Posts Tagged ‘House’

El lado más humano del doctor House: el inicio de la sexta temporada

7 octubre, 2009

Vemos a un House sonriente. Hay una tarta y todo el mundo le mira con expectación y le aplaude. House parece feliz… y esta vez no es porque se haya pasado con la dosis de vicodina. Por primera vez, lo vemos como una persona con sentimientos, capaz de dejar a un lado la fría y, muchas veces, cruel lógica, y aceptando que él, por ejemplo, también puede emocionarse.

Éste es uno de los momentos finales del capítulo doble con el que House inicia su sexta temporada. Nada de Foreman, ni de Cameron, ni de Chase, ni de Trece, ni de Amber, ni de Cuddy… Sólo una mínima dosis de Wilson, para hacer que el capítulo rodara. El protagonismo casi completo es de House, quien se convierte en el paciente en este episodio. Si su desintoxicación de la vicodina copará los primeros momentos de su estancia en el Centro Psiquiátrico de Mayfield, pasado ese primer tramo, nos encontraremos al House de siempre: una mezcla de McMurphy, el personaje que interpretaba Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco, y del Capitán Hilts, aquel señor encarnado por Steve McQueen que trataba una y otra vez de escaparse de un campo de concentración en La gran evasión.

McMurphy, planeando una nueva rebelión en el psiquiátrico

McMurphy, planeando una nueva rebelión en el psiquiátrico

Es House. Nadie podía esperar que aceptara como un dócil borrego un tratamiento impuesto por una autoridad a la que no reconoce y a la que, según sus principios, tratara de sabotear de todas las maneras posibles. No es para menos, al igual que McMurphy, intentará aprovechar su inteligencia para provocar una rebelión en el psiquiátrico. A imitación de ciertas especies de cucos, tratará de ser poco menos que el huevo de la discordia, esperando romper el cascarón para “aniquilar” a sus compañeros. A semejanza de Hilts buscará huir del lugar aunque tenga que recurrir a medios poco honorables o convencionales… pero a diferencia de ellos, y por una vez, el final ni será completamente trágico ni tampoco tendrá el halo de una victoria moral un tanto pírrica-cómica.

Su propia humanidad será  el tratamiento inicial que lleve a su rehabilitación. El ver el sufrimiento del doctor que se encarga de su caso (a través de la muerte del padre) hará que se acerque a este personaje, que empiece a ver como posible el aceptar sus consejos. Su propia infalibilidad, mostrada y demostrada, cuando su intento de ayuda a un desiquilibrado acaba en un no-suicidio (House hace creer al chaval que puede volar y éste se tira de un garage convencido de que es un hombre-pájaro). Este hecho hace que, en su clásica primera reacción, intente buscar reparar el daño causado… Hasta que se de cuenta, siguiendo las recomendaciones  doctor Nolan, de que hay situaciones que no se pueden evitar, que lo mejor es pedir disculpas y pasar página.

Con dificultad, pero así será: veremos el impresionante momento en el que el doctor Gregory House pide disculpas sinceras a un semejante. Nada de trucos, nada de después comentar “eres un lelo” o “¿cómo puedes ser tan pardillo?”.

En esta evolución, no menos importante será el personaje ocasional de Lydia. La amiga de una de las pacientes ingresadas en el psiquiátrico, con la que House establecerá una relación que sabe de antemano que está destinada al fracaso y al sufrimiento. Un auténtico reto. La inmersión dentro de un proceso social, a cara descubierta, sin la máscara de la ironía ni la capa del sarcasmo, observaremos una transformación paulatina (dentro de la rapidez de la ficción audiovisual que delimita la duración del capítulo a noventa minutos): del rebelde egocéntrico casi infalible a la persona que se equivoca y que sufre por ello, que se deja arrastrar por la debilidad y, en un momento de desesperación, en vez de recurrir a las drogas, se sienta en un aparcamiento (al igual que fue en otro párking donde tuvo lugar el no-suicidio) y espera a su confesor y antiguo enemigo, el doctor Nolan, para contarle que Lydia se marcha, que vuelve a estar solo. Aceptar ese hecho hace que el psiquiatra se convenza de que, ahora sí, House puede volar y volver a ejercer su profesión.

A diferencia de McMurphy, House si acabará ciñéndose al tratamiento de su mentor, el doctor Nolan

A diferencia de McMurphy, House si acabará ciñéndose al tratamiento de su mentor, el doctor Nolan

De esta manera, volvemos al inicio del relato. House es el centro de la fiesta de despedida. Hay sonrisas. Hay aplausos. Hay una tarta. Hay alegría. Su victoria no será convertirse en un héroe condenado al enclaustramiento, como el capitán Hilts. A diferencia de McMurphy, no necesitará de un indio al que se le había comido la lengua un gato para que acabe con su sufrimiento; pero al igual que él, conseguirá antes de despedirse que una persona que llevaba años sin pronunciar palabra vuelva a usar la voz y pueda salir del psiquiátrico antes que él. Al igual que McMurphy será un motivador que llevará la alegría, aunque sea por unos instantes, a Mayfield (el comportamiento de Alvie será su principal logro tras su salida del  centro). House se ha aceptado a sí mismo: sus sentimientos, sus emociones, sus errores… House ha vencido, al menos en esta ocasión. Y su victoria ha sido total, como la de los guionistas.

El cuco ha vuelto… ¿Cuánto tiempo durará su canto?

La perra que susurraba a los pirados

6 octubre, 2009

Ahora que han dejado un hueco en el Psiquiátrico de Mayfield, creo es un buen momento para rellenar un formulario e ingresar durante un tiempo en semejante lugar. Alvie o Jay-Bird pueden ser gente de la que aprenda bastante en estos momentos.

Pues sí, te acuestas tras ver el inicio de la sexta temporada de House (¡magnífica!, pero para otro post), te despiertas antes de tiempo (o sea, antes de lo que viene siendo habitual), ves a tu perra encima de la cama, hace como que bosteza y “dice” “muerte”. Sí, como una puta cabra. Cual si fuera el perro de Family guy ahora va a resultar que mi mascota también habla, sin ser un loro. Y por supuesto, entre ochocientas mil millones de palabras posibles tuvo que escoger ésa, y entre trescientos mil millones de idiomas a elegir tenía que elegir el castellano, ¡la madre que la parió!

En otra ocasión, la cocker boqueó y pareció que emitía un sonido, pero era algo menos solemne, menos tétrico. No sé qué “palabra” era, pero sería algo así como “casa”, “ahora”, “arco iris” o “esternocleidomastoideo”. Sin embargo, a mí me viene con filosofías, dejándome todo el día con un mal rollo (¡coño!, ¿no podía ver dicho “cochicerdo”, “culo” o “teta”?). Racionalización, racionalización. Vamos a ver: lo más parecido en cuanto a fisonomía al hombre es el mono. Se han realizado estudios y se han conseguido que pronuncien determinadas palabras y que asocien determinados conceptos, mas por su propia constitución, cuestión de laringe, su registro vocal estaba limitado a una serie de palabras. Investigaciones científicas avalan esta tesis.

El perro, por tanto, más alejado de la escala humana (y tanto, son hasta nobles) no puede, por suerte, ejercer el dominio de la facultad parlante, salvo Brian (claro está) y, como consecuencia, todo ha sido producto de la delirante imaginación de la audiencia. Durero apuntaba que la realidad se componía del objeto que se ve, la distancia  entre el ojo y el objeto, y el ojo que ve. Bueno, algo así aunque expresado más cultamente. Esto fue un sonido, pero viene a  ser lo mismo.

En resumidas cuentas, tengo un problema (o dos): O lo que sucedió fue real. ¡Chungo! Una perra que habla, cuando se enteren los vecinos seguro que empiezan a comportarse como los de la película de Álex de la Iglesia. O segundo, lo que ocurrió fue una ensoñación-alucinación y estoy para que me encierren (¡oleeee!, no tendré que preocuparme de mi manutención durante algún tiempo)…

Me voy a tener que dar otra noche, eso sí, la perra con la boca atada, porque si no, al que le van a tener que poner unas cuerdas va a ser a servidor, y ahora que House ha abandonado Mayfield no sé si encontraré amistades tan entrañables. ¡Guau, guau!

P.D. Leer El lobo estepario puede tener efectos secundarios. El “sólo para locos” de Harry Haller es un mensaje pernicioso.

P.D.2: ¡Menudo circo he montado: perros, loros, monos, cabras, lobos…!

Melancolía de verano: Te echo de menos, dr. House

8 agosto, 2009

House

El verano que no cesa

9 julio, 2009

¡Verano! ¡Qué hermosa estación! Días más largos. Más horas de sol de verdad. Más calor. Las mujeres visten con menos ropa, alegrando la vista de los varones. Los hombres también llevamos menos ropa, para desgracia de las féminas. La horteridad alcanza cada año nuevas cuotas en todos los aspectos imaginables: moda, música, tatuajes… Las televisiones inician una competición, en la que ponen toda la carne en el asador (toma ya, frase hecha made in Periodismo), por ver quién pone una programación más deleznable, “alcanzando” las cotas más ínfimas de calidad imaginables. Las series, de vacaciones, como los críos: nada de Lost,  nada de Dexter, el dr. House fuera de escena, sin noticias de Sheldon, Hank Moody desaparecido… Deportes, pues tampoco: ni fútbol ni ACB ni NBA; sólo un Tour cada vez más descafeinado (le pondría la guinda que lo presentara Jesús Vázquez), y unos torneos de verano que están a la altura de la parrilla televisiva. El cine tampoco está como para tirar cohetes… Y de salir con los colegas, cómo no te  lleves un tupperware y las bebidas compradas en el Lidl, mejor ni hablar.

Parece que el verano es cosa de críos y profesores… ¡Ah! ¡Y se me olvidaba! También de los seguidores del Real Madrid, que atestan el Bernabeu cada semana para la presentación de un nuevo jugador (hoy tocaba Benzema, que es como Güiza pero en francés), aunque yo sigo pensando que el verdadero motivo es que la refrigeración del estadio funciona de puta madre… No todo iba ser  malo en verano (aunque para ello tengamos que obviar las declaraciones de Aznar amenazándonos con el hecho de que todos los días piensa en “volver”, como  Almodóvar pero con el pelo más rebelde).

La cola de los desequilibrados

2 junio, 2009

¿Qué es lo mejor que puede hacer un español un martes a las 22:30 horas (“oseasé” la diez y media de la noche)?

Opción 1. Estar en su casa viendo House (aunque sea repetido) mientras come. La idea es atractiva, pero mejorable.

Opción 2. Hacer algún tipo de deporte raro, rollo footing, squash, paddle, fútbol o alguno de esos deportes minoritarios que practican muchos de los gañanes de mis colegas. Está alternativa cobra fuerza, es bastante adictiva y te permite desfogarte (¿incluimos en este apartado deportivo hacer el amor y/o follar?). Sigue siendo algo que se puede superar.

Opción 3. Conectarse a Internet a hacer lo que sea: googlear, twittear, facebookear, myspacear, tuentiar, pornhubear… o, simplemente, marearte con las noticias deportivas contradictorias de Florentino Pérez y sus fichajes-no-fichajes. Puede que está sea la opción que cuente con más followers, dependiendo del momento…

Opción 4. Irte a una farmacia de guardia y hacer cola para comprar un producto que has tenido diez horas para poder adquirir sin tener que esperar. Pues sí, señoras y señores, aunque parezca mentira, ésta es la respuesta correcta. ¿Por qué? Pues porque lo valemos: así de claro y así de simple. Somos españoles: hemos votado a Aznar y a Zapatero ¡¡dos veces!! Está más claro que el agua que o nos va la marcha y/o estamos tarados…

Eso sí, esa cola es de las de verdad. Respeto absoluto. Silencio sepulcral, que le da a uno hasta vergüenza toser. Y no te digo nada si te llaman al móvil, te sientes peor que si te telefonearan en mitad de una misa o del cine: “estoy en la farmacia, ¿qué quieres?, después hablamos, que lo del incendio de la casa puede esperar”, y cuelgas indignadísimo/a, con la cabeza gacha para no soportar las miradas acusatorias que se ciernen sobre ti.

Nada que ver con la cola del Mercadona, jolgorio también patrio. En el Mercamona, la fila avanza a velocidad vertiginosa. El otro día no había terminado de poner la compra en la primera bolsa cuando la muchacha, cual muestra de eficiencia japonesa, ya me estaba diciendo “firme usted –sic– aquí”. En el ritual de la farmacia, eso sería impensable, poco menos que herético. Hay que cumplir con todos los pasos marcados por la “ceremonia”. “Hola, buenas noches”. “Buenas noches”. “¿Me da…?”. El farmacéutico (a estas horas, normalmente hombre) desaparece de tu visión (porque a las diez y media de la noche rige el  “procedimiento gasolinera”: a puerta cerrada y por megafonillo)… y ya volverá. Cuando reaparece, tras resurrección de Cristo a los tres días, te indica la cantidad, pagas religiosamente y muy educadamente saludas y te vas (a tomar por culo, como tiene que ser). Todo ello como si fueras un ferviente “semanasantero” en el día que sacan a tu Cristo o a tu Virgen.

Y en esto, que en medio de este proceso místíco, oyes gritar desde un coche: “¡dejad de comprar condones!, ¡a pelo!”… A tomar por saco tu fe…, otra vez.

Viaje a la locura con el doctor House (quinta temporada)

25 mayo, 2009

He traicionado uno de mis principios.  Sí, he visto House subtitulado. Ya sé que para los más puristas sería un traidor por verlo traducido, pero es que el doblaje en español (en España, pues supongo que en los diferentes países hispanoamericanos lo doblarán cada cual con los suyos) del personaje House es brillante. De hecho, puede que sea una blasfemia,  mejora al original.

En fin, toda esta parrafada viene al caso de que, tras un parón en el visionado de la serie, logramos ponernos al día de su quinta temporada. ¡Mal hecho! ¡Ni siquiera nos habíamos fijado en que quedaban todavía tres episodios por emitir en español! Así que, vencidos por la curiosidad, decidimos volvernos locos y trasladarnos al universo anglosajón de nuestro querido doctor.

Y he aquí, que me veo todavía sorprendido por la quinta temporada de una serie dramática que se basa en episodios autoconclusivos de esquema repetitivo. Todavía el CSI de la Medicina me deslumbra, me puede llegar a dejar impresionado por unos giros y un rizar-el-rizo que, a veces, te pueden llegar a alterar el estado emocional más de lo habitual.

Por un lado, una vez que por fin apareció una persona con lupus, hemos visto como en ningún diagnóstico se vuelve a mencionar la citada enfermedad (supongo que era por probabilidad estadística: “ya hemos tenido un caso, ya es imposible que se vuelva a plantear”), si bien la sarcoidosis se establece como su más que digna sucesora… Y la estructura que se repite infinitamente, como decía Nietzsche, en su “eterno retorno”: enfermo/a llega a clínica, se desprecia el caso, solución-no solución, parada, casi-solución, paciente que casi fallece, inspiración divina, “soy-el-puto-amo,-soy-el-doctor-House”.

Esto tiene que ser así, pero no por ello podemos dejar de apreciar una serie de circunstancias que se  han dado a lo largo de esta quinta temporada: las relaciones Trece/Foreman y Cameron/Chase (personajes que recuperan protagonismo a medida que avanza la temporada), las dudas de Taub, los encuentros y desencuentros con Wilson, House y las drogas (llega hasta la metadona, ¡atiende!), Cuddy y su maternidad han sido elementos con los que se han ido sazonando este quinto año de nuestro querido doctor. Tambíén hemos visto que se ha puesto un énfasis mayor en el aspecto religioso, en el episodio del cura-borracho-puteado-amargado y otros. Y algunos experimentos audiovisuales, como ocurrió en el capítulo 19 (Locked In), rodado una gran parte en plano subjetivo, desde los ojos de un paciente que no se puede mover (dirigido por Daniel Attias, al que conocí gracias a Six Feet Under, aunque también hay que mencionar que fue el director del episodio Numbers, en el que se “revelaba” el significado del 4-8-15-16-23-42 de Lost por primera vez).

Sin embargo, todo queda en un segundo plano, lo que hace realmente sobrecogedora esta quinta temporada es lo que sucede en el episodio 20 (Simple Explanation). El suicidio de Kutner (encarnado por el actor Kal Penn, quien abandonaba la serie para formar parte del equipo de Obama) es absolutamente brutal, completamente desgarrador. Estúpido, imprevisible, cruel, descarnado. Aporta un giro dramático a la serie tan grande, que todavía no sé si valorarlo de una forma positiva o negativa (es como si Joan Manuel Serrat de repente cantara una canción heavy). El golpe es tan duro que te puedes pensar, por momentos, que estás viendo A dos metros bajo tierra en vez de House.

No sé si el repentino anuncio del actor provocó una reacción tan inesperada-dura (-¿vengativa?) por los creadores de la serie, pero el suicidio del doctor Kutner era tan poco previsible (quizás era tan equilibrado que por ahí se podía ver el error del círculo demasiado perfecto, pero eso no deja de ser más que una explicación “facilona” a posteriori) que su efecto se multiplica. Es una auténtica hostia en la cara. Un bofetón emocional. Desde el fallecimiento de Nate Fisher no recuerdo una muerte ficticia que me impactara de tal manera.

Esta tragedia desencadenará una serie de sucesos, que harán que el ritmo de los últimos episodios se acelere mediante la concatenación de sucesos… La boda precipitada Cameron/Chase (y esa subtrama que tan poca gracia me ha hecho del esperma), la reaparición “alucinante” de Amber, el “lío” de House y Cuddy… y, por fin, la locura de House. El racional doctor, por una vez, se ve superado por un acontecimiento al que no encuentra explicación, por un lado, y que no ha sido capaz de prever, por otro. Es la puesta en duda absoluta de su Don (tema recurrente en esta temporada: el miedo de House a estar perdiendo sus prodigiosas cualidades)… Es el viaje a la locura que llevará a House de camino a un psiquiátrico, cuando su lado derecho irracional acabe imponiéndose al lógico hemisferio izquierdo de su cerebro.

Todos somos humanos… Incluso el doctor House, aunque sólo sea por unos momentos.

Eslóganes que matan

Eslóganes que matan

Crea tu propio House o tu propio Jack o tu propio Dexter (Frikies al poder)

29 enero, 2009

Mi vida nuevamente ha visto un rayo de esperanza, un halo de luz que me ha devuelto la ilusión por los pequeños detalles. Si ya, por cortesía de Punchis (atentos a vídeo de Matrix-Windows), descubrimos la importancia de tener tu propio mini-yo: básicamente no se puede ser feliz y frikie si no posees tu mini-yo (http://www.youdoodoll.co.uk/; por cierto, todavía debo la foto de mi mini-me). En esta ocasión, Lidia nos ha abierto los ojos para una página que será esencial para todo buen frikie amante de las series y de las manualidades: http://www.tvseriescubees.com/index.htm.

baracus

Especialmente recomendable para Pensamientos Deformados, Wanlu o Mar, en esta página podemos imprimir troqueles con nuestros personajes favoritos y hacer muñequitos con ellos. Tan sencillo como descargarte el jpg, recortarlo y plegar las partes. Es como volver a la guardería, pero haciendo cosas que te gustan de verdad. Así, por ejemplo, como estoy monotemático, te puedes crear a tus propios Jack, Sayid, Locked, Linus, Sawyer, Mr. Eko… traídos directamente desde esa isla que nadie sabe ni dónde ni cuándo está.

