Con tanto admiradores como detractores, Andrés Montes nos ha dejado. Parecía que, con el triunfo de España en el Europeo, ya había cumplido con todos sus objetivos como comentarista… No sabemos si la vida que él siempre nos insistía en que “podía ser maravillosa” le trataba tan bien.
Era un poco el Chiquito de la “Calzá” de las retransmisiones deportivas: bajito, con un aspecto peculiar, un vocabulario propio y un optimismo contagioso. Las retransmisiones de fútbol no es que fueran su fuerte, y había gente que no soportaba en absoluto su estilo. En baloncesto era un auténtico figura, lo mejor junto a Ramón Trecet. En la NBA de Michael Jordan, junto a un joven Daimiel, conocí a este personaje que vivía el baloncesto de una manera tan intensa que tú también tenías que entusiasmar.
El periodismo deportivo se ha quedado un poco cojo. Descanse en paz, Andrés Montes.
Siempre recordaremos algunas de tus mágicas noches, como ésta, tan memorable, la del sexto anillo de Michael Jordan.
Al final va a ser verdad que estoy demasiado tiempo dentro del coche… Lo de anoche creo que fue una de las principales causas del dolor de cabeza que tenía. Voy por una carretera de dos carriles camino a casa. Y observo cómo de uno de los aparcamientos laterales empieza a salir un coche muy lentamente. El colega ni ha puesto el intermitente y ni siquiera ha encendido las luces. El vehículo se me cruza completamente e invade el carril de la izquierda por el que yo circulaba. Estoy a punto de darle una sonora pitada, claro, si funcionara el claxón. Así que no me queda otra que frenar y pensar “¡menudo capullo!”. El coche se mete dentro de un arcén de apenas medio metro de anchura y queda atrapado.
¿A qué no adivináis quién lo conducía? No, no era David Hasselhoff tras salir de la clínica de rehabilitación… Nadie. No había nadie dentro del coche. Estaba más vacío que una sala de cine un lunes no festivo a las seis de la tarde. Por más que miro no encuentro a una persona de estatura minúscula ni nada por el estilo. Me cambio de carril y sigo mi camino tratando de desenmarañar el misterio:
A. Era el coche fantástico.
B. Era el vehículo de los Adams, o puede que de los Monster.
C. Alguien había tenido una urgencia (por ejemplo, diarrea o ganas de mear) y se había dejado el coche con la marcha puesta y el freno de mano mal echado, y a la vuelta se encontró con el automóvil atrapado en el arcén.
D. Una pareja mantenía relaciones sexuales en el interior del coche e hizo que éste se moviera a base de “achuchones”.
E. Otro tornillo que se me cae.
F. Programa de cámara oculto. Todavía tengo que salir con cara de giliflautas en alguna cadena viendo al vehículo que andaba sin conductor. Mi segundo gran éxito tras “hostia en el Museo de Orsay” (dentro del top 10 de la videovigilancia de París).
G. Estaban probando, con poco fortuna, un auto que funcionaba a distancia.
H. He jodido el plano del rodaje de una película. Estaban intentando escabullirse de pagar al Ayuntamiento por grabar y habían elegido un lugar y una hora en el que hubieran poco tránsito. ¡Lo siento, chicos! (Os puedo dar el número de los diseñadores de Ralph Lauren para que, mediante Photoshop, os puedan arreglar el desaguisado).
I. Sólo Iker Jiménez conoce la respuesta.
Sin embargo, eso no fue lo peor: lo auténticamente jodido es que ese día perdí un billete de 20 euros. ¡Ya me vale con la que está cayendo!
A medida que mejora la relación entre Penny y Leonard la serie parece perder frescura. ¿Será el cuarto episodio un punto de inflexión? Voy a acabar por desear que rompan y se líe Penny con Sheldon (?). Los enlaces para el cuarto episodio de esta tercera temporada:
Algunos enlaces para seguirle la pista al psicópata más ocupado de los Estados Unidos, con el retorno de su “amigo” Frank Lundy a la caza del “Asesino Trinidad”:
Después de tantos años, por fin, y temporalmente, logramos el abono del Unicaja para la liga ACB. El rival, el Ayuda en Acción Fuenlabrada, teóricamente asequible… Al término de la primera parte nos están dando un pequeño repaso, habiéndonos dejado en unos ridículos 24 puntos en 20 minutos. Defensa completamente desajustada la de Unicaja, con una zona que el equipo madrileño martilleaba con una serie de triples que parecían que no iban a tener fin.
Bueno, nada de esto importaba. Los jugadores de Unicaja estaban en la cancha en el descanso lanzando a canasta antes del comienzo de la segunda parte. En estos tiros estaban mostrando todo el acierto que no estaban teniendo en este encuentro. Miro a uno de los jugadores que está dispuesto a realizar un lanzamiento sin darme cuenta de quién era exactamente… y se me viene un flash a la cabeza: “si la falla, es que vamos a perder al estilo Cook“. Mientras esta idea invade mi mente puede observar como el balón rebota en el aro y sale fuera. ¡Mierdaaaaa! ¡Mal estreno para nuestro ansiado abono-aunque-sólo-sea-temporal!
Segunda parte del evento. El Fuenla se marcha hasta de 17, punto arriba punto abajo. El Unicaja se acerca. Y llegamos al último cuarto con -12. Por supuesto, remontada, o casi, al canto. El Unicaja a escasos segundos logra empatar el encuentro de la mano de Berni. ¡A por ellos, oeeh! Falta sobre el 15, Esteban Batista, un tío que sin hacer mucho ruido acabará el partido con 20 puntos, 15 rebotes y 31 de valoración (para alegría de los que confiaron en este señor en la Supermánager de la ACB). Mete los dos tiros libres. Dos puntos abajo. 20,8 segundos de encuentro. El escenario perfecto para la “cookada” a las que tanto nos hemos acostumbrados los seguidores de Unicaja.
Me explico: la “cookada” es una jugada arquetípica. El Unicaja va por debajo en el marcador y hay tiempo para una última posesión que puede dar lugar a una prórroga o a la victoria del equipo malacitano. Entonces, en esta última jugada, parecen amilanarse y el balón va a parar a manos de Omar Cook, quien repetirá la estupidez de costumbre: se internará en una aborrotada zona y terminará por a) realizar un lanzamiento en una posición completamente forzada que normalmente acabará siendo taponado, u opción b) pasará una “patata caliente” a un compañero que no tendrá una posición clara, pudiendo éste perder el balón o ser bloqueado en las posibilidades más frecuente. La frustración crece entre los seguidores que ven como, nuevamente, en el último balón no se llega a tener ni la esperanza de que se acabe, aunque sea, lanzando a canasta (como en la final de la Copa del Rey del año pasado contra el TAU).
Tiempo muerto. Balón a Cook, pasa a Pooh Peter, quien por un momento me anima. Por desgracia, espejismo. Balón que vuelve a Cook y ejecuta la “cookada”: se mete en la maraña de jugadores del Fuenla y realiza un tiro ridículo, capturando el rebote los del conjunto madrileño… La gente empieza a levantarse de sus asientos para intentar evitar un poco la caravana de la salida, pero uno de los jugadores hace una persoonal, mandando a la pesadilla Batista a la línea de tiros libres. Primero, falla; segundo, dentro. Poco más de cuatro segundos. Un triple y a la prórroga. ¿A qué no sabéis a quién va el balón? Pues sí, a mi queridísimo Cook, el hombre que sólo había anotado una canasta de cinco intentos en casi 40 minutos es el encargado de jugarse, otra vez, el balón “del milagro”. Sonrisa trágico-cómica. Se mueve a trancas y barrancas, y hace un conato de tiro desde más de mitad del campo que apenas si llega a la línea del tiro libre… ¡Madre mía, cómo te echamos de menos Carlos! ¿No se pudieron llevar los rusos al “cocinero” mayor?
En fin, hasta la semana que viene en el Martín Carpena… contra el Real Madrid. ¡Qué cruz!
Creo que esto va a ser una auténtica revolución en el mundo. Parece absurdo, pero no lo es. Sí, señores y señoras, establecer un Premio nobel de la guerra (siempre con minúsculas) puede ser uno de los mayores avances de la Historia de la Humanidad.
Dado que el Premio Nobel de la Paz se ha convertido en la manera más rápida y directa de llegar a un público masivo, dejando en descrédito la finalidad de los galardones de la institución sueco, creo que otorgar un premio nobel a la persona que más contribuya a la desgracia y al caos en el planeta puede servir como punto de inflexión.
Para empezar, sería el premio más polémico y la vergüenza de la nación del país al que perteneciera el individuo/institución. Con lo que podría servir de acicate para que determinados jefes de estado no se portaran tan mal (en cristiano, no fueran tan hijos de puta). “Oye, escucha, que estás al borde del nobel de la guerra, ¡ten cuidado, George Bush!”.
Por otro lado, realzaría el verdadero valor del Nobel de la Paz. Ya no se le podría “regalar” al tío más guay-chachi-perita del momento. Si no que habría que dárselo, a alguien/algo que se enfrentara valientemente a “los otros”.
Asimismo, se podría establecer con carácter retroactivo y empezar en 1939 entregando el galardón, a título póstumo, a Adolfito Hitler. Después, tenemos para rellenar y dar premios a cascoporro: yo creo que nos faltarían años. Himmler, Stalin, Mao, Truman, Arafat, Beguin, Pol Pot, Kissinger, Idi Amin, Saddam Hussein, Bin Laden, Bush, Bush jr. y así, un largo etcétera. ¡Andaaaa! ¿En qué estaba pensando? ¡Si he incluido en la lista a personas que han ganado hasta el Nobel de la Paz! ¡Qué despiste! Bueno, no tiene por qué: sería como la transformación de Darth Vader o el objetivo de la rehabilitación en la cárceles.
Dos de los personajes indiscutibles en el listado de galardonados
Claro que, por otra parte, si vemos la trayectoria de los diferentes organismos internacionales, a lo mejor en un principio el ideal de darle el premio a los “malos malísimos” se cumple, pero al poco, seguro que sucumbiría a la presión internacional y a la situación política-económica mundial (como cuando dieron los JJ.OO. a Pekín, o Beijing si lo prefieren, obviando que en China no se respeten determinados derechos básicos de las personas).
Así, por ejemplo, en la Guerra Fría no se le podría haber dado el nobel de la guerra a Stalin, porque podría haber sido “poco conveniente para el mantenimiento del status-quo” y se habría otorgado a Trotsky a título póstumo, en una última jodienda del arribista Stalin a su eterno enemigo. Más adelante, al intocable Kissinger no se le habría podido vilipendiar con semejante título-bochorno, así que, mejor, y satisfaciendo los intereses del gobierno norteamericano, se le habría cedido el honor, también post mortem, al “Che” Guevara, que tanto por culo dio…
¡Mierda! Retiro lo dicho. Al final, con el tema de lo políticamente correcto, estoy viendo que el galardón van acabar dándoselo siempre a “guerrilleros” y enemigos de las potencias de turno: el Dalai Lama, Fidel Castro y gente de este pelo, eso sí, esperarían a que se muriesen para soltar tan preciado trofeo. Bueno, al menos, creo que en esta década habría un premio indiscutible: George W. Bush y Osama Bin Laden. Sería una bonita imagen, los dos abrazados y agradeciéndose mutuamente los favores que se han hecho durante la última década. Al despedirse, Bin Laden le diría, con una sonrisa en los labios: “Georgie, no te olvides de darle mis recuerdos a tu viejo”. “Of course“.
Obama puede darle las gracias a George W. Bush. Sin semejante precedente, difícilmente le podían haber concedido nadie un Nobel de la Paz de una forma tan rápida e inesperada. Básicamente se lo han dado por la cara, por el talante, por ser el primer presidente “iu-es-ei” de color (negro).
No sé si es un intento de mantener la motivación de Obama, de ver si es posible que este señor pueda resistir la presión de los poderosos lobbies estadounidenses… O sea, un Nobel parecido al de Rabin y Arafat, aunque después todo se vaya al carajo y la cosa se ponga mucho peor.
En fin, lo único que veo es que el Nobel de la Paz con este tipo de decisiones corre el riesgo de caer en el más absoluto desprestigio. Antes se lo daban a gente poco conocida entre el público general, pero con una biografía que justificaba el galardón (vamos, algo similar al Nobel de Literatura)… Y últimamente, se ha convertido en el nobel popular, en el más mediático. ¡¡Si lo ganó Al Gore!!
A este ritmo, ya puedo predecir el nobel de la paz de 2010: ¡¡Bono, de U2!! (bueno, al menos, éste habrá acumulado más méritos que su sola oratoria y plan de intenciones).
P.D. Siento discrepar con el jurado, pero estaba claro que este año el Nobel de la Paz se lo deberían haber dado a Zapatero: España en una situación de mierda, y él ha conseguido que no levanten la voz ni la banca ni los sindicatos. ¡¡Eso sí que es merecedor de un Oscar…, digo, de un Nobel!!
Vemos a un House sonriente. Hay una tarta y todo el mundo le mira con expectación y le aplaude. House parece feliz… y esta vez no es porque se haya pasado con la dosis de vicodina. Por primera vez, lo vemos como una persona con sentimientos, capaz de dejar a un lado la fría y, muchas veces, cruel lógica, y aceptando que él, por ejemplo, también puede emocionarse.
Éste es uno de los momentos finales del capítulo doble con el que House inicia su sexta temporada. Nada de Foreman, ni de Cameron, ni de Chase, ni de Trece, ni de Amber, ni de Cuddy… Sólo una mínima dosis de Wilson, para hacer que el capítulo rodara. El protagonismo casi completo es de House, quien se convierte en el paciente en este episodio. Si su desintoxicación de la vicodina copará los primeros momentos de su estancia en el Centro Psiquiátrico de Mayfield, pasado ese primer tramo, nos encontraremos al House de siempre: una mezcla de McMurphy, el personaje que interpretaba Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco, y del Capitán Hilts, aquel señor encarnado por Steve McQueen que trataba una y otra vez de escaparse de un campo de concentración en La gran evasión.
McMurphy, planeando una nueva rebelión en el psiquiátrico
Es House. Nadie podía esperar que aceptara como un dócil borrego un tratamiento impuesto por una autoridad a la que no reconoce y a la que, según sus principios, tratara de sabotear de todas las maneras posibles. No es para menos, al igual que McMurphy, intentará aprovechar su inteligencia para provocar una rebelión en el psiquiátrico. A imitación de ciertas especies de cucos, tratará de ser poco menos que el huevo de la discordia, esperando romper el cascarón para “aniquilar” a sus compañeros. A semejanza de Hilts buscará huir del lugar aunque tenga que recurrir a medios poco honorables o convencionales… pero a diferencia de ellos, y por una vez, el final ni será completamente trágico ni tampoco tendrá el halo de una victoria moral un tanto pírrica-cómica.
Su propia humanidad será el tratamiento inicial que lleve a su rehabilitación. El ver el sufrimiento del doctor que se encarga de su caso (a través de la muerte del padre) hará que se acerque a este personaje, que empiece a ver como posible el aceptar sus consejos. Su propia infalibilidad, mostrada y demostrada, cuando su intento de ayuda a un desiquilibrado acaba en un no-suicidio (House hace creer al chaval que puede volar y éste se tira de un garage convencido de que es un hombre-pájaro). Este hecho hace que, en su clásica primera reacción, intente buscar reparar el daño causado… Hasta que se de cuenta, siguiendo las recomendaciones doctor Nolan, de que hay situaciones que no se pueden evitar, que lo mejor es pedir disculpas y pasar página.
Con dificultad, pero así será: veremos el impresionante momento en el que el doctor Gregory House pide disculpas sinceras a un semejante. Nada de trucos, nada de después comentar “eres un lelo” o “¿cómo puedes ser tan pardillo?”.
En esta evolución, no menos importante será el personaje ocasional de Lydia. La amiga de una de las pacientes ingresadas en el psiquiátrico, con la que House establecerá una relación que sabe de antemano que está destinada al fracaso y al sufrimiento. Un auténtico reto. La inmersión dentro de un proceso social, a cara descubierta, sin la máscara de la ironía ni la capa del sarcasmo, observaremos una transformación paulatina (dentro de la rapidez de la ficción audiovisual que delimita la duración del capítulo a noventa minutos): del rebelde egocéntrico casi infalible a la persona que se equivoca y que sufre por ello, que se deja arrastrar por la debilidad y, en un momento de desesperación, en vez de recurrir a las drogas, se sienta en un aparcamiento (al igual que fue en otro párking donde tuvo lugar el no-suicidio) y espera a su confesor y antiguo enemigo, el doctor Nolan, para contarle que Lydia se marcha, que vuelve a estar solo. Aceptar ese hecho hace que el psiquiatra se convenza de que, ahora sí, House puede volar y volver a ejercer su profesión.
A diferencia de McMurphy, House si acabará ciñéndose al tratamiento de su mentor, el doctor Nolan
De esta manera, volvemos al inicio del relato. House es el centro de la fiesta de despedida. Hay sonrisas. Hay aplausos. Hay una tarta. Hay alegría. Su victoria no será convertirse en un héroe condenado al enclaustramiento, como el capitán Hilts. A diferencia de McMurphy, no necesitará de un indio al que se le había comido la lengua un gato para que acabe con su sufrimiento; pero al igual que él, conseguirá antes de despedirse que una persona que llevaba años sin pronunciar palabra vuelva a usar la voz y pueda salir del psiquiátrico antes que él. Al igual que McMurphy será un motivador que llevará la alegría, aunque sea por unos instantes, a Mayfield (el comportamiento de Alvie será su principal logro tras su salida del centro). House se ha aceptado a sí mismo: sus sentimientos, sus emociones, sus errores… House ha vencido, al menos en esta ocasión. Y su victoria ha sido total, como la de los guionistas.
El cuco ha vuelto… ¿Cuánto tiempo durará su canto?
A la espera de que resurgan personajes que permanecen en un discreto segundo plano, el tercer capítulo de esta temporada de The Big Bang Theory, con sus subtítulos correspondientes más abajo:
Ahora que han dejado un hueco en el Psiquiátrico de Mayfield, creo es un buen momento para rellenar un formulario e ingresar durante un tiempo en semejante lugar. Alvie o Jay-Bird pueden ser gente de la que aprenda bastante en estos momentos.
Pues sí, te acuestas tras ver el inicio de la sexta temporada de House (¡magnífica!, pero para otro post), te despiertas antes de tiempo (o sea, antes de lo que viene siendo habitual), ves a tu perra encima de la cama, hace como que bosteza y “dice” “muerte”. Sí, como una puta cabra. Cual si fuera el perro de Family guy ahora va a resultar que mi mascota también habla, sin ser un loro. Y por supuesto, entre ochocientas mil millones de palabras posibles tuvo que escoger ésa, y entre trescientos mil millones de idiomas a elegir tenía que elegir el castellano, ¡la madre que la parió!
En otra ocasión, la cocker boqueó y pareció que emitía un sonido, pero era algo menos solemne, menos tétrico. No sé qué “palabra” era, pero sería algo así como “casa”, “ahora”, “arco iris” o “esternocleidomastoideo”. Sin embargo, a mí me viene con filosofías, dejándome todo el día con un mal rollo (¡coño!, ¿no podía ver dicho “cochicerdo”, “culo” o “teta”?). Racionalización, racionalización. Vamos a ver: lo más parecido en cuanto a fisonomía al hombre es el mono. Se han realizado estudios y se han conseguido que pronuncien determinadas palabras y que asocien determinados conceptos, mas por su propia constitución, cuestión de laringe, su registro vocal estaba limitado a una serie de palabras. Investigaciones científicas avalan esta tesis.
El perro, por tanto, más alejado de la escala humana (y tanto, son hasta nobles) no puede, por suerte, ejercer el dominio de la facultad parlante, salvo Brian (claro está) y, como consecuencia, todo ha sido producto de la delirante imaginación de la audiencia. Durero apuntaba que la realidad se componía del objeto que se ve, la distancia entre el ojo y el objeto, y el ojo que ve. Bueno, algo así aunque expresado más cultamente. Esto fue un sonido, pero viene a ser lo mismo.
En resumidas cuentas, tengo un problema (o dos): O lo que sucedió fue real. ¡Chungo! Una perra que habla, cuando se enteren los vecinos seguro que empiezan a comportarse como los de la película de Álex de la Iglesia. O segundo, lo que ocurrió fue una ensoñación-alucinación y estoy para que me encierren (¡oleeee!, no tendré que preocuparme de mi manutención durante algún tiempo)…
Me voy a tener que dar otra noche, eso sí, la perra con la boca atada, porque si no, al que le van a tener que poner unas cuerdas va a ser a servidor, y ahora que House ha abandonado Mayfield no sé si encontraré amistades tan entrañables. ¡Guau, guau!
P.D. Leer El lobo estepario puede tener efectos secundarios. El “sólo para locos” de Harry Haller es un mensaje pernicioso.
P.D.2: ¡Menudo circo he montado: perros, loros, monos, cabras, lobos…!
Se ha intentado, pero no se ha podido. Pero si examinas las cosas con un poquito de perspectiva, era lo más lógico:
1. El Rey iba con unas barbas que parecía el doctor Mateo, ¡chungo tema!
2. Zapatero no está en su mejor momento (habrá quien diga que nunca los tiene). Si tiene que transmitir entusiasmo, le va a salir como en el Congreso de los Diputados, que al final no se lo creen ni los de su causa.
3. Seamos serios: la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid es Esperanza Aguirre. Si no tenía ni puta idea de Cultura, cuando era ministra de Cultura, ¿cómo cojones va a defender unos Juegos Olímpicos? ¡¡Imaginad que tenga que aprender quién es Usain Bolt? ¡No seamos cabrones!
4. Gallardón ha jugado todo su crédito político a esta decisión. O sea que Aznar tiene que estar dando botes de alegría en su casa, tras acabar su trabajo entre visillos entre los miembros del COI para que gane Río.
5. No nos engañemos, en agosto que preferirías: ¿Madrid o Río? Quien elija la primera opción tiene un serio problema.
6. África y Sudamérica han sido hasta ahora obviados de la organización de los JJ.OO. ¿Alguna vez tenía que llegar la fecha? Bueno, al menos para Sudamérica, porque a África, salvo que se lo den a Sudáfrica, me da a mí que todavía lo tiene chungo.
7. El entusiasmo que le van a poner brasileños no se lo podía poner nadie.
8. Si los miembros del COI se han paseado por alguna de las playas o han estado de fiesta nocturna o en el Carnaval, básicamente contra eso no se puede hacer nada. Está mal, pero sigue siendo una realidad: ¡Dos tetas tiran más que dos carretas! Y Río, como California, es el disparate de los melones.
9. Sin JJ.OO. Madrid ya es un absoluto caos de obras y más obras. ¿De verdad había necesidad?
10. Está muy bonito lo de organizar unos Juegos Olímpicos, pero al final ¿quiénes los pagan?, ¿Gallardón?, ¿Aguirre?, ¿Zapatero?, ¿Juan Carlos I? Pues va a ser que no. Los gilipollas de siempre seremos los que, en mayor o menor medida, paguemos la megalomanía de unos pocos. Los miembros del COI se han apiadado de los españoles y han pensado que ya tenemos bastante con la crisis económica y nuestras “megasoluciones” jodamos-a-la-clase-media-que-con-los-ricos-no-nos-atrevemos-pero-eso-sí-sigo-siendo-muy-sociata.
Bueno, no es para tanto, la corazonada (jajajaja) no se ha cumplido; pero estoy convencido de que, en unos años, le darán los Juegos Olímpicos de una puta vez a la capital española, para 2028 ó 2032, según mis cálculos… ¡¡Enhorabuena a Río de Janeiro!!
Una de las cosas más importantes que podrías aprender y que no te suele enseñar nadie es decir “no”, fácil y sencilla palabra de una sílaba con una vocal y una consonante. La hemos escuchado centenares de veces a lo largo de nuestro proceso educativo: “no hagas esto”, “no hagas lo otro”… Sin embargo, la “palabra mágica” estaba reservada a las figuras de autoridad: padre, madre, profesores, sacerdotes, entrenadores, jefes y toda aquella figura dotada de algún tipo de poder real o imaginario sobre nosotros.
Si piensas en la mitad de los embrollos en los que te has metido en tu vida, probablemente te des cuenta de que estás en él porque hubo un momento en el que no te atreviste a decir “no”: quizás la presión social, la educación recibida y algún que otro factor condicionante te impulsó a tomar un camino de mala gana con todas sus consecuencias.
Eso es así, hasta que un día te terminan de tocar las narices, y entonces pronunciarás el “no”, de un modo tajante, furioso, con malos modales y sin medir posibles consecuencias.
Se supone que eso lo puedes evitar si te conviertes en una persona asertiva (uno de los términos favoritos de cualquier psicólogo). Que traducido al cristiano viene a ser una persona capaz de negarse a hacer cosas que no le interesan, y que no se deja manipular por los argumentos con los que se le puede intentar convencer de lo contrario.
La teoría es bien sencilla. La práctica tiene ya sus recovecos. En el momento en el que hay dos lados, dos posturas, cada cual con sus argumentos (y por tanto, su carga manipulativa) lo de la asertividad puede acabar convirtiéndose en un ente tan abstracto como la justicia o dios, que puede que te ayuden si tienes fe y crees en su existencia; pero que forman parte del mundo de las ideas del que hablaba Platón, sin concreción espacio-temporal.
Al final, lo único que parece ser cierto es que es mejor mantenerse alejado de las personas que no aceptan un “no” por respuesta (y no me refiero a que hagan concesiones temporales a la caza de un objetivo mayor), porque si entras al trapo, como aseguraba uno de los personajes de La chaqueta metálica al contemplar el cuerpo sin vida de uno de sus compañeros: “mejor tú que yo”, ¿no?
No me había quedado yo muy conforme con el resultado de los Emmy… Demasiado serios, demasiado formales, demasiadas apariencias, demasiado “americanos políticamente correctos”. Así que he estado buscando unos premios que se ajusten más a la realidad frikie y me he encontrado con los premios que, a muchísimos, nos vienen como anillo al dedo: the Geek Awards, realizados por y para nosotros.
Los resultados son más de mi agrado (lo siento, wanlu, jeje), casi un tesoro… Cualquiera podría pensar que la página es de mi alter ego, aunque, por suerte o desgracia, no es así.
Los ganadores 2009 de las principales categorías son los siguientes:
- Mejor serie dramática: Lost (como tiene que ser)
- Mejor sitcom: The Big Bang Theory
- Mejor actriz principal drama: Mary McDonnell (Laura Roslin, en Battlestar Galactica)
- Mejor actor principal drama: Michael C. Hall (Dexter; me ha costado trabajo, pero finalmente he logrado que le otorguen el merecido premio al varón menor de los Fisher)
- Actriz secundaria drama: Elizabeth Mitchell (Juliet de Lost, una auténtica colada)
- Actor secundario drama: John Locke (el actor tiene nombre, pero todos sabemos quién es, ¿no?)
- Mejor actriz principal comedia: Tina Fey (Liz Lemon, 30 Rock, alias “gano-siempre-hasta-con-los-más-frikies”)
- Mejor actor principal comedia: Jim Parsons o, mejor dicho, Sheldon Cooper (lo siento, Alec Baldwin)
- Actriz secundaria comedia: Alyson Hannigan (Lily en “How I Met Your Mother”, otros la conocen por: “y también me meto la flauta por el coño”)
- Actor secundario comedia: Neil Patrick Harris (el más injusto de los olvidados de los Emmy: si hasta le otorgaron la “misión imposible” de intentar hacer entretenida una gala de estirados, ¡viva Barney!)
- Mejor guión serie dramática: The Incident (Lost, of course)
- Mejor guión serie comedia: The Naked Man (How I Met Your Mother, ¡legendario!)
Personaje novelesco donde los haya, el buen president(e) del F.C. Barcelona, merece todos nuestros reconocimientos. Sus méritos se van acumulando y es que, en el año del triplete, en el del mejor Barcelona de la historia, en lo nunca visto desde Cruyff, don Joan se empeña en que en lo último que se hable sea de fútbol.
Y es que parece que el complejo de inferioridad desde el resurgimiento del “Mesías” Pérez le ha hecho mella. Resulta que cuando todo debería ser Barça, Barça y Barça aparece el constructor, que con lo de la burbuja se ha visto que tenía que volver a algo que le diera más bombo y platillo, y parece que ha sido el paupérrimo (en juego y títulos) Real Madrid el rey del baile. Puede que de fútbol no tenga ni puta idea, muchos estamos convencidos de ello, pero Florentino Pérez es el puto amo del marketing futbolístico, entre otras cosas.
¡Ay, pobre, Joan! ¡Qué cabrón el Floren, que no quiere dejarte disfrutar de tus momentos de máximo esplendor! Así que visto lo visto, Sant Joan, Bueno y Martir, vuelve a enfocar su actividad hacia la “política” populista-oportunista (me refiero a más, que ya es decir, que los partidos tradicionales; rollo Jesús Gil), y se nos aparece, o eso cree él como el héroe de la causa independentista catalana. Di que sí, que mejor momento que ahora, con la crisis. Ahora es cuando cualquier sinvergüenza puede decir que “España está machacando a Cataluña”; en estos momentos, en el de los chivos expiatorios, buscar las culpas en los entes es casi como buscarla en los judíos, o en los moros, o en los negros, o en los maricones. El sentimiento independentista se agudiza, que ve en los mártires como Joan, aunque para muchos sólo sea un pobre gilipollas, una esperanza, una idea, un no sé qué que igual hasta les paga la hipoteca a fin de mes o les cancela parte de las deudas.
Sant Joan, Bueno y Mártir, si quiere dedicarse a la política, lánzase al ruedo de una puta vez, y deje al F.C. Barcelona de una vez, que no se puede estar en misa y replicando. Su fanatismo puede acabar por ofender a miles de aficionados culés que nacieron en España y no reniegan de ello. Su camino de mártir está escrito: ya le están empezando a sacar toda la mierda: las escuchas, la novieta… Y todo lo que le queda. Es usted un afortunado: ¡Se va a convertir en el San Pedro del independentismo catalán!
Este mundo está lleno de cabrones, por ejemplo, mis queridos U2. ¿Nos hicimos 2.500 kilómetros en menos de 48 horas en automóvil para ver el único concierto en España de su gira y resulta que el año que en 2010 (29 de septiembre) vienen a Sevilla? ¡Manda cojones! Espero, al menos, que los teloneros sean Muse, con Dominic como vocalista; eso tirando muy por lo bajo.
Creo que la mayoría ya sabéis quiénes son Muse. El caso es que el grupo de Matthew Bellamy parece que alcanzó otra órbita cuando la autora de Crepúsculo los mencionó como una de sus principales fuentes de inspiración. También es triste que un pedazo de grupo como Muse se haga megaconocido por las declaraciones de la escritora de moda (si al menos fuera J.K. Rowling). Mucho antes ya tenían New Born, Unintended, Sunburn o Hysteria, por mencionar sólo canciones de sus tres primeros álbumes (Showbiz, Origin of Symmetry y Absolution -el raruno de mezclas ni lo menciono-). Teloneros estelares de la gira norteamericana de U2 y con numerosos premios por, entre otros cosas, su espectacular directo, la banda tenía que tocar en un programa de la RAI un tema de su último disco The Resistance.
Hasta aquí lo más normal del mundo en la promoción internacional de un nuevo disco (lo dice alguien que ha estado en decenas de centenares de giras mundiales). Pero resulta que la dirección del programa les impone que hagan playback, cosa que a Bellamy y compañía no les hace ni puta gracia. ¿Se encabronan? ¿Dejan de tocar? ¡Mucho mejor que todo eso! Con dos cojones, cada uno de los componentes del grupo se intercambia instrumento con uno de sus compañeros, de tal manera que acabamos viendo al vocalista y guitarra tocando la batería, y al batería haciendo de cantante brutal. Eso sí, ¡todos en su papel!, ¡con emoción!
Y ya el colmo es cuando la presentadora se dirige al “cantante” Dominic Howard (para el resto del mundo, el verdadero batería de Muse) para hacerle la entrevista… Pero para qué tanta palabrería si es mejor disfrutarlo en imágenes. Agradecido a J.D. y dedicado a S.C.: Muse se reinventa (capítulo I):
Dentro de la particular y rica fauna ibérica con la que hemos tenido la suerte de encontrarnos los nacidos en España y Portugal, hay una especie que se viene desarrollando de una manera exponencial en los últimos años. Nos estamos refiriendo al gorrilla (el nombre científico exacto es hispanicus parasitus gorrillus). No confundir con otro especimen común por estos lares, el gorrón, que cuenta con un bagaje cultural mucho más rico y antiguo, con una casta y un linaje especial, que se podría remontar, como mínimo, a la época de los romanos. Que la fonética no nos lleve a engaño, pues escribir sobre el gorrón requeriría de unos conocimientos enciclopédicos que me superan absolutamente, así que, por ello, prefiero limitarme a la figura más humilde y reciente del gorrilla.
Corrían los años ochenta y era una época memorable, en España la ropa hortera (Mecano), la música hortera (Mecano), la estética hortera (Mecano) estaban en pleno apogeo. Una España postdictatorial que se enfrentaba, cuarenta años después, a su propia libertad. Claro, estábamos más que confusos: ¡Joder! Toda la vida obedeciendo al Tío Paco y a la Iglesia, y, de repente, podemos hacer lo que nos da la gana, más o menos. ¡Eran como nuestros sesenta, eso sí, con más de una década de retraso! Imaginaos: éramos unos niños chicos a los que sueltan en una tienda Belros sin ninguna vigilancia. Así que llego el despiporre, pensando que aquello iba a durar para siempre. Se empezaron a hacer películas deleznables, con el único atractivo de ver señoritas enseñando los pechos (¡por dios!), como si en unos años nos fuéramos a sentir orgullosos de nuestra filmografía. Por otro lado, como comentaba, la gente empezó a vestirse de maneras llamativas, como reivindicando el derecho a ser diferente, a no ser un borrego del Estado, sino más bien un borrego de la Movida (Madrileña, of course). Y, hecho fundamental, se empezó a descubrir que las drogas no eran malas, sino que drogarse molaba: de hecho, todos los guays tenían que drogarse y ponerse hasta el ojete, porque si no, no eras nadie (o al menos, nadie guay del paraguay, ni perita, ni molón).
Así estaban las cosas, hasta que un día un tío dijo: “Escuchad, ¿y esto quién lo paga?, ¡que las drogas no son gratis!”. ¡Ostias, qué palo! Si encima nos quieren cobrar por pasárnoslo bien, ¡qué cabronada! Los guayes principales fueron arrimando la cebolleta al gobierno socialista, para que les fueran costeando sus vicios. Se reconvirtieron en “la Cultura”, con mayúsculas, llamados a ocupar cargos importantes en institucionas tan honorables como la esgae. Pero el resto, los guayes borregos se vieron con el culo al aire. La política cambió: las drogas eran malas y los yonquis, una lacra. La heroína, ¡ojo al dato!, era perjudicial para la salud… Y la coca resulta que tampoco era tan benigna. ¡Ostias, Pedrín, que la hemos “liao” parda!
Muchos se repusieron como podían, pero muchos otros se vieron completamente jodidos, luchando contra una sociedad que ahora los miraba con malos ojos y que, con la crisis, no les daba ningún puesto en la escala laboral… Los “picos” tenían que seguir llegando y, como la droga no era gratis ni estaba subvencionada (a lo mejor para los guayes gurus, sí; para ellos, lógicamente, no), tenían que conseguir pelas para la próxima dosis. La delincuencia era uno de los caminos a seguir: ya fuera el tirón, el robo con intimidación y cosas por el estilo, fuera de sutilezas y con bastante premura en su ejecución.
Otros optaron, nadie sabe si porque habían pasado demasiado tiempo entre rejas, por conciencia o porque no valían para el choriceo de malas maneras, por una alternativa particular: se pusieron a “ordenar” los aparcamientos por el módico precio de “la voluntad” (normalmente, 100 pesetas o, lo que es lo mismo, 20 duros) en determinadas zonas céntricas, gorrilla en cabeza pues el sol solía apretar a las horas en las que ellos laboraban, que solían coincidir con las de menor presión policial (una de estas casualidades de la vida). El servicio era completo: no te rayaban el coche, te podían poner una multa o incluso, llevárselo la grua “por la voluntad”. Asimismo, podías contemplar peleas de gorrillas que se enfrentaban afanosamente, impulsados por el mono Amedio, a delimitar su territorio. Conozco a gente que llegó a pagar a dos gorrillas por el mismo “servicio” para evitar que se pelearan entre ellos.
Pero, por suerte, los Ayuntamientos reaccionaron y, para evitar, la creciente sensación de inseguridad que esta nueva especie estaba creando entre los conductores de la ciudd establecieron medidas: por un lado, el SARE y, por otra, el gorrilla “legal”, desplazando al yonquigorrilla. Con el SARE evitaban la mala conciencia del que intentaba aparcar: ahora ya tenía excusa para no darle el dinero al gorrilla con el “voy a la máquina”. Y con el gorrilla “legal”, poco a poco, fueron “limpiando” los centros históricos, barriadas aledañas y demás de los denostados yonquis que nos sacaban los veinte duros o el euro (pues, con el cambio de moneda aplicaron la conocida ley del cafe: 100 pesetas = 1 euro). Por supuesto, siguieron con la gorra, pero ahora, además, su atuendo era complementado por un chaleco reflectante de color chillón y hortera a más no poder (reminiscencia de la época en la que hunden sus raíces).
Gracias, Ayuntamientos de toda la Península. Gracias a vosotros, ahora aparquemos donde aparquemos siempre tendremos la excusa del “voy a la máquina”. Gracias por multiplicar los lugares de los gorrillas “legales”: ahora hasta en los escampados tenemos la fortuna de contar con una persona que velará por el interés y la integridad de nuestros automóviles. Sólo me gustaría hacer una petición: ¿me podrían hacer una factura cada vez que me cobran el euro? No es que sea desconfiado, pero me gustaría desgravar ese impuesto de cuya rigurosa contabilidad estoy convencido que os hacéis cargo con tanto ímpetu como multas ponen los policías locales en verano y Navidad.
¡Ah, por cierto! Al gorrilla que habéis plantado al lado de mi casa, le va a pagar su p… madre. Eso sí, con todos mis respetos.
El esperado regreso de Sheldon Cooper y compañía (es que no me acuerdo del nombre del resto, jeje). De vueltas de su expedición polar, el primero de la tercera temporada de TBBT:
La gala ha sido un auténtico petardazo, pese a los enconados esfuerzos de Neil Patrick Harris. Además, el doblaje instantáneo ha sido de lo peor habido y por haber. La señora que se encargaba de la traducción de las féminas era ya de un tremendo superior inefable, o sea, absolutamente insoportable. En fin, ya se sabe que este tipo de galas suelen ser un coñazo y los premiados…, bueno, en fin, uff, sin comentarios, salvo que las grandes triunfadoras han sido 30 Rock, en Comedia, y Mad Men, en Drama.
Mejor echen un vistazo a los nominados y a los premiados en las principales categorías, y juzguen por ustedes mismos:
Mejor Serie Comedia
- Entourage
- Family Guy
- The Flight of the Conchords
- How I Met Your Mother
- The Office - 30 RockGANADOR
- Weeds
Mejor Serie Drama
- Big Love
- Breaking Bad
- Damages
- Dexter
- House M.D.
- Lost - Mad MenGANADOR
Mejor Película hecha para Televisión
- Coco Chanel – Grey GardensGANADORA
- Into the Storm
- Prayers for Bobby
- Taking Chance
Mejor Miniserie
- Generation Kill - Little DorritGANADORA
Mejor Actor Principal Comedia - Alec Baldwin (“30 Rock”)GANADOR
- Steve Carrell (“The Office”)
- Jemaine Clement (“The Flight of the Conchords”)
- Jim Parsons (“The Big Bang Theory”)
- Tony Shalhoub (“Monk”)
- Charlie Sheen (“Two and a Half Men”)
Mejor Actor Principal Drama
- Simon Baker (“The Mentalist”)
- Gabriel Byrne (“In Treatment”) - Bryan Cranston (“Breaking Bad”)GANADOR
- Michael C. Hall (“Dexter”)
- Jon Hamm (“Mad Men”)
- Hugh Laurie (“House M.D.”)
Mejor Actor Principal Miniserie o Película
- Kevin Bacon (“Taking Chance”)
- Kenneth Branagh (“Wallander”) - Brendan Gleeson (“Into the Storm”)GANADOR
- Kevin Kline (“Great Performances: Cyrano de Bergerac”)
- Ian McKellen (“Great Performances: King Lear”)
- Kiefer Sutherland (“24: Redemption”)
Mejor Actriz Principal Comedia - Toni Collette (“United States of Tara”) GANADORA
- Christina Applegate (“Samantha Who?”)
- Tina Fey (“30 Rock”)
- Julia Louis-Dreyfus (“The New Adventures of Old Christina”)
- Mary-Louise Parker (“Weeds”)
- Sarah Silverman (“The Sarah Silverman Program.”)
Mejor Actriz Principal Drama - Glenn Close (“Damages”)GANADORA
- Sally Field (“Brothers & Sisters”)
- Mariska Hargitay (“Law & Order: Special Victims Unit”)
- Holly Hunter (“Saving Grace”)
- Elisabeth Moss (“Mad Men”)
- Kyra Sedgwick (“The Closer”)
Mejor Actriz Principal Miniserie o Película
- Drew Barrymore (“Grey Gardens”) - Jessica Lange (“Grey Gardens”)GANADORA
- Shirley MacLaine (“Coco Chanel”)
- Sigourney Weaver (“Prayers for Bobby”)
- Chandra Wilson (“Accidental Friendship”)
Mejor Actor de Reparto Serie Comedia - Jon Cryer (“Two and a Half Men”) GANADOR
- Kevin Dillon (“Entourage”)
- Neil Patrick Harris (“How I Met Your Mother”)
- Jack McBrayer (“30 Rock”)
- Tracy Morgan (“30 Rock”)
- Rainn Wilson (“The Office”)
Mejor Actor de Reparto Serie Drama
- Christian Clemenson (“Boston Legal”) - Michael Emerson (“Lost”)GANADOR
- William Hurt (“Damages”)
- Aaron Paul (“Breaking Bad”)
- William Shatner (“Boston Legal”)
- John Slattery (“Mad Men”)
Mejor Actriz de Reparto Serie Comedia - Kristin Chenoweth (“Pushing Daisies”)GANADORA
- Jane Krakowski (“30 Rock”)
- Elizabeth Perkins (“Weeds”)
- Amy Poehler (“Saturday Night Live”)
- Kristen Wiig (“Saturday Night Live”)
- Vanessa Williams (“Ugly Betty”)
Mejor Actriz de Reparto Serie Drama
- Rose Byrne (“Damages”)
- Hope Davis (“In Treatment”) - Cherry Jones (“24″)GANADORA
- Sandra Oh (“Grey´s Anatomy”)
- Dianne Wiest (“In Treatment”)
- Chandra Wilson (“Grey´s Anatomy”)
Mejor Programa de Variedades
- The Colbert Report - The Daily ShowGANADOR
- Late Show with David Letterman
- Real Time with Bill Maher
- Saturday Night Live
Mejor Programa Competición Reality - The Amazing RaceGANADOR
- American Idol: The Search for a Superstar
- Dancing with the Stars
- Project Runway
- Top Chef
Enhorabuena a la selección española de baloncesto, que ha hecho, por fin, el sueño que llevamos esperando los incondicionales del baloncesto desde hace tantos años. Especialmente duro para todos fue aquella derrota de 2007 en el último momento contra Rusia. Desde aquel momento, yo, particularmente, he sido uno de los que desde ese instante estaba esperando con impaciencia el momento de la revancha. La espera ha merecido la pena y, dos años después, en Polonia, ¡¡campeones de Europa!!
Enhorabuena a todos los miembros del equipo: a Jorge Garbajosa, a Alex Mumbrú, a Marc Gasol, a Sergio Llull, a Raúl López, a mi paisano Carlos Cabezas, a Felipe Reyes, a Víctor Claver, a Juan Carlos Navarro, a Ricky Rubio, a Rudy Fernández y, como no, ¡eres más que grande!, al MVP del Torneo: Pau Gasol. Junto a ellos, hay que felicitar al cuerpo técnico y médico (en este Eurobasket, habrá que destacar la labor de los fisios), lo cual incluye a mi denostado Scariolo, que ha sabido dar con la tecla (o al menos, dejar que los jugadores dieran con ella). Tampoco habría que olvidar a los que no están, pero como si estuvieran: Berni Rodríguez, José Manuel Calderón, Pepu, Aíto o, entre otros, Carlos Jiménez, a los cuales les corresponde su pedacito de oro.
Cualquier aficionado al cine o a las series habrá utilizado en más de una ocasión, más bien en centenares, IMDB (the Internet Movie Database). No vamos a descubrir ahora las maravillas de esta web, su completísima base de datos, con imágenes de miles de obras audiovisuales y la más amplia información sobre prácticamente todos los ámbitos que puede abarcar una creación cinematográfica o televisiva. La versión pro, previo pago, multiplica las posibilidades de un site que en su versión estándar sigue siendo una maravilla.
La única pega que se le podía poner era que para aquellos que no tuvieran suficientes conocimientos de inglés, pues básicamente era una putada, ya que la intuición era el único medio para manejarse por una página a la que, en ese caso, no le podías sacar pleno rendimiento… Hasta ahora, claro: IMDB está de enhorabuena y los usuarios hispano, germano o italohablantes se pueden dar con un canto en los dientes, con la versión en estos idiomas que acaba de sacar la web. Aunque todavía no esté totalmente desarrollada, el IMDB en español: www.imdb.es ofrece un amplio espectro de posibilidades: taquilla, clasificaciones, seguimiento de series (ya puedes poner también Perdidos en vez de Lost) y surtido de noticias variadas, entre otras muchas opciones. Todo ello bajo cortesía de amazon.com.
Ya sólo hace falta que el gigante de las ventas por Internet, y no nos referimos a e-Bay, se ponga las pilas y nos ofrezca de una vez su amazon.es. La de quebradero de cabeza que nos ahorrarían a muchos. Bueno, de momento, ya podemos ir deleitándonos con imdb.es, que no es poca cosa.
¡Sí, sí, sí, la Liga ya está aquí! Está claro que no me estoy refiriendo a la de fútbol, aunque está también esté de vuelta (y nunca mejor dicho), sino a la “Liga de los Hombres Extraordinarios”: Rajesh Koothrappali, Howard Wolowitz, Leonard Hofstadter y, a la cabeza de todos ellos, Sean Co…, perdón, Sheldon Cooper. The Big Bang Theory regresa a las pantallas este lunes, 21 de septiembre… Y tras ellos, continuarán la sucesión de inicios de nuevas temporadas: Californication, Dexter… Y ya el año que viene, el Sol de la Vía Lactea, Lost (lo siento, no lo he podido evitar).
El caso es que de vueltas de su estancia en uno de los polos, que no sé qué coño se les había perdido allí, tendremos nuevas ocasiones del disfrutar con el delirante humor de ese personaje tan vulcaniano y de contemplar-admirar la continuación de ese romance siempre infructuoso entre Penny y Leonard. Todavía hay gente por la Red que quieren ver una inverosímil historia de amor entre Penny (sin apellidos) y Sheldon (de apellido Cooper, como Gary). Si eso ocurriera, sería para mandar al Polo a los creadores de la serie: Chuck Lorre (que no Norris) y Bill Prady.
Por cierto, casualidades de la vida, ¿o no?, la misma cadena, la CBS, estrena apenas hora y media antes la quinta temporada de How I Met Your Mother?, con otro de los auténticos personajos de las sitcoms: Barney Stinson.
¡Qué ganas tenía de que llegara el Otoño!
todos los planetas giran en torno a una estrella... aunque no siempre esté en el centro, como en este caso
danger: el personaje situado en la bañera puede ser causante de desprendimientos de mandíbulas
¿Quién le dio sentido a nuestro amor? No fui yo, fue nuestro corazón.
Con este tipo de letras y otras por el estilo, OBK conquistó el panorama musical español de una manera que todavía hoy muchos no llegamos a comprender. Pues lo mismo ocurre con uno de esos programa de Telecinco, bueno, en realidad con casi todos; pero ahora quería centrarme en el espacio televisivo que parió a Efrén y Soraya. Os acordáis de la historia, ¿no? Un tío de Vélez-Málaga que era un encanto según todas las mujeres (y también, según el share del programa) y que estuvo casi medio año en “Mujeres, hombres y viceversa” dando la tabarra y metiéndosela doblada a casi todo el mundo, Soraya incluida.
Yo del programa, pues básicamente había visto algunos fragmentos y las fotos de Soraya en Interviú, hasta esta mañana. ¡Ay, qué desdicha! Allí estaba Emma García, cuyos programas hacen que “me suba la bilirrubina cuando te miro y no me miras”. ¡Madre de dios hermosa! ¡Esta señora tiene el cielo ganado! “El juego de tu vida” y “Mujeres, hombres y viceversa”. Yo me daría cabezazos contra la pared…
La dinámica del “concurso” es bien sencilla: un tío o una tía, llamados “tronistas” (atiende, pataliebre), a los cuales agasajan mujeres y hombres (siempre, de momento, en plan hetero). Evidentemente, con múltiples ocasiones para el teatrismo, el patestimo, el ridiculismo y todo lo que pueda acabar en “-ismo” (como “capitalismo”). Y, por supuesto, como “Gran Hermano”, con enormes posibilidades de sentir vergüenza ajena observando el comportamiento de los protagonistas, con ese comentarista de lujo, Pipi Estrada (¡José María García se tiene que estar tirando de los pocos pelos que le quedan!), y esa mujer mayor, haciendo ganchillo, de nombre “la Mari”, que viene a representar el papel de los locos en los dramas shakespearianos o de los coros en las tragedias griegas… expresando en pocas palabras una enorme sabiduría: “en mis tiempos mozos, yo esperé tres años a que mi novio volviera de la mili y le escribía por cartas”. Respuesta que se puede adapar a cualquier pregunta y que puede servir tanto para tronistas como para aspirantes.
Hay que reconocer que el programa nos es más que una “españolización” de los programas chorracas de la MTV de estilo similar, si bien tratando de aparentar una mayor “seriedad”. Para eso, prefiero los programas estúpidos americanos, en los que hay más honestidad: la gente sabe que va a lo que va (hay una consciencia mayor del show en sí), menos hipocresía, elementos preparados con un descaro que roza la caradura y, ojo al dato, sin comentaristas como la Esteban y compañía…
Y yo que creía que el tiempo de los OBK ya había pasado, afortunadamente; pero se ve que no…
Ha pasado más de un año desde la emisión del capítulo en Estados Unidos, y el hecho, consumado, era más que conocido por todos. Warrick Brown, el predilecto de Grissom, moría o era asesinado. ¡Era la auténtica bomba del CSI! Yo trataba de mantenerme ajeno a tan dolorosa pérdida, pues el ex ludópata era, junto al propio jefe del CSI (Las Vegas, claro), mi personaje favorito.
Así andaba yo tratando de evitar spoilers y mandangas, hasta que anoche, en el canal AXN, me encontré por casualidad con el episodio Gedda (el último de la octava temporada, pero eso no lo sabía cuando comencé a verlo) en español. El episodio era más que interesante: salía la vena rebelde de Warrick y es víctima de una emboscada cuando intenta ir por libre a la caza de un asesino al que le seguía la pista desde hacía tiempo.
El malo, llamado Gedda, aparece bien rematado y Warrick, que aparece inconsciente y sin recuerdos en la escena del crimen, parece más que culpable. Evidentemente, Grissom podrá demostrar la inocencia de su pupilo favorito… Y así, hasta que llegamos a la escena final. En ese coche, con ese alto jerarca de la seguridad y ese Warrick víctima de un par de tiros. ¿Cuál no sería mi sorpresa cuando yo había oído, intentando no prestar mucha atención, que moría en un coche bomba?
Y allí estaba, quitado de escena en la “escena del crimen”, de una manera cruel y despiadada (aunque todo hay que decirlo, lo del doctor Kutner en House fue más demoledor). Una gran pérdida para los seguidores de CSI.
Descanse en paz, Warrick Brown. Sin ti, CSI no será lo mismo…
¡Vaya escenita que acabo de contemplar! ¡Lo de Scariolo… una mieeeeeeerda en comparación a lo visto! Es la versión crisis 2.o. ¡Ay, Zapatero, Zapatero, la que te queda todavía por caerte!
Venimos de realizar la compra en mi amado Mercamona. La cercanía es un factor más que tener en cuenta y a los vecinos, además, nos dejan sacar el carro para llevar tus “adquisiciones” hasta el ascensor de tu casa. Y nosotros, encima, somos de los que devolvemos el carrito y todo… ¡Qué cualquiera pierde un euro por un carro cojo!
Pues en esto que estoy entrando por la puerta, ¡ábrete, sésamo!, y me dirijo a dejar el vehículo autorizado para el transporte por centro comercial. Escucho un “¡señora, señora!”. Miro a mi alrededor, con curiosidad, instintivamente, buscando la procedencia de la llamada más que la aludida.
Repetición de la jugada. Nuevamente, again, la misma voz, esta vez en un tono más alto repite: “¡Señora, oiga, señora!”. A lo que se añade una segunda voz, también femenina (por si no había comentado que el sonido era emitido por una mujer de mediana edad). Esta reiteración en la llamada hace que prácticamente todos los que estemos en esa zona nos quedemos medio parados, intentado encontrar, en esta ocasión, al objeto de las llamadas. Por mi lado, veo pasar a un hombre ya mayorcillo, bastante delgado, muy moreno, pelo canoso, con barba de varios días, pantalones americanos cortos y camiseta blanca. Su aspecto general es bastante descuidado y, a primera vista, podrías pensar que es medio-vagabundo.
No, está claro que él no es el centro de atención. A mi lado pasa una única mujer. Edad adulta, de cuarenta y tantos largos, cara arrugada, con un tono pelirrojo de bote, nariz protuberante y redondeada, camisa rosa, yendo a paso ligero, sin fijar la mirada en nadie.
Cuando dejo el carro, que está al lado de la salida, pasan junto a mi dos muchachas del Mercadona corriendo. “¡Eh, señora!”. Todo el mundo dirige la vista hacia la puerta y se escucha de fondo preguntas y respuestas. “¿Pero qué ha pasado?”. “¡Es que se ha ido muy rápido y no me ha dado tiempo”. “¡Han sido 42,48!”.
Yo no dejo de caminar, mientras mis ojos siguen el recorrido de las dos empleadas del Mercadona. Llegan al coche en el que se ha subido la “huida”. Es un vehículo en marcha. Un coche negro. Las trabajadoras dan alcance al automóvil. Cada una se dirige a uno de los laterales del mismo. Escucho lo que parecen unas palmadas en las lunas…
Por supuesto, todos expectantes, ¡los han pillado completamente! ¿What´s next? Supongo que es lo que nos pasa por la cabeza a la expectante audiencia… Y ¡brum, brum! Acelerón y el coche que se da el piro a toda velocidad…
¿Están gritando ahora la matrícula? No lo sé, pero me he quedado con más cara de Chuck Norris que todos los que trabajan en este Mercadona.
Me voy medio anodado, medio sonriente… ¿Se convertirá esto en algo común a partir de ahora? ¿Pondrán vigilantes en la puerta del Mercadona igual que en el Carrefour? ¿Es esta la versión de la picaresca CS4? ¿Empezarán a despedir a gente de los centros comerciales a cascoporro? ¿Dónde ha quedado el glamour de Steve McQueen?
En fin, episodio aislado o no, una experiencia deliciosamente ridícula…
Hay películas, programas y series que deberían ir precedidos de una advertencia del estilo: “La visualización de este espacio televisivo puede provocar sonrojo y/o vergüenza ajena”… ¡por el bien de todos!
Segundo partido de España en el Eurobasket y continúan las malas sensaciones. Victoria sobre Gran Bretaña, más que trabajada, por 84 a 76. Es cierto que los británicos tienen un juego interior decente, pero aun así es un conjunto que está a años luz del combinado español.
La inoportuna lesión de Gasol y la falta de rodaje parecen que empieza a ser compensanda. El problema es que con tres partidos en tres días igual nos quedamos cortos. Además, Pau sigue con unos porcentajes malos en tiros libres (11/18), si bien en este partido ha estado bastante más acertado que contra los serbios.
Y es que el problema empieza en el banquillo, en ese Scariolo que da menos confianza que un crío con una pistola. O soy yo o me da la sensación de que no sabe leer los partidos. Junto a éste, no sólo ha sido un encontronazo la renuncia del rey de los intangibles, Carlos Jiménez, y la lesión de Berni, que no será un gran anotador pero es de los mejores defensores que hay actualmente en la ACB… Y la intensidad de esos dos jugadores se está echando, y mucho, en falta.
Lo de José Calderón ya casi mejor ni hablarlo. La ausencia del de Villanueva de la Serena está siendo más que significativa. Mucho más que la lesión, también, de Rudy, la intermitencia de Navarro o Garbajosa. El puesto de base en esta selección está huérfano. Raúl López, como ya demostró en los pasados Juegos Olímpicos, no es un jugador para la selección. La camiseta le queda grande y se acobarda en los momentos decisivos. Apenas si sirve para suplir con dignidad a los bases titulares. Carlos Cabeza no llega en su mejor forma, y Scariolo le da cero continuidad, prefiriendo al efervescente López que al marbellí. Finalmente tenemos al niño prodigio: Ricky Rubio. Organiza, distribuye, roba, asiste… pero sigue sin encestar. Es el sustituto perfecto de Calderón, la garantía absoluta para realizar un cambio de bases sin que el equipo se resienta, pero, claro, el quebradero de cabeza es que Calde no está y Ricky tiene que asumir el rol principal. Que lo puede hacer, sin duda. Que le siguen faltando un par de años… pues también.
En fin, este miércoles nos lo jugamos todo a una carta contra Eslovenia, la selección que se ha mostrado más fuerte hasta la fecha. O recuperamos el ritmo y volvemos a jugar como lo hemos estado haciendo durante casi una década, o los máximos favoritos al oro nos vamos a volver a casa en el primer acto… Cada partido tiene su historia, es cuestión de recuperar confianza, sensaciones…
Ayer hacía un año desde que me convertí en usuario de WordPress, verbigracia. Así que, con tal motivo, estaba haciendo un post propio de aniversario… Dándome un curro, con sus detallitos y sus pollas en vinagre. Y en esto se cumplió la máxima de Homer Simpson: “¿Lo ves? Te has esforzado y no te ha servido para nada. Conclusión: no merece la pena esforzarse. No te esfuerces”.
Pues sí, por más arreglos que trataba de realizar, de buscar, de hacer, de inventar, de crear… Absolutamente nada. A cada paso que daba la cosa se complicaba y la frustración iba en aumento. Al final, me rendí a la evidencia y a las máximas de Murphy y mandé a tomar por culo el dichoso trabajo de las narices. ¡Puto WordPress! ¡Casi consigue que me pase a Blogger! Además, ellos tienen la cuenta AdSense, con la que puedes ganar ocho o nueve euros al año, que es un dinero: en diez podrías ganar sobre noventa, que al interés que te están dando los bancos podría llegar a los cien, con los que casi podrías pagar una multa por mal estacionamiento que te coloque un policía municipal en la campaña de verano o de Navidad.
Otro de mis proyectos frustrados del año, ¡vaya tela de 2009!, era ir al concierto de Coldplay en Barcelona (04/09/09). Evidentemente, como no era menos de esperar, siguiendo la tónica, se ha quedado a la altura de msantaella in Dublin with U2, pero al menos esta vez sin haber comprado las entradas.
Total que esto que podía haberme pasado medio desapercibido, me lo trae a la memoria N.M., que SÍ iba al concierto. Peor aún cuando Ro, again, from London to give me envy, me envía un e-mail asegurando que ella iba a ver a mi amigo Chris Martin y cia porque le habían regalado las entradas. O sea, la misma tía que me restriega que vio el show de U2 en la azotea del edificio de la BBC, ahora me pasa por todo el morro la nueva hazaña. ¿No te da a rush of blood to the head? ¿No tienes piedad de tu pobre ex compañero de trabajo, littlero?
Pero una cosa os voy a decir a las dos: ¡¡Dos escopetas tengo!! ¡Ah, que no, que ése era el tío de Callejeros! Quería comentar que vosotras estaréis en tercera fila del concierto de Coldplay, pero yo estaba en primera fila del puesto de choripan en el Embrujo de Luna Mora de Carratraca, pasando frío, esperando una hora, aguantando la agonía de las comandas, soportando las idas y venidas de la luz, visualizando el caos argentino del puesto de comida “rápida”, y “estafando” tres choripanes de “regalo” por la espera debida. Los hubiera devuelto; pero la espera, el no darnos pan, la cultura malaguita cachuliana y el excesivo celo establecido en el precio nos impidieron ejercer tal acción de honradez para una cantidad tan nimia. El Tribunal Constitucional ya estableció la existencia de la “discriminación positiva”, que a fin de cuentas es lo que estábamos tratando de aplicar: dar un trato en teoría injusto para restablecer la justicia en una situación que tiene unos condicionantes que favorecen la desigualdad.
Y allí estábamos, Lost! in Carratraca, mejor que Scarlett Johansson, encendiendo velas con forma de luna, de estrellas o inclasificables; visitando el palacio de Trinidad Grund (sí, el tío que tiene una calle en el Centro de Málaga); mirando desde fuera la plaza de toros más asimétrica que te puedas imaginar, que parecía más los restos de un teatro romano que un cosío… Pero eso sí, en todo momento, sonando Parachutes, Clocks, The Scientist, Viva la Vida y demás, porque hasta en Carratraca se oía el eco de Chris Martin y compañía…
¡¡Monstro!! ¡Crack! ¡Campeón! ¡Máquina! ¡Namber wan! ¡El puto amoooooo! ¿A quién nos refirimos? Por supuesto, al único, al inconfundible, al incomparable, al incombustible… Juan Antonio Roca… ¡Uououououououououuuuh!
El “presunto” cerebro de la trama malaya, ordenanza y ordenante de uno de las mayores desfalco de la historia de España (al menos conocido), el hombre del que te acuerdas cuando acudes al servicio a defecar, ha pedido su readmisión en el Ayuntamiento de Marbella o una indemnización “por despido improcedente” (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/04/andalucia/1252074374.html). ¡Ole, ole y ole tus cojones toreros!
Lo más gracioso es que un tío que ha entrado en prisión en varias ocasiones por motivos de sobra conocido seguía teniendo un cargo en el Ayuntamiento de Marbella, ganando 9.000 euros al mes (que levante la mano quién los gane…) y lo tienen que “largar” alegando “falta repetida e injustificada en su puesto de trabajo”. O sea que si eres una persona honrada te pueden despedir hasta por trabajar de más; pero si eres un cara de proporciones descomunales, un mangante de primera, un chorizo ibérico seis jotas (¿o eso es el jamón?)… Todo eso da igual: ¡no te despide ni Dios! Y mejor todavía, cuando te ponen de patitas en la calle puedes alegar y… ¡¡hasta te darán la razón!!
Ya estoy leyendo la sentencia: “Reunidos de una parte Harry Potter y Wensy McCarthy acuerdan que, en virtud de la demanda presentada por el honesto, esforzado y virtuoso trabajador, genio y figura, don ilustrísimo Juan Antonio Roca, queda probado que el Ayuntamiento de Marbella, en un gesto dictatorial, poco democrático y claramente injusto, despidió al susodicho, sin motivos justificados, ya que las reiteradas ausencias que se achacan al demandante eran completamente comprensibles pues el pobre se encontraba cumpliendo con sus deberes civiles y penales por sus pequeñas faltas cometidas, del que este tribunal muestra sus serias dudas, y por consiguiente, establecemos que el Ayuntamiento de Marbella deberá restituir en su puesto, previa subida del salario en un 450% por los daños morales ocasionados a dicho señor, o, en caso contrario, compensarlo por la cantidad de 24 millones de euros más 2,6 millones de dólares por cada año trabajado en el Consistorio marbellí. Y para que conste en acta, damos fe”.
¡Y oigan, señoras y señores: yo cobro! ¡Y yooooo cobro!
Cortesía de D.T., una de las frikadas más impresionantes que he visto en bastante tiempo. ¿Quién ha dicho que una boda tiene que ser aburrida? ¡Lo saben hasta en Minnesota!
¡Qué semana más triste! Lo de hoy ya ha sido el remate: ¡pues no he visto un Mercedes nuevo completamente sucio cual mi C3 de mierda! Que digo yo que, de siempre, la misión del Mercedes era la de faldar, la de demostrar un poderío económico (o aparentarlo) o una clase social distinguida (o aparentarla).
Yo ya tenía en mente que, al menos en España, el Mercedes se estaba convirtiendo en el coche de los nuevos ricos catetos. Personas que, sin mucha cualificación pero con gran destreza o importantes contactos, han hecho una fortuna a base de ladrillazos o de alguna movida de subvenciones de la Unión Europea.
Con todo, esperaba que aunque hubiera variado el perfil del usuario de Mercedes, conservaran los “requisitos” mínimos. ¡Joder, te has gastado más de 36.000 euros en un puto coche! ¿No te han quedado seis al mes para limpiarlo? Se me ha caído otro mito. Que tengan el coche para criar patatas gente como servidor, pues vale: a fin de cuenta somos unos “tirados” de la vida. Pero si te has comprado un Mercedes, lo que no puedes aspirar es a conseguir una ayuda del PER utilizando como terreno de abono la carrocería del “lujoso” vehículo. ¡Un poquito de por favor! (que está pasado, pero sirve para el caso).
¿Qué será lo próximo? ¿Ricos marbellíes de casas de millones de euros pintando las fachadas con sus propias manos? ¿Políticos pidiendo que se le reduzca el sueldo a la mitad para dar ejemplo en estos tiempos tan chungos? ¿Personajillos yendo a “La noria” sin cobrar? ¡Qué indignidad!
Leo la noticia y me quedo flipado: http://www.aeromental.com/2009/08/27/lo-mejor-es-trabajar-10-horas-4-dias-a-la-semana/ (dentro tenéis los enlaces en inglés). ¿Eso cómo va a ser? ¿El jueves empieza el fin de semana? A tomar por culo mi país. Está claro que hay que irse a Utah… Y no sólo por Stockton y Malone, claro; más importante todavía es llegar a conseguir un puesto en alguna de las entidades que han tomado por norma que las 40 horas semanales se repartan en cuatro días, en vez de en cinco…
Muchos pensaremos que, total, salimos ganando sí o sí. A fin de cuentas, ya llevamos las cuarenta horas trabajadas o más al final del jueves, ¡y encima el viernes ya es fin de semana!, ¡qué fuerte!, ¡y no te quiero decir lo que están pensando las tiendas de chinos que veo abiertas a todas horas! “¿Pero cómo va a ser posible trabajar menos de sesenta horas semanales?”.
No me lo creo. Seguro que tiene que haber truco: No tendrán ningún día de vacaciones en todo el año. Les obligaran a ver películas de Pajares y Esteso en versión francesa con subtítulos. Estarán forzados a beber leche con soja, Coca-Cola Zero o agua con gas. Les forzaran a comer ensaladas todos los días, con mucho pepinillo y sin aliñar… No es posible, ¿dónde está el truco? Ahora que con la excusa, los “patronos” están que se salen: “¡Madre mía, sr. Pepe! Ahora es que la cosa está “mu” mala, así que tendrá que trabajar dos horas más diarias que, por supuesto, no le pagaremos; y en vez de treinta días de vacaciones, gozará de siete (menos pero más intensos). ¡No, hombre, se ha vuelto loco! ¿Cómo les vamos a pagar esos días de vacaciones que no va a disfrutar? ¡Por culpa de miserables egoístas como usted, con todos mis respetos, el país está como está! Ahora de lo que se trata es de arrimar el hombre, todavía un poquito más, tener la cabeza gacha y el ojete abierto. ¡Que sí, hombre, que sí! Estamos todos haciendo unos sacrificios enormes. Fíjese que yo he renunciado a ampliar mi chalet con el tema de la crisis y he tenido que dejar a una de mis “queridas”, que está la cosa “mu apretá” para todo el mundo, ¡que yo también la sufro en mis carnes esta dichosa crisis!”.
Y no quiero hablar de los sindicatos, que tienen ahora la excusa perfecta para poner la huchaca con la amenaza de “movilizar a la clase obrera”, y ahí están callados como zorros mientras el Estado siga soltando “calderilla”…
En fin, a tomar por culo, me voy a Utah, que por mis pelotas, aprendo inglés y apruebo las putas oposiciones que hagan falta, aunque tenga que estar mendigando durante treinta años. Total, si al final viene a ser casi la mismo, pero eso sí yo paso de darme de alta como autónomo, yo practicando la mendicidad “en negro”, que si no te lían y acabas tributando por la limosna que te curras con todo tu esfuerzo y, nuevamente, te ves en la situación de que hasta de vagabundo tienes que estar pendiente de una gestoría y del pago de los impuestos estatales… ¡Por una jornada de 40 horas en cuatro días ya! (Por supuesto, los otros tres días de la semana sin trabajar, que todavía tenemos que especificarlo por si acaso).
Pablo Coelho hablará mucho de superación, metas y demás mandanga (mejor si es mediante parábolas), y no está mal esto de la autosugestión en tiempos de crisis; pero si dos genios como Marx (Groucho) y Allen (Woody) coinciden…
“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…”
Groucho Marx (capitalista honesto)
"El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio... Si puedes simular eso, lo has conseguido"
“El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”.
Woody Allen (psicoanalista mujeriego)
"Estoy muy orgulloso de mi reloj de bolsillo de oro. Mi abuelo, en su lecho de muerte, me vendió este reloj"
Mira que ya me lo habían advertido tantas veces antes: Punchis, Depaso…, pero nada, que no aprendo. Me ha vuelto a pasar: en una época en la que en Málaga, con la Feria, la gente coge unas cogorzas de campeonato, dando trabajo de más a los pobres de la ambulancia (nada que ver con los municipales, a los que le suman 300 euros adicionales a sus excesivos sueldos por cada día de Feria, en las que los ves agobiados, hablando en grupos animadamente mientras dejan transcurrir las horas: “otros 300 euracos a la huchaca”). Pues eso, la peña cogiendo unos ciegos de impresión y yo intoxicándome con vitamina C. ¡Ojito con los zumos de naranjas!
Estamos J.D. y el presente autor buscando un rincón en el que haya sombra por un lado y en el que se esté tranquilo, por otro. Cosa prácticamente imposible en un día de Feria, pero tras algunas vueltas llegamos a una esquina que, curiosamente, cumple los dos requisitos… Y lo que es más, no se trata de un rincón en el que las personas, normalmente varones, víctimas de un excesivo consumo de Cartojal acuden a cambiar el agua al canario para así poder seguir dándole a la ingesta clásica de estas fechas.
Nosotros tratamos de entablar una conversación, y aquí el menda, por prescripción médica, nada de alcohol. No es que sea un problema, salvo por la cerveza: ¡ay, cómo te echo de menos, rubia, clarita, fresquita! La opción del zumo de naranja, “pero es de botella”, es la que veo más apropiada. Mi compañero de tertulia opta por la caña.
Así intentamos pasar el rato, con el plasta del camarero, que cada medio minuto viene a limpiar la mesa y a preguntar si queremos algo más. ¡Madre mía, qué celo! El “hioputa” consigue, de esta manera, que incrementemos el consumo de nuestras respectivas bebidas. Eso sí, cuando le pedimos unos frutos secos o algo para acompañar al líquido bien que se hizo el loco… Luego de insistirle en repetidas ocasiones, nos comenta que “ay, lo siento, se nos ha acabado ahora mismo”. Lo cual no es obstáculo para que siga con su particular “dale que te pego” al trapo y al “¿quieren algo más?”.
Pasado un par de horas, ante tantas interrupciones, pedimos la cuenta y nos largamos del bar-quieren-algo-más. Al llegar a mi casa, mi delicado estómago me recuerda las consecuencias de un excesivo consumo de vitamina C. Y tengo una fiesta nocturna con continuas visitas al cuarto de baño.
¿O acaso el responsable de esta distorsión estomacal fue el olor sobaquil que impregna de Málaga en estos días? Tendré que preguntarlo a algún médico… pero eso será otro día.
¡Ay, Naranjito! Tu sonrisa en verdad es malévola. Cada día estoy más convencido de que fuiste la ruina de nuestra selección en el 82
He sido un admirador del “patito feo del Atletismo”. Aquel Michael Johnson, que corría de una manera tan singular que, por mucho que te esforzaras, no podías ni imitarlo. Cuando en Atlanta hizo aquella plusmarca estratosférica de 19,32, todos pensamos que sería un récord a lo Bob Beamon, que tardarían más de 20 ó 30 años al batirlo.
Nada más lejos de la realidad, con 21 años, ya rebajaste su plusmarca por un par de centésimas y, ayer, básicamente reventaste el cronómetro, igual que hicieras en la prueba de los 100 metros lisos. Ya nadie se atreve a prolongar larga vida a la marca. Parece que todo dependerá única y exclusivamente de ti. ¿Serás capaz de bajar de los 19 segundos en los 200 metros? ¿Superarás los límites humanos bajando de los 9,50 segundos en el hectómetro?
El tiempo lo dirá. Con tus recién cumplidos en el día de hoy 23 años ya te has convertido en uno de los Grandes de la Historia y, posiblemente, el atleta más joven en haberlo alcancazado tal status. Como Jesse Owens, en Berlin te has colocado en uno de los puestos de honor del Olimpo del Deporte.
17 de agosto de 1987. Muere el último de los ocupantes de la prisión de Spandau, en Berlín. El único desde que Albert Speer abandonara la prisión allá por 1966. Entre sus rejas, ha permanecido más de 40 años hasta que, según la versión oficial, a la edad de 93 años, decidió quitarse la vida. El anciano se llamaba Rudolf Hess, había llegado a ser el “número tres” del Tercer Reich, tras el propio Hitler y Göring a finales de la década de los 30. Y si era cierto lo de su suicidio, se trataba del enésimo de la alta jerarquía nazi que acababa con su vida (Hitler, Göring, Goebbels, Himmler…).
La diferencia con toda esa gente es que Hess no estaba allí. Cuando Hess abandonó Alemania, el enfrentamiento se limitaba básicamente a Alemania contra el Imperio Británico (bueno, eso era medio mundo) y por aquellas fechas los germanos llevaban la iniciativa en todos los frentes. Así que el 10 de mayo de 1941 Rudolf Hess, que puede que fuera el único amigo de verdad con que contaba Hitler, cogía un Messerschmitt Bf 110, y se marchaba a Escocia en una misión de paz que, supuestamente, no conocía nadie. Tanto los británicos como los alemanes, cuando se encontraron con semajante marrón, se apresuraron a afirmar que no sabían nada de esa historia y que Hess estaba loco.
El “loco” Hess, según el historiador Martin Allen, llevaba meses contactando con un sector opositor a Churchill, Primer Ministro inglés de la época y enemigo acérrimo de Hitler. Su visita buscaba concretar un acuerdo de paz que acabara con la guerra en Occidente mediante el cambio de escenario político en Inglaterra y permitiera a Alemania enfocar todos sus esfuerzos bélicos en la campaña rusa. La Operación Barbarroja ya estaba casi ultimada. Probablemente al poco de llegar, Hess se daba cuenta de que le habían tendido una trampa y que esa facción pro-paz y anti-Churchill no existía, y que lo único que se buscaba era alentar a los alemanes a una operación suicida en la inhóspita URSS (quizás sus pensamientos no llegaron a tanto), lo que volvería a dejar a Alemania en una guerra con dos frentes abiertos (al igual que se sucediera en la Gran Guerra). Así que al “pirado” Hess lo trasladan, tras algún que otro lugar provisional, a la Torre de Londres, donde permanecerá encerrado hasta losJuicios de Nuremberg.
En primera fila, de izquierda a derecha, tres de los principales jerarcas nazis capturados con vida: Göring, Hess y von Ribbentropp
Toda la alta jerarquía nazi es condenada a muerte en los famosos juicios, si no se han suicidado antes como hicieran Hitler, Goebbels y Himmler: Martin Bormann, a la horca (fue condenado en ausencia, pero ya estaba muerto y no se conocía en esas fechas); Hermann Göring, a la horca (se suicidó poco antes de cumplir sentencia); Julius Streicher, a la horca; Joachim von Ribbentropp, lo mismo. Las pruebas que va presentando el fiscal norteamericano Robert H. Jackson son demoledoras… Y en esto que le llega al turno a Rudolf Hess: sentencia, cadena perpetua. Algunos pueden pensar que para el casi co-autor de Mein Kampf, era un castigo merecido; pero siendo objetivos, era un tipo sobre el que teóricamente pesaba condena de pena de muerte en el Tercer Reich por alta traición y que no pisaba suelo alemán desde el 10 de mayo de 1941. Había gente con mucha más implicación que él en todos los trágicos sucesos que se sucedieron día tras día durante más de media década que había salido mucho mejor parada de los procesos.
El tiempo va pasando y parece que la salud mental de Hess va empeorando. Si ya durante el juicio dio determinadas muestras de no estar muy bien de la cabeza, parece que su psicosis va en aumento. Y el resto de criminales de guerra que van saliendo o bien por cumplir condena, como Albert Speer, en 1966; o bien por cuestiones humanitarias, como el caso de Walther Funk, liberado en el 57 (aunque su condena también era perpetua) o anteriormente, y por los mismo motivos, Erich Raeder, en 1955.
Churchill, con esa mezcla de medio-verdades y medio-mentiras, escribe en su obra sobre la Segunda Guerra Mundial, su disconformidad con el trato recibido por Hess. Si bien parece que sus palabras guardan ese doble tono y ambigüedad que caracterizaron a este genial político. Puede que sea el remordimiento por una situación de la probablemente él sea responsable en gran culpa. ¿Quién sabe?
Y allí que sigue el “loco” Hess, al que después de muchos años le permiten recibir visitas mensuales por parte de su hijo. También se hace amigo de uno de los encargados de la prisión: Eugene K. Bird, que escribirá una biografía sobre Hess y al que, suspendieron de su cargo, cuando se enteraron de la existencia del manuscrito que estaba preparando con la colaboración del germano. ¿Le regaba lo suficiente el cerebro a Hess por aquellas fechas o esa frágil salud mental era un producto de la propaganda anglo-soviética?
A finales de los setenta hay gente que empieza a clamar por la situación de Hess. No sólo porque es un octagenario con casi cuarenta años en prisión a las espaldas, sino también por los gastos que supone mantener una cárcel para un único prisionero. Pero en esto, que ni británicos, según leo en algunas partes, ni los soviéticos, según puedo observar en otras, se ponen de acuerdo: Hess debe seguir en prisión. ¿Acaso no era esto una forma de incentivar a los neonazis? ¿No se estaba creando, ¡vaya paradoja!, un mártir nazi? El caso es que a finales de los ochenta, cuando ya el Muro parece que se empieza a resquebrajar, soviéticos y británicos parecen haber acordado que ya va siendo hora de que Hess vaya abandonando Spandau. En 1987 y a la edad de 93 años, no creen que “la cara amable del nazismo” pueda embaucar ya a nadie.
Rudolf Hess parece que también es consciente de esto, y tras permanecer en prisión 46 años, 3 meses y 6 días (prácticamente la mitad de su vida), decide quitarse la vida como el personaje Brooks de Cadena Perpetua. ¿Acaso estaba institucionalizado y temía lo que se encontraría en la calle? ¿Había terminado de perder los pocos tornillos que le pudieran quedar? ¿Tenía ese hombre de 93 años las suficientes fuerzas para ahorcarse o estrangularse? ¿Seguía siendo un hombre que sabía demasiado, incluso en su senectud?
La muerte de Hess se llevó las respuestas a una serie de enigmas que nos seguirán corroyendo acerca de ese vuelo a Escocia. También sobre el verdadero estado mental de este personaje: ¿estaba loco o no?, ¿se volvío majareta de estar tanto tiempo al lado de gente como Hitler, Himmler, Bormann y compañía?, ¿perdió la cabeza al verse víctima de un fraude al llegar a Gran Bretaña?, ¿o fue la soledad de Spandau lo que resquebrajó su mente?. Hasta 2016 no se abrirán los archivos correspondientes al enigma Hess. Quizás, para esas fechas sepamos también si Hess verdaderamente se suicidó, al igual que hizo Karl Haushofer en aquel lejano marzo de 1946, tras ser visitado por agentes del servicio secreto británico. Haushofer-Hess, Hess-Haushofer: dos de los máximos exponentes de los intentos ¿secretos? ¿falsos? nazis de firmar la paz con los británicos. En boca cerrada, no entran moscas.
Rudolf Hess: el personaje más enigmático del Tercer Reich aun sin proponérselo
De pequeño me enseñaron, entre otras cosas, que al cruzarse con una persona o grupo al entrar en un lugar de reducidas dimensiones, propiamente suele ser un ascensor, había que saludar a esos señores, señoras, niños y/o niñas. “Hola”, “buenos días”, “¿qué tal?”. A lo que el/los interpelados respondían con mayor o menor interés.
Que conste que el “qué tal” era una interrogación retórica, que como única respuesta válida tenía o “bien” o “vamos tirando”. Se podía dar la circunstancia de que el aludido se fuera por los cerros de Úbeda y en el trayecto de la planta baja a la cuarta te contara vida y memorias del Quijote. Era un riesgo existente, pero que se asumía en nombre de la Educación.
No sé si ahora que soy más mayor o se me ha puesto cara de delincuente, o tengo un tono de voz muy bajo o, a lo peor es que soy un espectro… No sé cuál es el motivo exacto, pero en la actualidad emplear esta convención social de Cortesía se ha convertido para mí casi en un apuro. Al hecho de que en la mitad de las ocasiones no obtengo respuesta, se suma el que se me queden mirando con cara de “pero qué quiere este tío” o la “de dónde habrá salido este majara”.
A lo mejor es que me he quedado completamente anticuado y ahora lo políticamente correcto es ignorar a la persona que te acompaña en el ascensor. Y permanecer callado, no vayas a pronunciar algo “políticamente incorrecto” del tipo “que tenga un buen día”.
O a lo peor es que ha cambiado la fórmula de cortesía y hay que utilizar el “mucha mierda”, ante el cual todo el mundo te devolverá “y un buen mojón para ti”.
No me termina de convencer, me siento poco menos que como Sting en Nueva York: “I´m an alien…”
Nueve años después de la fusión en España de Pryca y Continente, AK nos ha vuelto a dar luz sobre una cuestión en la que nunca hasta ahora habíamos reparado muchos. El logo extraño del Carrefour: ese azul y rojo, en realidad es una “C” blanca. ¡Atiendeeeeee!
Hasta la fecha me había pasado como con esta clásica imagen: sólo veía las dos caras y no la copa.
Si al final va a resultar que los franceses estos hasta lo tenían pensado… de más. Creo que nunca un logo me había hecho sentir más estúpido. ¡Enhorabuena a los premiados!
Lo de la jarra Brita comienza a convertirse en una obsesión, algo parecido a lo de la gripe A. En mi entorno, cuando hay que hacer un regalo y no sé tiene ni puta idea de qué obsequiar, da por seguro que, finalmente, la opción Brita cobrará fuerza. Da igual que se trate de un crío de cuatro años que de una mujer mayor de 67: la Brita sirve para todas las edades.
Te lees el prospecto y te preguntas: “¿De verdad alguien en el mundo puede ser feliz sin esta depuradora? ¡Si es que lo tiene todo!”. Lo único que le falta es que las propiedades derivadas del empleo de la jarra aumenta la fertilidad, si se quiere, en un 200% y la potencia sexual en un 400%.
Además, que no lo digo yo, que te metes en su web y te ponen ejemplos de que cocinando con Brita hasta los productos tienen mejor color: http://www.brita.net/es/legumbres.html?L=7. ¿Os habéis fijado en el buen color que tienen las legumbres del mágico producto. Puestos a ser malpensados diríamos que le han dado un repaso con Photoshop ajustando los niveles… pero nooooooo: es la pureza inefable de este producto disponible en todos los Carrefú, Cortesingleses y demás grandes almacenes… Me parece que hasta el Fnac las va a poner al lado de su sección Apple, junto a los iPod. Steve Jobs está la mar de contento: los dólares le van a salir por las orejas (nos referimos a todavía más).
Ya sé que habrá escépticos que digan: “¿Para qué cojones quiero una puta jarra purificadora si en mi casa el agua ya está filtrada?” o “¡Pero si este agua sabe igual que el agua del grifo!, ¿para qué coño me he gastado 30 euros?”. ¡Hombres/Mujeres (que hay que ser políticamente correctos/as) de poca fe! ¿Y la felicidad que os proporciona la jarra? ¡No soy tan feliz desde que pusieron un McDonald al lado de mi casa! Sí, sí… y no quiero contar nada de si tienes intención de viajar a Egipto. Entonces, seguro que te acuerdas antes de coger la jarra Brita que el pasaporte, como mínimo te servirá de escupidera.
Leo la noticia (http://www.elpais.com/articulo/gente/Vagabundo/Bob/Dylan/elpepugen/20090815elpepuage_2/Tes) y no puedo dejar de partirme el ojete. ¡Pobre, Bob! Un compositor nominado al Premio Nobel de Literatura teniendo que explicar a la agente de policía: “Oye, perdona, que yo no soy ningún tirado, que soy Bob Dylan, el deLike a Rolling Stone; si hasta tengo una revista con el nombre de esa canción, ¿es que no has escuchado nunca Blowing in the Wind?”. Y la agente, de nombre Buble, como los chicles, que tiene delante a un tío viejo, con un chándal negro y dos chubasqueros: “Que sí, abuelo, que mi padre es un gran amigo tuyo. Venga y acompáñeme a su casa. ¡Ah! ¿Qué quiere comprar una casa por aquí, tío loco, digo tío Bob?”.
Y en éstas que el creador de Highway 61 Revisited, el músico posiblemente más influyente del siglo XX, se las tiene que ver con otro agente, que viene a confirmar las sospechas de la agente de que “ése no es Bob Dylan, coño: Bob Dylan lleva siempre una armónica, pelo largo rizado y es cuarenta años más joven”. ¡Pobre, Bob! Y en verdad que la respuesta estaba en el aire, porque un poco más y tienen que personarse Mick Jagger y Paul McCartney, previa presentación del DNI o NIF, para confirmar la identidad del “viejo chiflado”. Igual tampoco hubiera valido, porque quién iba a creer a dos tíos nacidos en la Gran Bretaña en Estados Unidos.
Total, al final, Bob Dylan pudo demostrar que sí, que él era Bob Dylan; que era verdad que estaba de gira y que también era cierto que estaba por el barrio buscando una casa en venta… Probablemente Bruce Springsteen, Van Morrison, Tom Petty, Bono, Tom Waitts, Iggy Pop o Nick Cave le podrían haber aclarado a la policía que ése hombre al que estaban arrestando era uno de los mayores genios del siglo XX, aunque puede que el problema fuera, simplemente, que no se presentó como Robert Allen Zimmerman… Seguro que la agente Cheiw lo hubiera reconocido de inmediato.
Una semana sin escribir… Creo que hasta he olvidado dónde coño está la “ñ”. ¡Ah, no! Sigue estando en su sitio. Creo que alguna vez he dicho que vivo en Málaga, bueno, seguro que lo he dicho. Total. ayer era el día en que daba comienzo la Feria. Había un pregonero, que no tengo ni puta idea de quién era; hubo una actuación musical, tampoco sé quién o quiénes fueron; habrá conciertos durante toda la semana, no me preguntéis de quién; todos los menores de 20 años, varones, irán por todas las noches durante una semana en plan descamisado, si la policía se lo permite; veremos cientos de gorros blancos y negros, en plan patriarca; alguna puñalada que otra, en alguna de las decenas de peleas que, lamentablemente, tendrán lugar; los municipales ganarán en una semana lo que el resto de los mortales, al menos de Málaga, tardamos dos, tres o cuatro meses (contando con que tengas algún tipo de trabajo o ayuda, claro); los novios seremos timados por los “feriantes” y nos gastaremos treinta euros para conseguir impresionar a nuestra pareja con un puto peluche que le ha costado al colega de turno tres o cuatro euros (“¡pero esto te lo consigo yo por mis cojones!”); los de la ambulancia seguirán un ritmo frenético al sonido del Cartojal y, pasada la semana y sus cuatro o cinco millones de visitantes, empezaremos a escuchar a los políticos municipales congratularse de la “mejor Feria del sur de Europa”… ¡Con dos cojones!
Bueno, pero eso está por venir, que se me va la cabeza, “again and again and again”. El caso es que J.D. (parado), C.P. (rumana), L.C. (casi sin vacaciones) y msantaella (escritor aficionado, o amateur, en crisis) decidimos que sería una gran idea (¡atiende!) ir a la playa a ver los fuegos artificiales. Evidentemente, no a las playas a las que van todo el mundo, sino a una que estuviera más alejada y nos permitiera tener una perspectiva diferente, y más tranquila. Así que ni cortos ni perezosos nos fuimos a una cala de El Palo (para los no conocedores de la ciudad, diremos que El Palo está en el Este, es una barriada, aunque casi como si fuera un municipio aparte).
A tomar por culo de los fuegos, pero aun así, había bastante gente que había hecho su pequeño camping allí. Nosotros, que no somos exagerados, llevamos comida para todo el conjunto de la playa: bocadillos a granel; boquerones en vinagre a cholón; doscientos tipos de patatas, frutos secos y demás; cerveza para montar un bar; bebidas Don Simón de dudoso sabor; porra antequerana (casi por decreto divino) y otras alimentos que no llegué a asimilar. En definitiva, había tantas bolsas alrededor de cuatro toallas, que cualquiera que nos viera podría pensar que era una reunión de peña con el síndrome de Diógenes. ¡Rico, rico, rico!
Después de haber elevado nuestro IMC en dos puntos y ver los fuegos: “¡Oooooh! ¡Aaaaah! ¡Uuuh!” (¡Joder, si son casi los mismos que el año pasado! ¿A qué viene tanta exclamación?); tocaba el turno del baño para los/as valientes, entre los que no me incluyo (y eso que el agua tenía una temperatura ideal de la muerte), y posteriormente, la contemplación de las estrellas y el repertorio de chistes/anécdotas, mientras escuchábamos música de un móvil Samsung, al que al “hioputa” no se le acababa la batería ni a la de tres.
Noche clara, sin nubes. Cientos de estrellas. Alguna que otra fugaz. Te intentas fijar en alguna y te ves, como el protagonista de Pagafantas, señalando un avión o, en su defecto, una caña de pescar o una boya. Miras hacia arriba, a lo alto del todo, para evitar más capulladas de este estilo, y te preguntas dónde está la Osa Mayor. Estos astrónomos tenían mucha imaginación, porque ver formas en el Cielo es relativamente complicado o fácil. Simplemente unes los puntos a tu gusto y casi puedes construir la Constelación Harry Potter o, mejor aún, la Christina Aguilera. Supongo que el griego (o egipto o sumerio o qué se yo), que le puso el nombre, habría tenido algún encuentro ese día con ese tipo de animal o alguna pesadilla que lo traumatizara, y viera “osas mayores” por todos lados. Eso sí, nadie de los que estábamos allí tuvo narices de concretar cuál era la dichosa constelación. Yo sigo prefiriendo las “estrellas” de carne y hueso, fácilmente reconocibles y capaces de rellenar los huecos de nuestra imaginación…
¡Madre mía! ¿De verdad nos tenemos que creer que "esto" es una Osa Mayor?
A este sí que lo reconozco mejor. El "Oso Mayor", con el permiso de Memphis
Creo que hay pocos lugares, quitando Guantanamo y cosas por el estilo, con menos Karma que la habitación en la que tengo el ordenador. No es de extrañar que no me apetezca nada estar en ella. Y eso que los muebles tienen un color apropiado y la pared está en un tono blanco neutro, pero aún así… Sin rodeos, es una puta mierda de sala.
Para empezar no está Grace Kelly, pero, bueno, eso es superable (a fin de cuentas no está en ninguna otra habitación del mundo, al menos en una que se pueda entrar y salir de forma habitual). Después tiene una cosa que a mí me horroriza: el ordenador está de frente a la puerta, o lo que es lo mismo, el que esté en el ordenador está de espaldas a la puerta. ¿Tontería? Depende, para una persona “obsesiva-compulsiva”, no. Si te gusta tener las cosas bajo un mínimo control, esa posición de indefesión te toca los cojones de una manera espectacular. Básicamente, esto me pasa por hacerle caso a dos que yo me sé.
Tercero, nada desdeñable. Al sentarte frente a la computadora, tienes la puta cacharra y una ventana… que da a un patio interior. Otro mojón de a kilo. No eres James Stewart y la pierna no la tienes escayolada, ¿qué necesidad tienes de observar o ser observado por tus vecinos? Cero. Absolutamente ninguna. Para colmo, sin cortinas, lo que dificulta la posibilidad de estar en pelotas en tu habitación. ¡Reivindico el derecho a la desnudez en tu puñetera casa sin tener que sentirte violentado, permaneciendo fuera del alcance de las miradas ajenas! No vayan a venir los polis de Cádiz y te multen por tener el sereno al aire.
Pero esto lo tengo que solucionar: para empezar, pondré un póster de Christina Aguilera, que lo de Grace Kelly no se lleva, o puede que de la Pataky (que no me entusiasme, pero hay que reconocer que es una maravilla de la cirugía). En segundo lugar, a tomar por culo la disposición de los elementos actuales: el ordenador contra la pared, como toda la vida, y la estantería al otro lado, aunque parezca que la habitación queda reducida (¿no andan siempre diciendo por ahí que el tamaño no importa?). Y por último, voy a ir a mi querido Ikea y voy a comprar unas cortinas, de esas horteras que tanto abundan en la citada gran superficie (no sé si poner una de animalitos, estrellitas o cualquier “cursitema” o irme a las sosas de toda la vida).
¡Ay, Alfred! ¡Qué cabrones los de la Academia, que nunca te dieron el Oscar al Mejor Director (que se lo han dado hasta a Ron Howard)! ¿Serías capaz de explicarme el misterio de la Pataky?
imagen del "Qué me dices": la Pataky versión beta y versión 2.0
Esto va camino de parto. Ya hasta sé el sexo de la criatura. Llevo cinco meses tratando de acabar un libro y voy por poco más de la mitad. O sea que sí, que va para largo. No sé si Internet o la televisión, aparte del trabajo (claro), son los responsables de esta odisea. También podría ser que el libro fuera un tostón. O que yo estuviera perdiendo mi pasión por la lectura.
Voy a tener que recurrir al plan B: a partir de ahora sólo me pondré con novelas gráficas. Si no sois muy puritanos/as, la obra Fresa y Chocolate, de Aurélia Aurita, es como mínimo una curiosa reflexión sobre el amor, el sexo y la pareja: reflejándolo todo, detalles (encima con dibujitos) que normalmente no nos solemos encontrar fuera del ámbito de la pornografía. Por cierto, hay dos partes. Más divertida aun, Pyongyang, de Guy Delisle. En esta obra, el escritor canadiense nos cuenta su experiencia en la capital de Corea del Norte. Al ser uno de los pocos occidentales que ha tenido la ocasión de trabajar allí y vivir durante un periodo más o menos prolongado, resulta de especial interés para conocer el contraste entre la cultura de este país (y su terrible dictadura) y la de Occidente. ¡Cuidado! El humor de Delisle puede provocar desprendimiento de mandíbula. Anteriormente, había publicado una de temática, Shenzhen, de tono similar, pero como no la he leído tampoco puedo comentar nada (la trilogía la completaría la novela Crónicas Birmanas). Por cierto, que nadie espere de estas obras unos dibujos espectaculares ni nada por el estilo. El contenido prevalece.
CONCURSO: Un vil espía imperialista pagado por el Gobierno títere de Corea del Sur se ha infiltrado en este grupo de revolucionarios de voluntad de hierro: ¿cuál es el espía? RESPUESTA: El número 6 porque no lleva puesto su pin oficial de Kim Il-Sung o Kim Jong-Il
Como me he desvíado, para no perder el hábito, iba a comentar la opción C: seguir los pasos de Pensamientos Deformados y su máxima de: “Si los mejores libros, tienen todos menos de 150 páginas, ¿para qué voy a leerme un tochaco?”. El argumento es falaz (el Quijote, Cien años de soledad, En busca del tiempo perdido… por poner ejemplos que te vienen rápidamente a la cabeza), pero como seguimos el proceso de autosugestión, autoengaño, tan primordial para poder ser feliz (o creer serlo, que también vale); pues lo tendremos que adoptar como máxima sine qua non a la hora de seleccionar literatura. Eso sí, básicamente te tienes que pasar de la prosa al teatro y la poesía… En fin, siguen quedándonos El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, El Aleph (para quien le guste Borges), Rebelión en la granja o la imprescindible Crónica de una muerte anunciada. Bueno, en verdad sigue habiendo mucha tela que cortar dentro del cientocincuenta-paginismo.
La opción D creo que es mejor ni plantearla: dejar de trabajar y dedicarse a la “vida contemplativa” que tanto adoraban los griegos, pero esa va a ser que no…
P.D. Cada vez estoy más convencido: estos antiguos griegos nos jodieron pero a base de bien… ¡Hay que ver la cantidad de ideas que nos legaron que contribuyen a nuestra insatisfacción: democracia, meritocracia, vida contemplativa…! ¡Ay, cómo me gustaría ver a Aristóteles dando sus paseítos por una calle de Madrid, de Nuevo México, de Sydney o de Nueva York!
Bueno, bueno. Lees la noticia y si has sido un seguidor de las tropelías de Bender y compañía no sabes si alegrarte o no. No es para menos, las cinco temporadas de la serie del creador de The Simpsons, Matt Groening, se ha convertido en auténtico objeto de culto. Basta con que te des un paseo por cualquier Fnac o megatienda similar y compruebes como la serie, seis años después de emitir su último episodio, sigue siendo una de las que más productos de marketing atesora.
Ahora bien, ese mismo estado es el que, una vez pasada la euforia inicial, hace que te surjan las dudas. Si tenemos en cuenta que el nivel de calidad de The Simpsons ha bajado bastante, pensando fríamente puedes llegar a la conclusión de que el retorno de Futurama lo mismo no es tan buena idea. Ahí está Lance Armstrong, que ha regresado para hacer el panoli, por mucho que la prensa nos trate de engañar con su “espectacular” tercer puesto del Tour (el recorrido era de chichinabo, estaba en el mejor equipo y pese a contar con todo el apoyo habido y por haber “sólo” ha quedado “bronce”… cuando pensaba que iba a ganar la carrera francesa de calle).
Los fans de esta serie tenemos en un pedestal las aventuras de Fry, Bender, Leela y compañía. Unas expectativas muy altas podrían provocar un chasco enorme entre los más fieles seguidores de Futurama. Es como si The Beatles hubieran regresado antes del asesinato de Lennon: nadie dudaría de las ingentes sumas de dinero que podrían haber generado con el efecto espuma de cerveza, pero si defraudas, good bye, Lenin! y a tomar por culo la pureza del mito (bueno, después de lo de La Guerra de las Galaxias, igual no es para tanto).
Parece que la respuesta la tendremos a mediados de 2010, cuando se empezarán a emitir los nuevos episodios… Hasta entonces tendremos tiempo para pedir a las musas que Groening y sus guionistas estén inspirados.
El 21 de julio la Consejería de Educación sacó un listado provisional para los que aprobaron las Oposiciones de Magisterio en Andalucía este año. De poco, como me comentaba mi hermana, iba a servir ese listado; pues me aseguraba que, entre reclamaciones y mandangas, al final lo que importaba eran las adjudicaciones del 31 de julio. Así ha sido y, probablemente, pocos hayan tenido en este segunda fase el mismo destino que hace 10 días.
Algo breve y liviano. Dedicado y promovido por los alumnos de DG de Gauss, principalmente a los del grupo 1, a los que les ha dado por despedir sus e-mails con un chiste malo-malísimo XD:
1. Se abre el telón y se ve un pitufo, se da la vuelta y enseña el culo
¿cómo se llama la serie?
