Posts Tagged ‘ironía’

Establezcamos el nobel de la guerra

9 octubre, 2009

Creo que esto va a ser una auténtica revolución en el mundo. Parece absurdo, pero no lo es. Sí, señores y señoras, establecer un Premio nobel de la guerra (siempre con minúsculas) puede ser uno de los mayores avances de la Historia de la Humanidad.

Dado que el Premio Nobel de la Paz se ha convertido en la manera más rápida y directa de llegar a un público masivo, dejando en descrédito la finalidad de los galardones de la institución sueco, creo que otorgar un premio nobel a la persona que más contribuya a la desgracia y al caos en el planeta puede servir como punto de inflexión.

Para empezar, sería el premio más polémico y la vergüenza de la nación del país al que perteneciera el individuo/institución. Con lo que podría servir de acicate para que determinados jefes de estado no se portaran tan mal (en cristiano, no fueran tan hijos de puta). “Oye, escucha, que estás al borde del nobel de la guerra, ¡ten cuidado, George Bush!”.

Por otro lado, realzaría el verdadero valor del Nobel de la Paz. Ya no se le podría “regalar” al tío más guay-chachi-perita del momento. Si no que habría que dárselo, a alguien/algo que se enfrentara valientemente a “los otros”.

Asimismo, se podría establecer con carácter retroactivo y empezar en 1939 entregando el galardón, a título póstumo, a Adolfito Hitler. Después, tenemos para rellenar y dar premios a cascoporro: yo creo que nos faltarían años. Himmler, Stalin, Mao, Truman, Arafat, Beguin, Pol Pot, Kissinger, Idi Amin, Saddam Hussein, Bin Laden, Bush, Bush jr. y así, un largo etcétera. ¡Andaaaa! ¿En qué estaba pensando? ¡Si he incluido en la lista a personas que han ganado hasta el Nobel de la Paz! ¡Qué despiste! Bueno, no tiene por qué: sería como la transformación de Darth Vader o el objetivo de la rehabilitación en la cárceles.

Dos de los personajes indiscutibles en el listado de galardonados

Dos de los personajes indiscutibles en el listado de galardonados

Claro que, por otra parte, si vemos la trayectoria de los diferentes organismos internacionales, a lo mejor en un principio el ideal de darle el premio a los “malos malísimos” se cumple, pero al poco, seguro que sucumbiría a la presión internacional y a la situación política-económica mundial (como cuando dieron los JJ.OO. a Pekín, o Beijing si lo prefieren, obviando que en China no se respeten determinados derechos básicos de las personas).

Así, por ejemplo, en la Guerra Fría no se le podría haber dado el nobel de la guerra a Stalin, porque podría haber sido “poco conveniente para el mantenimiento del status-quo” y se habría otorgado a Trotsky a título póstumo, en una última jodienda del arribista Stalin a su eterno enemigo. Más adelante, al intocable Kissinger no se le habría podido vilipendiar con semejante título-bochorno, así que, mejor, y satisfaciendo los intereses del gobierno norteamericano, se le habría cedido el honor, también post mortem, al “Che” Guevara, que tanto por culo dio…

¡Mierda! Retiro lo dicho. Al final, con el tema de lo políticamente correcto, estoy viendo que el galardón van acabar dándoselo siempre a “guerrilleros” y enemigos de las potencias de turno: el Dalai Lama, Fidel Castro y gente de este pelo, eso sí, esperarían a que se muriesen para soltar tan preciado trofeo. Bueno, al menos, creo que en esta década habría un premio indiscutible: George W. Bush y Osama Bin Laden. Sería una bonita imagen, los dos abrazados y agradeciéndose mutuamente los favores que se han hecho durante la última década. Al despedirse, Bin Laden le diría, con una sonrisa en los labios: “Georgie, no te olvides de darle mis recuerdos a tu viejo”. “Of course“.

