medias en cada visita, y me juego la cabeza de que esas 120.000 imágenes el 85% son la misma (con un margen de variación del 5% aprox.). Además, es que no te molestas ni en variar el ángulo, la perspectiva o la nitidez. Siempre la misma Virgen de Fátima, la misma Sé, el mismo Puente 25 de abril, la misma Plaza del Comercio… Lo único que puede variar un poco es el tiempo o si hay obras de remodelación, y lo que sí puede cambiar de forma considerable es tu propio reflejo, ya que te vas viendo cada vez más extraño en las fotografrías. Solución: dejar de ir a Lisboa (opción regulera) o no aparecer en las fotografías (¡yujuuuuuuuú!).
Una de las fotos más típicas de turista en Lisboa, pese a Mapfre
La catedral lisboeta por excelencia; la estampa típica lleva un tranvía, pero yo me lo he pasado por el forro
Apenas medio metro de altura, un día de éstos la van a robar y va a aparecer en la casa de algún sinvergüenza tipo Obiang
En estos días, no sólo Susan Boyle está en boca de todos. También Ricky Rubio está haciendo correr ríos de tinta (frase hecha y obligatoria en la carrera de Periodismo) tras anunciar declararse seleccionable para la próxima edición del draft de la NBA, que tendrá lugar el próximo 25 de junio.
Con apenas 18 años, en la NBA ya lo añoran, aunque el amor americano fácilmente se puede tornar, primero, en decepción y después, en duras críticas. Aunque no sea ni remotamente parecido, el ejemplo de Sergio Rodríguez, deambulando por Portland en los últimos años debería servir de advertencia a la hora de tomar la mejor decisión.
Si el sorteo se hubiera disputado tras la disputa de la final de los Juegos Olímpicos, no cabe duda de que habría salido número 1. Ahora los analistas de la NBA parecen coincidir situarlo entre los tres primeros (lo que le permitiría partir ya con un buen contrato), pero no existe esa unanimidad a la hora de ponerlo a la cabeza del grupo.
Quizás, casi seguro, es demasiado joven para saltar el charco (Gasol, Pau, tenía 21 años cuando empezó su carrera en la NBA). Y podría recaer en las filas de un equipo en el que cuenten con un base que por veteranía (que no por calidad) le relegue a un banquillo, para el cual no ha nacido. El mismísimo Kobe, otra referencia de prematura presencia en la NBA, se tiró el primer par de años viéndolas venir; incluso Nowitzki, que tenía el culo más pelado cuando recaló en Dallas, estuvo también un par de años de perita hasta que verdaderamente despuntó.
Al final puede que todo sea una cuestión de dinero: ahora Ricky sí va a ser seleccionado en una posición privilegiada; dentro de dos o tres años, quién sabe… Supongo que al joven base del Joventut le quedan varios meses de presión mediática y comedura de tarro. Esperamos que tome la decisión que tome, acierte.
Ricky, hambre de balón, hambre de títulos
El que no fallaba era José Manuel Calderón. El de Villanueva de la Serena se iba a la línea de tiros libres y aburría hasta a sus propios compañeros: 151 de 154. Un espectacular 98,1% que provocó que durante el segundo tramo de la temporada prácticamente no le hayan hecho faltas. Es lógico, mejor dejarle tirar, que, con un 49,7 de porcentaje en tiros de campos, es más probable que hierre aunque esté en la posición más fácil del mundo, que no mandarlo a la línea de personales, donde aplicaba su particular inyección letal. ¡Enhorabuena a José Manuel! ¡Récord histórico de la NBA en porcentaje de tiros libres durante una temporada!
¿Quién se creería ahora que en su primer año en la ACB apenas tenía un 70% en tiros libres?
Por último, el otro español que ha roto las estadísticas (a falta de que Gasol se alce con el anillo). Está claro que nos referimos al carismático Rudy Fernández. Si Navarro se quedó a pique de un repique de batir la mejor marca de triples convertidos por un novato (entre otras causas, por culpa de ese pésimo entrenador, y para mi desdicha ex jugador de Unicaja, Marc Iavaroni), a Rudy ni el testarazo de Ariza, ni el ser el suplente de Roy, ni el haber sufrido bajones durante la temporada, ni el que le/nos estafaran durante su participación en el Slam Dunk del All-Star le han impedido alzarse con el honorífico galardón de máximo triplista de la historia de la NBA entre los rookies. Seis triples en un último encuentro memorable para un total de 159… Y eso que casi nunca ha sido titular. El año que viene más y mejor.
El jurado estuvo empanado: un 10 para Rudy "Martín"
Hablaría de Pau, pero eso ya para otro día. ¿Quién me iba a decir a mí, acérrimo seguidor de los Bulls de Jordan, que un día estaría con los Lakers?
Que sí, que ya sé que los personajes son planos y apenas evolucionan. Tampoco podemos esperar de una sitcom que tengan unos protagonistas que evoluciones en plan Claire Fisher. Bastante tenemos con los retazos que nos da Penny en su adaptación al frikie world. Lo que se trata es, como su denominación indica, es de crear situaciones a cada cual mejor. Y en el episodio 20 de The Big Bang Theory, The Hofstadter Isotope, los guionistas han estado lúcidos.
Dos escenarios contrapuestos para nuestros protagonistas: en primer lugar, la tienda de cómics; en segundo lugar, un bareto para ligar. Además, vemos la contraposición del diferente comportamiento de nuestros queridos Leonard, Raj y Howard en cada uno de los dos escenarios. Llevarse a Penny a comiclandia estaba claro que iba a dar juego (¡madre mía, Penny! ¿Cómo se te ocurre ir con Sheldon a ese sitio?), pero el descojone absoluto (aparte del ligue de Penny con el dependiente del negocio) es ver a los “tres fantásticos” en el pub (tras haberse cambiado previamente sus calzoncillos de Aquaman, por si acaso les tocaba mojar). Evidentemente, son predecibles las actuaciones de los tres, principalmente de Raj y de Howard, pero aun así, no puedes dejar de reírte con las salidas de Wolowitz (y sus curiosos trajes) y con el indio-ligón-bajo-los-efectos-del-alcohol.
Raj, hablas poco, pero efectivo
Como esta semana no hay capítulo, dejo algunos enlaces para los que todavía no hayan podido disfrutar del 2×20.
Como éramos poco, parió la abuela. Haberme metido con Hacienda, ha conllevado su castigo “divino” en forma de virus porculero. Total, desde que escribí ese post empezó a fallarme el teclado y cuando intentaba poner las tildes, lo único que conseguía era una puta doble tilde (´´).
A lo mejor se puede pensar que eso no tiene mucha importancia, pero para un “obsesivo-compulsivo” ese tipo de detalles joden bastante: una cosa es que se te cuele una errata y otra, muy distinta, es cometer crímenes contra la Academia (me refiero a la RAE, no a la de cine o a la de música, claro está) con premeditación, ensañamiento y alevosía.
Así que hago lo que hace cualquiera en este tipo de situaciones, o sea, me voy a Google y pongo “teclado doble tilde”. Y es cuando empieza la montaña rusa en la que me he visto envuelta durante varios días. Lo primero que te señalan es que es un tema de la configuración del teclado, que la cambies, que seguramente la tienes en otro idioma que no es el español. ¡Nooooooooooooooooooooooor! Por mucho que sigo las doscientas mil millones de instrucciones, esto sigue igual: dobles tildes a doquier y desesperación en aumento.
Al final te aburres de hacer tantas pruebas y llegas a la conclusión de que, a la fuerza, tiene que ser un virus. Así que inicio la segunda fase: preguntar entre los colegas. Uno me confirma que sí, que va a ser que sí, y otro me indica que lo que tengo que probar es a hacer una limpieza con el Ad-Adware (http://ad-aware.softonic.com/). Gracias a Softonic, consigo hacer un barrido con este programa y, oye, qué funciona… ¡Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaauu! Sí, pero hasta el siguiente reinicio de ordenador, lo que me vuelve a dejar con toda la cara de Chuck Norris.
En la tercera fase del proceso, empiezo a plantearme la posibilidad del formateo (¡brrrrrrrrrrr!). Pero antes de la “opción desesperada” vuelvo al Ilustrismo Googleiano: “virus doble tilde”, “eliminar virus doble tilde”… Y veo que el virus es del año del catapún, con foros de 2001 hablando del problema y planteando cuestiones a cada cual más complicadas, con frases del estilo: “es muy fácil, sólo tienes que ir al panel de administración, botón derecha, pestaña izquierda, le das a deshabilitar a todo menos a la cuarta opción y a la decimotercera; después, te vas a Mi PC y pulsa alt más mayúscula más almohadilla a la vez que con la mano derecha te insertas el dedo anular en la nariz hasta que sangre; a continuación reinicia el ordenador en modo seguro, te metes el índice de la izquierda en el otro agujero de la nariz, buscas administrador, pegas el fix fdrx.exe y suprimes todos los archivos siguiendo la ruta Mi PC, Documents and Settings, Wen, One, Temp, Arg, Sh… Y si no funciona prueba a seguir los consejos de este otro link“.
Claro, con ese tipo de putos consejos la idea del formateo casi te agrada, es como si te ofrecieran hacerle el amor a Christina Aguilera por la cara. Pero, siendo más realistas, buscas la opción facilona. Es imposible que nunca le haya pasado esto a alguien tan gañán como yo y, por fuerza, lo ha tenido que solucionar de una manera un “poquito” más sencilla. Así que veo que en otro foro te recomiendan limpieza conjuntamente con el SuperAntiSpyware (http://www.superantispyware.com/superantispywarefreevspro.html) y el CCleaner (http://ccleaner.softonic.com/). Me los bajos como los campeones, elimino otras decenas de virus, reinicio el ordenador y empiezo a sentir como las almorranas me vuelven a escocer. ¡Joder! ¡No puede ser tan difícil! He eliminado tantos archivos, ejecutables y demás que lo que me extraña es que además de jorobar al “bicho” haya estropeado el sistema. Lo primero no lo consigo; para lo segundo, sí parece que voy por el buen camino.
Formateo sí, formateo no… La tentación de hacérmelo con Christina me tiene las hormonas (que no hemorroides) dislocadas, pero aun así me contengo y busco la solución que por, ser la más fácil y estúpida, no he considerado ni a probar: bajarme un antivirus de los de toda la vida. Como el Norton es más odioso que los propios virus y estoy en guerra con mi querido Kaspersky, opto por el AVG (http://free.avg.com/download-avg-anti-virus-free-edition). Por supuesto, antes de bajarlo falla en un par de ocasiones tras tenerme unas tres horas (aprox) esperando la descarga.
¡Yuju! AVG bajado y análisis en marcha… Cuatro horas de análisis para detectarme tres elementos peligrosos. Escepticismo creciente. He quitado tanta morralla que tres más me da a mí que no va a resolver nada. Reinicio el ordenador, cruzo los dedos y sí, sí, sí, sí. ¡Victoria! ¡No he tenido que mantener relaciones sexuales con Christina Aguilera (O_O)! Por fin puedo escribir “mojón”, “cabrón”, “cojón”, “mamón”, “estúpido”, “gañán”, “arpía”, “cabezón”, “tó” y demás palabras esenciales del vocabulario msantaelliano (que rima con pelicano). ¡Ya puedo escribir tonterías en mi post!
P.D. Resumiendo, la solución al virus de la doble tilde es pasarle el antivirus (el AVG funciona). No era necesario leerse esta colección de paridas. (Lo sé, lo podría haber puesto al inicio, pero habría sido demasiado fácil para todo el trabajo que me ha costado llegar al resultado 1+1=2).