Verano azul (ver ano azul)
2. Se abre el telón y se ve a un gitano entrando en una cuadra
¿cómo se llama la película?
El hombre que surrubaba los caballos
3. Se abre el telón y aparecen dos mandos de la play gigantes
¿cómo se llama la pelicula?
Super man/dos
4. Se abre el telón, aparece “El vaquilla”, se roba el telón
Si os sabéis alguno de un nivel tan digno, por favor, no os reprimáis y dejadlo en comentarios.
“¡La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene, porque le faltan las dos patitas de atrás!” (claro, todo esto, con musiquilla de fondo: hay que ponerle un poquillo de imaginación). Paseo nocturno con mi perra, un Cocker Spaniel bastante mono y porculero (¡qué se le va a hacer!). Lo de decir que vivimos en un barrio tranquilo es casi faltar a la verdad: da igual el día de la semana que sea, que apenas oscurece ni un alma en la calle… O eso te crees.
Llevas a tu animal de compañía (es que eso de “mascota” tiene un deje despectivo; está bien para el muñeco que anima a los Lakers o a los Grizzlies, pero no tanto para el animal que está en tu casa 22 horas diarias, hora más, hora menos) paseando por ese barrio, en el que por no molestar, apenas si hay algunas luces encendidas, supongo que para que no reflejen a los pobres viandantes que se aventuren a salir a “horas intempestivas” como las diez o las once de la noche.
Caminas con cierta impaciencia, pues eso de ir solo por la calle a oscuras por muy tranquilo que sea el sitio, no te termina de agradar la mayoría de las veces. A esto hay que añadir que la perra, que es un poco cabrona, te tiene dando la vuelta al ruedo porque sabe que no la vas a subir hasta que suelte sus excrementos. Así que paciencia, y a esperar a que suelte el mojonaco (por supuesto, vas equipado con tus bolsitas-ikea para recoger el fruto de su trabajo del día).
Hoy no lo has conseguido evitar. Te toca pasar por delante del Mercadona de esta zona; a través de las lunas puedes ver los cajeros vacíos. Prácticamente es lo más iluminado que hay en una calle digna de figurar en algunos pasajes de los libros de Harry Potter. Y como viene siendo habitual, detectas a esos seres diminutos que tanto repelús nos causan a la mayoría. No falla. Un par de ellas al menos. Con sus movimientos rápidos, siguiendo un objetivo que desconoces, pues no hay ningún contenedor cerca (¿o sí?)… Cortas la cuerda a tu perro, para evitar ingestas no deseables, y aceleras el paso.
“¡Vamos, Phoebe!”. Sientes una especie de alivio cuando dejas atrás ese fragmento que apenas ocupa una veintena de metros. Y el animal, que por fin se compadece, suelta la morterada, en su posición de concentración. Lo recoges y te vas a casa. Hasta el próximo día.
Lo único malo es cuando te paras a pensar en cuál es el motivo por el que pululan esos insectos tan cerca del lugar en el que, casi a diario, realizas la compra, principalmente de comida. ¿Será el calor? ¿Serán las luces que proceden del interior? ¿Será el verano en sí?… Haré caso a la sentencia de Murakami: “En el mundo hay cosas que es mejor no saber”.
22 de septiembre de 2009. La fecha ya está marcada en el calendario. En esa fecha se inicia el periodo de inscripción para la Universidad de Lost. El colmo del frikismo.
Yo, amante como pocos de la Universidad. Ocho años en ella, para aprovechar la mitad, he visto la posibilidad de aunar dos de mis aficiones: la serie Lost, por un lado; y la matriculación universitaria, por otra.
Que hay peña que le gusta gastarse dinero en las tragaperras. Pues en mí, con dos cojones, la ludopatía es reemplazada por el “vicio” de inscribirme en carreras a las que no me presento a ningún examen.
Lo del colega que ganó 505.ooo euros y seguía apostando, un mojón de cabra al lado de mi gusto por la Universidad. Empiezo a sentir el complejo Van Wylder, y no termino de asumir que esos años ya pasaron, sí, de una puñetera vez, por suerte o por desgracia.
Pero, por otro lado, quién se puede resistir a un temario que te incluye Historia: Escritura Antigua sobre las Paredes; Filosofía: Yo estoy Perdido, por tanto, Yo Existo; Ciencia: Supervivencia Básica en la Jungla, o entre otras, en Arte: Inspiración y Expresión con Jack Bender…
1. Odias los aviones, te evitas un vuelo de tres horas y media.
2. Odias todavía más gastarte 400 euros para volar y estar un día y medio en una ciudad que está a más de 2.500 kilómetros de tu casa.
3. Seamos realistas: de Málaga a Holy Head hay casi 3.000 kilómetros (sólo la ida). 27 horas de viaje en coche (sin paradas). Alrededor de 400 euros en consumibles y peajes. Paso por el Canal de la Mancha. Ferry hasta Dublín. Pues, igual, no entra dentro de lo razonable.
4. No seas agonía. Ya lo has visto en Barcelona. A fin de cuentas, que va a variar en Dublín: ¿tres o cuatro canciones diferentes?, ¿el ambiente enloquecido de los profetas en su tierra?…
5. Hoy, 25 de julio, a la hora del concierto, como mal menor, te puedes poner el dvd del espectáculo en Slane Castle. En Dublín, desde tu casa, ¡casi lo mismo!
6. No te dejes engañar por las buenas críticas del primer concierto en Dublín. Seguro que las crónicas estaban escritas antes de que comenzara el show.
7. Tirar dinero de vez en cuando es bueno (?). Te ayuda a no perder la perspectiva de las cosas importantes de la vida: hacer la cama, mantener el suelo limpio, lavar los platos, preparar los trabajos del lunes que no servirán el martes, etecé.
8. Bono está viejuno, y está más pendiente de las visitas a la ONU (“Bono, quédate, te damos merienda, almuerzo, cena…”).
9. Si vas tú, habrá alguna cagada en el One, pues eres tú el que traes el calino a la canción.
10. Un concierto de U2 tienes más anuncios que un programa de Telecinco.
11. Como acudas a otro espectáculo tan grandioso de luces y colores, te va a dar un ataque epiléptico… y tu dominio del inglés no está para muchas bromas.
12. Si cantan Stay o Mysterious Ways, básicamente te jodes (¡vaya mierda de argumentación!).
13. La hormiga gigante esa, no parece muy consistente, mejor no exponerse por segunda vez…
14. Irse a un concierto fuera de tu país, sin estar de vacaciones es una locura. Es como si enlazaras dos semanas sin parar de trabajar ni un instante.
15. Es un buen pretexto para congraciarte con los “modernos”. “Fíjate tú, que tenía entradas para un concierto de U2 en Dublín y no me he dignado a ir”. Vamos, no le queda otra que pensar que eres gilipollas (opción, 90% probabilidad) o que eres un “tío guay”.
16. Los que tenían los asientos de al lado estarán más cómodos, dispondrán de espacio adicional donde sentarse, tumbarse, soltar la camiseta, vomitar o arrancar la silla. Piensa en que estás haciendo algo bueno por otras personas (que jamás lo sabrán ni te lo tendrán en cuenta).
17. Seguro que el 0,000001%, o menos, de lo que pagamos por las entradas se destinará a alguna causa humanitaria. Bueno, si no, al menos servirá para mantener en buenas condiciones el jet privado de la banda.
18. Hemorroides + Botes = Mala Idea.
19. Podrás ver el programa La Noria en directo: eso no hay dinero con que pagarlo.
20. Mis amigos que han estado en Dublín dicen que la peña allí es muy rara. Cuando les haces una pregunta, aunque no te entienda, no paran hasta que consiguen ayudarte. ¡Podría ser un choque cultural traumatizante para un español! (¿Dónde está la filosofía de escurrir el bulto, del “siga recto hasta el final, y después la segunda a la izquierda; ya por allí pregunte”).
21. El que no se conforma es porque no quiere. Es un buen ejercicio de autosugestión.
P.D. Como habréis deducido, el autoengaño no ha funcionado… ¡¡Mierda!! ¡Voy a tener que dejar de leer libros de Paolo Coelho!
Wendi Herrington, Muriel Duarte, Lewis Boyd, Sophie Penn, Rudy Curry, Julian George, Olga Corbin… No sé si os sonará alguno de estos nombres, pero yo, básicamente, me estoy haciendo rico a costa de ellos. Cada dos por tres, recibo un e-mail de alguno de ellos diciendo que me dan dinero a cholón, por trabajar a media jornada, de cuatro a siete de la tarde…
Diréis que eso es una chorrada, que en realidad es spam, como cuando te ofrecen las pastillas de Viagra. También podéis argumentar que alguien que tiene un e-mail que es cuchumelxtyz43@gmail.com o agarythkslwe59@hotmail.com, bueno, pues que no termina de dar mucha confianza. Pero, señores y señoras, ¡así no se puede ir por la vidad!, con tanta desconfianza. A caballo medio regalado no le mires el dentado.
De hecho, me he ido poniendo en contacto con cada uno de ellos y, muy amablemente, lo único que me han ido pidiendo son los datos bancarios para ingresarme el dinero y los de mis tarjetas bancarias (lo único sospechoso es que te pidan el código PIN, pero te explican que es por cuestiones administrativas: “bueno, si es eso vale”). En cuanto al trabajo, mejor que funcionario, sólo tienes que dejar tu número móvil y responder cuando te llamen en el horario susodicho. Vamos, que es mucho mejor trabajo que presentar los anuncios del Jet-Stender o del Perfect Toy. ¡Vamos! ¿Adónde va a parar?
La verdad es que normalmente es alguien hablando en idioma extranjero, pero entonces, tú te pones en plan Gila: “sí, ¿el enemigo?”, y el colega acaba por cansarse y colgar (puesto que una de las prohibiciones es que nunca puedes ser tú el que corte la llamada). Todavía no me han hecho los primeros “ingresos”, pero con todos los que me he puesto en contacto: Wendi, Muriel, Lewis, Sophie, Rudy, Julian, Olga… me han enviado “emilios” confirmándome que “en breve se realizará un abono de X euros en la cuenta señalada”. ¿Y todavía hay peña quejándose de la crisis? Por favor, ¡si desde que se comenta lo del tema económico, a mí no me paran de llover las ofertas para currar poco y ganar un pastizal!
Me muero de la impaciencia. Estoy deseando que llegue principios de mes para ir al banco a ver el fruto de mi trabajo y de mi confianza. Al tiempo.
Si entras ahora, verás que es una web para bajarte música pagando, para regocijo de algunos cantantes y grupos. Pero a principios de esta década, una vez enterrado Napster, el Audiogalaxy era una página brutal, en la cual sólo tenías que bajarte un programita y, desde ese instante, podías descargarte toda la música que quisieras… ¡llegando a velocidades estratosféricas de 3kb al segundo! Era brutal. Creo que tardabas tanto en poder escuchar la canción que por eso le dabas un valor enorme a tan “delictiva” acción. En sólo una semana podías conseguir bajarte un disco de once canciones, y te flipabas. Además, con lo bueno de que se reenganchaba automáticamente a la descarga, con lo que si se te “cortaba” (algo normal cuando tardabas tres horas de media en “robar” una canción), tampoco era un problema grande.
Después, pues como todo, se pusieron serios, en el plan: “Oye, primo, ¿esto cómo va a ser? No estáis atracando. Estáis delinquiendo. Sois peor que los nazis, los godzillas y los guerrilleros de Cristo Rey juntos”. Total, web de pago, como tiene que ser, y Audiogalaxy a tomar por culo (que digo yo: ¿No era suficiente el precio de la espera? ¡Joder! ¿No querrían que pagáramos por si conseguíamos descargar la canción?). El mismo camino que parece llevar la mula (you´ll never walk alone). Por suerte, aparecieron los Lphant, Ares y demás, que nos siguen permitiendo disfrutar del intercambio de archivos privados (o “archivos piratas”, según se mire).
Aquellas primeras incursiones tienen un encanto similar a los que puedan tener en televisión programas como Tocata o La Bola de Cristal, cuando la Red no estaba corrompida por hogares del cotilleo como el Tuenti, el Badoo o el Facebook, al igual que las televisiones se han plagado de patricias, grandes hermanos, javieres vazqueres, cantizanos y demás… ¡Ay! ¡Qué bonico era aquel Messenger de los cuatro emoticonos estáticos!
Anoche estaban repitiendo en la Fox (en España) los dos últimos episodios de la segunda temporada de Californication. A mí hacía ya más de año y medio que me la habían recomendado, pero entre Perdidos, Lost, la isla, el grupo de Locke, el misterio de Jacob, el cretino venido a más de Sawyer y todo eso, no había tenido tiempo de ponerme con la serie.
El caso es que, una vez desprendido de obligaciones, una noche, de pura casualidad, comenzamos a ver uno de los episodios. El caso es que me hizo bastante gracia, así que decidimos bajarnos las dos temporadas completas. El acierto fue pleno. Los episodios duran unos 25 minutos, lo cual hace que sea todo mucho más digerible; si a eso le sumamos que las temporadas tienen 12 capítulos, pues hasta mejor. Duchovny, tan amado como odiado, lo borda en su papel de escritor venido a menos desde que se traslado de Manhattan a Los Angeles: Hank Moody, incluso se llevó el Globo de Oro en 2008 al Mejor Actor en Serie de TV Comedia o Musical. Y está rodeado por un conjunto de personajes entrañables, desde su “mujer” Karen (la hermosa Natasha McElhone) hasta su agente Charlie Runkle (Evan Handler, Dave en Lost), pasando principalmente por Becca Moody (hija de Hank y Karen).
De izquierda a derecha: Becca, Karen, Charlie y Mia. Todos los quebraderos de cabeza de Hank Moody
Hank Moody es un personaje tan peculiar como grotesco. Una extraña mezcla de don Juan con un caballero andante. Ácido, deslenguado, en cierto modo sería un doctor House al que no le duele la pierna. Tiene el punto de mala leche para sacarle punta a todo, pero siempre con una sonrisa en la boca. Como el resto de los protagonistas, Hank Moody es como si tuviera una marcha más que el resto de los humanos. Es como si estiráramos un poquito más el comportamiento normal de una persona para dar lugar a las situaciones más singulares y, a veces, esperpénticas que pudiéramos imaginar. Y todo con sexo, mucho sexo para dar y para regalar.
En esta segunda temporada tiene el atractivo añadido de aparecer Lew Ashby, inspirado en el protagonista de la novela más conocida de F. Scott Fitzgerald. Se trata de un productor de música, loco de atar y alter ego del propio Hank, en torno a cuya figura se centrarán muchas de las tramas de la segunda temporada. Interpretado por Callum Keith Rennie, que igual os suena de Battlestar Galactica, este millonario pedirá a Moody que escriba su biografía. Oportunidad de oro para el escritor maldito de salir de la oscuridad en la que llevaba sumido en la última década, desde que escribiera su obra Dios nos odia a todos (adaptada al cine para escarnio del escritor para Tom y Katie como “Esa pequeña cosita llamada amor”).
Hank Moody, a ver si te pones a escribir algo de una puta vez XD
En su contra, los dos finales de temporada están forzados a más no poder. Tom Kapinos (de Dawson crece) no debía estar muy inspirado: en las dos ocasiones te quedas con una de Chuck que no puedes con ella. Ahora, en la tercera temporada, al parecer sin Karen (que vuelve a Nueva York por un buen puesto de trabajo), vamos a ver a Moody como profesor universitario. Escenario adecuado para semejante rompebraguetas… aunque eso será ya para finales de septiembre, como todo.
Hank Moody: nunca fue tan fácil follar sin proponérselo
El complejo de Lucky Luke se hacía cada más fuerte. Esa sensación de vaquero sacado de contexto empezaba a inquietarme. Y es que no era para menos: la cartera, las llaves de la casa, las llaves del coche, el monedero, los pañuelos de papel (alegría de los alérgicos), el bolígrafo, etecé, etecé, etecé. Resultado: dos kilogramos aprox. distribuidos por los bolsillos de los pantalones.
Efecto secundario: los vaqueros casi me llegan a la altura de las rodillas, pues resulta que Newton y su teoría de la gravedad van a ser ciertas. Así que no te queda otra que comprarte un cinturón, no como elemento decorativo y/o moderno, sino como producto fundamental de tu indumentaria para sostener los pantalones a la altura correspondiente, que una cosa es ser el Cachuli y otra el pingüino.
La solución pasaba por adquirir, por fin, un bolso de hombres, comunmente conocido como “mariconera”.
Hacía unos años, la mariconera no gozaba de un excesivo respeto. Era demasiado de mujer llevar un bolso con tus cosas. Si a ese añadimos una cultura del macho ibérico más desarrollada, había que tener un par para adquirir semejante complemento.
El proceso de metrosexualización de la sociedad no sólo cambió las tornos, sino que incluso, pasó de ser un instrumento denostado a transformarse en un elemento cool. Para llegar a la cúspide de tío guay, era imprescindible contar con tu mariconera. Si llevaba algún mensaje, entonces te podías llegar a convertir en la rehostia de tío.
Como yo tenía asumido que lo de perita no iba conmigo. Yo la adquirí por motivos eminentemente prácticos. O sea, traducido al universo msantaelliano tenía que ser lo más sosa posible. Un color marrón parduzco o verde marróneo sería ideal de la muerta.
¡Andaaaa! ¡Qué bien! ¡Qué comodidad! Liberado de prejuicios. Cogí mi mariconera y empecé a echar todo lo habido y por haber. De repente, los bolsillos se vaciaron y podía andar hasta con más soltura. ¡Fíjate!
Cuatro meses más tardes, no sé cómo coño lo he vuelto a hacer, la mariconera está repleta, y los bolsillos de los pantalones con más peso que antes. ¡Me cago en la “mare” que me parió!
¡Qué puto coñazo sacar las llaves de la mariconera! Siempre en el lugar más recóndito. ¿Y la cartera? ¿Pero cómo se puede perder algo tan grande en un bolso tan relativamente pequeño? Pues sí, se puede.
Y me pregunto yo: ¿qué cojones he puesto en la mariconera? Pues no estoy seguro, pero ahora mismo ocupa un lugar decorativo en una de las sillas de casa. Dentro de poco será como un cuadro de Picasso: no se podrá ni tocar por miedo a estropearlo.
La suerte está decidida. Ya han salido las listas definitivas del personal seleccionado en las Oposiciones de Magisterio de la Junta de Andalucía 2009.
Todos hemos sido o bien víctimas o culpables. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra a los genitales. No me creo que nunca te haya pasado, por descuido, porque no te ha dado la gana, con toda la intención del mundo… Me refiero a pedir algo prestado y nunca más se supo. En ocasiones, aceptar la petición es como el “sí, quiero” en una iglesia, ya sabes que va a ser “hasta que la muerte nos separe” salvo que medien abogados en plan mal rollo.
El caso es que a muchos nos da cosa pedir que nos devuelvan cosas que prestamos, ya sean libros, cds, películas, etc. Parece que tememos molestar al infractor “cabronazo” que lleva con una posesión nuestra desde tiempos inmemoriales. Ejemplos propios del autor:
-Msantaella como “mangui”: me llevo una serie de películas de la bahía del pirata de A.M. Entre ellos, una recopilación de cortos de la que me dicen: “no se te vaya a perder, que esto me ha costado un trabajo enorme recopilarlo”. Año 2004. A día de hoy, creo que no sé ni dónde está la cartuchera: ¿la devolví?, ¿estará en casa de mis padres? Me preocuparé cuando me llegue el aviso…
-El autor como “mangui” y “pardillo”: mi hermana me deja un libro de Antonio Machado (encima era la Antología), lectura obligatoria de COU (atiendeeeee, existía la EGB, el BUP y el COU; hasta había que estudiar para aprobar, ¡qué ignominia!). Hace ya más de una década. Finales del 97 (o sea, ha habido hasta un cambio de milenio y todo). El autor del blog le deja, a mediados del 98, el libro a una compañera de clase… y nunca más se supo. Todavía estoy confiado en que mi hermana prefiera a Lorca.
-Msantaella como “pardillo” brutal: año 1996. Lo del móvil… ni en sueños. De hecho, no tenía ni línea telefónica. Internet, a lo mejor había en Japón. Aquí, como mucho, estábamos con la Sega Mega Drive, que tenía unos juegos que eran la polla. Como la polla eran esos carismáticos personajes de Francisco Ibáñez llamados Mortadelo y Filemón. Yo, que desde pequeñito me cría en la cultura de la mortadela, había recopilado un importante conjunto de tebeos y demás con los citados héroes (no vamos a hablar de SuperLópez y demás peña, que me van a tildar de pirado del todo). Un colega que me comenta que “qué guay, que cómo mola, que viva Mortadelo, que viva Filemón, que viva la madre que nos parió” y me sacó otra Antología (esta vez de humor, porque la cosa debía tener risa). Hasta hoy y mañana, y el otro, y el otro… ¿Seguirá existiendo aquel volumen?
Bueno, pues todo esto se puede acabar. Este tipo de cosas, olvidos, vergüenzas, culpas y demás resultan que tienen una solución. Cortesía de J.D.C. y C.P. hemos descubierto devuelvemelo.com. La web es muy sencilla y muy simple. La típica obra de alguien que controla bastante de programación, y menos de diseño web (peor yo, que ni de lo uno ni de lo otro, sólo hay que ver este blog). El caso es que es una base de datos en las que puedes meter qué has prestado, a quién y cuándo. De esta manera, devuelvemelo.com se va encargando de ir “puteando” por ti al infractor/a. O sea, que ya te puedes evitar el apuro de: “oye, escucha, perdona, yo creo, pienso que, igual ya, quizás, si no te viene mal, a lo mejor, no estaría mal que me devolvieras el libro/disco/dvd de mi propiedad que te presté en el año 4 del perro Ricky”. Pues eso se acabó, puedes delegar la función “señor del frac” y que sea esta página la que se encargue del “marrón”, habiendo diversos formatos de “jodienda” en función de la afinidad con el “delincuente”.
Ejemplo de mensaje de reclamación: “devuelvemelo.com ha detectado que todavía tienes el objeto ‘…’, propiedad de …, y que te prestó el …. Como vemos que eres un incrédulo y hasta un poco chulo al haber obviado todas nuestras misivas, tomaremos medidas drásticas como, por ejemplo, publicar tu nombre en la lista de morosos para que todo el mundo sepa el tipo de persona que eres. Por cierto, hay 3 x 2 de Viagra en el Carrefour… no, por nada.”
Tampoco es que tengas el éxito asegurado, de hecho según las estadística de la propia página sigue habiendo más objetos prestados que devueltos, pero ¡qué coño! el caso es que también tú puedes dar por culo… sin necesidad de tener que irte a una campiña inglesa en medio de la nada (http://www.elpais.com/articulo/gente/orgia/350/personas/elpepugen/20090715elpepuage_4/Tes). Suponiendo que te dejen registraste…
Bueno, bueno. Muy fuerte la noticia. Lo de Risto en Telecinco, una tontuna. Resulta que érase una vez, en 1977, un avión que vuela con destino a Los Ángeles y se estrella en una isla perdida, de ambiente tropical. Con una serie de personajes, entre los que se incluyen un doctor que se consolida como líder y benefactor del grupo de supervivientes. Otro protagonista, enfrentado al doctor, convencido de los poderes de la isla. Un drogadicto. Un chulito que va de héroe. Una guapa inadaptada, centro de un triángulo amoroso… Y toda una serie de sucesos que vamos conociendo a través de flashbacks. ¿Os suena de algo la trama?
Pues ahora resulta que un productor ya con sus años, Anthony Spinner, cuyos momentos de gloria se situaron en los sesenta y setenta (incluso escribió un capítulo de Kojak), había preparado para la cadena ABC el guión del episodio piloto de una serie llamada Lost. ¿Cómo se te queda la cara? El pavo cobró 30.000 dólares, que ya era una pastaca en aquella época (ahora no se limpiarían el culo con él, aunque quién los pillara), y desarrolló 121 páginas de una serie que sería rechazada por la cadena en tres ocasiones: 1977, 1991 y 1994. ¡Atiendeeeee! (http://www.europapress.es/tv/noticia-lost-plagio-20090714184645.html)
Y en esto, que en 2004, de la mano de J.J. Abrams aparece una serie del mismo título y con una trama con unas coincidencias sospechosas que viene, básicamente, a revolucionar el panorama televisivo. Spinner se cabrea y los demanda, pero en la primera ocasión le rechazan la acusación por una cuestión de procedimiento. Ahora ha vuelto a la carga, y esta vez contra todos: cadena, productora… No se va a salvar ni el Tato. Y en esto que los de TMZ, que deben tener contratado (o untado) al sheriff de Los Angeles (¿cómo coño si no, se enteran siempre los primeros de todo?) hace pública un listado con 20 coincidencias entre su guión y el que estamos siguiendo fervorosamente: http://www.aolcdn.com/tmz_documents/0713_lost.pdf.
Jack se llama Braeman. Sawyer, Butch. Charlie, Kyle. Locke, Hagan… Y así, sucesivamente (brutal lo de “los primitivos” y “los otros”). Viendo los nombres que seleccionó Spinner, no es de extrañar que le rechazaran tres veces la propuesta. ¡Madre mía! A lo mejor estarían muy de moda en los setenta, pero ahora no lo termino de ver (podríamos adaptar la versión española con Florencio, Restituto, Agamenón o Candelaria, con todos mis respetos para las personas que tengan esos nombres).
Con todo, es difícil saber qué enfoque habría podido tomar la serie a finales de los setenta. ¿Habría sido a las series lo que Star Wars al cine? Otro factor serían las limitaciones económicas-técnicas que realizar una obra de estas característas habría podido tener. El parné del que disponen hoy día las producciones televisivas es más que respetable. ¿Habrían salido a la palestra personajes tan carismáticos como Linus o enigmáticos como Jacob? Y sobre todo, la cuestión más importante: ¿cómo habría terminado la serie?
A ver si va a resultar que llevamos cinco años, va para seis, esperando el desenlace de Lost, y hay un hombre que conoce la respuesta a esta pregunta desde hace más de treinta años. ¿Y si le da por reventar el que posiblemente sea uno de los finales más esperados de la Historia de la Televisión?
Esto no puede ser, yo voy acabar creyéndome que Anthony Spinner en realidad no existe, que es otro de los personajes de la iniciativa Dharma, o puede que incluso, sea el rival de Jacob del último episodio de la quinta temporada. Los misterios de la isla se multiplican… incluso fuera de ella.
Como mi hermana está en el ajo, he aquí los enlaces de la Junta de baremación y resultados de las recientes Oposiciones al Cuerpo de Maestros de la Junta de Andalucía:
Después de habernos aburrido con el Windows Vista. Creo que no lo he tenido instalado más de media hora nunca. Agradecidos de que hicieran un navegador que realzara los valores del Firefox. Tras haberse metido en terreno Google, en el enfrentamiento entre el gigante ¿anquilosado? y las fuerzas del crecimiento exponencial, con un buscador con un nombre que mueve a risa: biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing, como la imagen que suele tener de fondo (vamos a hacer un google pero en versión paleto-guay). En fin, una vez realizado todo una serie de movimientos con mayor o menor éxito, Microsoft, por fin, ya era, menos mal, ha decidido suprimir, eliminar, enterrar, guardar en el baúl de los recuerdos, exterminar, aniquilar el Windows Vista. ¡Aleluya! Ya no está Gates, o sí, y Steve Ballmer (la otra cara de Jano-Microsoft) ha anunciado el Windows 7, que pondrá fin al susodicho Vista, y con el que intentará zafarse de la posición del perrito a la que parece estar sometiendo Google a la Compañía en los últimos tiempos.
No es ésta la única medida anunciada por la macrocompañía. También han apuntado que el próximo año sacará una serie de aplicaciones de Office gratis por Internet, con untamiento de vaselina incluida. ¡Ojo! Que no es que lo regalen, que ya sabemos que esta peña es menos de regalar, que son de la escuela de Teddy Bautista; sino que pondrán una serie de sencillas herramientas de los programas del paquete a disposición de los usuarios online… o algo por el estilo. Al final, seguro que acaban dándonos gato por liebre… y sin preservativo.
Y mientras tanto, ahí están, poquito a poco, introduciendo el dedo mágico en el orto amplio de Microsoft los señores Sergei Brinn y Larry Paige. Empezaron con Google. Lo de YouTube escoció. Con el Chrome han seguido en su línea porculera (para los microblandos, claro); si bien lo tienen difícil para competir contra el navegador que viene predeterminado en la mayoría de los ordenadores del mundo. El Android era lo siguiente. Y ahora, lo que todos estábamos esperando. No sabemos si saldrá bien, pero ahí estará. El sistema operativo “propio” de Google: el Chrome OS, que los que entienden dicen que no es más que una versión del Linux (pero, bueno, ¡ni que Bill Gates hubiera inventado el sistema de ventanas!). En un principio, irá sólo en ultraportátiles, pero ya están negociando para que vayan de series con importantes marcas de ordenadores: Acer, Asus, HP, Toshiba… No está Dell, una pena. Eso ya no sería el dedo, sería introducirle todo el puño por el conducto anal: ¡biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
Tras más de veinte años de reinado indiscutible y discutido, vendrá bien un poquito de competencia… Esperemos que la peña de Google no se corrompa demasiado y que no acaben haciéndonos ambas dos la jugarreta típica de las grandes teleoperadoras (Movistar/Vodafone/Orange = por el culo te la estrujo). “Tú me das cremita, yo te doy cremita…”.
¡Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!
Mi propuesta para imagen de fondo del navegador Bing. ¡Es increíble que todavía no me hallan respondido!
Increíble, pero cierto. La noticia ha llegado tarde, como el manga protagonizado por Uzumaki a España. Pero en su intención de conseguir llegar a no sé que grado Hokage, el dibujo animado ha dejado preñada a la protagonista de Crepúsculo, ante la atónita mirada de Robert Pattinson y Taylor Lautner.
Ramoncín, tras ser despedido, digo, tras abandonar Operación Triunfo, se ha apresurado a asegurar que él ya lo estaba viendo venir. Risto, por su parte, se ha limitado a repetir que detesta OT y no sé qué historia de orificios. Noemí Galera ha sido más clara, e imitando a Tyra Banks, le ha dicho a Pattinson: “Ya no tienes excusas: ¡ahora muérdeme a mí!”.
Los datos siguen siendo confusos, pero los malhablantes sugieren que es falsa, que una lacia como Kristen Stewart no puede haber sida preñada por Naruto, que C-3PO tenía más probabilidades. Latoya ha sido una de las principales defensoras de esta tesis.
Paris Hilton se ha apresurado a señalar que, posiblemente, esté embarazada de Cristiano Ronaldo. A lo que el portugués ha respondido: “A mí que me registren. Eso es cosa de Naruto”.
La guionista Melissa Rosenberg también ha sido señalada con el dedo acusador. Apuntan que la mezcolanza de Dexter con Twilight le ha ocasionado un delirio psicótico, que esperamos que no le afecte para la cuarta temporada del “entrañable” personaje.
Lo que sí parece seguro es que Berlusconi no va a ser el padre de la criatura, pues las revelaciones de Patrizia D´Addario sitúan al primer ministro y magnate italiano en una de sus orgías, a la que no estaba invitada Kristen, en el momento de su preñez.
Zapatero respira hondo: “¡De esto no me podrán hacer responsable!, ¿no?”.
A todo esto Kristen Stewart sólo ha respondido: “¡Yo he venido a hablar de mi película! ¡O hablamos de mi película o me voy!”. Mientras que Naruto ha sido más explícito: “¡Joder, que sólo soy un dibujo animado! ¡Id a tocadle los cojones a Son Goku!”.
Periodismo serio y veraz de la escuela de W.R. Hearst. Chúpate ésta, TMZ.
Una peli que empieza explicándote el concepto “hacer la cobra” hay que reconocer que promete mucho. Si a eso, después, va añadiéndole, condimentando el festín con “el abrazo del koala” o “la postura del lemur”, su atractivo se multiplica. Pues sí, estuvimos en el cine viendo la “pilícula” Pagafantas, de Borja Cobeaga.
Creo que es difícil, por lo menos entre los hombres, no ser un “pagafantas” o haberlo sido en algún momento de tu vida. Por ello, no puedes dejar de identificarte en muchos momentos con Chema, personaje interpretado por Gorka Otxoa (¡Vaya semanita!), y su creciente y sistemática humillación con el objetivo de conseguir el amor inalcanzable de Claudia (la argentina Sabrina Garciarena, de la misma nacionalidad que su protagonista).
El muchacho se va dejando llevar por la ilusión, quedando en ridículo ante todos, y cagándola una vez tras otra. Como los demás personajes mantienen una dignidad ante el comportamiento del personaje, este contraste hace que el espectador cobre una mayor conciencia sobre lo absurdo y trágico-cómico de las situaciones que se suceden.
Potenciando al personaje principal, está el tío Jaime (Óscar Ladoire, ¡atiendeeeeee, A.M.!), alter ego de Chema, que puede vislumbrar su futuro en el “pagafantismo” sesentón de dicha figura. Los chanantes Julián López y Ernesto Sevilla también tienen sus momentos en la obra, para regocijo de la muchachada. Especial atención, a los momentos estelares reservados a la señora Begoña (María Asquerino, Goya a la Mejor Actriz de Reparto en 1990).
Y ahí Chema, que no Antxón, arrastrado por la sonrisa de una mujer que le trata bien y que llega a considerarle su “mejor amigo” (¡aaaaaaaaaaaaaaaaah!), cuando el pobre chaval (la historia transcurre entre sus 26 y 27 años) lo que verdaderamente quiere, y todo el mundo menos Claudia parece haberse dado cuenta, es mojar el churro (eso sí, con regularidad, no para rollo de una noche). Y tú ahí, viéndolo, observándolo, observándote a ti mismo en situaciones similares en las que has interpretado con la dignidad-indignidad correspondiente el papel de “pagafantas”… y no puedes parar de reírte de él/ti mismo.
A lo largo de la película, seremos testigos de una gradual degradación “pagafantiana” de Chema, llegando a momentos tan estúpidos como la “falsa boda” en aguas internacionales para conseguir que a Claudia le den los papeles (incluido polvo nupcial con el novio argentino, presente en la ceremonia, ante los atentos oídos del Pagafantas, con mayúsculas.
Al final, pues ocurre lo que tiene que ocurrir, o sea, que el Pagafantas sigue siendo un auténtico Pagafantas. Amén. Alguien podría haber tenido la tentación de hacer que se enrollaran al final los personajes. Pero, nooooo. El espíritu de la película se mantiene. La esencia se respeta. Y se evita una tropelía para cerrar la obra como hubiera sido un lío entre el Pagafantas y el objeto de deseo. El “pagafantismo” “triunfa”, y Chema pasa de la categoría de “amigo” a la de “hermano”, como tiene que ser.
Una nueva muestra de que en España, la gente que viene de la televisión parece estar más preparada para ofrecer al espectador historias interesantes, que sean capaces de enganchar al público mediante un buen guión (en este caso del director Borja Cobeaga y de Diego San José). Algo que, según se observa, no han asumido todavía muchos cineastas, prestos a la lágrima fácil y a las quejas por el mal estado y mal trato al cine nacional. Ellos/as, a su manera, también son unos magníficos PAGAFAAAAAANTAAAAAAAAAAAAAS.
¡Ahora, Chema! ¡Suéltala y que se dé un mamporrazo! XD
Transformers II, que tiene otro nombre, pero que no sé cuál es (tampoco es que haya puesto excesivo interés por quedarme con el título) está suscitando una serie de incidentes, como Lost, que van a acabar por hacer que desee ver la película, o lo que sea.
Para empezar, mi querida Fox, la quiero casi tanto como el canal que está encendido casi siempre que estoy en casa (que tampoco es que sea mucho tiempo), hace unas declaraciones señalando que el visionado de la “obra” puede provocar problemas cerebrales. O sea que ni Risto Mejide podría hacer peor campaña por OT. Además, añadía que no se explicaba cómo ese tipo de “productos” podían salir adelante. Esta chavala no tira piedra contra su tejado, va directamente a los cimientos. Una figura.
El director, Michael Bay (Bad Boys, La Roca, Armageddon, La Isla…; nominado en dos ocasiones al Razzie al Peor Director, dicho sea de paso), la reprende. Indica que sus declaraciones (las de Megan, no las suyas propias) son ridículas y frutos de su juventud. Y encima, con toda la cara, se vanagloria con unas perlas que no tienen desperdicio: “Nicolas Cage no era un gran actor cuando lo contraté, tampoco Ben Affleck antes de que lo pusiera en Armageddon” (http://www.fotogramas.es/Noticias/Michael-Bay-pide-mas-humildad-y-gratitud-a-Megan-Fox). ¡Ole, ole y ole! Sólo tenemos que obviar que Nicolas Cage ganó el Oscar por Leaving Las Vegas, obra que no es ni mucho menos de Bay, antes de aparecer en La Roca, y que Ben Affleck ¿cuándo coño ha sido un gran actor? Inclusive éste ganó el Oscar el Mejor Guión antes de intervenir en Armageddon por El Indomable Will Hunting (con otro “artistazo” llamado Matt Damon). No quiero hablar de Will Smith, que con El príncipe de Bel-Air gozó de una popularidad que Bay no va a conseguir nunca (salvo que se acueste con Megan Fox y se haga público), por mucho que lo dirigiera en Bad Boys.
Con este tipo de enfrentamientos verbales se consigue aumentar el interés en torno al estreno de una película. Los líos amorosos venderían más. Y no te digo si aparecieran unas fotos de la chica en topless… Pero ya, para más inri, leo una crítica demoledora en otro medio. Y nunca en mi vida había deseado ver una película que sé que tiene que ser una auténtica bazofia. En casi todas las publicaciones, las críticas suelen ir valoradas del 1 al 10, o de 1 a 4 ó 5 estrellas, dependiendo del medio en cuestión. Pues a Transformers 2, o cómo se llame, no se le da ni la mínima puntuación. ¡Con un par! Y el crítico se cebaba con Bay de tal manera que me iban a sangrar hasta las almorranas de tanto partirme el ojete.
Es difícil resistir tanta tentación. La posibilidad de ver una película que probablemente te saque los colores de vergüenza ajena se antoja, con Megan Fox, como un delicioso sarcasmo. En fin, habrá que visionarla y estar “agradecidos” a Michael Bay por tal “logro”. No todo los creadores consiguen el calificativo de “Peor Película de la Década” para una obra suya… Y eso también tiene su valor. ¡Ánimo, Michael (Bay)! ¡Seguro que este año consigues tu anhelado Razzie!
Como no podía ser menos, a fin de cuentas todo el post no era más que un pretexto, una fotaca de esta muchacha jamelga de tan buen ver (por detrás, todavía, de Christina Aguilera).
P.D. Había una foto más sugerente, pero ya lindaba con el género adulto/mayor-de-edad/tres rombos.
¡Ay, Megan Fox! ¡Tú sí que nos vas a provocar un "aneurisma" en el cerebelo!
¡Verano! ¡Qué hermosa estación! Días más largos. Más horas de sol de verdad. Más calor. Las mujeres visten con menos ropa, alegrando la vista de los varones. Los hombres también llevamos menos ropa, para desgracia de las féminas. La horteridad alcanza cada año nuevas cuotas en todos los aspectos imaginables: moda, música, tatuajes… Las televisiones inician una competición, en la que ponen toda la carne en el asador (toma ya, frase hecha made in Periodismo), por ver quién pone una programación más deleznable, “alcanzando” las cotas más ínfimas de calidad imaginables. Las series, de vacaciones, como los críos: nada de Lost, nada de Dexter, el dr. House fuera de escena, sin noticias de Sheldon, Hank Moody desaparecido… Deportes, pues tampoco: ni fútbol ni ACB ni NBA; sólo un Tour cada vez más descafeinado (le pondría la guinda que lo presentara Jesús Vázquez), y unos torneos de verano que están a la altura de la parrilla televisiva. El cine tampoco está como para tirar cohetes… Y de salir con los colegas, cómo no te lleves un tupperware y las bebidas compradas en el Lidl, mejor ni hablar.
Parece que el verano es cosa de críos y profesores… ¡Ah! ¡Y se me olvidaba! También de los seguidores del Real Madrid, que atestan el Bernabeu cada semana para la presentación de un nuevo jugador (hoy tocaba Benzema, que es como Güiza pero en francés), aunque yo sigo pensando que el verdadero motivo es que la refrigeración del estadio funciona de puta madre… No todo iba ser malo en verano (aunque para ello tengamos que obviar las declaraciones de Aznar amenazándonos con el hecho de que todos los días piensa en “volver”, como Almodóvar pero con el pelo más rebelde).
La chica me estaba mirando alucinada. Y yo, en el colmo de mi estupidez, estuve a punto de preguntarle: “¿Y no lo sabes tú?”. Pues allí me encontraba, en una de las cajas del Fnac, con cara de lelo, cuando la muchacha que me estaba atendiendo me señala que introduzca el PIN de mi tarjeta (de débito) para poder realizar el pago de la compra.
“¡Cojones! Si es facilísimo. Es casi tan estúpido como el 1234 o el 9999″. Pero nada, me aturrullo, me quedo en plan imbécil y tras, por fortuna, descartar plantearle la cuestión a la cajera, se me viene a la cabeza una felicísima idea (brillante, genial, por supuesto): “¿No hay otra solución?” (yujuuuuuuú, escuela de cracks). “Sí, puede pagar en efectivo”. Esa opción no sería mala, sino llega a ser porque rara es la vez que tengo un puto duro encima, así que como alternativa, alegre y satisfactoria, concluyo que lo mejor va a ser pagar con una tarjeta de crédito, para que firme y punto: ni PIN, ni tontunas, ni “ná de ná”…
Desde entonces, cinco días tratando no sólo de acordarme de los cuatro dichosos números, sino tratando de descubrir qué cojones hice con la carta en la que me indicaban la numeración (ya me puedo imaginar que estará con Bin Laden o por ahí).
Y esta noche he estado a punto de mezclar el ácido clorhídrico con sulfato de sodio, vamos que la iba a liar parda (http://www.youtube.com/watch?v=ICQrvG6jfOA). Atención a la jugada, me meto en la página de los Lakers, pues han fichado a Artest (sí, el tío que él sólo se iba a pelear con todo el estadio de Detroit). Y con el tema de Cristiano Ronaldo, me da por preguntarme: “Oye, tú, ¿cuánto costará la camiseta del pavo este (sin sangrar)?” Y me encuentro que 90 dólares. Y ya me da por cuestionarme: “¿Y Gasol?”. Lo mismo. Y entonces que se enciende la “lucecita” y caigo en la cuenta de que, vaya mierda de fan/adepto que soy: ¡nunca he entrado en la página de los Bulls! Sí, el tío gilipollas que estaba buscando como loco la camiseta de Michael Jordan en la Quinta Avenida, no se le ha pasado por la cabeza echar un vistazo a la web oficial de Chicago. Y en eso que entro, y que me encuentro un cuadro muy guapo, a mano, de una imagen que sí pude compra en Nueva York: “Air” Jordan volando, a punto de machacar el aro. De estas fotografías que te ponen los pelos como escarpia. Y en esto que me da por seguir buscando, y que no encuentro la camiseta de Jordan (sí la de Pippen, pero está también estaba en la NBA Store de la Quinta), y que, fíjate tú, hallo, descubro, nada más y nada menos, señoras y señores, niños y niñas… un balón Wilson… autografiado por Michael Jordan. ¡Aaaaaaaaaah! ¡Qué pesadilla! ¡Casi 1.500 dólares que no tengo y que me ha rondado por la cabeza gastarme (eso sí, el número del PIN sigue sin dar señales de vida)! ¡Qué la lío parda! Por suerte, no tengo tarjeta de crédito que aguante ese límite… ¿Y si puedo pagar con PayPal? ¡Fuera, fuera!
Msantaella, déjate de gilipolleces y concéntrate en los números en los que te tienes que concentrar: 4, 8, 15, 16, 23, 42… ¡Uuuf! Ahora todo vuelve a estar en su sitio: orden dentro del caos.
Me cago en Sócrates. Me meo en Platón. Le suelto una boñiga a Aristóteles… y a los que estuvieron antes, también a todos, desde Parménides hasta Heráclito. Gracias a ellos, o desgracias a ellos, nos han estado intentando imbuir desde hace centenares de años de la idea de que ¡viva la meritocracia!, ¡arriba la democracia!, ¡olé la madre que nos parió!
Eso sí, mucho rollo patatero, pero con sus esclavos, sus “bárbaros” y sus mujeres, cosas que no entraban en discusión, porque eso tenía que hacer así. Y actualmente, desde que eres crío, te inculcan la idea de que tus méritos, tu capacidad, tu actitud, tu preparación y/o tu inteligencia forman un compendio que establecerá y determinará tu éxito en la escala social-laboral. ¡Y un cojón de pato! ¡Eso no ocurría ni en el “mundo de las ideas” de Platón! ¡Un mojón! ¡Una mierda!
Pero, claro, el concepto de “meritocracia” es como el de la “vida en el Cielo” del cristianismo (no el de Ronaldo): sirve para mantener vivo el sistema y que la cosa vaya tirando… ¿Y si te dijeran desde crío la verdad: “oye, escucha, por mucho que te esfuerces y te prepares, ves a aquel tío que no sabe hacer la “o” con un canuto, pues ése, como su padre es tal, siempre va a estar por encima tuya y si, por casualidades de la vida, tuvieras el “infortunio” de llegar “más alto” que él, ándate con ojo”?
Probablemente si nos hubieran adoctrinado de esta manera, todos seríamos una panda de cabronazos, pero al menos, el punto de partida sería similar y todos estaríamos expuestos a las puñaladas en igualdad de condiciones, dando y soltando navajazos, como un buen pascual duarte… Que la espada de Damocles se cierna sobre nosotros.
Más de 80.000 personas esperando ansiosos. Y ahí está, él, Cristiano y Ronaldo. Dos por uno. El Bernabeu a reventar. El acto, como si de la investidura de un rey se tratara. Todo ceremonia, todo protocolo, todo gala. A falta de pan, el circo siempre parece funcionar. Supongo que el primer contacto con la estrella habrá sido gratis. Floren para ese tipo de cosas suele tener mucho tacto: que lo vean de balde y que, después, pasen por caja y se gasten los 85 euros en comprar la camiseta de CR9. Si el 2,5% de los que han acudido al estadio adquiere esa parte de la equipación el montante asciende a 170.000 euros. ¿O es que creíamos que los 94 millones de euros (más los diez de comisión que se ha llevado el agente) iban a aparecer de la nada?
Yo es que sigo siendo demasiado de Zidane. Es más, cuando le dio el cabezazo a Materazzi en la final del Mundial, yo ya sabía el “espagueti” se lo merecía. Estaba claro: por un lado, un defensa italiano; por otro, Zidane. ¡Por dios! ¡Blanco y en botella! Y ahora nos traen a este hombre, presentado en el mismo envase, tratando de hacernos creer que el contenido es si no el mismo, casi idéntico (algo parecido a lo que nos tratan de vender con LeBron y Michael Jordan -en estos días hay que especificar un poco-).
En fin, la cosa está muy mala. Con algo habrá que ilusionarse. Ya tendrá tiempo la Realidad de meternos una hostia… again. Pero mientras tanto nos sumaremos a la algarabía y gritaremos “¡Viva Kaká!”, digo “¡viva Cristiano Ronaldo!”…
El otro día circunstancias que escapaban a mi control me obligaron a salir de noche, de marcha me refiero. Diréis: “¡vaya gilipollez, como cualquiera en fin de semana!”. En mi caso concreto, que nunca me ha gustado excesivamente este tipo de festejos, pues si es algo excepcional y por ello, lo comento como el hombre que ha vivido toda su vida en Oliva de la Frontera y, de repente, se encuentra en París: se encuentra fuera de lugar, en un sitio cuyo idioma no domina y viendo a peña comportarse de una manera “ilógica” (después, descubres que no es así, sino que, simplemente, tú no controlas los parámetros que rigen la situación).
Así, por ejemplo, una de las premisas es que si sales de marcha (al menos en la costa mediterránea), estás obligado/a a aguantar como mínimo hasta las cuatro de la mañana. Eso es como el bautismo para los cristianos, condición sine qua non. Sólo una excusa de fuerza mayor te podría librar de irte antes de esa hora, por supuesto, previo aviso certificado y homologado por todos los componentes de la parranda. O sea, como mínimo, tienes que apuntar que a la mañana siguiente tienes que madrugar a las siete de la mañana para coger un avión y visitar a tu madre, a la cual llevas sin ver seis años. Con eso, pues ya podrías colar.
A partir de las cuatro, ya puedes intentar irte. Aunque no falla: siempre vas a tener a amigos/as que te den el coñazo para que no te vayas por lo menos hasta que le hayáis pasado la fregona al bareto y el dueño os haya dado las llaves para cerrar. Que digo yo: ¿de verdad es necesario regresar a tu casa cuando el sol ya te molesta la vista? Aun así, si te empeñas, lograrás irte, quedando como un bastardo/a traidor/a, fracaso a la causa. Eso sí, la huida te costará al menos tres cuartos de hora. La opción de “despedirse a la francesa” es aquí casi la mejor opción. Esperas a que las “almas de la fiesta” se despiste y “adiós, muy buena, si te he visto no me acuerdo”.
Alcohol y otro tipo de sustancias psicotrópicas merecen todo tipo de comentarios. Si no bebes y sí sólo te endrogas bajo prescripción médica, entonces no te queda otra que sentirte como una especie de personaje de una novela de Kafka: “¿dónde estoy?, ¿qué hago yo aquí?, ¿de dónde me han salido estas patas?”. Bailes frenéticos, morreos inexplicables, trabalenguas, amistades inverosímiles y demás rarezas se suceden por obra y gracia de Legendario, Smirnoff y el sr. Ballantines, entre muchos otros.
La música es otro de los puntos a destacar. ¿Por qué hay un porcentaje tan alto de mujeres a las que le gusta bailar? ¡¡Casi todo tipo de música!! Da igual que sea Loquillo que la Carrá, que el Chiki-Chiki o que una sesión “infumable” dance. Si estás en un bar con música decente, la noche se te puede hacer amena, pero si te “encierran” en un cuchitril house-techno-calorreo, vas servido. Más te vale tener buena compañía, para que la noche no te sea muy larga… Por lo menos para aguantar hasta las cuatro (yo creo que alguna noche he salido y desde el primer minuto iba contando lo que restaban para la “hora clave”: “¡MIERDA, SÓLO SON LAS UNA MENOS CUARTO!”).
En esta última salida se dio una circunstancia muy particular. No sé si será la moda ahora. Lo tendré que preguntar entre mis colegas más aficionados al jolgorio nocturno. Hubo un momento en el que mientras sonaba el Song 2 de Blur, en la televisión y en la imagen proyectada sobre una de las paredes nos ponían un fragmento de una película pornográfica. ¡Coñooooo, y nunca mejor dicho, que tengo el potorro de Celia Blanco en toda la cara! Supongo que como quieren acabar con el “botellón”, es una de las nuevas técnicas de marketing de los pubs para captar clientes/adeptos.
Y finalmente está el tema de la policía local. ¿Cómo les va a la marcha? Resulta que sólo hay dos formas de encontrártelos: o poniéndote una multa por estacionar mal o saliendo de juerga. Claro, con la asociación que tienes preconcebida sólo puedes pensar: “¡Se acabó la fiesta! ¡Algo malo se andará!”. Pero no es así. Se limitan a dar vueltas, para hacer unas horas extras con las que aumentar sus ya de por sí abultadas nóminas (no todos los jóvenes en España son mileuristas: los hay que son policías locales).
“¡Fracaso! ¡Fracaso!”. Escuchaba a mis espaldas mientras ponía pies en polvorosa. Un rato, sí; pero sigo prefiriendo el día, cuando la luz del sol aumenta la transparencia del comportamiento humano, tanto para bien como para mal. Por la noche, no comprendo muy bien qué se busca o de qué se huye… La oscuridad me perturba.
Puestos a ser críticos, podemos decir que en determinadas zonas del estadio había momentos en que no se escuchaba demasiado bien (algo que me podrían contradecir los que estaban en las zonas al aire libre). Podríamos comentar que hacer de una de las mejores canciones del disco una versión maquinera, como fue el caso de I´ll go crazy if I don´t go crazy tonight, en plan canción del Pop no mola nada (pero también cientos de personas que se “volvieron locas con el tema” me podrían mandar a freír espárragos). Lo que nadie puede negar es que cuando va a finalizar el concierto, cuando tras hacer una brutal Where the streets have no name, le toca el turno al Himno de U2, la canción que puede que estuviéramos ansiando la mayor parte de los que estábamos allí: el One; cagarla en ese momento, es de las Cagadas con mayúsculas, épicas. El estadio extasiado, noventa mil personas allí, completamente expectantes y, de repente, te encuentras escuchando algo que no habías oído en tu vida. Observas a The Edge girar la cabeza y fulminar, en plan Darth Vader, a uno de los técnicos… Y Bono, cada vez más cabreado: “Stop, The Edge“. Sí, sí, todo ese en medio de la canción con la que cierran sus conciertos U2 (antes de los bises). Parada de la canción, nos quedamos con cara de palo y Bono que vuelve a cantar: “Did I disappoint you or leave a bad taste in your mouth?”. Creo que hasta Bono vería lo irónico de reiniciar la canción con esta frase (“Te decepcioné o te dejé un mal sabor de boca?”). Sigo pensando que ponerse la camiseta del Barcelona fue el auténtico gafe. Y de ahí a lo del bis, en el que tampoco estuvieron muy atinados, parecía que les podía el cansancio y el cabreo… Y no quiero hablar de las múltiples inserciones de campañas de beneficiencia, pues como decían los de Muchachada, Bono es “rock” y “compromiso”: África, agua, Aung San Suu Kyi…
Y pese a todos los peros habidos y por haber, el estreno de la gira mundial de U2, en el concierto de Barcelona de ayer 30 de junio fue colosal, apabullante. También era la primera actuación en directo, con lo que errores iba a haber (el de sonido puede que no tenga la oportunidad de volver a pringarla). Tras vivirla en directo, no puedes dejar de sonreír cuando oyes comentarios despectivos sobre los viejunos U2 y lo que molan los conciertos de grupitos que han sacado un par de discos o tres, y a los que se pretende encumbrar…
Lo siento, pero no… El Rock, le duela a quien le duela, es un concepto, que abarca no sólo un buen directo, una imagen o un conjunto de canciones de calidad. El Rock es un espectáculo. Podríamos decir que una abstracción de cosas concretas, algo con mucho de paradójico y con mucho de fe por parte de los componentes de la banda. Y está claro que en eso sólo hay dos grupos en el mundo que se lo puedan permitir: U2 y los Rolling. Por mucho que lo intenten, el resto de grupos todavía están en el nivel de tirar piedras con hondas, mientras que estos dos tienen a su disposición tanques de última generación. Sólo con la puesta en escena arrasan, marcan unas diferencias abismales.
El gigantesco macroescenario de inspiración gaudiana, un juego de luces desplegables enorme encima de escenario, escaleras giratorias, conexión en directo con la Estación Espacial, chaquetas galácticas… A todo ello le sumamos las canciones del nuevo álbum, empezando por Breathe y acabando por Moment of surrender, seguido por los clásicos de los clásicos: Pride, With or without you, Sunday bloody Sunday, I still haven´t found what I´m looking for, aderezado por temas maravillosos que no suelen ser asiduos en sus conciertos como Ultraviolet o In a little while, y sumado al recordatorio que tributaron a Michael Jackson (era conocida la rivalidad Michael Jackson-U2, principalmente en el choque entre los Bad/The Joshua Tree y los Dangerous/Achtung Baby), a quien dedicaron Angel of Harlem (con interpolaciones de estrofas de canciones de MJ como Man in the mirror). Todo suma. Detalle tras detalle. Y al final, no puedes negar lo evidente: esto es uno de los mayores espectáculos que puedes presenciar actualmente en el mundo. Los “peros” aquí valen poco.
Listado de canciones U2, concierto 30 de junio en el Camp Nou (Barcelona):
Breathe
No Line on the Horizon
Get On Your Boots
Magnificent
Beautiful Day
I Still Haven’t Found What I’m Looking For
Angel of Harlem
In A Little While
Unknown Caller
Unforgettable Fire
City of Blinding LIghts
Vertigo
I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight
Sunday Bloody Sunday
Pride (In The Name of Love)
MLK
Walk On
Where The Streets Have No Name
One
——-
Ultraviolet
With Or Without You
Moment of Surrender
P.D. Como se puede ver, siguen, de momento, en el olvido el Pop, el Zooropa y el October, algo que fue habitual en el Vertigo Tour.
¿Merece la pena gastarte una pasta, darte un madrugón que no te metías desde tu época de estudiante y meterte en un coche 1.000 kilómetros para ver un concierto de los viejunos U2 en Barcelona?
No estoy tan seguro. A ver si mañana despejo la duda (a ser posible de forma positiva XD)…
Bueno, como veo que hay mucho despistado y gracioso. Recordar, para las personas que vienen de Marte, que el que ha fallecido es MJ: Michael Jackson. El “Rey del Pop”, no “Dios”. ¡Larga vida a Michael Jordan!
Y de nuevo, el vídeo más brutal de Michael Jackson, con una coreografía que te pone los bellos de punta: Smooth Criminal.
P.D. Si la leche esta no funciona, presionar dos veces sobre la imagen para ir a YouTube
Lo siento, Piti. Al final no va a poder ser. Uno de tus sueños no se podrán hacer realidad. Varios meses especulando sobre qué fecha pillar para ir a ver a Michael Jackson a Londres, buscando el mejor precio en la reventa para intentar encontrar unas buenas localidades, y resulta que Jacko se nos ha ido. Sabíamos que no estaba bien, pero a todos nos ha sorprendido que se haya marchado así, tan de repente.
Creo que es la muerte de la música más relevante desde que falleciera el otro “Rey”, el dios Elvis. No es que me olvide del homicidio de Lennon, pero es que John cuando fue asesinado ya no formaba parte de The Beatles, se dedicaba a la experimentación y pese a su fama, no era exactamente lo mismo que el ultra-amado/ultra-odiado “Rey del Pop”.
En breve, he de suponer que aparecerán los primeros “yo he visto a Michael Jackson”, tan propios de las megaestrellas. ¿Lo verán en Las Vegas? ¿En Londres? ¿En Manhattan? ¿En Puerto del Rosario?
Y mientras tanto, el Thriller continuará aumentando su ventaja con respecto al segundo álbum más vendido. Youtube reventará a visitas con los vídeos de Jacko (http://www.youtube.com/watch?v=gCqQ2JcQWGs, ya sé que debería poner el Thriller, pero soy más del They don´t care about us). La MTV le dedicará el día. Se prepararán películas. Biografías autorizadas y no autorizadas. Programas sacando lo bueno y lo peor de lo peor del personaje. Y el Piti seguirá buscando “el hombre en el espejo”…
No es que haya sido una persona especialmente de mi devoción, pero no se le puede negar su valía y su influencia como fenómeno musical. Recuerdo perfectamente cuando era crío, y sólo había dos canales de televisión, cómo constantemente repetían (y sistemáticamente cortaban) su vídeo de Thriller. Después llegarían sus Smooth Criminal, Black or White et alius… Más tarde todavía, se sucederían los escándalos y las recopilaciones. Lo último: su planificada “resurrección en Londres”.
Ahora, el mito, la leyenda (no veo posible ninguna portada alternativa, por ejemplo, en el próximo número de la Rolling Stone)… El “Rey del Pop” ha muerto. ¡Viva el “Rey del Pop”!
Llegamos en coche. Dando un rodeo extraño. Y llegamos a un sitio que, en teoría, no debía estar allí pero que a mí me suena muchísimo. Bajamos del automóvil y me encuentro allí con la rama varón de mi familia, eso sí, sólo mi padre y mis tíos más mayores.
El terreno tiene un color rojizo, hay hoyos diseminados por todo el lugar y ni un asomo de vida ni vegetal ni animal, salvo nosotros, claro está. Lo que están haciendo me sorprende. Están barriendo la arenilla que está suerta, como si estuvieran limpiando este inhóspito lugar no sé muy bien con qué motivo.
Hace calor, y veo que mi padre hace “trampas”. No va echando la arenilla en bolsas como el resto, sino que directamente va escondiéndola en las oquedades que se va encontrando a su paso.
Estoy pensando en tal “inmoralidad”, y como leyéndome el pensamiento, me pregunta que qué me parece esta actuación. Sorprendido por dentro, me muestro inalterable y le digo lo que prefiere oír, a fin de cuentas bien pensado también es lo más lógico: “¿Qué importa si no guardas la arena en bolsas? Aquí no hay nadie”.
Mis tíos, mi padre y yo continuamos avanzando. Yo les contemplo y miro como vamos atravesando por debajo de diversos puentes que se entrecruzan entre sí. Hace tiempo que no veo a mi novia. Estoy convencido de que venía conmigo, o a lo mejor también en esto me equivoco.
A medida que ando, me doy cuenta de que el terreno se está convirtiendo en arcilla, en una especie de barro en el que me voy hundiendo… Y me acabo de percatar de que voy descalzo.
Empiezo a moverme con más cuidado. Temo que me pueda cortar con algún fragmento de cristal, con algún trozo de caña suelta o con algún tipo de bicho. Se me viene a la mente una culebrilla y me da un escalofrío.
Mirada a la derecha y veo una especie de tubería muy ancha. Tengo a mi padre por delante y al resto de mi familia por detrás de mí. Al acercarme observo que el cilindro está como moteado de manchas marrones. Me parece ver deslizarse el “tubo” e intento alejarme.
Grito: “¡Cuidado, una serpiente!”. En ese instante, el animal se iergue, es enorme y abre su monstruosa boca, mayor que mi cabeza y con dos colmillos puntiagudos. Me ataca velozmente y me despierto sobresaltado.
Las 09:39. Falta un minuto para que suene el despertador. En el iPod suena el Hotel California: “such a lovely place”. Me encuentro completamente alterado y respiro hondo tratando, con dificultad, de recuperar el control. Me echo sobre la almohada y suena el despertador.
Paseíto por aquí. Vueltecita por allá. Jajajaja. Jijijiji. Comidita incluida (en el buen sentido de la palabra, aunque el almuerzo pueda ser una bazofia). Comadreo madre. Alguna vieja cachonda, dispuesta a contar chistes verdes con los que alegrar el día a las demás mujeres presentes.
Y no me estoy refiriendo a una despedida de soltera, aunque tenga mucho de ello. Estoy hablando de las charlas-comidas-ventas a las que veo aficionarse a las mujeres de mi familia. El caso es que por un precio módico las “invitan” a un viajecito, lo que les permitirá liberarse de los lazos conyugales por unas horas. Se reúnen con su camarilla y pasan un buen rato. Lo único que tienes que aguantar es una charla de un comercial-caradura, que les martilleará el cerebelo intentando venderles un producto novedoso-mágico-tope-guay-imprescindibles-que-te-dará-la-felicidad-que-no-te-ha-dado-tu-marido-ex. Por ejemplo: putos cochones de mierda o juegos de ollas/sartenes de los ovarios.
Los megaproductos, además, son un auténtico chollo, es decir, más caros que El Corte Inglés y con la garantía de un bazar chino (eso sí, con un poquito de menos de calidad que los productos en cadena que puedes conseguir en cualquiera de los supermercados que vemos crecer como hongos por todas las barriadas por las que voy pasando).
Y en eso, que las pobres mujeres se encuentran indefensas ante tales charlatanes/as. Ellos/as lo saben. La mayoría de ellas serán señoras bastante maduras, criadas en un catolicismo rancio, machista, que les ha hecho estar siempre pendientes de lo que diga el-marido-como-dios-manda. Y en eso, que ahora, a la vejez viruelas, han encontrado una libertad que la educación de los hijos/as no les ha permitido y el la pareja marital, todavía menos. Y en eso que por fin son capaces de mandar a su esposo a freír esparragos, o no, e irse con amigas y/o familiares por ahí. A salir. A dar una vuelta. A hacer cosas que nunca han hecho. Y en eso que se encuentran frente a ases del engaño, que detectan a las más volubles del grupo, las más indecisas, las que no saben decir que no…
Y ahí están ellas, maltratadas por una sociedad-capitalista-católica-machista-patriarcal, creyéndose libres por unos instantes. Y volviendo a ser víctimas de la versión 2.0 del mismo sistema que las ha tenido puteadas durante toda su vida. Ahora, las formas cambian. Las maneras son más delicadas. Pero el fondo siempre es el mismo: apelar a su conciencia, buscar una forma de culpabilidad, hacer que se sientan dependientes… ¡Tu felicidad, tu seguridad, dependen de mí!
Al final, educación, costumbres y manías se convierten en el lastre que nos condicionarán durante toda nuestra puñetera vida… Fortaleza y debilidad. Por los siglos de los siglos.
100.000 mil millones de euros. O sea, unos 140.000 millones de dólares. O lo que es lo mismo, más de 16 billones (con b de burro) de nuestras añoradas y antiguas pesetas. Todo ello sin declarar. No, no nos estamos refiriendo al poder económico de las mafias rusas o italianas, sino al valor de los tesoros “españoles”, en oro y plata, hundidos en el mar y acumulados en el fondo del Atlántico desde el siglo XV hasta el siglo XIX aprox. El dato lo ha facilitado la Armada en un documento preparado para el Plan Nacional de Arqueología Subacuática (te cagas): http://www.revistatenea.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_428_ESP.asp.
La cosa parece estar tan malita, que ya no sabemos de dónde sacar las pelas. Así que ahora, literalmente, vamos a buscar el dinero debajo de las piedras. Total, para que se lo lleve el Odyssey, mejor nosotros, españoles de pro. Que nos llevó casi cuatrocientos años expoliar las Américas, que no es moco de pavo. Además, tenemos nuestra “conciencia” bien cubierta. Oye, escúchame, primo, que nosotros durante siglos hemos sido víctima del desfalco de fenicios, cartagineses, tartesos, griegos, romanos y la madre que los parió. Así que si dejamos en las espinas el sur de un continente fue una cuestión de “justicia histórica”. La misma que puede argumentar los judíos para cometer todo tipo de tropelías contra los palestinos (“coño, llevan dándonos por culo desde tiempos de Moisés; ahora nos toca a nosotros desfogarnos”, y los pobres palestinos, con toda la cara rota, viendo cómo les joden en la misma tierra que llevan habitando desde la época de los padres de los padres de los abuelos de los tatarabuelo… de sus padres).
En fin, lo del Plan mágico sacado de la chistera no es algo que me parezca mal, si finalmente se lleva a cabo. Pero como nos conocemos, todo quedará, supongo, en la enésima cortina de humo para desviar la atención… otra vez. Porque después, cuando descubran que la tarea es colosal y que, sí, señoras y señores, hay que invertir panoja para llevarlo a cabo, estoy viendo que los ojetes se encogerán, si-te-he-visto-no-me-acuerdo y el Odyssey podrá seguir haciendo su “trabajo” sin competencia.
Pero no hay que ser negativos: de esta manera, evitaremos entrar en conflicto con nuestros hermanos de Latinoamérica, pues ellos también podrían decir cuatro cosas sobre la propiedad de esas riquezas. Y sinceramente, cualquiera aguanta a Hugo Chávez con temita tan delicado.
Estábamos en Nueva York. Era uno de nuestros primeros días y nos encontrábamos inmersos en una de estas excursiones nocturnas que recorren Manhattan y Brooklyn. Nuestro guía daba la casualidad, o no, de que era seguidor de los Lakers. Anteriormente le gustaban los Sixers de Iverson, pero la decadencia de este equipo le había llevado a buscar calor en tierras californianas. Cuando le dijimos que eramos españoles, lo primero que nos indicó fue una simple palabra: “Gasol”.
El de Sant Boi había aterrizado en el Real Madrid del baloncesto recientemente y el equipo angelino había pasado de ser un candidato a alcanzar las semifinales de Conferencia (tirando muy por lo alto) a transformarse, de la noche a la mañana, en un serio aspirante al anillo. Los Celtics se interpusieron en el camino y tras más de dos décadas de sequía se volvieron a imponer en la Final de 2008. L.A., pese a su humillante derrota en la final (marcada por la remontada en el cuarto partido, disputado en el Staples), habían llegado más lejos de lo que ni el más optimista de los seguidores de los Lakers habría imaginado a principios de la campaña.
Esto lo sabíamos todos. Al menos, los que seguíamos con asiduidad la NBA. Y nuestro guía era uno de ellos. El mismo hombre que al pasar por Brooklyn nos preguntaba qué personajes famosos habían nacido en el distrito y comentaba, con indignación, la anécdota de que en un grupo había dado una pista: “sus iniciales son MJ”. Y un iluso le respondió: “Michael Jackson”. “¡¡Michael Jacksooooooon!! ¡Bájate de aquí ahora mismo!”. Era lógico su rebote: que a un seguidor de MJ, o lo que es lo mismo, Michael Jordan, no le puedes venir con según con qué confusiones.
A este mismo amante del basket, el que cuando metía el turbo hablando no me enteraba ni papá, le hice dos predicciones. “En breve, estaremos en la final de los Juegos Olímpico contra vosotros: España-Estados Unidos”. Para mi alegría, acerté. Para la suya, ganaron ellos (no voy a hablar de los árbitros y su interpretación de las normas FIBA aplicadas a los jugadores de la NBA). El segundo de mis pronósticos, que era a más largo plazo, era el siguiente: “Next year, L.A. are going to win the NBA championship“. “Are you sure?“. “Sure“.
El colega debió pensar que mi seguridad era una osadía, pues él era también fan de los Lakers y no parecía tenerlo tan claro. Diez meses después, el equipo angelino, el Jekill y Hyde del baloncesto, sacaba su mejor versión para ganar a unos sorprendentes Magic por 4-1 en las Finales 2009. Phil Jackson se convertía en el entrenador con más títulos en su carrera (10; 6 con los Chicago de Batman y Robin, y 4 con los Lakers). Kobe Bryant conquistaba su cuarto anillo, el primero sin Shaq y el primero con Gasol, alzándose además con el MVP de la Final (en esto también era novato). Y Pau… pues simplemente estuvo inmenso, bailando siempre con la más fea (en la última ronda nada más y nada menos que contra “Superman” Howard), y contribuyendo de manera decisiva en la consecución del título. Primer español en conseguir el anillo. ¿No está nada mal para ser un “blandengue”? Los “chicos duros” ya le miran con envidia. Me pregunto ahora si aquel guía, con su peculiar sentido del humor, se acordaría de la predicción que un español raruno le hizo una noche de verano de 2008.
Enhorabuena, Pau, tú sí que eres grande. Nunca te has dejado amilanar por una críticas que se han basado en multitud de ocasiones en prejuicios y desconocimiento.
Próximo objetivo: Eurobasket. El torneo que tanto se le resiste a la selección española.
Con su barba y su indumentaria de los Memphis, Gasol ocupaba un lugar destacado en el NBA Store de la Quinta Avenida
No le dieron nunca el Nobel de la Paz, aunque quizás figurar en una lista de galardonados junto a Menahem Beguin no fuera una de las ilusiones de su vida. Tampoco es que gozara del aprecio de la Iglesia Católica, lo que puede que en su momento le doliera, cuando lo expulsaron por salirse del redil, por mirar más allá de los preceptos, del dogma. Por supuesto que, durante muchos años, no fue del agrado de gran parte de la clase política, que lo veía como un peligro: un iluminado, que no respetaba “lo que estaba escrito”, en el país de los mil millones de habitantes, los mil millones de castas y los mil millones de dioses.
Vicente Ferrer ha muerto. Parecía imposible que él también pudiera sufrir ese destino, pensábamos que a él no le tocaría, que él seguiría construyendo pozos, escuelas, viviendas, hospitales… Esperábamos que él llegaría a otro millón más de “desheredados” a los que daría esperanza, que Vicente continuaría dando al mundo clases magistrales de Dignidad. Y todo ello sin hacer ruido, sin parafernalias, sin aspavientos ni farándulas. Posiblemente el español que en el siglo XX ha ayudado a más personas tanto directa como indirectamente, pues no sólo tenía sus fundaciones sino que decenas de organizaciones se sumaron a su causa siguiendo su modelo.
Me cuesta trabajo ni siquiera pensar en cómo lo hizo. Me es difícil imaginar cómo un hombre llega a un país tan complejo como la India y en apenas medio siglo revoluciona una pequeñísima parte del país, una porción paupérrima: la de los pobres de los pobres. Un Arjuna moderno, que sin poderes cósmicos ni armas celestiales, se puso a arrimar el hombro para luchar por mejorar las condiciones de vida de las personas de su alrededor.
Sólo me cabe pensar que él era el modelo. Que el hombre blanco venido de un lejano país y que vivía “como nosotros y entre nosotros” era la auténtica fuerza motriz para romper un sistema oligárquico tan cerrado. Una referencia que mostraba un día sí y otro también que todos teníamos derecho a comer, a tener una vivienda, una educación, a recibir unos cuidados médicos… y sin importar dónde habías nacido ni quiénes eran tus padres.
Una mosca puñetera para el sector más conservador del país. Cuando trataron de frenarlo, el torbellino Ferrer era tan poderoso que la propia Indira Gandhi tuvo que intervenir para apaciguar la tensión generada por su orden de expulsión. Se marchó para volver tras un año. A su vuelta, manos a la obra nuevamente… Un hombre tozudo, entusiasta, apasionado. Vicente Ferrer cambió el destino de millones de personas sin pertenecer a la clase política.
Ahora ya no está. El hombre que creíamos que viviría para siempre se ha ido. Su mujer, Anne Perry, entre otros, tiene la gigantesca responsabilidad de continuar con un legado de enormes proporciones (puede que sea demasiado pronto para valorar todo lo que ha conseguido Vicente y sus fundaciones).
(…) No es para menos, a base de hostias, ha aprendido que la vida es dura y que tiene que saber afrontarla, que él, por ser quién es, ya parte con desventaja y que si no se defiende, será una vergüenza. Las tortas que ha recibido de su padre no han reducido en nada la devoción que siente hacia él. Es un hombre recto y honrado, que cuando ha hecho algo brusco ha sido porque la situación así lo exigía. Es un modelo, una referencia. De mayor, tengo que ser como él o, como el abuelo, que en los momentos más difíciles es cuando hay que dar la talla y mi abuelo sí que le echó huevos a la cosa.
Tras haberle hecho esperar lo suficiente, el super-enfermero vuelve y, ya con formas más suaves, una vez exhibido en público su poderío, le indica a Johnny que eso ya no vale y que tiene que ir a hacerse una revisión para que le ajuste el medicamento, que es por su bien, que a él (super-enfermero) le da igual. Johnny asiente en silencio y sale con paso firme. Adiós, Johnny, ha sido un placer conocerte.
La siguiente persona que se pone en manos del super-enfermero es la muchacha que me precedía en la cola. Los modales del súper se han transformado. Ahora se muestra atento y con esa amabilidad que solemos exhibir los hombres con las mujeres a las que nos querríamos llevar a la cama. Mientras la joven (Isabel era su nombre) le cuenta que lleva seis años sin ponerse anillos porque le provocan reacción, el súper, que a fin de cuentas es muy humano, parece estar dejándose llevar por la lascivia. Tengo la impresión de que no se ha enterado de nada de lo que le ha comentado Isabel, pues el súper no parece que sea capaz de follar mentalmente a la vez que atiende a una persona.
Isabel, educadamente, da las gracias al enfermero y se sienta en la última fila para esperar la media hora de rigor como las niñas buenas. Ahora me toca a mí encararme con mi amigo. Me limito a responder a las pocas preguntas que me hace. En la única cuestión en la que he tenido que responder más de una frase, ha estado ignorándome desde momento en el que pronuncié la quinta palabra. Su naturaleza pragmática le impide al súper centrar la atención en cuestiones sin importancia y está claro que yo no soy de su interés: ni le ofrezco la posibilidad de mostrar su poder ante el público expectante ni soy de su tipo para tener relaciones sexuales mentales.
Mientras me pone la inyección, esta vez me toca en el brazo izquierdo (en cada dosis tienes que ir alternando el brazo), me fijo, por enésima vez, en los cuadros de una de las paredes. Son dos fotografías de la naturaleza. En uno, podemos observar una serranía completamente arbolada. En el otro, vemos un túnel en una montaña que está cubierta por un verdor natural. No se ve ninguna carretera, simplemente el hueco que atraviesa ese fragmento de la prominencia, como si hubiese sido hecho directamente por la erosión.
Al terminar, guardo la caja en la que llevo las dosis (como buen “yonqui”, tengo que aportar mis drogas), digo gracias de forma automática y firmo la “excepción de responsabilidades” para poder escaquearme sin tener que aguantar media hora frente a mi amigo. Al salir, me despido de Isabel que, atentamente y con una sonrisa, me dice “hasta luego”, aunque no la vuelva a ver nunca más.
Me marcho del Hospital pensando en el “enfrentamiento” del que he sido testigo. Justo en la puerta de la entrada, en el primer escalón hay un hombre que va con dos muletas. Es negro y está parado sujeto, con esfuerzo, a la barandilla. Todavía le faltan tres escalones más para alcanzar la puerta principal. No pide ayuda y parece que está descansando. Ambas cosas me sirven como excusa, tras vacilar una décima de segundo, para alejarme con la “conciencia tranquila”. Una madre y su hija también se han percatado de la situación, han hecho un amago, pero al final no han tenido la valentía suficiente para ofrecerle ayuda al señor. Me voy pensando que Johnny sí lo habría hecho. Son las 10:12.
(…) El Johnny se ha puesto en pie y, por fortuna para los espectadores, le va a atender el súper-enfermero. El Johnny, con sus modales de Johnny, le explica al súper la situación. El Johnny habla bajo y con desgana, como si la cosa no fuera con él. Afortunadamente, el súper-enfermero es un tío cruel y maleducado, y vocifera que o se lo aclara o que a él le da igual, que es por su bien, que eso no puede ser así, que tiene que estar equivocado. “A Johnny tú, Johnny yo y no me gana nadie.”
El Johnny se pone un poco nervioso: ahora es el centro de las miradas y no desde una posición de superioridad. Mantiene la vista baja, en una mano sostiene su chaqueta y en la otra el móvil, el cual no deja de mirar y de dar vueltas en su mano. El súper parece satisfecho de sí mismo tras la lección que le ha dado al Johnny. Por supuesto, que a él no le importa que se haya aprovechado de la autoridad que le da el traje azul sobre sus pacientes. Ufano le dice al Johnny que va a realizar una consulta y sale por una puerta que hay paralela al escritorio de su minúsculo reino.
Cuando el súper sale, hay algo que capta mi atención. El mismo Johnny que se había ganado la animadversión silenciosa de todo el mundo, permanece ahora rígido, con la mirada al frente, ajeno a todo. Y lo veo claro: cuando se ha quedado a solas, cuando no está mirando a nadie, los ojos del Johnny tienen otro aire. La mirada feroz desaparece. Ahora en sus ojos sólo se detecta, paradójicamente, una mezcla de tranquilidad y de inquietud.
Una de las personas se marcha del cuarto y yo tengo la oportunidad de sentarme en primera fila, justo delante del Johnny, lo que me permite observar más detenidamente su reacción.
Ahora atisbo sus pendientes, sus anillos gruesos y sus colgantes de oro. Destaca el grueso cordón que le cuelga del cuello y que termina en un enorme corazón de oro en el que se encuentra una fotografía no sé si de sus padres o de sus abuelos. Un auténtico pura sangre.
Johnny sigue con la mirada firme, esperando al super-enfermero, mientras continúa girando su móvil. Intermitentemente echa una ojeada a la pantalla del teléfono: no sé si busca la hora o si está esperando alguna llamada. De cerca, sin tener la presión constante de que nadie le chulea, Johnny cambia: es otro totalmente distinto. Se adivina un chaval de buen fondo, un pobre pascual duarte que sería capaz de rajarte si se creyera que te estás riendo de él…
(…) A las 8:32, aparece alguien del personal médico. Me llama la atención que sea un hombre. Normalmente son dos mujeres de mediana edad: una rubia y alta, y otra morena, de estatura media; ambas de cuarenta y tantos. En esta ocasión, que empieza a convertirse en especial, se trata de un macho, con entradas pronunciadas, gafas, bajito y cara de mala hostia.
El grupo se mueve y se arremolina en torno a la puerta de las dependencias en las que se ponen las vacunas. Nuestro enfermero ha decidido que, en vez de repartir un ticket por persona según el orden de llegada (puesto que ya tiene una cinta para la turnomatic), es mejor que se siga guardando “la vez”; así que cada cual apunta su nombre en una lista. Un murmullo recorre el grupo, que muestra su descontento. La verdad es que el mayor foco de protestas se produce lejos de la figura de autoridad, pues en las primeras filas, las que están cerca de nuestro enfermero, permanecen en una actitud de respetuoso silencio. Yo que me encuentro hacia el final del barullo tengo la oportunidad de escuchar la queja de una mujer, que dice que “otra vez” las cosas no fueron así, sino que…
En estos momentos, me doy cuenta de que, sigilosamente, mi otro amigo, que permanecía en un discreto segundo plano ha entrado ya en el cuarto para firmar. La mujer quejosa encuentra ahora un nuevo motivo de lamento. Una ola de murmullos vuelve a recorrer la masa, pero de nuevo se produce este fenómeno: las críticas arrecian entre las personas que están lejos de mi amigo, las que están cerca no dicen ni mú. No es para menos: salta a la vista que mi amigo es un Johnny de verdad…, de los que tienen denominación de origen.
Mi amigo es de estatura media. Tiene la piel oscura, puede que sea mestizo. Pelo corto engominado. Camiseta naranja butano, que lleva convenientemente arremangada. Pantalones de deporte, azul oscuro, en esa tonalidad que se confunde con el negro. Zapatillas de deportes, a juego con el pantalón, en las que sobresale un felino que intenta dar un salto. Hay otros elementos de su atuendo que no puedo apreciar pues todavía estoy demasiado lejos.
Cuando entro a la sala para echar el garabato, el Johnny ya está sentado en una esquina, solo, ausente. No me sorprendo lo más mínimo al darme cuenta de que él ya ha firmado cuando ni siquiera ha pedido la vez. En un sitio de éstos, si alguien se intenta colar, lo normal es que, primero, una persona mayor, casi siempre mujer, empiece a protestar en un volumen de voz que puede variar bastante. A continuación, por mi experiencia, las dos posibilidades son o bien se sumen más personas mayores a protestar y el listillo intente argumentar cualquier excusa, o que uno, o puede que dos, hombres adultos (de treinta y tantos) se dirijan al espabilado para recordarle, en un nivel de amabilidad variable, que hay personas que llevan más tiempo esperando y que haga usted el favor de respetarlas, con lo que el interpelado, por lo general, ocupa las posiciones finales de color grana. Claro, eso en situaciones normales, pero el Johnny no genera situaciones “normales”.
Un tío que cuando te mira te está perdonando a la vida pertenece a otra especie. Y en estos casos la gente evita cualquier tipo de problema. Las mujeres que suelen protestar se reprimen hasta provocarles una úlcera (o se quejan en voz bajita, que podrías pensar que se están santigüando) y los hombres simulamos indiferencia o ignorancia, para no vernos afectados en nuestra hombría (si fuera bajito, delgado y con cara de pardillo, se iba a enterar ése…).
Los primeros se han quedado dentro de la habitación. Ésta es pequeña y rectangular. Las paredes son de color verde claro, al fondo hay un escritorio de un color marrón oscuro, muy feo; me recuerda al color de la mayoría de los muebles de mi casa. En esa mesa están sentadas las dos personas que se encargan de poner las vacunas. Hoy está el super-enfermero y una chica bastante joven; creo que alguna vez la he visto antes por aquí. Al súper no lo había visto nunca. Cuando entras en la sala, tanto a la derecha como a la izquierda quedan tres banquetas con tres asientos cada una. Las típicas que te podrías encontrar en cualquier instalación deportiva, de plástico duro, inconfortables y con una disputa entre ellas por ver cuál es la que consigue acumular un mayor número de rayones. Al menos, las de esta dependencia no se pelean por ver quién tiene mayor número de firmas…
La cola va avanzando lentamente. Es lo habitual: teóricamente cuando te ponen esta inyección te recomiendan quedarte durante media hora en la sala por si te provocara alguna reacción. En la práctica, que lo cumplas depende más bien de las muchas o pocas ganas que tengas de ir a trabajar o de perder el tiempo en caso de que no tengas nada que hacer.
Son las 9:17 y consigo colocarme en el marco de la puerta, dejando el espacio suficiente para que pueda salir una persona. Podría sentarme, pero los únicos huecos que veo tienen el inconveniente de que son esquinas y para alcanzarlas tendría que ir pidiendo disculpas hasta poder acomodarme. Paso. Cuando vea un sitio claro, lo haré. Además, desde esta posición tengo la ventaja de poder contemplar todas las reacciones de la gente que hay en el cuarto y hoy, especialmente, hay una contienda de la que no deseo perder detalle.
Apago el motor y miro el reloj. Son las 8:12. Hoy voy a llegar más temprano que de costumbre. Salgo a la calle y un cosquilleo me recorre la columna vertebral. En Málaga no hace una temperatura extrema como la que pueda haber en Oslo o en Helsinki, pero la humedad será una compañera incómoda que no se separe de tí durante todo el mes de diciembre.
He aparcado donde de costumbre cuando me dirijo al Hospital Civil para ponerme la vacuna. Está calculado: son ocho minutos desde el lugar en el que dejo el coche hasta la primera planta del destartalado edificio en el que decenas de personas acuden lunes, miércoles y viernes a seguir un largo tratamiento (de tres a cinco años) que, en la mayoría de los casos, servirá para bien poco… O al menos eso voy pensando yo, mientras inicio un tramo en descenso que me conducirá directamente a las puertas del Materno.
Es en este momento, como siempre (soy un animal de costumbres), cuando acelero el paso para llegar cuanto antes al edificio que está enfrente del Materno, al otro lado de la calle. Al cruzar la carretera, las manos, que había sacado de los bolsillos al acelerar, vuelven a ser introducidas en la chaqueta.
Entro al edificio y subo los cuatro escalones que los separan de la acera. A mano izquierda hay un largo pasillo. El verde del suelo me parece deprimente, pero tengo que reconocer que tiene el tono adecuado para esconder toda la suciedad que puede acumular un lugar cerrado por el que transitan a diario cientos de personas.
Cuando llego a las escaleras, vuelvo a echar un vistazo al reloj. No he fallado: las 8:19. Al subir a la primera planta hay otro largo pasillo. Éste, a diferencia del primero, es estrecho. A mitad del camino hay una máquina turnomatic. Sí, la misma que se pone en las fruterías es la que sirve en el centro hospitalario para reservar el turno: porque aquí no hay hora que valga. El primero que llega, y coge su correspondiente ticket, es el primero que atienden: el que quiera reservar una hora que se vaya al centro que le correspondería en su barrio.
Yo prefiero venir, y esperar, en el Hospital Civil. No me gusta hacer colas al lado de mi casa. Supongo que una manía como otra cualquiera, aunque un psicólogo seguramente diría que es “sintomático”.
Acabo de entrar en el corredor y yo sí que he detectado hoy un síntoma: al lado de la máquina turnomatic se ha formado una cola con forma de “U”, eso sí, muy ordenada. Al acercarme para coger mi número me comunican, como Telefónica, que hoy no hay ticket que valga, que alguien no hizo su trabajo ayer y que “hay que pedir la vez”.
Bueno, al menos, la muchacha que me ha dado “la vez” es bonita. 1,65, pelo castaño liso y largo. Es una de esas personas joviales y extrovertidas, que siempre tiene una palabra amable para quien la quiera escuchar.
Cuando otra muchacha me está pidiendo turno, una voz ronca, a unos diez metros, pronuncia unas palabras ininteligibles, pero que han logrado captar la atención de todos, que giramos nuestras cabezas para presenciar su entrada triunfal. Es él. Parece que le estaba preguntando a un anciano si estaba libre una de las tres plazas del banco. El señor le responde afirmativamente y nuestro amigo se sienta, reservándose para su actuación estelar.
Llevo tanto tiempo sin escribir, que no me salen los palabros. Culo, teta, caca. Bien, comprobación preliminar correcta. Ya podemos empaquetar. Bueno, el caso es que en estos días estamos viendo al torbellino Florentino Pérez hacer de las suyas. Dos semanas en el cargo y el tío va y se gasta 150 millones de euros aprox. (excluyendo comisiones) en fichar a un tío que no quisieron fichar años atrás por tener un nombre malsonante (Kaká, ¿quién fue el gilipollas que pensó eso?, ¡ese nombre mola!) y a mi jugador “favorito”, the queen of the night, el ejemplo que todo crío debería seguir: Cristina, perdón, Cristiano (¿será casualidad lo del nombre y la decadencia del Cristianismo?) Ronaldo.
El brasileño sí parece un tío serio y es probablemente el mejor fichaje que ha hecho el Madrid desde Zidane, que ya ha llovido. El de Cristianito me recuerda al del otro Ronaldo (el chaval ese que estaba un poquito pasado de peso y que dio grandes tardes de fútbol pero pocas en el Madrid, donde sí dio grandes noches de parranda: I´m the queen of the night). Tienen tanto en común el brasileño y el portugués, que me estoy acojonando con el tema: mismo idioma (que eso no es malo), estorban al capitán, venden camisetas a cascoporro, fiesteros-mujeriegos a muerte (y sobresalir en esto siendo del Madrid tiene el doble, el triple, el cuadruple de mérito), llegan en una forma que es una incógnita, fenómenos mediáticos y…, bueno, sin comentarios.
CR7, perdón, CR9 es un jugador muy bueno, nadie lo duda, pero del que yo sólo recuerdo la Eurocopa de mierda que hizo, el penalti que falló en la final de la Copa de Europa contra el Chelsea y el papelón en la misma competición contra el Barcelona hace apenas un mes. O sea, que es otro Ronaldo en potencia. Cuando llegó al Madrid parecía que sólo metía goles para finiquitar partidos (el segundo de diferencia, el tercero…) y en partidos de segundo nivel. Con suerte me equivocaré y CR9 se dedicará a meter goles decisivos, ahí, a cholón, contra el Barça, contra el Atlético, contra el Manchester (City), contra el Milán… O se puede dedicar a marcar 30 goles contra equipos del octavo puesto para abajo.
De momento, no ha dejado de meter. En este caso con Paris Hilton. Su celebración del fichaje por el Real Madrid le ha vuelto a colocar en primera plana casi tanto como los 94 millones de euros pagados por él. Casi 18.000 euros en una noche de cachondeo junto a la mujer que ha convertido el jolgorio en todo un arte (http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-paris-hilton.html). ¡Pobre Guti! ¡Sus noches de gloria van a quedar ensombrecidas por esta fulgurante figura! (http://www.lavanguardia.es/gente-y-tv/noticias/20090612/53722230691/paris-hilton-asegura-que-sale-con-cristiano-ronaldo.html). Otra cosa no sé, pero el espectáculo está garantizado: va a producir más noticias que Beckham, que ya es decir (otro asunto es que sea en términos futbolísticos, pero en marketing tampoco es que eso sea crucial).
En fin, habrá que esperar qué es lo próximo. El “cagómetro”, por su parte, empieza a encenderse y Laporta ya echa de menos a Calderón. Por suerte para él, Guardiola, Xavi y Pujol son culés y catalanes…, y Messi, argentino.
CR9: amante de la noche, vendedor de camisetas y jugador de fútbol a tiempo parcial
mAL. mUY MAL. rEQUETEMAL. uN FAN DECLARADO DE tHE sIMPSONS Y COMETIENDO ESTE TIPO DE ABERRACIONES. sÍ, HE PECADO. hE COMETIDO, CÓMO SE DICE, SACRISTÍA, SOCRATISMO, SATRAPISMO. bUENO, NO SÉ, UN PALABRO QUE EMPIEZA POR “S” Y QUE ME ENSEÑARON EN LA ESCUELA, O PUEDE QUE EN LA GUARDERÍA (FUI A UNA DE MONJAS).
eL CASO ES QUE LITERALMENTE HE DESTROZADO A MI FAMILIA DE DIBUJOS ANIMADOS FAVORITA (QUE TE DEN, nARUTO). oYE, PASE CARGARTE A lISA, O A mARGE. pERO A bART, O A mAGGIE, ESO NO TIENE PERDÓN DE DIOS. pOR NO HABLAR DE ROMPER A hOMER j. sIMPSON, INSPECTOR DE SEGURIDAD EN UNA CENTRAL NUCLEAR, BOXEADOR, ASTRONAUTA, INVENTOR, LADRÓN, TENDERO, mESÍAS DE LOS CANTEROS, AYUDANTE DE DIRECCIÓN DE mEL gIBSON, ENEMIGO NÚMERO UNO DE gEORGE bUSH PADRE, BORRACHO A TIEMPO PARCIAL (POR DESGRACIA), ARTISTA DE PRESTIGIO, EL MEJOR PADRE DEL MUNDO (A SU MANERA), EL CASI-PEOR PADRE DEL MUNDO (OBJETIVAMENTE), EL MEJOR MARIDO DEL MUNDO (A SU MANERA), EL CASI-PEOR MARIDO DEL MUNDO (REMITO A LOS HECHOS), BARMAN, GUARDAESPALDAS, JEFE DE UNA PATRULLA URBANA, EL MEJOR TRABAJADOR EN LA EMPRESA DE UN MEGAVILLANO… pOCAS PERSONAS (REALES O FICTICIAS) PUEDEN PROVOCAR SENTIMIENTOS TAN ENFRENTADOS COMO hOMER jAY sIMPSON, EL AUTÉNTICO “LÍDER ESPIRITUAL” DE LA SERIE DE mATT gROENING (Y NO ME REFIERO A fUTURAMA; bENDER, TÚ TAMBIÉN MERECES TUS COMENTARIOS).
sUCESORES DE lOS pICAPIEDRA, SEGÚN DICEN, ABRIERON HACE YA 20 AÑOS EL CAMINO A OTRAS SERIES COMO sOUTH pARK O pADRE DE fAMILIA, QUE HAN LOGRADO, IGUALMENTE, QUE NOS DESTERNILLEMOS DE RISA. eSO SÍ, NO TIENEN ESE AROMA QUE DESPRENDE LA PECULIAR FAMILIA DE sPRINGFIELD.
y PESE A TODO, HE COGIDO Y HE DESTROZADO, ANIQUILADO, ROTO, DESDIBUJADO, MALTRATADO, ARRASADO, DESHECHO, FRACTURADO, JODIDO, A TODOS Y CADA UNO DE LOS OCUPANTES DE LA CASA MÁS FAMOSA DE eVERGREEN tERRACE EN MÚLTIPLES OCASIONES… dÁNDOLES VUELTAS UNA Y OTRA VEZ: RECALENTÁNDOLOS A FUEGO LENTO. y TODO POR NO LLEGAR A LA HORA DE COMER Y TENER QUE CENAR PASTA SIMPSONIANA, MADE IN cARREFOUR. ¡¡dESASTRE TOTAL!!¡¡vAYA MIERDA DE SEGUIDOR!!
sI NO HAS SALIDO EN UN EPISODIO DE tHE sIMPSONS, NO ERES FAMOSO DE VERDAD
… en España piden conocimientos de inglés hablado y escrito en cualquier empresa “medio seria” para poder optar a un trabajo de remuneración baja-ridícula mientras que el presidente del Gobierno es siempre una persona con un “inglés” esperpéntico en el mejor de los casos?
¡Vaya domingo soporífero! Para empezar, unas elecciones europeas que no interesan ni al Tato, con unos debates que aburrirían a Sánchez Dragó y unos contendientes que tienen menos carisma que Orlando Bloom y Matt Damon ¡¡juntos!! Por no hablar de las alternativas, de risa: el Partido Popular Europeo… ¿de Silvio-asaltacunas-Berlusconi? o el PSOE, que no necesita este año ni comentarios…
Después, pues te puedes poner a verte una carrerita de Fórmula 1. ¡Otro auténtico coñazo! Muchísimo más aburrido que cuando aplastaba Schumacher. Que hagan la mitad de las carreras sin Buttton y así, a lo mejor, quizás, puede, tal vez, quién sabe, hay unas cuantos “grandes” premios medio soportables. O mejor, vamos a darle el título a Button y a Brawn G.P. y nos preparamos para el año que viene, que digo yo, a lo mejor tiene hasta algo de interés.
En tercer lugar, final de Roland Garros. ¿De verdad ese tío ha sido capaz de ganar a Nadal? En el tenis cada partido es un mundo, pero está claro que Soderling jugando como ha jugado hoy contra Federer en la vida habría podido ganar a Rafa. Creo que le he visto disputar dos pelotas complicadas. Apenas ha tenido un par de oportunidades de break y en todo momento no ha sido más que una marioneta en manos del helvético. Grande, de todos modos, Federer. Hay que reconocer que, pese al público, él sí se lo merecía. Eso sí, habría tenido que ser venciendo a Nadal, pero parece que eso no lo veremos en la tierra batida parisina. Por lo demás, la final de este año ha sido tediosa, casi peor que ver Ángeles y Demonios. No me he quedado dormido, porque estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por ver alzar el trofeo a Roger Federer. Su decimocuarto grande (tantos como Sampras, pero incluyendo Roland Garros; torneo que no ganó nunca el estadounidense, de hecho, ni siquiera pasó de semifinales).
Sólo me ha faltado a ir a misa… Pero, bueno, bastante tostón para un único día: mejor lo dejamos para el domingo que viene…, con suerte me encuentro a un gabacho silbando en la casa del Señor.
He de reconocer que, de momento, me alegra que exista en el mundo un tipo como Silvio Berlusconi y… que sea italiano. Sí, sí. Es todo un alivio encontrar a semejante gañán corrupto y sinvergüenza como primer ministro de un país, aunque sea Italia, que consigue dejar a Marbella a la altura del betún. De esta manera, la sensación de desdicha que nos causan los inútiles que rigen los destinos de España queda relativizada, disminuida, reducida a la mínima expresión (como el tanga de las acompañantes de parranda de Silvito).
Diréis que “mal de otros, consuelo de tontos”… Pues sí, pero funciona. Es agradable, y desalentador (¡qué paradójico!), que siempre se puede ir a peor. Que la tibieza de Zapatero es mejor que la “claridad” de Berlusconi…, según las imágenes de elpais.com.
¿O, acaso, ha filtrado las fotografías el propio PSOE para continuar despistando a la ciudadanía? Si es así, conmigo lo han conseguido… Al menos, por unas horas. ¡Enhorabuena a los premiados!
4 de junio de 2009. Han pasado 20 años. No ha pasado el tiempo. Sigue ahí. Parado. Enfrentándose a los tanques. Solo. Absolutamente solo. Una chaqueta en una mano. Una bolsa de la compra en la otra. Con dos cojones. Y los tanques que se paran. Lo miran. Desde lejos, también es observado. Jeff Widdener. Stuart Franklin. Charlie Cole. Associated Press. Magnum Photos. Newsweek. “¿Qué hace ese loco?”. “¿No se ha enterado de la masacre de la plaza?”. “Lo van a matar”. Pero él sigue ahí. El “hombre tanque”. The Tank Man. El “rebelde desconocido”. The Unknown Rebel. La policía lo detiene. Se lo llevan. ¿A dónde? ¿Quién era ese hombre? ¿Quién es ese hombre? ¿Qué ha sido de él? ¿Qué fue de él? Los espectadores, atónitos. El mundo, sin palabras. China tampoco habla. No ha pasado nada. Uno de los personajes del siglo XX, según la revista Time. ¿Acaso se llamaba Wang Weilin? ¿Fue ejecutado? ¿Vive en la clandestinidad? Y ahí sigue. Solo. Por toda la eternidad. Ajeno a Beijing 2008. Indiferente a las palmaditas en la espalda de la Economía a su país. Alejado de una Guerra Fría que se calienta. El individuo contra el sistema. La dignidad del ser humano contra la prepotencia del estado. Por siempre. David contra Goliat. Sin arrojar una sola piedra. Indefenso. ¿Un acto de rebeldía inútil? ¿Un ejemplo del coraje de una persona? ¿Una estupidez? ¿Una heroicidad? Un símbolo. Un manifiesto. Una esperanza… A veces, es verdad que una imagen vale más que mil palabras.
