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Unicajada, cocinando el mismo plato

11 octubre, 2009

Después de tantos años, por fin, y temporalmente, logramos el abono del Unicaja para la liga ACB. El rival, el Ayuda en Acción Fuenlabrada, teóricamente asequible… Al término de la primera parte nos están dando un pequeño repaso, habiéndonos dejado en unos ridículos 24 puntos en 20 minutos. Defensa completamente desajustada la de Unicaja, con una zona que el equipo madrileño martilleaba con una serie de triples que parecían que no iban a tener fin.

Bueno, nada de esto importaba. Los jugadores de Unicaja estaban en la cancha en el descanso lanzando a canasta antes del comienzo de la segunda parte. En estos tiros estaban mostrando todo el acierto que no estaban teniendo en este encuentro. Miro a uno de los jugadores que está dispuesto a realizar un lanzamiento sin darme cuenta de quién era exactamente… y se me viene un flash a la cabeza: “si la falla, es que vamos a perder al estilo Cook“. Mientras esta idea invade mi mente puede observar como el balón rebota en el aro y sale fuera. ¡Mierdaaaaa! ¡Mal estreno para nuestro ansiado abono-aunque-sólo-sea-temporal!

Segunda parte del evento. El Fuenla se marcha hasta de 17, punto arriba punto abajo. El Unicaja se acerca. Y llegamos al último cuarto con -12. Por supuesto, remontada, o casi, al canto. El Unicaja a escasos segundos logra empatar el encuentro de la mano de Berni. ¡A por ellos, oeeh! Falta sobre el 15, Esteban Batista, un tío que sin hacer mucho ruido acabará el partido con 20 puntos, 15 rebotes y 31 de valoración (para alegría de los que confiaron en este señor en la Supermánager de la ACB). Mete los dos tiros libres. Dos puntos abajo. 20,8 segundos de encuentro. El escenario perfecto para la “cookada” a las que tanto nos hemos acostumbrados los seguidores de Unicaja.

Me explico: la “cookada” es una jugada arquetípica. El Unicaja va por debajo en el marcador y hay tiempo para una última posesión que puede dar lugar a una prórroga o a la victoria del equipo malacitano. Entonces, en esta última jugada, parecen amilanarse y el balón va a parar a manos de Omar Cook, quien repetirá la estupidez de costumbre: se internará en una aborrotada zona y terminará por a) realizar un lanzamiento en una posición completamente forzada que normalmente acabará siendo taponado, u opción b) pasará una “patata caliente” a un compañero que no tendrá una posición clara, pudiendo éste perder el balón o ser bloqueado en las posibilidades más frecuente. La frustración crece entre los seguidores que ven como, nuevamente, en el último balón no se llega a tener ni la esperanza de que se acabe, aunque sea, lanzando a canasta (como en la final de la Copa del Rey del año pasado contra el TAU).

Tiempo muerto. Balón a Cook, pasa a Pooh Peter, quien por un momento me anima. Por desgracia, espejismo. Balón que vuelve a Cook y ejecuta la “cookada”: se mete en la maraña de jugadores del Fuenla y realiza un tiro ridículo, capturando el rebote los del conjunto madrileño… La gente empieza a levantarse de sus asientos para intentar evitar un poco la caravana de la salida, pero uno de los jugadores hace una persoonal, mandando a la pesadilla Batista a la línea de tiros libres. Primero, falla; segundo, dentro. Poco más de cuatro segundos. Un triple y a la prórroga. ¿A qué  no sabéis a quién va el balón? Pues sí, a mi queridísimo Cook, el hombre que sólo había anotado una canasta de cinco intentos en casi 40 minutos es el encargado de jugarse, otra vez, el balón “del milagro”. Sonrisa trágico-cómica. Se mueve a trancas y barrancas, y hace un conato de tiro desde más de mitad del campo que apenas si llega a la línea del tiro libre… ¡Madre mía, cómo te echamos de menos Carlos! ¿No se pudieron llevar los rusos al “cocinero” mayor?

En fin, hasta la semana que viene en el Martín Carpena… contra el Real Madrid. ¡Qué cruz!

LeBron, con la cara rota (y la membrana de avance partida)

2 junio, 2009

Te tocó, LeBron James. Puede que seas no sólo The Choose One o The King, sino que también, posiblemente, te podamos calificar como el gañán más conocido e idolatrado del mundo (te lo digo de corazón, de gañán a gañán). Y no sólo tú te has quedado con el culo torcido, el comisionado Stern se ha quedado con todo el rostro de resaca de Chuck Norris. Tanto marketing, tanto anunciar a bombo y platillo la final, The Final (Countdown), el enfrentamiento LeBron-Kobe, en un intento desesperado por revivir the Jordan´s Era, y los has dejado a todos a cuadro. ¡Viva Superman!