Tocado… y hundido. ¡Vaya bajón a la vuelta de Lisboa! Si lo sé, no vengo (o no hubiera ido, que creo que hubiera sido mejor). Llega el ansiado momento en el que el animal autónomo le toca hacer cuentas y confesarse ante la Madre Hacienda. Empiezo a hacer cálculos, cábalas y tal y cual pascual… Lo típico dentro de esta subespecie del género humano (no quiero ni pensar lo que tiene que ser, por ejemplo, mujer madre autónoma negra, ¡seguro que en la Edad Media vivía casi mejor!). Mudanza, cambio de domicilio, pito, flautas… Convencidísimo de que, básicamente, con los gastos que he tenido en el trimestre le voy a poder hacer la peseta a la Señora Hacienda, que estará al acecho para una mejor ocasión cual hiena carroñera…
¡Agua, agua, agua! Ni con esas, la hostia de Hacienda me ha provocado un estado de bajón que ni las almorranas. Cuota mensual (que, para según qué casos, podríamos llamar Impuesto Revolucionario) que no te da derecho prácticamente a nada, IRPF a pagar por ti o por quién te contrate religiosamente y un IVA del que no te salva ni Cristo Rey. Y lo peor, es que puedes llegar a ser tan gilipollas como yo y crearte falsas expectativas… ¡Bajuna, bajuna!
El trabajador "por cuenta propia" por antonomasia: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Imagen del Cristo Rey de Almada)
Y vuelves a hacer cuentas, otra puta vez, y a la única conclusión a la que puedes llegar es que, por lo menos en España, o ganas muchísimo dinero o el sentido de ser autónomo es poco (en realidad estoy siendo generoso, es ninguno). La cantidad neta que te llevas es X, las obligaciones tributarias son X/2. Seguramente, Telefonica o el Santander moviendo miles de millones de pesetas no tengan ni de coña esa proporción… Y tú sigues, ahí, puteado como una mona, intentando bajar una semana de las 50 horas, durmiendo mal, comiendo peor (horario y comida “por cuenta propia”)… para obtener lo que conseguías escuchando tonterías en Digital Plus durante seis horas y media. Y ésa es la estocada. ¿Cómooooooo? Expuesto a la ansiedad, al insomnio, a la anemia, a la sobrecarga de todo para ganar cuatro duros de mierda, para tener un futuro más de mierda todavía, para joderte si te quedas en paro o si te pones enfermo… Pero eso sí, ahí está nuestra querida Hacienda para poner la mano, cual presidente de la SGAE, y después salen nuestros políticos llorando porque la situación está malo y el paro crece, e inyectando miles de millones a los bancos, pero al puto gilipollas que intenta buscarse la vida por su cuenta, al que intenta malvivir a ése sí le estruja, le aprieta y le jode vivo. Pero todavía hay otros que son más giliflautas, o que tienen más mala fe, y que van diciendo que hay que ver con la economía sumergida, que están estafando al Estado, y que patatín-patatán.
Verdaderamente, ¿alguien que gane 800 euros en negro va a hacerse autónomo para legalizar su situación? Como mínimo, le toca pagar sus 175 euros si es un poco más joven, si no los 250 euros. Y aparte, le tocará abonar su IVA… O sea, que la pobre persona desgraciada se quedará, con suerte, con seiscientos y pocos euros netos. Eso sí, entre pitos y flautas, la recaudación estatal por diversos conceptos difícilmente bajará de 350 euros. ¡Oleeeeeeeé tus cojones! Con esos ridículos seiscientos y pocos euros, querrán que pagues religiosamente la letra o el alquiler de tu casa (jajajaja), los gastos de desplazamiento, la luz, el agua, la comunidad, el teléfono, Internet y otra serie de conceptos, que podrán parecer “prescindibles”, pero que cualquiera que trabaje sabe que no lo son… Bueno, siempre puedes dejar de comer y declararte en huelga de hambre… Y de paso, cagarte en la puta madre que parió a Hacienda, en los hijos de perra que hicieron la legislación del “trabajador por cuenta propia” y en los pedazos de cabrones que ponen tanto énfasis en ayudar a solventar los problemas de los bancos mientras que aprietan a pymes y autónomos.
¡Madre mía! No servirá de nada (o a lo mejor sí, y en breve tengo una inspección de Hacienda), y también estaré siendo completamente injusto en relación al aporte de Hacienda al Estado del Bienestar, pero, bueno, al menos me he quedado como un cerdo tras revolcarse en una charca llena de fango… y de mierda.
P.D. Jesucristo también era trabajador “por cuenta propia”, como demuestra el hecho de su predilección por hablar del Cielo, de poner la otra mejilla, de rodearse de buscavidas y de que, al final, en el colmo de la jodienda, lo crucificaran.
Estamos en la parte trasera de uno de los vagones de la línea azul del Metro de Lisboa. Nos dirigimos a la estación de Baixa-Chiado. Son casi las ocho de la tarde y yo me mantengo en pie con la mirada perdida. Hemos quedado en A Brasileira, uno de los bares más famosos de la capital lusa, por, entre otras cosas, haber sido uno de los lugares predilectos del poeta Fernando Pessoa.
En eso que oigo a mis cuñados IC y AG una exclamación: “¡¡No puede ser!!”. Esta expresión va seguida de una interrogación retórica: “¿Otra vez?”. Yo regreso al mundo real y empiezo a buscar por todos lados, sin saber muy bien a qué se refieren. Por más que ojeo sigo sin detectar nada, pero en esto que mi “agudo” oído, homologado por Canal Satélite Digital y Vía Digital, escucha un ruidito de fondo in crescendo. “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” (Bueno, hay que echarle un poquillo de imaginación a la cosa y ponerle música o un ruido insoportable, lo que prefiráis, al escrito).
Ahí está. Y no es la Puerta de Alcalá. Sí, sí, es el mismo tipo de ayer. 1,70 de altura. Muy delgado. Pantalones vaqueros azules y raídos, que le quedan bastante sueltos. Parte superior azul de chándal (llena de pelotillas, acorde a mi cuñada, yo no me fijé tanto). Pelo corto, moreno. Perilla de cuatro pelos. Rostro enjuto. Y un ojo a la virulé, dejando a la vista todo el blanco del globo ocular y, si observabas con cuidado, un fragmento de pupila. ¡Ah!, se me olvidaba lo más importante (aunque no fuera lo más llamativo): ¡una cara de mala hostia absolutamente brutal!
Por supuesto, hoy también va con sus “instrumentos”. El fragmento de una escoba roja, que le sirve de bastón percursor; una hucha abollada (supongo que por temas de percusión) que tiene como imagen billetes de 50 euros colgada del cuello, y no sé bien si era un clavo grande o una especie de escalpelo oxidado y enmohecido (con un color verduzco que hacía que se te erizaran los vellos). Con esos tres instrumentos va haciendo la secuencia rítmica: el bastón le sirve, además, de varita mágica, pues el colega es poco menos que Moisés: este en vez de hacer que se abra el río, consigue que la marea humana metril le vaya cediendo el paso al solo sonido de su bastón. Igualmente, con el clavo (o lo que fuese) va haciendo “su música” a la cual va acompañando con balbuceos guturales, que te hacen desear que te venga a visitar Hannibal Lecter.
Ni que decir tiene que, a todo esto, hay que sumar que va haciendo el silencio por donde pasa y nadie prácticamente se atreve a mirarle hasta que ya está lejos. Nosotros, que lo vemos por segundo día consecutivo, sí lo hacemos, pero creo que sólo por una mezcla de miedo y curiosidad, como si estuvieras desafiando a una fiera (¡ay, que me muerde!). Aparte, nos estamos preguntando si volverá a repetir la escena del día anterior.
Se aproxima a nosotros, con su ritmo “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” y se detiene frente a la puerta del vagón. ¡Ahora es su momento!
Cesa la música… Y el colega empieza a soltar una retahíla de insultos descomunal. El portugués no es que sea muy comprensible para la mayor parte de los que hispanohablantes, pero ¡joder! el idioma de los insultos es universal y cuando alguien está soltando “lindezas” que comienzan por “hijoputa” y que vete tú a saber dónde acaban, pues, claro, cómo que “canta un poco”, como este colega, y te coscas…
Este tío, estoy convencido, de que tiene que ser tan conocido en Lisboa como el Mocito Feliz lo es en Málaga. Si bien “el medio ciego del Metro de Lisboa” no sólo no te pide el dinero, sino que incluso temes que si le das algo se pueda ofender: “hijo de puta, ¿cómo te atreves a darme un billete de cinco euros?, ¿eres ciego o qué?, ¿no ves mi hucha con el dibujo del billete de 50?”. Por no decir si te atreves a ratearle y darle una moneda de un euro o de dos, creo que para eso es para lo que lleva en realidad el bastón, para poder arrearte si te atreves a semejante cabronada. (El clavo oxidado, creo que sólo lo emplea para los que le dejan monedillas de centimillos).
En fin, tras intimar con mi nuevo amigo, el colegón sale del vagón para repetir la escena en el siguiente vagón de la misma línea. Nosotros, mientras tanto, nosotros seguimos avanzando para adentrarnos en el corazón de Lisboa, a la caza de las Musas de Pessoa, pero ya no nos podemos quitar la musiquita de la cabeza: “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” ¡Jodido “medio ciego del Metro de Lisboa”! ¡Me ha borrado toda la música que tenía en la cabeza y sólo me ha dejado el hueco de un estribillo absurdo que no soy capaz de reproducir!
¡Uuuuf! Por suerte, en la capital lusa, un clavo quita a otro clavo. Así que sólo tenemos que esperar a que otra impresión venga a reemplazar a ésta. “Chocolate del bueno… ¿Farlopa?”, ofrece un hombre adentrado en años enchaquetado. Bieeeeeeeén, ya sabía yo que la cosa siempre podía mejorar…
Ya estamos de vuelta tras la broma lisboeta, reventados tras el paseíto de ocho horas en automóvil (¡dicen que en avión estás en apenas una hora!) y yo con estos pelos. Como la BlackBerry vuelve a estar fuera de uso, ha sido casi como si hubiéramos estado en otro planeta… porque nos hemos encontrado con auténticos marcianos.
Estos tres días en Lisboa nos habrán mantenido al margen de todo lo que ha sucedido en prácticamente cualquier parte del mundo, pero nos ha permitido “enriquecernos” con el conocimiento de una serie de tópicos y personajes que iremos describiendo, no ya ahora, que no me puedo mover, pero sí en breve.
En unas horas, la primera historieta: el medio ciego del metro de Lisboa.
La semana pasado nos tocó sufrir con otro episodio de ese personaje que cada vez me resulta más odioso (Kate, si al final va a ser una líder de “Los Otros” o algo así, que me lo veo venir). Pero éste promete: Locke vs. Linus. ¿El juicio de la isla al multifacético (un saludo a AK) ex líder de The Others?
Sí; no; sí; bueno, no; quizás… Con más dudas que Zapatero, nos plantamos casi en Semana Santa pero sin plan alguno. Recurso de última hora: Marruecos o Portugal. Tras dos años y medio de ausencia, echo un vistazo a ver cómo nos saldría un par de noches en la capital lusa, y ¡atiende! el hotel más barato que me sale (60 euros la ncohe una habitación doble) es uno de cinco estrellas (?).
Total, las dudas se disipan de golpe, como la claridad en Zapatero cuando le preguntan por la reforma del IRPF, y acabamos reservando un hotel que si lo hubiéramos buscado a propósito no lo habríamos conseguido (es cierto, creo que cada mes o así me da por ver cuánto nos costaría una escapadita a Lisboa). Aunque yo tengo el miedo de que esa tarifa sea simplemente por entrar y en cuanto crucemos la puerta nos pongan un taxímetro y nos cobren por segundos (la primera hora completa).
Y ahora es cuando me surgen las dudas: ¿cómo coño se comporta alguien en un hotel de cinco estrellas? Estoy más perdido que cuando Zapatero se encontró con Obama… “Y ahora qué coño hago: le doy la mano, un toquecito en la espalda, un abrazo en plan colega…” Yo, lo mismo, no sé si tengo que intentar pasar desapercibido o ir en plan estrella del rock y tirar un televisor por la ventana, para que te traten con “respeto”.