¿Qué es lo mejor que puede hacer un español un martes a las 22:30 horas (“oseasé” la diez y media de la noche)?
Opción 1. Estar en su casa viendo House (aunque sea repetido) mientras come. La idea es atractiva, pero mejorable.
Opción 2. Hacer algún tipo de deporte raro, rollo footing, squash, paddle, fútbol o alguno de esos deportes minoritarios que practican muchos de los gañanes de mis colegas. Está alternativa cobra fuerza, es bastante adictiva y te permite desfogarte (¿incluimos en este apartado deportivo hacer el amor y/o follar?). Sigue siendo algo que se puede superar.
Opción 3. Conectarse a Internet a hacer lo que sea: googlear, twittear, facebookear, myspacear, tuentiar, pornhubear… o, simplemente, marearte con las noticias deportivas contradictorias de Florentino Pérez y sus fichajes-no-fichajes. Puede que está sea la opción que cuente con más followers, dependiendo del momento…
Opción 4. Irte a una farmacia de guardia y hacer cola para comprar un producto que has tenido diez horas para poder adquirir sin tener que esperar. Pues sí, señoras y señores, aunque parezca mentira, ésta es la respuesta correcta. ¿Por qué? Pues porque lo valemos: así de claro y así de simple. Somos españoles: hemos votado a Aznar y a Zapatero ¡¡dos veces!! Está más claro que el agua que o nos va la marcha y/o estamos tarados…
Eso sí, esa cola es de las de verdad. Respeto absoluto. Silencio sepulcral, que le da a uno hasta vergüenza toser. Y no te digo nada si te llaman al móvil, te sientes peor que si te telefonearan en mitad de una misa o del cine: “estoy en la farmacia, ¿qué quieres?, después hablamos, que lo del incendio de la casa puede esperar”, y cuelgas indignadísimo/a, con la cabeza gacha para no soportar las miradas acusatorias que se ciernen sobre ti.
Nada que ver con la cola del Mercadona, jolgorio también patrio. En el Mercamona, la fila avanza a velocidad vertiginosa. El otro día no había terminado de poner la compra en la primera bolsa cuando la muchacha, cual muestra de eficiencia japonesa, ya me estaba diciendo “firme usted -sic- aquí”. En el ritual de la farmacia, eso sería impensable, poco menos que herético. Hay que cumplir con todos los pasos marcados por la “ceremonia”. “Hola, buenas noches”. “Buenas noches”. “¿Me da…?”. El farmacéutico (a estas horas, normalmente hombre) desaparece de tu visión (porque a las diez y media de la noche rige el “procedimiento gasolinera”: a puerta cerrada y por megafonillo)… y ya volverá. Cuando reaparece, tras resurrección de Cristo a los tres días, te indica la cantidad, pagas religiosamente y muy educadamente saludas y te vas (a tomar por culo, como tiene que ser). Todo ello como si fueras un ferviente “semanasantero” en el día que sacan a tu Cristo o a tu Virgen.
Y en esto, que en medio de este proceso místíco, oyes gritar desde un coche: “¡dejad de comprar condones!, ¡a pelo!”… A tomar por saco tu fe…, otra vez.
Te tocó, LeBron James. Puede que seas no sólo The Choose One o The King, sino que también, posiblemente, te podamos calificar como el gañán más conocido e idolatrado del mundo (te lo digo de corazón, de gañán a gañán). Y no sólo tú te has quedado con el culo torcido, el comisionado Stern se ha quedado con todo el rostro de resaca de Chuck Norris. Tanto marketing, tanto anunciar a bombo y platillo la final, The Final (Countdown), el enfrentamiento LeBron-Kobe, en un intento desesperado por revivir the Jordan´s Era, y los has dejado a todos a cuadro. ¡Viva Superman!
Los jordanianos, si te digo la verdad, creo que hasta hemos disfrutado. De repente, aparece un tío que se pone su mismo dorsal (y no estoy hablando de David Beckham) y empezamos a leer herejía tras herejía: cosas como “va a ser mejor que Jordan”. Y claro, los de la secta decimos: “Primer mandamiento: creerás en MJ por encima de todas las cosas”. Y nos mosqueamos. No nos toquéis los huevos. ¿Cómo va a ser ese tío más grande que MJ? ¿Are We Crazy? Más fuerte, más polivalente, más físico… Sí. Mejor: nooooooooooooooo, y en inglés: noooooooooooo(t). Y no vamos a hacer comentarios sobre el diferente aura que transmiten “el hereje” y “Air”. No, no es necesario.
Que sí, que vale, que todos añoramos la Era Jordan. Claro que sí, pero es como el Siglo de Oro de las Letras Españolas. Pasó y punto. Nos queda el legado. No nos ponemos porque salga un escritor medio bueno a apuntar que estamos viviendo “un nuevo Siglo de Oro” (aunque seguro que habrá unos cuantos que incluyan la frase hecha cada dos por tres). Pues en baloncesto, igual. Tuvimos ahí, casi seguidos: Jabbar (no confundir con el personaje de la saga galáctica), Bird, Johnson y Jordan, los tres últimos formando la Santísima Trinidad del baloncesto (en color).
Ahora, pues sí, se han sucedido jugadores bastante buenos, pero la mayoría, quitando a Duncan, pertenecientes a la segunda categoría de las megaestrellas (oye, que no está mal ser apóstol). Y ahí nos endosaron al “Chus-wuan”, vendiéndonos la moto a los de la secta. Que no negamos que sea, posiblemente, el mejor jugador del mundo (individual); pero de ahí a profanar el Templo… hay un camino. ¡Eeeeeeeeeeeh! ¡Gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán!
Que lo del MVP está también muy bien, pero, quillo, con todos mis respetos, ganar 66 partidos en la actual Conferencia Este no tiene tampoco tanto mérito: tres equipos muy buenos, aspirantes al anillo (sus Cavs, los Celtics y el equipo de Superman)… pero el resto: ¡madre de dios hermoso!, ¡pero si son una pandilla!, ¡ni Spike Lee se habría imaginado tal escenario! Los Detroit en horas más bajas que Camilo Sesto, los Chicago son como Michael Jackson (todavía viven de las rentas), de los Miami todavía nos preguntamos cómo cojones pudieron ganar un título (y qué coño ven los comentaristas en Wade-me-tiro-hasta-las-alpargatas)… y así puedes ir sacándole punta uno por uno. El cuarto de la Conferencia Este de este año, Atlanta, difícilmente habría alcanzado puesto de Playoff en la ultracompetitiva Conferencia Oeste (los Suns, viejunos sí, pero todavía más equipo que los Haws se quedaron fuera de la lucha por el anillo). Sigo viendo mucha más tarea en las 65 (una menos) victorias de los Lakers jugando contra los Spurs, los Nuggets, los Jazz, los Trail Blazers, los Rockets y demás (ganando tanto en casa de los Celtics como en la de los Cavs en dos partidos seguidos, ¡chúpate esa, LeBron!).
Los análisis se sucedían y parecía que deberían haberse eliminado los Playoff de un plumazo y como mucho disputar la final LeBron-Kobe, con sus equipos de artistas invitados (los Cavs y los Lakers); si faltaban tampoco importaba mucho. Más camisetas. O si no, también era una opción válida, verle dado el anillo directamente a LeBron (bueno, a los compañeros también, que los ponemos al lado de LeBron y sirven para nuevas versiones de camisetas).
Y resulta que a todo esto aparece un tío grandullón, carismático a más no poder, que siempre tiene una sonrisa en la boca, y que nos deja a todos con la cara de Potter, Harry; bueno, a LeBron más bien la cara de Policarpo Díaz, el “potro de Vallecas”. Un chaval bastante normal (o puede que sea extraño por esa “normalidad”: nada de fanfarronerías, de gestos chulescos, de declaraciones rimbombantes, de tatuajes carcelarios…) y que, poco a poco, se ha ido ganando el cariño del público, si bien no tanto el reconocimiento entre los medios (“¿cómo un tío que está siempre con una sonrisa en la boca puede jugar en serio?, está claro que no es un supercrack“).
Dwight Howard, no es que lo haya logrado él sólo ni mucho menos (R. Lewis o H. Turkoglu tienen muchísimo que ver en el éxito de los Magic), pero él es el auténtico espíritu de Orlando. El equipo que, con factor cancha en contra, ha destronado a los Celtics, ha destrozado a los campeones de la Liga Regular y los que intentarán, nuevamente con la desventaja de la pista, rizar el rizo batiendo a los Lakers-Jekyll-Mr.Hyde de Kobe y Pau (con guión de Jackson-Stevenson).
Yo, por supuesto, voy con Gasol y sus Lakers, pero, hay que reconocerlo, a priori, no hay en la NBA un equipo con el que menos te pueda doler una derrota. Espero que no se estropeen. ¡Viva Orlando! ¡Viva L.A.! ¡Viva Disneyworld! ¡Viva Superman! ¡Viva Pau! ¡Larga vida a Jordan!
P.D. Soy consciente de que en breve, LeBron, con cuatro ajustes, puede iniciar una tiranía en la NBA rollo Schumacher en la F1; por eso, aprovecho la coyuntura por si dentro de poco nos tenemos que tragar la bilis, jejejeje.
P.D.2. Por cierto, hoy es el estreno del anuncio del auténtico “King”, rey de reyes (aunque no fuera portada del Málaga Me Mata; te debemos una): Chiquito de la Calzada… que nació después de los dolores, jaaaaaar. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/01/comunicacion/1243873097.html (¡cómo os he colado lo de Chiquito ;P!).
Casi un año después de nuestro viaje a Nueva York, volvíamos a territorio “americano”… o casi. El caso es que teníamos que acudir a un evento a la villa de Rota, que para el que no conozca su ubicación, es una base militar que los Estados Unidos posee en la Península Ibérica rodeada de una pedanía en la que permiten vivir a españoles (¿o era al revés?).
El acontecimiento en cuestión es de esos que tanto (monta, monta tanto) molan a msantaella: ¡¡una bodaaaaaaa!! ¡¡Wooooooow!! ¡¡Wedding Party!! (¡ah!, no eso no). El matrimonio entre D.M. e I.M. era todo un hito, pues se trata del primer “cazado” de la pandilla originaria de Belén (o del Barrio La “Lú”, según se mire). Sí, mejor no pensarlo: a la boda les suele ocurrir como a los hijos, una vez que cae uno las fichas del dominó van esparciéndose por el tablero una tras otra.
A lo que íbamos, a nuestros colegas no se les ocurre otra cosa que poner el enlace a las doce de la mañana de un sábado, dejándote dos opciones, a cada cual peor: o te vas a las once de la noche del viernes (que es cuando puedes para Rota) y llegas allí sobre las tres, para dormir en un hostal que no sabes cómo te va a salir (the big idea) o te levantas a las siete de la mañana para tirar para “Rotatuille”. Ni que decir tiene que escogimos la segunda opción.
El viaje en coche tenía la novedad de estrenar la primera autovía ecológica de Europa (?), según nos comentó-mintió D.M. (no nos llevemos a engaño, todo el mundo en Málaga sabe que no te puedes fiar mucho de la palabra de un tío criado en el Barrio de La Luz). Carretera nueva, bastante bien asfaltada y sin curvas pronunciadas: ¡¡yujuuuuuuú!! Las posibilidades de infringir el límite de velocidad se multiplican y te pones más contento que Aznar cuando coge un coche… Hasta que apenas entrar en esa autovía, observas una extraña fila: una ambulancia y un par de motos que van justo en el límite de la velocidad. Las motos estaban como ese “perrete” escatológico que está deseando salir a la luz pero al que tú contienes con mucho esfuerzo dentro de los intestinos (viene a cuento de la membrana de avance). Creo que es la mejor manera de definir la impotencia de los conductores. Y es que delante tenían una furgoneta de la Benemérita. ¡Te cagas! ¿No iréis a Xerez de la Frontera? “Pozí, Amparo”. Así que allí íbamos en cola, como el pelotón del Tour de Francia en una de estas etapas de cascarillas, al ritmo que marcaba el Cuerpo, que para eso eran los que mandaban.
Cuando el Cuerpo se quita de nuestro camino, la “Luis Moya” de acompañante tiene la maravillosa cabeza de errar en la lectura de las instrucciones, con lo que ¡dingdong!, ¡salida equivocada! Estaba de tan buen humor que hubiera llamado a los civiles para que fueran ellos los que acercaran a mi copilota a Rota y yo seguir el camino solo.
Total, llegada a la villa, búsqueda de aparcamiento y entrada en el castillo en el que tendrá lugar el enlace, por supuesto, civil (como dios manda). 11:45 horas y… ¡¡ni dios!! ¿Pero dónde coño está todo el mundo? Que no esté la novia, pase, ¿pero y el novio? ¡Aaaaah, que el bodorrio es a las 12:30 horas! Eso está muy bien… Y hasta las 12:20 no aparece casi nadie, y nosotros allí en la puerta del castillo con una modorra impresionante, casi peor que si estuvieras en el cine viendo Ángeles y Demonios. Por fin llegó, no Tom Hanks, sino el novio. No sé si habrá seguido la dieta del cucurucho, pero está casi irreconocible: ha perdido kilos de más, va con lentillas y con traje (¡uuuuuh!, ¡fuera, fuera, fuera!, ¡heavy de pacotilla!). Junto a él en el coche, R., creador del concepto “membrana de avance” y alma de la fiesta (las risas y la vergüenza ya las tienes aseguradas).
Poco a poco va llegando todo el mundo: J.D., P.C., P., “E.”, A.B. (pareja de R., buena y mártir, tú sí que tienes el cielo ganado)… La novia, I.M. y, por último, M.B. y E.A. ¿A qué parece una noticia de sucesos del diario El País? Pues todavía se parecería cuando el “curata laico”, que ejercía el “oficio” por primera vez empieza a soltarnos parrafada tras parrafada: “por el artículo 7 del código civil, modificado en el real decreto 29/08 y 07/09, amparándonos en la ley 35/79 y 43/89, con las inclusiones del código orgánico y la membrana de avance 7, 8 y 9… blablablabla”. Y todo esto con A.B. llorando como una magdalena. Y los allí presente, que se quedan con la cara “partía” ante el doble espectáculo: yo no sabía si partirme el ojete o echarme a llorar viendo que aquello se parecía más a uno de los exámenes de derecho -en bajas- de la carrera o a una ceremonia civil.
“Sí, acepto”. ¡Hombreeeeeee! Más te vale, D.M.: ¡¡nos hace desplazarnos 300 km. y se te pasa por la cabeza decir cualquier otra cosa y, básicamente, te caneamos!!, ¡¡por no comentar lo que te iba a hacer I.M.!!
No me preguntéis cómo sucedió, pero yo me vi allí atrapado, en el colmo de la absurdidad (toma palabro): intento salir de la iglesia, perdón, castillo, para poder hacer lo que todos estábamos deseando: descargar nuestra ira acumulada contra los que se casan tirándoles arroz (lo podríamos hacer con naranjas o melones y saldría a la luz la verdadera finalidad-espíritu de tal tradición, pero sale demasiado caro: ya hicimos las cuentas). Pues eso, yo con ganas de sumarme a la fiesta-amigos-buscan-venganza-de-buen-rollo, y me atrapa una pareja bastante mayor, que pronuncia en no-andaluz. En un principio, creo que son de la familia de la novia, puesto que no me suenan de nada, pero a medida que me acribillan a preguntas descubro que son dos personas del norte de España que están de vacaciones y que han entrado al evento por pura curiosidad. ¡¡Cágate, msantaella!! ¡La única oportunidad de arrojar arroz violentamente contra D.M. que vas a tener en tu vida desperdiciada por explicar usos y costumbres andaluzas a una pareja que no pertenecía ni a familiares ni a allegados!! ¡¡Membrana de avance dueleeeee!!
En fin, al convite logramos llegar, tras hacer repetidas “visitas turísticas” por toda la villa de Rota (estábamos más perdidos que Pepiño Blanco en la Universidad). Pero, por supuesto, lo hicimos a nuestro estilo, o sea, que llegamos al lugar de la comilona por nuestras santas pelotas. Yo, menos protocolario, en una camisa de mangas cortas; los giliflautas de mis amigos todos con traje de chaqueta, completamente escocidos (¿¿a dónde vais, pardillos??).
Canapés, y más canapés, y más canapés, y otro más… Y bebida, y más, y más. Y por fin, meteos en la puñetera sala y dejar de dar el espectáculo. Y que no, que vivan los novios, que viva el heavy y la mari de chambao, que viva el barrio lalú y que viva la madre que nos parió a todos juntos… R. y “E.” a la cabeza, como tenía que ser, y el resto haciendo el corrillo. Menos mal que la pareja, ya marido y mujer, sabían que eso tenía que ser así, sí o sí, con lo que se ahorraron los disgustos.
Eso sí, no tanto los convidados. ¡¡Vamos a ver, D.M., I.M.!! ¿¿Cómo se os ocurre poner La Oreja de Van Gogh como música de fondo en un convite?? Eso está bien al final, cuando estás deseando echar a la gente, pero al principio de la comida, ¡¡¡¡noooooooooo!!!! ¡No os dais cuenta de que podéis provocar arcadas y vómitos entre la concurrencia!! Vamos, que yo no comía hasta que Amaia callaba. Claro que había tantos platos que casi que acababas pidiendo a gritos otra de La Oreja para tener un pretexto para dejar de comer… Aquello era una exageración, yo ya estaba esperando que nos dejaran encerrados y, de un momento a otro, se empezaran a suceder escenas dignas de Delicatessen.
Lo mejor estaba por llegar: el baile. No, para mí, momento de penurias (¡que ya tengo pareja sentimental!, ¿qué puta necesidad hay de bailar?). Ni para el DJ, que como era de esperar estuvo a la altura de lo que se espera en una boda (que te entren ganas de liarte a collejas con el colega). Los novios nos habían preparado una sorpresa. Estaban en medio del típico baile nupcial (ya sabéis, música tranquilita, una baladita) y, de repente, el disco se raya. Los novios se “enfadan” y los que estamos allí empezamos a mirarnos desconcertados… Hasta que se empiezan a suceder fragmentos de canciones megaconocidas que van desde Pimpinela a Grease pasando por Thriller. Marido y mujer comienzan a hacer una cómica actuación-playback. ¡Jajajaja!, ¡qué cabrones!, ¡cómo nos la han colado!
Eso y el vídeo que “grabó” el perro fueron momentos que casi nos hacen llorar de risa. Para el resto del viaje ya teníamos a R. y su “membrana de avance” para hacernos ameno el encuentro. Por cierto, ¿os he comentado lo que es la membrana de avance?
Bueno, ¡¡felicidad para el nuevo matrimonio!! No os preocupéis (o sí), pronto, para las nupcias de R.-membrana y A.B. nos volveremos a ver.
P.D. D.M., I.M. ¡Muy bien con el tema del regalo a los invitados! Que los alfileres ya no nos servían ni para hacer vudú. Por no hablar de los puros, que iba a tener que empezar a venderlos como instrumento para aplicarse el Hemoal.
Nombre y apellidos del sinvergüenza: Alfonso Aguado. Profesión: sinvergüenza y caradura a más no poder (y supuesto artista, de los mierdecillas que hay en España, claro está, líder de un grupo de música). Víctima propiaciatoria: Izquierda Unida (¡atiendeee, gente de la cultura -con minúsculas negativas- en contra de un partido de izquierdas). Esbirros: SGAE y Gobierno español.
Resulta que el cántico que se oye en los estadios, el tan conocido “A por ellos”, es utilizado por IU en una campaña. Y ahora aparece un sinvergüenza tocacojones que le pide ¡¡15.000 euros!! al partido (y eso que no es un grupo político que me caiga ni bien) porque dice que el cántico popular es de su banda, puesto que la registró impunemente con la connivencia de la SGAE (Satrapía General de Auténticos Estafadores).
Espero que le den por el culo a Alfonso Aguado y a su abogado. Y que de paso le jodan también a la SGAE. ¿Cómo se puede tener la cara de reclamar los derechos de un cántico popular? ¿Cómo se puede permitir que haya una cuadrilla mafiosa que haga este tipo de cosas? Por supuesto, la SGAE tenía que estar detrás de todo esto. Los putos defensores de la ¿Propiedad Intelectual (¿en mayúsculas?)? resulta que sólo hacen sus gestiones cuando se trata de sacar panoja, no cuando lo que debe predominar es el sentido común.
Esta cacicada de la SGAE me trae a la memoria muchas cosas, pero ninguna que me haga tanta gracia como cuando se arrogaron con los derechos del Himno de Andalucía. ¡¡Ole tus cojones “Teddy” Bautista (no, no es andaluz, por suerte)!! Y ahí que se empecinaron, a vueltas con el himno que registró Blas Infante y al que le hicieron diversas versiones que también se registraron. Total, si al final en esto de la música -con minúsculas- lo importante es registrar, registrar, registrar, y así después, cobrar, cobrar, cobrar. Cualquier imbécil, por ejemplo digamos que se llama Alfonso Aguado, que le ponga dos notas a cualquier cántico popular ya es “músico”, y “artistazo” (claro está) y, por supuesto, puede ir poniendo la mano para estar toda la puta vida viviendo del cuento… basándose en la “Propiedad Intelectual” (de Mierda), en vez de hacer como el resto de la gente y trabajar toda su puta vida.
¿Por qué no me devuelven dinero cada vez que escucho una canción que ofende a mis oídos? No está en mi libre elección el poder dejar de oír si mi vecino decide que hoy le apetece escuchar un disco de Ana Torroja o de Los Inhumanos. Le tengo que pedir dinero a los cabronazos del canon porque están disminuyendo mi rendimiento laboral, yo que soy autónomo, y otengo que trabajar donde pille.
Por supuesto, todo esto, ante la mirada de un presidente (el forofo del Olímpico de Roma, el que estaba cerca del otro presidente de fábula, el que se quedó dormido) que es más listo de lo que casi todo el mundo se piensa: da dinero a todo el que le puede hacer la jodienda, como bancos, sindicatos (¿dónde mierda estáis ahora?, ¿haciendo balances e informes de pacotillas?), artistillas, etc. Casi todo el que puede poner un grito en el cielo, tiene su bolsillo bien puesto, mientras que para el resto, para la mayoría, para los Otros ni siquiera “Pan y Circo” (bueno, si eres fan del F.C. Barcelona, enhorabuena, al menos podrás disimular tu descontento durante un par de semanitas)… Hasta que un día nos revelemos, y nos echemos a la calle, y empecemos a tirar piedras, y a quemar contenedores, y a practicar la ultraviolencia, y a hablar en nadsat… Y ese día, nosotros seremos unos hijos de la gran puta, mientras que toda esa canallesca nos mirara con sorna y desvergüenza. Pero antes espero que haya gente como Manolo García que tenga un par de narices y le diga a la cara a sus gerifaltes: “vosotros, sois unos sinvergüenzas; vosotros, os tenéis que ir (a tomar por culo); vosotros, no me representáis…”
¿Qué se le va a hacer si España es así? Con sus Zapateros Aguados, Bautistas de la Esperanza, con sus “Chavos” del ocho, del nueve y del diez… ¡¡Cómo jode reconocerlo!! Eso sí, como decía mi buen amigo Onofre: “¡Vete a la mierda Zapatero (¿quién me iba a decir que había alguien capaz de empeorar la segunda legislatura de Aznar? ¡Mira que era difícil!)! ¡Y tú también, Alfonso Aguado, que hacer ruido lo saben hacer todos!”. Sí, ellos conforman la auténtica banda del capitán canalla. Y por supuesto, son made in Spain.
Tres días sin escribir absolutamente nada. Ahora me sobran los motivos, como diría el famoso cantautor, podría hablar del libro de Punchis, del triplete del Barcelona, de las cagadas Cavaliers-Lakers, del retorno de Floren en plan Moisés, de una ciudad cuyas autovías están construidas por un ciego, de la vergonzosa política española, de la Iglesia y su campaña pon una X en tu declaración, de la última de la SGAE (siempre dispuestos a superarse), podría hablar de estrés… Sin embargo, no comments, estoy como una aspirina en un vaso de agua, efervescente, dispersándome, a la espera de ser de alguna utilidad en breve, o no.
He traicionado uno de mis principios. Sí, he visto House subtitulado. Ya sé que para los más puristas sería un traidor por verlo traducido, pero es que el doblaje en español (en España, pues supongo que en los diferentes países hispanoamericanos lo doblarán cada cual con los suyos) del personaje House es brillante. De hecho, puede que sea una blasfemia, mejora al original.
En fin, toda esta parrafada viene al caso de que, tras un parón en el visionado de la serie, logramos ponernos al día de su quinta temporada. ¡Mal hecho! ¡Ni siquiera nos habíamos fijado en que quedaban todavía tres episodios por emitir en español! Así que, vencidos por la curiosidad, decidimos volvernos locos y trasladarnos al universo anglosajón de nuestro querido doctor.
Y he aquí, que me veo todavía sorprendido por la quinta temporada de una serie dramática que se basa en episodios autoconclusivos de esquema repetitivo. Todavía el CSI de la Medicina me deslumbra, me puede llegar a dejar impresionado por unos giros y un rizar-el-rizo que, a veces, te pueden llegar a alterar el estado emocional más de lo habitual.
Por un lado, una vez que por fin apareció una persona con lupus, hemos visto como en ningún diagnóstico se vuelve a mencionar la citada enfermedad (supongo que era por probabilidad estadística: “ya hemos tenido un caso, ya es imposible que se vuelva a plantear”), si bien la sarcoidosis se establece como su más que digna sucesora… Y la estructura que se repite infinitamente, como decía Nietzsche, en su “eterno retorno”: enfermo/a llega a clínica, se desprecia el caso, solución-no solución, parada, casi-solución, paciente que casi fallece, inspiración divina, “soy-el-puto-amo,-soy-el-doctor-House”.
Esto tiene que ser así, pero no por ello podemos dejar de apreciar una serie de circunstancias que se han dado a lo largo de esta quinta temporada: las relaciones Trece/Foreman y Cameron/Chase (personajes que recuperan protagonismo a medida que avanza la temporada), las dudas de Taub, los encuentros y desencuentros con Wilson, House y las drogas (llega hasta la metadona, ¡atiende!), Cuddy y su maternidad han sido elementos con los que se han ido sazonando este quinto año de nuestro querido doctor. Tambíén hemos visto que se ha puesto un énfasis mayor en el aspecto religioso, en el episodio del cura-borracho-puteado-amargado y otros. Y algunos experimentos audiovisuales, como ocurrió en el capítulo 19 (Locked In), rodado una gran parte en plano subjetivo, desde los ojos de un paciente que no se puede mover (dirigido por Daniel Attias, al que conocí gracias a Six Feet Under, aunque también hay que mencionar que fue el director del episodio Numbers, en el que se “revelaba” el significado del 4-8-15-16-23-42 de Lost por primera vez).
Sin embargo, todo queda en un segundo plano, lo que hace realmente sobrecogedora esta quinta temporada es lo que sucede en el episodio 20 (Simple Explanation). El suicidio de Kutner (encarnado por el actor Kal Penn, quien abandonaba la serie para formar parte del equipo de Obama) es absolutamente brutal, completamente desgarrador. Estúpido, imprevisible, cruel, descarnado. Aporta un giro dramático a la serie tan grande, que todavía no sé si valorarlo de una forma positiva o negativa (es como si Joan Manuel Serrat de repente cantara una canción heavy). El golpe es tan duro que te puedes pensar, por momentos, que estás viendo A dos metros bajo tierra en vez de House.
No sé si el repentino anuncio del actor provocó una reacción tan inesperada-dura (-¿vengativa?) por los creadores de la serie, pero el suicidio del doctor Kutner era tan poco previsible (quizás era tan equilibrado que por ahí se podía ver el error del círculo demasiado perfecto, pero eso no deja de ser más que una explicación “facilona” a posteriori) que su efecto se multiplica. Es una auténtica hostia en la cara. Un bofetón emocional. Desde el fallecimiento de Nate Fisher no recuerdo una muerte ficticia que me impactara de tal manera.
Esta tragedia desencadenará una serie de sucesos, que harán que el ritmo de los últimos episodios se acelere mediante la concatenación de sucesos… La boda precipitada Cameron/Chase (y esa subtrama que tan poca gracia me ha hecho del esperma), la reaparición “alucinante” de Amber, el “lío” de House y Cuddy… y, por fin, la locura de House. El racional doctor, por una vez, se ve superado por un acontecimiento al que no encuentra explicación, por un lado, y que no ha sido capaz de prever, por otro. Es la puesta en duda absoluta de su Don (tema recurrente en esta temporada: el miedo de House a estar perdiendo sus prodigiosas cualidades)… Es el viaje a la locura que llevará a House de camino a un psiquiátrico, cuando su lado derecho irracional acabe imponiéndose al lógico hemisferio izquierdo de su cerebro.
Todos somos humanos… Incluso el doctor House, aunque sólo sea por unos momentos.
¡Vaya con la Fórmula 1 este año! Menos mal que la medida de otorgar el título al piloto con más victorias no prosperó, sino a mitad de temporada estaría todo el pescado vendido. No es que vaya a variar mucho la cosa, pues parece que Button, a este ritmo, para el Gran Premio de Bélgica va a tener el Mundial sentenciado… El colega está que ni Michael Knight.
Esto me recuerda a los últimos mundiales ganados por Schumacher: la superioridad es tan abismal que el Campeonato tiene el interés de las elecciones del Real Madrid. Tras cuatro temporadas igualadas, manteniendo en vilo al espectador hasta la última carrera, hasta la última vuelta, hasta la última curva (como fue el caso el año pasado), volvemos a estar en el Mundial-aburrimos-hasta-las-ovejas. “¿Vuelve, Michael, vuelve?”.
En fin, hay que felicitar a Brawn por el trabajo genial que ha hecho con su escudería… y de camino, podemos empalar a Mosley (-me-encantan-las-orgías-de-temática-nazi), Ecclestone (-soy-el-puto-sheriff-y-a-callar) y demás payasos del “Gran Circo”. Al final, voy a tener que darle la razón a mi padre: que todos corran con el mismo coche y que gane el mejor… piloto, y no el “coche fantástico”. (Sí, AK, que le den morcilla a la competición en equipo, ¡viva Nietzsche!)
P.D. Por cierto, ¿qué coño les ha pasado este año a los ingenieros de Ferrari y McLaren? ¿Acaso estuvieron haciendo las pruebas de pretemporada sólo en el juego de la PS3? Money doesn´t think.
Y en esta semana de mierda, mi colega D. Bowiee, me ha propuesto los siguientes Héroes (con mayúsculas), dignos de estar en un cualquier disco recopilatorio del gran David Bowie, conocido (aunque sea en sexto grado) por D. Bowiee.
Y vamos con lo que vamos…
Oh, We can be heroes just for one day
“And the number three goes to… JUAN ONIEVA (oooooooooeeeeeh!!).
Candidato a la presidencia del Real Madrid y ex vicepresidente del mismo club bajo el mandato de Lorenzo Sanz. En un acto de buena fe, ha propuesto que jugadores y proveedores den el 0,7 de su retribución para los socios más desfavorecidos. Amén de nombrar a Obama socio honorífico, of course. Yes, We can. A lo mejor si las palabras no vinieran de quien vienen y si no supiéramos que sería un milagro que ganara, igual hasta podría haber optado a un escalafón más alto. Aun así, ole tus cojones marineros.”
“And the number two goes to… PABLO SOTO (tú sí que eres un crack, y no Messi).
Treintañero, Pablo se ha ganado la admiración de muchos por haber creado varios programas de P2P (Blubster, Piolet y Manolito), lucrarse con dichos inventos… y haberse ganado la enemistad de la patronal de la música. Total, que los gañanes de las discográficas le piden ¡¡13 millones de euros en daños y perjuicios!! Y, bueno, porque son buena gente, como “Teddy” Bautista (sí, el tío que gana cuatro mil euros al año en derechos y lleva más de veinte sin tocar una pandereta), que a ellos les salía mucho más en sus cuentas. Vamos a ver señores de Promusicae, a ver si nos enteramos de una puta vez: lo que se baja de Internet no suele ser una pérdida en ventas, sino una audiencia con la que no contaban y un posible espectador inesperado de un concierto. ¿O nos van a devolver el dinero si compramos un disco y descubrimos que el álbum es una auténtica basura (lo cual tampoco sería muy difícil)? (Del cine español, prefiero ni hablar, con sus subvenciones parasitarias y la ministra de cultura sindescargas-sinvergüenza que nos han impuesto).”
“And the number one goes to… LEO GAO y CARA YOUNG (¡que saluden, que saluden!).
Así a palo, a lo mejor no os suenan, pero si añado algo de un préstamo en Nueva Zelanda, seguro que ya caéis. Pues sí, esta es la pareja que pidió un prestamo de 4.400 euros y recibió, por error, ¡¡más de cuatro millones!! Total, el banco ya completamente apurado, el que concedió el préstamo con el ojete que no le cabía un alfiler y los “afortunados”… desaparecidos, lost… y ahora, además, en busca y captura. ¡Joder! La cosa está muy malita y si de repente te encuentras en tu cuenta con cuatro millones de euros, es para pensárselo: me refiero a lo de en qué país te puedes dar a la fuga. Leo y Cara, Cara y Leo. Tenéis mi bendición. También creo que es productivo meterle el dedo en el culo de vez en cuando a la banca, que normalmente suele ser al revés.”
El Unicaja gana un final apretado, Juan Onieva (!!gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán¡¡) se presenta a la presidencia del Real Madrid, LeBron mete 49 puntos con 20/30 en tiros de campo y su equipo pierde (jodeos, analistas espabilados)… Y eso que no puedo contar lo que más me ha llamado la atención de las últimas 48 horas.
En fin, siempre es bueno salir de la monotonía y cambiar el chip…
Nueva visita al cine. Objetivo: Ángeles y Demonios, protagonizada por Tom Hanks y Ben Kenobi, digo, Ewan McGregor. Con estos actores, te puedes creer que quizás sí merezca la pena echar el rato. Lo malo es que la película la dirige el empalagoso, y oscarizado (perdónanos, Alfred), Ron Howard, y peor todavía aun es que está basado en la novela del mismo nombre de Dan Brown. Pues nada, con dos huevos.
Apenas había llegado Tom Hanks, digo Robert Langdon, al Vaticano y empecé a dar cabezadas… Pocos minutos después, sopa completamente. Gracias, Ron; gracias, Dan. Cuando estaba finalizando la obra, desperté, para ver al camerlengo caer desde lo alto de un helicóptero en marcha donde estaba la “antimateria”, juajuajua… Y así, hasta el final.
Escucho a la gente comentar “¡vaya pegote!”… Y yo no puedo dejar de pensar: “menos mal que no te has leído el plomo del libro, que si lees que Langdon salta del helicóptero sin paracaídas, ¡con dos cojones!, y no le pasa nada, entonces te puede entrar cagalera, física y mental”.
¡Vaya pedazo de crítica que me he marcado! Óscar para Ron, Nóbel para Dan y, ¿por qué no?, Pulitzer para Msantaella.
Hace mucho, mucho tiempo, en el mismo lugar en el que se han desarrollado la mayor de los acontecimientos, un hombre calvo, con los ojos azules y una cicatriz le preguntaba a un muchacho, tras haberse estrellados ambos en un avión en medio de una isla ¿desierta?, si quería que le contara un secreto. Eran John Locke y Walt Lloyd. Ese hombre, que después descubriríamos que tras el accidente había recuperado la movilidad en la piernas le ofreció al chaval jugar a un juego, el backgammon: “Dos jugadores. Dos bandos. Uno es la luz, otro, la oscuridad”. Esto ocurría en la segunda parte del episodio Piloto de la serie, que se emitió originalmente el 29 de septiembre de 2004.
98 episodios más tarde, el juego cobra más sentido que nunca. Ahora todo parece cuadrar. La aparición del nuevo personaje, aunque la podemos considerar muy “tramposa” (un as en la manga a estas alturas de la serie va a necesitar de mucha justificación por parte de los guionistas), nos vislumbra que todo ha sido desde el principio una partida de backgammon entre Jacob y el “nuevo” personaje. Los buenos y los malos, sin que sepamos todavía quién es cada cual, poniendo sobre el tablero las más intricadas estrategias en busca de una victoria que lleva hacia un objetivo que todavía no nos han explicado.
Jack, Sawyer, Kate, Ben… Locke… Todos son fichas de las cuales parece haberse servido este personaje con el fin de derrotar a Jacob y cumplir su amenaza: “Algún día te mataré”, pronunciada siglos atrás.
Esto nos plantea una serie de cuestiones: ¿fue verdaderamente Jacob el que visitó a los protagonistas en momentos cruciales de su vida (Kate en sus inicios delictivos; Sawyer en el funeral de sus padres; Locke tras ser arrojado por su padre por la ventana; Jack al finalizar la crítica operación que contó a Kate en el episodio Piloto; Sayid tras morir Nadia atropellada; Sun y Jin el día de su boda; Hugo en su vuelta a la calle tras salir de la cárcel…) o fue este personaje misterioso, maestro del transformismo, el que los visitó a todos para poner sus fichas sobre el tablero?, ¿por qué tiene que ser Ben el que mate a Jacob y no lo hace él mismo?, ¿forma eso parte de las reglas del juego (no olvidemos que el líder de la isla siempre seguía las instrucciones de Jacob facilitadas por Richard)?, ¿podemos ser más rebuscados y señalar que en alguna ocasión fuera Jacob y en otras este personaje?, ¿hacia dónde conduce todo una vez muerto Jacob (o no)? La teoría es muy enrevesada, pero la nueva aparición comenta: “no sabes todo lo que he tenido que hacer para llegar hasta aquí”.
Siga como siga, parece claro que el montaje es complejo: detonada la bomba por Juliet, de 1977 en un principio nos tendremos que olvidar durante la sexta temporada (¿cómo aparecerán, entonces, Jack, Sawyer, Kate…?). Y en 2007, ¿qué es lo próximo? No parece que en la sexta temporada tengan mucho que resolver en la isla, y parece más lógico que veamos cómo se han ido concatenando los diversos sucesos hasta llegar a la situación actual: todo lo sucedido tras la detonación de la bomba, la historia del nuevo personaje, su “relación” con John Locke, la relación de los jugadores principales con otras fichas (como Widmore o Alpert), el significado del “ya están llegando” de Jacob (¿acaso no ha acabado ya la partida?)…
Lo peor es pensar que ahora tocan otros siete meses en suspenso… Hasta principios de 2010.
Jacob, al fondo, de blanco; el personaje desconocido y rival, en primera plana, en colores oscuros: ¿una partida de Backgammon?
Agradecimientos: Series Gringas, Taringa, Subdivx, Solosubtítulos, Foro de Series, Karchedon, Super Series y al resto de la Comunidad. Por supuesto a J.J.A., D.L. y J.L.
¿Qué hace un frikie de La Guerra de las Galaxias metido la madrugada de un martes en un cine viendo un Star Trek protagonizado por el indignante Sylar de la serie-efervescente Heroes y por el primo chungo del magnífico Michael C. Hall (Dexter Morgan, David Fisher) teniendo en la fila delantera a los cuatro mayores fans de la saga del territorio español (con sus pintas de fiel seguidor, riñonera negra pasada de moda incluida) y con, entre otros compañeros, una rumana que habla no sé qué de kedtenpicar?
Inexplicable, sí; pero hasta cierto puntos. Culpables. Dos. A partes iguales. Por un lado, J.J. Abrams, que hizo que me fumara hasta la tercera parte de Misión Imposible, nunca mejor dicho, con un Tom Cruise que profundizaba en el hoyo de su propia tumba haciendo de más que improbable “héroe” (¡coño!, van dos veces y con juego de palabras, ¡qué agudo estoy!). El creador de Lost y su cuadrilla, incluyendo a Damon Lindelof, Bryan Burk o, a los teclados, Michael Giacchino, otro seguidor confeso de Star Wars, supongo que se ha tenido que conformar con dirigir el “lado oscuro de la galaxia”. Seguro que la culpa fue de George Lucas.
El segundo culpable, que sí tiene nombre (¿qué coño es J.J.?, ¿José Juan (Abrams)?), no podía ser otro: Sheldon Cooper. El Spock de The Big Bang Theory azuzaba todavía más mi curiosidad que “el padre de la isla”. En mi total ignorancia vulconiana, me llegaba a preguntar si Sylar, digo, si Zachary Quinto estaba tomando como referencia a Leonard Nimoy o a Jim Parsons (el actor que encarna a Sheldon en TBBT).
Bueno, y aparte está la película. Mucho ritmo, muy del estilo J.J. Con su rollito espacio-temporal. Con unos guiños a la obra de George Lucas que alucinas (atención a la escena en el planeta helado). Sus chistes medio-qué para cortar la tensión. Un malo malísimo romuliano. Sus personajes carismáticos, con el vacileta capitán Kirk (el que he señalado como el primo chungo de Dexter), y la presencia estelar, nunca mejor dicho, de Leonard Nimoy (¡a Sheldon le habría dado un telele a estas alturas!). Sobra decir que la película tiene un argumento con unos boquetes que ríete de los agujeros-negros-espacio-temporales…, pero, claro, esto es terreno de J.J.: “¿cómo he hecho una variable en la constante espacio-temporal ahora quién es el guapo que me dice que es esto una soberana estupidez? ¡Está más claro que el agua que esto podría pasar! ¡Preguntárselo a Einstein, cojones!”
Total, a fin de cuentas, tampoco vas al cine a buscarle los vacíos a la película, y menos en la sesión golfa, así que te dejas llevar por el torrente de imágenes y emociones que te van suscitando la concatenación de imágenes y el contraste Spock-Kirk, que vendría a ser una versión del enfrentamiento Locke-Jack en la isla (salvando las distancias), con esa anunciada y hermosa amistad entre ambos seres tan iguales-distintos (me refiero a Spock y Kirk, que de Locke y Jack todavía no podemos pringarnos demasiado).
Por cierto, hay naves espaciales, bastantes, muchas. Una muy grande, pero que no mola tanto como La Estrella de la Muerte. Y una llamada Enterprise que está a millones de años luz del carisma y del diseño del Halcón Milenario. Los efectos especiales, pues ya se sabe que en este tipo de películas hay rayos y centellas, y ese tipo de cosas que los físicos se empeñan en jodernos diciéndonos que “oye, escucha, en el espacio, con la gravedad y tal, eso no es posible”, y tú “a ver, listillo, ¿es que no has visto las cientos de series y películas?, ¿es que te crees que sabes más que George Lucas porque tengas un Premio Nobel de Física, eeeeh?. Algunos son tan, tan… Simplemente diremos que hay detales que dan grimica, regomello. (Msantaella, cabrón, a ver si eres un poco más objetivo, que se te ve mucho, de mucho, el plumero).
En resumidas cuentas, que se puede ver y echar un rato. Aunque, hay que tener en cuenta, que esto te lo está sugiriendo un tío que vio El Ataque de los Clones, tragándosela a gustico.
Como es obligación, acabaremos el post con la frase que le escribió Leonard Nimoy a Sheldon Cooper (“¡puedo crear mi propio Leonard Nimoy!”): Larga vida y prosperidad. (P.D. Estoy poniendo los dedos de la mano derecha en forma de “V”, como si estuviera haciendo sombras chinescas, aunque no lo podáis ver; cosas de Vulcano).
Chris Pine, capitán Kirk 2009 y primo chungo de Dexter Morgan (¿o de Nick Stokes de CSI?)
Antes que nada, dejar de leer si no habéis visto el episodio 15 de la quinta temporada de Perdidos, que no quiero ser yo el que vaya por ahí reventando series.
Una vez dicho esto, tras tan larga espera e ir viendo como en esta quinta temporada, por fin, iban encajando las piezas. El episodio 15, Follow the Leader, ha creado una serie de situaciones que, necesariamente, tienen que conducir a un capítulo final que dará mucho que hablar.
Para empezar, en este capítulo hemos visto como encadenan los acontecimientos de los dos grupos del vuelo 815, el grupo de 1977 y el de 2007. Es algo que estábamos esperando con ansia dado la diferencia, enorme, de nivel entre los episodios protagonizados por Sawyer, Kate o Jack y los que tenían como principales a John y Ben.
Con todos mis respetos para los seguidores de ese personajo llamado Jim LaFleur, esa parte de la historia ha sido de lo peor de las cinco temporadas de Lost. ¿Sawyer, el líder? Lo siento, pero no. No hay dónde arrascar. Peor es todavía el protagonismo cobrado por Kate. Verdaderamente es cansina y repetitiva: el peor y más denostado caracter de la serie. Con estos dos, y con Jack toda la temporada en un discretísimo segundo plano, en realidad no podíamos esperar de este fragmento de la historia que creara la situación de tensión necesaria para propiciar un giro espectacular.
La marcha de Jack y Sayid junto a “Los Otros”, tratando de detonar la bomba de hidrógeno en 1977, que pondría fin a la cadena de acontecimientos, y la Kate yendo de chivata a su amigo-novio-amante-no-correspondido James vemos que tiene que acabar en un enfrentamiento abierto entre el bando de 1977 de los que quieren que nada de esto haya ocurrido (con Jack y Sayid a la cabeza) y los que quieren que las cosas estén como están (con mis “personajes favoritos”: Sawyer y Kate; no olvidemos que ambos tienen una situación personal que ha mejorado con respecto a la que tenían antes del accidente del 815). ¿Qué ocurrirá con Jughead es lo que veremos en el más que esperado episodio doble final de temporada, The Incident (13/05/09)?
Después, estan los acontecimientos que verdaderamente nos han encandilado este año. No en vano, John Locke y Benjamin Linus conforman la esencia de la serie. Si la cadena de sucesos de 1977, nos ha parecido por momentos carente de ritmo y escasa de interés, todas las acciones protagonizadas por Locke y Ben desde y antes del accidente del 316 nos han llevado por un camino en el que hemos visto perder el rol a Ben a la vez que nos encontrábamos como John se convertía nuevamente en el verdadero líder del grupo, habiendo descubierto finalmente su “misión” en la isla. La analogía entre la evolución de Jack y John también merece un comentario. Ambos saben-quieren volver a la isla si bien no tienen claro el porqué. Y ambos, a medida, que se acerca el final de la temporada van cobrando consciencia de la actuación que les corresponde tener, uno en 1977 y otro en el 2007.
El caso es que, Richard, el eterno y joven consejero de la isla, comunica a Locke la muerte de todos los de 1977, haciéndonos suponer que Jack y Sayid ¿fracasaron? en su intento por detonar la bomba. ¿O acaso lo lograron y, por ello, los vio Alpert morir a todos? Parece que lo que hicieron en el pasado Jack, Sayid y cia. va a afectar al propósito de Locke en este futuro de 2007. La intención de John Locke de “matar a Jacob”, básicamente, nos ha dejado a todos con la misma cara con la que se quedó el manipulador Ben Linus.
Y en esto que te surge la duda: los acontecimientos que tuvieron lugar en 1977 cómo va a incidir en los del 2007. Los objetivos de Jack y John serán coincidentes, o por el contrario, el legado de Jack entorpecerá los intentos de John Locke en el futuro, reproduciéndose nuevamente la rivalidad entre los dos protagonistas.
Locke, aunque sea el líder de la isla en estos momentos, se encuentra bajo la sospecha de Richard… Y de Ben, ¿qué podemos esperar? Papel crucial el que jugará en lo que está por pasar, seguimos sin saber de qué pie cojea. Su hija se lo advirtió (teóricamente tiene que hacer lo que John le diga), sin embargo, no sabemos si nuevamente intentará apuñalar (por enésima vez) a Locke o si será su escudero en su propósito ¿real? de asesinar a Jacob (aquí conviene recordar que Locke ha sido uno de los pocos en hablar con Jacob y que en un episodio de hace ¿un par de temporadas? le pidió que lo salvara, pues estaba como aprisionado en una cabaña).
En fin, las espadas en todo lo alto y el reconocimiento a los creadores de la idea. Pocas series pueden presumir, después de cinco temporadas, de mantener un nivel tan alta, sobre todo en una obra que no tiene episodios autoconclusivos y en la que el lema “everything happens for a reason” parece haber sido la brújula (atiende, Locke) de casi hasta el más mínimo movimiento. (A este paso vamos a tener que denominarla “La Serie”).
Para los más osados: un par de spoilers del episodio final:
I see a red door and I want it painted black
No colors anymore I want them to turn black
I see the girls walk by dressed in their summer clothes
I have to turn my head until my darkness goes
I see a line of cars and they’re all painted black
With flowers and my love, both never to come back
I see people turn their heads and quickly look away
Like a newborn baby it just happens ev’ryday
I look inside myself and see my heart is black
I see my red door and it has been painted black
Maybe then I’ll fade away and not have to face the facts
It’s not easy facing up when your whole world is black
No more will my green sea go turn a deeper blue
I could not foresee this thing happening to you
If I look hard enough into the setting sun
My love will laugh with me before the morning comes
I see a red door and I want it painted black
No colors anymore I want them to turn black
I see the girls walk by dressed in their summer clothes
I have to turn my head until my darkness goes
Hmm, hmm, hmm…
I wanna see it painted black, painted black
Black as night, black as coal
I wanna see the sun, blotted out from the sky
I wanna see it painted, painted, painted, painted black
Yeah
1966. Año en el que reinan en la música Bob Dylan, que revolucionó la música rock el año anterior con Like a Rolling Stone; The Beach Boys, que sacarían a la luz en este año Pet Sounds y, por supuesto, The Beatles, que antes del Pepper´s publicarían una obra, Revolver, que si bien a mí, particularmente no me hace ni puta gracia, en su momento fue aclamada como una obra de ingeniería musical.
Asimismo, en este año un joven Jimmi Hendrix apuntaría sus maneras con Hey Joe; el mismo Hendrix que dejó, literalmente, atonitos a los miembros del efímero supergrupo Cream, que con Eric “manolenta” Clapton, Jack Bruce y “Ginger” Baker estarían en la cima de la música durante un par de años.
En ese año, los Rolling Stones publicarían Paint it, Black, escrita por Jagger y Richards, como sencillo en el Reino Unido, y posteriormente formaría parte del álbum Aftermath en su versión norteamericana. Si bien ya antes habían lanzado su megaconocido tema (I can get no) Satisfaction, lo de esta canción es diferente, especial (hasta el lío de las comas ahora tiene su gracia). Probablemente representaba la esencia de unos Stones que se contraponían (en teoría) a unos más blandos Beatles, ellos eran el Let it Bleed del Let it Be. Y que tendrían una carrera meteórica en los finales de los sesenta y principios de los setenta con sus discos Beggars Banquet (1968), Sticky Fingers (1971) y, entre otras, la colosal obra Exile on Main Street (1972, atención a la canción Let it Loose y a una portada que veinte años después imitarían los U2 en su Achtung Baby).
Quizás sea la canción de los Rolling que más haya ganado con el paso de los años. Su inclusión en los créditos finales de La Chaqueta Metálica de Kubrick (si bien el tema no aparecía en la B.S.O.) sirvieron para cimentar una popularidad que se ha ido transmitiendo de generación en generación. En Andalucía, hasta Medina Azahara hizo una más que respetable versión (http://www.youtube.com/watch?v=-VuKvnz2NZg).
Y aquí la tenemos, resistiendo el paso del tiempo, “painted, painted, painted, painted black”. Y nos seguimos volviendo locos cuando distinguimos los acordes y vemos a un viejuno Jagger entonar el “I see a red door and I want it painted black” (http://www.youtube.com/watch?v=DP2VyquMAaM&feature=related).
Sólo el One me puede hacer sentir algo similar a las emociones que desatan en mí este Temazo (con mayúsculas). ¡Viva The Rolling Stones! I wanna see it painted black…
Dicen que en el pecado está la penitencia, aunque yo creo que más bien en el castigo es donde está la redención. Así que por mi mala acción de ayer, tan natural por otra parte, hoy me ha tocado a mí ser el pardillo.
Contextualicemos (¡oleeeeeé tus cojones msantaella, ahí demostrando que has estudiado Periodismo!): necesidad de una compra de urgencia. Primera opción, por cercanía y comodidad, el Pryca Los Patios. Para aquellos que no sean de Málaga este lugar es junto a la Catedral (la Manquita), la Alcazaba, el Teatro Romano y el Castillo de Gibralfaro uno de los cinco monumentos esenciales que todo turista ha de visitar. Ahora ya no es Pryca, ahora se llama “Carrefú”, que mira que había nombres, pues los franchutes estos tenían que elegir el que mayor cacofonía podía tener en el idioma español dialecto andaluz.
Bueno, a lo que iba, adquiero el artículo, uno solo, y lógicamente me dirijo a la “caja rápida”. Como son las seis y media, pues no hay mucha gente y, por tanto, menos “cajas rápidas” abiertas. Casi al final de la fila, encuentro la única, the first one and the last one (oído croqueta y quinto de la EOI, ¡yes, we can!). Parece que sólo hay una persona a la que están atendiendo y un par de personajes esperando.
Llegada a la “caja rápida”, sí esa misma que pone “máximo 10 artículos”, y que está diferenciada del resto de las cajas por otro color. Y me los encuentro, la madre que los parió a los dos maromos. Una pareja, gayer para más referencias (a mí no me engañáis con vuestro pendiente en la oreja izquierda, vosotros os petáis mutuamente para vuestra satisfacción), con la compra de los próximos 15 ó 20 días sobre la barra registradora.
Ambos dos van con camisetas de tirante (¿nadie se ha dado cuenta de que ese tipo de camisetas sólo le pegan a los negros de complexión atlética?, ¡al resto nos la deberían prohibir!); bermudas horteras a más no poder, rollo hawaiano, y unas chanclas. Ambos dos bastante morenos, el más alto tiene un color negro moruno; el más bajito está más estilo rojo guiri. Podríais pensar que ambos dos eran unos pobrecitos, pero a mí estos no me la dan: para hacer este tipo de acciones hoy que tener la mucha cara de los pobres o la caradura de los que le sobran el dinero… Y yo, que ya detecte que les gustaban más las ensaladas que la carne también podía asegurar que esta peña era de panoja fina.
La chica de la caja les mira y les pregunta: “¿todo esto?” ¡Mujer! ¿No te habías dado cuenta antes, cuando empezaron a poner pepinos y pepinillos sobre la barra? Total, que la chica les explica que les tiene que hacer varias facturas, así que de diez en diez artículos, por el culo te la hinco, que es lo que nos pasó a los que estábamos esperando detrás, observamos el espectáculo desde la cuneta.
El bajito apenas hablaba y el alto parecía que no dominaba bien el idioma. Pero estoy convencido de que se estaban quedando con nosotros. Estos dos truchillas eran unos cachondos mentales, seguro que era una apuesta o algo así. Eso sí, con comida sana: pollo, ensaladitas, pepinillos y alimentos sanos (nada de cosas grasas, es decir, de comida de verdad)… Y cerveza, claro está. Y mientras tanto, yo con la cara de Chuck Norris (no me salía la cara de dignidad del de “Susanita tiene un ratón”, creo que iba más con el rostro de Chita “encabronao”). Y mi colega la cajera, que a cada factura que les hacía les volvía a preguntar si tenían la tarjeta del club: ¿pero, coño, si te lo han dicho la primera vez, “pa” qué narices le repite la cuestión por quinta vez?
En fin, tampoco me voy a molestar con los sarasas porque me estén dando un poco por culo. A fin de cuentas, como buen autónomo, soy un buen receptor de sexo anal pasivo (¡Hacienda, ponme el ojete rojete!). Casi doscientos euros después en “chorracas”, llega mi turno. A estas alturas el mosqueo ha estado de convertirse en risa tonta, así que la muchacha, por compensar mi paciencia supongo, me da unos 3×2 para unas atracciones turísticas. 8,90 euros, casi sobresaliente, para tan larga espera.
Cojo el coche volando y por el camino ¿a qué no adivináis a quiénes me encuentro? “Pozí”. A los cacho maricones. Diréis que soy un homófobo, pero no, en todo caso soy un envidioso de mierda. ¡Vaya carrazo que llevaban los cabrones! Ya sabía yo que eran de los manejaban panoja buena. Eso sí, no conseguí determinar si azul oscuro del vehículo pertenecía a un Audi o a un BMW…
En fin, que hoy me tocaba a mí. Está claro que es mejor ser maricón de verdad a un pseudo marica al que le dan por culo sin disfrutarlo.
Vamos en el coche camino de casa de AK. Partido Chelsea-F.C. Barcelona (¿cómo coño podía yo saber en ese mismo momento que el Barça iba a empatar a uno en el descuento?, ¡qué predecible es a veces el balompie! -por cierto, de Albacete tenía que ser, como Joaquín Reyes: encuentro Chanante-).
El caso es que a mi lado tengo a MT, que además de un tío con un gran talento para el diseño gráfico (en realidad, es más un artista, me refiero a los de verdad, no a un cantante con ínfulas de “artista”, rebotado; si hubiera nacido en el siglo XV está claro que se habría dedicado a la pintura). El caso es que íbamos hablando de uno de los temas predilectos de los del mundo masculino, “useasé”, de los mamellas en Internet, que como diría Hulk Hogan referente a California: “es el disparate de los melones” (http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-hulk-hogan.html).
Total, que aunque a mí no me hace ni puta gracia, MT iba con la ventanilla bajada porque estaba fumando. Diréis que la culpa es mía por permitirlo, con toda la razón del mundo; pero si veis lo malcriada que tenemos a la perra, es lógico que a los colegas los tengamos peor todavía. (¡Madre mía, he salido a mi padre! ¡Vaya manera de dispersarme!).
Bueno, lo que estaba contando, ¡coño! Semáforo en rojo. Nos paramos e, inmediatamente, se para a nuestro lado un nota. Coche azul eléctrico. Ventanillas también bajadas. Rostro agitanado. Mirada al frente, muy digna, prácticamente imperturbable. Eso sí, el carro es uno de esos vehículos de dos puertas similares a una moto con carrocería, de los que se pueden conducir con el permiso de una motillo… Y esa música de fondo, impresionante, brutal, además por su estribillo: “Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitiiiiiiiiiiín, que come chocolate y turrón, y boliiiitas de anís…” En una voz femenina y melosa, melosa (que haría que Amaia Montero o Ana Torroja parecieran cantantes heavies).
¡La madre que parió a MT! ¿Y a mí? ¿Podría tener peor compañero para semejante situación? Intento mantener la calma y echar la mirada al frente, como mi vecino de coche. Trato de pensar en otra cosa y lo único que se me viene a la mente es a mi copiloto. No me queda más remedio que subir la ventanilla, porque me ha entrado la risa floja y no estaba bonito, ¡coñe! Pero es que el cabrón de mi copiloto no puede tampoco parar de partirse el ojete, mientras que yo me cubro la cara por intentar no ser excesivamente descortés. ¡Segundos interminables hasta que, por fin, se pone la luz en verde y puedo acelerar, y reírme a gusto sin sentirme culpable!
Alejándonos del vecino, ya empieza a soltar MT parida tras parida comentando la jugada, y sacándole toda la punta que se le podía sacar a semejante suceso: “me ha alegrado el día”, me suelta (todo un campeón).
¿Por qué coño llevaba la ventanilla bajada? ¿Por qué ese contraste entre el rostro serio y digno del conductor, y la música que escuchaba? ¿Por qué iba con semejante copiloto? ¿Por qué no era la versión de Emilio Aragón, “el Magnate”, o de Miliki, que a lo mejor me hubiera puesto hasta melancólico? Y sobre todo, ¿por qué cojones estábamos hablando de “culámenes” en ese momento cuando sabemos de sobra que eso, al final, si no es la ocasión, siempre nos puede colocar en una situación comprometida-absurda-estúpida-graciosa-singracia?
En fin, no he podido dejar de acordarme del rumor que decía que el chaval de las gafas de Aquellos maravillosos años se había convertido en Marilyn Manson… De estupidez en estupidez.
Prefiero tomármelo a guasa, porque si te lo tomas en serio mañana tienes que ir y prenderle fuego a una serie de edificios, y eso tampoco es muy cívico. Pero, bueno, siempre podrás alegar enajenación mental transitoria y si te toca un juez razonable, que digo yo que también los habrá, te da la razón fijo. Estoy hablando, claro está, de la última de la sociedad insociable e insolidaria favorita de todos los españoles: la esgae (Somos GAñanes Españoles).
Lo de esta peña es de otro nivel, es a la sinvergoncería lo que el F.C. Barcelona actual a la estética del fútbol. Contextualización: niño pequeño, de Almería, con rara enfermedad degenerativa (síndrome de Alexander). Solución: regulera y, por supuesto, cara. A probar a Estados Unidos. Acciones: los padres empiezan a remover cielo y tierra con tal de buscar el dinero con el que poder pagar unos fármacos cuyo éxito no está garantizado. Logro: se consigue realizar una actuación benéfica en Roquetas de Mar, con un aforo repleto y la intervención estelar de David Bisbal, previa renuncia a su caché por el concierto. Respuesta de los Sinvergüenzas Gañanes Anti-Españoles: “¡oye, tú, es que no puedo hacer ‘ná’! ¡Dame el diez por ciento en concepto de ‘derechos de autor’!¡Give me, give me, give me, money (¿me reclamarán derechos de autor ABBA por utilizar la frase?)!”
Claro, el rollo para la esgae es que a veces su actuaciones trascienden, como ha ocurrido en este caso… y se regenera el odio anti-sgae, que creo que forma parte del corazoncito del 95% de los españoles (los que legislan, por lo visto, pertenecen al 5% restante). Y en estos que los acólitos de Bautista caen en la cuenta de que, lo mismo, puede que, igual, a lo mejor, la han cagado… pero bien. Con lo cual rectificación: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/05/espana/1241520638.html. Eso sí, nada de ponerse en contacto con la familia (lo entiendo, después de reclamarle 5.000 euros a una madre mientras que su hijo está en el hospital, menudo marronazo para el que tuviera que realizar la llamada: “oiga, señora; sí, que somos de la esgae; sí, sí, los sinvergüenzas del otro día; que la entiendo, que tiene usted razón, pero que vamos, que todo ha sido una confusión, le devolvemos el dinero y pelillos a la mar… ¿oiga?, ¿me escucha?”) o, pensándolo mal, igual no se han puesto en contacto con la familia para ver si pasa la tormenta mediática y le pueden “chulear” el dinero…
Cuando vean que no pueden, ya estoy viendo en que se convertirán en los principales defensores de la causa del chaval, a ver si así logran limpiarse el descrédito que tanto se han ganado a pulso desde que Zapatero llegó a la Moncloa.
¡Ay, Zapatero, Zapatero!
¿Cómo permites que actuen así estos buitres carroñeros?
¿Acaso son para ti ellos siempre los primeros?
¿Por qué por el resto no pones tanto esmero?
¡Ay, Zapatero, Zapatero!
¡Vayas amigos que tienes más barriobajeros!
¡No me extraña que se te vaya a quedar toda la cara de Calimero!
¿Por qué no coges a Bautista y compañía y los manda a tomar por culo? (no rima, pero creo que también suena bien)
¡Ay, Zapatero, Zapatero!
A este ritmo, si consigues la reelección, te conocerán como el “Milagrero”.
Sí, sí, todas nacieron en este planeta, aunque muchas veces nos cueste trabajo reconocerlo. Las podrás identificar por una serie de rasgos que suelen ser comunes:
- No tienen paladar: la comida siempre está fría, especialmente la leche o el café (aunque veas las burbujitas en el líquido que te advierten “hirviendo, hirviendo”.
- Jamás comerás lo suficiente para ellas. De hecho, sus frases favoritas son del estilo: “¡No has comido nada!”, “¿Quieres un poquito más?” o “¿Estás más delgada/o?”.
- Forma parte de su esencia hurgar en tus cosas. Decirles que no toquen tal o cual cosa es una clara provocación a que la hagan.
- Si vuelves en avanzado estado etílico siempre le puedes apuntar que te has comido una hamburguesa que te ha sentado mal. Por supuesto que te creerán (si ya no te creen, tienes un problema con el alcohol ya de consideración).
- Son admiradoras incondicionales tuya. Si ellas no te ven guapo/a, eso es grave… mucho.
- Cuando eras pequeño/a e ibas a la playa, te tenían durante dos o tres horas esperando en la arena, en plan giliflautas, tras la comida “para que no te dé un corte de digestión”.
- Navidad y Nochevieja: ocasiones especiales para verlas achispadas y comportándose de una manera “irregular”.
- ¿A quién no le han hecho una llamada inoportuna un día que estabas de parranda?
- Las primeras en darse cuenta de cuando tienes un problema.
- “Niño/a, ¡¡cómete el plato de lentejas!!”.
- Creadoras del “cubo mágico”: allí echas la ropa y, un par de días más tarde, aparece lavada, planchada y tendida en tu armario ropero. (Sólo descubres el valor del “cubo” cuando no estás viviendo con ellas).
- Las únicas personas en el mundo que se preocupan por ti más que tú mismo.
- Tienen una inexplicable obsesión con la limpieza de tu ropa interior: “por si te pasa algo, que tengas las bragas/los calzoncillos limpia/os”. (?)
- Les dedicamos el primer domingo de mayo de todos los años, aunque verdaderamente nunca las valoramos en su justa medida… (Creo que porque nos bloquearíamos si reconociésemos que alguien nos da tanto a cambio de tan poquito).
A todas ellas, nacidas en la Tierra pero con las poderes de Krypton, va dedicado este post.
¡¡2-6!! Vaya forma de mearnos… Y eso que el Madrid marcó primero, pero al final ha sido como uno de estos partidos de Rafa Nadal sobre tierra batida en los que no hay color. Bueno, sí, pero no precisamente blanco.
El ratoncito Messi se ha aprovechado del queso gruyère que ha sido la defensa madridista y el mariscal Xavi ha impuesto completamente sus galones (creo que todavía no se valora en su justa medida a este inmenso jugador, mucho se habla del argentino y no lo suficiente del auténtico alma máter del Barcelona). Del Madrid, bueno, en su línea de “si la cagamos, la cagamos”. Es que hasta para eso el R.M. es grande.
En fin, poco que objetar ante el vendaval blaugrana (aunque Juande, por ejemplo, haya visto otro partido). Los madridistas no hemos quedado con toda la cara de Harry Potter.
Hace ahora un par de meses hablé del Madrid y del Barcelona. Parece que en estas semanas poco ha variado. Sigue el Barcelona con cuatro puntos de ventajas, jugando de maravilla, y con el triplete (que rima con ojete) en mente. El mejor Barça de la historia… Y ahí está, cual hiena carroñera el R. Madrid, ese equipo tan denostado y que tan mal juega (pero que ha ganado 52 de los últimos 54 puntos). Para los que somos del Madrid no está mal: el mejor Barcelona que ha habido nunca a falta de cinco jornadas a sólo cuatro puntitos… Si fuera azulgrana, no me cabería no me entraría la punta de una aguja por el orto.
El capitán blanco sigue en su línea. Ahí, a la chita callando colando sus goles y confirmando su resurrección por si pensábamos que lo de la temporada pasada fue flor pasajera. Ni siquiera Guardiola creo que pueda llegar al nivel de extramotivación con el que llega Raúl siempre a estos partidos.
Si el Madrid gana, no lo quiero ni pensar… Laporta va a dejar de usar corbata (por eso de que no le presione en exceso los testículos). Aunque, lamentablemente, me da a mí que este partido va a ser empate, que eso para el Barça va a ser casi lo mismo que ganar.
El rey de los clásicos en una imagen memorable
Pequeño, pero matón; cracks entre los cracks; el argentino, al menos, tiene un punto de tranquilidad: Pepe está sancionado
¡Coño, con mi faceta rappeliana! Ayer hablo de mi amigo Teddy y hago mención al rey del pollo frito… y ¡voilá! hoy me lo encuentro, al verdadero, en el programa destinado a convertirse en el emblema de los valores de Telecinco (por el culo te la hinco), o sea, teatralidad, morbo, provocación y mucha, mucha polémica. Sí, claro, OT (Ojete Tontuno).
Para empezar, el teatro de la vuelta de nuestro querido Risto Mejide. A fin de cuentas, el formato del programa está tan gastado y el enfoque de Telecinco es tan cansino, que sólo Risto dando por culo (que no Jesús Vázquez) le puede dar, a lo mejor, quizás, puede, tal vez, un poquillo de vidilla.
Por otra parte, está todo el attrezzo, todo lo que hace girar la rueda de la audiencia. Con ese Jesús Vázquez, en su papel de mariquita mala, y con un atuendo digno de Agatha Ruiz de la Prada en el día del estreno. Eso sí, ¡hay que ver lo bien que se conserva el colega!
Otro de su acera, Ángel Llacer, estará nuevamente como indigno profesor de la Academia. Como showman, un espectáculo; pero su capacidad directiva es similar a mi habilidad para el cante flamenco. Claro, que esa opinión es propia de los pardillos que pensamos que en OT intentan “formar” a cantantes (que no artistas); pero si nos centramos en su vena circense, entonces puede que Ángel sí sea el payaso adecuado para orquestar en esta fauna.
Después están los grandes olvidados: los alumnos. Aspirantes que desde años luz no se comen una rosca en el mundo de la música; no obstante, con un poco de suerte, acaban en la televisión (eres la rehostia sí acabas en Supervivientes). Y ni trayendo a Bisbal logran cambiar esa tendencia. También es que ese uno ha dado ya por treinta y siete generaciones, todo hay que decirlo.
Y el último, aunque no por ello menos importante, el nuevo “fichaje” estrella. El rey del pollo frito, sí, sí, el auténtico: Ramoncín, como miembro consagrado del jurado. Su disco de diamantes por el millón de copias vendidas (y eso que el top manta le jodió mucho), sin que nada tuviera que ver su papel de perro faldero de la SGAE (¡qué levante la mano quién tiene un disco original de Ramoncín!, ¡y la otra mano los que conozcan más de dos canciones del autor sin tener ningún disco!) le avala. Él mejor que nadie les podrá enseñar a los chavales lo jodido que es sobrevivir en el mundo de la música y la dificultad de estar más de veinte años viviendo del cuento… ¡con dos cojones! ¿No será un intruso que ha colocado la SGAE? ¿Cómo la impostora que está en el ministerio de cultura (con minúsculas)?
Al menos hay algo que despierta mi interés: ¿tendrá Risto cojones de meterse con el pollo frito?, ¿convertirán a OT en otra plataforma en la que lanzarnos mensajes subliminares de lo mal que está la “piratería” y los perjuicios que ocasionan en los “artistas” (¡Pobrecitos ellos, que no van a llegar a final de mes! ¡Hostia! Si se podrían buscar un trabajo de mierda con un sueldo de mierda como el resto de los seres humanos en vez de vivir como Ramoncín)?
En fin, que OT está de vuelta (¿o de vueltas?)… y huele (¿o hiede?) peor que nunca.
Agradecimientos: Series Gringas, solosubtitulos.com, subidvx.com y “Teddy” Bautista (tus denodados esfuerzos están consiguiendo que cada vez nos adentremos más en la música, el cine y las series no españolas).
Sale Eduardo “Teddy” Bautista en los medios soltando sus gilipolleces y se confirma la aparición de los primeros casos de gripe porcina en España… ¿Existirá alguna relación?
¡Cómo caló el anuncio de BMW del “¿te gusta conducir?”! Todavía hoy creo que gran parte del éxito de la marca germana se lo deben más a sus campañas publicitarias (y a esa en concreto, que fue la campaña) que a su estética (sería como el Mac de los coches). Y es que si a Mercedes se le está asociando al cateto con dinero, BMW busca más que se le relaciones con la gente con estilo (de clase alta), aunque de camino, todo hay que decirlo, también se está llevando al todo chusmerío habido y por haber. Así, en la escala del chusma empiezas con una moto de mierda, le sigue un Opel Corsa (negro o blanco, preferentemente); después, tienes el Seat León (blanco o negro) y si perteneces a los gurus de los bajos fondos, sí o sí, tienes que tener un BMW (preferentemente muy grande, de segunda mano y, por supuesto, blanco o negro).
El caso es que entre la gente de mi entorno de los que manejan panoja a casi todos les da por comprarse un BMW; evidentemente el resto seguimos con nuestros Ford y Citroën, que no está el horno para bollos. Que conste que mis amistades no suelen ser chusmones (casi nunca), en todo caso serían frikies del copón, que es otra categoría muy distinta.
Total, quedo con el último de los bmweatas y aprovechamos la ocasión para ver su adquisición. Carrocería blanca chusma, faros de neón de chusma… y me ha acojonado más que cualquiera de los chusmas que pululan por esta jodida ciudad. ¡La madre que lo parió! ¿No se ha puesto el tío a enseñarme lo bien que funciona la tracción trasera del BMW dando vueltas a diversas rotonda a toda pastilla? “¡Mira, mira, qué bien va! ¡Esto no culea! ¡Eso es un mito!” Mientras servidor, con los huevos por corbata, estaba a punto de echar la pota en el cuarto giro al ruedo. Ya me estaba viendo en las portadas de los periódicos: “Jóvenes gilipollas fallecen por hacer el garrulo con un BMW al lado del Carpena”.
El coche, todo una pijada: asientos de cuero, seis marchas, manos libres sintonizados con tu iPhone, regulación de los asientos de todas las maneras imaginables, maletero amplio… y toda una serie de lujos que a los paletos como a mí, nos acaban abrumando… ¡¡Sobre todo si el cabrón del conductor tiene ínfulas de José Tomás y se pone a dar vueltas alrededor de la Monumental!! Vamos, actuación digna de dos orejas y rabo: ¡que se los corten, que se los corten!
no apto para todos los públicos (ni todos los conductores)
¿Esto cómo va a ser, brother? ¿No me puedo creer que tú, el carismático escocés de la serie, el que tiene unos poderes sólo comparables al de John Locke, te dediques a meterle mano a una de tus compañeras? ¿A ver si vas a perder La Constante con las tonterías?
Aunque, por otra parte, la demandante, Chelsea Stone (prima hermana de la famosa Sharon) no me aparece en el IMDB por ningún lado (que yo creo que pongo mi nombre y aparezco de ayudante de producción en alguna película y todo). Y dicen que la despidieron 12 días después de los “toqueteos” de Henry Ian Cusick, allá por octubre de 2007 (http://www.worstpreviews.com/headline.php?id=13196). Si es verdad todo lo que alega la colega, básicamente, Desmond, le has hundido en la miseria, cachocabrón. Y si son ciertos todos los desórdenes que le has provocado, igual tenemos que asistir a tu muerte inesperada en los capítulos finales de esta temporada…
El caso es que ha pasado más de año y medio en salir a la luz el tema. El Tribunal Superior de Los Ángeles será quien resuelva el caso, dándonos al menos una verdad oficial. Otro misterio más en torno a la isla… ¿Será esto una trampa contra ti, carismático Desmond? ¿Desde el 28 de octubre nadie se había dado cuenta? ¿Es que en Estados Unidos la Justicia es todavía más lenta que en España o es que la noticia ha saltado en estos precisos momentos con una finalidad concreta?
En fin, brother, esto va a ser como cuando Charlie: un marrón que no podrás evitar y te tendrás que comer sí o sí.
¡Ooooooooooooooooleeeeeé! ¡Que salude, que salude! Solbes casi acierta con sus previsiones y tras batir marca tras marca la economía española se ha situado en los cuatro millones de parados, según la Encuesta de Población Activa. Tampoco hay que ser tan pesimistas (?), la última vez que rondamos la cifra había unos seis millones de personas menos en España, con lo que básicamente es como si de esos seis nuevos millones de españoles sólo cuatro no tuvieran empleo (¡madre mía!, ¡menuda metodología de sinvergüenza he empleado; de aquí a nada me están ofreciendo como mínimo una concejalía!).
La nueva ministra Salgado erraba hace unos días con sus previsiones: es que la pobre mujer no sé cómo ministra, pero de Nostradamus tiene pocas dotes. En fin, es cierto que el Gobierno da muestras de una impresionante, increíble e inaudita incapacidad de reacción (eso sí, con talante); pero no nos vamos a olvidar que el “milagro económico español” ha sido una de las mayores estafas de la última década. Los sesudos analistas se asombraban del crecimiento de la economía en España, y algunos, imbéciles a más no poder, ponían a este país como un ejemplo a seguir (?).
¿Se había vuelto el mundo completamente estúpido? ¿O sólo los españoles nos estábamos dando cuenta del gran timo? ¿O acaso cerrábamos los ojos o mirábamos hacia otro lado ante una situación coyuntural tan beneficiosa (y no para todos, claro)? Que nadie se engañe, ahora estamos jodidos porque hemos basado nuestro crecimiento en el jodido sector del ladrillo, o sea, que hemos aumentado la “riqueza” a base de especulación y hipotecar el futuro de cientos de miles de familia. ¿Qué mentecato podía esperar que el ritmo de crecimiento se mantuviera eternamente cuando todo el mundo empezó a mostrar preocupación por la sobrevaloración de la vivienda en España? ¿Cómo puede crecer un país cuya juventud se ve entrampada con hipotecas a 40 años por un valor mensual superior al sueldo de uno de los miembros de la pareja (no vamos a hablar de los que trataban de comprar una casa solos)? ¿Y qué decir de Ayuntamientos, promotoras, inmobiliarias y demás peña (banca incluida) que han estado poniéndose las botas, exprimiendo la gallina de los huevos de oro caiga quién caiga? ¿Cómo pueden tener ahora la desfachatez de pedir al Gobierno que pague los pisos que están sin vender? ¡No me jodáis!
Los que han estado atracando durante más de una década piden, encima, amparo en el nombre del bien común. Básicamente, que os vayan dando por el ojete. ¿Para qué coño se va a seguir incentivando a un sector que es pan para hoy hambre para mañana (bueno, ya ni eso)? ¿Por qué no se ha fomentado la creación de trabajo en sectores menos volátiles? Pues, básicamente, porque en España estamos regidos por una panda de putos listillos, creadores de la cultura del pelotazo, de gañanes sin escrúpulos incentivados por politicastros que se henchían de orgullos mirando las estadísticas sin profundizar en ellas (como el paleto aquel del bigote, ese que era muy amigo del sopla que capitaneaba (mejor dicho, intentaba) los destinos del mundo mundial)… Y ahora dónde está esa manada. Están al acecho, escondidos, buscando otros lugares donde volver a dar el pelotazo: se trasladan al este de Europa, allí donde podrán repetir las tropelías cometidas en esta tierra, donde podrán volver a especular, a trapichear con el consentimiento de ayuntamientos, alcaldes y concejales corruptos. Donde invertirán uno y obtendrán cuatro, mientras que el tío de a pie verá cómo mientras su sueldo crece al ritmo de x, le piden 30x para poder tener un espacio donde construir una familia.
Eso sí, que nadie se engañe, no sé si en España habrá cuatro millones de parados, o menos o más. Lo que es seguro es que esos cuatro millones de parados no pueden estar sin ingreso alguno. Habrá una cantidad que tenga temporalmente el subsidio del desempleo, habrá otro porcentaje importante que trabaje en negro, los habrá afortunados que casi estén mejor ahora que antes porque estarán cobrando el desempleo y haciendo trabajos en B, y por último, estarán los verdaderamente jodidos: sin prestación y sin un puto empleo que les dé para llegar al final de mes. Si el número de componentes de este grupo se dispara, entonces es cuando verdaderamente “se va a liar parda”.
¿Esto cómo va a ser? Ni Lost, ni The Big Bang Theory… ¡Vaya semanita! Al final voy acabar viendo La Noria. ¡No, eso no!¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
Bueno, siempre nos quedará la NBA, que esos no paran ni el día del Señor (y es que desde que no está MJ, esto no es lo mismo).
Para el marketing esto de que Cervantes y Shakespeare murieran el mismo día, del mismo año, ¡joder!, ni a propósito. ¿Seguro que no fueron asesinados por Bill Gates? No, eso no puede ser. Gates todavía, supuestamente, no había nacido. Claro que si ha sido capaz de viajar en el tiempo, probablemente también pudiera trasladarse de lugar casi instantáneamente para poder así matar a las dos personalidades el mismo día aunque estuvieran una y otra separadas por cientos de kilómetros… Pero ¿y lo del Inca Garcilaso de la Vega? ¿No sería una enfermedad que afectaba a los escritores?
Esto me da a mí que es un rollo de los de la UNESCO, o puede que de las editoriales, que creo que sacan más provecho todavía de ello. Bueno, como a mí pagar por un libro no me duele (con sus excepciones), tampoco es que tenga nada en contra de un día así o de la parafernalia que se hayan montado. Total, siempre creo que va a ser mejor leer un libro (que, al menos, suele tener una criba ortográfica) que ir al cine a ver según qué mierdas subvencionadas con dinero público (con todo mi cariño para la actual ministra de cultura -con minúsculas- española).
Bueno, que me disperso. Lo que yo quería decir es que esos óbitos tan coincidentes eran demasiados sospechosos… Y es que, por lo visto, tienen truco: Cervantes muere el 23 de abril por el calendario gregoriano y Shakespeare el 23 de abril por el calendario juliano. O sea, que si seguimos apurando los diferentes formatos de calendario: por el ojetiano, Proust dejó de buscar el tiempo perdido el 23 de abril de 1616; por el revolucioniano, Víctor Hugo, ¡qué casualidad! murió un 23 de abril de 1616; por el clitoriano, fue el marqués de Sade el que vio el fin de sus orgías el 23 de abril de 1616; al igual que Quevedo, cuyo final coincidió con el 23 de abril de 1616 del calendario gregoriano versión 2.0. (hasta en eso le jodió a Góngora, que se tuvo que conformar con fenecer un 23 de mayo); por su parte, Dante cayó un 23 de abril de 1616 del formato virgiliano; Virgilio, el 23 de abril de 1616 del año esquiliano; a Esquilo, por su parte, le cayó una tortuga en la cabeza (top ten en la Historia de las Muertes Absurdas de la Humanidad) el 23 de abril de 1616 del quebrantahuesiano, acabando con su vida en tan ¿insigne? fecha; mientras que Homero se fue el 23 de abril de 1616 del subiluliumiano…
¿Y a qué no adivináis cuándo murió Samuel Beckett, el celebérrimo autor de Esperando a Godot?… El 22 de diciembre de 1989.
1. Rua Augusta. Una de las calles principales de Lisboa. A medida que te aproximas a la Plaza del Comercio (ahora en obras), se incrementan las posibilidades de que te ofrezcan droga. En esta ocasión no iba a ser menos: en un fragmento de unos 50 metros hasta tres personas diferentes se acercaron para ofrecernos “maría, chocolate” (si quieres farlopa, entonces ya te tienes que ir al Barrio Alto y recorrer cien metros para que te la intente vender; eso sí, todos unos gentleman: siempre a los hombres ). Además, para asegurarse de que comprendes lo que te están diciendo te enseñan unos pedrolos impresionantes con la mercancía. ¡Hombre, por dios! ¡Ya sé que está mala la cosa inmobiliaria, pero, hioputa, con eso te podrías construir un chalet! Eso sí, el vendedor es un tío que lo mismo hasta está vestido de chaqueta. (Un director inmobiliario venido a menos, me da a mí).
No es la Rua Augusta, pero como está cerca, da el pego
2. Belem. El puente 25 de abril divide a Lisboa en dos partes. Belem es lugar de “peregrinaje” para los turistas, que acudimos en tropel a ver y “rever” el Monumento a los Descubridores, la Torre de Belem y el Monasterio de los Jerónimos, entre otras cosas. A mí esta zona de Lisboa me tiene cierta tirria, pues siempre que me acerco el cielo se encapota.
Típico monumento "sacaperras" de capital de país
Eso sí, nunca nos llega a llover y esta vez, por fin, logramos entrar al Monasterio de los Jerónimos (que yo siempre confundía con el Museo de la Marina; esto de ser poco religioso es lo que tiene).
Monasterio de los Jerónimos: más de cuarenta minutos haciendo cola, acaba la misa y resulta que hay una puerta enorme por la que puedes entrar, GAÑAAAAAAAÁN
Pero a mí lo que verdaderamente me emociona no son ninguno de estos monumentos, lo que me vuelve loco es su Universidade Moderna, con la Licenciatura en Cinema. ¡Brutal! Me recuerda tanto, por la cutrez exterior, a mi instituto, que le he tomado una especie de cariño. Supongo que ser “modernito” es lo que tiene (lo digo por la Universidad, que no por mí).
Chúpate esa, Columbia
3. Castillo de San Jorge. Muy gracioso, muy bonitas panorámicas, muy gilipollas visitarlo cada vez que vas a Lisboa… ¿De verdad es necesario subirte en el tranvía hasta el quinto carajo, comer en un sitio en el que “disfrutas” con pseudocantantes de fado y recorrer el mismo castillo que, con tantos siglos como tiene, no es precisamente un MoMA? Pues mira… Sí, cuando descubres que existe una Torre de Ulises que, básicamente, es el invento de un voyeur llamado Leonardo Da Vinci. Y resulta que desde ese lugar puedes divisar y controlar, por obra de la óptica, un espacio importante de la capital lisboeta. Si ponen uno así, cercano a las playas de Ibiza o de Malibú, el éxito lo tienen garantizado. ¡Pobre, Hugh, le voy a arruinar el negocio!
4. Gastronomía. ¿Qué coño come una persona que no le guste el bacalao en Lisboa? Pues está claro: los platos típicos: hamburguesa, melón con jamón, gambas… y algunos productos que eliges porque el nombre suena atractivo. Máxima lisboeta: la deliciosidad de la comida es inversamente proporcional a la sonoridad de su denominación. Ejemplo: un “polvo” no es un “caliqueño”, sino un puto “pulpo”. Esta confusión se multiplica en el Barrio Alto, donde sex-shops y restaurantes pueden llegar a confundirse. No me extraña que después como música tenga el fado… Te creas expectativas y, al final, “na-de-ná”. Resultado: música melancólica.
5. Cristo Rey de Almada. En continua renovación, menos la mujer que vende en la tienda de souvenirs, que creo que es la misma en el medio siglo de esta construcción. A imitación del Cristo de Corcovado, a la entrada de Lisboa, nos encontramos con esta enorme escultura posada sobre un pedestal todavía más inmenso. Han hecho en su interior una capilla y me sorprendió ver virgenes y cristos modernitos, lejos del estilo de pintura que viene caracterizando al catolicismo desde hace ¿1.000 años?
Este año se celebra el 50 aniversario del Cristo de Almada
6. Foto-turista. Vas 300 veces a Lisboa, haciendo 400 fotos de medias en cada visita, y me juego la cabeza de que esas 120.000 imágenes el 85% son la misma (con un margen de variación del 5% aprox.). Además, es que no te molestas ni en variar el ángulo, la perspectiva o la nitidez. Siempre la misma Virgen de Fátima, la misma Sé, el mismo Puente 25 de abril, la misma Plaza del Comercio… Lo único que puede variar un poco es el tiempo o si hay obras de remodelación, y lo que sí puede cambiar de forma considerable es tu propio reflejo, ya que te vas viendo cada vez más extraño en las fotografrías. Solución: dejar de ir a Lisboa (opción regulera) o no aparecer en las fotografías (¡yujuuuuuuuú!).
Una de las fotos más típicas de turista en Lisboa, pese a Mapfre
La catedral lisboeta por excelencia; la estampa típica lleva un tranvía, pero yo me lo he pasado por el forro
Apenas medio metro de altura, un día de éstos la van a robar y va a aparecer en la casa de algún sinvergüenza tipo Obiang
En estos días, no sólo Susan Boyle está en boca de todos. También Ricky Rubio está haciendo correr ríos de tinta (frase hecha y obligatoria en la carrera de Periodismo) tras anunciar declararse seleccionable para la próxima edición del draft de la NBA, que tendrá lugar el próximo 25 de junio.
Con apenas 18 años, en la NBA ya lo añoran, aunque el amor americano fácilmente se puede tornar, primero, en decepción y después, en duras críticas. Aunque no sea ni remotamente parecido, el ejemplo de Sergio Rodríguez, deambulando por Portland en los últimos años debería servir de advertencia a la hora de tomar la mejor decisión.
Si el sorteo se hubiera disputado tras la disputa de la final de los Juegos Olímpicos, no cabe duda de que habría salido número 1. Ahora los analistas de la NBA parecen coincidir situarlo entre los tres primeros (lo que le permitiría partir ya con un buen contrato), pero no existe esa unanimidad a la hora de ponerlo a la cabeza del grupo.
Quizás, casi seguro, es demasiado joven para saltar el charco (Gasol, Pau, tenía 21 años cuando empezó su carrera en la NBA). Y podría recaer en las filas de un equipo en el que cuenten con un base que por veteranía (que no por calidad) le relegue a un banquillo, para el cual no ha nacido. El mismísimo Kobe, otra referencia de prematura presencia en la NBA, se tiró el primer par de años viéndolas venir; incluso Nowitzki, que tenía el culo más pelado cuando recaló en Dallas, estuvo también un par de años de perita hasta que verdaderamente despuntó.
Al final puede que todo sea una cuestión de dinero: ahora Ricky sí va a ser seleccionado en una posición privilegiada; dentro de dos o tres años, quién sabe… Supongo que al joven base del Joventut le quedan varios meses de presión mediática y comedura de tarro. Esperamos que tome la decisión que tome, acierte.
Ricky, hambre de balón, hambre de títulos
El que no fallaba era José Manuel Calderón. El de Villanueva de la Serena se iba a la línea de tiros libres y aburría hasta a sus propios compañeros: 151 de 154. Un espectacular 98,1% que provocó que durante el segundo tramo de la temporada prácticamente no le hayan hecho faltas. Es lógico, mejor dejarle tirar, que, con un 49,7 de porcentaje en tiros de campos, es más probable que hierre aunque esté en la posición más fácil del mundo, que no mandarlo a la línea de personales, donde aplicaba su particular inyección letal. ¡Enhorabuena a José Manuel! ¡Récord histórico de la NBA en porcentaje de tiros libres durante una temporada!
¿Quién se creería ahora que en su primer año en la ACB apenas tenía un 70% en tiros libres?
Por último, el otro español que ha roto las estadísticas (a falta de que Gasol se alce con el anillo). Está claro que nos referimos al carismático Rudy Fernández. Si Navarro se quedó a pique de un repique de batir la mejor marca de triples convertidos por un novato (entre otras causas, por culpa de ese pésimo entrenador, y para mi desdicha ex jugador de Unicaja, Marc Iavaroni), a Rudy ni el testarazo de Ariza, ni el ser el suplente de Roy, ni el haber sufrido bajones durante la temporada, ni el que le/nos estafaran durante su participación en el Slam Dunk del All-Star le han impedido alzarse con el honorífico galardón de máximo triplista de la historia de la NBA entre los rookies. Seis triples en un último encuentro memorable para un total de 159… Y eso que casi nunca ha sido titular. El año que viene más y mejor.
El jurado estuvo empanado: un 10 para Rudy "Martín"
Hablaría de Pau, pero eso ya para otro día. ¿Quién me iba a decir a mí, acérrimo seguidor de los Bulls de Jordan, que un día estaría con los Lakers?
Que sí, que ya sé que los personajes son planos y apenas evolucionan. Tampoco podemos esperar de una sitcom que tengan unos protagonistas que evoluciones en plan Claire Fisher. Bastante tenemos con los retazos que nos da Penny en su adaptación al frikie world. Lo que se trata es, como su denominación indica, es de crear situaciones a cada cual mejor. Y en el episodio 20 de The Big Bang Theory, The Hofstadter Isotope, los guionistas han estado lúcidos.
Dos escenarios contrapuestos para nuestros protagonistas: en primer lugar, la tienda de cómics; en segundo lugar, un bareto para ligar. Además, vemos la contraposición del diferente comportamiento de nuestros queridos Leonard, Raj y Howard en cada uno de los dos escenarios. Llevarse a Penny a comiclandia estaba claro que iba a dar juego (¡madre mía, Penny! ¿Cómo se te ocurre ir con Sheldon a ese sitio?), pero el descojone absoluto (aparte del ligue de Penny con el dependiente del negocio) es ver a los “tres fantásticos” en el pub (tras haberse cambiado previamente sus calzoncillos de Aquaman, por si acaso les tocaba mojar). Evidentemente, son predecibles las actuaciones de los tres, principalmente de Raj y de Howard, pero aun así, no puedes dejar de reírte con las salidas de Wolowitz (y sus curiosos trajes) y con el indio-ligón-bajo-los-efectos-del-alcohol.
Raj, hablas poco, pero efectivo
Como esta semana no hay capítulo, dejo algunos enlaces para los que todavía no hayan podido disfrutar del 2×20.
Como éramos poco, parió la abuela. Haberme metido con Hacienda, ha conllevado su castigo “divino” en forma de virus porculero. Total, desde que escribí ese post empezó a fallarme el teclado y cuando intentaba poner las tildes, lo único que conseguía era una puta doble tilde (´´).
A lo mejor se puede pensar que eso no tiene mucha importancia, pero para un “obsesivo-compulsivo” ese tipo de detalles joden bastante: una cosa es que se te cuele una errata y otra, muy distinta, es cometer crímenes contra la Academia (me refiero a la RAE, no a la de cine o a la de música, claro está) con premeditación, ensañamiento y alevosía.
Así que hago lo que hace cualquiera en este tipo de situaciones, o sea, me voy a Google y pongo “teclado doble tilde”. Y es cuando empieza la montaña rusa en la que me he visto envuelta durante varios días. Lo primero que te señalan es que es un tema de la configuración del teclado, que la cambies, que seguramente la tienes en otro idioma que no es el español. ¡Nooooooooooooooooooooooor! Por mucho que sigo las doscientas mil millones de instrucciones, esto sigue igual: dobles tildes a doquier y desesperación en aumento.
Al final te aburres de hacer tantas pruebas y llegas a la conclusión de que, a la fuerza, tiene que ser un virus. Así que inicio la segunda fase: preguntar entre los colegas. Uno me confirma que sí, que va a ser que sí, y otro me indica que lo que tengo que probar es a hacer una limpieza con el Ad-Adware (http://ad-aware.softonic.com/). Gracias a Softonic, consigo hacer un barrido con este programa y, oye, qué funciona… ¡Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaauu! Sí, pero hasta el siguiente reinicio de ordenador, lo que me vuelve a dejar con toda la cara de Chuck Norris.
En la tercera fase del proceso, empiezo a plantearme la posibilidad del formateo (¡brrrrrrrrrrr!). Pero antes de la “opción desesperada” vuelvo al Ilustrismo Googleiano: “virus doble tilde”, “eliminar virus doble tilde”… Y veo que el virus es del año del catapún, con foros de 2001 hablando del problema y planteando cuestiones a cada cual más complicadas, con frases del estilo: “es muy fácil, sólo tienes que ir al panel de administración, botón derecha, pestaña izquierda, le das a deshabilitar a todo menos a la cuarta opción y a la decimotercera; después, te vas a Mi PC y pulsa alt más mayúscula más almohadilla a la vez que con la mano derecha te insertas el dedo anular en la nariz hasta que sangre; a continuación reinicia el ordenador en modo seguro, te metes el índice de la izquierda en el otro agujero de la nariz, buscas administrador, pegas el fix fdrx.exe y suprimes todos los archivos siguiendo la ruta Mi PC, Documents and Settings, Wen, One, Temp, Arg, Sh… Y si no funciona prueba a seguir los consejos de este otro link“.
Claro, con ese tipo de putos consejos la idea del formateo casi te agrada, es como si te ofrecieran hacerle el amor a Christina Aguilera por la cara. Pero, siendo más realistas, buscas la opción facilona. Es imposible que nunca le haya pasado esto a alguien tan gañán como yo y, por fuerza, lo ha tenido que solucionar de una manera un “poquito” más sencilla. Así que veo que en otro foro te recomiendan limpieza conjuntamente con el SuperAntiSpyware (http://www.superantispyware.com/superantispywarefreevspro.html) y el CCleaner (http://ccleaner.softonic.com/). Me los bajos como los campeones, elimino otras decenas de virus, reinicio el ordenador y empiezo a sentir como las almorranas me vuelven a escocer. ¡Joder! ¡No puede ser tan difícil! He eliminado tantos archivos, ejecutables y demás que lo que me extraña es que además de jorobar al “bicho” haya estropeado el sistema. Lo primero no lo consigo; para lo segundo, sí parece que voy por el buen camino.
Formateo sí, formateo no… La tentación de hacérmelo con Christina me tiene las hormonas (que no hemorroides) dislocadas, pero aun así me contengo y busco la solución que por, ser la más fácil y estúpida, no he considerado ni a probar: bajarme un antivirus de los de toda la vida. Como el Norton es más odioso que los propios virus y estoy en guerra con mi querido Kaspersky, opto por el AVG (http://free.avg.com/download-avg-anti-virus-free-edition). Por supuesto, antes de bajarlo falla en un par de ocasiones tras tenerme unas tres horas (aprox) esperando la descarga.
¡Yuju! AVG bajado y análisis en marcha… Cuatro horas de análisis para detectarme tres elementos peligrosos. Escepticismo creciente. He quitado tanta morralla que tres más me da a mí que no va a resolver nada. Reinicio el ordenador, cruzo los dedos y sí, sí, sí, sí. ¡Victoria! ¡No he tenido que mantener relaciones sexuales con Christina Aguilera (O_O)! Por fin puedo escribir “mojón”, “cabrón”, “cojón”, “mamón”, “estúpido”, “gañán”, “arpía”, “cabezón”, “tó” y demás palabras esenciales del vocabulario msantaelliano (que rima con pelicano). ¡Ya puedo escribir tonterías en mi post!
P.D. Resumiendo, la solución al virus de la doble tilde es pasarle el antivirus (el AVG funciona). No era necesario leerse esta colección de paridas. (Lo sé, lo podría haber puesto al inicio, pero habría sido demasiado fácil para todo el trabajo que me ha costado llegar al resultado 1+1=2).
Tocado… y hundido. ¡Vaya bajón a la vuelta de Lisboa! Si lo sé, no vengo (o no hubiera ido, que creo que hubiera sido mejor). Llega el ansiado momento en el que el animal autónomo le toca hacer cuentas y confesarse ante la Madre Hacienda. Empiezo a hacer cálculos, cábalas y tal y cual pascual… Lo típico dentro de esta subespecie del género humano (no quiero ni pensar lo que tiene que ser, por ejemplo, mujer madre autónoma negra, ¡seguro que en la Edad Media vivía casi mejor!). Mudanza, cambio de domicilio, pito, flautas… Convencidísimo de que, básicamente, con los gastos que he tenido en el trimestre le voy a poder hacer la peseta a la Señora Hacienda, que estará al acecho para una mejor ocasión cual hiena carroñera…
¡Agua, agua, agua! Ni con esas, la hostia de Hacienda me ha provocado un estado de bajón que ni las almorranas. Cuota mensual (que, para según qué casos, podríamos llamar Impuesto Revolucionario) que no te da derecho prácticamente a nada, IRPF a pagar por ti o por quién te contrate religiosamente y un IVA del que no te salva ni Cristo Rey. Y lo peor, es que puedes llegar a ser tan gilipollas como yo y crearte falsas expectativas… ¡Bajuna, bajuna!
El trabajador "por cuenta propia" por antonomasia: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Imagen del Cristo Rey de Almada)
Y vuelves a hacer cuentas, otra puta vez, y a la única conclusión a la que puedes llegar es que, por lo menos en España, o ganas muchísimo dinero o el sentido de ser autónomo es poco (en realidad estoy siendo generoso, es ninguno). La cantidad neta que te llevas es X, las obligaciones tributarias son X/2. Seguramente, Telefonica o el Santander moviendo miles de millones de pesetas no tengan ni de coña esa proporción… Y tú sigues, ahí, puteado como una mona, intentando bajar una semana de las 50 horas, durmiendo mal, comiendo peor (horario y comida “por cuenta propia”)… para obtener lo que conseguías escuchando tonterías en Digital Plus durante seis horas y media. Y ésa es la estocada. ¿Cómooooooo? Expuesto a la ansiedad, al insomnio, a la anemia, a la sobrecarga de todo para ganar cuatro duros de mierda, para tener un futuro más de mierda todavía, para joderte si te quedas en paro o si te pones enfermo… Pero eso sí, ahí está nuestra querida Hacienda para poner la mano, cual presidente de la SGAE, y después salen nuestros políticos llorando porque la situación está malo y el paro crece, e inyectando miles de millones a los bancos, pero al puto gilipollas que intenta buscarse la vida por su cuenta, al que intenta malvivir a ése sí le estruja, le aprieta y le jode vivo. Pero todavía hay otros que son más giliflautas, o que tienen más mala fe, y que van diciendo que hay que ver con la economía sumergida, que están estafando al Estado, y que patatín-patatán.
