Archive for 29 junio 2009

¿Merece la pena?

29 junio, 2009

¿Merece la pena gastarte una pasta, darte un madrugón que no te metías desde tu época de estudiante y meterte en un coche 1.000 kilómetros para ver un concierto de los viejunos U2 en Barcelona?

No estoy tan seguro. A ver si mañana despejo la duda (a ser posible de forma positiva XD)…

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Aclaración

28 junio, 2009

Bueno, como veo que hay mucho despistado y gracioso. Recordar, para las personas que vienen de Marte, que el que ha fallecido es MJ: Michael Jackson. El “Rey del Pop”, no “Dios”. ¡Larga vida a Michael Jordan!

Y de nuevo, el vídeo más brutal de Michael Jackson, con una coreografía que te pone los bellos de punta: Smooth Criminal.

P.D. Si la leche esta no funciona, presionar dos veces sobre la imagen para ir a YouTube

¿Por qué más de treintas años después del estreno de Star Wars sigue habiendo tanto frikie de la saga?

28 junio, 2009
Megan Fox, de otra galaxia

Megan Fox, de otra galaxia

Está claro, ¿no?

Nos quedamos sin Jacko

26 junio, 2009

Lo siento, Piti. Al final no va a poder ser. Uno de tus sueños no se podrán hacer realidad. Varios meses especulando sobre qué fecha pillar para ir a ver a Michael Jackson a Londres, buscando el mejor precio en la reventa para intentar encontrar unas buenas localidades, y resulta que Jacko se nos ha ido. Sabíamos que no estaba bien, pero a todos nos ha sorprendido que se haya marchado así, tan de repente.

Creo que es la muerte de la música más relevante desde que falleciera el otro “Rey”, el dios Elvis. No es que me olvide del homicidio de Lennon, pero es que John cuando fue asesinado ya no formaba parte de The Beatles, se dedicaba a la experimentación y pese a su fama, no era exactamente lo mismo que el ultra-amado/ultra-odiado “Rey del Pop”. 

En breve, he de suponer que aparecerán los primeros “yo he visto a Michael Jackson”, tan propios de las megaestrellas. ¿Lo verán en Las Vegas? ¿En Londres? ¿En Manhattan? ¿En Puerto del Rosario?

Y mientras tanto, el Thriller continuará aumentando su ventaja con respecto al segundo álbum más vendido. Youtube reventará a visitas con los vídeos de Jacko (http://www.youtube.com/watch?v=gCqQ2JcQWGs, ya sé que debería poner el Thriller, pero soy más del They don´t care about us). La MTV le dedicará el día. Se prepararán películas. Biografías autorizadas y no autorizadas. Programas sacando lo bueno y lo peor de lo peor del personaje. Y el Piti seguirá buscando “el hombre en el espejo”…

No es que haya sido una persona especialmente de mi devoción, pero no se le puede negar su valía y su influencia como fenómeno musical. Recuerdo perfectamente cuando era crío, y sólo había dos canales de televisión, cómo constantemente repetían (y sistemáticamente cortaban) su vídeo de Thriller. Después llegarían sus Smooth Criminal, Black or White et alius… Más tarde todavía, se sucederían los escándalos y las recopilaciones. Lo último: su planificada “resurrección en Londres”.

Ahora, el mito, la leyenda (no veo posible ninguna portada alternativa, por ejemplo, en el próximo número de la Rolling Stone)… El “Rey del Pop” ha muerto. ¡Viva el “Rey del Pop”!

La serpiente

25 junio, 2009

Llegamos en coche. Dando un rodeo extraño. Y llegamos a un sitio que, en teoría, no debía estar allí pero que a mí me suena muchísimo. Bajamos del automóvil y me encuentro allí con la rama varón de mi familia, eso sí, sólo mi padre y mis tíos más mayores.

El terreno tiene un color rojizo, hay hoyos diseminados por todo el lugar y ni un asomo de vida ni vegetal ni animal, salvo nosotros, claro está. Lo que están haciendo me sorprende. Están barriendo la arenilla que está suerta, como si estuvieran limpiando este inhóspito lugar no sé muy bien con qué motivo.

Hace calor, y veo que mi padre hace “trampas”. No va echando la arenilla en bolsas como el resto, sino que directamente va escondiéndola en las oquedades que se va encontrando a su paso.

Estoy pensando en tal “inmoralidad”, y como leyéndome el pensamiento, me pregunta que qué me parece esta actuación. Sorprendido por dentro, me muestro inalterable y le digo lo que prefiere oír, a fin de cuentas bien pensado también es lo más lógico: “¿Qué importa si no guardas la arena en bolsas? Aquí no hay nadie”.

Mis tíos, mi padre y yo continuamos avanzando. Yo les contemplo y miro como vamos atravesando por debajo de diversos puentes que se entrecruzan entre sí. Hace tiempo que no veo a mi novia. Estoy convencido de que venía conmigo, o a lo mejor también en esto me equivoco.

A medida que ando, me doy cuenta de que el terreno se está convirtiendo en arcilla, en una especie de barro en el que me voy hundiendo… Y me acabo de percatar de que voy descalzo.

Empiezo a moverme con más cuidado. Temo que me pueda cortar con algún fragmento de cristal, con algún trozo de caña suelta o con algún tipo de bicho. Se me viene a la mente una culebrilla y me da un escalofrío.

Mirada a la derecha y veo una especie de tubería muy ancha. Tengo a mi padre por delante y al resto de mi familia por detrás de mí. Al acercarme observo que el cilindro está como moteado de manchas marrones. Me parece ver deslizarse el “tubo” e intento alejarme.

Grito: “¡Cuidado, una serpiente!”. En ese instante, el animal se iergue, es enorme y abre su monstruosa boca, mayor que mi cabeza y con dos colmillos puntiagudos. Me ataca velozmente y me despierto sobresaltado.

Las 09:39. Falta un minuto para que suene el despertador. En el iPod suena el Hotel California: “such a lovely place”. Me encuentro completamente alterado y respiro hondo tratando, con dificultad, de recuperar el control. Me echo sobre la almohada y suena el despertador.

Lo nunca visto

24 junio, 2009

Perder en fútbol… ¡¡contra Estados Unidos!!

¡Qué desmoralizante! ¡Vaya bajada a la tierra más dolorosa!

A la caza de la madurita

23 junio, 2009

Paseíto por aquí. Vueltecita por allá. Jajajaja. Jijijiji. Comidita incluida (en el buen sentido de la palabra, aunque el almuerzo pueda ser una bazofia). Comadreo madre. Alguna vieja cachonda, dispuesta a contar chistes verdes con los que alegrar el día a las demás mujeres presentes.

Y no me estoy refiriendo a una despedida de soltera, aunque tenga mucho de ello. Estoy hablando de las charlas-comidas-ventas a las que veo aficionarse a las mujeres de mi familia. El caso es que por un precio módico las “invitan” a un viajecito, lo que les permitirá liberarse de los lazos conyugales por unas horas. Se reúnen con su camarilla y pasan un buen rato. Lo único que tienes que aguantar es una charla de un comercial-caradura, que les martilleará el cerebelo intentando venderles un producto novedoso-mágico-tope-guay-imprescindibles-que-te-dará-la-felicidad-que-no-te-ha-dado-tu-marido-ex. Por ejemplo: putos cochones de mierda o juegos de ollas/sartenes de los ovarios.