Creo que lo mejor es improvisar, como Zapatero: si al final vas a acabar “cagándola” por lo menos que sea de la manera más natural posible.
La Plaza del Comercio, el centro de la capital lisboeta
Espero que en esta ocasión, tenga la oportunidad de entrar al Museo de la Marina, de una puñetera vez. Tampoco me desagradaría (aunque sí a mi bolsillo) pasarno por el Luso a escuchar fado… Lo que sí parece seguro es que, por un lado, utilizaremos a la señorita Sagres para ahogar penas y alejarnos del “mundanal ruido”, que diría Fray Luis (las cosas que tiene la cárcel), y, por otro, que ya no seremos tan pardillos para “picar” en la clásica artimaña de la restauración lisboeta: te ponen una serie de aperitivos, que te crees cortesía de la casa, y después al echar un vistazo a la cuenta, adivinas que te la acaban de meter doblada (como con los 400 euros de Zapatero).
Dos de las principales damas de Lisboa
Desconexión, desconexión… Se trata de desintoxicarse de los días que estamos viviendo (la intoxicación por cerveza forma, paradójicamente, parte del tratamiento. ¡Véngase, señor Zapatero, que le veo que también necesita unas vacaciones para cambiar de perspectiva!
España es un país que a veces resulta detestable. Mi amiga Ángeles González-Sinde, sí, sí, la petarda que pronunció el discurso infumable en la gala de los Goya, una de las que en nombre de “los derechos de autor” quiere poner vallas en el mar, ha sido “premiada” con el Ministerio de cultura (con minúsculas). ¡Que dios nos pille confesado!
Supongo que debe tener en mente ya poner una videocámara en todos los lugares en los que haya un ordenador con conexión a Internet, o un chip en cada uno de esas computadoras o, mejor aún, pondrá un canon que tendremos que pagar todos por el mero hecho de tener conexión a la Red…
Al final, mis amigos de la SGAE van a conseguir que acabe votando a la Derecha… Y eso sí que va a tener mérito.
Ídolo en masa. Cautivador de decenas de generaciones. El elegido. El referente en el Deporte por los siglos de los siglos. Amado a la vez que admirado y con una característica que lo coloca a un nivel diferente del resto de los mortales: la unanimidad. Decir Michael Jeffrey Jordan es decir Baloncesto. Mientras que en cualquier deporte las figuras tienen legiones de admiradores, pero también de detractores, MJ (que no Michael Jackson, por dios) era de esas extrañas figuras que no eran cuestionadas: te podía gustar más otro jugador (probablemente si habías nacido antes de 1978), pero jamás se te ocurriría negarla la genialidad de Air.
Ayer, día en que en Málaga sacaba a su Cautivo, la NBA se paró para que Michael Jordan, junto a Stockton y “el Almirante” Robinson, fuera seleccionado para ingresar en el Hall of Fame de la NBA (http://www.hoophall.com/) en su primer año de elegibilidad. El ingreso tendrá lugar en la ciudad de Springfield (no es coña, además del lugar en el que residen Los Simpsons allí nació el baloncesto) entre el 10 y el 12 de septiembre (http://www.nba.com/2009/news/04/06/halloffame.ap.ap/index.html) . Como siempre ocurría con Jordan: unanimidad. ¿Acaso se podía dejar fuera al hombre que lo ha sido absolutamente todo dentro del mundo del Baloncesto? ¿Al mayor dominador de un deporte colectivo de la historia? (Biografía: http://www.nba.com/history/players/jordan_summary.html).
Todavía tenemos en nuestra retina aquella impresionante canasta que metió en los últimos segundos de la final del 98 contra los Utah de unos tal Stockton y Malone, y que le sirvió para ganar su sexto título antes de retirarse por segunda vez. Una jugada que nadie ha sido capaz de igualar en grandeza hasta la fecha: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.6.html.
El único error que le podemos achacar es, no que le hayan surgido malos imitadores (como Beckham) y algunos buenos (como LeBron, aunque sigues estando muy lejos, chaval), sino su tercer regreso a las canchas: ¿se había retirado con una canasta que había valido otro anillo de la NBA? ¿Se podía imaginar algo más grande? Su periplo en los Washington nos deparó que batiera algunos records entre los jugadores viejunos, pero los fans de Michael no queríamos ver a nuestro dios expuesto junto a una cuadrilla de paquetes a las inclemencias del tiempo. A Air siempre le gustaron las apuestas, supongo que ésa era una de ellas, como aquella otra en la que le aseguró a un jugador del equipo rival que su compañero fallaría el tiro libre y él cogería el rebote y encestaría… Y lo hizo. Así era Michael Jordan, por más que supieras que él iba a jugársela, no había manera de evitar el caos.
Ahora nos tenemos que contentar con recordar sus mejores momentos con la camiseta de los Bulls, aquella en la que lució tres números (sí, sí, aparte del 23 y del 45 en un partido en el 90 tuvo que jugar con el 12 porque le habían robado la camiseta. Testimonio visual: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.8.html). Y yo, con arrepentirme por no haber comprado su camiseta de los Wizards por 1.000 dólares cuando estuve en la tienda de la NBA de Nueva York. Algún día…
Siempre un nivel, al menos, por encima de todos sus rivales
El otro día recibí una llamada que me sorprendió un tanto. Una señorita empezó a hablarme en portugués o algo así. Yo de lo que me iba enterando era de poco, pero más o menos me vino a decir que había escuchado sobre mi talento artístico-diseñístico-creativístico y que necesitaba urgentemente un traje con el que acudir a una gala de estas de pitiminí y cocaína. La señorita en cuestión, una de éstas que la mayoría de los hombres consideramos que está jamelga, se puso tan “pesá” que no me quedó otra que acceder a sus deseos. Por lo visto, fue la auténtica estrella de la fiesta. He aquí mi obra de orto, digo de arte:
Giselle Bündchen, por una vez el vestido era mejor que su cuerpo
Hace mucho, mucho tiempo, un hombre de rostro peculiar entró a gobernar en la Junta de Andalucía. Casi dos décadas después, y ganando elección tras elección (todo hay que decirlo, el principal partido de la oposición parecía no tomarse muy en serio Andalucía o puede que, simplemente, la diera por perdida de antemano), parece ser que Manolo Chavés, por fin, va a abandonar la presidencia de la Junta…
Pero es que, encima, no es que lo vayamos a echar, sino que se va a ir para ocupar un cargo en el Gobierno Central. El puesto, que todavía no tiene nombre, vendría a ser algo así como comedor-de-marrones-con-nacionalistas. No sé si a Chaves se le ha subido la continua reelección a la cabeza o si tiene ganas de marcha.
El caso es que el movimiento que ha adelantado el diario El País (http://www.elpais.com/articulo/espana/Grinan/perfila/nuevo/presidente/andaluz/elpepuesp/20090406elpepinac_5/Tes) es cuanto menos curioso. Bueno, algo similar a lo que hizo en su momento José Bono, salvando las distancias (pues Bono quintuplica, como mínimo, a Chaves en carisma; le supera ampliamente en capacidad de gobierno y se fue a ocupar un cargo que, a priori, era más marronero).
Supongo que cuando llevas casi dos décadas en el mismo puesto acabas por dificultar tu mismo tu sucesión y, quizás, esa sea la mejor manera de facilitar una transición (aparte de evitar una derrota que sería más que dolorosa después de tantos años en el poder). Asegurada una jubilación de oro (y de vergüenza para el resto de andaluces que nos tiramos de los pelos ante las condiciones en las que se quedará la pensión del señor que aseguró en un programa televisivo que sólo tenía ahorrados en el banco tres mil euros -por dios, ¿qué clase de gilipollas o de megacaradura nos ha estado gobernando a los andaluces durante veinte años si con el sueldo de presidente de la Junta, a los que probablemente haya que añadir otros conceptos por su posición dentro del PSOE, sólo ha sido capaz de ahorrar 3.000 euros?), si es cierta la noticia, José Antonio Griñán -que rima con gañán- será su sustituto al frente de la Junta.
Del “delfín” de Chavés, con sólo un año menos, no creo que podamos esperar ningún tipo de política rupturista. A estas alturas de la vida, muchos ya nos conformamos con que lo haga mejor que el anterior, que sea capaz de eliminar algunos aspectos de la política viciada de Andalucía. En la compleja Andalucía del PER, muchos otros, sin embargo, esperan que todo se quede como está y que no venga nadie a joder la marrana en una complicada maraña de favoritismos, amiguismos y subvenciones.
En fin, yo espero que el cambio se concrete y que el “nuevo” tengo un poco de suerte y sangre… A fin de cuentas, el listón que le han dejado está casi por los suelos (no me vale ni lo de la deuda histórica ni lo de otras sandeces que, a fin de cuentas, para no conseguirlas habría que habido que casi rechazarlas). Un saltito, coño, un puto saltito de una puñetera vez.
Griñán, el delfín de Chaves, ¿continuista o continuista reformista?
Antes que nada, comentar que esto de lo que voy a hablar es localísimo, así que si no eres de Málaga ni tienes intención de visitar esta ciudad, para ya de leer y métete en cualquier página de música, noticias, series o pornografía, que seguro que le sacas más provecho.
El caso es que es el cumpleaños de uno de los figuras de mi entorno. Mi hermano mayor, entre otras particularidades, tiene la de ser intolerante a la lactosa, que básicamente viene a ser una de las peores cosas que te pueden ocurrir: ¡¡un mundo sin dulces!! La única solución, más o menos apropiada, era irse a la panadería-pastelería Christian (en la carretera Cádiz, c/ Gaucín, 4) y pillar una tarta sin productos lácteos… Y ha sido una cosa fina, fina.
Y eso que era sin leche, porque no quiero hablar, o mejor sí, cuando te metes en los dulces de verdad (lo siento, Agu). A mí me ha ganado la vista un vaso de tres chocolates (blanco, con leche y uno que era cacao supongo que a un 55% aprox.). Cremoso, fresquito, minúsculo, delicioso… ¡¡Hasta he guardado el vaso de recuerdo!! Otro detallito: cucharita pequeña, pequeña, para que saborees hasta la última mijita.
No es que sea un lugar barato, pero la relación calidad-precio siempre merece la pena. Si os pasáis por Málaga alguna vez, no estaría mal que de camino hicierais una visita a esta pastelería (además está al lado de un bingo y cerca de El Colilla, lugar de cutre-tapeo de Málaga por excelencia).
Y si es verano, la heladería Inma es poco menos que un clásico, y también se ubica por la misma zona. Como dice mi querido Arguiñano, “rico, rico…”
Pues sí, el efecto Tuenti parece que es efervescente como la aspirina. No veía a la gente tan desilusionada desde el tema de Terra (sí, sí, aquellos sinvergüenzas, muchos amigos de Aznar, que se enriquecieron a base de una campaña de marketing del copón y una mayor falta de escrúpulos). Y es que a medida que va pasando el tiempo empiezan a pesar más los contras que los pros.
En mi entorno, les están tocando los genitales sobremanera: gente que es superguay del paraguay en myspace, facebook, tuenti y toda la mandanga, pero que te ve en la calle y no te mira a la cara; búsqueda permanente del cotilleo (sería como el Hola pero a nivel barrio; joder, ya nadie va a poder cogerse una pea un fin de semana y que quede en eso -lo que pasa en fin de semana se queda en ese fin de semana, claro, salvo que te dediques a apuñalar a la peña, que igual eso ya es más grave-); arrimamiento de “personajos” con alto nivel de caradura y desvergüenza; jefes que te piden tu facebook para ¿controlarte?… Sin olvidarnos que determinadas redes sociales se quedan con los derechos de todo lo que publiques, ¡atiendeeeee! Si alguien pusiera una foto tuya haciendo según qué cosa te podrías convertir en protagonista involuntario de una campaña a nivel nacional.