Verdaderamente, ¿alguien que gane 800 euros en negro va a hacerse autónomo para legalizar su situación? Como mínimo, le toca pagar sus 175 euros si es un poco más joven, si no los 250 euros. Y aparte, le tocará abonar su IVA… O sea, que la pobre persona desgraciada se quedará, con suerte, con seiscientos y pocos euros netos. Eso sí, entre pitos y flautas, la recaudación estatal por diversos conceptos difícilmente bajará de 350 euros. ¡Oleeeeeeeé tus cojones! Con esos ridículos seiscientos y pocos euros, querrán que pagues religiosamente la letra o el alquiler de tu casa (jajajaja), los gastos de desplazamiento, la luz, el agua, la comunidad, el teléfono, Internet y otra serie de conceptos, que podrán parecer “prescindibles”, pero que cualquiera que trabaje sabe que no lo son… Bueno, siempre puedes dejar de comer y declararte en huelga de hambre… Y de paso, cagarte en la puta madre que parió a Hacienda, en los hijos de perra que hicieron la legislación del “trabajador por cuenta propia” y en los pedazos de cabrones que ponen tanto énfasis en ayudar a solventar los problemas de los bancos mientras que aprietan a pymes y autónomos.
¡Madre mía! No servirá de nada (o a lo mejor sí, y en breve tengo una inspección de Hacienda), y también estaré siendo completamente injusto en relación al aporte de Hacienda al Estado del Bienestar, pero, bueno, al menos me he quedado como un cerdo tras revolcarse en una charca llena de fango… y de mierda.
P.D. Jesucristo también era trabajador “por cuenta propia”, como demuestra el hecho de su predilección por hablar del Cielo, de poner la otra mejilla, de rodearse de buscavidas y de que, al final, en el colmo de la jodienda, lo crucificaran.
Estamos en la parte trasera de uno de los vagones de la línea azul del Metro de Lisboa. Nos dirigimos a la estación de Baixa-Chiado. Son casi las ocho de la tarde y yo me mantengo en pie con la mirada perdida. Hemos quedado en A Brasileira, uno de los bares más famosos de la capital lusa, por, entre otras cosas, haber sido uno de los lugares predilectos del poeta Fernando Pessoa.
En eso que oigo a mis cuñados IC y AG una exclamación: “¡¡No puede ser!!”. Esta expresión va seguida de una interrogación retórica: “¿Otra vez?”. Yo regreso al mundo real y empiezo a buscar por todos lados, sin saber muy bien a qué se refieren. Por más que ojeo sigo sin detectar nada, pero en esto que mi “agudo” oído, homologado por Canal Satélite Digital y Vía Digital, escucha un ruidito de fondo in crescendo. “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” (Bueno, hay que echarle un poquillo de imaginación a la cosa y ponerle música o un ruido insoportable, lo que prefiráis, al escrito).
Ahí está. Y no es la Puerta de Alcalá. Sí, sí, es el mismo tipo de ayer. 1,70 de altura. Muy delgado. Pantalones vaqueros azules y raídos, que le quedan bastante sueltos. Parte superior azul de chándal (llena de pelotillas, acorde a mi cuñada, yo no me fijé tanto). Pelo corto, moreno. Perilla de cuatro pelos. Rostro enjuto. Y un ojo a la virulé, dejando a la vista todo el blanco del globo ocular y, si observabas con cuidado, un fragmento de pupila. ¡Ah!, se me olvidaba lo más importante (aunque no fuera lo más llamativo): ¡una cara de mala hostia absolutamente brutal!
Por supuesto, hoy también va con sus “instrumentos”. El fragmento de una escoba roja, que le sirve de bastón percursor; una hucha abollada (supongo que por temas de percusión) que tiene como imagen billetes de 50 euros colgada del cuello, y no sé bien si era un clavo grande o una especie de escalpelo oxidado y enmohecido (con un color verduzco que hacía que se te erizaran los vellos). Con esos tres instrumentos va haciendo la secuencia rítmica: el bastón le sirve, además, de varita mágica, pues el colega es poco menos que Moisés: este en vez de hacer que se abra el río, consigue que la marea humana metril le vaya cediendo el paso al solo sonido de su bastón. Igualmente, con el clavo (o lo que fuese) va haciendo “su música” a la cual va acompañando con balbuceos guturales, que te hacen desear que te venga a visitar Hannibal Lecter.
Ni que decir tiene que, a todo esto, hay que sumar que va haciendo el silencio por donde pasa y nadie prácticamente se atreve a mirarle hasta que ya está lejos. Nosotros, que lo vemos por segundo día consecutivo, sí lo hacemos, pero creo que sólo por una mezcla de miedo y curiosidad, como si estuvieras desafiando a una fiera (¡ay, que me muerde!). Aparte, nos estamos preguntando si volverá a repetir la escena del día anterior.
Se aproxima a nosotros, con su ritmo “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” y se detiene frente a la puerta del vagón. ¡Ahora es su momento!
Cesa la música… Y el colega empieza a soltar una retahíla de insultos descomunal. El portugués no es que sea muy comprensible para la mayor parte de los que hispanohablantes, pero ¡joder! el idioma de los insultos es universal y cuando alguien está soltando “lindezas” que comienzan por “hijoputa” y que vete tú a saber dónde acaban, pues, claro, cómo que “canta un poco”, como este colega, y te coscas…
Este tío, estoy convencido, de que tiene que ser tan conocido en Lisboa como el Mocito Feliz lo es en Málaga. Si bien “el medio ciego del Metro de Lisboa” no sólo no te pide el dinero, sino que incluso temes que si le das algo se pueda ofender: “hijo de puta, ¿cómo te atreves a darme un billete de cinco euros?, ¿eres ciego o qué?, ¿no ves mi hucha con el dibujo del billete de 50?”. Por no decir si te atreves a ratearle y darle una moneda de un euro o de dos, creo que para eso es para lo que lleva en realidad el bastón, para poder arrearte si te atreves a semejante cabronada. (El clavo oxidado, creo que sólo lo emplea para los que le dejan monedillas de centimillos).
En fin, tras intimar con mi nuevo amigo, el colegón sale del vagón para repetir la escena en el siguiente vagón de la misma línea. Nosotros, mientras tanto, nosotros seguimos avanzando para adentrarnos en el corazón de Lisboa, a la caza de las Musas de Pessoa, pero ya no nos podemos quitar la musiquita de la cabeza: “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” ¡Jodido “medio ciego del Metro de Lisboa”! ¡Me ha borrado toda la música que tenía en la cabeza y sólo me ha dejado el hueco de un estribillo absurdo que no soy capaz de reproducir!
¡Uuuuf! Por suerte, en la capital lusa, un clavo quita a otro clavo. Así que sólo tenemos que esperar a que otra impresión venga a reemplazar a ésta. “Chocolate del bueno… ¿Farlopa?”, ofrece un hombre adentrado en años enchaquetado. Bieeeeeeeén, ya sabía yo que la cosa siempre podía mejorar…
Ya estamos de vuelta tras la broma lisboeta, reventados tras el paseíto de ocho horas en automóvil (¡dicen que en avión estás en apenas una hora!) y yo con estos pelos. Como la BlackBerry vuelve a estar fuera de uso, ha sido casi como si hubiéramos estado en otro planeta… porque nos hemos encontrado con auténticos marcianos.
Estos tres días en Lisboa nos habrán mantenido al margen de todo lo que ha sucedido en prácticamente cualquier parte del mundo, pero nos ha permitido “enriquecernos” con el conocimiento de una serie de tópicos y personajes que iremos describiendo, no ya ahora, que no me puedo mover, pero sí en breve.
En unas horas, la primera historieta: el medio ciego del metro de Lisboa.
La semana pasado nos tocó sufrir con otro episodio de ese personaje que cada vez me resulta más odioso (Kate, si al final va a ser una líder de “Los Otros” o algo así, que me lo veo venir). Pero éste promete: Locke vs. Linus. ¿El juicio de la isla al multifacético (un saludo a AK) ex líder de The Others?
Sí; no; sí; bueno, no; quizás… Con más dudas que Zapatero, nos plantamos casi en Semana Santa pero sin plan alguno. Recurso de última hora: Marruecos o Portugal. Tras dos años y medio de ausencia, echo un vistazo a ver cómo nos saldría un par de noches en la capital lusa, y ¡atiende! el hotel más barato que me sale (60 euros la ncohe una habitación doble) es uno de cinco estrellas (?).
Total, las dudas se disipan de golpe, como la claridad en Zapatero cuando le preguntan por la reforma del IRPF, y acabamos reservando un hotel que si lo hubiéramos buscado a propósito no lo habríamos conseguido (es cierto, creo que cada mes o así me da por ver cuánto nos costaría una escapadita a Lisboa). Aunque yo tengo el miedo de que esa tarifa sea simplemente por entrar y en cuanto crucemos la puerta nos pongan un taxímetro y nos cobren por segundos (la primera hora completa).
Y ahora es cuando me surgen las dudas: ¿cómo coño se comporta alguien en un hotel de cinco estrellas? Estoy más perdido que cuando Zapatero se encontró con Obama… “Y ahora qué coño hago: le doy la mano, un toquecito en la espalda, un abrazo en plan colega…” Yo, lo mismo, no sé si tengo que intentar pasar desapercibido o ir en plan estrella del rock y tirar un televisor por la ventana, para que te traten con “respeto”.
Creo que lo mejor es improvisar, como Zapatero: si al final vas a acabar “cagándola” por lo menos que sea de la manera más natural posible.
La Plaza del Comercio, el centro de la capital lisboeta
Espero que en esta ocasión, tenga la oportunidad de entrar al Museo de la Marina, de una puñetera vez. Tampoco me desagradaría (aunque sí a mi bolsillo) pasarno por el Luso a escuchar fado… Lo que sí parece seguro es que, por un lado, utilizaremos a la señorita Sagres para ahogar penas y alejarnos del “mundanal ruido”, que diría Fray Luis (las cosas que tiene la cárcel), y, por otro, que ya no seremos tan pardillos para “picar” en la clásica artimaña de la restauración lisboeta: te ponen una serie de aperitivos, que te crees cortesía de la casa, y después al echar un vistazo a la cuenta, adivinas que te la acaban de meter doblada (como con los 400 euros de Zapatero).
Dos de las principales damas de Lisboa
Desconexión, desconexión… Se trata de desintoxicarse de los días que estamos viviendo (la intoxicación por cerveza forma, paradójicamente, parte del tratamiento. ¡Véngase, señor Zapatero, que le veo que también necesita unas vacaciones para cambiar de perspectiva!
España es un país que a veces resulta detestable. Mi amiga Ángeles González-Sinde, sí, sí, la petarda que pronunció el discurso infumable en la gala de los Goya, una de las que en nombre de “los derechos de autor” quiere poner vallas en el mar, ha sido “premiada” con el Ministerio de cultura (con minúsculas). ¡Que dios nos pille confesado!
Supongo que debe tener en mente ya poner una videocámara en todos los lugares en los que haya un ordenador con conexión a Internet, o un chip en cada uno de esas computadoras o, mejor aún, pondrá un canon que tendremos que pagar todos por el mero hecho de tener conexión a la Red…
Al final, mis amigos de la SGAE van a conseguir que acabe votando a la Derecha… Y eso sí que va a tener mérito.
Ídolo en masa. Cautivador de decenas de generaciones. El elegido. El referente en el Deporte por los siglos de los siglos. Amado a la vez que admirado y con una característica que lo coloca a un nivel diferente del resto de los mortales: la unanimidad. Decir Michael Jeffrey Jordan es decir Baloncesto. Mientras que en cualquier deporte las figuras tienen legiones de admiradores, pero también de detractores, MJ (que no Michael Jackson, por dios) era de esas extrañas figuras que no eran cuestionadas: te podía gustar más otro jugador (probablemente si habías nacido antes de 1978), pero jamás se te ocurriría negarla la genialidad de Air.
Ayer, día en que en Málaga sacaba a su Cautivo, la NBA se paró para que Michael Jordan, junto a Stockton y “el Almirante” Robinson, fuera seleccionado para ingresar en el Hall of Fame de la NBA (http://www.hoophall.com/) en su primer año de elegibilidad. El ingreso tendrá lugar en la ciudad de Springfield (no es coña, además del lugar en el que residen Los Simpsons allí nació el baloncesto) entre el 10 y el 12 de septiembre (http://www.nba.com/2009/news/04/06/halloffame.ap.ap/index.html) . Como siempre ocurría con Jordan: unanimidad. ¿Acaso se podía dejar fuera al hombre que lo ha sido absolutamente todo dentro del mundo del Baloncesto? ¿Al mayor dominador de un deporte colectivo de la historia? (Biografía: http://www.nba.com/history/players/jordan_summary.html).
Todavía tenemos en nuestra retina aquella impresionante canasta que metió en los últimos segundos de la final del 98 contra los Utah de unos tal Stockton y Malone, y que le sirvió para ganar su sexto título antes de retirarse por segunda vez. Una jugada que nadie ha sido capaz de igualar en grandeza hasta la fecha: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.6.html.
El único error que le podemos achacar es, no que le hayan surgido malos imitadores (como Beckham) y algunos buenos (como LeBron, aunque sigues estando muy lejos, chaval), sino su tercer regreso a las canchas: ¿se había retirado con una canasta que había valido otro anillo de la NBA? ¿Se podía imaginar algo más grande? Su periplo en los Washington nos deparó que batiera algunos records entre los jugadores viejunos, pero los fans de Michael no queríamos ver a nuestro dios expuesto junto a una cuadrilla de paquetes a las inclemencias del tiempo. A Air siempre le gustaron las apuestas, supongo que ésa era una de ellas, como aquella otra en la que le aseguró a un jugador del equipo rival que su compañero fallaría el tiro libre y él cogería el rebote y encestaría… Y lo hizo. Así era Michael Jordan, por más que supieras que él iba a jugársela, no había manera de evitar el caos.
Ahora nos tenemos que contentar con recordar sus mejores momentos con la camiseta de los Bulls, aquella en la que lució tres números (sí, sí, aparte del 23 y del 45 en un partido en el 90 tuvo que jugar con el 12 porque le habían robado la camiseta. Testimonio visual: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.8.html). Y yo, con arrepentirme por no haber comprado su camiseta de los Wizards por 1.000 dólares cuando estuve en la tienda de la NBA de Nueva York. Algún día…
Siempre un nivel, al menos, por encima de todos sus rivales
El otro día recibí una llamada que me sorprendió un tanto. Una señorita empezó a hablarme en portugués o algo así. Yo de lo que me iba enterando era de poco, pero más o menos me vino a decir que había escuchado sobre mi talento artístico-diseñístico-creativístico y que necesitaba urgentemente un traje con el que acudir a una gala de estas de pitiminí y cocaína. La señorita en cuestión, una de éstas que la mayoría de los hombres consideramos que está jamelga, se puso tan “pesá” que no me quedó otra que acceder a sus deseos. Por lo visto, fue la auténtica estrella de la fiesta. He aquí mi obra de orto, digo de arte:
Giselle Bündchen, por una vez el vestido era mejor que su cuerpo
Hace mucho, mucho tiempo, un hombre de rostro peculiar entró a gobernar en la Junta de Andalucía. Casi dos décadas después, y ganando elección tras elección (todo hay que decirlo, el principal partido de la oposición parecía no tomarse muy en serio Andalucía o puede que, simplemente, la diera por perdida de antemano), parece ser que Manolo Chavés, por fin, va a abandonar la presidencia de la Junta…
Pero es que, encima, no es que lo vayamos a echar, sino que se va a ir para ocupar un cargo en el Gobierno Central. El puesto, que todavía no tiene nombre, vendría a ser algo así como comedor-de-marrones-con-nacionalistas. No sé si a Chaves se le ha subido la continua reelección a la cabeza o si tiene ganas de marcha.
El caso es que el movimiento que ha adelantado el diario El País (http://www.elpais.com/articulo/espana/Grinan/perfila/nuevo/presidente/andaluz/elpepuesp/20090406elpepinac_5/Tes) es cuanto menos curioso. Bueno, algo similar a lo que hizo en su momento José Bono, salvando las distancias (pues Bono quintuplica, como mínimo, a Chaves en carisma; le supera ampliamente en capacidad de gobierno y se fue a ocupar un cargo que, a priori, era más marronero).
Supongo que cuando llevas casi dos décadas en el mismo puesto acabas por dificultar tu mismo tu sucesión y, quizás, esa sea la mejor manera de facilitar una transición (aparte de evitar una derrota que sería más que dolorosa después de tantos años en el poder). Asegurada una jubilación de oro (y de vergüenza para el resto de andaluces que nos tiramos de los pelos ante las condiciones en las que se quedará la pensión del señor que aseguró en un programa televisivo que sólo tenía ahorrados en el banco tres mil euros -por dios, ¿qué clase de gilipollas o de megacaradura nos ha estado gobernando a los andaluces durante veinte años si con el sueldo de presidente de la Junta, a los que probablemente haya que añadir otros conceptos por su posición dentro del PSOE, sólo ha sido capaz de ahorrar 3.000 euros?), si es cierta la noticia, José Antonio Griñán -que rima con gañán- será su sustituto al frente de la Junta.
Del “delfín” de Chavés, con sólo un año menos, no creo que podamos esperar ningún tipo de política rupturista. A estas alturas de la vida, muchos ya nos conformamos con que lo haga mejor que el anterior, que sea capaz de eliminar algunos aspectos de la política viciada de Andalucía. En la compleja Andalucía del PER, muchos otros, sin embargo, esperan que todo se quede como está y que no venga nadie a joder la marrana en una complicada maraña de favoritismos, amiguismos y subvenciones.
En fin, yo espero que el cambio se concrete y que el “nuevo” tengo un poco de suerte y sangre… A fin de cuentas, el listón que le han dejado está casi por los suelos (no me vale ni lo de la deuda histórica ni lo de otras sandeces que, a fin de cuentas, para no conseguirlas habría que habido que casi rechazarlas). Un saltito, coño, un puto saltito de una puñetera vez.
Griñán, el delfín de Chaves, ¿continuista o continuista reformista?
Antes que nada, comentar que esto de lo que voy a hablar es localísimo, así que si no eres de Málaga ni tienes intención de visitar esta ciudad, para ya de leer y métete en cualquier página de música, noticias, series o pornografía, que seguro que le sacas más provecho.
El caso es que es el cumpleaños de uno de los figuras de mi entorno. Mi hermano mayor, entre otras particularidades, tiene la de ser intolerante a la lactosa, que básicamente viene a ser una de las peores cosas que te pueden ocurrir: ¡¡un mundo sin dulces!! La única solución, más o menos apropiada, era irse a la panadería-pastelería Christian (en la carretera Cádiz, c/ Gaucín, 4) y pillar una tarta sin productos lácteos… Y ha sido una cosa fina, fina.
Y eso que era sin leche, porque no quiero hablar, o mejor sí, cuando te metes en los dulces de verdad (lo siento, Agu). A mí me ha ganado la vista un vaso de tres chocolates (blanco, con leche y uno que era cacao supongo que a un 55% aprox.). Cremoso, fresquito, minúsculo, delicioso… ¡¡Hasta he guardado el vaso de recuerdo!! Otro detallito: cucharita pequeña, pequeña, para que saborees hasta la última mijita.
No es que sea un lugar barato, pero la relación calidad-precio siempre merece la pena. Si os pasáis por Málaga alguna vez, no estaría mal que de camino hicierais una visita a esta pastelería (además está al lado de un bingo y cerca de El Colilla, lugar de cutre-tapeo de Málaga por excelencia).
Y si es verano, la heladería Inma es poco menos que un clásico, y también se ubica por la misma zona. Como dice mi querido Arguiñano, “rico, rico…”
Pues sí, el efecto Tuenti parece que es efervescente como la aspirina. No veía a la gente tan desilusionada desde el tema de Terra (sí, sí, aquellos sinvergüenzas, muchos amigos de Aznar, que se enriquecieron a base de una campaña de marketing del copón y una mayor falta de escrúpulos). Y es que a medida que va pasando el tiempo empiezan a pesar más los contras que los pros.
En mi entorno, les están tocando los genitales sobremanera: gente que es superguay del paraguay en myspace, facebook, tuenti y toda la mandanga, pero que te ve en la calle y no te mira a la cara; búsqueda permanente del cotilleo (sería como el Hola pero a nivel barrio; joder, ya nadie va a poder cogerse una pea un fin de semana y que quede en eso -lo que pasa en fin de semana se queda en ese fin de semana, claro, salvo que te dediques a apuñalar a la peña, que igual eso ya es más grave-); arrimamiento de “personajos” con alto nivel de caradura y desvergüenza; jefes que te piden tu facebook para ¿controlarte?… Sin olvidarnos que determinadas redes sociales se quedan con los derechos de todo lo que publiques, ¡atiendeeeee! Si alguien pusiera una foto tuya haciendo según qué cosa te podrías convertir en protagonista involuntario de una campaña a nivel nacional.
A la gente famosa, por lo que se ve le pasa algo por el estilo. Una de las actrices de moda, la protagonista de Crepúsculo (o Twilight si lo prefieres en inglés), Kristen Stewart, también ha tenido sus más y sus menos con myspace y está que lo dejo-no lo dejo (supongo que estas dudas también forman parte de la campaña de marketing; sólo hace falta que se pase a la Cienciología): http://twitter.com/KristenjStewart (¿será ella o el twitter de una sustituta). A fin de cuentas no es la primera persona conocida que tiene problemas en alguna de las redes sociales. Para los hackers es todo un reto usurpar según qué identidad.Hasta a Obama le tomaron el pelo en Twitter, aunque para mí que fue un montaje (¿de verdad tenía como contraseña Happiness?, ¿es eso candidez o gilipollez?).
¡Ay, Kristen Stewart! Tú estás más buena, pero sigo prefiriendo a Harry Potter
Me sigo quedando con las redes en las que para entrar no tienes que rellenar un formulario que no te pedirían ni para formar parte de la plantilla de Google. Prefiero ser yo el que dé luz a mis propias estupideces.
…el exceso de vitamina C te puede ocasionar una serie de importantes molestias gastrointestinales, como, por ejemplo, la diarrea? Ahora que ya lo sabes, puedes evitar una de las forma más absurdas y “sanas” de irte por la patilla.
Después de disfrutar con el “tiraco” de Sayid en el 10 (vale, me diréis que aparecerá Alpert o cualquier otro y quedará en agua de borrajas…, pero, al menos, una semana nos hemos quedado con una sonrisa de cabroncete). Ahora, la continuación, con apariciones de personajes que creíamos “desaparecidos”:
Vaya coñazo de mes… Menos mal que se ha acabado. Para mí, uno de los meses más estúpidos del año (estoy siendo generoso, es el que menos me gusta). Encima con 31 días, que es lo que termina de matar a este mes. La meteorología es regulera, que nunca sabes qué tiempo va a hacer. Ahora, eso sí, para los alérgicos, sí ya sabemos de qué palo nos toca.
Un día hace frío, otro parece que es de playa… y el polen y el polvo floreciendo, y tú mareándote. Empieza la primavera, pero para que nos vamos a engañar, lo de “qué guay, llega la primavera” es una soberana gilipollez: el comienzo de esta estación es una mierda, al menos en esta zona del globo. Lo mejor de la primavera, o puede que lo único bueno, es medio mayo y la parte de junio (y el cambio horario, claro está). Y lo mejor de marzo es que, como todo, se acaba… para después volver.
Y eso que lo del mes es pura nomenclatura. Voy a tener que cambiarme al calendario chino, a ver si me va mejor.
Cerca de las cuatro de la mañana, y estoy sentado en una de las posiciones más ridículas del mundo, con las lentillas que me están a punto de estallar (por no hacer comentarios respecto a las almorranas).
Total, conato de traslado al nuevo hogar (undécimo intento). Esta vez en serio: de hecho ya vienen a ponernos Internet, cosa esencial para poder irte a vivir a cualquier lado. Cosas de inquilinos, cuanto menos agujeros mejor… Así que optamos por la opción wireless en una compañía de la que bastante gente hecha pestes.
Traslado del ordenata (y del teclado lleno de mierda, o de reliquias, según se mire) y compra de un adaptador USB de wireless. Sí, una cosa que se parece a un pen, pero que es de peor calidad que un pen. “Fácil instalación, megapotente, megarápido…” Y no estoy hablando del perfect toy de Pepe de GH, sino del aparatejo que supuestamente va a servirme para seguir navegando por la Red en mi nueva casa.
Vamos, básicamente, enchufar y… UNA MIEEEEEEEEEEERDA “PA” MÍ!! Pero de las grandes. Ya empieza, pidiéndome el software con los controladores que, como no podía ser de otra forma, está en un jodido cd. Y yo con la cara de Steven Seagal… insisto: ¡hay que acabar con ese puto formato de mierda! En fin, como el estudio está un poco lejos del router, único motivo por el que en realidad hemos escogido este opción, no me queda otra que trasladar todo el equipo al lado del distribuidor de señal para poder conectarme a internete vía cable, como toda la puta vida… Eso sí, la distribución del salón hace que me encuentre en la posición más incómoda que se pueda imaginar, con la mano izquierda por debajo de la pierna para poder teclear “con comodidad” y el culo como una tabla de planchar…
Y empiezo a bajar drivers y controladores y la madre que le parió a Bill Gates, pues la jodida cacharra sigue sin reconocer el jodido adaptador, que creo que conectándomelo al ojete tendría más corriente (tiembla, Pepe, ya tienes una dura competencia, y además, en tu mismo horario).
Y nada, aquí sigo como un gilipollas, actualizando el xp a ver si consigo que empiece a reconocer a la cacharra, un maravilloso D-Link DWA-140. Lo menciono por si alguien tiene la maravillosa idea de adquirirlo, que baraje la posibilidad de cambiar de idea y llevarse el perfect toy… Estoy por llamar a Pepe y proponerle un intercambio (este aparato también es megapotente, megafácil de usar… y tiene lucecitas, que eso siempre vende mucho).
En poesía, cuando lees un soneto, puedes ir hilvanando verso tras verso sin que parezca que nada tiene sentido y sin que, lo que es más difícil, se vislumbre una coherencia al final del poema. Puedes encontrarte con cosas que te llamen la atención por lo, a primera vista, absurdo de las frases del poeta. Sin embargo, los dos versos finales pueden transformar ese conjunto “hueco” en una auténtica maravilla.
Cuento todo el rollo este porque la última película de Eastwood, Gran Torino, me pareció de este tipo de sonetos. El doblaje era tremendo (no había escuchado nada tan malo desde El resplandor, que es muchísimo decir). Y Eastwood se tira la primera mitad de la película en plan John McClane soltando “perla” tras “perla”. Brutal, el “sayonara, baby” del gobernador de California quedaría a la altura de las babuchas. Suelta tantas que, aunque te hagan gracia, acabas por sentirte un poco saturado de tanto comentario “épico”.
La historia es muy propia de las de Eastwood, si habéis visto Millon Dolar Baby, encontraréis analogías continuamente. Viejo malhumorado. Joven pardillo de buen corazón y perseverante (en este caso, asiático). El argumento clásico de maestro que tutorea a un chaval al que sin su ayuda se lo comerían en su barrio en un par de años… ¡Ah! y un pedazo de coche que no tiene sentido, claro, que se me estaba olvidando.
Además, hay un cura porculero que inicia una de las historias paralelas que sabes en la escena 1 cómo va a terminar. Disparos y pistolas, como buena película de Clint. Pandillas de matones extranjeros (no estadounidenses; el patriotismo le tenía que salir por algún lado). Y un remordimiento por una tropelía que cometió el protagonista cuando era joven en la Guerra de Corea.
Evidentemente, es Clint, y en el fondo es un buenazo. Se convierte en el Harry, el Sucio del barrio, pero en plan jubileta. Un auténtico ídolo en el vecindario, aunque sus propios hijos no lo soporten y su familia sea un poco un clan de buitres (¿es suena algo a Million Dolar Baby?).
Políticamente incorrecto correcto. La estructura circular de la historia tiene que llevar forzosamente al protagonista a expiar su pecado… Y ahí es donde está toda la gracia de la obra. Yo no me esperé tal final… Era un nuevo giro a las posibilidades de Harry (o a lo mejor es la forma de actuar de Harry una vez que está en el Imserso)… Y todo, pese al mal doblaje (que también la podría haber visto en V.O.S., ¡cojones!), los chistes previsibles, las situaciones más que cantadas… Todo te lo puedes comer a gusto (si te gusta el cine de Eastwood, está claro que más) y volverte a sorprender con el talento de este hombre… Nunca lo había visto tan viejo, y el argumento de la película (que a veces parece tener muchos matices biográficos) me hace creer que la retirada de Clint está cerca. ¿Será ésta la última versión de sus carismáticos personajes o Eastwood morirá con las botas puestas?
Sea como fuere, el Cine va a estar siempre en deuda con Clint…
¿Por qué los jugadores del Unicaja son este año tan extremadamente incapaces de llegar al último tiro de una prórroga y son incapaces de ni siquiera hacer un puto lanzamiento a canasta? ¿Y por qué llegan a las prórrogas y les meten todos los puntos un único jugador del equipo contrario? ¡Por dios, que esto es la liga ACB, no hay ningún Jordan, ningún Gasol… ¡Hay jugadores muy buenos, pero no para que te hagan un completo descosido durante cinco minutos!
Pues sí, qué se le va a hacer, “he de ser cruel para ser piadoso, por eso el principio es malo y lo peor está por venir”, que decía uno de estos personajes empajillados de Shakespeare…
Notición del diario The Sun (la credibilidad elevada al cuadrado): la niña de 15 años que ha sido “embarazada” por un niño de 13 años. Creo que todos hemos oído hablar algo de la noticia. Cuando vi la fotografía de la “niña” y del “niño”, básicamente comenté que estaba claro que eso era mentira y que la tía era una arpía, con más kilómetros hecho que Lance Armstrong y que se estaba “aprovechando” del crío (que si habéis visto la foto, comprenderéis que era imposible que dejara embarazada a nadie, al menos de momento). Y señale que ya teníamos otra noticia cuando se descubriera que el alfil del ajedrez no era el padre (sin esperma, es más difícil…).
Mi novia que qué machista eres, que cómo puedes ser tan cabrón, que por qué no va a ser… Y yo más en mis trece: esa tía es una auténtica bruja. No porque vaya tirándose a todo lo que se menee, que me parece estupendo que si puede y quiere hacerlo, que lo haga; pero lo de encasquetarle su hijo al hermano chico del oso Bubu es de zorra implacable (mucho más que la de House).
El crío es que es muy crío para ni siquiera cebarse con él. Vio la oportunidad de arrimar la cebolleta y, bueno, tampoco es que lo tenga muy claro… No sé si era huérfano o si los padres eran completamente imbéciles o también se han llevado gran parte del “taco”.
A la chavala, como era de esperar, le han salido una docena de padres, confirmándose todas mis teorías de hijoputa: la vagina de la chica tenía más kilómetros que el baúl de la Piqué y el niño no era “padre” sino “primo”.
En fin, es lo bueno del “Periodismo”, ya lo hacía Hearst (que ése si que era un hijo de perra del copón), te inventas una noticia y tienes dos: la “falsa” y la rectificación. Que esto de buscar noticias es un coñazo y acabas hablando de las infraestructuras previstas para 2020 (si acaso, claro).
¡Ah! Por cierto, ¿os habéis enterado de que Madoff va a devolver todo lo hurtado con sus correspondientes intereses?…
Tras cinco temporados, los seguidores incondicionales, los que abrazamos la fe, vimos satisfecha parte de nuestras expectativas con el episodio Namaste. En ese episodio empezamos a vislumbrar una trama que puede ser coherente (dentro del universo J.J. Abrams, of course). A partir de ese momento todo puede cobrar sentido, todo puede tener una razón de ser que estuviera planificada desde el principio, lejos de la improvisación de series de éxito efervescente como Prison Break o Heroes (como la aspirinas se diluían en cuanto les echabas un poco de agua encima). Nos queda saber si esta Anunciación va a tener un final memorable (que perpetue a Perdidos como serie de culto) o si terminara en plan ay-madre-mía-así-mismo-vale (con las consiguientes críticas: no se puede tener seis años esperando para acabar mal; si nos ponemos, nos ponemos).
Aquí los enlaces para el 5×10, He´s Our You (como les gusta a los anglosajones este tipo de expresiones, la madre que los parió With or Without You):
Agradecimientos a la Comunidad: sudivx.com, solosubtitulos.com, Taringa, lostph.blogspot.com, Series Gringas y al resto que me puedo haber dejado por descuido.
La mala noticia es que esta semana nos hemos quedado sin The Big Bang Theory, por lo que se ve quieren preparar bien el episodio de la competencia de Penny (otra vecina de buen ver). Así que hasta el 30 de marzo nos tendremos que conformar con recordar los efectos de la cafeína sobre Sheldon y ese momento “páralo, Paul, páralo” de nuestro personaje favorito con el disfraz de superhéroe (absolutamente brutal, creo que mejor que el abrazo a Penny).
La buena noticia es que cortesía de aprendizdesoñador tenemos un enlace ¡¡con camisetas de Sheldon!! Sí, sí, sí, el frikismo ya está aquí: http://www.sheldonshirts.com/.
Madre mía, qué bien queda está camiseta en cualquier frikie
Aparte de adquirir las camisetas de nuestro nuevo, y auténtico, héroe americano, también puedes conseguir las camisetas de Leonard, que lógicamente molan bastante menos.
Y las de rollo modernito también tienen su punto
Además, tiene un apartado con las mejores citas del personaje (eso sí, en inglés). Está tan actualizado que podemos encontrar algunas de las citas del capítulo 18 de esta temporada: “Penny, everything is better with Bluetooth“.
Yo diría más: “Penny, everything is better with Sheldon“. Pero, claro, yo soy un frikazo del copón…
Supongo que la intención de la muchacha era buena… Más allá de su amor por las pantallas, al final lo que quedará serán los más de cuatro millones que su madre les ha legado antes de morir y que, salvo que algún hijo de puta se dedique a malversarlos antes de tiempo, les hará la vida bastante más sencilla (aunque sin madre, como es obvio).
La chica Jade Goody (1981-2009) es un auténtico personaje, de esos que nos demuestran la volubilidad que tenemos las personas. En 2002, tras una controvertida participación en el Gran Hermano británico (con sexo e insultos racistas incluidos, es decir, la típica personaja que odiamos, pero que en realidad nos engancha al televisor) fue elegida por una encuesta la cuarta peor persona británica, que no sé si alguien se ha parado a pensar pero es que para llegar a ese nivel en el conjunto de la Gran Bretaña, es para quitarse al sombrero (hay gente que lo puede estar intentado toda su vida y no lograría llegar ni al top ten).
Ahora, la enfermedad lo ha cambiado todo. Ella ha seguido en su línea de fenómeno mediático y con la justificación de asegurarse el futuro de sus hijos ha continuado con su show. Su cáncer terminal ha sido un éxito en las islas británicas y Goody ha pasado, como suele ocurrir en estos casos, de ser un paria a convertirse en una especie de ídolo nacional.
En un sistema democrático, eso de las ejecuciones en directo no estaría muy bien visto; pero si la retransmisión de la muerte es consentida (y va a servir, o por lo menos nos sirve a los telespectadores como justificante), ya tenemos el sustitutivo del siglo XXI del circo romano, de la quema de brujas de la Edad Media o de las ejecuciones (y tortura) de herejes de la Santísima Inquisición.
El espectáculo de la muerte en directo ha encontrado la forma de adentrarse en nuestras vidas en pleno siglo XXI, en el centro de las “democracias liberales” y, si en otras épocas la justificación religiosa daba calma y paz a los espectadores (los romanos no necesitaban ni eso; el instinto animal era puro), ahora nuestra religión actual (en forma de dinero) nos permite ser testigos del sufrimiento en directo de otro ser humano (eso sí, por el bien de los críos… y de las cadenas de televisión, claro -pero eso estaría hasta feo comentarlo-) con la conciencia tranquila.
Una vez que comenzaron los reality de la vida en directo rápidamente se extendieron por todo el planeta en todas sus variantes posibles (en una casa, en un autobús, en una granja, en una isla, dando la vuelta al mundo…). ¿Será Jade Goody la pionera de los reality de la muerte? Se admiten apuestas…
Final de Indian Wells. Rafa Nadal ante una de sus “bestias negras”: el escocés Andy Murray. 6-1, 6-2. Fin de la historia. Otro torneo para la huchaca del mallorquín…
En verdad, hay que reconocer que es un tío auténticamente grande, como Federer. No me refiero sólamente a que sea un deportista excepcional, que de esos hay uno o dos en cada categoría deportiva, sino que además, y sobre todo, es una persona carismática y hasta el momento, esperamos que no se estropee, ejemplar. Esto último sí que no lo pueden decir casi ninguno de los deportistas excepcionales… Por ejemplo, a Cristiano Ronaldo o Ronaldinho (cuando era bueno) habría que darles de comer aparte (pero eso parece que va con el deporte). LeBron es una auténtica máquina, pero no termina de convencer su comportamiento. Michael Phelps, bueno, ha tenido su desliz, aunque creo que también ha sido una exageración de la prensa. Schumacher era también brutal, aunque más antideportivo que Senna (y con muchísimo menos carisma). Nadal es una rara avis en el mundo de los grandes egos del Deporte.
Parece que va camino de convertirse en el mejor deportista español de la historia. Algunos dicen que ya lo es (y puede que tengan razón), pero habrá que esperar al menos tres o cuatro años para hacer esa afirmación. Si sigue en esta línea que lleva, con apenas 26 años probablemente ya nadie le pueda negar ese galardón honorífico… Bueno, en verdad, sí sigue jugando así, se convertirá en un mito del tenis a la altura de los Laver, Sampras o Federer.
Sólo nos queda desearle suerte, que le respeten las lesiones y que no cambie. Es bueno que la referencia de millones de chavales de todo el mundo sea una persona y un campeón de ese calibre.
Acabamos de ver Las vírgenes suicidas, de Sofía Coppola (por supuesto, tan lenta como todas las películas de la hija de Francis Ford), y son las cuatro de la mañana. Esta es una de las mejores horas del día para ver la televisión. Si no tienes el satélite, las opciones se limitan a dos: en analógicos, canales locales con Tarot en bucle o contenido pornográfico también en bucle. Ambas opciones acompañados se mensajes de textos que van rulando en la parte inferior de la pantalla y que serían merecedores de un estudio aparte.
Como estamos con la televisión digital puesta, en ese caso, sólo hay otras dos posibilidades: infocomerciales, también en bucle (el mismo anuncia puede durar una hora) o juegos de llamadas con preguntas difíciles del estilo “¿Qué famosa actriz española de nombre Penélope ha ganado un Oscar?” (por supuesto, con la foto de la Cruz al lado con una leve deformidad). Este formato tiene su atractivo, por un lado, ver a un tío o a una tía hablando sin parar para rellenar espacios es algo espectacular, pero mejor todavía son las llamadas “topos” con respuestas del estilo Amparo Baró, Carmen de Mairena o George Clooney (¡coño!, ya sabemos que nos la queréis meter “doblá”, pero esforzaros un mínimo).
Lo de anoche fue memorable: una mujer cuyo apellido era el mismo que el de un famoso (a cualquier cosa se le llama fama) del año maricastaño nos estas comentando las virtudes de cierto aparatito. En la esquina inferior izquierda podemos leer perfect toy, con lo que no me queda otra que pensar que está vendiendo un consolador. Eso sí, al más puro estilo jet stender, nada de en plan cochino o sensual, sino como si te estuvieran vendiendo la termomix.
Caras de mujeres guapas y felices, que han encontrado un nuevo sentido a la vida tras la compra del susodicho aparato… Y en esas que aparece Pepe de Gran Hermano. Sí, el tío que iba siempre en pijama y que ganó el programa en pijama con la ayuda de un cubano. En esta ocasión sí va arreglado y tras presentarnos un producto con la forma de una dentadura postiza, pero cilíndrica y tres o cuatro botones nos suelta la siguiente perla: “el regalo perfecto para una hermana o una buena amiga”. ¡Oooooooooooooooooooooooooleeeeeeé tus cojones toreros, Pepe!
Ya me lo estoy viendo, un hombre regalando a su hermana: “nena, que te veo últimamente muy estresada: toma”. “¿Cómo lo sabías? ¡Qué ilusión! Muchas gracias, hermanito, has acertado de pleno… ¿Me has comprado también las bolas chinas?” Pero todavía puede ser mejor sí se lo regalas a una amiga: ¿cómo se puede medio hacer sin que parezcas un pervertido? “Hola, X, he estado meditando profundamente sobre qué regalo hacerte por tu cumpleaños y, tras mucho reflexionar y mirar en catálogos científicos, he llegado a la conclusión de que hay un enorme desconocimiento del mundo femenino por parte nuestra, con lo que, a fin de paliar, estas carencias te ofrezco este presente con el ánimo de que te sea de utilidad en tu camino a la felicidad… bajo recomendación expresa de Pepe de Gran Hermano 7″. “¡Ah, tío! Muchas gracias por el consolador… ¿Me has traído las bolas chinas?”
Total, que se suceden las caras contentas y felices de mujeres, y Elsa Anka (por fin me acordé del nombre de la copresentadora del anuncio) se nos despide con una enorme sonrisa en los labios… Lo único que le faltó fue decir: “Yo lo he probado y mira la cara que se me ha quedado”.
Miro el reloj. Las 8:52 de la mañana, hora española. Abro la web y, como todavía tengo tiempo comprueba qué tal han quedado los Lakers de Gasol. ¡Bien! Victoria sobre Golden State y buen partido del español (21 puntos y 14 rebotes). Después de la estúpida derrota contra Philadelphia, como el queso, con otra “arizada” (van dos en poco tiempo tras el palo a Rudy), el equipo angelino parece que, al menos, va a iniciar la gira de siete partidos por el Este con un mejor sabor de boca.
Yo todavía me encuentro un poco extraño. Me he despertado medio ansiado, apenas he podido dormir en toda la noche, en un duermevela perpetuo, y con unas ensoñaciones que parecía que cobraban vida. Hay un niño muy chico, unos seis años, con pelado a la taza (de esos que se llevaban hace 20 años) sentado en un peldaño de una escalera, tiene como aire ausente. Acaban de asesinar a la mayor parte de su familia (me parece que eran cuatro) de una forma horripilante que todavía no conozco.
En la siguiente escena se ha dejado al niño, no sin problemas en la casa de acogida, con otros familiares. De repente, no sé si yo, que soy el narrador omnisciente de la historia, u otra persona a través de la que veo cae en la cuenta de que el crío, al que se ha dejado en su nuevo hogar con otros dos niños, ha sido el autor del crimen. Empiezo a ver imágenes de cuerpos descuartizados. Yo o esa persona a través de la que estoy mirando corremos desesperados hacia el domicilio. Cuando llegamos, vemos un par de fragmentos de un cuerpo: la cabeza y me parece que un brazo, y el niño con cara de Damian.
Ahí ya me desperté, medio taquicárdico, sin saber muy bien si estaba despierto o si ni siquiera había llegado a quedarme dormido. Supongo que tanto ver Dexter me está empezando a afectar al cerebelo.
Son las 8:59, hora española. Le doy a la página y todavía no. Me dice que espere… F5 y tickets available. 9:01, rápido, rápido… Máximo por persona: 4. ¡Atiende, ni para mi primo! La localidad, la más cara. Y la ubicación, la que diga la máquina que es la mejor. Enter y cargando… Cuatro minutos, cinco minutos, seis minutos, cinco minutos, seis minutos, cinco minutos… 9:07. Ya están reservadas las cuatro localidades. Duermevela pero efectivo. ¡Jódete, Dexter! ¡Coño, con el despiste! Dos minutos para completar la operación o todo al carajo. Sí, sí, sí, sí. Nombre, tarjeta de crédito, dirección. Ok, ok, ok. ¿Quieren que le abran el ojete? Sí. ¿Quiere que le estafen vía online? Sí. ¿Considera que George W. Bush ha sido un gran presidente? Sí, cojones, sí, lo que tú quieras, pero dámelo, dámelo, dámelo yaaaaa.
Confirma que desea que se le cargue en cuenta xxx,xx euros. ¡Siiiiiiiiiiiiiiií! Aquí tiene su comprobante de la compra, le enviaremos las entradas a su cuenta de correo.
9:11. ¡Uuuf! Conseguido. Sábado, 25 de julio de 2009. Lugar: Croke Park, Dublín, Irlanda. Señoras y señores, ¡¡he conseguido entradas para el concierto de U2 en Dublín!! Sí, sí, entradas para ir a ver a los amados-denostados Bono and cia. en su puñetera casa. En un lugar en el que la banda está un escalón por debajo de Cristo, siguen siendo peña muy cristiana estos irlandeses; ahí mismo, rodeado de irlandeses borrachos y educados, como tiene que ser, en unos asientos que, en teoría, son casi privilegiados (en la práctica no se verá un huevo de pato, como me ocurrió en el Camp Nou hace cuatro años), podremos disfrutar del espectáculo que supone ver a Bono sobre un escenario. Da igual que el whisky le haya dejado menos voz que a Julio Iglesias, que cada vez sea más esperpéntico sobre el escenario, que ni con tacones llegue al 1,65, que digan que lo mejor del grupo son los de fuero (Eno y Lanois)… Ver a U2 en casa, en Dublín, es algo que creo que merece la pena por muy poca gracia que te pueda hacer su música.
Hay oportunidades que merecen un duermevela (y dos y tres y catorce), y por las que nunca te arrepientes de invertir una suma que pueda ser considerada por alguien ajeno desproporcionada… Exactamente al contrario de lo que le ha pasado a mucha gente al comprarse un piso.
Cuando un páharo me comentó que había una serie muy buena de una gente que trabajaba en un departamento de informática, de eso hace más de tres años, yo agarré el cd con la primera temporada y lo puse en el montón de cosas por hacer… Más de tres años después, y por la encarnizada recomendación de más amigos empecé a verla y me encantó.
Ahora he empezado la tercera temporada y siguen manteniendo un nivel altísimo. El episodio From Hell nos devuelve una de las cualidades más destacadas de la serie: tercer año, tercer cambio de escenario. No me hizo gracia cuando sucedió esto en la segunda temporada, pero si lo renuevan coincidiendo con el comienzo del curso, está claro que un remozado de imagen siempre ayuda a mantener el interés.
En este primer capítulo de la tercera temporada nos encontramos con un par de aspectos hasta ahora nunca visto, y que provocarán las carcajadas del televidente: la racanería de Roy (sí, el de las camisetas con mensaje) y el ansia de venganza de Moss (sí, el tío con gafitas con cara de no ser capaz de romper un plato). La obsesiva-histérica Jen volverá a hacer de las suyas, azuzada por el liante Roy y… qué podemos decir de ese hijo de su padre: Reynholm Jr. Creíamos que el hueco dejado por el crack del padrazo (Denholm) sería difícil de llenar, pero Douglas vuelve a mostrarnos que su sentido de la vida (o el sexo) da mucho juego. Atención a la intervención estelar de Denholm al final del capítulo. Todo ello aderezado con un sentido del humor made in UK, que sirve para darte un poco de aire con respecto a la comedia norteamericana.
Una difícil (hay que tener cuidado que una de las opciones es un “topo”, como en el Smonka): ¿Qué famoso y carismático personaje del siglo XXI ha afirmado que el SIDA “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, por el contrario, incrementan los problemas”?
A. Luc Montagnier (Premio Nobel de Medicina de 2008 y uno de los descubridores del virus del VIH)
B. Benedicto XVI (Papa Paporum)
C. Oso Yogui (tras mantener relaciones sexuales insatisfactorias con Bubu)
D. Werner Wenning (Presidente del Consejo de Dirección de Bayer, distribuidora, entre otras, de las píldoras anticonceptivas registradas Yasmin y Yaz)
Respuesta correcta: Ni A ni D son verdaderamente famosos y carismáticos. El C sí cumple esos dos requisitos, pero sería un personaje del siglo XX. Por tanto, y por descarte, la opción acertada tiene que ser la B.
A continuación, resuelta la primera adivinanza, nos surge una segunda cuestión: ¿Cuál es la alternativa planteada por el famoso y carismático personaje para afrontar el problema?
A. Pajearse más que los/as monos/as del zoológico de Fuengirola
B. Hacer el amor enfundados, tanto él como ella, en traje de neopreno (a falta de fricción, échale imaginación)
C. Una renovación espiritual y humana de la sexualidad unida a un comportamiento humano moral y correcto
D. Arrimar la cebolleta sólo a elementos inanimados previamente homologados (cojín, dildo, muñeca hinchable…)
Respuesta correcta: Por más veces que he leído la noticia no me he terminado de enterar de cuál era su propuesta, así que supongo que ninguna de las opciones es válida y la solución pasa por no hacer el amor (y mucho menos follar, que eso no lo hacen ni los animales), como si fueras el párroco (o párroca -es que se ha modernizado mucho el Catolicismo en las últimas 24 horas-) de tu barriada/o.
Un colega me decía sobre The Big Bang Theory que a él lo que le echaba para atrás de la serie es que los personajes rebasaban el nivel de frikismo que hace gracia. Tampoco hay que hacer mucho caso a alguien que comenta esa pero es fiel seguidor de The IT Crowd, cuyos personajes principales (Roy, Moss y Jen también son para darle de comer aparte).
Yo que llevaba unas semanas que me había “desintoxicado” de la serie contra mi voluntad (falta de tiempo, “quiero ser rico…”) vuelvo a reiterarme en mis argumentos: Sheldon es un personaje que merece todo el respeto del mundo habido y por haber, al igual que en su tiempo se lo dimos al doctor Ross (al Geller no al de Urgencias). Tan maniático, tan previsible, tan carente del menor sentido del humor y de las relaciones sociales, tan sumamente prepotente pero sin ser arrogante (algo que sólo lo he visto en esta figura). En definitiva, toda una creación con la que es fácil montar una historia en torno a él.
Eso sí, con el paso de los capítulos, sólo Howard ha sido capaz de seguirle la estela. Los personajes más “normales” se han visto ensombrecidos por este personaje, y los guionistas no han sido o no han querido ser tan hábiles como los de Friends, que consiguieron que el brutal paleontólogo, firmante de muchos de los mejores momentos de la emblemática serie (el blanqueamiento de dientes, el pantalón de cuero, los rayos uva…), eclipsara al resto de protagonistas.
Wolowitz, al ser otro personajazo, escuchimizado, patético, parásito, caradura, aguanta el tirón. Su relación con Leslie, la ex amante de Leonard, parece que podrá dar varios episodios de entretenimiento. Mientras, para el resto, sólo nos queda esperar a ver si se lían, en condiciones quiero decir, Penny y Leonard… o con Raj, que a mí a estas altura ya me da lo mismo.
Lo de la crisis va a ser cierto, y no sólo económica, sino que va a ser una crisis global. Los ciclos de Schumpeter se pueden aplicar a todos los ámbitos de la vida. Una de las últimas víctimas de esta bajada a los infiernos ha sido la popular cadena de radio-televisión Los 40 (Principales).
La cadena que en su tiempo representaron Fernandisco y aquel hombre ilusionante que era Joaquín Luqui está volviendo a su “antiguo glamour”. Hace algo más de una década cuando el número 1 de su “popular” lista iba variando cada semana (salva contadas excepciones nadie repetía), era también vergonzoso que en más de 50 semanas los números uno que se pudieran calificar como “decentes” se pudieran contar con los dedos de una mano. De hecho, al hacer el recopilatorio con los números uno del año, te saldría un disco absolutamente infumable, así que para corregirlo echaban manos de canciones que a lo mejor no habían llegado a la mitad de la lista, pero que gozaban del favor del público (eso sí, no sé cómo coño hacían las listas que no había manera de que una canción decente llegara a encabezar la clasificación). Eso sí, hasta el single más aburrido de la Carey (no la actriz porno), de Dalma, de Sanz y de su selecto grupillo cuarentiano metían todos sus puñeteras canciones en el número uno… De hecho, recuerdo que cuando veía el programa que repasaba la lista, lo cambiaba cuando llegaban a los diez primeros.
Esa tendencia pareció corregirse hace unos cinco o seis años. Entonces, no sé muy bien qué pasó, si cambió el jefe de contenidos o vete tú a saber porqué empezaron a encabezar la lista de Los 40, canciones y grupos que habrían sido automáticamente defenestrados sólo un par de años atrás. Gente como Coldplay, Keane o Snow Patrol también podían aparecer en los primeros puestos, e incluso llegar al número uno. Podías poner Los 40 no sólo para hacer tuning, sino también con la esperanza de escuchar canciones que te gustaran…
Claro, el ciclo ha vuelto a cambiar, para muchos ahora volvemos a estar en el top de la montaña, para otros, de nuevo se ha convertido en un emisora casi insufrible. Se suceden unos números uno que nos dan patadas a muchos en el estómago: gente como mi “querida” Amaia Montero o el “nominable”, según Risto, Carlos Baute ven la luz y semana tras semana nos meten patadas en los genitales…
Y todo esto he detectado que ha venido ocurriendo desde, más o menos, que cambiaron la página web. El nuevo site (que, por cierto, en según qué versión del Explorer se ve una puta mierda; ya les vale a esta peña, gastarse un dineral en una web y ni siquiera asegurarse de que funciona bien en el jodido Explorer) viene a reflejar el giro de Los 40. Again, las noticias que copan sus páginas son… uff, sin comentarios.
La web de la Rolling (la americana, claro), por mucha mierdaca que pueda meter, al menos te hace reflexionar, te da vidilla cuando la lees. La de Los 40 está más por hacer que te salga una úlcera. Puto Schumpeter. Bueno, supongo que esto es como un libro, necesitas que haya partes aburridas, para que se realcen las mejores partes. Aunque lo de esta cadena sería un libro de 1.000 páginas, con giros interesantes cada 250 páginas… En fin, como respondió un ateo cuando le vieron leyendo la Biblia: “hay que conocer los puntos débiles de los rivales, para ‘atacar’ con conocimiento”.
La madre que parió a Bill Gates. ¡Qué alegría me ha dado enterarme de que el nuevo sistema operativo, por santo y seña de la Comisión Europea, va a dejar abierta la posibilidad a desinstalar el Internet Explorer! ¡Yujuuuuuuuuuuuuuuú!
Estoy más contento que Enjuto Mojamuto, así al fin me podré evitar utilizar ese explorador ni siquiera por error, aunque para eso tenga que esperar hasta 2010… Ya estoy contando los días.
Ahora que he encontrado cobijo en una casa al lado de un Mercadona, no me quedará más remedio que convertirme en cliente más que asiduo. Por ello, me quería dirigir directamente al señor Mercadona para ver si puede resolver un par de dudas que han surgido entre la gente de mi entorno:
1. ¿Por qué el jamón del Mercadona sabe igual que el chorizo del Mercadona? ¿Si van en envases diferentes, con color diferente y distinto origen, como puede haber tal similitud al paladar entre ambos productos?
2. ¿Por qué la tarta de limón sabe como huele el Fairy (o el Don Limpio)? ¿Acaso es que ponen tanto empeño en reciclar las bandejas que por ello se queda ese regusto?
2.a. A raíz de esta última cuestión me surge esta otra: ¿por qué no cambian los modelos de tartas?, ¿me parece a mí o llevo seis o siete años viendo la misma tarta de limón y la misma de chocolate y nata?, ¿tenían tanto stocks de tartas en el 2002, que desde entonces lo único que hacen es cambiar la fecha de caducidad al producto?, ¿puede ser ese el motivo por el que es imposible comprar una tarta en el Mercadona y que esté tierna?
A ver si algún día pueda hallar solución a estos misterios físicos, que no significa que no vaya a ir a comprar a esta cadena (la comodidad prima); pero la curiosidad ante tales fenómenos me ha llevado a preguntar para ver si encuentro la respuesta a tales incógnitas.
P.D. Sigo esperando a que Verónica Echegui me haga entrega del famoso vale de los 100 euros. Gracias.
Mientras el “pobre” Madoff se declara culpable de todos los delitos económicos que se puedan haber cometido (y otros de su propia creación), el “filántropo” debía estar pensando en años mejores, cuando también estafaba pero como la cosa no estaba tan malo, pues no le tocaban las narices, y se podía dedicar a sus actividades ocio-delictivas-humanitarias. ¡Madre mía este tío es la paradoja de la paradoja! (¿eso da positivo como el menos por menos, más?). Seguramente, se estará acordando de aquel maravilloso año 0 del perro Ricky (para los que todavía no uséis el calendaria rickiano, sería el año gregoriano de 1999), justo antes de que un denunciante filtrara las primeras informaciones sobre sus “supuestas” irregularidades.
Por aquel año, en que Bernardito gozaba de gran reputación, yo me compré mi primer ordenador. ¡Qué tiempos aquelllos! Tenía casi diecinueve años cuando aprendí a encenderlo. Sin el décimo año del perro Ricky un chaval de dieciocho años realizara semejante confesión creo que no podría optar a nada en la vida (quizás, algún puesto directivo en una institución pública o vocal del Gobierno como mucho). Pero en el aquel año, todo era distinto y me gasté 275.000 pesetas (pues hasta la moneda era distinta) de la época en conseguir un “megapepino”: intel pentium III, 128 mb de RAM (lo cual era casi insuperable durante mucho tiempo), lector de DVD (te cagabas), 8 GB de disco duro (sí, sí, la mitad de lo que cabe ahora en un pen de 30 euros), monitor de 17 pulgadas de esos que los ponía en el escritorio y te lo dejaba inutilizable, impresora (que me duró en torno a dos meses) y escáner (que utilizaría cuatro veces en ocho años aprox., ¡msantaella, cómo aciertas en tus compras!).
Pero lo más importante de aquel equipo (no vamos a comentar que por ese dinero convertido a euros hoy día te compraría un ordenador Dell de gama alta o un iMac “polluo”, y eso claro sin calcular el incremento del valor del dinero en la última década), eran, sin lugar a dudas, la disquetera y el teclado. Esa disquetera que ha pasado por todos los cambios de ordenador que he hecho desde entonces (en realidad sólo he ido cambiando piezas hasta haber desarbolado por completo ese “ordenata”) y que todavía conservo no sé para qué mierda. “Sí, msantaella, tengo aquí unos documentos muy importantes que servirán para emprender una revolución en nuestro entonrno empresarial en un disco de 3 y 1/2, ¿tienes disquetera?”
Y lo que yo más quiero de ese ordenador del año 0, este pedazo de teclado, con esa marca de la tienda: Batch-Pc, que yo creo que lo subasto por eBay y me dan más que si sorteara un denario de la época de los romanos… Con esa capilla de polvo y suciedad, de mierda, que haría que le entrara taquicardia a Grissom de la emoción, “¡ay, por dios, el Cielo existe! Sara, tráeme mi escarabajo pelotero, ¡rápido!”
El mismo teclado en el que estuve aprendiendo mecanografía durante cuatro meses y dándole porrazos en plan “niño loco alemán”, la misma cacharra en la que redacté gran parte de los trabajos de la Facultad, estas teclas fueron las mismas que pulsé cuando estaba empezando mi relación con mi “pareja sentimental” (jeje, te quiero) a través de ese Messenger que a tanta gente ha unido y desunido, los escritos para diversas publicaciones también tienen su marca (Málaga Me Mata, Aura, Quatro Estaciones… ¡Por supuesto, todas quebraron!), mi libro (el de Umbral no, el de msantaella) y sus Hormigas son otros de los motivos por los que tengo tanto cariño a este amasijo de polvo y plástico… y, ahora, para más inri, los post de este blog han salido prácticamente todos a través del Ricky-teclado.
Ahora, con la mudanza, me da que es la mejor ocasión para cambiar y aprovechar para abrirlo y ver qué cantidad de polvo puede acumular este hardware en una década; pero, por otra parte, la cacharra esta, la misma a la que le falla la patilla de la izquierda que regula la altura desde el segundo día, es casi como si tuviera vida: “no, por favor, no me arrincones, cabroncete, ¿vas a ser tan gilipollas para cambiarme por un teclado a pilas, que eso sólo dan problemas?, ¿o por uno de usb, que son todos una mierda?, ¿en qué estás pensando, mamón, si tus yemas están hechas a mí?”
¡Uuuuf, qué difícil! ¿Cómo es posible que me sea más fácil deshacerme del jodido coche que de un teclado “radiactivo” cuyo valor no pasa del sentimental? Voy a tener que llamar a Madoff y preguntarle cómo hacerlo. Seguro que él si tiene una mayor experiencia a la hora de aparcar los sentimientos no utilitarios. (¿O a lo mejor resulta que era otra persona de gran sensibilidad, no hace falta más que ver el enorme listado de bancos a los que tomó la pela?).
Pues no, esta semana no se ha emitido el 5×09 de Perdidos. Namaste lo podremos ver la semana que viene: lo estrenan el próximo miércoles, 18 de marzo de 2009.
Tendremos que conformarnos con la promo del episodio. Eso sí, ya con subtítulos:
Rayos, truenos y centellas… Como decía aquel carismático personaje de dibujos animados. Todo eso y mucho más han caído en los últimos sesenta años (uno hizo añicos hasta el Muro de Berlín). Hemos vivido de todo y, sin embargo, a veces parece que el mundo es como el “ser” de Parménides: único, eterno e inmutable.
Llega un negro, sí, sí, negro (o de color si nos ponemos en plan correctos, como si “negro” fuera un insulto) a la Casa Blanca y nos regocijamos (creo que la mayoría). ¡A la mierda Parménides! ¡Viva Heráclito (“todo cambia, nada permanece”)! Y ahora resulta que, a las primeras de cambio (nunca mejor dicho), Obama parece que nos va a fallar, como todos, en un tema crucial: la encrucijada de Oriente Medio, Próximo o Cercano (cada cual que le llame como le salga o le suene mejor). La noticia de El Mundo (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/11/cronicasdesdeeeuu/1236799874.html) de la primera víctima del lobby proisraelí, el elegido para ocupar el Consejo Nacional de Inteligencia (una mezcla entre el CESID y la TIA de Mortadelo y Filemón) Charles Freeman, por haber osado a culpar de algo a Israel parece devolver la razón a Parménides.
A lo mejor Obama está centrando sus esfuerzos y no quiere ahora enfrentarse abiertamente al lobby judío. Quizás, esté esperando a que tome el poder en Israel la facción más ultraortodoxa para defender mejor sus argumentos. Podría ser que prefiera arreglar el patio de casa, antes de echar una ayuda al de la comunidad (señor Cuesta)… Simplemente, puede que éste no sea el momento o, desgraciadamente, es más probable que ese “momento” sea inexistente… A lo peor, ni siquiera la llegada de un negro con apellido musulmán a la Casa Blanca puede propiciar una coexistencia en “igualdad de condiciones” (y no me refiero a que se maten en el mismo número entre ellos, claro está) de los estados Israel y de Palestina (ése que todo el mundo conoce, pero que no existe). Bueno, no vamos a ser ni gilipollas ni ingenuos, que puedan convivir mejor que ahora y con algo de eso de “derechos y libertades” con los que se nos llena la boca desde la Ilustración. (Yo, realmente, pienso que teniendo la barriga llena y habiendo recibido una educación mínima, si no te humillan, pues como que prefieres vivir en paz y evitar los problemas en la medida de la posible).
Tampoco vamos a pedir milagros, lo que no se ha hecho en sesenta años no lo va a arreglar nadie en cuatro meses; pero ese primer detalle en tan delicada cuestión me da a mí que va a convertirse en una tónica general, puto Parménides, jodido Heráclito. Al final va a resultar, en el colmo de la paradoja, que los dos iban a tener razón e iban a estar equivocados: el cambio es lo único que permanece. Así, judíos y palestinos siempre irán variando en su conflicto: ahora mal, ahora muy mal, ahora regular, ahora fatal, ahora peor, ahora mal pero menos, ahora catastrófico… ¿No dejó nada escrito Aristóteles para solucionar este conflicto concreto?
P.D. 2. La gente que hemos “estudiado” Periodismo tendemos a ser cansinos del copón, como demuestra este post en general y esta postdata en particular.
P.D. 3. Platón y Sócrates (es que me apetecía poner estos nombres; mirad qué bonicos son y qué bien suenan, sobre todo Sócrates, que era aquel futbolista brasileño bastante bueno, pero no tanto como Pelé).
Visita inesperada. Uno de mis colegas y clientes se acerca por uno de mis lugares de trabajo. Así que aprovecho la ocasión, sabiendo que acabaré enmarronado, para salir a desayunar (ya había comido en casa, pero bueno, como nunca se sabe a qué hora vas a almozar o si lo vas a hacer…). Por el camino, nos cruzamos con una chica bastante mona, ambos tenemos “pareja sentimental” (patada en los cojones a la RAE), pero como no significa que seamos del Opus comentamos la jugada (“minuto y resultado, Ares, no te pido nada más”, como apuntaría José María García).
Entonces, le señalo que acababa de entrar Z, una de las muchachas más monas de las que trabajan por la zona. Y resulta que mi compañero conocía a Z de la Facultad, de cuando estudiaba (bueno, habría que matizar que “iba a clases”) en Empresariales. “¡No jodas! ¿Ése es el nombre de Z? Nosotros todavía le llamamos por la chica de la empresa B”. “Pues no te lo pierdas, ¿te acuerdas de X? Pues ése tuvo un roce con Z, no sé si llegaron a la penetración pero algo hubo”. La noticia me deja un poco sorprendido, ¿cómo podía ser? ¡X, que llevaba tropecientos años saliendo con Y, se había liado con Z! Me surge la duda de si es el mismo X que yo conozco, no recuerdo si del colegio, del instituto o vete tú a saber… “Que sí, que sí, ese mismo X”.
“¿Pero cómo va a ser eso? Si a mí me habían dicho (ese frase hecha a la que acudir ante una duda periodística) que Y había dejado a X por W y que X lo estaba pasando supermal”. Mi colega me asegura que nanay de la china. X llevaba poniéndole la cornucopia a Y con todo animal viviente de género femenino, que a la chita callando, tenía más peligro que mi pobre Garzón con un rifle en las sierras jienenses. “¡Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!”, yo muy metido en mi papel de Patiño-Mariñas-Marchante. “¡Escándalo, es un escándalo!”. Pienso que esto es casi tan subido de tono como cuando se rumoreaba que V había dejado preñada a U, aquella bola de nieve que animó mi primer año de Periodismo (que no tiene nada que ver con periodista, por cierto fue también el año del perrito Ricky, ¿os acordáis? Sí, yo también presencié el vídeo). Aquello fue muy fuerte, la pareja más polémica y extraña del instituto embarazándose con apenas 18 añitos. Fue falsa alarma.
Todo esto hablando mientras mi compadre de vez en cuando hace una referencia a una joven de buen ver (nombrémosla como T), que entorpece la claridad de la historia, pues mi amigo se despista de vez en cuando. Al final, acabado el desayuno y la ración de cotilleos, los dos chismosos salimos del bar y yo me voy pensando: “¡hay que ver, yo pensando mal de Y, y resulta que la pobre se habrá cansado de estar en la Monumental de Barcelona!,¡qué cabronazo X -principalmente porque nos la ha metido doblada a casi todos-!”
El caso es que nos separamos y me quedo con la duda de si X e Y se habían casado. ¿Eran ellos los que habían tenido un niño o eso eran S y R? Total, que me he quedado sin despejar la incógnita. Como en Matemáticas, en los chismes muchos no sabemos llegar a resolver el problema en cuestión y nos limitamos a divagar sobre el procedimiento.
Eso sí, mi vena chismosa me ha salido cara: más de diez horas intentando hacer una cosa que (idiota de mí) creía que podía hacer en algo menos de la mitad… ¡Pobres Patiños, Mariñas, Cantizanos y demás… Cuánto tienen que sufrir!
P.D. Bueno, al menos, el Madrid ha perdido 4-0, así en plan vapuleo, para que no te quede la sensación agridulce de que pudiste ganar… Y es que el que no se consuela, es porque no quiere.
Aun reconociendo que me encanta Fnac, como ya he escrito anteriormente, he de decir que me la han vuelto a hacer. Y como estoy casi en plan monotemático, pues esta vez me han jorobado bastante. En la anterior ocasión, me hicieron ir y volver desde Málaga a Marbella (240 km por tener que hacer la ida y vuelta en dos ocasiones) para ir a por unos papeles y después, jajejijoju, me dieron con la puerta en las narices. La única vez que he puesto una hoja de reclamación y, precisamente, a la Fnac (habiendose dado circunstancias en otros lugares que también merecían algún que otro apunte). Aquello fue absurdo y ridículo.
Pero esta vez me han dejado verdaderamente con la cara de Chuck Norris. Fan de U2, como ya he dicho. Monotemático (o sea, pesado), como también he comentado alguna vez… Y a veces, absolutamente gilipollas, como se puede inferir leyendo tres o cuatro post… Nuevo disco de U2. No line on the horizon (ese mismo que los mierdecillas modernitos estarán criticando antes de escuchar -demostración de objetividad periodística de msantaella-). Fecha de lanzamiento: lunes, 2 de marzo de 2009 (más de cuatro años desde el último discos; los recopilatorios chorras no cuentan nunca).
En ese contexto, mi pareja sentimental (forma de llamar a tu “novia/o” de forma políticamente correcta en estos días de soberana estupidez idiomática), casi se pone como obligación regalarme el pack más mejor, es decir, más caro. Así que hace la reserva vía Internet con dos putos (coño, ya me ha vuelto a salir un taco) meses de antelación. Claro, dos puñeteros meses de antelación te da para pensar: “el jodido día de la fecha de lanzamiento lo tengo a primera hora del día en la puerta de mi casa.”.. Evidentemente, NOOOOOOOOO.
Y mientras tanto, littlero me envía e-mails contándome que ha estado en el concierto de la BBC. Y yo aquí, esperando como un panoli, aguantando para no descargarme las canciones (que ya había encontrado el álbum completo una semana antes del lanzamiento)… Y de esta forma pasa una semana, y mi novia, con la mosca detrás de la oreja, llama encabronada (no tanto como el sábado el “señor Cuesta” al subir a regañarnos) y le señalan que se ha producido un “error” y que “muchos envíos han fallado”. Total, pedido anulado, y msantaella con la cara de Chuck Norris, viendo estúpidos vídeos en Internete vía YouTube.
Ahora han prometido que esta vez sí, y que mañana o pasadomañana, sin falta, estará ya el pedido “por la gloria de mi madre”. Espero que mi querido y borrachuzo Bono y cia. hayan hecho una buena cosa; ya que el señor Fnac me ha fallado, al menos que los irlandeses no lo hagan… que las hemorroides me duelen últimamente de tanto darme por culo.
Cuatro años después, volveremos a tener la ocasión de ver a los irlandeses en directo. Para reivindicar su condición de “banda más grande del mundo”, que muchos podrán poner en duda, van a llevar al escenario una plataforma que da nombre a la gira U2 360º Tour. En este ya no es cuestión de opiniones, sino de parné, y cuando la pela manda, sólo los Rolling y U2 se pueden permitir determinados espectáculos.
La gira comenzará en Barcelona, en el Nou Camp (bendito 7 de agosto de 2005), el 30 de junio de 2009. (¿Imitando a Coldplay?).
Las fechas en Europa del primer tramo son las siguientes:
- Martes, 30 de junio de 2009. Nou Camp, Barcelona, España.
- Martes, 7 de julio de 2009. San Siro, Milán, Italia.
- Sábado, 11 de julio de 2009. Stade de France, París, Francia.
- Miércoles, 15 de julio de 2009. Parc des Sports Charles Ehrmann, Niza, Francia.
- Sábado, 18 de julio de 2009. Estadio Olímpico, Berlín, Alemania.
- Lunes, 20 de julio de 2009. Amsterdam Arena, Amsterdam, Holanda.
- Viernes, 24 de julio de 2009. Croke Park, Dublín, Irlanda.
- Viernes, 31 de julio de 2009. Ullevi Arena, Göteborg, Suecia.
- Jueves, 6 de agosto de 2009. Slaski Stadium, Chorzow, Polonia.
- Lunes, 10 de agosto de 2009. Maksimir Stadium, Zagreb, Croacia.
- Viernes, 14 de agosto de 2009. Wembley, Londres, Gran Bretaña.
- Martes, 18 de agosto de 2009. Hampden Park, Glasgow, Gran Bretaña.
- Jueves, 20 de agosto de 2009. Don Valley Stadium, Sheffield, Gran Bretaña.
- Sábado, 22 de agosto de 2009. Millennium Stadium, Cardiff, Gran Bretaña.
De momento, la página oficial www.u2.com no ha anunciado ni precios ni fecha exacta de inicio de la venta de entradas. Habrá que estar atento, me sé de uno que fue a una tienda al día siguiente de la venta de entradas en un concierto en Madrid y que quedó como un lelo. ¿Será verdad que los precios serán “asequibles”, como ha señalado Bono?
Y que conste de antemano que la culpa es más que nuestra. Claro, es que hay ser muy gilipollas o muy cabrón (o ambas dos) para ponerse a montar una cómoda del Ikea a las tres de la mañana (creo que era un Malmo o algo por el estilo). El montaje no podía porqué haber tenido que ser excesivamente ruidoso, salvo por los 33 clavos que tenía para la parte posterior del mueble, esa superficie que nunca se ve porque siempre va a estar pegada contra algo.
Claro, de esta forma es lógico, que algún vecino se moleste (probablemente pudiera ser es que nos despierta por las mañanas con Amaral a todo volumen o con el flamenco, pudiera ser…). Y es que esto de ser “nuevos” en una comunidad es una mierda, y si vas “de alquiler”, peor todavía, porque es casi como si no fueras un ser humano, sino simplemente un puto inquilino.
Total que a las cuatro de la mañana, cuando ya sólo quedaba encajar uno de los tres puñeteros cajones, que no sabíamos cuál era el motivo de que no encajara (es lo que tiene el Ikea, en las fotos muy bien; en la realidad, no tanto), llaman a la puerta. Mi novia, que teme la tormenta no quiere abrir, así que soy yo el que va, pues como estoy un poco más acostumbrado a que me puteen (ser autónomo tenía que tener algo bueno), me expongo a la bronca…
Y ahí está, nuestro señor Cuesta que está cabreado como una mona, con un tono de voz algo más que elevado y con una actitud que jamás osaría a emplear si el que hubiera abierto la puerta no fuera un joven. Teniendo toda la razón del mundo en la situación, mi nuevo “amigo” se empecina en perderla con las formas. Razones que considero poco adecuadas a la situación, con independencia del tono de voz que sí puedo llegarlo a presentarla:
1. Se presenta a sí mismo como “soy el presidente de la comunidad” (?). Básicamente con un tono al que le faltó añadir “y, por tanto, el dios de este lugar”. No sé, como estoy acostumbrado a que la primera llamada de atención se haga de una forma pausada, del rollo: “haga usted el favor…”, “podrían…”, “dejen de…”, “estas no son horas…” en distinto grado de educación y tono, me dejó anonadado que se presentara en plan Harry, el Sucio.
2. ¿A qué coño viene preguntar si soy “propietario” o “inquilino”? Anormal, somos los que viven en esta casa, con todos sus derechos. Que sea propietario o inquilino no nos restan derechos o deberes. Ya estoy viendo que mi amigo presidente irá a quejarse a la dueña.
3. El personaje va con una linterna negra grande, que sostiene en una mano y que de vez en cuando alza para señalar, en plan “porra”. ¿Para qué coño sube un “presidente de comunidad” con una puta linterna a llamar la atención a un inquilino? ¿Esa opción “policial” no es algo que excede los cometidos de la “presidencia de la comunidad”?
4. Y lo que más me toca los cojones de Harry. Mi amigo dice que llevamos “todo el día haciendo ruido”, desde las tres y cuarto. A lo que le respondo que eso es imposible, pues nos fuimos a casa de mi padre toda la tarde. A las cuatro y media de la tarde aprox. nos fuimos al Ikea a comprar los muebles de la discordia, los dejamos en el piso y no volvimos hasta las tres de la mañana (nuestra hora triunfal). Aun así, el gentleman asegura que llevamos dando el coñazo todo el puto día (“por ciencia infusa”, tendría que añadir).
5. En su despedida triunfal, linterna-porra en alto, señalando a msantaella (qué poca educación señalar con una linterna; supongo que es un castigo merecido por dar por culo hasta las tantas), emplea frases con un tono de voz elevado en la que incluye perlas del estilo “terminantemente prohibido” (por mis pelotas) o “a partir de las diez de la mañana” (eso lo dice dudando, creo que es una hora que acababa de improvisar porque todavía no había legislado sobre esa cuestión en concreto). “¡Oh, Moisés! Esperamos tus tablas sobre tan delicada cuestión!”
En fin, creo que empiezo a entender el precio tan “bajo” del alquiler (ya hemos perdido el norte con lo que es bajo o alto, pues hace tres años esa cantidad me habría parecido un robo para la compra de un piso no digamos para la de un alquiler), básicamente nos hemos metido en una comunidad sectárea. Estoy convencido que a los anteriores inquilinos del piso, que creo que era una pareja gay, los echaron a base de acosarlos. Nosotros no somos pareja homosexual, lo que pienso que debe ser una ventaja en ese bloque. Somos más o menos jóvenes (error one), vivimos de alquiler (error two) y tenemos perra (error three, éste me da que va a ser imperdonable).
Ya he leído una nota de que dentro del recinto comunitario los perros deben ir atados y con bozal. Por lo de atados, me parece razonable y a fin de cuenta se adecua a la legislación autónoma. Lo del bozal, me toca los cojones. El decreto de la Junta establece las condiciones en las que deben ir los perros considerados “peligrosos”, entre los que no están los Cocker, así que mientras que recojamos inmediatamente la mierda que deja la perra (como las personas) y ésta no perturbe “la tranquilidad y el descanso de los vecinos” (como hicimos nosotros) me da a mí que la van a ir dando por culo a las normas que se inventen para según qué cosa y según qué personaje (a fin de cuentas, intuyo que en ese bloque no es nuestra perra, precisamente, la que más necesita llevar un bozal). Yo, como todos, responderé ante las leyes españolas (Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, http://www.boe.es/boe/dias/2002/03/27/pdfs/A12290-12292.pdf), no ante las “normas” de una comunidad que vulneren legislaciones de mayor jerarquía.
El tiempo de Ave, Caesar, morituri te salutant ya pasó… Eso no quita que las cruces hayan desaparecido, y nosotros, por giliflautas, ya nos hemos echado a cuestas una. Always look on the bright side of life… (http://www.youtube.com/watch?v=HFSAffL-nHU).
Cerca de las tres de la mañana. Es de estas noches que me encuentro tan nervioso que no quiero irme a la cama porque sé que no me voy a quedar dormido, con el consiguiente calentamiento de tarro; pero, por otro lado, en seis horas como máximo tengo que estar nuevamente en pie, idea que no ayuda precisamente a conciliar el sueño.
Mientras mis dudas me asaltan, justo antes de apagar el ordenador me encuentro con un mensaje que lleva por asunto: estrella del rock! No puede ser, será… ¡Qué cabrona! Antes de mirar el remitente sé que es mi amiga Rocío (la Ro, básicamente), que me va a contar algo del concierto “secreto” de U2 en Londres. Abro el e-mail, acierto con la destinataria y ahí está, nuestra littlero dándome envidia y acordándose de mí porque estaba viendo a los U2 en ese miniconcierto en el tejado de la BBC. ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaah, qué envidia!
Ya me la estoy imaginando, este personaje carismático que se fue a Londres con lo puesto, allí con su prima, en medio de una noche regulera, viendo a Bono y cia. emulando, una vez más, a The Beatles.
A todos nos ha contado que se fue a London a estudiar inglés, pero yo que la conozco y que sé que tiene mi mismo oído (es decir, también pertenece al género de oído-croqueta), intuyo que se ha ido a “vivir la experiencia”, a hacer ese tipo de cosas que sólo te puedes plantear cuando eres joven y que, después cuando eres mayor, te arrepientes de no haber hecho. Me alegra que entre mi gente se encuentre peña tan zumbada como para irse a dar la vuelta al mundo o como para plantarse allí, en medio de Londres, trabajando en una cadena “sushiera” mientras intenta conseguir esa magna empresa que es “aprender inglés de verdad”.
Ahora está liada de exámenes y no nos manda los e-mails desternillantes a los que nos tenía acostumbrados, con sus títulos geniales (gitanas en el Ikea, viviendo en forma de U…) y sus vivencias-madre-mía-qué-hago-yo-aquí.
Mucha suerte con los exámenes, littlero. Todavía te debemos una visita a London (Michael).
¡Qué bonito es el Amor, sobre todo en primavera! ¡Cuántos siglos de Música, Poesía y Pintura inspirado por ese cabroncete de Cupido! ¡Cuántas estupideces hemos realizados todos/as por Amor (o lo que nos creíamos que era)! ¡Qué inmenso grado de apollardamiento podemos llegar a tener por culpa de tal enfermedad!
Una de las últimas víctimas de este mal que lleva tantos años afectando a la humanidad (en minúscula) ha sido la cantante Rihanna. Ahí está, la muchacha, joven, guapa, famosa, con dinero, le dejan la cara como un phoskito y… vuelve con el energúmeno que le dejó el rostro como un adefesio. La capacidad de una persona para redimirse es uno de los valores más defendidos por cualquier estado democrático, pero me da a mí que las estadísticas no son muy favorables al espíritu de Rousseau, o sea, es una pena reconocerlo, pero es bastante más probable que Chris Brown vuelva a endiñarle a que el rapero se convierta en pareja ejemplar. ¿De verdad que tiene alguna necesidad de Rihanna de pasar nuevamente por una situación de pánico como la que describió en los diarios? De ella no se puede decir que esté atada por una familia, o que no tenga dinero, o a dónde ir, como ocurre en muchas situaciones en las que alguien se ve obligada/o a simplemente “aguantarse”, o lo que es lo mismo, joderse. Pero Rihanna, con 21 ó 22 años, no está ni de lejos en esa situación… A lo mejor ese contexto tan favorable se vuelve una traba para sí misma o, a lo peor, sólamente es que está atrapada (y jodida) por las flechas de Cupido (y las hostias de Chris Brown, también).
Para eso es mejor quedarte como Camilo Sesto: “siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora, y por eso que mi alma llora”. De esta manera el dolor es “espiritual” y no psico-físico. Mejor tener moratones en el alma… Y es que lo peor del Amor es que tiende a convertirte en un objeto del ser/animal/cosa del que caes prendido/a. Tu voluntad puede quedar medio-anulada y si ya eres medio giliflautas antes de enamorarte, puedes llegar a un grado de gilipollez importante. En ese estado, lo que te queda es esperar que tu “ser querido” no sea un/a desalmado/a, como le ha sucedido a Rihanna.
Aunque ya hay casos absolutamente extremos, como el del profesor Neira. El hombre arriesga su vida para salvar a la “pobre” mujer víctima de la brutalidad… y ésta después va comentando poco menos que “para qué se ha metido si nadie le ha llamado”… Entonces, barajas la posibilidad de que Amor y Masoquismo estén estrechamente ligados; de que el Amor aparte de volverte estúpido/a te puede, lo que es peor, volver completamente desagradecido/a, y que, al final y después de todo, teniendo una mano ya puedes estar convencido/a de que mejor solo/a que mal acompañado/a.
En España, aunque cada vez esté más extendida la marca de Steve Jobs gracias al iPhone y los iPods, todavía no ha alcanzado su apogeo el uso de los ordenadores Macintosh. Es más, hasta hace muy poco, la distribución era muy exclusiva y los precios estaban fuera del alcance de la mayoría de los usuarios.
Ahora, poco a poco, parece que la política de Apple va cambiando. Los canales de distribución no se limitan a las tiendas Apple y en grandes centros comerciales podemos encontrar sus ordenadores. Casi toda su gama de computadoras (MacBook, iMac, Mac Pro…) tienen precios más elevados que los PCs, aunque las diferencias ya no son tan sustanciales. Además, tienen unos descuentos para estudiantes que, por ejemplo, en los iMac oscilan aproximadamente entre los 60 y los 110 euros. No es que sea mucho, pero en los tiempos que corre es como mínimo un detalle. Eso sí, sólamente se puede solicitar a través de un teléfono o de la web (en España: http://store.apple.com/es_edu_71156/browse/home/shop_mac/family/imac?mco=MTE2NjM).
Las ventajas de los ordenadores Macintosh, aunque yo no sea precisamente un pro-Mac, son considerables:
- El sistema operativo es mucho más intuitivo que el de Windows XP. No digamos del Vista, al que le da cuatro patadas en el culo (cada vez más gente de mi entorno se cambia a Mac por no tener que soportar el Vista y sus “está seguro de que desea…”).
- El sistema de ventanas es también mejor. Puedes trabajar con varios documentos del mismo programa sin tener que minimizar y maximizar para ver, por ejemplo, tres archivos Excels distintos. Para la peña que trabaja con múltiples documentos abiertos a la vez y programas diferentes les facilita mucho el desarrollo de sus tareas.
- El tema de los virus también es más que destacable. Aunque parecen que empiezan a entrar (hay mucho cabroncete suelto en el mundo de la Informática), prácticamente es imposible que te joda el ordenador. O sea, que lo de formatear porque te ha entrado yo-no-sé-qué-virus deja de ser un problema existencial.
- La distribución de las carpetas y su usabilidad es más rápida y cómoda que en Pc. Te permite señalar las carpetas con colores, lo cual es una alegría para los “guarros” que tenemos el escritorio lleno de “mierda”. Con los colorines, te puedes crear tu propio código para imponer un poco de orden dentro de tu caos.
- Si tienes un iPhone, un iTouch o un iPod, fino, fino.
- Son bonitos del copón. Está claro que en estética Steve Jobs rules.
- Suelen ser bastante buenos: al ser más difícil de que se te estropeen, si no tienes ni zorra de informática, te puede venir más que bien. A la larga, te suele ser rentable en dinero y, sobre todo, en tiempo. Yo, por ejemplo, si hace dos años me hubiera comprado un iMac que me hubiera salido medio decente en vez de un Pc, llevaría ahorrado unos cien euros (que no es mucho), pero en tiempo dedicado a formatear, a llevar a arreglar, a cambiar piezas, a buscar piezas, etecé, etecé… habría ganado más de 120 horas (en una estimación por la baja), que las podría ver dedicado a tocarme los huevos, al vicio, a la lectura, a ver series o películas, o la procrastinación (¿se escribe así Sakbo?) en general. Para mí, esa es su mayor virtud.
Lógicamente, estoy comentando las ventajas generales a nivel usuario, los pro podrían contar todas las demás para ya puntos más específicos.
Pasemos al apartado desventajas, también para los que usamos el ordenador a nuestra manera (nada de instalar redes, ni “pollás” en vinagre…). Las que saltan a la vista:
- Como dijimos es más caro. La inversión inicial es mayor y puede que de primeras eso ya te eche directamente para atrás.
- Casi todos los programas tienen su versión Mac. Casi todos. Para buscar según qué cosa las puedes pasar putas.
- El lector de dvd es una mierda. Si consigues un equipo que no te dé problemas al cabo de poco tiempo, casi podrías salir en el programa de Iker Jiménez. (Bueno, siempre puedes comprarte una grabadora externa).
- Trastear un Mac ya es algo serio. Esto ya no es Pc, que abres y pruebas sin tener mucha idea, y probablemente puedas cambiar la gráfica, la memoria o la fuente de alimentación sin demasiadas dificultades. Para abrir un Mac, hay que tenerlo todo muy bien puesto.
- Si el equipo te sale malo, entonces tienes un problema bastante chungo. Es como si se te estropea un coche diésel, ya sabes que al llevarlo al garaje, la hostia va a ser mayor. Si encima vives en una ciudad como Málaga, donde el servicio técnico está un nivel por encima del grado pésimo-vergonzoso, entonces sí que es un problemón: te van a marear, te van a sacar las perricas, no te van a arreglar el ordenador y, después de varios meses de tomadura de pelo y reclamaciones varias, te quedarán dos opciones: llevar el ordenador fuera de tu provincia (jaja) o comprarte otro (jajajaja).
Ahora que he acabado, he de reconocer que no sé porqué he escrito un post tan largo, a fin de cuentas yo sólo quería comentar lo del descuento para estudiantes…
Como soy fan de U2 y simpatizante del Real Madrid (de fútbol, que no de baloncesto), no tengo la más mínima preocupación por ser imparcial, pero me resulta desternillante las similitudes, a veces absurdas, que encuentro en el tratamiento que se da a ambos en prensa y foros. Supongo que debe ser mérito de los irlandeses y los madridistas levantar tantas pasiones y polémicas, haciendo prácticamente imposible discernir críticas más o menos objetivas. Mejor para ellos, que se benefician de la controversia.
El Real Madrid (siempre hablando de fútbol), por ejemplo, si hiciéramos caso a lo que comentan algunos medios, es un equipo que en los últimos diez años ha estado nueve y medio en crisis, jugando de pena y siempre al borde del abismo. Eso sí, en este tiempo ha ganado 4 ligas, 3 supercopas de España, 1 copa Intercontinental, 1 supercopa de Europa y 2 copas de Europa (ahora la llaman Champions). Si la crisis económica es la misma que la de este equipo, BMW y Mercedes se van a poner las botas.
Este año, como no cabía de esperar, es otra temporada “de vergüenza” del Real Madrid, aburriendo hasta las ovejas y con más abucheos que en los últimos combates de Mike Tyson. Eso también, Manu Sánchez, el mejor Barcelona de la historia, el que verdaderamente asombra y maravilla, le saca sólo cuatro puntos, que la semana que viene podrán ser los mismos o más o menos (¡madre mía, voy para presentador de deportes de Canal Sur -”si hubiera entrado entre los tres palos, hubiera sido gol”-!), pero que para estar jugando tan mal supongo que ya es todo un logro.
A U2 le pasa algo parecido. Si bien los de Bono, parecen tener a su Marca o As en la RollingStone o en Q, acorde a otros medios especializados no han hecho nada decente desde el Achtung Baby. Hasta en Almería ha llovido y tronado desde 1992, pero con esos cuatro álbumes tan reguleros que han sacado en los últimos 17 años (sin contar el nuevo ni las recopilaciones) han vendido alrededor de treinta millones de discos y ganado 17 premios Grammy, que serán todo lo comercial y deleznable que se quiera, pero, bueno, a falta de mejor referencia, siguen siendo poco menos que el Nóbel de la Música. Además, pocos grupos o cantantes conozco que se hayan negado a tal reconocimiento, parece que sólo Woody Allen y Marlon Brando tienen la suficiencia para “reírse” de los premios de las academias (“¡Ah! ¡El Señor Oscar me llama! Pues dile que no puedo ir, que tengo que tocar el clarinete. Nada. Muchas gracias. Un cordial saludo -reminiscencia Digital Plus-!”).
El otro día, por ejemplo, estaba escuchando en la radio un programa en el que había cinco o seis jóvenes que estaban haciendo una crítica del nuevo single (Get on your boots). Pues resulta que, fueron honrados y ya lo dijeron de antemano, a ninguno de ellos le gustaba U2. ¡Sí, sí! A ninguno le gustaba la banda de The Joshua Tree; nadie era medio-fan de los creadores de One, With or Without You o Beautiful Day. ¡Joder! ¡Si por probabilidad estadística tendría que salir al menos uno! ¿Harán algún cuestionario similar al de la entrada en USA en los programas y revistas “modernitos/as” (“¿Ha estado usted alguna vez condenado por actividades terroristas?”; “¿Entre sus gustos musicales se encuentra U2?” “No, coño, qué clase de perturbado te has creído que soy”). No me extrañaría que una gran cantidad de medios de comunicación hayan hecho (o vayan a hacer) la crítica de No Line on the Horizon leyendo sólo los títulos de las canciones (es lo “bueno” del Periodismo, puedes dejar las crónicas, artículos, reportajes y críticas antes de que sucedan las cosas: ¡viva la veracidad vivaz!).
A sus “líderes” les pasa algo similar. Hagan lo que hagan, Raúl y Bono (“estrella del rock y comprometido”), Bono (“rock y compromiso”) y Raúl, en según qué medio van a recibir hostias como panes. Raúl lleva acabado y sobra desde hace siete u ocho años y no es que se pueda negar que ha hecho varias temporadas más que tristes, pero al menos en las dos últimas al pobre hombre habría que reconocerle algo (0,53 goles de media en partidos oficiales, según los datos de la Wikipedia), por muy mal que te caiga. A lo mejor es hasta bueno para él, que las críticas parecen revitalizarlo. Hay gente “pa tó”.
A mi querido Bono le crean hasta plataformas para que no se meta en temas políticos. Personas del año por la revista Time (junto a Bill -el del Window Vista- y Melinda Gates) en 1995 y nominado al Nóbel de la Paz, al colega le llueven palos por sus actividades político-humanitarias. Que sí, que vale, que sirven de promoción: ok; que en vez de gastarse el dinero en lujo y comodidades los podría donar a ayudar al Tercer Mundo: también (conozco a un montón de gente rica que se ha ido a vivir a una cabaña y ha donado toda su fortuna… Eso sí, una vez pobres, ni puto caso, ni poder mediático, ni leches en vinagre)… Total, que si hace caso a las críticas, el irlandés debería dedicarse exclusivamente a la música y no meter las narices en otros asuntos: ¿a quién le importa que su actividad -por muy interesada que sea- pueda ayudar a que se le condone parte de la deuda a los países más pobres del mundo?, ¿para qué sirve que organice eventos y promueva organizaciones para paliar el hambre en África si su espíritu no es completamente puro? Toda la razón del mundo, salvo con el matiz de que me da a mí que al niño desnutrido de la aldea, del pueblo o la ciudad más empobrecida del planeta, al final le va a resbalar la “pureza ideológica” (que probablemente nunca exista) y prefiera que le lleguen las vacunas, la comida o el agua potable, que se “conforme” con sobrevivir.
Por supuesto, pena por ellos, ninguna. Por mucho ruido que hagan las críticas, al final vociferan más “los incondicionales”, que le verán el lado positivo al catenaccio de Capello o a la estridencia del Pop. Mientras tanto, Real Madrid y U2, Bono y Raúl, se podrán partir el culo con todo el tinglado: “Ladran, Sancho…”.
Hay personas que definitivamente se encuentran en otro nivel, como el vecino del barrio granadino de Almanjayar (¿lleva tilde?) que fue detenido sin carné de conducir, “fumao” y con diez personas en el coche, incluidos ocho menores (http://www.elpais.com/articulo/espana/Fumando/porro/carne/menores/coche/plazas/elpepuesp/20090227elpepunac_11/Tes)… ¡Ooooooooolé! ¡Que le den las dos orejas y el rabo! Que seguramente es lo que debieron pensar los policías que le dieron el alto y cuyo coche casi se lleva por delante el conductor-positivo-en-cannabis (-o sea-porro).
Cuando tenía cinco o seis años era normal lo de meter en el coche a siete u ocho personas en vehículos esmirriados, sin retrovisor izquierdo y sin cinturones de seguridad, aunque claro, eso era hace más de veinte años. Tal y como está la cosa ahora en España, hay que ser muy pero que muy gañán o muy pero que muy osado para hacer algo así. Por eso creo que, como mínimo, merece el tratamiento de “usted” este señor. Ya no sólo es cuestión de edad: cualquiera no consigue hacer suficientes méritos para ganarse tal dignidad (por mucho que se esfuerce)…
Uno de los episodios más esperados por los “lockianos” de Lost, entre los que me incluyo. Por fin, nos darán alguna luz sobre la muerte de nuestro amado John Locke.
Agradecimientos a Lostzilla, Solosubtítulos, Taringa y resto de seguidores de Perdidos que hacen posible que podamos seguir la serie casi como si estuviéramos en EE.UU.
Cortesía de AK, me ha llegado uno de los e-mails más graciosos que he leído. No sé de dónde ha salido ni cómo ha llegado a AK, pero creo que es lo de menos. Ni siquiera pienso que importe que pueda ser mentira, la cuestión es que he aquí un muestrario con una series de preguntas sobre sexo que no se le ocurrirían ni a los guionistas de Globomedia. Lo dejo tal cual:
Preguntas Sorprendentes Sobre SEXO Que La Gente Hace En Los Foros, y las respuestas que deja la gente:
1) El semen traspasa la ropa interior? sobrevive al agua?. Mi novio eyaculo sobre mis senos en mi dia 12 del ciclo, yo estaba acostada y me quede quieta hasta que el me limpio con papel y una toalla, minutos despues me toque la vagina (interna) con la mano pero por encima de mi ropa interior, y me quede preocupada. Me temo que hay motivos para estarlo. Hay una variedad de semen, conocido como “Semen Potter” que es capaz de atravesar cualquier barrera. Contiene espermatozoides con gafas y cara de tontos que son verdaderos magos.
En cuanto a si sobreviven al agua, lo mejor es que si lo haces en ese medio te pongas un traje de neopreno. Toda precaución es poca. 2) ¿Si es virgen y le entra semen , pasa algo?.Tengo sexo anal con mi novia , y tenemos la duda si le cae una gota de semen en la vagina y es virgen ,puede pasar algo? o no entra el semen cuando es virgen ?. Para naaaada. Si es virgen tiene una barrera infranqueable. Varios equipos de fútbol de primer nivel tienen en sus porterías a zagalas vírgenes. Como consejo te diría que la próxima vez que lo hagas con tu novia le pases la mano por sus genitales. Si te deja hacer sexo anal y no vaginal hay algo raro. Resumiendolo mucho; TIENE MANGO SI O SI. 3) Deseo saber si al ingerir o tragarte el semen de tu pareja se corre el riesgo de adquirir el SIDA? ¿Pero qué dices?. Para naaada, para naada. Puedes pegarte auténticos banquetes de semen y ni rastro de sida. Sólo se contagia si alguien que lo tiene te llama por teléfono y tose, en ese supuesto no tienes apaño. 4) Sabeis donde puedo encontrar un tapón para evitar que salga el semen?. En un todo a cien seguro que lo tienes. También puedes probar a fabricarte uno con loctite y un dedal. 5 ) Puedo quedar embarazada si mi rodilla se lleno de semen y al colocar la pantys lo pude trasladar?. Buenoooo. Lo más seguro. Date cuenta que la rodilla envasa prácticamente al vacío. La próxima vez ponte “la pantys” por la cabeza, simpre teniendo cuidado de no tener restos de semen en la oreja o en el pliegue nucal. 6) Lo que pasa es que siempre que eyaculo me sale el semen amarillo eso por que es, y es malo? A ver Yamamoto, ¿cuál es la parte de tu raza que no entiendes?. 7) Quiero quedar embarazada, pero cuando mi pareja acaba y me incorporo se me sale el semen. Puede ser un problema? Problema no, problemón. Te recomiendo que vayas haciendo el pino al menos los tres días posteriores a su eyaculación. Si notas pérdidas puedes acudir a “pajeros sin fronteras”, ellos te darán una espátula que viene de miedo para estos casos. 8 ) Mi semen es transparente,y ya tengo 17…porque??? sera que soy esteril???. ¡AY DIOSSSS MÍIIIIIIO, ERES NENUCOOOO PERDIIIDOOOO!. La transparencia es
como la prueba del algodón. Mis condolecias U_u 9) El semen deja manxas en la ropa???. Si yo te contara….Eso no hay Dios que lo saque. Ya puede venir esa moza con la arielita del futuro o 250 generaciones de Don Limpio, que no sale y no sale. 10) Si quiero isiminarme artificial sirve el semen del preservativo?. Hombre, eso depende. Si quieres “isiminación” barata sí.. Puedes usar un preservativo, un bote de mermelada o el mismo orificio de la oreja. 11) ¿puedes quedar embarazada masturabandote con una almohada que tenga semen?. Sin paños calientes te digo que estás embarazada. En la letra pequeña de la almohada lo pone bien claro: si eres tan guarrilla de no limpiar la almohada después de que le echen el veneno, es evidente que te la vas a introducir hasta el gaznate; Pikolín no se hace responsable de tus vástagos. 12) He tenido sexo anal con mi novia y ahora ya no se le cierra ya no tiene una buena higiene incluso los gases ya no le suenan como antes solo se oye como un viento .consejos por favor?.. Podías haber resumido la cuestión diciendo: le he dejado a mi novia el culo como un bebedero de patos, ya ni trompetea cuando se tira un peo. Pues te voy a decir un refran que me acabo de inventar: peo que no suena, te pinta el culo y huele de pena. Eso sí, tienes aire acondicionado gratis. 13) Cuando el animal eyacula dentro de mujer puede que se embarace? o el hombre en un animal hembra?. Se han dado casos. Espinete tuvo, al parecer, un ecuentro amoroso con Chema el panadero, y de ahí salió Rizos el de la llamada del ahorro. 14) ¿ tener sexo con un gay es decir que tengo sida ?. Lamentablemente sí (esto entre nosotros, para mí que son enfermos no sólo físicos).