Anuncios

El Mercedes de mierda

28 agosto, 2009

¡Qué semana más triste! Lo de hoy ya ha sido el remate: ¡pues no he visto un Mercedes nuevo completamente sucio cual mi C3 de mierda! Que digo yo que, de siempre, la misión del Mercedes era la de faldar, la de demostrar un poderío económico (o aparentarlo) o una clase social distinguida (o aparentarla).

Yo ya tenía en mente que, al menos en España, el Mercedes se estaba convirtiendo en el coche de los nuevos ricos catetos. Personas que, sin mucha cualificación pero con gran destreza o importantes contactos, han hecho una fortuna a base de ladrillazos o de alguna movida de subvenciones de la Unión Europea.

Con todo, esperaba que aunque hubiera variado el perfil del usuario de Mercedes, conservaran los “requisitos” mínimos. ¡Joder, te has gastado más de 36.000 euros en un puto coche! ¿No te han quedado seis al mes para limpiarlo? Se me ha caído otro mito. Que tengan el coche para criar patatas gente como servidor, pues vale: a fin de cuenta somos unos “tirados” de la vida. Pero si te has comprado un Mercedes, lo que no puedes aspirar es a conseguir una ayuda del PER utilizando como terreno de abono la carrocería del “lujoso” vehículo. ¡Un poquito de por favor! (que está pasado, pero sirve para el caso).

¿Qué será lo próximo? ¿Ricos marbellíes de casas de millones de euros pintando las fachadas con sus propias manos? ¿Políticos pidiendo que se le reduzca el sueldo a la mitad para dar ejemplo en estos tiempos tan chungos? ¿Personajillos yendo a “La noria” sin cobrar? ¡Qué indignidad!

Quemar después de leer: la última gamberrada de los Cohen

12 octubre, 2008

El elenco de actores de la última película de los hermanos Cohen, Quemar después de leer, es realmente impresionante, desde sus queridos George Clooney (en la insoportable O Brother) y Frances McDormand (en la deliciosa Fargo) al incombustible John Malkovich, pasando por el amiguísimo Brad Pitt, la oscarizada Tilda Swinton (Michael Clayton, 2007) o Richard Jenkins (el patriarca de los Fisher en A dos metros bajo tierra).

Con esas premisas, piensas que la obra promete. Sin embargo, la primera media hora es soporífera y temes haberte metido en una de las típicas calabazas de los irregulares Cohen (No es país para viejos). Se nos presentan a unos personajes patéticos y neuróticos, con un juego de espías y espiados como trama de fondo. Verdaderamente en esa parte de la película todavía no sabes por dónde va a tirar.

A medida que avanza la trama es como si los defectos de los personajes se agudizaran: el personaje de Brad Pitt es cada vez más tonto, McDormand (en su papel de mujer fatal sin quererlo) se vuelve más neurótica, Georges Clooney también se vuelve un personaje penoso al cubo, y la paranoia de Malkovich crece exponencialmente.

Esto provocará unas situaciones absurdas que arrancarán las carcajadas de los espectadores, con algunas escenas tan impredecibles como impactantes (atención a los sucesos en la casa de Malkovich). Además, de forma intermitente seremos testigos de las conversaciones entre dos jefazos de la CIA (interpretados por David Rasche y J.K. Simmons) que son el colmo de la estupidez: los hermanos Cohen a través de estos dos personajes se ceban con la Inteligencia Americana, a la que ridiculizan en grado extremo. Las preocupaciones del “jefe supremo” de la CIA darán lugar a los mejores diálogos de Quemar después de leer.

Aparte de esa primera media hora, George Clooney es de lo peor del filme. Creo que el papel de galán lo tiene demasiado trillado. Me quedo con los personajes del gimnasio (McDormand, Pitt, Jenkins), los cuales pululan en torno a una abeja reina maldita, que removerá todos los poderes hasta ver cumplido su sueño: una cuadruple operación de cirugía estética.