A la gente famosa, por lo que se ve le pasa algo por el estilo. Una de las actrices de moda, la protagonista de Crepúsculo (o Twilight si lo prefieres en inglés), Kristen Stewart, también ha tenido sus más y sus menos con myspace y está que lo dejo-no lo dejo (supongo que estas dudas también forman parte de la campaña de marketing; sólo hace falta que se pase a la Cienciología): http://twitter.com/KristenjStewart (¿será ella o el twitter de una sustituta). A fin de cuentas no es la primera persona conocida que tiene problemas en alguna de las redes sociales. Para los hackers es todo un reto usurpar según qué identidad.Hasta a Obama le tomaron el pelo en Twitter, aunque para mí que fue un montaje (¿de verdad tenía como contraseña Happiness?, ¿es eso candidez o gilipollez?).
¡Ay, Kristen Stewart! Tú estás más buena, pero sigo prefiriendo a Harry Potter
Me sigo quedando con las redes en las que para entrar no tienes que rellenar un formulario que no te pedirían ni para formar parte de la plantilla de Google. Prefiero ser yo el que dé luz a mis propias estupideces.
…el exceso de vitamina C te puede ocasionar una serie de importantes molestias gastrointestinales, como, por ejemplo, la diarrea? Ahora que ya lo sabes, puedes evitar una de las forma más absurdas y “sanas” de irte por la patilla.
Después de disfrutar con el “tiraco” de Sayid en el 10 (vale, me diréis que aparecerá Alpert o cualquier otro y quedará en agua de borrajas…, pero, al menos, una semana nos hemos quedado con una sonrisa de cabroncete). Ahora, la continuación, con apariciones de personajes que creíamos “desaparecidos”:
Vaya coñazo de mes… Menos mal que se ha acabado. Para mí, uno de los meses más estúpidos del año (estoy siendo generoso, es el que menos me gusta). Encima con 31 días, que es lo que termina de matar a este mes. La meteorología es regulera, que nunca sabes qué tiempo va a hacer. Ahora, eso sí, para los alérgicos, sí ya sabemos de qué palo nos toca.
Un día hace frío, otro parece que es de playa… y el polen y el polvo floreciendo, y tú mareándote. Empieza la primavera, pero para que nos vamos a engañar, lo de “qué guay, llega la primavera” es una soberana gilipollez: el comienzo de esta estación es una mierda, al menos en esta zona del globo. Lo mejor de la primavera, o puede que lo único bueno, es medio mayo y la parte de junio (y el cambio horario, claro está). Y lo mejor de marzo es que, como todo, se acaba… para después volver.
Y eso que lo del mes es pura nomenclatura. Voy a tener que cambiarme al calendario chino, a ver si me va mejor.
Cerca de las cuatro de la mañana, y estoy sentado en una de las posiciones más ridículas del mundo, con las lentillas que me están a punto de estallar (por no hacer comentarios respecto a las almorranas).
Total, conato de traslado al nuevo hogar (undécimo intento). Esta vez en serio: de hecho ya vienen a ponernos Internet, cosa esencial para poder irte a vivir a cualquier lado. Cosas de inquilinos, cuanto menos agujeros mejor… Así que optamos por la opción wireless en una compañía de la que bastante gente hecha pestes.
Traslado del ordenata (y del teclado lleno de mierda, o de reliquias, según se mire) y compra de un adaptador USB de wireless. Sí, una cosa que se parece a un pen, pero que es de peor calidad que un pen. “Fácil instalación, megapotente, megarápido…” Y no estoy hablando del perfect toy de Pepe de GH, sino del aparatejo que supuestamente va a servirme para seguir navegando por la Red en mi nueva casa.
Vamos, básicamente, enchufar y… UNA MIEEEEEEEEEEERDA “PA” MÍ!! Pero de las grandes. Ya empieza, pidiéndome el software con los controladores que, como no podía ser de otra forma, está en un jodido cd. Y yo con la cara de Steven Seagal… insisto: ¡hay que acabar con ese puto formato de mierda! En fin, como el estudio está un poco lejos del router, único motivo por el que en realidad hemos escogido este opción, no me queda otra que trasladar todo el equipo al lado del distribuidor de señal para poder conectarme a internete vía cable, como toda la puta vida… Eso sí, la distribución del salón hace que me encuentre en la posición más incómoda que se pueda imaginar, con la mano izquierda por debajo de la pierna para poder teclear “con comodidad” y el culo como una tabla de planchar…
Y empiezo a bajar drivers y controladores y la madre que le parió a Bill Gates, pues la jodida cacharra sigue sin reconocer el jodido adaptador, que creo que conectándomelo al ojete tendría más corriente (tiembla, Pepe, ya tienes una dura competencia, y además, en tu mismo horario).
Y nada, aquí sigo como un gilipollas, actualizando el xp a ver si consigo que empiece a reconocer a la cacharra, un maravilloso D-Link DWA-140. Lo menciono por si alguien tiene la maravillosa idea de adquirirlo, que baraje la posibilidad de cambiar de idea y llevarse el perfect toy… Estoy por llamar a Pepe y proponerle un intercambio (este aparato también es megapotente, megafácil de usar… y tiene lucecitas, que eso siempre vende mucho).
En poesía, cuando lees un soneto, puedes ir hilvanando verso tras verso sin que parezca que nada tiene sentido y sin que, lo que es más difícil, se vislumbre una coherencia al final del poema. Puedes encontrarte con cosas que te llamen la atención por lo, a primera vista, absurdo de las frases del poeta. Sin embargo, los dos versos finales pueden transformar ese conjunto “hueco” en una auténtica maravilla.
Cuento todo el rollo este porque la última película de Eastwood, Gran Torino, me pareció de este tipo de sonetos. El doblaje era tremendo (no había escuchado nada tan malo desde El resplandor, que es muchísimo decir). Y Eastwood se tira la primera mitad de la película en plan John McClane soltando “perla” tras “perla”. Brutal, el “sayonara, baby” del gobernador de California quedaría a la altura de las babuchas. Suelta tantas que, aunque te hagan gracia, acabas por sentirte un poco saturado de tanto comentario “épico”.
La historia es muy propia de las de Eastwood, si habéis visto Millon Dolar Baby, encontraréis analogías continuamente. Viejo malhumorado. Joven pardillo de buen corazón y perseverante (en este caso, asiático). El argumento clásico de maestro que tutorea a un chaval al que sin su ayuda se lo comerían en su barrio en un par de años… ¡Ah! y un pedazo de coche que no tiene sentido, claro, que se me estaba olvidando.
Además, hay un cura porculero que inicia una de las historias paralelas que sabes en la escena 1 cómo va a terminar. Disparos y pistolas, como buena película de Clint. Pandillas de matones extranjeros (no estadounidenses; el patriotismo le tenía que salir por algún lado). Y un remordimiento por una tropelía que cometió el protagonista cuando era joven en la Guerra de Corea.
Evidentemente, es Clint, y en el fondo es un buenazo. Se convierte en el Harry, el Sucio del barrio, pero en plan jubileta. Un auténtico ídolo en el vecindario, aunque sus propios hijos no lo soporten y su familia sea un poco un clan de buitres (¿es suena algo a Million Dolar Baby?).
Políticamente incorrecto correcto. La estructura circular de la historia tiene que llevar forzosamente al protagonista a expiar su pecado… Y ahí es donde está toda la gracia de la obra. Yo no me esperé tal final… Era un nuevo giro a las posibilidades de Harry (o a lo mejor es la forma de actuar de Harry una vez que está en el Imserso)… Y todo, pese al mal doblaje (que también la podría haber visto en V.O.S., ¡cojones!), los chistes previsibles, las situaciones más que cantadas… Todo te lo puedes comer a gusto (si te gusta el cine de Eastwood, está claro que más) y volverte a sorprender con el talento de este hombre… Nunca lo había visto tan viejo, y el argumento de la película (que a veces parece tener muchos matices biográficos) me hace creer que la retirada de Clint está cerca. ¿Será ésta la última versión de sus carismáticos personajes o Eastwood morirá con las botas puestas?
Sea como fuere, el Cine va a estar siempre en deuda con Clint…
¿Por qué los jugadores del Unicaja son este año tan extremadamente incapaces de llegar al último tiro de una prórroga y son incapaces de ni siquiera hacer un puto lanzamiento a canasta? ¿Y por qué llegan a las prórrogas y les meten todos los puntos un único jugador del equipo contrario? ¡Por dios, que esto es la liga ACB, no hay ningún Jordan, ningún Gasol… ¡Hay jugadores muy buenos, pero no para que te hagan un completo descosido durante cinco minutos!
Pues sí, qué se le va a hacer, “he de ser cruel para ser piadoso, por eso el principio es malo y lo peor está por venir”, que decía uno de estos personajes empajillados de Shakespeare…
Notición del diario The Sun (la credibilidad elevada al cuadrado): la niña de 15 años que ha sido “embarazada” por un niño de 13 años. Creo que todos hemos oído hablar algo de la noticia. Cuando vi la fotografía de la “niña” y del “niño”, básicamente comenté que estaba claro que eso era mentira y que la tía era una arpía, con más kilómetros hecho que Lance Armstrong y que se estaba “aprovechando” del crío (que si habéis visto la foto, comprenderéis que era imposible que dejara embarazada a nadie, al menos de momento). Y señale que ya teníamos otra noticia cuando se descubriera que el alfil del ajedrez no era el padre (sin esperma, es más difícil…).
Mi novia que qué machista eres, que cómo puedes ser tan cabrón, que por qué no va a ser… Y yo más en mis trece: esa tía es una auténtica bruja. No porque vaya tirándose a todo lo que se menee, que me parece estupendo que si puede y quiere hacerlo, que lo haga; pero lo de encasquetarle su hijo al hermano chico del oso Bubu es de zorra implacable (mucho más que la de House).
El crío es que es muy crío para ni siquiera cebarse con él. Vio la oportunidad de arrimar la cebolleta y, bueno, tampoco es que lo tenga muy claro… No sé si era huérfano o si los padres eran completamente imbéciles o también se han llevado gran parte del “taco”.
A la chavala, como era de esperar, le han salido una docena de padres, confirmándose todas mis teorías de hijoputa: la vagina de la chica tenía más kilómetros que el baúl de la Piqué y el niño no era “padre” sino “primo”.
En fin, es lo bueno del “Periodismo”, ya lo hacía Hearst (que ése si que era un hijo de perra del copón), te inventas una noticia y tienes dos: la “falsa” y la rectificación. Que esto de buscar noticias es un coñazo y acabas hablando de las infraestructuras previstas para 2020 (si acaso, claro).
¡Ah! Por cierto, ¿os habéis enterado de que Madoff va a devolver todo lo hurtado con sus correspondientes intereses?…
Tras cinco temporados, los seguidores incondicionales, los que abrazamos la fe, vimos satisfecha parte de nuestras expectativas con el episodio Namaste. En ese episodio empezamos a vislumbrar una trama que puede ser coherente (dentro del universo J.J. Abrams, of course). A partir de ese momento todo puede cobrar sentido, todo puede tener una razón de ser que estuviera planificada desde el principio, lejos de la improvisación de series de éxito efervescente como Prison Break o Heroes (como la aspirinas se diluían en cuanto les echabas un poco de agua encima). Nos queda saber si esta Anunciación va a tener un final memorable (que perpetue a Perdidos como serie de culto) o si terminara en plan ay-madre-mía-así-mismo-vale (con las consiguientes críticas: no se puede tener seis años esperando para acabar mal; si nos ponemos, nos ponemos).
Aquí los enlaces para el 5×10, He´s Our You (como les gusta a los anglosajones este tipo de expresiones, la madre que los parió With or Without You):
Agradecimientos a la Comunidad: sudivx.com, solosubtitulos.com, Taringa, lostph.blogspot.com, Series Gringas y al resto que me puedo haber dejado por descuido.
