Posts Tagged ‘“michael jordan”’

Adiós, Andrés Montes

17 octubre, 2009

Con tanto admiradores como detractores, Andrés Montes nos ha dejado. Parecía que, con el triunfo de España en el Europeo, ya había cumplido con todos sus objetivos como comentarista… No sabemos si la vida que él siempre nos insistía en que “podía ser maravillosa” le trataba tan bien.

Era un poco el Chiquito de la “Calzá” de las retransmisiones deportivas: bajito, con un aspecto peculiar, un vocabulario propio y un optimismo contagioso. Las retransmisiones de fútbol no es que fueran su fuerte, y había gente que no soportaba en absoluto su estilo. En baloncesto era un auténtico figura, lo mejor junto a Ramón Trecet. En la NBA de Michael Jordan, junto a un joven Daimiel, conocí a este personaje que vivía el baloncesto de una manera tan intensa que tú también tenías que entusiasmar.

El periodismo deportivo se ha quedado un poco cojo. Descanse en paz, Andrés Montes.

Siempre recordaremos algunas de tus mágicas noches, como ésta, tan memorable, la del sexto anillo de Michael Jordan.

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Problemas con la tarjeta II

9 julio, 2009

La chica me estaba mirando alucinada. Y yo, en el colmo de mi estupidez, estuve a punto de preguntarle: “¿Y no lo sabes tú?”. Pues allí me encontraba, en una de las cajas del Fnac, con cara de lelo, cuando la muchacha que me estaba atendiendo me señala que introduzca el PIN de mi tarjeta (de débito) para poder realizar el pago de la compra.

“¡Cojones! Si es facilísimo. Es casi tan estúpido como el 1234 o el 9999”. Pero nada, me aturrullo, me quedo en plan imbécil y tras, por fortuna, descartar plantearle la cuestión a la cajera, se me viene a la cabeza una felicísima idea (brillante, genial, por supuesto): “¿No hay otra solución?” (yujuuuuuuú, escuela de cracks). “Sí, puede pagar en efectivo”. Esa opción no sería mala, sino llega a ser porque rara es la vez que tengo un puto duro encima, así que como alternativa, alegre y satisfactoria, concluyo que lo mejor va a ser pagar con una tarjeta de crédito, para que firme y punto: ni PIN, ni tontunas, ni “ná de ná”…

Desde entonces, cinco días tratando no sólo de acordarme de los cuatro dichosos números, sino tratando de descubrir qué cojones hice con la carta en la que me indicaban la numeración (ya me puedo imaginar que estará con Bin Laden o por ahí).

Y esta noche he estado a punto de mezclar el ácido clorhídrico con sulfato de sodio, vamos que la iba a liar parda (http://www.youtube.com/watch?v=ICQrvG6jfOA). Atención a la jugada, me meto en la página de los Lakers,  pues han fichado a Artest (sí, el tío que él sólo se iba a pelear con todo el estadio de Detroit). Y con el tema de Cristiano Ronaldo, me da por preguntarme: “Oye, tú, ¿cuánto costará la camiseta del pavo este (sin sangrar)?” Y me encuentro que 90 dólares. Y ya me da por cuestionarme: “¿Y Gasol?”. Lo mismo. Y entonces que se enciende la “lucecita” y caigo en la cuenta de que, vaya mierda de fan/adepto que soy: ¡nunca he entrado en la página de los Bulls! Sí, el tío gilipollas que estaba buscando como loco la camiseta de Michael Jordan en la Quinta Avenida, no se le ha pasado por la cabeza echar un vistazo a la web oficial de Chicago. Y en eso que entro, y que me encuentro un cuadro muy guapo, a mano, de una imagen que sí pude compra en Nueva York: “Air” Jordan volando, a punto de machacar el aro. De estas fotografías que te ponen los pelos como escarpia. Y en esto que me da por seguir buscando, y que no encuentro la camiseta de Jordan (sí la de Pippen, pero está también estaba en la NBA Store de la Quinta), y que, fíjate tú, hallo, descubro, nada más y nada menos, señoras y señores, niños y niñas… un balón Wilson… autografiado por Michael Jordan. ¡Aaaaaaaaaah! ¡Qué pesadilla! ¡Casi 1.500 dólares que no tengo y que me ha rondado por la cabeza gastarme (eso sí, el número del PIN sigue sin dar señales de vida)! ¡Qué la lío parda! Por suerte, no tengo tarjeta de crédito que aguante ese límite… ¿Y si puedo pagar con PayPal? ¡Fuera, fuera!