Repite conmigo: GAY MALO, HETERO BUENO. 15) Mi novia dice que no me la chupa porque el semen engorda eso es cierto?. Buenooo, clarísimo. Jamás se ha conocido a ninguna modelo que lo haya hecho. Y ya si vas al endocrino te cagas, lo primero que te dice es: ¡¡haz el favor de no hacer felaciones que te estás poniendo como una foca!!.. 16) Como le llaman a la persona que gusta de beber semen ?. Yo si es chica le llamo “mi media naranja”. 17) Tuve relaciones y me puse dos condones por precaucion hice bien? Igual te has quedado corto. Yo probaría a ponerme tres condones, una bolsa del supermercado y 17 globos de peseta. En tus manos lo dejo. 18) Puedo estar embarazada? sin penetracion sin eyaculacion y si condon ?. Es muy posible. Se han dado casos de embarazo al contacto con una silla de mimbre.
Yo me tomaría una pastilla invisible del día después y seguiría haciéndolo con el coco. 19) Porque no me queda bien el condon??. ¿Has probado combinándolo con un fular y calcetines de cuatro dedos?. Es fashion fashion. 20) Alguna vez as masturbado a un perro?A mi siempre me gustaba hacerlo y salia semen, le llamabamos “ordeñar al perro”. Ya que tienes experiencia en el terreno canino puedes adentrarte en el mundo de los ñúes, cebras, etc. O también puedes intentarlo con un mono de culo rojo (seguro que si le haces alguna cosilla más ni se le nota). 21) Si tengo relaciones diario y eyacula, q les pasa a los espermas les ganan a los nuevos o los viejos se quedan?. En estos casos se produce lo que vienen siendo unas olimpiadas de espermatozoides. Entre las pruebas están el tiro al óvulo, el salto con uretra, el lanzamiento del gameto masculino, etc. Los que ganan se quedan y los otros se despiden hasta dentro de cuatro años. 22) Cada vez que le doy un beso a una chica eyaculo es normal? Yo creo que sí hombre, tu no te preocupes por eso. También lo que puedes hacer es penetrarla durante una hora y cuando quieras eyacular le das un besito. 23) Los espermatozoides mueren al tirar el condon? Para nada.. Una vez que tiras el preservativo crean un mundillo dentro de él y residen allí para siempre. Se han encontrado casos de espermatozoides de 76 años viviendo en un preservativo de sabor plátano
Sí, sí, 36 eurazos de comisión me pedía el cajero de Unicaja. Cuando he visto la cifra, primero, me puse a mirarla desde distintas perspectivas, no fuera debido a que el sol estuviera menoscabando mi capacidad visual. Pero no, pusiera donde me pusiera la cantidad era la misma. Después, ya con una sonrisa he mirado arriba y abajo, a derecha y a izquierda, en busca de esa cámara de oculta que hará que se rían de ti en un país nórdico en el zapping de las tres de la mañana. Tampoco he visto nada…
Al final no he podido dejar de pensar: “Serán hijos de putas los de Unicaja, que quieren pagar la fusión con la CCM a mi costa”. Si fuera por el equipo de baloncesto, todavía, pese al final de la Final de la Copa del Rey que nos dieron (enhorabuena al Tau; la Copa se lo llevó el más listo de los equipos en liza); pero para fomentar la megalomanía de Medel, Chaves y compañía, les pueden ir dando por el ojete. Sobre todo, porque estoy viendo venir la puñalada trapera: fusión, bueno, en realidad absoción de la manchega; después la tan anhelada “fusión” de las cajas andaluzas… y la central en Sevilla, como quiere Manolito, la madre que lo parió.
Lógicamente, le han dado por culo a Unicaja, igual que el domingo, y me he gastado el dinero en el parking, perdiendo más tiempo, pero ahorrándome los 36 euros que me querían sablar extrayendo el dinero directamente del banco de origen. Y aun así tengo cuenta en Unicaja. No me extraña que les vaya tan bien… de momento.
Como teníamos una porra particular, aquí el listado de ganadores de los Oscar 2009. Pocas sorpresas, pero buenas: Sean Penn, favorecido por la campaña de la Rolling se ha alzado con su segunda estatuilla dejándoneos a todos con la cara de Mickey Rourke, nunca mejor dicho. La fotografía también se la ha llevado la triunfadora de la noche, Slumdog, cuando parecía un premio que iba a caer de la mano de Button, que se ha llevado el de Efectos Visuales, pese a las más que mala, malísima, batalla del Pacífico. Y la mejor peli extranjera, para la japonesa Departures, por la que fuera de la isla nipona nadie parecía dar un duro. Penélope Cruz, pese a mis malos augurios, finalmente se ha llevado también el gato al agua. Parece que arrimarse a Bardem le ha traído suerte. Ahora toca arrimarse a la Pe (¡yujuuuu!). Enhorabuena a Penélope.
He aquí el listado:
-Mejor Película: Slumdog Millionaire
-Mejor Director: Danni Boyle (Slumdog Millionaire)
-Actor Principal: Sean Penn (Milk)
-Actriz Principal: Kate Winslet (The Reader)
-Actor Secundario: Heath Ledger (The Dark Night)
-Actriz Secundaria: Penélope Cruz (Vicky Cristina Barcelona)
-Guión Adaptado: Slumdog Millionaire
-Guión Original: Milk
-Película en Lengua Extranjera: Departures (Japón)
-Mejor Película Animada: Wall-E
-Mejor Dirección de Arte:The Curious Case of Benjamin Button
-Mejor Canción: Jai Ho (Slumdog Millionaire)
-Mejor Banda Sonora: Slumdog Millionaire
-Mejor Montaje: Slumdog Millionaire
-Mejor Fotografía: Slumdog Millionaire
-Mejor Sonido: Slumdog Millionaire
-Mejor Edición de Sonido: The Dark Knight
-Efectos Visuales: The Curious Case of Benjamin Button
-Corto Documental: Smile Pinki
-Mejor Documental: Man on Wire
-Mejor Cortometraje: Spielzeugland (Toyland)
-Mejor Corto Animado: La Maison en Petits Cubes
-Mejor Maquillaje: The Curious Case of Benjamin Button
-Mejor Vestuario: The Duchess
Enhobuena a los premiados. Lo siento, David, tendrás que esperar otro año más. Quizás te pase como a Scorsese y te lo den con la película más infumable que hagas… Cosas de los Oscars.
El libro Gomorra de Roberto Saviano tiene un inquietante y poderoso atractivo. En primer lugar, revaloriza la obra el hecho de que el escritor esté contando el relato en primera persona, siendo un vecino de las tierras donde dominan los camorristas (algo así como si un vecino de Guetaria sacara a relucir toda la mierda de ETA y sus connivencias con determinados poderes públicos). A la vista del éxito, los cínicos dirán que ha sido un intercambio de fama y dinero por arriesgarse un poco. Evidentemente no es así, ese tío se ha puerto una soga al cuello, una condena a muerte permanente, por escribir una historia que tiene mucho de reivindicación de la dignidad individual.
Hay que tener muchos cojones para ponerte a dar nombres y apellidos, describir actividades, investigar dinámicas de corrupción y de poder, sabiendo que eso te va a convertir en un paria, en un elemento “a evitar” por prácticamente todos tus familiares, amigos y conocidos.
Saviano presenta una visión global de las actividades de la Camorra napolitana. Igualmente, utiliza el libro para aclarar errores comunes (diferencias entre la Mafia y la Camorra), desmitificar (el relato es lo opuesto a El Padrino, de Mario Puzo) y poner en evidencia de la moralidad del tejido económico y político italiano (y europeo).
Apoyado en las diferentes investigación policiales que han tenido lugar aproximadamente en los últimos 20 años, el escritor explica las formas de actuación de los diferentes clanes, las desagrantes luchas de poder y sus sucesiones, la mentalidad de la Campania, las actividades económicas tanto legales como ilegales a los que se dedican (construcción, drogas, residuos tóxicos…)… Y de fondo, siempre la teoría latente de que esta actividad camorrista es esencial en el funcionamiento de la estructura capitalista. El autor defiende, aunque siempre más como una hipótesis (puesto que es imposible cuantificar el volumen de un negocio al margen de la ley, salvo por estimaciones), que las actuaciones de los clanes permiten a multiples empresas de toda Europa abaratar enormemente los costes en diversos procesos (manufacturación, distribución, deshecho de residuos), siendo, por tanto, parte fundamental en la generación de riquezas del Capitalismo.
La tesis parece solvente, si bien Saviano, quizás por proximidad, tiende a magnificar esta influencia. A lo mejor, ocurre al contrario, y es que yo, desde la lejanía, minusvaloro la importancia de esta estructura económica ilegal (“el Sistema”, en palabras de Saviano) en su interrelación con el conjunto global de la Economía.
Todo ello, por supuesto, a costa de sacrificar esa zona del sur de Italia. Prácticamente, acorde a Gomorra, estas regiones vendrían a tener las funciones de los esclavos en las épocas de la Antigua Grecia o Roma: serían los puteados para mantener en vigor la estructura, los olvidados sin los que sería imposible el funcionamiento del conjunto. Así, el hecho de nacer en estos lugares marca a sus habitantes, que tienen que elegir entre intregarse en las dinámicas del poder establecido, permanecer al margen pero sin estorbar (con sueldos míseros) o buscar su oportunidad en otros lugares.
Roberto Saviano, como una profesora a la que hace mención, ha buscado una cuarta vía: la más dura, la inescrutable y poco conocida. La de denunciar activamente las operaciones que se están dando en su lugar de origen. La de sacarnos los colores a todos por mirar hacia otro lado. La de demostrar que siempre habrá individuos que sean capaces de enfrentarse al Terror con mayúsculas…, aunque sea a costa de arruinarse su propia vida. Por eso, Gomorra es una obra que tiene que ser leída y Roberto Saviano, su autor, es una persona merecedora de Respeto y Admiración, también con mayúsculas.
Me encanta la prensa. ¡Cómo me alegra haber estudiado Periodismo! Es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. Bueno, de eso, y de haberme leído El Alquimista, aunque no sabría decantarme por ninguna de las dos opciones.
Bien, los padres de la pobre chiquilla que todos conocemos están, como es lógico, completamente indignados, y les jode que los chusmas de mierda (o el chusma de mierda) que ha asesinado a su cría esté en breve en la calle. Es relativamente comprensible, si bien, por suerte, no del todo, porque eso sólo lo podrá comprender realmente a los que le haya pasado algo similar (que estadísticamente, en España, será un porcentaje muy bajo).
Pero seamos serios por una puta vez, ¿cómo se puede dar eco a un referéndum sobre la cadena perpetua por un caso aislado?, ¿cómo coño los medios pueden estar dando eco a una propuesta tan absurda?, ¿acaso ya nadie se acuerda de las niñas de Alcàsser?, ¿se convocó un referéndum entonces? Lo que ha sucedido es una tragedia, y el dolor y la indignación de esos padres tienen que hacer que estén pasando por un auténtico infierno. Pero ahí los medios, los jodidos medios de comunicación, en vez de actuar de voceros irresponsables deberían actuar conforme a la ética periodística (que es una puta asignatura que, con otros nombres, todos los que hemos estudiado Periodismo hemos tenido que cursar de una u otra forma).
Pero supongo que decir que “oye, tío, vamos a ser un poquito racional y vamos a tener perspectiva” no vende una absolutamente nada. Así que vamos a poner en primera plana, a recalcar, a subrayar, a exagerar toda esta tragedia para lograr incrementar nuestra tirada, nuestro share, nuestros beneficios publicitarios… Y eso no creo que beneficie en nada a nadie.
¿Por qué no en vez de gilipolleces como la cadena perpetua y tal nos planteamos una reforma en condiciones de la educación? Me parece más factible cortar el mal en la raíz que no intentar arreglar lo que no tiene remedio. ¿Será casualidad que cada año el nivel de chusmerío se multiplique? En mi época, el número de “alumnos/as conflictivas” estaban controlados, e incluso ellos tenían unos códigos de honor. Sabías que respetaban ciertas normas no escritas pero que todo el mundo conocíamos.
Muchos de los que salen de ahora son Chusmas, con letras mayúsculas, que honor no saben ni siquiera que lleva “h”, que conforman un sustrato antisocial, que no se atienen a las normas y a los que, encima, hay que tratarlos casi con deferencia para evitar problemas. Esa mierda de gente, como el novio de Marta, son el verdadero mal de España… Peor que el paro, peor que la crisis económica, peor que Bermejo. Y la mayoría de ellos, con todos sus problemas familiares o de situación (como los tiene todo el mundo, y no por ello se dedican a delinquir), han recibido una educación de mierda, fomentada por todos: padres, medios, televisión. Ya se sabe: cría víboras y te sacarán los ojos… Es lo que tiene la mierda, que cuando se acumula mucha, el olor se hace insoportable y hace que alguien tenga que levantar la voz.
P.D. Para evitar las típicas interpretaciones de Msantaella ha dicho… Está claro a que no me refiero a todos los jóvenes y chavales actuales, sino que me refiero a que dentro de ese colectivo hay un número creciente de chusmerío, que además, cualquier observador se habrá fijado, saltan a la vista quiénes son.
A los que nos hemos criados entre las bromas de Juan Luis y Guillermo (y Luis Ricardo Borriquero) y la desgracia de Brian, básicamente fue como si nos hubieran iluminado el cielo cuando descubrimos su existencia. Estaban, en la época en las que llegaron a mí por el boca a boca, en la Paramount y nosotros con la crisis malagamatera, que nos sobrevino tras el último número de nuestra querida publicación.
Y allí estaban, unos tíos manchegos, que estudiaron en la Universidad de Cuenca y que decían “palabros” como “pataliebre”, “a cascoporro”, “no te digo ná y te lo digo tó”, y que recuperaban a personajes míticos de nuestra infancia y juventud, como Pat Morita, Karpov, Gorbachov o Axl Rose. Además, lo hacían al más puro estilo Gomaespuma, mucha improvisación y nada de intentar imitar la voz real, sino que ellos, además, les ponían a todos los personajes la misma voz. Como era de esperar, su vocabulario se transformó en nuestro vocabulario, y gente como Vicentín o el Gañán en unos referentes.
Eso fue La Hora Chanante, un programa hecho con pocos medios y mucha ilusión. En pocos años, Ernesto Sevilla, Julián López, Raúl Cimas, Carlos Areces y, a la cabeza de todos, Joaquín Reyes se han ido colocando en diversos programas y su aureola ha ido creciendo hasta el punto de que la televisión pública (para enorme sorpresa de muchos) los fichó. Cambiaron de nombre, pero no de esencia: Muchachada Nui.
Por el camino perdimos al entrañable Gañán, sustituido por el menos carismático Marcial Ruiz Escribano, pero ganamos al que tendría que ser, por derecho propio, uno de los iconos del siglo XXI: Enjuto Mojamuto.
Hoy han vuelto, en su tercera edición de Muchachada, y todavía Reyes y cia. consiguen que me parta el ojete (también frase chanante), con su “Testimonio” (perdón, “Celebrities”), “Mundo Viejuno”, sus “mierders” y sus “Goonies II” (mezclado con Verano Azul). Por una vez, puedo comentar algo de la televisión sin que me entre repulsión y eso que “pues ayer no sabes lo que me pasó: fue el peor día de mi vida”.
43.Anda hasta reventar. Es inevitable. Durezas y callos en los pies han de ser el resultado final de tu viaje. Si no es así, no te has comportado como un auténtico turista.
44.Ten diarrea. Es como pasar la gripe o la varicela cuando eres niña/o.
45. Ve a un espectáculo en Broadway. El fantasma de la ópera, El rey león, Mamma Mía!, Grease, El jovencito Frankenstein son una mínima muestra de tus posibilidades. Si eres capaz de aguantar una cola insoportable, en TKTS puedes conseguir entradas con grandes descuentos (aunque normalmente las obras más destacadas no tienen necesidad de recurrir a rebajas).
46. Si Broadway te parece caro, Off Broadway es la alternativa. Teatros más pequeños para el outlet de las actuaciones en directo.
47. Haz alguna reclamación. No se soluciona al instante. Te remitirán a un número de teléfono, que en el mejor de los casos te resolverá tu problema cuando hayas abandonado Estados Unidos (como tiene que ser). Pero así, tú también les podrás tocar las narices a ellos.
48. Alucina con la Biblioteca Pública de Nueva York. ¡Guaaaaaaaaau! ¡Casi tengo un orgasmo allí dentro!
49. Envía vídeos haciendo el gamba a familiares y amigos. En Times Square hay un centro de información donde se pueden hacer este tipo de cosas de forma gratuita.
50. Escucha música en la tienda Apple. Los Ipods a disposición del que quiera. Si no te gusta esto, entra en Internet en algunos de los Mac que tienen en exposición. Hay cientos, pero más personas están esperando su turno. Lo gratis vende.
51. No te lleves mal con el personal del hotel. Sólo están cumpliendo con su trabajo, algunos con más efectividad y simpatía que otros. Siempre puedes hacer distinciones en las propinas.
52. Tiembla por tu situación económica. El crédito y las comisiones es lo que tienen: nunca sabes lo que te va a tocar.
53.Deja que te hagan un retrato o una caricatura. En los lugares más turísticos siempre habrá quien por cinco dólares esté dispuesto a dibujarte.
54. Ve a la tienda de la MTV. Con suerte os pasará algo similar a nosotros, que tropezamos con los Jonas Brother a la semana siguiente de aparecer en la portada de la revista Rolling Stone. Sí, ya que sé que no es algo de ensueño, pero menos da una piedra (y más, o menos, en agosto).
55. Demuestra tu buena voluntad. Acude a las Naciones Unidas. Pero, por favor, no a manifestarte. Para eso ya están los judíos ultraortodoxos.
56. Acércate a los puentes de Brooklyn y Manhattan, aunque los hayas visto cientos de veces en las películas (a fin de cuentas, como el resto de Nueva York).
57. Disfruta del arte callejero. Las estaciones de metro, el interior de los vagones, los parques, las aceras. En cualquier lugar, podrás ver en directo a cantantes, bailarines, saltimbanquis, pintores e incluso predicadores. Oye, también para esto se necesita talento.
58.Piérdete. Si ni con siete mapas diferentes hallas tu ubicación: ¡bienvenido al club de los desorientados!
59. Sáltate los semáforos de peatones en rojo. 23 al día es la media.
60. No seas malaje y cógele el flyer al hombre-anuncio. Ya sé que son infinitos y que la publicidad está diseñada en Word por Stevie Wonder, pero a ti no te cuesta ningún trabajo y a lo mejor consigues que el hombre/chaval (pues casi siempre son varones) se vaya antes a su casa.
61. Mete un penique en Coca-Cola durante varios días. Comprueba cómo hasta «la chispa de la vida» corroe al dólar.
62. Ve al estadio de los Yankees. No sé qué es el béisbol, pero por lo que se ve son bastante buenos. Además, están construyendo un nuevo estadio: ¡tiembla, candidatura olímpica de Madrid!
63. No sé si se puede considerar un museo, pero ve a Tussaud y hazte decenas de fotos con famosos a los que admiras o detestas. Jordan, Picasso, os queremos.
64. Confúndete en el metro. Colores diferentes, con números y letras distintas, en dirección Downtown o Uptown, y con el matiz de Local o Express. Si a eso le sumas los cortes por las obras, y los problemas técnicos; si no te lías, pública un libro o sube una web explicando cómo lo lograste: ¡te harás de oro!
65. Haz el proyecto para montar una tienda de ciclomotores. Si te lo aprueban, que tiemble Bill Gates. No he visto ni uno durante toda mi estancia en la Gran Manzana, y eso que tráfico sí que hay de sobra.
66.Ponte en cualquier avenida a contar los taxis que pasan durante un minuto. Después, puedes hacer estadísticas en función de las horas y las calles.
67. Pon en práctica cualquier otra forma de consumismo que no te haya mencionado.
68.Cómprate alguna revista americana: Esquire, Q, Rolling Stone, Time, Glamour… Al menos, cómprate una vez The New York Times, por favor.
69. Siéntete como una hormiga que no sabe llegar a su hormiguero.
70. Encuéntrate a ti mismo (o piérdete aún más).
71. Ten perspectiva. Piensa, emociónate, crea. Las posibilidades aquí son casi infinitas. Al final, seréis tu imaginación y tú las que inventéis las situaciones más memorables.
12. Te puedes dar una vuelta por el monumental Rockefeller Center. Su Top Rock ofrece una de las mejores perspectivas de la ciudad, sobre todo si diriges la vista hacia el Central Park. Si buscas el Empire State, mira en la dirección contraria.
13. Edificio Chrysler. Apenas podrás visitar la entrada, pero su estructura Art Deco, con su cima metalizada, es una de las que marcan la diferencia en la isla. Lo podrás fotografiar desde decenas de lugares diferentes.
14. Debes hacer fotografías. Cientos y cientos de ellas. A ser posible, si vas acompañada/o, con la cámara digital y con el móvil. De esta manera, tendrás dos imágenes casi idénticas de todos los entornos.
15.Mójate. Cuando te cae uno de los repentinos chaparrones neoyorquinos, es cuando te empiezas a sentir integrado en esta ciudad.
16. Comprueba como a medida que pasa el tiempo, te esfuerzas cada vez menos por intentarte hacer entender en inglés. Acabarás limitándote a las señas o a la búsqueda de la chapa del «Se habla español».
17.No debes olvidar tu reproductor de música. El avión, el metro, la noche… Nosotros no lo llevamos: créeme, craso error.
18.Visita Coney Island. Si el día está despejado, es un buen sitio para despejarse y darse un paseo o un baño. Además, a mano tienes el parque de atracciones y el acuario.
19. Admira The Trump Tower. Los auténticos Jardines Colgantes de Babilonia del siglo XXI. En el interior, una sorprendente cascada; y en el exterior, árboles plantados a diferentes alturas. Todo ello en un colosal y reluciente rascacielos de color negro.
20. Te puedes dar un paseo por Central Park. A pie, en bicicleta, en carruaje… Sus lagos son la guinda del pastel (si no eres alérgico/a a la lactosa).
21. Ve de turismo religioso: catedrales, templos y capillas de todas las religiones imaginables tienen aquí su representación. Saint John the Divine aseguran que es la mayor catedral de la Cristiandad, aunque está en reconstrucción debido a un incendio ¡en la tienda de regalos! Saint Patrick es la que vemos en todas las películas. Su fachada es tan imponente como la de Saint Thomas, que está cerca de ella (ambas en la Quinta Avenida). La fundamental, la capilla de Saint Paul.
22. Saborea uno de los helados de los que se sirven en decenas de las furgonetas-heladerías de la Gran Manzana (no te lo servirá Homer, pero casi).
23. Comprueba en tus propias carnes (y estómago) la cultura take-away: Starbucks, Dunkin` Donuts, Subway, Burger King…
24. … (Que cada cual piense lo que quiera).
25.Visita la Universidad de Columbia y llora si has hecho una carrera en España (bueno, los de Salamanca os salváis).
26. Debes vivir algún evento en el Madison Square Garden. Da igual que sea un concierto, un partido de baloncesto o unos payasetes haciendo wrestling. Lo importante aquí es vivir el lugar.
27.Engánchate a un programa chorra de la televisión americana. Con sus repeticiones hasta la saciedad, irás descubriendo hasta el sentido de sus chistes. La hija de Hulk Hogan, las madres que buscan novio/a a su hijo/a, los aspirantes a un trabajo de ensueño… Pruebas y situaciones indignas que ponen a prueba la capacidad de hacer el ridículo que puede tener una persona. Advertencia: algunas escenas pueden provocar vergüenza ajena.
28.Crucerito por Manhattan. Podrás gozar con el impresionante perfil de la isla. Si está oscuro, ya casi de ensueño. La alternativa gratuita es coger el ferry hacia Staten Island, que ofrece también unas vistas estupendas.
29.Inmiscúyete en culturas ajenas. Italia, China, pero también Brasil o Corea, tienen sus propios barrios o calles, donde McDonald´s y bancos emplean el idioma de esos países, además del inglés. Más no se puede pedir.
30. Tócale los cojones al toro de Wall Street. En pleno Distrito Financiero, verás esta imponente estatua dorada. Otra de las favoritas de las foto-turistas.
31. Come italiano.
32. Come coreano.
33. Come japonés.
34. Come chino.
35. Come mexicano.
36. Come irlandés.
37. No comas neoyorquino. No es discriminación, es un consejo (jeje, es «broma», tienen un bistec que se salva).
38. Visita el Castillo Clinton (no confundir con el del impeachment) en Battery Park y aprovecha para captar una imagen del Monumento a los Inmigrantes.
39. Si tienes pelas y poco vértigo, atrévete a dar un paseo en helicóptero. ¡Ah, se me olvidaba! Si el tiempo lo permite.
40. Pasa frío, calor, ultracalor, hiperfrío, en un intervalo de tiempo de quince minutos. Climatología, metro y tiendas son combinaciones poco recomendables para la salud.
41. Róbale el periódico al de la habitación de al lado. Si en el lugar en el que te hospedas te ofrecen este servicio, puede que sea intermitente. En tus manos está solventar esta irregularidad.
42. Times Square. Esencial. Si no, ¿para qué coño/cojones has venido?
No hay forma. Sigo intentando ver The Dark Night, pero siempre acabado metido en otra sala. Anoche, fue Zohan, licencia para peinar. Tenía una parte excesivamente ñoña y previsible, pero, vamos, que era eso o ganarte el odio de Israel y/o Palestina, lo cual para ser una película de humor pues no creo que sea buena política. Aun así, tengo que decir que había momentos de humor tan zafios que me desternillé de risa… y es que usar el culo para hacer reír también tiene su mérito.
La última novela de Eduardo Mendoza tiene un comienzo demoledor. El señor Mendoza coge el rifle y dispara a diestro y siniestro consiguiendo que no puedas dejar de carcajear. Yo estaba en mi cuarto riendo como un poseso a la espera de que me llamaran la atención. A medida que avanza la historia, si bien el nivel literario no baja en ningún momento, sí se nota un mayor comedimiento en la emplea de la sátira. Los tiros están más dosificados. No sé si debido a que con un principio tan excelente Eduardo Mendoza no ha encontrado la manera de continuar a la misma altura o si él mismo, siendo consciente del tono tan subido empleado al principio, optar por cortarse y autocensurarse un poco. Para mí, si la obra hubiera mantenido el nivel de sarcasmo del inicio entraría en la categoría de maestra. Sin llegar a ello, hay que reconocer que es un libro con el que pasar un buen rato, con ese pedante, grandilocuente y flatulento personaje principal que será difícil no te saque más de una sonrisa. Atentos al papel de José, padre putativo de Jesús, y de Apio Pulcro, que son también reseñables.
Como me he propuesto escribir aunque sea “hola” todos los días. Hoy “me se” ha ocurrido, como a los chanantes, que esto de trabajar qué coñazo puede llegar a ser. Lo digo porque estaba actualizando una base de datos en un proceso manual y aburridísimo: comprobando nombres uno a uno y modificando lo que tocara. ¡Guaaaaaau, soy el rey de la diversión! Hombre, yo supongo que el de la base de datos de IBM, del Banco Santander o Coca-Cola, por poner así, al azar, tres ejemplos de pequeña y mediana empresa, pues lo tendrán un poco más automatizado. No me imagino al pobre colega del Santander: “bien, he llegado al 1.000, ya sólo me quedan 7.893.414 clientes más, y tres semanas de plazo”. Supongo que se habrán gastado sus perricas en arreglarlo de tal manera que tarden en gestionar cinco millones de clientes lo que yo tardo en hacer con doscientos. ¿Qué se le va a hacer? Desde luego podía ser peor…
Como cuando estaba en CATSA, Centro de Asistencia Telefónica para los amigos. Allí estábamos de teleoperadores atendiendo a los clientes de Canal Plus y Digital Plus. Bueno, eso de “atender” es un decir, la mayoría de las veces nos tocaba soportar chaparrones, bien fuera por la impaciencia del cliente, por la poca flexibilidad de nuestros procedimientos o bien porque el que te llamaba, básicamente, estaba “agilipollao” (vamos a dejarlo en que repartimos las culpas al 50-50). Y así, día tras día, mes tras mes, año tras año. Mirando el reloj y yendo al trabajo como si fueras a visitar a Hacienda sin saber el motivo, con el ánimo por los suelos y con el pensamiento permanente cada vez que recibías una llamada de “por dónde coño me saldrá éste/a”. En un trabajo de desgaste psicológico permanente.
Así que un día estallé y me fui con una mano delante y otra detrás, pensando “ahora va a coger llamadas su puñetera madre”… Una de las mejores decisiones de mi vida. Cuando me acuerdo de aquel trabajo, casi sonrío mientras inserto uno a uno los nombres de unas personas que no me tienen nada que decir y con las que no tengo que tener ningún rifi-rafe. A fin de cuentas aquello era una especie de prostitución ideológica barata: me daban por culo a bajo coste.
¿Alguien con una experiencia similar en esta empresa o en cualquier otra?
Yo acababa de comer y estaba en mi cuerto mirando mi correo. Entonces, recibí la llamada de un amigo mío. La verdad que era una hora muy extraña para llamar. En su voz se le notaba el nerviosismo, parecía alterado. Yo, ajeno a todo, le pregunté que qué le pasaba, a lo que me respondió: “niño, es que no has visto las noticias: enciende la tele”. Al encender el aparato, veo como un avión se dirige directo hacia una torre, que se encontraba justo al lado de otra de la misma altura, de la que salía una inmensa humareda negra.
En ese instante, fue cuando yo también sentí el pánico que agarrotaba a mi amigo. De repente, era como si cualquier cosa mala pudiera pasar en cualquier momento: como si el mundo pudiera desaparecer en cuestión de minutos. Porque por muy mal que te caigan los norteamericanos, su estabilidad en gran medida es la nuestra. Y mientras a ellos no les pase nada, a nosotros (Occidente) parece que tampoco nos puede suceder ninguna desgracia, salvo que sea a nivel local.
Aquello era distinto. Un atentado terrorista en el corazón de Estados Unidos era algo hasta ese día completamente inimaginable (quien diga lo contrario, salvo que sea un fanático, es bastante probable que mienta).
Me marche a trabajar, que daba la casualidad que por aquellas fechas estaba de becario en un periódico de Málaga, y la sucesión de noticias confusas, rumores, exageraciones… hacían que tomaras consciencia de que la inseguridad podía formar parte de tu vida a partir de ese momento.
Siete años después, quizás los acontecimientos posteriores nos puedan decir que no fue para tanto (salvo para los habitantes de Afganistán o Iraq), pero desde luego que el mundo era un lugar más plácido antes del 11-S. Y lo peor que pudo suceder es que coincidiera con la presidencia de un lunático como Bush en los Estados Unidos. En gran medida, él ha sido uno de los grandes responsables de cultivar el clima del terror durante estos años; Bin Laden ha sido poco menos que un pretexto. Un presidente razonable no le habría dado pie a que se convirtiera en un icono o en un símbolo del mal, simplemente lo debería haber tratado como lo que verdaderamente es: un majarón que trata de purgar sus pecados de juventud a costa de la inseguridad, ignorancia y/o temores (y esperanzas) de miles de personas. En el fondo, Bush y él, aparte de contactos familiares, tienen más de lo que parece en común.
Más de tres meses sin ver Lost y lo que nos queda todavía. Me siento poco menos que un yonqui, con mono por saber qué va a pasar con nuestro querido amigo Benjamin Linus, que ha ensombrecido al resto de los personajes de una manera que no podíamos pensar cuando vimos a aquel pequeño hijo de puta la primera vez, atrapado en aquella red y diciendo que se llamaba Henry Gale.
Por suerte, mi novia me ha conseguido un poco de “metadona”. Al principio, me mostré reacio, pero The Big Bang Theory es una de esas series que lo tienen casi todo para ponerte a seguirlas: humor inteligente, personajes carismáticos (Sheldon es una auténtica obra de arte en sí mismo; muy parecido a un amigo mío de Granada, jeje), tramas surrealistas (como los títulos de los episodios), una protagonista guapetona (que siempre es de agradacer) y va envasada en recipientes pequeños (20 minutitos para que no tengas tiempo de cansarte).
Algunos amigos míos, los muy cabrones la estaban siguiendo y no lo habían comentado (y eso que subtitulado la segunda temporada empieza este 22 de septiembre). Yo no quiero ponerme a su nivel y deseo que le echéis un vistazo al piloto. Creo que os convencerá y os haréis adictos a las andanzas de, entre otros, Leonard, Penny y el brutal Sheldon.
Me estoy planteando volver a la Universidad, oooooooootra vez. Una vez que acabé Periodismo, me metí en Historia en la UNED. Estudié para una asignatura de un cuatrimestre lo que hincaba los codos para un año de Periodismo. Resultado: no me presenté porque no me había dado tiempo ni siquiera a echar un repaso por encima al temario (jaja, unas 1.200 páginas de libro). Con la moral por los suelos, y los bolsillos “peladuchos” me retiré de Historia viendo que iba a ser mi ruina.
No habiendo escarmentado, al año siguiente me inscribí en el CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica). Como aquí no había exámenes y era por trabajos grupales, esto sí logré sacarlo para adelante. No me ha servido para nada, pero, bueno, tampoco es que Periodismo me haya abierto decenas de puertas…
Pasado un par de años (o puede que sólo uno), me metí en la carrera prima-hermana de Periodismo: Publicidad y Relaciones Públicas. Yo convencidísimo de que eso iba a estar facilón, facilón. ¡Y un cuerno de rinoceronte para mí! Dos años y no me presenté ni a una asignatura. Y eso que había elegidos algunas que eran para echarse a reír. Eso sí, las matrículas las aboné religiosamente: hay gente que malgasta el dinero en el bingo, y yo en la Universidad, que creo que es casi peor.
Tras estos dos fracasos, 0 asignaturas aprobadas en dos carreras diferentes, mi colega David, de la Academia Gauss, me ha soltado que nos apuntemos a Económicas (os preguntaréis qué coño hace un tío de Periodismo, que como demuestran los periódicos todos los días, un negado para los números, en una carrera como Ecónomicas). La vena binguera me ha vuelto a brotar y el orgullo herido: “a dios pongo por testigo que no me retiraré de mi cuarta carrera (iniciada) sin haber aprobado al menos una asignatura”. Se admiten apuestas.
A recomendación de mi cuñado, decidimos acercarnos a Guaro, para vivir en directo su famoso Festival de la Luna Mora (y sus más de 20.000 velas). Los eventos duraban una semana, y el sábado era el último día.
Para situarnos, diremos que Guaro es un pueblecito de Málaga que está donde dios pegó las quince voces. Un municipio coqueto con poco más de dos mil habitantes, de casas blancas.
Bueno, ese sería el resumen de Guaro el resto del año. Cuando llega el Festival de la Luna Mora, la “población” se puede multiplicar por veinte según qué días, gran parte de ella venida de Guirilandia.
Cuando nosotros llegamos a Guaro eran las tres y media. Sin querer, hicimos lo que más nos convenía dado lo que vimos más tarde. A esa hora pudimos aparcar a la entrada del pueblo. Eso sí, las únicas personas que vimos en las calles, y a las cuales nos acercamos en busca de consejo para ir a comer, no eran del pueblo, con lo que nos metimos en el primer bar que nos encontramos abierto: el Coscón (¿o era el Cascón?). El caso es que reventamos a comer seis personas y nos cobraron 69 euros (atiende, Ferrán Adriá, jeje).
Terminamos de comer sobre las seis, y a esa hora empezó la verdadera actividad del Festival. Todo el pueblo estaba adornado con banderolas de colores, velas que empezaron a encender a partir de esa hora, y decenas de puestos: de comida (nuestro plato estrella: choripan con chumichurri), de bebidas (por supuesto, con tés morunos), golosinas, quesos, cuadros, todo tipo de bisutería… A medida que iba avanzando el día, el número de personas se iba multiplicando. Sobre las diez de la noche prácticamente era imposible avanzar por las tres calles principales de Guaro.
Todo el pueblo estaba apagado, con la única iluminación de las velas y las antorchas (y algunas luces) de los puestecillos. Junto a esto, había un par de exposiciones interesantes (en una de ellas vimos unos bikinis tangas en una especie de fieltro, ideal para dejarse todo la parte genital bien raspadita).
También había un pasacalles que hizo las delicias de los espectadores y un narrador bereber del que escuchamo la versión de la Caperucita Roja de su tierra.
Y otra de las cosas que más me llamó la atención fue la aglomeración de cámaras reflex, con objetivos a cada cual más polludo que había por el Festival. En ningún sitio había visto antes (me refiero pertenecientes a turistas) una aglomeración de este tipo de cámaras en tan pocos metros cuadrados. Había un japonés (o a lo mejor chino) que llevaba incluso el trípode y se paraba en mitad del barullo a hacer las fotos: un tío grande. Mejor todavía eran los que tenían la maravillosa idea de llevarse al bullicio, a las once de la noche, al niño chico en el carrito y pasearlo por las calles más estrechas para jolgorio de los que intentábamos avanzar.
Muy buen ambiente y curioso el festejo. Una buena forma de echar una tarde-noche.
Cuando nos volvíamos, sobre las doce y media, pensábamos que ya aquello empezaría a decaer. Nada más lejos de la realidad. A nuestro regreso, podíamos ver cómo una cola de más de doscientos coches se acumulaba en torno al párking, que estaba a tomar por culo del pueblo (suerte, que en esta edición ya tienen hasta un autobús que va del pueblo al lugar de estacionamiento). La fiesta no había hecho más que comenzar.
Mi estómago ha sido víctima de nuestras andanzas en la Luna Mora de Guaro. Los daños colaterales sufridos por este órgano me impiden hoy prácticamente moverme. Tengo una bola de gas que parezco Chiquito de la Calzada cuando ando.
Estoy poco menos que como el personaje del libro de Mendoza que comenté, Pomponio Flato, con la desgracia de que yo todavía no puedo expulsar el aire al exterior (en cristiano, peerme). Noto como si fuera un globo que está a punto de reventar, pero que ni estalla ni se desinfla. Yo creó que fue el té de las “Mil y una Noches”, que se referirá al tiempo que te vas a tirar sin dormir.
Temo que me ocurra algo similar a un amigo mío, que con extreñemiento agudo, tuvo que ir al médico a que le pusieran una lavativa. Estando de regreso a su casa, pues el pobre hombre, con los sudores fríos, se sintió algo más que indispuesto. Alertado, advirtió al taxista que “por favor, parece que me estoy cagando”. El conductor no se tomó en serio la amenaza y siguió a la suyo. Lógicamente, la Naturaleza es sabia y sabe que es lo que conviene a tu cuerpo: así que dentro del taxi, ordenó a los instestinos de mi colega que se despejaran. Resultado: se cagó encima. Ahora lo cuenta con mucha gracia, pero en situación ya me imaginó que no fue precisamente un jolgorio.
Yo tengo miedo de que me cuerpo responda de una manera parecida y me vea en medio de la calle con una mancha marrón en el ojete…
P.D. ¡Ah! Por cierto, este post es un poco escatológico: los más sensibles que se abstengan de leerlo.
Uno de los entretenimientos del año está a punto de comenzar. No me refiero sólo a la liga ACB, si no al juego que montó la web oficial: la Supermánager (www.acb.com), que le añade un aliciente a la competición.
La dinámica del juego es bien simple: presupuesto limitida y tienes que fichar a cuatro pivots, cuatro aleros y tres bases. Cambios limitados por jornadas y tope en el número de extranjero. Sumas la valoración de los componentes de tu equipo y ¡voilá! ahí está tu éxito o fracaso.
Para los amantes del baloncesto es más que un medio de entretenimiento: es una forma de picarse, de demostrar quién es el mejor. Para ello, montas tus ligas privadas (con apuestas de por medio a ser posible) y estás todo el año pendiente de ver si vas dando con la tecla.
Este año es un poco diferente: los dos grandes dominadores de la Supermánager de los dos últimos años se han marchado a la NBA (Marc Gasol y Rudy Fernández), lo cual hace que dos valores seguros no estén disponibles.
Aparte de los fichajes que sabes que van a dar resultado (Felipe Reyes, Ricky Rubio, Curtis Borchardt, Juan Carlos Navarro -a la espera de ver su estado de forma tras su regreso de la NBA-), la clave es apostar por jugadores que vayan a ir creciendo. Eso sí que es una lotería. Marc Gasol hace un par de años comenzó valiendo una miseria y acabó siendo uno de los más caros y el más rentable.
Voy a tirarme a la piscina e intentar hacer pronóstico sobre posibles pelotazos: Bojan Popovic (tras su marcha del Unicaja, en un equipo más modesto quizás le vaya bien), Víctor Sada en el Barcelona (aunque sus inicios pueden que sean difíciles); eso en cuanto a bases. Aleros: Bulfoni (aunque es irregular puede dar muchas jornadas buenas), Kelati (me parece que va ser un poco Curro Romero, se va a salir y la va a cagar según el día), Ignerski (ha hecho muy buena pretemporada) y Berni Rodríguez (no creo que pueda hacer una temporada tan mala como la que hizo el año pasado, y aun así fue a los JJ.OO.). En cuanto a los pívots: la promesa de Unicaja, Faverani; Junyent creo que lo puede hacer bien en el Estudiantes; Stanko Barac en el Tau (puede ser el Teletovic de este año), y Haislip, si Aíto consigue que este jugador explote de una vez.
Las espadas están en todo lo alto… El que no se divierte es porque no quiere.
No me mires…
No me hables…
Ni me toques ni me acaricies…
Ni se te ocurra besarme,
y mucho menos, abrazarme.
Rabia, Ira, Furia… Odio.
Mi corazón es un nido de víboras y escorpiones,
y mi cabeza no encuentra el antídoto:
Cariño, no te expongas a ser víctima de un veneno
del que no eres responsable.
Las palabras “crisis económica” están ahora más de moda que nunca. En los telediarios, en revistas, en periódicos, en Internet, en la calle… Por todos lados, podemos encontrarnos con esta “coletilla”, que se nutre en parte de realidad y, en una proporción importante, de la publicidad. Estando a la vuelta de la esquina las elecciones del país que manda, y del que ha estado en la jefatura un inútil plenipotenciario, pues parece lógico que haya dado por hablar de crisis, pero que si le preguntas a la peña que ha visto incrementada su hipoteca en un 30 ó 40 por ciento en dos o tres años, igual te notifican que ellos llevan en ese estado desde hace bastante tiempo, aunque no lo comentaran los medios. Y después está esa otra suprema gilipollez de la Bolsa, con sus “jornadas históricas” y debacles consiguientes, que estoy convencido que para lo único que han servido es para que los cuatro listos de siempre (seguro que entre ellos, muchos amigos de Bush) se hayan llenado los bolsillos a dos carrillos en unas pocas de horas.
Yo, a decir verdad, como estoy en crisis económica casi permanente (algunas veces buscada y otras encontrada), pues casi ni la noto. Aunque si nos oyeran hablar de “crisis económica” en Ruanda, Etiopía o Benin, no sé si morirían de risa (en vez de de hambre) o si se cagarían en nuestras naciones (que seguro que razones no les faltan para ello).
Pero a lo que yo iba, que quien tiene crisis (entre los que me incluyo) es porque quiere: ¿qué es lo que siempre va a necesita el ser humano, complementado además por unas altas posibilidades de vicio y un enorme poder adictivo? No, coño, las drogas, no. ¡El sexo! (no confundir a estas altura con amor, por dios). Follar en su múltiples modalidades es una necesidad: quien más y quien menos necesita rascarse cuando le pica (sólo, en pareja o en grupo); la frecuencia es la única variable. Pues ya está, el tema es arriesgarse y montar un negocio relacionado con el sexo: desde un club de alterne a uno de citas, desde una página web porno a un site dedicado a “hacer amigos/as”, de un sex-shop a un restaurante especializado en despedida de solteras… Las opciones en este campo son casi infinitas (como el número potencial de clientes) y la globalización también ha tenido alguna que otra cosa buena (teniendo Internet, y menos pudor que el de costumbre, ya puedes montarte tu espectáculo casero, que eso vende mucho, palabra de un maestro como es nuestro Nacho Vidal).
La putada de esto es que la mayoría hemos sido criados en una sociedad hipócrita en la que durante nuestra infancia trataban de asociar en nuestras mentes el sexo y el pecado… Por desgracia, con bastante éxito. Inculcándonos mitos como que te podías quedar ciego/a masturbándote (verdad científica corroborada por el doctor House) y cosas por el estilo. No me acuerdo bien, pero Jesucristo en el Nuevo Testamento no solía hacer referencia a ese tipo de cuestiones, pero, claro, después se han encargado de ir apareciendo “listillos” que ponían las acotaciones a ese libro.
Bueno, en fin, que de todas maneras, y a las malas, siempre le podremos pedir ayuda a las Infantas, con sus sueldos de 200.000 euros cada una por hacer no sé qué, o a Botín y su Santander, que prevé un beneficio de 10.000 millones de euros para 2008 (más de un billón y medio de las antiguas pesetas), en plena “crisis económica”… Empiezo a pensar que esto de la crisis es un cuento chino, como lo de quedarte sin visión por hacerte una paja, que, por cierto, es gratis. Supongo que está ahí el pecado: no hay Botín si te dedicas al onanismo, así que mejor hipotécate… Los bancos te necesitan.
Creí que nunca iba a llegar este día, pero finalmente fnac ha abierto sus puertas en Málaga capital. Yo, particularmente, estaba hasta las narices de tener que ir a Marbella cada vez que quería comprar algo “especial”. Porque hay que reconocer que lo que venden en esta sociedad unipersonal (o sea, que todo va a la huchaca de un colega, no sé si para su alegría o para la de Hacienda), no lo ofertan en España en ninguna otra parte.
El éxito de la tienda parece estar más que garantizado: un martes a las ocho y media, en un día que ni fu ni fa y había bastante peña conociendo lo que para muchos es una pequeña joya. Además, el número de fnacadictos será cada vez mayor. Se les reconoce, o mejor dicho, se nos reconoce, porque cada vez que entramos en la tienda tenemos que comprar algo (o en su defecto, preparar una adquisición en un futuro inmediato). De momento, en la primera visita han caído un par de libros, y sólo íbamos a mirar…
Pero claro, allí te encuentras, en un mismo sitio, unos libros que antes sólo encontrabas en Internet; aparatos electrónicos que sólo puedes ver en este lugar; discos, que con mucha suerte, podrías conseguir (y no seguro) en Gong o en Tipo; ediciones inéditas de películas; packs de series que te puedes volver loco/a buscándolos, y una serie de muñecos y accesorios imprescindibles en la casa de todo buen “frikie” (las figuritas de Bender y la espada de luz de Darth Vader han sido las guindas del pastel).
El éxito del lugar parece estar más que garantizado… Y de paso, se van a beneficiar muchos negocios del Málaga Plaza, espacio que, pese a su buena ubicación, nunca ha terminado de convencer. Ahora, con el Gran Hermano en su interior, todo va a cambiar… y muchos, por fin, vamos a dejar de hacer viajecitos-toca-huevos a Marbella.
Soy una gota de lluvia,
que cae en el barro en medio de una tormenta
y vuelve a ascender al cielo engañada por el tiempo.
Soy una atracción de feria
que está hastiada de dar vueltas en un aburrido vaivén para intentar divertir a sus verdugos.
Soy un minúsculo satélite,
que se ve obligado a mantenerse a distancia de un astro al que no puede dejar de perseguir
y que casi siempre le está dando la espalda.
Soy ese planeta que orbita suplicante alrededor de una estrella
que algunas veces le achicharra,
aunque lo habitual sea que lo mantenga aterido.
Soy un nietzsche, patético, obstinado, enfermizo, triste, arrogante,
que retorna eternamente a una salomé que hace títeres de “superhombres”.
Soy una manecilla de tu reloj de pared:
lo máximo que me puedo alejar es a la mitad del camino de vuelta.
Sólo soy libre para seguir una trayectoria que se me ha marcado de antemano.
Uno de los días que me llevé un chasco grande, fue aquel en el que Michael Jordan (o sea, dios) anunció su retorno a las canchas de básket tras los atentados del 11-S. Verdaderamente, lo pasé mal: el mejor deportista de la historia volvía a jugar con más de 38 tacos en un equipo de mierda (lo Wizards siguen siéndolo, pero en aquella época eran todavía peores). ¿De verdad necesitaba Jordan exponerse de esa manera? A fin de cuentas, se había retirado con una canasta que había valido el sexto anillo de su carrera. Absolutamente ningún otro deportista de la faz de la tierra se había retirado de una manera tan grande, tan enorme, colosal como su figura: casi parecía que era un montaje de Nike más que un suceso verdadero. Jordan siguió batiendo todos los récords que se podían superar por su edad y aportó su granito de arena a la hora de levantar un país que estaba tocando fondo tras los atentados. De hecho, se puede decir, ahora con perspectiva, que ayudó a revalorizar una NBA que por aquellos días estaba de capa caída. Hasta ahí, bien; pero, ¿y el mito? Para todos los que nos criamos idolatrando a Jordan era fastidioso verlo competir junto a una panda de jovenzuelos reguleros, arrastrándose en ocasiones sobre pistas en las que había escrito episodios brillantes… En fin, seguía siendo Jordan y se lo perdonábamos todo.
Y ahora a lo que íbamos: si sigue habiendo gente escéptica con lo del viaje a la luna y Armstrong, lo del ciclista ya sí que levanta ampollas. ¿Qué puta necesidad tiene un heptacampeón del Tour de volver a la palestra con 36 años? Lo de la Fundación me parece una muestra de buena fe, pero sigue siendo Lance Armstrong (y no Michael Jordan) y veremos si su esfuerzo al final no se vuelve contraproducente. Lo de los controles antidopings son cada vez más serios, y si él ha sido “sospechoso” durante muchos años: su vuelta hará que muchos afilen los dientes. Y por último, ¿verdaderamente piensa que puede competir con los jóvenes que mandan ahora en el pelotón?, ¿en serio cree que está en condiciones de competir con Contador?
Sinceramente, si Armstrong fuera capaz de batir a Contador (o a Valverde o a Sastre), a mí me olería a chamusquina. Hasta venciendo sería cuestionado, y si pierde, lo cual es más que posible, le caerá una manta de palos. Puede que sea la figura más grande de la historia del ciclismo junto a Eddy Merckx, ¿qué necesidad tiene Armstrong de exponer su mito? La fe se basa en una creencia irracional. Si expones la verdad, la fe se diluye como una aspirina en el agua… Como un mito caído.
Mi novia venía comentándome que últimamente estaba recibiendo unas facturas muy altas. Yo pensaba que era cosa normal, hasta que hoy me ha dicho que en este mes (en el que prácticamente no ha usado el teléfono) el consumo ascendía a 60 euros. Así que ha sido de las pocas veces que me he molestado en mirar detalladamente una factura de Vodafone. Y descubrí el problema: un día, el año de la polca, cuando se podía circular por la carretera Cádiz, mi novia se bajó un tono de móvil o algo por el estilo a través de jajamovil (ya se estaban riendo de ti en tu cara), y desde entonces está panda de sinvergüenzas le ha estado enviando casi todas las putas tardes sms chorras, con estupideces, que lo único que logran es ponerte de mala hostia. Ahora he descubierto que cada mensaje que enviaban los ladrones tenía un coste de 0,60 + IVA. Eso quiere decir que, de media, cada mes te “soplan” sobre 18,90 euros + IVA… Por no hacer absolutamente nada, por aprovecharse de la inocencia de la gente.
Yo había escuchado que el Club Zed era otro grupo de estafadores, y encima con anuncio en televisión; pero lo de esta gente me ha pillado de improviso. Mira que buen negocio: hacen una página de mierda, ofrecen sus puñeteros tonos, y en el momento que te has bajado la musiquita de los cojones (que te habrá costado casi lo que medio disco), ya te atan y te empiezan a enviar información que tú no has solicitado (pero que tampoco has rechazado: básicamente, esa opción no se contempla) a coste de oro. La pandilla de mangantes si le hurtan 18,90 euros de media a una persona, con mil despistados, saquean 18.900 euros al mes, por no hacer absolutamente nada. Eso sí, seguro que algún hijo de perrilla se lo está pasando bastante bien.
Espero que este post os pueda servir por si veis que vuestras facturas se os disparan un poco sin saber bien porqué. Me encantaría que Consumo les echara el guante a este colectivo de chorizos y timadores. Entonces sí sería Ja ja móvil.
¡La madre que los parió a los dos Eurofighter! Después del estruendo causado, me cuenta un amigo mío que, al poco rato, a su madre en el autobús ya le habían confirmado que habían sido unas bombas. No sé si les informaron de la autoría del “atentado”. Con esa presteza profesional tan características de algunos diarios (todavía me acuerdo de El Mundo y su titular de los 20.000 muertos en el 11-S), me he despertado esta mañana, sorprendido, principalmente, porque tengo que ser de las pocas personas de Málaga que no se ha enterado de nada… Hasta que llegué a trabajar y me di cuenta de los efectos secundarios de la broma de los avioncitos: tres bombillas recién estrenadas habían reventado. Me voy a tener que quejar al Ministerio de Defensa, seguro que para responderme no van a la velocidad del sonido.
En vez del vuelo 815 empezamos con el 627, pero si fuera por la música (Michael Giacchino) te podrías creer que estás ante algún episodio suelto de Lost. De hecho, uno de los personajes, el agente Broyles (encarnado por Lance Reddick), también lo hemos visto en un papel similar en Perdidos, con lo que me estoy viendo que de un momento a otro J.J. Abrams enlaza las dos series…
Semibromas aparte, Fringe es una serie que te trae a la cabeza de manera inmediata a Expediente X. La protagonista no tiene la fuerza que Scully y a mí me recuerda a Debra Morgan, la hermana de Dexter. En cuanto a los hombres, los dos personajes que han cobrado fuerza en el piloto son dos genios, padre e hijo, a cada cual más loco. Evidentemente, éstos sí que son todo carisma.
Tras jugar durante el primer episodio al despiste, la serie deja incógnitas relacionadas con investigaciones pseudocientíficas (tan del gusto de nuestro querido J.J. Abrams) en el aire, con ese tono catastrofista que es la sal y pimienta del género. A lo mejor a los amantes de Expediente X no les hace mucha gracia, pero a los seguidores de Lost nos puede mantener entretenidos a la espera del regreso de Jeremy Bentham.
En el Planet Hollywood de Times Square podemos encontrarnos con esta pequeña reliquia del mito (http://flickr.com/photos/phoebe_dog/2844641666/in/set-72157607142111352)
Uno de los mitos vivientes acaba de fallecer. Elegante, discreto, carismático, inteligente. Posiblemente, desde el fallecimiento de Marlon Brando no habíamos perdido a alguien que significara tanto dentro del mundo del cine. Un auténtico coloso, Paul Newman nos deleitó en un sinfín de películas: La gata sobre el tejado de zinc, El buscavidas, La cortina rasgada, La leyenda del indomable (esa inolvidable escena de los huevos), El golpe (con esa pareja espectacular que formó con Robert Redford) o El color del dinero son sólo algunas de las obras de una filmografía interminable.
Tras rodar Camino a la perdición, con 50 años de carrera a sus espaldas y un incontable número de galardones, Paul Newman se retiró a luchar contra su enfermedad rodeado de los suyos. Una de esas figuras que te caen bien, que se gana de manera inmediata la admiración y el respeto del público. Ahora El coloso ya no arde, pero seguro que está en el Panteón de las estrellas junto a Marlon Brando o James Stewart. Ni siquiera el cáncer puede acabar con gente tan grande.
No es que tenga nada en contra del matrimonio, ni mucho menos, pero sí que me causa cierto repelús el acto en sí de la boda. Para empezar está la preparación, que ya de por sí te garantiza un año de estrés aprox. (busca hotel, elige a los invitados -y a los descartados-, el traje, los anillos, etc.) y total para qué: para que un día acabes siendo el centro de las miradas de varias decenas o centenares de personas, la mitad de los cuales probablemente ni conozcas.
Me fijo en la cara de la pareja, y sobre todo el novio parece que va camino del matadero. Y si la boda es por la iglesia, entonces no vas al matadero, si no directamente al martirio. Te encuentras allí frente a un tipo que casi con total seguridad no se ha casado en toda su vida y te comenta las bendiciones del matrimonio (entre hombre y mujer, por supuesto), y se pone a hacer una referencias bíblicas que si te pones a analizarlas te revuelven el estómago. En la última que he estado mi colega el cura hizo referencia a Abraham como un modelo a seguir. Vamos a ver, señores, no estamos volviendo locos o qué. Estamos hablando de un tipo que iba a matar a su hijo porque “Dios” le pidió que lo hiciera. A lo mejor yo no capto la metáfora, pero si trasladamos esto a la actualidad, ese dios sería un auténtico cabronazo y Abraham, poco menos que un psicópata: “No, señoría, no es que intentara matar a mi hijo, es que escuche una voz, y Dios me pidió que sacrificara a mi hijo”. El juez, obviamente, lo comprendería y lo enviaría a un centro psiquiátrico, y el colega tendría garantizada su portada en la mitad de los medios de comunicación del mundo: “Padre intenta asesinar a su hijo porque Dios se lo ordenó” (?).
Que se me va la olla… Pues ahí están los novios: creo que la mujer está en su salsa y el hombre con cara de que le acabaran de insertar un supositorio por el ano. Y los dos normalmente superforzados, con maneras artificiales, casi como si no supieran qué decirse. También lo veo normal: si han decidido casarse no creo que tengan absolutamente ninguna necesidad de decirse lo que ya es obvio por la decisión tomada. Pero nada, ahí sigue la ceremonia, que si tienes mala suerte, se puede hacer eterna. Lo bueno es que si eres aficionado al arte, de vez en cuando te puedes entretener observando el recinto (por suerte, la boda era en la iglesia de los Mártires), algo especialmente recomendable si el cura es un poco-mucho insoportable. Ni que señalar, que el sacerdote hará mención a lo de “en la salud y la enfermedad hasta que la muerte os separe”. Frase que tuvo que insertar la persona más cínica del mundo: claro, para el cura que no se va a casar es fácil apuntar esa oración tan llena y tan vacía de contenido. Y si desaparece la razón que los unió, qué tienen que hacer: seguir haciéndose imposible la vida hasta que se mueran (como antaño, normalmente la mujer pasando por el aro), porque está claro de que la iglesia no contempla la posibilidad de que dos personas casadas se separen de una forma más o menos amistosa (y no voy a hablar de personas del mismo sexo, ¡madre mía, qué aberración, pobres enfermos -salvo si es un sacerdote de alguna iglesia america, claro está, que para eso tienen bula-!).
Creo que ya me he metido suficiente con la institución eclesiástica por hoy, así que ya puedo pasar al convite. Aquí, los recién casado pueden estar tranquilitos hasta que vuelven a ser expuestos en el baile que abre la “fiesta”. ¿De verdad es imprescindible someter a la pareja a la tortura de bailar torpemente delante de tropecientas personas? Y lo mejor llega con la música: he llegado a la conclusión de que hay un cd secreto que poseen todos los hoteles y que renuevan cada año titulado “música para bodas: el alcohol hará el resto”. Por supuesto con King África, Bamboleo, las puñeteras sevillanas y unas canciones que no podrías encontrar ni en la peor caseta de la Feria de Málaga (que es mucho decir). Eso sí, todo esto es la delicia de las mujeres más mayores, que son las principales animadoras del bodorrio, existiendo una relación proporcional entre la edad de la señora y las ganas de marcha. Supongo que echar de casa a los hijos/as es verdaderamente el motivo de tal jolgorio.
¡Mucha suerte a los novios! (Espero que no tengan que volver a pasar por lo mismo).
Ya sé que cualquiera puede decir que tuvo una flor en el culo. Eso desde luego no lo vamos a negar, pero Vettel tuvo todavía más fortuna cuando ganó en Monza, en la anterior carrera, y con un coche mucho mejor preparado para el circuito (a fin de cuentas Toro Rosso es el hermano pequeño de Ferrari). Que sí, que sí, que si su compañero no se hubiera estrellado en el momento oportuno no habría ni puntuado, pero, a fin de cuentas, el mal fario ya lo ha estado jodiendo durante el último año, y la sesión de entrenamientos fue una muestra de ello (dos buenas sesiones y en la Q2 le deja el coche más tirado que los discípulos a Jesús en el monte de los Olivos).
Todo eso me parece muy bien y es una realidad objetiva, pero el hecho está también ahí: cuando en un circuito empieza a prevalecer el pilotaje, como este domingo en Singapur, Alonso demuestra que a día de hoy sigue siendo el mejor. Hamilton puede estar casi a su altura, y Kubica y Vettel si tuvieran coches mejores estarían también ahí, ahí. Pero ya me gustaría ver a mi amigo Hamilton en el Renault de Alonso, y no en el carrazo que tiene (con muchas ayudas incorporadas gracias a la estancia de su eterno rival en McLaren). La prueba es Kovalainen: en Renault fue en paquete, y ahora con un cochazo sigue ejerciendo de “bulto sospechoso”, estando por detrás de los BMW.
Alonso, por su parte, está como Gasol en los Memphis. En un equipo superlimitado y haciendo de vez en cuando proezas: ellos siempre están ahí y cuando el resto del conjunto responde un poquito (y la suerte también) pueden alcanzar grandes triunfos. A ver si a Fernando Alonso le ocurre como a Pau Gasol y acaba nuevamente en un equipo fuerte. En él sus prestaciones volverán a multiplicarse, las victorias se sucederán y el título volverá a estar un poquito más cerca. Pese que a esto le pueda molestar a mucha gente, que parece no comprender que Alonso es un profesional y no un showman, para eso ya tenemos a Jesús Vázquez y Risto Mejide.
Tras una primera temporada muy buena, fueron capaces de sorprendernos con una segunda temporada brutal, en la que vimos cómo el personaje de Dexter iba a la deriva a medio camino entre el código de Harry y la “nueva libertad”. El sarcástico sacrificio del sargento Doakes, que era la encarnación de Harry dentro del cuerpo de Policía, fue el colofón a un año en el que pensábamos que Dexter acabaría en la silla eléctrica.
La tercera temporada se acaba de iniciar. Desde luego que el arranque no ha sido tan espectacular como el inicio de la segunda temporada (cuando salen a la luz los cadáveres de las profundidades del mar), pero sí han creado un par de giros en la historia ante los cuales pueden seguir exponiendo al personaje. El primero de ello es el asesinato por error de un inocente, cuando iba a cazar a un drogadicto. Con una implicación hacia la familia de la víctima (y una escena de Michael C. Hall en la funeraria muy a lo David Fisher) que veremos en qué deriva. La segunda novedad destacada, y más previsible, es el embarazo de Rita. Otro monstruito está en camino.
A Dexter parece que se le va a acumular el trabajo este año, exponiendo cada vez más su lado humano: la responsabilidad de ser padre, el sentimiento de culpabilidad por un asesinato-fuera-del-código (que al final nos puede salir que el inocente no lo era tanto), su “trabajo social” fuera del horario laboral y la agonía de un Hyde que siempre había tenido controlado a a Jekyll, y que ve cómo éste le va comiendo terreno. Es la magia de la televisión: te puedes encariñar de los que, objetivamente, son unos seres abominables (como ocurría con El diario de Patricia).
“Estados Unidos está demasiado aislado, y es muy insular, (…) La ignorancia es restrictiva”. Así, tal como suena se ha despachado Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca que concede el Nóbel de Literatura. Se ha debido quedar a gusto. Le ha faltado añadir: “Si Estados Unidos está lleno de paletos, ¿cómo le vamos a dar el Nóbel al escritor de un país en el que gobierna Bush?” No lo ha dicho, pero estoy convencido de que se le ha pasado por la cabeza.
La conclusión a la que he llegado es que, entonces, a Dan Brown se le va a volver a negar el Nóbel de Literatura (bueno, siempre puede optar al de Física, con sus enrevesadas conjeturas). Quizás, tenga más suerte dentro de 15 años, cuando haya desvelado todos los misterios de la humanidad y haya hecho 15 variantes de El código Da Vinci. Uno resolviendo el misterio de Roswell, otro en el que soluciona el de la Sábana Santa, en uno también se puede hacer cargo de las caras de Bélmez, en un best-seller asegurado podrá descifrar el enigma incompresible allende los mares: ¿por qué existe el socialismo en Europa y gran parte del mundo?, ¿qué es la Izquierda?… No sé, yo pienso que una vez dé luz a todas las cuestiones que vienen llamando nuestra atención desde hace cientos de años, igual se merece ya de una vez el Premio.
Claro, todo eso lo conseguirá si Robert Langdon sobrevivé a todos los accidentes que el destino le depara (con saltos desde helicópteros sin paracaídas, disparos, espacios sin oxígeno, etc.). Brown, que es matemático, debería utilizar también con su personaje la Probabilidad. Yo podría poner un ejemplo: la posibilidad de que muera Robert Langdon en una novela es directamente proporcional a las opciones de Dan Brown de ganarse el reconocimiento de la Academia Sueca.
No te preocupes, Dan, aunque tu estilo sea cuestionable, la estructura de tus novelas son respetables. Y yo siempre tendré un hueco para leer tus fascinantes aventuras, pero una cada varios años, que si no, me empacho.
¡Ay, madre mía, qué desgracia! Hoy al levantarme me he rozado el pelo con la mano y me he llevado un buen matojo de cabello: que me voy a quedar como Krilín, el de Bola de Dragón. Además, esto ha ocurrido mientras leía las noticias del paro, que está en su nivel más alto desde hace 11 años (2.625.368). El empleo también se está quedando pelón y, por tanto, a Zapatero también le están saliendo entradas.
Ya estoy viendo las sonrisitas en el PP, que si antes se metían con este pobre señor muchas veces sin razón, ahora Mariano si que le ve a dar por… ¡Qué soez! Y ese pobre Solbes tartamudeando tratando de buscar la visión blanco al chocolate 99% cacao. Y esos hipócritas que nos dirán que con ellos esto nunca habría pasado (mientras susurran entre dientes: “menos mal que nos ha tocado en la oposición, Mariano”).
Yo sólo puedo darle un consejo al señor Zapatero, si me lo permite desde mi más modesta posición: haga como yo, ponga una cortinilla a lo Iñaki Anasagasti y ríase la gente. Mientras tanto ya veremos si la mata vuelve a crecer o si tenemos que usar una peluca, pero mientras tanto nos servirá para ir pasando el trago.
(P.D. A otro que se le está cayendo el pelo es a Lance Armstrong, que se ha negado a destapar su orina de 1999 para buscar sustancias dopantes: Lo ves, Armstrong, no tenías ni puta necesidad; al final, lo único que vas a lograr es que tus siete tours sean más sospechosos que Rodríguez Menéndez).
Si te encuentras algún tornillo por la calle, casi seguro que pertenece a alguien de mi entorno (o a mí mismo). La gente con la que me junto es para echarle de comer aparte. ¡Qué se puede esperar de alguien que estudió Periodismo! Estoy convencido de que un día nos reunirán a todos y nos meterán en algún centro para hacer experimentos con nosotros (joróbate J.J. Abrams).
Digo esto para contextualizar el Premio 2008 a mis amigos más “zumbaos”. Este año, y con mucho diferencia, este galardón se lo otorgó a (and the Oscar goes to…)… Laurita y Salvita (¡Peeeeeedroooooooooooo!). ¡Muchachos, os lo merecéis! Nadie ha hecho más este año por recibir tan preciado honor. Laurita se sacó el doctorado en Biología (es decir, hizo la Licenciatura y, para más inri, se doctoró… ¡en Biología!, ¡en una ciudad británica!), y Salvita, qué vamos a decir de Salvita, pues para los que no lo conozcan diremos que, aparte de ser el auténtico crack del diseño editorial en Andalucía, es el tío que más horas ha echado durante los seis primeros meses de este año.
Conocidos los personajes, la hazaña: la vuelta al mundo. Sí, sí, ese sueño que a todo el mundo se le pasa por la cabeza, pero que la mayoría desecha por irrealizable; pues ellos lo están haciendo con un par. Además, como tiene que ser, en plan “tiraos”, o sea, calzoncillos reversibles, camas con garrapatas, agua embotellada, etecé, etecé… O al menos eso es lo que nos han contado, para mí que se lo están haciendo a lo cuco y después están en los mejores hoteles de Perú, Bolivia, Chile… y en el blog nos cuentan cómo si vivieran en la indigencia, vamos en plan Pekín Express (pero sin el cámara que es más jodido).
La verdad que el viaje es fascinante. Han estado ya en sitios como el Machu Picchu y el desierto de Atacama… y apenas acaban de iniciar la aventura, que les llevará, entre otros lugares, a Nueva Zelanda, Japón o la India. Os dejo el enlace para que, si queréis hacer algo similar, tengáis ya la referencia de un par de personajes (os quiero a los dos) que os están marcando el camino: http://lauritaysalvita.wordpress.com/.
Vuestro premio os espera a la vuelta del viaje (si lo preferís lo podéis cambiar por una sesión de spa, que falta os va a hacer).
P.D. Tiene tela marinera, comentando la aventura de Laura y Salva, otra amiga mía, Silvia (otro caso aparte made in Periodismo), me decía que era exactamente lo quería hacer ella, pero en diez meses. ¡Si al final va a resultar que soy el más cuerdo del grupo!
La disparatada comedia de Ben Stiller Trophic Thunder reúne muchos de los tópicos de sus comedias, desde los diálogos trascendentales interrumpidos por una situación absurda a la escena del animal pequeño (ya sea hurón, ya sea perro, ya sea crío) dando por culo. La fórmula es siempre similar, pero por más que lo veas venir no puedes dejar de carcajear. Siempre encuentra un giro que hasta entonces no habíamos conocido.
El inicio de la película, con los falsos anuncios, ya supone un punto a su favor. Y la escena del director cuando los deja a solas en la selva es la propia para que Stiller se luzca haciendo lo que mejor sabe: el papel de ingenuo metepatas al que siempre se la acaban metiendo doblada. Los momentos sarcásticos de la película también brillan: las referencias a Jack “el Simple”, el heroinómano interpretado por Jack Black, la crítica al método a través del personaje de Downey Jr., la cera que le dan a la Academia… Sin embargo, yo de todo, me quedó con la interpretación de Tom Cruise, como el ejecutivo sin escrúpulos Les Grossman. Sencillamente, genial. Aunque sea un personaje muy secundario (yo lo considero bastante más que un cameo, para eso ya estaba la deliciosa Jennifer Love Hewitt), creo que le va a venir muy bien para reconducir una carrera un tanto “accidentada” por su incursión en patrañas que no tienen nada que ver con el cine.
Lo peor, sin duda, el personaje de Alpa Chino. El papel es tan estereotipado que molesta. ¿Acaso los negros no pueden hacer reír en una película con blancos salvo hablando mucho, molestándose con los blancos que los imitan o gritando “ay, mi madre” mientras ven algo que les pondrá a la fuga? Porque por mucho que digamos que las interpretaciones de Stiller o Black son también arquetípicas, por lo menos sus personajes tienen más matices, más posibilidades humorísticas, más recursos…
Y hablando de recursos, a este paso a Ben Stiller van a empezar a llamarlo Jesucristo: este hombre obra milagros. No es la primera vez que resucita a Lázaro. Robert de Niro también se puede considerar bastante favorecido por su incursión en la exitosa Los padres de ella (y su secuela), ambas con Stiller. A este ritmo, Ben va a tener que multiplicar su caché: se va a convertir en el Cautivo de las estrellas venidas a menos.
¡Ah! Se me olvidaba. La película va sobre un rodaje conflictivo en una selva, pero eso es casi no tiene trascendencia.
La guerra de los móviles parece estar en su punto álgido y las Navidades en España se presentan como el campo de batalla en el que tendrá lugar el desembarco de Normandía. Si bien hay diversos contendientes: Ericsson y Google se perfilan como actores secundarios en un enfrentamiento en el que se vislumbran dos auténticos pesos pesados: el Iphone de Apple, por un lado, y el 5800 XpressMusic de Nokia, por otro.
Estéticamente, los productos de Apple están en otro nivel. La mano de Steve Jobs se ha dejado siempre sentir en este sentido. De hecho, la competencia siempre va a la zaga en este apartado. Además, la interactividad existente entre el Iphone y un Mac es algo que probablemente no consiga ningún otro móvil. Pero, no obstante, no podemos olvidar que los finlandeses son los auténticos amos en el mundo de los móviles. Hasta ahora no habían sacado ninguno con pantalla táctil, pero el desarrollo del mercado les ha hecho tener que buscar una apuesta fuerte para competir contra el impacto que ha tenido el Iphone en el mercado europeo.
En prestaciones, los dos móviles son muy similares. De hecho, el interfaz del Nokia es una “adaptación” (por no decir una copia literal) del del Iphone. Nokia, por una vez, ha prestado más atención a la función del reproductor musical en detrimento de la cámara incorporada; por ejemplo, va a tener los altavoces estéreos más potentes en estos momentos del mercado. El 5800 tiene una cámara de 3,2 megapíxeles frente a los 5 megapíxeles del N95, por poner otro ejemplo. También se han preocupado mucho de intentar hacerle la competencia al Itunes, para ello se han puesto manos a la obra con la Nokia Music Store, que permitirá la bajada de música a gran velocidad. Igualmente, los accesorios están siendo cuidados al detalle, lo que ocurre que en este apartado es difícil hacerle la competencia a los productos Mac.
En realidad, son casi clones, música, imágenes a 3 megapíxeles, pantalla táctil (la del Iphone es multitáctil), acelerómetro, 8 gigas o 16 gigas de memoria, conexión a Internet ultrarrápida, 3G, Wifi, Bluetooth, etc., etc., etc., vamos, acojonante. Después, te darás cuenta de que hay funciones que son “ficticias”, como el “GPS” del Iphone. Nosotros, que seremos los pardillos con este nuevo juguete de Nokia podremos, en breve, averiguar los defectos del cacharro. Todo ello a partir del 1 de diciembre.
Con poco que hagan, yo creo que se llevan el mercado de calle el 5800 XpressMusic. El precio es razonable para un móvil libre de esas características (dicen que va a salir 279+IVA), y que si lo saca alguna o varias compañías te podría salir incluso más barato. En realidad, en comparación con el precio del Iphone es una ganga. Puesto que los precios “regalados” de Telefónica tienen una letra pequeña absolutamente draconiana. Estará de puta madre para alguien que dilapide todos los meses una fortuna en el móvil, pero para el usuario medio los requisitos son inviables. Además, como tiene la exclusividad por dos años, no parece que esto vaya a cambiar mucho en este tiempo. Ese factor puede ser el que decante la balanza para Nokia, que si sabe jugar bien sus cartes con Vodafone y Orange, manteniendo un precio razonable y unas condiciones no excesivamentes abusivas, puede hacerle mucho, mucho daño a Movistar. Igual, mientras ellos estén en guerra y llegen al momento de un acuerdo tácito tras varias y crudas batallas, los consumidores puede que tengamos unas buenas oportunidades para adquirir unos móviles potentes a precios y en condiciones razonables… Por una vez en la vida.
La primera jornada de la ACB nos ha dejado en la cabeza a dos equipos que no son ninguna sorpresa, el Barcelona y el Unicaja, pero sí dos colistas a los que no estamos habituados: sus rivales, Joventut y Real Madrid. Los catalanes parecen dispuesto a redimirse de la derrota de la pasada temporada ante el TAU y su víctima ha sido un DKV, que parece que con la marcha de Aíto y Rudy (y la lesión de Rubio) va a atravesar un difícil proceso de aclimatación. Por su parte, el Unicaja, con el fichaje estrella en el banquillo, será un equipo muy a tener en cuenta durante todo el año.
En lo que respecta a la otra liga, la Supermánager ha empezado con su primera jornada de tanteo. Una jornada de incógnitas dado el desconocimiento sobre los nuevos fichajes y las marchas a la NBA de los dos valores más seguros (Rudy y Marc). Ahora, durante las cinco o seis siguientes jornadas va a ser crucial saber hacer caja, para después poder contar con un equipo potente. El objetivo es que al llegar a la décima jornada se cuente con un presupuesto mínimo de diez millones de euros, que te permita ya jugar el resto de la liga sin tener los apuros económicos.
Se trata de estar especulando durante estos partidos con los jugadores que sabemos que casi seguro van a subir de precio en la siguiente o siguientes jornadas. Hay que tener en cuenta que consiste en fichar cuyo incremento del 15% repercuta en dinero, es decir, no es lo mismo que fichemos a un tío que vale 200.000 euros y que nos reporte 15.000 euros de beneficio, que contratemos a uno que nos cueste 1.000.000 y nos repercuta en 150.000 euros a nuestro favor.
Si en la primera jornada habéis pinchado dinero, vamos a mirar la tabla de fichajes.
- Bases: Shammond Williams parece un buen fichaje para ir haciendo caja. Es un jugador regular, y para incrementar un 15% su valor sólo tiene que hacer 5 puntos en la próxima jornada. El Pamesa juega en casa contra el Fuenlabrada. Sería una sorpresa que no los hiciera. En contra, 1.213.750 euros.
Chris Thomas. El jugador del Murcia se puede destapar como una de las revelaciones de la temporada. De momento, ya es una buena inversión para especular. Con -3 aumenta su precio un 15%. Su próximo partido es complicado, en casa ante el Barcelona.
Víctor Sada. Parece haberse acoplado bien a la dinámica blaugrana. Puede ser un valor seguro para toda la temporada. Ahora cuesta 600.000 euros, pero es un jugador que podría estar en torno a los 900.000 euros. Fichaje interesante.
Jayson Granger. Puede que sea el jugador cuyo valor más aumente a lo largo de la temporada. Podría ser una especie de Marc Gasol hace dos años. Parece que el Estudiantes va a tirar de él. Sus 215.456 euros es un precio ridículo, y con muy poco tiene garantizado su revalorización dos jornadas más (y seguramente, un buen número de puntos).
- Aleros: Tras el MVP de esta jornada, Saúl Blanco brilla con luz propia. Su fichaje es el más atractivo del mercado, con unas garantías muy altas de que su valor aumente al menos tres jornadas consecutivas.
Si sois un poquito más osado, el nombre es Igor Rakocevic. Capaz de lo mejor y de lo peor, su espectacular primera jornada lo convierte en objeto de deseo para los especuladores. Con dos puntos se revalorizaría un 15% y jugando en casa contra el Ricoh Manresa no parece algo complicado.
En situación similar Brad Oleson, la estrella del Fuenla: esta semana ha despuntado y parece que puede ser el jugador regular que al final todo equipo que quiera hacer algo en la general deberá tener en su conjunto.
Víctor Claver es un jugador muy irregular. La brillante jornada con la que ha debutado este año puede que no se repita en un largo periodo. Aun así, se ha quedado en muy buena posición en la Mánager, con dos subidas consecutivas casi aseguradas.
Román Montañez, del Manresa, y Pedro Robles, del Murcia, son otros dos jugadores claros para especular cuando tengamos ya el presupuesto muy ajustado.
- Pívots: Daniel Santiago y Juan P. Gutiérrez me han sorprendido esta jornada, aunque son claramente fichajes especulativos. Podrán tener sus jornadas buenas, pero no hay que fiarse de que vayan a ser regulares para la Supermánager.
Ramos del Fuenlabrada es otro jugador interesante para probar, para mí es una incógnita.
Si estáis apurados, Oriol Junyent del Estudiantes y Pasalic del Bilbao os pueden hacer un apaño esta jornada.
Atentos a Felipe Reyes, sin hacer una mala jornada del todo, ha bajado un 15% situándose en 1.204.945. Si contra el Granada de Curtis Borchardt (éste sí ha respondido), hiciera una jornada normalita y no pasara de 15 puntos, se quedaría en una auténtica ganga (sobre el millón de euros) y, posiblemente, sea la mejor ocasión de todo el año para fichar a una de las auténticas estrellas del juego.
Bueno, voy a ir aplicándome el parche, que a mí la primera jornada me ha salido cara. Es hora de empezar a recuperar terreno… y dinero.
Hace unos meses, antes de que empezara el verano, mi cuñada nos contó que en el colegio en el que trabaja la hermana habían puesto en marcha hacía tiempo una loable iniciativa: el centro escolar estaba acumulando tapones de plásticos con el fin de intercambiar el material por una silla de ruedas eléctrica para una alumna discapacitada. El trato era una tonelada de tapones y a cambio la muchacha tendría una silla que le permitiera valerse por sí misma en casi todo momento (no llegaba a la silla de Stephen Hawking, pero tampoco era necesario).
Desde ese instante, nos volcamos en ese propósito, y extendimos la palabra entre amigos y conocidos de tal forma que ya se nos podría considerar una secta: si ves a alguien que anda mirando al suelo, principalmente a las esquinas es probable que pertenezca a nuestro clan. Poco a poco éramos más, ya no sólo enganchábamos a los amigos, sino que también a los padres y familiares de nuestros colegas.
El furor del tapón no cesaba: estábamos en plena celebración de la victoria de la Eurocopa, ocasión magnífica para recoger una gran cantidad de tapones de las botellas de agua y tinto; nos íbamos a la playa, los chiringuitos eran locales excepcionales por su riqueza “taponil”; la Feria, el Paraíso, no por la diversión, sino porque nos permitía acumular una bolsa en un ratillo; incluso en vacaciones, en un país extranjero, todo iba a la basura, salvo los tapones de plásticos, que tenían su destino en España…
Así hasta que un día, nosotros convencidos de que no sólo se le iba a poder comprar la silla a la chica sino también un coche eléctrico, preguntamos cómo iba el tema y les respondieron a mis cuñados que “ya faltaba poco”. De eso hace ya dos meses, y la desmoralización empieza a hacer efecto en el “clan del tapón”. Los rumores se suceden: que si son siete toneladas, que si han visto un cartel de se compra tapones… Al final, estoy viendo que la niña por la que se formó la “secta taponil” en realidad es un director o/y un jefe de estudios espabilados, que nos están haciendo a todos el “timo de la estampita” para poder irse el verano que viene a la Riviera Maya.
Si alguien sabe algo del tema, espero que nos pueda dar un poco de luz.
Voy andando por la calle y me coloco a la altura de un señor mayor. Este hombre es bajito, con entradas, pelo cano, ojos marrones y rellenito. Se me queda mirando y yo creo reconecer en esta figura a mi antiguo profesor de Filosofía del instituto, Juan Pascual. El hombre me saluda y yo le devuelvo amablemente la cortesía…
Y entonces sucede el asalto… El hombre no es quién yo me creía que era, sino, para mi desconcierto, un Testigo de Jehová, dispuesto a hacerme entrar por la senda de la “verdad”. Los dos hablamos español, pero desde luego no el mismo idioma, porque a cada cosa que me cuenta mi incredulidad va en aumento. Si se le hace una réplica, no te responde de una manera racional, utilizando la lógica, los argumentos, sino que te sale por peteneras: es como si trataras de jugar una partida de ajedrez y tu contricante moviera las fichas de la forma que le saliera de las narices. Contra eso, ¿qué hacer?
Eso sí, la palabra “libertad” era su buque insignia, tanto que estuve por preguntarle si no era familiar de Braveheart (o de Mel Gibson). Al final, después de que incluso me sacara la Biblia para leerme una frase preparada para la ocasión (que pegaba lo mismo que una canción de Sepultura en medio de una misa de Domingo), me hablara de las maldades del Catolicismo, cuestionara la verdad de todos los ejemplos conocidos de comportamiento moral dudoso de otros Testigos (para no creerse ninguno, al final estoy convencido de que en vez de Testigo de Jehová era Escéptico del Mundo), etc., etc., etc., me pude despedir de mi nuevo amigo al llegar a la puerta de un trabajo, al que hacía tiempo que no me alegraba tanto de llegar.
Como colofón, mi mesías se despidió con una frase memorable, de éstas del estilo “siempre nos quedará París”, que estoy completamente convencido que ensaya frente al espejo (en plan Robert de Niro en Taxi Driver) y que es su “coletilla” de separación. A decir verdad, muy épica no sería, porque no me acuerdo de su contenido, ¿o acaso era “le haré una oferta que no podrá rechazar”?
Todavía la web de la que hablo no es muy conocida, pero es de las que merecen la pena: www.issuu.com. La página en cuestión es un buscador de publicaciones, revistas, apuntes, estudios, etc. Asimismo, te da la posibilidad de registrarte y de subir tus propios trabajos en formato pdf. Se trata de algo muy práctico si no tienes site propio o si no tienes la opción de actualizarlo continuamente: es la alternativa para ir enseñando un trabajo a un cliente, por poner un ejemplo. Le cuelgas el boceto en issuu y le das la dirección para que el cliente vaya viendo cómo va lo suyo.
Otro de las virtudes de issuu es que es una importante base de datos. A la hora de realizar trabajos, es más fácil obtener la información de esta página que de Google, por ejemplo. En el metabuscador, tendrías que ir abriendo página a página y desenmarañando la información. En issuu, el sistema de navegación es rápido e intuitivo, con una lupa, que te ayuda a acercar los textos. De un vistazo puedes encontrar lo que estás buscando o descartarlo.
Por último, y es lo que a mí más me llama la atención, en esta web puedes encontrar productos de enorme calidad, que tienen una distribución muy local y que si no fuera gracias a sitios como éste difícilmente llegaríamos a conocerlos. Ahora que lo conoces, disfruta y aprovecha las ventajas de issuu.
Salgo del portal del bloque en el que vivo y, prácticamente como una manía, miro a derecha e izquierda. Me quedo parado un instante con la vista perdida, pienso (sí, de vez en cuando lo hago) y determino el lugar hacia el que dirigir mis pasos. Esta vez no hay dudas. Doblo a izquierda, recto unos 400 metros, giro a la derecha y ando 30 metros y después, tras tomar una curva a la izquierda unos 15 metros. Llegué, vi y… ¿dónde coño está mi coche?
Estoy peor que Ashton Kutcher, empiezo a dar vueltas a mi alrededor como si fuera a aparecer por arte de magia. Pero no, ese poder sólo lo debe tener David Copperfield (si no que alguien me explique, racionalmente, qué hacía Claudia Schiffer con ese tío), porque sigo sin encontrar mi automóvil. Busco en el suelo por si hubiera algún triángulo de la grúa, aunque eso no es posible ya que estaba bien estacionado. Lanzo un suspiro y se me viene a la mente una pequeña luz que me recuerda que en este sitio lo dejé hace dos noches, que ayer lo aparqué al lado de mi casa, a apenas 100 metros.
Pues bien, si fuera un episodio aislado tendría su gracia, pero todas las semanas me pasa cuatro o cinco veces, perdiendo una media de unos seis minutos cada vez que no sé dónde aparqué la noche anterior. Eso da que al año, quitando tres semanas que apenas empleo el vehículo, utilizo unos 1.323 minutos aprox. en encontrar el coche, o lo que es lo mismo más de 22 horas. Si a eso le añadimos el tiempo que me dedico a buscar aparcamiento, mis cálculos me indican que una media de 12 minutos al día durante 315 (de los 365), eso significa que cada año empleo 3.780 minutos en buscar un sitio donde dejar el automóvil (63 horas) y 1.323 en encontrarlo después. La suma nos da 5.103 minutos (más de 85 horas, más de tres días y medio) desperdiciados en poder huir del vehículo y regresar a él. Y eso que no hacemos referencias a tiempos en atascos, gasolineras, circulación, etc. ¡Qué ganas tengo de que llegue el metro y así poder poder quejarme del servicio público!
A lo mejor así le puedo dedicar esos 5.103 minutos al sexo, que al menos no es tiempo perdido.
Además, seguramente ahora saldrán los fariseos para aprovechar la coyuntura y atacarle despiadadamente, cuando estoy convencido de que piensan exactamente lo mismo. Ya me imagino a Sofía regañando al rey: “Juanqui, ponte el traje que tú eres el protagonista de este desfile”. Y su pobre majestad gruñendo: “Que no, Sofi, que todos los años lo mismo, que Rajoy tiene razón, que esto es un coñazo, y tengo que estar de pie mucho tiempo, que yo este año me quedo en casa viendo Daredevil“.
En fin, es lo que tiene ocupar según qué cargo, que te toca mantener la compostura, ya seas el Papa de Roma, el presidente de los Estados Unidos, los muñecos Disney del parque de atracciones de París o el presidente del Partido Popular… Algún privilegio nos debía corresponder a las clases medias y bajas.
El elenco de actores de la última película de los hermanos Cohen, Quemar después de leer, es realmente impresionante, desde sus queridos George Clooney (en la insoportable O Brother) y Frances McDormand (en la deliciosa Fargo) al incombustible John Malkovich, pasando por el amiguísimo Brad Pitt, la oscarizada Tilda Swinton (Michael Clayton, 2007) o Richard Jenkins (el patriarca de los Fisher en A dos metros bajo tierra).
Con esas premisas, piensas que la obra promete. Sin embargo, la primera media hora es soporífera y temes haberte metido en una de las típicas calabazas de los irregulares Cohen (No es país para viejos). Se nos presentan a unos personajes patéticos y neuróticos, con un juego de espías y espiados como trama de fondo. Verdaderamente en esa parte de la película todavía no sabes por dónde va a tirar.
A medida que avanza la trama es como si los defectos de los personajes se agudizaran: el personaje de Brad Pitt es cada vez más tonto, McDormand (en su papel de mujer fatal sin quererlo) se vuelve más neurótica, Georges Clooney también se vuelve un personaje penoso al cubo, y la paranoia de Malkovich crece exponencialmente.
Esto provocará unas situaciones absurdas que arrancarán las carcajadas de los espectadores, con algunas escenas tan impredecibles como impactantes (atención a los sucesos en la casa de Malkovich). Además, de forma intermitente seremos testigos de las conversaciones entre dos jefazos de la CIA (interpretados por David Rasche y J.K. Simmons) que son el colmo de la estupidez: los hermanos Cohen a través de estos dos personajes se ceban con la Inteligencia Americana, a la que ridiculizan en grado extremo. Las preocupaciones del “jefe supremo” de la CIA darán lugar a los mejores diálogos de Quemar después de leer.
Aparte de esa primera media hora, George Clooney es de lo peor del filme. Creo que el papel de galán lo tiene demasiado trillado. Me quedo con los personajes del gimnasio (McDormand, Pitt, Jenkins), los cuales pululan en torno a una abeja reina maldita, que removerá todos los poderes hasta ver cumplido su sueño: una cuadruple operación de cirugía estética.
El 14 de octubre se cumplen 25 años del fallecimiento en accidente de tráfico de Jesús de la Rosa, voz y teclista en el mítico grupo de rock andaluz Triana. Todos los años, por estas fechas se rinde tributo al genial músico sevillano, alma y corazón de una banda que revolucionó el panorama musical español desde mediados de los 70 a principios de los 80. En esta ocasión, Zaguán homenajeó a Jesús en la Sala Vivero de Málaga.
Ellos se encargaron de interpretar canciones extraidas de los seis discos del grupo: El Patio (1975), Hijos del agobio (1977), Sombra y luz (1979), Un encuentro (1980), Un mal sueño (1981) y Llegó el día (1983). Estamos obviando aquí lo que se publicara posteriormente, una vez que Jesús perdió la vida. La influencia de Triana se extendió a través de Alameda, Medina Azahara y Tabletom directamente, pero también son seguidores confesos Manolo García, Miguel Ríos, Enrique Bumbury o, entre muchos otros, El Barrio.
Si bien la mayor parte del público estaba compuesto por treintañeros, también pude comprobar que había gente muy joven, los cuales probablemente hayan llegado a Triana a través de familiares o de Medina Azahara (como fue mi caso, aunque tampoco perteneciera a los más jóvenes que había en el concierto) o El Barrio.
Todavía se me ponen los vellos como escarpias cuando recuerdo el momento en el que se entonaba “Tu frialdad” o los veinte minutazos que Zaguán le dedicó a “Abre la puerta”: Abre la puerta niña / que el día va a comenzar / se marchan todos los sueños / qué pena da despertar. Palabras de un maestro.
Ya sé que muchos dirán que sería una injusticia dar un título a un tío que está a 38 puntos del líder, pero tras lo de este fin de semana en Japón, me he convencido que es el único piloto que realmente se lo merece: a Raikkonen parece que el título del año pasado (encontrado) se le ha subido a la cabeza y ya (por lo menos este año) no da para más; Massa es irregular como Curro Romero; Kovalainen es un “paquete”, el “bulto sospechoso” que McLaren se trajo junto a su niño mimado para que no le diera mucho por culo, y Hamilton, pues bueno, Hamilton es el mejor de esta troupe, pero entre su padre y su carácter no quiero que ganen ni jugando a las canicas.
Con este circo, llega un tío en un Renault y logra dos victorias consecutivas, que es algo así como que un tío en un monopatín gane dos etapas seguidas de la Vuelta a España. Los puntos valen lo mismo, sí; pero el significado es completamente distinto. Sólo ha habido este año tres corredores que hayan sido capaces de encadenar dos victorias consecutivas: Lewis Hamilton, a bordo del flamante McLaren (preparado por Fernando Alonso y por Ferrari); Felipe Massa, en el mejor bolido del campeonato, y Fernando Alonso, en un ejem, ejem, Renault. Que habrá mejorado la polla en vinagre y todo lo que tú quieras, pero que sigue siendo un Renault, y muy lejos del aparato con el que Alonso logró sus dos títulos mundiales.
Después, está esta otra serie de datos: Alonso ha logrado tantas victorias en este Mundial como Raikkonen (2) y más que el resto de pilotos, salvo Massa (5) y Hamilton (4). Es el séptimo en carrera, con 48 puntos, a sólo 3 puntos de Kovalainen (51 puntos y en un McLaren), a 8 de Heidfeld (BMW) y a 15 de Raikkonen (Ferrari). Verdaderamente los puntos de Fernando Alonso valen mucho más de lo que dice la clasificación: si esto fuera realmente un mundial de conductores lo habría ganado ya de “arilleo”. Quedan todavía dos carreras, ¿será capaz Alonso de impedir la victoria de Hamilton?, ¿podrá el año que viene continuar creciendo y dando por saco desde el principio? La Sexta se ha vuelto a encontrar con un diamante en bruto.
Después de tres jornadas de liga ACB, aparte de descubrir que el Barcelona es un más que serio candidato al título, que Felipe Reyes lleva el MVP en la frente y que el TAU ha sabido, como siempre, reconstruir el equipo pese a su pérdidas de jugadores valiosos (los vitorianos son los mejores a la hora de fichar), el panorama de la Supermánager parece que también va dejando una serie de cosas claras:
1. Cualquier equipo que aspire a hacer algo en la general o en las ligas privadas va a tener que contar en sus filas con Felipe Reyes y Brad Oleson, como mínimo. Rakocevic y Bracey Wright parecen ser otras dos de las opciones con las que habrá que acabar contando. De todas formas, el balcánico todavía suscita mis dudas, pues es un jugador que en los años que lleva en la ACB ha pasado siempre por rachas muy malas.
2. Jayson Granger (Estudiantes) es un jugador con el que seguir contando, por lo menos, durante media liga. Su precio sigue estando por los suelos, y pese haber hecho una jornada discreta, parece que va a ser uno de los bases más regulares de la liga.
3. La importancia de los descansos de los equipos. Al ser este año un número impar de equipos, en todas las jornadas hay un equipo que no disputa partido. Es fundamental estar atento a este tipo de cosas, no sólo por que te puedas quedar sin un jugador durante una jornada, sino, principalmente, porque te permitirá recomponer el equipo con fichajes interesantes. Ejemplo: en la jornada 4 descansa el Real Madrid, con lo que si tienes a Reyes puedes aprovechar y cambiarlo por Oleson o por Wright. En la siguiente jornada, el que descansa es el Fuenlabrada, con lo que podrías hacer el cambio inverso: Oleson, que va a seguir subiendo esta jornada salvo catástrofe, por Felipe Reyes (que lo cambié en la primera jornada y he perdido básicamente 90 puntos en dos jornadas).
4. Hay que seguir haciendo caja. En breve, tendrás un presupuesto que será, más o menos, el mismo que tengas durante el resto de temporada, de ahí la importancia de los movimientos especulativos durante estas jornadas: Juan P. Gutiérrez (Granada), Iker Iturbe (Estudiantes), Will McDonald (Tau) y Drago Pasalic (Bilbao), entre los pivots; entre los aleros, aparte de los citados (Oleson, Rakocevic o Wright), están Víctor Claver (Pamesa; siendo un jugador del que yo personalmente no me fío como baza estable) y Carlos Suárez (Estudiantes); por último, entre los bases, Lakovic (Barcelona) y Sergio Llull (R. Madrid) serían mis primeras opciones, pero esta jornada no juegan en la Supermánager. En esas condiciones, Pau Ribas (DKV) y Rodrigo San Miguel (Manresa) serían posibilidades para especular, aunque mucho cuidado con Rodrigo, que es como llevar dinamita encima.
Esto es todo de momento, seguimos a la espera de saber sobre algunas incógnitas que pueden ser más adelante decisivas: la recuperación de Splitter (una de las figuras del año pasado), cómo respondera Borchardt a la operación, ¿volverá Navarro a ser la estrella que era?… Mientras estos misterios se desvelan, tendremos que conformarnos con lo que ya sabemos… una jornada más
Entras en la sala y te facilitan unas gafas megahorteras, que seguro que harían las delicias de Bono. Buscas, con torpeza tu asiento (es lo que tiene si no te quitas las gafas) y te dispones a disfrutar de un espectáculo de los buenos si eres fan de U2, si no… también. Tener la oportunidad de disfrutar de un concierto casi como si estuvieras encima del escenario es alucinante. Si además se trata de uno de los grupos que mayores artificios llevan siempre a cuesta (probablemente sólo los Rolling se les puedan comparar en ese apartado), pues entonces es ya absolutamente brutal.
El concierto documental fue grabado durante el último tramo del Vertigo Tour en Sudamérica, pero a lo largo de sus 85 minutos se ha ido seleccionando prácticamente lo mejor, o más bien, lo más conocido de los irlandases. Si no tuviste la oportunidad de asistir a uno de los conciertos de la última gira, éste es el mejor sucedáneo. Tendrás la ocasión de escuchar canciones míticas como Vertigo, Beautiful Day, Miss Sarajevo, Sunday Bloody Sunday, Where the Streets Have No Name, New Year´s Day o Pride (in the name of love).