Los megaproductos, además, son un auténtico chollo, es decir, más caros que El Corte Inglés y con la garantía de un bazar chino (eso sí, con un poquito de menos de calidad que los productos en cadena que puedes conseguir en cualquiera de los supermercados que vemos crecer como hongos por todas las barriadas por las que voy pasando).

Y en eso, que las pobres mujeres se encuentran indefensas ante tales charlatanes/as. Ellos/as lo saben. La mayoría de ellas serán señoras bastante maduras, criadas en un catolicismo rancio, machista, que les ha hecho estar siempre pendientes de lo que diga el-marido-como-dios-manda. Y en eso, que ahora, a la vejez viruelas, han encontrado una libertad que la educación de los hijos/as no les ha permitido y el la pareja marital, todavía menos. Y en eso que por fin son capaces de mandar a su esposo a freír esparragos, o no, e irse con amigas y/o familiares por ahí. A salir. A dar una vuelta. A hacer cosas que nunca han hecho. Y en eso que se encuentran frente a ases del engaño, que detectan a las más volubles del grupo, las más indecisas, las que no saben decir que no…

Y ahí están ellas, maltratadas por una sociedad-capitalista-católica-machista-patriarcal, creyéndose libres por unos instantes. Y volviendo a ser víctimas de la versión 2.0 del mismo sistema que las ha tenido puteadas durante toda su vida. Ahora, las formas cambian. Las maneras son más delicadas. Pero el fondo siempre es el mismo: apelar a su conciencia, buscar una forma de culpabilidad, hacer que se sientan dependientes… ¡Tu felicidad, tu seguridad, dependen de mí!

Al final, educación, costumbres y manías se convierten en el lastre que nos condicionarán durante toda nuestra puñetera vida… Fortaleza y debilidad. Por los siglos de los siglos.

Economía sumergida

21 junio, 2009

100.000 mil millones de euros. O sea, unos 140.000 millones de dólares. O lo que es lo mismo, más de 16 billones (con b de burro) de nuestras añoradas y antiguas pesetas. Todo ello sin declarar. No, no nos estamos refiriendo al poder económico de las mafias rusas o italianas, sino al valor de los tesoros “españoles”, en oro y plata, hundidos en el mar y acumulados en el fondo del Atlántico desde el siglo XV hasta el siglo XIX aprox. El dato lo ha facilitado la Armada en un documento preparado para el Plan Nacional de Arqueología Subacuática (te cagas): http://www.revistatenea.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_428_ESP.asp.

La cosa parece estar tan malita, que ya no sabemos de dónde sacar las pelas. Así que ahora, literalmente, vamos a buscar el dinero debajo de las piedras. Total, para que se lo lleve el Odyssey, mejor nosotros, españoles de pro. Que nos llevó casi cuatrocientos años expoliar las Américas, que no es moco de pavo. Además, tenemos nuestra “conciencia” bien cubierta. Oye, escúchame, primo, que nosotros durante siglos hemos sido víctima del desfalco de fenicios, cartagineses, tartesos, griegos, romanos y la madre que los parió. Así que si dejamos en las espinas el sur de un continente fue una cuestión de “justicia histórica”. La misma que puede argumentar los judíos para cometer todo tipo de tropelías contra los palestinos (“coño, llevan dándonos por culo desde tiempos de Moisés; ahora nos toca a nosotros desfogarnos”, y los pobres palestinos, con toda la cara rota, viendo cómo les joden en la misma tierra que llevan habitando desde la época de los padres de los padres de los abuelos de los tatarabuelo… de sus padres).

En fin, lo del Plan mágico sacado de la chistera no es algo que me parezca mal, si finalmente se lleva a cabo. Pero como nos conocemos, todo quedará, supongo, en la enésima cortina de humo para desviar la atención… otra vez. Porque después, cuando descubran que la tarea es colosal y que, sí, señoras y señores, hay que invertir panoja para llevarlo a cabo, estoy viendo que los ojetes se encogerán, si-te-he-visto-no-me-acuerdo y el Odyssey podrá seguir haciendo su “trabajo” sin competencia.

Pero no hay que ser negativos: de esta manera, evitaremos entrar en conflicto con nuestros hermanos de Latinoamérica, pues ellos también podrían decir cuatro cosas sobre la propiedad de esas riquezas.  Y sinceramente, cualquiera aguanta a Hugo Chávez con temita tan delicado.

Pau eres grande

20 junio, 2009

Estábamos en Nueva York. Era uno de nuestros primeros días y nos encontrábamos inmersos en una de estas excursiones nocturnas que recorren Manhattan y Brooklyn. Nuestro guía daba la casualidad, o no, de que era seguidor de los Lakers. Anteriormente le gustaban los Sixers de Iverson, pero la decadencia de este equipo le había llevado a buscar calor en tierras californianas. Cuando le dijimos que eramos españoles, lo primero que nos indicó fue una simple palabra: “Gasol”.

El de Sant Boi había aterrizado en el Real Madrid del baloncesto recientemente y el equipo angelino había pasado de ser un candidato a alcanzar las semifinales de Conferencia (tirando muy por lo alto) a transformarse, de la noche a la mañana, en un serio aspirante al anillo.  Los Celtics se interpusieron en el camino y tras más de dos décadas de sequía se volvieron a imponer en la Final de 2008. L.A., pese a su humillante derrota en la final (marcada por la remontada en el cuarto partido, disputado en el Staples), habían llegado más lejos  de lo que ni el más optimista de los seguidores de los Lakers habría imaginado a principios de la campaña.

Esto lo sabíamos todos. Al menos, los que seguíamos con asiduidad la NBA. Y nuestro guía era uno de ellos. El mismo hombre que al pasar por Brooklyn nos preguntaba qué personajes famosos habían nacido en el distrito y comentaba, con indignación, la anécdota de que en un grupo había dado una pista: “sus iniciales son MJ”. Y un iluso le respondió: “Michael Jackson”. “¡¡Michael Jacksooooooon!! ¡Bájate de aquí ahora mismo!”. Era lógico su rebote:  que a un seguidor de MJ, o lo que es lo mismo, Michael Jordan, no le puedes venir con según con qué confusiones.

A este mismo amante del basket, el que cuando metía el turbo hablando no me enteraba ni papá, le hice dos predicciones. “En breve, estaremos en la final de los Juegos Olímpico contra vosotros: España-Estados Unidos”. Para mi alegría, acerté. Para la suya, ganaron ellos (no voy a hablar de los árbitros y su interpretación de las normas FIBA aplicadas a los jugadores de la NBA). El segundo de mis pronósticos, que era a más largo plazo, era el siguiente: “Next year, L.A. are going to win the NBA championship“. “Are you sure?“. “Sure“.