Msantaella, déjate de gilipolleces y concéntrate en los números en los que te tienes que concentrar: 4, 8, 15, 16, 23, 42… ¡Uuuf! Ahora todo vuelve a estar en su sitio: orden dentro del caos.

Aclaración

28 junio, 2009

Bueno, como veo que hay mucho despistado y gracioso. Recordar, para las personas que vienen de Marte, que el que ha fallecido es MJ: Michael Jackson. El “Rey del Pop”, no “Dios”. ¡Larga vida a Michael Jordan!

Y de nuevo, el vídeo más brutal de Michael Jackson, con una coreografía que te pone los bellos de punta: Smooth Criminal.

P.D. Si la leche esta no funciona, presionar dos veces sobre la imagen para ir a YouTube

Pau eres grande

20 junio, 2009

Estábamos en Nueva York. Era uno de nuestros primeros días y nos encontrábamos inmersos en una de estas excursiones nocturnas que recorren Manhattan y Brooklyn. Nuestro guía daba la casualidad, o no, de que era seguidor de los Lakers. Anteriormente le gustaban los Sixers de Iverson, pero la decadencia de este equipo le había llevado a buscar calor en tierras californianas. Cuando le dijimos que eramos españoles, lo primero que nos indicó fue una simple palabra: “Gasol”.

El de Sant Boi había aterrizado en el Real Madrid del baloncesto recientemente y el equipo angelino había pasado de ser un candidato a alcanzar las semifinales de Conferencia (tirando muy por lo alto) a transformarse, de la noche a la mañana, en un serio aspirante al anillo.  Los Celtics se interpusieron en el camino y tras más de dos décadas de sequía se volvieron a imponer en la Final de 2008. L.A., pese a su humillante derrota en la final (marcada por la remontada en el cuarto partido, disputado en el Staples), habían llegado más lejos  de lo que ni el más optimista de los seguidores de los Lakers habría imaginado a principios de la campaña.

Esto lo sabíamos todos. Al menos, los que seguíamos con asiduidad la NBA. Y nuestro guía era uno de ellos. El mismo hombre que al pasar por Brooklyn nos preguntaba qué personajes famosos habían nacido en el distrito y comentaba, con indignación, la anécdota de que en un grupo había dado una pista: “sus iniciales son MJ”. Y un iluso le respondió: “Michael Jackson”. “¡¡Michael Jacksooooooon!! ¡Bájate de aquí ahora mismo!”. Era lógico su rebote:  que a un seguidor de MJ, o lo que es lo mismo, Michael Jordan, no le puedes venir con según con qué confusiones.

A este mismo amante del basket, el que cuando metía el turbo hablando no me enteraba ni papá, le hice dos predicciones. “En breve, estaremos en la final de los Juegos Olímpico contra vosotros: España-Estados Unidos”. Para mi alegría, acerté. Para la suya, ganaron ellos (no voy a hablar de los árbitros y su interpretación de las normas FIBA aplicadas a los jugadores de la NBA). El segundo de mis pronósticos, que era a más largo plazo, era el siguiente: “Next year, L.A. are going to win the NBA championship“. “Are you sure?“. “Sure“.

El colega debió pensar que mi seguridad era una osadía, pues él  era también fan de los Lakers y no parecía tenerlo tan claro. Diez meses después, el equipo angelino, el Jekill y Hyde del baloncesto, sacaba su mejor versión para ganar a unos sorprendentes Magic por 4-1 en las Finales 2009. Phil Jackson se convertía en el entrenador con más títulos en su carrera (10; 6 con los Chicago de Batman y Robin, y 4 con los Lakers). Kobe Bryant conquistaba su cuarto anillo, el primero sin Shaq y el primero con Gasol, alzándose además con el MVP de la Final (en esto también era novato). Y Pau… pues simplemente estuvo inmenso, bailando siempre con la más fea (en la última ronda nada más y nada menos que contra “Superman” Howard), y contribuyendo de manera decisiva en la consecución del título. Primer español en conseguir el anillo. ¿No está nada mal para ser un “blandengue”? Los “chicos duros” ya le miran con envidia. Me pregunto ahora si aquel guía, con su peculiar sentido del humor, se acordaría de la predicción que un español raruno le hizo una noche de verano de 2008.

Enhorabuena, Pau, tú sí que eres grande. Nunca te has dejado amilanar por una críticas que se han basado en multitud de ocasiones en prejuicios y desconocimiento.

