El Testigo de Jehová

Voy andando por la calle y me coloco a la altura de un señor mayor. Este hombre es bajito, con entradas, pelo cano, ojos marrones y rellenito. Se me queda mirando y yo creo reconecer en esta figura a mi antiguo profesor de Filosofía del instituto, Juan Pascual. El hombre me saluda y yo le devuelvo amablemente la cortesía…

Y entonces sucede el asalto… El hombre no es quién yo me creía que era, sino, para mi desconcierto, un Testigo de Jehová, dispuesto a hacerme entrar por la senda de la “verdad”. Los dos hablamos español, pero desde luego no el mismo idioma, porque a cada cosa que me cuenta mi incredulidad va en aumento. Si se le hace una réplica, no te responde de una manera racional, utilizando la lógica, los argumentos, sino que te sale por peteneras: es como si trataras de jugar una partida de ajedrez y tu contricante moviera las fichas de la forma que le saliera de las narices. Contra eso, ¿qué hacer?

Eso sí, la palabra “libertad” era su buque insignia, tanto que estuve por preguntarle si no era familiar de Braveheart (o de Mel Gibson). Al final, después de que incluso me sacara la Biblia para leerme una frase preparada para la ocasión (que pegaba lo mismo que una canción de Sepultura en medio de una misa de Domingo), me hablara de las maldades del Catolicismo, cuestionara la verdad de todos los ejemplos conocidos de comportamiento moral dudoso de otros Testigos (para no creerse ninguno, al final estoy convencido de que en vez de Testigo de Jehová era Escéptico del Mundo), etc., etc., etc., me pude despedir de mi nuevo amigo al llegar a la puerta de un trabajo, al que hacía tiempo que no me alegraba tanto de llegar.

Como colofón, mi mesías se despidió con una frase memorable, de éstas del estilo “siempre nos quedará París”, que estoy completamente convencido que ensaya frente al espejo (en plan Robert de Niro en Taxi Driver) y que es su “coletilla” de separación. A decir verdad, muy épica no sería, porque no me acuerdo de su contenido, ¿o acaso era “le haré una oferta que no podrá rechazar”?

Etiquetas: , , , , , , , , ,

3 comentarios to “El Testigo de Jehová”

  1. larro Says:

    jajaja, madre mía con los calvos canosos y con entradas! hay que tener cuidado con ellos que te despegan las orejas hasta rozar los hombros… y pa qué soportas esos calentamientos de tarro, manué, ya sabes lo que habría hecho yo… Un besazo enorme desde Granada, sabes que me acuerdo de toda mi peña de Periodismo, aunque nunca llame…je je. Eso sí que se ha convertido ya en una frase mítica, eh?

  2. larro Says:

    jajaja, madre mía con los rellenitos canosos y con entradas! hay que tener cuidado con ellos que te despegan las orejas hasta rozar los hombros… y pa qué soportas esos calentamientos de tarro, manué, ya sabes lo que habría hecho yo… Un besazo enorme desde Granada, sabes que me acuerdo de toda mi peña de Periodismo, aunque nunca llame…je je. Eso sí que se ha convertido ya en una frase mítica, eh?

  3. msantaella Says:

    Qué alegría me da verte por aquí!! Me hubiera gustado veros a Salva y a ti en mi lugar, jeje. Habría sido para grabarlo en vídeo y colgarlo en YouTube (no sé si a Salva le habría dado por correr o por seguirle la corriente como a los locos). Un beso grande “me-acuerdo-de-toda-mi-peña-de-Periodismo-aunque-nunca-llame”…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: