Archive for the ‘humanamente’ Category

El coche fantástico

15 octubre, 2009

Al final va a ser verdad que estoy demasiado tiempo dentro del coche… Lo de anoche creo que fue una de las principales causas del dolor de cabeza que tenía. Voy por una carretera de dos carriles camino a casa. Y observo cómo de uno de los aparcamientos laterales empieza a salir un coche muy lentamente. El colega ni ha puesto el intermitente y ni siquiera ha encendido las luces. El vehículo se me cruza completamente e invade el carril de la izquierda por el que yo circulaba. Estoy a punto de darle una sonora pitada, claro, si funcionara el claxón. Así que no me queda otra que frenar y pensar “¡menudo capullo!”. El coche se mete dentro de un arcén de apenas medio metro de anchura y queda atrapado.

¿A qué no adivináis quién lo conducía? No, no era David Hasselhoff tras salir de la clínica de rehabilitación… Nadie. No había nadie dentro del coche. Estaba más vacío que una sala de cine un lunes no festivo a las seis de la tarde. Por más que miro no encuentro a una persona de estatura minúscula ni nada por el estilo. Me cambio de carril y sigo mi camino tratando de desenmarañar el misterio:

A. Era el coche fantástico.

B. Era el vehículo de los Adams, o puede que de los Monster.

C. Alguien había tenido una urgencia (por ejemplo, diarrea o ganas de mear) y se había dejado el coche con la marcha puesta y el freno de mano mal echado, y a la vuelta se encontró con el automóvil atrapado en el arcén.

D. Una pareja mantenía relaciones sexuales en el interior del coche e hizo que éste se moviera a base de “achuchones”.

E. Otro tornillo que se me cae.

F. Programa de cámara oculto. Todavía tengo que salir con cara de giliflautas en alguna cadena viendo al vehículo que andaba sin conductor. Mi segundo gran éxito tras “hostia en el Museo de Orsay” (dentro del top 10 de la videovigilancia de París).

G. Estaban probando, con poco fortuna, un auto que funcionaba a distancia.

H. He jodido el plano del rodaje de una película. Estaban intentando escabullirse de pagar al Ayuntamiento por grabar y habían elegido un lugar y una hora en el que hubieran poco tránsito. ¡Lo siento, chicos! (Os puedo dar el número de los diseñadores de Ralph Lauren para que, mediante Photoshop, os puedan arreglar el desaguisado).

I. Sólo Iker Jiménez conoce la respuesta.

Sin embargo, eso no fue lo peor: lo auténticamente jodido es que ese día perdí un billete de 20 euros. ¡Ya me vale con la que está cayendo!

El episodio 4 de la tercera temporada de TBBT (The Pirate Solution)

13 octubre, 2009

A medida que mejora la relación entre Penny y Leonard la serie parece perder frescura. ¿Será el cuarto episodio un punto de inflexión? Voy a acabar por desear que rompan y se líe Penny con Sheldon (?). Los enlaces para el cuarto episodio de esta tercera temporada:

http://jafr.info/download/sggoto.php?url=www.megaupload.com/?d=YEM2C2ZL

http://netload.in/dateiuy5Ir0FoCW.htm

http://hotfile.com/dl/14742556/9f6f9ed/the.big.bang.theory.s03e04.hdtv.xvid-2hd.avi.html

http://www.storage.to/get/iC3bArEX/the.big.bang.theory.s03e04.hdtv.xvid-2hd.avi

Subtítulos: http://www.solosubtitulos.com/descargar-subtitulos/s31977-32002.html

http://www.subdivx.com/X6XMTcyNTA1

http://www.subdivx.com/X6XMTcyNTA2

Agradecimientos: Taringa, Series Gringas, Solosubtítulos, Subdivx

El nobel de Obama

9 octubre, 2009

Obama puede darle las gracias a George W. Bush. Sin semejante precedente, difícilmente le podían haber concedido nadie un Nobel de la Paz de una forma tan rápida e inesperada. Básicamente se lo han dado por la cara, por el talante, por ser el primer presidente “iu-es-ei” de color (negro).

No sé si es un intento de mantener la motivación de Obama, de ver si es posible que este señor pueda resistir la presión de los poderosos lobbies estadounidenses… O sea, un Nobel parecido al de Rabin y Arafat, aunque después todo se vaya al carajo y la cosa se ponga mucho peor.

En fin, lo único que veo es que el Nobel de la Paz con este tipo de decisiones corre el riesgo de caer en el más absoluto desprestigio. Antes se lo daban a gente poco conocida entre el público general, pero con una biografía que justificaba el galardón (vamos, algo similar al Nobel de Literatura)… Y últimamente, se ha convertido en el nobel popular, en el más mediático. ¡¡Si lo ganó Al Gore!!

A este ritmo, ya puedo predecir el nobel de la paz de 2010: ¡¡Bono, de U2!! (bueno, al menos, éste habrá acumulado más méritos que su sola oratoria y plan de intenciones).

P.D. Siento discrepar con el jurado, pero estaba claro que este año el Nobel de la Paz se lo deberían haber dado a Zapatero: España en una situación de mierda, y él ha conseguido que no levanten la voz ni la banca ni los sindicatos. ¡¡Eso sí que es merecedor de un Oscar…, digo, de un Nobel!!

La perra que susurraba a los pirados

6 octubre, 2009

Ahora que han dejado un hueco en el Psiquiátrico de Mayfield, creo es un buen momento para rellenar un formulario e ingresar durante un tiempo en semejante lugar. Alvie o Jay-Bird pueden ser gente de la que aprenda bastante en estos momentos.

Pues sí, te acuestas tras ver el inicio de la sexta temporada de House (¡magnífica!, pero para otro post), te despiertas antes de tiempo (o sea, antes de lo que viene siendo habitual), ves a tu perra encima de la cama, hace como que bosteza y “dice” “muerte”. Sí, como una puta cabra. Cual si fuera el perro de Family guy ahora va a resultar que mi mascota también habla, sin ser un loro. Y por supuesto, entre ochocientas mil millones de palabras posibles tuvo que escoger ésa, y entre trescientos mil millones de idiomas a elegir tenía que elegir el castellano, ¡la madre que la parió!

En otra ocasión, la cocker boqueó y pareció que emitía un sonido, pero era algo menos solemne, menos tétrico. No sé qué “palabra” era, pero sería algo así como “casa”, “ahora”, “arco iris” o “esternocleidomastoideo”. Sin embargo, a mí me viene con filosofías, dejándome todo el día con un mal rollo (¡coño!, ¿no podía ver dicho “cochicerdo”, “culo” o “teta”?). Racionalización, racionalización. Vamos a ver: lo más parecido en cuanto a fisonomía al hombre es el mono. Se han realizado estudios y se han conseguido que pronuncien determinadas palabras y que asocien determinados conceptos, mas por su propia constitución, cuestión de laringe, su registro vocal estaba limitado a una serie de palabras. Investigaciones científicas avalan esta tesis.

El perro, por tanto, más alejado de la escala humana (y tanto, son hasta nobles) no puede, por suerte, ejercer el dominio de la facultad parlante, salvo Brian (claro está) y, como consecuencia, todo ha sido producto de la delirante imaginación de la audiencia. Durero apuntaba que la realidad se componía del objeto que se ve, la distancia  entre el ojo y el objeto, y el ojo que ve. Bueno, algo así aunque expresado más cultamente. Esto fue un sonido, pero viene a  ser lo mismo.

En resumidas cuentas, tengo un problema (o dos): O lo que sucedió fue real. ¡Chungo! Una perra que habla, cuando se enteren los vecinos seguro que empiezan a comportarse como los de la película de Álex de la Iglesia. O segundo, lo que ocurrió fue una ensoñación-alucinación y estoy para que me encierren (¡oleeee!, no tendré que preocuparme de mi manutención durante algún tiempo)…

Me voy a tener que dar otra noche, eso sí, la perra con la boca atada, porque si no, al que le van a tener que poner unas cuerdas va a ser a servidor, y ahora que House ha abandonado Mayfield no sé si encontraré amistades tan entrañables. ¡Guau, guau!

P.D. Leer El lobo estepario puede tener efectos secundarios. El “sólo para locos” de Harry Haller es un mensaje pernicioso.

P.D.2: ¡Menudo circo he montado: perros, loros, monos, cabras, lobos…!

Asertividad y manipulación

2 octubre, 2009

Una de las cosas más importantes que podrías aprender y que no te suele enseñar nadie es decir “no”, fácil y sencilla palabra de una sílaba con una vocal y una consonante. La hemos escuchado centenares de veces a lo largo de nuestro proceso educativo: “no hagas esto”, “no hagas lo otro”…  Sin embargo, la “palabra mágica” estaba reservada a las figuras de autoridad: padre, madre, profesores, sacerdotes, entrenadores, jefes y toda aquella figura dotada de algún tipo de poder real o imaginario sobre nosotros.

Si piensas en la mitad de los embrollos en los que te has metido en tu vida, probablemente te des cuenta de que estás en él porque hubo un momento en el que no te atreviste a decir “no”: quizás la presión social, la educación recibida y algún que otro factor condicionante te impulsó a tomar un camino de mala gana con todas sus consecuencias.

Eso es así, hasta que un día te terminan de tocar las narices, y entonces pronunciarás el “no”, de un modo tajante, furioso, con malos modales y sin medir posibles consecuencias.

Se supone que eso lo puedes evitar si te conviertes en una persona asertiva (uno de los términos favoritos de cualquier psicólogo). Que traducido al cristiano viene a ser una persona capaz de negarse a hacer cosas que no le interesan, y que no se deja manipular por los argumentos con los que se le puede intentar convencer de lo contrario.

La teoría es bien sencilla. La práctica tiene ya sus recovecos. En el momento en el que hay dos lados, dos posturas, cada cual con sus argumentos (y por tanto, su carga manipulativa) lo de la asertividad puede acabar convirtiéndose en un ente tan abstracto como la justicia o dios, que puede que te ayuden si tienes fe y crees en su existencia; pero que forman parte del mundo de las ideas del que hablaba Platón, sin concreción espacio-temporal.

Al final, lo único que parece ser cierto es que es mejor mantenerse alejado de las personas que no aceptan un “no” por respuesta (y no me refiero a que hagan concesiones temporales a la caza de un objetivo mayor), porque si entras al trapo, como aseguraba uno de los personajes de La chaqueta metálica al contemplar el cuerpo sin vida de uno de sus compañeros: “mejor tú que yo”, ¿no?

Filosofía de escusado

26 septiembre, 2009

“Los amigos y los amores vienen y van, los herpes y las hemorroides estarán contigo para siempre”.

F. Nietzscher (tú sí que eras un superhombre)

¡Malditos bastardos!

24 septiembre, 2009

Este mundo está lleno de cabrones, por ejemplo, mis queridos U2. ¿Nos hicimos 2.500 kilómetros en menos de 48 horas en automóvil para ver el único concierto en España de su gira y resulta que el año que en 2010 (29 de septiembre) vienen a Sevilla? ¡Manda cojones! Espero, al menos, que los teloneros sean Muse, con Dominic como vocalista; eso tirando muy por lo bajo.

Enlaces para descargar The Big Bang Theory 3×01 (The Electric Can Opener Fluctuation)

22 septiembre, 2009

El esperado regreso de Sheldon Cooper y compañía (es que no me acuerdo del nombre del resto, jeje). De vueltas de su expedición polar, el primero de la tercera temporada de TBBT:

http://jafr.info/download/sggoto.php?url=www.megaupload.com/?d=U6MWPV45

http://netload.in/dateiMhcir0Bky6.htm

http://www.storage.to/get/U1pWAumC/the.big.bang.theory.0301.hdtv.xvid-notv_SeriesGringas.Tv.avi

http://www.storage.to/get/db5MtRmS/the.big.bang.theory.0301.hdtv.xvid-notv.avi

http://downloadaccess.net/download-p4769791.html

Subtítulos:

http://www.subdivx.com/X6XMTY5OTEyX-the-big-bang-theory-s03e01.html (provisional)

Agradecimientos: Series Gringas, Taringa, Subdivx, entre otros.

Un duro trabajo

20 septiembre, 2009

Cortesía de E.G. ¡Pobre hombre! ¿No me puedo imaginar un trabajo más duro?

42,48

12 septiembre, 2009

¡Vaya escenita que acabo de contemplar! ¡Lo de Scariolo… una mieeeeeeerda en comparación a lo visto! Es la versión crisis 2.o. ¡Ay, Zapatero, Zapatero, la que te queda todavía por caerte!

Venimos de realizar la compra en mi amado Mercamona. La cercanía es un factor más que tener en cuenta y a los vecinos, además, nos dejan sacar el carro para llevar tus “adquisiciones” hasta el ascensor de tu casa. Y nosotros, encima, somos de los que devolvemos el carrito y todo… ¡Qué cualquiera pierde un euro por un carro cojo!

Pues en esto que estoy entrando por la puerta, ¡ábrete, sésamo!, y me dirijo a dejar el vehículo autorizado para el transporte por centro comercial. Escucho un “¡señora, señora!”. Miro a mi alrededor, con curiosidad, instintivamente, buscando la procedencia de la llamada más que la aludida.

Repetición de la jugada. Nuevamente, again, la misma voz, esta vez en un tono más alto repite: “¡Señora, oiga, señora!”. A lo que se añade una segunda voz, también femenina (por si no había comentado que el sonido era emitido por una mujer de mediana edad). Esta reiteración en la llamada hace que prácticamente todos los que estemos en esa zona nos quedemos medio parados, intentado encontrar, en esta ocasión, al objeto de las llamadas. Por mi lado, veo pasar a un hombre ya mayorcillo, bastante delgado, muy moreno, pelo canoso, con barba de varios días, pantalones americanos cortos y camiseta blanca. Su aspecto general es bastante descuidado y, a primera vista, podrías pensar que es medio-vagabundo.

No, está claro que él no es el centro de atención. A mi lado pasa una única mujer. Edad adulta, de cuarenta y tantos largos, cara arrugada, con un tono pelirrojo de bote, nariz protuberante y redondeada, camisa rosa, yendo a paso ligero, sin fijar la mirada en nadie.

Cuando dejo el carro, que está al lado de la salida, pasan junto a mi dos muchachas del Mercadona corriendo. “¡Eh, señora!”. Todo el mundo dirige la vista hacia la puerta y se escucha de fondo preguntas y respuestas. “¿Pero qué ha pasado?”. “¡Es que se ha ido muy rápido y no me ha dado tiempo”. “¡Han sido 42,48!”.

Yo no dejo de caminar, mientras mis ojos siguen el recorrido de las dos empleadas del Mercadona. Llegan al coche en el que se ha subido la “huida”. Es un vehículo en marcha. Un coche negro. Las trabajadoras dan alcance al automóvil. Cada una se dirige a uno de los laterales del mismo. Escucho lo que parecen unas palmadas en las lunas…

Por supuesto, todos expectantes, ¡los han pillado completamente! ¿What´s next? Supongo que es lo que nos pasa por la cabeza a la expectante audiencia… Y ¡brum, brum! Acelerón y el coche que se da el piro a toda velocidad…

¿Están gritando ahora la matrícula? No lo sé, pero me he quedado con más cara de Chuck Norris que todos los que trabajan en este Mercadona.

Me voy medio anodado, medio sonriente… ¿Se convertirá esto en algo común a partir de ahora? ¿Pondrán vigilantes en la puerta del Mercadona igual que en el Carrefour? ¿Es esta la versión de la picaresca CS4? ¿Empezarán a despedir a gente de los centros comerciales a cascoporro? ¿Dónde ha quedado el glamour de Steve McQueen?

En fin, episodio aislado o no, una experiencia deliciosamente ridícula…

Aniversario frustrante con WordPress

8 septiembre, 2009

Ayer hacía un año desde que me convertí en usuario de WordPress, verbigracia. Así que, con tal motivo, estaba haciendo un post propio de aniversario… Dándome un curro, con sus detallitos y sus pollas en vinagre. Y en esto se cumplió la máxima de Homer Simpson: “¿Lo ves? Te has esforzado y no te ha servido para nada. Conclusión: no merece la pena esforzarse. No te esfuerces”.

Pues sí, por más arreglos que trataba de realizar, de buscar, de hacer, de inventar, de crear… Absolutamente nada. A  cada paso que daba la cosa se complicaba y la frustración iba en aumento. Al final, me rendí a la evidencia y a las máximas de Murphy y mandé a tomar por culo el dichoso trabajo de las narices. ¡Puto WordPress! ¡Casi consigue que me pase a Blogger! Además, ellos tienen la cuenta AdSense, con la que puedes ganar ocho o nueve euros al año, que es un dinero: en diez podrías ganar sobre noventa, que al interés que te están dando los bancos podría llegar a los cien, con los que casi podrías pagar una multa por mal estacionamiento que te coloque un policía municipal en la campaña de verano o de Navidad.

En fin, ¡feliz aniversario con WordPress!

Coldplay en Carratraca

6 septiembre, 2009

Otro de mis proyectos frustrados del año, ¡vaya tela de 2009!, era ir al concierto de Coldplay en Barcelona (04/09/09). Evidentemente, como no era menos de esperar, siguiendo la tónica, se ha quedado a la altura de msantaella in Dublin with U2, pero al menos esta vez sin haber comprado las entradas.

Total que esto que podía haberme pasado medio desapercibido, me lo trae a la memoria N.M., que SÍ iba al concierto. Peor aún cuando Ro, again, from London to give me envy, me envía un e-mail asegurando que ella iba a ver a mi amigo Chris Martin y cia porque le habían regalado las entradas. O sea, la misma tía que me restriega que vio el show de U2 en la azotea del edificio de la BBC, ahora me pasa por todo el morro la nueva hazaña. ¿No te da a rush of blood to the head? ¿No tienes piedad de tu pobre ex compañero de trabajo, littlero?

Pero una cosa os voy a decir a las dos: ¡¡Dos escopetas tengo!! ¡Ah, que no, que ése era el tío de Callejeros! Quería comentar que vosotras estaréis en tercera fila del concierto de Coldplay, pero yo estaba en primera fila del puesto de choripan en el Embrujo de Luna Mora de Carratraca, pasando frío, esperando una hora, aguantando la agonía de las comandas, soportando las idas y venidas de la luz, visualizando el caos argentino del puesto de comida “rápida”, y “estafando” tres choripanes de “regalo” por la espera debida. Los hubiera devuelto; pero la espera, el no darnos pan, la cultura malaguita cachuliana y el excesivo celo establecido en el precio nos impidieron ejercer tal acción de honradez para una cantidad tan nimia. El Tribunal Constitucional ya estableció la existencia de la “discriminación positiva”, que a fin de cuentas es lo que estábamos tratando de aplicar: dar un trato en teoría injusto para restablecer la justicia en una situación que tiene unos condicionantes que favorecen la desigualdad.

Y allí estábamos, Lost! in Carratraca, mejor que Scarlett Johansson, encendiendo velas con forma de luna, de estrellas o inclasificables; visitando el palacio de Trinidad Grund (sí, el tío que tiene una calle en el Centro de Málaga); mirando desde fuera la plaza de toros más asimétrica que te puedas imaginar, que parecía más los restos de un teatro romano que un cosío… Pero eso sí, en todo momento,  sonando Parachutes,  Clocks, The Scientist, Viva la Vida y demás, porque hasta en Carratraca se oía el eco de Chris Martin y compañía…

Me voy a vivir a Utah

28 agosto, 2009

Leo la noticia y me quedo flipado: http://www.aeromental.com/2009/08/27/lo-mejor-es-trabajar-10-horas-4-dias-a-la-semana/ (dentro tenéis los enlaces en inglés). ¿Eso cómo va a ser? ¿El jueves empieza el fin de semana? A tomar por culo mi país. Está claro que hay que irse a Utah… Y no sólo por Stockton y Malone, claro; más importante todavía es llegar a conseguir un puesto en alguna de las entidades que han tomado por norma que las 40 horas semanales se repartan en cuatro días, en vez de en cinco…

Muchos pensaremos que, total, salimos ganando sí o sí. A fin de cuentas, ya llevamos las cuarenta horas trabajadas o más al final del jueves, ¡y encima el viernes ya es fin de semana!, ¡qué fuerte!, ¡y no te quiero decir lo que están pensando las tiendas de chinos que veo abiertas a todas horas! “¿Pero cómo va a ser posible trabajar menos de sesenta horas semanales?”.

No me lo creo. Seguro que tiene que haber truco: No tendrán ningún día de vacaciones en todo el año. Les obligaran a ver películas de Pajares y Esteso en versión francesa con subtítulos. Estarán forzados a beber leche con soja, Coca-Cola Zero o agua con gas. Les forzaran a comer ensaladas todos los días, con mucho pepinillo y sin aliñar… No es posible, ¿dónde está el truco? Ahora que con la excusa, los “patronos” están que se salen: “¡Madre mía, sr. Pepe! Ahora es que la cosa está “mu” mala, así que tendrá que trabajar dos horas más diarias que, por supuesto, no le pagaremos; y en vez de treinta días de vacaciones, gozará de siete (menos pero más intensos). ¡No, hombre, se ha vuelto loco! ¿Cómo les vamos a pagar esos días de vacaciones que no va a disfrutar? ¡Por culpa de miserables egoístas como usted, con todos mis respetos, el país está como está! Ahora de lo que se trata es de arrimar el hombre, todavía un poquito más, tener la cabeza gacha y el ojete abierto. ¡Que sí, hombre, que sí! Estamos todos haciendo unos sacrificios enormes. Fíjese que yo he renunciado a ampliar mi chalet con el tema de la crisis y he tenido que dejar a una de mis “queridas”, que está la cosa “mu apretá” para todo el mundo, ¡que yo también la sufro en mis carnes esta dichosa crisis!”.

Y no quiero hablar de los sindicatos, que tienen ahora la excusa perfecta para poner la huchaca con la amenaza de “movilizar a la clase obrera”, y ahí están callados como zorros mientras el Estado siga soltando “calderilla”…

En fin, a tomar por culo, me voy a Utah, que por mis pelotas, aprendo inglés y apruebo las putas oposiciones que hagan falta, aunque tenga que estar mendigando durante treinta años. Total, si al final viene a ser casi la mismo, pero eso sí yo paso de darme de alta como autónomo, yo practicando la mendicidad “en negro”, que si no te lían y acabas tributando por la limosna que te curras con todo tu esfuerzo y, nuevamente, te ves en la situación de que hasta de vagabundo tienes que estar pendiente de una gestoría y del pago de los impuestos estatales… ¡Por una jornada de 40 horas en cuatro días ya! (Por supuesto, los otros tres días de la semana sin trabajar, que todavía tenemos que especificarlo por si acaso).

¡UTAH, UTAH, UTAH! ¡UTAHSIZACIÓN, YA! ¡VIVA STOCKTON! ¡VIVA MALONE!

Intoxicación por vitamina C: tropezando con la misma piedra por enésima vez

21 agosto, 2009

Mira que ya me lo habían advertido tantas veces antes: Punchis, Depaso…, pero nada, que no aprendo. Me ha vuelto a pasar: en una época en la que en Málaga, con la Feria, la gente coge unas cogorzas de campeonato, dando trabajo de más a los pobres de la ambulancia (nada que ver con los municipales, a los que le suman 300 euros adicionales a sus excesivos sueldos por cada día de Feria, en las que los ves agobiados, hablando en grupos animadamente mientras dejan transcurrir las horas: “otros 300 euracos a la huchaca”). Pues eso, la peña cogiendo unos ciegos de impresión y yo intoxicándome con vitamina C. ¡Ojito con los zumos de naranjas!

Estamos J.D. y el presente autor buscando un rincón en el que haya sombra por un lado y en el que se esté tranquilo, por otro. Cosa prácticamente imposible en un día de Feria, pero tras algunas vueltas llegamos a una esquina que, curiosamente, cumple los dos requisitos… Y lo que es más, no se trata de un rincón en el que las personas, normalmente varones, víctimas de un excesivo consumo de Cartojal acuden a cambiar el agua al canario para así poder seguir dándole a la ingesta clásica de estas fechas.

Nosotros tratamos de entablar una conversación, y aquí el menda, por prescripción médica, nada de alcohol. No es que sea un problema, salvo por la cerveza: ¡ay, cómo te echo de menos, rubia, clarita, fresquita! La opción del zumo de naranja, “pero es de botella”, es la que veo más apropiada. Mi compañero de tertulia opta por la caña.

Así intentamos pasar el rato, con el plasta del camarero, que cada medio minuto viene a limpiar la mesa y a preguntar si queremos algo más. ¡Madre mía, qué celo! El “hioputa” consigue, de esta manera, que incrementemos el consumo de nuestras respectivas bebidas. Eso sí, cuando le pedimos unos frutos secos o algo para acompañar al líquido bien que se hizo el loco… Luego de insistirle en repetidas ocasiones, nos comenta que “ay, lo siento, se nos ha acabado ahora mismo”. Lo cual no es obstáculo para que siga con su particular “dale que te pego” al trapo y al “¿quieren algo más?”.

Pasado un par de horas, ante tantas interrupciones, pedimos la cuenta y nos largamos del bar-quieren-algo-más. Al llegar a mi casa, mi delicado estómago me recuerda las consecuencias de un excesivo consumo de vitamina C. Y tengo una fiesta nocturna con continuas visitas al cuarto de baño.

¿O acaso el responsable de esta distorsión estomacal fue el olor sobaquil que impregna de Málaga en estos días? Tendré que preguntarlo a algún médico… pero eso será otro día.

¡Ay, Naranjito! Tu sonrisa en verdad es malévola. Cada día estoy más convencido de que fuiste la ruina de nuestra selección en el 82

¡Ay, Naranjito! Tu sonrisa en verdad es malévola. Cada día estoy más convencido de que fuiste la ruina de nuestra selección en el 82

El saludo del espectro

19 agosto, 2009

De pequeño me enseñaron, entre otras cosas, que al cruzarse con una persona o grupo al entrar en un lugar de reducidas dimensiones, propiamente suele ser un ascensor, había que saludar a esos señores, señoras, niños y/o niñas. “Hola”, “buenos días”, “¿qué tal?”. A lo que el/los interpelados respondían con mayor o menor interés.

Que conste que el “qué tal” era una interrogación retórica, que como única respuesta válida tenía o “bien” o “vamos tirando”. Se podía dar la circunstancia de que el aludido se fuera por los cerros de Úbeda y en el trayecto de la planta baja a la cuarta te contara vida y memorias del Quijote. Era un riesgo existente, pero que se asumía en nombre de la Educación.

No sé si ahora que soy más mayor o se me ha puesto cara de delincuente, o tengo un tono de voz muy bajo o, a lo peor es que soy un espectro… No sé cuál es el motivo exacto, pero en la actualidad emplear esta convención social de Cortesía se ha convertido para mí casi en un apuro. Al hecho de que en la mitad de las ocasiones no obtengo respuesta, se suma el que se me queden mirando con cara de “pero qué quiere este tío” o la “de dónde habrá salido este majara”.

A lo mejor es que me he quedado completamente anticuado y ahora lo políticamente correcto es ignorar a la persona que te acompaña en el ascensor. Y permanecer callado, no vayas a pronunciar algo “políticamente incorrecto” del tipo “que tenga un buen día”.

O a lo peor es que ha cambiado la fórmula de cortesía y hay que utilizar el “mucha mierda”, ante el cual todo el mundo te devolverá “y un buen mojón para ti”.

No me termina de convencer, me siento poco menos que como Sting en Nueva York: “I´m an alien…”

La magia de la jarra Brita

16 agosto, 2009

Lo de la jarra Brita comienza a convertirse en una obsesión, algo parecido a lo de la gripe A. En mi entorno,  cuando hay que hacer un regalo y no sé tiene ni puta idea de qué obsequiar, da por seguro que, finalmente, la opción Brita cobrará fuerza. Da igual que se trate de un crío de cuatro años que de una mujer mayor de 67: la Brita sirve para todas las edades.

Te lees el prospecto y te preguntas: “¿De verdad alguien en el mundo puede ser feliz sin esta depuradora? ¡Si es que lo tiene todo!”. Lo único que le falta es que las propiedades derivadas del empleo de la jarra aumenta la fertilidad, si se quiere, en un 200% y la potencia sexual en un 400%.

Además, que no lo digo yo, que te metes en su web y te ponen ejemplos de que cocinando con Brita hasta los productos tienen mejor color: http://www.brita.net/es/legumbres.html?L=7. ¿Os habéis fijado en el buen color que tienen las legumbres del mágico producto. Puestos a ser malpensados diríamos que le han dado un repaso con Photoshop ajustando los niveles… pero nooooooo: es la pureza inefable de este producto disponible en todos los Carrefú, Cortesingleses y demás grandes almacenes… Me parece que hasta el Fnac las va a poner al lado de su sección Apple, junto a los iPod. Steve Jobs está la mar de contento: los dólares le van a salir por las orejas (nos referimos a todavía más).

Ya sé que habrá escépticos que digan: “¿Para qué cojones quiero una puta jarra purificadora si en mi casa el agua ya está filtrada?” o “¡Pero si este agua sabe igual que el agua del grifo!, ¿para qué coño me he gastado 30 euros?”. ¡Hombres/Mujeres (que hay que ser políticamente correctos/as) de poca fe! ¿Y la felicidad que os proporciona la jarra? ¡No soy tan feliz desde que pusieron un McDonald al lado de mi casa! Sí, sí… y no quiero contar nada de si tienes intención de viajar a Egipto.  Entonces, seguro que te acuerdas antes  de  coger la jarra Brita que el pasaporte, como mínimo te servirá de escupidera.

¡Toooooma Brita!

¡Toooooma Brita!

La detención del vagabundo Bob Dylan

15 agosto, 2009

Leo la noticia (http://www.elpais.com/articulo/gente/Vagabundo/Bob/Dylan/elpepugen/20090815elpepuage_2/Tes) y no puedo dejar de partirme el ojete. ¡Pobre, Bob! Un compositor nominado al Premio Nobel de Literatura teniendo que explicar a la agente de policía: “Oye, perdona, que yo no soy ningún tirado, que soy Bob Dylan, el de Like a Rolling Stone; si hasta tengo una revista con el nombre de esa canción, ¿es que no has escuchado nunca Blowing in the Wind?”. Y la agente, de nombre Buble, como los chicles, que tiene delante a un tío viejo, con un chándal negro y dos chubasqueros: “Que sí, abuelo, que mi padre es un gran amigo tuyo. Venga y acompáñeme a su casa. ¡Ah! ¿Qué quiere comprar una casa por aquí, tío loco, digo tío Bob?”.

Y en éstas que el creador de Highway 61 Revisited, el músico posiblemente más influyente del siglo XX, se las tiene que ver con otro agente, que viene a confirmar las sospechas de la agente de que “ése no es Bob Dylan, coño: Bob Dylan lleva siempre una armónica, pelo largo rizado y es cuarenta años más joven”.  ¡Pobre, Bob! Y en verdad que la respuesta estaba en el aire, porque un poco más y tienen que personarse Mick Jagger y Paul McCartney, previa presentación del DNI o NIF, para confirmar la identidad del “viejo chiflado”. Igual tampoco hubiera valido, porque quién iba a creer a dos tíos nacidos en la Gran Bretaña en Estados Unidos.

Total, al final, Bob Dylan pudo demostrar que sí, que él era Bob Dylan; que era verdad que estaba de gira y que también era cierto que estaba por el barrio buscando una casa en venta… Probablemente Bruce Springsteen, Van Morrison, Tom Petty, Bono, Tom Waitts, Iggy Pop o Nick Cave le podrían haber aclarado a la policía que ése hombre al que estaban arrestando era uno de los mayores genios del siglo XX, aunque puede que el problema fuera, simplemente, que no se presentó como Robert Allen Zimmerman… Seguro que la agente Cheiw lo hubiera reconocido de inmediato.

Bob Dylan: poeta y vagabundo

Bob Dylan: poeta y vagabundo

¿Dónde está la Osa Mayor?

15 agosto, 2009

Una semana sin escribir… Creo que hasta he olvidado dónde coño está la “ñ”. ¡Ah, no! Sigue estando en su sitio. Creo que alguna vez he dicho que vivo en Málaga, bueno, seguro que lo he dicho. Total. ayer era el día en que daba comienzo la Feria. Había un pregonero, que no tengo ni puta idea de quién era; hubo una actuación musical, tampoco sé quién o quiénes fueron; habrá conciertos durante toda la semana, no me preguntéis de quién; todos los menores de 20 años, varones, irán por todas las noches durante una semana en plan descamisado, si la policía se lo permite; veremos cientos de gorros blancos y negros, en plan patriarca; alguna puñalada que otra, en alguna de las decenas de peleas que, lamentablemente, tendrán lugar; los municipales ganarán en una semana lo que el resto de los mortales, al menos de Málaga, tardamos dos, tres o cuatro meses (contando con que tengas algún tipo de trabajo o ayuda, claro); los novios seremos timados por los “feriantes” y nos gastaremos treinta euros para conseguir impresionar a nuestra pareja con un puto peluche que le ha costado al colega de turno tres o cuatro euros (“¡pero esto te lo consigo yo por mis cojones!”); los de la ambulancia seguirán un ritmo frenético al sonido del Cartojal y, pasada la semana y sus cuatro o cinco millones de visitantes, empezaremos a escuchar a los políticos municipales congratularse de la “mejor Feria del sur de Europa”… ¡Con dos cojones!

Bueno, pero eso está por venir, que se me va la cabeza, “again and again and again”. El caso es que J.D. (parado), C.P. (rumana), L.C. (casi sin vacaciones) y msantaella (escritor aficionado, o amateur, en crisis) decidimos que sería una gran idea (¡atiende!) ir a la playa a ver los fuegos artificiales. Evidentemente, no a las playas a las que van todo el mundo, sino a una que estuviera más alejada y nos permitiera tener una perspectiva diferente, y más tranquila. Así que ni cortos ni perezosos nos fuimos a una cala de El Palo (para los no conocedores de la ciudad, diremos que El Palo está en el Este, es una barriada, aunque casi como si fuera un municipio aparte).

A tomar por culo de los fuegos, pero aun así, había bastante gente que había hecho su pequeño camping allí. Nosotros, que no somos exagerados, llevamos comida para todo el conjunto de la playa: bocadillos a granel; boquerones en vinagre a cholón; doscientos tipos de patatas, frutos secos y demás; cerveza para montar un bar; bebidas Don Simón de dudoso sabor; porra antequerana (casi por decreto divino) y otras alimentos que no llegué a asimilar. En definitiva, había tantas bolsas alrededor de cuatro toallas, que cualquiera que nos viera podría pensar que era una reunión de peña con el síndrome de Diógenes. ¡Rico, rico, rico!

Después de haber elevado nuestro IMC en dos puntos y ver los fuegos: “¡Oooooh! ¡Aaaaah! ¡Uuuh!” (¡Joder, si son casi los mismos que el año pasado! ¿A qué viene tanta exclamación?); tocaba el turno del baño para los/as valientes, entre los que no me incluyo (y eso que el agua tenía una temperatura ideal de la muerte), y posteriormente, la contemplación de las estrellas y el repertorio de chistes/anécdotas, mientras escuchábamos música de un móvil Samsung, al que al “hioputa” no se le acababa la batería ni a la de tres.

Noche clara, sin nubes. Cientos de estrellas. Alguna que otra fugaz. Te intentas fijar en alguna y te ves, como el protagonista de Pagafantas, señalando un avión o, en su defecto, una caña de pescar o una boya. Miras hacia arriba, a lo alto del todo, para evitar más capulladas de este estilo, y te preguntas dónde está la Osa Mayor. Estos astrónomos tenían mucha imaginación, porque ver formas en el Cielo es relativamente complicado o fácil. Simplemente unes los puntos a tu gusto y casi puedes construir la Constelación Harry Potter o, mejor aún, la Christina Aguilera. Supongo que el griego (o egipto o sumerio o qué se yo), que le puso el nombre, habría tenido algún encuentro ese día con ese tipo de animal o alguna pesadilla que lo traumatizara, y viera “osas mayores” por todos lados. Eso sí, nadie de los que estábamos allí tuvo narices de concretar cuál era la dichosa constelación. Yo sigo prefiriendo las “estrellas” de carne y hueso, fácilmente reconocibles y capaces de rellenar los huecos de nuestra imaginación…

¡Madre mía! ¿De verdad nos tenemos que creer que "esto" es una Osa Mayor?

¡Madre mía! ¿De verdad nos tenemos que creer que "esto" es una Osa Mayor?

A este sí que lo reconozco mejor. El "Oso Mayor", con el permiso de Memphis

A este sí que lo reconozco mejor. El "Oso Mayor", con el permiso de Memphis

La ventana indiscreta y la sinkarmabitación

5 agosto, 2009

Creo que hay pocos lugares, quitando Guantanamo y cosas por el estilo, con menos Karma que la habitación en la que tengo el ordenador. No es de extrañar que no me apetezca nada estar en ella. Y eso que los muebles tienen un color apropiado y la pared está en un tono blanco neutro, pero aún así… Sin rodeos, es una puta mierda de sala.

Para empezar no está Grace Kelly, pero, bueno, eso es superable (a fin de cuentas no está en ninguna otra habitación del mundo, al menos en una que se pueda entrar y salir de forma habitual). Después tiene una cosa que a mí me horroriza: el ordenador está de frente a la puerta, o lo que es lo mismo, el que esté en el ordenador está de espaldas a la puerta. ¿Tontería? Depende, para una persona “obsesiva-compulsiva”, no. Si te gusta tener las cosas bajo un mínimo control, esa posición de indefesión te toca los cojones de una manera espectacular. Básicamente, esto me pasa por hacerle caso a dos que yo me sé.

Tercero, nada desdeñable. Al sentarte frente a la computadora, tienes la puta cacharra y una ventana… que da a un patio interior. Otro mojón de a kilo. No eres James Stewart y la pierna no la tienes escayolada, ¿qué  necesidad tienes de observar o ser observado por tus vecinos? Cero.  Absolutamente ninguna. Para colmo, sin cortinas, lo que dificulta la posibilidad de estar en pelotas en tu habitación. ¡Reivindico el derecho a la desnudez en tu puñetera casa sin tener que sentirte violentado, permaneciendo fuera del alcance de las miradas ajenas! No vayan a venir los polis de Cádiz y te multen por tener el sereno al aire.

Pero esto lo tengo que solucionar: para empezar, pondré un póster de Christina Aguilera, que lo de Grace Kelly no se lleva, o puede que de la Pataky (que no me entusiasme, pero hay que reconocer que es una maravilla de la cirugía). En segundo lugar, a tomar por culo la disposición de los elementos actuales: el ordenador contra la pared, como toda la vida, y la estantería al otro lado, aunque parezca que la habitación queda reducida (¿no andan siempre diciendo por ahí que el tamaño no importa?). Y por último, voy a ir a mi querido Ikea y voy a comprar unas cortinas, de esas horteras que tanto abundan en la citada gran superficie (no sé si poner una de animalitos, estrellitas o cualquier “cursitema” o irme a las sosas de toda la vida).

¡Ay, Alfred! ¡Qué cabrones los de la Academia, que nunca te dieron el Oscar al Mejor Director (que se lo han dado hasta a Ron Howard)! ¿Serías capaz de explicarme el misterio de la Pataky?

imagen del "Qué me dices": la Pataky versión beta y versión 2.0

imagen del "Qué me dices": la Pataky versión beta y versión 2.0

Listado definitivo: Adjudicación provisional de destinos aprobados Oposiciones Magisterio Andalucía 2009

1 agosto, 2009

El 21 de julio la Consejería de Educación sacó un listado provisional para los que aprobaron las Oposiciones de Magisterio en Andalucía este año. De poco, como me comentaba mi hermana, iba a servir ese listado; pues me aseguraba que, entre reclamaciones y mandangas, al final lo que importaba eran las adjudicaciones del 31 de julio. Así ha sido y, probablemente, pocos hayan tenido en este segunda fase el mismo destino que hace 10 días.

El enlace para realizar la consulta personalizada es el siguiente: http://www.juntadeandalucia.es/educacion/nav/contenido.jsp?pag=/Contenidos/RRHH/destinos_provisionales/Destinos_provisionales09/RES310709&perfil=433&vismenu=0,0,1,1,1,1,0,0,0.

El paseo nocturno y las cucarachas del Mercadona

29 julio, 2009

“¡La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene, porque le faltan las dos patitas de atrás!” (claro, todo esto, con musiquilla de fondo: hay que ponerle un poquillo de imaginación). Paseo nocturno con mi perra, un Cocker Spaniel bastante mono y porculero (¡qué se le va a hacer!). Lo de decir que vivimos en un barrio tranquilo es casi faltar a la verdad: da igual el día de la semana que sea, que apenas oscurece ni un alma en la calle… O eso te crees.

Llevas a tu animal de compañía (es que eso de “mascota” tiene un deje despectivo; está bien para el muñeco que anima a los Lakers o a los Grizzlies, pero no tanto para el animal que está en tu casa 22 horas diarias, hora más, hora menos) paseando por ese barrio, en el que por no molestar, apenas si hay algunas luces encendidas, supongo que para que no reflejen a los pobres viandantes que se aventuren a salir a “horas intempestivas” como las diez o las once de la noche.

Caminas con cierta impaciencia, pues eso de ir solo por la calle a oscuras por muy tranquilo que sea el sitio, no te termina de agradar la mayoría de las veces. A esto hay que añadir que la perra, que es un poco cabrona, te tiene dando la vuelta al ruedo porque sabe que no la vas a subir hasta que suelte sus excrementos. Así que paciencia, y a esperar a que suelte el mojonaco (por supuesto, vas equipado con tus bolsitas-ikea para recoger el fruto de su trabajo del día).

Hoy no lo has conseguido evitar. Te toca pasar por delante del Mercadona de esta zona; a través de las lunas puedes ver los cajeros vacíos. Prácticamente es lo más iluminado que hay en una calle digna de figurar en algunos pasajes de los libros de Harry Potter. Y como viene siendo habitual, detectas a esos seres diminutos que tanto repelús nos causan a la mayoría. No falla. Un par de ellas al menos. Con sus movimientos rápidos, siguiendo un objetivo que desconoces, pues no hay ningún contenedor cerca (¿o sí?)… Cortas la cuerda a tu perro, para evitar ingestas no deseables, y aceleras el paso.

“¡Vamos, Phoebe!”. Sientes una especie de alivio cuando dejas  atrás ese fragmento que apenas ocupa una veintena de metros. Y el animal, que por fin se compadece, suelta la morterada, en su posición de concentración. Lo recoges y te vas a casa. Hasta el próximo día.

Lo único malo es cuando te paras a pensar en cuál es el motivo por el que pululan esos insectos tan cerca del lugar en el que, casi a diario, realizas la compra, principalmente de comida. ¿Será el calor? ¿Serán las luces que proceden del interior? ¿Será el verano en sí?… Haré caso a la sentencia de Murakami: “En el mundo hay cosas que es mejor no saber”.

Ingresando en la Universidad de Lost

26 julio, 2009

22 de septiembre de 2009. La fecha ya está marcada en el calendario. En esa fecha se inicia el periodo de inscripción para la Universidad de Lost. El colmo del frikismo.

Yo, amante como pocos de la Universidad. Ocho años en ella, para aprovechar la mitad, he visto la posibilidad de aunar dos de mis aficiones: la serie Lost, por un lado; y la matriculación universitaria, por otra.

Que hay peña que le gusta gastarse dinero en las tragaperras. Pues en mí, con dos cojones, la ludopatía es reemplazada por el “vicio” de inscribirme en carreras a las que no me presento a ningún examen.

Lo del colega que ganó 505.ooo euros y seguía apostando, un mojón de cabra al lado de mi gusto por la Universidad. Empiezo a sentir el complejo Van Wylder, y no termino de asumir que esos años ya pasaron, sí, de una puñetera vez, por suerte o por desgracia.

Pero, por otro lado, quién se puede resistir a un temario que te incluye Historia: Escritura Antigua sobre las Paredes; Filosofía: Yo estoy Perdido, por tanto, Yo Existo; Ciencia: Supervivencia Básica en la Jungla, o entre otras, en Arte: Inspiración y  Expresión con Jack Bender…

Era lo que nos faltaba a los frikies de Lost, otro detalle con el que calentarnos la cabeza: http://www.lostuniversity.org/index.php.

Pobre Spinner, la bilis le tiene que estar corroyendo hasta la última célula del cuerpo… Es lo que tiene la Universidad.

21 razones por la que es mejor quedarse en casa a ir a un concierto de U2 en Dublín del que tienes entradas

25 julio, 2009

1. Odias los aviones, te evitas un vuelo de tres horas y media.

2. Odias todavía más gastarte 400 euros para volar y estar un día y medio en una ciudad que está a más de 2.500 kilómetros de tu casa.

3. Seamos realistas: de Málaga a Holy Head hay casi 3.000 kilómetros (sólo la ida). 27 horas de viaje en coche (sin paradas). Alrededor de 400 euros en consumibles y peajes. Paso por el Canal de la Mancha. Ferry hasta Dublín. Pues, igual, no entra dentro de lo razonable.

4. No seas agonía. Ya lo has visto en Barcelona. A fin de cuentas, que va a variar en Dublín: ¿tres o cuatro canciones diferentes?, ¿el ambiente enloquecido de los profetas en su tierra?…

5. Hoy, 25 de julio, a la hora del concierto, como mal menor, te puedes poner el dvd del espectáculo en Slane Castle. En Dublín, desde tu casa, ¡casi lo mismo!

6. No te dejes engañar por las buenas críticas del primer concierto en Dublín. Seguro que las crónicas estaban escritas antes de que comenzara el show.

7. Tirar dinero de vez en cuando es bueno (?). Te ayuda a no perder la perspectiva de las cosas importantes de la vida: hacer la cama, mantener el suelo limpio, lavar los platos, preparar los trabajos del lunes que no servirán el martes, etecé.

8. Bono está viejuno, y está más pendiente de las visitas a la ONU (“Bono, quédate, te damos merienda, almuerzo, cena…”).

Bono

9. Si vas tú, habrá alguna cagada en el One, pues eres tú el que traes el calino a la canción.

10. Un concierto de U2 tienes más anuncios que un programa de Telecinco.

11. Como acudas a otro espectáculo tan grandioso de luces y colores, te va a dar un ataque epiléptico… y tu dominio del inglés no está para muchas bromas.

12. Si cantan Stay o Mysterious Ways, básicamente te jodes (¡vaya mierda de argumentación!).

13. La hormiga gigante esa, no parece muy consistente, mejor no exponerse por segunda vez…

Hormiga

14. Irse a un concierto fuera de tu país, sin estar de vacaciones es una locura. Es como si enlazaras dos semanas sin parar de trabajar ni un instante.

15. Es un buen pretexto para congraciarte con los “modernos”. “Fíjate tú, que tenía entradas para un concierto de U2 en Dublín y no me he dignado a ir”. Vamos, no le queda otra que pensar que eres gilipollas (opción, 90% probabilidad) o que eres un “tío guay”.

16. Los que tenían los asientos de al lado estarán más cómodos, dispondrán de espacio adicional donde sentarse, tumbarse, soltar la camiseta, vomitar o arrancar la silla. Piensa en que estás haciendo algo bueno por otras personas (que jamás lo sabrán ni te lo tendrán en cuenta).

17. Seguro que el 0,000001%, o menos, de lo que pagamos por las entradas se destinará a alguna causa humanitaria. Bueno, si no, al menos servirá para mantener en buenas condiciones el jet privado de la banda.

18. Hemorroides + Botes = Mala Idea.

19. Podrás ver el programa La Noria en directo: eso no hay dinero con que pagarlo.

20. Mis amigos que han estado en Dublín dicen que la peña allí es muy rara. Cuando les haces una pregunta, aunque no te entienda, no paran hasta que consiguen ayudarte. ¡Podría ser un choque cultural traumatizante para un español! (¿Dónde está la filosofía de escurrir el bulto, del “siga recto hasta el final, y después la segunda a la izquierda; ya por allí pregunte”).

21. El que no se conforma es porque no quiere. Es un buen ejercicio de autosugestión.

P.D. Como habréis deducido, el autoengaño no ha funcionado… ¡¡Mierda!! ¡Voy a tener que dejar de leer libros de Paolo Coelho!

Dinero a cascoporro

24 julio, 2009

Wendi Herrington, Muriel Duarte, Lewis Boyd, Sophie Penn, Rudy Curry, Julian George, Olga Corbin… No sé si os sonará alguno de estos nombres, pero yo, básicamente, me estoy haciendo rico a costa de ellos. Cada dos por tres, recibo un e-mail de alguno de ellos diciendo que me dan dinero a cholón, por trabajar a media jornada, de cuatro a siete de la tarde…

Diréis que eso es una chorrada, que en realidad es spam, como cuando te ofrecen las pastillas de Viagra. También podéis argumentar que alguien que tiene un e-mail que es cuchumelxtyz43@gmail.com o agarythkslwe59@hotmail.com, bueno, pues que no termina de dar mucha confianza. Pero, señores y señoras, ¡así no se puede ir por la vidad!, con tanta desconfianza. A caballo medio regalado no le mires el dentado.

De hecho, me he ido poniendo en contacto con cada uno de ellos y, muy amablemente, lo único que me han ido pidiendo son los datos bancarios para ingresarme el dinero y los de mis tarjetas bancarias (lo único sospechoso es que te pidan el código PIN, pero te explican que es por cuestiones administrativas: “bueno, si es eso vale”). En cuanto al trabajo, mejor que funcionario, sólo tienes que dejar tu número móvil y responder cuando te llamen en el horario susodicho. Vamos, que es mucho mejor trabajo que presentar los anuncios del Jet-Stender o del Perfect Toy. ¡Vamos! ¿Adónde va a parar?

La verdad es que normalmente es alguien hablando en idioma extranjero, pero entonces, tú te pones en plan Gila: “sí, ¿el enemigo?”, y el colega acaba por cansarse y colgar (puesto que una de las prohibiciones es que nunca puedes ser tú el que corte la llamada). Todavía no me han hecho los primeros “ingresos”, pero con todos los que me he puesto en contacto: Wendi, Muriel, Lewis, Sophie, Rudy, Julian, Olga… me han enviado “emilios” confirmándome que “en breve se realizará un abono de X euros en la cuenta señalada”. ¿Y todavía hay peña quejándose de la crisis? Por favor, ¡si desde que se comenta lo del tema económico, a mí no me paran de llover las ofertas para currar poco y ganar un pastizal!

Me muero de la impaciencia. Estoy deseando que llegue principios de mes para ir al banco a ver el fruto de mi trabajo y de mi confianza. Al tiempo.

La mariconera

18 julio, 2009

El complejo de Lucky Luke se hacía cada más fuerte. Esa sensación de vaquero sacado de contexto empezaba a inquietarme. Y es que no era para menos: la cartera, las llaves de la casa, las llaves del coche, el monedero, los pañuelos de papel (alegría de los alérgicos), el bolígrafo, etecé, etecé, etecé. Resultado: dos kilogramos aprox. distribuidos por los bolsillos de los pantalones.

Efecto secundario: los vaqueros casi me llegan a la altura de las rodillas, pues resulta que Newton y su teoría de la gravedad van a ser ciertas. Así que no te queda otra que comprarte un cinturón, no como elemento decorativo y/o moderno, sino como producto fundamental de tu indumentaria para sostener los pantalones a la altura correspondiente, que una cosa es ser el Cachuli y otra el pingüino.

La solución pasaba por adquirir, por fin, un bolso de hombres, comunmente conocido como “mariconera”.

Hacía unos años, la mariconera no gozaba de un excesivo respeto. Era demasiado de mujer llevar un bolso con tus cosas. Si a ese añadimos una cultura del macho ibérico más desarrollada, había que tener un par para adquirir semejante complemento.

El proceso de metrosexualización de la sociedad no sólo cambió las tornos, sino que incluso, pasó de ser un instrumento denostado a transformarse en un elemento cool. Para llegar a la cúspide de tío guay, era imprescindible contar con tu mariconera. Si llevaba algún mensaje, entonces te podías llegar a convertir en la rehostia de tío.

