La gran boda americana y la membrana de avance

Casi un año después de nuestro viaje a Nueva York, volvíamos a territorio “americano”… o casi. El caso es que teníamos que acudir a un evento a la villa de Rota, que para el que no conozca su ubicación, es una base militar que los Estados Unidos posee en la Península Ibérica rodeada de una pedanía en la que permiten vivir a españoles (¿o era al revés?).

El acontecimiento en cuestión es de esos que tanto (monta, monta tanto) molan a msantaella: ¡¡una bodaaaaaaa!! ¡¡Wooooooow!! ¡¡Wedding Party!! (¡ah!, no eso no). El matrimonio entre D.M. e I.M. era todo un hito, pues se trata del primer “cazado” de la pandilla originaria de Belén (o del Barrio La “Lú”, según se mire). Sí, mejor no pensarlo: a la boda les suele ocurrir como a los hijos, una vez que cae uno las fichas del dominó van esparciéndose por el tablero una tras otra.

A lo que íbamos, a nuestros colegas no se les ocurre otra cosa que poner el enlace a las doce de la mañana de un sábado, dejándote dos opciones, a cada cual peor: o te vas a las once de la noche del viernes (que es cuando puedes para Rota) y llegas allí sobre las tres, para dormir en un hostal que no sabes cómo te va a salir (the big idea) o te levantas a las siete de la mañana para tirar para “Rotatuille”. Ni que decir tiene que escogimos la segunda opción.

El viaje en coche tenía la novedad de estrenar la primera autovía ecológica de Europa (?), según nos comentó-mintió D.M. (no nos llevemos a engaño, todo el mundo en Málaga sabe que no te puedes fiar mucho de la palabra de un tío criado en el Barrio de La Luz). Carretera nueva, bastante bien asfaltada y sin curvas pronunciadas: ¡¡yujuuuuuuú!! Las posibilidades de infringir el límite de velocidad se multiplican y te pones más contento que Aznar cuando coge un coche… Hasta que apenas entrar en esa autovía, observas una extraña fila: una ambulancia y un par de motos que van justo en el límite de la velocidad. Las motos estaban como ese “perrete” escatológico que está deseando salir a la luz pero al que tú contienes con mucho esfuerzo dentro de los intestinos (viene a cuento de la membrana de avance). Creo que es la mejor manera de definir la impotencia de los conductores. Y es que delante tenían una furgoneta de la Benemérita. ¡Te cagas! ¿No iréis a Xerez de la Frontera? “Pozí, Amparo”. Así que allí íbamos en cola, como el pelotón del Tour de Francia en una de estas etapas de cascarillas, al ritmo que marcaba el Cuerpo,  que para eso eran los que mandaban.

Cuando el Cuerpo se quita de nuestro camino, la “Luis Moya” de acompañante tiene la maravillosa cabeza de errar en la lectura de las instrucciones, con lo que ¡dingdong!, ¡salida equivocada! Estaba de tan buen humor que hubiera llamado a los civiles para que fueran ellos los que acercaran a mi copilota a Rota y yo seguir el camino solo.

Total, llegada a la villa, búsqueda de aparcamiento y entrada en el castillo en el que tendrá lugar el enlace, por supuesto, civil (como dios manda). 11:45 horas  y… ¡¡ni dios!! ¿Pero dónde coño está todo el mundo? Que no esté  la novia, pase, ¿pero y el novio? ¡Aaaaah, que el bodorrio es a las 12:30 horas! Eso está muy bien… Y hasta las 12:20 no aparece casi nadie, y nosotros allí en la puerta del castillo con una modorra impresionante, casi peor que si estuvieras en el cine viendo Ángeles y Demonios. Por fin llegó, no Tom Hanks, sino el novio. No sé si habrá seguido la dieta del cucurucho, pero está casi irreconocible: ha perdido kilos de más, va con lentillas y con traje (¡uuuuuh!, ¡fuera, fuera, fuera!, ¡heavy de pacotilla!). Junto a él en el coche, R., creador del concepto “membrana de avance” y alma de la fiesta (las risas y la vergüenza ya las tienes aseguradas).

