Hormigas en Nueva York: Cap. 37. ¿Territorio neutral?

Representación del regalo donado por Luxemburgo a las Naciones Unidas

Representación del regalo donado por Luxemburgo a las Naciones Unidas

El edificio de las Naciones Unidas, donde teóricamente se parte el bacalao a la hora de resolver los conflictos bélicos entre las naciones de todo el globo (aunque algunos dirán que las recetas vienen mandadas por la Casa Blanca), es un argumento fundamental para considerar a Nueva York como la capital oficial del planeta.

En las salas de esta construcción, que hemos visto en tantas películas (yo me quedo con la obra de Hitchcock Con las muerte en los talones), se han tomado decisiones trascendentales en sus más de sesenta años de historia. Si bien ha actuado con mucho más éxito que su predecesora, la Sociedad de Naciones (en el periodo de entreguerras), ha quedado patente su incapacidad para intervenir como organismo verdaderamente independiente en muchas ocasiones. La invasión de Irak es uno de sus sonoros fracasos, pero nada en comparación con las permanentemente incumplidas resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad (conflicto palestino-israelí), caso flagrante que lleva avergonzando a la Comunidad Internacional desde hace más de cuarenta años.

Pese a sus defectos, no se puede restar importancia a esta institución. Es la democracia del mundo. El derecho a la pataleta de los países. Un organismo de control y de denuncia como mínimo, aunque se haya visto salpicado por diversos escándalos (que siempre se han buscado más con fines de desprestigio de la entidad que como denuncia con la intención de corregirlos).

El interior es hermoso. Regalos donados por decenas de países han jalonado todos sus rincones. El presente luxemburgués, una escultura de una pistola con el disparador hecho un nudo, es tan evidente como llamativo. Por ello, está dispuesto para que sea lo primero que veas al entrar en territorio ONU.

Nosotros nos hemos encontrado con una exposición de 192 cuadros realizados por niños de todo el mundo, cada uno con su particular visión de la paz. Algunos de mucho mérito. Yo me he quedado sorprendido por el trabajo de Zack, un niño de 12 años de Armenia. En su obra se ve cómo un negro, con sombrero tribal sostiene un cuadro (arte dentro del arte), y en éste observamos a un cerdo tumbado viendo la televisión, inmóvil, sin hacer nada, mientras que al fondo las fábricas contaminan. El conjunto, con su adecuado uso del color, es desolador. En la imagen de la televisión parece estar Bin Laden. Para ser sinceros, si analizas el contenido del cuadro, no puedes dejar de admirar la capacidad crítica del crío. Es más, piensas que si no ha recibido mucha ayuda de un mayor, el niño es un figura en potencia. Espero que la fortuna le acompañe.

Hay diversas reliquias entre los muros de la ONU, como los restos de una bandera de la organización de un ataque del que fueron víctimas en Irak, en el cual fallecieron 22 representantes del organismo en el año 2003. Con una especie de santuario, a oscuras, en el que se puede entrar a orar.

Esto se combina con la parte más comercial: te puedes hacer un sello con tu cara, con un ojo menos que es lo que te habrá costado, y con validez oficial si haces el envío desde la oficina de correos de este edificio. Y también tienes la opción, como yo, de comprarte la Rolling Stone en una de sus tiendas. Como toda atracción turística que se precie, la ONU tiene sus dependencias destinadas a la adquisición de diversos recuerdos. No nos vamos a poner puristas a estas alturas: si necesitan fondos, esta manera es una de las más legítimas que conozco, y más en Manhattan. Peor sería que se subvencionaran con el petróleo de un país al que bombardearan.

Ni que decir tiene que, como máxima expresión de la paz mundial, es un territorio neutral. Las manifestaciones están prohibidas en el edificio y su entorno. Ése sí es el espíritu con el que se creó: aquí, resolvemos; si quieres protestar, vete a Times Square que es donde están las cadenas de televisión. Los carteles te informan de esto… Y tú te lo crees, porque eres un ingenuo que piensas en el país de los arco iris perpetuos, donde siempre brilla el sol y la gente se ama y se respeta… Y un cojón de paloma, pero de la paz.

Domingo, 10 de agosto de 2008. 13:00 horas. Justo enfrente del edificio de la ONU. Congregación de judíos ultraortodoxos. Se encuentran acordonados y no sé si vigilados o escoltados por un coche de la policía de Nueva York. Hay varias decenas de personas y parece que se van aproximando, en un goteo continuo, algunas más que se introducen en el área delimitada.

Nos acercamos. Decenas de carteles en blanco y negro piden rezos para los israelíes secuestrados y desaparecidos. Asimismo, está la cuestión principal: «Bush libera a Pollard. Encarcela a Ahmadinejad y Bin Laden» (como si fuera tan fácil). El perla en cuestión, Jonathan Pollard, lleva 23 años en prisión. Motivo: era un espía israelí que estaba pasando secretos de los Estados Unidos a Israel. Si no fuera judío, estoy convencido de que le habrían dado matarile: no es chaladura, en cualquier país del mundo el espionaje es un crimen de máxima categoría y con la obsesión de los norteamericanos con la seguridad que el Pollard esté vivo y que, encima, le hagan manifestaciones a favor de su liberación me deja perplejo.

Y todo esto en las narices de las Naciones Unidas, cerca de una vía que lleva el nombre de Yitzhak Rabin, el último (algunos dirán que el único) primer ministro israelí que verdaderamente ha intentado dar una solución al problema existente con los palestinos. De lo visto en primera persona, sólo puedes inferir una conclusión: lo siento muchísimo por vosotros, queridos palestinos, pero lo tenéis realmente jodido.

La obra expuesta por un chico armenio llamado Zack en la ONU en el verano de 2008

La obra expuesta por un chico armenio llamado Zack en el edificio de las Naciones Unidas en el verano de 2008

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2 comentarios to “Hormigas en Nueva York: Cap. 37. ¿Territorio neutral?”

  1. depaso Says:

    Soy una convencida que la paz se logra a fuerza de desatinos y sin luchar por ella… será una consecuencia de derrotas y cansancio. Dicho así suena a desabrida… nada más lejos de la realidad. (Saludos al padre de tu amigo…dile que no estamos solos :P)

  2. msantaella Says:

    @depaso Los mismos Rabin, Arafat o incluso Gaddafi son ejemplos de lo que tú comentas. Gente que se ha dedicado a la violencia y que, en su etapa final, intentaban o intentan (en el caso de Gaddafi) hacer como una especie de borrón y cuenta nueva. Pero también es esencial llegar a unas condiciones de supervivencia mínima para que las nuevas generaciones no estén lastradas por el odio, como ocurre en esa parte de Oriente.
    Se los daré a Ádel.
    Un saludo

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