Como yo tenía asumido que lo de perita no iba conmigo. Yo la adquirí por motivos eminentemente prácticos. O sea, traducido al universo msantaelliano tenía que ser lo más sosa posible. Un color marrón parduzco o verde marróneo sería ideal de la muerta.

¡Andaaaa! ¡Qué bien! ¡Qué comodidad! Liberado de prejuicios. Cogí mi mariconera y empecé a echar todo lo habido y por haber. De repente, los bolsillos se vaciaron y podía andar hasta con más soltura. ¡Fíjate!

Cuatro meses más tardes, no sé cómo coño lo he vuelto a hacer, la mariconera está repleta, y los bolsillos de los pantalones con más peso que antes. ¡Me cago en la “mare” que me parió!

¡Qué puto coñazo sacar las llaves de la mariconera! Siempre en el lugar más recóndito. ¿Y la cartera? ¿Pero cómo se puede perder algo tan grande en un bolso tan relativamente pequeño? Pues sí, se puede.

Y me pregunto yo: ¿qué cojones he puesto en la mariconera? Pues no estoy seguro, pero ahora mismo ocupa un lugar decorativo en una de las sillas de casa. Dentro de poco será como un cuadro de Picasso: no se podrá ni tocar por miedo a estropearlo.

¡Puñeteras modas de las narices!

Personal seleccionado Oposiciones a Maestro Andalucía 2009

17 julio, 2009

La suerte está decidida. Ya han salido las listas definitivas del personal seleccionado en las Oposiciones de Magisterio de la Junta de Andalucía 2009.

El enlace es el siguiente: http://www.juntadeandalucia.es/educacion/nav/contenido.jsp?pag=/Contenidos/RRHH/OPOSICIONES/Oposiciones2009/RES160709&vismenu=0,0,1,1,1,1,0,0,0

A lo mejor tienes más suerte que yo, y consigues realizar la consulta personalizada sin que pete… Todos a la vez es lo que tiene.

Devuélvemeloooooooooooooooo ya

16 julio, 2009

Todos hemos sido o bien víctimas o culpables. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra a los genitales. No me creo que nunca te haya pasado, por descuido, porque no te ha dado la gana, con toda la intención del mundo… Me refiero a pedir algo prestado y nunca más se supo. En ocasiones, aceptar la petición es como el “sí, quiero” en una iglesia, ya sabes que va a ser “hasta que la muerte nos separe” salvo que medien abogados en plan mal rollo.

El caso es que a muchos nos da cosa pedir que nos devuelvan cosas que prestamos, ya sean libros, cds, películas, etc. Parece que tememos molestar al infractor “cabronazo” que lleva con una posesión nuestra desde tiempos inmemoriales. Ejemplos propios del autor:

-Msantaella como “mangui”: me llevo una serie de películas de la bahía del pirata de A.M. Entre ellos, una recopilación de cortos de la que me dicen: “no se te vaya a perder, que esto me ha costado un trabajo enorme recopilarlo”. Año 2004. A día de hoy, creo que no sé ni dónde está la cartuchera: ¿la devolví?, ¿estará en casa de mis padres? Me preocuparé cuando me llegue el aviso…

-El autor como “mangui” y “pardillo”: mi hermana me deja un libro de Antonio Machado (encima era la Antología), lectura obligatoria de COU (atiendeeeee, existía la EGB, el BUP y el COU; hasta había que estudiar para aprobar, ¡qué ignominia!). Hace ya más de una década. Finales del 97 (o sea, ha habido hasta un cambio de milenio y todo). El autor del blog le deja, a mediados del 98, el libro a una compañera de clase… y nunca más se supo. Todavía estoy confiado en que mi hermana prefiera a Lorca.

-Msantaella como “pardillo” brutal: año 1996. Lo del móvil… ni en sueños. De hecho, no tenía ni línea telefónica. Internet, a lo mejor había en Japón. Aquí, como mucho, estábamos con la Sega Mega Drive, que tenía unos juegos que eran la polla. Como la polla eran esos carismáticos personajes de Francisco Ibáñez llamados Mortadelo y Filemón. Yo, que desde pequeñito me cría en la cultura de la mortadela, había recopilado un importante conjunto de tebeos y demás con los citados héroes (no vamos a hablar de SuperLópez y demás peña, que me van a tildar de pirado del todo). Un colega que me comenta que “qué guay, que cómo mola, que viva Mortadelo, que viva Filemón, que viva la madre que nos parió” y me sacó otra Antología (esta vez de humor, porque la cosa debía tener risa). Hasta hoy y mañana, y el otro, y el otro… ¿Seguirá existiendo aquel volumen?

Bueno, pues todo esto se puede acabar. Este tipo de cosas, olvidos, vergüenzas, culpas y demás resultan que tienen una solución. Cortesía de J.D.C. y C.P.  hemos descubierto devuelvemelo.com. La web es muy sencilla y muy simple. La típica obra de alguien que controla bastante de programación, y menos de diseño web (peor yo, que ni de lo uno ni de lo otro, sólo hay que ver este blog). El caso es que es una base de datos en las que puedes meter qué has prestado, a quién y cuándo. De esta manera, devuelvemelo.com se va encargando de ir “puteando” por ti al infractor/a. O sea, que ya te puedes evitar el apuro de: “oye, escucha, perdona, yo creo, pienso que, igual ya, quizás, si no te viene mal, a lo mejor, no estaría mal que me devolvieras el libro/disco/dvd de mi propiedad que te presté en el año 4 del perro Ricky”. Pues eso se acabó, puedes delegar la función “señor del frac” y que sea esta página la que se encargue del “marrón”, habiendo diversos formatos de “jodienda” en función de la afinidad con el “delincuente”.

Ejemplo de mensaje de reclamación: “devuelvemelo.com ha detectado que todavía tienes el objeto ‘…’, propiedad de …, y que te prestó el …. Como vemos que eres un incrédulo y hasta un poco chulo al haber obviado todas nuestras misivas, tomaremos medidas drásticas como, por ejemplo, publicar tu nombre en la lista de morosos para que todo el mundo sepa el tipo de persona que eres. Por cierto, hay 3 x 2 de Viagra en el Carrefour… no, por nada.”

Tampoco es que tengas el éxito asegurado, de hecho según las estadística de la propia página sigue habiendo más objetos prestados que devueltos, pero ¡qué coño! el caso es que también tú puedes dar por culo… sin necesidad de tener que irte a una campiña inglesa en medio de la nada (http://www.elpais.com/articulo/gente/orgia/350/personas/elpepugen/20090715elpepuage_4/Tes). Suponiendo que te dejen registraste…

Enlaces para el resultado de las Oposiciones al Cuerpo de Maestros en Andalucía 2009

14 julio, 2009

Como mi hermana está en el ajo, he aquí los enlaces de la Junta de baremación y resultados de las recientes Oposiciones al Cuerpo de Maestros de la Junta de Andalucía:

– Para consultar el listado de calificaciones (por especialidad y colegios): http://www.juntadeandalucia.es/educacion/nav/contenido.jsp?pag=/Contenidos/RRHH/OPOSICIONES/Oposiciones2009/Calificacion&perfil=433&vismenu=0,0,1,1,1,1,0,0,0

Suerte a todos (un poco menos que para mi hermana) y enhorabuena a los premiados.

El verano que no cesa

9 julio, 2009

¡Verano! ¡Qué hermosa estación! Días más largos. Más horas de sol de verdad. Más calor. Las mujeres visten con menos ropa, alegrando la vista de los varones. Los hombres también llevamos menos ropa, para desgracia de las féminas. La horteridad alcanza cada año nuevas cuotas en todos los aspectos imaginables: moda, música, tatuajes… Las televisiones inician una competición, en la que ponen toda la carne en el asador (toma ya, frase hecha made in Periodismo), por ver quién pone una programación más deleznable, “alcanzando” las cotas más ínfimas de calidad imaginables. Las series, de vacaciones, como los críos: nada de Lost,  nada de Dexter, el dr. House fuera de escena, sin noticias de Sheldon, Hank Moody desaparecido… Deportes, pues tampoco: ni fútbol ni ACB ni NBA; sólo un Tour cada vez más descafeinado (le pondría la guinda que lo presentara Jesús Vázquez), y unos torneos de verano que están a la altura de la parrilla televisiva. El cine tampoco está como para tirar cohetes… Y de salir con los colegas, cómo no te  lleves un tupperware y las bebidas compradas en el Lidl, mejor ni hablar.

Parece que el verano es cosa de críos y profesores… ¡Ah! ¡Y se me olvidaba! También de los seguidores del Real Madrid, que atestan el Bernabeu cada semana para la presentación de un nuevo jugador (hoy tocaba Benzema, que es como Güiza pero en francés), aunque yo sigo pensando que el verdadero motivo es que la refrigeración del estadio funciona de puta madre… No todo iba ser  malo en verano (aunque para ello tengamos que obviar las declaraciones de Aznar amenazándonos con el hecho de que todos los días piensa en “volver”, como  Almodóvar pero con el pelo más rebelde).

Problemas con la tarjeta II

9 julio, 2009

La chica me estaba mirando alucinada. Y yo, en el colmo de mi estupidez, estuve a punto de preguntarle: “¿Y no lo sabes tú?”. Pues allí me encontraba, en una de las cajas del Fnac, con cara de lelo, cuando la muchacha que me estaba atendiendo me señala que introduzca el PIN de mi tarjeta (de débito) para poder realizar el pago de la compra.

“¡Cojones! Si es facilísimo. Es casi tan estúpido como el 1234 o el 9999”. Pero nada, me aturrullo, me quedo en plan imbécil y tras, por fortuna, descartar plantearle la cuestión a la cajera, se me viene a la cabeza una felicísima idea (brillante, genial, por supuesto): “¿No hay otra solución?” (yujuuuuuuú, escuela de cracks). “Sí, puede pagar en efectivo”. Esa opción no sería mala, sino llega a ser porque rara es la vez que tengo un puto duro encima, así que como alternativa, alegre y satisfactoria, concluyo que lo mejor va a ser pagar con una tarjeta de crédito, para que firme y punto: ni PIN, ni tontunas, ni “ná de ná”…

Desde entonces, cinco días tratando no sólo de acordarme de los cuatro dichosos números, sino tratando de descubrir qué cojones hice con la carta en la que me indicaban la numeración (ya me puedo imaginar que estará con Bin Laden o por ahí).

Y esta noche he estado a punto de mezclar el ácido clorhídrico con sulfato de sodio, vamos que la iba a liar parda (http://www.youtube.com/watch?v=ICQrvG6jfOA). Atención a la jugada, me meto en la página de los Lakers,  pues han fichado a Artest (sí, el tío que él sólo se iba a pelear con todo el estadio de Detroit). Y con el tema de Cristiano Ronaldo, me da por preguntarme: “Oye, tú, ¿cuánto costará la camiseta del pavo este (sin sangrar)?” Y me encuentro que 90 dólares. Y ya me da por cuestionarme: “¿Y Gasol?”. Lo mismo. Y entonces que se enciende la “lucecita” y caigo en la cuenta de que, vaya mierda de fan/adepto que soy: ¡nunca he entrado en la página de los Bulls! Sí, el tío gilipollas que estaba buscando como loco la camiseta de Michael Jordan en la Quinta Avenida, no se le ha pasado por la cabeza echar un vistazo a la web oficial de Chicago. Y en eso que entro, y que me encuentro un cuadro muy guapo, a mano, de una imagen que sí pude compra en Nueva York: “Air” Jordan volando, a punto de machacar el aro. De estas fotografías que te ponen los pelos como escarpia. Y en esto que me da por seguir buscando, y que no encuentro la camiseta de Jordan (sí la de Pippen, pero está también estaba en la NBA Store de la Quinta), y que, fíjate tú, hallo, descubro, nada más y nada menos, señoras y señores, niños y niñas… un balón Wilson… autografiado por Michael Jordan. ¡Aaaaaaaaaah! ¡Qué pesadilla! ¡Casi 1.500 dólares que no tengo y que me ha rondado por la cabeza gastarme (eso sí, el número del PIN sigue sin dar señales de vida)! ¡Qué la lío parda! Por suerte, no tengo tarjeta de crédito que aguante ese límite… ¿Y si puedo pagar con PayPal? ¡Fuera, fuera!

Msantaella, déjate de gilipolleces y concéntrate en los números en los que te tienes que concentrar: 4, 8, 15, 16, 23, 42… ¡Uuuf! Ahora todo vuelve a estar en su sitio: orden dentro del caos.

La meritocracia, el legado envenenado de la Antigua Grecia

7 julio, 2009

Me cago en Sócrates. Me meo en Platón. Le suelto una boñiga a  Aristóteles… y a los que estuvieron antes, también a todos, desde Parménides hasta Heráclito. Gracias a ellos, o desgracias a ellos, nos han estado intentando imbuir desde hace centenares de años de la idea de que ¡viva la meritocracia!, ¡arriba la democracia!, ¡olé la madre que nos parió!

Eso sí, mucho rollo patatero, pero con sus esclavos, sus “bárbaros” y sus mujeres, cosas que no entraban en discusión, porque eso tenía que hacer así. Y actualmente, desde que eres crío, te inculcan la idea de que tus méritos, tu capacidad, tu actitud, tu preparación y/o tu inteligencia forman un compendio que establecerá y determinará tu éxito en la escala social-laboral. ¡Y un cojón de pato! ¡Eso no ocurría ni en el “mundo de las ideas” de Platón! ¡Un mojón! ¡Una mierda!

Pero, claro,  el concepto de “meritocracia” es como el de la  “vida en el Cielo” del cristianismo (no el de Ronaldo): sirve para mantener vivo el sistema y que la cosa vaya tirando… ¿Y si te dijeran desde crío la verdad: “oye, escucha, por mucho que te esfuerces y te prepares, ves a aquel tío que no sabe hacer la “o” con un canuto, pues ése, como su padre es tal, siempre va a estar por encima tuya y si, por casualidades de la vida, tuvieras el “infortunio” de llegar “más alto” que él, ándate con ojo”?

Probablemente si nos hubieran adoctrinado de esta manera, todos seríamos una panda de cabronazos, pero al menos, el punto de partida sería similar y todos estaríamos expuestos a las puñaladas en igualdad de condiciones, dando y soltando navajazos, como un buen pascual duarte… Que la espada de Damocles se cierna sobre nosotros.

Luna lunera

5 julio, 2009

El otro día circunstancias que escapaban a mi control me obligaron a salir de noche, de marcha me refiero. Diréis: “¡vaya gilipollez, como cualquiera en fin de semana!”. En mi caso concreto, que nunca me ha gustado excesivamente este tipo de festejos, pues si es algo excepcional y por ello, lo comento como el hombre que ha vivido toda su vida en Oliva de la Frontera y, de repente, se encuentra en París: se encuentra fuera de lugar, en un sitio cuyo idioma no domina y viendo a peña comportarse de una manera “ilógica” (después, descubres que no es así, sino que, simplemente, tú no controlas los parámetros que rigen la situación).

Así, por ejemplo, una de las premisas es que si sales de marcha (al menos en la costa mediterránea), estás obligado/a a aguantar como mínimo hasta las cuatro de la mañana. Eso es como el bautismo para los cristianos, condición sine qua non. Sólo una excusa de fuerza mayor te podría librar de irte antes de esa hora, por supuesto, previo aviso certificado y homologado por todos los componentes de la parranda. O sea, como mínimo, tienes que apuntar que a la mañana siguiente tienes que madrugar a las siete de la mañana para coger un avión y visitar a tu madre, a la cual llevas sin ver seis años. Con eso, pues ya podrías colar.

A partir de las cuatro, ya puedes intentar irte. Aunque no falla: siempre vas a tener a amigos/as que te den el coñazo para que no te vayas por lo menos hasta que le hayáis pasado la fregona al bareto y el dueño os haya dado las llaves para cerrar. Que digo yo: ¿de verdad es necesario regresar a tu casa cuando el sol ya te molesta la vista? Aun así, si te empeñas, lograrás irte, quedando como un bastardo/a traidor/a, fracaso a la causa. Eso sí, la huida te costará al menos tres cuartos de hora. La opción de “despedirse a la francesa” es aquí casi la mejor opción. Esperas a que las “almas de la fiesta” se despiste y “adiós, muy buena, si te he visto no me acuerdo”.

Alcohol y otro tipo de sustancias psicotrópicas merecen todo tipo de comentarios. Si no bebes y sí sólo te endrogas bajo prescripción médica, entonces no te queda otra que sentirte como una especie de personaje de una novela de Kafka: “¿dónde estoy?, ¿qué hago yo aquí?, ¿de dónde me han salido estas patas?”. Bailes frenéticos, morreos inexplicables, trabalenguas, amistades inverosímiles y demás rarezas se suceden por obra y gracia de Legendario, Smirnoff y el sr. Ballantines, entre muchos otros.

La música es otro de los puntos a destacar. ¿Por qué hay un porcentaje tan alto de  mujeres a las que le gusta bailar? ¡¡Casi todo tipo de música!! Da igual que sea Loquillo que la Carrá,  que el Chiki-Chiki o que una sesión “infumable” dance. Si estás en un bar con música decente, la noche se te puede hacer amena, pero si te “encierran” en un cuchitril house-techno-calorreo, vas servido. Más te vale tener buena compañía, para que la noche no te sea muy larga… Por lo menos para aguantar hasta las cuatro (yo creo que alguna noche he salido y desde el primer minuto iba contando lo que restaban para la “hora clave”: “¡MIERDA, SÓLO SON LAS UNA MENOS CUARTO!”).

En esta última salida se dio una circunstancia muy particular. No sé si será la moda ahora. Lo tendré que preguntar entre mis colegas más aficionados al jolgorio nocturno. Hubo un momento en el que mientras sonaba el Song 2 de Blur, en la televisión y en la imagen proyectada sobre una de las paredes nos ponían un fragmento de una película pornográfica. ¡Coñooooo, y nunca mejor dicho, que tengo el potorro de Celia Blanco en toda la cara! Supongo que como quieren acabar con el “botellón”, es una de las nuevas técnicas de marketing de los pubs para captar clientes/adeptos.

Y finalmente está el tema de la policía local. ¿Cómo les va a la marcha? Resulta que sólo hay dos formas de encontrártelos: o poniéndote una multa por estacionar mal o saliendo de juerga. Claro, con la asociación que tienes preconcebida sólo puedes pensar: “¡Se acabó la fiesta! ¡Algo malo se andará!”. Pero no es así. Se limitan a dar vueltas, para hacer unas horas extras con las que aumentar sus ya de por sí abultadas nóminas (no todos los jóvenes en España son mileuristas: los hay que son policías locales).

“¡Fracaso! ¡Fracaso!”. Escuchaba a mis espaldas mientras ponía pies en polvorosa. Un rato, sí; pero sigo prefiriendo el día, cuando la luz del sol aumenta la transparencia del comportamiento humano, tanto para bien como para mal. Por la noche, no comprendo muy bien qué se busca o de qué se huye… La oscuridad me perturba.

Nos quedamos sin Jacko

26 junio, 2009

Lo siento, Piti. Al final no va a poder ser. Uno de tus sueños no se podrán hacer realidad. Varios meses especulando sobre qué fecha pillar para ir a ver a Michael Jackson a Londres, buscando el mejor precio en la reventa para intentar encontrar unas buenas localidades, y resulta que Jacko se nos ha ido. Sabíamos que no estaba bien, pero a todos nos ha sorprendido que se haya marchado así, tan de repente.

Creo que es la muerte de la música más relevante desde que falleciera el otro “Rey”, el dios Elvis. No es que me olvide del homicidio de Lennon, pero es que John cuando fue asesinado ya no formaba parte de The Beatles, se dedicaba a la experimentación y pese a su fama, no era exactamente lo mismo que el ultra-amado/ultra-odiado “Rey del Pop”. 

En breve, he de suponer que aparecerán los primeros “yo he visto a Michael Jackson”, tan propios de las megaestrellas. ¿Lo verán en Las Vegas? ¿En Londres? ¿En Manhattan? ¿En Puerto del Rosario?

Y mientras tanto, el Thriller continuará aumentando su ventaja con respecto al segundo álbum más vendido. Youtube reventará a visitas con los vídeos de Jacko (http://www.youtube.com/watch?v=gCqQ2JcQWGs, ya sé que debería poner el Thriller, pero soy más del They don´t care about us). La MTV le dedicará el día. Se prepararán películas. Biografías autorizadas y no autorizadas. Programas sacando lo bueno y lo peor de lo peor del personaje. Y el Piti seguirá buscando “el hombre en el espejo”…

No es que haya sido una persona especialmente de mi devoción, pero no se le puede negar su valía y su influencia como fenómeno musical. Recuerdo perfectamente cuando era crío, y sólo había dos canales de televisión, cómo constantemente repetían (y sistemáticamente cortaban) su vídeo de Thriller. Después llegarían sus Smooth Criminal, Black or White et alius… Más tarde todavía, se sucederían los escándalos y las recopilaciones. Lo último: su planificada “resurrección en Londres”.

Ahora, el mito, la leyenda (no veo posible ninguna portada alternativa, por ejemplo, en el próximo número de la Rolling Stone)… El “Rey del Pop” ha muerto. ¡Viva el “Rey del Pop”!

La serpiente

25 junio, 2009

Llegamos en coche. Dando un rodeo extraño. Y llegamos a un sitio que, en teoría, no debía estar allí pero que a mí me suena muchísimo. Bajamos del automóvil y me encuentro allí con la rama varón de mi familia, eso sí, sólo mi padre y mis tíos más mayores.

El terreno tiene un color rojizo, hay hoyos diseminados por todo el lugar y ni un asomo de vida ni vegetal ni animal, salvo nosotros, claro está. Lo que están haciendo me sorprende. Están barriendo la arenilla que está suerta, como si estuvieran limpiando este inhóspito lugar no sé muy bien con qué motivo.

Hace calor, y veo que mi padre hace “trampas”. No va echando la arenilla en bolsas como el resto, sino que directamente va escondiéndola en las oquedades que se va encontrando a su paso.

Estoy pensando en tal “inmoralidad”, y como leyéndome el pensamiento, me pregunta que qué me parece esta actuación. Sorprendido por dentro, me muestro inalterable y le digo lo que prefiere oír, a fin de cuentas bien pensado también es lo más lógico: “¿Qué importa si no guardas la arena en bolsas? Aquí no hay nadie”.

Mis tíos, mi padre y yo continuamos avanzando. Yo les contemplo y miro como vamos atravesando por debajo de diversos puentes que se entrecruzan entre sí. Hace tiempo que no veo a mi novia. Estoy convencido de que venía conmigo, o a lo mejor también en esto me equivoco.

A medida que ando, me doy cuenta de que el terreno se está convirtiendo en arcilla, en una especie de barro en el que me voy hundiendo… Y me acabo de percatar de que voy descalzo.

Empiezo a moverme con más cuidado. Temo que me pueda cortar con algún fragmento de cristal, con algún trozo de caña suelta o con algún tipo de bicho. Se me viene a la mente una culebrilla y me da un escalofrío.

Mirada a la derecha y veo una especie de tubería muy ancha. Tengo a mi padre por delante y al resto de mi familia por detrás de mí. Al acercarme observo que el cilindro está como moteado de manchas marrones. Me parece ver deslizarse el “tubo” e intento alejarme.

Grito: “¡Cuidado, una serpiente!”. En ese instante, el animal se iergue, es enorme y abre su monstruosa boca, mayor que mi cabeza y con dos colmillos puntiagudos. Me ataca velozmente y me despierto sobresaltado.

Las 09:39. Falta un minuto para que suene el despertador. En el iPod suena el Hotel California: “such a lovely place”. Me encuentro completamente alterado y respiro hondo tratando, con dificultad, de recuperar el control. Me echo sobre la almohada y suena el despertador.

A la caza de la madurita

23 junio, 2009

Paseíto por aquí. Vueltecita por allá. Jajajaja. Jijijiji. Comidita incluida (en el buen sentido de la palabra, aunque el almuerzo pueda ser una bazofia). Comadreo madre. Alguna vieja cachonda, dispuesta a contar chistes verdes con los que alegrar el día a las demás mujeres presentes.

Y no me estoy refiriendo a una despedida de soltera, aunque tenga mucho de ello. Estoy hablando de las charlas-comidas-ventas a las que veo aficionarse a las mujeres de mi familia. El caso es que por un precio módico las “invitan” a un viajecito, lo que les permitirá liberarse de los lazos conyugales por unas horas. Se reúnen con su camarilla y pasan un buen rato. Lo único que tienes que aguantar es una charla de un comercial-caradura, que les martilleará el cerebelo intentando venderles un producto novedoso-mágico-tope-guay-imprescindibles-que-te-dará-la-felicidad-que-no-te-ha-dado-tu-marido-ex. Por ejemplo: putos cochones de mierda o juegos de ollas/sartenes de los ovarios.

Los megaproductos, además, son un auténtico chollo, es decir, más caros que El Corte Inglés y con la garantía de un bazar chino (eso sí, con un poquito de menos de calidad que los productos en cadena que puedes conseguir en cualquiera de los supermercados que vemos crecer como hongos por todas las barriadas por las que voy pasando).

Y en eso, que las pobres mujeres se encuentran indefensas ante tales charlatanes/as. Ellos/as lo saben. La mayoría de ellas serán señoras bastante maduras, criadas en un catolicismo rancio, machista, que les ha hecho estar siempre pendientes de lo que diga el-marido-como-dios-manda. Y en eso, que ahora, a la vejez viruelas, han encontrado una libertad que la educación de los hijos/as no les ha permitido y el la pareja marital, todavía menos. Y en eso que por fin son capaces de mandar a su esposo a freír esparragos, o no, e irse con amigas y/o familiares por ahí. A salir. A dar una vuelta. A hacer cosas que nunca han hecho. Y en eso que se encuentran frente a ases del engaño, que detectan a las más volubles del grupo, las más indecisas, las que no saben decir que no…

Y ahí están ellas, maltratadas por una sociedad-capitalista-católica-machista-patriarcal, creyéndose libres por unos instantes. Y volviendo a ser víctimas de la versión 2.0 del mismo sistema que las ha tenido puteadas durante toda su vida. Ahora, las formas cambian. Las maneras son más delicadas. Pero el fondo siempre es el mismo: apelar a su conciencia, buscar una forma de culpabilidad, hacer que se sientan dependientes… ¡Tu felicidad, tu seguridad, dependen de mí!

Al final, educación, costumbres y manías se convierten en el lastre que nos condicionarán durante toda nuestra puñetera vida… Fortaleza y debilidad. Por los siglos de los siglos.

Un día triste

20 junio, 2009

No le dieron nunca el Nobel de la Paz, aunque quizás figurar en una lista de galardonados junto a Menahem Beguin no fuera una de las ilusiones de su vida. Tampoco es que gozara del aprecio de la Iglesia Católica, lo que puede que en su momento le doliera, cuando lo expulsaron por salirse del redil, por mirar más allá de los preceptos, del dogma. Por supuesto que, durante muchos años, no fue del agrado de gran parte de la clase política, que lo veía como un peligro: un iluminado, que no respetaba “lo que estaba escrito”, en el país de los mil millones de habitantes, los mil millones de castas y los mil millones de dioses.

Vicente Ferrer ha muerto. Parecía imposible que él también pudiera sufrir ese destino, pensábamos que a él no le tocaría, que él seguiría construyendo pozos, escuelas, viviendas, hospitales… Esperábamos que él llegaría a otro millón más de “desheredados” a los que daría esperanza, que Vicente continuaría dando al mundo clases magistrales de Dignidad. Y todo ello sin hacer ruido, sin parafernalias, sin aspavientos ni farándulas. Posiblemente el español que en el siglo XX ha ayudado a más personas tanto directa como indirectamente, pues no sólo tenía sus fundaciones sino que decenas de organizaciones se sumaron a su causa siguiendo su modelo.

Me cuesta trabajo ni siquiera pensar en cómo lo hizo. Me es difícil imaginar cómo un hombre llega a un país tan complejo como la India y en apenas medio siglo revoluciona una pequeñísima parte del país, una porción paupérrima: la de los pobres de los pobres. Un Arjuna moderno, que sin poderes cósmicos ni armas celestiales, se puso a arrimar el hombro para luchar por mejorar las condiciones de vida de las personas de su alrededor.

Sólo me cabe pensar que él era el modelo.  Que el hombre blanco venido de un lejano país y que vivía “como nosotros y entre nosotros” era la auténtica fuerza motriz para romper un sistema oligárquico tan cerrado. Una referencia que mostraba un día sí y otro también que todos teníamos derecho a comer, a tener una vivienda, una educación, a recibir unos cuidados médicos… y sin importar dónde habías nacido ni quiénes eran tus padres.

Una mosca puñetera para el sector más conservador del país. Cuando trataron de frenarlo, el torbellino Ferrer era tan poderoso que la propia Indira Gandhi tuvo que intervenir para apaciguar la tensión generada por su orden de expulsión. Se marchó para volver tras un año. A su vuelta, manos a la obra nuevamente… Un hombre tozudo, entusiasta, apasionado. Vicente Ferrer cambió el destino de millones de personas sin pertenecer a la clase política.

Ahora ya no está. El hombre que creíamos que viviría para siempre se ha ido. Su mujer, Anne Perry, entre otros, tiene la gigantesca responsabilidad de continuar con un legado de enormes proporciones (puede que sea demasiado pronto para valorar todo lo que ha conseguido Vicente y sus fundaciones).

Es un día triste. Vicente Ferrer ha muerto.

Hospital Civil (y IV)

18 junio, 2009

(…) No es para menos, a base de hostias, ha aprendido que la vida es dura y que tiene que saber afrontarla, que él, por ser quién es, ya parte con desventaja y que si no se defiende, será una vergüenza. Las tortas que ha recibido de su padre no han reducido en nada la devoción que siente hacia él. Es un hombre recto y honrado, que cuando ha hecho algo brusco ha sido porque la situación así lo exigía. Es un modelo, una referencia. De mayor, tengo que ser como él o, como el abuelo, que en los momentos más difíciles es cuando hay que dar la talla y mi abuelo sí que le echó huevos a la cosa.

Tras haberle hecho esperar lo suficiente, el super-enfermero vuelve y, ya con formas más suaves, una vez exhibido en público su poderío, le indica a Johnny que eso ya no vale y que tiene que ir a hacerse una revisión para que le ajuste el medicamento, que es por su bien, que a él (super-enfermero) le da igual. Johnny asiente en silencio y sale con paso firme. Adiós, Johnny, ha sido un placer conocerte.

La siguiente persona que se pone en manos del super-enfermero es la muchacha que me precedía en la cola. Los modales del súper se han transformado. Ahora se muestra atento y con esa amabilidad que solemos exhibir los hombres con las mujeres a las que nos querríamos llevar a la cama. Mientras la joven (Isabel era su nombre) le cuenta que lleva seis años sin ponerse anillos porque le provocan reacción, el súper, que a fin de cuentas es muy humano, parece estar dejándose llevar por la lascivia. Tengo la impresión de que no se ha enterado de nada de lo que le ha comentado Isabel, pues el súper no parece que sea capaz de follar mentalmente a la vez que atiende a una persona.

Isabel, educadamente, da las gracias al enfermero y se sienta en la última fila para esperar la media hora de rigor como las niñas buenas. Ahora me toca a mí encararme con mi amigo. Me limito a responder a las pocas preguntas que me hace. En la única cuestión en la que he tenido que responder más de una frase, ha estado ignorándome desde momento en el que pronuncié la quinta palabra. Su naturaleza pragmática le impide al súper centrar la atención en cuestiones sin importancia y está claro que yo no soy de su interés: ni le ofrezco la posibilidad de mostrar su poder ante el público expectante ni soy de su tipo para tener relaciones sexuales mentales.

Mientras me pone la inyección, esta vez me toca en el brazo izquierdo (en cada dosis tienes que ir alternando el brazo), me fijo, por enésima vez, en los cuadros de una de las paredes. Son dos fotografías de la naturaleza. En uno, podemos observar una serranía completamente arbolada. En el otro, vemos un túnel en una montaña que está cubierta por un verdor natural. No se ve ninguna carretera, simplemente el hueco que atraviesa ese fragmento de la prominencia, como si hubiese sido hecho directamente por la erosión.

Al terminar, guardo la caja en la que llevo las dosis (como buen “yonqui”, tengo que aportar mis drogas), digo gracias de forma automática y firmo la “excepción de responsabilidades” para poder escaquearme sin tener que aguantar media hora frente a mi amigo. Al salir, me despido de Isabel que, atentamente y con una sonrisa, me dice “hasta luego”, aunque no la vuelva a ver nunca más.

Me marcho del Hospital pensando en el “enfrentamiento” del que he sido testigo. Justo en la puerta de la entrada, en el primer escalón hay un hombre que va con dos muletas. Es negro y está parado sujeto, con esfuerzo, a la barandilla. Todavía le faltan tres escalones más para alcanzar la puerta principal. No pide ayuda y parece que está descansando. Ambas cosas me sirven como excusa, tras vacilar una décima de segundo, para alejarme con la “conciencia tranquila”. Una madre y su hija también se han percatado de la situación, han hecho un amago, pero al final no han tenido la valentía suficiente para ofrecerle ayuda al señor. Me voy pensando que Johnny sí lo habría hecho. Son las 10:12.

Hospital Civil (III)

17 junio, 2009

(…) El Johnny se ha puesto en pie y, por fortuna para los espectadores, le va a atender el súper-enfermero. El Johnny, con sus modales de Johnny, le explica al súper la situación. El Johnny habla bajo y con desgana, como si la cosa no fuera con él. Afortunadamente, el súper-enfermero es un tío cruel y maleducado, y vocifera que o se lo aclara o que a él le da igual, que es por su bien, que eso no puede ser así, que tiene que estar equivocado. “A Johnny tú, Johnny yo y no me gana nadie.”

El Johnny se pone un poco nervioso: ahora es el centro de las miradas y no desde una posición de superioridad. Mantiene la vista baja, en una mano sostiene su chaqueta y en la otra el móvil, el cual no deja de mirar y de dar vueltas en su mano. El súper parece satisfecho de sí mismo tras la lección que le ha dado al Johnny. Por supuesto, que a él no le importa que se haya aprovechado de la autoridad que le da el traje azul sobre sus pacientes. Ufano le dice al Johnny que va a realizar una consulta y sale por una puerta que hay paralela al escritorio de su minúsculo reino.

Cuando el súper sale, hay algo que capta mi atención. El mismo Johnny que se había ganado la animadversión silenciosa de todo el mundo, permanece ahora rígido, con la mirada al frente, ajeno a todo. Y lo veo claro: cuando se ha quedado a solas, cuando no está mirando a nadie, los ojos del Johnny tienen otro aire. La mirada feroz desaparece. Ahora en sus ojos sólo se detecta, paradójicamente, una mezcla de tranquilidad y de inquietud.

Una de las personas se marcha del cuarto y yo tengo la oportunidad de sentarme en primera fila, justo delante del Johnny, lo que me permite observar más detenidamente su reacción.

Ahora atisbo sus pendientes, sus anillos gruesos y sus colgantes de oro. Destaca el grueso cordón que le cuelga del cuello y que termina en un enorme corazón de oro en el que se encuentra una fotografía no sé si de sus padres o de sus abuelos. Un auténtico pura sangre.

Johnny sigue con la mirada firme, esperando al super-enfermero, mientras continúa girando su móvil. Intermitentemente echa una ojeada a la pantalla del teléfono: no sé si busca la hora o si está esperando alguna llamada. De cerca, sin tener la presión constante de que nadie le chulea, Johnny cambia: es otro totalmente distinto. Se adivina un chaval de buen fondo, un pobre pascual duarte que sería capaz de rajarte si se creyera que te estás riendo de él…

(Continuación y final… 18/06/09)

Hospital Civil (II)

15 junio, 2009

(…) A las 8:32, aparece alguien del personal médico. Me llama la atención que sea un hombre. Normalmente son dos mujeres de mediana edad: una rubia y alta, y otra morena, de estatura media; ambas de cuarenta y tantos. En esta ocasión, que empieza a convertirse en especial, se trata de un macho, con entradas pronunciadas, gafas, bajito y cara de mala hostia.

El grupo se mueve y se arremolina en torno a la puerta de las dependencias en las que se ponen las vacunas. Nuestro enfermero ha decidido que, en vez de repartir un ticket por persona según el orden de llegada (puesto que ya tiene una cinta para la turnomatic), es mejor que se siga guardando “la vez”; así que cada cual apunta su nombre en una lista. Un murmullo recorre el grupo, que muestra su descontento. La verdad es que el mayor foco de protestas se produce lejos de la figura de autoridad, pues en las primeras filas, las que están cerca de nuestro enfermero, permanecen en una actitud de respetuoso silencio. Yo que me encuentro hacia el final del barullo tengo la oportunidad de escuchar la queja de una mujer, que dice que “otra vez” las cosas no fueron así, sino que…

En estos momentos, me doy cuenta de que, sigilosamente, mi otro amigo, que permanecía en un discreto segundo plano ha entrado ya en el cuarto para firmar. La mujer quejosa encuentra ahora un nuevo motivo de lamento. Una ola de murmullos vuelve a recorrer la masa, pero de nuevo se produce este fenómeno: las críticas arrecian entre las personas que están lejos de mi amigo, las que están cerca no dicen ni mú. No es para menos: salta a la vista que mi amigo es un Johnny de verdad…, de los que tienen denominación de origen.

Mi amigo es de estatura media. Tiene la piel oscura, puede que sea mestizo. Pelo corto engominado. Camiseta naranja butano, que lleva convenientemente arremangada. Pantalones de deporte, azul oscuro, en esa tonalidad que se confunde con el negro. Zapatillas de deportes, a juego con el pantalón, en las que sobresale un felino que intenta dar un salto. Hay otros elementos de su atuendo que no puedo apreciar pues todavía estoy demasiado lejos.

Cuando entro a la sala para echar el garabato, el Johnny ya está sentado en una esquina, solo, ausente. No me sorprendo lo más mínimo al darme cuenta de que él ya ha firmado cuando ni siquiera ha pedido la vez. En un sitio de éstos, si alguien se intenta colar, lo normal es que, primero, una persona mayor, casi siempre mujer, empiece a protestar en un volumen de voz que puede variar bastante. A continuación, por mi experiencia, las dos posibilidades son o bien se sumen más personas mayores a protestar y el listillo intente argumentar cualquier excusa, o que uno, o puede que dos, hombres adultos (de treinta y tantos) se dirijan al espabilado para recordarle, en un nivel de amabilidad variable, que hay personas que llevan más tiempo esperando y que haga usted el favor de respetarlas, con lo que el interpelado, por lo general, ocupa las posiciones finales de color grana. Claro, eso en situaciones normales, pero el Johnny no genera situaciones “normales”.

Un tío que cuando te mira te está perdonando a la vida pertenece a otra especie. Y en estos casos la gente evita cualquier tipo de problema. Las mujeres que suelen protestar se reprimen hasta provocarles una úlcera (o se quejan en voz bajita, que podrías pensar que se están santigüando) y los hombres simulamos indiferencia o ignorancia, para no vernos afectados en nuestra hombría (si fuera bajito, delgado y con cara de pardillo, se iba a enterar ése…).

Los primeros se han quedado dentro de la habitación. Ésta es pequeña y rectangular. Las paredes son de color verde claro, al fondo hay un escritorio de un color marrón oscuro, muy feo; me recuerda al color de la mayoría de los muebles de mi casa. En esa mesa están sentadas las dos personas que se encargan de poner las vacunas. Hoy está el super-enfermero y una chica bastante joven; creo que alguna vez la he visto antes por aquí. Al súper no lo había visto nunca. Cuando entras en la sala, tanto a la derecha como a la izquierda quedan tres banquetas con tres asientos cada una. Las típicas que te podrías encontrar en cualquier instalación deportiva, de plástico duro, inconfortables y con una disputa entre ellas por ver cuál es la que consigue acumular un mayor número de rayones. Al menos, las de esta dependencia no se pelean por ver quién tiene mayor número de firmas…

La cola va avanzando lentamente. Es lo habitual: teóricamente cuando te ponen esta inyección te recomiendan quedarte durante media hora en la sala por si te provocara alguna reacción. En la práctica, que lo cumplas depende más bien de las muchas o pocas ganas que tengas de ir a trabajar o de perder el tiempo en caso de que no tengas nada que hacer.

Son las 9:17 y consigo colocarme en el marco de la puerta, dejando el espacio suficiente para que pueda salir una persona. Podría sentarme, pero los únicos huecos que veo tienen el inconveniente de que son esquinas y para alcanzarlas tendría que ir pidiendo disculpas hasta poder acomodarme. Paso. Cuando vea un sitio claro, lo haré. Además, desde esta posición tengo la ventaja de poder contemplar todas las reacciones de la gente que hay en el cuarto y hoy, especialmente, hay una contienda de la que no deseo perder detalle.

(Continuará… 17/06/09)

Hospital Civil (I)

14 junio, 2009

Apago el motor y miro el reloj. Son las 8:12. Hoy voy a llegar más temprano que de costumbre. Salgo a la calle y un cosquilleo me recorre la columna vertebral. En Málaga no hace una temperatura extrema como la que pueda haber en Oslo o en Helsinki, pero la humedad será una compañera incómoda que no se separe de tí durante todo el mes de diciembre.

He aparcado donde de costumbre cuando me dirijo al Hospital Civil para ponerme la vacuna. Está calculado: son ocho minutos desde el lugar en el que dejo el coche hasta la primera planta del destartalado edificio en el que decenas de personas acuden lunes, miércoles y viernes a seguir un largo tratamiento (de tres a cinco años) que, en la mayoría de los casos, servirá para bien poco… O al menos eso voy pensando yo, mientras inicio un tramo en descenso que me conducirá directamente a las puertas del Materno.

Es en este momento, como siempre (soy un animal de costumbres), cuando acelero el paso para llegar cuanto antes al edificio que está enfrente del Materno, al otro lado de la calle. Al cruzar la carretera, las manos, que había sacado de los bolsillos al acelerar, vuelven a ser introducidas en la chaqueta.

Entro al edificio y subo los cuatro escalones que los separan de la acera. A mano izquierda hay un largo pasillo. El verde del suelo me parece deprimente, pero tengo que reconocer que tiene el tono adecuado para esconder toda la suciedad que puede acumular un lugar cerrado por el que transitan a diario cientos de personas.

Cuando llego a las escaleras, vuelvo a echar un vistazo al reloj. No he fallado: las 8:19. Al subir a la primera planta hay otro largo pasillo. Éste, a diferencia del primero, es estrecho. A mitad del camino hay una máquina turnomatic. Sí, la misma que se pone en las fruterías es la que sirve en el centro hospitalario para reservar el turno: porque aquí no hay hora que valga. El primero que llega, y coge su correspondiente ticket, es el primero que atienden: el que quiera reservar una hora que se vaya al centro que le correspondería en su barrio.

Yo prefiero venir, y esperar, en el Hospital Civil. No me gusta hacer colas al lado de mi casa. Supongo que una manía como otra cualquiera, aunque un psicólogo seguramente diría que es “sintomático”.

Acabo de entrar en el corredor y yo sí que he detectado hoy un síntoma: al lado de la máquina turnomatic se ha formado una cola con forma de “U”, eso sí, muy ordenada. Al acercarme para coger mi número me comunican, como Telefónica, que hoy no hay ticket que valga, que alguien no hizo su trabajo ayer y que “hay que pedir la vez”.

Bueno, al menos, la muchacha que me ha dado “la vez” es bonita. 1,65, pelo castaño liso y largo. Es una de esas personas joviales y extrovertidas, que siempre tiene una palabra amable para quien la quiera escuchar.

Cuando otra muchacha me está pidiendo turno, una voz ronca, a unos diez metros, pronuncia unas palabras ininteligibles, pero que han logrado captar la atención de todos, que giramos nuestras cabezas para presenciar su entrada triunfal. Es él. Parece que le estaba preguntando a un anciano si estaba libre una de las tres plazas del banco. El señor le responde afirmativamente y nuestro amigo se sienta, reservándose para su actuación estelar.

(Continuará… 15/06/09)

dESTROZANDO A tHE sIMPSONS

9 junio, 2009

mAL. mUY MAL. rEQUETEMAL. uN FAN DECLARADO DE tHE sIMPSONS Y COMETIENDO ESTE TIPO DE ABERRACIONES. sÍ, HE PECADO. hE COMETIDO, CÓMO SE DICE, SACRISTÍA, SOCRATISMO, SATRAPISMO. bUENO, NO SÉ, UN PALABRO QUE EMPIEZA POR “S” Y QUE ME ENSEÑARON EN LA ESCUELA, O PUEDE QUE EN LA GUARDERÍA (FUI A UNA DE MONJAS).

eL CASO ES QUE LITERALMENTE HE DESTROZADO A MI FAMILIA DE DIBUJOS ANIMADOS FAVORITA (QUE TE DEN, nARUTO). oYE, PASE CARGARTE A lISA, O A mARGE. pERO A bART, O A mAGGIE, ESO NO TIENE PERDÓN DE DIOS. pOR NO HABLAR DE ROMPER A hOMER j. sIMPSON, INSPECTOR DE SEGURIDAD EN UNA CENTRAL NUCLEAR, BOXEADOR, ASTRONAUTA, INVENTOR, LADRÓN, TENDERO, mESÍAS DE LOS CANTEROS, AYUDANTE DE DIRECCIÓN DE mEL gIBSON, ENEMIGO NÚMERO UNO DE gEORGE bUSH PADRE, BORRACHO A TIEMPO PARCIAL (POR DESGRACIA), ARTISTA DE PRESTIGIO, EL MEJOR  PADRE  DEL MUNDO (A SU MANERA),  EL CASI-PEOR PADRE DEL MUNDO (OBJETIVAMENTE), EL MEJOR MARIDO DEL  MUNDO (A SU MANERA), EL CASI-PEOR MARIDO DEL MUNDO (REMITO A LOS HECHOS), BARMAN, GUARDAESPALDAS, JEFE DE UNA PATRULLA URBANA, EL MEJOR TRABAJADOR EN LA EMPRESA DE UN MEGAVILLANO… pOCAS PERSONAS (REALES O FICTICIAS) PUEDEN PROVOCAR SENTIMIENTOS TAN ENFRENTADOS COMO hOMER jAY sIMPSON, EL AUTÉNTICO “LÍDER ESPIRITUAL” DE LA SERIE DE mATT gROENING (Y NO ME REFIERO A fUTURAMA; bENDER, TÚ TAMBIÉN MERECES TUS COMENTARIOS).

sUCESORES DE lOS pICAPIEDRA, SEGÚN DICEN, ABRIERON HACE YA 20 AÑOS EL CAMINO A OTRAS SERIES COMO sOUTH pARK O pADRE DE fAMILIA, QUE HAN  LOGRADO, IGUALMENTE, QUE NOS DESTERNILLEMOS DE RISA. eSO SÍ, NO TIENEN ESE AROMA QUE DESPRENDE LA PECULIAR FAMILIA DE sPRINGFIELD.

y PESE A TODO, HE COGIDO Y HE DESTROZADO, ANIQUILADO, ROTO, DESDIBUJADO, MALTRATADO, ARRASADO, DESHECHO, FRACTURADO, JODIDO, A TODOS Y CADA UNO DE LOS OCUPANTES DE LA CASA MÁS  FAMOSA DE eVERGREEN tERRACE EN MÚLTIPLES OCASIONES… dÁNDOLES VUELTAS UNA Y OTRA VEZ: RECALENTÁNDOLOS A FUEGO LENTO. y TODO POR NO LLEGAR A LA HORA DE COMER Y TENER QUE CENAR PASTA SIMPSONIANA, MADE IN cARREFOUR. ¡¡dESASTRE TOTAL!!¡¡vAYA MIERDA DE SEGUIDOR!!

sI NO HAS SALIDO EN UN EPISODIO DE tHE sIMPSONS, NO ERES FAMOSO DE VERDAD

sI NO HAS SALIDO EN UN EPISODIO DE tHE sIMPSONS, NO ERES FAMOSO DE VERDAD

¿Por qué…

9 junio, 2009

… en España piden conocimientos de inglés hablado y escrito en cualquier empresa “medio seria” para poder optar a un trabajo de remuneración baja-ridícula mientras que el presidente del Gobierno es siempre una persona con un “inglés” esperpéntico en el mejor de los casos?

Aburrimiento dominical

7 junio, 2009

¡Vaya domingo soporífero! Para empezar, unas elecciones europeas que no interesan ni al Tato, con unos debates que aburrirían a Sánchez Dragó y unos contendientes que tienen menos carisma que Orlando Bloom y Matt Damon ¡¡juntos!! Por no hablar de las alternativas, de risa: el Partido Popular Europeo… ¿de Silvio-asaltacunas-Berlusconi? o el PSOE, que no necesita este año ni comentarios…

Después, pues te puedes poner a verte una carrerita de Fórmula 1. ¡Otro auténtico coñazo! Muchísimo más aburrido que cuando aplastaba Schumacher. Que hagan la mitad de las carreras sin Buttton y así, a lo mejor, quizás, puede, tal vez, quién sabe, hay unas cuantos “grandes” premios medio soportables. O mejor, vamos a darle el título a Button y a Brawn G.P. y nos preparamos para el año que viene, que digo yo, a lo mejor tiene hasta algo de interés.

En tercer lugar, final de Roland Garros. ¿De verdad ese tío ha sido capaz de ganar a Nadal? En el tenis cada partido es un mundo, pero está claro que Soderling jugando como ha jugado hoy contra Federer en la vida habría podido ganar a Rafa. Creo que le he visto disputar dos pelotas complicadas. Apenas ha tenido un par de oportunidades de break y en todo momento no ha sido más que una marioneta en manos del helvético. Grande, de todos modos, Federer. Hay que reconocer que, pese al público, él sí se lo merecía. Eso sí, habría tenido que ser venciendo a Nadal, pero parece que eso no lo veremos en la tierra batida parisina. Por lo demás, la final de este año ha sido tediosa, casi peor que ver Ángeles y Demonios. No me he quedado dormido, porque estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por ver alzar el trofeo a Roger Federer. Su decimocuarto grande (tantos como Sampras, pero incluyendo Roland Garros; torneo que no ganó nunca el estadounidense, de hecho, ni siquiera pasó de semifinales).

Sólo me ha faltado a ir a misa… Pero, bueno, bastante tostón para un único día: mejor lo dejamos para el domingo que viene…, con suerte me encuentro a un gabacho silbando en la casa del Señor.

Tiananmen no existe

3 junio, 2009

4 de junio de 2009. Han pasado 20 años. No ha pasado el tiempo. Sigue ahí. Parado.  Enfrentándose a los tanques. Solo. Absolutamente solo. Una chaqueta en una mano. Una bolsa de la compra en la otra.  Con dos cojones. Y los tanques que se paran. Lo miran. Desde lejos, también es observado. Jeff Widdener. Stuart Franklin. Charlie Cole. Associated Press. Magnum Photos. Newsweek. “¿Qué hace ese loco?”. “¿No se ha enterado de la masacre de la plaza?”. “Lo van a matar”. Pero él sigue ahí.  El “hombre tanque”. The Tank Man. El “rebelde desconocido”. The Unknown Rebel. La policía lo detiene. Se lo llevan. ¿A dónde? ¿Quién era ese hombre? ¿Quién es ese hombre? ¿Qué ha sido de él? ¿Qué fue de él? Los espectadores, atónitos. El mundo, sin palabras. China tampoco habla. No ha pasado nada. Uno de los personajes del siglo XX, según la revista Time. ¿Acaso se llamaba Wang Weilin? ¿Fue ejecutado? ¿Vive en la clandestinidad? Y ahí sigue. Solo. Por toda la eternidad. Ajeno a Beijing 2008. Indiferente a las palmaditas en la espalda de la Economía a su país. Alejado de una Guerra Fría que se calienta. El individuo contra el sistema. La dignidad del ser humano contra la prepotencia del estado. Por siempre. David contra Goliat. Sin arrojar una sola piedra. Indefenso. ¿Un acto de rebeldía inútil? ¿Un ejemplo del coraje de una persona? ¿Una estupidez? ¿Una heroicidad? Un símbolo. Un manifiesto. Una esperanza… A veces, es verdad que una imagen vale más que mil palabras.

http://en.wikipedia.org/wiki/File:Tianasquare.jpg

La cola de los desequilibrados

2 junio, 2009

¿Qué es lo mejor que puede hacer un español un martes a las 22:30 horas (“oseasé” la diez y media de la noche)?

