¿Dónde está la Osa Mayor?

Una semana sin escribir… Creo que hasta he olvidado dónde coño está la “ñ”. ¡Ah, no! Sigue estando en su sitio. Creo que alguna vez he dicho que vivo en Málaga, bueno, seguro que lo he dicho. Total. ayer era el día en que daba comienzo la Feria. Había un pregonero, que no tengo ni puta idea de quién era; hubo una actuación musical, tampoco sé quién o quiénes fueron; habrá conciertos durante toda la semana, no me preguntéis de quién; todos los menores de 20 años, varones, irán por todas las noches durante una semana en plan descamisado, si la policía se lo permite; veremos cientos de gorros blancos y negros, en plan patriarca; alguna puñalada que otra, en alguna de las decenas de peleas que, lamentablemente, tendrán lugar; los municipales ganarán en una semana lo que el resto de los mortales, al menos de Málaga, tardamos dos, tres o cuatro meses (contando con que tengas algún tipo de trabajo o ayuda, claro); los novios seremos timados por los “feriantes” y nos gastaremos treinta euros para conseguir impresionar a nuestra pareja con un puto peluche que le ha costado al colega de turno tres o cuatro euros (“¡pero esto te lo consigo yo por mis cojones!”); los de la ambulancia seguirán un ritmo frenético al sonido del Cartojal y, pasada la semana y sus cuatro o cinco millones de visitantes, empezaremos a escuchar a los políticos municipales congratularse de la “mejor Feria del sur de Europa”… ¡Con dos cojones!

Bueno, pero eso está por venir, que se me va la cabeza, “again and again and again”. El caso es que J.D. (parado), C.P. (rumana), L.C. (casi sin vacaciones) y msantaella (escritor aficionado, o amateur, en crisis) decidimos que sería una gran idea (¡atiende!) ir a la playa a ver los fuegos artificiales. Evidentemente, no a las playas a las que van todo el mundo, sino a una que estuviera más alejada y nos permitiera tener una perspectiva diferente, y más tranquila. Así que ni cortos ni perezosos nos fuimos a una cala de El Palo (para los no conocedores de la ciudad, diremos que El Palo está en el Este, es una barriada, aunque casi como si fuera un municipio aparte).

A tomar por culo de los fuegos, pero aun así, había bastante gente que había hecho su pequeño camping allí. Nosotros, que no somos exagerados, llevamos comida para todo el conjunto de la playa: bocadillos a granel; boquerones en vinagre a cholón; doscientos tipos de patatas, frutos secos y demás; cerveza para montar un bar; bebidas Don Simón de dudoso sabor; porra antequerana (casi por decreto divino) y otras alimentos que no llegué a asimilar. En definitiva, había tantas bolsas alrededor de cuatro toallas, que cualquiera que nos viera podría pensar que era una reunión de peña con el síndrome de Diógenes. ¡Rico, rico, rico!

Después de haber elevado nuestro IMC en dos puntos y ver los fuegos: “¡Oooooh! ¡Aaaaah! ¡Uuuh!” (¡Joder, si son casi los mismos que el año pasado! ¿A qué viene tanta exclamación?); tocaba el turno del baño para los/as valientes, entre los que no me incluyo (y eso que el agua tenía una temperatura ideal de la muerte), y posteriormente, la contemplación de las estrellas y el repertorio de chistes/anécdotas, mientras escuchábamos música de un móvil Samsung, al que al “hioputa” no se le acababa la batería ni a la de tres.

Noche clara, sin nubes. Cientos de estrellas. Alguna que otra fugaz. Te intentas fijar en alguna y te ves, como el protagonista de Pagafantas, señalando un avión o, en su defecto, una caña de pescar o una boya. Miras hacia arriba, a lo alto del todo, para evitar más capulladas de este estilo, y te preguntas dónde está la Osa Mayor. Estos astrónomos tenían mucha imaginación, porque ver formas en el Cielo es relativamente complicado o fácil. Simplemente unes los puntos a tu gusto y casi puedes construir la Constelación Harry Potter o, mejor aún, la Christina Aguilera. Supongo que el griego (o egipto o sumerio o qué se yo), que le puso el nombre, habría tenido algún encuentro ese día con ese tipo de animal o alguna pesadilla que lo traumatizara, y viera “osas mayores” por todos lados. Eso sí, nadie de los que estábamos allí tuvo narices de concretar cuál era la dichosa constelación. Yo sigo prefiriendo las “estrellas” de carne y hueso, fácilmente reconocibles y capaces de rellenar los huecos de nuestra imaginación…

¡Madre mía! ¿De verdad nos tenemos que creer que "esto" es una Osa Mayor?

¡Madre mía! ¿De verdad nos tenemos que creer que "esto" es una Osa Mayor?

A este sí que lo reconozco mejor. El "Oso Mayor", con el permiso de Memphis

A este sí que lo reconozco mejor. El "Oso Mayor", con el permiso de Memphis

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6 comentarios to “¿Dónde está la Osa Mayor?”

  1. Bitacoras.com Says:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Una semana sin escribir… Creo que hasta he olvidado dónde coño está la “ñ”. ¡Ah, no! Sigue estando en su sitio. Creo que alguna vez he dicho que vivo en Málaga, bueno, seguro que lo he dicho. Total. ayer era el día en que dab…..

  2. El cruzado Says:

    Maricón, contado así pareciera que te hemos llevado atado de pies y manos, amordazado y con un ojo vendado, a punta de pistola y te hemos esposado a una roca donde te hemos dado de comer bajo amenaza de cortarte los testículos.
    Por otro lado, totalmente de acuerdo con lo de las estrellas de carne y hueso.
    Nos vemos pronto. Un abrazo.

  3. msantaella Says:

    @El cruzado
    jejejeje, lo que tienes que hacer es ponerte ya un gravatar en condiciones, que el azulejo-mosaico andalusí no dice mucho ;P

  4. aprendizdesoñador Says:

    Me viene a la memoria un señor con bastante cuero cabelludo, cicatriz en frente, friolero donde los haya ….. que nos estuvo amenizando la noche con eruptos!!!
    Ay que mono jeje

  5. lunadegipto Says:

    ¿¿¿A vuestras edades y todavia buscando la osa mayor??? Lo que yo no me explico cómo os atreveis a mirar arriba en las playas malagueñas porque como te descuides os dan por culin…. y entonces será cuando veais la osa mayor, la menor y la perdía. jejejeje

    Besitos a tod@s

    • msantaella Says:

      Eso es envidia, que echas mucho de menos esta ciudad y su gente. Por cierto, una recomendación: “Teoría del majarón malagueño”, un libro que te gustará. Si vinieseis en Feria te lo podría dejar, pero como sigues renegando…

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