La mala noticia es que esta semana nos hemos quedado sin The Big Bang Theory, por lo que se ve quieren preparar bien el episodio de la competencia de Penny (otra vecina de buen ver). Así que hasta el 30 de marzo nos tendremos que conformar con recordar los efectos de la cafeína sobre Sheldon y ese momento “páralo, Paul, páralo” de nuestro personaje favorito con el disfraz de superhéroe (absolutamente brutal, creo que mejor que el abrazo a Penny).
La buena noticia es que cortesía de aprendizdesoñador tenemos un enlace ¡¡con camisetas de Sheldon!! Sí, sí, sí, el frikismo ya está aquí: http://www.sheldonshirts.com/.
Madre mía, qué bien queda está camiseta en cualquier frikie
Aparte de adquirir las camisetas de nuestro nuevo, y auténtico, héroe americano, también puedes conseguir las camisetas de Leonard, que lógicamente molan bastante menos.
Y las de rollo modernito también tienen su punto
Además, tiene un apartado con las mejores citas del personaje (eso sí, en inglés). Está tan actualizado que podemos encontrar algunas de las citas del capítulo 18 de esta temporada: “Penny, everything is better with Bluetooth“.
Yo diría más: “Penny, everything is better with Sheldon“. Pero, claro, yo soy un frikazo del copón…
Supongo que la intención de la muchacha era buena… Más allá de su amor por las pantallas, al final lo que quedará serán los más de cuatro millones que su madre les ha legado antes de morir y que, salvo que algún hijo de puta se dedique a malversarlos antes de tiempo, les hará la vida bastante más sencilla (aunque sin madre, como es obvio).
La chica Jade Goody (1981-2009) es un auténtico personaje, de esos que nos demuestran la volubilidad que tenemos las personas. En 2002, tras una controvertida participación en el Gran Hermano británico (con sexo e insultos racistas incluidos, es decir, la típica personaja que odiamos, pero que en realidad nos engancha al televisor) fue elegida por una encuesta la cuarta peor persona británica, que no sé si alguien se ha parado a pensar pero es que para llegar a ese nivel en el conjunto de la Gran Bretaña, es para quitarse al sombrero (hay gente que lo puede estar intentado toda su vida y no lograría llegar ni al top ten).
Ahora, la enfermedad lo ha cambiado todo. Ella ha seguido en su línea de fenómeno mediático y con la justificación de asegurarse el futuro de sus hijos ha continuado con su show. Su cáncer terminal ha sido un éxito en las islas británicas y Goody ha pasado, como suele ocurrir en estos casos, de ser un paria a convertirse en una especie de ídolo nacional.
En un sistema democrático, eso de las ejecuciones en directo no estaría muy bien visto; pero si la retransmisión de la muerte es consentida (y va a servir, o por lo menos nos sirve a los telespectadores como justificante), ya tenemos el sustitutivo del siglo XXI del circo romano, de la quema de brujas de la Edad Media o de las ejecuciones (y tortura) de herejes de la Santísima Inquisición.
El espectáculo de la muerte en directo ha encontrado la forma de adentrarse en nuestras vidas en pleno siglo XXI, en el centro de las “democracias liberales” y, si en otras épocas la justificación religiosa daba calma y paz a los espectadores (los romanos no necesitaban ni eso; el instinto animal era puro), ahora nuestra religión actual (en forma de dinero) nos permite ser testigos del sufrimiento en directo de otro ser humano (eso sí, por el bien de los críos… y de las cadenas de televisión, claro -pero eso estaría hasta feo comentarlo-) con la conciencia tranquila.
Una vez que comenzaron los reality de la vida en directo rápidamente se extendieron por todo el planeta en todas sus variantes posibles (en una casa, en un autobús, en una granja, en una isla, dando la vuelta al mundo…). ¿Será Jade Goody la pionera de los reality de la muerte? Se admiten apuestas…
Final de Indian Wells. Rafa Nadal ante una de sus “bestias negras”: el escocés Andy Murray. 6-1, 6-2. Fin de la historia. Otro torneo para la huchaca del mallorquín…
En verdad, hay que reconocer que es un tío auténticamente grande, como Federer. No me refiero sólamente a que sea un deportista excepcional, que de esos hay uno o dos en cada categoría deportiva, sino que además, y sobre todo, es una persona carismática y hasta el momento, esperamos que no se estropee, ejemplar. Esto último sí que no lo pueden decir casi ninguno de los deportistas excepcionales… Por ejemplo, a Cristiano Ronaldo o Ronaldinho (cuando era bueno) habría que darles de comer aparte (pero eso parece que va con el deporte). LeBron es una auténtica máquina, pero no termina de convencer su comportamiento. Michael Phelps, bueno, ha tenido su desliz, aunque creo que también ha sido una exageración de la prensa. Schumacher era también brutal, aunque más antideportivo que Senna (y con muchísimo menos carisma). Nadal es una rara avis en el mundo de los grandes egos del Deporte.
Parece que va camino de convertirse en el mejor deportista español de la historia. Algunos dicen que ya lo es (y puede que tengan razón), pero habrá que esperar al menos tres o cuatro años para hacer esa afirmación. Si sigue en esta línea que lleva, con apenas 26 años probablemente ya nadie le pueda negar ese galardón honorífico… Bueno, en verdad, sí sigue jugando así, se convertirá en un mito del tenis a la altura de los Laver, Sampras o Federer.
Sólo nos queda desearle suerte, que le respeten las lesiones y que no cambie. Es bueno que la referencia de millones de chavales de todo el mundo sea una persona y un campeón de ese calibre.
Acabamos de ver Las vírgenes suicidas, de Sofía Coppola (por supuesto, tan lenta como todas las películas de la hija de Francis Ford), y son las cuatro de la mañana. Esta es una de las mejores horas del día para ver la televisión. Si no tienes el satélite, las opciones se limitan a dos: en analógicos, canales locales con Tarot en bucle o contenido pornográfico también en bucle. Ambas opciones acompañados se mensajes de textos que van rulando en la parte inferior de la pantalla y que serían merecedores de un estudio aparte.
Como estamos con la televisión digital puesta, en ese caso, sólo hay otras dos posibilidades: infocomerciales, también en bucle (el mismo anuncia puede durar una hora) o juegos de llamadas con preguntas difíciles del estilo “¿Qué famosa actriz española de nombre Penélope ha ganado un Oscar?” (por supuesto, con la foto de la Cruz al lado con una leve deformidad). Este formato tiene su atractivo, por un lado, ver a un tío o a una tía hablando sin parar para rellenar espacios es algo espectacular, pero mejor todavía son las llamadas “topos” con respuestas del estilo Amparo Baró, Carmen de Mairena o George Clooney (¡coño!, ya sabemos que nos la queréis meter “doblá”, pero esforzaros un mínimo).
Lo de anoche fue memorable: una mujer cuyo apellido era el mismo que el de un famoso (a cualquier cosa se le llama fama) del año maricastaño nos estas comentando las virtudes de cierto aparatito. En la esquina inferior izquierda podemos leer perfect toy, con lo que no me queda otra que pensar que está vendiendo un consolador. Eso sí, al más puro estilo jet stender, nada de en plan cochino o sensual, sino como si te estuvieran vendiendo la termomix.
Caras de mujeres guapas y felices, que han encontrado un nuevo sentido a la vida tras la compra del susodicho aparato… Y en esas que aparece Pepe de Gran Hermano. Sí, el tío que iba siempre en pijama y que ganó el programa en pijama con la ayuda de un cubano. En esta ocasión sí va arreglado y tras presentarnos un producto con la forma de una dentadura postiza, pero cilíndrica y tres o cuatro botones nos suelta la siguiente perla: “el regalo perfecto para una hermana o una buena amiga”. ¡Oooooooooooooooooooooooooleeeeeeé tus cojones toreros, Pepe!
Ya me lo estoy viendo, un hombre regalando a su hermana: “nena, que te veo últimamente muy estresada: toma”. “¿Cómo lo sabías? ¡Qué ilusión! Muchas gracias, hermanito, has acertado de pleno… ¿Me has comprado también las bolas chinas?” Pero todavía puede ser mejor sí se lo regalas a una amiga: ¿cómo se puede medio hacer sin que parezcas un pervertido? “Hola, X, he estado meditando profundamente sobre qué regalo hacerte por tu cumpleaños y, tras mucho reflexionar y mirar en catálogos científicos, he llegado a la conclusión de que hay un enorme desconocimiento del mundo femenino por parte nuestra, con lo que, a fin de paliar, estas carencias te ofrezco este presente con el ánimo de que te sea de utilidad en tu camino a la felicidad… bajo recomendación expresa de Pepe de Gran Hermano 7″. “¡Ah, tío! Muchas gracias por el consolador… ¿Me has traído las bolas chinas?”
Total, que se suceden las caras contentas y felices de mujeres, y Elsa Anka (por fin me acordé del nombre de la copresentadora del anuncio) se nos despide con una enorme sonrisa en los labios… Lo único que le faltó fue decir: “Yo lo he probado y mira la cara que se me ha quedado”.
Miro el reloj. Las 8:52 de la mañana, hora española. Abro la web y, como todavía tengo tiempo comprueba qué tal han quedado los Lakers de Gasol. ¡Bien! Victoria sobre Golden State y buen partido del español (21 puntos y 14 rebotes). Después de la estúpida derrota contra Philadelphia, como el queso, con otra “arizada” (van dos en poco tiempo tras el palo a Rudy), el equipo angelino parece que, al menos, va a iniciar la gira de siete partidos por el Este con un mejor sabor de boca.
Yo todavía me encuentro un poco extraño. Me he despertado medio ansiado, apenas he podido dormir en toda la noche, en un duermevela perpetuo, y con unas ensoñaciones que parecía que cobraban vida. Hay un niño muy chico, unos seis años, con pelado a la taza (de esos que se llevaban hace 20 años) sentado en un peldaño de una escalera, tiene como aire ausente. Acaban de asesinar a la mayor parte de su familia (me parece que eran cuatro) de una forma horripilante que todavía no conozco.
En la siguiente escena se ha dejado al niño, no sin problemas en la casa de acogida, con otros familiares. De repente, no sé si yo, que soy el narrador omnisciente de la historia, u otra persona a través de la que veo cae en la cuenta de que el crío, al que se ha dejado en su nuevo hogar con otros dos niños, ha sido el autor del crimen. Empiezo a ver imágenes de cuerpos descuartizados. Yo o esa persona a través de la que estoy mirando corremos desesperados hacia el domicilio. Cuando llegamos, vemos un par de fragmentos de un cuerpo: la cabeza y me parece que un brazo, y el niño con cara de Damian.
Ahí ya me desperté, medio taquicárdico, sin saber muy bien si estaba despierto o si ni siquiera había llegado a quedarme dormido. Supongo que tanto ver Dexter me está empezando a afectar al cerebelo.
Son las 8:59, hora española. Le doy a la página y todavía no. Me dice que espere… F5 y tickets available. 9:01, rápido, rápido… Máximo por persona: 4. ¡Atiende, ni para mi primo! La localidad, la más cara. Y la ubicación, la que diga la máquina que es la mejor. Enter y cargando… Cuatro minutos, cinco minutos, seis minutos, cinco minutos, seis minutos, cinco minutos… 9:07. Ya están reservadas las cuatro localidades. Duermevela pero efectivo. ¡Jódete, Dexter! ¡Coño, con el despiste! Dos minutos para completar la operación o todo al carajo. Sí, sí, sí, sí. Nombre, tarjeta de crédito, dirección. Ok, ok, ok. ¿Quieren que le abran el ojete? Sí. ¿Quiere que le estafen vía online? Sí. ¿Considera que George W. Bush ha sido un gran presidente? Sí, cojones, sí, lo que tú quieras, pero dámelo, dámelo, dámelo yaaaaa.
Confirma que desea que se le cargue en cuenta xxx,xx euros. ¡Siiiiiiiiiiiiiiií! Aquí tiene su comprobante de la compra, le enviaremos las entradas a su cuenta de correo.