O puedes formar tu propio departamento de policía de Miami con Dexter y Debra Morgan, o el sacrificado sargento Doakes. O en Las Vegas, a los carismáticos Grissom y Warrick (pobrecito)… O a House… O a Jack Bauer… O a Earl… O a Michael Scofield… O a Mr. Spock (va por ti, Sheldon)… O a los agentes Mulder y Scully… O a, coño, he entrado en bucle, la pera de la repera, el tomate de los tomates, a alguno de los siguientes megaclásicos: el agente Cooper, Mr. T (M.A. de toda la vida), Michael Knight (atiendeeeeeeeeeee) o MacGyver. Sólo me ha faltado Anibal Smith.

Frikies de todo el mundo. Ahora conocéis vosotros también la Buena Nueva. Expandámosla por todo el planeta y formemos miniejércitos de mini-yoes y de actores cuadriculados (valen tanto los originales como las copias).

Las mejores series de 2008 (con discusión)

30 diciembre, 2008

Me gustaría ser categórico y decir que lo que voy a poner a continuación es lo mejor de lo mejor, pero como no es cierto (de momento), puedo asegurar que sí son las mejores series del 2008 elegidas entre un grupo selecto de frikies, lo cual hace que valga más que cualquiera de las que emitan por televisión (sobre todo si es de Telecinco).

Ha habido algunas bajas de última hora. Esto ocurre cuando das un plazo de sólo 48 horas para elegir las mejores series de 366 días, pero aun así, el resultado es una referencia de lo que mata actualmente en la televisión. Además, de esta manera se han rectificaciones y que la gente empezara a dar resultados en función de lo que veía que respondía el resto, que eso siempre condiciona una encuesta.

Nueve personas se han encargado de elegir las que consideran las cinco mejores series emitidas en 2008 (no vale el “es que yo he visto Seinfeld este año”). De esa manera, se ha puntuado con cinco al primer puesto, cuatro al segundo, tres al tercero, dos al cuarto y uno al quinto. De esa manera, que nadie diga que ha habido manipulación, que ha sido más democrático que Franco y menos dictatorial que Bush… Otra cosa es que penséis que los que formamos parte del “comité evaluador” no tengamos ni puta idea, que también podría ser cierto.

Los votantes han sido los siguientes: Ádel Kháder (www.infodelmedia.com), Agu Méndez (www.pensamientosdeformados.com), Juanlu Molina (www.bunquer.com), Lidia Sendra (intrusa), Manu Talavera (diseñador gráfico, en construcción), Mari Carmen Santaella (maestra de Educación Infantil), Mar Rodríguez (www.mardecolor.es), Msantaella (pirado) y Víctor Casas (www.laguiadelturista.com).

Mi intención era contar con más gente, pero bueno, un reto para el próximo año. Las ausencias notables (no han dado señales de vida los muy c…): Francis (frikie informático), Salva (páharo en migración), Laura (doctora en viajes), Estefanía (flamenca), Edu (www.edugomez.es, fotógrafo en extinción)…

Quién siga leyendo el post después de todo el coñazo que he dado, desde luego que tiene mérito, eso sí que es interés. Para empezar, los que estuvieron a punto de ser, pero no fueron. Aquí hay una amalgama de series nacionales e internacionales, que van desde 30 Rock a Lex, pasando por El internado, Battlestar Galactica, Aída o Gossip Girl. Mi querido doctor House se ha quedado también fuera, lo mismo le ha ocurrido a Anatomía de Grey, parece que este no ha sido el año de la series de médicos. También puede que sea debido a que la emisión de ochocientas mil que ha provocado la perdida del atractivo que tenía Urgencias.

REDOBLE DE TAMBORES Y… EL TOP 5 DE 2008 (por supuesto, todo con subtítulos):

5. THE IT CROWD (9 puntos)

Seis episodios por temporada, en envase corto, para los muy, muy frikies. No apta para todos los públicos. Si ves los créditos, que elevan los dibujos de South Park a la categoría de obras maestras de la pintura, entenderás porqué tus padres no podrían ni plantearse verlos.

4. THE BIG BANG THEORY (11 puntos)

Sheldon es uno de los personajes revelación del año. Ese joven genio maniático, hipocondríaco, prepotente y completamente inadaptado social es el equivalente del doctor House en las sitcom. Va sólo por la segunda temporada y todavía parece que le queda cuerda.