Próximo objetivo: Eurobasket. El  torneo que tanto se le resiste a la selección española.

Con su barba y su indumentaria de los Memphis, Gasol ocupaba un lugar destacado en el NBA Store de la Quinta Avenida

Con su barba y su indumentaria de los Memphis, Gasol ocupaba un lugar destacado en el NBA Store de la Quinta Avenida

LeBron, con la cara rota (y la membrana de avance partida)

2 junio, 2009

Te tocó, LeBron James. Puede que seas no sólo The Choose One o The King, sino que también, posiblemente, te podamos calificar como el gañán más conocido e idolatrado del mundo (te lo digo de corazón, de gañán a gañán). Y no sólo tú te has quedado con el culo torcido, el comisionado Stern se ha quedado con todo el rostro de resaca de Chuck Norris. Tanto marketing, tanto anunciar a bombo y platillo la final, The Final (Countdown), el enfrentamiento LeBron-Kobe, en un intento desesperado por revivir the Jordan´s Era, y los has dejado a todos a cuadro. ¡Viva Superman!

Los jordanianos, si te digo la verdad, creo que hasta hemos disfrutado. De repente, aparece un tío que se pone su mismo dorsal (y no estoy hablando de David Beckham) y empezamos a leer herejía tras herejía: cosas como “va a ser mejor que Jordan”. Y claro, los de la secta decimos: “Primer mandamiento: creerás en MJ por encima de todas las cosas”. Y nos mosqueamos. No nos toquéis los huevos. ¿Cómo va a ser ese tío más grande que MJ? ¿Are We Crazy? Más fuerte, más polivalente, más físico… Sí. Mejor: nooooooooooooooo, y en inglés: noooooooooooo(t). Y no vamos a hacer comentarios sobre el diferente aura que transmiten “el hereje” y “Air”. No, no es necesario.

Que sí, que vale, que todos añoramos la Era Jordan. Claro que sí, pero es como el Siglo de Oro de las Letras Españolas. Pasó y punto. Nos queda el legado. No nos ponemos porque salga un escritor medio bueno a apuntar que estamos viviendo “un nuevo Siglo de Oro” (aunque seguro que habrá unos cuantos que incluyan la frase hecha cada dos por tres). Pues en baloncesto, igual. Tuvimos ahí, casi seguidos: Jabbar (no confundir con el personaje de la saga galáctica), Bird, Johnson y Jordan, los tres últimos formando la Santísima Trinidad del baloncesto (en color).

Ahora, pues sí, se han sucedido jugadores bastante buenos, pero la mayoría, quitando a Duncan, pertenecientes a la segunda categoría de las megaestrellas (oye, que no está mal ser apóstol). Y ahí nos endosaron al “Chus-wuan”, vendiéndonos la moto a los de la secta. Que no negamos que sea, posiblemente, el mejor jugador del mundo (individual); pero de ahí a profanar el Templo… hay un camino. ¡Eeeeeeeeeeeh! ¡Gañaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán!

Que lo del MVP está también muy bien, pero, quillo, con todos mis respetos, ganar 66 partidos en la actual Conferencia Este no tiene tampoco tanto mérito: tres equipos muy buenos, aspirantes al anillo (sus Cavs, los Celtics y el equipo de Superman)… pero el resto: ¡madre de dios hermoso!, ¡pero si son una pandilla!, ¡ni Spike Lee se habría imaginado tal escenario! Los Detroit en horas más bajas que Camilo Sesto, los Chicago son como Michael Jackson (todavía viven de las rentas), de los Miami todavía nos preguntamos cómo cojones pudieron ganar un título (y qué coño ven los comentaristas en Wade-me-tiro-hasta-las-alpargatas)… y así puedes ir sacándole punta uno por uno. El cuarto de la Conferencia Este de este año, Atlanta, difícilmente habría alcanzado puesto de Playoff en la ultracompetitiva Conferencia Oeste (los Suns, viejunos sí, pero todavía más equipo que los Haws se quedaron fuera de la lucha por el anillo). Sigo viendo mucha más tarea en las 65 (una menos) victorias de los Lakers jugando contra los Spurs, los Nuggets, los Jazz, los Trail Blazers, los Rockets y demás (ganando tanto en casa de los Celtics como en la de los Cavs en dos partidos seguidos, ¡chúpate esa, LeBron!).