Los jordanianos, si te digo la verdad, creo que hasta hemos disfrutado. De repente, aparece un tío que se pone su mismo dorsal (y no estoy hablando de David Beckham) y empezamos a leer herejía tras herejía: cosas como “va a ser mejor que Jordan”. Y claro, los de la secta decimos: “Primer mandamiento: creerás en MJ por encima de todas las cosas”. Y nos mosqueamos. No nos toquéis los huevos. ¿Cómo va a ser ese tío más grande que MJ? ¿Are We Crazy? Más fuerte, más polivalente, más físico… Sí. Mejor: nooooooooooooooo, y en inglés: noooooooooooo(t). Y no vamos a hacer comentarios sobre el diferente aura que transmiten “el hereje” y “Air”. No, no es necesario.

Que sí, que vale, que todos añoramos la Era Jordan. Claro que sí, pero es como el Siglo de Oro de las Letras Españolas. Pasó y punto. Nos queda el legado. No nos ponemos porque salga un escritor medio bueno a apuntar que estamos viviendo “un nuevo Siglo de Oro” (aunque seguro que habrá unos cuantos que incluyan la frase hecha cada dos por tres). Pues en baloncesto, igual. Tuvimos ahí, casi seguidos: Jabbar (no confundir con el personaje de la saga galáctica), Bird, Johnson y Jordan, los tres últimos formando la Santísima Trinidad del baloncesto (en color).

Ahora, pues sí, se han sucedido jugadores bastante buenos, pero la mayoría, quitando a Duncan, pertenecientes a la segunda categoría de las megaestrellas (oye, que no está mal ser apóstol). Y ahí nos endosaron al “Chus-wuan”, vendiéndonos la moto a los de la secta. Que no negamos que sea, posiblemente, el mejor jugador del mundo (individual); pero de ahí a profanar el Templo… hay un camino. ¡Eeeeeeeeeeeh! ¡Gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán!

Que lo del MVP está también muy bien, pero, quillo, con todos mis respetos, ganar 66 partidos en la actual Conferencia Este no tiene tampoco tanto mérito: tres equipos muy buenos, aspirantes al anillo (sus Cavs, los Celtics y el equipo de Superman)… pero el resto: ¡madre de dios hermoso!, ¡pero si son una pandilla!, ¡ni Spike Lee se habría imaginado tal escenario! Los Detroit en horas más bajas que Camilo Sesto, los Chicago son como Michael Jackson (todavía viven de las rentas), de los Miami todavía nos preguntamos cómo cojones pudieron ganar un título (y qué coño ven los comentaristas en Wade-me-tiro-hasta-las-alpargatas)… y así puedes ir sacándole punta uno por uno. El cuarto de la Conferencia Este de este año, Atlanta, difícilmente habría alcanzado puesto de Playoff en la ultracompetitiva Conferencia Oeste (los Suns, viejunos sí, pero todavía más equipo que los Haws se quedaron fuera de la lucha por el anillo). Sigo viendo mucha más tarea en las 65 (una menos) victorias de los Lakers jugando contra los Spurs, los Nuggets, los Jazz, los Trail Blazers, los Rockets y demás (ganando tanto en casa de los Celtics como en la de los Cavs en dos partidos seguidos, ¡chúpate esa, LeBron!).

Los análisis se sucedían y parecía que deberían haberse eliminado los Playoff de un plumazo y como mucho disputar la final LeBron-Kobe, con sus equipos de artistas invitados (los Cavs y los Lakers); si faltaban tampoco importaba mucho. Más camisetas. O si no, también era una opción válida, verle dado el anillo directamente a LeBron (bueno, a los compañeros también, que los ponemos al lado de LeBron y sirven para nuevas versiones de camisetas).

Y resulta que a todo esto aparece un tío grandullón, carismático a más no poder, que siempre tiene una sonrisa en la boca, y que nos deja a todos con la cara de Potter, Harry; bueno, a LeBron más bien la cara de Policarpo Díaz, el “potro de Vallecas”. Un chaval bastante normal (o puede que sea extraño por esa “normalidad”: nada de fanfarronerías, de gestos chulescos, de declaraciones rimbombantes, de tatuajes carcelarios…) y que, poco a poco, se ha ido ganando el cariño del público, si bien no tanto el reconocimiento entre los medios (“¿cómo un tío que está siempre con una sonrisa en la boca puede jugar en serio?, está claro que no es un supercrack“).

Dwight Howard, no es que lo haya logrado él sólo ni mucho menos (R. Lewis o H. Turkoglu tienen muchísimo que ver en el éxito de los Magic), pero él es el auténtico espíritu de Orlando. El equipo que, con factor cancha en contra, ha destronado a los Celtics, ha destrozado a los campeones de la Liga Regular y los que intentarán, nuevamente con la desventaja de la pista, rizar el rizo batiendo a los Lakers-Jekyll-Mr.Hyde de Kobe y Pau (con guión de Jackson-Stevenson).

Yo, por supuesto, voy con Gasol y sus Lakers, pero, hay que reconocerlo, a priori, no hay en la NBA un equipo con el que menos te pueda doler una derrota. Espero que no se estropeen. ¡Viva Orlando! ¡Viva L.A.! ¡Viva Disneyworld! ¡Viva Superman! ¡Viva Pau! ¡Larga vida a Jordan!

P.D. Soy consciente de que en breve, LeBron, con cuatro ajustes, puede iniciar una tiranía en la NBA rollo Schumacher en la F1; por eso, aprovecho la coyuntura por si dentro de poco nos tenemos que tragar la bilis, jejejeje.

P.D.2. Por cierto, hoy es el estreno del anuncio del auténtico “King”, rey de reyes (aunque no fuera portada del Málaga Me Mata; te debemos una): Chiquito de la Calzada… que nació después de los dolores, jaaaaaar. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/01/comunicacion/1243873097.html (¡cómo os he colado lo de Chiquito ;P!).

El 23, elegido para ingresar en el Hall of Fame: la última de Michael Jordan

7 abril, 2009

Ídolo en masa. Cautivador de decenas de generaciones. El elegido. El referente en el Deporte por los siglos de los siglos. Amado a la vez que admirado y con una característica que lo coloca a un nivel diferente del resto de los mortales: la unanimidad. Decir Michael Jeffrey Jordan es decir Baloncesto. Mientras que en cualquier deporte las figuras tienen legiones de admiradores, pero también de detractores, MJ (que no Michael Jackson, por dios) era de esas extrañas figuras que no eran cuestionadas: te podía gustar más otro jugador (probablemente si habías nacido antes de 1978), pero jamás se te ocurriría negarla la genialidad de Air.

Ayer, día en que en Málaga sacaba a su Cautivo, la NBA se paró para que Michael Jordan, junto a Stockton y “el Almirante” Robinson, fuera seleccionado para ingresar en el Hall of Fame de la NBA (http://www.hoophall.com/) en su primer año de elegibilidad. El ingreso tendrá lugar en la ciudad de Springfield (no es coña, además del lugar en el que residen Los Simpsons allí nació el baloncesto) entre el 10 y el 12 de septiembre (http://www.nba.com/2009/news/04/06/halloffame.ap.ap/index.html) . Como siempre ocurría con Jordan: unanimidad. ¿Acaso se podía dejar fuera al hombre que lo ha sido absolutamente todo dentro del mundo del Baloncesto? ¿Al mayor dominador de un deporte colectivo de la historia? (Biografía: http://www.nba.com/history/players/jordan_summary.html).

Todavía tenemos en nuestra retina aquella impresionante canasta que metió en los últimos segundos de la final del 98 contra los Utah de unos tal Stockton y Malone, y que le sirvió para ganar su sexto título antes de retirarse por segunda vez. Una jugada que nadie ha sido capaz de igualar en grandeza hasta la fecha: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.6.html.

El único error que le podemos achacar es, no que le hayan surgido malos imitadores (como Beckham) y algunos buenos (como LeBron, aunque sigues estando muy lejos, chaval), sino su tercer regreso a las canchas: ¿se había retirado con una canasta que había valido otro anillo de la NBA? ¿Se podía imaginar algo más grande? Su periplo en los Washington nos deparó que batiera algunos records entre los jugadores viejunos, pero los fans de Michael no queríamos ver a nuestro dios expuesto junto a una cuadrilla de paquetes a las inclemencias del tiempo. A Air siempre le gustaron las apuestas, supongo que ésa era una de ellas, como aquella otra en la que le aseguró a un jugador del equipo rival que su compañero fallaría el tiro libre y él cogería el rebote y encestaría… Y lo hizo. Así era Michael Jordan, por más que supieras que él iba a jugársela, no había manera de evitar el caos.