Poco a poco va llegando todo el mundo: J.D., P.C., P., “E.”, A.B. (pareja de R., buena y mártir, tú sí que tienes el cielo ganado)… La novia, I.M. y, por último, M.B. y E.A. ¿A qué parece una noticia de sucesos del diario El País? Pues todavía se parecería cuando el “curata laico”, que ejercía el “oficio” por primera vez empieza a soltarnos parrafada tras parrafada: “por el artículo 7 del código civil, modificado en el real decreto 29/08 y 07/09, amparándonos en la ley 35/79 y 43/89, con las inclusiones del código orgánico y la membrana de avance 7, 8 y 9… blablablabla”. Y todo esto con A.B. llorando como una magdalena. Y los allí presente, que se quedan con la cara “partía” ante el doble espectáculo: yo no sabía si partirme el ojete o echarme a llorar viendo que aquello se parecía más a uno de los exámenes de derecho -en bajas- de la carrera o a una ceremonia civil.

“Sí, acepto”. ¡Hombreeeeeee! Más te vale, D.M.: ¡¡nos hace desplazarnos 300 km. y se te pasa por la cabeza decir cualquier otra cosa y, básicamente, te caneamos!!, ¡¡por no comentar lo que te iba a hacer I.M.!!

No me preguntéis cómo sucedió, pero yo me vi allí atrapado, en el colmo de la absurdidad (toma palabro): intento salir de la iglesia, perdón, castillo, para poder hacer lo que todos estábamos deseando: descargar nuestra ira acumulada contra los que se casan tirándoles arroz (lo podríamos hacer con naranjas o melones y saldría a la luz la verdadera finalidad-espíritu de tal tradición, pero sale demasiado caro: ya hicimos las cuentas). Pues eso, yo con ganas de sumarme a la fiesta-amigos-buscan-venganza-de-buen-rollo, y me atrapa una pareja bastante mayor, que pronuncia en no-andaluz. En un principio, creo que son de la familia de la novia, puesto que no me suenan de nada, pero a medida que me acribillan a preguntas descubro que son dos personas del norte de España que están de vacaciones y que han entrado al evento por pura curiosidad. ¡¡Cágate, msantaella!! ¡La única oportunidad de arrojar arroz violentamente contra D.M. que vas a tener en tu vida desperdiciada por explicar usos y costumbres andaluzas a una pareja que no pertenecía ni a familiares ni a allegados!! ¡¡Membrana de avance dueleeeee!!

En fin, al convite logramos llegar, tras hacer repetidas “visitas turísticas” por toda la villa de Rota (estábamos más perdidos que Pepiño Blanco en la Universidad). Pero, por supuesto, lo hicimos a nuestro estilo, o sea, que llegamos al lugar de la comilona por nuestras santas pelotas. Yo, menos protocolario, en una camisa de mangas cortas; los giliflautas de mis amigos todos con traje de chaqueta, completamente escocidos (¿¿a dónde vais, pardillos??).

Canapés, y más canapés, y más canapés, y otro más…  Y bebida, y más, y más. Y por fin, meteos en la puñetera sala y dejar de dar el espectáculo. Y que no, que vivan los novios, que viva el heavy y la mari de chambao, que viva el barrio lalú y que viva la madre que nos parió a todos juntos… R. y “E.” a la cabeza, como tenía que ser, y el resto haciendo el corrillo. Menos mal que la pareja, ya marido y mujer, sabían que eso tenía que ser así, sí o sí, con lo que se ahorraron los disgustos.

Eso sí, no tanto los convidados. ¡¡Vamos a ver, D.M.,  I.M.!! ¿¿Cómo se os ocurre poner La Oreja de Van Gogh como música de fondo en un convite?? Eso está bien al final, cuando estás deseando echar a la gente, pero al principio de la comida, ¡¡¡¡noooooooooo!!!! ¡No os dais cuenta de que podéis provocar arcadas y vómitos entre la concurrencia!! Vamos, que yo no comía hasta que Amaia callaba. Claro que había tantos platos que casi que acababas pidiendo a gritos otra de La Oreja para tener un pretexto para dejar de comer… Aquello era una exageración, yo ya estaba esperando que nos dejaran encerrados y, de un momento a otro, se empezaran a suceder escenas dignas de Delicatessen.

