Posts Tagged ‘trabajo’

Un duro trabajo

20 septiembre, 2009

Cortesía de E.G. ¡Pobre hombre! ¿No me puedo imaginar un trabajo más duro?

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Hormigas en Nueva York: Cap. 27. Otra manera de ganarse la vida

21 diciembre, 2008

En esta isla, puedes trabajar prácticamente de lo que sea: desde gran ejecutivo de una multinacional a pintor callejero, desde broker en el Nasdaq a cantante en el metro, desde tendero en el Starbucks a vendedor de bolsos de imitación. Todo depende de una combinación de diversos factores: herencia, estudios, relaciones, suerte… Como prácticamente en cualquier parte del planeta, con la diferencia de que aquí es todo más a lo grande, como sus gigantescos rascacielos.

Además, en la Gran Manzana, tú puedes crear tu propio trabajo si tienes un poco de imaginación y un mucho de cara; por lo menos, mientras te lo permita la policía.

Si en otra ocasión hablaba de «el Charrito» y su talento para pintar rápidamente con los dedos al óleo, importación directa desde Colombia; el personaje al que me refiero esta vez es producto made in USA, de pura cepa.

Nos lo hemos encontrado, como no podía ser de otra forma, en Times Square. Ojos azules, alto, musculoso, melenas rubias, y bigote y patillas al estilo Hulk Hogan (personaje muy popular en estas tierras todavía). Tiene diversos tatuajes en su piel. Va vestido en plan cowboy: gorra blanca con franja azul, botas de vaquero con los mismo colores, guitarra al hombre con agujero incorporado para la recepción de los emolumentos y… calzoncillos blancos paqueteros en los que se puede leer su nombre artístico, al igual que en uno de sus tatuajes: the Naked Man (el hombre desnudo). Es más que fácil adivinar que siempre tiene un corrillo a su alrededor.

Si se acerca un hombre para hacerse una foto, lo agarra del hombro en plan colega, pero el verdadero show tiene lugar cuando es una mujer la que se aproxima a este carismático personaje. The Naked Man tiene entonces dos poses maestras preparadas. La primera es una imagen en la que la guitarra le tapa los calzoncillos y en la foto que toma el/la acompañante parece que está sólo con el sombrero y las botas, haciendo bueno su apelativo; ni que decir tiene que agarrado fuerte a la hembra y dándole un beso en la cabeza o susurrándoles lindezas al oído. Eso sí, todo con las pantallas de Times Square de fondo. La segunda versión es todavía mejor: Naked Man y la mujer en cuestión doblan las rodillas ligeramente y, mientras con una mano señalan al reloj Chevrolet de Times Square (sí, el de fin de año), con la otra se agarran el trasero mutuamente a instancias del «rubio de oro».

¡Eso sí que es un trabajo y lo demás son tonterías! La policía no ha debido pensar lo mismo, pues al día siguiente, cuando hemos vuelto a pasar por la zona, ya no estaba nuestro ídolo. A lo mejor, simplemente, es que el tiempo, nublado y con lluvia intermitente, no acompañaba. Eso sí, hemos visto a su versión femenina. Rubia, arrugada, muy ancha, con los pechos caídos y pintada como una prostituta de escasa capacidad económica y menor gusto (una especie de Pamela Anderson de cera a la que hubieran pasado por un horno). Con esta señora no nos ha apetecido hacernos la foto, como tampoco al resto de los que pasaban por allí.

Tareas monótonas (o sea, aburridas)

10 septiembre, 2008

Como me he propuesto escribir aunque sea “hola” todos los días. Hoy “me se” ha ocurrido, como a los chanantes, que esto de trabajar qué coñazo puede llegar a ser. Lo digo porque estaba actualizando una base de datos en un proceso manual y aburridísimo: comprobando nombres uno a uno y modificando lo que  tocara. ¡Guaaaaaau, soy el rey de la diversión! Hombre, yo supongo que el de la base de datos de IBM, del Banco Santander o Coca-Cola, por poner así, al azar, tres ejemplos de pequeña y mediana empresa, pues lo tendrán un poco más automatizado. No me imagino al pobre colega del Santander: “bien, he llegado al 1.000, ya sólo me quedan 7.893.414 clientes más, y tres semanas de plazo”. Supongo que se habrán gastado sus perricas en arreglarlo de tal manera que tarden en gestionar cinco millones de clientes lo que yo tardo en hacer con doscientos. ¿Qué se le va a hacer? Desde luego podía ser peor…

Como cuando estaba en CATSA, Centro de Asistencia Telefónica para los amigos. Allí estábamos de teleoperadores atendiendo a los clientes de Canal Plus y Digital Plus. Bueno, eso de “atender” es un decir, la mayoría de las veces nos tocaba soportar chaparrones, bien fuera por la impaciencia del cliente, por la poca flexibilidad de nuestros procedimientos o bien porque el que te llamaba, básicamente, estaba “agilipollao” (vamos a dejarlo en que repartimos las culpas al 50-50). Y así, día tras día, mes tras mes, año tras año. Mirando el reloj y yendo al trabajo como si fueras a visitar a Hacienda sin saber el motivo, con el ánimo por los suelos y con el pensamiento permanente cada vez que recibías una llamada de “por dónde coño me saldrá éste/a”. En un trabajo de desgaste psicológico permanente.

Así que un día estallé y me fui con una mano delante y otra detrás, pensando “ahora va a coger llamadas su puñetera madre”… Una de las mejores decisiones de mi vida. Cuando me acuerdo de aquel trabajo, casi sonrío mientras inserto uno a uno los nombres de unas personas que no me tienen nada que decir y con las que no tengo que tener ningún rifi-rafe. A fin de cuentas aquello era una especie de prostitución ideológica barata: me daban por culo a bajo coste.

¿Alguien con una experiencia similar en esta empresa o en cualquier otra?