42,48

¡Vaya escenita que acabo de contemplar! ¡Lo de Scariolo… una mieeeeeeerda en comparación a lo visto! Es la versión crisis 2.o. ¡Ay, Zapatero, Zapatero, la que te queda todavía por caerte!

Venimos de realizar la compra en mi amado Mercamona. La cercanía es un factor más que tener en cuenta y a los vecinos, además, nos dejan sacar el carro para llevar tus “adquisiciones” hasta el ascensor de tu casa. Y nosotros, encima, somos de los que devolvemos el carrito y todo… ¡Qué cualquiera pierde un euro por un carro cojo!

Pues en esto que estoy entrando por la puerta, ¡ábrete, sésamo!, y me dirijo a dejar el vehículo autorizado para el transporte por centro comercial. Escucho un “¡señora, señora!”. Miro a mi alrededor, con curiosidad, instintivamente, buscando la procedencia de la llamada más que la aludida.

Repetición de la jugada. Nuevamente, again, la misma voz, esta vez en un tono más alto repite: “¡Señora, oiga, señora!”. A lo que se añade una segunda voz, también femenina (por si no había comentado que el sonido era emitido por una mujer de mediana edad). Esta reiteración en la llamada hace que prácticamente todos los que estemos en esa zona nos quedemos medio parados, intentado encontrar, en esta ocasión, al objeto de las llamadas. Por mi lado, veo pasar a un hombre ya mayorcillo, bastante delgado, muy moreno, pelo canoso, con barba de varios días, pantalones americanos cortos y camiseta blanca. Su aspecto general es bastante descuidado y, a primera vista, podrías pensar que es medio-vagabundo.

No, está claro que él no es el centro de atención. A mi lado pasa una única mujer. Edad adulta, de cuarenta y tantos largos, cara arrugada, con un tono pelirrojo de bote, nariz protuberante y redondeada, camisa rosa, yendo a paso ligero, sin fijar la mirada en nadie.

Cuando dejo el carro, que está al lado de la salida, pasan junto a mi dos muchachas del Mercadona corriendo. “¡Eh, señora!”. Todo el mundo dirige la vista hacia la puerta y se escucha de fondo preguntas y respuestas. “¿Pero qué ha pasado?”. “¡Es que se ha ido muy rápido y no me ha dado tiempo”. “¡Han sido 42,48!”.

Yo no dejo de caminar, mientras mis ojos siguen el recorrido de las dos empleadas del Mercadona. Llegan al coche en el que se ha subido la “huida”. Es un vehículo en marcha. Un coche negro. Las trabajadoras dan alcance al automóvil. Cada una se dirige a uno de los laterales del mismo. Escucho lo que parecen unas palmadas en las lunas…

Por supuesto, todos expectantes, ¡los han pillado completamente! ¿What´s next? Supongo que es lo que nos pasa por la cabeza a la expectante audiencia… Y ¡brum, brum! Acelerón y el coche que se da el piro a toda velocidad…

¿Están gritando ahora la matrícula? No lo sé, pero me he quedado con más cara de Chuck Norris que todos los que trabajan en este Mercadona.

Me voy medio anodado, medio sonriente… ¿Se convertirá esto en algo común a partir de ahora? ¿Pondrán vigilantes en la puerta del Mercadona igual que en el Carrefour? ¿Es esta la versión de la picaresca CS4? ¿Empezarán a despedir a gente de los centros comerciales a cascoporro? ¿Dónde ha quedado el glamour de Steve McQueen?

En fin, episodio aislado o no, una experiencia deliciosamente ridícula…

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6 comentarios to “42,48”

  1. aprendizdesoñador Says:

    Lo primero que se me ha venido a la cabeza al terminar de leer tu post, ha sido preguntarme que llevaban para que la suma de la cuenta fueran 42,48. Ayy que curiosidad. Espero que unas cajitas de langostinos por lo menos.

  2. aprendizdesoñador Says:

    Si lo hicieran subirian las ventas seguro.

  3. El cruzado Says:

    Qué bueno!! Atraco sin-pa en el mercadona de Teatinos….yo eso en el de la Luz nunca lo he visto u oido…..Justitia omnibus!! …si en Teatinos se puede aquí por qué no!!! Peaso de barbacoa nos ibamos a montar….más ahora que el paro sube.

    • msantaella Says:

      La técnica es bien sencilla: cuando más gente haya y cuando más alboroto… Si encima le pides el coche a alguien que te caiga mal, redondo, jeje

  4. Bitacoras.com Says:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: ¡Vaya escenita que acabo de contemplar! ¡Lo de Scariolo… una mieeeeeeerda en comparación a lo visto! Es la versión crisis 2.o. ¡Ay, Zapatero, Zapatero, la que te queda todavía por caerte! Venimos de realizar la compra en mi a…..

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