Los análisis se sucedían y parecía que deberían haberse eliminado los Playoff de un plumazo y como mucho disputar la final LeBron-Kobe, con sus equipos de artistas invitados (los Cavs y los Lakers); si faltaban tampoco importaba mucho. Más camisetas. O si no, también era una opción válida, verle dado el anillo directamente a LeBron (bueno, a los compañeros también, que los ponemos al lado de LeBron y sirven para nuevas versiones de camisetas).

Y resulta que a todo esto aparece un tío grandullón, carismático a más no poder, que siempre tiene una sonrisa en la boca, y que nos deja a todos con la cara de Potter, Harry; bueno, a LeBron más bien la cara de Policarpo Díaz, el “potro de Vallecas”. Un chaval bastante normal (o puede que sea extraño por esa “normalidad”: nada de fanfarronerías, de gestos chulescos, de declaraciones rimbombantes, de tatuajes carcelarios…) y que, poco a poco, se ha ido ganando el cariño del público, si bien no tanto el reconocimiento entre los medios (“¿cómo un tío que está siempre con una sonrisa en la boca puede jugar en serio?, está claro que no es un supercrack“).

Dwight Howard, no es que lo haya logrado él sólo ni mucho menos (R. Lewis o H. Turkoglu tienen muchísimo que ver en el éxito de los Magic), pero él es el auténtico espíritu de Orlando. El equipo que, con factor cancha en contra, ha destronado a los Celtics, ha destrozado a los campeones de la Liga Regular y los que intentarán, nuevamente con la desventaja de la pista, rizar el rizo batiendo a los Lakers-Jekyll-Mr.Hyde de Kobe y Pau (con guión de Jackson-Stevenson).

Yo, por supuesto, voy con Gasol y sus Lakers, pero, hay que reconocerlo, a priori, no hay en la NBA un equipo con el que menos te pueda doler una derrota. Espero que no se estropeen. ¡Viva Orlando! ¡Viva L.A.! ¡Viva Disneyworld! ¡Viva Superman! ¡Viva Pau! ¡Larga vida a Jordan!

P.D. Soy consciente de que en breve, LeBron, con cuatro ajustes, puede iniciar una tiranía en la NBA rollo Schumacher en la F1; por eso, aprovecho la coyuntura por si dentro de poco nos tenemos que tragar la bilis, jejejeje.

P.D.2. Por cierto, hoy es el estreno del anuncio del auténtico “King”, rey de reyes (aunque no fuera portada del Málaga Me Mata; te debemos una): Chiquito de la Calzada… que nació después de los dolores, jaaaaaar. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/01/comunicacion/1243873097.html (¡cómo os he colado lo de Chiquito ;P!).

El 23, elegido para ingresar en el Hall of Fame: la última de Michael Jordan

7 abril, 2009

Ídolo en masa. Cautivador de decenas de generaciones. El elegido. El referente en el Deporte por los siglos de los siglos. Amado a la vez que admirado y con una característica que lo coloca a un nivel diferente del resto de los mortales: la unanimidad. Decir Michael Jeffrey Jordan es decir Baloncesto. Mientras que en cualquier deporte las figuras tienen legiones de admiradores, pero también de detractores, MJ (que no Michael Jackson, por dios) era de esas extrañas figuras que no eran cuestionadas: te podía gustar más otro jugador (probablemente si habías nacido antes de 1978), pero jamás se te ocurriría negarla la genialidad de Air.

Ayer, día en que en Málaga sacaba a su Cautivo, la NBA se paró para que Michael Jordan, junto a Stockton y “el Almirante” Robinson, fuera seleccionado para ingresar en el Hall of Fame de la NBA (http://www.hoophall.com/) en su primer año de elegibilidad. El ingreso tendrá lugar en la ciudad de Springfield (no es coña, además del lugar en el que residen Los Simpsons allí nació el baloncesto) entre el 10 y el 12 de septiembre (http://www.nba.com/2009/news/04/06/halloffame.ap.ap/index.html) . Como siempre ocurría con Jordan: unanimidad. ¿Acaso se podía dejar fuera al hombre que lo ha sido absolutamente todo dentro del mundo del Baloncesto? ¿Al mayor dominador de un deporte colectivo de la historia? (Biografía: http://www.nba.com/history/players/jordan_summary.html).

Todavía tenemos en nuestra retina aquella impresionante canasta que metió en los últimos segundos de la final del 98 contra los Utah de unos tal Stockton y Malone, y que le sirvió para ganar su sexto título antes de retirarse por segunda vez. Una jugada que nadie ha sido capaz de igualar en grandeza hasta la fecha: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.6.html.