El colega debió pensar que mi seguridad era una osadía, pues él  era también fan de los Lakers y no parecía tenerlo tan claro. Diez meses después, el equipo angelino, el Jekill y Hyde del baloncesto, sacaba su mejor versión para ganar a unos sorprendentes Magic por 4-1 en las Finales 2009. Phil Jackson se convertía en el entrenador con más títulos en su carrera (10; 6 con los Chicago de Batman y Robin, y 4 con los Lakers). Kobe Bryant conquistaba su cuarto anillo, el primero sin Shaq y el primero con Gasol, alzándose además con el MVP de la Final (en esto también era novato). Y Pau… pues simplemente estuvo inmenso, bailando siempre con la más fea (en la última ronda nada más y nada menos que contra “Superman” Howard), y contribuyendo de manera decisiva en la consecución del título. Primer español en conseguir el anillo. ¿No está nada mal para ser un “blandengue”? Los “chicos duros” ya le miran con envidia. Me pregunto ahora si aquel guía, con su peculiar sentido del humor, se acordaría de la predicción que un español raruno le hizo una noche de verano de 2008.

Enhorabuena, Pau, tú sí que eres grande. Nunca te has dejado amilanar por una críticas que se han basado en multitud de ocasiones en prejuicios y desconocimiento.

Próximo objetivo: Eurobasket. El  torneo que tanto se le resiste a la selección española.

Con su barba y su indumentaria de los Memphis, Gasol ocupaba un lugar destacado en el NBA Store de la Quinta Avenida

Con su barba y su indumentaria de los Memphis, Gasol ocupaba un lugar destacado en el NBA Store de la Quinta Avenida

Un día triste

20 junio, 2009

No le dieron nunca el Nobel de la Paz, aunque quizás figurar en una lista de galardonados junto a Menahem Beguin no fuera una de las ilusiones de su vida. Tampoco es que gozara del aprecio de la Iglesia Católica, lo que puede que en su momento le doliera, cuando lo expulsaron por salirse del redil, por mirar más allá de los preceptos, del dogma. Por supuesto que, durante muchos años, no fue del agrado de gran parte de la clase política, que lo veía como un peligro: un iluminado, que no respetaba “lo que estaba escrito”, en el país de los mil millones de habitantes, los mil millones de castas y los mil millones de dioses.

Vicente Ferrer ha muerto. Parecía imposible que él también pudiera sufrir ese destino, pensábamos que a él no le tocaría, que él seguiría construyendo pozos, escuelas, viviendas, hospitales… Esperábamos que él llegaría a otro millón más de “desheredados” a los que daría esperanza, que Vicente continuaría dando al mundo clases magistrales de Dignidad. Y todo ello sin hacer ruido, sin parafernalias, sin aspavientos ni farándulas. Posiblemente el español que en el siglo XX ha ayudado a más personas tanto directa como indirectamente, pues no sólo tenía sus fundaciones sino que decenas de organizaciones se sumaron a su causa siguiendo su modelo.

Me cuesta trabajo ni siquiera pensar en cómo lo hizo. Me es difícil imaginar cómo un hombre llega a un país tan complejo como la India y en apenas medio siglo revoluciona una pequeñísima parte del país, una porción paupérrima: la de los pobres de los pobres. Un Arjuna moderno, que sin poderes cósmicos ni armas celestiales, se puso a arrimar el hombro para luchar por mejorar las condiciones de vida de las personas de su alrededor.

Sólo me cabe pensar que él era el modelo.  Que el hombre blanco venido de un lejano país y que vivía “como nosotros y entre nosotros” era la auténtica fuerza motriz para romper un sistema oligárquico tan cerrado. Una referencia que mostraba un día sí y otro también que todos teníamos derecho a comer, a tener una vivienda, una educación, a recibir unos cuidados médicos… y sin importar dónde habías nacido ni quiénes eran tus padres.

Una mosca puñetera para el sector más conservador del país. Cuando trataron de frenarlo, el torbellino Ferrer era tan poderoso que la propia Indira Gandhi tuvo que intervenir para apaciguar la tensión generada por su orden de expulsión. Se marchó para volver tras un año. A su vuelta, manos a la obra nuevamente… Un hombre tozudo, entusiasta, apasionado. Vicente Ferrer cambió el destino de millones de personas sin pertenecer a la clase política.

Ahora ya no está. El hombre que creíamos que viviría para siempre se ha ido. Su mujer, Anne Perry, entre otros, tiene la gigantesca responsabilidad de continuar con un legado de enormes proporciones (puede que sea demasiado pronto para valorar todo lo que ha conseguido Vicente y sus fundaciones).

Es un día triste. Vicente Ferrer ha muerto.

Hospital Civil (y IV)

18 junio, 2009

(…) No es para menos, a base de hostias, ha aprendido que la vida es dura y que tiene que saber afrontarla, que él, por ser quién es, ya parte con desventaja y que si no se defiende, será una vergüenza. Las tortas que ha recibido de su padre no han reducido en nada la devoción que siente hacia él. Es un hombre recto y honrado, que cuando ha hecho algo brusco ha sido porque la situación así lo exigía. Es un modelo, una referencia. De mayor, tengo que ser como él o, como el abuelo, que en los momentos más difíciles es cuando hay que dar la talla y mi abuelo sí que le echó huevos a la cosa.

Tras haberle hecho esperar lo suficiente, el super-enfermero vuelve y, ya con formas más suaves, una vez exhibido en público su poderío, le indica a Johnny que eso ya no vale y que tiene que ir a hacerse una revisión para que le ajuste el medicamento, que es por su bien, que a él (super-enfermero) le da igual. Johnny asiente en silencio y sale con paso firme. Adiós, Johnny, ha sido un placer conocerte.

La siguiente persona que se pone en manos del super-enfermero es la muchacha que me precedía en la cola. Los modales del súper se han transformado. Ahora se muestra atento y con esa amabilidad que solemos exhibir los hombres con las mujeres a las que nos querríamos llevar a la cama. Mientras la joven (Isabel era su nombre) le cuenta que lleva seis años sin ponerse anillos porque le provocan reacción, el súper, que a fin de cuentas es muy humano, parece estar dejándose llevar por la lascivia. Tengo la impresión de que no se ha enterado de nada de lo que le ha comentado Isabel, pues el súper no parece que sea capaz de follar mentalmente a la vez que atiende a una persona.

Isabel, educadamente, da las gracias al enfermero y se sienta en la última fila para esperar la media hora de rigor como las niñas buenas. Ahora me toca a mí encararme con mi amigo. Me limito a responder a las pocas preguntas que me hace. En la única cuestión en la que he tenido que responder más de una frase, ha estado ignorándome desde momento en el que pronuncié la quinta palabra. Su naturaleza pragmática le impide al súper centrar la atención en cuestiones sin importancia y está claro que yo no soy de su interés: ni le ofrezco la posibilidad de mostrar su poder ante el público expectante ni soy de su tipo para tener relaciones sexuales mentales.

Mientras me pone la inyección, esta vez me toca en el brazo izquierdo (en cada dosis tienes que ir alternando el brazo), me fijo, por enésima vez, en los cuadros de una de las paredes. Son dos fotografías de la naturaleza. En uno, podemos observar una serranía completamente arbolada. En el otro, vemos un túnel en una montaña que está cubierta por un verdor natural. No se ve ninguna carretera, simplemente el hueco que atraviesa ese fragmento de la prominencia, como si hubiese sido hecho directamente por la erosión.