Ahora nos tenemos que contentar con recordar sus mejores momentos con la camiseta de los Bulls, aquella en la que lució tres números (sí, sí, aparte del 23 y del 45 en un partido en el 90 tuvo que jugar con el 12 porque le habían robado la camiseta. Testimonio visual: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.8.html). Y yo, con arrepentirme por no haber comprado su camiseta de los Wizards por 1.000 dólares cuando estuve en la tienda de la NBA de Nueva York. Algún día…

Siempre un nivel, al menos,  por encima de todos sus rivales

Siempre un nivel, al menos, por encima de todos sus rivales

36 euros de comisión

24 febrero, 2009

Sí, sí, 36 eurazos de comisión me pedía el cajero de Unicaja. Cuando he visto la cifra, primero, me puse a mirarla desde distintas perspectivas, no fuera debido a que el sol estuviera menoscabando mi capacidad visual. Pero no, pusiera donde me pusiera la cantidad era la misma. Después, ya con una sonrisa he mirado arriba y abajo, a derecha y a izquierda, en busca de esa cámara de oculta que hará que se rían de ti en un país nórdico en el zapping de las tres de la mañana. Tampoco he visto nada…

Al final no he podido dejar de pensar: “Serán hijos de putas los de Unicaja, que quieren pagar la fusión con la CCM a mi costa”. Si fuera por el equipo de baloncesto, todavía, pese al final de la Final de la Copa del Rey que nos dieron (enhorabuena al Tau; la Copa se lo llevó el más listo de los equipos en liza); pero para fomentar la megalomanía de Medel, Chaves y compañía, les pueden ir dando por el ojete. Sobre todo, porque estoy viendo venir la puñalada trapera: fusión, bueno, en realidad absoción de la manchega; después la tan anhelada “fusión” de las cajas andaluzas… y la central en Sevilla, como quiere Manolito, la madre que lo parió.

Lógicamente, le han dado por culo a Unicaja, igual que  el domingo, y me he gastado el dinero en el parking, perdiendo más tiempo, pero ahorrándome los 36 euros que me querían sablar extrayendo el dinero directamente del banco de origen. Y aun así tengo cuenta en Unicaja. No me extraña que les vaya tan bien… de momento.

Rudy también hace historia

20 enero, 2009

El día que toma las riendas de los Estados Unidos un afroamericano, o sea, un negro, cosa que puede que escandalice hasta a algunas personas (espero que sean pocas), yo me voy a permitir una frivolidad. Porque también ahora está teniendo lugar un hito, con letras minúsculas, pero de los que nos encantan a los amantes de las estadísticas y de la NBA. Por primera vez, un jugador no norteamericano va a participar en el concurso de mates, sí, en el mismo en el que se produjeron los legendarios enfrentamientos entre Michael Jordan y Dominique Wilkins (http://es.youtube.com/watch?v=wqPRdzrjWpU).

Ese jugador se apedilla Fernández, aunque todos los conocemos como Rudy. Tras haber maravillado en la ACB, sólo era cuestión de tiempo que cogiera las maletas rumbo a la liga americana. A todos los que nos ha gustado un poco el baloncesto hemos fantaseado alguna vez con ese sueño. Rudy tenía la oportunidad y cogió el toro por los cuernos. Eso sí, el toro que ha cogido es un auténtico Mihura, el mismo que malogró al primer NBA español, nuestro añorado Fernando Martín, y el que después se llevó por delante a Raúl López y, en la actualidad, maltrata a Sergio Rodríguez. Parece que, de momento, él lo lleva mejor que sus antecesores. Todo es ver cómo evoluciona en los Blazers.

Había tres elegidos: “Superman” Howard (defiende el trono), “Chupón” Gay y Nate Robinson (vencedor en 2006). El cuarto tenía que salir entre los tres rookies seleccionados por la organización. Para ganarse el favor del público, los tres candidatos: Rudy, Alexander y Westbrook, han tenido que echar mano de todo su morro para promocionarse con vídeos rodados con cuatro duros. El mal inglés de Rudy le ha ayudado mucho, aunque más su portentoso mate en las narices de Howard en la final de los Juegos Olímpicos (http://es.youtube.com/watch?v=47VLce11WDM).

Yo, por mi parte, he colaborado con unas cuantas decenas de votos para asegurar la victoria de Rudy. En realidad no han sido necesarios (ha sacado más de 100.000 de ventaja sobre el segundo, sumando más de un cuarto de millón de votos).