Opción 1. Estar en su casa viendo House (aunque sea repetido) mientras come. La idea es atractiva, pero mejorable.

Opción 2. Hacer algún tipo de deporte raro, rollo footing, squash, paddle, fútbol o alguno de esos deportes minoritarios que practican muchos de los gañanes de mis colegas. Está alternativa cobra fuerza, es bastante adictiva y te permite desfogarte (¿incluimos en este apartado deportivo hacer el amor y/o follar?). Sigue siendo algo que se puede superar.

Opción 3. Conectarse a Internet a hacer lo que sea: googlear, twittear, facebookear, myspacear, tuentiar, pornhubear… o, simplemente, marearte con las noticias deportivas contradictorias de Florentino Pérez y sus fichajes-no-fichajes. Puede que está sea la opción que cuente con más followers, dependiendo del momento…

Opción 4. Irte a una farmacia de guardia y hacer cola para comprar un producto que has tenido diez horas para poder adquirir sin tener que esperar. Pues sí, señoras y señores, aunque parezca mentira, ésta es la respuesta correcta. ¿Por qué? Pues porque lo valemos: así de claro y así de simple. Somos españoles: hemos votado a Aznar y a Zapatero ¡¡dos veces!! Está más claro que el agua que o nos va la marcha y/o estamos tarados…

Eso sí, esa cola es de las de verdad. Respeto absoluto. Silencio sepulcral, que le da a uno hasta vergüenza toser. Y no te digo nada si te llaman al móvil, te sientes peor que si te telefonearan en mitad de una misa o del cine: “estoy en la farmacia, ¿qué quieres?, después hablamos, que lo del incendio de la casa puede esperar”, y cuelgas indignadísimo/a, con la cabeza gacha para no soportar las miradas acusatorias que se ciernen sobre ti.

Nada que ver con la cola del Mercadona, jolgorio también patrio. En el Mercamona, la fila avanza a velocidad vertiginosa. El otro día no había terminado de poner la compra en la primera bolsa cuando la muchacha, cual muestra de eficiencia japonesa, ya me estaba diciendo “firme usted –sic– aquí”. En el ritual de la farmacia, eso sería impensable, poco menos que herético. Hay que cumplir con todos los pasos marcados por la “ceremonia”. “Hola, buenas noches”. “Buenas noches”. “¿Me da…?”. El farmacéutico (a estas horas, normalmente hombre) desaparece de tu visión (porque a las diez y media de la noche rige el  “procedimiento gasolinera”: a puerta cerrada y por megafonillo)… y ya volverá. Cuando reaparece, tras resurrección de Cristo a los tres días, te indica la cantidad, pagas religiosamente y muy educadamente saludas y te vas (a tomar por culo, como tiene que ser). Todo ello como si fueras un ferviente “semanasantero” en el día que sacan a tu Cristo o a tu Virgen.

Y en esto, que en medio de este proceso místíco, oyes gritar desde un coche: “¡dejad de comprar condones!, ¡a pelo!”… A tomar por saco tu fe…, otra vez.

La gran boda americana y la membrana de avance

31 mayo, 2009

Casi un año después de nuestro viaje a Nueva York, volvíamos a territorio “americano”… o casi. El caso es que teníamos que acudir a un evento a la villa de Rota, que para el que no conozca su ubicación, es una base militar que los Estados Unidos posee en la Península Ibérica rodeada de una pedanía en la que permiten vivir a españoles (¿o era al revés?).

El acontecimiento en cuestión es de esos que tanto (monta, monta tanto) molan a msantaella: ¡¡una bodaaaaaaa!! ¡¡Wooooooow!! ¡¡Wedding Party!! (¡ah!, no eso no). El matrimonio entre D.M. e I.M. era todo un hito, pues se trata del primer “cazado” de la pandilla originaria de Belén (o del Barrio La “Lú”, según se mire). Sí, mejor no pensarlo: a la boda les suele ocurrir como a los hijos, una vez que cae uno las fichas del dominó van esparciéndose por el tablero una tras otra.

A lo que íbamos, a nuestros colegas no se les ocurre otra cosa que poner el enlace a las doce de la mañana de un sábado, dejándote dos opciones, a cada cual peor: o te vas a las once de la noche del viernes (que es cuando puedes para Rota) y llegas allí sobre las tres, para dormir en un hostal que no sabes cómo te va a salir (the big idea) o te levantas a las siete de la mañana para tirar para “Rotatuille”. Ni que decir tiene que escogimos la segunda opción.

El viaje en coche tenía la novedad de estrenar la primera autovía ecológica de Europa (?), según nos comentó-mintió D.M. (no nos llevemos a engaño, todo el mundo en Málaga sabe que no te puedes fiar mucho de la palabra de un tío criado en el Barrio de La Luz). Carretera nueva, bastante bien asfaltada y sin curvas pronunciadas: ¡¡yujuuuuuuú!! Las posibilidades de infringir el límite de velocidad se multiplican y te pones más contento que Aznar cuando coge un coche… Hasta que apenas entrar en esa autovía, observas una extraña fila: una ambulancia y un par de motos que van justo en el límite de la velocidad. Las motos estaban como ese “perrete” escatológico que está deseando salir a la luz pero al que tú contienes con mucho esfuerzo dentro de los intestinos (viene a cuento de la membrana de avance). Creo que es la mejor manera de definir la impotencia de los conductores. Y es que delante tenían una furgoneta de la Benemérita. ¡Te cagas! ¿No iréis a Xerez de la Frontera? “Pozí, Amparo”. Así que allí íbamos en cola, como el pelotón del Tour de Francia en una de estas etapas de cascarillas, al ritmo que marcaba el Cuerpo,  que para eso eran los que mandaban.

Cuando el Cuerpo se quita de nuestro camino, la “Luis Moya” de acompañante tiene la maravillosa cabeza de errar en la lectura de las instrucciones, con lo que ¡dingdong!, ¡salida equivocada! Estaba de tan buen humor que hubiera llamado a los civiles para que fueran ellos los que acercaran a mi copilota a Rota y yo seguir el camino solo.

Total, llegada a la villa, búsqueda de aparcamiento y entrada en el castillo en el que tendrá lugar el enlace, por supuesto, civil (como dios manda). 11:45 horas  y… ¡¡ni dios!! ¿Pero dónde coño está todo el mundo? Que no esté  la novia, pase, ¿pero y el novio? ¡Aaaaah, que el bodorrio es a las 12:30 horas! Eso está muy bien… Y hasta las 12:20 no aparece casi nadie, y nosotros allí en la puerta del castillo con una modorra impresionante, casi peor que si estuvieras en el cine viendo Ángeles y Demonios. Por fin llegó, no Tom Hanks, sino el novio. No sé si habrá seguido la dieta del cucurucho, pero está casi irreconocible: ha perdido kilos de más, va con lentillas y con traje (¡uuuuuh!, ¡fuera, fuera, fuera!, ¡heavy de pacotilla!). Junto a él en el coche, R., creador del concepto “membrana de avance” y alma de la fiesta (las risas y la vergüenza ya las tienes aseguradas).

Poco a poco va llegando todo el mundo: J.D., P.C., P., “E.”, A.B. (pareja de R., buena y mártir, tú sí que tienes el cielo ganado)… La novia, I.M. y, por último, M.B. y E.A. ¿A qué parece una noticia de sucesos del diario El País? Pues todavía se parecería cuando el “curata laico”, que ejercía el “oficio” por primera vez empieza a soltarnos parrafada tras parrafada: “por el artículo 7 del código civil, modificado en el real decreto 29/08 y 07/09, amparándonos en la ley 35/79 y 43/89, con las inclusiones del código orgánico y la membrana de avance 7, 8 y 9… blablablabla”. Y todo esto con A.B. llorando como una magdalena. Y los allí presente, que se quedan con la cara “partía” ante el doble espectáculo: yo no sabía si partirme el ojete o echarme a llorar viendo que aquello se parecía más a uno de los exámenes de derecho -en bajas- de la carrera o a una ceremonia civil.

“Sí, acepto”. ¡Hombreeeeeee! Más te vale, D.M.: ¡¡nos hace desplazarnos 300 km. y se te pasa por la cabeza decir cualquier otra cosa y, básicamente, te caneamos!!, ¡¡por no comentar lo que te iba a hacer I.M.!!

No me preguntéis cómo sucedió, pero yo me vi allí atrapado, en el colmo de la absurdidad (toma palabro): intento salir de la iglesia, perdón, castillo, para poder hacer lo que todos estábamos deseando: descargar nuestra ira acumulada contra los que se casan tirándoles arroz (lo podríamos hacer con naranjas o melones y saldría a la luz la verdadera finalidad-espíritu de tal tradición, pero sale demasiado caro: ya hicimos las cuentas). Pues eso, yo con ganas de sumarme a la fiesta-amigos-buscan-venganza-de-buen-rollo, y me atrapa una pareja bastante mayor, que pronuncia en no-andaluz. En un principio, creo que son de la familia de la novia, puesto que no me suenan de nada, pero a medida que me acribillan a preguntas descubro que son dos personas del norte de España que están de vacaciones y que han entrado al evento por pura curiosidad. ¡¡Cágate, msantaella!! ¡La única oportunidad de arrojar arroz violentamente contra D.M. que vas a tener en tu vida desperdiciada por explicar usos y costumbres andaluzas a una pareja que no pertenecía ni a familiares ni a allegados!! ¡¡Membrana de avance dueleeeee!!

En fin, al convite logramos llegar, tras hacer repetidas “visitas turísticas” por toda la villa de Rota (estábamos más perdidos que Pepiño Blanco en la Universidad). Pero, por supuesto, lo hicimos a nuestro estilo, o sea, que llegamos al lugar de la comilona por nuestras santas pelotas. Yo, menos protocolario, en una camisa de mangas cortas; los giliflautas de mis amigos todos con traje de chaqueta, completamente escocidos (¿¿a dónde vais, pardillos??).

Canapés, y más canapés, y más canapés, y otro más…  Y bebida, y más, y más. Y por fin, meteos en la puñetera sala y dejar de dar el espectáculo. Y que no, que vivan los novios, que viva el heavy y la mari de chambao, que viva el barrio lalú y que viva la madre que nos parió a todos juntos… R. y “E.” a la cabeza, como tenía que ser, y el resto haciendo el corrillo. Menos mal que la pareja, ya marido y mujer, sabían que eso tenía que ser así, sí o sí, con lo que se ahorraron los disgustos.

Eso sí, no tanto los convidados. ¡¡Vamos a ver, D.M.,  I.M.!! ¿¿Cómo se os ocurre poner La Oreja de Van Gogh como música de fondo en un convite?? Eso está bien al final, cuando estás deseando echar a la gente, pero al principio de la comida, ¡¡¡¡noooooooooo!!!! ¡No os dais cuenta de que podéis provocar arcadas y vómitos entre la concurrencia!! Vamos, que yo no comía hasta que Amaia callaba. Claro que había tantos platos que casi que acababas pidiendo a gritos otra de La Oreja para tener un pretexto para dejar de comer… Aquello era una exageración, yo ya estaba esperando que nos dejaran encerrados y, de un momento a otro, se empezaran a suceder escenas dignas de Delicatessen.

Lo mejor estaba por llegar: el baile. No, para mí, momento de penurias (¡que ya tengo pareja sentimental!, ¿qué puta necesidad hay de bailar?). Ni para el DJ, que como era de esperar estuvo a la altura de lo que se espera en una boda (que te entren ganas de liarte a collejas con el colega). Los novios nos habían preparado una sorpresa. Estaban en medio del típico baile nupcial (ya sabéis, música tranquilita, una baladita) y, de repente, el disco se raya. Los novios se “enfadan” y los que estamos allí empezamos a mirarnos desconcertados… Hasta que se empiezan a suceder fragmentos de canciones megaconocidas que van desde Pimpinela a Grease pasando por Thriller. Marido y mujer comienzan a hacer una cómica actuación-playback. ¡Jajajaja!, ¡qué cabrones!, ¡cómo nos la han colado!

Eso y el vídeo que “grabó” el perro fueron momentos que casi nos hacen llorar de risa. Para el resto del viaje ya teníamos a R. y su “membrana de avance” para hacernos ameno el encuentro. Por cierto, ¿os he comentado lo que es la membrana de avance?

Bueno, ¡¡felicidad para el nuevo matrimonio!! No os preocupéis (o sí), pronto, para las nupcias de R.-membrana y A.B. nos volveremos a ver.

P.D. D.M., I.M. ¡Muy bien con el tema del regalo a los invitados! Que los alfileres ya no nos servían ni para hacer vudú. Por no hablar de los puros, que iba a tener que empezar a venderlos como instrumento para aplicarse el Hemoal.

España, ese país de sinvergüenzas y caraduras: añadamos a Alfonso Aguado

28 mayo, 2009

Nombre y apellidos del sinvergüenza: Alfonso Aguado. Profesión: sinvergüenza y caradura a más no poder (y supuesto artista, de los mierdecillas que hay en España, claro está, líder de un grupo de música). Víctima propiaciatoria: Izquierda Unida (¡atiendeee, gente de la cultura -con minúsculas negativas- en contra de un partido de izquierdas). Esbirros: SGAE y Gobierno español.

Resulta que el cántico que se oye en los estadios, el tan conocido “A por ellos”, es utilizado por IU en una campaña. Y ahora aparece un sinvergüenza tocacojones que le pide ¡¡15.000 euros!! al partido (y eso que no es un grupo político que me caiga ni bien) porque dice que el cántico popular es de su banda, puesto que la registró impunemente con la connivencia de la SGAE (Satrapía General de Auténticos Estafadores).

Espero que le den por el culo a Alfonso Aguado y a su abogado. Y que de paso le jodan también a la SGAE. ¿Cómo se puede tener la cara de reclamar los derechos de un cántico popular? ¿Cómo se puede permitir que haya una cuadrilla mafiosa que haga este tipo de cosas? Por supuesto, la SGAE tenía que estar detrás de todo esto. Los putos defensores de la ¿Propiedad Intelectual (¿en mayúsculas?)? resulta que sólo hacen sus gestiones cuando se trata de sacar panoja, no cuando lo que debe predominar es el sentido común.

Esta cacicada de la SGAE me trae a la memoria muchas cosas, pero ninguna que me haga tanta gracia como cuando se arrogaron con los derechos del Himno de Andalucía. ¡¡Ole tus cojones “Teddy” Bautista (no, no es andaluz, por suerte)!! Y ahí que se empecinaron, a vueltas con el himno que registró Blas Infante y al que le hicieron diversas versiones que también se registraron. Total, si al final en esto de la música -con minúsculas- lo importante es registrar, registrar, registrar, y así después, cobrar, cobrar, cobrar. Cualquier imbécil, por ejemplo digamos que se llama Alfonso Aguado, que le ponga dos notas a cualquier cántico popular ya es “músico”, y “artistazo” (claro está) y, por supuesto, puede ir poniendo la mano para estar toda la puta vida viviendo del cuento… basándose en la “Propiedad Intelectual” (de Mierda), en vez de hacer como el resto de la gente y trabajar toda su puta vida.

¿Por qué no me devuelven dinero cada vez que escucho una canción que ofende a mis oídos? No está en mi libre elección el poder dejar de oír si mi vecino decide que hoy le apetece escuchar un disco de Ana Torroja o de Los Inhumanos. Le tengo que pedir dinero a los cabronazos del canon porque están disminuyendo mi rendimiento laboral, yo que soy autónomo, y otengo que trabajar donde pille.

Por supuesto, todo esto, ante la mirada de un presidente (el forofo del Olímpico de Roma, el que estaba cerca del otro presidente de fábula, el que se quedó dormido) que es más listo de lo que casi todo el mundo se piensa: da dinero a todo el que le puede hacer la jodienda, como bancos, sindicatos (¿dónde mierda estáis ahora?, ¿haciendo balances e informes de pacotillas?), artistillas, etc. Casi todo el que puede poner un grito en el cielo, tiene su bolsillo bien puesto, mientras que para el resto, para la mayoría, para los Otros ni siquiera “Pan y Circo” (bueno, si eres fan del F.C. Barcelona, enhorabuena, al menos podrás disimular tu descontento durante un par de semanitas)… Hasta que un día nos revelemos, y nos echemos a la calle, y empecemos a tirar piedras, y a quemar contenedores, y a practicar la ultraviolencia, y a hablar en nadsat… Y ese día, nosotros seremos unos hijos de la gran puta, mientras que toda esa canallesca nos mirara con sorna y desvergüenza. Pero antes espero que haya gente como Manolo García que tenga un par de narices y le diga a la cara a sus gerifaltes: “vosotros, sois unos sinvergüenzas; vosotros, os tenéis que ir (a tomar por culo); vosotros, no me representáis…”

¿Qué se le va a hacer si España es así? Con sus Zapateros Aguados, Bautistas de la Esperanza, con sus “Chavos” del ocho, del nueve y del diez… ¡¡Cómo jode reconocerlo!! Eso sí, como decía mi buen amigo Onofre: “¡Vete a la mierda Zapatero (¿quién me iba a decir que había alguien capaz de empeorar la segunda legislatura de Aznar? ¡Mira que era difícil!)! ¡Y tú también, Alfonso Aguado, que hacer ruido lo saben hacer todos!”. Sí, ellos conforman la auténtica banda del capitán canalla. Y por supuesto, son made in Spain.

No Comments

28 mayo, 2009

Tres días sin escribir absolutamente nada. Ahora me sobran los motivos, como diría el famoso cantautor, podría hablar del libro de Punchis, del triplete del Barcelona, de las cagadas Cavaliers-Lakers, del retorno de Floren en plan Moisés, de una ciudad cuyas autovías están construidas por un ciego, de la vergonzosa política española, de la Iglesia y su campaña pon una X en tu declaración, de la última de la SGAE (siempre dispuestos a superarse), podría hablar de estrés… Sin embargo,  no comments, estoy como una aspirina en un vaso de agua, efervescente, dispersándome, a  la espera de ser de alguna utilidad en breve, o no.

Top Three: Héroes de la semana (by D. Bowiee)

22 mayo, 2009

We can beat them, forever and ever

Y en esta semana de mierda, mi colega D. Bowiee, me ha propuesto los siguientes Héroes (con mayúsculas), dignos de estar en un cualquier disco recopilatorio del gran David Bowie, conocido (aunque sea en sexto grado) por D. Bowiee.

Y vamos con lo que vamos…

Oh, We can be heroes just for one day

“And the number three goes to… JUAN ONIEVA (oooooooooeeeeeh!!).
Candidato a la presidencia del Real Madrid y ex vicepresidente del mismo club bajo el mandato de Lorenzo Sanz. En un acto de buena fe, ha propuesto que jugadores y proveedores den el 0,7 de su retribución para los socios más desfavorecidos. Amén de nombrar a Obama socio honorífico, of course. Yes, We can. A lo mejor si las palabras no vinieran de quien vienen y si no supiéramos que sería un milagro que ganara, igual hasta podría haber optado a un escalafón más alto. Aun así, ole tus cojones marineros.”

http://www.elpais.com/articulo/deportes/Onieva/propone/jugadores/den/sueldo/socios/elpepudep/20090521elpepudep_4/Tes

And the guns, shot above our heads

“And the number two goes to… PABLO SOTO (tú sí que eres un crack, y no Messi).
Treintañero, Pablo se ha ganado la admiración de muchos por haber creado varios programas de P2P (Blubster, Piolet y Manolito), lucrarse con dichos inventos… y haberse ganado la enemistad de la patronal de la música. Total, que los gañanes de las discográficas le piden ¡¡13 millones de euros en daños y perjuicios!! Y, bueno, porque son buena gente, como “Teddy” Bautista (sí, el tío que gana cuatro mil euros al año en derechos y lleva más de veinte sin tocar una pandereta), que a ellos les salía mucho más en sus cuentas. Vamos a ver señores de Promusicae, a ver si nos enteramos de una puta vez: lo que se baja de Internet no suele ser una pérdida en ventas, sino una audiencia con la que no contaban y un posible espectador inesperado de un concierto. ¿O nos van a devolver el dinero si compramos un disco y descubrimos que el álbum es una auténtica basura (lo cual tampoco sería muy difícil)? (Del cine español, prefiero ni hablar, con sus subvenciones parasitarias y la ministra de cultura sindescargas-sinvergüenza que nos han impuesto).”

http://www.lavanguardia.es/internet-y-tecnologia/noticias/20090519/53705892578/las-discograficas-sientan-en-el-banquillo-al-creador-de-varios-programas-p2p-sony-universal-madrid-w.html

And the shame, was on the other side

“And the number one goes to… LEO GAO y CARA YOUNG (¡que saluden, que saluden!).
Así a palo, a lo mejor no os suenan, pero si añado algo de un préstamo en Nueva Zelanda, seguro que ya caéis. Pues sí, esta es la pareja que pidió un prestamo de 4.400 euros y recibió, por error, ¡¡más de cuatro millones!! Total, el banco ya completamente apurado, el que concedió el préstamo con el ojete que no le cabía un alfiler y los “afortunados”… desaparecidos, lost… y ahora, además, en busca y captura. ¡Joder! La cosa está muy malita y si de repente te encuentras en tu cuenta con cuatro millones de euros, es para pensárselo: me refiero a lo de en qué país te puedes dar a la fuga. Leo y Cara, Cara y Leo. Tenéis mi bendición. También creo que es productivo meterle el dedo en el culo de vez en cuando a la banca, que normalmente suele ser al revés.”

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/21/internacional/1242922057.html

But we could be safer just for one day

Y hasta aquí la clasificación de D. Bowiee. Mis agradecimientos a tan carismático personaje.

Él también es un auténtico Heroe.

Días de cine

21 mayo, 2009

El Unicaja gana un final apretado, Juan Onieva (!!gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán¡¡) se presenta a la presidencia del Real Madrid, LeBron mete 49 puntos con 20/30 en tiros de campo y su equipo pierde (jodeos, analistas espabilados)… Y eso que no puedo contar lo que más me ha llamado la atención de las últimas 48 horas.

En fin, siempre es bueno salir de la monotonía y cambiar el chip

El ojete rojete

8 mayo, 2009

Dicen que en el pecado está la penitencia, aunque yo creo que más bien en el castigo es donde está la redención. Así que por mi mala acción de ayer, tan natural por otra parte, hoy me ha tocado a mí ser el pardillo.

Contextualicemos (¡oleeeeeé tus cojones msantaella, ahí demostrando que has estudiado Periodismo!): necesidad de una compra de urgencia. Primera opción, por cercanía y comodidad, el Pryca Los Patios. Para aquellos que no sean de Málaga este lugar es junto a la Catedral (la Manquita), la Alcazaba, el Teatro Romano y el Castillo de Gibralfaro uno de los cinco monumentos esenciales que todo turista ha de visitar. Ahora ya no es Pryca, ahora se llama “Carrefú”, que mira que había nombres, pues los franchutes estos tenían que elegir el que mayor cacofonía podía tener en el idioma español dialecto andaluz.

Bueno, a lo que iba, adquiero el artículo, uno solo, y lógicamente me dirijo a la “caja rápida”. Como son las seis y media, pues no hay mucha gente y, por tanto, menos “cajas rápidas” abiertas. Casi al final de la fila, encuentro la única, the first one and the last one (oído croqueta y quinto de la EOI, ¡yes, we can!). Parece que sólo hay una persona a la que están atendiendo y un par de personajes esperando.

Llegada a la “caja rápida”, sí esa misma que pone “máximo 10 artículos”, y que está diferenciada del resto de las cajas por otro color. Y me los encuentro, la madre que los parió a los dos maromos. Una pareja, gayer para más referencias (a mí no me engañáis con vuestro pendiente en la oreja izquierda, vosotros os petáis mutuamente para vuestra satisfacción), con la compra de los próximos 15 ó 20 días sobre la barra registradora.

Ambos dos van con camisetas de tirante (¿nadie se ha dado cuenta de que ese tipo de camisetas sólo le pegan a los negros de complexión atlética?, ¡al resto nos la deberían prohibir!); bermudas horteras a más no poder, rollo hawaiano, y unas chanclas. Ambos dos bastante morenos, el más alto tiene un color negro moruno; el más bajito está más estilo rojo guiri. Podríais pensar que ambos dos eran unos pobrecitos, pero a mí estos no me la dan: para hacer  este tipo de acciones hoy que tener la mucha cara de los pobres o la caradura de los que le sobran el dinero… Y yo, que ya detecte que les gustaban más las ensaladas que la carne también podía asegurar que esta peña era de panoja fina.

La chica de la caja les mira y les pregunta: “¿todo esto?” ¡Mujer! ¿No te habías dado cuenta antes, cuando empezaron a poner pepinos y pepinillos sobre la barra? Total, que la chica les explica que les tiene que hacer varias facturas, así que de diez en diez artículos, por el culo te la hinco, que es lo que nos pasó a los que estábamos esperando detrás, observamos el espectáculo desde la cuneta.

El bajito apenas hablaba y el alto parecía que no dominaba bien el idioma. Pero estoy convencido de que se estaban quedando con nosotros. Estos dos truchillas eran unos cachondos mentales, seguro que era una apuesta o algo así. Eso sí, con comida sana: pollo, ensaladitas, pepinillos y alimentos sanos (nada de cosas grasas, es decir, de comida de verdad)… Y cerveza, claro está. Y mientras tanto, yo con la cara de Chuck Norris (no me salía la cara de dignidad del de “Susanita tiene un ratón”, creo que iba más con el rostro de Chita “encabronao”). Y mi colega la cajera, que a cada factura que les hacía les volvía a preguntar si tenían la tarjeta del club: ¿pero, coño, si te lo han dicho la primera vez, “pa” qué narices le repite la cuestión por quinta vez?

En fin, tampoco me voy a molestar con los sarasas porque me estén dando un poco por culo. A fin de cuentas, como buen autónomo, soy un buen receptor de sexo anal pasivo (¡Hacienda, ponme el ojete rojete!). Casi doscientos euros después en “chorracas”, llega mi turno. A estas alturas el mosqueo ha estado de convertirse en risa tonta, así que la muchacha, por compensar mi paciencia supongo, me da unos 3×2 para unas atracciones turísticas. 8,90 euros, casi sobresaliente, para tan larga espera.

Cojo el coche volando y por el camino ¿a qué no adivináis a quiénes me encuentro? “Pozí”. A los cacho maricones. Diréis que soy un homófobo, pero no, en todo caso soy un envidioso de mierda. ¡Vaya carrazo que llevaban los cabrones! Ya sabía yo que eran de los manejaban panoja buena. Eso sí, no conseguí determinar si azul oscuro del vehículo pertenecía a un Audi o a un BMW…

En fin, que hoy me tocaba a mí. Está claro que es mejor ser maricón de verdad a un pseudo marica al que le dan por culo sin disfrutarlo.

Aquellos maravillosos años

6 mayo, 2009

Vamos en el coche camino de casa de AK. Partido Chelsea-F.C. Barcelona (¿cómo coño podía yo saber en ese mismo momento que el Barça iba a empatar a uno en el descuento?, ¡qué predecible es a veces el balompie! -por cierto, de Albacete tenía que ser, como Joaquín Reyes: encuentro Chanante-).

El caso es que a mi lado tengo a MT, que además de un tío con un gran talento para el diseño gráfico (en realidad, es más un artista, me refiero a los de verdad, no a un cantante con ínfulas de “artista”, rebotado; si hubiera nacido en el siglo XV está claro que se habría dedicado a la pintura). El caso es que íbamos hablando de uno de los temas predilectos de los del mundo masculino, “useasé”, de los mamellas en Internet, que como diría Hulk Hogan referente a California: “es el disparate de los melones” (http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-hulk-hogan.html).

Total, que aunque a mí no me hace ni puta gracia, MT iba con la ventanilla bajada porque estaba fumando. Diréis que  la culpa es mía por permitirlo, con toda la razón del mundo; pero si veis lo malcriada que tenemos a la perra, es lógico que a los colegas los tengamos peor todavía. (¡Madre mía, he salido a mi padre! ¡Vaya manera de dispersarme!).

Bueno, lo que estaba contando, ¡coño! Semáforo en rojo. Nos paramos e, inmediatamente, se para a nuestro lado un nota. Coche azul eléctrico. Ventanillas también bajadas. Rostro agitanado. Mirada al frente, muy digna, prácticamente imperturbable. Eso sí, el carro es uno de esos vehículos de dos puertas similares a una moto con carrocería, de los que se pueden conducir con el permiso de una motillo… Y esa música de fondo, impresionante, brutal, además por su estribillo: “Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitiiiiiiiiiiín, que come chocolate y turrón, y boliiiitas de anís…” En una voz femenina y melosa, melosa (que haría que Amaia Montero o Ana Torroja parecieran cantantes heavies).

¡La madre que parió a MT! ¿Y a mí? ¿Podría tener peor compañero para semejante situación? Intento mantener la calma y echar la mirada al frente, como mi vecino de coche. Trato de pensar en otra cosa y lo único que se me viene a la mente es a mi copiloto. No me queda más remedio que subir la ventanilla, porque me ha entrado la risa floja y no estaba bonito, ¡coñe! Pero es que el cabrón de mi copiloto no puede tampoco parar de partirse el ojete, mientras que yo me cubro la cara por intentar no ser excesivamente descortés. ¡Segundos interminables hasta que, por fin, se pone la luz en verde y puedo acelerar, y reírme a gusto sin sentirme culpable!

Alejándonos del vecino, ya empieza a soltar MT parida tras parida comentando la jugada, y sacándole toda la punta que se le podía sacar a semejante suceso: “me ha alegrado el día”, me suelta (todo un campeón).

¿Por qué coño llevaba la ventanilla bajada? ¿Por qué ese contraste entre el rostro serio y digno del conductor, y la música que escuchaba? ¿Por qué iba con semejante copiloto? ¿Por qué no era la versión de Emilio Aragón, “el Magnate”, o de Miliki, que a lo mejor me hubiera puesto hasta melancólico? Y sobre todo, ¿por qué cojones estábamos hablando de “culámenes” en ese momento cuando sabemos de sobra que eso, al final, si no es la ocasión, siempre nos puede colocar en una situación comprometida-absurda-estúpida-graciosa-singracia?

En fin, no he podido dejar de acordarme del rumor que decía que el chaval de las gafas de Aquellos maravillosos años se había convertido en Marilyn Manson… De estupidez en estupidez.

Somos GAñanes Españoles (o, si lo preferís, Sinvergüenzas Gañanes Anti-Españoles)

6 mayo, 2009

Prefiero tomármelo a guasa, porque si te lo tomas en serio mañana tienes que ir y prenderle fuego a una serie de edificios, y eso tampoco es muy cívico. Pero, bueno, siempre podrás alegar enajenación mental transitoria y si te toca un juez razonable, que digo yo que también los habrá, te da la razón fijo. Estoy hablando, claro está, de la última de la sociedad insociable e insolidaria favorita de todos los españoles: la esgae (Somos GAñanes Españoles).

Lo de esta peña es de otro nivel, es a la sinvergoncería lo que el F.C. Barcelona actual a la estética del fútbol. Contextualización: niño pequeño, de Almería, con rara enfermedad degenerativa (síndrome de Alexander). Solución: regulera y, por supuesto, cara. A probar a Estados Unidos. Acciones: los padres empiezan a remover cielo y tierra con tal de buscar el dinero con el que poder pagar unos fármacos cuyo éxito no está garantizado. Logro: se consigue realizar una actuación benéfica en Roquetas de Mar, con un aforo repleto y la intervención estelar de David Bisbal, previa renuncia a su caché por el concierto. Respuesta de los Sinvergüenzas Gañanes Anti-Españoles: “¡oye, tú, es que no puedo hacer ‘ná’! ¡Dame el diez por ciento en concepto de ‘derechos de autor’!¡Give me, give me, give me, money (¿me reclamarán derechos de autor ABBA por utilizar la frase?)!”

¡Oleeeeeeeé tus cojones, tus huevos toreros, tu mandanga marinera! ¡Bautista for President! ¡Queremos un hijo tuyo! ¡Queremos un hijo tuyo! ¡Queremos un hijo tuyo! ¡Que salude! ¡Que salude! ¡Ooooooooooooooooooooeeeeeh! Pero mejor lean la noticia en El Mundo y en El País: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/04/espana/1241465705.html, http://www.elpais.com/articulo/cultura/SGAE/rectifica/asegura/devolvera/5629/euros/menor/enfermo/elpepucul/20090505elpepucul_5/Tes.

Claro, el rollo para la esgae es que a veces su actuaciones trascienden, como ha ocurrido en este caso… y se regenera el odio anti-sgae, que creo que forma parte del corazoncito del 95% de los españoles (los que legislan, por lo visto, pertenecen al 5% restante). Y en estos que los acólitos de Bautista caen en la cuenta de que, lo mismo, puede que, igual, a lo mejor, la han cagado… pero bien. Con lo cual rectificación: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/05/espana/1241520638.html. Eso sí, nada de ponerse en contacto con la familia (lo entiendo, después de reclamarle 5.000 euros a una madre mientras que su hijo está en el hospital, menudo marronazo para el que tuviera que realizar la llamada: “oiga, señora; sí, que somos de la esgae; sí, sí, los sinvergüenzas del otro día; que la entiendo, que tiene usted razón, pero que vamos, que todo ha sido una confusión, le devolvemos el dinero y pelillos a la mar… ¿oiga?, ¿me escucha?”) o, pensándolo mal, igual no se han puesto en contacto con la familia para ver si pasa la tormenta mediática y le pueden “chulear” el dinero…

Cuando vean que no pueden, ya estoy viendo en que se convertirán en los principales defensores de la causa del chaval, a ver si así logran limpiarse el descrédito que tanto se han ganado a pulso desde que Zapatero llegó a la Moncloa.

¡Ay, Zapatero, Zapatero!
¿Cómo permites que actuen así estos buitres carroñeros?
¿Acaso son para ti ellos siempre los primeros?
¿Por qué por el resto no pones tanto esmero?

¡Ay, Zapatero, Zapatero!
¡Vayas amigos que tienes más barriobajeros!
¡No me extraña que se te vaya a quedar toda la cara de Calimero!
¿Por qué no coges a Bautista y compañía y los manda a tomar por culo? (no rima, pero creo que también suena bien)

¡Ay, Zapatero, Zapatero!
A este ritmo, si consigues la reelección, te conocerán como el “Milagrero”.

A esos seres entrañables

3 mayo, 2009

Sí, sí, todas nacieron en este planeta, aunque muchas veces nos cueste trabajo reconocerlo. Las podrás identificar por una serie de rasgos que suelen ser comunes:

– No tienen paladar: la comida siempre está fría, especialmente la leche o el café (aunque veas las burbujitas en el líquido que te advierten “hirviendo, hirviendo”.

– Jamás comerás lo suficiente para ellas. De hecho, sus frases favoritas son del estilo: “¡No has comido nada!”, “¿Quieres un poquito más?” o “¿Estás más delgada/o?”.

– Forma parte de su esencia hurgar en tus cosas. Decirles que no toquen tal o cual cosa es una clara provocación a que la hagan.

– Si vuelves en avanzado estado etílico siempre le puedes apuntar que te has comido una hamburguesa que te ha sentado mal. Por supuesto que te creerán (si ya no te creen, tienes un problema con el alcohol ya de consideración).

– Son admiradoras incondicionales tuya. Si ellas no te ven guapo/a, eso es grave… mucho.

– Cuando eras pequeño/a e ibas a la playa, te tenían durante dos o tres horas esperando en la arena, en plan giliflautas, tras la comida “para que no te dé un corte de digestión”.

– Navidad y Nochevieja: ocasiones especiales para verlas achispadas y comportándose de una manera “irregular”.

– ¿A quién no le han hecho una llamada inoportuna un día que estabas de parranda?

– Las primeras en darse cuenta de cuando tienes un problema.

– “Niño/a, ¡¡cómete el plato de lentejas!!”.

– Creadoras del “cubo mágico”: allí echas la ropa y, un par de días más tarde, aparece lavada, planchada y tendida en tu armario ropero. (Sólo descubres el valor del “cubo” cuando no estás viviendo con ellas).

– Las únicas personas en el mundo que se preocupan por ti más que tú mismo.

– Tienen una inexplicable obsesión con la limpieza de tu ropa interior: “por si te pasa algo, que tengas las bragas/los calzoncillos limpia/os”. (?)

– Les dedicamos el primer domingo de mayo de todos los años, aunque verdaderamente nunca las valoramos en su justa medida… (Creo que porque nos bloquearíamos si reconociésemos que alguien nos da tanto a cambio de tan poquito).

A todas ellas, nacidas en la Tierra pero con las poderes de Krypton, va dedicado este post.

Ullate y la “música”

28 abril, 2009

¿Se puede saber quién le ha dicho a Víctor Ullate que sabe cantar? Ya tenemos otro rey del pollo frito

¡Gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán!

Teddy Bautista y la gripe porcina

28 abril, 2009

Sale Eduardo “Teddy” Bautista en los medios soltando sus gilipolleces y se confirma la aparición de los primeros casos de gripe porcina en España… ¿Existirá alguna relación?

Acojonándote en un BMW

27 abril, 2009

¡Cómo caló el anuncio de BMW del “¿te gusta conducir?”! Todavía hoy creo que gran parte del éxito de la marca germana se lo deben más a sus campañas publicitarias (y a esa en concreto, que fue la campaña) que a su estética (sería como el Mac de los coches). Y es que si a Mercedes se le está asociando al cateto con dinero,  BMW busca más que se le relaciones con la gente con estilo (de clase alta), aunque de camino, todo hay que decirlo, también se está llevando al todo chusmerío habido y por haber. Así, en la escala del chusma empiezas con una moto de mierda, le sigue un Opel Corsa (negro o blanco, preferentemente); después, tienes el Seat León (blanco o negro) y si perteneces a los gurus de los bajos fondos, sí o sí, tienes que tener un BMW (preferentemente muy grande, de segunda mano y, por supuesto, blanco o negro).

El caso es que entre la gente de mi entorno de los que manejan panoja a casi todos les da por comprarse un BMW; evidentemente el resto seguimos con nuestros Ford y Citroën, que no está el horno para bollos. Que conste que mis amistades no suelen ser chusmones (casi nunca),  en todo caso serían frikies del copón, que es otra categoría muy distinta.

Total, quedo con el último de los bmweatas y aprovechamos la ocasión para ver su adquisición. Carrocería blanca chusma, faros de neón de chusma… y me ha acojonado más que cualquiera de los chusmas que pululan por esta jodida ciudad. ¡La madre que lo parió! ¿No se ha puesto el tío a enseñarme lo bien que funciona  la tracción trasera del BMW dando vueltas a diversas rotonda a toda pastilla? “¡Mira, mira, qué bien va! ¡Esto no culea! ¡Eso es un mito!” Mientras servidor, con los huevos por corbata, estaba a punto de echar la pota en el cuarto giro al ruedo. Ya me estaba viendo en las portadas de los periódicos: “Jóvenes gilipollas fallecen por hacer el garrulo con un BMW al lado del Carpena”.

El coche, todo una pijada: asientos de cuero, seis marchas, manos libres sintonizados con tu iPhone, regulación de los asientos de todas las maneras imaginables, maletero amplio… y toda una serie de lujos que a los paletos como a mí, nos acaban abrumando… ¡¡Sobre todo si el cabrón del conductor tiene ínfulas de José Tomás y se pone a dar vueltas alrededor de la Monumental!! Vamos, actuación digna de dos orejas y rabo: ¡que se los corten, que se los corten!

no apto para todos los públicos (ni todos los conductores)

no apto para todos los públicos (ni todos los conductores)

P.D. Con cariño, al Piticli.

Cuatro millones de parados (y subiendo)

25 abril, 2009

¡Ooooooooooooooooleeeeeé! ¡Que salude, que salude! Solbes casi acierta con sus previsiones y tras batir marca tras marca la economía española se ha situado en los cuatro millones de parados, según la Encuesta de Población Activa. Tampoco hay que ser tan pesimistas (?), la última vez que rondamos la cifra había unos seis millones de personas menos en España, con lo que básicamente es como si de esos seis nuevos millones de españoles sólo cuatro no tuvieran empleo (¡madre mía!, ¡menuda metodología de sinvergüenza he empleado; de aquí a nada me están ofreciendo como mínimo una concejalía!).

La nueva ministra Salgado erraba hace unos días con sus previsiones: es que la pobre mujer no sé cómo ministra, pero de Nostradamus tiene pocas dotes. En fin, es cierto que el Gobierno da muestras de una impresionante, increíble e inaudita incapacidad de reacción (eso sí, con talante); pero no nos vamos a olvidar que el “milagro económico español” ha sido una de las mayores estafas de la última década. Los sesudos analistas se asombraban del crecimiento de la economía en España, y algunos, imbéciles a más no poder, ponían a este país como un ejemplo a seguir (?).

¿Se había vuelto el mundo completamente estúpido? ¿O sólo los españoles nos estábamos dando cuenta del gran timo? ¿O acaso cerrábamos los ojos o mirábamos hacia otro lado ante una situación coyuntural tan beneficiosa (y no para todos, claro)? Que nadie se engañe, ahora estamos jodidos porque hemos basado nuestro crecimiento en el jodido sector del ladrillo, o sea, que hemos aumentado la “riqueza” a base de especulación y hipotecar el futuro de cientos de miles de familia. ¿Qué mentecato podía esperar que el ritmo de crecimiento se mantuviera eternamente cuando todo el mundo empezó a mostrar preocupación por la sobrevaloración de la vivienda en España? ¿Cómo puede crecer un país cuya juventud se ve entrampada con hipotecas a 40 años por un valor mensual superior al sueldo de uno de los miembros de la pareja (no vamos a hablar de los que trataban de comprar una casa solos)? ¿Y qué decir de Ayuntamientos, promotoras, inmobiliarias y demás peña (banca incluida) que han estado poniéndose las botas, exprimiendo la gallina de los huevos de oro caiga quién caiga? ¿Cómo pueden tener ahora la desfachatez de pedir al Gobierno que pague los pisos que están sin vender? ¡No me jodáis!

Los que han estado atracando durante más de una década piden, encima, amparo en el nombre del bien común. Básicamente, que os vayan dando por el ojete. ¿Para qué coño se va a seguir incentivando a un sector que es pan para hoy hambre para mañana (bueno, ya ni eso)? ¿Por qué no se ha fomentado la creación de trabajo en sectores menos volátiles? Pues, básicamente, porque en España estamos regidos por una panda de putos listillos, creadores de la cultura del pelotazo, de gañanes sin escrúpulos incentivados por politicastros que se henchían de orgullos mirando las estadísticas sin profundizar en ellas (como el paleto aquel del bigote, ese que era muy amigo del sopla que capitaneaba (mejor dicho, intentaba) los destinos del mundo mundial)… Y ahora dónde está esa manada. Están al acecho, escondidos, buscando otros lugares donde volver a dar el pelotazo: se trasladan al este de Europa, allí donde podrán repetir las tropelías cometidas en esta tierra, donde podrán volver a especular, a trapichear con el consentimiento de ayuntamientos, alcaldes y concejales corruptos. Donde invertirán uno y obtendrán cuatro, mientras que el tío de a pie verá cómo mientras su sueldo crece al ritmo de x, le piden 30x para poder tener un espacio donde construir una familia.

Eso sí, que nadie se engañe, no sé si en España habrá cuatro millones de parados, o menos o más. Lo que es seguro es que esos cuatro millones de parados no pueden estar sin ingreso alguno. Habrá una cantidad que tenga temporalmente el subsidio del desempleo, habrá otro porcentaje importante que trabaje en negro, los habrá afortunados que casi estén mejor ahora que antes porque estarán cobrando el desempleo y haciendo trabajos en B, y por último, estarán los verdaderamente jodidos: sin prestación y sin un puto empleo que les dé para llegar al final de mes. Si el número de componentes de este grupo se dispara, entonces es cuando verdaderamente “se va a liar parda”.

Por cierto, vaya mierda de semana

24 abril, 2009

¿Esto cómo va a ser?  Ni Lost, ni The Big Bang Theory… ¡Vaya semanita! Al final voy acabar viendo La Noria. ¡No, eso no!¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Bueno, siempre nos quedará la NBA, que esos no paran ni el día del Señor (y es que desde que no está MJ, esto no es lo mismo).

Historietas lisboetas 2: Tópicos de msantaella en la capital lusa

23 abril, 2009

1. Rua Augusta. Una de las calles principales de Lisboa. A medida que te aproximas a la Plaza del Comercio (ahora en obras), se incrementan las posibilidades de que te ofrezcan droga. En esta ocasión no iba a ser menos: en un fragmento de unos 50 metros hasta tres personas diferentes se acercaron para ofrecernos “maría, chocolate” (si quieres farlopa, entonces ya te tienes que ir al Barrio Alto y recorrer cien metros para que te la intente vender; eso sí, todos unos gentleman: siempre a los hombres ). Además, para asegurarse de que comprendes lo que te están diciendo te enseñan unos pedrolos impresionantes con la mercancía. ¡Hombre, por dios! ¡Ya sé que está mala la cosa inmobiliaria, pero, hioputa, con eso te podrías construir un chalet! Eso sí, el vendedor es un tío que lo mismo hasta está vestido de chaqueta. (Un director inmobiliario venido a menos, me da a mí).

No es la Rua Augusta, pero como está cerca, da el pego

No es la Rua Augusta, pero como está cerca, da el pego

2. Belem. El puente 25 de abril divide a Lisboa en dos partes. Belem es lugar de “peregrinaje” para los turistas, que acudimos en tropel a ver y “rever” el Monumento a los Descubridores, la Torre de Belem y el Monasterio de los Jerónimos, entre otras cosas. A mí esta zona de Lisboa me tiene cierta tirria, pues siempre que me acerco el cielo se encapota.

Típico monumento "sacaperras" de capital de país

Típico monumento "sacaperras" de capital de país

Eso sí, nunca nos llega a llover y esta vez, por fin, logramos entrar al Monasterio de los Jerónimos (que yo siempre confundía con el Museo de la Marina; esto de ser poco religioso es lo que tiene).

Monasterio de los Jerónimos: más de cuarenta minutos haciendo cola, acaba la misa y resulta que hay una puerta enorme por la que puedes entrar, GAÑAAAAAAAÁN

Monasterio de los Jerónimos: más de cuarenta minutos haciendo cola, acaba la misa y resulta que hay una puerta enorme por la que puedes entrar, GAÑAAAAAAAÁN

Pero a mí lo que verdaderamente me emociona no son ninguno de estos monumentos, lo que me vuelve loco es su Universidade Moderna, con la Licenciatura en Cinema. ¡Brutal! Me recuerda tanto, por la cutrez exterior, a mi instituto, que le he tomado una especie de cariño. Supongo que ser “modernito” es lo que tiene (lo digo por la Universidad, que no por mí).

Chúpate esa, Columbia

Chúpate esa, Columbia

3. Castillo de San Jorge. Muy gracioso, muy bonitas panorámicas, muy gilipollas visitarlo cada vez que vas a Lisboa… ¿De verdad es necesario subirte en el tranvía hasta el quinto carajo, comer en un sitio en el que “disfrutas” con pseudocantantes de fado y recorrer el mismo castillo que, con tantos siglos como tiene, no es precisamente un MoMA? Pues mira… Sí, cuando descubres que existe una Torre de Ulises que, básicamente, es el invento de un voyeur llamado Leonardo Da Vinci. Y resulta que desde ese lugar puedes divisar y controlar, por obra de la óptica, un espacio importante de la capital lisboeta. Si ponen uno así, cercano a las playas de Ibiza o de Malibú, el éxito lo tienen garantizado. ¡Pobre, Hugh, le voy a arruinar el negocio!

vista desde San Jorge

4. Gastronomía. ¿Qué coño come una persona que no le guste el bacalao en Lisboa? Pues está claro: los platos típicos: hamburguesa, melón con jamón, gambas… y algunos productos que eliges porque el nombre suena atractivo. Máxima lisboeta: la deliciosidad de la comida es inversamente proporcional a la sonoridad de su denominación. Ejemplo: un “polvo” no es un “caliqueño”, sino un puto “pulpo”. Esta confusión se multiplica en el Barrio Alto, donde sex-shops y restaurantes pueden llegar a confundirse. No me extraña que después como música tenga el fado… Te creas expectativas y, al final, “na-de-ná”. Resultado: música melancólica.

5. Cristo Rey de Almada. En continua renovación, menos la mujer que vende en la tienda de souvenirs, que creo que es la misma en el medio siglo de esta construcción. A imitación del Cristo de Corcovado, a la entrada de Lisboa, nos encontramos con esta enorme escultura posada sobre un pedestal todavía más inmenso. Han hecho en su interior una capilla y me sorprendió ver virgenes y cristos modernitos, lejos del estilo de pintura que viene caracterizando al catolicismo desde hace ¿1.000 años?

Este año se celebra el 50 aniversario del Cristo de Almada

Este año se celebra el 50 aniversario del Cristo de Almada

6. Foto-turista. Vas 300 veces a Lisboa, haciendo 400 fotos de medias en cada visita, y me juego la cabeza de que esas 120.000 imágenes el 85% son la misma (con un margen de variación del 5% aprox.). Además, es que no te molestas ni en variar el ángulo, la perspectiva o la  nitidez. Siempre la misma Virgen de Fátima, la misma , el mismo Puente 25 de abril, la misma Plaza del Comercio… Lo único que puede variar un poco es el tiempo o si hay obras de remodelación, y lo que sí puede cambiar de forma considerable es tu propio reflejo, ya que te vas viendo cada vez más extraño en las fotografrías. Solución: dejar de ir a Lisboa (opción regulera) o no aparecer en las fotografías (¡yujuuuuuuuú!).

Una de las fotos más típicas de turista en Lisboa, pese a Mapfre

Una de las fotos más típicas de turista en Lisboa, pese a Mapfre

La catedral lisboeta por excelencia; la estampa típica lleva un tranvía, pero yo me lo he pasado por el forro

La catedral lisboeta por excelencia; la estampa típica lleva un tranvía, pero yo me lo he pasado por el forro

Apenas medio metro de altura, un día de éstos la van a robar y va a aparecer en la casa de algún sinvergüenza tipo Obiang

Apenas medio metro de altura, un día de éstos la van a robar y va a aparecer en la casa de algún sinvergüenza tipo Obiang

El virus de la doble tilde ´´

19 abril, 2009

Como éramos poco, parió la abuela. Haberme metido con Hacienda, ha conllevado su castigo “divino” en forma de virus porculero. Total, desde que escribí ese post empezó a fallarme el teclado y cuando intentaba poner las tildes, lo único que conseguía era una puta doble tilde (´´).

A lo mejor se puede pensar que eso no tiene mucha importancia, pero para un “obsesivo-compulsivo” ese tipo de detalles joden bastante: una cosa es que se te cuele una errata y otra, muy distinta, es cometer crímenes contra la Academia (me refiero a la RAE, no a la de cine o a la de música, claro está) con premeditación, ensañamiento y alevosía.

Así que hago lo que hace cualquiera en este tipo de situaciones, o sea, me voy a Google y pongo “teclado doble tilde”. Y es cuando empieza la montaña rusa en la que me he visto envuelta durante varios días. Lo primero que te señalan es que es un tema de la configuración del teclado, que la cambies, que seguramente la tienes en otro idioma que no es el español. ¡Nooooooooooooooooooooooor! Por mucho que sigo las doscientas mil millones de instrucciones, esto sigue igual: dobles tildes a doquier y desesperación en aumento.