Al terminar, guardo la caja en la que llevo las dosis (como buen “yonqui”, tengo que aportar mis drogas), digo gracias de forma automática y firmo la “excepción de responsabilidades” para poder escaquearme sin tener que aguantar media hora frente a mi amigo. Al salir, me despido de Isabel que, atentamente y con una sonrisa, me dice “hasta luego”, aunque no la vuelva a ver nunca más.

Me marcho del Hospital pensando en el “enfrentamiento” del que he sido testigo. Justo en la puerta de la entrada, en el primer escalón hay un hombre que va con dos muletas. Es negro y está parado sujeto, con esfuerzo, a la barandilla. Todavía le faltan tres escalones más para alcanzar la puerta principal. No pide ayuda y parece que está descansando. Ambas cosas me sirven como excusa, tras vacilar una décima de segundo, para alejarme con la “conciencia tranquila”. Una madre y su hija también se han percatado de la situación, han hecho un amago, pero al final no han tenido la valentía suficiente para ofrecerle ayuda al señor. Me voy pensando que Johnny sí lo habría hecho. Son las 10:12.

Hospital Civil (III)

17 junio, 2009

(…) El Johnny se ha puesto en pie y, por fortuna para los espectadores, le va a atender el súper-enfermero. El Johnny, con sus modales de Johnny, le explica al súper la situación. El Johnny habla bajo y con desgana, como si la cosa no fuera con él. Afortunadamente, el súper-enfermero es un tío cruel y maleducado, y vocifera que o se lo aclara o que a él le da igual, que es por su bien, que eso no puede ser así, que tiene que estar equivocado. “A Johnny tú, Johnny yo y no me gana nadie.”

El Johnny se pone un poco nervioso: ahora es el centro de las miradas y no desde una posición de superioridad. Mantiene la vista baja, en una mano sostiene su chaqueta y en la otra el móvil, el cual no deja de mirar y de dar vueltas en su mano. El súper parece satisfecho de sí mismo tras la lección que le ha dado al Johnny. Por supuesto, que a él no le importa que se haya aprovechado de la autoridad que le da el traje azul sobre sus pacientes. Ufano le dice al Johnny que va a realizar una consulta y sale por una puerta que hay paralela al escritorio de su minúsculo reino.

Cuando el súper sale, hay algo que capta mi atención. El mismo Johnny que se había ganado la animadversión silenciosa de todo el mundo, permanece ahora rígido, con la mirada al frente, ajeno a todo. Y lo veo claro: cuando se ha quedado a solas, cuando no está mirando a nadie, los ojos del Johnny tienen otro aire. La mirada feroz desaparece. Ahora en sus ojos sólo se detecta, paradójicamente, una mezcla de tranquilidad y de inquietud.

Una de las personas se marcha del cuarto y yo tengo la oportunidad de sentarme en primera fila, justo delante del Johnny, lo que me permite observar más detenidamente su reacción.

Ahora atisbo sus pendientes, sus anillos gruesos y sus colgantes de oro. Destaca el grueso cordón que le cuelga del cuello y que termina en un enorme corazón de oro en el que se encuentra una fotografía no sé si de sus padres o de sus abuelos. Un auténtico pura sangre.

Johnny sigue con la mirada firme, esperando al super-enfermero, mientras continúa girando su móvil. Intermitentemente echa una ojeada a la pantalla del teléfono: no sé si busca la hora o si está esperando alguna llamada. De cerca, sin tener la presión constante de que nadie le chulea, Johnny cambia: es otro totalmente distinto. Se adivina un chaval de buen fondo, un pobre pascual duarte que sería capaz de rajarte si se creyera que te estás riendo de él…

(Continuación y final… 18/06/09)

Hospital Civil (II)

15 junio, 2009

(…) A las 8:32, aparece alguien del personal médico. Me llama la atención que sea un hombre. Normalmente son dos mujeres de mediana edad: una rubia y alta, y otra morena, de estatura media; ambas de cuarenta y tantos. En esta ocasión, que empieza a convertirse en especial, se trata de un macho, con entradas pronunciadas, gafas, bajito y cara de mala hostia.

El grupo se mueve y se arremolina en torno a la puerta de las dependencias en las que se ponen las vacunas. Nuestro enfermero ha decidido que, en vez de repartir un ticket por persona según el orden de llegada (puesto que ya tiene una cinta para la turnomatic), es mejor que se siga guardando “la vez”; así que cada cual apunta su nombre en una lista. Un murmullo recorre el grupo, que muestra su descontento. La verdad es que el mayor foco de protestas se produce lejos de la figura de autoridad, pues en las primeras filas, las que están cerca de nuestro enfermero, permanecen en una actitud de respetuoso silencio. Yo que me encuentro hacia el final del barullo tengo la oportunidad de escuchar la queja de una mujer, que dice que “otra vez” las cosas no fueron así, sino que…

En estos momentos, me doy cuenta de que, sigilosamente, mi otro amigo, que permanecía en un discreto segundo plano ha entrado ya en el cuarto para firmar. La mujer quejosa encuentra ahora un nuevo motivo de lamento. Una ola de murmullos vuelve a recorrer la masa, pero de nuevo se produce este fenómeno: las críticas arrecian entre las personas que están lejos de mi amigo, las que están cerca no dicen ni mú. No es para menos: salta a la vista que mi amigo es un Johnny de verdad…, de los que tienen denominación de origen.

Mi amigo es de estatura media. Tiene la piel oscura, puede que sea mestizo. Pelo corto engominado. Camiseta naranja butano, que lleva convenientemente arremangada. Pantalones de deporte, azul oscuro, en esa tonalidad que se confunde con el negro. Zapatillas de deportes, a juego con el pantalón, en las que sobresale un felino que intenta dar un salto. Hay otros elementos de su atuendo que no puedo apreciar pues todavía estoy demasiado lejos.

Cuando entro a la sala para echar el garabato, el Johnny ya está sentado en una esquina, solo, ausente. No me sorprendo lo más mínimo al darme cuenta de que él ya ha firmado cuando ni siquiera ha pedido la vez. En un sitio de éstos, si alguien se intenta colar, lo normal es que, primero, una persona mayor, casi siempre mujer, empiece a protestar en un volumen de voz que puede variar bastante. A continuación, por mi experiencia, las dos posibilidades son o bien se sumen más personas mayores a protestar y el listillo intente argumentar cualquier excusa, o que uno, o puede que dos, hombres adultos (de treinta y tantos) se dirijan al espabilado para recordarle, en un nivel de amabilidad variable, que hay personas que llevan más tiempo esperando y que haga usted el favor de respetarlas, con lo que el interpelado, por lo general, ocupa las posiciones finales de color grana. Claro, eso en situaciones normales, pero el Johnny no genera situaciones “normales”.