Por supuesto el documental acaba, como todos los conciertos de U2, con esa maravilla llamada One. Y después, en el bis, se suceden The Fly (espectaculares los efectos de Motion que se incluyen durante esta melodía, muy en la línea Zooropa) y, por último, otra de las canciones que no necesita presentación: With or Without You. Mientras se sucedían los créditos y la gente comenzaba a abandonar la sala, se podía escuchar una versión acústica de Yahweh, la última melodía de How to dismantle an atomic bomb (sin contar el bonus track de según qué ediciones, Fast Cars). Para mi sorpresa, el público continuó desfilando sin reparar en que se estaban sucediendo en la pantalla algunos de los mejores momentos del evento, comparables a los instantes de “la Mosca”. En fin, cada loco a su tema…
En líneas generales, por la selección de canciones, se trata de un documental que si bien hará las delicias del fan de U2, por sus características parece destinado a cualquier amante de la música. La aplicación del 3D a un concierto completo era algo que no se había hecho hasta ahora (posiblemente porque tal lujo sólo se lo puedan permitir dos o tres grupos en todo el planeta).
En el apartado de lo malo, pues sinceramente la voz de Bono ya no es la que tenía en la gira Zooropa, posiblemente sea de los cuatro (Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr.) el que más flojea; pero como es el alma de la banda, casi podríamos decir que del Rock, pues se le perdona todo. Por otro lado, hay una serie de canciones omitidas que me sorprenden: I Will Follow y I Still Haven´t Found What I´m Looking For, son las que más me llamaron la atención que no sonaran (o hubo un momento en el que yo me empané (que también podría ser el caso). Tampoco estuvo Stay, pero esa creo que es ya para muy fan de U2.
Puede que dentro de unos años, esta fórmula se estandarice dentro del mundo de la música; pero mientras tanto, a la espera de que los irlandeses saquen su nuevo disco, tendremos que conformarnos con U23D.
Acabo de finalizar la lectura de El niño con el pijama de rayas, del irlandés John Boyne (me ha dado ahora por Irlanda), y me ha cautivado por su deliciosa sencillez, por su conmovedor final sin artificios, por esa inocencia y optimismo del pequeño Bruno…
Un libro fácil de leer, ameno, que cuenta como atractivo principal ver un hecho terrible a través de la mirada limpia y pura de un niño, de un crío que siempre busca la explicación más simple, la más esperanzadora. Bruno es como un rayo de luz en medio de la tormenta más oscura. Un personaje muy humano, que protesta ante la injusticia, pero que sabe cuando tiene que parar ante la Autoridad (Padre/Madre). Que es capaz de traicionar vilmente a su mejor amigo, pero que no cejará en su empeño hasta recuperar la amistad, arrepintiéndose con sinceridad de su cobardía…
Esta es la literatura que podría funcionar en los institutos y que podrían despertar el interés del alumnado. Historias que van atrapando al lector, que fluyen y que te sirven para explicar el contexto. Con obras así, pienso que se conseguiría aumentar el índice de lectura entre los más jóvenes.
Habría que agradecer a personas como Boyne su aportación a la Literatura. Espero que la adaptación cinematográfica haya sabido transmitir el tono del libro.
¡Jajajaja! ¡Jejejeje! ¡Jijijiji! ¡Jojojojo! ¡Jujujuju! Resulta que ayer estaba pensando en escribir sobre mi querida Telefónica (con tilde incluida), preguntándome si habría alguien en esta patria al que no le hubiera hecho alguna vez la puñeta de algún modo: ya sea con llamadas infinitas de comerciales gracias al cabrón que se le ocurrió que lo del telemarketing molaba cantidad y que lo de vender los datos de los clientes era un mal menor; con facturas excesivas, que casi ni merece la pena reclamar porque te vas a gastar más dinero en teléfono o en la solución que te dé; o que te timen en la Bolsa con acciones de Terra (made in sinvergüenza, en la época del compañerito de pupitre de “Ansar”); o que se queden con el cambio en la cabina de Teléfonos (¿de quién creéis que aprendió el SARE?); también te pueden haber sodomizado trabajando en una de sus empresas “negreras” de “España va bien” (pero los españoles menos); por no decir, del por culo que da ver a una firma española que renuncia a una tilde porque a algún imbécil se le haya ocurrido que así suena más internacional (¿para qué?, ¿para colonizar Argentina, Chile, México y Colombia?, ¡joder, pero si resulta que allí también hablan en español!), y a mí últimamente me tocaba las narices que se hubieran hecho ellos con la exclusividad del Iphone. Para remate de los tomates, se quedan con el “Iphone” de Nokia, dándones en las narices a los que pensamos “joróbate, Telefónica”, vamos a tener más o menos lo mismo sin recurrir a ti. Pero no pudo ser: Telefónica, siempre jodiendo, se saca también la exclusividad del Nokia 5800.
Estaba ya rendido, cuando me entero la noticia de Simyo, que ha dejado a los de Telefónica con cara de monos, ¡jajejijoju! Resulta que te metes en la página web y te lo puedes llevar libre por 599 euros. La verdad que es caro, pero en comparación con las condiciones de Telefónica a la larga te sale hasta rentable. Lo malo es que el palo se ha difundido rápidamente. Esperemos que puedan reponer rápidamente el stock, aunque lo tengan que traer de Italia (http://www.simyo.es/).
Me alegro que por una vez sean los de Telefónica los que se hayan quedado con todo el careto de Magilla el gorila, aunque sea por poco tiempo.
A mí que me dejen de rollo, lo del puritanismo de Gallardón, un huevo de avestruz. El alcalde de Madrid lo que se lleva es un porcentaje de la película Diario de una ninfómana por su labor publicitaria: nadie ha hecho mejor labor comercial por la obra que el amigo de la Botella con la censura del cartel del autobús… ¿Hay alguien ahora que no conozca la película?
El título es atractivo de por sí, el cartel también es sugerente, pero sin la colaboración de este hombre ni en sueños habrían logrado llevar a cabo una campaña de marketing tan brutal. A fin de cuentas la imagen es de lo mejor que se podía haber seleccionado respetando la esencia del título sin caer en lo escabroso, en la frivolidad o en lo cursi (¿que querían la ilustración de la portada de un libro de Danielle Steel?). Si el libro es lo que es, la publicidad tendrá que estar enfocada a su contenido… o caer en la insipidez para tener contentos a la gente del Opus.
Sinceramente, he visto carteles de Victoria´s Secret muchísimo más eróticos, sexuales, “pornográficos” (?) o cómo cojones quieren llamarlo, y tampoco se arma la marimorena. Será que aquí no llegan o que según a qué marca se puede o no censurar, llamar la atención o multar.
En fin, con todo esto, lo único de lo que me han convencido es de dos cosas: primera, que tengo que ver la película y, segunda, que debo dar las gracias a don Alberto el haberme dado a conocer una obra cinematográfica que me habría pasado inadvertida.
¿O será la culpa de la Botella, que desde que Gallardón se ha arrimado a ella, no sé si le está dando por integrarse en “La Obra”?… Y eso que yo creía que sólo lo hacía para jorobar a “Ansar”.
Por cierto, la película se estrena hoy. Que la disfruten. www.diarioninfomana.com (importante no poner el “de una”; si lo hacen que conste que ya les avisé, que no quiero que me censuren… o a lo mejor sí).
Últimamente estaba intentado evitar engancharme a series americanas bajadas con subtítulos (gracias, sr. Emule). Estaba aguantando, pero el vacío Lost ha hecho que recaiga. En esta ocasión ha sido con la segunda temporada de The Big Bang Theory. Si has vista la primera en español, puedes continuar viéndola en inglés: la voz de Sheldon es particular. Howard, el del pelado de los Beatles, sale ganando. Y el resto de los personajes, pues bueno, no te producen ningún desajuste (traumatizante fue escuchar la voz de Mr. Eko en español tras haberla oído primero en inglés).
Esta segunda temporada empieza con la cita entre Leonard y Penny, que no irá mal, pero que con la inestimable colaboración de Sheldon, sin subestimar la incapacidad social de Leonard, acabará en un primer pequeño desastre. A partir de ahí, parece que este año la serie va a transcurrir por el ir y venir de esta pareja y, por supuesto, continuará con las paranoias de Sheldon “el Genio”. De momento, ya lo hemos presenciado vestido de Spock en una feria medieval (o renacentista). Lo único que nos hace falta es emparejarlo con una muchacha de su “especie”. Todo se andará.
Una familiar ha tenido siempre la ilusión de ponerse más pecho. Creo que eso se le ha pasado por la cabeza a muchas mujeres, con independencia de su talla del sujetador. Conozco a una que usaría una 90 y aun así, se puso más volumen, de tal manera que parecía una muñeca pepona. En fin, esas cosas pasan.
Gracias a esta operación, aparte de aprender que tienes que donar tu riñón para pagártela (en este caso, en torno a 4.000 euros, pero supongo que dependerá mucho del lugar), me han enseñado a conocer los matices. Como los hombre, por suerte, no tenemos el problema del sostén (o casi ninguno), yo había reducido esta operación a agrandarse las tetas básicamente. Lógicamente, mi bestialidad era errónea y me cuentan que hay dos tipos principales de cirugías: una, la de mi familiar, aumentar la talla, y la segunda, más arriesgada, colocárselas firmes. Esta última por lo que se ve no es tan sencilla, pues en la clínica se encontró con una muchacha que iba por ¡sexta vez! para la misma operación. Eso te da mucha confianza cuando entras a la sala: “joder, que esta es la primera y todavía me quedan seis…”
Pero de lo que verdaderamente no tenía ni puta idea era del tema del dolor. Claro, estás acostumbrado a ver muchachas y famosas neumáticas, que de la noche a la mañana están como la Cata de “Sin tetas no hay paraíso” y tú te piensas que eso es poco menos que insuflar, como si estuvieras inflando una colchoneta en la playa o la rueda de una bicicleta. ¡Craso error! Resulta que sales de la operación y te estás muriendo de dolor, y en ese instante que estás reventando, el señor cirujano te comenta: “ahora te duele, pues verás mañana que te vas a acordar de toda mi familia”. Y sí, de toda su familia, de los de su mujer y de los del resto del clínico.
Una semana contando los segundos que te faltan para tomarte el Enantyum, que será lo único que te alivie el sufrimiento. Las vendas apretándote hasta la asfixia. El picor que se acumula por todo tu cuerpo sin que puedas hacer nada. La cama, una pesadilla en la que nunca logras una posición cómoda. Y encima, te miras al espejo y en vez de verte como Beyoncé o Salma Hayek, te ves como Lolo Ferrari. “¡Oiga, que me devuelvan el dinero, que quería aumentar el pecho dos tallas, no batir el récord Guinness!”
Todo esto es normal, por lo visto. Pasado un tiempo, todo volverá al tamaño adecuado y, por fin, podrás sacarle provecho al cambio. Después de haberte gastado tanto dinero y haber pasado tan mal trago, desde luego que no te queda otra que lucirlas bien (sería como comprarte un Ferrari -coche- para tenerlo escondido en el garaje): ríete de los escotes de Cristina Aguilera.
Yo ya lo he decidido: el pecho no me lo voy a aumentar…, aunque nunca se sabe.
Objetivo
El sr. Msantaella, a instancias de la Excelentísima Universidad de Los Girasoles, expone las conclusiones del estudio científico que le fue encomendado en fecha 15 de octubre de 2003. En dicha ocasión, el presente autor y el rector (con minúsculas) de la citada universidad (también con minúsculas) acordaron establecer un estudio que tuviera por objeto identificar a los especímenes característicos y particulares de las vías españolas, a fin de promover una conducción más prudente y segura dentro del territorio español, si es que eso es posible.
Ámbito de estudio y duración
Carreteras urbanas e interurbanas de la geografía española, centrándose el 80% de las horas dedicadas a la provincia de Málaga. De ahí se puede inferir un pequeño sesgo en las conclusiones finales que no inhabilitan dichos resultados, sino que supondrían la necesidad de adaptar los matices a las diferentes provincias españolas.
El trabajo ha tenido una duración de cinco años (15/10/03-15/10/08).
Metodología
El autor estableció unas hipótesis iniciales, las cuales tendría que corroborar o refutar mediante la comprobación empírica. Para ello, el autor ha dedicado una media de tres horas de conducción diaria de lunes a domingo, salvo una semana al año (dicha semana no ha sido nunca coincidente en los cinco años para evitar un vacío en la tesis).
Durante dos horas diarias, el autor se metía intencionadamente en la urbe y se dedicaba a intentar llegar de un punto A a un punto B, anotando todas las incidencias que pudieran ser de validez para la hipótesis. El científico, para ello, no ha dudado en meterse en atascos, procesiones, ferias, mercaillos, faralaes, farándulas y demás acontecimientos de la vida viaria que pudieran ser de interés.
Asimismo, otra hora la destinaba a la conducción en carreteras interurbanas, procurando dedicar un tiempo proporcional a todos los tipos de carreteras: desde autopistas de pagos a vías agropecuarias. Para ello, en su ánimo emprendedor a fin contrastar todas los posibilidades (como buen elemento parido en una Facultad de Ciencias de la Información) el estudioso no ha dudado en trasladarse por vías bien asfaltadas (pocas), reguleras (la mayoría), malas (más que pocas), pésimas (algunas) y la que conduce al Cabo de Gata. También para este apartado, el firmante de la tesis iba apuntando los diversos acontecimientos que tenían lugar durante sus trayectos.
La seriedad con la que el autor ha llevado a cabo su estudio se demuestra en el hecho de haber sido parado una decena de veces por los diferentes miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado. En las inspecciones ejercidas por dichos profesionales el estudioso ha sido requerido desde a hacer la prueba de alcoholemia a bajarse del vehículo para la inspección del mismo, pasando por responder a la pregunta “¿tú llevas drogas?” -sic-.
Hipótesis iniciales
Tomando como punto de partido los estudios de las Aseguradoras, y la cuantía que paga cada persona inicialmente por el hecho de nacer con pene o vagina, el estudio trataba de establecer la verdad y la validez de dichos estudios desde el punto de vista económico y desde el punto de vista cualitativo: “¿conducen las mujeres mejor que los hombres?”. La respuesta a esa pregunta se perfila como una conclusión lógica tras establecer los especímenes de la carretera española.
Es importante aquí establecer la distinción entre el riesgo para la Aseguradora y el riesgo para el resto de conductores, no siendo en absoluto coincidentes de los términos.
El riesgo para la Aseguradora hace referencia a la culpabilidad legal en un accidente. Mientras que el riesgo para el resto de conductores hace referencia a la culpabilidad real en un incidente en carretera, lo que incluye conceptos que no tiene en cuenta las Aseguradoras como el Empanamiento Mental Conductivo, el No Sé Qué Significa Esa Señal y el Por qué Voy a Conducir Más Rápido Si En Segunda El Coche Va Bien.
Teniendo en cuenta esas premisas, el autor, basándose en tres años de observación, decidió establecer dos hipótesis iniciales a confirmar o refutar, las cuales señalaban a los dos grupos teóricos (conocimiento hipotético) que podrían incidir de manera decisiva en la visualización de la capacidad conductiva:
- Grupo de seguimiento A: Chusmacar: Según la hipótesis inicial este grupo lo conformarían principalmente jóvenes varones de entre 18 y 29 años.
Características del individuo: Da igual la época del año, pero siempre muy moreno de piel (“moreno de la sierra”). Pelo corto engominado. Pendiente en una o dos orejas (a ser posible, hortera de solemnidad). Tatuaje opcional. Atlético, de bastantes horas en el gimnasio, aunque puede estar la versión obesa. Otras características: fulmina con la mirada al que intente le recrimine cualquier maniobra peligrosa.
Vehículo: Coche de color negro o rojo. Ocasionalmente elige otro color que sea muy chillón. Luces de neón. Llantas tuneadas. Equipo de música potente. Ventanas abiertas para que todos puedan disfrutar de su buen gusto musical (preferentemente reggaetown y tecno). El coche depende del nivel adquisitivo del individuo: la gama alta (cuyos ingresos proceden normalmente de actividades no controladas por Hacienda) buscaría el BMW negro con unos focos que dañan la visión (tanto real como estéticamente). A continuación iría el Seat León. Después, el Seat Ibiza. Por último, el Opel Corsa. El Chusmacar es una evolución directa (teoría darwinista) del Chusmaciclo (que entre los 16 y los 20 años pululan por las calles de la ciudad).
Maniobras característica de la especie: Saltarse el semáforo en rojo. Circular a más de 100 kilómetros por hora en ciudad. Conducir con una mano en el volante y la otra fuera (en el nivel pro podría sacar incluso un pie). Derrapar en las curvas. Adelantamientos en todo tipo de situaciones (por la derecha, por la izquierda, en un carril, en dos, en tres, en los arcenes). Más de 170 kilómetros en interurbanos. Luces largas o antinieblas por las noches ya sea en ciudad o en autovía. Conducir a 30 centímetros de distancia con respecto al coche que tiene delante, a ser posible en autovía.
Riesgo para la Aseguradora: Muy alto.
Riesgo Real según la hipótesis inicial: Muy alto.
(Volumen II: Grupo de seguimiento B: Despistadauto).
Te tiras puteado durante cuatro o cincos años estudiando una carrera (de mierda, eso sí), soñando con cubrir eventos internacionales, con asistir a conferencias de los líderes mundiales, opinando sobre la crisis económica del mundo o sobre quién se acuesta con Paris Hilton, esperando unos generosos emolumentos, recogiendo premios Pulitzer a cascoporro por lo buen periodista que eres, y total ¿para qué? Si al final el columnista estrella del New York Times es Bono, el líder de U2.
Sí, sí, tú estudia Periodismo, que al final los que se llevan el reconocimiento son gente ajena al oficio, algunos de los cuales se hacen un hueco dentro del mundillo porque proceden de un sector concreto (por ejemplo, un deportista que comenta sobre el deporte o un economista que habla sobre economía), pero otros cobran un pastizal por haberse follado a pito o por hacer montajes con fulanita (belenes estebanes, condes lecquios y personajes de GH, entre otros). Si te has licenciado en Periodismo o tienes pensado hacer esta carrera, es mejor que todo esto lo asumas cuanto antes.
Ahora el prestigio se lo va a llevar Boooonor (“¡qué soy Bono, copón!” http://muchachadanui.rtve.es/videos/01-bono.html). Ni más ni menos que el New York Times le ha pedido que colabore con ellos ocasionalmente para escribir columnas (creo que sería la ilusión de cualquiera que tenga un mínimo espíritu periodístico).
La verdad es que Bono no es que sea tampoco nuevo en esto de las publicaciones, ya fue editor de una edición de The Independent (un número que fue realmente brutal, dado las amistades de la estrella). Ahora, a la espera de que U2 publique su nuevo álbum, previsto para principios de año, la megaestrella (y rey del marketing) es posible que acepte un trabajo que le permita volver a ser en 2009 una de las personalidades del año (“estrella del rock y comprometido”; personaje del año 2005 junto a Melinda y Bill Gates, según la revista Times).
Mientras tanto, seguirán las campañas en su contra pidiendo que no se meta en temas políticos y que se centre en la música. Y otros dirán que deje de componer, que están más pasados que el vinilo. Y aparte, también estarán los que no lo quieren ni en un lado ni en otro… Y al final, todos con la cara de Chuck Norris: Bono publicará columnas en el N.Y. Times (cosa que no lograremos en la vida casi ninguno de los que nos hemos licenciado en Periodismo), U2 sacará un disco que venderá más de ocho millones de copias (cosa que no logrará casi ningún grupo del mundo), y el cantante de U2 conseguirá hacer más por la condonación de la deuda externa que Zapatero, Sarkozy y Merkel juntos (cosa que no lograría ni George W. Bush, claro que tampoco creo que sea esa su intención). Por cierto, Zapatero le podría pedir que le invitaran al G-20, que el francés no sé, pero Bonooooor lo logra seguro.
Conclusión: que le den el Pulitzer a Bono antes de escribir nada y el Nóbel de la Paz (que si se lo han dado a Al Gore o a Menahem Beguin -?-). Total, a mí el tío me cae bien y para que se le den a según qué persona…
¡Me cago en mi puñetera nación (que España me perdone)! ¿Pero esto cómo va a ser? Si yo lo más cerca que había estado de un piojo era cuando escuchaba la canción del anuncio “Filvit champú, Filvit mamá, porque más vale Filvit que tenerse que arrascar” (¡benditos ochentas!). Casi 30 años con el pelo impoluto (puesto que todo el mundo sabe que la caspa no cuenta, y si no que se lo digan a José Luis Moreno), y ahora me encuentro un día con más liendres que pelos, que es como si hubieran estado los 28 años esperando para aparecérseme las hijas de perra de golpe. Que con lo que me había encontrado se lo podría ver donado a Estados Unidos para que pacificaran Iraq.
¡Ay madre mía, qué desgracia! Encima me he tenido que poner un gorro que sería hortera hasta para Agatha Ruiz de la Prada y un gelcida tan fuerte que o mataba a los piojos y liendres o me fulminaba a mí. Y después a darse con la liendrinas durante hora y cuarto todas las noches para sacar hasta el último bicharraco. Que en los últimos días bichillos no sacaba, pero restos de piel sí que me llevaba por delante. Pero esto no puede acabar así, lo he decidido: me voy a rapar hasta el último pelo del ojete para que no encuentren cabida (ni cavidad) ni uno de esos malditos bichos.
Parece que no soy yo el único víctima de esta plaga. La infestación de chinches y berrinches parece que está afectando a más de una y de dos familias. Los apocalípticos dicen que es un castigo de dios (en minúscula, porque en vez de enviar grandes inundaciones te jode con pulgas y piojos), los otros apuntan a que es culpa de los inmigrantes (“que son unos guarros y no se lavan”) y yo digo que la culpa es de Bush, que nos va a estar dando por culo hasta el último día de su Presidencia.
Por cierto, lo de los inmigrantes me empieza a preocupar: si ya les empezamos a echar las culpas de los piojos, cuando la economía vaya mal (o peor) no sé qué nos vamos a inventar (que nos quitan el trabajo, que delinquen, etecé, etecé, etecé). ¡Manda cojones que seamos españoles! Nos olvidamos de que nosotros fuimos también un país de emigrantes, que íbamos a buscarnos la vida en otros países que nos dieran más oportunidades de las existentes en España, y parecemos obviar que el futuro de esta nación se basa en gran medida en los inmigrantes (hemos estado estancado en los 40 millones de habitantes más de una decena de años y han tenido que venir de fuera para darnos ese impulso). ¿Sin inmigrantes habrá pensiones a medio o largo plazo?
Bueno, pero nada, podemos utilizarlos de chivo expiatorio y acusarles de todos nuestros males. Así hizo un tío con un bigote ridículo, me parece que era alemán y el nombre no lo recuerdo bien (¡qué mala cabeza tenemos en España!). Creo que se llamaba el Furias…
Mañana inicia su andadura una temporada en la NBA de las que prometen. Los americanos son raros hasta para este tipo de cosas: ¿quién coño comienza una liga un martes?, ¿es que allí nadie trabaja salvo los jugadores de baloncesto?, ¡después dirán que hay crisis! Bueno, que divago, para los españoles éste puede ser uno de los mejores años: a los consagrados Gasol y Calderón, se suman dos jugadores ampliamente capacitados para triunfar en esta liga (Gasol, Marc y Fernández, Rudy). Que me perdonen los admiradores de Navarro, pero le faltaba un punto (más de mentalidad que de calidad) para explotar en la NBA.
Creo que los que seguimos esta liga con pasión (evidentemente, no con tanta desde la retirada de dios Jordan), nos preguntamos si el 2009 será el año en que los Lakers vuelvan a reinar y que, en consecuencia, un español logre por primera vez el anillo de campeón. La encuesta previa realizada entre los Managers de las distintas franquicias así lo demuestran. La recuperación de Bynum y con Pau jugando desde el principio parecen que han sido factores claves para conseguir la, a veces maldita, condición de favoritos. Desde luego, a Bryant este tipo de cosas le motivan y ésta como loco por ganar su primera liga sin Shaquille. Puede que sea su penúltimo reto tras ganar el MVP de la temporada anterior y la medalla de oro en los JJ.OO. (¿tendremos que aclararles a los árbitros FIBA el concepto de pasos para los próximos campeonatos?).
Al margen de los Lakers, los actuales campeones han perdido a un jugador secundario, Posey, pero de los que sirven para marcar las diferencias en momentos puntuales. Además, anticipo que los Celtics, tras la consecución del título el año anterior, no van a rendir al mismo nivel. Garnett y Allen son dos estrellas, pero no llegan a la categoría de los “Magic” Johnson, Larry Bird, Tim Duncan, Shaquille O´Neal… Megaestrellas que siempre querían más (no he mencionado a “Air” porque ése está solo en un pedestal). Estos dos jugadores están ya viejunos y pienso que han conseguido el campeonato cuando ya se pensaban que se iban a retirar sin el ansiado anillo, como les ocurrió a Stockton, Malone, Ewing o Barkley. Eso me hace dudar de la competitividad de Boston durante esta liga.
Otros equipos a tener en cuenta serían los Spurs, los Hornets y los Cavaliers. Los San Antonio tienen a un Duncan al que le empiezan a pesar los años y el argentino Ginobili, con sus lesiones, es una incógnita. Por su parte, los Hornets tienen un equipo tremendo, con un sensacional Chris Paul, el mejor base de la liga desde la retirada de Stockton (una combinación de técnica, fuerza y espectacularidad que jubilará a los entrañables Nash y Kidd). Puede que sea el gran rival de los Lakers en la conquista del Oeste americano. En cuanto a los Cavaliers, siempre se beneficiarán de una paupérrima Conferencia, tan lejana de aquella en la que competían Wikins, Bird, Barkley, Ewing, Thomas, Pippen… El Este es una colección de equipos de segunda categoría con loables excepciones (Boston, Detroit, Orlando, Cleveland y poco más, tal vez este año Philadelphia). Veremos si los refuerzos tan demandados por LeBron surten su efecto.
Las sorpresas de este año parece que van a ser los Portland de Rudy y Oden, los Clippers y los Philadelphia. Éstos tres equipos han hecho muy buena pretemporada, si bien en estos partidos las estrellas suelen jugar a menos del 50% de su capacidad. Atención a Portland, el año pasado fue un conjunto que acabó en buena forma y en 2008-2009 con la recuperación de Oden y la labor de Rudy se transforman en una formación muy a tener en cuenta.
Los Wizards, con el jugador de Lladró Arenas, y los Heat, de Wade, hay que valorarlos al alza. Los Suns y los Mavericks, a priori, van a la baja. A los dos primeros los años se le están echando encima, como a los Spurs (pero no cuentan con Duncan en sus filas; Nash y Nowitzki no están ni de lejos a ese nivel).
Con este panorama, si las lesiones respetan a los Lakers, el cuarteto integrado por Bryant, Gasol, Bynum y Odom es el más temible de la NBA, bastante más que el Big Three del año pasado de los Boston. Además, están picados y hambrientos, y eso sí que puede marcar la diferencia.
El martes se producirá el primer enfrentamiento entre españoles: de un lado, los Lakers de Gasol; de otro, los Portland de Rudy y Sergio. Evidentemente, jugando en el Staples Center el favorito no puede ser otro que el equipo angelino. De todas maneras, deberán andarse con cuidado Bryant y Gasol, los primeros partidos de liga, mientras los conjuntos van cogiendo el tono, son muy dado a las sorpresas.
La incógnita está en cómo va a afectar al rendimiento de Gasol la incorporación de Bynum. Teóricamente le debería favorecer, pues debería encontrar más espacios para anotar con más facilidad y atrapar más rechaces a media distancia, al no ser ya el pívot puro. Pero podría darse la circunstancia de que Bynum acabe por eclipsar a Gasol, no parece probable al menos esta temporada, pero no hay que infravalorar las dotes de ese monstruo de la naturaleza.
En el lado de los Portland, Rudy ha tenido la desgracia de caer en un equipo “gafe” para los españoles (Fernando Martín, Raúl López o Sergio Rodríguez nunca terminaron de cuajar). Además, Greg Oden, del que tanto se espera, y Brandon Roy, la que venía siendo la estrella del equipo, juegan en una posición similar. A su favor, Nate McMillan, el entrenador, tiene plena confianza en Rudy, ventaja con la que no contó ningún español hasta la fecha y podríamos ver a Rudy como mejor sexto hombre de la liga, el sustituto natural de Ginobili. Otro que parece haberse beneficiado de la llegada del crack del DKV es Sergio Rodríguez, que en esta pretemporada ha encontrado más minutos que de costumbre. La buena conexión que tiene con Rudy podrá hacer que crezca este año. ¿Podrá Rudy ganar el premio a Rookie del Año? Lo veo difícil, está en una formación con una competencia muy grande, aun así no dudo que estará entre los tres o cuatro mejores novatos a final del año.
Otro que puede dar la campanada es Marc Gasol. Él sí está en un equipo en el que va a disputar minutos. Mayo sí parece ser un firme candidato al galardón de Rookie del año, pero si Marc coge confianza y demuestra lo que sabe hacer, puede acabar ensombreciendo a uno de los hombres llamados a ser una de las estrellas de la liga. El partido de las estrellas con los novatos parece tenerlo casi asegurado. En su contra, Memphis, aparte de ser un equipo malo, tiene al que probablemente sea el peor entrenador de la liga, Marc Iavaroni. El ex de Unicaja demostró con creces su incapacidad el año pasado cuando sacrificó el bien del equipo, dando la prioridad a un juego que beneficiaba al “chupón” e irregular Rudy Gay en vez de centrar el conjunto sobre el valor seguro que era Pau Gasol. Por suerte, Gasol se fue a un verdadero equipo y huir de una afición que nadie sabe qué coño quería. Esa será la cruz de Marc, aunque yo creo que se va a ganar más el respeto, aunque sea del público, que su hermano. No tendrá tanta presión ni será cuestionado por todo.
Por último, y mención destacada, José Manuel Calderón. En Toronto todo el mundo lo sabía menos el entrenador o los directivos: el conjunto es mucho mejor cuando está Calderón en pista. T.J. Ford era poco menos que el cáncer del equipo, como quedó corroborado en los playoff. Por suerte, el intercambio Ford-O´Neal (Jermaine) sólo puede ser beneficioso para el equipo. Aunque Jermaine llegue lastrado por las lesiones, no cabe duda de que será un gran apoyo al jugador franquicia, Chris Bosch. Y Calderón, siendo titular indiscutible, podría ser el primer español en conseguir uno de los principales galardones individuales: el de máximo asistenciador de la liga. Chris Paul y Deron Williams serán sus rivales (Kidd y Nash están ya un poco pasados para optar a este premio, aunque nunca se sabe). ¡Ojito con Calderón y sus Raptors! Van a ser de los que den también mucha guerra.
Y alejándonos de terreno español, señalar que otro de los partidos de apertura es el que enfrenta a los Cavaliers, de LeBron, contra los Celtics, del Big Three, en Boston. Será una buena prueba tanto para unos como para otros. ¿Estarán los Cavaliers preparados para dar el salto de calidad y volver a ganar la Conferencia Este? ¿Seguirán igual de motivados los Boston tras la consecución del anillo la liga anterior? Uno de los mayores espectáculos del mundo está a punto de comenzar, y España sí que cuenta (no como en el G-20). ¡Tomen asiento!
¡Qué ganas tengo de que Obama llegue a la presidencia de los Estados Unidos! Después, lo hará mejor o peor; pero será refrescante tras ocho años con el peor presidente de la historia de los Estados Unidos. Cuando hasta los periódicos conservadores piden el voto para Obama, como el Washington Post o el Chicago Tribune, hay quienes no se dan por vencido y están dispuesto a todo con tal de evitar que ese hombre negro (o para los políticamente correctos, el afroamericano) llegue a la Casa Blanca.
La última es la de los dos niñatos colgados que pretendían asesinar a 88 negros, decapitar a 14 y, finalmente, matar al candidato demócrata. Un número simbólico para los supremacistas blancos (debe ser otra secta de tarados). Pondría las fotos de los dos gilipollas neonazis, pero como la vais a ver de todas maneras no quiero yo ser el que pronuncie los nombres de este par de hijos de perrilla. ¡Qué ganas tengo de que Obama llegue a la presidencia de los Estados Unidos!
Y eso que McCain, el de las patatas, no me cae mal; pero, cojones, tiene 72 años y por mucha fama de honrado que tenga y de héroe de guerra, viene de la cuerda de Bush, lastre difícil de sobrellevar: ¡podía haberse presentado ocho años antes y nos habríamos evitado disputas y mala hierba!. Y si a eso le sumamos que se ha puesto de vicepresidenta a la Villalobos de USA, Palin, apaga y vámonos. “¡Pues nada, con los restos atómicos utilicelo usted para hacerse unos pucheritos!”, ya me la imagino a la vicepresidenta en funciones en época de crisis. Por no decir que de aquí a nada la está vistiendo Agatha Ruiz de la Prada (que no me ha hecho nada esta mujer, pero últimamente me ha dado por criticar sus diseños). ¡Qué ganas tengo de que Obama llegue a la presidencia de los Estados Unidos!
¿Y si las encuestas se equivocan? ¿Y si es verdad que los sondeos que favorecen a los afroamericanos (negros) después no se plasman en el voto? ¿Y si McCain gana la batalla electoral? ¿Y si se atraganta con una patata y el gobierno de la nación más poderosa del planeta queda en manos de Sarah Palin? ¿Y si pretende aplicar remedios caseros a catástrofes globales? Lo repito nuevamente: ¡Qué ganas tengo de que Obama llegue a la presidencia de los Estados Unidos!
¡Cómo no me vista del barquero Caronte, no sé dónde coño va a estar la gracia de este día! Estoy pensando en estas pobres personas que llevan esperando todo un año para poder vestirse como realmente les gustaría ir todos los días y se van a quedar con la cara “planchá”, como los costaleros cuando llueve en la “madrugá”.
Que esa es otra cosa que no entiendo muy bien de esta fiesta. Cuando yo era niño, nadie celebraba “Halloween”. Además, ¿se puede saber qué puñetas celebramos en Halloween?, ¿el nacimiento del Anticristo?, ¿la excarcelación de Rodríguez Menéndez?, ¿la creación de Telecinco (que lleva premio). Y otra pregunta que me hago, ¿por qué esta fiesta tan made in USA les gusta tanto a la gente que el resto del año es más antiyankee del mundo? Es auténticamente de giliflautas: “sí, yo odio a los putos americanos capitalistas invasores del mundo occidental y destructores del oriental que impiden que pueda cagar bien por las mañanas…, pero estoy loco/a porque sea Halloween y salir disfrazado de monigote a la vía pública”. Es más incocoherente que Maradona (un tío que un cualquier parte del planeta sólo sería un pobre yonqui idiotizado, pero que en Argentina es dios… Ellos sabrán porqué).
Supongo que será el espíritu no sé si frikie o travestista u homosexual que todos llevamos dentro. 364 ó 365 días al año reprimiéndonos, y llega Halloween y ¡wooooow!… ¡Descoque!¡Ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande, ande que la noche es buena! Te echas a la calle vestido de vergüenza y te das cuenta de que vas incluso un poco soso. De repente, la noche parece el Carnaval de Cádiz, aunque, eso sí, todos vestidos de vampiros, frankensteins, demonios, diablesas y elementos-sin-nombre, con un jolgorio impresionante incluso antes de que la gente empiece a tomar sustancias intoxicantes.
En fin, lo he pensado mejor y esta noche me disfrazaré de un personaje auténticamente terrorífico, que no es el hombre del saco, y que hará las delicias de los amantes de esta celebración: George W. Bush… Seguro que no soy el único.
A falta de pocas horas para que empiecen las votaciones en los Estados Unidos. Yo quiero aportar mi granito de arena, para ayudar a solucionar las dudas que le puedan asaltar a los votantes en estas últimas horas. Todo lo que viene a continuación se resume en dos máximas: Primera, si no lo tienes claro, vota a Obama. Segunda, si no lo tienes claro pero te atrae más la opción McCain, quédate en tu casa (total, tienes el día libre, aprovéchalo para hacer otras cosas que requieren más tu atención).
Si con esto no he logrado convencerte, señalo a continuación 101 razones para votar por el candidato demócrata:
1. Seamos serios, el cargo con mayor responsabilidad del planeta lo tiene que ocupar una persona que cuente con experiencia, pero también con energía y con vigor. Una persona que esté en plenas facultades físicas y mentales. Obama tiene 47 años, McCain, 72. Está claro quién no cumple con ese requisito.
2. Obama es el candidato más carismático que ha habido en Estados Unidos desde Kennedy.
3. A los 72 años, un hombre normal se dedica a la familia, a escribir sus memorias o a viajar con el Imserso. Cualquier otra cosa puede ser símbolo de senilidad.
4. La elección de Sarah Palin como su candidata a la vicepresidencia podría denotar que está un poco caduco.
5. Todos los países democráticos quieren que gane Obama.
6. Bin Laden preferiría que ganara Bush, y si no, McCain.
7. Ahmadineyad quiere que la vencedora sea Palin.
8. Obama es afroamericano, como Michael Jordan. Los afroamericanos molan.
9. Y también es negro. En Málaga sería un solo largo, que sirve para mantenerte despierto.
10. La victoria de Obama devolvería a Estados Unidos gran parte del prestigio que ha perdido su país por culpa de Bush.
11. Si vence McCain, se extenderá la sensación en el mundo de que los americanos están chocheando.
12. El presidente de los Estados Unidos no puede tener el nombre de un paquete de patatas fritas.
13. La música que escucha Obama es mejor que la que escucha McCain.
14. Si le pasara algo a McCain, la persona con más poder del mundo sería Sarah Palin. Sería como darle un lanzallamas a un niño de cuatro años en medio de un centro comercial.
15. Obama acabara con el bulo de Mercadona.
16. Con McCain aumentará el spam de Viagra.
17. Obama es la razón por la que Michael Phelps ganó ocho medallas en Pekín.
18. Obama es más fácil de pronunciar en todos los idiomas que McCain.
19. Obama nació en Honolulú (Hawaii). Por allí se rueda Lost.
20. McCain nació en Coco Solo (en la zona del canal de Panamá). Por allí se graba Prison Break.
21. El candidato demócrata tiene familia en Kenia. Tiene hasta una familiar que es inmigrante ilegal. Todo eso le hace verdadero conocedor de la multiculturalidad de los Estados Unidos.
22. McCain fue héroe en la Guerra del Vietnam, y eso mola bastante, pero también sabemos que, desde Rambo a Apocalipsis Now, todos los héroes de Vietnam están “sonados”. Un tío que está regular de la olla no puede gobernar Estados Unidos.
23. Lewis Hamilton ha sido el primer afroamericano en ganar el Mundial de Fórmula 1. Ahora Obama tiene que ser el primer negro en llegar a la presidencia de USA.
24. ¿?
25. Obama ha sido el único capaz de derrotar a Hillary Clinton.
26. McCain no habría podido ni con la Lewinsky.
27. A McCain sólo le apoyan los farsantes como Joe “el fontanero”.
28. Bruce Springteen quiere que gane Obama.
29. Pedro J. Ramírez quiere que el vencedor sea McCain.
30. Esperanza Aguirre todavía no se ha enterado de que hay elecciones en los Estados Unidos.
31. Si vas por la calle pensando en Obama, te encuentras un billete en el suelo.
32. Si fueras pensando en McCain, pisarías una mierda de perro.
33. Si fueras pensando en Sarah Palin, es que eres un/a enfermo/a.
34. Jesucristo votaría a Obama, seguro.
35. Cuando McCain nació, en Alemania gobernaba el “Furias”, el tío del bigote hortera, que era muy cabrón, muy cabrón.
36. En Alemania mandaba el gran estadista Konrad Adenauer cuando Obama vino al mundo.
37. McCain vino al mundo un 29 de agosto, como Michael Jackson. No te puedes fiar de un tío que haya nacido en esa fecha.
38. Pocoyo vota por Obama.
39. La victoria de Obama es joder a los neonazis, ¡yuju!
40. El triunfo de McCain es jodernos al resto.
41. Si te pones a medianoche con una vela encendida, frente a un espejo, y pronuncia siete veces “Sarah Palin” te entra diarrea.
42. Si haces lo mismo, diciendo Barack Obama, duermes plácidamente.
43. El lobo de Caperucita Roja quiere que gane McCain.
44. McCain suspendía siempre las asignaturas de Economía hasta que empezó a copiarse de un chavalito empollón que tenía gafas.
45. El candidato a la vicepresidencia de Obama, Joe Biden, es senador por Delawere y ese estado mola mucho más que Alaska.
46. Alguien que viene de Alaska no puede tener ni puta idea de lo que pasa en el resto de los Estados Unidos. Por eso Palin, siempre está metiendo la pata.
47. Obama habla español. McCain, ni spanglish.
48. Obama sería amigo de Zapatero, el talante. McCain sería amigo de Aznar o “Ansar” (uno de los de la foto de “los tres tontos de las Azores”).
49. Shrek y Fiona quieren que gane el candidato demócrata.
50. Cuando McCain va a Nueva York, siempre hace mal tiempo.
51. La Casa Blanca se pintó de ese color para que contrastara con el color de piel de Obama, lo saben hasta los perros chicos que eso se hizo así ya con esa intención.
52. Las crisis son épocas de oportunidades. Oportunidad=Obama. McCain=Crisis*Crisis. Las matemáticas no fallan.
53. Si gana McCain veremos como se populariza la música country, ¡oh, noooooo!
54. Con la victoria de Obama, se apostará por el enriquecimiento y la diversidad musical.
55. Si vence McCain, nunca sabremos que pasó realmente con los personajes de Lost.
56. Y seguirá habiendo más temporadas de Prison Break.
57. Y de Heroes. ¡Aaaaaaaah!
58. En la política internacional también se puede emplear el diálogo. Este hecho es un gran misterio para los candidatos republicanos.
59. Obama no es ni socialista ni comunista, como nos pretenden señalar los republicanos. En verdad, en Norteamérica esos conceptos nunca se han llevado a la práctica por lo que es imposible que nadie lo sea.
60. McCain sólo va a favorecer a los ricos mientras pueda. Cuando la crisis le supera, que cada perro se lama su cipote.
61. Obama buscará restablecer el equilibrio de una economía en recesión buscando el interés común y general.
62. Si eso no ocurre, lo descambiamos.
63. El cambio climático que tanto despreocupa a Aznar, irá a peor con McCain.
64. Para Paris Hilton todos las noches serán Nochevieja, tanto con Obama como con McCain.
65. Obama es inspiración: una victoria suya supondría el resurgir en muchos ámbitos del arte y la cultura.
66. McCain es más de los mismo: más novelas de Dan Brown unas iguales a otros, de Danielle Steel y de Ana Rosa Quintana.
67. Si gana Obama, Christina Aguilera posará para Playboy.
68. Si el que gana es McCain, la que pose será Cher.
69. La elección de Palin por McCain, a estas alturas, es muy sospechosa.
70. Obama significa darle una patada en el culo a casi todo lo que Bush hizo.
71. Obama juega al baloncesto, y eso también mola mucho.
72. McCain juega a los trenecitos, que es más relajado y no mola tanto.
73. A Homer Simpson no le van a dejar votar por Obama. Cumple tú sus deseos.
74. Si gana el candidato demócrata, el índice de criminalidad bajará en Washington.
75. Si la victoria es del candidato republicano, aumentará el número de granjas y establos en la nación americana.
76. Si gana Obama, Microsoft sacará un sistema operativo que funcione.
77. La victoria de McCain significaría seguir con el Windows Vista o con algo peor (si es eso posible).
78. Claire Fisher (Six Feet Under) ha votado ya por Obama.
79. Si vence Obama y lo hiciera mal, siempre podrías comentar: “si ya lo decía yo…”.
80. Si el ganador es McCain y lo hace mal lo único que podrás decir: “si es que soy gilipollas…”.
81. McCain aprendió el Lado Oscuro de la Fuerza de la mano del Emperador.
82. Obama fue un súbdito leal de Obi-Wan Kenobi.
83. Obama te puede “hacer una oferta que no podrás rechazar”.
84. McCain simplemente puede suplicar tu voto.
85. McCain ha visto estallar una bomba nuclear.
86. Los amigos de Obama molan.
87. La gente de la que se rodea McCain son, en su mayoría, unos hijos de su madre.
88. Cuando vayas a votar sólo tienes dos candidatos, si eliges a McCain puede que cuando salgas de la cabina electoral te entren vómitos y mareos. Piensa bien la elección.
89. La persona que vote por Obama saldrá con el pecho henchido, con la seguridad que da el saber que se ha obrado correctamente.
90. A McCain lo maneja Chuck Norris.
91. McCain es gafe: la primera vez que fue a ver un partido de baloncesto, los Estados Unidos perdieron contra Puerto Rico.
92. El combinado olímpico de baloncesto estadounidense le vetó la visita a sus partidos y sí se lo permitió a Obama, gracias al cual lograron ganar el oro olímpico (pues Obama había confundido a los árbitros en lo concerniente a la reglamentación de los pasos). Así, con el apoyo de Obama, vencieron a España en la final.
93. Raúl empezó a marcar goles con el Real Madrid, tras una larga sequía, cuando se enteró de que Obama era el candidato de los demócratas.
94. Para que España ganara algo en fútbol, Obama ha tenido que ser candidato a la Casa Blanca. Si sale presidente, España gana la Copa del Mundo (¿no querréis que la gane Argentina, Italia o Brasil, que son unos cansinos?).
95. Un aeropuerto en Nueva York llamado Barack Obama sería un bonito nombre.
96. Que un negro sea presidente de los Estados Unidos es un gran paso para que un latino sea presidente americano.
97. Si Manhattan vota a Obama, todo el mundo a hacer lo mismo: es la referencia.
98. A todos los inmigrantes, ¿de verdad creéis que vais a estar mejor con McCain?
99. A todos los indecisos: a quien más quien menos le gusta subirse al carro del ganador de vez en cuando, así que no desperdicies esta oportunidad, vota a Obama y celebra la fiesta. Va a ser un día glorioso.
100. Obama puede ser uno de los tres mejores presidentes de la historia de los Estados Unidos.
101. McCain es amigo de George W. Bush.
Espero que no haya quedado ninguna duda. ¡Vota a Obama!
Quizás sea exagerar demasiado decir que estamos a punto de comenzar una nueva época. Lo que sí podemos asegurar es que nos despedimos de una funesta, maquiavélica y descorazonadora etapa que se inició con aquella tramposa victoria de Bush jr. en el estado de Florida en el año 2000.
Desde entonces, y con la excusa perfecta del 11-S, hemos visto vilipendiar a todo al que se haya opuesto a la política de los “arbustos”: desde instituciones internacionales, como la ONU, a presidentes, escritores o cualquiera que haya levantado la voz excesivamente.
Ahora sí, llevamos ocho años esperando, el bandido se va a ir, eso seguro. Y más convencido estoy de que con las arcas mucho más llenas que cuando llegó. Y también doy por sentado de que aquí a unos años, el haber estado usurpando el planeta durante casi una década les propiciará pingües beneficios a los “arbustos” y toda la cuadrilla de sinvergüenzas sin escrúpulos de los que estaban rodeados.
La participación masiva es la nota general de estas elecciones, evento al que Bush no ha estado invitado en ningún momento. Todos los americanos parecen querer expresar su opinión, y quien más quien menos quiere ver el cambio. El resto del mundo, también.
Mientras escribo esto, Obama, según los sondeos, parece haberse hecho con el estado-clave de Pennsylvania. La victoria está un poquito más cerca. Nunca antes un candidato a la presidencia de los Estados Unidos había levantado tanta expectación fuera de su país. Nunca antes los no-estadounidenses habíamos deseado con tanto fervor la victoria de uno de los contendientes en la campaña.
Esperanza, ni más ni menos, es lo que está en juego. Después, podrá salir mejor o peor, pero sólo Obama puede enviar a un mundo que se ha desgastado y envejecido y descorazonado y envilecido y embrutecido de manera colosal en los últimos ocho años ese mensaje de esperanza, de “Walk on, walk on, what you got they can´t steal it, no they can´t even feel it”, como apuntaban las notas del famoso grupo irlandés que se convirtieron en un himno tras el 11-S. Ese sentimiento refulge el 4-N de nuevo, aunque no sepamos por cuánto tiempo. A mí me durará, por lo menos, hasta que me despierte. Disfrutaré del momento, por si acaso.
Cuando fui a adquirir mis anteriores zapatos, encontré unos que mes gustaron mucho, pero desafortunadamente no había de mi talla. Así que, como consuelo, me decanté por unos zapatos sobrios, rudos, nada bonitos aunque muy prácticos. A mi novia no le entusiasmaron. A mí me eran útiles y, a fin de cuentas, en los primeros compases estaban respondiéndome bastante bien.
Al poco, la verdadera calidad del material con el que estaban fabricados mis zapatos sacaron a relucir una serie de inconvenientes. De repente, o tenía los pies completamente sudados o tenía rozaduras. Eso sin mencionar el poco menos que insoportable hedor que desprendían mis extremidades inferiores, capaces de intoxicar a todo el que estuviera cerca de mí.
Mi familia y mi novia me lo comentaban. Yo creo que me había acostumbrado de tal manera que casi consideraba que esa situación, a fin de cuentas, era lo normal. Cuando tenía la oportunidad de cambiar de zapatos, no sé si por pereza o por conservadurismo o por racanería, seguía con el mismo calzado, antiguo, obsoleto y dañino. Pero yo erre que erre, haciendo caso omiso a las calificaciones de “cateto” que escuchaba a mi alrededor.
Ahora, con el mal tiempo, las imperfecciones inherentes a esos zapatos se multiplicaron, ya no sólo era el peste a pie, o el sudor, o las heridas, ahora también contaba con unos prominentes boquetes por el que en las noches húmedas me calo y en los días de lluvias me empapo. Mi salud se resiente y mi prolongado resfriado se convierte en eterno. Para todo el mundo que estaba alrededor parece que era evidente que tenía que cambiar de zapatos menos para mí. Me he tenido que ver poco menos que en la cuerda floja para hacerme con un calzado nuevo, mejor.
Ayer, 5-N, estrené mis zapatitos nuevos. Estos no son rudos, son superelegantes y muy cómodos. Son de piel. Son negros. Ahora me parece mentira que haya podido soportar durante tanto tiempo aquella mierda de calzado. Las comparaciones siempre son odiosas y más sin perspectivas, pero eso no quita que fuera feliz en mi primer día con zapatitos nuevos. Tienen buena pinta, a ver si están a la altura de las expectativas.
¡Qué fácil me es identificarme con los ciudadanos de Estados Unidos!
Con mi «inglés de combate» trato de preguntarle al dependiente cuál es el precio de una bebida que nunca he visto en España; afortunadamente, el tendero habla español y me puede aclarar todas mis dudas.
Al cabo de unos días puedo comprobar que no fue tanta mi suerte, Manhattan tiene una población latina muy importante. En este crisol de culturas, y de comida de «tomar y llevar», me llama mucho la atención que no haya blancos vendiendo en las tiendas. Bueno, sí los hay, pero en las de marcas muy conocidas de la Quinta Avenida o Times Square. En las periferias, latinos, negros, indios, chinos…, son casi siempre los mercaderes.
A los blancos parece que es más fácil encontrarlos saliendo de los rascacielos con sus chaquetas, corbatas o vestidos en pleno mes de agosto. Incluso ellos, a la hora de comer, compran hot dogs en alguno de los cientos de puestos ambulantes que se distribuyen por la Gran Manzana.
El otro día mi amigo Eduardo Teddy Bautista, honorífico y honorable presidente del Consejo de Dirección General de la Sociedad General de Autores y Editores (en cristiano, nuestra SGAE, que se pronuncia “esgaaaae”) soltó las siguientes declaraciones: “El canon es agua pasada, no hay quien lo arregle, se paga y ya está, y al que no le guste que se aguante” (http://www.elpais.com/articulo/cultura/Teddy/Bautista/canon/agua/pasada/paga/elpepucul/20081104elpepucul_5/Tes). Y se quedó tan pancho. Yo me lo guiso, yo me lo como.
Ahora, su nueva cruzada es la piratería en Internet, que tan mal y tanto está jodiendo a los artistas, que apenas pueden salir de la inmundicia económica por culpa de los miserables que nos “bajamos” cosas de Internet (oh!! mea culpa). Perdóname, Teddy, por no gastarme 18 euros en un cd de música, para que me guste una canción y descargármela de la mula: soy un perro, un misérrimo. Es que somos una panda de cabrones que queremos nada más que jorobar a gente que no llega a fin de mes: ¡¡pobres bisbales, alejandros y julios iglesias, que por culpa de los hioputas hispanos que se descargan música de Internet apenas si tienen para mantener sus lujosas y suntuosas mansiones de Miami, mientras que el resto, que somos una panda de sinvergüenzas, vivimos ahogados en créditos interminables con los bancos y los gastos de la vida cotidiana!! ¡¡Se nos debería caer la cara al suelo!! ¡¡Cómo osamos intentar comer o echarle gasolina al coche en vez de ir al Carrefour a comprar películas y cds musicales para mantener el nivel de vida de peña que hace tanto por nosotros (a mí el otro día me llamó un conocido cantante, que no diré su nombre para respetar su intimidad, ofreciéndose a pagarme la letra del coche, ¡fíjate tú, eeeh!)!!.
Y ese pobre Teddy que habla del canon como si fuera lo más normal del mundo, y omite el perjuicio que le está causando el fraude al comercio y al destinatario final. Pongamos un ejemplo real, una empresa le cuesta una tarrina de dvds X, a esa cifra tiene que sumarle el dinero que quiere ganarle, ya sea un 5, un 15, un 30 ó un 40%, en fin, lo que sea. Pero resulta que a ese precio de X, que mi amigo Teddy, aprovechándose de las circunstancias en que llegó Zapatero al Gobierno, y casi como un peaje, le sacó el canon digital (ese que es “agua pasada”), el comercio le tiene que sumar 3X, o sea, si al negocio la tarrina le cuesta 5 euros, la SGAE se tiene que llevar 15 euros. Es decir, ya andamos por los 20 euros por la puta tarrina. A eso, lógicamente el negocio le tiene que sumar una cantidad, pues no trabaja por amor al arte, como tampoco lo hace la esgaaaae. O sea que el producto final acaba costando 22 ó 23 euros. Ahora, eso sí, yo me dedico al diseño gráfico y para guardar mis putos trabajos le tengo que pagar a la banda de mi amigo Teddy 15 euros. Lógicamente, pienso: “que les jodan, el canon que lo pague rita”, y me voy a comprar dvds Verbatim a los chinos o a cualquiera de las tiendas que sé que piensan igual que yo y me los compro por la mitad del precio. Lo más gracioso es que el que no paga el canon y te lo ofrece a ti a un precio que consideras razonable se lleva mucho más beneficio que el que te lo intenta cobrar a 22 euros y piensas que te está tratando de robar.
Eso, lógicamente, perjudica a una importante parte del sector comercial, pero eso, precisamente, es lo que a mí querido Teddy Bautista parece que le trae por culo. A fin de cuentas son sólo daños colaterales. Y yo me pregunto, aparte de que la presunción de inocencia de la que tanto hacemos gala en los países democráticos nos la pasamos por el forro y todo el que compra dvds, cds, discos duros, móviles, es para piratearse los discos de Ramoncín, lo que me inquieta, quería decir, ¿no es un fraude que una organización basándose en no sé qué excusa le imponga a todo un sector un canon draconiano que acabe dañando no sólo la economía, sino también la imagen de dicho sector? Es decir, pagan religiosamente a los inquisidores y, encima, para el público también gozan de mala imagen (paliada porque se sabe que tiene todavía peor imagen la organización que está detrás con la hucha). ¿Acaso es razonable que si un producto cuesta un euro, la esgaaaae se lleve tres ó cuatro? Una cosa es decir que hay que establecer un canon por tal y cual, lo cual se puede llegar a entender… Y otra muy distinta es utilizar el canon en plan boom inmobiliario: como la ley me lo permite, voy a dar el puto pelotazo y, básicamente, sin hacer nada que no estuviera haciendo antes voy a multiplicar mis intereses a base de perjudicar a cientos de miles de persona, que es lo que realmente está haciendo la SGAE en la actualidad.
De momento, a los discos duros todavía le meten poco. Como ya mismo el dvd no se usará y se dará mayor empleo a las unidades externas, entonces seguro que el halcón Teddy y sus secuaces se las ingenian para lograr que el porcentaje destinado a la SGAE se también bastante más sustancioso. Eso sí, después de todos los que hay asociados a la SGAE resulta que los que le ven el beneficio son los de siempre, porque los pequeños editores y grupos, básicamente, van a seguir comiéndose los mocos. Y encima, el tío Teddy les quiere hacer la puñeta ahora que habían encontrado en los P2P un modo de dar salida a sus trabajos y de hacerse un pequeño hueco en el mundillo: es la democracia de la mula, aunque el señor Bautista trate de sacrificar al burro.
El señor Ford puede estar contento. En una ciudad en la que hay más taxis que personas, la mayoría son de su marca. El modelo estándar, con su clásico amarillo, inunda las calles de Manhattan en una marea que no cesa nunca.
El taxi más típico es uno que en España no he visto nunca. Es muy grande, con un amplio maletero, preparado para satisfacer las necesidades de los millones de turistas que pasan por la isla.
El taxista que se encarga de desempeñar el trabajo que le correspondería a F. se llama Duchard. Nació en Santo Domingo, pero lleva muchos años navegando por las calles de la Gran Manzana. Nos cuenta que trabaja 64 horas semanales. Diez horas al día, salvo el martes (día de descanso), en el que sólo curra cuatro horas. (Ríete de la jornada de 35 horas).
Duchard es un tío simpático, agradable, que al enterarse de que somos españoles nos comenta que su padre siempre señala con orgullo que él (su padre, porque Duchard de español, ni «papa») habla «castellano», no «español». Sonríe con la anécdota, que cobra bastante sentido cuando llevas unos días sobreviviendo en Manhattan.
La marea amarilla sólo se ve interrumpida, ocasionalmente, por enormes limusinas (preferentemente negras), coches de marca que no conozco (ni un opel, ni un citroën, ni un seat, apenas un audi…), y los autobuses preparados y acondicionados para los visitantes (eso sí, más te vale hablar inglés, porque aquí no se estila otro idioma).
Sin trabajar en un hotel o en algo relacionado con la restauración, me ha dado últimamente por currar los domingos. Esto último es un decir, no lo de laborar el día festivo, sino lo de que haya sido por mi capricho. Cinco días esperando a que llegue el fin de semana y te das cuenta de que tienes que emplear parte del tiempo “libre” de los sábados y domingos para ponerte al día.
Lo peor es que esto no tiene visos de cambiar, porque me he hecho autónomo, que no tiene nada que ver con la independencia ni con Ibarretxe, más bien relación con el hecho de bregar como un hijoputa para ganar un sueldo que está más cercano a lo ridículo que otra cosa. Igual un día hasta metes un pelotazo y todo, pero lo más probable es que ganes como un trabajador por cuenta ajena y, eso sí, pagues como un empresario. Lo peor de cada parte sumado en una fórmula para atarearse y seguir adelante.
Y mejor no me quejo, que a fin de cuentas yo he llegado en la “edad de oro del autónomo”: descuentos a los menores de 30 años, bajas por enfermedad, jubilación (estas dos últimas ventajas en términos exigüos, pero menos da un pedrolo) y, si te sumas a alguna asociación, la posibilidad de comprarte un BMW por 18.000 euros… Cuando me lo contaron, no sabía si echarme a reír o llorar: ¿No sé si me va a dar para pagar el autónomo, el I.R.P.F., el IVA y la letra del coche que tengo actualmente, y ya quieren que me meta, en plan gilipollas, en un BMW?
No, gracias, mejor sigo en el C3, que es un coche que me da la posibilidad de continuar llorando, que como dice mi amigo Ádel, una vez que te compras un BMW, ya no puedes lamentarte por cuestiones monetarias… y yo tengo intención de gemir durante mucho tiempo.
calle neoyorquina vista desde el Empire State, en plan King Kong
He tardado varias jornadas en darme cuenta, pero en la mayor parte de Manhattan las vías son unidireccionales: los coches, o mejor dicho, el transporte público, transita por carreteras de un único sentido.
Parece muy acorde al carácter neoyorquino: cada cosa a su tiempo y siempre en la misma dirección…
Puesto 58 entre los cantantes, según la Rolling... ¡¡Muy mal Rolling Stone!!
Dentro de que tiene sus defectos, como todo, desde hace bastante tiempo me gusta seguir la Rolling Stone (www. rollingtone.com); me refiero a la versión americana y no a la edición light española (la Coca-Cola de toda la vida, por favor).
Pues en una de estas ocurrencias que tienen de vez en cuando de hacer ránkings, que a los estadounidenses les mola cantidad eso de hacer clasificaciones y estadística, tanto objetivas como de dudoso criterio, ahora han sacado a la luz una lista con los 100 cantantes más grandes de la Historia (http://www.rollingstone.com/news/coverstory/24161972). Anteriormente nos habían ofrecido sus famosas y controvertidas listas de los mejores álbumes, mejores canciones, mejores grupos y mejores guitarristas. Salvo en el último apartado, en los otros tres hubo bastante polémica por el gusto de la revista de Jan Wenner de encabezar todas sus clasificaciones por peña que desarrollaron su carrera antes de los ochenta, por su omisión de cualquier grupo o cantante que no componga en inglés y por la “discriminación” de según qué tipo de música.
Aun así, suelen ser listados dignos de ojear, en los que puedes encontrar artículos interesantes sobre gente que ha hecho bastante por la música moderna (para bien o para mal) y escrito por artistas, lo cual le da un valor añadido al punto de vista, pues si la opinión te la está dando Robert Plant, Billie Joel, Alicia Keys o Iggy Pop, como mínimo, un respeto se merece.
En esta ocasión, como no podía ser menos, los cabezas son los “viejunos”, cantantes nacidos en los años treinta, principalmente, muchos de ellos ya fallecidos. En cabeza, Aretha Franklin, pero la sorpresa es cuando te encuentras a gente como John Lennon en el quinto puesto o Bob Dylan en el séptimo, y entre los dos esa voz excepcional que fue Marvin Gaye. ¿Qué criterio han seguido para cometer tal atropello? Ni zorra, supongo que habrán valorado mucho también la capacidad como compositor o la creatividad o la innovación, porque si no es de esa manera, el listado carece de sentido alguno, y se convierte en poco menos que en las preferencias del editor de la revista, Jann Wenner.
En los comentarios que van dejando los lectores, como era de esperar, ya están lloviendo las críticas.
Por cierto, si buscáis a alguien joven, lo lleváis de culo: mi delicisiosa Christina Aguilera, en el puesto 58, es la primera de las artistas (o artistos) nacidos después del 70. Por esa razón, he colocado una foto de esta monumental belleza. (Además, las de Aretha Franklin o John Lennon están en blanco y negro). ¡Va por ti, Musa!
Washington Square, uno de los lugares en los que adquirir merchandising del próximo presidente de los Estados Unidos
Conforme a lo que comentaba en el anterior capítulo, la política no parece sustraerse a la unidireccionalidad: en la isla todo el mundo es Demócrata.
En cualquier tienda del Soho, en los puestos ambulantes, en cualquier lugar en el que no se tenga la obligación de «ser políticamente correcto» (lo que significa que Tiffany no entra dentro de esta categoría), Obama es el ídolo, la nueva esperanza… Es una especie de mezcla entre el «Che» Guevara y Luther King. Y eso se nota en ropa, banderolas, chapas, etc.
Por su parte, encontrar una camiseta de Bush es como obrar el milagro de los panes y los peces (o el del recuento de votos de Florida). ¡Ah, no! Se me olvidaba: el otro día pude ver en una tienda de souvenirs una con las imágenes de Bush padre y Bush junior. A cada cual le correspondía un lema: al papá, dumb; al hijo de su padre, dumber.
He de reconocer que me admira la gente que tiene la capacidad de echarse a la cama y quedarse profundamente dormido en unos pocos minutos. Yo, que pertenezco a la “raza” de los insomnes, no puedo dejar de escuchar o ver con envidia el citado fenómeno. Tú te preguntas el porqué de esta curiosa habilidad que poseen ciertos seres humanos, pero supongo que es una virtud como otra cualquiera: hay gente que sabe jugar al fútbol (que en el siglo XII igual no te servía para nada, pero que actualmente te puede ayudar a codearte de igual a igual con los gobernantes del mundo -?-), otra peña tiene la capacidad para cantar, otros para criticar… y éstos, pues tienen sus dotes en la cama, en el sofá o donde sea, serían algo así como nachos vidales o celias blancos de la somnolencia.
Tú, mientras tanto, te devanas los sesos para ver cómo conseguir quedarte k.o. y no tener que enfrentarte a tus demonios por las noches. Creo que esto marca una diferencia fundamental entre los seres humanos: ni sexo, ni raza, ni religión… Todo eso, una mieeeeeerdaaaa en comparación con la distinción entre los que consiguen dormir fácilmente y los que no. La peña que duerme bien es más feliz: no se ahogan en vasos de agua y por las noches, con su desconexión automática, reinician su sistema, tal cual ordenador que tiene integrado el sistema Leopard. Evidentemente, todo funciona más o menos bien, al tocar las teclas todo va fino. En fin, una maravilla…
Los otros seríamos la puta versión de Windows Vista de nuestro amigo Gates, siguiendo con el símil informático: no hay quién lo entienda, se cuelga, entra en bucle, no encuentra las cosas, hasta las funciones más estúpidas son complicadas de realizar y estamos llenos de dudas (“que sí, coño, que quiero borrar el archivo de los cojones, ¿no te lo he dicho ya treinta veces antes?”).
La única ventaja de los noctámbulos es que como estamos acostumbrado a vivir en una especie de inmundicia mental nocturna, al final casi ni se nota; como el Windows Vista, das por sentado que es un mojón y tiras “palante”. Además, los problemas a lo mejor llevan tiempo, pero son más fáciles de solucionar. Los que duermen bien, por otro lado, les ocurre exactemente igual que a los Apple, que irán todo lo fino que quieran, pero el día que falla van de culo y se nota, y más si encima el servicio técnico es una auténtica vergüenza como ocurre en Málaga con Benotac y Golden Mac (bam bam, Lucky Luke). El arreglo es caro y el proceso más largo (y exasperante) todavía.
De todas maneras, mejor ser un Leopard que un Vista. Por eso, para mí últimamente la mejor hora del día es justa después de comer: me meto en la cama reventado por haberme acostado tarde, levantado temprano y currado sin parar durante cinco horas, y por unos instantes me siento como el sistema operativo de Apple, finústico, finústico (será que tengo 32 gigas de ram en ese momento, que así se rumorea que sí va bien el Vista). Me tumbo con la manta por encima, el Ipod encendido, escuchando un surtido (ya que se acerca la Navidad) que va de los Rolling a Damian Rice y me quedó frito, más o menos, fácilmente. El sueño misterioso acabará en hora y media cuando suene el despertador y tenga que volver para echar otras cuatro, cinco, seis… ¡catorce! horas. ¡Qué bonito fue mientras duró! Y es que, como dijo Calderón, “la vida es sueño”.
(“la paz sea sobre vosotros”, tiempos mejores vendrán pronto)
En la isla más multiétnica que entre en tu imaginación, sorprende hasta cierto punto la prácticamente inexistencia de comunidad árabe. En una semana, solamente hemos visto a dos personas que pudiéramos identificar como pertenecientes a esta etnia (y una, con dudas).
No sé si esto estaba ya así antes del 11-S o si, después de los atentados, prácticamente se ha convertido en un imposible el viajar desde un país islámico a Nueva York.
Por otro lado, pudiera ser que la comunidad islámica se retirara semivoluntariamente ante las miradas acusadoras del resto del mundo. Una de las cosas más humillantes para una persona inocente es que la prejuzguen por su raza o por su lugar de nacimiento. En esas condiciones, han tenido que ser unos años duros para los árabes por estas tierras.
La visión de los neoyorquinos, lógicamente, puede ser otra: tu vida es tu vida, y en una situación de pánico, tu instinto de supervivencia te puede llevar a unos límites insospechados de racismo. Si, además, ese miedo es convenientemente amplificado y manipulado por gobierno (y medios de comunicación); durante un tiempo, los tolerantes neoyorquinos habrán tenido que mostrar cierto recelo ante unas personas fácilmente reconocibles por sus rasgos y su color de piel.
Por cierto, la mayoría de los árabes de los atentados procedían de un único país, el más corrupto e intolerante, pero al que nunca el gobierno norteamericano ha incluido en su famoso «eje del mal». Que el crudo siga fluyendo, pero sin moros en la costa.
Otra de las series más esperadas por el mundo frikie, nuestro querido, irreverente y repetitivo doctor House está de vuelta. Por fin, traducido al español, que es verdaderamente como tiene gracia. Esta cuarta temporada se inicia con el alejamiento de su fiel sombra el doctor Watson, quiero decir Wilson… Un nuevo giro en la historia, pues pone a House en la tesitura de buscar alguien de su nivel para discutir, ridiculizar y vejar al resto de la existencia humana.
Ya os podéis imaginar que el capítulo en sí, es como siempre: enfermo/a de algo desconocido y misterioso, diagnóstico con palabras a cada cual más complicada (ya parece que no mencionan el lupus, este año puede ser la esclorosis múltiple la estrella), no aciertan a la primera, el paciente parece que mejora, pero recae y lo vuelven a tener puteado/a y, al final, House mientras ignora a la persona que le está hablando vislumbra claramente el problema en cuestión y salva la vida a la paciente/o. Todo ello en medio de continuas humillaciones a sus subordinados y superiores, como tiene que ser. ¡Menudo personaje!
Aparte de que la trama está más trallada que las del CSI, la desaparición de su único “amigo” va a poner a House en la tesitura de tener que buscar un nuevo “amigo” al que poder putear y gorronear. En el segundo episodio, aparecerá un personaje brutal, detective privado con conocimiento de todo y que tiene la voz de El príncipe de Bel-Air, que puede ser el recurso de esta temporada. El susodicho tiene la virtud de ser el único de los protagonistas de la serie, quitando un poco a Foreman, que no es manipulado a su antojo por el carismático doctor.
Diagnóstico: resfriado crónico… Esto no se cura. Habrá que ver si la serie evoluciona favorablemente.
Miles de personas se acumulan en pocos metros cuadrados. Cientos de ellas, cámara en mano. La primera vez que estás aquí notas cómo se te acelera el corazón y una sensación de vértigo se expande por tu mente. En un instante, tus sentidos parecen abrumados, colapsados, por el despliegue de luces, pancartas, colores e imágenes: sí, es Times Square.
Si Nueva York es el centro del mundo (al menos del Occidental), Times Square es su corazón.
Inmensas pantallas a derecha e izquierda, donde se suceden los anuncios de las marcas más punteras (Coca-Cola tiene su lugar destacado y permanente). Aquí es donde viene la gente en fin de año. Y también en este lugar podemos ver el Hard Rock Cafe, el Planet Hollywood, el McDonald´s, la Virgin Store, el Bubba Gump (no es broma, existe), el estudio de la cadena ABC, la MTV Store, etecé, etecé, etecé.
Interconectado con Broadway, y sus decenas de espectáculos, se trata de un espacio con el que nada aguanta comparación. Por la noche, cuando las luces se multiplican, este universo brilla como si fuera una constelación propia. Aquí todo parece mágico, desde los inmensos carteles en los que se anuncian los próximos estrenos de cine o teatro hasta el modesto cartel del drogadicto que señala: «Necesito dinero para cerveza, alcohol, mujeres y drogas; al menos, soy honesto y no te estoy asaltando con navaja». Contra esto, poco tenía que hacer el socialismo soviético. ¡Chúpate esa, Lenin!
Cada hora las puertecitas laterales se abren y aparecen unas figuritas como en un reloj de cuco
Sí, lo siento, lo confieso, me gustan los Beatles. Los culturetas pensarán que eso mola. Los modernos que eso está desfasado, pero yo no me refiero a la música, sino más bien al concepto del cuarteto de Liverpool. Ahora que Sir Paul McCartney (sí, el que fumaba maría en el Palacio de Buckingham sin invitar a Chabeli II) ha confesado que van a sacar una “canción” inédita, tema mítico para los idólatras de la banda Carnival of Light, en el que durante 14 minutos hacen el soplapollas y que, seguramente, si sale a la luz todo el mundo, empezando por la Rolling Stone, calificará como “maravilla”, “prodigio”, “obra maestra”, etecé, etecé, etecé, salvo los más fashions, que dirán que es una aberración y una mierda (o boñiga o mojón o sorullo). Yo, por mi parte, habiendo escuchado los comentarios de McCartney me decanto que va a ser una obra auténticamente meritoria de estar en todos los Guggenheim del mundo… No te digo “ná” y te lo digo “tó”.
Pero a lo que iba, que a mí de The Beatles lo que me gusta es toda la parafernalia que conllevan. Por ejemplo, inventarse un grupo paralelo y sacar un disco con múltiples personalidades históricas (en la que, por supuesto, estaban ellos por duplicados). Aparte del Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band, el grupo tiene el mérito de que prácticamente todos sus álbumes están considerados de “culto”, inclusive el para mí insoportable Revolver… Sobre gustos… O el hecho de que tanto Lennon como McCartney estén en posiciones de cabeza entre los mejores cantantes de la historia, según la Rolling (????). Por no decir sobre sus comentarios de “somos más famosos que Jesucristo” o el hecho de que Lennon fuera asesinado por un fan que quería pasar a la historia (mejor, con letras minúsculas). Ni que decir tiene que por su culpa Abbey Road es una de las calles del mundo en que más insultos puedes aprender. Y que Ringo todavía seguirá contestando las cartas a sus fans, aunque haya pedido públicamente que le dejen de escribir (me parece que iba por marzo del 68). Con respecto al pobre Harrison, le perdonaremos que escribiera ese puro llamado Within You Without You (no confundir con la fabulosa canción de U2), pues mi primer contacto con ellos fue su Got My Mind Set On You (para una vez que el pobre George logra un número uno en solitario, resulta que es una versión de una canción del año de la castaña)…
Pero, sobre todo, y muy por encima de todas estas nimiedades, a mí lo que realmente me fascina de The Beatles fue el corte de pelo característicos de sus componentes (el de la cabeza, me refiero). Es decir, hay que ser muy grande para ir peinado de esa manera y triunfar, muy pero que muy grandes… Con ese flequillo que ofende a la vista y que volvía locas a las adolescentes (y a sus madres y a algunas de sus abuelas). Fíjate tú si he llegado a ser beatlemaníaco, que llevó ya más de medio año sin pasar por la peluquería. Mi “peinado” es inclusive más horrible que él que ninguno de ellos llegó a soñar. Eso sí, todo el posible éxito de ese look lo fundieron ellos: aunque el gorila se vista de seda…
Existe en Manhattan una «plaga» con los colores de la bandera de España. La diferencia estriba en que el color de la camiseta (roja o amarilla) distingue los pertenecientes a una u otra compañía: son los comerciales de las líneas turísticas de autobuses. Casi siempre, se trata de una persona de raza negra, principalmente varones, y tienen sus puntos de batalla en torno a los monumentos de la ciudad. Los rojos pertenecen a Gray Line. Los amarillos a Sightseeing New York (posteriormente, descubriríamos una tercera compañía que iba de naranja).
Si es la primera vez que visitas esta isla, será prácticamente imposible que te sustraigas a sus artes. A nosotros nos ganó el colega en cuanto se puso a hablar en español. ¡Ay, amigo, el idioma obra milagros!
Por un módico precio, puedes estar dando vueltas por Manhattan y Brooklyn durante 48 horas; además de visitar algunos de los puntos más turísticos, por ejemplo, el Empire State Building.
El truco está en que en dos días es poco probable que puedas hacer ni la mitad de los recorridos. En el mapa parece pequeña, pero Manhattan para este tipo de trayectos es un mundo. Tendrías que estar todo el día en el autobús para lograrlo.
A nosotros, que la Diosa Fortuna nos mira con agrado; mientras hacíamos el viaje por la parte sur de la isla, nos cayó un chaparrón considerable. Al principio, todo eran jajas y jijis. Anécdota para recordar.
Cuando llevas media hora calándote hasta los huesos, ya no tiene ni puta gracia. Los temblores y las manos arrugadas indican que el chiste se está haciendo demasiado largo. Los relámpagos, que iluminan el cielo con estruendo, te recuerdan que estás en la parte superior de un automóvil en movimiento y que lo más parecido a un pararrayos eres tú. Si a todo esto le añades el ridículo e incómodo chubasquero de plástico que te han facilitado para «evitar» que te empapes, ya directamente te entran ganas de volverte para tu país de origen.
Ocho horas de avión para acabar en lo alto de un autobús vestido de condón paseándote por las calles de la Gran Manzana no es cosa de broma…, aunque tenga su punto.
Casi se me había olvidado, y si no fuera porque me ha tocado esperar para realizar una gestión, hubiera seguido en mi inopia: pues sí, el deporte, además de verlo por el televisor o Internet, tiene también una faceta activa (excluimos el sexo, para quien lo tiene, y la masturbación para el resto, como actividad deporte). O sea que en vez de ver jugar a Nadal, puedes practicar tenis, por ejemplo. En vez de ver cómo Gasol va a más, podrías unirte con un grupo de colega y hacerte unas canastas o, el más práctico, si quieres emular al Real Madrid, en lugar de verlos haciendo el ridículo por la tele, puedes quedar con tus amigos para ser vosotros los motivos de irrisión.
Y de todo esto me he dado cuenta porque estaba en Decathlon esperando a que el muchacho me pasara un presupuesto. Me ha dejado allí solo, en la sección de deportes colectivos y he empezado a husmear: balones de voley o rugby, sticks de hockey… Y al ver a los críos dando bandazos, ha sido como una luz: ¡Coño, que puedo practicar deporte!
Aunque creo que ha suscitado más interés cuando el dependiente me ha comentado que el dueño del Decathlon también es el amo y señor de ese chiringo llamado Leroy Merlin. ¡Ahora es cuando verdaderamente el deporte me empieza a interesar! Como operación de marketing, el colego es digno de admirar: el deporte ha sido la excusa perfecta para montar una tienda de ropa a la que acercarse con la familia. Las secciones que más espacio ocupan son en invierno ¡Montaña! y en verano ¡Surf! Yo también me he quedado con la cara desencajada, pero, según me explicaba mi interlocutor, era una forma de enlazar la ropa con el deporte. En la práctica apenas hay cuatro productos que sean exclusivos de “Montaña” (o de “Surf”), pero el resto está copado con ropa de invierno de estilo deportivo, un poquito informal, a un precio razonable. Y además, al contrario de lo que ocurre en un Zara, en un H&M o en una tienda Benetton, los pequeños no están dando la tabarra con el clásico “¿cuándo nos vamos?”. Allí, “sueltan” a los críos, que se ponen a jugar con las diferentes pelotas, mientras que los padres están realizando las compras con un poquito de más tranquilidad… ¡Muy bien pensado, sr. Leroy Merlin! ¡Es usted un mago (chiste fácil)!
Los dos espacios cerquitas y, así, de camino que vas a comprarte tus herramientas para hacer la estantería que viste en Bricomanía, te acercas y pillas unos buenos chaquetones, mientras tus críos están dando la tabarra con las pelotitas al pobre encargado de la sección de “Deportes Colectivos”.
Yo ya he captado el concepto, pero el deporte aunque sea sano, divertido y barato, requiere la reunión de otros compañeros que también quieran (y puedan) practicarlo a la misma hora y en el mismo lugar. Eso puede ser prácticamente imposible. Lo que si es más factible es la aplicación del concepto del sr. Merlin a mi planificado gran centro de ocio.
Mi espacio se compondrá de diversas secciones que se caracterizarán por su sinergia y complementariedad. Asimismo, todos los locales estarán cercanos para facilitar las diversas facetas del entretenimiento nocturno, que va a ser mi objetivo. Por un lado, habrá una zona de locales para jóvenes (principalmente, de entre 22 y 32 años): música, alcohol, cajas de preservativos… Por otro lado, un poquito más lejos estará una zona más adulta, con otro tipo de música, de ambiente y de bebidas. Junto a estas dos zonas, habrá un pequeño hotel, algo discreto, que serán habitaciones que se alquilarán por horas (con dos condones de regalo). Todo muy limpio y muy higiénico. Así los que pillen cacho, no tendrán que irse al coche, ni al servicio, sino que podrán acceder a una habitación, que es mucho más íntimo y que les permitirá desfogarse de la manera que mejor les plazca (habrá un servicio de juguetes eróticos desechables de un solo uso). Por otro lado, y separado por una pequeña valla, habrá ya un negocio más amplio, que sólo abrirá a partir de las cuatro de la mañana. Con cuatro o cinco espacios (me lo tengo que pensar bien todavía), separados entre sí, y en el que se ofrecerán servicios eróticos festivos: strippers, bebidas a precios de infarto y demás… Con posibilidad de “polvo” previo pago. Todo así muy señorial, de muy buen gusto. Con secciones hetero y homo tanto para hombres como para mujeres (pienso también en hacer una parte más discreta, destinado a los swinger, aunque tengo que estudiar su ubicación). Por último, habrá una serie de taxistas (hombres y mujeres) que en realidad no lo serán, sino que harán el papel del amigo o la amiga del “fiestero” o “fiestera” por si tiene que llegar a casa y dar explicaciones: “señora, se ha pasado con la bebida, pero se ha portado bien toda la noche… ¡Adiós, Antonio!” o “señor, soy Lucía, la amiga de María; lleva con nosotros toda la noche y se ha encontrado algo indispuesta… Nada, no ha sido molestia, un placer. María, ya te llamo”…
La idea ya está, sólo me hacen falta 20 millones de euros para ponerla en marcha… En verdad, a mí también me encanta el deporte… aunque sólo sea como actividad mental.
Metro y Nueva York es como Jamón cocido y Queso: un mixto
Para moverse a diario por Nueva York las opciones son múltiples, pero las reales se reducen a una: el metro. Anticuado, vetusto, horriblemente acondicionado, con grietas allá donde mires… Tiene todo el encanto que puede tener una obra que existía en una época en la que en el resto del planeta apenas si había entrado en funcionamiento el ascensor.
Los mismos neoyorquinos son conscientes de las carencias de su metro y, en una encuesta publicada por los periódicos de la ciudad, en la valoración que hacían de las líneas casi ninguna aprobaba. Para ellos, los dos dólares que cuesta el ticket (válido por dos horas) es tan robo como me lo pareció a mí.
Los precios te obligan a adquirir la famosa Metrocard, que por 25 dólares te permite un uso ilimitado del subterráneo durante una semana. Para el turista es la elección más atractiva, aunque existen otras de mayor duración.
Para adquirir esta tarjeta, tienes que pasar por un cajero automático, donde o pagas con tarjeta (como aquí se costea casi todo) o bien en efectivo. Nosotros, como buenos desconfiados, elegimos la opción monetaria (jajajaja). El cajero se quedó con 20 dólares ante las narices de un funcionario que teníamos justo al lado.
Acudimos al señor y logramos explicarle (inglés de combate 1 – inglés americano 0) lo que él había podido ver. Nos dice que compremos la Metrocard en la máquina de al lado y que, detrás de la tarjeta, hay un número de teléfono al que podemos llamar para reclamar el dinero indicando el número de cajero (el 0032).
Se me debió quedar toda la cara de Chuck Norris: ¡de turista y me ofrece como solución telefonear a un número para recuperar 20 dólares!
Pues se me mete en la cabeza que ese dinero lo tengo que conseguir, así que empiezo la «Operación Rescate». A la cuarta llamada, logro hablar con un señor. El «inglés» va fluyendo hasta el momento en el que me pide la dirección (¡ay, qué risa, María Luisa!). ¿Cómo coño le digo que vivo en Málaga, en la comunidad autónoma de Andalucía, en España, con su correspondiente dirección? ¿O simplemente se refiere a que le facilite la de mi hotel?
El señor que me atiende, que debe estar tan desesperado conmigo como yo con él, me apunta que espere un momento. Y ahí está, un compadre latino dispuesto a ayudarme en mi lucha. Total, al final, quedan en que me devolverán el dinero en la recepción hotel de cinco a siete días laborables. ¡Victoria!
Cuatro llamadas, la última de más de 15 minutos, que con las tarifas que me ofrece mi compañía de móvil en el extranjero puede que me cueste, con suerte, 30 dólares. Y todo para obtener 20 dólares que llegarán al hotel cuando nosotros estemos de regreso en España.
Trabajo subterráneo destinado a no ver nunca la luz: subway.
Mirar a las nubes en busca de los rascacielos será una de las mejores formas de orientarte en Manhattan
Una semana en Manhattan y sigo sin saber cuándo tengo que tirar a derecha o a izquierda, al norte o al sur. Soy la gallinita ciega, que tiene como recursos unos mapas que deberían ir acompañados por un diccionario de dudas.
La isla se divide en diversos distritos (o barrios): Tribeca, Soho, Little Italy, Chinatown, Chelsea, Greenwich Village, Midtown, Upper East Side, Harlem… Esas zonas, a su vez, las podemos clasificar genéricamente en dos: el Alto Manhattan, que comprendería desde Central Park hacia el norte, y el resto de la isla sería el Bajo Manhattan. Son dos mitades casi idénticas en tamaño.
Con la excepción de una pequeña parte situada en la parte sur de la isla, el resto de las calles no tienen nombre, con lo que la gallinita ciega se ve obligada a probar el método ensayo-error. Las calles se llaman Primera, Segunda, Tercera… y van en paralelo. La otra distinción se establece con las avenidas, también numeradas (aunque hay excepciones como la Avenida de las Américas o la Avenida Broadway), y que cruzan, normalmente de forma perpendicular, estas calles.
La gallinita ciega se ve obligada a mirar el cielo y tratar como referencia los diferentes rascacielos: el Empire, el Chrysler, el Rockefeller, etc. De esta manera, tras varios días, y muchas idas y venidas, consigue alcanzar el ansiado estatus de pato mareado. El siguiente nivel lo desconozco.
Hay dos máximas que se cumplen siempre en el deporte. La primera, y esencial, el que dijo: “lo importante es participar” o era gilipollas o un mediocre del copón (o puede que ambas cosas). Esa frase es muy bonita para las pachangas entre amigos y ni siquiera en ese tipo de “competiciones” es muy útil. A nivel profesional, básicamente es una estupidez como la copa de un pino. Se imaginan a Guardiola perder la final de una Champions y afirmar que lo importante era participar, o a Kobe Bryant asegurando, tras perder la final contra los Celtics este año, que “bueno, da igual, lo que importa es participar”. Vamos, probablemente se les echara el público encima.
A ese axioma, hay que unirle el segundo, que es la consecuencia lógica del primero: “lo que es esencial es ganar”. Esta verdad tiene, a su vez, dos matices. “Mola más si se gana a Argentina o a Italia”. Y el doble si el triunfo se produce en casa de cualquiera de estos dos países… Así que ya se pueden imaginar el gozo que siente hoy cualquier español con la victoria en la Copa Davis ante un público más propio de una cancha griega de baloncesto que de unas pistas de tenis.
Al final, va a ser Del Potro el que se tenga que sacar los calzones del orto, y no el pobre Nadal que, reventado tras una excepcional temporada, ni siquiera ha podido acudir a la cita en Mar del Plata.
Más sorprendente ha sido que la victoria haya llegado de la mano de los dos “tapados”: Feliciano López y Fernando Verdasco, que como dos jabatos y desentendiéndose de la presión ambiental y mediática, han dejado k.o. a un equipo que en la práctica (y jugando en casa) era superior, con un Nalbandian en estado de gracia. La Ensaladera vuelve a España, cuatro años después, y por primera vez la conseguimos fuera del suelo patrio… ¡¡Enhorabuena a los campeones!!
La campaña publicitaria parece que ha dado sus frutos: “ser español no es una excusa, es una responsabilidad”. Como no podía ser menos, marketing made in Nike.
A cuatrocientos metros de altura, la perspectiva cambia
En nuestra habitación han encontrado cobijo una serie de hormigas. Como son pocas, me caen hasta bien. Estoy por ponerles nombres: la Primera, la Segunda, la Tercera…
Cuando las observo desplazarse me pregunto si responden a un orden o si están tan perdidas como yo.
Lo mismo me ocurre en el piso 102 del Empire State Building: puedo vislumbrar a esas minúsculas criaturitas moviéndose de un lado para otro y sigo sin saber si todo tiene una lógica o es un caos que se convierte en cotidiano.
Yo llegué desorientado, como una hormiga que no encuentra su hormiguero, y en la Gran Manzana a veces parece que todo el mundo está, a su manera, como yo, perdido, buscando un rumbo que desconoce, como la hormiga que avanza sobre mi almohada.
Todos los días vienen siendo lo mismo, con la única diferencia de que en vez de ir acabando cosas se me va acumulando el trabajo. A más horas dedicadas a currar, me salen más tareas, muchas de ellas de la nada. Finalizo un diseño y ni siquiera me puedo permitir el pequeño lujo de relajarme, y poder pensar: “a otra cosa, mariposa”. Sino que el abejorrón me indica que no me confíe, que todavía me queda lo más grande por hacer.
Lo peor de la mayoría de trabajos que van día a día son que te aportan pocas satisfacciones. Por poner un ejemplo: el típico periodista tiene que escribir doscientas mil noticias sobre presupuestos aprobados, mociones de censura, inauguraciones cutreras y alcaldes posando para fotos para poder hacer un reportaje del que se puedan sentir verdaderamente orgullosos.
Si te acostumbras a las labores cotidianas, a las de “batalleo”, puede ser lo más cómodo. El problema es que no te hagas ni al cuerpo ni a la mente de resignarte a hacer cosas que no te producen ninguna satisfacción (ya sea física o intelectual). Y entonces, te quedas bloqueado, noqueado, como un púgil que ha recibido demasiadas tortas para continuar peleando y que casi prefiere arrojar la toalla, pero que sabe que tiene que seguir aguantando hasta el final, como un autómata.
No sé si está nulidad es coyuntural o si va siendo hora de que me reinicie, en plan Windows XP (del Vista, mejor ni hablar).
Annie Moore o la encarnación de un sueño americano ¿desenfocado?
Con 15 años, una joven irlandesa esperaba junto a sus hermanas en una pequeña isla en las afueras de Manhattan para poder ingresar en los Estados Unidos, donde ya vivían sus padres.
Era 1 de enero de 1892 y el sitio en cuestión, el nuevo centro en el que se controlaba la entrada de inmigrantes en la isla de Ellis.
La «tierra prometida» estaba a unos centenares de metros de distancia, pero el paso por las dependencias de Ellis era obligatorio para todo el mundo. Entre esa fecha en la que entró Annie y 1924, más de 10 millones de personas de todas las nacionalidades entraron a los Estados Unidos por este lugar.
Annie Moore fue la primera de todas ellas. Ella representa el comienzo del crisol multiétnico que conforma la sociedad norteamericana, cuya máxima expresión puedes vivir a diario en las calles de la Gran Manzana.
Se estima que más de 100 millones de norteamericanos descienden de esos 10 millones. El museo que hay en Ellis, además de ser delicioso para los amantes de las estadísticas, conforma un merecido homenaje de una nación a una parte fundamental de su estructura: los inmigrantes.
Si Annie Moore consiguió ingresar de manera legal en una época de puertas abiertas (salvo discapacitados, criminales o enfermos, el resto solía acabar entrando); en los noventa, unos nueve millones de personas recalaron en Estados Unidos, de manera ilegal en gran medida, procedentes de Hispanoamérica y el sudeste asiático.
Todos ellos buscaban poder escribir una carta como la que Adam Raczkowski escribió a su primo polaco Teofil Wolski aquel lejano 6 de agosto de 1906: «Ojalá te vengas a América, querido hermano, hasta la fecha me está yendo muy bien aquí y no tengo intención de volver a nuestro país, porque en nuestro país yo sólo experimenté la miseria y la pobreza, y ahora yo vivo mejor que un lord en nuestro país».
Desconozco si Adam disfrutó toda su vida de prosperidad y felicidad. De hecho, tampoco sé si su primo, al que llamaba hermano, se unió a él. Lo que sí puedo apuntar es que la pequeña Annie entró en Estados Unidos junto a sus dos hermanas. Falleció a los 47 años de un aneurisma cerebral.
Diddy, un astro capaz de eclipsar a todo lo que le rodea
Puff Daddy es un personaje que todavía es relativamente poco conocido en España. Aquí es una megaestrella: cantante, actor, productor, compositor, dueño de diversas marcas de ropa con tienda en la Quinta Avenida… Carismático, elegante, joven, atractivo. En definitiva, una celebridad. Se me hace difícil buscar una comparación en España o en Europa. He pensado en David Beckham, pero el futbolista tiene un punto grimoso que no está presente en este otro personaje.
Evidentemente, no está solo. Tiene un equipo de asistentes muy amplio, que se ocupan de los diversos campos que abarca el polifacético Diddy. Y ahora andan a la caza de uno más…
Hasta aquí, normal. Lo bueno es que esta búsqueda se convierta en un programa de televisión que se emite en prime time, haciendo posible que la cuenta de Diddy siga engordando.
La dinámica del juego se basa en dividir a los candidatos en dos grupos y enfrentarlos en diferentes competiciones. En el primer episodio, les han dado 24 horas y 2.000 dólares de presupuesto para realizar tareas que le podrían tocar ejercer en un momento dado como asistente personal: desde llevar a limpiar 20 pares de zapatos hasta dejar impoluta su limusina, pasando por otras pruebas que te pueden mover a la risa o al llanto.
Más que un Gran Hermano sería un Operación Triunfo. El elenco de candidatos, como no se podía esperar menos, es variopinto: un banquero, un veterano de guerra, una atractiva estudiante, una enterada insoportable…
El ganador tendrá un trabajo que le obligará a despedirse de su vida personal. 24 horas al día pendientes de la estrella, en un trabajo estresante y agotador. Aun así, me parece seductor. Para algunos podría ser la versión de La Cenicienta del siglo XXI. Es lo que tienen los astros como el sol: refulgen hasta quemarte.
En Battery Park, al sur de Manhattan, se encuentra el Monumento a los Inmigrantes
Vive a medio camino entre Nueva York y Miami. Se trata de uno de los miles de colombianos que se buscan el pan en los Estados Unidos. Le conocen como «el Charrito», y nosotros nos lo encontramos en Battery Park, al sur de Manhattan. Ésta es una de las zonas más turísticas de la ciudad, pues desde aquí salen los ferrys que van a la Estatua de la Libertad y a la isla de Ellis.
Sentado sobre la hierba del parque, a la sombra de un árbol, «el Charrito» se dedica a pintar paisajes con los dedos sobre espejos. En unos cinco minutos te hace un paisaje de Manhattan, de Lady Liberty o una combinación de ambos. Es lo que los turistas le demandan en esta isla, según nos cuenta. En Miami, por el contrario, se dedica principalmente a dibujar costas y playas. Allí, asegura que el negocio es mejor y que a él le sale bastante más rentable.
En la Gran Manzana, hay cientos de artistas callejeros que hacen retratos o caricaturas a precios de saldo, pero «el Charrito» es el primero que vemos trabajar con los dedos y óleo. Muchos de los visitantes deben pensar lo mismo, puesto que a su alrededor siempre hay un buen número de personas.
Nos comenta un poco sobre su vida nómada, de hotel en hotel, de cómo cada poco tiempo tiene que pagar una serie de impuestos para poder desarrollar su actividad durante unos meses. Para que la policía no le ande molestando, tiene su permiso sobre su maleta en un lugar bien visible.
Este hombre, de tez morena, ojos marrones y un bigote similar al de Cantinflas, nos recuerda cómo festejaron los españoles la victoria en la Eurocopa de fútbol, pero la verdadera pasión se nota en su tono de voz cuando hace mención al ciclismo y al ídolo colombiano «Lucho» Herrera.
Yo sigo preguntándole más cosas sobre su vida, mientras le pedimos cuadro tras cuadro. Así es cómo me entero de que su familia no acepta lo que hace: son Testigos de Jehová y él es considerado la «oveja negra» de la estirpe. Aunque con resignación, él parece haber aceptado esta realidad y no hay nada que haga denotar que tenga algún tipo de resentimiento contra sus progenitores. De hecho, más bien se diría que, pese a todo, les tiene un enorme aprecio, más allá del cariño que se le pueda tener a alguien por el mero hecho de ser de la misma sangre.
Una de las imágenes que más éxito tiene es una en la que se ve de fondo la Estatua de la Libertad y, en un primer plano, se muestra una farola antigua negra. Sin tapujos, nos señala que la idea de la farola se la vio a un estudiante de la Universidad y que, desde entonces, la incorporó a su repertorio.
Aparte de estos retratos típicos, que son los que vende con más facilidad, cuando tiene un hueco deja volar su imaginación y crea paisajes idílicos «salidos de su cabeza». Parece ser el refugio que él está buscando: una casita a la orilla del mar, con unas montañas de fondo, en un día despejado. A lo mejor en Miami gusta mucho, pero aquí los turistas quieren recuerdos de Nueva York y, por ello, estos caprichos creativos él mismo se los limita.
A nosotros ese paisaje nos encanta. Puede que también nuestro sueño sea, como el suyo, tener ese refugio paradisíaco. Así que esa imagen la añadimos al lote.
Rematada la faena, nos despedimos de «el Charrito» deseándole lo mejor. Seguro que le va a ir bien. Mientras hablaba con nosotros, un grupito se ha formado, nuevamente, esperando su turno.
Sus cuadros no estarán nunca en un museo, casi con total certeza. Pero no se le puede negar que él aporta su granito de arena para convertir esta ciudad en un lugar inolvidable y único. Pienso esto mientras que unos metros más adelante observamos el Monumento a los Inmigrantes, considerado uno de los más importantes de entre los que se encuentran al aire libre en Manhattan. Con total merecimiento.
Arriba y abajo a velocidad de vértido, no apto ni para cardiacos ni ansiosos
La gente mira extrañada al conductor de un coche amarillo, del que apenas se ve la cara tapada por la gorra y las diversas bufandas que lleva. El encargado de turno de la atracción, los coches-choque del Joker también lo observa un poco sorprendido. El colega en cuestión, apenas si consigue mover el coche, y sus mayores movimientos se producen cuando los otros participantes le dan unos tremendos porrazos, que hacen que el conductor esté continuamente dando “bandazos”. En un momento dado, mientras todavía están en funcionamiento los coche-choque se acerca al individuo en cuestión y le pregunta si el coche “se ha gripao”. El otro le responde “esto no tira”, a la vez que continua siendo objeto de los golpes del resto de los participantes.
Acabado el tiempo de la batalla, el encargado de turno se acerca al joven del coche “gripao”, preocupado tal vez porque le toque llamar a los técnicos y tener un rato parado la atracción. Al acercarse al conductor del coche-amarillo-que-no-tira le vuelve a inquirir sobre el coche, a lo que contesta el individuo: “esto no va”. El encargado mira al vehículo y se fija en un detalle, y hace la pregunta, no una pregunta, sino la Pregunta (pongámoslo en mayúscula para recalcar el termino): “¿tú has apretado el botón rojo ese del acelerador?”. El colega se queda con toda la cara de Harry dirigiendo la mirada sucesivamente hacia el “capo” de los carri-coches y el botón rojo que hay en el suelo del vehículo… El resto de la historia ya os la podéis imaginar: todo el mundo partiéndose el ojete del paleto que estaba en medio de los coches-choque intentando andar sin apretar el acelerador. Cosa que no le habría pasado ni a Esperanza Aguirre. Claro, el límite de la gracia está cuando eres tú el paleto que ha hecho el ridículo delante de todos los colegas y de gente desconocida, convirtiéndote en el objeto de chistes entre tus amigos por unos cuantos años garantizados y puede que en un mito de paletismo warneriano. Ya me estoy imaginando la reunión de los encargados de las distintas atracciones hablando de la gente más idiota que ha pasado por sus cacharros y mi caso saltando a la palestra en un previsible top 3 (dedicado a Laurita).
Después de esto, ya encabezonado, nos volvimos a montar en los aparatos en cinco ocasiones más, en las cuales el encargado llegó a pronunciar mi nombre instándome a apretar el acelerador rojo (sabiendo mi nombre, tengo ganado el Olimpo de las Paletadas de la Warner en el bolsillo). Estas veces, voy con ánimo de revancha y voy dando a diestro y siniestro. Mis colegas se han dado cuenta, y como son un poco hijoputas, lo mejor lo dejan para el final, cuando cuatro se abalanzan sobre mi auto y sólo me faltó salir volando.