El único error que le podemos achacar es, no que le hayan surgido malos imitadores (como Beckham) y algunos buenos (como LeBron, aunque sigues estando muy lejos, chaval), sino su tercer regreso a las canchas: ¿se había retirado con una canasta que había valido otro anillo de la NBA? ¿Se podía imaginar algo más grande? Su periplo en los Washington nos deparó que batiera algunos records entre los jugadores viejunos, pero los fans de Michael no queríamos ver a nuestro dios expuesto junto a una cuadrilla de paquetes a las inclemencias del tiempo. A Air siempre le gustaron las apuestas, supongo que ésa era una de ellas, como aquella otra en la que le aseguró a un jugador del equipo rival que su compañero fallaría el tiro libre y él cogería el rebote y encestaría… Y lo hizo. Así era Michael Jordan, por más que supieras que él iba a jugársela, no había manera de evitar el caos.

Ahora nos tenemos que contentar con recordar sus mejores momentos con la camiseta de los Bulls, aquella en la que lució tres números (sí, sí, aparte del 23 y del 45 en un partido en el 90 tuvo que jugar con el 12 porque le habían robado la camiseta. Testimonio visual: http://www.nba.com/multimedia/photo_gallery/0904/hall.jordan/content.8.html). Y yo, con arrepentirme por no haber comprado su camiseta de los Wizards por 1.000 dólares cuando estuve en la tienda de la NBA de Nueva York. Algún día…

Siempre un nivel, al menos,  por encima de todos sus rivales

Siempre un nivel, al menos, por encima de todos sus rivales

Esperando a Kotler

11 febrero, 2009

Philip Kotler. Para la mayoría le sonará a nombre de jugador alemán de algún equipo llamado esfenesbauche o algo por el estilo. Para unos pocos, es uno de los grandes gurus del Marketing. Para los curiosos, como yo, la manera de enlazar el tiempo de ocio con el trabajo (o sea, de trabajar en tu tiempo de ocio).

Como soy de los que piensan que todo está inventado y que la verdadera originalidad (no la que se expone en los Guggenheim) pertenecen a los genios, lo mejor que podemos hacer el resto de los mortales, como señala Fernando García de Cortázar, es subirnos a los hombros de los gigantes que nos precedieron para vislumbrar mejor el panorama. ¿Para qué coño perder el tiempo en echar  una ojeada desde el primer piso de un rascacielos? Vete a la cumbre y otea, que seguro que desde las alturas será más fácil buscar lo que encuentras.

Pues en estas estoy, tratando de sacarme un hueco para ver si aprendo algo del amigo Kotler. De momento, me he pillado dos obras, que son poco menos que introducciones a sus grandes logros. Los 10 Pecados Capitales del Marketing y Marketing Lateral van a ser utilizadas como toma de contacto. No vaya a ser que me pase como al crío que le mandan leer el Quijote con 12 años y le pone la cruz a una de las mejores obras de la literatura universal porque no han sabido guiarle correctamente…

Y Kotler, mientras tanto, no llega. ¿Me enseñará los atajos que me permitan organizarme de tal forma que consiga tener algún tiempo libre entre semana? Si lo consigo, le voy a poner en un altar, justo por debajo de Michael Jordan, que me enseñó que también se puede tener fe en la capacidad creativa del ser humano.

Rudy también hace historia

20 enero, 2009

El día que toma las riendas de los Estados Unidos un afroamericano, o sea, un negro, cosa que puede que escandalice hasta a algunas personas (espero que sean pocas), yo me voy a permitir una frivolidad. Porque también ahora está teniendo lugar un hito, con letras minúsculas, pero de los que nos encantan a los amantes de las estadísticas y de la NBA. Por primera vez, un jugador no norteamericano va a participar en el concurso de mates, sí, en el mismo en el que se produjeron los legendarios enfrentamientos entre Michael Jordan y Dominique Wilkins (http://es.youtube.com/watch?v=wqPRdzrjWpU).

Ese jugador se apedilla Fernández, aunque todos los conocemos como Rudy. Tras haber maravillado en la ACB, sólo era cuestión de tiempo que cogiera las maletas rumbo a la liga americana. A todos los que nos ha gustado un poco el baloncesto hemos fantaseado alguna vez con ese sueño. Rudy tenía la oportunidad y cogió el toro por los cuernos. Eso sí, el toro que ha cogido es un auténtico Mihura, el mismo que malogró al primer NBA español, nuestro añorado Fernando Martín, y el que después se llevó por delante a Raúl López y, en la actualidad, maltrata a Sergio Rodríguez. Parece que, de momento, él lo lleva mejor que sus antecesores. Todo es ver cómo evoluciona en los Blazers.