Un tío que cuando te mira te está perdonando a la vida pertenece a otra especie. Y en estos casos la gente evita cualquier tipo de problema. Las mujeres que suelen protestar se reprimen hasta provocarles una úlcera (o se quejan en voz bajita, que podrías pensar que se están santigüando) y los hombres simulamos indiferencia o ignorancia, para no vernos afectados en nuestra hombría (si fuera bajito, delgado y con cara de pardillo, se iba a enterar ése…).

Los primeros se han quedado dentro de la habitación. Ésta es pequeña y rectangular. Las paredes son de color verde claro, al fondo hay un escritorio de un color marrón oscuro, muy feo; me recuerda al color de la mayoría de los muebles de mi casa. En esa mesa están sentadas las dos personas que se encargan de poner las vacunas. Hoy está el super-enfermero y una chica bastante joven; creo que alguna vez la he visto antes por aquí. Al súper no lo había visto nunca. Cuando entras en la sala, tanto a la derecha como a la izquierda quedan tres banquetas con tres asientos cada una. Las típicas que te podrías encontrar en cualquier instalación deportiva, de plástico duro, inconfortables y con una disputa entre ellas por ver cuál es la que consigue acumular un mayor número de rayones. Al menos, las de esta dependencia no se pelean por ver quién tiene mayor número de firmas…

La cola va avanzando lentamente. Es lo habitual: teóricamente cuando te ponen esta inyección te recomiendan quedarte durante media hora en la sala por si te provocara alguna reacción. En la práctica, que lo cumplas depende más bien de las muchas o pocas ganas que tengas de ir a trabajar o de perder el tiempo en caso de que no tengas nada que hacer.

Son las 9:17 y consigo colocarme en el marco de la puerta, dejando el espacio suficiente para que pueda salir una persona. Podría sentarme, pero los únicos huecos que veo tienen el inconveniente de que son esquinas y para alcanzarlas tendría que ir pidiendo disculpas hasta poder acomodarme. Paso. Cuando vea un sitio claro, lo haré. Además, desde esta posición tengo la ventaja de poder contemplar todas las reacciones de la gente que hay en el cuarto y hoy, especialmente, hay una contienda de la que no deseo perder detalle.

(Continuará… 17/06/09)

Hospital Civil (I)

14 junio, 2009

Apago el motor y miro el reloj. Son las 8:12. Hoy voy a llegar más temprano que de costumbre. Salgo a la calle y un cosquilleo me recorre la columna vertebral. En Málaga no hace una temperatura extrema como la que pueda haber en Oslo o en Helsinki, pero la humedad será una compañera incómoda que no se separe de tí durante todo el mes de diciembre.

He aparcado donde de costumbre cuando me dirijo al Hospital Civil para ponerme la vacuna. Está calculado: son ocho minutos desde el lugar en el que dejo el coche hasta la primera planta del destartalado edificio en el que decenas de personas acuden lunes, miércoles y viernes a seguir un largo tratamiento (de tres a cinco años) que, en la mayoría de los casos, servirá para bien poco… O al menos eso voy pensando yo, mientras inicio un tramo en descenso que me conducirá directamente a las puertas del Materno.

Es en este momento, como siempre (soy un animal de costumbres), cuando acelero el paso para llegar cuanto antes al edificio que está enfrente del Materno, al otro lado de la calle. Al cruzar la carretera, las manos, que había sacado de los bolsillos al acelerar, vuelven a ser introducidas en la chaqueta.

Entro al edificio y subo los cuatro escalones que los separan de la acera. A mano izquierda hay un largo pasillo. El verde del suelo me parece deprimente, pero tengo que reconocer que tiene el tono adecuado para esconder toda la suciedad que puede acumular un lugar cerrado por el que transitan a diario cientos de personas.

Cuando llego a las escaleras, vuelvo a echar un vistazo al reloj. No he fallado: las 8:19. Al subir a la primera planta hay otro largo pasillo. Éste, a diferencia del primero, es estrecho. A mitad del camino hay una máquina turnomatic. Sí, la misma que se pone en las fruterías es la que sirve en el centro hospitalario para reservar el turno: porque aquí no hay hora que valga. El primero que llega, y coge su correspondiente ticket, es el primero que atienden: el que quiera reservar una hora que se vaya al centro que le correspondería en su barrio.

Yo prefiero venir, y esperar, en el Hospital Civil. No me gusta hacer colas al lado de mi casa. Supongo que una manía como otra cualquiera, aunque un psicólogo seguramente diría que es “sintomático”.

Acabo de entrar en el corredor y yo sí que he detectado hoy un síntoma: al lado de la máquina turnomatic se ha formado una cola con forma de “U”, eso sí, muy ordenada. Al acercarme para coger mi número me comunican, como Telefónica, que hoy no hay ticket que valga, que alguien no hizo su trabajo ayer y que “hay que pedir la vez”.

Bueno, al menos, la muchacha que me ha dado “la vez” es bonita. 1,65, pelo castaño liso y largo. Es una de esas personas joviales y extrovertidas, que siempre tiene una palabra amable para quien la quiera escuchar.

Cuando otra muchacha me está pidiendo turno, una voz ronca, a unos diez metros, pronuncia unas palabras ininteligibles, pero que han logrado captar la atención de todos, que giramos nuestras cabezas para presenciar su entrada triunfal. Es él. Parece que le estaba preguntando a un anciano si estaba libre una de las tres plazas del banco. El señor le responde afirmativamente y nuestro amigo se sienta, reservándose para su actuación estelar.

(Continuará… 15/06/09)

A vender camisetas con the “queen of the night”

13 junio, 2009

Llevo tanto tiempo sin escribir, que no me salen los palabros. Culo, teta, caca. Bien, comprobación preliminar correcta. Ya podemos empaquetar.  Bueno, el caso es que en estos días estamos viendo al torbellino Florentino Pérez hacer de las suyas.  Dos semanas en el cargo y el tío va y se gasta 150 millones de euros aprox. (excluyendo comisiones) en fichar a un tío que no quisieron fichar años atrás por tener un nombre malsonante (Kaká, ¿quién fue el gilipollas que pensó eso?, ¡ese nombre mola!) y a mi jugador “favorito”, the queen of the night, el ejemplo que todo crío debería seguir: Cristina, perdón, Cristiano (¿será casualidad lo del nombre y la decadencia del Cristianismo?) Ronaldo.

El brasileño sí parece un tío serio y es probablemente el mejor fichaje que ha hecho el Madrid desde Zidane, que ya ha llovido. El de Cristianito me recuerda al del otro Ronaldo (el chaval ese que estaba un poquito pasado de peso y que dio grandes tardes de fútbol pero pocas en el Madrid, donde sí dio grandes noches de parranda: I´m the queen of the night). Tienen tanto en común el brasileño y el portugués, que me estoy acojonando con el tema: mismo idioma (que eso no es malo), estorban al capitán, venden camisetas a cascoporro, fiesteros-mujeriegos a muerte (y sobresalir en esto siendo del Madrid tiene el doble, el triple, el cuadruple de mérito), llegan en una forma que es una incógnita, fenómenos mediáticos y…, bueno, sin comentarios.