Al final te aburres de hacer tantas pruebas y llegas a la conclusión de que, a la fuerza, tiene que ser un virus. Así que inicio la segunda fase: preguntar entre los colegas. Uno me confirma que sí, que va a ser que sí, y otro me indica que lo que tengo que probar es a hacer una limpieza con el Ad-Adware (http://ad-aware.softonic.com/). Gracias a Softonic, consigo hacer un barrido con este programa y, oye, qué funciona… ¡Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaauu! Sí, pero hasta el siguiente reinicio de ordenador, lo que me vuelve a dejar con toda la cara de Chuck Norris.

En la tercera fase del proceso, empiezo a plantearme la posibilidad del formateo (¡brrrrrrrrrrr!). Pero antes de la “opción desesperada” vuelvo al Ilustrismo Googleiano: “virus doble tilde”, “eliminar virus doble tilde”… Y veo que el virus es del año del catapún, con foros de 2001 hablando del problema y planteando cuestiones a cada cual más complicadas, con frases del estilo: “es muy fácil, sólo tienes que ir al panel de administración, botón derecha, pestaña izquierda, le das a deshabilitar a todo menos a la cuarta opción y a la decimotercera; después, te vas a Mi PC y pulsa alt más mayúscula más almohadilla a la vez que con la mano derecha te insertas el dedo anular en la nariz hasta que sangre; a continuación reinicia el ordenador en modo seguro, te metes el índice de la izquierda en el otro agujero de la nariz, buscas administrador, pegas el fix fdrx.exe y suprimes todos los archivos siguiendo la ruta Mi PC, Documents and Settings, Wen, One, Temp, Arg, Sh… Y si no funciona prueba a seguir los consejos de este otro link“.

Claro, con ese tipo de putos consejos la idea del formateo casi te agrada, es como si te ofrecieran hacerle el amor a Christina Aguilera por la cara. Pero, siendo más realistas, buscas la opción facilona. Es imposible que nunca le haya pasado esto a alguien tan gañán como yo y, por fuerza, lo ha tenido que solucionar de una manera un “poquito” más sencilla. Así que veo que en otro foro te recomiendan limpieza conjuntamente con el SuperAntiSpyware (http://www.superantispyware.com/superantispywarefreevspro.html) y el CCleaner (http://ccleaner.softonic.com/). Me los bajos como los campeones, elimino otras decenas de virus, reinicio el ordenador y empiezo a sentir como las almorranas me vuelven a escocer. ¡Joder! ¡No puede ser tan difícil! He eliminado tantos archivos, ejecutables y demás que lo que me extraña es que además de jorobar al “bicho” haya estropeado el sistema. Lo primero no lo consigo; para lo segundo, sí parece que voy por el buen camino.

Formateo sí, formateo no… La tentación de hacérmelo con Christina me tiene las hormonas (que no hemorroides) dislocadas, pero aun así me contengo y busco la solución que por, ser la más fácil y estúpida, no he considerado ni a probar: bajarme un antivirus de los de toda la vida. Como el Norton es más odioso que los propios virus y estoy en guerra con mi querido Kaspersky, opto por el AVG (http://free.avg.com/download-avg-anti-virus-free-edition). Por supuesto, antes de bajarlo falla en un par de ocasiones tras tenerme unas tres horas (aprox) esperando la descarga.

¡Yuju! AVG bajado y análisis en marcha… Cuatro horas de análisis para detectarme tres elementos peligrosos. Escepticismo creciente. He quitado tanta morralla que tres más me da a mí que no va a resolver nada. Reinicio el ordenador, cruzo los dedos y sí, sí, sí, sí. ¡Victoria! ¡No he tenido que mantener relaciones sexuales con Christina Aguilera (O_O)! Por fin puedo escribir “mojón”, “cabrón”, “cojón”, “mamón”, “estúpido”, “gañán”, “arpía”, “cabezón”, “tó” y demás palabras esenciales del vocabulario msantaelliano (que rima con pelicano). ¡Ya puedo escribir tonterías en mi post!

P.D. Resumiendo, la solución al virus de la doble tilde es pasarle el antivirus (el AVG funciona). No era necesario leerse esta colección de paridas. (Lo sé, lo podría haber puesto al inicio, pero habría sido demasiado fácil para todo el trabajo que me ha costado llegar al resultado 1+1=2).

Depresión de autónomo

15 abril, 2009

Tocado… y hundido. ¡Vaya bajón a la vuelta de Lisboa! Si lo sé, no vengo (o no hubiera ido, que creo que hubiera sido mejor). Llega el ansiado momento en el que el animal autónomo le toca hacer cuentas y confesarse ante la Madre Hacienda. Empiezo a hacer cálculos, cábalas y tal y cual pascual… Lo típico dentro de esta subespecie del género humano (no quiero ni pensar lo que tiene que ser, por ejemplo, mujer madre autónoma negra, ¡seguro que en la Edad Media vivía casi mejor!). Mudanza, cambio de domicilio, pito, flautas… Convencidísimo de que, básicamente, con los gastos que he tenido en el trimestre le voy a poder hacer la peseta a la Señora Hacienda, que estará al acecho para una mejor ocasión cual hiena carroñera…

¡Agua, agua, agua! Ni con esas, la hostia de Hacienda me ha provocado un estado de bajón que ni las almorranas. Cuota mensual (que, para según qué casos, podríamos llamar Impuesto Revolucionario) que no te da derecho prácticamente a nada, IRPF a pagar por ti o por quién te contrate religiosamente y un IVA del que no te salva ni Cristo Rey. Y lo peor,  es que puedes llegar a ser tan gilipollas como yo y crearte falsas expectativas… ¡Bajuna,  bajuna!

El trabajador "por cuenta propia" por antonomasia: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Imagen del Cristo Rey de Almada)

El trabajador "por cuenta propia" por antonomasia: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Imagen del Cristo Rey de Almada)

Y vuelves a hacer cuentas, otra puta vez,  y a la única conclusión a la que puedes llegar es que, por lo menos en España, o ganas muchísimo dinero o el sentido de ser autónomo es poco (en realidad estoy siendo generoso, es ninguno). La cantidad neta que te llevas es X,  las obligaciones tributarias son X/2. Seguramente, Telefonica o el Santander moviendo miles  de millones  de pesetas no tengan ni de coña esa proporción… Y tú sigues, ahí, puteado como una mona, intentando bajar una semana de las 50 horas, durmiendo mal, comiendo peor (horario y comida “por cuenta propia”)… para obtener lo que conseguías escuchando tonterías en Digital Plus durante seis horas y media. Y ésa es la estocada. ¿Cómooooooo? Expuesto a la ansiedad,  al insomnio, a la anemia, a la sobrecarga de todo para ganar cuatro duros de mierda, para tener un futuro más de mierda todavía, para joderte si te quedas en paro o si te pones enfermo… Pero eso sí, ahí está nuestra querida Hacienda para poner la mano, cual presidente de la SGAE, y después salen nuestros políticos llorando porque la situación está malo y el paro crece, e inyectando miles de millones a los bancos, pero al puto gilipollas que intenta buscarse la vida por su cuenta, al que intenta malvivir a ése sí le estruja, le aprieta y le jode vivo. Pero todavía hay otros que son más giliflautas, o que tienen más mala fe, y que van diciendo que hay que ver con la economía sumergida, que están estafando al Estado, y que patatín-patatán.

Verdaderamente, ¿alguien que gane 800  euros en negro va a hacerse autónomo para legalizar su situación? Como mínimo, le toca pagar sus 175 euros si es un poco más joven, si no los 250 euros. Y aparte, le tocará abonar su IVA… O sea, que la pobre persona desgraciada se quedará, con suerte, con seiscientos y pocos euros netos. Eso sí, entre pitos y flautas, la recaudación estatal por diversos conceptos difícilmente bajará de 350 euros. ¡Oleeeeeeeé tus cojones! Con esos ridículos seiscientos y pocos euros, querrán que pagues religiosamente la letra o el alquiler de tu casa (jajajaja), los gastos de desplazamiento, la luz, el agua, la comunidad, el teléfono, Internet y otra serie de conceptos, que podrán parecer “prescindibles”, pero que cualquiera que trabaje sabe que no lo son… Bueno, siempre puedes dejar de comer y declararte en huelga de hambre… Y de paso, cagarte en la puta madre que parió a Hacienda, en los hijos de perra que hicieron la legislación del “trabajador por cuenta propia” y en los pedazos de cabrones que ponen tanto énfasis en ayudar a solventar los problemas de los bancos mientras que aprietan a pymes y autónomos.

¡Madre mía! No servirá de nada (o a lo mejor sí, y en breve tengo una inspección de Hacienda), y también estaré siendo completamente injusto en relación al aporte de Hacienda al Estado del Bienestar, pero, bueno, al menos me he quedado como un cerdo tras revolcarse en una charca llena de fango… y de mierda.

P.D. Jesucristo también era trabajador “por cuenta propia”, como demuestra el hecho de su predilección por hablar del Cielo, de poner la otra mejilla, de rodearse de buscavidas y de que, al final, en el colmo de la jodienda, lo crucificaran.

Historietas lisboetas 1: El medio ciego del Metro de Lisboa

13 abril, 2009

Estamos en la parte trasera de uno de los vagones de la línea azul del Metro de Lisboa. Nos dirigimos a la estación de Baixa-Chiado. Son casi las ocho de la tarde y yo me mantengo en pie con la mirada perdida. Hemos quedado en A Brasileira, uno de los bares más famosos de la capital lusa, por, entre otras cosas, haber sido uno de los lugares predilectos del poeta Fernando Pessoa.

En eso que oigo a mis cuñados IC y AG una exclamación: “¡¡No puede ser!!”. Esta expresión va seguida de una interrogación retórica: “¿Otra vez?”. Yo regreso al mundo real y empiezo a buscar por todos lados, sin saber muy bien a qué se refieren. Por más que ojeo sigo sin detectar nada, pero en esto que mi “agudo” oído, homologado por Canal Satélite Digital y Vía Digital, escucha un ruidito de fondo in crescendo. “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” (Bueno, hay que echarle un poquillo de imaginación a la cosa y ponerle música o un ruido insoportable, lo que prefiráis, al escrito).

Ahí está. Y no es la Puerta de Alcalá. Sí, sí, es el mismo tipo de ayer. 1,70 de altura. Muy delgado. Pantalones vaqueros azules y raídos, que le quedan bastante sueltos. Parte superior azul de chándal (llena de pelotillas, acorde a mi cuñada, yo no me fijé tanto). Pelo corto, moreno. Perilla de cuatro pelos. Rostro enjuto. Y un ojo a la virulé, dejando a la vista todo el blanco del globo ocular y, si observabas con cuidado, un fragmento de pupila. ¡Ah!, se me olvidaba lo más importante (aunque no fuera lo más llamativo): ¡una cara de mala hostia absolutamente brutal!

Por supuesto, hoy también va con sus “instrumentos”. El fragmento de una escoba roja, que le sirve de bastón percursor; una hucha abollada (supongo que por temas de percusión) que tiene como imagen billetes de 50 euros colgada del cuello,  y no sé bien si era un clavo grande o una especie de escalpelo oxidado y enmohecido (con un color verduzco que hacía que se te erizaran los vellos). Con esos tres instrumentos va haciendo la secuencia rítmica: el bastón le sirve, además, de varita mágica, pues el colega es poco menos que Moisés: este en vez de hacer que se abra el río, consigue que la marea humana metril le vaya cediendo el paso al solo sonido de su bastón. Igualmente, con el clavo (o lo que fuese) va haciendo “su música” a la cual va acompañando con balbuceos guturales, que te hacen desear que te venga a visitar Hannibal Lecter.

Ni que decir tiene que, a todo esto, hay que sumar que va haciendo el silencio por donde pasa y nadie prácticamente se atreve a mirarle hasta que ya está lejos. Nosotros, que lo vemos por segundo día consecutivo, sí lo hacemos, pero creo que sólo por una mezcla de miedo y curiosidad, como si estuvieras desafiando a una fiera (¡ay, que me muerde!). Aparte, nos estamos preguntando si volverá a repetir la escena del día anterior.

Se aproxima a nosotros, con su ritmo “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” y se detiene frente a la puerta del vagón. ¡Ahora es su momento!

Cesa la música… Y el colega empieza a soltar una retahíla de insultos descomunal. El portugués no es que sea muy comprensible para la mayor parte de los que hispanohablantes, pero ¡joder! el idioma de los insultos es universal y cuando alguien está soltando “lindezas” que comienzan por “hijoputa” y que vete tú a saber dónde acaban, pues, claro, cómo que “canta un poco”, como este colega, y te coscas…

Este tío, estoy convencido, de que tiene que ser tan conocido en Lisboa como el Mocito Feliz lo es en Málaga. Si bien “el medio ciego del Metro de Lisboa” no sólo no te pide el dinero, sino que incluso temes que si le das algo se pueda ofender: “hijo de puta, ¿cómo te atreves a darme un billete de cinco euros?, ¿eres ciego o qué?, ¿no ves mi hucha con el dibujo del billete de 50?”. Por no decir si te atreves a ratearle y darle una moneda de un euro o de dos, creo que para eso es para lo que lleva en realidad el bastón, para poder arrearte si te atreves a semejante cabronada. (El clavo oxidado, creo que sólo lo emplea para los que le dejan monedillas de centimillos).

En fin, tras intimar con mi nuevo amigo, el colegón sale del vagón para repetir la escena en el siguiente vagón de la misma línea. Nosotros, mientras tanto, nosotros seguimos avanzando para adentrarnos en el corazón de Lisboa, a la caza de las Musas de Pessoa, pero ya no nos podemos quitar la musiquita de la cabeza: “Papuraaaapapapa-papurruapapapurruapapapapaá-papuraaaapapapa-papurruapapapapá-bru-bru…” ¡Jodido “medio ciego del Metro de Lisboa”! ¡Me ha borrado toda la música que tenía en la cabeza y sólo me ha dejado el hueco de un estribillo absurdo que no soy capaz de reproducir!

¡Uuuuf! Por suerte, en la capital lusa, un clavo quita a otro clavo. Así que sólo tenemos que esperar a que otra impresión venga a reemplazar a ésta. “Chocolate del bueno… ¿Farlopa?”, ofrece un hombre adentrado en años enchaquetado.  Bieeeeeeeén, ya sabía yo que la cosa siempre podía mejorar…

65 horas casi incomunicados

13 abril, 2009

Ya estamos de vuelta tras la broma lisboeta, reventados tras el paseíto de ocho horas en automóvil (¡dicen que en avión estás en apenas una hora!) y yo con estos pelos. Como la BlackBerry vuelve a estar fuera de uso, ha sido casi como si hubiéramos estado en otro planeta… porque nos hemos encontrado con auténticos marcianos.

Estos tres días en Lisboa nos habrán mantenido al margen de todo lo que ha sucedido en prácticamente cualquier parte del mundo, pero nos ha permitido “enriquecernos” con el conocimiento de una serie de tópicos y personajes que iremos describiendo, no ya ahora, que no me puedo mover, pero sí en breve.

En unas horas, la primera historieta: el medio ciego del metro de Lisboa.

Al final, Lisboa

8 abril, 2009

Sí; no; sí; bueno, no; quizás… Con más dudas que Zapatero, nos plantamos casi en Semana Santa pero sin plan alguno. Recurso de última hora: Marruecos o Portugal. Tras dos años y medio de ausencia, echo un vistazo a ver cómo nos saldría un par de noches en la capital lusa, y ¡atiende! el hotel más barato que me sale (60 euros la ncohe una habitación doble) es uno de cinco estrellas (?).

Total, las dudas se disipan de golpe, como la claridad en Zapatero cuando le preguntan por la reforma del IRPF, y acabamos reservando un hotel que si lo hubiéramos buscado a propósito no lo habríamos conseguido (es cierto, creo que cada mes o así me da por ver cuánto nos costaría una escapadita a Lisboa). Aunque yo tengo el miedo de que esa tarifa sea simplemente por entrar y en cuanto crucemos la puerta nos pongan un taxímetro y nos cobren por segundos (la primera hora completa).

Y ahora es cuando me surgen las dudas: ¿cómo coño se comporta alguien en un hotel de cinco estrellas? Estoy más perdido que cuando Zapatero se encontró con Obama… “Y ahora qué coño hago: le doy la mano, un toquecito en la espalda, un abrazo en plan colega…” Yo, lo mismo, no sé si tengo que intentar pasar desapercibido o ir en plan estrella del rock y tirar un televisor por la ventana, para que te traten con “respeto”.

Creo que lo mejor es improvisar, como Zapatero: si al final vas a acabar “cagándola” por lo menos que sea de la manera más natural posible.

Plaza del Comercio

La Plaza del Comercio, el centro de la capital lisboeta

Espero que en esta ocasión, tenga la oportunidad de entrar al Museo de la Marina, de una puñetera vez. Tampoco me desagradaría (aunque sí a mi bolsillo) pasarno por el Luso a escuchar fado… Lo que sí parece seguro es que, por un lado, utilizaremos a la señorita Sagres para ahogar penas y alejarnos del “mundanal ruido”, que diría Fray Luis (las cosas que tiene la cárcel), y, por otro, que ya no seremos tan pardillos para “picar” en la clásica artimaña de la restauración lisboeta: te ponen una serie de aperitivos, que te crees cortesía de la casa, y después al echar un vistazo a la cuenta, adivinas que te la acaban de meter doblada (como con los 400 euros de Zapatero).

Dos de las principales damas de Lisboa

Dos de las principales damas de Lisboa

Desconexión, desconexión… Se trata de desintoxicarse de los días que estamos viviendo (la intoxicación por cerveza forma, paradójicamente, parte del tratamiento. ¡Véngase,  señor Zapatero, que le veo que también necesita unas vacaciones para cambiar de perspectiva!

Christian, para chuparse los dedos

4 abril, 2009

Antes que nada, comentar que esto de lo que voy a hablar es localísimo, así que si no eres de Málaga ni tienes intención de visitar esta ciudad, para ya de leer y métete en cualquier página de música, noticias, series o pornografía, que seguro que le sacas más provecho.

El  caso es que es  el cumpleaños de uno de los figuras de mi entorno. Mi hermano mayor, entre otras particularidades, tiene la de ser intolerante a la lactosa, que básicamente viene a ser una de las peores cosas que  te pueden ocurrir: ¡¡un mundo sin dulces!! La única solución, más o menos apropiada, era irse a la panadería-pastelería Christian (en la carretera Cádiz, c/ Gaucín, 4) y pillar una tarta sin productos lácteos… Y ha sido una cosa fina, fina.

Y eso que era sin leche, porque no quiero hablar,  o mejor sí, cuando te metes en los dulces de verdad (lo siento, Agu). A mí me ha ganado la vista un vaso de tres chocolates (blanco,  con leche y uno que era cacao supongo que a un 55% aprox.). Cremoso, fresquito, minúsculo, delicioso…  ¡¡Hasta he guardado el vaso de recuerdo!! Otro detallito:  cucharita pequeña, pequeña, para que saborees hasta la última  mijita.

No es que sea un lugar barato, pero la relación calidad-precio siempre merece la pena. Si os pasáis por Málaga alguna vez, no estaría mal que de camino hicierais una visita a esta pastelería (además está al  lado de un bingo y cerca de El  Colilla, lugar de cutre-tapeo de Málaga por excelencia).

Y si es verano, la heladería Inma es poco menos que un clásico, y también se ubica por  la misma zona. Como dice mi querido Arguiñano, “rico, rico…”

Hasta las narices del Tuenti

3 abril, 2009

Pues sí, el efecto Tuenti parece que es efervescente como la aspirina. No veía a la gente tan desilusionada desde el tema de Terra (sí, sí, aquellos sinvergüenzas, muchos amigos de Aznar, que se enriquecieron a base de una campaña de marketing del copón y una mayor falta de escrúpulos). Y es que a medida que va pasando el tiempo empiezan a pesar más los contras que los pros.

En mi entorno, les están tocando los genitales sobremanera: gente que es superguay del paraguay en myspace, facebook, tuenti y toda la mandanga, pero que te ve en la calle y no te mira a la cara; búsqueda permanente del cotilleo (sería como el Hola pero a nivel barrio; joder, ya nadie va a poder cogerse una pea un fin de semana y que quede en eso -lo que pasa en fin de semana se queda en ese fin de semana, claro, salvo que te dediques a apuñalar a la peña, que igual eso ya es más grave-); arrimamiento de “personajos” con alto nivel de caradura y desvergüenza; jefes que te piden tu facebook para ¿controlarte?… Sin olvidarnos que determinadas redes sociales se quedan con los derechos de todo lo que publiques, ¡atiendeeeee! Si alguien pusiera una foto tuya haciendo según qué cosa te podrías convertir en protagonista involuntario de una campaña a nivel nacional.

A la gente famosa, por lo que se ve le pasa algo por el estilo. Una de las actrices de moda, la protagonista de Crepúsculo (o Twilight si lo prefieres en inglés), Kristen Stewart, también ha tenido sus más y sus menos con myspace  y está que lo dejo-no lo dejo (supongo que estas dudas también forman parte de la campaña de marketing; sólo hace falta que se pase a la Cienciología): http://twitter.com/KristenjStewart (¿será ella o el twitter de una sustituta). A fin de cuentas no es la primera persona conocida que tiene problemas en alguna de las redes sociales. Para los hackers es todo un reto usurpar según qué identidad. Hasta a Obama le tomaron el pelo en Twitter, aunque para mí que fue un montaje (¿de verdad tenía como contraseña Happiness?, ¿es eso candidez o gilipollez?).

¡Ay, Kristen Stewart! Tú estás más buena, pero sigo prefiriendo a Harry Potter

¡Ay, Kristen Stewart! Tú estás más buena, pero sigo prefiriendo a Harry Potter

Me sigo quedando con las redes en las que para entrar no tienes que rellenar un formulario que no te pedirían ni para formar parte de la plantilla de Google. Prefiero ser yo el que dé luz a mis propias estupideces.

¿Sabías que…

3 abril, 2009

…el exceso de vitamina C te puede ocasionar una serie de importantes molestias gastrointestinales, como, por ejemplo, la diarrea? Ahora que ya lo sabes, puedes evitar una de las forma más absurdas y “sanas” de irte por la patilla.

Marzo

1 abril, 2009

Vaya coñazo de mes… Menos mal que se ha acabado. Para mí, uno de los meses más estúpidos del año (estoy siendo generoso, es el que menos me gusta). Encima con 31 días, que es lo que termina de matar a este mes. La meteorología es regulera, que nunca sabes qué tiempo va a hacer. Ahora, eso sí, para los alérgicos, sí ya sabemos de qué palo nos toca.

Un día hace frío, otro parece que es de playa… y el polen y el polvo floreciendo, y tú mareándote. Empieza la primavera, pero para que nos vamos a engañar, lo de “qué guay, llega la primavera” es una soberana gilipollez: el comienzo de esta estación es una mierda, al menos en esta zona del globo. Lo mejor de la primavera, o puede que lo único bueno, es medio mayo y la parte de junio (y el cambio horario, claro está). Y lo mejor de marzo es que, como todo, se acaba… para después volver.

Y eso que lo del mes es pura nomenclatura. Voy a tener que cambiarme al calendario chino, a ver si me va mejor.

Con los huevos colganderos, no me siento el pantalón

31 marzo, 2009

Cerca de las cuatro de la mañana, y estoy sentado en una de las posiciones más ridículas del mundo, con las lentillas que me están a punto de estallar (por no hacer comentarios respecto a las almorranas).

Total, conato de traslado al nuevo hogar (undécimo intento). Esta vez en serio: de hecho ya vienen a ponernos Internet, cosa esencial para poder irte a vivir a cualquier lado. Cosas de inquilinos, cuanto menos agujeros mejor… Así que optamos por la opción wireless en una compañía de la que bastante gente hecha pestes.

Traslado del ordenata (y del teclado lleno de mierda, o de reliquias, según se mire) y compra de un adaptador USB de wireless. Sí, una cosa que se parece a un pen, pero que es de peor calidad que un pen. “Fácil instalación, megapotente, megarápido…” Y no estoy hablando del perfect toy de Pepe de GH, sino del aparatejo que supuestamente va a servirme para seguir navegando por la Red en mi nueva casa.

Vamos, básicamente, enchufar y… UNA MIEEEEEEEEEEERDA “PA” MÍ!! Pero de las grandes. Ya empieza, pidiéndome el software con los controladores que, como no podía ser de otra forma, está en un jodido cd. Y yo con la cara de Steven Seagal… insisto: ¡hay que acabar con ese puto formato de mierda! En fin, como el estudio está un poco lejos del router, único motivo por el que en realidad hemos escogido este opción, no me queda otra que trasladar todo el equipo al lado del distribuidor de señal para poder conectarme a internete vía cable, como toda la puta vida… Eso sí, la distribución del salón hace que me encuentre en la posición más incómoda que se pueda imaginar, con la mano izquierda por debajo de la pierna para poder teclear “con comodidad” y el culo como una tabla de planchar…

Y empiezo a bajar drivers y controladores y la madre que le parió a Bill Gates, pues la jodida cacharra sigue sin reconocer el jodido adaptador, que creo que conectándomelo al ojete tendría más corriente (tiembla, Pepe, ya tienes una dura competencia, y además, en tu mismo horario).

Y nada, aquí sigo como un gilipollas, actualizando el xp a ver si consigo que empiece a reconocer a la cacharra, un maravilloso D-Link DWA-140. Lo menciono por si alguien tiene la maravillosa idea de adquirirlo, que baraje la posibilidad de cambiar de idea y llevarse el perfect toy… Estoy por llamar a Pepe y proponerle un intercambio (este aparato también es megapotente, megafácil de usar… y tiene lucecitas, que eso siempre vende mucho).

Jodida tecnología, siempre dando por culo.

Msantaella, eres un cabronazo

27 marzo, 2009

Pues sí, qué se le va a hacer, “he de ser cruel para ser piadoso, por eso el principio es malo y lo peor está por venir”, que decía uno de estos personajes empajillados de Shakespeare…

Notición del diario The Sun (la credibilidad elevada al cuadrado): la niña de 15 años que ha sido “embarazada” por un niño de 13 años. Creo que todos hemos oído hablar algo de la noticia. Cuando vi la fotografía de la “niña” y del “niño”, básicamente comenté que estaba claro que eso era mentira y que la tía era una arpía, con más kilómetros hecho que Lance Armstrong y que se estaba “aprovechando” del crío (que si habéis visto la foto, comprenderéis que era imposible que dejara embarazada a nadie, al menos de momento). Y señale que ya teníamos otra noticia cuando se descubriera que el alfil del ajedrez no era el padre (sin esperma, es más difícil…).

Mi novia que qué machista eres, que cómo puedes ser tan cabrón, que por qué no va a ser… Y yo más en mis trece: esa tía es una auténtica bruja. No porque vaya tirándose a todo lo que se menee, que me parece estupendo que si puede y quiere hacerlo, que lo haga; pero lo de encasquetarle su hijo al hermano chico del oso Bubu es de zorra implacable (mucho más que la de House).

El crío es que es muy crío para ni siquiera cebarse con él. Vio la oportunidad de arrimar la cebolleta y, bueno, tampoco es que lo tenga muy claro… No sé si era huérfano o si los padres eran completamente imbéciles o también se han llevado gran parte del “taco”.

A la chavala, como era de esperar, le han salido una docena de padres, confirmándose todas mis teorías de hijoputa: la vagina de la chica tenía más kilómetros que el baúl de la Piqué y el niño no era “padre” sino “primo”.

En fin, es lo bueno del “Periodismo”, ya lo hacía Hearst (que ése si que era un hijo de perra del copón), te inventas una noticia y tienes dos: la “falsa” y la rectificación. Que esto de buscar noticias es un coñazo y acabas hablando de las infraestructuras previstas para 2020 (si acaso, claro).

¡Ah! Por cierto, ¿os habéis enterado de que Madoff va a devolver todo lo hurtado con sus correspondientes intereses?…

La muerte en directo: Jade Goody

23 marzo, 2009

Supongo que la intención de la muchacha era buena… Más allá de su amor por las pantallas, al final lo que quedará serán los más de cuatro millones que su madre les ha legado antes de morir y que, salvo que algún hijo de puta se dedique a malversarlos antes de tiempo, les hará la vida bastante más sencilla (aunque sin madre, como es obvio).

La chica Jade Goody (1981-2009) es un auténtico personaje, de esos que nos demuestran la volubilidad que tenemos las personas. En 2002, tras una controvertida participación en el Gran Hermano británico (con sexo e insultos racistas incluidos, es decir, la típica personaja que odiamos, pero que en realidad nos engancha al televisor) fue elegida por una encuesta la cuarta peor persona británica, que no sé si alguien se ha parado a pensar pero es que para llegar a ese nivel en el conjunto de la Gran Bretaña, es para quitarse al sombrero (hay gente que lo puede estar intentado toda su vida y no lograría llegar ni al top ten).

Ahora, la enfermedad lo ha cambiado todo. Ella ha seguido en su línea de fenómeno mediático y con la justificación de asegurarse el futuro de sus hijos ha continuado con su show. Su cáncer terminal ha sido un éxito en las islas británicas y Goody ha pasado, como suele ocurrir en estos casos, de ser un paria a convertirse en una especie de ídolo nacional.

En un sistema democrático, eso de las ejecuciones en directo no estaría muy bien visto; pero si la retransmisión de la muerte es consentida (y va a servir, o por lo menos nos sirve a los telespectadores como justificante), ya tenemos el sustitutivo del siglo XXI del circo romano, de la quema de brujas de la Edad Media o de las ejecuciones (y tortura) de herejes de la Santísima Inquisición.

El espectáculo de la muerte en directo ha encontrado la forma de adentrarse en nuestras vidas en pleno siglo XXI, en el centro de las “democracias liberales” y, si en otras épocas la justificación religiosa daba calma y paz a los espectadores (los romanos no necesitaban ni eso; el instinto animal era puro), ahora nuestra religión actual (en forma de dinero) nos permite ser testigos del sufrimiento en directo de otro ser humano (eso sí, por el bien de los críos… y de las cadenas de televisión, claro -pero eso estaría hasta feo comentarlo-) con la conciencia tranquila.

Una vez que comenzaron los reality de la vida en directo rápidamente se extendieron por todo el planeta en todas sus variantes posibles (en una casa, en un autobús, en una granja, en una isla, dando la vuelta al mundo…). ¿Será Jade Goody la pionera de los reality de la muerte? Se admiten apuestas…

El perfect toy de Pepe de Gran Hermano

22 marzo, 2009

Acabamos de ver Las vírgenes suicidas, de Sofía Coppola (por supuesto, tan lenta como todas las películas de la hija de Francis Ford), y son las cuatro de la mañana. Esta es una de las mejores horas del día  para ver la televisión. Si no tienes el satélite, las opciones se limitan a dos: en analógicos, canales locales con Tarot en bucle o contenido pornográfico también en bucle. Ambas opciones acompañados se mensajes de textos que van rulando en la parte inferior de la pantalla y que serían merecedores de un estudio aparte.

Como estamos con la televisión digital puesta, en ese caso, sólo hay otras dos posibilidades: infocomerciales, también en bucle (el mismo anuncia puede durar una hora) o juegos de llamadas con preguntas difíciles del estilo “¿Qué famosa actriz española de nombre Penélope ha ganado un Oscar?” (por supuesto, con la foto de la Cruz al lado con una leve deformidad). Este formato tiene su atractivo, por un lado, ver a un tío o a una tía hablando sin parar para rellenar espacios es algo espectacular, pero mejor todavía son las llamadas “topos” con respuestas del estilo Amparo Baró, Carmen de Mairena o George Clooney (¡coño!, ya sabemos que nos la queréis meter “doblá”, pero esforzaros un mínimo).

Lo de anoche fue memorable: una mujer cuyo apellido era el mismo que el de un famoso (a cualquier cosa se le llama fama) del año maricastaño nos estas comentando las virtudes de cierto aparatito. En la esquina inferior izquierda podemos leer perfect toy, con lo que no me queda otra que pensar que está vendiendo un consolador. Eso sí, al más puro estilo jet stender, nada de en plan cochino o sensual, sino como si te estuvieran vendiendo la termomix.

Caras de mujeres guapas y felices, que han encontrado un nuevo sentido a la vida tras la compra del susodicho aparato… Y en esas que aparece Pepe de Gran Hermano. Sí, el tío que iba siempre en pijama y que ganó el programa en pijama con la ayuda de un cubano. En esta ocasión sí va arreglado y tras presentarnos un producto con la forma de una dentadura postiza, pero cilíndrica y tres o cuatro botones nos suelta la siguiente perla: “el regalo perfecto para una hermana o una buena amiga”. ¡Oooooooooooooooooooooooooleeeeeeé tus cojones toreros, Pepe!

Ya me lo estoy viendo, un hombre regalando a su hermana: “nena, que te veo últimamente muy estresada: toma”. “¿Cómo lo sabías? ¡Qué ilusión! Muchas gracias, hermanito, has acertado de pleno… ¿Me has comprado también las bolas chinas?” Pero todavía puede ser mejor sí se lo regalas a una amiga: ¿cómo se puede medio hacer sin que parezcas un pervertido? “Hola, X, he estado meditando profundamente sobre qué regalo hacerte por tu cumpleaños y, tras mucho reflexionar y mirar en catálogos científicos, he llegado a la conclusión de que hay un enorme desconocimiento del mundo femenino por parte nuestra, con lo que, a fin de paliar, estas carencias te ofrezco este presente con el ánimo de que te sea de utilidad en tu camino a la felicidad… bajo recomendación expresa de Pepe de Gran Hermano 7”. “¡Ah, tío! Muchas gracias por el consolador… ¿Me has traído las bolas chinas?”

Total, que se suceden las caras contentas y felices de mujeres, y Elsa Anka (por fin me acordé del nombre de la copresentadora del anuncio) se nos despide con una enorme sonrisa en los labios… Lo único que le faltó fue decir: “Yo lo he probado y mira la cara que se me ha quedado”.

Duermevela en Dublín

20 marzo, 2009

Miro el reloj. Las 8:52 de la mañana, hora española. Abro la web y, como todavía tengo tiempo comprueba qué tal han quedado los Lakers de Gasol. ¡Bien! Victoria sobre Golden State y buen partido del español (21 puntos y 14 rebotes). Después de la estúpida derrota contra Philadelphia, como el queso, con otra “arizada” (van dos en poco tiempo tras el palo a Rudy), el equipo angelino parece que, al menos, va a iniciar la gira de siete partidos por el Este con un mejor sabor de boca.

Yo todavía me encuentro un poco extraño. Me he despertado medio ansiado, apenas he podido dormir en toda la noche, en un duermevela perpetuo, y con unas ensoñaciones que parecía que cobraban vida. Hay un niño muy chico, unos seis años, con pelado a la taza (de esos que se llevaban hace 20 años) sentado en un peldaño de una escalera, tiene como aire ausente. Acaban de asesinar a la mayor parte de su familia (me parece que eran cuatro) de una forma horripilante que todavía no conozco.

En la siguiente escena se ha dejado al niño, no sin problemas en la casa de acogida, con otros familiares. De repente, no sé si yo, que soy el narrador omnisciente de la historia, u otra persona a través de la que veo cae en la cuenta de que el crío, al que se ha dejado en su nuevo hogar con otros dos niños, ha sido el autor del crimen. Empiezo a ver imágenes de cuerpos descuartizados. Yo o esa persona a través de la que estoy mirando corremos desesperados hacia el domicilio. Cuando llegamos, vemos un par de fragmentos de un cuerpo: la cabeza y me parece que un brazo, y el niño con cara de Damian.

Ahí ya me desperté, medio taquicárdico, sin saber muy bien si estaba despierto o si ni siquiera había llegado a quedarme dormido. Supongo que tanto ver Dexter me está empezando a afectar al cerebelo.

Son las 8:59, hora española. Le doy a la página y todavía no. Me dice que espere… F5 y tickets available. 9:01, rápido, rápido… Máximo por persona: 4. ¡Atiende, ni para mi primo! La localidad, la más cara. Y la ubicación, la que diga la máquina que es la mejor. Enter y cargando… Cuatro minutos, cinco minutos, seis minutos, cinco minutos, seis minutos, cinco minutos… 9:07. Ya están reservadas las cuatro localidades. Duermevela pero efectivo. ¡Jódete, Dexter! ¡Coño, con el despiste! Dos minutos para completar la operación o todo al carajo. Sí, sí, sí, sí. Nombre, tarjeta de crédito, dirección. Ok, ok, ok. ¿Quieren que le abran el ojete? Sí. ¿Quiere que le estafen vía online? Sí. ¿Considera que George W. Bush ha sido un gran presidente? Sí, cojones, sí, lo que tú quieras, pero dámelo, dámelo, dámelo yaaaaa.

Confirma que desea que se le cargue en cuenta xxx,xx euros. ¡Siiiiiiiiiiiiiiií! Aquí tiene su comprobante de la compra, le enviaremos las entradas a su cuenta de correo.

9:11. ¡Uuuf! Conseguido. Sábado, 25 de julio de 2009. Lugar: Croke Park, Dublín, Irlanda. Señoras y señores, ¡¡he conseguido entradas para el concierto de U2 en Dublín!! Sí, sí, entradas para ir a ver a los amados-denostados Bono and cia. en su puñetera casa. En un lugar en el que la banda está un escalón por debajo de Cristo, siguen siendo peña muy cristiana estos irlandeses; ahí mismo, rodeado de irlandeses borrachos y educados, como tiene que ser, en unos asientos que, en teoría, son casi privilegiados (en la práctica no se verá un huevo de pato, como me ocurrió en el Camp Nou hace cuatro años), podremos disfrutar del espectáculo que supone ver a Bono sobre un escenario. Da igual que el whisky le haya dejado menos voz que a Julio Iglesias, que cada vez sea más esperpéntico sobre el escenario, que ni con tacones llegue al 1,65, que digan que lo mejor del grupo son los de fuero (Eno y Lanois)… Ver a U2 en casa, en Dublín, es algo que creo que merece la pena por muy poca gracia que te pueda hacer su música.

Hay oportunidades que merecen un duermevela (y dos y tres y catorce), y por las que nunca te arrepientes de invertir una suma que pueda ser considerada por alguien ajeno desproporcionada… Exactamente al contrario de lo que le ha pasado a mucha gente al comprarse un piso.

Adivina, adivinanza: ¿Quién lo ha dicho?

18 marzo, 2009

Una difícil (hay que tener cuidado que una de las opciones es un “topo”, como en el Smonka): ¿Qué famoso y carismático personaje del siglo XXI ha afirmado que el SIDA “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, por el contrario, incrementan los problemas”?

A. Luc Montagnier (Premio Nobel de Medicina de 2008 y uno de los descubridores del virus del VIH)

B. Benedicto XVI (Papa Paporum)

C. Oso Yogui (tras mantener relaciones sexuales insatisfactorias con Bubu)

D. Werner Wenning (Presidente del Consejo de Dirección de Bayer, distribuidora, entre otras, de las píldoras anticonceptivas registradas Yasmin y Yaz)

Respuesta correcta: Ni A ni D son verdaderamente famosos y carismáticos. El C sí cumple esos dos requisitos, pero sería un personaje del siglo XX. Por tanto, y por descarte, la opción acertada tiene que ser la B.

A continuación, resuelta la primera adivinanza, nos surge una segunda cuestión: ¿Cuál es la alternativa planteada por el famoso y carismático personaje para afrontar el problema?

A. Pajearse más que los/as monos/as del zoológico de Fuengirola

B. Hacer el amor enfundados, tanto él como ella, en traje de neopreno (a falta de fricción, échale imaginación)

C. Una renovación espiritual y humana de la sexualidad unida a un comportamiento humano moral y correcto

D. Arrimar la cebolleta sólo a elementos inanimados previamente homologados (cojín, dildo, muñeca hinchable…)

Respuesta correcta: Por más veces que he leído la noticia no me he terminado de enterar de cuál era su propuesta, así que supongo que ninguna de las opciones es válida y la solución pasa por no hacer el amor (y mucho menos follar, que eso no lo hacen ni los animales), como si fueras el párroco (o párroca -es que se ha modernizado mucho el Catolicismo en las últimas 24 horas-) de tu barriada/o.

Un par de preguntas al sr. Mercadona

13 marzo, 2009

Ahora que he encontrado cobijo en una casa al lado de un Mercadona, no me quedará más remedio que convertirme en cliente más que asiduo. Por ello, me quería dirigir directamente al señor Mercadona para ver si puede resolver un par de dudas que han surgido entre la gente de mi entorno:

1. ¿Por qué el jamón del Mercadona sabe igual que el chorizo del Mercadona? ¿Si van en envases diferentes, con color diferente y distinto origen, como puede haber tal similitud al paladar entre ambos productos?

2. ¿Por qué la tarta de limón sabe como huele el Fairy (o el Don Limpio)? ¿Acaso es que ponen tanto empeño en reciclar las bandejas que por ello se queda ese regusto?

2.a. A raíz de esta última cuestión me surge esta otra: ¿por qué no cambian los modelos de tartas?, ¿me parece a mí o llevo seis o siete años viendo la misma tarta de limón y la misma de chocolate y nata?, ¿tenían tanto stocks de tartas en el 2002, que desde entonces lo único que hacen es cambiar la fecha de caducidad al producto?, ¿puede ser ese el motivo por el que es imposible comprar una tarta en el Mercadona y que esté tierna?

A ver si algún día pueda hallar solución a estos misterios físicos, que no significa que no vaya a ir a comprar a esta cadena (la comodidad prima); pero la curiosidad ante tales fenómenos me ha llevado a preguntar para ver si encuentro la respuesta a tales incógnitas.

P.D. Sigo esperando a que Verónica Echegui me haga entrega del famoso vale de los 100 euros. Gracias.

El teclado del año 0 del perro Ricky

13 marzo, 2009

Mientras el “pobre” Madoff se declara culpable de todos los delitos económicos que se puedan haber cometido (y otros de su propia creación), el “filántropo” debía estar pensando en años mejores, cuando también estafaba pero como la cosa no estaba tan malo, pues no le tocaban las narices, y se podía dedicar a sus actividades ocio-delictivas-humanitarias. ¡Madre mía este tío es la paradoja de la paradoja! (¿eso da positivo como el menos por menos, más?). Seguramente, se estará acordando de aquel maravilloso año 0 del perro Ricky (para los que todavía no uséis el calendaria rickiano, sería el año gregoriano de 1999), justo antes de que un denunciante filtrara las primeras informaciones sobre sus “supuestas” irregularidades.

Por aquel año, en que Bernardito gozaba de gran reputación, yo me compré mi primer ordenador. ¡Qué tiempos aquelllos! Tenía casi diecinueve años cuando aprendí a encenderlo. Sin el décimo año del perro Ricky un chaval de dieciocho años realizara semejante confesión creo que no podría optar a nada en la vida (quizás, algún puesto directivo en una institución pública o vocal del Gobierno como mucho). Pero en el aquel año, todo era distinto y me gasté 275.000 pesetas (pues hasta la moneda era distinta) de la época en conseguir un “megapepino”: intel pentium III, 128 mb de RAM (lo cual era casi insuperable durante mucho tiempo), lector de DVD (te cagabas), 8 GB de disco duro (sí, sí, la mitad de lo que cabe ahora en un pen de 30 euros), monitor de 17 pulgadas de esos que los ponía en el escritorio y te lo dejaba inutilizable, impresora (que me duró en torno a dos meses) y escáner (que utilizaría cuatro veces en ocho años aprox., ¡msantaella, cómo aciertas en tus compras!).

Pero lo más importante de aquel equipo (no vamos a comentar que por ese dinero convertido a euros hoy día te compraría un ordenador Dell de gama alta o un iMac “polluo”, y eso claro sin calcular el incremento del valor del dinero en la última década), eran, sin lugar a dudas, la disquetera y el teclado. Esa disquetera que ha pasado por todos los cambios de ordenador que he hecho desde entonces (en realidad sólo he ido cambiando piezas hasta haber desarbolado por completo ese “ordenata”) y que todavía conservo no sé para qué mierda. “Sí, msantaella, tengo aquí unos documentos muy importantes que servirán para emprender una revolución en nuestro entonrno empresarial en un disco de 3 y 1/2, ¿tienes disquetera?”

Y lo que yo más quiero de ese ordenador del año 0, este pedazo de teclado, con esa marca de la tienda: Batch-Pc, que yo creo que lo subasto por eBay y me dan más que si sorteara un denario de la época de los romanos… Con esa capilla de polvo y suciedad, de mierda, que haría que le entrara taquicardia a Grissom de la emoción, “¡ay, por dios, el Cielo existe! Sara, tráeme mi escarabajo pelotero, ¡rápido!”

El mismo teclado en el que estuve aprendiendo mecanografía durante cuatro meses y dándole porrazos en plan “niño loco alemán”, la misma cacharra en la que redacté gran parte de los trabajos de la Facultad, estas teclas fueron las mismas que pulsé cuando estaba empezando mi relación con mi “pareja sentimental” (jeje, te quiero) a través de ese Messenger que a tanta gente ha unido y desunido, los escritos para diversas publicaciones también tienen su marca (Málaga Me Mata, Aura, Quatro Estaciones… ¡Por supuesto, todas quebraron!), mi libro (el de Umbral no, el de msantaella) y sus Hormigas son otros de los motivos por los que tengo tanto cariño a este amasijo de polvo y plástico… y, ahora, para más inri, los post de este blog han salido prácticamente todos a través del Ricky-teclado.

Ahora, con la mudanza, me da que es la mejor ocasión para cambiar y aprovechar para abrirlo y ver qué cantidad de polvo puede acumular este hardware en una década; pero, por otra parte, la cacharra esta, la misma a la que le falla la patilla de la izquierda que regula la altura desde el segundo día, es casi como si tuviera vida: “no, por favor, no me arrincones, cabroncete, ¿vas a ser tan gilipollas para cambiarme por un teclado a pilas, que eso sólo dan problemas?, ¿o por uno de usb, que son todos una mierda?, ¿en qué estás pensando, mamón, si tus yemas están hechas a mí?”

¡Uuuuf, qué difícil! ¿Cómo es posible que me sea más fácil deshacerme del jodido coche que de un teclado “radiactivo” cuyo valor no pasa del sentimental? Voy a tener que llamar a Madoff y preguntarle cómo hacerlo. Seguro que él si tiene una mayor experiencia a la hora de aparcar los sentimientos no utilitarios. (¿O a lo mejor resulta que era otra persona de gran sensibilidad, no hace falta más que ver el enorme listado de bancos a los que tomó la pela?).

Cotilleando en el bar

11 marzo, 2009

Visita inesperada. Uno de mis colegas y clientes se acerca por uno de mis lugares de trabajo. Así que aprovecho la ocasión, sabiendo que acabaré enmarronado, para salir a desayunar (ya había comido en casa, pero bueno, como nunca se sabe a qué hora vas a almozar o si lo vas a hacer…). Por el camino, nos cruzamos con una chica bastante mona, ambos tenemos “pareja sentimental” (patada en los cojones a la RAE), pero como no significa que seamos del Opus comentamos la jugada (“minuto y resultado, Ares, no te pido nada más”, como apuntaría José María García).

Entonces, le señalo que acababa de entrar Z, una de las muchachas más monas de las que trabajan por la zona. Y resulta que mi compañero conocía a Z de la Facultad, de cuando estudiaba (bueno, habría que matizar que “iba a clases”) en Empresariales. “¡No jodas! ¿Ése es el nombre de Z? Nosotros todavía le llamamos por la chica de la empresa B”. “Pues no te lo pierdas, ¿te acuerdas de X? Pues ése tuvo un roce con Z, no sé si llegaron a la penetración pero algo hubo”. La noticia me deja un poco sorprendido, ¿cómo podía ser? ¡X, que llevaba tropecientos años saliendo con Y, se había liado con Z! Me surge la duda de si es el mismo X que yo conozco, no recuerdo si del colegio, del instituto o vete tú a saber… “Que sí, que sí, ese mismo X”.

“¿Pero cómo va a ser eso? Si a mí me habían dicho (ese frase hecha a la que acudir ante una duda periodística) que Y había dejado a X por W y que X lo estaba pasando supermal”. Mi colega me asegura que nanay de la china. X llevaba poniéndole la cornucopia a Y con todo animal viviente de género femenino, que a la chita callando, tenía más peligro que mi pobre Garzón con un rifle en las sierras jienenses. “¡Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!”, yo muy metido en mi papel de Patiño-Mariñas-Marchante. “¡Escándalo, es un escándalo!”. Pienso que esto es casi tan subido de tono como cuando se rumoreaba que V había dejado preñada a U, aquella bola de nieve que animó mi primer año de Periodismo (que no tiene nada que ver con periodista, por cierto fue también el año del perrito Ricky, ¿os acordáis? Sí, yo también presencié el vídeo). Aquello fue muy fuerte, la pareja más polémica y extraña del instituto embarazándose con apenas 18 añitos. Fue falsa alarma.

Todo esto hablando mientras mi compadre de vez en cuando hace una referencia a una joven de buen ver (nombrémosla como T), que entorpece la claridad de la historia, pues mi amigo se despista de vez en cuando. Al final, acabado el desayuno y la ración de cotilleos, los dos chismosos salimos del bar y yo me voy pensando: “¡hay que ver, yo pensando mal de Y, y resulta que la pobre se habrá cansado de estar en la Monumental de Barcelona!,¡qué cabronazo X -principalmente porque nos la ha metido doblada a casi todos-!”

El caso es que nos separamos y me quedo con la duda de si X e Y se habían casado. ¿Eran ellos los que habían tenido un niño o eso eran S y R? Total, que me he quedado sin despejar la incógnita. Como en Matemáticas, en los chismes muchos no sabemos llegar a resolver el problema en cuestión y nos limitamos a divagar sobre el procedimiento.

Eso sí, mi vena chismosa me ha salido cara: más de diez horas intentando hacer una cosa que (idiota de mí) creía que podía hacer en algo menos de la mitad… ¡Pobres Patiños, Mariñas, Cantizanos y demás… Cuánto tienen que sufrir!

P.D. Bueno, al menos, el Madrid ha perdido 4-0, así en plan vapuleo, para que no te quede la sensación agridulce de que pudiste ganar… Y es que el que no se consuela, es porque no quiere.

Fnac me vuelve a dejar con la cara de Chuck Norris

10 marzo, 2009

Aun reconociendo que me encanta Fnac, como ya he escrito anteriormente, he de decir que me la han vuelto a hacer. Y como estoy casi en plan monotemático, pues esta vez me han jorobado bastante. En la anterior ocasión, me hicieron ir y volver desde Málaga a Marbella (240 km por tener que hacer la ida  y vuelta en dos ocasiones) para ir a por unos papeles y después, jajejijoju, me dieron con la puerta en las narices. La única vez que he puesto una hoja de reclamación y, precisamente, a la Fnac (habiendose dado circunstancias en otros lugares que también merecían algún que otro apunte). Aquello fue absurdo y ridículo.

Pero esta vez me han dejado verdaderamente con la cara de Chuck Norris. Fan de U2, como ya he dicho. Monotemático (o sea, pesado), como también he comentado alguna vez… Y a veces, absolutamente gilipollas, como se puede inferir leyendo tres o cuatro post… Nuevo disco de U2. No line on the horizon (ese mismo que los mierdecillas modernitos estarán criticando antes de escuchar -demostración de objetividad periodística de msantaella-). Fecha de lanzamiento: lunes, 2 de marzo de 2009 (más de cuatro años desde el último discos; los recopilatorios chorras no cuentan nunca).

En ese contexto, mi pareja sentimental (forma de llamar a tu “novia/o” de forma políticamente correcta en estos días de soberana estupidez idiomática), casi se pone como obligación regalarme el pack más mejor, es decir, más caro. Así que hace la reserva vía Internet con dos putos (coño, ya me ha vuelto a salir un taco) meses de antelación. Claro, dos puñeteros meses de antelación te da para pensar:  “el jodido día de la fecha de lanzamiento lo tengo a primera hora del día en la puerta de mi casa.”.. Evidentemente, NOOOOOOOOO.

