Star Wars: the exhibition. Todos los frikies regresan a la Fuerza

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Si no te gusta la saga galáctica de George Lucas; si no comprendes porqué había gente que aplaudía a rabiar cuando aparecían los créditos de inicio de cada una de las películas; si te parece absurda la gente que es capaz de ir vestida con una capa negra y un sable al estreno de una película; si nos crédito a que tíos con treinta años se gasten más de 200 euros en naves de juguetes o en figuritas que nunca sacan del envoltorio; si cuando te hablan de padawan o Tatooine te quedas en la oscuridad; si nunca has estado de vuelta del Lado Oscuro; si en tu interior no albergas un trozo de Darth Vader… No pierdas más el tiempo con este texto, puesto que está escrito por un frikie para los que son tan frikies o más que él.

Cuando estás en la cola, esperando tu turno para poder entrar a Star Wars: The Exhibition, un hormigueo te va recorriendo todo el cuerpo, el cual se va intensificando a medida que se acerca el ansiado momento. Mientras tanto, mirás las inmensas lonas con el rostro de Darth Vader o la venerable figura del maestro Yoda.

Coges la entrada y te falta poco para echar a correr. Nada más entrar, ahí, justo enfrente de tus narices, R2-D2 y C-3PO. Esto promete. El Gordo y el Flaco de la saga te dan la bienvenida. Te encuentras en un pasillo alargado en el que puedes encontrar diversas naves de la saga, como la vaina en la que Anakin Skywalker logra su libertad.

En los laterales, encuentras diversas salas en las que se nos va mostrando parte del rico universo de la saga. Con sus carteles explicativos, que irán aclarando el asunto a los no iniciados, aunque también es rica en datos para los fanáticos de los detalles. Así, en los diversos puntos podremos ver a Chewbacca, a un ework, los diversos trajes que lució Natalie Portman así como Carrie Fisher. Por supuesto, encontraremos vestimentas de los diversos Caballeros Jedi, una amplia gama de maquetas en miniaturas que fueron empleadas para crear los extraordinarios escenarios que tanto nos fascinaron, numerosas mascaras de personajes secundarios que se suceden a lo largo de las películas y, de esta manera, un largo etecé que complacerá a los mitómanos.

A mí, hay cuatro cosas que realmente me dejaron embobado. En primer lugar, el muestrario de Yoda y la explicación de su evolución: de apenas un títere que era manejado por tres personas a la figura versatil que combatía contra Palpatine en la tercera parte de la saga (sexta en orden cronológico). Un segundo punto sobresaliente, los bocetos hechos a mano: dibujos de los diferentes personajes, de su transformación, de escenas extraídas directamente de los storyboard, algunos de los cuales tienen más de 30 años de antigüedad… Esos pequeños tesoros, que unos pocos habían visto en libros, los tienes a escasos centímetros de tu cara, puedes adivinar el trazo, el error, la impaciencia o la meticulosidad, casi eres capaz de sentir lo que pasaba por la cabeza de Lucas en esos instantes.

Hago punto y aparte, porque voy a hablar de Él: de Darth Vader. Si los dibujos son geniales, tener a Darth Vader en una cápsula de cristal, frente a ti, inerte, quieto, fijo. Estás esperando que de un momento a otro Constantino Romero se ponga a hablar. Es la atracción del Lado Oscuro. El niño bueno que no era tan bueno pero ni era tan malo. La profecía que se autocumple a través del camino más difícil. Pocos antihéroes, por no decir ninguno (a Vito Corleone no lo podríamos ni considerar malo), han levantado más pasiones, más afinidad que este Dr. Jekill y Mr. Hyde que está de vuelta de todo y que acabaría por convertirse en el protagonista absoluto de la saga.

Finalmente, y esto sí que es una obligación moral, está el vídeo que te puedes grabar con un croma horrible de fondo, sin sonido, pero eso sí con tu vestimenta de Jedi y tu espada láser de Yoda (verde) o de Luke (azul). La pena fue que la roja de Vader estuviera rota (seguro que todos los que iban llegando la iban pidiendo). Te gastas 10 euros y dispones de dos minutos y medios para comportarte como un auténtico guerrero del Lado Luminoso. Así que empiezas a dar volteretas, giros sobre ti mismo, alzas la espada, te tiras al suelo, se te estropea el sable y se te queda sin luz (vaya mierda de Jedi que estás hecho), y para darle un final épico, uno de los contendientes mata al otro, si bien nunca conseguirás el efecto de Sir Alec Guinness en su lucha contra Darth Vader. Por supuesto, ni que decir tiene que el sonido de las espadas al chocar crean el clímax adecuado para que te olvides del público que te mira, algunos divertido, otros atónitos, y disfrutes como un enano… Total, no va a ser muy difícil mejorar lo que hizo Hayden Christensen en las dos sagas (fue casi más ridículo que Jar Jar Binks).

En su contra, la exhibición de Madrid parece haber arrinconado a dos de los héroes de la saga: Han Solo y Luke Skywalker, principalmente el primero, apenas si son sombras en el espectáculo. También pudo ser que yo quedará deslumbrado por el choque entre el lado más oscuro de la Fuerza (Vader) y el más luminoso (Yoda). Aunque a mí particularmente siempre me ha atraído más el que se salió del camino, quizás porque sea el que mejor encarne la redención, o puede que la esperanza…

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