Lo mejor estaba por llegar: el baile. No, para mí, momento de penurias (¡que ya tengo pareja sentimental!, ¿qué puta necesidad hay de bailar?). Ni para el DJ, que como era de esperar estuvo a la altura de lo que se espera en una boda (que te entren ganas de liarte a collejas con el colega). Los novios nos habían preparado una sorpresa. Estaban en medio del típico baile nupcial (ya sabéis, música tranquilita, una baladita) y, de repente, el disco se raya. Los novios se “enfadan” y los que estamos allí empezamos a mirarnos desconcertados… Hasta que se empiezan a suceder fragmentos de canciones megaconocidas que van desde Pimpinela a Grease pasando por Thriller. Marido y mujer comienzan a hacer una cómica actuación-playback. ¡Jajajaja!, ¡qué cabrones!, ¡cómo nos la han colado!

Eso y el vídeo que “grabó” el perro fueron momentos que casi nos hacen llorar de risa. Para el resto del viaje ya teníamos a R. y su “membrana de avance” para hacernos ameno el encuentro. Por cierto, ¿os he comentado lo que es la membrana de avance?

Bueno, ¡¡felicidad para el nuevo matrimonio!! No os preocupéis (o sí), pronto, para las nupcias de R.-membrana y A.B. nos volveremos a ver.

P.D. D.M., I.M. ¡Muy bien con el tema del regalo a los invitados! Que los alfileres ya no nos servían ni para hacer vudú. Por no hablar de los puros, que iba a tener que empezar a venderlos como instrumento para aplicarse el Hemoal.

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8 comentarios to “La gran boda americana y la membrana de avance”

  1. aprendizdesoñador Says:

    Tuviste la mejor Luis Moya del mundo. Pq tu como piloto eres un poco, como decirlo …. bueno mejor me lo digo para adentro y así mejor.
    Muchas felicidades para D e I.

  2. aprendizdesoñador Says:

    Lo de la membrana de avance es un poco oscenooo. Ha tenido su gracia si jejeje

  3. mai jai Says:

    Todo muy gracioso, menos lo de LODVG. Retíralo!

  4. msantaella Says:

    @mai jai
    jeje, lo retiro con la boca pequeña, ¿no querrás que me ponga a retirar cada vez que me he metido con LODVG, Ramoncín, Teddy Bautista o Ana Torroja? Creo que sería más rápido que borrara el blog XD

  5. lunadegipto Says:

    SEÑOR SANTAELLA, SIENTO ENORMEMENTE QUE HAYAN PUESTO LA OREJA DEL PINTOR PARA LA COMIDA, PERO YA SABES QUE LOS DJ HACEN LO QUE LE SALE DE LAS …..

    PRIMERO TE PREGUNTAN QUÉ MUSICA QUIERES QUE PONGAN Y LUEGO TE DICEN ESO DE “NO LA TENGO”, EN FIN, ES LO DE MENOS.

    ME ALEGRO QUE TE HAYA SORPRENDIDO, QUE YA ES ALGO. UN ABRAZO DESDE BARCELONA, SI SI, CERQUITA DE DONDE YA ESTUVIMOS HACE UN TIEMPO.

    AAAAAAAAAAAAAAADIOS.

    • msantaella Says:

      Deberías haberle dejado un disco de Sepultura. Se iba a cagar el dj-ok-makey ;P

      Espero que os lo hayáis pasado muy bien, aunque eso se dé por supuesto.

      Un abrazo

  6. lunadegipto Says:

    POR CIERTO, LEE EL SIGUIENTE ARTICULO: http://193.110.128.199/papel/2002/05/12/sociedad/1142092_imp.html

    SOY DE “LALÚ” PERO NO MIENTO. JEJEJEJE

    Jerez-Los Barrios, nace la primera autovía ecológica
    Un proyecto español pionero en Europa minimizará el impacto de la carretera en el entorno, permitiendo reforestar y recuperar especies en Los Alcornocales (Cádiz), el parque natural que atravesará la nueva vía

    • msantaella Says:

      Un artículo del diario El Mundo: eso es menos creíble que mis post ;P

      Además, ¿cómo me puedes poner de referencia una noticia que tiene más de siete años XD?

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