CR7, perdón, CR9 es un jugador muy bueno, nadie lo duda, pero del que yo sólo recuerdo la Eurocopa de mierda que hizo, el penalti que falló en la final de la Copa de Europa contra el Chelsea y el papelón en la misma competición contra el Barcelona hace apenas un mes. O sea, que es otro Ronaldo en potencia. Cuando llegó al Madrid parecía que sólo metía goles para finiquitar partidos (el segundo de diferencia, el tercero…) y en partidos de segundo nivel. Con suerte me equivocaré y CR9 se dedicará a meter goles decisivos, ahí, a cholón, contra el Barça, contra el Atlético, contra el Manchester (City), contra el Milán… O se puede dedicar a marcar 30 goles contra equipos del octavo puesto para abajo.

De momento, no ha dejado de meter. En este caso con Paris Hilton. Su celebración del fichaje por el Real Madrid le ha vuelto a colocar en primera plana casi tanto como los 94 millones de euros pagados por él. Casi 18.000 euros en una noche de cachondeo junto a la mujer que ha convertido el jolgorio en todo un arte  (http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-paris-hilton.html). ¡Pobre Guti! ¡Sus noches de gloria van a quedar ensombrecidas por esta fulgurante figura! (http://www.lavanguardia.es/gente-y-tv/noticias/20090612/53722230691/paris-hilton-asegura-que-sale-con-cristiano-ronaldo.html). Otra cosa no sé, pero el espectáculo está garantizado: va a producir más noticias que Beckham, que ya es decir (otro asunto es que sea en términos futbolísticos, pero en marketing tampoco es que eso sea crucial).

En fin, habrá que esperar qué es lo próximo. El “cagómetro”, por su parte, empieza a encenderse y Laporta ya echa de menos a Calderón. Por suerte para él, Guardiola, Xavi y Pujol son culés y catalanes…, y Messi, argentino.

CR9: amante dela noche, vendedor de camisetas,  y jugador de fútbol a tiempo parcial

CR9: amante de la noche, vendedor de camisetas y jugador de fútbol a tiempo parcial

dESTROZANDO A tHE sIMPSONS

9 junio, 2009

mAL. mUY MAL. rEQUETEMAL. uN FAN DECLARADO DE tHE sIMPSONS Y COMETIENDO ESTE TIPO DE ABERRACIONES. sÍ, HE PECADO. hE COMETIDO, CÓMO SE DICE, SACRISTÍA, SOCRATISMO, SATRAPISMO. bUENO, NO SÉ, UN PALABRO QUE EMPIEZA POR “S” Y QUE ME ENSEÑARON EN LA ESCUELA, O PUEDE QUE EN LA GUARDERÍA (FUI A UNA DE MONJAS).

eL CASO ES QUE LITERALMENTE HE DESTROZADO A MI FAMILIA DE DIBUJOS ANIMADOS FAVORITA (QUE TE DEN, nARUTO). oYE, PASE CARGARTE A lISA, O A mARGE. pERO A bART, O A mAGGIE, ESO NO TIENE PERDÓN DE DIOS. pOR NO HABLAR DE ROMPER A hOMER j. sIMPSON, INSPECTOR DE SEGURIDAD EN UNA CENTRAL NUCLEAR, BOXEADOR, ASTRONAUTA, INVENTOR, LADRÓN, TENDERO, mESÍAS DE LOS CANTEROS, AYUDANTE DE DIRECCIÓN DE mEL gIBSON, ENEMIGO NÚMERO UNO DE gEORGE bUSH PADRE, BORRACHO A TIEMPO PARCIAL (POR DESGRACIA), ARTISTA DE PRESTIGIO, EL MEJOR  PADRE  DEL MUNDO (A SU MANERA),  EL CASI-PEOR PADRE DEL MUNDO (OBJETIVAMENTE), EL MEJOR MARIDO DEL  MUNDO (A SU MANERA), EL CASI-PEOR MARIDO DEL MUNDO (REMITO A LOS HECHOS), BARMAN, GUARDAESPALDAS, JEFE DE UNA PATRULLA URBANA, EL MEJOR TRABAJADOR EN LA EMPRESA DE UN MEGAVILLANO… pOCAS PERSONAS (REALES O FICTICIAS) PUEDEN PROVOCAR SENTIMIENTOS TAN ENFRENTADOS COMO hOMER jAY sIMPSON, EL AUTÉNTICO “LÍDER ESPIRITUAL” DE LA SERIE DE mATT gROENING (Y NO ME REFIERO A fUTURAMA; bENDER, TÚ TAMBIÉN MERECES TUS COMENTARIOS).

sUCESORES DE lOS pICAPIEDRA, SEGÚN DICEN, ABRIERON HACE YA 20 AÑOS EL CAMINO A OTRAS SERIES COMO sOUTH pARK O pADRE DE fAMILIA, QUE HAN  LOGRADO, IGUALMENTE, QUE NOS DESTERNILLEMOS DE RISA. eSO SÍ, NO TIENEN ESE AROMA QUE DESPRENDE LA PECULIAR FAMILIA DE sPRINGFIELD.

y PESE A TODO, HE COGIDO Y HE DESTROZADO, ANIQUILADO, ROTO, DESDIBUJADO, MALTRATADO, ARRASADO, DESHECHO, FRACTURADO, JODIDO, A TODOS Y CADA UNO DE LOS OCUPANTES DE LA CASA MÁS  FAMOSA DE eVERGREEN tERRACE EN MÚLTIPLES OCASIONES… dÁNDOLES VUELTAS UNA Y OTRA VEZ: RECALENTÁNDOLOS A FUEGO LENTO. y TODO POR NO LLEGAR A LA HORA DE COMER Y TENER QUE CENAR PASTA SIMPSONIANA, MADE IN cARREFOUR. ¡¡dESASTRE TOTAL!!¡¡vAYA MIERDA DE SEGUIDOR!!

sI NO HAS SALIDO EN UN EPISODIO DE tHE sIMPSONS, NO ERES FAMOSO DE VERDAD

sI NO HAS SALIDO EN UN EPISODIO DE tHE sIMPSONS, NO ERES FAMOSO DE VERDAD

¿Por qué…

9 junio, 2009

… en España piden conocimientos de inglés hablado y escrito en cualquier empresa “medio seria” para poder optar a un trabajo de remuneración baja-ridícula mientras que el presidente del Gobierno es siempre una persona con un “inglés” esperpéntico en el mejor de los casos?

Aburrimiento dominical

7 junio, 2009

¡Vaya domingo soporífero! Para empezar, unas elecciones europeas que no interesan ni al Tato, con unos debates que aburrirían a Sánchez Dragó y unos contendientes que tienen menos carisma que Orlando Bloom y Matt Damon ¡¡juntos!! Por no hablar de las alternativas, de risa: el Partido Popular Europeo… ¿de Silvio-asaltacunas-Berlusconi? o el PSOE, que no necesita este año ni comentarios…

Después, pues te puedes poner a verte una carrerita de Fórmula 1. ¡Otro auténtico coñazo! Muchísimo más aburrido que cuando aplastaba Schumacher. Que hagan la mitad de las carreras sin Buttton y así, a lo mejor, quizás, puede, tal vez, quién sabe, hay unas cuantos “grandes” premios medio soportables. O mejor, vamos a darle el título a Button y a Brawn G.P. y nos preparamos para el año que viene, que digo yo, a lo mejor tiene hasta algo de interés.

