Luna lunera

El otro día circunstancias que escapaban a mi control me obligaron a salir de noche, de marcha me refiero. Diréis: “¡vaya gilipollez, como cualquiera en fin de semana!”. En mi caso concreto, que nunca me ha gustado excesivamente este tipo de festejos, pues si es algo excepcional y por ello, lo comento como el hombre que ha vivido toda su vida en Oliva de la Frontera y, de repente, se encuentra en París: se encuentra fuera de lugar, en un sitio cuyo idioma no domina y viendo a peña comportarse de una manera “ilógica” (después, descubres que no es así, sino que, simplemente, tú no controlas los parámetros que rigen la situación).

Así, por ejemplo, una de las premisas es que si sales de marcha (al menos en la costa mediterránea), estás obligado/a a aguantar como mínimo hasta las cuatro de la mañana. Eso es como el bautismo para los cristianos, condición sine qua non. Sólo una excusa de fuerza mayor te podría librar de irte antes de esa hora, por supuesto, previo aviso certificado y homologado por todos los componentes de la parranda. O sea, como mínimo, tienes que apuntar que a la mañana siguiente tienes que madrugar a las siete de la mañana para coger un avión y visitar a tu madre, a la cual llevas sin ver seis años. Con eso, pues ya podrías colar.

A partir de las cuatro, ya puedes intentar irte. Aunque no falla: siempre vas a tener a amigos/as que te den el coñazo para que no te vayas por lo menos hasta que le hayáis pasado la fregona al bareto y el dueño os haya dado las llaves para cerrar. Que digo yo: ¿de verdad es necesario regresar a tu casa cuando el sol ya te molesta la vista? Aun así, si te empeñas, lograrás irte, quedando como un bastardo/a traidor/a, fracaso a la causa. Eso sí, la huida te costará al menos tres cuartos de hora. La opción de “despedirse a la francesa” es aquí casi la mejor opción. Esperas a que las “almas de la fiesta” se despiste y “adiós, muy buena, si te he visto no me acuerdo”.

Alcohol y otro tipo de sustancias psicotrópicas merecen todo tipo de comentarios. Si no bebes y sí sólo te endrogas bajo prescripción médica, entonces no te queda otra que sentirte como una especie de personaje de una novela de Kafka: “¿dónde estoy?, ¿qué hago yo aquí?, ¿de dónde me han salido estas patas?”. Bailes frenéticos, morreos inexplicables, trabalenguas, amistades inverosímiles y demás rarezas se suceden por obra y gracia de Legendario, Smirnoff y el sr. Ballantines, entre muchos otros.

La música es otro de los puntos a destacar. ¿Por qué hay un porcentaje tan alto de  mujeres a las que le gusta bailar? ¡¡Casi todo tipo de música!! Da igual que sea Loquillo que la Carrá,  que el Chiki-Chiki o que una sesión “infumable” dance. Si estás en un bar con música decente, la noche se te puede hacer amena, pero si te “encierran” en un cuchitril house-techno-calorreo, vas servido. Más te vale tener buena compañía, para que la noche no te sea muy larga… Por lo menos para aguantar hasta las cuatro (yo creo que alguna noche he salido y desde el primer minuto iba contando lo que restaban para la “hora clave”: “¡MIERDA, SÓLO SON LAS UNA MENOS CUARTO!”).

En esta última salida se dio una circunstancia muy particular. No sé si será la moda ahora. Lo tendré que preguntar entre mis colegas más aficionados al jolgorio nocturno. Hubo un momento en el que mientras sonaba el Song 2 de Blur, en la televisión y en la imagen proyectada sobre una de las paredes nos ponían un fragmento de una película pornográfica. ¡Coñooooo, y nunca mejor dicho, que tengo el potorro de Celia Blanco en toda la cara! Supongo que como quieren acabar con el “botellón”, es una de las nuevas técnicas de marketing de los pubs para captar clientes/adeptos.

Y finalmente está el tema de la policía local. ¿Cómo les va a la marcha? Resulta que sólo hay dos formas de encontrártelos: o poniéndote una multa por estacionar mal o saliendo de juerga. Claro, con la asociación que tienes preconcebida sólo puedes pensar: “¡Se acabó la fiesta! ¡Algo malo se andará!”. Pero no es así. Se limitan a dar vueltas, para hacer unas horas extras con las que aumentar sus ya de por sí abultadas nóminas (no todos los jóvenes en España son mileuristas: los hay que son policías locales).

“¡Fracaso! ¡Fracaso!”. Escuchaba a mis espaldas mientras ponía pies en polvorosa. Un rato, sí; pero sigo prefiriendo el día, cuando la luz del sol aumenta la transparencia del comportamiento humano, tanto para bien como para mal. Por la noche, no comprendo muy bien qué se busca o de qué se huye… La oscuridad me perturba.

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3 comentarios to “Luna lunera”

  1. aprendizdesoñador Says:

    Espero que por lo menos lo pasaras bien, y lo Celia Blanco seguro que te encantó jejeje.
    Que por cierto, vaya pub más cutre ese que pone porno en las pantallas, menudos amigos tienes que te llevan a esos sitios. Aunque a lo mejor ya sabías que ocurría eso y por eso fuisteis alli y esperasteis hasta esas altas horas de la madrugada para iros, teníais que ver el chocaco, si si era eso seguro jeje

  2. aprendizdesoñador Says:

    Por cierto. Espera una mención a este día de hoy (5 de julio), bueno ya ayer.
    YO QUERIA UN POST CON DEDICATORIAAAAA

  3. msantaella Says:

    @aprendizdesoñador “¡la reina de la nocheeeeeee!”

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