Hecho el ridículo suficientemente en estos cacharros, ni se me ocurrió montarme en ninguna de las montañas rusas de nombre impronunciables (la chadogüer, la esnouflá, la jaremondernare y otras cuyo pronunciación no estaría al alcance ni del Príncipe Gitano). Por no decir la chufla que es estar en el Parque Warner un día de finales de noviembre, que no estaba ni Dios allí, y que los pobres críos tenían que estar cagándose en los padres que los parieron. No es para menos, con cuatro grados y un viento insoportable, estar allí no era precisamente un regalo.
Otra de las buenas fue que nos regalaran el pase correcaminos, que te sirve para ir a la cola vip, y evitarte follones en las entradas a las diferentes atracciones… Un espacio enorme con 200 personas ya os podéis hacer una idea para qué coño sirvieron los pases “vip” (very idiota people).
El espectáculo de Batman Begins sí fue sobresaliente. Con unos actores entregados a la causa, y unos espectadores arrojados al frío, en posición fetal y con tembleque permanente de piernas. Reconstrucción de diversas escenas de la película muy lograda, con fuegos artificiales y una serie de efectos que difícilmente puedes ver en un espectáculo en directo. Además, el protagonista era el Batman “bueno”. Anteriormente nos habíamos encontrado al Batman “ibérico”, con un poquito de panza, con el traje que le quedaba peor que los trajes con los que suele vestir Amy Winehouse, y ya, para colmo de irrisión, corriendo en plan afeminado para entrar en calor.
Recuerdo que por estas mismas fechas, en un día entre semana, en el que nos llovió y haciendo todavía más frío que en Madrid estuve en EuroDisney, y aquello estaba completamente petado. En una de sus montañas rusas podía haber acumuladas tantas personas como había este día en el Parque de Madrid. No sé si será la crisis, a la que últimamente podemos culpar de todo, o si simplemente que Mickey Mouse tiene más tirón que Bugs Bunny… Hecho que sabemos hasta los paletos (aunque no seamos capaces de apretar un puto acelerador de plástico).
La importancia de la comunidad china es tal que hasta los McDonalds emplean su idioma en determinados lugares de Manhattan
Si visitas París, Lisboa, Roma o Madrid, tienes la certeza de que te será relativamente sencillo encontrar un restaurante en el que te sirvan comida de calidad característica del país. Si tu lugar de estancia es Londres, simplemente te limitas a asumir que no vas a hallar un sitio donde comer en condiciones. Pero si estás en Nueva York, afrontas un problema: restaurantes buenos hay cientos, pero si miras la letra pequeña empiezas a leer que especializado en comida india, mexicana, italiana, mediterránea… Y así, puedes llegar a descubrir la cocina de países que ni siquiera sabías que existían.
Pero: ¿y la comida neoyorquina? La Gran Manzana es un expositor en el que en unos pocos kilómetros cuadrados puedes degustar la mejor comida de casi cualquier parte del globo, salvo la propia, que no sé si no existe o si el menú de la casa es mixto: cocina asiática con mediterránea, la combinación de la francesa con la africana… Puede que ésa sea la verdadera comida de este lugar.
En todo caso, finalmente hemos optado por el única y original alimento americano, el que te preparan y te llevas, y que puedes encontrar en la versión de grandes marcas (McDonald´s, Burger King, Dunkin´ Donuts…) o en el modelo carrito con precios convenidos (hot dog a 2 dólares y helados son sus principales representantes).
Con éstos nunca fallas. Grasa para el cuerpo a precio módico para aquellos paladares, como el nuestro, que son menos exigentes para según qué cosa.
¡Lástima que no haya llegado en condiciones el jamón ibérico a la isla! Todavía no son consciente de que lo mejor que se puede aprovechar de un cerdo es la pata. Si ese día llega, los marranos mandarán en Estados Unidos… Aunque algunos piensen que con Bush y su cuadrilla ya han tenido para rato. Por favor, take-away.
Si no te gusta la saga galáctica de George Lucas; si no comprendes porqué había gente que aplaudía a rabiar cuando aparecían los créditos de inicio de cada una de las películas; si te parece absurda la gente que es capaz de ir vestida con una capa negra y un sable al estreno de una película; si nos crédito a que tíos con treinta años se gasten más de 200 euros en naves de juguetes o en figuritas que nunca sacan del envoltorio; si cuando te hablan de padawan o Tatooine te quedas en la oscuridad; si nunca has estado de vuelta del Lado Oscuro; si en tu interior no albergas un trozo de Darth Vader… No pierdas más el tiempo con este texto, puesto que está escrito por un frikie para los que son tan frikies o más que él.
Cuando estás en la cola, esperando tu turno para poder entrar a Star Wars: The Exhibition, un hormigueo te va recorriendo todo el cuerpo, el cual se va intensificando a medida que se acerca el ansiado momento. Mientras tanto, mirás las inmensas lonas con el rostro de Darth Vader o la venerable figura del maestro Yoda.
Coges la entrada y te falta poco para echar a correr. Nada más entrar, ahí, justo enfrente de tus narices, R2-D2 y C-3PO. Esto promete. El Gordo y el Flaco de la saga te dan la bienvenida. Te encuentras en un pasillo alargado en el que puedes encontrar diversas naves de la saga, como la vaina en la que Anakin Skywalker logra su libertad.
En los laterales, encuentras diversas salas en las que se nos va mostrando parte del rico universo de la saga. Con sus carteles explicativos, que irán aclarando el asunto a los no iniciados, aunque también es rica en datos para los fanáticos de los detalles. Así, en los diversos puntos podremos ver a Chewbacca, a un ework, los diversos trajes que lució Natalie Portman así como Carrie Fisher. Por supuesto, encontraremos vestimentas de los diversos Caballeros Jedi, una amplia gama de maquetas en miniaturas que fueron empleadas para crear los extraordinarios escenarios que tanto nos fascinaron, numerosas mascaras de personajes secundarios que se suceden a lo largo de las películas y, de esta manera, un largo etecé que complacerá a los mitómanos.
A mí, hay cuatro cosas que realmente me dejaron embobado. En primer lugar, el muestrario de Yoda y la explicación de su evolución: de apenas un títere que era manejado por tres personas a la figura versatil que combatía contra Palpatine en la tercera parte de la saga (sexta en orden cronológico). Un segundo punto sobresaliente, los bocetos hechos a mano: dibujos de los diferentes personajes, de su transformación, de escenas extraídas directamente de los storyboard, algunos de los cuales tienen más de 30 años de antigüedad… Esos pequeños tesoros, que unos pocos habían visto en libros, los tienes a escasos centímetros de tu cara, puedes adivinar el trazo, el error, la impaciencia o la meticulosidad, casi eres capaz de sentir lo que pasaba por la cabeza de Lucas en esos instantes.
Hago punto y aparte, porque voy a hablar de Él: de Darth Vader. Si los dibujos son geniales, tener a Darth Vader en una cápsula de cristal, frente a ti, inerte, quieto, fijo. Estás esperando que de un momento a otro Constantino Romero se ponga a hablar. Es la atracción del Lado Oscuro. El niño bueno que no era tan bueno pero ni era tan malo. La profecía que se autocumple a través del camino más difícil. Pocos antihéroes, por no decir ninguno (a Vito Corleone no lo podríamos ni considerar malo), han levantado más pasiones, más afinidad que este Dr. Jekill y Mr. Hyde que está de vuelta de todo y que acabaría por convertirse en el protagonista absoluto de la saga.
Finalmente, y esto sí que es una obligación moral, está el vídeo que te puedes grabar con un croma horrible de fondo, sin sonido, pero eso sí con tu vestimenta de Jedi y tu espada láser de Yoda (verde) o de Luke (azul). La pena fue que la roja de Vader estuviera rota (seguro que todos los que iban llegando la iban pidiendo). Te gastas 10 euros y dispones de dos minutos y medios para comportarte como un auténtico guerrero del Lado Luminoso. Así que empiezas a dar volteretas, giros sobre ti mismo, alzas la espada, te tiras al suelo, se te estropea el sable y se te queda sin luz (vaya mierda de Jedi que estás hecho), y para darle un final épico, uno de los contendientes mata al otro, si bien nunca conseguirás el efecto de Sir Alec Guinness en su lucha contra Darth Vader. Por supuesto, ni que decir tiene que el sonido de las espadas al chocar crean el clímax adecuado para que te olvides del público que te mira, algunos divertido, otros atónitos, y disfrutes como un enano… Total, no va a ser muy difícil mejorar lo que hizo Hayden Christensen en las dos sagas (fue casi más ridículo que Jar Jar Binks).
En su contra, la exhibición de Madrid parece haber arrinconado a dos de los héroes de la saga: Han Solo y Luke Skywalker, principalmente el primero, apenas si son sombras en el espectáculo. También pudo ser que yo quedará deslumbrado por el choque entre el lado más oscuro de la Fuerza (Vader) y el más luminoso (Yoda). Aunque a mí particularmente siempre me ha atraído más el que se salió del camino, quizás porque sea el que mejor encarne la redención, o puede que la esperanza…
Comprobado: en Manhattan es más fácil encontrar un Starbucks que una parada del metro. Nos aseguran que hay más de 200 y que son tan exigentes a la hora de seleccionar el café que sólo el tres por ciento del grano mundial es válido para la cadena.
A mí no me salen las cuentas. Si en una pequeña isla, hay más de 200 cafeterías de la multinacional, eso me hace suponer que por todo Estados Unidos debe haber miles, y que en esos miles se está consumiendo o vendiendo más del tres por ciento del café que se produce en la Tierra.
Verdaderamente es de ciencia-ficción que sean tan rigurosos en su proceso de selección gastando unas cantidades tan grandes. En fin, formará parte del milagro galáctico del Starbucks; aunque a mí, particularmente, me sería más útil que hicieran una guía de la Gran Manzana tomando como referencias todas sus cafeterías. Entonces, sí empezaríamos a poder orientarnos fácilmente. Los turistas lo agradecerían; mucho más que su café.
Estoy charlando con ese joven fenómeno de la fotografía llamado Edu Gómez (www.edugomez.es), que me va comentado su próxima adquisición de una Canon que le va a salir por un huevo y parte del otro. Entre bromas nos despedimos y me meto en mi coche. Como hace rasca pongo el climatizador a 23,5 grados. Apenas arranco un olor execrable alcanza mis fosas nasales. Pienso que puede que haya pisado una mierda de perro, pero tampoco lo puedo asegurar…
Apenas he avanzado diez metros el peste hace indudable la verdad de mi conjetura y empiezo a dudar entre si bajar del coche o continuar aguantando hasta llegar a casa. Por fresquete y las horas que son, me decanto por la segunda opción, intentando acelerar al máximo posible.
A mitad de camino tengo que bajar un poco la ventanilla, pero no mucho, ni quiero morir en la cámara de gas ni tampoco por congelación. Entro en la autovía y llega un punto en que tengo delante mía un coche que va ¡en tercera en una carretera de cuatro carriles! Me fijé y la matrícula llevaba la “J” de “Jódete”… y apéstate.
El hedor es casi insoportable y las obras en las que está permanentemente sumida la ciudad hacen que en el “atajo” hayan cortado uno de los carriles y sólo exista otro habilitado, con lo que yo tengo que prolongar mi agonía durante unos minutos más.
Cuando logro llegar al barrio, medio drogado, el sitio en el que puedo aparcar cerca de mi piso tiene el inconveniente de que o necesitaré hacer diversas maniobras para no darle a la tapicería o tendré que meter el auto a lo bestia para poder salir de la estercolera. Ni que decir tiene que opto por la segunda opción, quemando rueda como un chusma.
Al salir del vehículo, el olor a sorullo, a mojón, a caca, a excremento, a mierda, es reemplazado por el que ha dejado el coche con el movimiento tan brusco. Me miro a la suela de los zapatos y ahí mismo está, enterita, en el izquierdo, que parecía que lo había rebañado: los restos del estómago de un animal que se había quedado a gusto para mi completo encabronamiento. Si pisar una caca da suerte, desde ayer tengo que ser el tío más afortunado del mundo, porque no es que fuera un roce, o un trocito… No, no, era una mierda con premeditación y alevosía, de las que están esperando al despistado transeunte para adherirse a la suela de sus zapatos de forma impune.
Total, media hora dedicada a limpiar la suela del zapato, comiéndome todo el marrón. Me siento como el Presidente del Gobierno. Zapatero a tus zapatos.
El otro día hablé de Star Wars: The Exhibition y no me digné a poner ni siquiera una fotografía. Fue un poco como hablar de pornografía sin colocar imágenes: puede que a alguno le excite la simple lectura (y que el resto lo haga la imaginación); sin embargo, puesto que la mayoría “necesitamos” el acompañamiento visual, subo alguna de las fotografías que más me llamaron la atención… Espero que gusten a los amantes de la saga.
¿Qué sería de la Galaxia sin el maestro Yoda?
... y sin nuestro idolatrado Constantino-Vader?
Los bocetos se sucedían a lo largo de la Exhibición, en papel podías ver plasmadas las imágenes que después se convertirían en escenas míticas de la trilogía inicial.
La cámara de regeneración de Darth Vader deja a la de Raúl a la altura del betún
En El Retorno del Jedi pudimos ver a Luke demostrando su destreza sobre la vaina
El Retorno del Jedi, la favorita de muchos (yo me sigo quedando con la oscura El Imperio Contraataca), se sucedieron momentos míticos, de los que te arrancaban aplausos en el cine cuando repusieron la trilogía con motivo del 25 aniversario de La Guerra de las Galaxias. Aquí, algunos de ellos.
El visco Jabba el Hutt, que hacía la vida imposible a nuestros héroes
Barada, uno de los múltiples secundarios que pudimos presenciar en la película que ponía el colofón a la saga
Memorable fue el momento en el que Vader se desprendió de su máscara y pudimos ver su rostro
Aquí están todos: Luke, Han, Chewie, R2-D2, C-3PO y la de las mallorquinas
Bueno, espero que esto calme la sed de los más adictos. Hasta el 15 de marzo la exposición sigue abierta. “The force will be with you. Always”.
Me siento en la sala teniendo poco idea de a qué me enfrento. Resulto que la película en cuestión, Crepúsculo, se basa en una saga de cuatro libros que por lo visto está arrasando en Estados Unidos y cuya autora, Stephanie Meyer, habrá visto con buenos ojos el tema de la adaptación cinematográfica (J.K. Rowling ya tuvo buen tino con ello). El guión es de Melissa Rosenberg, que les sonará a los seguidores de Dexter, pues ha firmado muchos de sus capítulos.
Tonos muy fríos durante toda la película. Escenarios espectaculares, con reminiscencias de El Resplandor (aunque, por suerte, sin ese horrible doblaje). Efectos especiales bastante currados (con un par de coladas del estilo Las Crónicas de Narnia). Peleas en plan Matrix. Un elenco de protagonistas secundarios destinados a ir muriendo en las próximas partes para dar giros dramáticos a la historia. Una guapa protagonista (Kristen Stewart, habrá que seguir sus pasos) de pocas palabras. Un palido actor principal (¡ah!, se me olvidaba: es un vampiro) no muy dado a hablar… Y la típica historieta de amor adolescente que llevamos viendo toda nuestra vida, con algunos elementos tan ñoños que pondrían rojas a Amaya Montero y a Ana Torroja juntas.
Por cierto, hay vampiros buenos, los Cullen (que se alimentan de la sangre de animales), y vampiros malos (que matan a hombres). Que no, que no es Blade. Se prevé la aparición de hombres lobos o sucedáneos, y una historia de amor que no puede acabar del todo bien. Entretenida, para no calentarte mucho la cabeza… Además, tenemos Cullen para rato.
P.D. Me gusto mucho la banda sonora, con su momentazo Muse y una música de transición que me recuerda a la de no qué serie o qué película que tengo en la punta de la lengua… (Me estoy haciendo mayor, y no como Edward Cullen que lleva con 17 años desde 1918)
Winter Garden, escenario de las representaciones de Mamma Mia! en Broadway
Las luces se apagan y el acomodador nos indica amablemente nuestra posición. Claro, stand: «permanecer de pie». Era imposible otra explicación lógica a que yo pidiera dos entradas que costaban más de 100 dólares cada una y me cobraran poco más de 40 por las dos.
Ahora te puedo decir que, verdaderamente, no me arrepiento. Estás de pie, sí, pero el teatro es coqueto y recogido, y al estar erguido, la posibilidad de tener una persona de cabeza abultada es un riesgo que queda minimizado. Gastarte más de 200 dólares para ver un eclipse no es precisamente uno de mis sueños, puesto que es una pesadilla que ya he sufrido.
¡Silencio!, ¡silencio! Murmullos. Y por fin, el sueño de mamá se hace realidad… en mí. Mamma Mía! Desde los cuatro años, inculcándome la cultura ABBA y me encuentro en una sala de Broadway, contemplando el musical compuesto por Benni y Björn.
Aunque en inglés, te vas enterando bastante bien de la trama, salvo cuando interviene un tío con el pelo rizado que pronuncia el inglés como un malagueño el español.
Una madre. Una hija. Una boda. Tres posibles padres. Cuatro amigas. Un novio. Una no-boda. Un matrimonio inesperado-esperado. ¡Qué más da! Lo importante es dejarse llevar por la música, la coreografía, las luces y el ritmo que marcó una década. Chiquitita; Honey, honey; Waterloo y, entre muchas otras, una desgarradora The winner takes it all forman parte de un elenco hecho para nostálgicos.
Saint Paul se ha convertido en el auténtico santuario de las víctimas 11-S
Si Times Square te provoca una serie de emociones, aquí sientes otras extraordinariamente intensas, pero diferentes. Cuando llevas unos segundos en el interior, los vellos de la piel se te erizan y un hormigueo te recorre el estomago.
Afuera, como siempre, ruido, ajetreo, obras… Aquí, parece que te hubieras trasladado a otro rincón del planeta. Es más como si te internaras en un sentimiento que en un espacio concreto.
La capilla de Saint Paul se ha convertido en el santuario del 11-S. Espontáneamente, desde el mismo momento de los trágicos atentados, se han ido acumulando en la capilla cientos de imágenes, recuerdos, dedicatorias… Proceden de todos los rincones del mundo y han acabado transformando este espacio en una especie de reliquiario o mausoleo.
Dada su cercanía con la Zona Cero, este lugar fue utilizado por familiares de desaparecidos en busca de esperanzas, por miembros de las fuerzas de seguridad que buscaban reposar o reponer energías. Fue destinado para asistir a las víctimas de la desgracia.
Posteriormente, la gente que pasaba por la isla rendía, cada uno a su modo, su homenaje a aquellos a los que la fatalidad, el cumplimiento del deber o el arrojo voluntario devolvieron a su origen.
La importancia que tenía Saint Paul por albergar las tumbas de diversos personajes famosos de la Historia Americana o por ser el lugar en el que George Washington (el verdadero) fue a rezar tras ser investido primer presidente, se ha desvanecido.
Ahora, la capilla de Saint Paul es un ente fuera del tiempo y del espacio, donde se respira paz y, sobre todo, esperanza, mucha esperanza.
Cuando abandonas la capilla, de nuevo el escándalo, el bullicio, los pitos…, pero, por unos instantes, una emoción difícil de expresar con palabras ha invadido tu alma. Como si hubieras estado fuera de este mundo.
Si Manhattan es la encarnación del Capitalismo, la capilla de Saint Paul es su esencia: no aspires a verla o a tocarla; simplemente, ten fe en su existencia. Quizás Marx se equivocaba e incluso al Capitalismo, en el fondo, no lo hace funcionar el dinero, sino la esperanza.
Si quieres conocer la Gran Manzana, las posibilidades son muy variadas, y siempre dependerá de tus gustos y del tiempo (y dinero) disponible.
Puedes optar por los paquetes que te ofrecen las agencias, con el inconveniente de que, básicamente, son un atraco a mano armada. Si tienen algo bueno, es que vas a conseguir un guía que se comunique contigo en español. Los norteamericanos, como los ingleses, son incapaces de hacer el mínimo esfuerzo por tratar de utilizar una lengua distinta a la suya.
Por suerte, como el número de hispanos es cada vez mayor, llegará un momento en el que hasta el presidente tendrá que dominar el español si quiere gobernar. Esto es un hecho que puedes contrastar cuando te das cuenta del detalle de que, por ejemplo, los anuncios del metro están todos en inglés o, todavía una minoría, en español. Ni chino ni francés ni alemán…, salvo que sea la publicidad de una academia de idiomas.
Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda, comentaba que las excursiones que te ofertan las agencias son una de las maneras de conocer la isla.
Si te mueves por tu cuenta, con el Metrocard, hay una opción bastante interesante de turismo empaquetado: la CityPass. Se trata de una modalidad que existe, además de en Nueva York, en otras grandes ciudades norteamericanas (Seattle, Chicago, Philadelphia, Toronto…). Aquí por 74 dólares te incluyen las visitas al Empire State, el MoMA, el Museo de Arte Metropolitano, el Guggenheim, el Museo de Historia Natural y, por último, puedes elegir entre una vuelta en crucero o una visita a las islas de la Estatua de la Libertad y de Ellis. Además, tienes una serie de descuentos para otros lugares, aunque ese tipo de ofertas la ofrecen también la mayoría de los hoteles.
Como se puede ver, es el take-away de las visitas turísticas. Al tener un componente cultural alto; quizás, no sea el producto que andas buscando. Pero, por otro lado, el mayor atractivo de la CityPass, más que el precio, es el ahorro del tiempo en colas.
No quiero decir que las vayas a evitar. Ésas, como buen visitante, te las tienes que comer en menor o mayor medida; pero si posees la CityPass eres una especie de turista VIP y en los lugares mencionados pasas a una cola diferente, mucho más corta. Si el tiempo es dinero, la CityPass es una gran inversión.Sobre los espacios a visitar casi todos merecen, y mucho, la pena.
Las vistas del Empire State son espectaculares. El edificio más alto e histórico de Nueva York, el mismo en el que King Kong trataba de refugiarse en su cima, ofrece las panorámicas más impresionantes de la ciudad. Está en reformas, como gran parte de la isla (es lo que tiene agosto) y la entrada te permite alcanzar el piso 86. Por un suplemento de 15 dólares (jeje), puedes subir a la última planta, la 102, a más de 400 metros de altura.
Según nos han comentado, por las noches sus vistas encandilan; pero nosotros, que somos un poco cortos, hemos venido dos veces y siempre de día. La primera vez estaba nublado. La segunda, era muy temprano para que estuviesen las luces de la Gran Manzana en su apogeo y lo suficientemente tarde como para no tener la mejor visión de la ciudad. Sí, lo nuestro es de premio. Con todo, no deja de ser uno de los imprescindibles, como señala el eslogan de su campaña publicitaria: «Si tú nos has visto Nueva York desde aquí, tú no la has visto en absoluto».
El Museo de Arte Moderno (MoMA) es otro clásico. Con obras que han marcado los siglos XIX y XX, encantará a los admiradores de Manet, Monet, Picasso, Cézanne, Renoir, Van Gogh o, bajando el nivel, Warhol y Lichtenstein. Nosotros, además, hemos tenido la suerte de coincidir con una magnífica exposición temporal de Dalí compuesta no sólo por su obra pictórica, sino también por sus incursiones, algunas poco conocidas, cinematográficas. Su empleo del color, sus imágenes desconcertantes, su excepcional habilidad para jugar con la perspectiva dotan al conjunto de su obra de un influjo, de un magnetismo, que te atrapa, te absorbe, como si hubieras caído en su particular tela de araña: casi invisible, pero está ahí.
El Museo Metropolitano de Arte, por su parte, es monumental. Desde que visité el Louvre no había visto algo parecido. Sin llegar a la magnificencia del gigante francés, el Metropolitano cuenta con una brillante colección que abarca desde Mesopotamia y el Antiguo Egipto hasta nuestras fechas (algo malo tenía que tener).
Su apartado de arte egipcio es sobresaliente y la reconstrucción literal del Templo de Dendur, piedra a piedra, es absolutamente colosal. Allí está: un edificio del Antiguo Egipto tal y como se encontraba en su lugar originario (Nubia).
Además, la división del arte en función de su continente o país de procedencia hace del museo una viva representación del cosmopolitismo que se respira en el exterior. No se limita al arte occidental, sino que aquí podemos apreciar, en un vistazo, las diferencias existentes entre las creaciones de Oceanía, China, Japón, África o Sudamérica. Sin olvidarnos de que, como suele ocurrir en estos casos, su parte más destacada corresponde a la sección destinada a la pintura europea.
A mí, personalmente, las galerías que menos me gustaron fueron las dedicadas a las artes decorativas (te hacen comprender el porqué del éxito mundial del Ikea) y, como no, las de no-arte-contemporáneo.
Sobre el Guggenheim, mejor no hablar. Con la colección permanente cerrada, ni siquiera sé qué pinta dentro de la CityPass. No tiene, ni de lejísimos, el nivel del resto. La única ventaja es que, al ser pequeño, puedes huir de él rápidamente. Mejor, ni te molestes en visitarlo. Tiempo que te ahorras.
Los tres esqueletos de dinosaurios colocados a la entrada del Museo de Historia Natural nos desvelan la que es su mejor parte. La colección favorita de los críos cuenta, en el final de su recorrido, con la exposición más grande del planeta de huesos de las enormes criaturas que poblaron la tierra hace millones de años, con reconstrucciones casi completas de triceratops, brontosaurios y, nuestro preferido, el tiranosaurio rex.
Para cualquiera que se haya emocionado, aunque sólo sea un poco, con Parque Jurásico, esta colección milenaria es el pretexto perfecto para dejarse caer por este museo.
Finalmente, entre la alternativa del crucero o de la visita a las dos islas, ésta es la opción correcta. Ver y admirar a Lady Liberty tan de cerca es una obligación, como hacerse la fotografía imitando a la de John Lennon (sí, sí, esa misma, la del brazo en alto). Desde el 11-S no se puede subir a la estatua; pese a las estrictas medidas de seguridad que tienes que pasar para llegar hasta aquí, lo máximo a lo que puedes aspirar es a subirte al pedestal de la inmensa obra de Bartholdi.
Por supuesto tenía que haber una pega: la subida a la plataforma es gratuita, pero tienes que pedirla con una semana de antelación (como mínimo) a través de teléfono o de Internet. Te lo comento para evitarte la cara de panoli que se nos ha quedado a nosotros cuando estábamos expectantes por subirnos a los pies de la dama y realizamos el gran descubrimiento.
De la isla de la estatua te trasladan a Ellis. Otra visita esencial, como ya he comentado en otro capítulo. El valor simbólico de Ellis hace que su paso por ella difícilmente decepcione.
Ahora que le hemos echado una ojeada por encima al contenido del envase, podemos comentar sus contras. Si no sabéis inglés (no me refiero a hablarlo, que hacer eso en condiciones siendo de España no conozco a casi nadie), es un obstáculo campeón, pues en casi ninguna parte se ofrece la posibilidad de audio-guías en español (ni en francés ni en chino ni en alemán…). No estamos en Europa, donde normalmente te ofrecen folletos y/o guías en varios idiomas, sino en Estados Unidos, y es lo que tiene: USA rules, English rules. Que en español significa que te busques la vida.
Otro «problema» no menos importante: las tiendas de regalos. Los reyes del marketing, los auténticos amos del cotarro. Si alguien consigue salir de cualquiera de estos sitios sin haber pasado por la tienda de recuerdos, por favor, ruego que se ponga en contacto conmigo y me explique cómo lo ha hecho.
Estás tan tranquilo, dispuesto a marcharte y ¡pum!, de frente, al final de la visita (cómo debe ser), te encuentras dentro de la zona de souvenirs. Será complicado que no caigas ninguna vez. Mi consejo: baja la vista y ve mirándote los pies hasta la salida. Tu tarjeta de crédito te lo agradecerá.
Una incomodidad, más que otra cosa, es la fotito. Allí vas tú, con tu cara de turista, con tu cámara digital en la mano, con tu rostro de alegría tras haber pasado el atasco y los controles (voy a acabar introduciéndome el cinturón por el… ¡Ah, no, que también sonaría!), y allí están, esperándote: «Three, two, one…» ¡Flash! ¡Joder, es que no has visto nuestra digital! ¡Si tenemos ya hechas tropecientas mil fotos con las que aburrir a familiares y amigos!… Y las que nos quedan por hacer. Pues nada, otro retratito. El primer día, da por sentado que caí: los 20 dólares por la foto del Empire fue el equivalente a saltar desde el piso 102, que era desde donde me iba a tirar mi novia cuando hice la compra.
Por último, cuestión fundamental, ¿cuál es la capacidad de asimilación y procesamiento de tu cerebro? Si respondes a esta cuestión, comprendes que tus recorridos-flash por museos que contienen miles de obras, muchas de ellas maestras, te habrán inhabilitado para dedicarles el mínimo tiempo que se merecían (envasado al vacío). A la que le hayas dedicado más de treinta segundos es porque te paraste a hacerle una fotografía. ¡Triste premio al tiempo que le dedicó mi primo a Las Señoritas D´Avignon!
Bueno, al final, siempre podrás decir «he estado allí» o «yo lo he visto», aunque parece que estos momentos sólo los valoramos en su justa medida una vez que se han desvanecidos en el tiempo… Como el amor, la familia o la amistad.
Vaya con los guionistas de la serie. El lío de Leonard con la doctora parece que va a abrir las puertas a una ¿pareja? Sheldon/Penny… Claro que para que esto ocurra, verdaderamente sólo hay una opción medio coherente: que un día Penny llegue medio borracha y medio deprimida, y aborde al auténtico personaje de la serie. Aunque, parafraseando a Sheldon (que a su vez copiaba a Spiderman o a alguno de estos), “los grandes poderes conllevan grandes responsabilidades”, así que veo más fácil que el pobre genio de la física sea “utilizado” para acercar a la pareja que dio origen a la serie.
Aun así, la “amistad” entre Sheldon y Penny está dejando últimamente los mejores momentos.
Los neones de Times Square te deslumbran y te podrían ocultar las sombras de la isla
Las relucientes luces de Broadway, el bello perfil de la Gran Manzana cuando el sol desaparece por unas horas, la intensa vida nocturna de zonas como Little Italy conforman la parte más memorable de la noche neoyorquina, con su vitalidad desbordante y sus coloridos neones.
Ésta es una realidad que hemos visto reflejada en cientos de series y películas, aunque existe otra paralela: en la sombra, pero igualmente real.
A vista de hormiga, detectamos la parte menos glamourosa de la capital del mundo. Apenas dan las siete de la tarde, las aceras de gran parte de las calles de Manhattan se convierten en un gran vertedero. Todos los comercios dejan en la parte de la vía peatonal más próxima a la carretera montañas de bolsas con la basura que han acumulado durante el día (por suerte, la peste está erradicada en Occidente). No importa el distrito, prácticamente toda la isla queda adornada con los restos de la intensa actividad cotidiana. La estampa durará, como mínimo, tres o cuatro horas, tiempo en el que empiezan sus labores el servicio de limpieza.
Por la mañana temprano, las calles volverán a estar impolutas, dentro de los límites establecidos para una ciudad como Nueva York, a la espera de la finalización del día, en el que la escena de las cordilleras de desechos se repetirá nuevamente.
Otro clásico de la oscuridad en la Babilonia del siglo XXI son los «sin-techo», apelativo cariñoso con el que denominar a los mendigos, la parte menos afortunada de la ciudad de las riquezas.
Hay cientos de ellos repartidos por los diferentes barrios. Aprovechan la puesta a punto de Manhattan, que hace que se vayan trasladando de calle en calle plataformas que permitirán a los obreros embellecer las entradas de la mayor parte de los edificios. Estas plataformas cumplen, por tanto, un doble cometido: dan lustre a los encantos que relucen en la Gran Manzana cuando el sol está en lo más alto y, de noche, sirven de cobijo a los vagabundos, pues les evita tener que dormir en la intemperie más absoluta.
Al lado de nuestro hotel, en la calle 30, hay una de estas estructuras. Entre otros elementos, están arreglando las molduras de una tienda que se dedica al mobiliario del hogar. Justo debajo de sus escaparates, en los que se pueden apreciar muebles de diseño, vemos todas las noches dormir a dos «sin-techo» sobre la fría acera, separados por sólo un cristal de camas y sofás que se podrían encontrar en las suites de los hoteles más lujosos de Nueva York.
¡Madre mía, cómo pasa el tiempo! Había yo planteado que quería hacer algo especial por el quinto aniversario del Málaga Me Mata (www.malagamemata.com), pero al final entre pitos y flautas casi encima se me pasa por alto tan remarcada fecha.
En diciembre de 2003, con Pablo Carbonell en la portada, iniciaba su andadura la joven publicación de la mano de Agu Méndez (alias “Krilín”), Estefanía Lara y Pablo Torres. En torno a ellos juntaron un equipo sólido, que tendría como uno de sus emblemas a Salva Cerdá (alias “el páharo”). El que esto suscribe quedó desterrado de la primera hornada, pues el melón mientras se configuraba el equipo de redacción estaba en la Ciudad de las Luces pasando frío, entre otras cosas.
Salido de la nada, con capital aportado por los tres socios, arrancó uno de los proyectos editoriales que más mérito han tenido en Málaga. A la calidad creciente tanto en diseño como en contenidos no le acompañó el éxito comercial. Es cierto lo que dicen que es preferible que un grupo de comerciales monten una revista a que lo haga un grupo de periodistas, por muy bueno que sea el producto.
De periodicidad difusa, como su economía, Málaga Me Mata salía cada cuarenta días aprox., lo que quiere decir que salía cuando había dinero. Poco a poco entraron una serie de clientes fijos, que permitió si bien no tener sueldos (eso era poco menos que una utopía), al menos que la publicidad cubriera los costes fijos. ¡Ah!, por supuesto, era una publicación gratuita.
Al principio, había secciones vacilantes, como la de deporte (¿qué coño pinta una sección en una revista cultureta que se reparte cada cuarenta días?, ¿a quién le interesaba que el Unicaja hubiera ganado un partido hacía dos semanas?). El último número que salió, habiendo participado en él, es poco menos que una joya del diseño editorial (modestia aparte de los que lo hicimos). Andreu Buenafuente, cuando acababa de destronar a Sardá y todavía no era el “hombre del momento”, salía en la portada de un número que dedicamos a “la Fuerza”, con motivo del estreno del último episodio de la saga galáctica.
Fuerte fue la entrevista a Corbacho, hilarante, desternillante, ingenioso a más no poder, que concedió una entrevista en que cada respuesta era una perla. Como pequeñas joyas eran los textos de Mar sobre Internet, Juanlu sobre videojuegos, Miguel Martín en cortometrajes, Evaristo en cine, Estefanía en moda, Nando en sexo o Marina en literatura. Por no contar, lo que entonces fue bastante nuevo y que sigue sin verse mucho actualmente: una sección especializada en Diseño Gráfico (la influencia de “el páharo” era más que notable).
Aparte de Buenafuente y Corbacho, Óscar Jaenada, Verónica Sánchez, Daniel Guzmán, Félix Gómez, Eskorzo, Santi Millán, Marta Etura o el entonces “trío resplandor” del Unicaja (Berni, Carlos y Fran Vázquez) pasaron, entre muchos otros, por las páginas de Málaga Me Mata, respondiendo con humor y simpatía a según qué preguntas.
De las mejores cosas, eran los momentos en que mi hermano mayor, Agu, y yo nos poníamos a rellenar los huecos. De ese tipo de resultas, conseguimos que el Ayuntamiento nos retirara la publicidad por un editorial crítico a “Buch” (sí, es que encima lo escribimos mal; podríamos haber alegado que nos referíamos a otra persona). En otra ocasión, el Servicio de Atención a la Movida nos calentó la cabeza porque lo habíamos confundido con el servicio Alterna en la Noche (descubrimos que debían estar negociando las subvenciones del Ayuntamiento y les entró miedo que pudiéramos levantar un sector crítico). No me quiero olvidar del momento Gary Brolsma y su baile al estilo Dragostea, que lo convirtió en nuestro ídolo del mes. Brutal. Las numerosas fiestas que organizamos en el Centro de Málaga y en la pudimos ver cada vez más rostros desconocidos. El reparto de periódico manual (el servicio de distribución no se estilaba), a patita, de facultad en facultad, viendo cómo la llegada del Qué y el 20 minutos nos jodía vivo el reparto y nos situaba en la órbita de los elementos indeseados para cualquier conserje de la UMA.
Por último, un par de detalles. En el número uno, estuvo la posibilidad abierta de sacar a Antonio Banderas en la cabecera, pero básicamente todo se jodió cuando unos papanatas (¿es así cómo se llama a los fotógrafos porculeros?) tiraron una botella rota para sacar a Antonio de su casa (llevando a su hija al hospital por el corte que se había hecho). Lo que pudo ser y no fue por causa mayor. Peor es lo siguiente, lo que pudo ser y no fue y no tiene perdón ni de dios ni de Dios. Se tienen dos entrevistas a dos relevantes personajes de la ciudad de Málaga: por un lado, María Barranco; por otro, Chiquito de la Calzá… ¿Quién va en la portada? Blanco y en botella (que me disculpe la srta. Barranco). Chiquito, coño, Chiquito. Pues no, debido a problemas técnicos o de planificación, no hubo suficientes fotos para hacer una portada y un reportaje interior… y la Barranco se llevó el gato al “Agu”a. Va por ti, hermano.
Si tenéis curiosidad, echad un vistazo a www.malagamemata.com. Hay cosas que merecen, y mucho, la pena (también hay puntos deleznables). Móntate en la montaña rusa que crearon unos pocos locos que querían tocar el cielo… aunque fuera con la punta de los dedos. A ellos va dedicados este post.
Aparte de patrocinar los viajes desacertados de Cristóbal Colón, Isabel y Fernando se dedicaron a «subvencionar» otra serie de actividades de moralidad más dudosa: ejemplo, el Santo Oficio (o en cristiano, la Inquisición; se me acaban de poner los vellos de punta). Para la fanática religiosa Isabel, era una manera de defender al Catolicismo; para el maquiavélico Fernando (no olvidemos que fue una de las inspiraciones fundamentales de El príncipe), era un pretexto para solventar determinados problemas: ejemplo, el estado está en quiebra económica (como lo estará tantas veces, incluso durante la época de mayor expansión del Imperio Español con Felipe II); solución: expulsamos a los judíos so pretexto religioso y solventamos la cuestión económica con intereses.
Esto que ocurrió hace ya más de cinco siglos establece una serie de las diferencias entre los Estados Unidos y España (y no me refiero sólo a la postura política en la cuestión Palestina).
En Nueva York, la colonia judía es numerosa y, además de dedicarse al estudio de la Torah, se encargan de dotar de un dinamismo a la economía de la ciudad más que digno de comentar.
Primer ejemplo: Distrito del Diamante; ocupa unas decenas de metros de la calle 47. En este reducido espacio se mueve el 80 por ciento de los diamantes que se encuentran en EE.UU. Pasear por esta vía tiene sus riesgos si vas fijando mucho la vista en los escaparates: te puedes llegar a eclipsar con tanto brillo concentrado en tan pequeño lugar (si no te da un infarto mirando los precios, claro).
Decenas de furgonetas blindadas FedEx se acumulan en esta calle, siempre prestas a transportar tan valiosa mercancía.
Otro aspecto que te llama mucho la atención: si bien no todos, la mayoría de los locales no tienen ningún reparo en poner el precio de las codiciadas joyas. A diferencia de los establecimientos de más postín de la Quinta Avenida (ejemplos: Tiffany&Co., Van Cleef & Arpels) que no se rebajan a poner el precio de sus productos en los escaparates, en la 47 no se andan con mojigaterías. Yo he estado buscando alguna ganga y el precio mínimo que he encontrado han sido poco más de 20.000 dólares, que a como estaba el cambio cuando llegué a Manhattan, te salen unos irrisorios 13.000 euros aprox.
A las siete de la tarde, das una vuelta por esta deslumbrante zona y está desierta. Te asomas a cualquier mostrador y no hay nada. Toda la mercancía ha sido puesta a buen recaudo y así, día tras día, con la laboriosidad propia de las hormigas.
Segundo ejemplo de eficiencia hebrea: B&H, una megatienda de imagen y sonido. Si en España por profesionalidad se entiende (o al menos antes) El Corte Inglés, nuestra cadena sería poco menos que un supermercado de barrio en comparación con esta gente.
Para empezar, todo lo que puedes imaginarte en las áreas de la fotografía, vídeo, informática y similares se encuentra en B&H. Y nos referimos desde un pen de un giga a una cámara de vídeo profesional, pasando por televisores, portátiles o reproductores de música. Por supuesto, con marcas y aplicaciones que todavía no han llegado a España y algunas que no lo harán nunca.
En segundo lugar, tienen precios extremadamente competitivos. Difícilmente, vas a ver un producto a mejor precio en una tienda de confianza (en la isla hay muchos negocios en los que te venden productos informáticos o teléfonos a bajo coste, pero de más que dudosa procedencia).
Otra ventaja, la estructura de la tienda es clara y en cada sección existe un personal numeroso y cualificado (atiende, que tienen hasta trabajadores que hablan español). Como te pares un momento y prestes mucha atención a algo, da por sentado que te lo venden. Si encima preguntas, acabas por buscarte la ruina (pero contento, ¡eh!). Nosotros íbamos con la intención de llevarnos, si acaso, un pen y nos dejamos casi 350 dólares entre pitos y flautas.
El incómodo carro de la compra no existe: confort para el cliente, seguridad para el negocio. En cada sección del almacén te van dando un ticket, con el que te puedes dirigir a otra parte del comercio para añadir más compras.
Una vez que has finalizado con tus adquisiciones, te diriges con el papelito a caja. Cuando has pagado, entonces puedes ir con el recibo al espacio de recogida de la compra. Es un espectáculo ver cómo todo el centro comercial está interconectado por una red de cestas verdes, en las cuales los vendedores van introduciendo lo que te vas «llevando» en cada parte de la tienda, y cómo todas acaban siempre en el punto de recogida. ¡Compra fresquita, fresquita!
Está claro que los Reyes Católicos, aparte de la más que cuestionable ética de sus acciones religiosas, no pensaron a largo plazo. Con una clase social tan capacitada y habilidosa para el comercio, es menos probable que en España hubiera prosperado la cultura del dinero fácil y el «pelotazo», del ladrillo y la construcción, del compadreo padre… Habría un mayor número de profesionales serios y eficientes; claro que, en ese caso, me quejaría de la actitud de España hacia el pueblo palestino. La cuestión es no estar nunca conforme, como Isabel «la Católica».
Telecinco lo ha vuelto a hacer. Tras lo de Efren, creíamos que era imposible, pero la cadena de Basile nos ha demostrado nuevamente que son unos genios en el arte de rizar el rizo. Mucho rollo, mucha escenita, mucho final de Sin tetas no hay paraíso, pero al final, en un nuevo giro, el capítulo con el que se tenía que cerrar la serie hoy no era tal, y los seguidores se quedarán en ascuas ansiosos por conocer el final del carismático personaje.
Y los accionistas de Telecinco se seguirán frotando las manos pensando en el precio que le van a poner al segundo de publicidad en el “último-episodio-de-verdad-esta-vez-ya-sí-que-sí” de la serie de más éxito de los últimos años de la televisión española. Igual, se nos van por peteneras, aparece Efren, como invitado sorpresa y estrella, y una segunda protagonista, llamada, no sé, Soraya por ejemplo, que está enamoradísima del nuevo personaje y le pone los cuernos a las primeras de cambios. Y con el nuevo giro, que digo giro, curva drámatica, podemos extender la serie hasta el verano, que a las malas, cuando la gente se dé cuenta de la estafa, esto será como lo del Madoff (ande yo caliente y ríase la gente). Pero, ¿tú qué piensas que pasará?
Para los que empezábamos a dudar de que Sheldon era del planeta Tierra, el episodio de la Navidad, o de las Saturnalias, nos ha mostrado el lado más humano del genio de la Física…
Otro atractivo “máquina” de la Física, que deja a Leonard a la altura del betún, acercará a Penny y Leonard en un giro más que previsible, y que nos ha hecho olvidar que Leonard estaba con no sé qué doctora.
Y el “compromiso” en que pone Penny haciendo un regalo a Sheldon como trama secundaria es desternillante. Por mucho que el personaje busque un regalo proporcional, lo último que espera es que la camarera le regale… ¡¡una servilleta firmada por Mr. Spock!! Eso es como sí a mí me regalaran una toalla firmada por Michael Jordan. ¡¡Pobrecillo!! ¿Cómo coño iba a igualar eso? Al final, ha tenido que ¡¡DAR UN ABRAZO A PENNY!! Sí, sí, Sheldon Cooper… Milagros de la mano de Leonard Nimoy, como ocurrió en Los Simpsons
En esta isla, puedes trabajar prácticamente de lo que sea: desde gran ejecutivo de una multinacional a pintor callejero, desde broker en el Nasdaq a cantante en el metro, desde tendero en el Starbucks a vendedor de bolsos de imitación. Todo depende de una combinación de diversos factores: herencia, estudios, relaciones, suerte… Como prácticamente en cualquier parte del planeta, con la diferencia de que aquí es todo más a lo grande, como sus gigantescos rascacielos.
Además, en la Gran Manzana, tú puedes crear tu propio trabajo si tienes un poco de imaginación y un mucho de cara; por lo menos, mientras te lo permita la policía.
Si en otra ocasión hablaba de «el Charrito» y su talento para pintar rápidamente con los dedos al óleo, importación directa desde Colombia; el personaje al que me refiero esta vez es producto made in USA, de pura cepa.
Nos lo hemos encontrado, como no podía ser de otra forma, en Times Square. Ojos azules, alto, musculoso, melenas rubias, y bigote y patillas al estilo Hulk Hogan (personaje muy popular en estas tierras todavía). Tiene diversos tatuajes en su piel. Va vestido en plan cowboy: gorra blanca con franja azul, botas de vaquero con los mismo colores, guitarra al hombre con agujero incorporado para la recepción de los emolumentos y… calzoncillos blancos paqueteros en los que se puede leer su nombre artístico, al igual que en uno de sus tatuajes: the Naked Man (el hombre desnudo). Es más que fácil adivinar que siempre tiene un corrillo a su alrededor.
Si se acerca un hombre para hacerse una foto, lo agarra del hombro en plan colega, pero el verdadero show tiene lugar cuando es una mujer la que se aproxima a este carismático personaje. The Naked Man tiene entonces dos poses maestras preparadas. La primera es una imagen en la que la guitarra le tapa los calzoncillos y en la foto que toma el/la acompañante parece que está sólo con el sombrero y las botas, haciendo bueno su apelativo; ni que decir tiene que agarrado fuerte a la hembra y dándole un beso en la cabeza o susurrándoles lindezas al oído. Eso sí, todo con las pantallas de Times Square de fondo. La segunda versión es todavía mejor: Naked Man y la mujer en cuestión doblan las rodillas ligeramente y, mientras con una mano señalan al reloj Chevrolet de Times Square (sí, el de fin de año), con la otra se agarran el trasero mutuamente a instancias del «rubio de oro».
¡Eso sí que es un trabajo y lo demás son tonterías! La policía no ha debido pensar lo mismo, pues al día siguiente, cuando hemos vuelto a pasar por la zona, ya no estaba nuestro ídolo. A lo mejor, simplemente, es que el tiempo, nublado y con lluvia intermitente, no acompañaba. Eso sí, hemos visto a su versión femenina. Rubia, arrugada, muy ancha, con los pechos caídos y pintada como una prostituta de escasa capacidad económica y menor gusto (una especie de Pamela Anderson de cera a la que hubieran pasado por un horno). Con esta señora no nos ha apetecido hacernos la foto, como tampoco al resto de los que pasaban por allí.
Hay determinadas personas, que no sé porqué pero me producen cierto síntomas psicofisiológicos apenas las escucho o las veo, en concreto tengo a cuatro en la cabeza. Amaya Montero, Ana Torroja, Patricia (la del Diario) y Emma García. Básicamente, las cuatro tienen en común que últimamente cuando detecto su presencia se me revuelve el estómago y me entran arcadas. La cursilería innata de las dos primeras personajas es lo que creo que me dan la patada en la barriga, mientras que las otras dos y los programas que realizan son las que me están provocando esta reacción, que como digo, es una primera reacción de mi cuerpo ante semejantes peligros. (Hay también otro tío, no sé si de Telecinco o de Antena3 bastante conocido, que hace uno de los programas de mierda de viernes o sábado por la noche que también provoca una descomposición en mi fisonomía).
A la Patricia la detestaba a más no poder, pero cuando se produjo el asesinato de la “invitada” a la que quería sorprender su “enamorado maltratador” directamente le puse la cruz. Por suerte, me parece que aquella bazofia de programa que menoscababa la dignidad de cualquier persona lo retiraron de la parrilla… El problema es que Telecinco tiene cuerda para rato. Es increíble lo bajo que ha llegado a caer esta cadena, que ya roza la inmundicia, bueno, que se regodea en la mierda directamente. En poco tiempo ha pasado de ser una cadena bastante decente a ser auténticamente deleznable.
Para colmo de males, el otro día el director de un periódico de credibilidad bastante dañada, ese tío incoherente que estaba “arrejuntao” con una diseñadora megaconocida e hiperestrafalaria (¡cóño!, ¿cómo se llama?, ¡joder, mira que le compre una colonia en el Carrefour que estaba vacía!). Bueno, creo que se sabe quién es, pues el colega ni corto ni perezoso aseguró que la televisión pública debía desaparacer. Para decir semejante gilipollez tiene que estar a punto de adquirir un importante paquete de acciones de una cadena privada o estar preparando el salto al ruedo televisivo. Lo único que nos faltaba es que quitaran las públicas y tuviéramos que someternos a las “telecincadas” (aunque, bien pensado, si eliminan el Canal Sur, hacen un favor a Andalucía).
Y después de haberme ido por las ramas, quería comentar lo del programa de la Emma García: El juego de tu vida. Un amigo mío está fascinado con el susodicho “programa”, así que nos tiramos un buen rato, tras la cena de empresa, viendo como auténticos gilipollas resúmenes en Youtube de ediciones anteriores. Para los que no lo hayan visto, el juego consiste en básicamente sacar a una persona y, por cuatro duros, humillarla a ella (y a sus parejas, amigos y familiares) delante de toda España. Las preguntas van del pelo de “¿Has deseado la muerte de tu suegra?” al “¿Te echaron de un empleo por robar dinero?”, pasando por todo tipo de vejaciones hacia todo el entorno del “invitado”. Y todo ello… por la ridícula cantidad de 100.000 euros. Es decir, quedas como un auténtico hijo/a de perra delante del país para un dinero que, una vez le retengan los impuestos, no te va a servir ni para cerrarte los puntos de sutura que te van a tener que echar en el ojete. Porque, da igual lo malo o lo bueno que seas, en la pregunta está la trampa: da igual que seas un santo o una santa, que te harán unas preguntas del estilo “¿has pensado…?” o “¿has sentido…?”, que completamente descontextualizadas y a la luz de un polígrafo, digas lo que digas vas a quedar mal, no porque mientas o dejes de mentir, sino porque el mero hecho de que te hagan esa interrogación significan que te han crucificado (que nadie olvide que el polígrafo no “detecta” mentiras, sino alteraciones nerviosas, que podrían estar forzadas por la pregunta en sí y no por el contenido de la misma).
Mi colega, viendo que la gente falla en preguntas ridículas después de haber afirmado auténticas aberraciones, piensa que eso tiene que ser un montaje; pero otro amigo me ha dado una pista de la razón lógica de estos “fallos tontos” que cometen algunos concursantes con preguntas en teoría ridículas: las preguntas van por tandas, y si empiezan a preguntarte, por ejemplo, de tu amigo, si la primera pregunta verdaderamente ya te pone en un compromiso, el concursante prefiere fallar esa primera cuestión y quedar con el ojete a continuar respondiendo porque hay algún interrogante que podría llegar a un punto tan escabroso que no nos lo podemos ni imaginar.
Lo “bueno” del programa es que le ocurre lo mismo que al “Tomate”, que le está permitiendo sacar jugo a otro tipo de formatos televisivos. En APM, se hacen auténticas obras de arte del humor con el tela-telita-tela de la Emma (http://es.youtube.com/watch?v=_er8kSk3aag&feature=related). Lo peor es que saca a relucir tu lado óscuro morboso; lo mejor, es que si lo analizas racionalmente, y sabiendo del medio del que procede, no le queda otra que ser una estafa al telespectador, cómo toda la basura que saca Telecinco: desde el Tomate al Diario de…, pasando por este juego, por Efrén, por OT, por la Milá y sus “hermanos pitufines”… Sabes lo que te digo, parafraseando a Onofre y Erneste Sevilla: “¡Paolo Vasile, vete a la mierda con tus programas!¡Eres un “pesao”, armar follón lo saben hacer todos… y quítate la toalla esa que llevas en la cabeza!” (http://es.youtube.com/watch?v=FBOLkxARmVQ)
Tiene que tener algún tipo de significado. No puede ser una casualidad tan grande: el mismo día que no me toca el “Gordo” de Navidad me toca la “Bomba” de Internet. Lo del cheque de 100 euros del Mercadona, una mieeeeeeerda. Esta vez son, como mínimo 10.000 euros, que no son moco de pavo… ¿y por qué esta vez es verdad? Pues porque como dice el e-mail que he recibido, la persona a través de la que me ha llegado esto comenta que se lo ha dicho alguien al que se lo ha asegurado otra persona cuyo amigo del sobrino del suegro del hermano mayor resulta que es abogado o abogada, o sea, que esta vez sí, que en esta ocasión podemos enviar el spam con tranquilidad y esperar que nos llame Charles Bailey (parecido al lícor), que desempeña la función de General Manager Fields Operátions (un cargo que sólo posee el en el mundo, puesto que es la única posibilidad de que veas una palabra en inglés con tilde).
Si no me creéis, es que no habéis terminado de leer bien el e-mail: ¿Quién nos va a dar el dinero? Pues quién si no: Bill Gates. Ese hombre acaudalado y generoso, que se ha hecho multimillonario a base de acciones tan desinteresadas como ésta (a mí ya es la cuarta vez que me va a dar dinero). Además, la fuente primeriza recibió un ingreso de 24.800 euros, es decir, que a todos nos tiene que tocar del orden de entre 10.000 y 100.000.000 de euros, como mínimo, que el Bill Gates está ya hasta los huevos de tener tanto dinero, que últimamente se limpiaba el culo con él, pero veía que ni así se le gastaba.
Ha probado a invertir en constructoras españolas… y nada. Le dio dinero a Madoff… y tampoco. Así que, ahora, en el colmo de su desesperación, ha decidido darlo por e-mail. Ha escrito una carta en español y nos va a ir llamando uno por uno para que le demos la cuenta corrienta donde ingresarnos el dinero. Hay que ser muy gilipollas para rehusar tal ofrecimiento de una persona tan prolija. No sé cómo va exactamente: pero te dan entre 245 y 241 euros por cada yo no sé qué (y me parecen que te ofrecen también servicios sexuales si llegas a una cuota, para que no tengas que tocar la zambomba estas navidades).
También hablan yo no sé qué de Intel y AOL, pero cómo no sé qué coño pintan en esta historia, pues mejor no las menciono y también hay otra persona, Secretaría Sub. Gral. de la Oficina Presupuestaria, que tiene que ser la víctima propiciatoria en esta ocasión, así que para no meter la pata hasta el fondo otra vez, no la nombraré.
Bueno, lo dicho, para los más incrédulos os dejo la dirección de Charles Bailey (por cierto, se llama como un escritor):1-800-842-2332 Ext. 1085 or 904/245-1085 or RNX 292-1085
Ni que decir tiene que al primero que se lo he enviado es a mi amigo Ádel, siempre tan solícito para este tipo de cuestiones. Seguro que está deseando ya ver ingresado el dinero en sus fondos.
Cuando estas fiestas estéis forrados/as gracias a esta información, espero que os acordéis de mí (a mi familia, mejor la dejamos en paz).
P.D. Bill Gates, que tío más grande eres, y yo que pensaba que, con esa pinta de niño cabroncete, eras poco menos que el Jomeini de la Informática, ¡cómo me equivoqué contigo! (eso sí, tú Windows Vista sigue siendo un sorullo como todos los Guggenheims del mundo juntos)
P.D.II Me acaban de confirmar que no será un depósito, al sector masculino le entregará un cheque Christina Aguilera en tanga (dicen que quieren superar al Mercadona). A las féminas, les dan a elegir entre el Duque, Efrén o Julián Muñoz (por lo que se ve han llegado a un acuerdo Microsoft y Telecinco).
Justo enfrente de la iglesia de Saint Patrick, la estatua de Atlas da la bienvenida a los visitantes del Rockefeller Center
El Museo del Sexo de Nueva York es algo curioso, pero prefiero dejar rienda suelta a la imaginación de cada cual y me limitaré a comentar el otro lugar observatorio sobresaliente de la isla: el Top Rock del Rockefeller Center.
Situado cerca del Central Park, este lugar es mucho más bajo que el Empire State, pero al ser ligeramente más alto que los rascacielos que tiene a su alrededor, de día ofrece unas vistas casi tan espectaculares como las que puede ofrecer el edificio de King Kong.
Una vez que has llegado al piso 67, todavía puedes subir un par de plantas más para observar con detalle, aparte del gigantesco parque, el «Gran Coloso» de la Gran Manzana.
La broma te costará 20 dólares, así que es mejor no ir en un día lluvioso o en el que las nubes te puedan aguar las instantáneas. La fotito de entrada tiene su gracia: te sientan en una viga, como si fueras uno de los obreros que construyó el edificio, con la ciudad de fondo. El precio es todavía más descojonante: 30 dólares por una imagen con peor calidad que la de una Polaroid.
¡Qué alegría me he llevado! No me lo esperaba para nada y me encuentro este año, después de dos años en blanco, como el Barcelona, una cesta de Navidad. Por cierto, bastante más apañada que la que me daban en Catsa, que iba decreciendo de Fiesta en Fiesta (si seguía allí, iba a llegar el punto en el que nos dieron sólo la tarjeta de felicitación navideña del Makro).
Después, te paras a analizar fríamente el contenido de la cesta, y da igual el año, no te comes absolutamente nada de la misma. Que si delicias, que si turrones, que si vinos, que si embutidos (difíciles de cortar y que tus familiares te fragmentan en trozos indigeribles), que si mazapanes y un tipo de dulce que llevo 24 años tratando de identificar sin éxito (estoy peor que Íker). Total, que al final, a los que verdaderamente hace ilusión “tu” regalo es a tu familia, que llegadas las fechas no entienden de colores y da lo mismo que esas pasas lleven allí desde hace tres navidades, o que el turrón viniera en el mueble cuando construyeron el edificio o que el vino haya pasado de Crianza a Hipermegagran Reserva (que vino al mundo muchísimo antes que tú).
Pero no nos quejamos, siempre es bueno ver a tus mayores poniéndose un poquito achispados (o directamente como una cuba). En esos instantes, te sigues sintiendo el chaval de la casa, el mismo que con ocho años esperaba a los ansiados Martes y Trece o que nunca acababa de comerse las uvas en Nochevieja porque eran muy grandes.
Lo malo, ese gordinflón invasor, el tío ese de las barbas del anuncio de la Coca-Cola. Ya sabéis, “el chispa de la vida”. Yo, por supuesto, me he negado a que ese hombre me traiga nada, que alguien que pesa 150 kilogramos, está rojo como un inglés en Ibiza a mediados de julio y viene en un reno que se llama Rudolph (¿quién coño le puso el nombre?) no me da ninguna confianza.
¡¡Lo tengo!! Le voy a preparar al gordito una cesta con las reliquias de mi casa (turrones, chocolates, mazapanes…). Seguro que consigo que el año que viene no pase por España. ¡Viva la Monarquía! ¡Vivan los Reyes Magos!
Ahora que vienen estas fechas típicas para tarjetas, postales, sms reenviados y toda la mandanga marimorena, no me gustaría desaprovechar para recomendar una web en la que puedes imprimir tus propios diseños o emplear algunos de los que tienen en la página. La dirección es www.moo.com (www.es.moo.com, que viene a ser lo mismo).
La gama de productos es limitada, pero son todos muy atractivos: tarjetas de visita, minitarjetas, postales, tarjetas de felicitación o pegatinas son sus principales objetos de venta. A diferencia de la impresión tradicional, que o te cuesta un ojo de la cara o, si consigues un buen precio, es a costa de tener una calidad que bordea lo ínfimo, en Moo, pese a ser impresión digital, los resultados son muy notables, con unos acabados que suelen ser más que decentes.
Por ejemplo, 50 tarjetas de visitas te saldrían por unos 15 euros, con un laminado mate y una finalización que yo no he visto en ninguna imprenta rápida anteriormente. El tema es que te tienes que adaptar a la medida estándar (55×85 mm), qué se le va a hacer, siempre tiene que haber pegas, aunque siempre compensa saber que puedes subir el jpg con tu diseño propio o, si lo prefieres, una fotografía (tan poco recomendable en las tarjetas de visita, por otro lado).
Para los amantes de las pegatinas, te puedes hacer tu propio librito, con hasta 90 fotos a tamaño reducido (22×22 mm). Los que somos unos frikies y nos gustan este tipo de chorradas, básicamente, alucinamos con las stickers (ahora me ha dado la vena esnobista). El precio es de algo menos de 7 euros.
20 postales personalizadas saldrían por unos 14 euros y, algo que a mí particularmente me hace mucha gracia, las minitarjetas (28×70 mm) te saldrían las 100 unidades por el mismo precio, con la posibilidad de adquir tarjeteros brutales.
Si no tienes mucha idea de diseño, no importa, ellos te simplifican el proceso y te dejan las opciones justas para que tus imagen queda, como poco, aceptable, que en los tiempos que corren no es poco pedir. Si controlas, guardas tu archivo como jpg y los subes a calidad de impresión para que sea todo tal y como tú quieres.
Como están en Londres, lógicamente los gastos de envío siempre van aparte. Estos dependerán de la cantidad que pidas, pero en ocasiones si llegas a cierta cantidad te realizan el envío gratis.
Por el momento, esta es la mejor opción que he encontrado para imprimir pequeñas cantidades a una buena relación calidad/precio… Ya puedes personalizar tus felicitaciones, tarjetas o postales a un precio asequible. Ya todo dependerá de tu imaginación.
Aquí está el enlace, que puede que lo conozcáis de vista de Flickr: http://es.moo.com/
Buen dulce el que nos ha deparado la Navidad de este año. Ni más ni menos que el clásico por excelencia de la NBA (lo de los Bulls de Jordan pertenecen a otro nivel). Los Boston, de los que yo vaticinaba que no iban a estar tan finos este año, resulta que están rompiendo todas las marcas habidas y por haber (por ejemplo, van por buen camino para igualar aquel increíble 41-3 de los Bulls de Jordan de la 95-96; si bien ni, restando méritos, ni los equipos de ahora son por asomo los que se enfrentaban a los Bulls y el calendario de Boston no es de risa, es de vergüenza).
Con todo, la racha de los Celtics es impresionante: Garnett es el alma del equipo. Pierce este año parece que está en un plano más discreto, pero muy efectivo. Y Ray Allen está muy entonado. Tienen la mejor afición y una defensa brutal.
Frente a ellos, nuestros amados Lakers de Bryant y, sobre todo, Gasol. Sin duda, el mejor equipo ofensivo de este año. Empezaron hilando fino, fino; pero el resto de conjuntos parecen que le han empezado a coger la medida. Muy preocupante son sus segundas partes, principalmente los terceros cuartos… En esos momentos parece que se han ido todos a por tabaco y permiten remontadas absurdas a equipos reguleros (lo de Indiana fue para meterlos en la carcel).
La victoria lograda en lo última jornada frente a unos crecientes Hornets, con esa maravilla llamada Chris Paul (el mejor base desde Stockton) y un West al que anuló Pau, le vendrán bien para saltar a la cancha con la moral alta…
Otra cosa será lo que suceda en el parquet (en nuestra memoria aquel cuarto partido de la final en la que dejaron escapar Los Ángeles una ventaja de más de veinte puntos). Si los Lakers consiguen mantener la concentración durante todo el partido, seguramente se lleven el gato al agua, pero como se les nota una fragilidad mental y defensiva creciente, con esas horribles segundas partes el resultado se me antoja una incógnita.
Los Celtics, al contrario que los Lakers, sí es un equipo que mantiene el nivel durante todo el partido. No tienen el talento de Bryant, pero sí un mayor equilibrio y fortaleza psicológica.
Las ansias de revencha también es otro factor a tener en cuenta. Bryant y Gasol, más que cualquiera del resto de jugadores de la NBA, les tienen unas ganas enormes al Big Three... Necesitan reivindicarse, ahora más que nunca, es un buen momento para ajustar cuentas y acallar las críticas que le están lloviendo estas últimas semanas.
En pocas horas, tendremos el último episodio del R.Madrid-F.C.Barcelona de la NBA. ¡Se admiten apuestas!
Partido igualado como era de esperar. Con un soberbio Garnett, 22 puntos (11/13) y 9 rebotes, pero que en esta ocasión no ha sido capaz de frenar del todo a Gasol. El catalán ha anotado 20 punto, siete consecutivos en los tres minutos finales, que han permitido al equipo angelino despegarse.
Bryant, como siempre, ha estado a la altura (27 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias). Mientras que en Boston ha sido Pierce la otra pieza de la noche notable con un doble-doble (20 puntos y 10 rebotes).
Por unos instantes, durante el tercer cuarto, la temida pájara de los Lakers se veía venir (11-19 de parcial para los Celtics). Finalmente, el cuarto fue salvado por el conjunto californiano (han perdido 20-22 el tercer cuarto). Y en el último periodo, de la mano de un magnífico Gasol le han dado la puntilla a los líderes de la NBA (21-16 para los Lakers).
Victoria épica, de las que tienen valor doble y que servirá para fortalecer la consideración del equipo de Phil Jackson. Por su parte, los Boston ven cortada su racha triunfal tras 19 victorias consecutivas, perdiendo la oportunidad de intentar alcanzar el record que mantienen los Lakers en 33. Asimismo, tras esta derrota, la posibilidad de igualar a los Bulls de 1995-96 (41-3), sigue siendo real, aunque necesitarían 14 victorias consecutivas.
83-92. Victoria para Los Angeles Lakers… y Boston que todavía no se termina de despegar.
El pasado 27 de octubre se otorgó a Fernando García de Cortázar el Premio Nacional de Historia de España. Mientras esto ocurría, yo estaba inmerso en una de sus apasionantes lecturas: Los perdedores de la Historia de España y pensé que era un premio más que merecido.
El historiador bilbaíno es un narrador excelente, con una capacidad para conciliar Historia y Literatura fuera de lo común. Cada capítulo de sus libros consiguen captar tu atención como pocas novelas lo hacen. Tiene una creatividad que le hace buscar siempre un punto, una visión, un detalle que para otro escritor pasaría inadvertido.
Los perdedores de la Historia de España es un ejemplo de lo dicho. Repasar las vivencias de un país a través de sus perdedores, de los actores secundarios, de los marginados, es una forma de completar unos conocimientos que siempre nos han filtrado a través de los ojos de los vencedores, de los que se han impuesto. En esta ocasión, son los otros los protagonistas: desterrados, validos poco hábiles, príncipes rebeldes, religiosos tachados de herejes, ilustrados perseguidos, héroes caídos en desgracias o empresarios que se adelantaron a su tiempo pueblan unas páginas que abarcan desde el Imperio Romano hasta la Posguerra. Sertorio, Prisciliano, Juan Alfonso de Polanco, Antonio Pérez, Mayans, Malaspina, Manuel Agustín de Heredia, Juan Peiró, Gil Robles o Luis Lucia componen un elenco variopinto de personajes que, con mayor o menor trascendencia histórica, forman parte de las notas a pie de página de España.
Atención a la cera que da el señor García de Cortázar, entre otros, a comunistas y nacionalistas vascos, a los que tilda de poco menos que verdugos disfrazados de víctimas. Una lectura más que recomendable: la cruz también forma parte de la moneda.
¡¡Cómo me gusta la Rolling!! Cada día me gusta más, sobre todo su edición digital. Lo mejor, los detalles, dignos del diario El Mundo. Hacen cosas brutales, desde putear razonadamente a Georgie Bush a hacer megaencuestas hiperatractivas. La última de ellas merece ser mencionada, porque está claro que cuando la hicieron o estaban de coña o estaban bajo los efectos de sustancias psicotrópicas.
La encuesta en cuestión es la siguiente, bueno por lo menos a día de hoy todavía está: ¿por cuál de los álbumes de 2009 estás entusiasmado (expectante)? Cuatro respuesta. Primera opción: Bruce Springsteen, el Boss, uno de los cantantes de referencias de la música rock, que desde los setenta ha estado en la cresta de la ola. Segunda opción: U2, le pese a quien le pese, el grupo de rock más grande del mundo, sólo los Rolling se le pueden comparar. Tercera opción: Green Day, tras su American Idiot, elevaron su estatus al de megaestrellas, lejos de sus devaneos punkies del Dookie. Un representante de los setenta, otro de los ochenta y otro de los noventa. Parece que hay una lógica en esta encuesta, ¿verdad? Por la regla de tres el siguiente grupo (o cantante) debería ser alguien que marque la pauta de esta década… Y el elegido/a es… ¡¡KELLY CLARKSON!! Sí, sí, cómo lo oís. Han metido en el mismo saco que a Springsteen, U2 y Green Day a una ganadora del OT americano. Ni que decir tiene que es la que va ganando la encuesta.
Cuando vi la encuesta me sonaba a las típicas preguntas del Smonka que tienen tres opciones serias y una de coña. ¿Quién dirigió la película Toro Salvaje? A. Martin Scorsese. B. Francis Ford Coppola. C. Ridley Scott. D. Juanito Valderrama. Y en ese momento, el público suelta una risotada ante la patochada de Ernesto Sevilla. Lo de la Rolling suena a lo mismo, estaban ya con las coñas y a quién ponemos en cuarto lugar, y algún gracioso dijo: “a la Clarkson”, y todos allí partidos el ojete. “Sí, sí, buena idea”. Y así estamos, con ese tipo de encuestas (www.rollingstone.com).
Es que ya no hay sentido común, señores, es cómo si hicieramos una encuesta de quién es el mejor jugador de la historia del fútbol y diéramos como opciones a Pelé, Maradona, Di Stéfano y… David Beckham… ¡y encima ganaría el inglés! O si trasladáramos la pregunta al baloncesto y las posibilidades fueran Michael Jordan, Wilt Chamberlain, Magic Johnson y Gilberto Arenas (aquí, creo que ni así se metería con dios).
A lo mejor, la Clarkson ha dicho que va a salir en pelotas en su próximo álbum y yo desconozco el dato. Entonces, bueno, ya todo cambiaría. Aun así, voy a sacar mi bola de cristal y usando mis poderes adivinatorios y voy a facilitar las críticas de los cuatro álbumes acorde a la Rolling. Atentos a este acto de presdigitación, pues lo único que sé es que U2 sacará el disco en marzo y se llamará No line on the horizon. Con esta única información puedo señalar que la Rolling puntuará los álbumes de la siguiente manera: Bruce Springsteen, cinco estrellas; U2, cuatro estrellas; Green Day, cuatro estrellas; Kelly Clarkson, cuatro estrellas (¡¡atiende!!). Así, en plan bocazas, a ver si no me descamino mucho…
Una vez dicho todo esto, yo también voy a hacer la misma encuesta que la Rolling, añadiendo un quinto elemento, esencial desde mi punto de vista, a ver si los resultados son científicos y coincidentes. He aquí la susodicha encuesta…
Hacía tiempo que no pasaba un rato tan soporífero como el que he padecido viendo la última película de Nicole Kidman. Es difícil imaginar que la australiana, tras su merecido Oscar, haya caído tan bajo. Desde luego que parece que le ha tomado el relevo a su ex a la hora de hacer bodrios. Si ya nos sorprendía con esa bobada de película llamada Embrujada, la que tiene el nombre de su tierra natal, Australia, no le va a la zaga… y eso tiene mucho mérito.
Aunque no le podemos restar “valor” al doblaje, eso es lo de menos en una “historia” que no tienes ni pies ni cabeza. Desde el infumable traslado del ganado por el desierto a la épica-cómica-predecible historieta de guerra, con japos incluidos. Dos historias en la misma película completamente diferentes metidas y unidas con calzador. La trama del niño es vergonzosa casi hasta el sonrojo y la de amor, directamente, mejor ni comentarla.
Si a estas alturas, el que mejor sale parado es el director de fotografía, ¡ole sus cojones!, pero en un largometraje eso es lo mínimo que se espera y no que te hagan perder casi tres horas con un relato que aburriría hasta las ovejas, con unas interpretaciones que rayan lo ridículo. Lo siento, Nicole, no sé si tantas operaciones te han afectado a la expresividad, pero desde luego que, por amor a tu patria, te deberías haber negado a hacer esta película (¡qué arrogante!, ¡ya dando consejos a Nicole Kidman!).
Por último, no quiero dejar de hablar del director (y coguionista), Baz Luhrmann, el australiano que nos sorprendiera con Moulin Rouge, en su nueva incursión detrás de las cámaras ha decepcionado por completo. Parece que estaban tan obsesionados con hacer “algo” con Australia como “protagonista” que a todos les ha podido la presión. No hay ritmo, no fluye, todo está forzado, como si fuera una morcilla de arroz embutida a punto de estallar y salpicar a todo el que ande cerca. Por ejemplo, hasta el detalle de establecer un paralelismo con El mago de Oz mediante la presentación de diversas situaciones queda encorsetado, falto de naturalidad, y era de lo poco que podías intentar salvar.
En fin, si teníais la intención de ver Australia, yo os recomiendo que no malgastéis ni el tiempo ni el dinero… y eso que no he dicho absolutamente nada de la música.
Me gustaría ser categórico y decir que lo que voy a poner a continuación es lo mejor de lo mejor, pero como no es cierto (de momento), puedo asegurar que sí son las mejores series del 2008 elegidas entre un grupo selecto de frikies, lo cual hace que valga más que cualquiera de las que emitan por televisión (sobre todo si es de Telecinco).
Ha habido algunas bajas de última hora. Esto ocurre cuando das un plazo de sólo 48 horas para elegir las mejores series de 366 días, pero aun así, el resultado es una referencia de lo que mata actualmente en la televisión. Además, de esta manera se han rectificaciones y que la gente empezara a dar resultados en función de lo que veía que respondía el resto, que eso siempre condiciona una encuesta.
Nueve personas se han encargado de elegir las que consideran las cinco mejores series emitidas en 2008 (no vale el “es que yo he visto Seinfeld este año”). De esa manera, se ha puntuado con cinco al primer puesto, cuatro al segundo, tres al tercero, dos al cuarto y uno al quinto. De esa manera, que nadie diga que ha habido manipulación, que ha sido más democrático que Franco y menos dictatorial que Bush… Otra cosa es que penséis que los que formamos parte del “comité evaluador” no tengamos ni puta idea, que también podría ser cierto.
Mi intención era contar con más gente, pero bueno, un reto para el próximo año. Las ausencias notables (no han dado señales de vida los muy c…): Francis (frikie informático), Salva (páharo en migración), Laura (doctora en viajes), Estefanía (flamenca), Edu (www.edugomez.es, fotógrafo en extinción)…
Quién siga leyendo el post después de todo el coñazo que he dado, desde luego que tiene mérito, eso sí que es interés. Para empezar, los que estuvieron a punto de ser, pero no fueron. Aquí hay una amalgama de series nacionales e internacionales, que van desde 30 Rock a Lex, pasando por El internado, Battlestar Galactica, Aída o Gossip Girl. Mi querido doctor House se ha quedado también fuera, lo mismo le ha ocurrido a Anatomía de Grey, parece que este no ha sido el año de la series de médicos. También puede que sea debido a que la emisión de ochocientas mil que ha provocado la perdida del atractivo que tenía Urgencias.
REDOBLE DE TAMBORES Y… EL TOP 5 DE 2008 (por supuesto, todo con subtítulos):
5. THE IT CROWD (9 puntos)
Seis episodios por temporada, en envase corto, para los muy, muy frikies. No apta para todos los públicos. Si ves los créditos, que elevan los dibujos de South Park a la categoría de obras maestras de la pintura, entenderás porqué tus padres no podrían ni plantearse verlos.
4. THE BIG BANG THEORY (11 puntos)
Sheldon es uno de los personajes revelación del año. Ese joven genio maniático, hipocondríaco, prepotente y completamente inadaptado social es el equivalente del doctor House en las sitcom. Va sólo por la segunda temporada y todavía parece que le queda cuerda.
3. DEXTER (13 puntos)
Cuando acabó la primera temporada, pensamos que ya no podía dar más de sí. Nos sorprendieron con una impresionante segunda temporada, brutal, con un final que linda entre lo trágico y lo cómico-absurdo. Michael C. Hall (sí, David Fisher en la colosal A dos metros bajo tierra) consigue que nos pongamos de parte del psicópata, explorando en la normalidad autista que tiene toda persona. Como era de esperar, en la tercera, ya sí que empieza la decadencia, aunque ha dejado una segunda temporada que ya quisieran haber firmado Frost y Lynch de Twin Peaks.
2. HOW I MET YOUR MOTHER (19 puntos)
Sin trampa ni cartón. Para ser sinceros, ni siquiera he empezado a verla, así que poco puedo valorar. Lo único que sé es que Barney ha vuelto loco a todo mi entorno. Mezcla de humor y romance. Dicen que ha ocupado el vacío que dejo Friends. Dicen, comentan, sugieren… Ni puta idea. Habrá que verla.
AND THE WINNER IS…
1. LOST (PERDIDOS, 25 puntos)
Casi nadie la ha puesto como la mejor del año, pero casi todos se han acordado de la creación de J.J. Abrams. ¡Es increíble que una serie vaya por la cuarta temporada y consiga que estemos expectantes semana tras semana para ver el episodio apenas está colgado en la red! Nunca una serie había creado tal ansia en el telespectador, en un número tan grande y de una manera tan sostenida en el tiempo. “Los otros” es poco menos que el equivalente al “Lado Oscuro” en el Cine. Maltratada por la televisión a más no poder, Jack, Sawyer, Locke, Linus y la isla se han encaramado, por méritos propios en el primer puesto de 2008… y la serie sigue prometiendo: ¿qué ha ocurrido con la vida y muerte de Jeremy Bentham?
Mis agradecimientos a todos los que han participado en este pequeño ejercicio, y también a los que en esta ocasión no han podido ejercer el voto, pero que espero poder contar con ellos en otras ocasiones para dar más crédito al resultado final…, por lo menos para mí.
P.D. Saludos al Duque, que ha sido el gran ausente de esta edición (eso me pasa por contar con pocas colaboradoras, jeje).
Desde luego que el año lo he acabado mejor que lo comencé. Llego a casa y qué es lo que me encuentro: mi flamante BlackBerry Storm, cortesía del programa de puntos de Vodafone y de haberme dejado medio cojón en llamadas durante casi tres años.
La primera vez en la vida que puedo decir que tengo un móvil que, en teoría, es de los buenos. El cacharro la verdad es que es cuco de más. La pantalla táctil, una maravilla, aunque ya se sabe que no se hizo la miel para la boca… O sea que me falta mucha práctica.
Además, me ha llegado con un kit con una tarjeta micro SD de 8GB, con sus auriculares, su funda de cuero, su adaptador a todas las corrientes habidas y por haber y el cable USB para conectarlo al ordenador y ponerle las guarradas varias que te vienen en el cd de la BlackBerry y que en tu vida sabrás utilizarla (ni siquiera llegarás a conocer para qué sirven).
Todo ello con una presentación impecable, digna de Apple. Nada de las cajas churretosas de Nokia o Ericsson, que me disculpen estas dos grandes compañías nórdicas. En una caja monísima, con una tinta en plata en relieve que da pena tirar el paquete, que además tiene un troquel bastante campeón.
En fin, buena forma de acabar el año… Lo único que me falta es que también sirva para llamar, porque mucho 3G, cuatribanda y pollatooth, pero red no detecta ninguna. ¡Algún fallo tenía que tener! ¿A fin de cuentas a quién coño le importa que de tu móvil lo único que no funcione sean las llamadas y los mensajes?
Año nuevo. Vida nueva… y un jamón de pato. Me había propuesto para 2009 reducir mi índice de insultos a la mitad, pero me conformaré con rebajarlo un 1%. Este año el primero en tocarme las narices ha sido el lector-grabador de cd-dvd. Como siempre, esta cacharra es el elemento más estúpido e inútil de un ordenador y, sin que sirva de precedente, ocurre tanto en Mac como en PC. Por supuesto, mientras mayor sea tu urgencia, más posibilidades hay de que el susodicho aparato falle (si es de la marca LG, esto ya es la confirmación total de la Ley de Murphy).
Pero, señores informáticos, que estamos en el siglo XXI, ¿cuándo cojones van a acabar con el formato cd-dvd-blu-ray de los huevos? Los ordenadores tienen ochocientas mil ranuras, USB, firewire, etecé, etecé, etecé… y para instalar el más mínimo programita tenemos que recurrir al puto cd-dvd, ¿es necesario este sufrimiento? Para colmo de males, los cds ocupan espacio, mucho espacio, antiestético espacio. Es todo lo contrario que un libro: si el espacio ocupado por ellos es vida, embellecedor de tu caso, el que invaden los cds es tocacojones, siempre dando por culo, quitándote lugar para cosas más importantes. Además, cuando vas a buscar el que necesitas nunca aparece y tienes que revolver estanterías, cielo, mar y tierra para encontrar, por ejemplo, el cd del Office.
Lo mismo ocurre con la música… Señores, que le vayan dando por culo a la esgae y a los artistas. Total, la portada de la mayoría de los discos son una puta basura, para qué coño sirve que estén ocupando un 12×12; que nos den los discos en un pen o en un dispositivo enano, que les permita ahorrar costes, bajar el precio de la música y dar por culo a la SGAE.
Diréis que esto afectará a Sony y a Ford. Qué se joroben también, que empiecen a construir equipos que en vez de emplear cds, empleen tarjetas micro-sd. Os imagináis: en el espacio que actualmente te ocupan tres cds de mierdas, con sus churretosas portadas, podríamos colocar un cajetín muy cuco, con capacidad para ochocientas mil microtarjetas, con música a precio razonable y sin horrendas portadas, con lo que les permitiríamos a las compañías ahorrarse dinero en imagen, que parece que todavía no se han dado cuenta que, salvo en casos de chicas muy guapas, poner la cara del cantante o de los componentes del grupo, aparte de ser una oda a la falta de creatividad es una hostia a la Estética (con mayúsculas).
Bueno, en fin, y todo esto ha surgido porque la BlackBerry Storm, esa maquinita tan preciosa y bonita, ya me permite realizar llamadas, pero no enviar mensajes. Así que intenté instalarle las utilidades, que, como no podía ser de otra manera, venía en un jodido cd y los lectores (tengo tres diferentes) no han funcionado; me parece que lo llaman alta tecnología. Y aquí estoy, como un puto gilipollas con “lo último” en móviles, mas sin poder enviar sms. Se ve que en el camino que lleva a poner en este tipo de dispositivos explorador con pantalla háptica, programador de tareas multifuncional, bluetooth, gestión de las redes, aplicaciones que no sabía ni que existían, a algún imbécil se le olvidó una de las dos funciones esenciales del móvil: enviar mensajes. Sí, sí, que a fin de cuentas, yo sigo perteneciendo a la panda de garrulos que utilizamos el móvil para felicitar las fiestas y el nuevo año a las amistades. Este 2009 no lo he logrado; pero en 2010 sí que lo haré, aunque para ello tenga que buscar un Nokia 3210, versión año 2000, que ese sí que funcionaba.
Y es que mientras siga existiendo el cd-dvd-blu-ray, el I+D seguirá siendo un cuento subvencionado, entre otros, por la esgae, microsoft y los blackberries. Palabra de 2009.
Cuando empieza un año, además de plantearte los cambios para el curso que comienza, te da por recordar cosas del pasado y a mí me ha dado por acordarme de situaciones que se sucedieron durante mi estancia en CATSA (Centro de Asistencia Telefónica), en la cual permanecía durante tres años (2003-2006), atendiendo (y soportando a veces) a miles de clientes de Canal Plus, Canal Satélite y los resultantes de la fusión de Vía y Satélite: Digital Plus. He aquí algunas de las perlas de las que fuimos interlocutores o bien Lsendra o bien Msantaella:
1. Gentleman cántabro
Cliente: “Tú lo que eres es un hijo de puta”. Señor a Msantaella tras indicarle éste que la única razón por la que no veía el Digital era porque no había pagado un recibo (15 minutos más tarde llamaría para pagar religiosamente con la tarjeta).
2. Me como una y cuento veinte
Cliente: “Yo llevo ya con vosotros veinticinco o treinta años”.
Msantaella: “Sí, veo que es un cliente antiguo” (cliente dado de alta en 1992; Msantaella abandonó Catsa en 2006… No me salen las cuentas).
3. Una hora menos…
Lsendra: “La manera más rápida de que recupere la señal es que nos envíe un fax con el recibo del pago”.
Cliente: “Pero es que yo vivo en Canarias…”
Lsendra: “¿Y qué pasa, que en Canarias no hay fax?” (el señor pensaba que con el Océano en medio el fax no llegaría).
4. Milagros tecnológicos
Lsendra: “Señora, saque la tarjeta del aparato e indíqueme la numeración”.
Cliente: “¿Qué tarjeta? ¡Yo nunca he tenido tarjeta!” (clienta del Satélite desde 1997, eso sí, sin tarjeta…).
5. Ingenua
Cliente: “No veo el plus comunitario”.
Msantaella: “Señora, ¿sabe usted que el Canal Plus es de uso individual?” (pirateando la señal).
6. Estrellita en decadencia
Lsendra: “Le repito, señora, que el plazo que tienen los técnicos para ponerse en contacto con usted es de 48 a 72 horas laborables”.
Clienta: “Pero es que yo soy Mónica Randall. Dícelo a tu superior y seguro que se pone y me da una solución” (evidentemente, el superior no se puso y el técnico tardó tres días en aparecer).
7. Inclemencias en las islas
Cliente: “Pero es que ayer lo veía perfectamente y hoy sólo tengo un punto rojo”.
Msantaella: “¿Eso fue antes de la tormenta?” (la tecnología, esa amiga traidora que está sujeta a la meteorología).
8. Ok ver
Cliente: “He comprado un partido y no lo veo”.
Lsendra: “¿Qué le aparece en la pantalla?”.
Cliente: “Ok ver”.
Lsendra: “¿Ha probado a pulsar la tecla Ok del mando?”
Cliente: “Ah, ya lo veo. ¿Se me devolverá el dinero de los minutos que no he visto?” (la ilógica del ser humano).
9. Estrella de la televisión
Lsendra: “Vaya al aparato y cambie el sentido de los cabezales del euroconector”.
Cliente: “Muchas gracias, señorita. Ahora se escucha perfectamente” (Iñaki Gabilondo escucha el Cuatro, pero no el Digital).
10. No veo el partido (2ª parte)
Cliente: “Es que he comprado el partido del Madrid y no lo veo”.
Msantaella: “¿Qué le aparece en la pantalla?”
Cliente: “Un listado de partidos con un número lado”.
Msantaella: “¿En qué canal está?” (con tono de sorpresa).
Cliente: “En el 111″.
Msantaella: “Y en el listado que tiene usted en pantalla, ¿en qué taquilla pone que emiten el Real Madrid?”
Cliente: “En la 101″.
Msantaella: “Váyase usted al canal 101″.
Cliente: “Ahora sí lo veo. Si no lo pusieran tan complicado…”
Msantaella: “Gracias por su llamada” (no es necesario justificar el ridículo).
11. Vivimos del aire
Coordinadora a agentes Catsa: “A los clientes les decís que esta llamada vale un poco menos que la provincial y un poco más que la local y que la mitad la paga el cliente y la otra mitad la pagamos nosotros” (licenciada en Psicología pero con escasos conocimientos económicos).
Éstas son sólo algunas de las vivencias del día a día en Catsa. Si los de Telefónica sacaron un libro con chascarrillos, los de Catsa podrían sacar una enciclopedia con llamadas absurdas. Si perteneces o has trabajado alguna vez en atención al cliente del Canal Plus o del Digital, estás invitado/a a contarnos las experiencias más desternillantes en las que hayas participado… Es que hay gente “pa tó”.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se tiene que creer que todo el mundo salvo los israelíes somos auténticos gilipollas. A lo mejor no se equivoca, porque eso de que estén tomando el pelo continuamente a la Comunidad Internacional ha tenido que crear una especie de aura de superioridad al estado israelí.
Se ha despachado a gusto asegurando que el ataque e invasión de Gaza “eran inevitables”, casi tan inevitables como incumplir las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, supongo. Los sesudos analistas empiezan a hablar de que si Hamas torpedea en la frontera, que si patatín que si patatán… Y yo pienso que verdaderamente nos estamos volviendo locos o qué. ¿A nadie se le ha ocurrido mirar el calendario? ¿Es coincidencia que en unos días vaya a entrar a presidir Estados Unidos un negro que se llama ‘Barack Hussein’?
El conflicto palestino-israelí ha sido siempre el coño de la Bernarda, todo lo de Israel entra, pues saben a ciencia cierta que cuando llegue el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Estados Unidos siempre, absolutamente siempre, ha vetado cualquier resolución que perjudicara al estado hebreo. Lo que equivale a dejar a los palestinos en situación precaria. Todo ello con el amparo de esos medios de comunicación ejemplares, sí, los mismos que denominan “terroristas” a la gente de Al-Fatah, Hamas o Hizbulá y menciona como “separatistas” a los etarras. Señores míos del New York Times, del Washintong Post y demás, los de ETA sí son verdaderos terroristas, el estado español, por ejemplo, no corta los suministros a los paisanos del País Vasco, y este territorio cuenta con una legislación mucho más ventajosa que el resto de comunidades autónomas del país (salvo, quizás, Navarro o Cataluña).
Eso no ocurre, ni remotamente, en Palestina, con lo que, siguiendo la lógica denominativa del New York Times, los de Hamás deberían ser nombrados (si los etarras son “separatistas”) algo así como “luchadores heroícos por la voluntad y la liberación del oprimido pueblo palestino”. Evidentemente, no es así… Son sólo “terroristas” (que accedieron al poder en unas elecciones democráticas en las que se probó que no hubo “pucherazo”; todo hay que decirlo, también Hitler accedió al gobierno de manera similar).
Los israelíes básicamente, con esta nueva demostración de fuerza, parece que quieren advertir al presidente electo de que hay cosas que no deben cambiar. La política estadounidense en Oriente Medio, sobre todo. Veremos si las expectativas que ha generado Obama se cumplen y es capaz de intervenir en el conflicto palestino-israelí con un poco de más equidad que sus predecesores en el cargo. De un anormal como Bush, no se podía esperar nada. De Obama, sí se puede esperar, por primera vez desde 1948, una actuación diferente. El riesgo de decepción es directamente proporcional a las ilusiones generadas.
En este aspecto soy poco optimista: al final, el lobby judío castrará los planteamientos iniciales de Obama e Israel seguirá con su particular y permanente humillación del pueblo palestino. Es una pena que ya ni siquiera Simon Peres sirva como referencia política para el cambio en el estado hebreo, y es terrible que en Palestina ni siquiera se den las condiciones para que surja una figura política que, al menos, intenta plantear un cambio en es status quo de las relaciones con Israel. Quizás Obama tenga que empezar por ahí: crear, inventarse, potenciar unas figuras de referencias (unos nuevos Rabin y Arafat) y dar pie a un estado llamado Palestina que sea reconocido de manera inmediata por la Comunidad Internacional, un territorio que no sea un queso gruyer con cientos de colonias de otro país, que cuenten además con la protección de un ejército invasor…
A lo peor, resulta que al final a nadie le interesa que haya paz en ese territorio del mundo… Ni a Israel, ni al extremismo islámico, ni a la industria armamentística, ni a la OPEP, ni a los medios de comunicación, ni a la madre que los parió a todos juntos. “Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes.”
¡Oh, Gaspar, Garpar! ¡Pobre Gaspar! Tan Rey Mago como los otros, pero el gran olvidado de los niños. Ya de pequeños, los chavales siempre prefieren las canas de Melchor o la negrura de Baltasar; sin embargo, tú, mi amigo Gaspar, eres el olvidado, ni siquiera sabemos si tu barba era castaña o más bien tirando a pelirroja.
¡Oh, Gaspar, Garpar! Eres el Miguel Pardeza de la Quinta del Buitre, el Ringo Starr de The Beatles, el don Juan de los Borbones (que ni siquiera llegó al trono), el Al Gore de la política, el Sam Bowie de la NBA… Eres la sombra de una secouya.
Pero no te preocupes, Gaspar, siempre será mejor estar de secundario en una obra deMiguel de Cervantes que de protagonista en una película de Ed Wood. ¡Oh, Gaspar, Gaspar! ¡Mejor ser el tercero en discordia que un actor principal del drama humano como lo fueron Adolfito Hitler o el tío Stalin! ¡Oh, Gaspar, Gaspar! ¿Me traerás tú este año lo que he pedido, porque llevo más de veinte pidiendo a Melchor y a Baltasar y no me hacen ni puto caso?
¡Oh, Gaspar, Gaspar, hasta los que te recordamos somos unos puñeteros interesados!
Los Reyes, con la referencias de mis cuñados María y Jaime, nos han traido el regalo más frikie que ha parido imaginación humana. De hecho, yo todavía no he sido capaz de asimilar que exista una cosa semejante.
Se trata de un monigote, de un muñeco hipermegasimple, es decir, no tiene nada que ver, por ejemplo, con Munny, pero seguramente, en breve, también tenga su espacio en el MoMA. El pelele en cuestión es una especie de espantajapájaros blanco en el que pones tu foto y al que vistes acorde a tu estilo (o al de la persona que quieras putear). A mí, los cuñados me han puesto mi cara con un peinado terrible y una camiseta con el rostro de Darth Vader, o sea, un acierto absoluto.
El budú sería otra de las múltiples posibilidades de este juguete. Podrías coger a alguien que te caiga mal y ponerte a hacerle perrerías. El de Bush, según me cuentan, es todo un triunfo en los Estados Unidos. Además, ahora que Bush padre ha anunciado su deseo de que Jeb acceda también a la Casablanca, las ventas se van a disparar (ya no sé qué coño podemos hacer para evitar otro Bush en la presidencia USA).
Sarah Lu, la madre paridora de la idea, ha desarrollado una línea de mascotas, por si quieres crear tu versión mini de tu perro, gato, iguana o ardilla. Además, siempre puedes subir tu mini-yo a la web para que todo el mundo vea lo frikie (o patético según se mire)que puedes llegar a ser. Muchísimo mejor que el personaje de Austin Powers.
Ni lo dudéis, es el momento del “mini-yo”. Es el regalo de ensueño para toda persona que se salga un poco de lo común. En mi familia ha causado furor: “Love it. Hate it. Hug it. Hurt it. Play with it. Punish it”. Nunca hubo un presente mejor: “haz tu propio mini-yo”.
Otra de las cosas que tenía pendiente. Muchas veces empezadas y nunca llevada a buen puerto. Una vez que te pones manos a la obra, esta cutre-serie te encandila. Sería el equivalente a los South Park de los personajes reales, con un tufillo en la imagen similar a las caracterizaciones de nuestra venerada Muchachada Nui (el pack de la segunda temporada merece la pena nada más que por la postal de Hulk Hogan y la funda del móvil de Enjuto).
La histérica Jen, el hiperactivo Roy y el vivo-en-otro-mundo Moss conforman un trío marginal más que notable. La aparición de Richmond y las actuaciones estelares del jefe Denholm son la sal y pimienta del conjunto.
El último episodio de la primera temporada ha ido al hilo de lo absurdo de la serie, con una “prima” afectando a todos los informáticos del planeta (ellos le llaman la tía Irma) que desemboca en movimientos antisociales en todo el mundo propagado por la peculiar pareja informática que vive y trabaja confinada en el sotano del edificio. Pero, como tiene que ser, que mejor manera de acabar un año que con un buen polvo… ¿Qué se lo pregunten a Jen?
Seis capitulitos de poco más de 20 minutos. Fácil de digerir… No como la segunda temporada de Twin Peaks, de Prison Break o de Heroes.
Bueno estaba y se murió, como el Duque, ¿o no? Ya sabía yo que Telecinco no me podía decepcionar. No me refiero a los seguidores de Sin tetas no hay paraíso, que se han tenido que quedar a cuadros, sino a los amantes de las telecincadas, como es mi caso.
Por supuesto, el Gitano tenía que morir. Como todo buen guión que se precie, la muerte del amigo bufón y leal siempre es un elemento dramático importante. Lo del mexicano (¿o era colombiano?, si es que no presto atención) ha sido casi de risa. Tres mil balazos y llevaba un paquete antibalas que ni Robocop. Y ese Duque que, por una vez, se olvida de darle la bala de gracia en la cabeza. No voy a hablar de la trama de la madre y el ludópata porque esa parte aburriría al mismísimo doctor Foreman.
El colofón ha estado a la altura de la cadena. Te creías que iba a quedar algo elegante: muere el Duque y ella ha parecido, por un instante, que se iba a quitar la vida. En plan Romeo y Julieta, muy clásico, muy manido, pero muy digno. Pues no. Resulta que la encarcelan, salen las voces en off con las típicas frases cursis (“oye, tía, no te preocupes que trece años no es nada”, y la otra que pensará: “claro, hijaputa, como no eres tú la que va tener que pelearse en las duchas de la cárcel… Zorra”). Y el puto letrerito de… “Continuará”. ¡Ole tus pelotas, Telecinco! Así me gusta. ¡Como tiene que ser! Ya lo estoy viendo, si es que la teoría de que el Duque en realidad es Efrén va a cobrar fuerza. Yo creo que hasta el fichaje por Antena3 es un montaje para después hacer el “retorno del hijo pródigo”, dejando otra vez a Soraya a la altura del betún.
Quizás, esperan que a Miguel Ángel Silvestre le vaya mal en Estados Unidos y vuelva con el rabo entre las piernas. No creo que eso ocurra, pero desde luego para Sin tetas no hay paraíso y para Telecinco sería lo mejor.
A la serie le han quitado todos los personajes interesantes, dejando sólo los auténticos plomazos, lo cual pondrá a prueba a esos pobres guionistas, que tienen que estar sudando la gota gorda (“bueno, y ahora ¿qué hacemos?”, “Pues no sé, que el ludópata vuelva a jugar y que deje preñada a Cata”, “Uuuuf, ¿no se va a ver mucho el plumero?”, “Coño, mientras llega Efrén eso mismo nos vale…”). Para la cadena roza la tragedia: sin Efrén y sin el Duque no sé cómo van rellenar su parrilla. En mi modesta opinión, la solución pasaría porque regresara el Tomate, con tres horas de duración diaria; la Patricia, con otras tres horas diarias; a Emma que le amplíen el horario de El juego de tu vida; que se inventen nuevos realities (por ejemplo, poner a dos pijas famosas a trabajar en una granja o un programa buscando el asistente personal para Pocholo) y que exploten al máximo los que ya tienen (fundamental el papel de OT, que sólo pogan cámaras en las camas y en las duchas ayudaría, que en España el escatologismo gusta bastante). El resto, con anuncios, se llena de sobra.
Descanse en paz el Duque (si se lo permiten, claro).
Me he quedado con las ganas de comentar un hecho que me ha llamado mucho la atención: las fotos que están apareciendo en los medios digitales poniendo una junta a otra la imagen del Ferrari de Cristiano Ronaldo y la foto de Vicente Ferrer (que no Ferrari, por suerte) por el merecido homenaje que le han hecho.
Daría tanto que hablar el tema, que me voy a tener que morder la lengua con la gañanada de Ronaldo y el sarcasmo latente en la presentación de las noticias.