Y mientras tanto, littlero me envía e-mails contándome que ha estado en el concierto de la BBC. Y yo aquí, esperando como un panoli, aguantando para no descargarme las canciones (que ya había encontrado el álbum completo una semana antes del lanzamiento)… Y de esta forma pasa una semana, y mi novia, con la mosca detrás de la oreja, llama encabronada (no tanto como el sábado el “señor Cuesta” al subir a regañarnos) y le señalan que se ha producido un “error” y que “muchos envíos han fallado”. Total, pedido anulado, y msantaella con la cara de Chuck Norris, viendo estúpidos vídeos en Internete vía YouTube.

Ahora han prometido que esta vez sí, y que mañana o pasadomañana, sin falta, estará ya el pedido “por la gloria de mi madre”. Espero que mi querido y borrachuzo Bono y cia. hayan hecho una buena cosa; ya que el señor Fnac me ha fallado, al menos que los irlandeses no lo hagan… que las hemorroides me duelen últimamente de tanto darme por culo.

El encuentro con el “señor Cuesta”

8 marzo, 2009

Y que conste de antemano que la culpa es más que nuestra. Claro, es que hay ser muy gilipollas o muy cabrón (o ambas dos) para ponerse a montar una cómoda del Ikea a las tres de la mañana (creo que era un Malmo o algo por el estilo). El montaje no podía porqué haber tenido que ser excesivamente ruidoso, salvo por los 33 clavos que tenía para la parte posterior del mueble, esa superficie que nunca se ve porque siempre va a estar pegada contra algo.

Claro, de esta forma es lógico, que algún vecino se moleste (probablemente pudiera ser es que nos despierta por las mañanas con Amaral a todo volumen o con el flamenco, pudiera ser…). Y es que esto de ser “nuevos” en una comunidad es una mierda, y si vas “de alquiler”, peor todavía, porque es casi como si no fueras un ser humano, sino simplemente un puto inquilino.

Total que a las cuatro de la mañana, cuando ya sólo quedaba encajar uno de los tres puñeteros cajones, que no sabíamos cuál era el motivo de que no encajara (es lo que tiene el Ikea, en las fotos muy bien; en la realidad, no tanto), llaman a la puerta. Mi novia, que teme la tormenta no quiere abrir, así que soy yo el que va, pues como estoy un poco más acostumbrado a que me puteen (ser autónomo tenía que tener algo bueno), me expongo a la bronca…

Y ahí está, nuestro señor Cuesta que está cabreado como una mona, con un tono de voz algo más que elevado y con una actitud que jamás osaría a emplear si el que hubiera abierto la puerta no fuera un joven. Teniendo toda la razón del mundo en la situación, mi nuevo “amigo” se empecina en perderla con las formas. Razones que considero poco adecuadas a la situación, con independencia del tono de voz que sí puedo llegarlo a presentarla:

1. Se presenta a sí mismo como “soy el presidente de la comunidad” (?). Básicamente con un tono al que le faltó añadir “y, por tanto, el dios de este lugar”. No sé, como estoy acostumbrado a que la primera llamada de atención se haga de una forma pausada, del rollo: “haga usted el favor…”, “podrían…”, “dejen de…”, “estas no son horas…” en distinto grado de educación y tono, me dejó anonadado que se presentara en plan Harry, el Sucio.
2. ¿A qué coño viene preguntar si soy “propietario” o “inquilino”? Anormal, somos los que viven en esta casa, con todos sus derechos. Que sea propietario o inquilino no nos restan derechos o deberes. Ya estoy viendo que mi amigo presidente irá a quejarse a la dueña.
3. El personaje va con una linterna negra grande, que sostiene en una mano y que de vez en cuando alza para señalar, en plan “porra”. ¿Para qué coño sube un “presidente de comunidad” con una puta linterna a llamar la atención a un inquilino? ¿Esa opción “policial” no es algo que excede los cometidos de la “presidencia de la comunidad”?
4. Y lo que más me toca los cojones de Harry. Mi amigo dice que llevamos “todo el día haciendo ruido”, desde las tres y cuarto. A lo que le respondo que eso es imposible, pues nos fuimos a casa de mi padre toda la tarde. A las cuatro y media de la tarde aprox. nos fuimos al Ikea a comprar los muebles de la discordia, los dejamos en el piso y no volvimos hasta las tres de la mañana (nuestra hora triunfal). Aun así, el gentleman asegura que llevamos dando el coñazo todo el puto día (“por ciencia infusa”, tendría que añadir).
5. En su despedida triunfal, linterna-porra en alto, señalando a msantaella (qué poca educación señalar con una linterna; supongo que es un castigo merecido por dar por culo hasta las tantas), emplea frases con un tono de voz elevado en la que incluye perlas del estilo “terminantemente prohibido” (por mis pelotas) o “a partir de las diez de la mañana” (eso lo dice dudando, creo que es una hora que acababa de improvisar porque todavía no había legislado sobre esa cuestión en concreto). “¡Oh, Moisés! Esperamos tus tablas sobre tan delicada cuestión!”

En fin, creo que empiezo a entender el precio tan “bajo” del alquiler (ya hemos perdido el norte con lo que es bajo o alto, pues hace tres años esa cantidad me habría parecido un robo para la compra de un piso no digamos para la de un alquiler), básicamente nos hemos metido en una comunidad sectárea. Estoy convencido que a los anteriores inquilinos del piso, que creo que era una pareja gay, los echaron a base de acosarlos. Nosotros no somos pareja homosexual, lo que pienso que debe ser una ventaja en ese bloque. Somos más o menos jóvenes (error one), vivimos de alquiler (error two) y tenemos perra (error three, éste me da que va a ser imperdonable).

Ya he leído una nota de que dentro del recinto comunitario los perros deben ir atados y con bozal. Por lo de atados, me parece razonable y a fin de cuenta se adecua a la legislación autónoma. Lo del bozal, me toca los cojones. El decreto de la Junta establece las condiciones en las que deben ir los perros considerados “peligrosos”, entre los que no están los Cocker, así que mientras que recojamos inmediatamente la mierda que deja la perra (como las personas) y ésta no perturbe “la tranquilidad y el descanso de los vecinos” (como hicimos nosotros) me da a mí que la van a ir dando por culo a las normas que se inventen para según qué cosa y según qué personaje (a fin de cuentas, intuyo que en ese bloque no es nuestra perra, precisamente, la que más necesita llevar un bozal). Yo, como todos, responderé ante las leyes españolas (Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, http://www.boe.es/boe/dias/2002/03/27/pdfs/A12290-12292.pdf), no ante las “normas” de una comunidad que vulneren legislaciones de mayor jerarquía.

El tiempo de Ave, Caesar, morituri te salutant ya pasó… Eso no quita que las cruces hayan desaparecido, y nosotros, por giliflautas, ya nos hemos echado a cuestas una. Always look on the bright side of life… (http://www.youtube.com/watch?v=HFSAffL-nHU).

Quiero ser rico…

7 marzo, 2009

…para tener tiempo libre…

Ro from London to give me envy

4 marzo, 2009

Cerca de las tres de la mañana. Es de estas noches que me encuentro tan nervioso que no quiero irme a la cama porque sé que no me voy a quedar dormido, con el consiguiente calentamiento de tarro; pero, por otro lado, en seis horas como máximo tengo que estar nuevamente en pie, idea que no ayuda precisamente a conciliar el sueño.

Mientras mis dudas me asaltan, justo antes de apagar el ordenador me encuentro con un mensaje que lleva por asunto: estrella del rock! No puede ser, será… ¡Qué cabrona! Antes de mirar el remitente sé que es mi amiga Rocío (la Ro, básicamente), que me va a contar algo del concierto “secreto” de U2 en Londres. Abro el e-mail, acierto con la destinataria y ahí está, nuestra littlero dándome envidia y acordándose de mí porque estaba viendo a los U2 en ese miniconcierto en el tejado de la BBC. ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaah, qué envidia!

Ya me la estoy imaginando, este personaje carismático que se fue a Londres con lo puesto, allí con su prima, en medio de una noche regulera, viendo a Bono y cia. emulando, una vez más, a The Beatles.

A todos nos ha contado que se fue a London a estudiar inglés, pero yo que la conozco y que sé que tiene mi mismo oído (es decir, también pertenece al género de oído-croqueta), intuyo que se ha ido a “vivir la experiencia”, a hacer ese tipo de cosas que sólo te puedes plantear cuando eres joven y que, después cuando eres mayor, te arrepientes de no haber hecho. Me alegra que entre mi gente se encuentre peña tan zumbada como para irse a dar la vuelta al mundo o como para plantarse allí, en medio de Londres, trabajando en una cadena “sushiera” mientras intenta conseguir esa magna empresa que es “aprender inglés de verdad”.

Ahora está liada de exámenes y no nos manda los e-mails desternillantes a los que nos tenía acostumbrados, con sus títulos geniales (gitanas en el Ikea, viviendo en forma de U…) y sus vivencias-madre-mía-qué-hago-yo-aquí.

Mucha suerte con los exámenes, littlero. Todavía te debemos una visita a London (Michael).

P.D. He aquí el enlace que me mandó: http://www.youtube.com/watch?v=fBJqWPv7IGo&feature=related

Esa enfermedad llamada Amor (versión Rihanna)

3 marzo, 2009

¡Qué bonito es el Amor, sobre todo en primavera! ¡Cuántos siglos de Música, Poesía y Pintura inspirado por ese cabroncete de Cupido! ¡Cuántas estupideces hemos realizados todos/as por Amor (o lo que nos creíamos que era)! ¡Qué inmenso grado de apollardamiento podemos llegar a tener por culpa de tal enfermedad!

Una de las últimas víctimas de este mal que lleva tantos años afectando a la humanidad (en minúscula) ha sido la cantante Rihanna. Ahí está, la muchacha, joven, guapa, famosa, con dinero, le dejan la cara como un phoskito y… vuelve con el energúmeno que le dejó el rostro como un adefesio. La capacidad de una persona para redimirse es uno de los valores más defendidos por cualquier estado democrático, pero me da a mí que las estadísticas no son muy favorables al espíritu de Rousseau, o sea, es una pena reconocerlo, pero es bastante más probable que Chris Brown vuelva a endiñarle a que el rapero se convierta en pareja ejemplar. ¿De verdad que tiene alguna necesidad de Rihanna de pasar nuevamente por una situación de pánico como la que describió en los diarios? De ella no se puede decir que esté atada por una familia, o que no tenga dinero, o a dónde ir, como ocurre en muchas situaciones en las que alguien se ve obligada/o a simplemente “aguantarse”, o lo que es lo mismo, joderse. Pero Rihanna, con 21 ó 22 años, no está ni de lejos en esa situación… A lo mejor ese contexto tan favorable se vuelve una traba para sí misma o, a lo peor, sólamente es que está atrapada (y jodida) por las flechas de Cupido (y las hostias de Chris Brown, también).

Para eso es mejor quedarte como Camilo Sesto: “siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora, y por eso que mi alma llora”. De esta manera el dolor es “espiritual” y no psico-físico. Mejor tener moratones en el alma… Y es que lo peor del Amor es que tiende a convertirte en un objeto del ser/animal/cosa del que caes prendido/a. Tu voluntad puede quedar medio-anulada y si ya eres medio giliflautas antes de enamorarte, puedes llegar a un grado de gilipollez importante. En ese estado, lo que te queda es esperar que tu “ser querido” no sea un/a desalmado/a, como le ha sucedido a Rihanna.

Aunque ya hay casos absolutamente extremos, como el del profesor Neira. El hombre arriesga su vida para salvar a la “pobre” mujer víctima de la brutalidad… y ésta después va comentando poco menos que “para qué se ha metido si nadie le ha llamado”… Entonces, barajas la posibilidad de que Amor y Masoquismo estén estrechamente ligados; de que el Amor aparte de volverte estúpido/a te puede, lo que es peor, volver completamente desagradecido/a, y que, al final y después de todo, teniendo una mano ya puedes estar convencido/a de que mejor solo/a que mal acompañado/a.

Tratarme de usted

28 febrero, 2009

Hay personas que definitivamente se encuentran en otro nivel, como el vecino del barrio granadino de Almanjayar (¿lleva tilde?) que fue detenido sin carné de conducir, “fumao” y con diez personas en el coche, incluidos ocho menores (http://www.elpais.com/articulo/espana/Fumando/porro/carne/menores/coche/plazas/elpepuesp/20090227elpepunac_11/Tes)… ¡Ooooooooolé! ¡Que le den las dos orejas y el rabo! Que seguramente es lo que debieron pensar los policías que le dieron el alto y cuyo coche casi se lleva por delante el conductor-positivo-en-cannabis (-o sea-porro).

Cuando tenía cinco o seis años era normal lo de meter en el coche a siete u ocho personas en vehículos esmirriados, sin retrovisor izquierdo y sin cinturones de seguridad, aunque claro, eso era hace más de veinte años. Tal y como está la cosa ahora en España, hay que ser muy pero que muy gañán o muy pero que muy osado para hacer algo así. Por eso creo que, como mínimo,  merece el tratamiento de “usted” este señor. Ya no sólo es cuestión de edad: cualquiera no consigue hacer suficientes méritos para ganarse tal dignidad (por mucho que se esfuerce)…

36 euros de comisión

24 febrero, 2009

Sí, sí, 36 eurazos de comisión me pedía el cajero de Unicaja. Cuando he visto la cifra, primero, me puse a mirarla desde distintas perspectivas, no fuera debido a que el sol estuviera menoscabando mi capacidad visual. Pero no, pusiera donde me pusiera la cantidad era la misma. Después, ya con una sonrisa he mirado arriba y abajo, a derecha y a izquierda, en busca de esa cámara de oculta que hará que se rían de ti en un país nórdico en el zapping de las tres de la mañana. Tampoco he visto nada…

Al final no he podido dejar de pensar: “Serán hijos de putas los de Unicaja, que quieren pagar la fusión con la CCM a mi costa”. Si fuera por el equipo de baloncesto, todavía, pese al final de la Final de la Copa del Rey que nos dieron (enhorabuena al Tau; la Copa se lo llevó el más listo de los equipos en liza); pero para fomentar la megalomanía de Medel, Chaves y compañía, les pueden ir dando por el ojete. Sobre todo, porque estoy viendo venir la puñalada trapera: fusión, bueno, en realidad absoción de la manchega; después la tan anhelada “fusión” de las cajas andaluzas… y la central en Sevilla, como quiere Manolito, la madre que lo parió.

Lógicamente, le han dado por culo a Unicaja, igual que  el domingo, y me he gastado el dinero en el parking, perdiendo más tiempo, pero ahorrándome los 36 euros que me querían sablar extrayendo el dinero directamente del banco de origen. Y aun así tengo cuenta en Unicaja. No me extraña que les vaya tan bien… de momento.

El referéndum o la indignación de unos padres

20 febrero, 2009

Me encanta la prensa. ¡Cómo me alegra haber estudiado Periodismo! Es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. Bueno, de eso, y de haberme leído El Alquimista, aunque no sabría decantarme por ninguna de las dos opciones.

Bien, los padres de la pobre chiquilla que todos conocemos están, como es lógico, completamente indignados, y les jode que los chusmas de mierda (o el chusma de mierda) que ha asesinado a su cría esté en breve en la calle. Es relativamente comprensible, si bien, por suerte, no del todo, porque eso sólo lo podrá comprender realmente a los que le haya pasado algo similar (que estadísticamente, en España, será un porcentaje muy bajo).

Pero seamos serios por una puta vez, ¿cómo se puede dar eco a un referéndum sobre la cadena perpetua por un caso aislado?, ¿cómo coño los medios pueden estar dando eco a una propuesta tan absurda?, ¿acaso ya nadie se acuerda de las niñas de Alcàsser?, ¿se convocó un referéndum entonces? Lo que ha sucedido es una tragedia, y el dolor y la indignación de esos padres tienen que hacer que estén pasando por un auténtico infierno. Pero ahí los medios, los jodidos medios de comunicación, en vez de actuar de voceros irresponsables deberían actuar conforme a la ética periodística (que es una puta asignatura que, con otros nombres, todos los que hemos estudiado Periodismo hemos tenido que cursar de una u otra forma).

Pero supongo que decir que “oye, tío, vamos a ser un poquito racional y vamos a tener perspectiva” no vende una absolutamente nada. Así que vamos a poner en primera plana, a recalcar, a subrayar, a exagerar toda esta tragedia para lograr incrementar nuestra tirada, nuestro share, nuestros beneficios publicitarios… Y eso no creo que beneficie en nada a nadie.

¿Por qué no en vez de gilipolleces como la cadena perpetua y tal nos planteamos una reforma en condiciones de la educación? Me parece más factible cortar el mal en la raíz que no intentar arreglar lo que no tiene remedio. ¿Será casualidad que cada año el nivel de chusmerío se multiplique? En mi época, el número de “alumnos/as conflictivas” estaban controlados, e incluso ellos tenían unos códigos de honor. Sabías que respetaban ciertas normas no escritas pero que todo el mundo conocíamos.

Muchos de los que salen de ahora son Chusmas, con letras mayúsculas, que honor no saben ni siquiera que lleva “h”, que conforman un sustrato antisocial, que no se atienen a las normas y a los que, encima, hay que tratarlos casi con deferencia para evitar problemas. Esa mierda de gente, como el novio de Marta, son el verdadero mal de España… Peor que el paro, peor que la crisis económica, peor que Bermejo. Y la mayoría de ellos, con todos sus problemas familiares o de situación (como los tiene todo el mundo, y no por ello se dedican a delinquir), han recibido una educación de mierda, fomentada por todos: padres, medios, televisión. Ya se sabe: cría víboras y te sacarán los ojos… Es lo que tiene la mierda, que cuando se acumula mucha, el olor se hace insoportable y hace que alguien tenga que levantar la voz.

P.D. Para evitar las típicas interpretaciones de Msantaella ha dicho… Está claro a que no me refiero a todos los jóvenes y chavales actuales, sino que me refiero a que dentro de ese colectivo hay un número creciente de chusmerío, que además, cualquier observador se habrá fijado, saltan a la vista quiénes son.

Hormigas en Nueva York: Cap. 42. Cosas que hacer (o no) en Babilonia -y tercera parte-

18 febrero, 2009

43. Anda hasta reventar. Es inevitable. Durezas y callos en los pies han de ser el resultado final de tu viaje. Si no es así, no te has comportado como un auténtico turista.

44. Ten diarrea. Es como pasar la gripe o la varicela cuando eres niña/o.

45. Ve a un espectáculo en Broadway. El fantasma de la ópera, El rey león, Mamma Mía!, Grease, El jovencito Frankenstein son una mínima muestra de tus posibilidades. Si eres capaz de aguantar una cola insoportable, en TKTS puedes conseguir entradas con grandes descuentos (aunque normalmente las obras más destacadas no tienen necesidad de recurrir a rebajas).

46. Si Broadway te parece caro, Off Broadway es la alternativa. Teatros más pequeños para el outlet de las actuaciones en directo.

47. Haz alguna reclamación. No se soluciona al instante. Te remitirán a un número de teléfono, que en el mejor de los casos te resolverá tu problema cuando hayas abandonado Estados Unidos (como tiene que ser). Pero así, tú también les podrás tocar las narices a ellos.

48. Alucina con la Biblioteca Pública de Nueva York. ¡Guaaaaaaaaau! ¡Casi tengo un orgasmo allí dentro!

49. Envía vídeos haciendo el gamba a familiares y amigos. En Times Square hay un centro de información donde se pueden hacer este tipo de cosas de forma gratuita.

50. Escucha música en la tienda Apple. Los Ipods a disposición del que quiera. Si no te gusta esto, entra en Internet en algunos de los Mac que tienen en exposición. Hay cientos, pero más personas están esperando su turno. Lo gratis vende.

51. No te lleves mal con el personal del hotel. Sólo están cumpliendo con su trabajo, algunos con más efectividad y simpatía que otros. Siempre puedes hacer distinciones en las propinas.

52. Tiembla por tu situación económica. El crédito y las comisiones es lo que tienen: nunca sabes lo que te va a tocar.

53. Deja que te hagan un retrato o una caricatura. En los lugares más turísticos siempre habrá quien por cinco dólares esté dispuesto a dibujarte.

54. Ve a la tienda de la MTV. Con suerte os pasará algo similar a nosotros, que tropezamos con los Jonas Brother a la semana siguiente de aparecer en la portada de la revista Rolling Stone. Sí, ya que sé que no es algo de ensueño, pero menos da una piedra (y más, o menos, en agosto).

55. Demuestra tu buena voluntad. Acude a las Naciones Unidas. Pero, por favor, no a manifestarte. Para eso ya están los judíos ultraortodoxos.

56. Acércate a los puentes de Brooklyn y Manhattan, aunque los hayas visto cientos de veces en las películas (a fin de cuentas, como el resto de Nueva York).

57. Disfruta del arte callejero. Las estaciones de metro, el interior de los vagones, los parques, las aceras. En cualquier lugar, podrás ver en directo a cantantes, bailarines, saltimbanquis, pintores e incluso predicadores. Oye, también para esto se necesita talento.

58. Piérdete. Si ni con siete mapas diferentes hallas tu ubicación: ¡bienvenido al club de los desorientados!

59. Sáltate los semáforos de peatones en rojo. 23 al día es la media.

60. No seas malaje y cógele el flyer al hombre-anuncio. Ya sé que son infinitos y que la publicidad está diseñada en Word por Stevie Wonder, pero a ti no te cuesta ningún trabajo y a lo mejor consigues que el hombre/chaval (pues casi siempre son varones) se vaya antes a su casa.

61. Mete un penique en Coca-Cola durante varios días. Comprueba cómo hasta «la chispa de la vida» corroe al dólar.

62. Ve al estadio de los Yankees. No sé qué es el béisbol, pero por lo que se ve son bastante buenos. Además, están construyendo un nuevo estadio: ¡tiembla, candidatura olímpica de Madrid!

63. No sé si se puede considerar un museo, pero ve a Tussaud y hazte decenas de fotos con famosos a los que admiras o detestas. Jordan, Picasso, os queremos.

64. Confúndete en el metro. Colores diferentes, con números y letras distintas, en dirección Downtown o Uptown, y con el matiz de Local o Express. Si a eso le sumas los cortes por las obras, y los problemas técnicos; si no te lías, pública un libro o sube una web explicando cómo lo lograste: ¡te harás de oro!

65. Haz el proyecto para montar una tienda de ciclomotores. Si te lo aprueban, que tiemble Bill Gates. No he visto ni uno durante toda mi estancia en la Gran Manzana, y eso que tráfico sí que hay de sobra.

66. Ponte en cualquier avenida a contar los taxis que pasan durante un minuto. Después, puedes hacer estadísticas en función de las horas y las calles.

67. Pon en práctica cualquier otra forma de consumismo que no te haya mencionado.

68. Cómprate alguna revista americana: Esquire, Q, Rolling Stone, Time, Glamour… Al menos, cómprate una vez The New York Times, por favor.

69. Siéntete como una hormiga que no sabe llegar a su hormiguero.

70. Encuéntrate a ti mismo (o piérdete aún más).

71. Ten perspectiva. Piensa, emociónate, crea. Las posibilidades aquí son casi infinitas. Al final, seréis tu imaginación y tú las que inventéis las situaciones más memorables.

Hormigas en Nueva York: Cap. 42. Cosas que hacer (o no) en Babilonia -segunda parte-

17 febrero, 2009

11. Hot dog. Imprescindible. No comment.

12. Te puedes dar una vuelta por el monumental Rockefeller Center. Su Top Rock ofrece una de las mejores perspectivas de la ciudad, sobre todo si diriges la vista hacia el Central Park. Si buscas el Empire State, mira en la dirección contraria.

13. Edificio Chrysler. Apenas podrás visitar la entrada, pero su estructura Art Deco, con su cima metalizada, es una de las que marcan la diferencia en la isla. Lo podrás fotografiar desde decenas de lugares diferentes.

14. Debes hacer fotografías. Cientos y cientos de ellas. A ser posible, si vas acompañada/o, con la cámara digital y con el móvil. De esta manera, tendrás dos imágenes casi idénticas de todos los entornos.

15. Mójate. Cuando te cae uno de los  repentinos chaparrones neoyorquinos, es cuando te empiezas a sentir integrado en esta ciudad.

16. Comprueba como a medida que pasa el tiempo, te esfuerzas cada vez menos por intentarte hacer entender en inglés. Acabarás limitándote a las señas o a la búsqueda de la chapa del «Se habla español».

17. No debes olvidar tu reproductor de música. El avión, el metro, la noche… Nosotros no lo llevamos: créeme, craso error.

18. Visita Coney Island. Si el día está despejado, es un buen sitio para despejarse y darse un paseo o un baño. Además, a mano tienes el parque de atracciones y el acuario.

19. Admira The Trump Tower. Los auténticos Jardines Colgantes de Babilonia del siglo XXI. En el interior, una sorprendente cascada; y en el exterior, árboles plantados a diferentes alturas. Todo ello en un colosal y reluciente rascacielos de color negro.

20. Te puedes dar un paseo por Central Park. A pie, en bicicleta, en carruaje… Sus lagos son la guinda del pastel (si no eres alérgico/a a la lactosa).

21. Ve de turismo religioso: catedrales, templos y capillas de todas las religiones imaginables tienen aquí su representación. Saint John the Divine aseguran que es la mayor catedral de la Cristiandad, aunque está en reconstrucción debido a un incendio ¡en la tienda de regalos! Saint Patrick es la que vemos en todas las películas. Su fachada es tan imponente como la de Saint Thomas, que está cerca de ella (ambas en la Quinta Avenida). La fundamental, la capilla de Saint Paul.

22. Saborea uno de los helados de los que se sirven en decenas de las furgonetas-heladerías de la Gran Manzana (no te lo servirá Homer, pero casi).

23. Comprueba en tus propias carnes (y estómago) la cultura take-away: Starbucks, Dunkin` Donuts, Subway, Burger King…

24. … (Que cada cual piense lo que quiera).

25. Visita la Universidad de Columbia y llora si has hecho una carrera en España (bueno, los de Salamanca os salváis).

26. Debes vivir algún evento en el Madison Square Garden. Da igual que sea un concierto, un partido de baloncesto o unos payasetes haciendo wrestling. Lo importante aquí es vivir el lugar.

27. Engánchate a un programa chorra de la televisión americana. Con sus repeticiones hasta la saciedad, irás descubriendo hasta el sentido de sus chistes. La hija de Hulk Hogan, las madres que buscan novio/a a su hijo/a, los aspirantes a un trabajo de ensueño… Pruebas y situaciones indignas que ponen a prueba la capacidad de hacer el ridículo que puede tener una persona. Advertencia: algunas escenas pueden provocar vergüenza ajena.

28. Crucerito por Manhattan. Podrás gozar con el impresionante perfil de la isla. Si está oscuro,  ya casi de ensueño. La alternativa gratuita es coger el ferry hacia Staten Island, que ofrece también unas vistas estupendas.

29. Inmiscúyete en culturas ajenas. Italia, China, pero también Brasil o Corea, tienen sus propios barrios o calles, donde McDonald´s y bancos emplean el idioma de esos países, además del inglés. Más no se puede pedir.

30. Tócale los cojones al toro de Wall Street. En pleno Distrito Financiero, verás esta imponente estatua dorada. Otra de las favoritas de las foto-turistas.

31. Come italiano.

32. Come coreano.

33. Come japonés.

34. Come chino.

35. Come mexicano.

36. Come irlandés.

37. No comas neoyorquino. No es discriminación, es un consejo (jeje, es «broma», tienen un bistec que se salva).

38. Visita el Castillo Clinton (no confundir con el del impeachment) en Battery Park y aprovecha para captar una imagen del Monumento a los Inmigrantes.

39. Si tienes pelas y poco vértigo, atrévete a dar un paseo en helicóptero. ¡Ah, se me olvidaba! Si el tiempo lo permite.

40. Pasa frío, calor, ultracalor, hiperfrío, en un intervalo de tiempo de quince minutos. Climatología, metro y tiendas son combinaciones poco recomendables para la salud.

41. Róbale el periódico al de la habitación de al lado. Si en el lugar en el que te hospedas te ofrecen este servicio, puede que sea intermitente. En tus manos está solventar esta irregularidad.

42. Times Square. Esencial. Si no, ¿para qué coño/cojones has venido?

(continuará…)

La “tarjetada” o porqué no debes responder nunca a la llamada de un comercial

16 febrero, 2009

He de reconocer que mi paso por el telemárketing me ha dejado ciertas secuelas psicológicas. No es que me haya dejado tarado, que eso cualquiera puede decir que yo ya tenía lo mío, sino que me refiero a mi incapacidad para cortar a una persona que me llama por teléfono para venderme cualquier cosa. Al ser el titular de la línea de teléfono, como algún cabroncete ha ido repartiendo los datos a diestro y siniestro, cada dos por tres están preguntando por el señor Msantaella… Al principio, gilipollas de mí, agarraba el teléfono como si no tuviera nada mejor que hacer y aguantaba la “paliza” que me daba mi compadre que si televisión, que si tarjeta de crédito, que si Internet, blablablabla…

Al no tener el terminal identificador de llamadas (sí, lo sé, pero es que yo vivo todavía en 1987), yo opté por no atender nuncar al fijo, puesto que no se lo facilito a nadie. De esta manera, sé que sólo pueden preguntar por mí algún pelma tratando de venderme algo absolutamente imprescindible para mi vida. El resto de mi familia, por su parte, ha desarrollado el sutil arte de colgar el teléfono y dejar al vendedor con la palabra en la boca.

Así viene sucediendo desde hace ya varios años… hasta el día de hoy. El “tretismo ilustrado” me ha pillado absolutamente por sorpresa. Una señorita le llevaba varios días dando la tabarra a mi madre, de que necesitaban hablar conmigo del banco X, que ha pasado tal y que es muy urgente. Mi señora madre me lo comunica y a mí directamente me sale por el mismo oído por el que me ha entrado.

Pero esta tarde abro me encuentro dos cartas del banco X. ¡Atiende! No tenía la mosca, tenía el moscardón detras de la oreja (de las mismas por las que estaba ignorando a mi santa madre). Abro una carta y, para mi sorpresa, veo una tarjeta para que la active, lo cual me intriga pues la actual le queda una vigencia de año y pico. En la segunda llega el susto, la misiva está firmada por un pavo de cuyo nombre no quiere acordarme que me advierte que se ha detectado un posible movimiento fraudulento y que, por mi bien, han bloqueado la tarjeta y que ellos, que son unos tíos hipermajos, me han mandado una nueva para que la dé de alta.

Me acojono, lógicamente… y empiezo a mirar a ver si hay un movimiento extraño en la cuenta de la tarjeta. Claro, con esto del viaje a la Gran Manzana igual alguien que me vio la cara de primo, se quiere tomar las confianzas que no se toma conmigo ni mi hermano. No detecto nada extraño. Así que, para quedarme tranquilo, llamo al teléfono que me indican en la carta.

El teléfono está hecho por y para anormales. Después de pedirte una serie de datos que servirían para declarar ante un juez por un delito de asesinato múltiple, te preguntan un código telefónico (?): o sea, no basta con que te sepas el pin del móvil, el del cajero, el de las contraseñas de correos electrónicos, el de PayPal, el de RapidShare, etecé, etecé… Ni puta idea de dónde puede estar ese número, ni siquiera si lo tengo activo. Así que insisto hasta que consigo ponerme en contacto con un operador.

El señor parece diligente y me hace una serie de cuestiones como si realmente le importara un pimiento el posible fraude que estén cometiendo con mi tarjeta. Hace un poco el paripé, me va sacando el resto de datos personales (para mi desgracia, facilito el móvil, ¡noooooooooooooooooooooo!) y me sugiere que el “problema” puede ser que haya realizado alguna compra en Internet. A mí no me suena para nada, pues esa tarjeta la dejé de utilizar tras volver de la Gran Manzana.

Mi compadre, compañero de fatigas de telemárketing, de vez en cuando, me pone música (por cierto, bastante mejor que la del Digital Plus) y vuelve una vez que me ha hecho esperar un poco más. Me indica que a él “tampoco” le aparecen movimiento extraños.

“Ya está”, pienso. “Me la han metido ‘doblá’ como los del Mercamona”. Esto me huele a campaña de márketing en plan a lo cara perro. Ya no se basan en promociones exclusivas para todo el mundo, no: esta vez se trata de duplicar una tarjeta y enviarte una carta con una advertencia. “No, no puede ser; estoy malpensando de más”, me sugiero a mí mismo.

Sigo la conversación con mi colega, tratando de alejar pensamientos y premoniciones infaustas. Entonces, me creo que mi “amigo y salvador” me va a despedir y… ¡Surprise, surprise! Me engancha el prenda-lerenda y me comenta, soltando una retahíla que se nota aprendida de memoria de un manual de telemárketing, que si no quiero tener un seguro para la tarjeta que por X euros al mes o al año o no sé cuándo coño, me servirá para proteger mis compras (esas que estaban “protegiendo” con el bloqueo de la tarjeta), para cubrirme en caso de que me quede en desempleo (mi compañero me insiste varias veces en que la “cosa está muy mala”) y, “dios no lo quiera”, en caso de fallecimiento. Mucho dios no lo quiera, pero el hijoputa me lo apunta dos veces consecutivas. Será cabrón el tío… ¿Para qué coño quiero un seguro en caso de óbito?, ¿es qué me van a devolver a la vida?, ¿o me van a dar dos vidas de créditos en plan maquinita de los cinco duros (“game over: insert coin“)? Joder, si me quiero deprimir, me pongo a ver una película española (que o te bajan la moral de malas o son tristes de cojones), no necesito que me jorobe un tío que sólo me iba a activar una tarjeta, coño.

Y lo peor es que he dado el móvil… Eso sí que va a ser una auténtica pesadilla. ¿Alguien sabe como poner un antispam para el móvil?, ¿o cómo poner de tono un eructo para las llamadas no deseadas? En fin, tendré que desarrollar el arte de mis hermanos (colgar, rechazar, colgar, rechazar, colgar, rechazar… ¡No parece tan difícil!).

Hormigas en Nueva York: Cap. 42. Cosas que hacer (o no) en Babilonia -primera parte-

16 febrero, 2009

1. Puedes (¡oh, sorpresa!) ir de compras. Esto incluye cualquiera de las miles de tiendas que se diseminan por Manhattan; pero, en función de la disponibilidad económica, la zona de recomendación varía.

Chelsea, Greenwich Village y Soho son lugares perfectos si buscas ropa moderna a buen precio. Igualmente, en estas zonas se encuentran gran parte de los outlets, vestuarios fueras de una temporada que nunca llega a España.

Si lo que te gusta es la emoción del regateo y el mercadillo; Little Italy, Chinatown y Washington Square son espacios perfectos para desarrollar tus habilidades negociadoras, siempre que seas consciente de que no es oro todo lo que reluce.

Cuando anochece, en las calles de Soho aparecen decenas de vendedores ambulantes que te ofrecen todo tipo de mercancías: desde gafas hasta perfumes pasando por maletas, dvds o ropa. Además, cada cual respetando rigurosamente su área de mercadeo.

En Times Square, por su parte, tendrás a tu disposición diversas tiendas de moda, aunque lo más reseñable son los enormes almacenes de Virgin (muy parecido a FNAC), Toys «R» Us y la portentosa tienda de tres plantas de M&M.

Por supuesto, la quintaesencia del consumismo no podía faltar aquí: la Quinta Avenida. Si bien a partir de la calle 50 hacia el norte, los precios son casi siempre prohibitivos; aquí tienen su cita obligada los amantes del basket (NBA Store) y los de Disney. También encuentra su espacio en esta zona Sean John, una de las marcas de Puff Daddy, que ofrece vestuario urbano a un precio no excesivo dada la calidad del material (y el ventajoso cambio euro/dólar, claro).

Macy´s (los almacenes más grandes del mundo), Victoria´s Secret, Strawberry (el Bershka estadounidense) o B&H son otros lugares de interés comercial que se encuentran dispersos por la Gran Manzana.

Además, están los cientos de tiendas de recuerdos de Nueva York con productos made in China, que te puedes encontrar en cualquier vía. Así como tiendas de electrónica donde comprar el codiciado Iphone liberado (asunto de cuestionable legalidad) y otros productos informáticos a unos precios tan bajos que es inevitable sospechar de ellos.

2. Otra opción es mirar escaparates. No confundir con comprar. Son tiendas de marcas megaconocidas en casi todo el mundo. La mayoría de estos establecimientos están situados en la Quinta Avenida. Bergdorf Goodman, Louis Vuitton, Van Cleef & Arpels, Bulgari, Prada, Gucci o Henri Bendel entrarían en esta categoría. Magníficos escaparates, algunos de estética Ágatha (o sea, horteras o estrafalarios, según los quieras definir), con joyas y vestidos que no tienen precio (literalmente; si quieres saberlo, entra y pregunta).

Junto a ellas, la estrella de las foto-turistas,  el lugar que Truman Capote y Audrey Hepburn elevaron a las cotas más altas de popularidad mediante un Desayuno con diamantes: Tiffany&Co.

No sé si incluir en este apartado a Abercrombie & Fitch, pues no hemos llegado a entrar. Como producto de marketing es colosal. Se trata del único comercio (quitando Apple, claro) en el que hay que hacer cola para entrar. Todas sus lunas están laminadas en madera y su principal atractivo se encuentra en la puerta. Jóvenes musculosos descamisados, con tableta chocolate Lindt marcada, y con unos vaqueros por única indumentaria conforman el reclamo fundamental de una tienda que se presupone que vende pantalones americanos (no sabemos si algo más).

El caso es que parece que todo el mundo que entra consume. Supongo que después de haber esperado durante veinte o treinta minutos mínimo para entrar a un establecimiento, estás prácticamente obligado/a a comprar.

Ni que señalar que las mujeres son aquí las que empujan a los varones a entrar a este lugar, aunque sólo sea por retratarse con los musculitos. (Lo siento, chicos, no he encontrado un espacio así para hombres: sólo un bar-restaurante con camareras en bikini).

El Distrito del Diamante es otro de los imprescindibles del «escaparateo». Te pones gafas de sol para no deslumbrarte y recorres este fragmento de calle soñando no en comprar la más barata de las joyas, sino en poder ahorrar esa cantidad en tu cuenta corriente sin que te hayan salido canas (o se te hayan multiplicado, según el caso).

3. Visitar museos y galerías de arte. Los turísticamente esenciales son el Museo Metropolitano, el de Historia Natural y el MoMA. Después, hay cientos más: del deporte americano, indio, del sexo, etecé, etecé, etecé. Depende de tus ganas de darte un atracón cultural. Si eres de los/las que se empachan rápidamente, mejor limitarse a la sección del Arte que más te interese.

4. Debes (obligatorio) visitar la Estatua de la Libertad, la isla de Ellis y el observatorio del Empire State Building (haz la broma completa y sube al piso 102). Si ya has estado antes, estás exento de este deber. Si es tu primera vez, no tienes excusas.

5. Puedes pagar menos por las visitas culturales. Compra la CityPass y ahorrarás tiempo y dinero.

6. No debes comprar en las tiendas de regalos de las atracciones turísticas más importantes. Es un consejo: si después encuentras lo que has adquirido en ellas cinco veces más barato, será porque así lo has querido.

7. Fundamental: adquirir la Metrocard. Con todos sus inconvenientes, el metro es la forma más rápida de desplazarse por Nueva York. Los 25 dólares por siete días los amortizas en dos días y medio.

8. Cómete una hamburguesa en el McDonald´s del Times Square. Es un clásico.

9. Si lo tuyo es el cine o la música, Planet Hollywood y Hard Rock Cafe te fascinarán. Alimentarte, bueno, llevarte algo a la boca al lado del traje de Bruce Willis en La jungla de cristal o de una guitarra de Bob Dylan tiene su magia. Por calidad en la comida y en el servicio, me quedo con el primero (lo digo muy a mi pesar).

10. Móntate en uno de los autobuses turísticos que recorren Manhattan y Brooklyn. Aunque no te enteres de lo que están comentando, es la mejor forma de tener un primer contacto con la isla.

(continuará…)

Oh, Garzón, Garzón, tú sí que eres San Valentón

14 febrero, 2009

¡Oh, Garzón, Garzón!
Eres una auténtica fuente de inspiración.
Aunque no tenga nada de poeta,
me veo por tu culpa envuelto en esta treta.
Como buen día de los enamorados,
a mí me ha venido a visitar un hado.
Y pese a que muchas veces no rulo
a mí, como a ti, también me gusta dar por culo.

¡Oh, Garzón, Garzón!
Que los del PP ya te llaman pedazo de…
Si España está repleta de melones,
por qué te da ahora por tocar los cojones.
Ya sabemos que en nuestro país prima la corrupción,
pero intentar acabar con todos es de bobalicón.

¡Oh, Garzón, Garzón!
Puede que esta vez los “peperos” tengan razón,
por qué precisamente ahora te preocupas de esta trama
cuando llevamos años siendo la nación de la marrana.
Ocúpate, si eso, de Agatha Ruiz de la Prada,
a ver si consigues que deje de hacer esas horteradas.

¡Oh, Garzón, Garzón!
Que vas a molestar al pobre Ansón.
Y no te digo “ná” de Pedro Jota,
que más de una vez se le va la pelota.
Peor todavía es Jiménez Losantos,
que parece gustarse de comportarse como un mamarracho.

¡Oh Garzón, Garzón!
Tú sí que eres San Valentón.
El esfinter, Pinochet, lo tenía apretado,
cuando tú nombre era pronunciado.
Luchador infatigable de causas perdidas,
te comporta como José Tomás en medio de las corridas.
Siempre expuesto a una grave cogida,
no sé cómo puedes soportar este tipo de vida.

¡Oh, Garzón, Garzón!
Sigo sin saber si te gusta más la Justicia o la Televisión.
Aun así, siempre es bueno para los remolones
que haya un tipo como tú siempre dispuesto a tocarles los cojones.

¡Oh, Garzón, Garzón!
Eres un Jano digno tanto de oprobio como de admiración.

¡Oh, Garzón, Garzón!

Hormigas en Nueva York: Cap. 41. Tío Pepe

13 febrero, 2009

¡Por fiiiiiiiiin! La última noche. En un rincón del barrio de Chelsea, encontrado mientras echábamos un vistazo a la enésima guía de la Gran Manzana. En una calle en que prácticamente sólo existen sex-shops. En un local escondido por las obras de verano. Sí, ahí, en la Cuarta Calle, entre la Sexta y la Séptima Avenida, en un lugar por el que sería un milagro pasar por casualidad. Ahí mismo estaba: Tío Pepe, un restaurante de comida española (y mexicana), regentado por personal procedente del sur de la frontera de Estados Unidos.

El local está muy bien ambientado. Muchas velas y luces a intensidad baja que le dan al espacio un toque romántico, reposado, tranquilo.

En las paredes observamos la presencia de toneles, espadas, una bodega española, farolillos negros. Al igual que en la cocina, en la decoración se da una mezcolanza de lo español con lo mexicano.

El guacamole es aquí el plato estrella, sobre todo por su componente estético: lo preparan delante de ti (in your face, como dirían ellos), para que vivas el proceso en directo. A mí me interesa bien poco, yo he venido a buscar lo que no estaba encontrando.

Si no fuera tan tarde, pediríamos paella; pero, al final, apostamos por lo que nunca falla: combinado de ibéricos. Almejas salteadas y medallones a lo Tío Pepe serán los otros platos seleccionados.

La carne es buena, blanda y el punto de licor la hace más sabrosa. Las almejas, a diferencia de las españolas, son grandes: en el plato sólo hay ocho; pero la salsa, aunque un poco espesa, está rica, rica. Ideal para hacer «barquitos».

La prueba de fuego: el plato de ibéricos. Aceitunas: bien, sin más. Son las típicas de bote. Queso manchego: a mí no me gusta este producto y no lo cato; Lidia dice que está bueno. Chorizo: exquisito. El sabor no delata que haya sufrido algún proceso de conservación que lo haya echado a perder. Finalmente, lo que marca la diferencia: el jamón… No pasa la prueba. Parece que haya pasado por algún tipo de tratamiento en frío (o puede que incluso por congelación) y al ponerlo a temperatura ambiente hubiera perdido su sabrosura. El regusto que deja al final no convence, es acuoso. Puede que en su origen fuera un jamón de calidad, pero al llegar a nuestro paladar el producto ya no es lo que debiera ser.

¡Así va a ser difícil que recolonicemos América!

Pese a todo, el jamón sólo era para nota de sobresaliente: sigue siendo el lugar y la vez que mejor hemos comido durante toda nuestra estancia en Nueva York (lo de Little Italy se lo llevó el viento).

Llega el momento de pagar. En los restaurantes considerados de clase (bien por calidad de la comida, por servicio, por el entorno o por una combinación de todo), como el Hard Rock Cafe o el Planet Hollywood, existe el concepto de «Gratituidad», que oscila entre el 15 y el 20 por ciento y que en la práctica es obligatorio. Aparte, estaría la propina. Tío Pepe da la calidad por sentada y el concepto ya está incluido en el precio: 76 dólares por una buena cena (bien es cierto que ni hemos tomado postre ni bebido vinos). Por tanto, es un precio razonable para ser el lugar que es. Dejo la tarjeta de crédito y el carnet de identidad, y nos quedamos a la espera de firmar el recibí. La propina irá en metálico.

¿Qué es de lo peor que te puede pasar en la capital mundial del Consumismo? Efectivamente, la tarjeta de crédito ha sido denegada con dinero en la cuenta correspondiente. ¡Tierra trágame!

El tono como de disculpa con el que te lo señala el camarero multiplica tu humillación. Susurras el típico «eso no puede ser…» y sacas una segunda tarjeta con las gotas de Shin Shan en la frente.

La espera es más que tensa y vas haciendo en tu cabeza múltiples conjeturas sobre lo que puede haber ocurrido: la banda magnética, que se hayan equivocado al cambiar el número de cuenta que correspondía a esa tarjeta… Regresa el camarero y con una alegría comedida apunta que «esta vez sí pasó». Lo que no ha pasado es tu estado de vergüenza. Ahora el trato sigue siendo amable, pero forzado; un observador atento puede leer entre líneas que están deseando que te marches. Esto contribuye a que tu bochorno mute a mal humor, que durará hasta que vayas al cajero y saques dinero con la tarjeta de la ignominia… Era la banda magnética.

Entonces, respiras y susurras: «¡maldito y bendito Capitalismo!»

Esperando a Kotler

11 febrero, 2009

Philip Kotler. Para la mayoría le sonará a nombre de jugador alemán de algún equipo llamado esfenesbauche o algo por el estilo. Para unos pocos, es uno de los grandes gurus del Marketing. Para los curiosos, como yo, la manera de enlazar el tiempo de ocio con el trabajo (o sea, de trabajar en tu tiempo de ocio).

Como soy de los que piensan que todo está inventado y que la verdadera originalidad (no la que se expone en los Guggenheim) pertenecen a los genios, lo mejor que podemos hacer el resto de los mortales, como señala Fernando García de Cortázar, es subirnos a los hombros de los gigantes que nos precedieron para vislumbrar mejor el panorama. ¿Para qué coño perder el tiempo en echar  una ojeada desde el primer piso de un rascacielos? Vete a la cumbre y otea, que seguro que desde las alturas será más fácil buscar lo que encuentras.

Pues en estas estoy, tratando de sacarme un hueco para ver si aprendo algo del amigo Kotler. De momento, me he pillado dos obras, que son poco menos que introducciones a sus grandes logros. Los 10 Pecados Capitales del Marketing y Marketing Lateral van a ser utilizadas como toma de contacto. No vaya a ser que me pase como al crío que le mandan leer el Quijote con 12 años y le pone la cruz a una de las mejores obras de la literatura universal porque no han sabido guiarle correctamente…

Y Kotler, mientras tanto, no llega. ¿Me enseñará los atajos que me permitan organizarme de tal forma que consiga tener algún tiempo libre entre semana? Si lo consigo, le voy a poner en un altar, justo por debajo de Michael Jordan, que me enseñó que también se puede tener fe en la capacidad creativa del ser humano.

Hormigas en Nueva York: Cap. 40. Se habla español

9 febrero, 2009

He comentado en varias ocasiones que la población hispanoamericana es cada vez mayor en esta ciudad, como en el resto de los Estados Unidos, y que, como consecuencia, el español es un idioma pujante.

El lado malo de la historia es que se trata de un español un tanto, o un bastante, ortopédico, carente de naturalidad, sobre todo cuando es escrito. «Remueva su tarjeta», en el cajero automático o el reflexivo «Se habla español» que puedo leer en tiendas, o incluso en chapas de dependientes de grandes almacenes, son sólo un par de ejemplos que considero ilustrativos de lo señalado.

Peor todavía es cuando ves faltas de ortografía en anuncios oficiales situados en el interior de los vagones del metro: «Lláme al…»

La Real Academia de la Lengua Española será la que pueda hacer algo para invertir esta situación. Si no es así, se corre el riesgo de que se estandarice y expanda un uso del idioma falseado. No permitamos que la Lengua Española se convierta en un McDonald´s: comida grasa fácil de preparar y lista para el rápido consumo de millones de personas.

Hormigas en Nueva York: Cap. 38. Únete a Tom

5 febrero, 2009

No te lo pienses. Este crucero es gratis y el viaje será la experiencia más gratificante de tu vida. Cada vez somos más. Ya mismo superaremos en número a cristianos y musulmanes. Nuestro manual está en todos los idiomas y nuestro templo, en Manhattan, como tiene que ser.

Aquí mismo, en la estación del metro, te aclararemos todas tus dudas para que, en breve, puedas formar parte de nuestra tripulación. Nuestro capitán, Tom, ya ha logrado embarcar a muchos de sus amigos y amigas.

Algunos piensan que somos unos pirados o una secta, pero a ellos (¡pobres desafortunados!) todavía no se les ha revelado la Verdad.

No lo dudes: hinduismo, taoísmo, judaísmo, cristianismo, islamismo…, ya no se llevan. Los fashions somos ahora nosotros. ¿Acaso tu alma se va a resistir a la moda?

Hormigas en Nueva York: Cap. 37. ¿Territorio neutral?

2 febrero, 2009
Representación del regalo donado por Luxemburgo a las Naciones Unidas

Representación del regalo donado por Luxemburgo a las Naciones Unidas

El edificio de las Naciones Unidas, donde teóricamente se parte el bacalao a la hora de resolver los conflictos bélicos entre las naciones de todo el globo (aunque algunos dirán que las recetas vienen mandadas por la Casa Blanca), es un argumento fundamental para considerar a Nueva York como la capital oficial del planeta.

En las salas de esta construcción, que hemos visto en tantas películas (yo me quedo con la obra de Hitchcock Con las muerte en los talones), se han tomado decisiones trascendentales en sus más de sesenta años de historia. Si bien ha actuado con mucho más éxito que su predecesora, la Sociedad de Naciones (en el periodo de entreguerras), ha quedado patente su incapacidad para intervenir como organismo verdaderamente independiente en muchas ocasiones. La invasión de Irak es uno de sus sonoros fracasos, pero nada en comparación con las permanentemente incumplidas resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad (conflicto palestino-israelí), caso flagrante que lleva avergonzando a la Comunidad Internacional desde hace más de cuarenta años.

Pese a sus defectos, no se puede restar importancia a esta institución. Es la democracia del mundo. El derecho a la pataleta de los países. Un organismo de control y de denuncia como mínimo, aunque se haya visto salpicado por diversos escándalos (que siempre se han buscado más con fines de desprestigio de la entidad que como denuncia con la intención de corregirlos).

El interior es hermoso. Regalos donados por decenas de países han jalonado todos sus rincones. El presente luxemburgués, una escultura de una pistola con el disparador hecho un nudo, es tan evidente como llamativo. Por ello, está dispuesto para que sea lo primero que veas al entrar en territorio ONU.

Nosotros nos hemos encontrado con una exposición de 192 cuadros realizados por niños de todo el mundo, cada uno con su particular visión de la paz. Algunos de mucho mérito. Yo me he quedado sorprendido por el trabajo de Zack, un niño de 12 años de Armenia. En su obra se ve cómo un negro, con sombrero tribal sostiene un cuadro (arte dentro del arte), y en éste observamos a un cerdo tumbado viendo la televisión, inmóvil, sin hacer nada, mientras que al fondo las fábricas contaminan. El conjunto, con su adecuado uso del color, es desolador. En la imagen de la televisión parece estar Bin Laden. Para ser sinceros, si analizas el contenido del cuadro, no puedes dejar de admirar la capacidad crítica del crío. Es más, piensas que si no ha recibido mucha ayuda de un mayor, el niño es un figura en potencia. Espero que la fortuna le acompañe.

