No hay ninguna necesidad, Lance Armstrong

Uno de los días que me llevé un chasco grande, fue aquel en el que Michael Jordan (o sea, dios) anunció su retorno a las canchas de básket tras los atentados del 11-S. Verdaderamente, lo pasé mal: el mejor deportista de la historia volvía a jugar con más de 38 tacos en un equipo de mierda (lo Wizards siguen siéndolo, pero en aquella época eran todavía peores). ¿De verdad necesitaba Jordan exponerse de esa manera? A fin de cuentas, se había retirado con una canasta que había valido el sexto anillo de su carrera. Absolutamente ningún otro deportista de la faz de la tierra se había retirado de una manera tan grande, tan enorme, colosal como su figura: casi parecía que era un montaje de Nike más que un suceso verdadero. Jordan siguió batiendo todos los récords que se podían superar por su edad y aportó su granito de arena a la hora de levantar un país que estaba tocando fondo tras los atentados. De hecho, se puede decir, ahora con perspectiva, que ayudó a revalorizar una NBA que por aquellos días estaba de capa caída. Hasta ahí, bien; pero, ¿y el mito? Para todos los que nos criamos idolatrando a Jordan era fastidioso verlo competir junto a una panda de jovenzuelos reguleros, arrastrándose en ocasiones sobre pistas en las que había escrito episodios brillantes… En fin, seguía siendo Jordan y se lo perdonábamos todo.

Y ahora a lo que íbamos: si sigue habiendo gente escéptica con lo del viaje a la luna y Armstrong, lo del ciclista ya sí que levanta ampollas. ¿Qué puta necesidad tiene un heptacampeón del Tour de volver a la palestra con 36 años? Lo de la Fundación me parece una muestra de buena fe, pero sigue siendo Lance Armstrong (y no Michael Jordan) y veremos si su esfuerzo al final no se vuelve contraproducente. Lo de los controles antidopings son cada vez más serios, y si él ha sido “sospechoso” durante muchos años: su vuelta hará que muchos afilen los dientes. Y por último, ¿verdaderamente piensa que puede competir con los jóvenes que mandan ahora en el pelotón?, ¿en serio cree que está en condiciones de competir con Contador?

Sinceramente, si Armstrong fuera capaz de batir a Contador (o a Valverde o a Sastre), a mí me olería a chamusquina. Hasta venciendo sería cuestionado, y si pierde, lo cual es más que posible, le caerá una manta de palos. Puede que sea la figura más grande de la historia del ciclismo junto a Eddy Merckx, ¿qué necesidad tiene Armstrong de exponer su mito? La fe se basa en una creencia irracional. Si expones la verdad, la fe se diluye como una aspirina en el agua… Como un mito caído.

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