Ahora el objetivo es que Gasol, Pau, también esté en Phoenix, en el All-Star. Estaba en el buen camino para conseguirlo y, de hecho, creo que sería injusto que estuviera, por ejemplo, Ron Artest antes que Gasol. Pero también hay que comentar, en honor a la verdad, que justo cuando se aproximan las fechas del concurso está pasando por el peor momento de la temporada, completamente deslucido. Esto podría dejarle fuera del ansiado partido de las estrellas. Hoy, en el partido que enfrentan a Lakers contra Cavaliers, cuando todo el mundo mire a Kobe y Lebron, quizás sea la mejor plataforma para reivindicar su figura…

No todo iba a ser Obama.

Hormigas en Nueva York: Cap. 23. El infierno de los alérgicos

15 diciembre, 2008

Una de las miles de ardillas que viven en la isla corretea a tu lado, manteniendo siempre una distancia prudencial. Mucha gente está leyendo sobre el césped: algunos al sol; otros, más cautos, a la sombra de cualquiera de los centenares de árboles que existen por esta zona. Los deportistas son otra especie característica del lugar. Corren y corren, parando apenas para beber un poco de agua en alguna de las fuentes públicas antes de reiniciar la marcha. El béisbol o el baloncesto son otras actividades que puedes practicar aquí, con terrenos perfectamente adaptados para estos juegos.

Dispones de un espacio gigantesco en el centro de Manhattan, lugar en el que te puedes esconder, huir, del intenso ritmo de la vida diaria. Una poblada arboleda te va a ayudar a que lo consigas.

Aparte de las múltiples atracciones colocadas para sacar perras a los turistas, los lagos completan un conjunto hermoso y tranquilo, que permite situar a tu cerebro en otra frecuencia (más cercana al Alfa que al Gamma). Al menos de día, de noche, como en todos los parques de la Gran Manzana, si te pasa algo, que conste que ya se te advirtió…

Central Park, paraíso de relax en medio del mayor bullicio del planeta. Infierno colosal para los alérgicos al polén. ¡Qué desgracia pertenecer a esta última tipología!

Supermanager de la ACB, otro año de piques

16 septiembre, 2008

Uno de los entretenimientos del año está a punto de comenzar. No me refiero sólo a la liga ACB, si no al juego que montó la web oficial: la Supermánager (www.acb.com), que le añade un aliciente a la competición.

La dinámica del juego es bien simple: presupuesto limitida y tienes que fichar a cuatro pivots, cuatro aleros y tres bases. Cambios limitados por jornadas y tope en el número de extranjero. Sumas la valoración de los componentes de tu equipo y ¡voilá! ahí está tu éxito o fracaso.

Para los amantes del baloncesto es más que un medio de entretenimiento: es una forma de picarse, de demostrar quién es el mejor. Para ello, montas tus ligas privadas (con apuestas de por medio a ser posible) y estás todo el año pendiente de ver si vas dando con la tecla.

Este año es un poco diferente: los dos grandes dominadores de la Supermánager de los dos últimos años se han marchado a la NBA (Marc Gasol y Rudy Fernández), lo cual hace que dos valores seguros no estén disponibles.

Aparte de los fichajes que sabes que van a dar resultado (Felipe Reyes, Ricky Rubio, Curtis Borchardt, Juan Carlos Navarro -a la espera de ver su estado de forma tras su regreso de la NBA-), la clave es apostar por jugadores que vayan a ir creciendo. Eso sí que es una lotería. Marc Gasol hace un par de años comenzó valiendo una miseria y acabó siendo uno de los más caros y el más rentable.

Voy a tirarme a la piscina e intentar hacer pronóstico sobre posibles pelotazos: Bojan Popovic (tras su marcha del Unicaja, en un equipo más modesto quizás le vaya bien), Víctor Sada en el Barcelona (aunque sus inicios pueden que sean difíciles); eso en cuanto a bases. Aleros: Bulfoni (aunque es irregular puede dar muchas jornadas buenas), Kelati (me parece que va ser un poco Curro Romero, se va a salir y la va a cagar según el día), Ignerski (ha hecho muy buena pretemporada) y Berni Rodríguez (no creo que pueda hacer una temporada tan mala como la que hizo el año pasado, y aun así fue a los JJ.OO.). En cuanto a los pívots: la promesa de Unicaja, Faverani; Junyent creo que lo puede hacer bien en el Estudiantes; Stanko Barac en el Tau (puede ser el Teletovic de este año), y Haislip, si Aíto consigue que este jugador explote de una vez.

Las espadas están en todo lo alto… El que no se divierte es porque no quiere.