Hay diversas reliquias entre los muros de la ONU, como los restos de una bandera de la organización de un ataque del que fueron víctimas en Irak, en el cual fallecieron 22 representantes del organismo en el año 2003. Con una especie de santuario, a oscuras, en el que se puede entrar a orar.

Esto se combina con la parte más comercial: te puedes hacer un sello con tu cara, con un ojo menos que es lo que te habrá costado, y con validez oficial si haces el envío desde la oficina de correos de este edificio. Y también tienes la opción, como yo, de comprarte la Rolling Stone en una de sus tiendas. Como toda atracción turística que se precie, la ONU tiene sus dependencias destinadas a la adquisición de diversos recuerdos. No nos vamos a poner puristas a estas alturas: si necesitan fondos, esta manera es una de las más legítimas que conozco, y más en Manhattan. Peor sería que se subvencionaran con el petróleo de un país al que bombardearan.

Ni que decir tiene que, como máxima expresión de la paz mundial, es un territorio neutral. Las manifestaciones están prohibidas en el edificio y su entorno. Ése sí es el espíritu con el que se creó: aquí, resolvemos; si quieres protestar, vete a Times Square que es donde están las cadenas de televisión. Los carteles te informan de esto… Y tú te lo crees, porque eres un ingenuo que piensas en el país de los arco iris perpetuos, donde siempre brilla el sol y la gente se ama y se respeta… Y un cojón de paloma, pero de la paz.

Domingo, 10 de agosto de 2008. 13:00 horas. Justo enfrente del edificio de la ONU. Congregación de judíos ultraortodoxos. Se encuentran acordonados y no sé si vigilados o escoltados por un coche de la policía de Nueva York. Hay varias decenas de personas y parece que se van aproximando, en un goteo continuo, algunas más que se introducen en el área delimitada.

Nos acercamos. Decenas de carteles en blanco y negro piden rezos para los israelíes secuestrados y desaparecidos. Asimismo, está la cuestión principal: «Bush libera a Pollard. Encarcela a Ahmadinejad y Bin Laden» (como si fuera tan fácil). El perla en cuestión, Jonathan Pollard, lleva 23 años en prisión. Motivo: era un espía israelí que estaba pasando secretos de los Estados Unidos a Israel. Si no fuera judío, estoy convencido de que le habrían dado matarile: no es chaladura, en cualquier país del mundo el espionaje es un crimen de máxima categoría y con la obsesión de los norteamericanos con la seguridad que el Pollard esté vivo y que, encima, le hagan manifestaciones a favor de su liberación me deja perplejo.

Y todo esto en las narices de las Naciones Unidas, cerca de una vía que lleva el nombre de Yitzhak Rabin, el último (algunos dirán que el único) primer ministro israelí que verdaderamente ha intentado dar una solución al problema existente con los palestinos. De lo visto en primera persona, sólo puedes inferir una conclusión: lo siento muchísimo por vosotros, queridos palestinos, pero lo tenéis realmente jodido.

La obra expuesta por un chico armenio llamado Zack en la ONU en el verano de 2008

La obra expuesta por un chico armenio llamado Zack en el edificio de las Naciones Unidas en el verano de 2008

61 minutos acojonado con WordPress (importando y exportando la base de datos)

28 enero, 2009

Ya pasó, ya pasó. Tranquilo.  Los huevos han vuelto a su sitio tras el problemilla con el intento (que no consecución) de mejora del blog. Si es que soy un manazas, “si no sabes torear pa que te metes”.

Como alguien se puede haber dado cuento, lo que es el diseño y la facilidad de lectura en sí de la página son reguleras; bueno, para que nos vamos a engañar, directamenta, son una auténtica mierda.

Así que intentando tener un rollito más 2.0, más modernito, decidimos Víctor, que es el que controla del tema, y yo, exportar la base de datos de mi WordPress, para después importarla. Objetivo: que al menos, los post aparecieran ordenados cronológicamente (“Pozí. ¡Amparo! ¿Tas fumao un porro?”) y en páginas de ocho entradas.

Sobre el papel, operación sencilla esta de guardar y recuperar tu base de datos. Te vas a Herramientas y le das a Exportar y, teóricamente, se crea un archivo con la extensión “wxr”  con todas las gilipolleces que se te hayan podido ocurrir durante X tiempo con un límite de 15 megas.

Bien, primer problema, la extensión del archivo descargado es “xml”. Te acojonas y, tras borrar absolutamente todo lo que has escrito (oye, por muy basura que pueda ser, te ha llevado su tiempo y le tienes bastante aprecio, ¡coño!), te vas a Herramientas y le das a importar. Entre las opciones que te dan, eliges la de WordPress (podrías, por ejemplo, hacerlo con un archivo de Blogger). Carga, uff, y no sale nada cuando compruebas tu tablero. “Uy, uy, tío, ¡qué mal rollo!”.

Cambias de táctica, e importas como “xml” de Live Journal. Ahora aparecen sólo las categorías. Empiezas a ponerte más nervioso que cuando estaban recontando los votos de las elecciones americanas de 2004 y se prevé que el ganador va a ser un “Arbusto”.

A lo bestia, duplicas el “xml” y le cambias la extensión a “wxr”. Antes de eso, cuando empiezas a sudar, y has perdido el hilo de la tarea que estabas simultaneando mientras realizabas la operación, abres el “xml” en el bloc de notas y te tranquilizas al comprobar que SÍ están los datos; que a las muy malas, siendo muy inútil, puedes empezar de nuevo (regomello) cortando y pegando (jajajaja).

Al irte a Herramientas e importar como archivo de WordPress el nuevo documento que has creado, esta vez sí aparecen las entradas… pero no todas. La mosca no te deja la oreja, la muy cabrona. Así que te toca repetir la operación de importación tantas veces como sea necesario. Al final, lograrás tener todas tus entradas nuevamente.

Eso sí, lo de ordenarlas y que aparezcan los post de ocho en ocho, o de diez en diez, como la mayoría de blogs del mundo será para otro día. Yo sigo siendo un WordPress Spectrum y tengo entradas “a cascoporro”. Eso sí, algo he conseguido, aparte de que me subieran los testículos casi a la boca, ahora ya parece que están a cholón pero de fecha más reciente a más antigua. Todo un logro… para una computadora de 1986. “I´ve got my mind set on you”.

Hormigas en Nueva York: Cap. 34. Paciencia

23 enero, 2009

Los ves a todos. A veces, charlan animadamente entre ellos, aunque lo normal es que suelan ir absortos, escuchando música en su Ipod, leyendo una novela o el periódico, haciendo jeroglíficos o, simplemente, dando cabezadas. Da igual el sexo, la raza, la religión: el metro es el medio de transporte más democrático. Aquí todo el mundo intenta pasar el tiempo con la mayor dignidad posible… Y eso se espera del resto de los que van dentro del vagón (exceptuando a los vendedores o los cantantes, que tienen otro estatus).

Son muchas las horas que neoyorquinas y neoyorquinos (nacidos o de adopción) pasan en el subterráneo como para incumplir dos de las normas básicas: primera, en el metro hay que estar el tiempo justo y necesario, no más; segunda, el subway es un coñazo necesario, un mal menor, vamos a molestar al resto de pasajeros lo justo y necesario, no más.

En pocas horas, he visto cómo se quebrantaban esas dos leyes no escritas y he podido admirar la paciencia estoica de estos ciudadanos de mundo.

Primera escena: metro de la calle 33 con dirección a la zona sur de la isla. Justo enfrente, tenemos la misma línea pero sentido Uptown, hacia el norte. Entre ambas líneas circula otro metro cuyo número desconozco.

El tiempo transcurrido empieza a hacerse eterno, y el asfixiante microclima dentro de la estación puede provocar las reacciones más diversas: minuto tras minuto. Lo que más me joroba es que se suceden los trenes en los otros dos raíles. Cuando cuento seis en cada una de esas dos líneas, dejo de hacerlo para evitar tener que saltar a la vía a ver si me llevan…, aunque sea por delante.

Por fin, aparece uno por nuestra dirección. Bien, vacío, así iremos más cómodos. Pasa como el Plan Marshall por España: rápido y sin hacer parada.

Todavía esta «broma» provoca alguna carcajada entre los grupitos. Los que están solos no han cogido, por el contrario, la gracia al chiste.

Mientras tanto, sin cesar, circulan los vagones en los otros dos raíles: los que queremos ir Downtown lo único que conseguimos es ir cuesta abajo en vez de ciudad abajo.

Llega otro, se frena, no abre las puertas y se marcha. Esta vez no hay risas y la gente comienza a llamar por el móvil: «lo siento, cariño, no sé qué pasa hoy, a ver si llega el metro de una vez», «jefe, le aseguro que voy de camino; no, por favor, no me despida por llegar veinte minutos tarde», «¿que te tienes que ir?, ¿cómo vas a dejar a mis niños solos? Sean y John sólo tienen 3 y 5 años. Espera un poco más, que tengo problemas en el metro… Te lo gratificaré, te lo suplico…» Ya me puedo imaginar este tipo de conversaciones.

33 minutos después de nuestra triunfal entrada en la estación aparece el tercero, el mejor de todos. Veo a una mujer de tez blanquecina en el interior del vagón, es pelirroja, con el pelo largo y liso. Se planta frente a la puerta, esperando como yo su apertura. El conductor no entiende de colores y, tras unos segundos con el aparato detenido, vuelve a arrancar sin dar la oportunidad, no ya de de entrar, sino siquiera de salir a los que están en el interior.

Mientras avanza el tren veo la cara de estupefacción de la señora pelirroja, de unos 40 años, que levanta las manos como si la hubieran enviado en el furgón de la prisión siendo inocente («¡Os juro que yo no lo hice! ¡Socorro, sáquenme de aquí!»).

Los suspiros hacen acto de aparición, y la revolución resignada y silenciosa hace que la mayoría salgamos del metro en busca de cualquier otra alternativa. Todo esto sin contar al plasta que durante los últimos diez minutos nos ha estado advirtiendo por los megáfonos «que oye sí, que un retrasillo, pero que ya llega, que gracias por su paciencia, que esperen un poquito más…» Eso cuando la intensa actividad y, por tanto, ruido de los otros dos raíles permitían escuchar algo.

Paciencia, paciencia…

A las pocas horas, nuevamente como escenario el medio favorito de los neoyorquinos. Se trata, esta vez, de la línea que va al aeropuerto J.F.K. Allí, puedes coger otro que te conduce directamente a la playa. Gente normal, corriente, gente en metro.

Y entra él. Unos 40 años, barriga cervecera, camisa blanca de tirantes, pantalones grises cortos. Lleva unas gafas de sol que se quita y se pone constantemente. Ojos azules. Un enorme tatuaje cubre su brazo izquierdo. Otro con forma de collar, tan de moda entre los horteras, le rodea el cuello a modo de rosario. Tez rosada, pelo canoso. Aparte, lleva un reproductor de música.

Ése es el aspecto concreto del tío más odioso del mundo. No, olvídate de la persona que tenías en mente. Es él. En esta ocasión en concreto, creo que se ha pasado con el alcohol, aunque puede que sea otra droga. Este Don Quijote va acompañado de su Sancho Panza: bajito, gordito, con gafas, cara ancha, perilla de pocos pelos, color de piel morena pero no negra. Sin duda, es latino. Éste no molesta; simplemente, se dedica a afirmar y a seguir la corriente de mi amigo Odioso.

No deja de parlotear ni un instante, con una voz estridente que te provoca dolor de cabeza. Apenas se le entiende lo que dice salvo cuando lanza tacos. Mira de forma chulesca a todo el mundo («sí, soy yo, el puto amo, el master of the universe»). Se pavonea, baila de forma ridícula y habla, habla, habla… No hay que aclarar que el volumen de su voz es poco menos que atronador.

Como somos pocos, pare la abuela. Entra un tío con pantalones rojos anchos, de los que caen por debajo de las rodillas. Lleva tatuado en un brazo «Costa Rica», lo que se puede ver porque lleva camisa de tirantes blanca, como mi colega Odioso. Es mulato y va acompañado de dos más. Este par son como nuestro Sancho Panza: hacen menos ruido y se limitan a seguir al líder, inconfundible por su volumen de voz. Éste es peligroso. Si el otro detectabas al instante que era un payaso odioso; el de Costa Rica, que, increíblemente, chilla todavía más alto, se ve que es un auténtico chusma. Sentado sobre el respaldo y con los pies apoyados en el espacio destinado a las nalgas, el colega berrea en inglés colando algunas palabras en español.

Los «normales», que estamos sentados entre las dos tribus, nos miramos en medio del estruendo con cara de «esto no puede estar pasando». Todos nos bajamos en la siguiente parada con el objetivo de librarnos de Chusma y Odioso.

Bueno, al menos Chusma se ha quedado en el vagón, pero a Odioso lo tendremos que soportar, al menos, hasta el próximo transbordo (él también ha debido ver el peligro de quedarse a solas con el costarricense). En fin, resignación, que es lo único que nos queda. Cualquier otra cosa sería poco democrática… Mientras que el porcentaje de este tipo de personajes sea limitado, claro está.

Hormigas en Nueva York: Cap. 33. "Tax", el gran enigma

18 enero, 2009

Buenas noticias, el IVA no existe en Nueva York. Malas noticias, existe el Tax o impuesto local. Buenas noticias, el Tax se sitúa en torno al 8 por ciento frente al 16 por ciento para casi todos los artículos de nuestro querido IVA. Malas noticias, cuando ves un precio en Nueva York nunca sabes si incluye el apartado Tax o no (algunos lugares te dan el precio con las tasas, otros te ponen en pequeñito que al precio hay que sumarle el Tax, y otros se pasan por el forro todo y descubres que el precio no llevaba las tasas cuando pasas por caja). Buenas noticias, en los mercadillos, con los vendedores ambulantes y en algunos pequeños comercios de Soho, Chinatown y Little Italy lo del impuesto no se estila y el precio es el que es (en ocasiones, puedes hacer hasta una contraoferta). Malas noticias, la impunidad para incluir las tasas en el precio del escaparate o de la etiqueta es tal que hasta en las tiendas más famosas desconoces el precio real hasta el último momento (en caja pagando) o hasta que lo preguntes específicamente. Buenas noticias, monta un negocio en Nueva York, para el tema de marketing siempre lo tendrás más fácil (en España si hicieras lo mismo, te caería un paquete de Consumo por publicidad engañosa).

Cara o cruz. Quédate con el lado que más te guste.

Rumanos y perfumes (?)

16 enero, 2009

No sé si habréis recibido un e-mail en el que alguien os advierte de “Cómo los rumanos roban a los españoles”. Yo estaba pensando que como se acerca Eurovisión se referían al hecho de que nosotros le diéramos 12 puntos al participante rumano y ellos no nos devolvieran el favor al menos con un misérrimo punto. Pero no, ni me he acercado.

Por lo visto, hay rumanos, “que son como nosotros, pero con el pelo más churretoso” (Gañán, La hora chanante), que te ofrecen un perfume, pero que en realidad no lo es, sino que se trata de éter, un compuesto químico para dejarte en el séptimo sueño. Lógicamente, cuando te despiertas te han quitado hasta los calcetines o algo así.

El caso es que si no eres español estás a salvo, por lo que infiero del titular del e-mail, los ladrones te miran la cartera y si en el DNI figura que eres español, la cagaste; pero si fueras, por ejemplo, de Ecuador, te dejan tranquilo. En segundo lugar, tienen que ser rumanos, o sea, que si alguien con una pinta muy chunga te ofrece cualquier tipo de colonia, antes que nada pregúntale si es rumano/a. Si te señala que no, que es albanokosovar, colombiano o del Barrio de La Luz, entonces puedes estar tranquilo y oler a gusto.

También pudiera ser que tuviera una parte de verdad y una de mentira: ¿cómo saben que son rumanos?, ¿acaso llevan la bandera de Rumanía en el pecho?, ¿o es que al hablar se dieron cuenta de que “eso” era precisamente rumano? Sería un gran descubrimiento que los españoles, a los que tanto trabajo nos cuesta el inglés, domináramos de manera innata el rumano.

Un amigo mío se echó una novia rumana, así que, en principio, también me deje llevar por los prejuicios habituales. Algo del estilo “vaya con el tío, se le va la olla, no ha ido a buscarse una novia en la puerta del Mercadona; ¡seguro que tiene los dientes de oro!”. Casi acierto: no di ni una. Una muchacha rubia, bastante normal (bueno, con sus rarezas, como tenemos casi todos), con carácter y que está cursando un doctorado en Economía. Es lo que ocurre con este tipo de cosas: te destruye todo lo que habías preconcebido sobre los rumanos jodiéndote, de camino, todos los comentarios jocosos que habías aprendido sobre los “rumanos”. Es como cuando oigo comentarios abiertamente homófobos en algunas personas mayores del estilo “enfermo”, “desviado” o “es que no los puedo ni ver”. La mayoría de ellos supongo que es que no conocen a ninguno en persona, me refiero a reconocido; porque si así fuera, verían que no han venido de otro planeta ni nada por el estilo. Otra cosa es que hayan tomado por referencia a los “mariquitas” insufribles de la televisión, que en verdad sí que son para meterles una patada en el culo. No diremos nombres, todos sabemos cuáles son los absolutamente insoportables.

No significa eso que todos los rumanos sean unos santos, igual que no lo son ni todos los españoles ni todos los franceses ni todos los marroquíes ni todos los ecuatorianos. El hecho de que Digital Plus preparase una oferta exclusiva para los rumanos es un indicador fehaciente de que existe una amplia comunidad rumana en nuestro país, con lo que por estadística habrá venido de todo; lo que ocurre es que en épocas de crisis los que vienen de fuera suelen ser más fácilmente chivos expiatorios, como si los únicos que delinquiesen fueran extranjeros. (A mí, de momento, siempre que me han robado o he tenido problemas han sido con españoles, salvo cuando ha sido una multinacional, claro está).

Como de costumbre, he perdido el hilo. Todo esto venía a cuenta de que esta mañana, en uno de mis lugares de trabajo se han presentado vendiendo perfumes; pero eso sí, seguro que no eran rumanos, por el acento eran más bien argentinos. ¿Sería conveniente ahora de que, sin estar seguro ni de que fueran argentinos ni de que fueran a hacer algo malo, hiciera un e-mail en cadena advirtiendo de la peligrosidad de los argentinos?… ¿O la damos por supuesta?

Claro que, como yo no uso perfume, a mí básicamente me la resbala. (Eso sí más de 700 palabras para llegar a esta conclusión, manda huevos.)

Dos mil millones de amigos: redes sociales a cascoporro

15 enero, 2009

Cada día, cuando abro alguna de las dieciseis cuentas que tengo activas (yo tampoco sé para qué tengo tantas), aparte de todo tipo de spam (estoy por comprarle Viagra al tipo canadiense ese tan simpático que me la ofrece, por probar) me suele llegar algún recordatorio de un amigo o una amiga que me ha invitado a unirme con él/ella a tal red. Claro, yo a todos les voy diciendo que sí: que si Tagged, venga sí; que si hi5, pues también; que si Badoo, bueno ésta no; que si myspace, al lote; el Sonico, por supuesto, con ese nombre; que si tuenti, ésta tampoco que estoy más cerca de los trenti; que si Facebook, ésta ya me da demasiado respeto…

Por supuesto, ni que decir tiene que no me sé ninguna de las contraseñas de la red en cuestión (algunas ni sé cuándo me di de alta), que en ninguna he puesto fotos y creo que ni siquiera he llegado a decir ni hola. Agregué al amigo/a en cuestión y me fui. Es que, señores y señoras mías, vamos a ponernos todos de acuerdo, que lo que no puede ser es que cada uno éste por peteneras. Organización, ¡coño!, ¡organización! Si Bill Gates se hubiera ocupado de esto, sólo habría uno para todo el mundo y a tomar por saco, pero esta liberalización de la Red me tiene alegremente despistado. Yo hasta que no se cree LinkedIn (http://escribiendohaciadelante.blogspot.com/2008/11/escribiendo-hacia-delante-carta-desde.html, gracias a mai que fue quien me facilitó el enlace) y estemos todo en lo mismo, paso. Que no, que me niego a estar repitiendo y poniendo las mismas fotos en cuarenta foros diferentes.

Por favor, si yo era de los que me emocioné cuando en el Messenger podías usar iconitos que tenían movimiento (¡¡aquello era lo más!!), por no decir lo de pasarte una foto directamente a través del Messenger, que siempre fallaba la conexión en un momento determinado a mitad del camino, de cuando nos bajábamos la canción del audiogalaxy, a tres kb por segundo en su velocidad punta. Esa era el Internet en el que yo me sentía cómodo.

Ahora es la locura, si te metes en Facebook básicamente cualquiera tiene una radiografía tuya. Cualquier persona sabe más de ti que tus padres y, pobrecito/a del que haya tenido un desliz, las vas a pasar más putas que David Bisbal en la República Dominicana. Y lo del Tuenti, ¿eso cómo puede ser? Un tío de Cuenca mete una foto suya en la que tú apareces de fondo distorsionado y te identifica, ahí con tu nombre. Con lo cual si cuelgan cualquier foto medio comprometida, básicamente puedes ser más hazmerreír que los concursantes de El juego de tu vida, que me he tenido que ir cuando la muchacha ha dicho que le habían pillado follando en el cuarto de baño de una discoteca, ya entre la cara de Emma y los ojos vidriosos del novio se me iba a romper el muelle de la risa (sí, qué bastardo soy).

Y hablando de sexualidad, no podía dejar de comentar las otras dos redes estrellas: el Meetic y el AdultFriendFinder. Las dos son para lo mismo, pero la primera con sutileza. Es decir, el Meetic es para conocer a gente (con la que mantener relaciones sexuales) y el AdultFriendFinder es para mantener relaciones sexuales, así, a saco, sin prolegomenos, en caliente. En el primero, habría una especie de burdo pseudojuego amaroso que justificara la relación sexual (“¿ahora?”, “sí, venga”, “uffff, no sé, no sé”, “venga, una cana al aire”, “vale”). Algo así finústicos, los dos van buscando lo mismo, pero guardan las apariencias morales mínimas de las enseñanzas cristianas, para por lo mínimo poder decir que han “hecho el amor”. Eso es así, el mero hecho de que los que paguen en esa Red sean los tíos, muestra a las claras que tiene una finalidad sexual basada en la lógica: hombre-pensamiento-pene/pene-busca-vagina/hombre-pene-vagina-dinero-ok. No hay ser muy listo para comprender la lógica del procedimiento. Muy bien pensado señoras y señores del Meetic, mi enhorabuena.

La otra, la del AdultFriend no me la termino de creer. ¿Eso cómo va a ser? ¿Qué te conectas a una Red y encuentras a gente sin reparos morales ni pudor y ahí a foquinar como conejos? ¿Qué es más fácil follar a través del Adult que yendo a un prostíbulo? No me lo creo. Estoy convencido de que te metes en esa Red y cuando completas la faena, te dicen: “son 100 euros”, “dame tus órganos”, “cásate conmigo para darme los papeles”, “pásame una pensión” o algo por el estilo.

Después éstan éstas otras cosillas, que son sucedáneos para los más paletos como yo, como el WordPress, el Blogspot, el Flickr, el Twitter, el Digg, el Stumble, el Delicious y ochocientos mil millones de cosas parecidas, las cuales casi ninguna sé para que sirven exactamente. Sé que es fácilmente creíble: sólo hay que ver la mierda de diseño de mi blog para estar convencido de ello.

Y todo esto con la finalidad de batir el récord de número de “amigos”: dos mil millones, tres mil millones, cuatro mil millones de amigos, de los cuales sólo sé el nombre verdadero de siete y he visto en persona a tres, uno a través del espejo de un autobús mientras me decía adiós (¿o me hacía la peseta?) por la ventana. De los millones restantes no sé cuantos son personajes reales ni cuantos alter egos de personas que existen. Pero sí puedo asegurar que entre ellos hay genios, hijoputas, bellezones, algunos premios Nóbeles, cientos de ganadores de Grammys, millares de ladrones, unos pocos santos, pero ninguno como Enjuto Mojamuto.

Joaquín Reyes eres el Zeus del siglo XXI (bueno, más bien al estilo grecorromano, con reyes putañeros, que estaban puteándose continuamente los unos a los otros, como tú en tu Panteón chanantiano). Tu semidios Enjuto Mojamuto, cmo Prometeo, te robó el fuego y se lo entregó a los hombres, él nos ha traído la luz; él es el faro del siglo XXI, el guía, el icono de la era que comienza, con su Piticli, con su “twitter-twitter-follower-follower”, con su “pero esta experiencia me hizo valorar las cosas importantes de la vida… Los zombies de 28 semanas después no son zombies, son infectados” (http://muchachadanui.rtve.es/videos/05-enjuto-mojamuto.html).

Enjuto Mojamuto es la encarnación de las redes sociales, de ese movimiento de amigos sin rostros, como el feminismo, tan abstracto como atractivo. Radio patio ahora copa todo el planeta. Atentos a las últimas noticias.

Hormigas en Nueva York: Cap. 30. Juguetes para adultos

14 enero, 2009
Al tiranosaurio de Toy «R» Us sólo le falta comerse a los clientes. ¡Me llevo uno!

Al tiranosaurio de Toy «R» Us sólo le falta comerse a los clientes. ¡Me llevo uno!

Lidia lo está flipando. Yo también, no es para menos y voy fotografiando este momento extraordinario. Mi novia está un poco avergonzada; pero, a fin de cuentas, es una oportunidad única: no todos los días tienes la posibilidad de tocar en el piano en el que Tom Hanks daba una divertida exhibición en la película Big.

Este tesoro está en F.A.O. Schwarz, en la Quinta Avenida, justo detrás del santuario de Apple.

Además de esta maravilla, aquí encontramos dinosaurios y dragones de peluche gigantescos, y reconstrucciones a tamaño real en Lego de los personajes de Harry Potter y de La Guerra de las galaxias. Es una obligación moral hacerse una foto al lado (oscuro) de Darth Vader.

La megatienda de Toy «R» Us en Times Square no le va en absoluto a la zaga. En este lugar, con las piezas de Lego han realizado enormes réplicas del edificio Chrysler, de la Estatua de la Libertad y del Empire State (con su King Kong incluido).

Una gran noria en el interior del almacén también impresiona. Cada carro lleva algún personaje de juguete o de película en el frontal: Mr. Potato, Monopoly, Barbie, E.T….

Sin embargo, el culmen de Toy «R» Us es digno de estar en el Museo de Historia Natural. ¡Vaya pedazo de tiranosaurio! El bicho mide como cinco o seis metros de altura, mueve la cola, la cabeza, la boca, los temibles ojos… y gruñe. Sólo el establecimiento de Disney sí que es un juego para niños.

¿Por qué coño me compré un coche nuevo?

13 enero, 2009

Maldita sea mi estampa. ¿Por qué se me metió en la cabeza comprarme un coche nuevo? ¿Por qué no hice caso a todos los que me recomendaron que no? ¿A qué idiota se le ocurre meterse en una trampa de siete años por un cachivache y, encima, sin dar entrada? ¿Qué clase de anormal “invierte” en un C3? ¿Por qué se les permite a los políticos tener blogs, no tenemos suficientes con sus tonterías y paridas en radio, televisión, periódicos y medios digitales (al menos, supongo que pueden servir para pedir disculpas)? ¿Por qué “seleccioné” la opción diésel? ¿Era, en verdad, necesario “facilitarme la vida” con un vehículo que me cuesta un cojón y que no me serviría para desgravar ni sobornando a todos los funcionarios de Hacienda? ¿Pondrán mi foto al lado de las palabras “coño” y “cojones” cuando se haga una búsqueda en WordPress de tanto desgastarlas? ¿Por qué Bush y sus amigos-enemigos de la OPEP la han tomado con los pobres-de-nosotros que apostamos “seguro” por el gasóil en vez de la gasolina (“no more Bushes in the White House”)? ¿Por qué en cuatro años he cambiado más veces las luces del coche que mi padre en cincuenta? ¿Y por qué he hecho la prueba de alcoholemía más veces que él si no he hecho ni la trigésima parte de sus kilómetros? ¿Realmente tengo tan mala pinta para que me hagan salir del coche en medio de la noche y me pregunten “llevas droga” y me dejen en estado de shock ante tan soberana gilipollez? ¿Por qué los agentes de la ley tienen tantas precauciones con un pardillo como yo y no le tocan los huevos a los hijos de puta que van en sus motos y sus coches molestando y poniendo en peligro a todos los que están cerca? ¿Por qué mitificamos tanto lo de “estrenar el coche” cuando es como la virginidad, un valor en desuso, pasado de moda, que no da ninguna garantía y que nadie puede probar (si hasta la prueba del pañuelo tiene truco, qué no se hará con los coches? ¿Por qué me dejé embaucar por el comercial con un color gris que nadie llevaba en su momento y que a día de hoy lleva todo dios, y que hace que resplandezca la suciedad? ¿Por qué mi puto coche no arranca otra vez cuando llega el invierno? ¿Estaría escribiendo esta sarta de banalidades si no me hubiera tocado andar durante casi una hora por medio de calles peladas, con una temperatura que te cortaba el cuerpo (al principio), porque se me ha escapado el último autobús que me podía llevar a casa? ¿Por qué la última vez que cogí un taxi en España el conductor iba más “ciego” que Stevie Wonder y nos cobró quince euros por cuatro minutos de paseo inhabilitando mi capacidad de reacción causa-efecto (no-autobús/sí-taxi)? ¿Por qué fui a un concesionario de una marca francesa en vez de a uno de una marca alemana? ¿Será posible que Carlos Sáinz me haya dicho “niño, tienes el calino”? ¿Se alejará la gente cuando conduzca su coche de mí como de Esperanza Aguirre, “por si las moscas”? ¿A cuántos les han roto algún cristal un cretino con los puños en un momento de rabia? ¿Por qué la aseguradora me llama tres meses después de caducar el seguro, sin haberme enviado la carta de notificación para renovar antes, sin haber tenido un parte en todo el año? ¿Por qué me tengo que olvidar casi todas las mañanas de dónde aparqué el coche la noche anterior? ¿Y por las noches por qué me cuesta tanto trabajo encontrar aparcamiento? ¿Por qué estoy convencido de que lo que me pasa a mí le ocurre, en mayor o menor medida, a todo el mundo (salvo a los que tienen Mercedes)? ¿Cuándo van a acabar las puñeteras obras del Metro? ¿Y cuándo se va a agotar el miserable petróleo? ¿Para cuándo un coche de energía solar para que nos podamos cagar en el sol? ¿Para cuándo cabinas de teletransportación que nos eviten tener que coger otros medios de transporte (sí hay que transformarse en mosca, pues nos transformamos)? ¿Por qué coño he escrito un párrafo tan largo, con el coraje que me daba Samuel Beckett? ¿Por qué los irlandeses no puntúan? ¿Seguimos esperando a Godot? ¿Por qué no me callo ya, a fin de cuentas es una mierda de coche, que es un sorullo de problema en comparación con la que les ha caído a los habitantes de Gaza, de Ruanda, de Sierra Leona, de Iraq, de Afganistán, etecé, etecé, etecé?

Sí, será mejor que me calle… Aunque sólo sea por unas horas.

Me quedo con las ganas

9 enero, 2009

Me he quedado con las ganas de comentar un hecho que me ha llamado mucho la atención: las fotos que están apareciendo en los medios digitales poniendo una junta a otra la imagen del Ferrari de Cristiano Ronaldo y la foto de Vicente Ferrer (que no Ferrari, por suerte) por el merecido homenaje que le han hecho.

Daría tanto que hablar el tema, que me voy a tener que morder la lengua con la gañanada de Ronaldo y el sarcasmo latente en la presentación de las noticias.

Me debo una…

El regalo más frikie del mundo: mi mini-yo (youdoodoll)

6 enero, 2009

Los Reyes, con la referencias de mis cuñados María y  Jaime, nos han traido el regalo más frikie que ha parido imaginación humana. De hecho, yo todavía no he sido capaz de asimilar que exista una cosa semejante.

Se trata de un monigote, de un muñeco hipermegasimple, es decir, no tiene nada que ver, por ejemplo, con Munny, pero seguramente, en breve, también tenga su espacio en el MoMA. El pelele en cuestión es una especie de espantajapájaros blanco en el que pones tu foto y al que vistes acorde a tu estilo (o al de la persona que quieras putear). A mí, los cuñados me han puesto mi cara con un peinado terrible y una camiseta con el rostro de Darth Vader, o sea, un acierto absoluto.

El budú sería otra de las múltiples posibilidades de este juguete. Podrías coger a alguien que te caiga mal y ponerte a hacerle perrerías. El de Bush, según me cuentan, es todo un triunfo en los Estados Unidos. Además, ahora que Bush padre ha anunciado su deseo de que Jeb acceda también a la Casablanca, las ventas se van a disparar (ya no sé qué coño podemos hacer para evitar otro Bush en la presidencia USA).

Sarah Lu, la madre paridora de la idea, ha desarrollado una línea de mascotas, por si quieres crear tu versión mini de tu perro, gato, iguana o ardilla. Además, siempre puedes subir tu mini-yo a la web para que todo el mundo vea lo frikie (o patético según se mire) que puedes llegar a ser. Muchísimo mejor que el personaje de Austin Powers.

Ni lo dudéis, es el momento del “mini-yo”. Es el regalo de ensueño para toda persona que se salga un poco de lo común. En mi familia ha causado furor: “Love it. Hate it. Hug it. Hurt it. Play with it. Punish it”. Nunca hubo un presente mejor: “haz tu propio mini-yo”.

Ya estáis tardando en entrar en la web: www.youdoodoll.co.uk

mini-yo

Oda a Gaspar, el rey mago puteado

5 enero, 2009

¡Oh, Gaspar, Garpar! ¡Pobre Gaspar! Tan Rey Mago como los otros, pero el gran olvidado de los niños. Ya de pequeños, los chavales siempre prefieren las canas de Melchor o la negrura de Baltasar; sin embargo, tú, mi amigo Gaspar, eres el olvidado, ni siquiera sabemos si tu barba era castaña o más bien tirando a pelirroja.

¡Oh, Gaspar, Garpar! Eres el Miguel Pardeza de la Quinta del Buitre, el Ringo Starr de The Beatles, el don Juan de los Borbones (que ni siquiera llegó al trono), el Al Gore de la política, el Sam Bowie de la NBA… Eres la sombra de una secouya.

Pero no te preocupes, Gaspar, siempre será mejor estar de secundario en una obra deMiguel de Cervantes que de protagonista en una película de Ed Wood. ¡Oh, Gaspar, Gaspar! ¡Mejor ser el tercero en discordia que un actor principal del drama humano como lo fueron Adolfito Hitler o el tío Stalin! ¡Oh, Gaspar, Gaspar! ¿Me traerás tú este año lo que he pedido, porque llevo más de veinte pidiendo a Melchor y a Baltasar y no me hacen ni puto caso?

¡Oh, Gaspar, Gaspar, hasta los que te recordamos somos unos puñeteros interesados!

Memorias de Catsa

3 enero, 2009

Cuando empieza un año, además de plantearte los cambios para el curso que comienza, te da por recordar cosas del pasado y a mí me ha dado por acordarme de situaciones que se sucedieron durante mi estancia en CATSA (Centro de Asistencia Telefónica), en la cual permanecía durante tres años (2003-2006), atendiendo (y soportando a veces) a miles de clientes de Canal Plus, Canal Satélite y los resultantes de la fusión de Vía y Satélite: Digital Plus. He aquí algunas de las perlas de las que fuimos interlocutores o bien Lsendra o bien Msantaella:

1. Gentleman cántabro
Cliente: “Tú lo que eres es un hijo de puta”. Señor a Msantaella tras indicarle éste que la única razón por la que no veía el Digital era porque no había pagado un recibo (15 minutos más tarde llamaría para pagar religiosamente con la tarjeta).

2. Me como una y cuento veinte
Cliente: “Yo llevo ya con vosotros veinticinco o treinta años”.
Msantaella: “Sí, veo que es un cliente antiguo” (cliente dado de alta en 1992; Msantaella abandonó Catsa en 2006… No me salen las cuentas).

3. Una hora menos…
Lsendra: “La manera más rápida de que recupere la señal es que nos envíe un fax con el recibo del pago”.
Cliente: “Pero es que yo vivo en Canarias…”
Lsendra: “¿Y qué pasa, que en Canarias no hay fax?” (el señor pensaba que con el Océano en medio el fax no llegaría).

4. Milagros tecnológicos
Lsendra: “Señora, saque la tarjeta del aparato e indíqueme la numeración”.
Cliente: “¿Qué tarjeta? ¡Yo nunca he tenido tarjeta!” (clienta del Satélite desde 1997, eso sí, sin tarjeta…).

5. Ingenua
Cliente: “No veo el plus comunitario”.
Msantaella: “Señora, ¿sabe usted que el Canal Plus es de uso individual?” (pirateando la señal).

6. Estrellita en decadencia
Lsendra: “Le repito, señora, que el plazo que tienen los técnicos para ponerse en contacto con usted es de 48 a 72 horas laborables”.
Clienta: “Pero es que yo soy Mónica Randall. Dícelo a tu superior y seguro que se pone y me da una solución” (evidentemente, el superior no se puso y el técnico tardó tres días en aparecer).

7. Inclemencias en las islas
Cliente: “Pero es que ayer lo veía perfectamente y hoy sólo tengo un punto rojo”.
Msantaella: “¿Eso fue antes de la tormenta?” (la tecnología, esa amiga traidora que está sujeta a la meteorología).

8. Ok ver
Cliente: “He comprado un partido y no lo veo”.
Lsendra: “¿Qué le aparece en la pantalla?”.
Cliente: “Ok ver”.
Lsendra: “¿Ha probado a pulsar la tecla Ok del mando?”
Cliente: “Ah, ya lo veo. ¿Se me devolverá el dinero de los minutos que no he visto?” (la ilógica del ser humano).

9. Estrella de la televisión
Lsendra: “Vaya al aparato y cambie el sentido de los cabezales del euroconector”.
Cliente: “Muchas gracias, señorita. Ahora se escucha perfectamente” (Iñaki Gabilondo escucha el Cuatro, pero no el Digital).

10. No veo el partido (2ª parte)
Cliente: “Es que he comprado el partido del Madrid y no lo veo”.
Msantaella: “¿Qué le aparece en la pantalla?”
Cliente: “Un listado de partidos con un número lado”.
Msantaella: “¿En qué canal está?” (con tono de sorpresa).
Cliente: “En el 111”.
Msantaella: “Y en el listado que tiene usted en pantalla, ¿en qué taquilla pone que emiten el Real Madrid?”
Cliente: “En la 101”.
Msantaella: “Váyase usted al canal 101”.
Cliente: “Ahora sí lo veo. Si no lo pusieran tan complicado…”
Msantaella: “Gracias por su llamada” (no es necesario justificar el ridículo).

11. Vivimos del aire
Coordinadora a agentes Catsa: “A los clientes les decís que esta llamada vale un poco menos que la provincial y un poco más que la local y que la mitad la paga el cliente y la otra mitad la pagamos nosotros” (licenciada en Psicología pero con escasos conocimientos económicos).

Éstas son sólo algunas de las vivencias del día a día en Catsa. Si los de Telefónica sacaron un libro con chascarrillos, los de Catsa podrían sacar una enciclopedia con llamadas absurdas. Si perteneces o has trabajado alguna vez en  atención al cliente del Canal Plus o del Digital, estás invitado/a a contarnos las experiencias más desternillantes en las que hayas participado… Es que hay gente “pa tó”.

Campanadas patrocinadas por Mastecard

1 enero, 2009

Hay cosas que el dinero no puede comprar… jeje. Muy bueno lo de La Primera

Acabando bien el año con la BlackBerry Storm

31 diciembre, 2008

Desde luego que el año lo he acabado mejor que lo comencé. Llego a casa y qué es lo que me encuentro: mi flamante BlackBerry Storm, cortesía del programa de puntos de Vodafone y de haberme dejado medio cojón en llamadas durante casi tres años.

La primera vez en la vida que puedo decir que tengo un móvil que, en teoría, es de los buenos. El cacharro la verdad es que es cuco de más. La pantalla táctil, una maravilla, aunque ya se sabe que no se hizo la miel para la boca… O sea que me falta mucha práctica.

Además, me ha llegado con un kit con una tarjeta micro SD de 8GB, con sus auriculares, su funda de cuero, su adaptador a todas las corrientes habidas y por haber y el cable USB para conectarlo al ordenador y ponerle las guarradas varias que te vienen en el cd de la BlackBerry y que en tu vida sabrás utilizarla (ni siquiera llegarás a conocer para qué sirven).

Todo ello con una presentación impecable, digna de Apple. Nada de las cajas churretosas de Nokia o Ericsson, que me disculpen estas dos grandes compañías nórdicas. En una caja monísima, con una tinta en plata en relieve que da pena tirar el paquete, que además tiene un troquel bastante campeón.

En fin, buena forma de acabar el año… Lo único que me falta es que también sirva para llamar, porque mucho 3G, cuatribanda y pollatooth, pero red no detecta ninguna. ¡Algún fallo tenía que tener! ¿A fin de cuentas a quién coño le importa que de tu móvil lo único que no funcione sean las llamadas y los mensajes?

¡FELIZ 2009!

Mi reino por una Cesta de Navidad

24 diciembre, 2008

¡Qué alegría me he llevado! No me lo esperaba para nada y me encuentro este año, después de dos años en blanco, como el Barcelona, una cesta de Navidad. Por cierto, bastante más apañada que la que me daban en Catsa, que iba decreciendo de Fiesta en Fiesta (si seguía allí, iba a llegar el punto en el que nos dieron sólo la tarjeta de felicitación navideña del Makro).

Después, te paras a analizar fríamente el contenido de la cesta, y da igual el año, no te comes absolutamente nada de la misma. Que si delicias, que si turrones, que si vinos, que si embutidos (difíciles de cortar y que tus familiares te fragmentan en trozos indigeribles), que si mazapanes y un tipo de dulce que llevo 24 años tratando de identificar sin éxito (estoy peor que Íker). Total, que al final, a los que verdaderamente hace ilusión “tu” regalo es a tu familia, que llegadas las fechas no entienden de colores y da lo mismo que esas pasas lleven allí desde hace tres navidades, o que el turrón viniera en el mueble cuando construyeron el edificio o que el vino haya pasado de Crianza a Hipermegagran Reserva (que vino al mundo muchísimo antes que tú).

Pero no nos quejamos, siempre es bueno ver a tus mayores poniéndose un poquito achispados (o directamente como una cuba). En esos instantes, te sigues sintiendo el chaval de la casa, el mismo que con ocho años esperaba a los ansiados Martes y Trece o que nunca acababa de comerse las uvas en Nochevieja porque eran muy grandes.

Lo malo, ese gordinflón invasor, el tío ese de las barbas del anuncio de la Coca-Cola. Ya sabéis, “el chispa de la vida”. Yo, por supuesto, me he negado a que ese hombre me traiga nada, que alguien que pesa 150 kilogramos, está rojo como un inglés en Ibiza a mediados de julio y viene en un reno que se llama Rudolph (¿quién coño le puso el nombre?) no me da ninguna confianza.

¡¡Lo tengo!! Le voy a preparar al gordito una cesta con las reliquias de mi casa (turrones, chocolates, mazapanes…). Seguro que consigo que el año que viene no pase por España. ¡Viva la Monarquía! ¡Vivan los Reyes Magos!

Hormigas en Nueva York: Cap. 28. Haciendo un 69

23 diciembre, 2008
Justo enfrente de la iglesia de Saint Patrick, la estatua de Atlas da la bienvenida a los visitantes del Rockefeller Center

Justo enfrente de la iglesia de Saint Patrick, la estatua de Atlas da la bienvenida a los visitantes del Rockefeller Center

El Museo del Sexo de Nueva York es algo curioso, pero prefiero dejar rienda suelta a la imaginación de cada cual y me limitaré a comentar el otro lugar observatorio sobresaliente de la isla: el Top Rock del Rockefeller Center.

Situado cerca del Central Park, este lugar es mucho más bajo que el Empire State, pero al ser ligeramente más alto que los rascacielos que tiene a su alrededor, de día ofrece unas vistas casi tan espectaculares como las que puede ofrecer el edificio de King Kong.

Una vez que has llegado al piso 67, todavía puedes subir un par de plantas más para observar con detalle, aparte del gigantesco parque, el «Gran Coloso» de la Gran Manzana.

La broma te costará 20 dólares, así que es mejor no ir en un día lluvioso o en el que las nubes te puedan aguar las instantáneas. La fotito de entrada tiene su gracia: te sientan en una viga, como si fueras uno de los obreros que construyó el edificio, con la ciudad de fondo. El precio es todavía más descojonante: 30 dólares por una imagen con peor calidad que la de una Polaroid.

Mejor tener sexo, aunque sea de forma onanista.

P.D. Próximo post, 14 de enero de 2008

El bulo del Mercadona 2: ahora es…¡¡MICROSOFT!!

22 diciembre, 2008

Tiene que tener algún tipo de significado. No puede ser una casualidad tan grande: el mismo día que no me toca el “Gordo” de Navidad me toca la “Bomba” de Internet. Lo del cheque de 100 euros del Mercadona, una mieeeeeeerda. Esta vez son, como mínimo 10.000 euros, que no son moco de pavo… ¿y por qué esta vez es verdad? Pues porque como dice el e-mail que he recibido, la persona a través de la que me ha llegado esto comenta que se lo ha dicho alguien al que se lo ha asegurado otra persona cuyo amigo del sobrino del suegro del hermano mayor resulta que es abogado o abogada, o sea, que esta vez sí, que en esta ocasión podemos enviar el spam con tranquilidad y esperar que nos llame Charles Bailey (parecido al lícor), que desempeña la función de General Manager Fields Operátions (un cargo que sólo posee el en el mundo, puesto que es la única posibilidad de que veas una palabra en inglés con tilde).

Si no me creéis, es que no habéis terminado de leer bien el e-mail: ¿Quién nos va a dar el dinero? Pues quién si no: Bill Gates. Ese hombre acaudalado y generoso, que se ha hecho multimillonario a base de acciones tan desinteresadas como ésta (a mí ya es la cuarta vez que me va a dar dinero). Además, la fuente primeriza recibió un ingreso de 24.800 euros, es decir, que a todos nos tiene que tocar del orden de entre 10.000 y 100.000.000 de euros, como mínimo, que el Bill Gates está ya hasta los huevos de tener tanto dinero, que últimamente se limpiaba el culo con él, pero veía que ni así se le gastaba.

Ha probado a invertir en constructoras españolas… y nada. Le dio dinero a Madoff… y tampoco. Así que, ahora, en el colmo de su desesperación, ha decidido darlo por e-mail. Ha escrito una carta en español y nos va a ir llamando uno por uno para que le demos la cuenta corrienta donde ingresarnos el dinero. Hay que ser muy gilipollas para rehusar tal ofrecimiento de una persona tan prolija. No sé cómo va exactamente: pero te dan entre 245 y 241 euros por cada yo no sé qué (y me parecen que te ofrecen también servicios sexuales si llegas a una cuota, para que no tengas que tocar la zambomba estas navidades).

También hablan yo no sé qué de Intel y AOL, pero cómo no sé qué coño pintan en esta historia, pues mejor no las menciono y también hay otra persona, Secretaría Sub. Gral. de la Oficina Presupuestaria, que tiene que ser la víctima propiciatoria en esta ocasión, así que para no meter la pata hasta el fondo otra vez, no la nombraré.

Bueno, lo dicho, para los más incrédulos os dejo la dirección de Charles Bailey (por cierto, se llama como un escritor): 1-800-842-2332 Ext. 1085 or 904/245-1085 or RNX 292-1085

Ni que decir tiene que al primero que se lo he enviado es a mi amigo Ádel, siempre tan solícito para este tipo de cuestiones. Seguro que está deseando ya ver ingresado el dinero en sus fondos.

Cuando estas fiestas estéis forrados/as gracias a esta información, espero que os acordéis de mí (a mi familia, mejor la dejamos en paz).

P.D. Bill Gates, que tío más grande eres, y yo que pensaba que, con esa pinta de niño cabroncete, eras poco menos que el Jomeini de la Informática, ¡cómo me equivoqué contigo! (eso sí, tú Windows Vista sigue siendo un sorullo como todos los Guggenheims del mundo juntos)

P.D.II Me acaban de confirmar que no será un depósito, al sector masculino le entregará un cheque Christina Aguilera en tanga (dicen que quieren superar al Mercadona). A las féminas, les dan a elegir entre el Duque, Efrén o Julián Muñoz (por lo que se ve han llegado a un acuerdo Microsoft y Telecinco).

Hormigas en Nueva York: Cap. 27. Otra manera de ganarse la vida

21 diciembre, 2008

En esta isla, puedes trabajar prácticamente de lo que sea: desde gran ejecutivo de una multinacional a pintor callejero, desde broker en el Nasdaq a cantante en el metro, desde tendero en el Starbucks a vendedor de bolsos de imitación. Todo depende de una combinación de diversos factores: herencia, estudios, relaciones, suerte… Como prácticamente en cualquier parte del planeta, con la diferencia de que aquí es todo más a lo grande, como sus gigantescos rascacielos.

Además, en la Gran Manzana, tú puedes crear tu propio trabajo si tienes un poco de imaginación y un mucho de cara; por lo menos, mientras te lo permita la policía.

Si en otra ocasión hablaba de «el Charrito» y su talento para pintar rápidamente con los dedos al óleo, importación directa desde Colombia; el personaje al que me refiero esta vez es producto made in USA, de pura cepa.

Nos lo hemos encontrado, como no podía ser de otra forma, en Times Square. Ojos azules, alto, musculoso, melenas rubias, y bigote y patillas al estilo Hulk Hogan (personaje muy popular en estas tierras todavía). Tiene diversos tatuajes en su piel. Va vestido en plan cowboy: gorra blanca con franja azul, botas de vaquero con los mismo colores, guitarra al hombre con agujero incorporado para la recepción de los emolumentos y… calzoncillos blancos paqueteros en los que se puede leer su nombre artístico, al igual que en uno de sus tatuajes: the Naked Man (el hombre desnudo). Es más que fácil adivinar que siempre tiene un corrillo a su alrededor.

Si se acerca un hombre para hacerse una foto, lo agarra del hombro en plan colega, pero el verdadero show tiene lugar cuando es una mujer la que se aproxima a este carismático personaje. The Naked Man tiene entonces dos poses maestras preparadas. La primera es una imagen en la que la guitarra le tapa los calzoncillos y en la foto que toma el/la acompañante parece que está sólo con el sombrero y las botas, haciendo bueno su apelativo; ni que decir tiene que agarrado fuerte a la hembra y dándole un beso en la cabeza o susurrándoles lindezas al oído. Eso sí, todo con las pantallas de Times Square de fondo. La segunda versión es todavía mejor: Naked Man y la mujer en cuestión doblan las rodillas ligeramente y, mientras con una mano señalan al reloj Chevrolet de Times Square (sí, el de fin de año), con la otra se agarran el trasero mutuamente a instancias del «rubio de oro».

¡Eso sí que es un trabajo y lo demás son tonterías! La policía no ha debido pensar lo mismo, pues al día siguiente, cuando hemos vuelto a pasar por la zona, ya no estaba nuestro ídolo. A lo mejor, simplemente, es que el tiempo, nublado y con lluvia intermitente, no acompañaba. Eso sí, hemos visto a su versión femenina. Rubia, arrugada, muy ancha, con los pechos caídos y pintada como una prostituta de escasa capacidad económica y menor gusto (una especie de Pamela Anderson de cera a la que hubieran pasado por un horno). Con esta señora no nos ha apetecido hacernos la foto, como tampoco al resto de los que pasaban por allí.