En tercer lugar, final de Roland Garros. ¿De verdad ese tío ha sido capaz de ganar a Nadal? En el tenis cada partido es un mundo, pero está claro que Soderling jugando como ha jugado hoy contra Federer en la vida habría podido ganar a Rafa. Creo que le he visto disputar dos pelotas complicadas. Apenas ha tenido un par de oportunidades de break y en todo momento no ha sido más que una marioneta en manos del helvético. Grande, de todos modos, Federer. Hay que reconocer que, pese al público, él sí se lo merecía. Eso sí, habría tenido que ser venciendo a Nadal, pero parece que eso no lo veremos en la tierra batida parisina. Por lo demás, la final de este año ha sido tediosa, casi peor que ver Ángeles y Demonios. No me he quedado dormido, porque estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por ver alzar el trofeo a Roger Federer. Su decimocuarto grande (tantos como Sampras, pero incluyendo Roland Garros; torneo que no ganó nunca el estadounidense, de hecho, ni siquiera pasó de semifinales).

Sólo me ha faltado a ir a misa… Pero, bueno, bastante tostón para un único día: mejor lo dejamos para el domingo que viene…, con suerte me encuentro a un gabacho silbando en la casa del Señor.

Berlusconi, toda una referencia

5 junio, 2009

He de reconocer que, de momento, me alegra que exista en el mundo un tipo como Silvio Berlusconi y… que sea italiano. Sí, sí. Es todo un alivio encontrar a semejante gañán corrupto y sinvergüenza como primer ministro de un país, aunque sea Italia, que consigue dejar a Marbella a la altura del betún. De esta manera, la sensación de desdicha que nos causan los inútiles que rigen los destinos de España queda relativizada, disminuida, reducida a la mínima expresión (como el tanga de las acompañantes de parranda de Silvito).

Diréis que “mal de otros, consuelo de tontos”… Pues sí, pero funciona. Es agradable, y desalentador (¡qué paradójico!), que siempre se puede ir a peor. Que la tibieza de Zapatero es mejor que la “claridad” de Berlusconi…, según las imágenes de elpais.com.

¿O, acaso, ha filtrado las fotografías el propio PSOE para continuar despistando a la ciudadanía? Si es así, conmigo lo han conseguido… Al menos, por unas horas. ¡Enhorabuena a los premiados!

Tiananmen no existe

3 junio, 2009

4 de junio de 2009. Han pasado 20 años. No ha pasado el tiempo. Sigue ahí. Parado.  Enfrentándose a los tanques. Solo. Absolutamente solo. Una chaqueta en una mano. Una bolsa de la compra en la otra.  Con dos cojones. Y los tanques que se paran. Lo miran. Desde lejos, también es observado. Jeff Widdener. Stuart Franklin. Charlie Cole. Associated Press. Magnum Photos. Newsweek. “¿Qué hace ese loco?”. “¿No se ha enterado de la masacre de la plaza?”. “Lo van a matar”. Pero él sigue ahí.  El “hombre tanque”. The Tank Man. El “rebelde desconocido”. The Unknown Rebel. La policía lo detiene. Se lo llevan. ¿A dónde? ¿Quién era ese hombre? ¿Quién es ese hombre? ¿Qué ha sido de él? ¿Qué fue de él? Los espectadores, atónitos. El mundo, sin palabras. China tampoco habla. No ha pasado nada. Uno de los personajes del siglo XX, según la revista Time. ¿Acaso se llamaba Wang Weilin? ¿Fue ejecutado? ¿Vive en la clandestinidad? Y ahí sigue. Solo. Por toda la eternidad. Ajeno a Beijing 2008. Indiferente a las palmaditas en la espalda de la Economía a su país. Alejado de una Guerra Fría que se calienta. El individuo contra el sistema. La dignidad del ser humano contra la prepotencia del estado. Por siempre. David contra Goliat. Sin arrojar una sola piedra. Indefenso. ¿Un acto de rebeldía inútil? ¿Un ejemplo del coraje de una persona? ¿Una estupidez? ¿Una heroicidad? Un símbolo. Un manifiesto. Una esperanza… A veces, es verdad que una imagen vale más que mil palabras.

http://en.wikipedia.org/wiki/File:Tianasquare.jpg

La cola de los desequilibrados

2 junio, 2009

¿Qué es lo mejor que puede hacer un español un martes a las 22:30 horas (“oseasé” la diez y media de la noche)?

Opción 1. Estar en su casa viendo House (aunque sea repetido) mientras come. La idea es atractiva, pero mejorable.

Opción 2. Hacer algún tipo de deporte raro, rollo footing, squash, paddle, fútbol o alguno de esos deportes minoritarios que practican muchos de los gañanes de mis colegas. Está alternativa cobra fuerza, es bastante adictiva y te permite desfogarte (¿incluimos en este apartado deportivo hacer el amor y/o follar?). Sigue siendo algo que se puede superar.

Opción 3. Conectarse a Internet a hacer lo que sea: googlear, twittear, facebookear, myspacear, tuentiar, pornhubear… o, simplemente, marearte con las noticias deportivas contradictorias de Florentino Pérez y sus fichajes-no-fichajes. Puede que está sea la opción que cuente con más followers, dependiendo del momento…

Opción 4. Irte a una farmacia de guardia y hacer cola para comprar un producto que has tenido diez horas para poder adquirir sin tener que esperar. Pues sí, señoras y señores, aunque parezca mentira, ésta es la respuesta correcta. ¿Por qué? Pues porque lo valemos: así de claro y así de simple. Somos españoles: hemos votado a Aznar y a Zapatero ¡¡dos veces!! Está más claro que el agua que o nos va la marcha y/o estamos tarados…

Eso sí, esa cola es de las de verdad. Respeto absoluto. Silencio sepulcral, que le da a uno hasta vergüenza toser. Y no te digo nada si te llaman al móvil, te sientes peor que si te telefonearan en mitad de una misa o del cine: “estoy en la farmacia, ¿qué quieres?, después hablamos, que lo del incendio de la casa puede esperar”, y cuelgas indignadísimo/a, con la cabeza gacha para no soportar las miradas acusatorias que se ciernen sobre ti.

Nada que ver con la cola del Mercadona, jolgorio también patrio. En el Mercamona, la fila avanza a velocidad vertiginosa. El otro día no había terminado de poner la compra en la primera bolsa cuando la muchacha, cual muestra de eficiencia japonesa, ya me estaba diciendo “firme usted –sic– aquí”. En el ritual de la farmacia, eso sería impensable, poco menos que herético. Hay que cumplir con todos los pasos marcados por la “ceremonia”. “Hola, buenas noches”. “Buenas noches”. “¿Me da…?”. El farmacéutico (a estas horas, normalmente hombre) desaparece de tu visión (porque a las diez y media de la noche rige el  “procedimiento gasolinera”: a puerta cerrada y por megafonillo)… y ya volverá. Cuando reaparece, tras resurrección de Cristo a los tres días, te indica la cantidad, pagas religiosamente y muy educadamente saludas y te vas (a tomar por culo, como tiene que ser). Todo ello como si fueras un ferviente “semanasantero” en el día que sacan a tu Cristo o a tu Virgen.