Está claro que a los españoles el frío nos hiela las ideas, lo cual se convierte en algo casi trágico para aquellos que tienen el cerebro congelado la mayor parte del año. Por supuesto, los políticos están en el top de los afectados por esta ola de frío siberiano (que rima con ano).
A mi pobre Magdalena Álvarez le están dando una estopa impresionante, como era de prever. No sé qué haría Zapatero sin esta luchadora mujer, pues es prácticamente la única que le quita carga mediática de encima. Todo el mundo podría mirar al Ministerio del Interior, pero Rubalcaba está en la cima, es un hombre que parece tener el respeto (o el miedo) de la mayor parte de los medios. A Magdalena, como viene del Sur, la tienen por una ignorante tonta del culo, sobre todo entre la gente imbécil que tiene subida una prepotencia extraña por haber nacido en Madrid o en alguna parte del norte de la Península.
Rajoy, en su papel, ha pedido la dimisión de Magdalena, otra vez. “¡Ay, Mariano, Mariano (que rima también con ano)/ que culpa tiene la ministra del frío siberiano!” Si la ministra ha liquidado el Plan Galicia, y tú eres gallego, en favor de otras operaciones, puesto que el Presupuesto de Fomento por muy alto que sea no es infinito, sé objetivo: ¿Qué es más importante la conexión Madrid-Andalucía o Madrid-Galicia? ¿Qué es más importante enlazar un servicio entre la capital y una comunidad de más de ocho millones de habitantes o de una de menos de tres? Las cifras están ahí. Pero, claro, como tienes ese deje de “Andalucía, ese provincia de paletos” te cuesta asumir según qué cosas. Y que conste que yo, como andaluz, cuando veo a Chaves y a Zarrías y el Canal Sur muchas veces me entran ganas de vomitar, pero inclusive así, siendo justos e imparciales, hay cosas que son más que lógicas.
Y hay otras que no tienen ningún sentido. ¿Cuántas veces ha sufrido España una ola de frío como la que estamos teniendo ahora que Madrid parece Helsinki? ¿Cada cuánto tiempo ocurre? Por dios, nos hemos vuelto tarumbas: ¿quién coño puede poner los medios de previsión para un aspecto meteorológico que se da una vez cada 25 ó 30 años? Lo vuelvo a repetir hay que ser muy gilipollas o muy hipócrita para hablar de falta de previsión. Si el Instituto de Meteorología dice que va a helar como nunca de aquí a 15 días, es absolutamente imposible para una nación que estructuralmente no está preparada para eso organizar todo en 15 días. Es una cuestión de lógica y de logística. Estoy convencido de que si en Suecia pasara una oleada de Terral, fresquito, fresquito, con sus 40ºC también las pasarían putas (o a lo mejor todos se tiraban en pelotas a la calle, ¡yuju, viva Suecia!).
Una vez que estamos inmersos en este caos coyuntural, lo único que se puede hacer es salir de esta ocasión de la mejor manera posible y aprovechar la experiencia. Después, como todos sabemos, si se pone en marcha un plan para este tipo de situaciones que se dan cada X o muchosX años, se quejarán diciendo que es una burrada gastarse tantos millones de euros para algo que ocurre de higo a breva… ¡Qué se le va a hacer: es que somos así!
Pero si hay alguna persona afectada, esta ha sido la diputada del PP Montserrat Nebrera, la arpía anormal que ha dicho textualmente sobre la ministra Álvarez: “Tiene un acento que parece un chiste” (http://www.elpais.com/audios/espana/Montserrat/Nebrera/Magdalena/Alvarez/Tiene/acento/parece/chiste/elpaudnac/20090110csrcsrnac_1/Aes/; http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/10/espana/1231600367.html). Es curioso esta extremada falta de respeto por parte de una señora catalana cuando en Cataluña siempre se está pidiendo respeto en las cuestiones lingüísticas e idiomáticas. Roza la vulgaridad que haya podido cebarse de esa manera con los andaluces, porque si escuchas las declaraciones no se trata de que insulte a la persona en cuestión, sino que generaliza… ¡Ole tu coño! Señora Nebrera, usted sí que tiene un problema real de comunicación (entre otras cosas).
Señora Álvarez, póngase las pilas y, por favor, no salte con gilipolleces del estilo Celia Villalobos (y su “caldito de puchero”). Ya sabe que la política es un mundo de lobos y fariseos, donde cualquier ocasión es aprovechada para ser utilizada como arma arrojadiza tanto por unos como por otros. A fin de cuentas, el frío pasará… y los gilipollas permanecerán escondidos, momentáneamente, a la espera de la más mínima oportunidad para reclamar nuevamente su dimisión, a ver si por fin ponen a un ministro o ministra que haga lo normal en España: favorecer a los de siempre en detrimento de los de siempre. Ése, y no otro, es el auténtico problema que tiene Magdalena Álvarez. Hay gente a la que el gobierno lleva casi un siglo malacostumbrando y dando todo lo que piden… Tranquilos, los de aquí abajo nos resignaremos cuando vuelva a llegar vuestro momento, mientras tanto, dejad que aprovechemos, por una puta vez, una coyuntura favorable.
Últimamente veo poco cine, pero he de reconocer que me estoy luciendo. Tras ver (o sufrir) Australia, la nueva elección ha sido Mamma Mia!, la adaptación cinematográfica del musical de Broadway (?). El título le viene que ni pintado, porque es la expresión que cualquiera soltaría oyendo a Pierce Brosnan cantar un tema de ABBA. Lo de cantar es figurado, “destrozar” sería el término más adecuado. Es increíble, pero sí, he encontrado a alguien que canta peor que yo: gracias, Bond.
Otra de los despropósitos de la película es Meryl Streep (que me perdone mi amigo Salva, tan fan declarado de “la Streep”). Es cierto que la mujer se conserva bien y que no canta mal del todo, sobre todo si lo comparamos con 007, pero ¿a quién se le ocurrió que Meryl podía interpretar el papel de una mujer cuarenta y pocos cuando nació en el cuarenta y muchos (1949)?
Dado que el único interés tiene la película son las canciones del mítico grupo sueco, se podrían haber buscado una serie de actores que cantasen un poquito, sólo una “mijita” (mira, la Kidman, habría encajado bastante bien en esta película). O a las malas, puesto que la interpretación era lo menos importante, estaba la opción de poner cantantes en vez de actores (eso sí que hubiera sido un auténtico homenaje a los reyes/reinas de los setenta).
Lo bueno es que tuvieron un poco de dignidad y no destrozaron Waterloo (esta la dejaron para los créditos con la original), aunque sí acabaron con otras canciones que hacían que se te saltaran las lágrimas (por dios, ¡qué le habéis hecho a Dancing Queen y a Chiquitita!).
Otro apunte positivo, la bonita Amanda Seyfried (nada que ver con Anni-Frid), la única que ponía un poco de tino en medio de las voces chirriantes de la cinta. Todavía no me explico como Benny y Björn, productores ejecutivos de la película, se han prestado a tal “espectáculo”. ¡Ah, sí! Si lo dicen en una canción: Money, Money, Money. (No seamos hipócritas, yo también lo habría hecho).
Hasta hace relativamente poco tiempo, Amazon era para mí una de esas nociones abstractas de la cual conocía su existencia pero que no me terminaba de llamar la atención. Un día, casi de casualidad, encontré un par de pantoneras nuevas (solid coated y solid uncoated) a un precio ridículo. Es cierto que me beneficiaba el cambio euro/dólar mucho, pero es que con los gastos de envío incluidos, es decir, tras atravesar el Océano Atlántico, el producto me seguía saliendo por la mitad del mejor precio que podía conseguir en España. Además, en el tiempo estipulado, perfectamente embalado, con su factura, etecé, etecé. Es decir, cumpliendo todos los requisitos que muchas veces nos asustan a la hora de realizar una compra en Internet (y más cuando hay 5.000 kilómetros de distancia).
Si aterrizaran en España, tengo clarísimo que saldría poco de mi casa para realizar según qué compras. Lo del Fnac es poco menos que un chiste malo en comparación con la variedad de productos que puedes hallar en Amazon, con todos mis respetos para Fnac (que es santo de mi devoción). El tema de los libros, por ejemplo, es para volverse auténticamente loco. Y en tecnología hay unos cachivaches que ni siquiera podías imaginar que existieran. He leído rumores de que la multinacional intentaría el desembarco en España en este año, igual que ya tienen tienda(virtual, por supuesto) en Francia, Austria o Gran Bretaña. Supongo que tendrán que hacer estudios serios de implantación, pero sí la idea cuaja, que vayan temblando pixmania, Fnac, El Corte Inglés y demás. Verdaderamente, a medio plazo sería un rival que les obligaría a una profunda reestructuración a todas ellas.
De momento, con el cambio favorable euro/libra (a día de hoy 1 libra vale 1,10 euros), puedes encontrar gangas muy interesantes en la tienda británica (www.amazon.co.uk). El problema es que con determinados productos, principalmente en electrónica, encontrarás dificultades en la entrega. Es una pena porque había un televisor Sony Full HD de 40 pulgadas por 599 libras (unos 659 euros). Aun así, siempre puedes buscar entre los libros, juegos o dvds, será difícil que no encuentres algo de tu agrado a un precio que difícilmente encontrarás por España. Yo ya lo he intentado… Sin éxito.
P.D. PRECIOS RECTICADOS A 12/01/09. GRACIAS A ÁDEL KHÁDER QUE VISLUMBRÓ EL ERROR.
Maldita sea mi estampa. ¿Por qué se me metió en la cabeza comprarme un coche nuevo? ¿Por qué no hice caso a todos los que me recomendaron que no? ¿A qué idiota se le ocurre meterse en una trampa de siete años por un cachivache y, encima, sin dar entrada? ¿Qué clase de anormal “invierte” en un C3? ¿Por qué se les permite a los políticos tener blogs, no tenemos suficientes con sus tonterías y paridas en radio, televisión, periódicos y medios digitales (al menos, supongo que pueden servir para pedir disculpas)? ¿Por qué “seleccioné” la opción diésel? ¿Era, en verdad, necesario “facilitarme la vida” con un vehículo que me cuesta un cojón y que no me serviría para desgravar ni sobornando a todos los funcionarios de Hacienda? ¿Pondrán mi foto al lado de las palabras “coño” y “cojones” cuando se haga una búsqueda en WordPress de tanto desgastarlas? ¿Por qué Bush y sus amigos-enemigos de la OPEP la han tomado con los pobres-de-nosotros que apostamos “seguro” por el gasóil en vez de la gasolina (“no more Bushes in the White House”)? ¿Por qué en cuatro años he cambiado más veces las luces del coche que mi padre en cincuenta? ¿Y por qué he hecho la prueba de alcoholemía más veces que él si no he hecho ni la trigésima parte de sus kilómetros? ¿Realmente tengo tan mala pinta para que me hagan salir del coche en medio de la noche y me pregunten “llevas droga” y me dejen en estado de shock ante tan soberana gilipollez? ¿Por qué los agentes de la ley tienen tantas precauciones con un pardillo como yo y no le tocan los huevos a los hijos de puta que van en sus motos y sus coches molestando y poniendo en peligro a todos los que están cerca? ¿Por qué mitificamos tanto lo de “estrenar el coche” cuando es como la virginidad, un valor en desuso, pasado de moda, que no da ninguna garantía y que nadie puede probar (si hasta la prueba del pañuelo tiene truco, qué no se hará con los coches? ¿Por qué me dejé embaucar por el comercial con un color gris que nadie llevaba en su momento y que a día de hoy lleva todo dios, y que hace que resplandezca la suciedad? ¿Por qué mi puto coche no arranca otra vez cuando llega el invierno? ¿Estaría escribiendo esta sarta de banalidades si no me hubiera tocado andar durante casi una hora por medio de calles peladas, con una temperatura que te cortaba el cuerpo (al principio), porque se me ha escapado el último autobús que me podía llevar a casa? ¿Por qué la última vez que cogí un taxi en España el conductor iba más “ciego” que Stevie Wonder y nos cobró quince euros por cuatro minutos de paseo inhabilitando mi capacidad de reacción causa-efecto (no-autobús/sí-taxi)? ¿Por qué fui a un concesionario de una marca francesa en vez de a uno de una marca alemana? ¿Será posible que Carlos Sáinz me haya dicho “niño, tienes el calino”? ¿Se alejará la gente cuando conduzca su coche de mí como de Esperanza Aguirre, “por si las moscas”? ¿A cuántos les han roto algún cristal un cretino con los puños en un momento de rabia? ¿Por qué la aseguradora me llama tres meses después de caducar el seguro, sin haberme enviado la carta de notificación para renovar antes, sin haber tenido un parte en todo el año? ¿Por qué me tengo que olvidar casi todas las mañanas de dónde aparqué el coche la noche anterior? ¿Y por las noches por qué me cuesta tanto trabajo encontrar aparcamiento? ¿Por qué estoy convencido de que lo que me pasa a mí le ocurre, en mayor o menor medida, a todo el mundo (salvo a los que tienen Mercedes)? ¿Cuándo van a acabar las puñeteras obras del Metro? ¿Y cuándo se va a agotar el miserable petróleo? ¿Para cuándo un coche de energía solar para que nos podamos cagar en el sol? ¿Para cuándo cabinas de teletransportación que nos eviten tener que coger otros medios de transporte (sí hay que transformarse en mosca, pues nos transformamos)? ¿Por qué coño he escrito un párrafo tan largo, con el coraje que me daba Samuel Beckett? ¿Por qué los irlandeses no puntúan? ¿Seguimos esperando a Godot? ¿Por qué no me callo ya, a fin de cuentas es una mierda de coche, que es un sorullo de problema en comparación con la que les ha caído a los habitantes de Gaza, de Ruanda, de Sierra Leona, de Iraq, de Afganistán, etecé, etecé, etecé?
Sí, será mejor que me calle… Aunque sólo sea por unas horas.
Al tiranosaurio de Toy «R» Us sólo le falta comerse a los clientes. ¡Me llevo uno!
Lidia lo está flipando. Yo también, no es para menos y voy fotografiando este momento extraordinario. Mi novia está un poco avergonzada; pero, a fin de cuentas, es una oportunidad única: no todos los días tienes la posibilidad de tocar en el piano en el que Tom Hanks daba una divertida exhibición en la película Big.
Este tesoro está en F.A.O. Schwarz, en la Quinta Avenida, justo detrás del santuario de Apple.
Además de esta maravilla, aquí encontramos dinosaurios y dragones de peluche gigantescos, y reconstrucciones a tamaño real en Lego de los personajes de Harry Potter y de La Guerra de las galaxias. Es una obligación moral hacerse una foto al lado (oscuro) de Darth Vader.
La megatienda de Toy «R» Us en Times Square no le va en absoluto a la zaga. En este lugar, con las piezas de Lego han realizado enormes réplicas del edificio Chrysler, de la Estatua de la Libertad y del Empire State (con su King Kong incluido).
Una gran noria en el interior del almacén también impresiona. Cada carro lleva algún personaje de juguete o de película en el frontal: Mr. Potato, Monopoly, Barbie, E.T….
Sin embargo, el culmen de Toy «R» Us es digno de estar en el Museo de Historia Natural. ¡Vaya pedazo de tiranosaurio! El bicho mide como cinco o seis metros de altura, mueve la cola, la cabeza, la boca, los temibles ojos… y gruñe. Sólo el establecimiento de Disney sí que es un juego para niños.
Cada día, cuando abro alguna de las dieciseis cuentas que tengo activas (yo tampoco sé para qué tengo tantas), aparte de todo tipo de spam (estoy por comprarle Viagra al tipo canadiense ese tan simpático que me la ofrece, por probar) me suele llegar algún recordatorio de un amigo o una amiga que me ha invitado a unirme con él/ella a tal red. Claro, yo a todos les voy diciendo que sí: que si Tagged, venga sí; que si hi5, pues también; que si Badoo, bueno ésta no; que si myspace, al lote; el Sonico, por supuesto, con ese nombre; que si tuenti, ésta tampoco que estoy más cerca de los trenti; que si Facebook, ésta ya me da demasiado respeto…
Por supuesto, ni que decir tiene que no me sé ninguna de las contraseñas de la red en cuestión (algunas ni sé cuándo me di de alta), que en ninguna he puesto fotos y creo que ni siquiera he llegado a decir ni hola. Agregué al amigo/a en cuestión y me fui. Es que, señores y señoras mías, vamos a ponernos todos de acuerdo, que lo que no puede ser es que cada uno éste por peteneras. Organización, ¡coño!, ¡organización! Si Bill Gates se hubiera ocupado de esto, sólo habría uno para todo el mundo y a tomar por saco, pero esta liberalización de la Red me tiene alegremente despistado. Yo hasta que no se cree LinkedIn (http://escribiendohaciadelante.blogspot.com/2008/11/escribiendo-hacia-delante-carta-desde.html, gracias a mai que fue quien me facilitó el enlace) y estemos todo en lo mismo, paso. Que no, que me niego a estar repitiendo y poniendo las mismas fotos en cuarenta foros diferentes.
Por favor, si yo era de los que me emocioné cuando en el Messenger podías usar iconitos que tenían movimiento (¡¡aquello era lo más!!), por no decir lo de pasarte una foto directamente a través del Messenger, que siempre fallaba la conexión en un momento determinado a mitad del camino, de cuando nos bajábamos la canción del audiogalaxy, a tres kb por segundo en su velocidad punta. Esa era el Internet en el que yo me sentía cómodo.
Ahora es la locura, si te metes en Facebook básicamente cualquiera tiene una radiografía tuya. Cualquier persona sabe más de ti que tus padres y, pobrecito/a del que haya tenido un desliz, las vas a pasar más putas que David Bisbal en la República Dominicana. Y lo del Tuenti, ¿eso cómo puede ser? Un tío de Cuenca mete una foto suya en la que tú apareces de fondo distorsionado y te identifica, ahí con tu nombre. Con lo cual si cuelgan cualquier foto medio comprometida, básicamente puedes ser más hazmerreír que los concursantes de El juego de tu vida, que me he tenido que ir cuando la muchacha ha dicho que le habían pillado follando en el cuarto de baño de una discoteca, ya entre la cara de Emma y los ojos vidriosos del novio se me iba a romper el muelle de la risa (sí, qué bastardo soy).
Y hablando de sexualidad, no podía dejar de comentar las otras dos redes estrellas: el Meetic y el AdultFriendFinder. Las dos son para lo mismo, pero la primera con sutileza. Es decir, el Meetic es para conocer a gente (con la que mantener relaciones sexuales) y el AdultFriendFinder es para mantener relaciones sexuales, así, a saco, sin prolegomenos, en caliente. En el primero, habría una especie de burdo pseudojuego amaroso que justificara la relación sexual (“¿ahora?”, “sí, venga”, “uffff, no sé, no sé”, “venga, una cana al aire”, “vale”). Algo así finústicos, los dos van buscando lo mismo, pero guardan las apariencias morales mínimas de las enseñanzas cristianas, para por lo mínimo poder decir que han “hecho el amor”. Eso es así, el mero hecho de que los que paguen en esa Red sean los tíos, muestra a las claras que tiene una finalidad sexual basada en la lógica: hombre-pensamiento-pene/pene-busca-vagina/hombre-pene-vagina-dinero-ok. No hay ser muy listo para comprender la lógica del procedimiento. Muy bien pensado señoras y señores del Meetic, mi enhorabuena.
La otra, la del AdultFriend no me la termino de creer. ¿Eso cómo va a ser? ¿Qué te conectas a una Red y encuentras a gente sin reparos morales ni pudor y ahí a foquinar como conejos? ¿Qué es más fácil follar a través del Adult que yendo a un prostíbulo? No me lo creo. Estoy convencido de que te metes en esa Red y cuando completas la faena, te dicen: “son 100 euros”, “dame tus órganos”, “cásate conmigo para darme los papeles”, “pásame una pensión” o algo por el estilo.
Después éstan éstas otras cosillas, que son sucedáneos para los más paletos como yo, como el WordPress, el Blogspot, el Flickr, el Twitter, el Digg, el Stumble, el Delicious y ochocientos mil millones de cosas parecidas, las cuales casi ninguna sé para que sirven exactamente. Sé que es fácilmente creíble: sólo hay que ver la mierda de diseño de mi blog para estar convencido de ello.
Y todo esto con la finalidad de batir el récord de número de “amigos”: dos mil millones, tres mil millones, cuatro mil millones de amigos, de los cuales sólo sé el nombre verdadero de siete y he visto en persona a tres, uno a través del espejo de un autobús mientras me decía adiós (¿o me hacía la peseta?) por la ventana. De los millones restantes no sé cuantos son personajes reales ni cuantos alter egos de personas que existen. Pero sí puedo asegurar que entre ellos hay genios, hijoputas, bellezones, algunos premios Nóbeles, cientos de ganadores de Grammys, millares de ladrones, unos pocos santos, pero ninguno como Enjuto Mojamuto.
Joaquín Reyes eres el Zeus del siglo XXI (bueno, más bien al estilo grecorromano, con reyes putañeros, que estaban puteándose continuamente los unos a los otros, como tú en tu Panteón chanantiano). Tu semidios Enjuto Mojamuto, cmo Prometeo, te robó el fuego y se lo entregó a los hombres, él nos ha traído la luz; él es el faro del siglo XXI, el guía, el icono de la era que comienza, con su Piticli, con su “twitter-twitter-follower-follower”, con su “pero esta experiencia me hizo valorar las cosas importantes de la vida… Los zombies de 28 semanas después no son zombies, son infectados” (http://muchachadanui.rtve.es/videos/05-enjuto-mojamuto.html).
Enjuto Mojamuto es la encarnación de las redes sociales, de ese movimiento de amigos sin rostros, como el feminismo, tan abstracto como atractivo. Radio patio ahora copa todo el planeta. Atentos a las últimas noticias.
No sé si habréis recibido un e-mail en el que alguien os advierte de “Cómo los rumanos roban a los españoles”. Yo estaba pensando que como se acerca Eurovisión se referían al hecho de que nosotros le diéramos 12 puntos al participante rumano y ellos no nos devolvieran el favor al menos con un misérrimo punto. Pero no, ni me he acercado.
Por lo visto, hay rumanos, “que son como nosotros, pero con el pelo más churretoso” (Gañán, La hora chanante), que te ofrecen un perfume, pero que en realidad no lo es, sino que se trata de éter, un compuesto químico para dejarte en el séptimo sueño. Lógicamente, cuando te despiertas te han quitado hasta los calcetines o algo así.
El caso es que si no eres español estás a salvo, por lo que infiero del titular del e-mail, los ladrones te miran la cartera y si en el DNI figura que eres español, la cagaste; pero si fueras, por ejemplo, de Ecuador, te dejan tranquilo. En segundo lugar, tienen que ser rumanos, o sea, que si alguien con una pinta muy chunga te ofrece cualquier tipo de colonia, antes que nada pregúntale si es rumano/a. Si te señala que no, que es albanokosovar, colombiano o del Barrio de La Luz, entonces puedes estar tranquilo y oler a gusto.
También pudiera ser que tuviera una parte de verdad y una de mentira: ¿cómo saben que son rumanos?, ¿acaso llevan la bandera de Rumanía en el pecho?, ¿o es que al hablar se dieron cuenta de que “eso” era precisamente rumano? Sería un gran descubrimiento que los españoles, a los que tanto trabajo nos cuesta el inglés, domináramos de manera innata el rumano.
Un amigo mío se echó una novia rumana, así que, en principio, también me deje llevar por los prejuicios habituales. Algo del estilo “vaya con el tío, se le va la olla, no ha ido a buscarse una novia en la puerta del Mercadona; ¡seguro que tiene los dientes de oro!”. Casi acierto: no di ni una. Una muchacha rubia, bastante normal (bueno, con sus rarezas, como tenemos casi todos), con carácter y que está cursando un doctorado en Economía. Es lo que ocurre con este tipo de cosas: te destruye todo lo que habías preconcebido sobre los rumanos jodiéndote, de camino, todos los comentarios jocosos que habías aprendido sobre los “rumanos”. Es como cuando oigo comentarios abiertamente homófobos en algunas personas mayores del estilo “enfermo”, “desviado” o “es que no los puedo ni ver”. La mayoría de ellos supongo que es que no conocen a ninguno en persona, me refiero a reconocido; porque si así fuera, verían que no han venido de otro planeta ni nada por el estilo. Otra cosa es que hayan tomado por referencia a los “mariquitas” insufribles de la televisión, que en verdad sí que son para meterles una patada en el culo. No diremos nombres, todos sabemos cuáles son los absolutamente insoportables.
No significa eso que todos los rumanos sean unos santos, igual que no lo son ni todos los españoles ni todos los franceses ni todos los marroquíes ni todos los ecuatorianos. El hecho de que Digital Plus preparase una oferta exclusiva para los rumanos es un indicador fehaciente de que existe una amplia comunidad rumana en nuestro país, con lo que por estadística habrá venido de todo; lo que ocurre es que en épocas de crisis los que vienen de fuera suelen ser más fácilmente chivos expiatorios, como si los únicos que delinquiesen fueran extranjeros. (A mí, de momento, siempre que me han robado o he tenido problemas han sido con españoles, salvo cuando ha sido una multinacional, claro está).
Como de costumbre, he perdido el hilo. Todo esto venía a cuenta de que esta mañana, en uno de mis lugares de trabajo se han presentado vendiendo perfumes; pero eso sí, seguro que no eran rumanos, por el acento eran más bien argentinos. ¿Sería conveniente ahora de que, sin estar seguro ni de que fueran argentinos ni de que fueran a hacer algo malo, hiciera un e-mail en cadena advirtiendo de la peligrosidad de los argentinos?… ¿O la damos por supuesta?
Claro que, como yo no uso perfume, a mí básicamente me la resbala. (Eso sí más de 700 palabras para llegar a esta conclusión, manda huevos.)
Como en la mayoría de las cosas, voy con retardo, así que ahora he empezado la segunda temporada de The IT Crowd. El comienzo ha sido un poco desalentador: el cambio del escenario principal no ha sido muy de mi agrado. El desastroso y desorganizado sótano con ordenadores anticuallas ha dado paso a una habitación bastante ordenada, con computadoras que incluso tienen pantalla plana. Eso me ha desanimado un poco…
El caso es que han sacado el capítulo de la oficina para trasladarlo a un musical… gay… para una cita de Jen. Ahí la historia ha vuelto al cauce que nos tiene acostumbrado, con las tres tramas a cada cual más absurda: Roy haciéndose pasar por parapléjico, Moss de camarero y Jen, bueno, lo de Jen mejor verlo.
En este rosa inicio de segunda temporada las ideas siguen estando frescas… Y eso que no ha aparecido Denholm todavía.
La vuelta de The Big Bang Theory tras las Saturnalias nos ha dejado un par de momentos realmente memorables.
Contextualicemos: Penny hiere los sentimientos de Howard; nos referimos a desproporcionadamente a lo habitual. El pobre judío entra en crisis. Leonard pide, casi suplica, a Penny que le pida perdón (principalmente porque necesitan de la maestría de Wolowitz para una competición de robots asesinos -sí, eso es tal que así-). La rubia acude a la casa de Howard y, tras ser recibida por la amable madre del mismo (esa de la que sólo hemos oído los gritos), Penny intenta soterradamente disculparse con el ingeniero.
Tras “pedir perdón”, la camarera intenta irse por patas, pero al escuchar los lloriqueos del pobre animalito, vuelve y se sienta en la cama junto a él. Él empezara a desahogarse poniendo a prueba la paciencia de Penny.
Primer “momentazo”: canción que Wolowitz dedicó a una chica de la que se enamoró en octavo grado (creo), que tenía los dientes de ardilla y que le escupió en la cabeza. Brutal. El contraste entre su cara y la de exasperación de Penny hace que te desternilles.
Segundo, y mejor. Puede que sea la mejor escena desde el punto de vista técnico que se haya hecho en The Big Bang Theory. Penny, en su intento de consuelo al “pobrecito” Wolowitz hace que éste, como no podía ser menos, malinterprete la actitud de la rubia. Pasamos a planos subjetivos, campo-contracampo. Lo que ve Penny, lo que debería ver Howard (puesto que cierra los ojos). Todo a cámara lenta, como tiene que ser. Los labios del judío se aproximan a la cara de la vecina de sus amigos. A continuación, el rostro de Penny mostrando incredulidad. Siguen acercándose los labios del ingeniero. La cara de la camarera pasa de la incredulidad a una especie de asco, repulsión. La boca está tan cerca que la cámara empieza a deformarla. Ahora Penny está furiosa. El brazo de la chica va hacia atrás y le propina un tremendo puñetazo en las narices a Howard Wolowitz, que tiene una Maestría en Ingeniería, “Señor Importante”, como dice su madre. BRUTAAAAAAAAAAAAL.
Pocos segundos, además tan predecibles, habían hecho que me riera tanto.
Enhorabuena a todo el equipo de la serie. Anímate, Howard, como tú bien dices, ahora estás más cerca del “sexo por compasión”.
Buenas noticias, el IVA no existe en Nueva York. Malas noticias, existe el Tax o impuesto local. Buenas noticias, el Tax se sitúa en torno al 8 por ciento frente al 16 por ciento para casi todos los artículos de nuestro querido IVA. Malas noticias, cuando ves un precio en Nueva York nunca sabes si incluye el apartado Tax o no (algunos lugares te dan el precio con las tasas, otros te ponen en pequeñito que al precio hay que sumarle el Tax, y otros se pasan por el forro todo y descubres que el precio no llevaba las tasas cuando pasas por caja). Buenas noticias, en los mercadillos, con los vendedores ambulantes y en algunos pequeños comercios de Soho, Chinatown y Little Italy lo del impuesto no se estila y el precio es el que es (en ocasiones, puedes hacer hasta una contraoferta). Malas noticias, la impunidad para incluir las tasas en el precio del escaparate o de la etiqueta es tal que hasta en las tiendas más famosas desconoces el precio real hasta el último momento (en caja pagando) o hasta que lo preguntes específicamente. Buenas noticias, monta un negocio en Nueva York, para el tema de marketing siempre lo tendrás más fácil (en España si hicieras lo mismo, te caería un paquete de Consumo por publicidad engañosa).
Cara o cruz. Quédate con el lado que más te guste.
¡A tomar por culo! Por fin, nos vamos a deshacer de este par de personajillos ingratos que han contribuido (y mucho) a hacer un mundo peor del que era hace ocho años. Yo lo del macroconcierto de ayer sigue sin tener claro si celebraban la llegada de Obama o la marcha de Bush. En fin, yo supongo que sería un poco de ambos. Es que como cuando Bush invadió la Casa Blanca no se celebró nada, pues tampoco estoy muy seguro (bueno, quizás sí, con grupos sureños que sólo conocen en determinadas regiones de Estados Unidos, con mucho country y cosas por el estilo).
Ahora Bush podrá dedicarle tiempo a su rancho de Texas, bueno, nos referimos a más del que ya le dedicaba mientras era presidente. Allí era su punto de encuentro con aliados y esbirros (pobre “Ansar”, pese a ser su fiel apoyo, prácticamente su perrito faldero, no le ha reconocido con la medalla que si le ha dado al otro “gañán de las Azores”, Tony Blair).
También se podrá dedicar al beisbol, ese que le provocó el momento de mayor ansiedad durante todo su mandato. ¡Manda huevos! 11-S, guerra de Iraq, guerra en Afganistán, Bin Laden, Guantánamo, catástrofe en Nueva Orleans, recesión económica, mentiras y más mentiras, y más, y más, y más… y para el anormal este su momento de mayor nerviosismo, el que casi le quita el aliento y no le dejó dormir, fue el saque inaugural de un puto partido de mierda de béisbol. ¿Cómo semejante carcamal ha podido llegar a gobernar Estados Unidos ¡¡dos veces!!?
Otro que, por suerte, se va a ir a tomar por saco es el cabroncete que tenía detrás (o era al revés), mi querido Dick Cheney. He leído en algunos medios que le habían llegado a poner de mote “Darth Vader”, todo un insulto a los seguidores acérrimos de la saga galáctica. Vader se pasó al Lado Oscuro, pero retornó al Lado Luminoso para restablecer el equilibrio en el Universo. Lo más luminoso que ha visto Cheney han sido las explosiones de las bombas que han caído sobre Iraq y me da a mí, que ese personajillo no va a ser nunca un hombre de confianza para la gente de a pie (hombre, para los ricos sí, ya se ha encargado él de bajarles los impuestos como favor por lo de la campaña electoral; algo parecido a lo que hizo aquí Zapatero con la SGAE -aunque en honor a la verdad, lo de ZP fue una bajada de pantalones, mientras que Cheney lo ha hecho por un interés del que seguro ha sacado una gran tajada-). Nada, ¡a tomar por culo tú también, Dick Cheney!
Llega Obama… Expectativas en todo lo alto. ¿Cambiará algo? De momento, los israelíes ya se están retirando de Gaza, supongo que por si las moscas…
El día que toma las riendas de los Estados Unidos un afroamericano, o sea, un negro, cosa que puede que escandalice hasta a algunas personas (espero que sean pocas), yo me voy a permitir una frivolidad. Porque también ahora está teniendo lugar un hito, con letras minúsculas, pero de los que nos encantan a los amantes de las estadísticas y de la NBA. Por primera vez, un jugador no norteamericano va a participar en el concurso de mates, sí, en el mismo en el que se produjeron los legendarios enfrentamientos entre Michael Jordan y Dominique Wilkins (http://es.youtube.com/watch?v=wqPRdzrjWpU).
Ese jugador se apedilla Fernández, aunque todos los conocemos como Rudy. Tras haber maravillado en la ACB, sólo era cuestión de tiempo que cogiera las maletas rumbo a la liga americana. A todos los que nos ha gustado un poco el baloncesto hemos fantaseado alguna vez con ese sueño. Rudy tenía la oportunidad y cogió el toro por los cuernos. Eso sí, el toro que ha cogido es un auténtico Mihura, el mismo que malogró al primer NBA español, nuestro añorado Fernando Martín, y el que después se llevó por delante a Raúl López y, en la actualidad, maltrata a Sergio Rodríguez. Parece que, de momento, él lo lleva mejor que sus antecesores. Todo es ver cómo evoluciona en los Blazers.
Había tres elegidos: “Superman” Howard (defiende el trono), “Chupón” Gay y Nate Robinson (vencedor en 2006). El cuarto tenía que salir entre los tres rookies seleccionados por la organización. Para ganarse el favor del público, los tres candidatos: Rudy, Alexander y Westbrook, han tenido que echar mano de todo su morro para promocionarse con vídeos rodados con cuatro duros. El mal inglés de Rudy le ha ayudado mucho, aunque más su portentoso mate en las narices de Howard en la final de los Juegos Olímpicos (http://es.youtube.com/watch?v=47VLce11WDM).
Yo, por mi parte, he colaborado con unas cuantas decenas de votos para asegurar la victoria de Rudy. En realidad no han sido necesarios (ha sacado más de 100.000 de ventaja sobre el segundo, sumando más de un cuarto de millón de votos).
Ahora el objetivo es que Gasol, Pau, también esté en Phoenix, en el All-Star. Estaba en el buen camino para conseguirlo y, de hecho, creo que sería injusto que estuviera, por ejemplo, Ron Artest antes que Gasol. Pero también hay que comentar, en honor a la verdad, que justo cuando se aproximan las fechas del concurso está pasando por el peor momento de la temporada, completamente deslucido. Esto podría dejarle fuera del ansiado partido de las estrellas. Hoy, en el partido que enfrentan a Lakers contra Cavaliers, cuando todo el mundo mire a Kobe y Lebron, quizás sea la mejor plataforma para reivindicar su figura…
El nuevo presidente de los Estados Unidos ha empleado un tono conciliador, en el que, como todo el que ha ocupado el cargo anteriormente, ha apelado a los “viejos” valores americanos, con referencias a Lincoln y a los padres fundadores. Esas reseñas parecen de obligado cumplimiento para todo el que accede al Despacho Oval.
Asimismo, más importante parece remarcar la tradición cuando vienes a decir en un discurso que “la cosa está muy mala” y que hay que apretarse el cinturón, que será difícil, que no se solucionará a corto plazo y, sobre todo, que hay que sacrificarse para cambiar las viejas fórmulas que ya no sirven para el mundo nuevo actual. Eso sí, todo desde el punto de vista positivo, o sea, que al menos en la actitud inicial no se le va a poder reprochar nada. Otra cuestión será lo que haga y lo que le dejen hacer.
Breves apuntes a temas internacionales, remarcando más aspectos como la crisis económica y la difuminación de los valores en su propio país… y Esperanza, mucha Esperanza, que a fin de cuentas, es el único lugar en el que no pasa el tiempo.
Cartel promocional del inicio de la quinta temporada de Perdidos
Ya se acabó. Ya nos vamos a poner en serio. No voy a comentar nada de la esperanzadora y coherente iniciativa de Obama de congelar los sueldos de los altos cargos del gobierno estadounidense. No, hoy no toca. Tampoco voy a dar vueltas a la cercanía del All-Star Game y la posibilidad de que dejen fuera, de manera completamente injusta, a Pau Gasol, para dar entrada a algún jugador medio-qué tipo Ron Artest. Por mucho que me interese hoy no toca. Ni siquiera voy a cebarme con esa “personaja” llamada Aguirre (si los norteamericanos necesitan Esperanza, nosotros se la regalamos “por todo el gañote”), de la que sabíamos que era una trepa de cuidado, pero que nos vuelve a sorprender con una de las suyas (http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/Aguirre/espio/consejero/afin/Rajoy/elpepuesp/20090121elpepunac_17/Tes). Por más ganas que le tenga a esta “señorita”, hoy no toca.
Hoy sólo existe Lost. No tenía ni ganas de escribir y con la carga que llevo encima hasta se me iba a pasar, pero algún mecanismo de éstos de los que has oído alguna referencia, como el sistema límbico o reptiliano, aunque no tengas ni puta idea de a qué coño (¡coño!, otra vez) se refiere, me ha lanzado una señal. S.O.S., Message in a Bottle, “I send an S.O.S.” Y me veo como loco buscando las fechas de inicio de la quinta temporada de Perdidos y la promo en español de la temporada (http://es.youtube.com/watch?v=2k7iEKu-u0c).
Miércoles, 21 de enero de 2009. Doble episodio: Because You Left y The Lie. Jack, por fin, decide volver a la isla, aunque para ello se tenga que arrimar a su segundo archienemigo, Benjamin Linus. La muerte de John Locke (empirismo), su paradójica antitesis, que se nos presentó al final de la cuarta temporada con el nombre de otro filósofo inglés (Jeremy Bentham -utilitarismo-), supuso la toma de conciencia definitiva del doctor Shephard de la necesidad de regresar a la isla, tras su tormentoso regreso y la farsa mantenida por “los Seis del Vuelo de Oceanic”. El sentimiento de culpa, la responsabilidad característica de este personaje, que vimos cómo iba autodestruyendo a Jack durante la cuarta temporada, lo arrastrará nuevamente a la isla (vamos, lo mismo que le pasó a U2 tras sacar aquel esperado y terrible Pop: All That You Can´t Leave Behind).
En esta temporada, veremos pasarlas putas en la isla a los que se quedaron: a Locke, a Sawyer, a Juliet… Y el enfrentamiento entre los que ansían volver a aquel mágico/horrible lugar (Linus reveló que era necesario el regreso de “los Seis”), con Jack a la cabeza, y los que se han asentado tras el retorno, con su amada Kate al frente de la contrarrevolución… No te digo “ná” y te lo digo “tó”. De Locke versus Jack podríamos pasar a un Jack versus Kate (?)…
La mejor serie de 2008. No lo digo yo, lo dicen los críticos seleccionados por mí (¡viva Cánovas del Castillo!) en una encuesta realizada anteriormente. Seamos serios, también la revista Time eligió un episodio de Perdidos como el mejor episodio de una serie de televisión de 2008: The Constant (http://www.time.com/time/specials/2008/top10/article/0,30583,1855948_1863367,00.html), aunque está claro que muchos podrán argumentar que eso tampoco tiene excesivo valor.
Lo que sí es diáfano es que volveremos a ser miles de personas en todo el mundo las que, por quinta vez, sigamos una serie en V.O.S. semana a semana, polemizando, cuestionando, sugiriendo, especulando, buscando detalles y dándole significados que deben hacer que se estén partiendo de risa los guionistas… Eso sí que tiene mérito. Eso sí que es imaginación. Eso sí que es creatividad. Y todo ello, por supuesto, por cortesía de nuestra venerada “mula” y afines.
Supongo que, por fin, alguien habrá tenido las suficientes luces para darse cuenta de que puede ser rentable ofrecer una serie de culto subtitulada para los seguidores más fieles, lo cual sería novedad. Yo, desde luego, no voy a verla “vía taquilla”: sería ir en contra de la tradición y de los principios. Pagaré su merecida cuota a los creadores de la serie cuando saquen el DVD, como todos los años… Y mientras tanto, que le vayan dando a todos los que yo me sé.
Los ves a todos. A veces, charlan animadamente entre ellos, aunque lo normal es que suelan ir absortos, escuchando música en su Ipod, leyendo una novela o el periódico, haciendo jeroglíficos o, simplemente, dando cabezadas. Da igual el sexo, la raza, la religión: el metro es el medio de transporte más democrático. Aquí todo el mundo intenta pasar el tiempo con la mayor dignidad posible… Y eso se espera del resto de los que van dentro del vagón (exceptuando a los vendedores o los cantantes, que tienen otro estatus).
Son muchas las horas que neoyorquinas y neoyorquinos (nacidos o de adopción) pasan en el subterráneo como para incumplir dos de las normas básicas: primera, en el metro hay que estar el tiempo justo y necesario, no más; segunda, el subway es un coñazo necesario, un mal menor, vamos a molestar al resto de pasajeros lo justo y necesario, no más.
En pocas horas, he visto cómo se quebrantaban esas dos leyes no escritas y he podido admirar la paciencia estoica de estos ciudadanos de mundo.
Primera escena: metro de la calle 33 con dirección a la zona sur de la isla. Justo enfrente, tenemos la misma línea pero sentido Uptown, hacia el norte. Entre ambas líneas circula otro metro cuyo número desconozco.
El tiempo transcurrido empieza a hacerse eterno, y el asfixiante microclima dentro de la estación puede provocar las reacciones más diversas: minuto tras minuto. Lo que más me joroba es que se suceden los trenes en los otros dos raíles. Cuando cuento seis en cada una de esas dos líneas, dejo de hacerlo para evitar tener que saltar a la vía a ver si me llevan…, aunque sea por delante.
Por fin, aparece uno por nuestra dirección. Bien, vacío, así iremos más cómodos. Pasa como el Plan Marshall por España: rápido y sin hacer parada.
Todavía esta «broma» provoca alguna carcajada entre los grupitos. Los que están solos no han cogido, por el contrario, la gracia al chiste.
Mientras tanto, sin cesar, circulan los vagones en los otros dos raíles: los que queremos ir Downtown lo único que conseguimos es ir cuesta abajo en vez de ciudad abajo.
Llega otro, se frena, no abre las puertas y se marcha. Esta vez no hay risas y la gente comienza a llamar por el móvil: «lo siento, cariño, no sé qué pasa hoy, a ver si llega el metro de una vez», «jefe, le aseguro que voy de camino; no, por favor, no me despida por llegar veinte minutos tarde», «¿que te tienes que ir?, ¿cómo vas a dejar a mis niños solos? Sean y John sólo tienen 3 y 5 años. Espera un poco más, que tengo problemas en el metro… Te lo gratificaré, te lo suplico…» Ya me puedo imaginar este tipo de conversaciones.
33 minutos después de nuestra triunfal entrada en la estación aparece el tercero, el mejor de todos. Veo a una mujer de tez blanquecina en el interior del vagón, es pelirroja, con el pelo largo y liso. Se planta frente a la puerta, esperando como yo su apertura. El conductor no entiende de colores y, tras unos segundos con el aparato detenido, vuelve a arrancar sin dar la oportunidad, no ya de de entrar, sino siquiera de salir a los que están en el interior.
Mientras avanza el tren veo la cara de estupefacción de la señora pelirroja, de unos 40 años, que levanta las manos como si la hubieran enviado en el furgón de la prisión siendo inocente («¡Os juro que yo no lo hice! ¡Socorro, sáquenme de aquí!»).
Los suspiros hacen acto de aparición, y la revolución resignada y silenciosa hace que la mayoría salgamos del metro en busca de cualquier otra alternativa. Todo esto sin contar al plasta que durante los últimos diez minutos nos ha estado advirtiendo por los megáfonos «que oye sí, que un retrasillo, pero que ya llega, que gracias por su paciencia, que esperen un poquito más…» Eso cuando la intensa actividad y, por tanto, ruido de los otros dos raíles permitían escuchar algo.
Paciencia, paciencia…
A las pocas horas, nuevamente como escenario el medio favorito de los neoyorquinos. Se trata, esta vez, de la línea que va al aeropuerto J.F.K. Allí, puedes coger otro que te conduce directamente a la playa. Gente normal, corriente, gente en metro.
Y entra él. Unos 40 años, barriga cervecera, camisa blanca de tirantes, pantalones grises cortos. Lleva unas gafas de sol que se quita y se pone constantemente. Ojos azules. Un enorme tatuaje cubre su brazo izquierdo. Otro con forma de collar, tan de moda entre los horteras, le rodea el cuello a modo de rosario. Tez rosada, pelo canoso. Aparte, lleva un reproductor de música.
Ése es el aspecto concreto del tío más odioso del mundo. No, olvídate de la persona que tenías en mente. Es él. En esta ocasión en concreto, creo que se ha pasado con el alcohol, aunque puede que sea otra droga. Este Don Quijote va acompañado de su Sancho Panza: bajito, gordito, con gafas, cara ancha, perilla de pocos pelos, color de piel morena pero no negra. Sin duda, es latino. Éste no molesta; simplemente, se dedica a afirmar y a seguir la corriente de mi amigo Odioso.
No deja de parlotear ni un instante, con una voz estridente que te provoca dolor de cabeza. Apenas se le entiende lo que dice salvo cuando lanza tacos. Mira de forma chulesca a todo el mundo («sí, soy yo, el puto amo, el master of the universe»). Se pavonea, baila de forma ridícula y habla, habla, habla… No hay que aclarar que el volumen de su voz es poco menos que atronador.
Como somos pocos, pare la abuela. Entra un tío con pantalones rojos anchos, de los que caen por debajo de las rodillas. Lleva tatuado en un brazo «Costa Rica», lo que se puede ver porque lleva camisa de tirantes blanca, como mi colega Odioso. Es mulato y va acompañado de dos más. Este par son como nuestro Sancho Panza: hacen menos ruido y se limitan a seguir al líder, inconfundible por su volumen de voz. Éste es peligroso. Si el otro detectabas al instante que era un payaso odioso; el de Costa Rica, que, increíblemente, chilla todavía más alto, se ve que es un auténtico chusma. Sentado sobre el respaldo y con los pies apoyados en el espacio destinado a las nalgas, el colega berrea en inglés colando algunas palabras en español.
Los «normales», que estamos sentados entre las dos tribus, nos miramos en medio del estruendo con cara de «esto no puede estar pasando». Todos nos bajamos en la siguiente parada con el objetivo de librarnos de Chusma y Odioso.
Bueno, al menos Chusma se ha quedado en el vagón, pero a Odioso lo tendremos que soportar, al menos, hasta el próximo transbordo (él también ha debido ver el peligro de quedarse a solas con el costarricense). En fin, resignación, que es lo único que nos queda. Cualquier otra cosa sería poco democrática… Mientras que el porcentaje de este tipo de personajes sea limitado, claro está.
Photoshop, ese universo infinito en el que se pueden conseguir grandes efectos con unos pocos conocimientos. Eso sí, esos “mínimos saberes” o le dedicas mucho de mucho tiempo o aprendes de los que ya se han tomado la molestia por ti y compartir su sabiduría (como han hecho en Wydstudios) con el resto de los mortales, que difícilmente habríamos podido llegar a plantearnos según qué cosa.
He aquí el enlace: http://wydstudios.com/blog/mega-tutoriales-para-photoshop-mas-de-100/. Dividido por niveles, del principiante al avanzado, una de las maneras más cómodas de obtener un poquito de inspiración. La mayoría merecen la pena y mucho, siendo de fácil aplicación. Por supuesto, todo será más sencillo si controláis inglés (alguna “pega” tenía que tener), aunque hay unos pocos que ni con Francisco Sánchez Benedito al lado lograríamos conseguir un efecto ni parecido al ejemplo del nivelazo que tienen.
Lo dicho, para todos los públicos. Sólo hace falta encontrar tiempo.
Inicio de la quinta temporada de Perdidos. Desde la tercera temporada, cada inicio ha venido acompañado de su “polémica”. A mí, por ejemplo, me decepcionó el comienzo de esa tercera mucho, mientras que mi entorno estaba encandilado con el campamento de “Los Otros”. En esta quinta, ha arrancado fortísimo, abriendo toda una serie de posibilidades, con un ritmo frenético y un guión que ¿acabará convirtiéndose en un Twin Peaks?
El primer episodio sí me gustó mucho. Ese contacto entre Benjamin Linus y Jack. Esa necesidad planteada de regresar a la isla… Lo que ocurre es que si el segundo episodio se llama La mentira, se lo pones mejor que al rey los ciervos en la estepa rusa a los escépticos. Quería esperar tres o cuatro episodios (básicamente a la mitad de la temporada) para ver los derroteros que tomaba la serie. A petición de Wanlu, señalaré algunas impresiones que han suscitado mi curiosidad (e impaciencia):
-¿Van a mantener el ritmo frenético de la serie las dos temporadas que quedan?
-¿Los que se han quedado en la isla van a estar tres años dando tumbos en el tiempo cada 30 minutos? Eso hace gracia durante un tiempo. Después, los capítulos serían tan cansinos como los discos de La Oreja de Van Gogh (o de Amaia/Amaya Montero, si se prefiere).
-¿Por qué tengo la impresión de que el J.J. Abrams ya no sabe discernir entre lo que ocurre en Fringes y lo que pasa en Lost? ¿O soy yo el incapacitado? ¿Empiezo a ver caras repetidas en ambas series? ¿Tan escasos de actores están en Los Ángeles? ¿Me darán un puesto de trabajo también a mí en el Congreso? ¿O eso sólo está reservado a los que salen en la tele “precocinada”?
-¿Cuándo coño vamos a saber de qué cojones va Benjamin Linus? (Nunca el dicho “Tienes más secretos que Benjamin Linus” fue más cierto? ¿Por qué ahora Sayid lo vuelve a tener por el demonio?
-¿Sabe J.J. Abrams qué rumbo va a tomar la serie o hará como los creadores de Twin Peaks y nos ofrecerá un final aberrante/decepcionante/agilipollante/desmoralizante? Sería un verdadero palo que después de seis años nos hicieran eso.
-Y sobre todo, ¿cómo ha muerto Locke?, ¿ha sido Linus?, ¿ha sido Widmore?, ¿la culpa ha sido de Magdalena Álvarez como se insinúa desde determinados círculos?
En fin, no quería decir nada, pero habrá que seguir esperando. ¿Será todo “mentira”? Yo también estoy perdido.
Ya pasó, ya pasó. Tranquilo. Los huevos han vuelto a su sitio tras el problemilla con el intento (que no consecución) de mejora del blog. Si es que soy un manazas, “si no sabes torear pa que te metes”.
Como alguien se puede haber dado cuento, lo que es el diseño y la facilidad de lectura en sí de la página son reguleras; bueno, para que nos vamos a engañar, directamenta, son una auténtica mierda.
Así que intentando tener un rollito más 2.0, más modernito, decidimos Víctor, que es el que controla del tema, y yo, exportar la base de datos de mi WordPress, para después importarla. Objetivo: que al menos, los post aparecieran ordenados cronológicamente (“Pozí. ¡Amparo! ¿Tas fumao un porro?”) y en páginas de ocho entradas.
Sobre el papel, operación sencilla esta de guardar y recuperar tu base de datos. Te vas a Herramientas y le das a Exportar y, teóricamente, se crea un archivo con la extensión “wxr” con todas las gilipolleces que se te hayan podido ocurrir durante X tiempo con un límite de 15 megas.
Bien, primer problema, la extensión del archivo descargado es “xml”. Te acojonas y, tras borrar absolutamente todo lo que has escrito (oye, por muy basura que pueda ser, te ha llevado su tiempo y le tienes bastante aprecio, ¡coño!), te vas a Herramientas y le das a importar. Entre las opciones que te dan, eliges la de WordPress (podrías, por ejemplo, hacerlo con un archivo de Blogger). Carga, uff, y no sale nada cuando compruebas tu tablero. “Uy, uy, tío, ¡qué mal rollo!”.
Cambias de táctica, e importas como “xml” de Live Journal. Ahora aparecen sólo las categorías. Empiezas a ponerte más nervioso que cuando estaban recontando los votos de las elecciones americanas de 2004 y se prevé que el ganador va a ser un “Arbusto”.
A lo bestia, duplicas el “xml” y le cambias la extensión a “wxr”. Antes de eso, cuando empiezas a sudar, y has perdido el hilo de la tarea que estabas simultaneando mientras realizabas la operación, abres el “xml” en el bloc de notas y te tranquilizas al comprobar que SÍ están los datos; que a las muy malas, siendo muy inútil, puedes empezar de nuevo (regomello) cortando y pegando (jajajaja).
Al irte a Herramientas e importar como archivo de WordPress el nuevo documento que has creado, esta vez sí aparecen las entradas… pero no todas. La mosca no te deja la oreja, la muy cabrona. Así que te toca repetir la operación de importación tantas veces como sea necesario. Al final, lograrás tener todas tus entradas nuevamente.
Eso sí, lo de ordenarlas y que aparezcan los post de ocho en ocho, o de diez en diez, como la mayoría de blogs del mundo será para otro día. Yo sigo siendo un WordPress Spectrum y tengo entradas “a cascoporro”. Eso sí, algo he conseguido, aparte de que me subieran los testículos casi a la boca, ahora ya parece que están a cholón pero de fecha más reciente a más antigua. Todo un logro… para una computadora de 1986. “I´ve got my mind set on you”.
Mi vida nuevamente ha visto un rayo de esperanza, un halo de luz que me ha devuelto la ilusión por los pequeños detalles. Si ya, por cortesía de Punchis (atentos a vídeo de Matrix-Windows), descubrimos la importancia de tener tu propio mini-yo: básicamente no se puede ser feliz y frikie si no posees tu mini-yo (http://www.youdoodoll.co.uk/; por cierto, todavía debo la foto de mi mini-me). En esta ocasión, Lidia nos ha abierto los ojos para una página que será esencial para todo buen frikie amante de las series y de las manualidades: http://www.tvseriescubees.com/index.htm.
Especialmente recomendable para Pensamientos Deformados, Wanlu o Mar, en esta página podemos imprimir troqueles con nuestros personajes favoritos y hacer muñequitos con ellos. Tan sencillo como descargarte el jpg, recortarlo y plegar las partes. Es como volver a la guardería, pero haciendo cosas que te gustan de verdad. Así, por ejemplo, como estoy monotemático, te puedes crear a tus propios Jack, Sayid, Locked, Linus, Sawyer, Mr. Eko… traídos directamente desde esa isla que nadie sabe ni dónde ni cuándo está.
O puedes formar tu propio departamento de policía de Miami con Dexter y Debra Morgan, o el sacrificado sargento Doakes. O en Las Vegas, a los carismáticos Grissom y Warrick (pobrecito)… O a House… O a Jack Bauer… O a Earl… O a Michael Scofield… O a Mr. Spock (va por ti, Sheldon)… O a los agentes Mulder y Scully… O a, coño, he entrado en bucle, la pera de la repera, el tomate de los tomates, a alguno de los siguientes megaclásicos: el agente Cooper, Mr. T (M.A. de toda la vida), Michael Knight (atiendeeeeeeeeeee) o MacGyver. Sólo me ha faltado Anibal Smith.
Frikies de todo el mundo. Ahora conocéis vosotros también la Buena Nueva. Expandámosla por todo el planeta y formemos miniejércitos de mini-yoes y de actores cuadriculados (valen tanto los originales como las copias).
Como de costumbre, cortesía de AK, los enlaces para descargarse el tercer episodio de esta temporada de Perdidos. A ver qué nos depara la isla. Los subtítulos son provisionales:
Finalmente se impuso la lógica y Pau Gasol estará nuevamente en el All-Star Game. Tras ser el único jugador que no anotó en el Partido de las Estrellas de 2006 (eso sí, fue el máximo reboteador, con 12), el catalán tiene la oportunidad de resarcirse en el encuentro que más emoción levanta tras los partidos de la final (a veces, incluso más).
Y eso que estos partidos son una auténtica vergüenza para los amantes del baloncesto. Es el partido de los divos, donde en muchas ocasiones parece que cada jugador necesite un balón para él solo. Recuerdo el de hace dos o tres años, en el que Bryant se tiró hasta las zapatillas. LeBron es otro que “mama más que Onésimo del Rayo Vallecano” (dedicado al Niño Loco Alemán), y no voy a hablar de Iverson y de mi “querido” Carmelo Anthony. Por suerte, Melo no estará en el partido (recuerdos también a Gilbert Arenas que lo verá desde su casa).
En cuanto al partido en sí, el equipo del Oeste me parece más compensado que el del Este: cuenta con más jugadores de equipo y mejor banquillo (también es lógico, los mejores jugadores están en el Oeste). A Bryant ya se le ha pasado su época de agonía (aunque tenga sus caídas), pero en el Este tienen a Iverson (no sé qué coño pinta en el equipo titular, y mejor no compararlo con el base del equipo rival, Paul, que Allen ya no está para según qué trotes), a Wade y a LeBron: básicamente van a necesitar cuatro pelotas (una para cada uno de ellos y la otra para el resto de jugadores del partido). Menuda panda de “chupones” se han juntado…
Lo de los reservas ya sí que no tiene ningún sentido: el Oeste, además de Gasol, cuenta con Billups, Nowitzki, O´Neal, Parker, Roy y West; el Este tiene a buenos jugadores de equipos que están haciendo una temporada ridícula o que simplemente no dan más de sí (Bosh, Granger, Harris), a otros que muy difícilmente serían seleccionados en el Oeste (Joe Johnson, Rashard Lewis y Jameer Nelson) y a un Paul Pierce, que realmente merecería mucho más estar en el equipo titular que algunos de los seleccionados. Ausencia destacada la de Ray Allen, no es que esté haciendo una buena temporada, pero entre Allen y Iverson no hay color.
¿Quién ganará el compensado equipo del Oeste de Bryant, Stoudemire, Ming, Duncan y Paul o el arrebato de talento individual del Este de LeBron, Iverson, Howard, Garnett y Wade? Pues pienso que, pese a todo lo dicho, o por lo ya comentado, la victoria recaerá nuevamente en el Este. Éstos suelen ser partidos de ciegos (por eso nadie ve nunca al compañero y los jugadores colectivos difícilmente destacan) y ya se sabe que en estas situaciones los tuertos son los reyes… Así que no te desesperes, Pau, y disfruta de lo conseguido. Mi enhorabuena para ti, que eres un fenómeno.
Recientemente escribí que me había decepcionado un poco el inicio de la segunda temporada de The IT Crowd, lo cual confirma mi calidad de auténtico “bocazas”. El segundo episodio es absolutamente brutal, de los mejores capítulos que he visto en una serie cómica. El giro que da la historia es genial: comienza con ese tío grande llamado Denholm dándose autobombo y finaliza con el hijo de éste (the golden boy), no menos carismático, al que le están dando “vibraciones”.
La mezcla de humor negro y absurdo que estila este capítulo te puede llegar a poner nervioso/a, pues gira en torno a la muerte. Roy está más paranoico que de costumbre y Moss vuelve a dar muestras de su escasa habilidad para actual conforme a una mínima lógica en las relaciones sociales. Richmond sigue en su línea, intervenciones breves e inesperadas con las que no puedes evitar reírte…, y Jen, bueno, esta mujer es caso aparte.
En definitiva, algo más que digno de ver y comentar.
¡Madre mía con el manacorí! Este muchacho esta hecho de otra pasta. Otra victoria sobre Federer en otro, de nuevo, partidazo épico (7-5, 3-6, 7-6, 3-6, 6-2) y el Open de Australia también para sus vitrinas (va a tener que comprarse un apartamento nada más que para guardar los trofeos, y otro para guardar los vídeos de todos sus anuncios).
Supongo que la organización estaba pensando que el ganador sería el suizo, porque eso de que hubiera presente tantas leyendas del tenis, incluido Rod Laver (el único jugador en ganar los cuatro grandes el mismo año: 1962 y 1969), parecía preparado para homenajear el hipotético triunfo de Federer, que hubiera igualado el número de triunfos en torneos de Grand Slam de Pete Sampras (14).
Nadal, que es todo un caballero, se ha disculpado ante el emocionado Federer, por haberle fastidiado el día, aunque no sé si al helvético le ha podido la emoción o la impotencia. Está al borde de la Historia (del Tenis) y siempre aparece Nadal para jorobarle ese ansiado decimocuarto Grand Slam. Además, sus parecidos con Sampras se van acentuando, sobre todo por esa resistencia a ganar el Roland Garros (aunque, todo hay que decirlo, Federer sí ha llegado en tres ocasiones a la final, que Pete nunca llegó a pisar).
En breve más, los encuentros en las finales de Nadal y Federer se están convirtiendo en auténticos clásicos. Bork (Björn) tiene que estar más que orgulloso de su “sucesor”, casi tanto como lo estamos los españoles.
Antes que nada, reconocer que el titular se lo he “robado” o “tomado prestado” (según se mire) a un medio digital de la Red, que no recuerdo cuál es, pero que está ahí. No me vayan a denunciar los de las SGAE por infringir derechos de autor y ser un pirata-barbarroja-patapalo que les está hundiendo el chiringuito.
Reconocido esto (perdón, Teddy), no me he podido meter en la cama sin comentarlo, no he podido reprimirme hasta otra hora: ¿Se puede saber quién coño ha elegido a Carmen Machi como presentadora? Y sobre todo ¿quién ha sido el delincuente que le ha seleccionado el primer traje? Lo siento, Aída, pero flaco favor te ha hecho el personaje/la personaja que te ha embutido en semejante atuendo. ¿Por qué no han dejado a Corbacho? Sus cinco minutos han sido más entretenidos que la suma de todos los mejores momentos de Aída en toda la gala. O que se los den a mis idolatrados chicos de Muchachada Nui… Bueno, mejor no, que con un público tan aburrido como el de los Goya les podrían desmoralizar.
Se quejan del mal estado de salud del cine español: ¿Cómo va a estar si el ambiente del público en los Goya es representativo del Séptimo Arte en España? No he visto nada más sosaina, ni más gélido, tenso, frío… Estar allí tiene que ser casi un sufrimiento, casi peor que para Mariano Rajoy acudir al desfile de las Fuerzas Armadas. Y eso que con la “censura”, tienen la oportunidad de “meter tijera” (pobre realizador, se habrá vuelto loco pensando “¿pero qué se puede salvar?, ¡joder, con lo bien que estaba en Catsa!).
No menos vergonzoso han sido las alusiones a la “piratería”, que tanto daño está haciendo al pobre Cine Español. ¡Somos una panda de sinvergüenzas! Bueno, yo no, los que bajáis cine patrio sin acudir a las salas (yo directamente no tengo tiempo ni motivación para verlo). Lo de la “piratería” parece haberse convertido en el “chivo expiatorio” de casi toda actividad artística, es como Magdalena en política: si algo va mal, simplemente señala con el dedo…
Señoras y señores: ¿nos hemos vuelto absolutamente gilipollas?, ¿nos queréis vender la moto de que el Cine Español está en crisis por culpa de la Red?, ¿la peña está dejando de ir al cine porque se baja las películas de Internet? Que más quisieran ellos… Ilustrísima presidenta de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España, señora o señorita Ángeles González Sinde, ojalá los españoles (y los que no lo son) se bajaran “ilegalmente” películas españolas en la Red, porque eso significaría que el Cine Español tiene salud, que hay un público potencial interesado en el mismo. Pero (por cierto, ¿es usted hermana del primer presidente de la Academia?) algo que no está en la Red, no existe. Así que, en vez de decir paridas y gilipolleces que están más manidas que el coño de la Bernarda, al contrario, deberían promover, difundir el Cine Español en Internet todo lo posible. Utilizar esta poderosa herramienta para conseguir, por un lado, despertar interés (que seguro que es más barato a través de este “fraudulento” y “malvado” medio que a través de los cauces tradicionales), y por otro lado, estudiar la nuevas formas de negocios que ofrece este “infierno”.
Este mismo tocino es el que comentaba para esos pobres cantantes que tan mal lo están pasando y que nos sermonean con ese mismo argumento. Internet es el presente y todavía más, salvo hecatombe, el futuro, dejemos de demonizar una de las tres herramientas más útiles de la Historia de la Humanidad por pura comodidad y busquemos la forma de revertir en provecho propio sus potencialidades. Crisis=Oportunidad. Si pones la mano sobre el fuego te quemas y si te pones encima puedes salir ardiendo, eso está claro, ¿peroa estas alturas de la vida hay alguien tan imbécil para hacer semejante acción intencionadamente?, ¿acaso odiamos el fuego por ello obviando sus “pequeñas” ventajas? Pues se ve que sí. A fin de cuentas, nos encanta ser gilipollas o giligoyas, según el caso.
P.D. Mi enhorabuena a Javier Fesser y a todo el equipo que ha trabajado en Camino. Pese a la Academia, tengo pensada alquilar la película en cuanto tenga un hueco.
P.D. II ¡Anda! Si resulta que la “crisis” no sólo jode a los artistas, sino que cientos de personas anónimas también las pasamos putas para tratar de vivir lo mejor posible (o a veces, simplemente sobrevivir) y no salimos por la tele a quejarnos continuamente (con todo mi respeto para todos los trabajadores de la industria cinematográfica se centran en realizar de la mejor manera posible su trabajo y se mantienen al margen de “cuentos chinos” y milongas).
Representación del regalo donado por Luxemburgo a las Naciones Unidas
El edificio de las Naciones Unidas, donde teóricamente se parte el bacalao a la hora de resolver los conflictos bélicos entre las naciones de todo el globo (aunque algunos dirán que las recetas vienen mandadas por la Casa Blanca), es un argumento fundamental para considerar a Nueva York como la capital oficial del planeta.
En las salas de esta construcción, que hemos visto en tantas películas (yo me quedo con la obra de Hitchcock Con las muerte en los talones), se han tomado decisiones trascendentales en sus más de sesenta años de historia. Si bien ha actuado con mucho más éxito que su predecesora, la Sociedad de Naciones (en el periodo de entreguerras), ha quedado patente su incapacidad para intervenir como organismo verdaderamente independiente en muchas ocasiones. La invasión de Irak es uno de sus sonoros fracasos, pero nada en comparación con las permanentemente incumplidas resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad (conflicto palestino-israelí), caso flagrante que lleva avergonzando a la Comunidad Internacional desde hace más de cuarenta años.
Pese a sus defectos, no se puede restar importancia a esta institución. Es la democracia del mundo. El derecho a la pataleta de los países. Un organismo de control y de denuncia como mínimo, aunque se haya visto salpicado por diversos escándalos (que siempre se han buscado más con fines de desprestigio de la entidad que como denuncia con la intención de corregirlos).
El interior es hermoso. Regalos donados por decenas de países han jalonado todos sus rincones. El presente luxemburgués, una escultura de una pistola con el disparador hecho un nudo, es tan evidente como llamativo. Por ello, está dispuesto para que sea lo primero que veas al entrar en territorio ONU.
Nosotros nos hemos encontrado con una exposición de 192 cuadros realizados por niños de todo el mundo, cada uno con su particular visión de la paz. Algunos de mucho mérito. Yo me he quedado sorprendido por el trabajo de Zack, un niño de 12 años de Armenia. En su obra se ve cómo un negro, con sombrero tribal sostiene un cuadro (arte dentro del arte), y en éste observamos a un cerdo tumbado viendo la televisión, inmóvil, sin hacer nada, mientras que al fondo las fábricas contaminan. El conjunto, con su adecuado uso del color, es desolador. En la imagen de la televisión parece estar Bin Laden. Para ser sinceros, si analizas el contenido del cuadro, no puedes dejar de admirar la capacidad crítica del crío. Es más, piensas que si no ha recibido mucha ayuda de un mayor, el niño es un figura en potencia. Espero que la fortuna le acompañe.
Hay diversas reliquias entre los muros de la ONU, como los restos de una bandera de la organización de un ataque del que fueron víctimas en Irak, en el cual fallecieron 22 representantes del organismo en el año 2003. Con una especie de santuario, a oscuras, en el que se puede entrar a orar.
Esto se combina con la parte más comercial: te puedes hacer un sello con tu cara, con un ojo menos que es lo que te habrá costado, y con validez oficial si haces el envío desde la oficina de correos de este edificio. Y también tienes la opción, como yo, de comprarte la Rolling Stone en una de sus tiendas. Como toda atracción turística que se precie, la ONU tiene sus dependencias destinadas a la adquisición de diversos recuerdos. No nos vamos a poner puristas a estas alturas: si necesitan fondos, esta manera es una de las más legítimas que conozco, y más en Manhattan. Peor sería que se subvencionaran con el petróleo de un país al que bombardearan.
Ni que decir tiene que, como máxima expresión de la paz mundial, es un territorio neutral. Las manifestaciones están prohibidas en el edificio y su entorno. Ése sí es el espíritu con el que se creó: aquí, resolvemos; si quieres protestar, vete a Times Square que es donde están las cadenas de televisión. Los carteles te informan de esto… Y tú te lo crees, porque eres un ingenuo que piensas en el país de los arco iris perpetuos, donde siempre brilla el sol y la gente se ama y se respeta… Y un cojón de paloma, pero de la paz.
Domingo, 10 de agosto de 2008. 13:00 horas. Justo enfrente del edificio de la ONU. Congregación de judíos ultraortodoxos. Se encuentran acordonados y no sé si vigilados o escoltados por un coche de la policía de Nueva York. Hay varias decenas de personas y parece que se van aproximando, en un goteo continuo, algunas más que se introducen en el área delimitada.
Nos acercamos. Decenas de carteles en blanco y negro piden rezos para los israelíes secuestrados y desaparecidos. Asimismo, está la cuestión principal: «Bush libera a Pollard. Encarcela a Ahmadinejad y Bin Laden» (como si fuera tan fácil). El perla en cuestión, Jonathan Pollard, lleva 23 años en prisión. Motivo: era un espía israelí que estaba pasando secretos de los Estados Unidos a Israel. Si no fuera judío, estoy convencido de que le habrían dado matarile: no es chaladura, en cualquier país del mundo el espionaje es un crimen de máxima categoría y con la obsesión de los norteamericanos con la seguridad que el Pollard esté vivo y que, encima, le hagan manifestaciones a favor de su liberación me deja perplejo.
Y todo esto en las narices de las Naciones Unidas, cerca de una vía que lleva el nombre de Yitzhak Rabin, el último (algunos dirán que el único) primer ministro israelí que verdaderamente ha intentado dar una solución al problema existente con los palestinos. De lo visto en primera persona, sólo puedes inferir una conclusión: lo siento muchísimo por vosotros, queridos palestinos, pero lo tenéis realmente jodido.
La obra expuesta por un chico armenio llamado Zack en el edificio de las Naciones Unidas en el verano de 2008
No te lo pienses. Este crucero es gratis y el viaje será la experiencia más gratificante de tu vida. Cada vez somos más. Ya mismo superaremos en número a cristianos y musulmanes. Nuestro manual está en todos los idiomas y nuestro templo, en Manhattan, como tiene que ser.
Aquí mismo, en la estación del metro, te aclararemos todas tus dudas para que, en breve, puedas formar parte de nuestra tripulación. Nuestro capitán, Tom, ya ha logrado embarcar a muchos de sus amigos y amigas.
Algunos piensan que somos unos pirados o una secta, pero a ellos (¡pobres desafortunados!) todavía no se les ha revelado la Verdad.
No lo dudes: hinduismo, taoísmo, judaísmo, cristianismo, islamismo…, ya no se llevan. Los fashions somos ahora nosotros. ¿Acaso tu alma se va a resistir a la moda?
Uno de los momentos más absurdos de la película: el baile a la luz de la luna de una hiperexcitada Daisy ante Benjamin(/Florentino) Button(/Ariza)
La última película de Fincher (Seven, El club de la lucha, Zodiac) era un reto mayúsculo. Adaptar una obra literaria de Fitzgerald, el autor de la famosa El Gran Gatsby, tiene siempre su complicación, pero la dificultad se multiplica cuando lo que se intenta es representar la vida de un hombre que nace viejo y muere de bebé. La inversión en el tiempo que sufre el protagonista de El curioso caso de Benjamin Button era un ejercicio cinematográfico complejo… y el resultado es más que digno.
La caracterización, que tanto suele estropear las películas basadas en una línea temporal que abarca varias décadas (por ejemplo, lo de Di Caprio en El Aviador es aberrante por mucho que digan), en esta obra es todo un logro técnico. Lo único que se le puede achacar es que Daisy (Cate Blanchett) con 50 años seguía pareciendo mucho más joven que su hija Caroline (Julia Ormond), quien está leyendo la historia de su madre con Benjamin, cuando está apenas tiene 35.
Igualmente, hay que destacar que la historia transcurre sin que en ningún momento caigan en el morbo o en la zafiedad, pese a que conllevaba una serie de situaciones que daban pie a ello y que podrían, en manos de cualquier otro cineasta, haber derivado en despropósitos: por ejemplo, cuando la protagonista tiene 12 años y Benjamin (con seis más) es una persona con el físico de un hombre de más de sesenta años.
La evolución de Daisy es lo mejor de la historia. Vemos cómo va creciendo, madurando, evolucionando, todo ello parece siempre más fácil con una actriz como Blanchett. Por su parte, el personaje principal, aunque Brad Pitt está muy acertado, carece o, al menos, no transmite la profundidad de su pareja. Lo siento, Brad, pero para ganar el Oscar vas a tener que aprender a llorar, que ya sé que no es lo tuyo, pero en determinadas situaciones es obligatorio derramar una lágrima en vez de poner cara de “alelao”.
Los secundarios que van marcando la vida de Benjamin hacen que se mantenga el ritmo de la película, lo cual tiene su valor cuando estamos hablando de casi tres horas delante de la pantalla. A mí en particular, me ha vuelto a encantar Tilda Swinton (Oscar a la mejor secundaria en Michael Clayton), si bien abundan los secundarios carismáticos: hay uno que va contando a lo largo de la película que le han caído siete rayos (por cierto, yo sólo conté seis) y que está utilizado como un buen recurso de ruptura.
También hay cosas muy malas. Hay una escena en pleno océano, en el que se produce un enfrentamiento entre el barco en el que va Benjamin y un submarino (no sé si alemán o japonés), con unos efectos especiales ridículos, con unas luces, unos disparos, un no sé qué grimoso… Otra de las escenas que a mí me han reventado es aquella en la que aparece en la imagen un baile sensual de Daisy ante Button a la luz de la luna. Hay que reconocer que la fotografía es hermosa, pero es que está forzada de una manera increíblemente absurda, con un tono que puede llegar a provocar vergüenza ajena (tampoco la voz del doblaje de Phoebe de Friends acompaña mucho a este personaje).
Por último, ese final melodramático y emotivo, en el que se hace un repaso a los distintos personajes que han pululado por la historia, es totalmente innecesario. Ese gusto por rizar el rizo rizado. No sé si está pensado para los Oscars o para sacar una lágrimilla al espectador, pero tanta cursilería, repito, es omitible… No aporta nada nuevo al conjunto de la película.
Habría que señalar que para los Oscar no pienso que se le pueda aplicar el calificativo de “favorita”. La historia básicamente tiene una estructura circular con el rollo Titanic: una persona mayor que cuenta/escucha su vida (en aquel caso, sólo un fragmento; en esta obra, su vida completa). Puede que eso le reste puntos de cara a la ansiada estatuilla, aunque la ley de la compensación pueden hacer que, por fin, reconozcan la gran trayectoria de David Fincher. Eso sí, en el resto de categorías sí que podría llevarse un buen filón: técnicamente sus virtudes sobrepasan en mucho a sus defectos, y probablemente sea una de las obras que, a priori, tenía más puntos para naufragar (estoy convencido de que es lo que hubiera sucedido si el director hubiera sido, por ejemplo, el “aclamado” Ron Howard).
He comentado en varias ocasiones que la población hispanoamericana es cada vez mayor en esta ciudad, como en el resto de los Estados Unidos, y que, como consecuencia, el español es un idioma pujante.
El lado malo de la historia es que se trata de un español un tanto, o un bastante, ortopédico, carente de naturalidad, sobre todo cuando es escrito. «Remueva su tarjeta», en el cajero automático o el reflexivo «Se habla español» que puedo leer en tiendas, o incluso en chapas de dependientes de grandes almacenes, son sólo un par de ejemplos que considero ilustrativos de lo señalado.
Peor todavía es cuando ves faltas de ortografía en anuncios oficiales situados en el interior de los vagones del metro: «Lláme al…»
La Real Academia de la Lengua Española será la que pueda hacer algo para invertir esta situación. Si no es así, se corre el riesgo de que se estandarice y expanda un uso del idioma falseado. No permitamos que la Lengua Española se convierta en un McDonald´s: comida grasa fácil de preparar y lista para el rápido consumo de millones de personas.
Lleva Pau una temporada brutal, básicamente Kobe y él son los que hacen de los Lakers una auténtica máquina de hacer baloncesto. Además, Gasol, jugador completamente de equipo, parece que ha ayudado a equilibrar el ego del muchas veces demasiado individualista Bryant.
En la NBA el primer reconocimiento del año le llegó con el All-Star, aunque eso no era un reconocimiento en sí, era una obligación, ¿o es que se iban a llevar a Melo porque cae bien? Aun así, se le sigue infravalorando. El Bynums hace dos partidos buenos y los ponen por las nubes. Si lees las crónicas de los partidos de los Lakers en la web oficial parece que la esencia de Los Angeles son Kobe y Andrew, cuando el chaval básicamente pueda dar gracias al cielo de tener al lado a Batman y Robin. Es verdad que el grado de compenetración de estos dos jugadores es impresionante, no veía algo así desde Malone y Stockton o, por supuesto, el duo esplendor Jordan-Pippen.
Todavía sigo encabronado porque en ninguna semana Pau Gasol ha estado en el top10 de la NBA, y eso que han pasado jugadores cuyos méritos no le llegan ni a la suela de los tenis del catalán, gente como Devin Harris, Brandon Roy, Joe Johnson, que con todos mis respetos, siendo magníficos jugadores, no merecen estar, y menos este año, por delante del español en la lista de mejores jugadores.
Ahora, en la semana que los Lakers han derrotado a sus más enconados rivales en sus propias casas, Boston y Cleveland, Gasol se ha llevado uno de los premios que siempre gustan: el de jugador de la semana de la Conferencia Oeste, mientras que LeBron se lo ha llevado en el Este. Parece ser que, por fin, alguien que no es Kobe ni Phil Jackson se da cuenta de la importancia de Gasol no sólo en el equipo angelino, sino también en la competeción (http://www.nba.com/2009/news/02/09/players.of.week/index.html). Con un poco de suerte, éste puede ser el año de su consagración definitiva y absoluta. ¡Ánimo, Pau!
Philip Kotler. Para la mayoría le sonará a nombre de jugador alemán de algún equipo llamado esfenesbauche o algo por el estilo. Para unos pocos, es uno de los grandes gurus del Marketing. Para los curiosos, como yo, la manera de enlazar el tiempo de ocio con el trabajo (o sea, de trabajar en tu tiempo de ocio).
Como soy de los que piensan que todo está inventado y que la verdadera originalidad (no la que se expone en los Guggenheim) pertenecen a los genios, lo mejor que podemos hacer el resto de los mortales, como señala Fernando García de Cortázar, es subirnos a los hombros de los gigantes que nos precedieron para vislumbrar mejor el panorama. ¿Para qué coño perder el tiempo en echar una ojeada desde el primer piso de un rascacielos? Vete a la cumbre y otea, que seguro que desde las alturas será más fácil buscar lo que encuentras.
Pues en estas estoy, tratando de sacarme un hueco para ver si aprendo algo del amigo Kotler. De momento, me he pillado dos obras, que son poco menos que introducciones a sus grandes logros. Los 10 Pecados Capitales del Marketing y Marketing Lateral van a ser utilizadas como toma de contacto. No vaya a ser que me pase como al crío que le mandan leer el Quijote con 12 años y le pone la cruz a una de las mejores obras de la literatura universal porque no han sabido guiarle correctamente…
Y Kotler, mientras tanto, no llega. ¿Me enseñará los atajos que me permitan organizarme de tal forma que consiga tener algún tiempo libre entre semana? Si lo consigo, le voy a poner en un altar, justo por debajo de Michael Jordan, que me enseñó que también se puede tener fe en la capacidad creativa del ser humano.
¡Por fiiiiiiiiin! La última noche. En un rincón del barrio de Chelsea, encontrado mientras echábamos un vistazo a la enésima guía de la Gran Manzana. En una calle en que prácticamente sólo existen sex-shops. En un local escondido por las obras de verano. Sí, ahí, en la Cuarta Calle, entre la Sexta y la Séptima Avenida, en un lugar por el que sería un milagro pasar por casualidad. Ahí mismo estaba: Tío Pepe, un restaurante de comida española (y mexicana), regentado por personal procedente del sur de la frontera de Estados Unidos.
El local está muy bien ambientado. Muchas velas y luces a intensidad baja que le dan al espacio un toque romántico, reposado, tranquilo.
En las paredes observamos la presencia de toneles, espadas, una bodega española, farolillos negros. Al igual que en la cocina, en la decoración se da una mezcolanza de lo español con lo mexicano.
El guacamole es aquí el plato estrella, sobre todo por su componente estético: lo preparan delante de ti (in your face, como dirían ellos), para que vivas el proceso en directo. A mí me interesa bien poco, yo he venido a buscar lo que no estaba encontrando.
Si no fuera tan tarde, pediríamos paella; pero, al final, apostamos por lo que nunca falla: combinado de ibéricos. Almejas salteadas y medallones a lo Tío Pepe serán los otros platos seleccionados.
La carne es buena, blanda y el punto de licor la hace más sabrosa. Las almejas, a diferencia de las españolas, son grandes: en el plato sólo hay ocho; pero la salsa, aunque un poco espesa, está rica, rica. Ideal para hacer «barquitos».
La prueba de fuego: el plato de ibéricos. Aceitunas: bien, sin más. Son las típicas de bote. Queso manchego: a mí no me gusta este producto y no lo cato; Lidia dice que está bueno. Chorizo: exquisito. El sabor no delata que haya sufrido algún proceso de conservación que lo haya echado a perder. Finalmente, lo que marca la diferencia: el jamón… No pasa la prueba. Parece que haya pasado por algún tipo de tratamiento en frío (o puede que incluso por congelación) y al ponerlo a temperatura ambiente hubiera perdido su sabrosura. El regusto que deja al final no convence, es acuoso. Puede que en su origen fuera un jamón de calidad, pero al llegar a nuestro paladar el producto ya no es lo que debiera ser.
¡Así va a ser difícil que recolonicemos América!
Pese a todo, el jamón sólo era para nota de sobresaliente: sigue siendo el lugar y la vez que mejor hemos comido durante toda nuestra estancia en Nueva York (lo de Little Italy se lo llevó el viento).
Llega el momento de pagar. En los restaurantes considerados de clase (bien por calidad de la comida, por servicio, por el entorno o por una combinación de todo), como el Hard Rock Cafe o el Planet Hollywood, existe el concepto de «Gratituidad», que oscila entre el 15 y el 20 por ciento y que en la práctica es obligatorio. Aparte, estaría la propina. Tío Pepe da la calidad por sentada y el concepto ya está incluido en el precio: 76 dólares por una buena cena (bien es cierto que ni hemos tomado postre ni bebido vinos). Por tanto, es un precio razonable para ser el lugar que es. Dejo la tarjeta de crédito y el carnet de identidad, y nos quedamos a la espera de firmar el recibí. La propina irá en metálico.
¿Qué es de lo peor que te puede pasar en la capital mundial del Consumismo? Efectivamente, la tarjeta de crédito ha sido denegada con dinero en la cuenta correspondiente. ¡Tierra trágame!
El tono como de disculpa con el que te lo señala el camarero multiplica tu humillación. Susurras el típico «eso no puede ser…» y sacas una segunda tarjeta con las gotas de Shin Shan en la frente.
La espera es más que tensa y vas haciendo en tu cabeza múltiples conjeturas sobre lo que puede haber ocurrido: la banda magnética, que se hayan equivocado al cambiar el número de cuenta que correspondía a esa tarjeta… Regresa el camarero y con una alegría comedida apunta que «esta vez sí pasó». Lo que no ha pasado es tu estado de vergüenza. Ahora el trato sigue siendo amable, pero forzado; un observador atento puede leer entre líneas que están deseando que te marches. Esto contribuye a que tu bochorno mute a mal humor, que durará hasta que vayas al cajero y saques dinero con la tarjeta de la ignominia… Era la banda magnética.
Entonces, respiras y susurras: «¡maldito y bendito Capitalismo!»
¡Oh, Garzón, Garzón!
Eres una auténtica fuente de inspiración.
Aunque no tenga nada de poeta,
me veo por tu culpa envuelto en esta treta.
Como buen día de los enamorados,
a mí me ha venido a visitar un hado.
Y pese a que muchas veces no rulo
a mí, como a ti, también me gusta dar por culo.
¡Oh, Garzón, Garzón!
Que los del PP ya te llaman pedazo de…
Si España está repleta de melones,
por qué te da ahora por tocar los cojones.
Ya sabemos que en nuestro país prima la corrupción,
pero intentar acabar con todos es de bobalicón.
¡Oh, Garzón, Garzón!
Puede que esta vez los “peperos” tengan razón,
por qué precisamente ahora te preocupas de esta trama
cuando llevamos años siendo la nación de la marrana.
Ocúpate, si eso, de Agatha Ruiz de la Prada,
a ver si consigues que deje de hacer esas horteradas.
¡Oh, Garzón, Garzón!
Que vas a molestar al pobre Ansón.
Y no te digo “ná” de Pedro Jota,
que más de una vez se le va la pelota.
Peor todavía es Jiménez Losantos,
que parece gustarse de comportarse como un mamarracho.
¡Oh Garzón, Garzón!
Tú sí que eres San Valentón.
El esfinter, Pinochet, lo tenía apretado,
cuando tú nombre era pronunciado.
Luchador infatigable de causas perdidas,
te comporta como José Tomás en medio de las corridas.
Siempre expuesto a una grave cogida,
no sé cómo puedes soportar este tipo de vida.
¡Oh, Garzón, Garzón!
Sigo sin saber si te gusta más la Justicia o la Televisión.
Aun así, siempre es bueno para los remolones
que haya un tipo como tú siempre dispuesto a tocarles los cojones.
¡Oh, Garzón, Garzón!
Eres un Jano digno tanto de oprobio como de admiración.
Ya sé que me pengo muy pesadito con esta serie, pero es que Sheldon es un personaje que realmente me alucina: esa genialidad mezclada con esa absoluta incapacitación social hacen de él alguien único. Es como cuando le tomas cariño a Dexter o a Lecter, piensas que en persona deben ser poco menos que monstruos insoportables, pero de lejos te pueden llegar a provocar admiración (eso sí, mejor a distancia).
En el episodio 15, disfrutamos de dos momentos estelares: la visita de la madre de Leonard, que es el clon femenino de Sheldon. Brutal, la interacción entre los dos personajes. Y la nueva “cagada” de Leonard con Penny… ¿Cómo puede un tío desaprovechar tantas ocasiones con una señorita de tan buen ver y que le gusta? Será que el amor nos ciega, y Leonard encima lleva gafas de culo de vaso.
Otros veinte minutitos de diversión, que hoy las noticias no estaban para reírse.
1. Puedes (¡oh, sorpresa!) ir de compras. Esto incluye cualquiera de las miles de tiendas que se diseminan por Manhattan; pero, en función de la disponibilidad económica, la zona de recomendación varía.
Chelsea, Greenwich Village y Soho son lugares perfectos si buscas ropa moderna a buen precio. Igualmente, en estas zonas se encuentran gran parte de los outlets, vestuarios fueras de una temporada que nunca llega a España.
Si lo que te gusta es la emoción del regateo y el mercadillo; Little Italy, Chinatown y Washington Square son espacios perfectos para desarrollar tus habilidades negociadoras, siempre que seas consciente de que no es oro todo lo que reluce.
Cuando anochece, en las calles de Soho aparecen decenas de vendedores ambulantes que te ofrecen todo tipo de mercancías: desde gafas hasta perfumes pasando por maletas, dvds o ropa. Además, cada cual respetando rigurosamente su área de mercadeo.
En Times Square, por su parte, tendrás a tu disposición diversas tiendas de moda, aunque lo más reseñable son los enormes almacenes de Virgin (muy parecido a FNAC), Toys «R» Us y la portentosa tienda de tres plantas de M&M.
Por supuesto, la quintaesencia del consumismo no podía faltar aquí: la Quinta Avenida. Si bien a partir de la calle 50 hacia el norte, los precios son casi siempre prohibitivos; aquí tienen su cita obligada los amantes del basket (NBA Store) y los de Disney. También encuentra su espacio en esta zona Sean John, una de las marcas de Puff Daddy, que ofrece vestuario urbano a un precio no excesivo dada la calidad del material (y el ventajoso cambio euro/dólar, claro).
Macy´s (los almacenes más grandes del mundo), Victoria´s Secret, Strawberry (el Bershka estadounidense) o B&H son otros lugares de interés comercial que se encuentran dispersos por la Gran Manzana.
Además, están los cientos de tiendas de recuerdos de Nueva York con productos made in China, que te puedes encontrar en cualquier vía. Así como tiendas de electrónica donde comprar el codiciado Iphone liberado (asunto de cuestionable legalidad) y otros productos informáticos a unos precios tan bajos que es inevitable sospechar de ellos.
2. Otra opción es mirar escaparates. No confundir con comprar. Son tiendas de marcas megaconocidas en casi todo el mundo. La mayoría de estos establecimientos están situados en la Quinta Avenida. Bergdorf Goodman, Louis Vuitton, Van Cleef & Arpels, Bulgari, Prada, Gucci o Henri Bendel entrarían en esta categoría. Magníficos escaparates, algunos de estética Ágatha (o sea, horteras o estrafalarios, según los quieras definir), con joyas y vestidos que no tienen precio (literalmente; si quieres saberlo, entra y pregunta).
Junto a ellas, la estrella de las foto-turistas, el lugar que Truman Capote y Audrey Hepburn elevaron a las cotas más altas de popularidad mediante un Desayuno con diamantes: Tiffany&Co.
No sé si incluir en este apartado a Abercrombie & Fitch, pues no hemos llegado a entrar. Como producto de marketing es colosal. Se trata del único comercio (quitando Apple, claro) en el que hay que hacer cola para entrar. Todas sus lunas están laminadas en madera y su principal atractivo se encuentra en la puerta. Jóvenes musculosos descamisados, con tableta chocolate Lindt marcada, y con unos vaqueros por única indumentaria conforman el reclamo fundamental de una tienda que se presupone que vende pantalones americanos (no sabemos si algo más).
El caso es que parece que todo el mundo que entra consume. Supongo que después de haber esperado durante veinte o treinta minutos mínimo para entrar a un establecimiento, estás prácticamente obligado/a a comprar.
Ni que señalar que las mujeres son aquí las que empujan a los varones a entrar a este lugar, aunque sólo sea por retratarse con los musculitos. (Lo siento, chicos, no he encontrado un espacio así para hombres: sólo un bar-restaurante con camareras en bikini).
El Distrito del Diamante es otro de los imprescindibles del «escaparateo». Te pones gafas de sol para no deslumbrarte y recorres este fragmento de calle soñando no en comprar la más barata de las joyas, sino en poder ahorrar esa cantidad en tu cuenta corriente sin que te hayan salido canas (o se te hayan multiplicado, según el caso).
3.Visitar museos y galerías de arte. Los turísticamente esenciales son el Museo Metropolitano, el de Historia Natural y el MoMA. Después, hay cientos más: del deporte americano, indio, del sexo, etecé, etecé, etecé. Depende de tus ganas de darte un atracón cultural. Si eres de los/las que se empachan rápidamente, mejor limitarse a la sección del Arte que más te interese.
4. Debes (obligatorio) visitar la Estatua de la Libertad, la isla de Ellis y el observatorio del Empire State Building (haz la broma completa y sube al piso 102). Si ya has estado antes, estás exento de este deber. Si es tu primera vez, no tienes excusas.
5. Puedes pagar menos por las visitas culturales. Compra la CityPass y ahorrarás tiempo y dinero.
6.No debes comprar en las tiendas de regalos de las atracciones turísticas más importantes. Es un consejo: si después encuentras lo que has adquirido en ellas cinco veces más barato, será porque así lo has querido.
7. Fundamental: adquirir la Metrocard. Con todos sus inconvenientes, el metro es la forma más rápida de desplazarse por Nueva York. Los 25 dólares por siete días los amortizas en dos días y medio.
8. Cómete una hamburguesa en el McDonald´s del Times Square. Es un clásico.
9. Si lo tuyo es el cine o la música, Planet Hollywood y Hard Rock Cafe te fascinarán. Alimentarte, bueno, llevarte algo a la boca al lado del traje de Bruce Willis en La jungla de cristal o de una guitarra de Bob Dylan tiene su magia. Por calidad en la comida y en el servicio, me quedo con el primero (lo digo muy a mi pesar).
10.Móntate en uno de los autobuses turísticos que recorren Manhattan y Brooklyn. Aunque no te enteres de lo que están comentando, es la mejor forma de tener un primer contacto con la isla.
He de reconocer que mi paso por el telemárketing me ha dejado ciertas secuelas psicológicas. No es que me haya dejado tarado, que eso cualquiera puede decir que yo ya tenía lo mío, sino que me refiero a mi incapacidad para cortar a una persona que me llama por teléfono para venderme cualquier cosa. Al ser el titular de la línea de teléfono, como algún cabroncete ha ido repartiendo los datos a diestro y siniestro, cada dos por tres están preguntando por el señor Msantaella… Al principio, gilipollas de mí, agarraba el teléfono como si no tuviera nada mejor que hacer y aguantaba la “paliza” que me daba mi compadre que si televisión, que si tarjeta de crédito, que si Internet, blablablabla…
Al no tener el terminal identificador de llamadas (sí, lo sé, pero es que yo vivo todavía en 1987), yo opté por no atender nuncar al fijo, puesto que no se lo facilito a nadie. De esta manera, sé que sólo pueden preguntar por mí algún pelma tratando de venderme algo absolutamente imprescindible para mi vida. El resto de mi familia, por su parte, ha desarrollado el sutil arte de colgar el teléfono y dejar al vendedor con la palabra en la boca.
Así viene sucediendo desde hace ya varios años… hasta el día de hoy. El “tretismo ilustrado” me ha pillado absolutamente por sorpresa. Una señorita le llevaba varios días dando la tabarra a mi madre, de que necesitaban hablar conmigo del banco X, que ha pasado tal y que es muy urgente. Mi señora madre me lo comunica y a mí directamente me sale por el mismo oído por el que me ha entrado.
Pero esta tarde abro me encuentro dos cartas del banco X. ¡Atiende! No tenía la mosca, tenía el moscardón detras de la oreja (de las mismas por las que estaba ignorando a mi santa madre). Abro una carta y, para mi sorpresa, veo una tarjeta para que la active, lo cual me intriga pues la actual le queda una vigencia de año y pico. En la segunda llega el susto, la misiva está firmada por un pavo de cuyo nombre no quiere acordarme que me advierte que se ha detectado un posible movimiento fraudulento y que, por mi bien, han bloqueado la tarjeta y que ellos, que son unos tíos hipermajos, me han mandado una nueva para que la dé de alta.
Me acojono, lógicamente… y empiezo a mirar a ver si hay un movimiento extraño en la cuenta de la tarjeta. Claro, con esto del viaje a la Gran Manzana igual alguien que me vio la cara de primo, se quiere tomar las confianzas que no se toma conmigo ni mi hermano. No detecto nada extraño. Así que, para quedarme tranquilo, llamo al teléfono que me indican en la carta.
El teléfono está hecho por y para anormales. Después de pedirte una serie de datos que servirían para declarar ante un juez por un delito de asesinato múltiple, te preguntan un código telefónico (?): o sea, no basta con que te sepas el pin del móvil, el del cajero, el de las contraseñas de correos electrónicos, el de PayPal, el de RapidShare, etecé, etecé… Ni puta idea de dónde puede estar ese número, ni siquiera si lo tengo activo. Así que insisto hasta que consigo ponerme en contacto con un operador.
El señor parece diligente y me hace una serie de cuestiones como si realmente le importara un pimiento el posible fraude que estén cometiendo con mi tarjeta. Hace un poco el paripé, me va sacando el resto de datos personales (para mi desgracia, facilito el móvil, ¡noooooooooooooooooooooo!) y me sugiere que el “problema” puede ser que haya realizado alguna compra en Internet. A mí no me suena para nada, pues esa tarjeta la dejé de utilizar tras volver de la Gran Manzana.
Mi compadre, compañero de fatigas de telemárketing, de vez en cuando, me pone música (por cierto, bastante mejor que la del Digital Plus) y vuelve una vez que me ha hecho esperar un poco más. Me indica que a él “tampoco” le aparecen movimiento extraños.
“Ya está”, pienso. “Me la han metido ‘doblá’ como los del Mercamona”. Esto me huele a campaña de márketing en plan a lo cara perro. Ya no se basan en promociones exclusivas para todo el mundo, no: esta vez se trata de duplicar una tarjeta y enviarte una carta con una advertencia. “No, no puede ser; estoy malpensando de más”, me sugiero a mí mismo.
Sigo la conversación con mi colega, tratando de alejar pensamientos y premoniciones infaustas. Entonces, me creo que mi “amigo y salvador” me va a despedir y… ¡Surprise, surprise! Me engancha el prenda-lerenda y me comenta, soltando una retahíla que se nota aprendida de memoria de un manual de telemárketing, que si no quiero tener un seguro para la tarjeta que por X euros al mes o al año o no sé cuándo coño, me servirá para proteger mis compras (esas que estaban “protegiendo” con el bloqueo de la tarjeta), para cubrirme en caso de que me quede en desempleo (mi compañero me insiste varias veces en que la “cosa está muy mala”) y, “dios no lo quiera”, en caso de fallecimiento. Mucho dios no lo quiera, pero el hijoputa me lo apunta dos veces consecutivas. Será cabrón el tío… ¿Para qué coño quiero un seguro en caso de óbito?, ¿es qué me van a devolver a la vida?, ¿o me van a dar dos vidas de créditos en plan maquinita de los cinco duros (“game over: insert coin“)? Joder, si me quiero deprimir, me pongo a ver una película española (que o te bajan la moral de malas o son tristes de cojones), no necesito que me jorobe un tío que sólo me iba a activar una tarjeta, coño.
Y lo peor es que he dado el móvil… Eso sí que va a ser una auténtica pesadilla. ¿Alguien sabe como poner un antispam para el móvil?, ¿o cómo poner de tono un eructo para las llamadas no deseadas? En fin, tendré que desarrollar el arte de mis hermanos (colgar, rechazar, colgar, rechazar, colgar, rechazar… ¡No parece tan difícil!).
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28 mayo, 2009Tres días sin escribir absolutamente nada. Ahora me sobran los motivos, como diría el famoso cantautor, podría hablar del libro de Punchis, del triplete del Barcelona, de las cagadas Cavaliers-Lakers, del retorno de Floren en plan Moisés, de una ciudad cuyas autovías están construidas por un ciego, de la vergonzosa política española, de la Iglesia y su campaña pon una X en tu declaración, de la última de la SGAE (siempre dispuestos a superarse), podría hablar de estrés… Sin embargo, no comments, estoy como una aspirina en un vaso de agua, efervescente, dispersándome, a la espera de ser de alguna utilidad en breve, o no.
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