The Big Bang Theory: el 11 de la 2ª temporada; Sheldon es humano

20 diciembre, 2008

Para los que empezábamos a dudar de que Sheldon era del planeta Tierra, el episodio de la Navidad, o de las Saturnalias, nos ha mostrado el lado más humano del genio de la Física…

Otro atractivo “máquina” de la Física, que deja a Leonard a la altura del betún, acercará a Penny y Leonard en un giro más que previsible, y que nos ha hecho olvidar que Leonard estaba con no sé qué doctora.

Y el “compromiso” en que pone Penny haciendo un regalo a Sheldon como trama secundaria es desternillante. Por mucho que el personaje busque un regalo proporcional, lo último que espera es que la camarera le regale… ¡¡una servilleta firmada por Mr. Spock!! Eso es como sí a mí me regalaran una toalla firmada por Michael Jordan. ¡¡Pobrecillo!! ¿Cómo coño iba a igualar eso? Al final, ha tenido que ¡¡DAR UN ABRAZO A PENNY!! Sí, sí, Sheldon Cooper… Milagros de la mano de Leonard Nimoy, como ocurrió en Los Simpsons

Hormigas en Nueva York: Cap. 26. El gran error de los Reyes Católicos

19 diciembre, 2008

Aparte de patrocinar los viajes desacertados de Cristóbal Colón, Isabel y Fernando se dedicaron a «subvencionar» otra serie de actividades de moralidad más dudosa: ejemplo, el Santo Oficio (o en cristiano, la Inquisición; se me acaban de poner los vellos de punta). Para la fanática religiosa Isabel, era una manera de defender al Catolicismo; para el maquiavélico Fernando (no olvidemos que fue una de las inspiraciones fundamentales de El príncipe), era un pretexto para solventar determinados problemas: ejemplo, el estado está en quiebra económica (como lo estará tantas veces, incluso durante la época de mayor expansión del Imperio Español con Felipe II); solución: expulsamos a los judíos so pretexto religioso y solventamos la cuestión económica con intereses.

Esto que ocurrió hace ya más de cinco siglos establece una serie de las diferencias entre los Estados Unidos y España (y no me refiero sólo a la postura política en la cuestión Palestina).

En Nueva York, la colonia judía es numerosa y, además de dedicarse al estudio de la Torah, se encargan de dotar de un dinamismo a la economía de la ciudad más que digno de comentar.

Primer ejemplo: Distrito del Diamante; ocupa unas decenas de metros de la calle 47. En este reducido espacio se mueve el 80 por ciento de los diamantes que se encuentran en EE.UU. Pasear por esta vía tiene sus riesgos si vas fijando mucho la vista en los escaparates: te puedes llegar a eclipsar con tanto brillo concentrado en tan pequeño lugar (si no te da un infarto mirando los precios, claro).

Decenas de furgonetas blindadas FedEx se acumulan en esta calle, siempre prestas a transportar tan valiosa mercancía.

Otro aspecto que te llama mucho la atención: si bien no todos, la mayoría de los locales no tienen ningún reparo en poner el precio de las codiciadas joyas. A diferencia de los establecimientos de más postín de la Quinta Avenida (ejemplos: Tiffany&Co., Van Cleef & Arpels) que no se rebajan a poner el precio de sus productos en los escaparates, en la 47 no se andan con mojigaterías. Yo he estado buscando alguna ganga y el precio mínimo que he encontrado han sido poco más de 20.000 dólares, que a como estaba el cambio cuando llegué a Manhattan, te salen unos irrisorios 13.000 euros aprox.

A las siete de la tarde, das una vuelta por esta deslumbrante zona y está desierta. Te asomas a cualquier mostrador y no hay nada. Toda la mercancía ha sido puesta a buen recaudo y así, día tras día, con la laboriosidad propia de las hormigas.

Segundo ejemplo de eficiencia hebrea: B&H, una megatienda de imagen y sonido. Si en España por profesionalidad se entiende (o al menos antes) El Corte Inglés, nuestra cadena sería poco menos que un supermercado de barrio en comparación con esta gente.

Para empezar, todo lo que puedes imaginarte en las áreas de la fotografía, vídeo, informática y similares se encuentra en B&H. Y nos referimos desde un pen de un giga a una cámara de vídeo profesional, pasando por televisores, portátiles o reproductores de música. Por supuesto, con marcas y aplicaciones que todavía no han llegado a España y algunas que no lo harán nunca.

En segundo lugar, tienen precios extremadamente competitivos. Difícilmente, vas a ver un producto a mejor precio en una tienda de confianza (en la isla hay muchos negocios en los que te venden productos informáticos o teléfonos a bajo coste, pero de más que dudosa procedencia).

Otra ventaja, la estructura de la tienda es clara y en cada sección existe un personal numeroso y cualificado (atiende, que tienen hasta trabajadores que hablan español). Como te pares un momento y prestes mucha atención a algo, da por sentado que te lo venden. Si encima preguntas, acabas por buscarte la ruina (pero contento, ¡eh!). Nosotros íbamos con la intención de llevarnos, si acaso, un pen y nos dejamos casi 350 dólares entre pitos y flautas.

El incómodo carro de la compra no existe: confort para el cliente, seguridad para el negocio. En cada sección del almacén te van dando un ticket, con el que te puedes dirigir a otra parte del comercio para añadir más compras.

Una vez que has finalizado con tus adquisiciones, te diriges con el papelito a caja. Cuando has pagado, entonces puedes ir con el recibo al espacio de recogida de la compra. Es un espectáculo ver cómo todo el centro comercial está interconectado por una red de cestas verdes, en las cuales los vendedores van introduciendo lo que te vas «llevando» en cada parte de la tienda, y cómo todas acaban siempre en el punto de recogida. ¡Compra fresquita, fresquita!

Está claro que los Reyes Católicos, aparte de la más que cuestionable ética de sus acciones religiosas, no pensaron a largo plazo. Con una clase social tan capacitada y habilidosa para el comercio, es menos probable que en España hubiera prosperado la cultura del dinero fácil y el «pelotazo», del ladrillo y la construcción, del compadreo padre… Habría un mayor número de profesionales serios y eficientes; claro que, en ese caso, me quejaría de la actitud de España hacia el pueblo palestino. La cuestión es no estar nunca conforme, como Isabel «la Católica».

Cinco años desde el nacimiento de Málaga Me Mata

18 diciembre, 2008

¡Madre mía, cómo pasa el tiempo! Había yo planteado que quería hacer algo especial por el quinto aniversario del Málaga Me Mata (www.malagamemata.com), pero al final entre pitos y flautas casi encima se me pasa por alto tan remarcada fecha.

En diciembre de 2003, con Pablo Carbonell en la portada, iniciaba su andadura la joven publicación de la mano de Agu Méndez (alias “Krilín”), Estefanía Lara y Pablo Torres. En torno a ellos juntaron un equipo sólido, que tendría como uno de sus emblemas a Salva Cerdá (alias “el páharo”). El que esto suscribe quedó desterrado de la primera hornada, pues el melón mientras se configuraba el equipo de redacción estaba en la Ciudad de las Luces pasando frío, entre otras cosas.

Salido de la nada, con capital aportado por los tres socios, arrancó uno de los proyectos editoriales que más mérito han tenido en Málaga. A la calidad creciente tanto en diseño como en contenidos no le acompañó el éxito comercial. Es cierto lo que dicen que es preferible que un grupo de comerciales monten una revista a que lo haga un grupo de periodistas, por muy bueno que sea el producto.

De periodicidad difusa, como su economía, Málaga Me Mata salía cada cuarenta días aprox., lo que quiere decir que salía cuando había dinero. Poco a poco entraron una serie de clientes fijos, que permitió si bien no tener sueldos (eso era poco menos que una utopía), al menos que la publicidad cubriera los costes fijos. ¡Ah!, por supuesto, era una publicación gratuita.

Al principio, había secciones vacilantes, como la de deporte (¿qué coño pinta una sección en una revista cultureta que se reparte cada cuarenta días?, ¿a quién le interesaba que el Unicaja hubiera ganado un partido hacía dos semanas?). El último número que salió, habiendo participado en él, es poco menos que una joya del diseño editorial (modestia aparte de los que lo hicimos). Andreu Buenafuente, cuando acababa de destronar a Sardá y todavía no era el “hombre del momento”, salía en la portada de un número que dedicamos a “la Fuerza”, con motivo del estreno del último episodio de la saga galáctica.

Fuerte fue la entrevista a Corbacho, hilarante, desternillante, ingenioso a más no poder, que concedió una entrevista en que cada respuesta era una perla. Como pequeñas joyas eran los textos de Mar sobre Internet, Juanlu sobre videojuegos, Miguel Martín en cortometrajes, Evaristo en cine, Estefanía en moda, Nando en sexo o Marina en literatura. Por no contar, lo que entonces fue bastante nuevo y que sigue sin verse mucho actualmente: una sección especializada en Diseño Gráfico (la influencia de “el páharo” era más que notable).

Aparte de Buenafuente y Corbacho, Óscar Jaenada, Verónica Sánchez, Daniel Guzmán, Félix Gómez, Eskorzo, Santi Millán, Marta Etura o el entonces “trío resplandor” del Unicaja (Berni, Carlos y Fran Vázquez) pasaron, entre muchos otros, por las páginas de Málaga Me Mata, respondiendo con humor y simpatía a según qué preguntas.

De las mejores cosas, eran los momentos en que mi hermano mayor, Agu, y yo nos poníamos a rellenar los huecos. De ese tipo de resultas, conseguimos que el Ayuntamiento nos retirara la publicidad por un editorial crítico a “Buch” (sí, es que encima lo escribimos mal; podríamos haber alegado que nos referíamos a otra persona). En otra ocasión, el Servicio de Atención a la Movida nos calentó la cabeza porque lo habíamos confundido con el servicio Alterna en la Noche (descubrimos que debían estar negociando las subvenciones del Ayuntamiento y les entró miedo que pudiéramos levantar un sector crítico).  No me quiero olvidar del momento Gary Brolsma y su baile al estilo Dragostea, que lo convirtió en nuestro ídolo del mes. Brutal. Las numerosas fiestas que organizamos en el Centro de Málaga y en la pudimos ver cada vez más rostros desconocidos. El reparto de periódico manual (el servicio de distribución no se estilaba), a patita, de facultad en facultad, viendo cómo la llegada del Qué y el 20 minutos nos jodía vivo el reparto y nos situaba en la órbita de los elementos indeseados para cualquier conserje de la UMA.

Por último, un par de detalles. En el número uno, estuvo la posibilidad abierta de sacar a Antonio Banderas en la cabecera, pero básicamente todo se jodió cuando unos papanatas (¿es así cómo se llama a los fotógrafos porculeros?) tiraron una botella rota para sacar a Antonio de su casa (llevando a su hija al hospital por el corte que se había hecho). Lo que pudo ser y no fue por causa mayor. Peor es lo siguiente, lo que pudo ser y no fue y no tiene perdón ni de dios ni de Dios.  Se tienen dos entrevistas a dos relevantes personajes de la ciudad de Málaga: por un lado, María Barranco; por otro, Chiquito de la Calzá… ¿Quién va en la portada? Blanco y en botella (que me disculpe la srta. Barranco). Chiquito, coño, Chiquito. Pues no, debido a problemas técnicos o de planificación, no hubo suficientes fotos para hacer una portada y un reportaje interior… y la Barranco se llevó el gato al “Agu”a. Va por ti, hermano.

Si tenéis curiosidad, echad un vistazo a www.malagamemata.com. Hay cosas que merecen, y mucho, la pena (también hay puntos deleznables). Móntate en la montaña rusa que crearon unos pocos locos que querían tocar el cielo… aunque fuera con la punta de los dedos. A ellos va dedicados este post.

Hormigas en Nueva York: Cap. 24. Lo que la oscuridad esconde

17 diciembre, 2008
Los neones de Times Square te deslumbran y te podrian ocultar las sombras de la isla

Los neones de Times Square te deslumbran y te podrían ocultar las sombras de la isla

Las relucientes luces de Broadway, el bello perfil de la Gran Manzana cuando el sol desaparece por unas horas, la intensa vida nocturna de zonas como Little Italy conforman la parte más memorable de la noche neoyorquina, con su vitalidad desbordante y sus coloridos neones.

Ésta es una realidad que hemos visto reflejada en cientos de series y películas, aunque existe otra paralela: en la sombra, pero igualmente real.

A vista de hormiga, detectamos la parte menos glamourosa de la capital del mundo. Apenas dan las siete de la tarde, las aceras de gran parte de las calles de Manhattan se convierten en un gran vertedero. Todos los comercios dejan en la parte de la vía peatonal más próxima a la carretera montañas de bolsas con la basura que han acumulado durante el día (por suerte, la peste está erradicada en Occidente). No importa el distrito, prácticamente toda la isla queda adornada con los restos de la intensa actividad cotidiana. La estampa durará, como mínimo, tres o cuatro horas, tiempo en el que empiezan sus labores el servicio de limpieza.

Por la mañana temprano, las calles volverán a estar impolutas, dentro de los límites establecidos para una ciudad como Nueva York, a la espera de la finalización del día, en el que la escena de las cordilleras de desechos se repetirá nuevamente.

Otro clásico de la oscuridad en la Babilonia del siglo XXI son los «sin-techo», apelativo cariñoso con el que denominar a los mendigos, la parte menos afortunada de la ciudad de las riquezas.

Hay cientos de ellos repartidos por los diferentes barrios. Aprovechan la puesta a punto de Manhattan, que hace que se vayan trasladando de calle en calle plataformas que permitirán a los obreros embellecer las entradas de la mayor parte de los edificios. Estas plataformas cumplen, por tanto, un doble cometido: dan lustre a los encantos que relucen en la Gran Manzana cuando el sol está en lo más alto y, de noche, sirven de cobijo a los vagabundos, pues les evita tener que dormir en la intemperie más absoluta.

Al lado de nuestro hotel, en la calle 30, hay una de estas estructuras. Entre otros elementos, están arreglando las molduras de una tienda que se dedica al mobiliario del hogar. Justo debajo de sus escaparates, en los que se pueden apreciar muebles de diseño, vemos todas las noches dormir a dos «sin-techo» sobre la fría acera, separados por sólo un cristal de camas y sofás que se podrían encontrar en las suites de los hoteles más lujosos de Nueva York.

The Big Bang Theory: episodio 10 de la 2ª temporada

15 diciembre, 2008

Vaya con los guionistas de la serie. El lío de Leonard con la doctora parece que va a abrir las puertas a una ¿pareja? Sheldon/Penny… Claro que para que esto ocurra, verdaderamente sólo hay una opción medio coherente: que un día Penny llegue medio borracha y medio deprimida, y aborde al auténtico personaje de la serie. Aunque, parafraseando a Sheldon (que a su vez copiaba a Spiderman o a alguno de estos), “los grandes poderes conllevan grandes responsabilidades”, así que veo más fácil que el pobre genio de la física sea “utilizado” para acercar a la pareja que dio origen a la serie.

Aun así, la “amistad” entre Sheldon y Penny está dejando últimamente los mejores momentos.

Hormigas en Nueva York: Cap. 23. El infierno de los alérgicos

15 diciembre, 2008

Una de las miles de ardillas que viven en la isla corretea a tu lado, manteniendo siempre una distancia prudencial. Mucha gente está leyendo sobre el césped: algunos al sol; otros, más cautos, a la sombra de cualquiera de los centenares de árboles que existen por esta zona. Los deportistas son otra especie característica del lugar. Corren y corren, parando apenas para beber un poco de agua en alguna de las fuentes públicas antes de reiniciar la marcha. El béisbol o el baloncesto son otras actividades que puedes practicar aquí, con terrenos perfectamente adaptados para estos juegos.

Dispones de un espacio gigantesco en el centro de Manhattan, lugar en el que te puedes esconder, huir, del intenso ritmo de la vida diaria. Una poblada arboleda te va a ayudar a que lo consigas.

Aparte de las múltiples atracciones colocadas para sacar perras a los turistas, los lagos completan un conjunto hermoso y tranquilo, que permite situar a tu cerebro en otra frecuencia (más cercana al Alfa que al Gamma). Al menos de día, de noche, como en todos los parques de la Gran Manzana, si te pasa algo, que conste que ya se te advirtió…

Central Park, paraíso de relax en medio del mayor bullicio del planeta. Infierno colosal para los alérgicos al polén. ¡Qué desgracia pertenecer a esta última tipología!

Hormigas en Nueva York: Cap. 21. Turismo envasado (al vacío)

13 diciembre, 2008
La reina de las visitas turisticas en Nueva York

La reina de las visitas turísticas en Nueva York

Si quieres conocer la Gran Manzana, las posibilidades son muy variadas, y siempre dependerá de tus gustos y del tiempo (y dinero) disponible.

Puedes optar por los paquetes que te ofrecen las agencias, con el inconveniente de que, básicamente, son un atraco a mano armada. Si tienen algo bueno, es que vas a conseguir un guía que se comunique contigo en español. Los norteamericanos, como los ingleses, son incapaces de hacer el mínimo esfuerzo por tratar de utilizar una lengua distinta a la suya.

Por suerte, como el número de hispanos es cada vez mayor, llegará un momento en el que hasta el presidente tendrá que dominar el español si quiere gobernar. Esto es un hecho que puedes contrastar cuando te das cuenta del detalle de que, por ejemplo, los anuncios del metro están todos en inglés o, todavía una minoría, en español. Ni chino ni francés ni alemán…, salvo que sea la publicidad de una academia de idiomas.

Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda, comentaba que las excursiones que te ofertan las agencias son una de las maneras de conocer la isla.

Si te mueves por tu cuenta, con el Metrocard, hay una opción bastante interesante de turismo empaquetado: la CityPass. Se trata de una modalidad que existe, además de en Nueva York, en otras grandes ciudades norteamericanas (Seattle, Chicago, Philadelphia, Toronto…). Aquí por 74 dólares te incluyen las visitas al Empire State, el MoMA, el Museo de Arte Metropolitano, el Guggenheim, el Museo de Historia Natural y, por último, puedes elegir entre una vuelta en crucero o una visita a las islas de la Estatua de la Libertad y de Ellis. Además, tienes una serie de descuentos para otros lugares, aunque ese tipo de ofertas la ofrecen también la mayoría de los hoteles.

Como se puede ver, es el take-away de las visitas turísticas. Al tener un componente cultural alto; quizás, no sea el producto que andas buscando. Pero, por otro lado, el mayor atractivo de la CityPass, más que el precio, es el ahorro del tiempo en colas.

No quiero decir que las vayas a evitar. Ésas, como buen visitante, te las tienes que comer en menor o mayor medida; pero si posees la CityPass eres una especie de turista VIP y en los lugares mencionados pasas a una cola diferente, mucho más corta. Si el tiempo es dinero, la CityPass es una gran inversión.Sobre los espacios a visitar casi todos merecen, y mucho, la pena.

Las vistas del Empire State son espectaculares. El edificio más alto e histórico de Nueva York, el mismo en el que King Kong trataba de refugiarse en su cima, ofrece las panorámicas más impresionantes de la ciudad. Está en reformas, como gran parte de la isla (es lo que tiene agosto) y la entrada te permite alcanzar el piso 86. Por un suplemento de 15 dólares (jeje), puedes subir a la última planta, la 102, a más de 400 metros de altura.

Según nos han comentado, por las noches sus vistas encandilan; pero nosotros, que somos un poco cortos, hemos venido dos veces y siempre de día. La primera vez estaba nublado. La segunda, era muy temprano para que estuviesen las luces de la Gran Manzana en su apogeo y lo suficientemente tarde como para no tener la mejor visión de la ciudad. Sí, lo nuestro es de premio. Con todo, no deja de ser uno de los imprescindibles, como señala el eslogan de su campaña publicitaria: «Si tú nos has visto Nueva York desde aquí, tú no la has visto en absoluto».

El Museo de Arte Moderno (MoMA) es otro clásico. Con obras que han marcado los siglos XIX y XX, encantará a los admiradores de Manet, Monet, Picasso, Cézanne, Renoir, Van Gogh o, bajando el nivel, Warhol y Lichtenstein. Nosotros, además, hemos tenido la suerte de coincidir con una magnífica exposición temporal de Dalí compuesta no sólo por su obra pictórica, sino también por sus incursiones, algunas poco conocidas, cinematográficas. Su empleo del color, sus imágenes desconcertantes, su excepcional habilidad para jugar con la perspectiva dotan al conjunto de su obra de un influjo, de un magnetismo, que te atrapa, te absorbe, como si hubieras caído en su particular tela de araña: casi invisible, pero está ahí.

El Museo Metropolitano de Arte, por su parte, es monumental. Desde que visité el Louvre no había visto algo parecido. Sin llegar a la magnificencia del gigante francés, el Metropolitano cuenta con una brillante colección que abarca desde Mesopotamia y el Antiguo Egipto hasta nuestras fechas (algo malo tenía que tener).

Su apartado de arte egipcio es sobresaliente y la reconstrucción literal del Templo de Dendur, piedra a piedra, es absolutamente colosal. Allí está: un edificio del Antiguo Egipto tal y como se encontraba en su lugar originario (Nubia).

Además, la división del arte en función de su continente o país de procedencia hace del museo una viva representación del cosmopolitismo que se respira en el exterior. No se limita al arte occidental, sino que aquí podemos apreciar, en un vistazo, las diferencias existentes entre las creaciones de Oceanía, China, Japón, África o Sudamérica. Sin olvidarnos de que, como suele ocurrir en estos casos, su parte más destacada corresponde a la sección destinada a la pintura europea.

A mí, personalmente, las galerías que menos me gustaron fueron las dedicadas a las artes decorativas (te hacen comprender el porqué del éxito mundial del Ikea) y, como no, las de no-arte-contemporáneo.

Sobre el Guggenheim, mejor no hablar. Con la colección permanente cerrada, ni siquiera sé qué pinta dentro de la CityPass. No tiene, ni de lejísimos, el nivel del resto. La única ventaja es que, al ser pequeño, puedes huir de él rápidamente. Mejor, ni te molestes en visitarlo. Tiempo que te ahorras.

Los tres esqueletos de dinosaurios colocados a la entrada del Museo de Historia Natural nos desvelan la que es su mejor parte. La colección favorita de los críos cuenta, en el final de su recorrido, con la exposición más grande del planeta de huesos de las enormes criaturas que poblaron la tierra hace millones de años, con reconstrucciones casi completas de triceratops, brontosaurios y, nuestro preferido, el tiranosaurio rex.

Para cualquiera que se haya emocionado, aunque sólo sea un poco, con Parque Jurásico, esta colección milenaria es el pretexto perfecto para dejarse caer por este museo.

Finalmente, entre la alternativa del crucero o de la visita a las dos islas, ésta es la opción correcta. Ver y admirar a Lady Liberty tan de cerca es una obligación, como hacerse la fotografía imitando a la de John Lennon (sí, sí, esa misma, la del brazo en alto). Desde el 11-S no se puede subir a la estatua; pese a las estrictas medidas de seguridad que tienes que pasar para llegar hasta aquí, lo máximo a lo que puedes aspirar es a subirte al pedestal de la inmensa obra de Bartholdi.

Por supuesto tenía que haber una pega: la subida a la plataforma es gratuita, pero tienes que pedirla con una semana de antelación (como mínimo) a través de teléfono o de Internet. Te lo comento para evitarte la cara de panoli que se nos ha quedado a nosotros cuando estábamos expectantes por subirnos a los pies de la dama y realizamos el gran descubrimiento.

De la isla de la estatua te trasladan a Ellis. Otra visita esencial, como ya he comentado en otro capítulo. El valor simbólico de Ellis hace que su paso por ella difícilmente decepcione.

Ahora que le hemos echado una ojeada por encima al contenido del envase, podemos comentar sus contras. Si no sabéis inglés (no me refiero a hablarlo, que hacer eso en condiciones siendo de España no conozco a casi nadie), es un obstáculo campeón, pues en casi ninguna parte se ofrece la posibilidad de audio-guías en español (ni en francés ni en chino ni en alemán…). No estamos en Europa, donde normalmente te ofrecen folletos y/o guías en varios idiomas, sino en Estados Unidos, y es lo que tiene: USA rules, English rules. Que en español significa que te busques la vida.

Otro «problema» no menos importante: las tiendas de regalos. Los reyes del marketing, los auténticos amos del cotarro. Si alguien consigue salir de cualquiera de estos sitios sin haber pasado por la tienda de recuerdos, por favor, ruego que se ponga en contacto conmigo y me explique cómo lo ha hecho.

Estás tan tranquilo, dispuesto a marcharte y ¡pum!, de frente, al final de la visita (cómo debe ser), te encuentras dentro de la zona de souvenirs. Será complicado que no caigas ninguna vez. Mi consejo: baja la vista y ve mirándote los pies hasta la salida. Tu tarjeta de crédito te lo agradecerá.

Una incomodidad, más que otra cosa, es la fotito. Allí vas tú, con tu cara de turista, con tu cámara digital en la mano, con tu rostro de alegría tras haber pasado el atasco y los controles (voy a acabar introduciéndome el cinturón por el… ¡Ah, no, que también sonaría!), y allí están, esperándote: «Three, two, one…» ¡Flash! ¡Joder, es que no has visto nuestra digital! ¡Si tenemos ya hechas tropecientas mil fotos con las que aburrir a familiares y amigos!… Y las que nos quedan por hacer. Pues nada, otro retratito. El primer día, da por sentado que caí: los 20 dólares por la foto del Empire fue el equivalente a saltar desde el piso 102, que era desde donde me iba a tirar mi novia cuando hice la compra.

Por último, cuestión fundamental, ¿cuál es la capacidad de asimilación y procesamiento de tu cerebro? Si respondes a esta cuestión, comprendes que tus recorridos-flash por museos que contienen miles de obras, muchas de ellas maestras, te habrán inhabilitado para dedicarles el mínimo tiempo que se merecían (envasado al vacío). A la que le hayas dedicado más de treinta segundos es porque te paraste a hacerle una fotografía. ¡Triste premio al tiempo que le dedicó mi primo a Las Señoritas D´Avignon!

Bueno, al final, siempre podrás decir «he estado allí» o «yo lo he visto», aunque parece que estos momentos sólo los valoramos en su justa medida una vez que se han desvanecidos en el tiempo… Como el amor, la familia o la amistad.

Hormigas en Nueva York: Capítulo 9-11. La esperanza es un lugar donde no pasa el tiempo

11 diciembre, 2008
Saint Paul se ha convertido en el auténtico santuario de las victimas 11-S

Saint Paul se ha convertido en el auténtico santuario de las víctimas 11-S

Si Times Square te provoca una serie de emociones, aquí sientes otras extraordinariamente intensas, pero diferentes. Cuando llevas unos segundos en el interior, los vellos de la piel se te erizan y un hormigueo te recorre el estomago.

Afuera, como siempre, ruido, ajetreo, obras… Aquí, parece que te hubieras trasladado a otro rincón del planeta. Es más como si te internaras en un sentimiento que en un espacio concreto.

La capilla de Saint Paul se ha convertido en el santuario del 11-S. Espontáneamente, desde el mismo momento de los trágicos atentados, se han ido acumulando en la capilla cientos de imágenes, recuerdos, dedicatorias… Proceden de todos los rincones del mundo y han acabado transformando este espacio en una especie de reliquiario o mausoleo.

Dada su cercanía con la Zona Cero, este lugar fue utilizado por familiares de desaparecidos en busca de esperanzas, por miembros de las fuerzas de seguridad que buscaban reposar o reponer energías. Fue destinado para asistir a las víctimas de la desgracia.

Posteriormente, la gente que pasaba por la isla rendía, cada uno a su modo, su homenaje a aquellos a los que la fatalidad, el cumplimiento del deber o el arrojo voluntario devolvieron a su origen.

La importancia que tenía Saint Paul por albergar las tumbas de diversos personajes famosos de la Historia Americana o por ser el lugar en el que George Washington (el verdadero) fue a rezar tras ser investido primer presidente, se ha desvanecido.

Ahora, la capilla de Saint Paul es un ente fuera del tiempo y del espacio, donde se respira paz y, sobre todo, esperanza, mucha esperanza.

Cuando abandonas la capilla, de nuevo el escándalo, el bullicio, los pitos…, pero, por unos instantes, una emoción difícil de expresar con palabras ha invadido tu alma. Como si hubieras estado fuera de este mundo.

Si Manhattan es la encarnación del Capitalismo, la capilla de Saint Paul es su esencia: no aspires a verla o a tocarla; simplemente, ten fe en su existencia. Quizás Marx se equivocaba e incluso al Capitalismo, en el fondo, no lo hace funcionar el dinero, sino la esperanza.

Hormigas en Nueva York: Cap. 19. Haciendo realidad el sueño de mi madre

9 diciembre, 2008
Winter Garden, escenario de las representaciones de Mamma Mia! en Broadway

Winter Garden, escenario de las representaciones de Mamma Mia! en Broadway

Las luces se apagan y el acomodador nos indica amablemente nuestra posición. Claro, stand: «permanecer de pie». Era imposible otra explicación lógica a que yo pidiera dos entradas que costaban más de 100 dólares cada una y me cobraran poco más de 40 por las dos.

Ahora te puedo decir que, verdaderamente, no me arrepiento. Estás de pie, sí, pero el teatro es coqueto y recogido, y al estar erguido, la posibilidad de tener una persona de cabeza abultada es un riesgo que queda minimizado. Gastarte más de 200 dólares para ver un eclipse no es precisamente uno de mis sueños, puesto que es una pesadilla que ya he sufrido.

¡Silencio!, ¡silencio! Murmullos. Y por fin, el sueño de mamá se hace realidad… en mí. Mamma Mía! Desde los cuatro años, inculcándome la cultura ABBA y me encuentro en una sala de Broadway, contemplando el musical compuesto por Benni y Björn.

Aunque en inglés, te vas enterando bastante bien de la trama, salvo cuando interviene un tío con el pelo rizado que pronuncia el inglés como un malagueño el español.

Una madre. Una hija. Una boda. Tres posibles padres. Cuatro amigas. Un novio. Una no-boda. Un matrimonio inesperado-esperado. ¡Qué más da! Lo importante es dejarse llevar por la música, la coreografía, las luces y el ritmo que marcó una década. Chiquitita; Honey, honey; Waterloo y, entre muchas otras, una desgarradora The winner takes it all forman parte de un elenco hecho para nostálgicos.

¡Cuánto habría disfrutado mi madre!

Hormigas en Nueva York: Cap. 18. La muerte del Arte o el Museo Mojón

7 diciembre, 2008
representación de los mojones colganderos a la entrada del Guggenheim de Nueva York

Yo también soy "artista": representación de los mojones colganderos a la entrada del Guggenheim de Nueva York

Cuando Pablo Picasso falleció en 1973, no se lloró suficientemente su pérdida. De hecho, yo he tenido que volver a derramar lágrimas tras la visita al Guggenheim de Nueva York.

Lo único que tiene de arte ese museo es el edificio en sí. El contenido era para echarse a gemir, sobre todo cuando entras y descubres que la sala permanente (donde teóricamente tienen que estar las obras de Picasso, Manet o Cézanne) está cerrada.

O sea que te has de conformar con ver el resto de «realizaciones», entre las que sobresalen unas especies de mojones de plata con forma de espiral que están colgados del techo. Asimismo, se suceden las formas fálicas, las performances y todos los sucedáneos de gente que ha intentado imitar a Picasso sin ningún éxito.

No me sentía tan decepcionado de mi paso por un museo desde que fui a uno en Bilbao. ¡Ah, era otro Guggenheim! ¡Qué casualidad!

Miles de metros cuadrados rellenos con cuadros cuyo principal mérito radica en un tamaño descomunal, en los elementos utilizados en su arte final (la orina no está descartada) y, en el mejor de los casos, cuadros con un solo color y una raya próxima a un extremo, normalmente paralela a uno de los lados del marco.

Yo mismo pensé que estaba exagerando, pero tras ir al Metropolitano, me di cuenta de que era más grave de lo que pensaba: la sección de arte contemporáneo era, con diferencia, lo más vacuo del museo (y eso que había secciones de artes decorativas, ¡uuuufff!).

El «arte contemporáneo» es como los reality show. Sólo buscan la polémica, el comentario oportuno… Estrellas fugaces que desaparecen rápidamente dejando en el firmamento a las que siempre han estado.

Puede que el Arte tocara techo con Picasso, Dalí o, entre otros, Monet, y que lo único que quede sea retornar a las formas clásicas o buscar nuevos medios de expresión artísticas más acordes al siglo XXI, como la pintura digital.

Para poner un mojón colgando de lo alto de un techo, o pintar una raya con mierda en un momento de inspiración pseudodrogadicta no hay que ser ni un gran artista ni un genio, sino un ególatra que sepa venderse a sí mismo y convenza a Guggenheim de que eso es una obra de arte original e innovadora; aunque muchos siempre vayamos a pensar que eso, realmente, sólo es una mierda.

La mierda de perro

6 diciembre, 2008

Estoy charlando con ese joven fenómeno de la fotografía llamado Edu Gómez (www.edugomez.es), que me va comentado su próxima adquisición de una Canon que le va a salir por un huevo y parte del otro. Entre bromas nos despedimos y me meto en mi coche. Como hace rasca pongo el climatizador a 23,5 grados. Apenas arranco un olor execrable alcanza mis fosas nasales. Pienso que puede que haya pisado una mierda de perro, pero tampoco lo puedo asegurar…

Apenas he avanzado diez metros el peste hace indudable la verdad de mi conjetura y empiezo a dudar entre si bajar del coche o continuar aguantando hasta llegar a casa. Por fresquete y las horas que son, me decanto por la segunda opción, intentando acelerar al máximo posible.

A mitad de camino tengo que bajar un poco la ventanilla, pero no mucho, ni quiero morir en la cámara de gas ni tampoco por congelación. Entro en la autovía y llega un punto en que tengo delante mía un coche que va ¡en tercera en una carretera de cuatro carriles! Me fijé y la matrícula llevaba la “J” de “Jódete”… y apéstate.

El hedor es casi insoportable y las obras en las que está permanentemente sumida la ciudad hacen que en el “atajo” hayan cortado uno de los carriles y sólo exista otro habilitado, con lo que yo tengo que prolongar mi agonía durante unos minutos más.

Cuando logro llegar al barrio, medio drogado, el sitio en el que puedo aparcar cerca de mi piso tiene el inconveniente de que o necesitaré hacer diversas maniobras para no darle a la tapicería o tendré que meter el auto a lo bestia para poder salir de la estercolera. Ni que decir tiene que opto por la segunda opción, quemando rueda como un chusma.

Al salir del vehículo, el olor a sorullo, a mojón, a caca, a excremento, a mierda, es reemplazado por el que ha dejado el coche con el movimiento tan brusco. Me miro a la suela de los zapatos y ahí mismo está, enterita, en el izquierdo, que parecía que lo había rebañado: los restos del estómago de un animal que se había quedado a gusto para mi completo encabronamiento. Si pisar una caca da suerte, desde ayer tengo que ser el tío más afortunado del mundo, porque no es que fuera un roce, o un trocito… No, no, era una mierda con premeditación y alevosía, de las que están esperando al despistado transeunte para adherirse a la suela de sus zapatos de forma impune.

Total, media hora dedicada a limpiar la suela del zapato, comiéndome todo el marrón. Me siento como el Presidente del Gobierno. Zapatero a tus zapatos.

Hormigas en Nueva York: Cap. 17. Starbucks no es un personaje de Battlestar Galactica

5 diciembre, 2008

Comprobado: en Manhattan es más fácil encontrar un Starbucks que una parada del metro. Nos aseguran que hay más de 200 y que son tan exigentes a la hora de seleccionar el café que sólo el tres por ciento del grano mundial es válido para la cadena.

A mí no me salen las cuentas. Si en una pequeña isla, hay más de 200 cafeterías de la multinacional, eso me hace suponer que por todo Estados Unidos debe haber miles, y que en esos miles se está consumiendo o vendiendo más del tres por ciento del café que se produce en la Tierra.

Verdaderamente es de ciencia-ficción que sean tan rigurosos en su proceso de selección gastando unas cantidades tan grandes. En fin, formará parte del milagro galáctico del Starbucks; aunque a mí, particularmente, me sería más útil que hicieran una guía de la Gran Manzana tomando como referencias todas sus cafeterías. Entonces, sí empezaríamos a poder orientarnos fácilmente. Los turistas lo agradecerían; mucho más que su café.

Hormigas en Nueva York: Cap. 16. "Take-away"

3 diciembre, 2008
La importancia de la comunidad china es tal que hasta los McDonalds emplean su idioma en determinados lugares de Manhattan

La importancia de la comunidad china es tal que hasta los McDonalds emplean su idioma en determinados lugares de Manhattan

Si visitas París, Lisboa, Roma o Madrid, tienes la certeza de que te será relativamente sencillo encontrar un restaurante en el que te sirvan comida de calidad característica del país. Si tu lugar de estancia es Londres, simplemente te limitas a asumir que no vas a hallar un sitio donde comer en condiciones. Pero si estás en Nueva York, afrontas un problema: restaurantes buenos hay cientos, pero si miras la letra pequeña empiezas a leer que especializado en comida india, mexicana, italiana, mediterránea… Y así, puedes llegar a descubrir la cocina de países que ni siquiera sabías que existían.

Pero: ¿y la comida neoyorquina? La Gran Manzana es un expositor en el que en unos pocos kilómetros cuadrados puedes degustar la mejor comida de casi cualquier parte del globo, salvo la propia, que no sé si no existe o si el menú de la casa es mixto: cocina asiática con mediterránea, la combinación de la francesa con la africana… Puede que ésa sea la verdadera comida de este lugar.

En todo caso, finalmente hemos optado por el única y original alimento americano, el que te preparan y te llevas, y que puedes encontrar en la versión de grandes marcas (McDonald´s, Burger King, Dunkin´ Donuts…) o en el modelo carrito con precios convenidos (hot dog a 2 dólares y helados son sus principales representantes).

Con éstos nunca fallas. Grasa para el cuerpo a precio módico para aquellos paladares, como el nuestro, que son menos exigentes para según qué cosa.

¡Lástima que no haya llegado en condiciones el jamón ibérico a la isla! Todavía no son consciente de que lo mejor que se puede aprovechar de un cerdo es la pata. Si ese día llega, los marranos mandarán en Estados Unidos… Aunque algunos piensen que con Bush y su cuadrilla ya han tenido para rato. Por favor, take-away.

El paleto de la Warner

2 diciembre, 2008
Arriba y abajo a velocidad de vértido, no apto ni para cardiacos ni ansiosos

Arriba y abajo a velocidad de vértido, no apto ni para cardiacos ni ansiosos

La gente mira extrañada al conductor de un coche amarillo, del que apenas se ve la cara tapada por la gorra y las diversas bufandas que lleva. El encargado de turno de la atracción, los coches-choque del Joker también lo observa un poco sorprendido. El colega en cuestión, apenas si consigue mover el coche, y sus mayores movimientos se producen cuando los otros participantes le dan unos tremendos porrazos, que hacen que el conductor esté continuamente dando “bandazos”. En un momento dado, mientras todavía están en funcionamiento los coche-choque se acerca al individuo en cuestión y le pregunta si el coche “se ha gripao”. El otro le responde “esto no tira”, a la vez que continua siendo objeto de los golpes del resto de los participantes.

Acabado el tiempo de la batalla, el encargado de turno se acerca al joven del coche “gripao”, preocupado tal vez porque le toque llamar a los técnicos y tener un rato parado la atracción. Al acercarse al conductor del coche-amarillo-que-no-tira le vuelve a inquirir sobre el coche, a lo que contesta el individuo: “esto no va”. El encargado mira al vehículo y se fija en un detalle, y hace la pregunta, no una pregunta, sino la Pregunta (pongámoslo en mayúscula para recalcar el termino): “¿tú has apretado el botón rojo ese del acelerador?”. El colega se queda con toda la cara de Harry dirigiendo la mirada sucesivamente hacia el “capo” de los carri-coches y el botón rojo que hay en el suelo del vehículo… El resto de la historia ya os la podéis imaginar: todo el mundo partiéndose el ojete del paleto que estaba en medio de los coches-choque intentando andar sin apretar el acelerador. Cosa que no le habría pasado ni a Esperanza Aguirre.  Claro, el límite de la gracia está cuando eres tú el paleto que ha hecho el ridículo delante de todos los colegas y de gente desconocida, convirtiéndote en el objeto de chistes entre tus amigos por unos cuantos años garantizados y puede que en un mito de paletismo warneriano. Ya me estoy imaginando la reunión de los encargados de las distintas atracciones hablando de la gente más idiota que ha pasado por sus cacharros y mi caso saltando a la palestra en un previsible top 3 (dedicado a Laurita).

Después de esto, ya encabezonado, nos volvimos a montar en los aparatos en cinco ocasiones más, en las cuales el encargado llegó a pronunciar mi nombre instándome a apretar el acelerador rojo (sabiendo mi nombre, tengo ganado el Olimpo de las Paletadas de la Warner en el bolsillo). Estas veces, voy con ánimo de revancha y voy dando a diestro y siniestro. Mis colegas se han dado cuenta, y como son un poco hijoputas, lo mejor lo dejan para el final, cuando cuatro se abalanzan sobre mi auto y sólo me faltó salir volando.

Hecho el ridículo suficientemente en estos cacharros, ni se me ocurrió montarme en ninguna de las montañas rusas de nombre impronunciables (la chadogüer, la esnouflá, la jaremondernare y otras cuyo pronunciación no estaría al alcance ni del Príncipe Gitano). Por no decir la chufla que es estar en el Parque Warner un día de finales de noviembre, que no estaba ni Dios allí, y que los pobres críos tenían que estar cagándose en los padres que los parieron. No es para menos, con cuatro grados y un viento insoportable, estar allí no era precisamente un regalo.

Otra de las buenas fue que nos regalaran el pase correcaminos, que te sirve para ir a la cola vip, y evitarte follones en las entradas a las diferentes atracciones… Un espacio enorme con 200 personas ya os podéis hacer una idea para qué coño sirvieron los pases “vip” (very idiota people).

El espectáculo de Batman Begins sí fue sobresaliente. Con unos actores entregados a la causa, y unos espectadores arrojados al frío, en posición fetal y con tembleque permanente de piernas. Reconstrucción de diversas escenas de la película muy lograda, con fuegos artificiales y una serie de efectos que difícilmente puedes ver en un espectáculo en directo. Además, el protagonista era el Batman “bueno”. Anteriormente nos habíamos encontrado al Batman “ibérico”, con un poquito de panza, con el traje que le quedaba peor que los trajes con los que suele vestir Amy Winehouse, y ya, para colmo de irrisión, corriendo en plan afeminado para entrar en calor.

Recuerdo que por estas mismas fechas, en un día entre semana, en el que nos llovió y haciendo todavía más frío que en Madrid estuve en EuroDisney, y aquello estaba completamente petado. En una de sus montañas rusas podía haber acumuladas tantas personas como había este día en el Parque de Madrid. No sé si será la crisis, a la que últimamente podemos culpar de todo, o si simplemente que Mickey Mouse tiene más tirón que Bugs Bunny… Hecho que sabemos hasta los paletos (aunque no seamos capaces de apretar un puto acelerador de plástico).

Hormigas en Nueva York: cap. 15. Una oveja negra de los Testigos de Jehová

1 diciembre, 2008
En Battery Park, al sur de Manhattan, se encuentra el Monumento a los Inmigrantes

En Battery Park, al sur de Manhattan, se encuentra el Monumento a los Inmigrantes

Vive a medio camino entre Nueva York y Miami. Se trata de uno de los miles de colombianos que se buscan el pan en los Estados Unidos. Le conocen como «el Charrito», y nosotros nos lo encontramos en Battery Park, al sur de Manhattan. Ésta es una de las zonas más turísticas de la ciudad, pues desde aquí salen los ferrys que van a la Estatua de la Libertad y a la isla de Ellis.

Sentado sobre la hierba del parque, a la sombra de un árbol, «el Charrito» se dedica a pintar paisajes con los dedos sobre espejos. En unos cinco minutos te hace un paisaje de Manhattan, de Lady Liberty o una combinación de ambos. Es lo que los turistas le demandan en esta isla, según nos cuenta. En Miami, por el contrario, se dedica principalmente a dibujar costas y playas. Allí, asegura que el negocio es mejor y que a él le sale bastante más rentable.

En la Gran Manzana, hay cientos de artistas callejeros que hacen retratos o caricaturas a precios de saldo, pero «el Charrito» es el primero que vemos trabajar con los dedos y óleo. Muchos de los visitantes deben pensar lo mismo, puesto que a su alrededor siempre hay un buen número de personas.

Nos comenta un poco sobre su vida nómada, de hotel en hotel, de cómo cada poco tiempo tiene que pagar una serie de impuestos para poder desarrollar su actividad durante unos meses. Para que la policía no le ande molestando, tiene su permiso sobre su maleta en un lugar bien visible.

Este hombre, de tez morena, ojos marrones y un bigote similar al de Cantinflas, nos recuerda cómo festejaron los españoles la victoria en la Eurocopa de fútbol, pero la verdadera pasión se nota en su tono de voz cuando hace mención al ciclismo y al ídolo colombiano «Lucho» Herrera.

Yo sigo preguntándole más cosas sobre su vida, mientras le pedimos cuadro tras cuadro. Así es cómo me entero de que su familia no acepta lo que hace: son Testigos de Jehová y él es considerado la «oveja negra» de la estirpe. Aunque con resignación, él parece haber aceptado esta realidad y no hay nada que haga denotar que tenga algún tipo de resentimiento contra sus progenitores. De hecho, más bien se diría que, pese a todo, les tiene un enorme aprecio, más allá del cariño que se le pueda tener a alguien por el mero hecho de ser de la misma sangre.

Una de las imágenes que más éxito tiene es una en la que se ve de fondo la Estatua de la Libertad y, en un primer plano, se muestra una farola antigua negra. Sin tapujos, nos señala que la idea de la farola se la vio a un estudiante de la Universidad y que, desde entonces, la incorporó a su repertorio.

Aparte de estos retratos típicos, que son los que vende con más facilidad, cuando tiene un hueco deja volar su imaginación y crea paisajes idílicos «salidos de su cabeza». Parece ser el refugio que él está buscando: una casita a la orilla del mar, con unas montañas de fondo, en un día despejado. A lo mejor en Miami gusta mucho, pero aquí los turistas quieren recuerdos de Nueva York y, por ello, estos caprichos creativos él mismo se los limita.

A nosotros ese paisaje nos encanta. Puede que también nuestro sueño sea, como el suyo, tener ese refugio paradisíaco. Así que esa imagen la añadimos al lote.

Rematada la faena, nos despedimos de «el Charrito» deseándole lo mejor. Seguro que le va a ir bien. Mientras hablaba con nosotros, un grupito se ha formado, nuevamente, esperando su turno.

Sus cuadros no estarán nunca en un museo, casi con total certeza. Pero no se le puede negar que él aporta su granito de arena para convertir esta ciudad en un lugar inolvidable y único. Pienso esto mientras que unos metros más adelante observamos el Monumento a los Inmigrantes, considerado uno de los más importantes de entre los que se encuentran al aire libre en Manhattan. Con total merecimiento.

Hormigas en Nueva York: Cap. 14. Yo también quiero trabajar para Diddy

29 noviembre, 2008
Diddy, un astro capaz de eclipsar a todo lo que le rodea

Diddy, un astro capaz de eclipsar a todo lo que le rodea

Puff Daddy es un personaje que todavía es relativamente poco conocido en España. Aquí es una megaestrella: cantante, actor, productor, compositor, dueño de diversas marcas de ropa con tienda en la Quinta Avenida… Carismático, elegante, joven, atractivo. En definitiva, una celebridad. Se me hace difícil buscar una comparación en España o en Europa. He pensado en David Beckham, pero el futbolista tiene un punto grimoso que no está presente en este otro personaje.

Evidentemente, no está solo. Tiene un equipo de asistentes muy amplio, que se ocupan de los diversos campos que abarca el polifacético Diddy. Y ahora andan a la caza de uno más…

Hasta aquí, normal. Lo bueno es que esta búsqueda se convierta en un programa de televisión que se emite en prime time, haciendo posible que la cuenta de Diddy siga engordando.

La dinámica del juego se basa en dividir a los candidatos en dos grupos y enfrentarlos en diferentes competiciones. En el primer episodio, les han dado 24 horas y 2.000 dólares de presupuesto para realizar tareas que le podrían tocar ejercer en un momento dado como asistente personal: desde llevar a limpiar 20 pares de zapatos hasta dejar impoluta su limusina, pasando por otras pruebas que te pueden mover a la risa o al llanto.

Más que un Gran Hermano sería un Operación Triunfo. El elenco de candidatos, como no se podía esperar menos, es variopinto: un banquero, un veterano de guerra, una atractiva estudiante, una enterada insoportable…

El ganador tendrá un trabajo que le obligará a despedirse de su vida personal. 24 horas al día pendientes de la estrella, en un trabajo estresante y agotador. Aun así, me parece seductor. Para algunos podría ser la versión de La Cenicienta del siglo XXI. Es lo que tienen los astros como el sol: refulgen hasta quemarte.

Hormigas en Nueva York: Cap. 13. El sueño de Annie Moore

27 noviembre, 2008
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Annie Moore o la encarnación de un sueño americano ¿desenfocado?

Con 15 años, una joven irlandesa esperaba junto a sus hermanas en una pequeña isla en las afueras de Manhattan para poder ingresar en los Estados Unidos, donde ya vivían sus padres.

Era 1 de enero de 1892 y el sitio en cuestión, el nuevo centro en el que se controlaba la entrada de inmigrantes en la isla de Ellis.

La «tierra prometida» estaba a unos centenares de metros de distancia, pero el paso por las dependencias de Ellis era obligatorio para todo el mundo. Entre esa fecha en la que entró Annie y 1924, más de 10 millones de personas de todas las nacionalidades entraron a los Estados Unidos por este lugar.

Annie Moore fue la primera de todas ellas. Ella representa el comienzo del crisol multiétnico que conforma la sociedad norteamericana, cuya máxima expresión puedes vivir a diario en las calles de la Gran Manzana.

Se estima que más de 100 millones de norteamericanos descienden de esos 10 millones. El museo que hay en Ellis, además de ser delicioso para los amantes de las estadísticas, conforma un merecido homenaje de una nación a una parte fundamental de su estructura: los inmigrantes.

Si Annie Moore consiguió ingresar de manera legal en una época de puertas abiertas (salvo discapacitados, criminales o enfermos, el resto solía acabar entrando); en los noventa, unos nueve millones de personas recalaron en Estados Unidos, de manera ilegal en gran medida, procedentes de Hispanoamérica y el sudeste asiático.

Todos ellos buscaban poder escribir una carta como la que Adam Raczkowski escribió a su primo polaco Teofil Wolski aquel lejano 6 de agosto de 1906: «Ojalá te vengas a América, querido hermano, hasta la fecha me está yendo muy bien aquí y no tengo intención de volver a nuestro país, porque en nuestro país yo sólo experimenté la miseria y la pobreza, y ahora yo vivo mejor que un lord en nuestro país».

Desconozco si Adam disfrutó toda su vida de prosperidad y felicidad. De hecho, tampoco sé si su primo, al que llamaba hermano, se unió a él. Lo que sí puedo apuntar es que la pequeña Annie entró en Estados Unidos junto a sus dos hermanas. Falleció a los 47 años de un aneurisma cerebral.

Bloqueo mental

26 noviembre, 2008

Todos los días vienen siendo lo mismo, con la única diferencia de que en vez de ir acabando cosas se me va acumulando el trabajo. A más horas dedicadas a currar, me salen más tareas, muchas de ellas de la nada. Finalizo un diseño y ni siquiera me puedo permitir el pequeño lujo de relajarme, y poder pensar: “a otra cosa, mariposa”. Sino que el abejorrón me indica que no me confíe, que todavía me queda lo más grande por hacer.