9:11. ¡Uuuf! Conseguido. Sábado, 25 de julio de 2009. Lugar: Croke Park, Dublín, Irlanda. Señoras y señores, ¡¡he conseguido entradas para el concierto de U2 en Dublín!! Sí, sí, entradas para ir a ver a los amados-denostados Bono and cia. en su puñetera casa. En un lugar en el que la banda está un escalón por debajo de Cristo, siguen siendo peña muy cristiana estos irlandeses; ahí mismo, rodeado de irlandeses borrachos y educados, como tiene que ser, en unos asientos que, en teoría, son casi privilegiados (en la práctica no se verá un huevo de pato, como me ocurrió en el Camp Nou hace cuatro años), podremos disfrutar del espectáculo que supone ver a Bono sobre un escenario. Da igual que el whisky le haya dejado menos voz que a Julio Iglesias, que cada vez sea más esperpéntico sobre el escenario, que ni con tacones llegue al 1,65, que digan que lo mejor del grupo son los de fuero (Eno y Lanois)… Ver a U2 en casa, en Dublín, es algo que creo que merece la pena por muy poca gracia que te pueda hacer su música.
Hay oportunidades que merecen un duermevela (y dos y tres y catorce), y por las que nunca te arrepientes de invertir una suma que pueda ser considerada por alguien ajeno desproporcionada… Exactamente al contrario de lo que le ha pasado a mucha gente al comprarse un piso.
Cuando un páharo me comentó que había una serie muy buena de una gente que trabajaba en un departamento de informática, de eso hace más de tres años, yo agarré el cd con la primera temporada y lo puse en el montón de cosas por hacer… Más de tres años después, y por la encarnizada recomendación de más amigos empecé a verla y me encantó.
Ahora he empezado la tercera temporada y siguen manteniendo un nivel altísimo. El episodio From Hell nos devuelve una de las cualidades más destacadas de la serie: tercer año, tercer cambio de escenario. No me hizo gracia cuando sucedió esto en la segunda temporada, pero si lo renuevan coincidiendo con el comienzo del curso, está claro que un remozado de imagen siempre ayuda a mantener el interés.
En este primer capítulo de la tercera temporada nos encontramos con un par de aspectos hasta ahora nunca visto, y que provocarán las carcajadas del televidente: la racanería de Roy (sí, el de las camisetas con mensaje) y el ansia de venganza de Moss (sí, el tío con gafitas con cara de no ser capaz de romper un plato). La obsesiva-histérica Jen volverá a hacer de las suyas, azuzada por el liante Roy y… qué podemos decir de ese hijo de su padre: Reynholm Jr. Creíamos que el hueco dejado por el crack del padrazo (Denholm) sería difícil de llenar, pero Douglas vuelve a mostrarnos que su sentido de la vida (o el sexo) da mucho juego. Atención a la intervención estelar de Denholm al final del capítulo. Todo ello aderezado con un sentido del humor made in UK, que sirve para darte un poco de aire con respecto a la comedia norteamericana.
Una difícil (hay que tener cuidado que una de las opciones es un “topo”, como en el Smonka): ¿Qué famoso y carismático personaje del siglo XXI ha afirmado que el SIDA “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, por el contrario, incrementan los problemas”?
A. Luc Montagnier (Premio Nobel de Medicina de 2008 y uno de los descubridores del virus del VIH)
B. Benedicto XVI (Papa Paporum)
C. Oso Yogui (tras mantener relaciones sexuales insatisfactorias con Bubu)
D. Werner Wenning (Presidente del Consejo de Dirección de Bayer, distribuidora, entre otras, de las píldoras anticonceptivas registradas Yasmin y Yaz)
Respuesta correcta: Ni A ni D son verdaderamente famosos y carismáticos. El C sí cumple esos dos requisitos, pero sería un personaje del siglo XX. Por tanto, y por descarte, la opción acertada tiene que ser la B.
A continuación, resuelta la primera adivinanza, nos surge una segunda cuestión: ¿Cuál es la alternativa planteada por el famoso y carismático personaje para afrontar el problema?
A. Pajearse más que los/as monos/as del zoológico de Fuengirola
B. Hacer el amor enfundados, tanto él como ella, en traje de neopreno (a falta de fricción, échale imaginación)
C. Una renovación espiritual y humana de la sexualidad unida a un comportamiento humano moral y correcto
D. Arrimar la cebolleta sólo a elementos inanimados previamente homologados (cojín, dildo, muñeca hinchable…)
Respuesta correcta: Por más veces que he leído la noticia no me he terminado de enterar de cuál era su propuesta, así que supongo que ninguna de las opciones es válida y la solución pasa por no hacer el amor (y mucho menos follar, que eso no lo hacen ni los animales), como si fueras el párroco (o párroca -es que se ha modernizado mucho el Catolicismo en las últimas 24 horas-) de tu barriada/o.
Un colega me decía sobre The Big Bang Theory que a él lo que le echaba para atrás de la serie es que los personajes rebasaban el nivel de frikismo que hace gracia. Tampoco hay que hacer mucho caso a alguien que comenta esa pero es fiel seguidor de The IT Crowd, cuyos personajes principales (Roy, Moss y Jen también son para darle de comer aparte).
Yo que llevaba unas semanas que me había “desintoxicado” de la serie contra mi voluntad (falta de tiempo, “quiero ser rico…”) vuelvo a reiterarme en mis argumentos: Sheldon es un personaje que merece todo el respeto del mundo habido y por haber, al igual que en su tiempo se lo dimos al doctor Ross (al Geller no al de Urgencias). Tan maniático, tan previsible, tan carente del menor sentido del humor y de las relaciones sociales, tan sumamente prepotente pero sin ser arrogante (algo que sólo lo he visto en esta figura). En definitiva, toda una creación con la que es fácil montar una historia en torno a él.
Eso sí, con el paso de los capítulos, sólo Howard ha sido capaz de seguirle la estela. Los personajes más “normales” se han visto ensombrecidos por este personaje, y los guionistas no han sido o no han querido ser tan hábiles como los de Friends, que consiguieron que el brutal paleontólogo, firmante de muchos de los mejores momentos de la emblemática serie (el blanqueamiento de dientes, el pantalón de cuero, los rayos uva…), eclipsara al resto de protagonistas.
Wolowitz, al ser otro personajazo, escuchimizado, patético, parásito, caradura, aguanta el tirón. Su relación con Leslie, la ex amante de Leonard, parece que podrá dar varios episodios de entretenimiento. Mientras, para el resto, sólo nos queda esperar a ver si se lían, en condiciones quiero decir, Penny y Leonard… o con Raj, que a mí a estas altura ya me da lo mismo.
Lo de la crisis va a ser cierto, y no sólo económica, sino que va a ser una crisis global. Los ciclos de Schumpeter se pueden aplicar a todos los ámbitos de la vida. Una de las últimas víctimas de esta bajada a los infiernos ha sido la popular cadena de radio-televisión Los 40 (Principales).
La cadena que en su tiempo representaron Fernandisco y aquel hombre ilusionante que era Joaquín Luqui está volviendo a su “antiguo glamour”. Hace algo más de una década cuando el número 1 de su “popular” lista iba variando cada semana (salva contadas excepciones nadie repetía), era también vergonzoso que en más de 50 semanas los números uno que se pudieran calificar como “decentes” se pudieran contar con los dedos de una mano. De hecho, al hacer el recopilatorio con los números uno del año, te saldría un disco absolutamente infumable, así que para corregirlo echaban manos de canciones que a lo mejor no habían llegado a la mitad de la lista, pero que gozaban del favor del público (eso sí, no sé cómo coño hacían las listas que no había manera de que una canción decente llegara a encabezar la clasificación). Eso sí, hasta el single más aburrido de la Carey (no la actriz porno), de Dalma, de Sanz y de su selecto grupillo cuarentiano metían todos sus puñeteras canciones en el número uno… De hecho, recuerdo que cuando veía el programa que repasaba la lista, lo cambiaba cuando llegaban a los diez primeros.
Esa tendencia pareció corregirse hace unos cinco o seis años. Entonces, no sé muy bien qué pasó, si cambió el jefe de contenidos o vete tú a saber porqué empezaron a encabezar la lista de Los 40, canciones y grupos que habrían sido automáticamente defenestrados sólo un par de años atrás. Gente como Coldplay, Keane o Snow Patrol también podían aparecer en los primeros puestos, e incluso llegar al número uno. Podías poner Los 40 no sólo para hacer tuning, sino también con la esperanza de escuchar canciones que te gustaran…
Claro, el ciclo ha vuelto a cambiar, para muchos ahora volvemos a estar en el top de la montaña, para otros, de nuevo se ha convertido en un emisora casi insufrible. Se suceden unos números uno que nos dan patadas a muchos en el estómago: gente como mi “querida” Amaia Montero o el “nominable”, según Risto, Carlos Baute ven la luz y semana tras semana nos meten patadas en los genitales…
Y todo esto he detectado que ha venido ocurriendo desde, más o menos, que cambiaron la página web. El nuevo site (que, por cierto, en según qué versión del Explorer se ve una puta mierda; ya les vale a esta peña, gastarse un dineral en una web y ni siquiera asegurarse de que funciona bien en el jodido Explorer) viene a reflejar el giro de Los 40. Again, las noticias que copan sus páginas son… uff, sin comentarios.
La web de la Rolling (la americana, claro), por mucha mierdaca que pueda meter, al menos te hace reflexionar, te da vidilla cuando la lees. La de Los 40 está más por hacer que te salga una úlcera. Puto Schumpeter. Bueno, supongo que esto es como un libro, necesitas que haya partes aburridas, para que se realcen las mejores partes. Aunque lo de esta cadena sería un libro de 1.000 páginas, con giros interesantes cada 250 páginas… En fin, como respondió un ateo cuando le vieron leyendo la Biblia: “hay que conocer los puntos débiles de los rivales, para ‘atacar’ con conocimiento”.
La madre que parió a Bill Gates. ¡Qué alegría me ha dado enterarme de que el nuevo sistema operativo, por santo y seña de la Comisión Europea, va a dejar abierta la posibilidad a desinstalar el Internet Explorer! ¡Yujuuuuuuuuuuuuuuú!
Estoy más contento que Enjuto Mojamuto, así al fin me podré evitar utilizar ese explorador ni siquiera por error, aunque para eso tenga que esperar hasta 2010… Ya estoy contando los días.
Ahora que he encontrado cobijo en una casa al lado de un Mercadona, no me quedará más remedio que convertirme en cliente más que asiduo. Por ello, me quería dirigir directamente al señor Mercadona para ver si puede resolver un par de dudas que han surgido entre la gente de mi entorno:
1. ¿Por qué el jamón del Mercadona sabe igual que el chorizo del Mercadona? ¿Si van en envases diferentes, con color diferente y distinto origen, como puede haber tal similitud al paladar entre ambos productos?
2. ¿Por qué la tarta de limón sabe como huele el Fairy (o el Don Limpio)? ¿Acaso es que ponen tanto empeño en reciclar las bandejas que por ello se queda ese regusto?
2.a. A raíz de esta última cuestión me surge esta otra: ¿por qué no cambian los modelos de tartas?, ¿me parece a mí o llevo seis o siete años viendo la misma tarta de limón y la misma de chocolate y nata?, ¿tenían tanto stocks de tartas en el 2002, que desde entonces lo único que hacen es cambiar la fecha de caducidad al producto?, ¿puede ser ese el motivo por el que es imposible comprar una tarta en el Mercadona y que esté tierna?
A ver si algún día pueda hallar solución a estos misterios físicos, que no significa que no vaya a ir a comprar a esta cadena (la comodidad prima); pero la curiosidad ante tales fenómenos me ha llevado a preguntar para ver si encuentro la respuesta a tales incógnitas.