Había tres elegidos: “Superman” Howard (defiende el trono), “Chupón” Gay y Nate Robinson (vencedor en 2006). El cuarto tenía que salir entre los tres rookies seleccionados por la organización. Para ganarse el favor del público, los tres candidatos: Rudy, Alexander y Westbrook, han tenido que echar mano de todo su morro para promocionarse con vídeos rodados con cuatro duros. El mal inglés de Rudy le ha ayudado mucho, aunque más su portentoso mate en las narices de Howard en la final de los Juegos Olímpicos (http://es.youtube.com/watch?v=47VLce11WDM).

Yo, por mi parte, he colaborado con unas cuantas decenas de votos para asegurar la victoria de Rudy. En realidad no han sido necesarios (ha sacado más de 100.000 de ventaja sobre el segundo, sumando más de un cuarto de millón de votos).

Ahora el objetivo es que Gasol, Pau, también esté en Phoenix, en el All-Star. Estaba en el buen camino para conseguirlo y, de hecho, creo que sería injusto que estuviera, por ejemplo, Ron Artest antes que Gasol. Pero también hay que comentar, en honor a la verdad, que justo cuando se aproximan las fechas del concurso está pasando por el peor momento de la temporada, completamente deslucido. Esto podría dejarle fuera del ansiado partido de las estrellas. Hoy, en el partido que enfrentan a Lakers contra Cavaliers, cuando todo el mundo mire a Kobe y Lebron, quizás sea la mejor plataforma para reivindicar su figura…

No todo iba a ser Obama.

No hay ninguna necesidad, Lance Armstrong

25 septiembre, 2008

Uno de los días que me llevé un chasco grande, fue aquel en el que Michael Jordan (o sea, dios) anunció su retorno a las canchas de básket tras los atentados del 11-S. Verdaderamente, lo pasé mal: el mejor deportista de la historia volvía a jugar con más de 38 tacos en un equipo de mierda (lo Wizards siguen siéndolo, pero en aquella época eran todavía peores). ¿De verdad necesitaba Jordan exponerse de esa manera? A fin de cuentas, se había retirado con una canasta que había valido el sexto anillo de su carrera. Absolutamente ningún otro deportista de la faz de la tierra se había retirado de una manera tan grande, tan enorme, colosal como su figura: casi parecía que era un montaje de Nike más que un suceso verdadero. Jordan siguió batiendo todos los récords que se podían superar por su edad y aportó su granito de arena a la hora de levantar un país que estaba tocando fondo tras los atentados. De hecho, se puede decir, ahora con perspectiva, que ayudó a revalorizar una NBA que por aquellos días estaba de capa caída. Hasta ahí, bien; pero, ¿y el mito? Para todos los que nos criamos idolatrando a Jordan era fastidioso verlo competir junto a una panda de jovenzuelos reguleros, arrastrándose en ocasiones sobre pistas en las que había escrito episodios brillantes… En fin, seguía siendo Jordan y se lo perdonábamos todo.

Y ahora a lo que íbamos: si sigue habiendo gente escéptica con lo del viaje a la luna y Armstrong, lo del ciclista ya sí que levanta ampollas. ¿Qué puta necesidad tiene un heptacampeón del Tour de volver a la palestra con 36 años? Lo de la Fundación me parece una muestra de buena fe, pero sigue siendo Lance Armstrong (y no Michael Jordan) y veremos si su esfuerzo al final no se vuelve contraproducente. Lo de los controles antidopings son cada vez más serios, y si él ha sido “sospechoso” durante muchos años: su vuelta hará que muchos afilen los dientes. Y por último, ¿verdaderamente piensa que puede competir con los jóvenes que mandan ahora en el pelotón?, ¿en serio cree que está en condiciones de competir con Contador?

Sinceramente, si Armstrong fuera capaz de batir a Contador (o a Valverde o a Sastre), a mí me olería a chamusquina. Hasta venciendo sería cuestionado, y si pierde, lo cual es más que posible, le caerá una manta de palos. Puede que sea la figura más grande de la historia del ciclismo junto a Eddy Merckx, ¿qué necesidad tiene Armstrong de exponer su mito? La fe se basa en una creencia irracional. Si expones la verdad, la fe se diluye como una aspirina en el agua… Como un mito caído.