Lo peor de la mayoría de trabajos que van día a día son que te aportan pocas satisfacciones. Por poner un ejemplo: el típico periodista tiene que escribir doscientas mil noticias sobre presupuestos aprobados, mociones de censura, inauguraciones cutreras y alcaldes posando para fotos para poder hacer un reportaje del que se puedan sentir verdaderamente orgullosos.

Si te acostumbras a las labores cotidianas, a las de “batalleo”, puede ser lo más cómodo. El problema es que no te hagas ni al cuerpo ni a la mente de resignarte a hacer cosas que no te producen ninguna satisfacción (ya sea física o intelectual). Y entonces, te quedas bloqueado, noqueado, como un púgil que ha recibido demasiadas tortas para continuar peleando y que casi prefiere arrojar la toalla, pero que sabe que tiene que seguir aguantando hasta el final, como un autómata.

No sé si está nulidad es coyuntural o si va siendo hora de que me reinicie, en plan Windows XP (del Vista, mejor ni hablar).

Hormigas en Nueva York: Cap. 11. Hormigas en Manhattan

25 noviembre, 2008
A cuatrocientos metros de altura, la perspectiva cambia

A cuatrocientos metros de altura, la perspectiva cambia

En nuestra habitación han encontrado cobijo una serie de hormigas. Como son pocas, me caen hasta bien. Estoy por ponerles nombres: la Primera, la Segunda, la Tercera…

Cuando las observo desplazarse me pregunto si responden a un orden o si están tan perdidas como yo.

Lo mismo me ocurre en el piso 102 del Empire State Building: puedo vislumbrar a esas minúsculas criaturitas moviéndose de un lado para otro y sigo sin saber si todo tiene una lógica o es un caos que se convierte en cotidiano.

Yo llegué desorientado, como una hormiga que no encuentra su hormiguero, y en la Gran Manzana a veces parece que todo el mundo está, a su manera, como yo, perdido, buscando un rumbo que desconoce, como la hormiga que avanza sobre mi almohada.

Hormigas en Nueva York: Cap. 10. Desorientación

23 noviembre, 2008
Mirar al cielo en busca de los rascacielos, será una de las mejores formas de orientarte en Manhattan

Mirar a las nubes en busca de los rascacielos será una de las mejores formas de orientarte en Manhattan

Una semana en Manhattan y sigo sin saber cuándo tengo que tirar a derecha o a izquierda, al norte o al sur. Soy la gallinita ciega, que tiene como recursos unos mapas que deberían ir acompañados por un diccionario de dudas.

La isla se divide en diversos distritos (o barrios): Tribeca, Soho, Little Italy, Chinatown, Chelsea, Greenwich Village, Midtown, Upper East Side, Harlem… Esas zonas, a su vez, las podemos clasificar genéricamente en dos: el Alto Manhattan, que comprendería desde Central Park hacia el norte, y el resto de la isla sería el Bajo Manhattan. Son dos mitades casi idénticas en tamaño.

Con la excepción de una pequeña parte situada en la parte sur de la isla, el resto de las calles no tienen nombre, con lo que la gallinita ciega se ve obligada a probar el método ensayo-error. Las calles se llaman Primera, Segunda, Tercera… y van en paralelo. La otra distinción se establece con las avenidas, también numeradas (aunque hay excepciones como la Avenida de las Américas o la Avenida Broadway), y que cruzan, normalmente de forma perpendicular, estas calles.

La gallinita ciega se ve obligada a mirar el cielo y tratar como referencia los diferentes rascacielos: el Empire, el Chrysler, el Rockefeller, etc. De esta manera, tras varios días, y muchas idas y venidas, consigue alcanzar el ansiado estatus de pato mareado. El siguiente nivel lo desconozco.

Hormigas en Nueva York: Cap. 9. A más de dos metros bajo tierra

21 noviembre, 2008
Gente en metro

Metro y Nueva York es como Jamón cocido y Queso: un mixto

Para moverse a diario por Nueva York las opciones son múltiples, pero las reales se reducen a una: el metro. Anticuado, vetusto, horriblemente acondicionado, con grietas allá donde mires… Tiene todo el encanto que puede tener una obra que existía en una época en la que en el resto del planeta apenas si había entrado en funcionamiento el ascensor.

Los mismos neoyorquinos son conscientes de las carencias de su metro y, en una encuesta publicada por los periódicos de la ciudad, en la valoración que hacían de las líneas casi ninguna aprobaba. Para ellos, los dos dólares que cuesta el ticket (válido por dos horas) es tan robo como me lo pareció a mí.

Los precios te obligan a adquirir la famosa Metrocard, que por 25 dólares te permite un uso ilimitado del subterráneo durante una semana. Para el turista es la elección más atractiva, aunque existen otras de mayor duración.

Para adquirir esta tarjeta, tienes que pasar por un cajero automático, donde o pagas con tarjeta (como aquí se costea casi todo) o bien en efectivo. Nosotros, como buenos desconfiados, elegimos la opción monetaria (jajajaja). El cajero se quedó con 20 dólares ante las narices de un funcionario que teníamos justo al lado.

Acudimos al señor y logramos explicarle (inglés de combate 1 – inglés americano 0) lo que él había podido ver. Nos dice que compremos la Metrocard en la máquina de al lado y que, detrás de la tarjeta, hay un número de teléfono al que podemos llamar para reclamar el dinero indicando el número de cajero (el 0032).

Se me debió quedar toda la cara de Chuck Norris: ¡de turista y me ofrece como solución telefonear a un número para recuperar 20 dólares!

Pues se me mete en la cabeza que ese dinero lo tengo que conseguir, así que empiezo la «Operación Rescate». A la cuarta llamada, logro hablar con un señor. El «inglés» va fluyendo hasta el momento en el que me pide la dirección (¡ay, qué risa, María Luisa!). ¿Cómo coño le digo que vivo en Málaga, en la comunidad autónoma de Andalucía, en España, con su correspondiente dirección? ¿O simplemente se refiere a que le facilite la de mi hotel?

El señor que me atiende, que debe estar tan desesperado conmigo como yo con él, me apunta que espere un momento. Y ahí está, un compadre latino dispuesto a ayudarme en mi lucha. Total, al final, quedan en que me devolverán el dinero en la recepción hotel de cinco a siete días laborables. ¡Victoria!

Cuatro llamadas, la última de más de 15 minutos, que con las tarifas que me ofrece mi compañía de móvil en el extranjero puede que me cueste, con suerte, 30 dólares. Y todo para obtener 20 dólares que llegarán al hotel cuando nosotros estemos de regreso en España.

Trabajo subterráneo destinado a no ver nunca la luz: subway.

Deporte más allá de la pantalla del televisor

21 noviembre, 2008

Casi se me había olvidado, y si no fuera porque me ha tocado esperar para realizar una gestión, hubiera seguido en mi inopia: pues sí, el deporte, además de verlo por el televisor o Internet, tiene también una faceta activa (excluimos el sexo, para quien lo tiene, y la masturbación para el resto, como actividad deporte). O sea que en vez de ver jugar a Nadal, puedes practicar tenis, por ejemplo. En vez de ver cómo Gasol va a más, podrías unirte con un grupo de colega y hacerte unas canastas o, el más práctico, si quieres emular al Real Madrid, en lugar de verlos haciendo el ridículo por la tele, puedes quedar con tus amigos para ser vosotros los motivos de irrisión.

Y de todo esto me he dado cuenta porque estaba en Decathlon esperando a que el muchacho me pasara un presupuesto. Me ha dejado allí solo, en la sección de deportes colectivos y he empezado a husmear: balones de voley o rugby, sticks de hockey… Y al ver a los críos dando bandazos, ha sido como una luz: ¡Coño, que puedo practicar deporte!

Aunque creo que ha suscitado más interés cuando el dependiente me ha comentado que el dueño del Decathlon también es el amo y señor de ese chiringo llamado Leroy Merlin. ¡Ahora es cuando verdaderamente el deporte me empieza a interesar! Como operación de marketing, el colego es digno de admirar: el deporte ha sido la excusa perfecta para montar una tienda de ropa a la que acercarse con la familia. Las secciones que más espacio ocupan son en invierno ¡Montaña! y en verano ¡Surf! Yo también me he quedado con la cara desencajada, pero, según me explicaba mi interlocutor, era una forma de enlazar la ropa con el deporte. En la práctica apenas hay cuatro productos que sean exclusivos de “Montaña” (o de “Surf”), pero el resto está copado con ropa de invierno de estilo deportivo, un poquito informal, a un precio razonable. Y además, al contrario de lo que ocurre en un Zara, en un H&M o en una tienda Benetton, los pequeños no están dando la tabarra con el clásico “¿cuándo nos vamos?”. Allí, “sueltan” a los críos, que se ponen a jugar con las diferentes pelotas, mientras que los padres están realizando las compras con un poquito de más tranquilidad… ¡Muy bien pensado, sr. Leroy Merlin! ¡Es usted un mago (chiste fácil)!

Los dos espacios cerquitas y, así, de camino que vas a comprarte tus herramientas para hacer la estantería que viste en Bricomanía, te acercas y pillas unos buenos chaquetones, mientras tus críos están dando la tabarra con las pelotitas al pobre encargado de la sección de “Deportes Colectivos”.

Yo ya he captado el concepto, pero el deporte aunque sea sano, divertido y barato, requiere la reunión de otros compañeros que también quieran (y puedan) practicarlo a la misma hora y en el mismo lugar. Eso puede ser prácticamente imposible. Lo que si es más factible es la aplicación del concepto del sr. Merlin a mi planificado gran centro de ocio.

Mi espacio se compondrá de diversas secciones que se caracterizarán por su sinergia y complementariedad. Asimismo, todos los locales estarán cercanos para facilitar las diversas facetas del entretenimiento nocturno, que va a ser mi objetivo. Por un lado, habrá una zona de locales para jóvenes (principalmente, de entre 22 y 32 años): música, alcohol, cajas de preservativos… Por otro lado, un poquito más lejos estará una zona más adulta, con otro tipo de música, de ambiente y de bebidas. Junto a estas dos zonas, habrá un pequeño hotel, algo discreto, que serán habitaciones que se alquilarán por horas (con dos condones de regalo). Todo muy limpio y muy higiénico. Así los que pillen cacho, no tendrán que irse al coche, ni al servicio, sino que podrán acceder a una habitación, que es mucho más íntimo y que les permitirá desfogarse de la manera que mejor les plazca (habrá un servicio de juguetes eróticos desechables de un solo uso). Por otro lado, y separado por una pequeña valla, habrá ya un negocio más amplio, que sólo abrirá a partir de las cuatro de la mañana. Con cuatro o cinco espacios (me lo tengo que pensar bien todavía), separados entre sí, y en el que se ofrecerán servicios eróticos festivos: strippers, bebidas a precios de infarto y demás… Con posibilidad de “polvo” previo pago. Todo así muy señorial, de muy buen gusto. Con secciones hetero y homo tanto para hombres como para mujeres (pienso también en hacer una parte más discreta, destinado a los swinger, aunque tengo que estudiar su ubicación). Por último, habrá una serie de taxistas (hombres y mujeres) que en realidad no lo serán, sino que harán el papel del amigo o la amiga del “fiestero” o “fiestera” por si tiene que llegar a casa y dar explicaciones: “señora, se ha pasado con la bebida, pero se ha portado bien toda la noche… ¡Adiós, Antonio!” o “señor, soy Lucía, la amiga de María; lleva con nosotros toda la noche y se ha encontrado algo indispuesta… Nada, no ha sido molestia, un placer. María, ya te llamo”…

La idea ya está, sólo me hacen falta 20 millones de euros para ponerla en marcha… En verdad, a mí también me encanta el deporte… aunque sólo sea como actividad mental.

Hormigas en Nueva York: Cap. 8. Preservativos en el autobús

19 noviembre, 2008

Existe en Manhattan una «plaga» con los colores de la bandera de España. La diferencia estriba en que el color de la camiseta (roja o amarilla) distingue los pertenecientes a una u otra compañía: son los comerciales de las líneas turísticas de autobuses. Casi siempre, se trata de una persona de raza negra, principalmente varones, y tienen sus puntos de batalla en torno a los monumentos de la ciudad. Los rojos pertenecen a Gray Line. Los amarillos a Sightseeing New York (posteriormente, descubriríamos una tercera compañía que iba de naranja).

Si es la primera vez que visitas esta isla, será prácticamente imposible que te sustraigas a sus artes. A nosotros nos ganó el colega en cuanto se puso a hablar en español. ¡Ay, amigo, el idioma obra milagros!

Por un módico precio, puedes estar dando vueltas por Manhattan y Brooklyn durante 48 horas; además de visitar algunos de los puntos más turísticos, por ejemplo, el Empire State Building.

El truco está en que en dos días es poco probable que puedas hacer ni la mitad de los recorridos. En el mapa parece pequeña, pero Manhattan para este tipo de trayectos es un mundo. Tendrías que estar todo el día en el autobús para lograrlo.

A nosotros, que la Diosa Fortuna nos mira con agrado; mientras hacíamos el viaje por la parte sur de la isla, nos cayó un chaparrón considerable. Al principio, todo eran jajas y jijis. Anécdota para recordar.

Cuando llevas media hora calándote hasta los huesos, ya no tiene ni puta gracia. Los temblores y las manos arrugadas indican que el chiste se está haciendo demasiado largo. Los relámpagos, que iluminan el cielo con estruendo, te recuerdan que estás en la parte superior de un automóvil en movimiento y que lo más parecido a un pararrayos eres tú. Si a todo esto le añades el ridículo e incómodo chubasquero de plástico que te han facilitado para «evitar» que te empapes, ya directamente te entran ganas de volverte para tu país de origen.

Ocho horas de avión para acabar en lo alto de un autobús vestido de condón paseándote por las calles de la Gran Manzana no es cosa de broma…, aunque tenga su punto.

Hormigas en Nueva York: Cap. 7. Times Square o porqué el Capitalismo derrotó al Comunismo

17 noviembre, 2008
el corazón de Manhattan

el corazón de Manhattan

Miles de personas se acumulan en pocos metros cuadrados. Cientos de ellas, cámara en mano. La primera vez que estás aquí notas cómo se te acelera el corazón y una sensación de vértigo se expande por tu mente. En un instante, tus sentidos parecen abrumados, colapsados, por el despliegue de luces, pancartas, colores e imágenes: sí, es Times Square.

Si Nueva York es el centro del mundo (al menos del Occidental), Times Square es su corazón.

Inmensas pantallas a derecha e izquierda, donde se suceden los anuncios de las marcas más punteras (Coca-Cola tiene su lugar destacado y permanente). Aquí es donde viene la gente en fin de año. Y también en este lugar podemos ver el Hard Rock Cafe, el Planet Hollywood, el McDonald´s, la Virgin Store, el Bubba Gump (no es broma, existe), el estudio de la cadena ABC, la MTV Store, etecé, etecé, etecé.

Interconectado con Broadway, y sus decenas de espectáculos, se trata de un espacio con el que nada aguanta comparación. Por la noche, cuando las luces se multiplican, este universo brilla como si fuera una constelación propia. Aquí todo parece mágico, desde los inmensos carteles en los que se anuncian los próximos estrenos de cine o teatro hasta el modesto cartel del drogadicto que señala: «Necesito dinero para cerveza, alcohol, mujeres y drogas; al menos, soy honesto y no te estoy asaltando con navaja». Contra esto, poco tenía que hacer el socialismo soviético. ¡Chúpate esa, Lenin!

Cada hora las puertecitas laterales se abren y aparecen unas figuritas como en un reloj de cuco

Cada hora las puertecitas laterales se abren y aparecen unas figuritas como en un reloj de cuco

Hormigas en Nueva York: Cap. 6. No hay moros en la costa

15 noviembre, 2008

أَلسَلاَمُ علَيكُم

(“la paz sea sobre vosotros”, tiempos mejores vendrán pronto)

En la isla más multiétnica que entre en tu imaginación, sorprende hasta cierto punto la prácticamente inexistencia de comunidad árabe. En una semana, solamente hemos visto a dos personas que pudiéramos identificar como pertenecientes a esta etnia (y una, con dudas).

No sé si esto estaba ya así antes del 11-S o si, después de los atentados, prácticamente se ha convertido en un imposible el viajar desde un país islámico a Nueva York.

Por otro lado, pudiera ser que la comunidad islámica se retirara semivoluntariamente ante las miradas acusadoras del resto del mundo. Una de las cosas más humillantes para una persona inocente es que la prejuzguen por su raza o por su lugar de nacimiento. En esas condiciones, han tenido que ser unos años duros para los árabes por estas tierras.

La visión de los neoyorquinos, lógicamente, puede ser otra: tu vida es tu vida, y en una situación de pánico, tu instinto de supervivencia te puede llevar a unos límites insospechados de racismo. Si, además, ese miedo es convenientemente amplificado y manipulado por gobierno (y medios de comunicación); durante un tiempo, los tolerantes neoyorquinos habrán tenido que mostrar cierto recelo ante unas personas fácilmente reconocibles por sus rasgos y su color de piel.

Por cierto, la mayoría de los árabes de los atentados procedían de un único país, el más corrupto e intolerante, pero al que nunca el gobierno norteamericano ha incluido en su famoso «eje del mal». Que el crudo siga fluyendo, pero sin moros en la costa.

La mejor hora del día (o la vida es sueño)

14 noviembre, 2008

He de reconocer que me admira la gente que tiene la capacidad de echarse a la cama y quedarse profundamente dormido en unos pocos minutos. Yo, que pertenezco a la “raza” de los insomnes, no puedo dejar de escuchar o ver con envidia el citado fenómeno. Tú te preguntas el porqué de esta curiosa habilidad que poseen ciertos seres humanos, pero supongo que es una virtud como otra cualquiera: hay gente que sabe jugar al fútbol (que en el siglo XII igual no te servía para nada, pero que actualmente te puede ayudar a codearte de igual a igual con los gobernantes del mundo -?-), otra peña tiene la capacidad para cantar, otros para criticar… y éstos, pues tienen sus dotes en la cama, en el sofá o donde sea, serían algo así como nachos vidales o celias blancos de la somnolencia.

Tú, mientras tanto, te devanas los sesos para ver cómo conseguir quedarte k.o. y no tener que enfrentarte a tus demonios por las noches. Creo que esto marca una diferencia fundamental entre los seres humanos: ni sexo, ni raza, ni religión… Todo eso, una mieeeeeerdaaaa en comparación con la distinción entre los que consiguen dormir fácilmente y los que no. La peña que duerme bien es más feliz: no se ahogan en vasos de agua y por las noches, con su desconexión automática, reinician su sistema, tal cual ordenador que tiene integrado el sistema Leopard. Evidentemente, todo funciona más o menos bien, al tocar las teclas todo va fino. En fin, una maravilla…

Los otros seríamos la puta versión de Windows Vista de nuestro amigo Gates, siguiendo con el símil informático: no hay quién lo entienda, se cuelga, entra en bucle, no encuentra las cosas, hasta las funciones más estúpidas son complicadas de realizar y estamos llenos de dudas (“que sí, coño, que quiero borrar el archivo de los cojones, ¿no te lo he dicho ya treinta veces antes?”).

La única ventaja de los noctámbulos es que como estamos acostumbrado a vivir en una especie de inmundicia mental nocturna, al final casi ni se nota; como el Windows Vista, das por sentado que es un mojón y tiras “palante”. Además, los problemas a lo mejor llevan tiempo, pero son más fáciles de solucionar. Los que duermen bien, por otro lado, les ocurre exactemente igual que a los Apple, que irán todo lo fino que quieran, pero el día que falla van de culo y se nota, y más si encima el servicio técnico es una auténtica vergüenza como ocurre en Málaga con Benotac y Golden Mac (bam bam, Lucky Luke). El arreglo es caro y el proceso más largo (y exasperante) todavía.

De todas maneras, mejor ser un Leopard que un Vista. Por eso, para mí últimamente la mejor hora del día es justa después de comer: me meto en la cama reventado por haberme acostado tarde, levantado temprano y currado sin parar durante cinco horas, y por unos instantes me siento como el sistema operativo de Apple, finústico, finústico (será que tengo 32 gigas de ram en ese momento, que así se rumorea que sí va bien el Vista). Me tumbo con la manta por encima, el Ipod encendido, escuchando un surtido (ya que se acerca la Navidad) que va de los Rolling a Damian Rice y me quedó frito, más o menos, fácilmente. El sueño misterioso acabará en hora y media cuando suene el despertador y tenga que volver para echar otras cuatro, cinco, seis… ¡catorce! horas. ¡Qué bonito fue mientras duró! Y es que, como dijo Calderón, “la vida es sueño”.

Hormigas en Nueva York: cap. 5. El tonto y el más tonto

13 noviembre, 2008
Washington Square era uno de los lugares en los que podias adquirir merchandising del próximo presidente USA

Washington Square, uno de los lugares en los que adquirir merchandising del próximo presidente de los Estados Unidos

Conforme a lo que comentaba en el anterior capítulo, la política no parece sustraerse a la unidireccionalidad: en la isla todo el mundo es Demócrata.

En cualquier tienda del Soho, en los puestos ambulantes, en cualquier lugar en el que no se tenga la obligación de «ser políticamente correcto» (lo que significa que Tiffany no entra dentro de esta categoría), Obama es el ídolo, la nueva esperanza… Es una especie de mezcla entre el «Che» Guevara y Luther King. Y eso se nota en ropa, banderolas, chapas, etc.

Por su parte, encontrar una camiseta de Bush es como obrar el milagro de los panes y los peces (o el del recuento de votos de Florida). ¡Ah, no! Se me olvidaba: el otro día pude ver en una tienda de souvenirs una con las imágenes de Bush padre y Bush junior. A cada cual le correspondía un lema: al papá, dumb; al hijo de su padre, dumber.

Hormigas en Nueva York: Cap. 4. Unidireccional

11 noviembre, 2008
calle de neoyorquina vista desde el Empire State, en plan King Kong

calle neoyorquina vista desde el Empire State, en plan King Kong

He tardado varias jornadas en darme cuenta, pero en la mayor parte de Manhattan las vías son unidireccionales: los coches, o mejor dicho, el transporte público, transita por carreteras de un único sentido.

Parece muy acorde al carácter neoyorquino: cada cosa a su tiempo y siempre en la misma dirección…

Trabajando en domingo

10 noviembre, 2008

Sin trabajar en un hotel o en algo relacionado con la restauración, me ha dado últimamente por currar los domingos. Esto último es un decir, no lo de laborar el día festivo, sino lo de que haya sido por mi capricho. Cinco días esperando a que llegue el fin de semana y te das cuenta de que tienes que emplear parte del tiempo “libre” de los sábados y domingos para ponerte al día.

Lo peor es que esto no tiene visos de cambiar, porque me he hecho autónomo, que no tiene nada que ver con la independencia ni con Ibarretxe, más bien relación con el hecho de bregar como un hijoputa para ganar un sueldo que está más cercano a lo ridículo que otra cosa. Igual un día hasta metes un pelotazo y todo, pero lo más probable es que ganes como un trabajador por cuenta ajena y, eso sí, pagues como un empresario. Lo peor de cada parte sumado en una fórmula para atarearse y seguir adelante.

Y mejor no me quejo, que a fin de cuentas yo he llegado en la “edad de oro del autónomo”: descuentos a los menores de 30 años, bajas por enfermedad, jubilación (estas dos últimas ventajas en términos exigüos, pero menos da un pedrolo) y, si te sumas a alguna asociación, la posibilidad de comprarte un BMW por 18.000 euros… Cuando me lo contaron, no sabía si echarme a reír o llorar: ¿No sé si me va a dar para pagar el autónomo, el I.R.P.F., el IVA y la letra del coche que tengo actualmente, y ya quieren que me meta, en plan gilipollas, en un BMW?

No, gracias, mejor sigo en el C3, que es un coche que me da la posibilidad de continuar llorando, que como dice mi amigo Ádel, una vez que te compras un BMW, ya no puedes lamentarte por cuestiones monetarias… y yo tengo intención de gemir durante mucho tiempo.

Hormigas en Nueva York: Cap. 3. Más taxis que personas

9 noviembre, 2008
La marea amarilla inunda las calles de Manhattan

La marea amarilla inunda las calles de Manhattan

El señor Ford puede estar contento. En una ciudad en la que hay más taxis que personas, la mayoría son de su marca. El modelo estándar, con su clásico amarillo, inunda las calles de Manhattan en una marea que no cesa nunca.

El taxi más típico es uno que en España no he visto nunca. Es muy grande, con un amplio maletero, preparado para satisfacer las necesidades de los millones de turistas que pasan por la isla.

El taxista que se encarga de desempeñar el trabajo que le correspondería a F. se llama Duchard. Nació en Santo Domingo, pero lleva muchos años navegando por las calles de la Gran Manzana. Nos cuenta que trabaja 64 horas semanales. Diez horas al día, salvo el martes (día de descanso), en el que sólo curra cuatro horas. (Ríete de la jornada de 35 horas).

Duchard es un tío simpático, agradable, que al enterarse de que somos españoles nos comenta que su padre siempre señala con orgullo que él (su padre, porque Duchard de español, ni «papa») habla «castellano», no «español». Sonríe con la anécdota, que cobra bastante sentido cuando llevas unos días sobreviviendo en Manhattan.

La marea amarilla sólo se ve interrumpida, ocasionalmente, por enormes limusinas (preferentemente negras), coches de marca que no conozco (ni un opel, ni un citroën, ni un seat, apenas un audi…), y los autobuses preparados y acondicionados para los visitantes (eso sí, más te vale hablar inglés, porque aquí no se estila otro idioma).

A vueltas con la SGAE y el fraude del canon del dvd

8 noviembre, 2008

El otro día mi amigo Eduardo Teddy Bautista, honorífico y honorable presidente del Consejo de Dirección General de la Sociedad General de Autores y Editores (en cristiano, nuestra SGAE, que se pronuncia “esgaaaae”) soltó las siguientes declaraciones: “El canon es agua pasada, no hay quien lo arregle, se paga y ya está, y al que no le guste que se aguante” (http://www.elpais.com/articulo/cultura/Teddy/Bautista/canon/agua/pasada/paga/elpepucul/20081104elpepucul_5/Tes). Y se quedó tan pancho. Yo me lo guiso, yo me lo como.

Ahora, su nueva cruzada es la piratería en Internet, que tan mal y tanto está jodiendo a los artistas, que apenas pueden salir de la inmundicia económica por culpa de los miserables que nos “bajamos” cosas de Internet (oh!! mea culpa). Perdóname, Teddy, por no gastarme 18 euros en un cd de música, para que me guste una canción y descargármela de la mula: soy un perro, un misérrimo. Es que somos una panda de cabrones que queremos nada más que jorobar a gente que no llega a fin de mes: ¡¡pobres bisbales, alejandros y julios iglesias, que por culpa de los hioputas hispanos que se descargan música de Internet apenas si tienen para mantener sus lujosas y suntuosas mansiones de Miami, mientras que el resto, que somos una panda de sinvergüenzas, vivimos ahogados en créditos interminables con los bancos y los gastos de la vida cotidiana!! ¡¡Se nos debería caer la cara al suelo!! ¡¡Cómo osamos intentar comer o echarle gasolina al coche en vez de ir al Carrefour a comprar películas y cds musicales para mantener el nivel de vida de peña que hace tanto por nosotros (a mí el otro día me llamó un conocido cantante, que no diré su nombre para respetar su intimidad, ofreciéndose a pagarme la letra del coche, ¡fíjate tú, eeeh!)!!.

Y ese pobre Teddy que habla del canon como si fuera lo más normal del mundo, y omite el perjuicio que le está causando el fraude al comercio y al destinatario final. Pongamos un ejemplo real, una empresa le cuesta una tarrina de dvds X, a esa cifra tiene que sumarle el dinero que quiere ganarle, ya sea un 5, un 15, un 30 ó un 40%, en fin, lo que sea. Pero resulta que a ese precio de X, que mi amigo Teddy, aprovechándose de las circunstancias en que llegó Zapatero al Gobierno, y casi como un peaje, le sacó el canon digital (ese que es “agua pasada”), el comercio le tiene que sumar 3X, o sea, si al negocio la tarrina le cuesta 5 euros, la SGAE se tiene que llevar 15 euros. Es decir, ya andamos por los 20 euros por la puta tarrina. A eso, lógicamente el negocio le tiene que sumar una cantidad, pues no trabaja por amor al arte, como tampoco lo hace la esgaaaae. O sea que el producto final acaba costando 22 ó 23 euros. Ahora, eso sí, yo me dedico al diseño gráfico y para guardar mis putos trabajos le tengo que pagar a la banda de mi amigo Teddy 15 euros. Lógicamente, pienso: “que les jodan, el canon que lo pague rita”, y me voy a comprar dvds Verbatim a los chinos o a cualquiera de las tiendas que sé que piensan igual que yo y me los compro por la mitad del precio. Lo más gracioso es que el que no paga el canon y te lo ofrece a ti a un precio que consideras razonable se lleva mucho más beneficio que el que te lo intenta cobrar a 22 euros y piensas que te está tratando de robar.

Eso, lógicamente, perjudica a una importante parte del sector comercial, pero eso, precisamente, es lo que a mí querido Teddy Bautista parece que le trae por culo. A fin de cuentas son sólo daños colaterales. Y yo me pregunto, aparte de que la presunción de inocencia de la que tanto hacemos gala en los países democráticos nos la pasamos por el forro y todo el que compra dvds, cds, discos duros, móviles, es para piratearse los discos de Ramoncín, lo que me inquieta, quería decir, ¿no es un fraude que una organización basándose en no sé qué excusa le imponga a todo un sector un canon draconiano que acabe dañando no sólo la economía, sino también la imagen de dicho sector? Es decir, pagan religiosamente a los inquisidores y, encima, para el público también gozan de mala imagen (paliada porque se sabe que tiene todavía peor imagen la organización que está detrás con la hucha). ¿Acaso es razonable que si un producto cuesta un euro, la esgaaaae se lleve tres ó cuatro? Una cosa es decir que hay que establecer un canon por tal y cual, lo cual se puede llegar a entender… Y otra muy distinta es utilizar el canon en plan boom inmobiliario: como la ley me lo permite, voy a dar el puto pelotazo y, básicamente, sin hacer nada que no estuviera haciendo antes voy a multiplicar mis intereses a base de perjudicar a cientos de miles de persona, que es lo que realmente está haciendo la SGAE en la actualidad.

De momento, a los discos duros todavía le meten poco. Como ya mismo el dvd no se usará y se dará mayor empleo a las unidades externas, entonces seguro que el halcón Teddy y sus secuaces se las ingenian para lograr que el porcentaje destinado a la SGAE se también bastante más sustancioso. Eso sí, después de todos los que hay asociados a la SGAE resulta que los que le ven el beneficio son los de siempre, porque los pequeños editores y grupos, básicamente, van a seguir comiéndose los mocos. Y encima, el tío Teddy les quiere hacer la puñeta ahora que habían encontrado en los P2P un modo de dar salida a sus trabajos y de hacerse un pequeño hueco en el mundillo: es la democracia de la mula, aunque el señor Bautista trate de sacrificar al burro.

¡¡Vivan las mulas y los borricos!!

Hormigas en Nueva York: Cap. 1

7 noviembre, 2008

Con mi «inglés de combate» trato de preguntarle al dependiente cuál es el precio de una bebida que nunca he visto en España; afortunadamente, el tendero habla español y me puede aclarar todas mis dudas.

Al cabo de unos días puedo comprobar que no fue tanta mi suerte, Manhattan tiene una población latina muy importante. En este crisol de culturas, y de comida de «tomar y llevar», me llama mucho la atención que no haya blancos vendiendo en las tiendas. Bueno, sí los hay, pero en las de marcas muy conocidas de la Quinta Avenida o Times Square. En las periferias, latinos, negros, indios, chinos…, son casi siempre los mercaderes.

A los blancos parece que es más fácil encontrarlos saliendo de los rascacielos con sus chaquetas, corbatas o vestidos en pleno mes de agosto. Incluso ellos, a la hora de comer, compran hot dogs en alguno de los cientos de puestos ambulantes que se distribuyen por la Gran Manzana.

Zapatitos nuevos

6 noviembre, 2008

Cuando fui a adquirir mis anteriores zapatos, encontré unos que mes gustaron mucho, pero desafortunadamente no había de mi talla. Así que, como consuelo, me decanté por unos zapatos sobrios, rudos, nada bonitos aunque muy prácticos. A mi novia no le entusiasmaron. A mí me eran útiles y, a fin de cuentas, en los primeros compases estaban respondiéndome bastante bien.

Al poco, la verdadera calidad del material con el que estaban fabricados mis zapatos sacaron a relucir una serie de inconvenientes. De repente, o tenía los pies completamente sudados o tenía rozaduras. Eso sin mencionar el poco menos que insoportable hedor que desprendían mis extremidades inferiores, capaces de intoxicar a todo el que estuviera cerca de mí.

Mi familia y mi novia me lo comentaban. Yo creo que me había acostumbrado de tal manera que casi consideraba que esa situación, a fin de cuentas, era lo normal. Cuando tenía la oportunidad de cambiar de zapatos, no sé si por pereza o por conservadurismo o por racanería, seguía con el mismo calzado, antiguo, obsoleto y dañino. Pero yo erre que erre, haciendo caso omiso a las calificaciones de “cateto” que escuchaba a mi alrededor.

Ahora, con el mal tiempo, las imperfecciones inherentes a esos zapatos se multiplicaron, ya no sólo era el peste a pie, o el sudor, o las heridas, ahora también contaba con unos prominentes boquetes por el que en las noches húmedas me calo y en los días de lluvias me empapo. Mi salud se resiente y mi prolongado resfriado se convierte en eterno. Para todo el mundo que estaba alrededor parece que era evidente que tenía que cambiar de zapatos menos para mí. Me he tenido que ver poco menos que en la cuerda floja para hacerme con un calzado nuevo, mejor.

Ayer, 5-N, estrené mis zapatitos nuevos. Estos no son rudos, son superelegantes y muy cómodos. Son de piel. Son negros. Ahora me parece mentira que haya podido soportar durante tanto tiempo aquella mierda de calzado. Las comparaciones siempre son odiosas y más sin perspectivas, pero eso no quita que fuera feliz en mi primer día con zapatitos nuevos. Tienen buena pinta, a ver si están a la altura de las expectativas.

¡Qué fácil me es identificarme con los ciudadanos de Estados Unidos!

¿El albor de una nueva era?

5 noviembre, 2008

Quizás sea exagerar demasiado decir que estamos a punto de comenzar una nueva época. Lo que sí podemos asegurar es que nos despedimos de una funesta, maquiavélica y descorazonadora etapa que se inició con aquella tramposa victoria de Bush jr. en el estado de Florida en el año 2000.

Desde entonces, y con la excusa perfecta del 11-S, hemos visto vilipendiar a todo al que se haya opuesto a la política de los “arbustos”: desde instituciones internacionales, como la ONU, a presidentes, escritores o cualquiera que haya levantado la voz excesivamente.

Ahora sí, llevamos ocho años esperando, el bandido se va a ir, eso seguro. Y más convencido estoy de que con las arcas mucho más llenas que cuando llegó. Y también doy por sentado de que aquí a unos años, el haber estado usurpando el planeta durante casi una década les propiciará pingües beneficios a los “arbustos” y toda la cuadrilla de sinvergüenzas sin escrúpulos de los que estaban rodeados.

La participación masiva es la nota general de estas elecciones, evento al que Bush no ha estado invitado en ningún momento. Todos los americanos parecen querer expresar su opinión, y quien más quien menos quiere ver el cambio. El resto del mundo, también.

Mientras escribo esto, Obama, según los sondeos, parece haberse hecho con el estado-clave de Pennsylvania. La victoria está un poquito más cerca. Nunca antes un candidato a la presidencia de los Estados Unidos había levantado tanta expectación fuera de su país. Nunca antes los no-estadounidenses habíamos deseado con tanto fervor la victoria de uno de los contendientes en la campaña.

Esperanza, ni más ni menos, es lo que está en juego. Después, podrá salir mejor o peor, pero sólo Obama puede enviar a un mundo que se ha desgastado y envejecido y descorazonado y envilecido y embrutecido de manera colosal en los últimos ocho años ese mensaje de esperanza, de “Walk on, walk on, what you got they can´t steal it, no they can´t even feel it”, como apuntaban las notas del famoso grupo irlandés que se convirtieron en un himno tras el 11-S. Ese sentimiento refulge el 4-N de nuevo, aunque no sepamos por cuánto tiempo. A mí me durará, por lo menos, hasta que me despierte. Disfrutaré del momento, por si acaso.

101 razones para votar a Obama

4 noviembre, 2008

A falta de pocas horas para que empiecen las votaciones en los Estados Unidos. Yo quiero aportar mi granito de arena, para ayudar a solucionar las dudas que le puedan asaltar a los votantes en estas últimas horas. Todo lo que viene a continuación se resume en dos máximas: Primera, si no lo tienes claro, vota a Obama. Segunda, si no lo tienes claro pero te atrae más la opción McCain, quédate en tu casa (total, tienes el día libre, aprovéchalo para hacer otras cosas que requieren más tu atención).

Si con esto no he logrado convencerte, señalo a continuación 101 razones para votar por el candidato demócrata:

1. Seamos serios, el cargo con mayor responsabilidad del planeta lo tiene que ocupar una persona que cuente con experiencia, pero también con energía y con vigor. Una persona que esté en plenas facultades físicas y mentales. Obama tiene 47 años, McCain, 72. Está claro quién no cumple con ese requisito.
2. Obama es el candidato más carismático que ha habido en Estados Unidos desde Kennedy.
3. A los 72 años, un hombre normal se dedica a la familia, a escribir sus memorias o a viajar con el Imserso. Cualquier otra cosa puede ser símbolo de senilidad.
4. La elección de Sarah Palin como su candidata a la vicepresidencia podría denotar que está un poco caduco.
5. Todos los países democráticos quieren que gane Obama.
6. Bin Laden preferiría que ganara Bush, y si no, McCain.
7. Ahmadineyad quiere que la vencedora sea Palin.
8. Obama es afroamericano, como Michael Jordan. Los afroamericanos molan.
9. Y también es negro. En Málaga sería un solo largo, que sirve para mantenerte despierto.
10. La victoria de Obama devolvería a Estados Unidos gran parte del prestigio que ha perdido su país por culpa de Bush.
11. Si vence McCain, se extenderá la sensación en el mundo de que los americanos están chocheando.
12. El presidente de los Estados Unidos no puede tener el nombre de un paquete de patatas fritas.
13. La música que escucha Obama es mejor que la que escucha McCain.
14. Si le pasara algo a McCain, la persona con más poder del mundo sería Sarah Palin. Sería como darle un lanzallamas a un niño de cuatro años en medio de un centro comercial.
15. Obama acabara con el bulo de Mercadona.
16. Con McCain aumentará el spam de Viagra.
17. Obama es la razón por la que Michael Phelps ganó ocho medallas en Pekín.
18. Obama es más fácil de pronunciar en todos los idiomas que McCain.
19. Obama nació en Honolulú (Hawaii). Por allí se rueda Lost.
20. McCain nació en Coco Solo (en la zona del canal de Panamá). Por allí se graba Prison Break.
21. El candidato demócrata tiene familia en Kenia. Tiene hasta una familiar que es inmigrante ilegal. Todo eso le hace verdadero conocedor de la multiculturalidad de los Estados Unidos.
22. McCain fue héroe en la Guerra del Vietnam, y eso mola bastante, pero también sabemos que, desde Rambo a Apocalipsis Now, todos los héroes de Vietnam están “sonados”. Un tío que está regular de la olla no puede gobernar Estados Unidos.
23. Lewis Hamilton ha sido el primer afroamericano en ganar el Mundial de Fórmula 1. Ahora Obama tiene que ser el primer negro en llegar a la presidencia de USA.
24. ¿?
25. Obama ha sido el único capaz de derrotar a Hillary Clinton.
26. McCain no habría podido ni con la Lewinsky.
27. A McCain sólo le apoyan los farsantes como Joe “el fontanero”.
28. Bruce Springteen quiere que gane Obama.
29. Pedro J. Ramírez quiere que el vencedor sea McCain.
30. Esperanza Aguirre todavía no se ha enterado de que hay elecciones en los Estados Unidos.
31. Si vas por la calle pensando en Obama, te encuentras un billete en el suelo.
32. Si fueras pensando en McCain, pisarías una mierda de perro.
33. Si fueras pensando en Sarah Palin, es que eres un/a enfermo/a.
34. Jesucristo votaría a Obama, seguro.
35. Cuando McCain nació, en Alemania gobernaba el “Furias”, el tío del bigote hortera, que era muy cabrón, muy cabrón.
36. En Alemania mandaba el gran estadista Konrad Adenauer cuando Obama vino al mundo.
37. McCain vino al mundo un 29 de agosto, como Michael Jackson. No te puedes fiar de un tío que haya nacido en esa fecha.
38. Pocoyo vota por Obama.
39. La victoria de Obama es joder a los neonazis, ¡yuju!
40. El triunfo de McCain es jodernos al resto.
41. Si te pones a medianoche con una vela encendida, frente a un espejo, y pronuncia siete veces “Sarah Palin” te entra diarrea.
42. Si haces lo mismo, diciendo Barack Obama, duermes plácidamente.
43. El lobo de Caperucita Roja quiere que gane McCain.
44. McCain suspendía siempre las asignaturas de Economía hasta que empezó a copiarse de un chavalito empollón que tenía gafas.
45. El candidato a la vicepresidencia de Obama, Joe Biden, es senador por Delawere y ese estado mola mucho más que Alaska.
46. Alguien que viene de Alaska no puede tener ni puta idea de lo que pasa en el resto de los Estados Unidos. Por eso Palin, siempre está metiendo la pata.
47. Obama habla español. McCain, ni spanglish.
48. Obama sería amigo de Zapatero, el talante. McCain sería amigo de Aznar o “Ansar” (uno de los de la foto de “los tres tontos de las Azores”).
49. Shrek y Fiona quieren que gane el candidato demócrata.
50. Cuando McCain va a Nueva York, siempre hace mal tiempo.
51. La Casa Blanca se pintó de ese color para que contrastara con el color de piel de Obama, lo saben hasta los perros chicos que eso se hizo así ya con esa intención.
52. Las crisis son épocas de oportunidades. Oportunidad=Obama. McCain=Crisis*Crisis. Las matemáticas no fallan.
53. Si gana McCain veremos como se populariza la música country, ¡oh, noooooo!
54. Con la victoria de Obama, se apostará por el enriquecimiento y la diversidad musical.
55. Si vence McCain, nunca sabremos que pasó realmente con los personajes de Lost.
56. Y seguirá habiendo más temporadas de Prison Break.
57. Y de Heroes. ¡Aaaaaaaah!
58. En la política internacional también se puede emplear el diálogo. Este hecho es un gran misterio para los candidatos republicanos.
59. Obama no es ni socialista ni comunista, como nos pretenden señalar los republicanos. En verdad, en Norteamérica esos conceptos nunca se han llevado a la práctica por lo que es imposible que nadie lo sea.
60. McCain sólo va a favorecer a los ricos mientras pueda. Cuando la crisis le supera, que cada perro se lama su cipote.
61. Obama buscará restablecer el equilibrio de una economía en recesión buscando el interés común y general.
62. Si eso no ocurre, lo descambiamos.
63. El cambio climático que tanto despreocupa a Aznar, irá a peor con McCain.
64. Para Paris Hilton todos las noches serán Nochevieja, tanto con Obama como con McCain.
65. Obama es inspiración: una victoria suya supondría el resurgir en muchos ámbitos del arte y la cultura.
66. McCain es más de los mismo: más novelas de Dan Brown unas iguales a otros, de Danielle Steel y de Ana Rosa Quintana.
67. Si gana Obama, Christina Aguilera posará para Playboy.
68. Si el que gana es McCain, la que pose será Cher.
69. La elección de Palin por McCain, a estas alturas, es muy sospechosa.
70. Obama significa darle una patada en el culo a casi todo lo que Bush hizo.
71. Obama juega al baloncesto, y eso también mola mucho.
72. McCain juega a los trenecitos, que es más relajado y no mola tanto.
73. A Homer Simpson no le van a dejar votar por Obama. Cumple tú sus deseos.
74. Si gana el candidato demócrata, el índice de criminalidad bajará en Washington.
75. Si la victoria es del candidato republicano, aumentará el número de granjas y establos en la nación americana.
76. Si gana Obama, Microsoft sacará un sistema operativo que funcione.
77. La victoria de McCain significaría seguir con el Windows Vista o con algo peor (si es eso posible).
78. Claire Fisher (Six Feet Under) ha votado ya por Obama.
79. Si vence Obama y lo hiciera mal, siempre podrías comentar: “si ya lo decía yo…”.
80. Si el ganador es McCain y lo hace mal lo único que podrás decir: “si es que soy gilipollas…”.
81. McCain aprendió el Lado Oscuro de la Fuerza de la mano del Emperador.
82. Obama fue un súbdito leal de Obi-Wan Kenobi.
83. Obama te puede “hacer una oferta que no podrás rechazar”.
84. McCain simplemente puede suplicar tu voto.
85. McCain ha visto estallar una bomba nuclear.
86. Los amigos de Obama molan.
87. La gente de la que se rodea McCain son, en su mayoría, unos hijos de su madre.
88. Cuando vayas a votar sólo tienes dos candidatos, si eliges a McCain puede que cuando salgas de la cabina electoral te entren vómitos y mareos. Piensa bien la elección.
89. La persona que vote por Obama saldrá con el pecho henchido, con la seguridad que da el saber que se ha obrado correctamente.
90. A McCain lo maneja Chuck Norris.
91. McCain es gafe: la primera vez que fue a ver un partido de baloncesto, los Estados Unidos perdieron contra Puerto Rico.
92. El combinado olímpico de baloncesto estadounidense le vetó la visita a sus partidos y sí se lo permitió a Obama, gracias al cual lograron ganar el oro olímpico (pues Obama había confundido a los árbitros en lo concerniente a la reglamentación de los pasos). Así, con el apoyo de Obama, vencieron a España en la final.
93. Raúl empezó a marcar goles con el Real Madrid, tras una larga sequía, cuando se enteró de que Obama era el candidato de los demócratas.
94. Para que España ganara algo en fútbol, Obama ha tenido que ser candidato a la Casa Blanca. Si sale presidente, España gana la Copa del Mundo (¿no querréis que la gane Argentina, Italia o Brasil, que son unos cansinos?).
95. Un aeropuerto en Nueva York llamado Barack Obama sería un bonito nombre.
96. Que un negro sea presidente de los Estados Unidos es un gran paso para que un latino sea presidente americano.
97. Si Manhattan vota a Obama, todo el mundo a hacer lo mismo: es la referencia.
98. A todos los inmigrantes, ¿de verdad creéis que vais a estar mejor con McCain?
99. A todos los indecisos: a quien más quien menos le gusta subirse al carro del ganador de vez en cuando, así que no desperdicies esta oportunidad, vota a Obama y celebra la fiesta. Va a ser un día glorioso.
100. Obama puede ser uno de los tres mejores presidentes de la historia de los Estados Unidos.
101. McCain es amigo de George W. Bush.

Espero que no haya quedado ninguna duda. ¡Vota a Obama!

Halloween pasado por agua

31 octubre, 2008

¡Cómo no me vista del barquero Caronte, no sé dónde coño va a estar la gracia de este día! Estoy pensando en estas pobres personas que llevan esperando todo un año para poder vestirse como realmente les gustaría ir todos los días y se van a quedar con la cara “planchá”, como los costaleros cuando llueve en la “madrugá”.

Que esa es otra cosa que no entiendo muy bien de esta fiesta. Cuando yo era niño, nadie celebraba “Halloween”. Además, ¿se puede saber qué puñetas celebramos en Halloween?, ¿el nacimiento del Anticristo?, ¿la excarcelación de Rodríguez Menéndez?, ¿la creación de Telecinco (que lleva premio). Y otra pregunta que me hago, ¿por qué esta fiesta tan made in USA les gusta tanto a la gente que el resto del año es más antiyankee del mundo? Es auténticamente de giliflautas: “sí, yo odio a los putos americanos capitalistas invasores del mundo occidental y destructores del oriental que impiden que pueda cagar bien por las mañanas…, pero estoy loco/a porque sea Halloween y salir disfrazado de monigote a la vía pública”. Es más incocoherente que Maradona (un tío que un cualquier parte del planeta sólo sería un pobre yonqui idiotizado, pero que en Argentina es dios… Ellos sabrán porqué).

Supongo que será el espíritu no sé si frikie o travestista u homosexual que todos llevamos dentro. 364 ó 365 días al año reprimiéndonos, y llega Halloween y ¡wooooow!… ¡Descoque!¡Ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande, ande que la noche es buena! Te echas a la calle vestido de vergüenza y te das cuenta de que vas incluso un poco soso. De repente, la noche parece el Carnaval de Cádiz, aunque, eso sí, todos vestidos de vampiros, frankensteins, demonios, diablesas y elementos-sin-nombre, con un jolgorio impresionante incluso antes de que la gente empiece a tomar sustancias intoxicantes.

En fin, lo he pensado mejor y esta noche me disfrazaré de un personaje auténticamente terrorífico, que no es el hombre del saco, y que hará las delicias de los amantes de esta celebración: George W. Bush… Seguro que no soy el único.

Liendres: casi 30 años esperando

26 octubre, 2008

¡Me cago en mi puñetera nación (que España me perdone)! ¿Pero esto cómo va a ser? Si yo lo más cerca que había estado de un piojo era cuando escuchaba la canción del anuncio “Filvit champú, Filvit mamá, porque más vale Filvit que tenerse que arrascar” (¡benditos ochentas!). Casi 30 años con el pelo impoluto (puesto que todo el mundo sabe que la caspa no cuenta, y si no que se lo digan a José Luis Moreno), y ahora me encuentro un día con más liendres que pelos, que es como si hubieran estado los 28 años esperando para aparecérseme las hijas de perra de golpe. Que con lo que me había encontrado se lo podría ver donado a Estados Unidos para que pacificaran Iraq.

¡Ay madre mía, qué desgracia! Encima me he tenido que poner un gorro que sería hortera hasta para Agatha Ruiz de la Prada y un gelcida tan fuerte que o mataba a los piojos y liendres o me fulminaba a mí. Y después a darse con la liendrinas durante hora y cuarto todas las noches para sacar hasta el último bicharraco. Que en los últimos días bichillos no sacaba, pero restos de piel sí que me llevaba por delante. Pero esto no puede acabar así, lo he decidido: me voy a rapar hasta el último pelo del ojete para que no encuentren cabida (ni cavidad) ni uno de esos malditos bichos.

Parece que no soy yo el único víctima de esta plaga. La infestación de chinches y berrinches parece que está afectando a más de una y de dos familias. Los apocalípticos dicen que es un castigo de dios (en minúscula, porque en vez de enviar grandes inundaciones te jode con pulgas y piojos), los otros apuntan a que es culpa de los inmigrantes (“que son unos guarros y no se lavan”) y yo digo que la culpa es de Bush, que nos va a estar dando por culo hasta el último día de su Presidencia.

Por cierto, lo de los inmigrantes me empieza a preocupar: si ya les empezamos a echar las culpas de los piojos, cuando la economía vaya mal (o peor) no sé qué nos vamos a inventar (que nos quitan el trabajo, que delinquen, etecé, etecé, etecé). ¡Manda cojones que seamos españoles! Nos olvidamos de que nosotros fuimos también un país de emigrantes, que íbamos a buscarnos la vida en otros países que nos dieran más oportunidades de las existentes en España, y parecemos obviar que el futuro de esta nación se basa en gran medida en los inmigrantes (hemos estado estancado en los 40 millones de habitantes más de una decena de años y han tenido que venir de fuera para darnos ese impulso). ¿Sin inmigrantes habrá pensiones a medio o largo plazo?

Bueno, pero nada, podemos utilizarlos de chivo expiatorio y acusarles de todos nuestros males. Así hizo un tío con un bigote ridículo, me parece que era alemán y el nombre no lo recuerdo bien (¡qué mala cabeza tenemos en España!). Creo que se llamaba el Furias…