Con los huevos colganderos, no me siento el pantalón

Cerca de las cuatro de la mañana, y estoy sentado en una de las posiciones más ridículas del mundo, con las lentillas que me están a punto de estallar (por no hacer comentarios respecto a las almorranas).

Total, conato de traslado al nuevo hogar (undécimo intento). Esta vez en serio: de hecho ya vienen a ponernos Internet, cosa esencial para poder irte a vivir a cualquier lado. Cosas de inquilinos, cuanto menos agujeros mejor… Así que optamos por la opción wireless en una compañía de la que bastante gente hecha pestes.

Traslado del ordenata (y del teclado lleno de mierda, o de reliquias, según se mire) y compra de un adaptador USB de wireless. Sí, una cosa que se parece a un pen, pero que es de peor calidad que un pen. “Fácil instalación, megapotente, megarápido…” Y no estoy hablando del perfect toy de Pepe de GH, sino del aparatejo que supuestamente va a servirme para seguir navegando por la Red en mi nueva casa.

Vamos, básicamente, enchufar y… UNA MIEEEEEEEEEEERDA “PA” MÍ!! Pero de las grandes. Ya empieza, pidiéndome el software con los controladores que, como no podía ser de otra forma, está en un jodido cd. Y yo con la cara de Steven Seagal… insisto: ¡hay que acabar con ese puto formato de mierda! En fin, como el estudio está un poco lejos del router, único motivo por el que en realidad hemos escogido este opción, no me queda otra que trasladar todo el equipo al lado del distribuidor de señal para poder conectarme a internete vía cable, como toda la puta vida… Eso sí, la distribución del salón hace que me encuentre en la posición más incómoda que se pueda imaginar, con la mano izquierda por debajo de la pierna para poder teclear “con comodidad” y el culo como una tabla de planchar…

Y empiezo a bajar drivers y controladores y la madre que le parió a Bill Gates, pues la jodida cacharra sigue sin reconocer el jodido adaptador, que creo que conectándomelo al ojete tendría más corriente (tiembla, Pepe, ya tienes una dura competencia, y además, en tu mismo horario).

Y nada, aquí sigo como un gilipollas, actualizando el xp a ver si consigo que empiece a reconocer a la cacharra, un maravilloso D-Link DWA-140. Lo menciono por si alguien tiene la maravillosa idea de adquirirlo, que baraje la posibilidad de cambiar de idea y llevarse el perfect toy… Estoy por llamar a Pepe y proponerle un intercambio (este aparato también es megapotente, megafácil de usar… y tiene lucecitas, que eso siempre vende mucho).

Jodida tecnología, siempre dando por culo.

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6 comentarios to “Con los huevos colganderos, no me siento el pantalón”

  1. aprendizdesoñador Says:

    jeje, bueno a unas malas ya sabes que lo puedes usar de consolador anal. jajajajajajajajajajaja.

  2. mai Says:

    Muy bueno!

  3. luna_d_egipto Says:

    LA VERDAD QUE NUNCA HE INTENTADO CONECTAR AL ORIFICIO ANAL UN CABLE DE RED A VER QUÉ TAL VA, PERO SUPONGO QUE TU CONTARAS EN EL BLOG TU MARAVILLOSA EXPERIENCIA.

  4. MANOLO Says:

    pero funciona o no funciona el cacharro ese?

  5. msantaella Says:

    @luna_d_egipto si funciona, te lo cuento, jajajaja

  6. msantaella Says:

    @MANOLO Algún día funcionará, pero de momento, nanay

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