P.D. Sigo esperando a que Verónica Echegui me haga entrega del famoso vale de los 100 euros. Gracias.
Mientras el “pobre” Madoff se declara culpable de todos los delitos económicos que se puedan haber cometido (y otros de su propia creación), el “filántropo” debía estar pensando en años mejores, cuando también estafaba pero como la cosa no estaba tan malo, pues no le tocaban las narices, y se podía dedicar a sus actividades ocio-delictivas-humanitarias. ¡Madre mía este tío es la paradoja de la paradoja! (¿eso da positivo como el menos por menos, más?). Seguramente, se estará acordando de aquel maravilloso año 0 del perro Ricky (para los que todavía no uséis el calendaria rickiano, sería el año gregoriano de 1999), justo antes de que un denunciante filtrara las primeras informaciones sobre sus “supuestas” irregularidades.
Por aquel año, en que Bernardito gozaba de gran reputación, yo me compré mi primer ordenador. ¡Qué tiempos aquelllos! Tenía casi diecinueve años cuando aprendí a encenderlo. Sin el décimo año del perro Ricky un chaval de dieciocho años realizara semejante confesión creo que no podría optar a nada en la vida (quizás, algún puesto directivo en una institución pública o vocal del Gobierno como mucho). Pero en el aquel año, todo era distinto y me gasté 275.000 pesetas (pues hasta la moneda era distinta) de la época en conseguir un “megapepino”: intel pentium III, 128 mb de RAM (lo cual era casi insuperable durante mucho tiempo), lector de DVD (te cagabas), 8 GB de disco duro (sí, sí, la mitad de lo que cabe ahora en un pen de 30 euros), monitor de 17 pulgadas de esos que los ponía en el escritorio y te lo dejaba inutilizable, impresora (que me duró en torno a dos meses) y escáner (que utilizaría cuatro veces en ocho años aprox., ¡msantaella, cómo aciertas en tus compras!).
Pero lo más importante de aquel equipo (no vamos a comentar que por ese dinero convertido a euros hoy día te compraría un ordenador Dell de gama alta o un iMac “polluo”, y eso claro sin calcular el incremento del valor del dinero en la última década), eran, sin lugar a dudas, la disquetera y el teclado. Esa disquetera que ha pasado por todos los cambios de ordenador que he hecho desde entonces (en realidad sólo he ido cambiando piezas hasta haber desarbolado por completo ese “ordenata”) y que todavía conservo no sé para qué mierda. “Sí, msantaella, tengo aquí unos documentos muy importantes que servirán para emprender una revolución en nuestro entonrno empresarial en un disco de 3 y 1/2, ¿tienes disquetera?”
Y lo que yo más quiero de ese ordenador del año 0, este pedazo de teclado, con esa marca de la tienda: Batch-Pc, que yo creo que lo subasto por eBay y me dan más que si sorteara un denario de la época de los romanos… Con esa capilla de polvo y suciedad, de mierda, que haría que le entrara taquicardia a Grissom de la emoción, “¡ay, por dios, el Cielo existe! Sara, tráeme mi escarabajo pelotero, ¡rápido!”
El mismo teclado en el que estuve aprendiendo mecanografía durante cuatro meses y dándole porrazos en plan “niño loco alemán”, la misma cacharra en la que redacté gran parte de los trabajos de la Facultad, estas teclas fueron las mismas que pulsé cuando estaba empezando mi relación con mi “pareja sentimental” (jeje, te quiero) a través de ese Messenger que a tanta gente ha unido y desunido, los escritos para diversas publicaciones también tienen su marca (Málaga Me Mata, Aura, Quatro Estaciones… ¡Por supuesto, todas quebraron!), mi libro (el de Umbral no, el de msantaella) y sus Hormigas son otros de los motivos por los que tengo tanto cariño a este amasijo de polvo y plástico… y, ahora, para más inri, los post de este blog han salido prácticamente todos a través del Ricky-teclado.
Ahora, con la mudanza, me da que es la mejor ocasión para cambiar y aprovechar para abrirlo y ver qué cantidad de polvo puede acumular este hardware en una década; pero, por otra parte, la cacharra esta, la misma a la que le falla la patilla de la izquierda que regula la altura desde el segundo día, es casi como si tuviera vida: “no, por favor, no me arrincones, cabroncete, ¿vas a ser tan gilipollas para cambiarme por un teclado a pilas, que eso sólo dan problemas?, ¿o por uno de usb, que son todos una mierda?, ¿en qué estás pensando, mamón, si tus yemas están hechas a mí?”
¡Uuuuf, qué difícil! ¿Cómo es posible que me sea más fácil deshacerme del jodido coche que de un teclado “radiactivo” cuyo valor no pasa del sentimental? Voy a tener que llamar a Madoff y preguntarle cómo hacerlo. Seguro que él si tiene una mayor experiencia a la hora de aparcar los sentimientos no utilitarios. (¿O a lo mejor resulta que era otra persona de gran sensibilidad, no hace falta más que ver el enorme listado de bancos a los que tomó la pela?).
Pues no, esta semana no se ha emitido el 5×09 de Perdidos. Namaste lo podremos ver la semana que viene: lo estrenan el próximo miércoles, 18 de marzo de 2009.
Tendremos que conformarnos con la promo del episodio. Eso sí, ya con subtítulos:
Rayos, truenos y centellas… Como decía aquel carismático personaje de dibujos animados. Todo eso y mucho más han caído en los últimos sesenta años (uno hizo añicos hasta el Muro de Berlín). Hemos vivido de todo y, sin embargo, a veces parece que el mundo es como el “ser” de Parménides: único, eterno e inmutable.
Llega un negro, sí, sí, negro (o de color si nos ponemos en plan correctos, como si “negro” fuera un insulto) a la Casa Blanca y nos regocijamos (creo que la mayoría). ¡A la mierda Parménides! ¡Viva Heráclito (”todo cambia, nada permanece”)! Y ahora resulta que, a las primeras de cambio (nunca mejor dicho), Obama parece que nos va a fallar, como todos, en un tema crucial: la encrucijada de Oriente Medio, Próximo o Cercano (cada cual que le llame como le salga o le suene mejor). La noticia de El Mundo (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/11/cronicasdesdeeeuu/1236799874.html) de la primera víctima del lobby proisraelí, el elegido para ocupar el Consejo Nacional de Inteligencia (una mezcla entre el CESID y la TIA de Mortadelo y Filemón) Charles Freeman, por haber osado a culpar de algo a Israel parece devolver la razón a Parménides.
A lo mejor Obama está centrando sus esfuerzos y no quiere ahora enfrentarse abiertamente al lobby judío. Quizás, esté esperando a que tome el poder en Israel la facción más ultraortodoxa para defender mejor sus argumentos. Podría ser que prefiera arreglar el patio de casa, antes de echar una ayuda al de la comunidad (señor Cuesta)… Simplemente, puede que éste no sea el momento o, desgraciadamente, es más probable que ese “momento” sea inexistente… A lo peor, ni siquiera la llegada de un negro con apellido musulmán a la Casa Blanca puede propiciar una coexistencia en “igualdad de condiciones” (y no me refiero a que se maten en el mismo número entre ellos, claro está) de los estados Israel y de Palestina (ése que todo el mundo conoce, pero que no existe). Bueno, no vamos a ser ni gilipollas ni ingenuos, que puedan convivir mejor que ahora y con algo de eso de “derechos y libertades” con los que se nos llena la boca desde la Ilustración. (Yo, realmente, pienso que teniendo la barriga llena y habiendo recibido una educación mínima, si no te humillan, pues como que prefieres vivir en paz y evitar los problemas en la medida de la posible).
Tampoco vamos a pedir milagros, lo que no se ha hecho en sesenta años no lo va a arreglar nadie en cuatro meses; pero ese primer detalle en tan delicada cuestión me da a mí que va a convertirse en una tónica general, puto Parménides, jodido Heráclito. Al final va a resultar, en el colmo de la paradoja, que los dos iban a tener razón e iban a estar equivocados: el cambio es lo único que permanece. Así, judíos y palestinos siempre irán variando en su conflicto: ahora mal, ahora muy mal, ahora regular, ahora fatal, ahora peor, ahora mal pero menos, ahora catastrófico… ¿No dejó nada escrito Aristóteles para solucionar este conflicto concreto?
P.D. 2. La gente que hemos “estudiado” Periodismo tendemos a ser cansinos del copón, como demuestra este post en general y esta postdata en particular.
P.D. 3. Platón y Sócrates (es que me apetecía poner estos nombres; mirad qué bonicos son y qué bien suenan, sobre todo Sócrates, que era aquel futbolista brasileño bastante bueno, pero no tanto como Pelé).
Visita inesperada. Uno de mis colegas y clientes se acerca por uno de mis lugares de trabajo. Así que aprovecho la ocasión, sabiendo que acabaré enmarronado, para salir a desayunar (ya había comido en casa, pero bueno, como nunca se sabe a qué hora vas a almozar o si lo vas a hacer…). Por el camino, nos cruzamos con una chica bastante mona, ambos tenemos “pareja sentimental” (patada en los cojones a la RAE), pero como no significa que seamos del Opus comentamos la jugada (”minuto y resultado, Ares, no te pido nada más”, como apuntaría José María García).
Entonces, le señalo que acababa de entrar Z, una de las muchachas más monas de las que trabajan por la zona. Y resulta que mi compañero conocía a Z de la Facultad, de cuando estudiaba (bueno, habría que matizar que “iba a clases”) en Empresariales. “¡No jodas! ¿Ése es el nombre de Z? Nosotros todavía le llamamos por la chica de la empresa B”. “Pues no te lo pierdas, ¿te acuerdas de X? Pues ése tuvo un roce con Z, no sé si llegaron a la penetración pero algo hubo”. La noticia me deja un poco sorprendido, ¿cómo podía ser? ¡X, que llevaba tropecientos años saliendo con Y, se había liado con Z! Me surge la duda de si es el mismo X que yo conozco, no recuerdo si del colegio, del instituto o vete tú a saber… “Que sí, que sí, ese mismo X”.
“¿Pero cómo va a ser eso? Si a mí me habían dicho (ese frase hecha a la que acudir ante una duda periodística) que Y había dejado a X por W y que X lo estaba pasando supermal”. Mi colega me asegura que nanay de la china. X llevaba poniéndole la cornucopia a Y con todo animal viviente de género femenino, que a la chita callando, tenía más peligro que mi pobre Garzón con un rifle en las sierras jienenses. “¡Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!”, yo muy metido en mi papel de Patiño-Mariñas-Marchante. “¡Escándalo, es un escándalo!”. Pienso que esto es casi tan subido de tono como cuando se rumoreaba que V había dejado preñada a U, aquella bola de nieve que animó mi primer año de Periodismo (que no tiene nada que ver con periodista, por cierto fue también el año del perrito Ricky, ¿os acordáis? Sí, yo también presencié el vídeo). Aquello fue muy fuerte, la pareja más polémica y extraña del instituto embarazándose con apenas 18 añitos. Fue falsa alarma.
Todo esto hablando mientras mi compadre de vez en cuando hace una referencia a una joven de buen ver (nombrémosla como T), que entorpece la claridad de la historia, pues mi amigo se despista de vez en cuando. Al final, acabado el desayuno y la ración de cotilleos, los dos chismosos salimos del bar y yo me voy pensando: “¡hay que ver, yo pensando mal de Y, y resulta que la pobre se habrá cansado de estar en la Monumental de Barcelona!,¡qué cabronazo X -principalmente porque nos la ha metido doblada a casi todos-!”
El caso es que nos separamos y me quedo con la duda de si X e Y se habían casado. ¿Eran ellos los que habían tenido un niño o eso eran S y R? Total, que me he quedado sin despejar la incógnita. Como en Matemáticas, en los chismes muchos no sabemos llegar a resolver el problema en cuestión y nos limitamos a divagar sobre el procedimiento.