Y en esto, que en medio de este proceso místíco, oyes gritar desde un coche: “¡dejad de comprar condones!, ¡a pelo!”… A tomar por saco tu fe…, otra vez.

LeBron, con la cara rota (y la membrana de avance partida)

2 junio, 2009

Te tocó, LeBron James. Puede que seas no sólo The Choose One o The King, sino que también, posiblemente, te podamos calificar como el gañán más conocido e idolatrado del mundo (te lo digo de corazón, de gañán a gañán). Y no sólo tú te has quedado con el culo torcido, el comisionado Stern se ha quedado con todo el rostro de resaca de Chuck Norris. Tanto marketing, tanto anunciar a bombo y platillo la final, The Final (Countdown), el enfrentamiento LeBron-Kobe, en un intento desesperado por revivir the Jordan´s Era, y los has dejado a todos a cuadro. ¡Viva Superman!

Los jordanianos, si te digo la verdad, creo que hasta hemos disfrutado. De repente, aparece un tío que se pone su mismo dorsal (y no estoy hablando de David Beckham) y empezamos a leer herejía tras herejía: cosas como “va a ser mejor que Jordan”. Y claro, los de la secta decimos: “Primer mandamiento: creerás en MJ por encima de todas las cosas”. Y nos mosqueamos. No nos toquéis los huevos. ¿Cómo va a ser ese tío más grande que MJ? ¿Are We Crazy? Más fuerte, más polivalente, más físico… Sí. Mejor: nooooooooooooooo, y en inglés: noooooooooooo(t). Y no vamos a hacer comentarios sobre el diferente aura que transmiten “el hereje” y “Air”. No, no es necesario.

Que sí, que vale, que todos añoramos la Era Jordan. Claro que sí, pero es como el Siglo de Oro de las Letras Españolas. Pasó y punto. Nos queda el legado. No nos ponemos porque salga un escritor medio bueno a apuntar que estamos viviendo “un nuevo Siglo de Oro” (aunque seguro que habrá unos cuantos que incluyan la frase hecha cada dos por tres). Pues en baloncesto, igual. Tuvimos ahí, casi seguidos: Jabbar (no confundir con el personaje de la saga galáctica), Bird, Johnson y Jordan, los tres últimos formando la Santísima Trinidad del baloncesto (en color).

Ahora, pues sí, se han sucedido jugadores bastante buenos, pero la mayoría, quitando a Duncan, pertenecientes a la segunda categoría de las megaestrellas (oye, que no está mal ser apóstol). Y ahí nos endosaron al “Chus-wuan”, vendiéndonos la moto a los de la secta. Que no negamos que sea, posiblemente, el mejor jugador del mundo (individual); pero de ahí a profanar el Templo… hay un camino. ¡Eeeeeeeeeeeh! ¡Gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán!

Que lo del MVP está también muy bien, pero, quillo, con todos mis respetos, ganar 66 partidos en la actual Conferencia Este no tiene tampoco tanto mérito: tres equipos muy buenos, aspirantes al anillo (sus Cavs, los Celtics y el equipo de Superman)… pero el resto: ¡madre de dios hermoso!, ¡pero si son una pandilla!, ¡ni Spike Lee se habría imaginado tal escenario! Los Detroit en horas más bajas que Camilo Sesto, los Chicago son como Michael Jackson (todavía viven de las rentas), de los Miami todavía nos preguntamos cómo cojones pudieron ganar un título (y qué coño ven los comentaristas en Wade-me-tiro-hasta-las-alpargatas)… y así puedes ir sacándole punta uno por uno. El cuarto de la Conferencia Este de este año, Atlanta, difícilmente habría alcanzado puesto de Playoff en la ultracompetitiva Conferencia Oeste (los Suns, viejunos sí, pero todavía más equipo que los Haws se quedaron fuera de la lucha por el anillo). Sigo viendo mucha más tarea en las 65 (una menos) victorias de los Lakers jugando contra los Spurs, los Nuggets, los Jazz, los Trail Blazers, los Rockets y demás (ganando tanto en casa de los Celtics como en la de los Cavs en dos partidos seguidos, ¡chúpate esa, LeBron!).

Los análisis se sucedían y parecía que deberían haberse eliminado los Playoff de un plumazo y como mucho disputar la final LeBron-Kobe, con sus equipos de artistas invitados (los Cavs y los Lakers); si faltaban tampoco importaba mucho. Más camisetas. O si no, también era una opción válida, verle dado el anillo directamente a LeBron (bueno, a los compañeros también, que los ponemos al lado de LeBron y sirven para nuevas versiones de camisetas).

Y resulta que a todo esto aparece un tío grandullón, carismático a más no poder, que siempre tiene una sonrisa en la boca, y que nos deja a todos con la cara de Potter, Harry; bueno, a LeBron más bien la cara de Policarpo Díaz, el “potro de Vallecas”. Un chaval bastante normal (o puede que sea extraño por esa “normalidad”: nada de fanfarronerías, de gestos chulescos, de declaraciones rimbombantes, de tatuajes carcelarios…) y que, poco a poco, se ha ido ganando el cariño del público, si bien no tanto el reconocimiento entre los medios (“¿cómo un tío que está siempre con una sonrisa en la boca puede jugar en serio?, está claro que no es un supercrack“).

Dwight Howard, no es que lo haya logrado él sólo ni mucho menos (R. Lewis o H. Turkoglu tienen muchísimo que ver en el éxito de los Magic), pero él es el auténtico espíritu de Orlando. El equipo que, con factor cancha en contra, ha destronado a los Celtics, ha destrozado a los campeones de la Liga Regular y los que intentarán, nuevamente con la desventaja de la pista, rizar el rizo batiendo a los Lakers-Jekyll-Mr.Hyde de Kobe y Pau (con guión de Jackson-Stevenson).

Yo, por supuesto, voy con Gasol y sus Lakers, pero, hay que reconocerlo, a priori, no hay en la NBA un equipo con el que menos te pueda doler una derrota. Espero que no se estropeen. ¡Viva Orlando! ¡Viva L.A.! ¡Viva Disneyworld! ¡Viva Superman! ¡Viva Pau! ¡Larga vida a Jordan!

P.D. Soy consciente de que en breve, LeBron, con cuatro ajustes, puede iniciar una tiranía en la NBA rollo Schumacher en la F1; por eso, aprovecho la coyuntura por si dentro de poco nos tenemos que tragar la bilis, jejejeje.

P.D.2. Por cierto, hoy es el estreno del anuncio del auténtico “King”, rey de reyes (aunque no fuera portada del Málaga Me Mata; te debemos una): Chiquito de la Calzada… que nació después de los dolores, jaaaaaar. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/01/comunicacion/1243873097.html (¡cómo os he colado lo de Chiquito ;P!).