3. DEXTER (13 puntos)

Cuando acabó la primera temporada, pensamos que ya no podía dar más de sí. Nos sorprendieron con una impresionante segunda temporada, brutal, con un final que linda entre lo trágico y lo cómico-absurdo. Michael C. Hall (sí, David Fisher en la colosal A dos metros bajo tierra) consigue que nos pongamos de parte del psicópata, explorando en la normalidad autista que tiene toda persona. Como era de esperar, en la tercera, ya sí que empieza la decadencia, aunque ha dejado una segunda temporada que ya quisieran haber firmado Frost y Lynch de Twin Peaks.

dexter

2. HOW I MET YOUR MOTHER (19 puntos)

Sin trampa ni cartón. Para ser sinceros, ni siquiera he empezado a verla, así que poco puedo valorar. Lo único que sé es que Barney ha vuelto loco a todo mi entorno. Mezcla de humor y romance. Dicen que ha ocupado el vacío que dejo Friends. Dicen, comentan, sugieren… Ni puta idea. Habrá que verla.

Como conoci a vuestra madreAND THE WINNER IS…

1. LOST (PERDIDOS, 25 puntos)

Casi nadie la ha puesto como la mejor del año, pero casi todos se han acordado de la creación de J.J. Abrams. ¡Es increíble que una serie vaya por la cuarta temporada y consiga que estemos expectantes semana tras semana para ver el episodio apenas está colgado en la red! Nunca una serie había creado tal ansia en el telespectador, en un número tan grande y de una manera tan sostenida en el tiempo. “Los otros” es poco menos que el equivalente al “Lado Oscuro” en el Cine. Maltratada por la televisión a más no poder, Jack, Sawyer, Locke, Linus y la isla se han encaramado, por méritos propios en el primer puesto de 2008… y la serie sigue prometiendo: ¿qué ha ocurrido con la vida y muerte de Jeremy Bentham?

Lost

Mis agradecimientos a todos los que han participado en este pequeño ejercicio, y también a los que en esta ocasión no han podido ejercer el voto, pero que espero poder contar con ellos en otras ocasiones para dar más crédito al resultado final…, por lo menos para mí.

P.D. Saludos al Duque, que ha sido el gran ausente de esta edición (eso me pasa por contar con pocas colaboradoras, jeje).

Quinta temporada de House, sin el querido doctor Watson

16 noviembre, 2008

Otra de las series más esperadas por el mundo frikie, nuestro querido, irreverente y repetitivo doctor House está de vuelta. Por fin, traducido al español, que es verdaderamente como tiene gracia. Esta cuarta temporada se inicia con el alejamiento de su fiel sombra el doctor Watson, quiero decir Wilson… Un nuevo giro en la historia, pues pone a House en la tesitura de buscar alguien de su nivel para discutir, ridiculizar y vejar al resto de la existencia humana.

Ya os podéis imaginar que el capítulo en sí, es como siempre: enfermo/a de algo desconocido y misterioso, diagnóstico con palabras a cada cual más complicada (ya parece que no mencionan el lupus, este año puede ser la esclorosis múltiple la estrella), no aciertan a la primera, el paciente parece que mejora, pero recae y lo vuelven a tener puteado/a y, al final, House mientras ignora a la persona que le está hablando vislumbra claramente el problema en cuestión y salva la vida a la paciente/o. Todo ello en medio de continuas humillaciones a sus subordinados y superiores, como tiene que ser. ¡Menudo personaje!

Aparte de que la trama está más trallada que las del CSI, la desaparición de su único “amigo” va a poner a House en la tesitura de tener que buscar un nuevo “amigo” al que poder putear y gorronear. En el segundo episodio, aparecerá un personaje brutal, detective privado con conocimiento de todo y que tiene la voz de El príncipe de Bel-Air, que puede ser el recurso de esta temporada. El susodicho tiene la virtud de ser el único de los protagonistas de la serie, quitando un poco a Foreman, que no es manipulado a su antojo por el carismático doctor.

Diagnóstico: resfriado crónico… Esto no se cura. Habrá que ver si la serie evoluciona favorablemente.