Zapatitos nuevos

Cuando fui a adquirir mis anteriores zapatos, encontré unos que mes gustaron mucho, pero desafortunadamente no había de mi talla. Así que, como consuelo, me decanté por unos zapatos sobrios, rudos, nada bonitos aunque muy prácticos. A mi novia no le entusiasmaron. A mí me eran útiles y, a fin de cuentas, en los primeros compases estaban respondiéndome bastante bien.

Al poco, la verdadera calidad del material con el que estaban fabricados mis zapatos sacaron a relucir una serie de inconvenientes. De repente, o tenía los pies completamente sudados o tenía rozaduras. Eso sin mencionar el poco menos que insoportable hedor que desprendían mis extremidades inferiores, capaces de intoxicar a todo el que estuviera cerca de mí.

Mi familia y mi novia me lo comentaban. Yo creo que me había acostumbrado de tal manera que casi consideraba que esa situación, a fin de cuentas, era lo normal. Cuando tenía la oportunidad de cambiar de zapatos, no sé si por pereza o por conservadurismo o por racanería, seguía con el mismo calzado, antiguo, obsoleto y dañino. Pero yo erre que erre, haciendo caso omiso a las calificaciones de “cateto” que escuchaba a mi alrededor.

Ahora, con el mal tiempo, las imperfecciones inherentes a esos zapatos se multiplicaron, ya no sólo era el peste a pie, o el sudor, o las heridas, ahora también contaba con unos prominentes boquetes por el que en las noches húmedas me calo y en los días de lluvias me empapo. Mi salud se resiente y mi prolongado resfriado se convierte en eterno. Para todo el mundo que estaba alrededor parece que era evidente que tenía que cambiar de zapatos menos para mí. Me he tenido que ver poco menos que en la cuerda floja para hacerme con un calzado nuevo, mejor.

Ayer, 5-N, estrené mis zapatitos nuevos. Estos no son rudos, son superelegantes y muy cómodos. Son de piel. Son negros. Ahora me parece mentira que haya podido soportar durante tanto tiempo aquella mierda de calzado. Las comparaciones siempre son odiosas y más sin perspectivas, pero eso no quita que fuera feliz en mi primer día con zapatitos nuevos. Tienen buena pinta, a ver si están a la altura de las expectativas.

¡Qué fácil me es identificarme con los ciudadanos de Estados Unidos!

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2 comentarios to “Zapatitos nuevos”

  1. depaso Says:

    Amos a ver si son tan primermundistas como dicen… Aqui van a pasar dos cosas en un año: O el nuevo presidente hace maravillas o la caga en grande… nada de términos medios… Si la caga…. será difícil determinar las culpas… el dirá que no lo dejan y ellos dirán que es un inútil…. Sospecho, con el pecho, y calculo con el pie derecho, que seremos testigos de la caida de la potencia mas grande del mundo…

  2. msantaella Says:

    @depaso la papeleta que tiene es complicada, porque en un marrón más grande es difícil verse envuelto, pero como tú dices, todo es cuestión de tiempo (yo me decanto por unos dos años y medio para poder hacer una crítica más o menos objetiva) y también pienso que no habrá términos medios a la hora evaluar la gestión de Obama.

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