Eso sí, mi vena chismosa me ha salido cara: más de diez horas intentando hacer una cosa que (idiota de mí) creía que podía hacer en algo menos de la mitad… ¡Pobres Patiños, Mariñas, Cantizanos y demás… Cuánto tienen que sufrir!
P.D. Bueno, al menos, el Madrid ha perdido 4-0, así en plan vapuleo, para que no te quede la sensación agridulce de que pudiste ganar… Y es que el que no se consuela, es porque no quiere.
Aun reconociendo que me encanta Fnac, como ya he escrito anteriormente, he de decir que me la han vuelto a hacer. Y como estoy casi en plan monotemático, pues esta vez me han jorobado bastante. En la anterior ocasión, me hicieron ir y volver desde Málaga a Marbella (240 km por tener que hacer la ida y vuelta en dos ocasiones) para ir a por unos papeles y después, jajejijoju, me dieron con la puerta en las narices. La única vez que he puesto una hoja de reclamación y, precisamente, a la Fnac (habiendose dado circunstancias en otros lugares que también merecían algún que otro apunte). Aquello fue absurdo y ridículo.
Pero esta vez me han dejado verdaderamente con la cara de Chuck Norris. Fan de U2, como ya he dicho. Monotemático (o sea, pesado), como también he comentado alguna vez… Y a veces, absolutamente gilipollas, como se puede inferir leyendo tres o cuatro post… Nuevo disco de U2. No line on the horizon (ese mismo que los mierdecillas modernitos estarán criticando antes de escuchar -demostración de objetividad periodística de msantaella-). Fecha de lanzamiento: lunes, 2 de marzo de 2009 (más de cuatro años desde el último discos; los recopilatorios chorras no cuentan nunca).
En ese contexto, mi pareja sentimental (forma de llamar a tu “novia/o” de forma políticamente correcta en estos días de soberana estupidez idiomática), casi se pone como obligación regalarme el pack más mejor, es decir, más caro. Así que hace la reserva vía Internet con dos putos (coño, ya me ha vuelto a salir un taco) meses de antelación. Claro, dos puñeteros meses de antelación te da para pensar: “el jodido día de la fecha de lanzamiento lo tengo a primera hora del día en la puerta de mi casa.”.. Evidentemente, NOOOOOOOOO.
Y mientras tanto, littlero me envía e-mails contándome que ha estado en el concierto de la BBC. Y yo aquí, esperando como un panoli, aguantando para no descargarme las canciones (que ya había encontrado el álbum completo una semana antes del lanzamiento)… Y de esta forma pasa una semana, y mi novia, con la mosca detrás de la oreja, llama encabronada (no tanto como el sábado el “señor Cuesta” al subir a regañarnos) y le señalan que se ha producido un “error” y que “muchos envíos han fallado”. Total, pedido anulado, y msantaella con la cara de Chuck Norris, viendo estúpidos vídeos en Internete vía YouTube.
Ahora han prometido que esta vez sí, y que mañana o pasadomañana, sin falta, estará ya el pedido “por la gloria de mi madre”. Espero que mi querido y borrachuzo Bono y cia. hayan hecho una buena cosa; ya que el señor Fnac me ha fallado, al menos que los irlandeses no lo hagan… que las hemorroides me duelen últimamente de tanto darme por culo.
Cuatro años después, volveremos a tener la ocasión de ver a los irlandeses en directo. Para reivindicar su condición de “banda más grande del mundo”, que muchos podrán poner en duda, van a llevar al escenario una plataforma que da nombre a la gira U2 360º Tour. En este ya no es cuestión de opiniones, sino de parné, y cuando la pela manda, sólo los Rolling y U2 se pueden permitir determinados espectáculos.
La gira comenzará en Barcelona, en el Nou Camp (bendito 7 de agosto de 2005), el 30 de junio de 2009. (¿Imitando a Coldplay?).
Las fechas en Europa del primer tramo son las siguientes:
- Martes, 30 de junio de 2009. Nou Camp, Barcelona, España.
- Martes, 7 de julio de 2009. San Siro, Milán, Italia.
- Sábado, 11 de julio de 2009. Stade de France, París, Francia.
- Miércoles, 15 de julio de 2009. Parc des Sports Charles Ehrmann, Niza, Francia.
- Sábado, 18 de julio de 2009. Estadio Olímpico, Berlín, Alemania.
- Lunes, 20 de julio de 2009. Amsterdam Arena, Amsterdam, Holanda.
- Viernes, 24 de julio de 2009. Croke Park, Dublín, Irlanda.
- Viernes, 31 de julio de 2009. Ullevi Arena, Göteborg, Suecia.
- Jueves, 6 de agosto de 2009. Slaski Stadium, Chorzow, Polonia.
- Lunes, 10 de agosto de 2009. Maksimir Stadium, Zagreb, Croacia.
- Viernes, 14 de agosto de 2009. Wembley, Londres, Gran Bretaña.
- Martes, 18 de agosto de 2009. Hampden Park, Glasgow, Gran Bretaña.
- Jueves, 20 de agosto de 2009. Don Valley Stadium, Sheffield, Gran Bretaña.
- Sábado, 22 de agosto de 2009. Millennium Stadium, Cardiff, Gran Bretaña.
De momento, la página oficial www.u2.com no ha anunciado ni precios ni fecha exacta de inicio de la venta de entradas. Habrá que estar atento, me sé de uno que fue a una tienda al día siguiente de la venta de entradas en un concierto en Madrid y que quedó como un lelo. ¿Será verdad que los precios serán “asequibles”, como ha señalado Bono?
Y que conste de antemano que la culpa es más que nuestra. Claro, es que hay ser muy gilipollas o muy cabrón (o ambas dos) para ponerse a montar una cómoda del Ikea a las tres de la mañana (creo que era un Malmo o algo por el estilo). El montaje no podía porqué haber tenido que ser excesivamente ruidoso, salvo por los 33 clavos que tenía para la parte posterior del mueble, esa superficie que nunca se ve porque siempre va a estar pegada contra algo.
Claro, de esta forma es lógico, que algún vecino se moleste (probablemente pudiera ser es que nos despierta por las mañanas con Amaral a todo volumen o con el flamenco, pudiera ser…). Y es que esto de ser “nuevos” en una comunidad es una mierda, y si vas “de alquiler”, peor todavía, porque es casi como si no fueras un ser humano, sino simplemente un puto inquilino.
Total que a las cuatro de la mañana, cuando ya sólo quedaba encajar uno de los tres puñeteros cajones, que no sabíamos cuál era el motivo de que no encajara (es lo que tiene el Ikea, en las fotos muy bien; en la realidad, no tanto), llaman a la puerta. Mi novia, que teme la tormenta no quiere abrir, así que soy yo el que va, pues como estoy un poco más acostumbrado a que me puteen (ser autónomo tenía que tener algo bueno), me expongo a la bronca…
Y ahí está, nuestro señor Cuesta que está cabreado como una mona, con un tono de voz algo más que elevado y con una actitud que jamás osaría a emplear si el que hubiera abierto la puerta no fuera un joven. Teniendo toda la razón del mundo en la situación, mi nuevo “amigo” se empecina en perderla con las formas. Razones que considero poco adecuadas a la situación, con independencia del tono de voz que sí puedo llegarlo a presentarla:
1. Se presenta a sí mismo como “soy el presidente de la comunidad” (?). Básicamente con un tono al que le faltó añadir “y, por tanto, el dios de este lugar”. No sé, como estoy acostumbrado a que la primera llamada de atención se haga de una forma pausada, del rollo: “haga usted el favor…”, “podrían…”, “dejen de…”, “estas no son horas…” en distinto grado de educación y tono, me dejó anonadado que se presentara en plan Harry, el Sucio.
2. ¿A qué coño viene preguntar si soy “propietario” o “inquilino”? Anormal, somos los que viven en esta casa, con todos sus derechos. Que sea propietario o inquilino no nos restan derechos o deberes. Ya estoy viendo que mi amigo presidente irá a quejarse a la dueña.
3. El personaje va con una linterna negra grande, que sostiene en una mano y que de vez en cuando alza para señalar, en plan “porra”. ¿Para qué coño sube un “presidente de comunidad” con una puta linterna a llamar la atención a un inquilino? ¿Esa opción “policial” no es algo que excede los cometidos de la “presidencia de la comunidad”?
4. Y lo que más me toca los cojones de Harry. Mi amigo dice que llevamos “todo el día haciendo ruido”, desde las tres y cuarto. A lo que le respondo que eso es imposible, pues nos fuimos a casa de mi padre toda la tarde. A las cuatro y media de la tarde aprox. nos fuimos al Ikea a comprar los muebles de la discordia, los dejamos en el piso y no volvimos hasta las tres de la mañana (nuestra hora triunfal). Aun así, el gentleman asegura que llevamos dando el coñazo todo el puto día (”por ciencia infusa”, tendría que añadir).
5. En su despedida triunfal, linterna-porra en alto, señalando a msantaella (qué poca educación señalar con una linterna; supongo que es un castigo merecido por dar por culo hasta las tantas), emplea frases con un tono de voz elevado en la que incluye perlas del estilo “terminantemente prohibido” (por mis pelotas) o “a partir de las diez de la mañana” (eso lo dice dudando, creo que es una hora que acababa de improvisar porque todavía no había legislado sobre esa cuestión en concreto). “¡Oh, Moisés! Esperamos tus tablas sobre tan delicada cuestión!”
En fin, creo que empiezo a entender el precio tan “bajo” del alquiler (ya hemos perdido el norte con lo que es bajo o alto, pues hace tres años esa cantidad me habría parecido un robo para la compra de un piso no digamos para la de un alquiler), básicamente nos hemos metido en una comunidad sectárea. Estoy convencido que a los anteriores inquilinos del piso, que creo que era una pareja gay, los echaron a base de acosarlos. Nosotros no somos pareja homosexual, lo que pienso que debe ser una ventaja en ese bloque. Somos más o menos jóvenes (error one), vivimos de alquiler (error two) y tenemos perra (error three, éste me da que va a ser imperdonable).
Ya he leído una nota de que dentro del recinto comunitario los perros deben ir atados y con bozal. Por lo de atados, me parece razonable y a fin de cuenta se adecua a la legislación autónoma. Lo del bozal, me toca los cojones. El decreto de la Junta establece las condiciones en las que deben ir los perros considerados “peligrosos”, entre los que no están los Cocker, así que mientras que recojamos inmediatamente la mierda que deja la perra (como las personas) y ésta no perturbe “la tranquilidad y el descanso de los vecinos” (como hicimos nosotros) me da a mí que la van a ir dando por culo a las normas que se inventen para según qué cosa y según qué personaje (a fin de cuentas, intuyo que en ese bloque no es nuestra perra, precisamente, la que más necesita llevar un bozal). Yo, como todos, responderé ante las leyes españolas (Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, http://www.boe.es/boe/dias/2002/03/27/pdfs/A12290-12292.pdf), no ante las “normas” de una comunidad que vulneren legislaciones de mayor jerarquía.
El tiempo de Ave, Caesar, morituri te salutant ya pasó… Eso no quita que las cruces hayan desaparecido, y nosotros, por giliflautas, ya nos hemos echado a cuestas una. Always look on the bright side of life… (http://www.youtube.com/watch?v=HFSAffL-nHU).
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28 Mayo, 2009 by msantaellaTres días sin escribir absolutamente nada. Ahora me sobran los motivos, como diría el famoso cantautor, podría hablar del libro de Punchis, del triplete del Barcelona, de las cagadas Cavaliers-Lakers, del retorno de Floren en plan Moisés, de una ciudad cuyas autovías están construidas por un ciego, de la vergonzosa política española, de la Iglesia y su campaña pon una X en tu declaración, de la última de la SGAE (siempre dispuestos a superarse), podría hablar de estrés… Sin embargo, no comments, estoy como una aspirina en un vaso de agua, efervescente, dispersándome, a la espera de ser de alguna utilidad en breve, o no.
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