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U2 y el Real Madrid

2 marzo, 2009

Como soy fan de U2 y simpatizante del Real Madrid (de fútbol, que no de baloncesto), no tengo la más mínima preocupación por ser imparcial, pero me resulta desternillante las similitudes, a veces absurdas, que encuentro en el tratamiento que se da a ambos en prensa y foros. Supongo que debe ser mérito de los irlandeses y los madridistas levantar tantas pasiones y polémicas, haciendo prácticamente imposible discernir críticas más o menos objetivas. Mejor para ellos, que se benefician de la controversia.

El Real Madrid (siempre hablando de fútbol), por ejemplo, si hiciéramos caso a lo que comentan algunos medios, es un equipo que en los últimos diez años ha estado nueve y medio en crisis, jugando de pena y siempre al borde del abismo. Eso sí, en este tiempo ha ganado 4 ligas, 3 supercopas de España, 1 copa Intercontinental, 1 supercopa de Europa y 2 copas de Europa (ahora la llaman Champions). Si la crisis económica es la misma que la de este equipo, BMW y Mercedes se van a poner las botas.

Este año, como no cabía de esperar, es otra temporada “de vergüenza” del Real Madrid, aburriendo hasta las ovejas y con más abucheos que en los últimos combates de Mike Tyson. Eso también, Manu Sánchez, el mejor Barcelona de la historia, el que verdaderamente asombra y maravilla, le saca sólo cuatro puntos, que la semana que viene podrán ser los mismos o más o menos (¡madre mía, voy para presentador de deportes de Canal Sur -“si hubiera entrado entre los tres palos, hubiera sido gol”-!), pero que para estar jugando tan mal supongo que ya es todo un logro.

A U2 le pasa algo parecido. Si bien los de Bono, parecen tener a su Marca o As en la Rolling Stone o en Q, acorde a otros medios especializados no han hecho nada decente desde el Achtung Baby. Hasta en Almería ha llovido y tronado desde 1992, pero con esos cuatro álbumes tan reguleros que han sacado en los últimos 17 años (sin contar el nuevo ni las recopilaciones) han vendido alrededor de treinta millones de discos  y ganado 17 premios Grammy, que serán todo lo comercial y deleznable que se quiera, pero, bueno, a falta de mejor referencia, siguen siendo poco menos que el Nóbel de la Música. Además, pocos grupos o cantantes conozco que se hayan negado a tal reconocimiento, parece que sólo Woody Allen y Marlon Brando tienen la suficiencia para “reírse” de los premios de las academias (“¡Ah! ¡El Señor Oscar me llama! Pues dile que no puedo ir, que tengo que tocar el clarinete. Nada. Muchas gracias. Un cordial saludo -reminiscencia Digital Plus-!”).

El otro día, por ejemplo, estaba escuchando en la radio un programa en el que había cinco o seis jóvenes que estaban haciendo una crítica del nuevo single (Get on your boots). Pues resulta que, fueron honrados y ya lo dijeron de antemano, a ninguno de ellos le gustaba U2. ¡Sí, sí! A ninguno le gustaba la banda de The Joshua Tree; nadie era medio-fan de los creadores de One, With or Without You o Beautiful Day. ¡Joder! ¡Si por probabilidad estadística tendría que salir al menos uno! ¿Harán algún cuestionario similar al de la entrada en USA en los programas y revistas “modernitos/as” (“¿Ha estado usted alguna vez condenado por actividades terroristas?”; “¿Entre sus gustos musicales se encuentra U2?” “No, coño, qué clase de perturbado te has creído que soy”). No me extrañaría que una gran cantidad de  medios de comunicación hayan hecho (o vayan a hacer) la crítica de No Line on the Horizon leyendo sólo los títulos de las canciones (es lo “bueno” del Periodismo, puedes dejar las crónicas, artículos, reportajes y críticas antes de que sucedan las cosas: ¡viva la veracidad vivaz!).

A sus “líderes” les pasa algo similar. Hagan lo que hagan, Raúl y Bono (“estrella del rock y comprometido”), Bono (“rock y compromiso”) y Raúl, en según qué medio van a recibir hostias como panes. Raúl lleva acabado y sobra desde hace siete u ocho años y no es que se pueda negar que ha hecho varias temporadas más que tristes, pero al menos en las dos últimas al pobre hombre habría que reconocerle algo (0,53 goles de media en partidos oficiales, según los datos de la Wikipedia), por muy mal que te caiga. A lo mejor es hasta bueno para él, que las críticas parecen revitalizarlo. Hay gente “pa tó”.

A mi querido Bono le crean hasta plataformas para que no se meta en temas políticos. Personas del año por la revista Time (junto a Bill -el del Window Vista- y Melinda Gates) en 1995 y nominado al Nóbel de la Paz, al colega le llueven palos por sus actividades político-humanitarias. Que sí, que vale, que sirven de promoción: ok; que en vez de gastarse el dinero en lujo y comodidades los podría donar a ayudar al Tercer Mundo: también (conozco a un montón de gente rica que se ha ido a vivir a una cabaña y ha donado toda su fortuna… Eso sí, una vez pobres, ni puto caso, ni poder mediático, ni leches en vinagre)… Total, que si hace caso a las críticas, el irlandés debería dedicarse exclusivamente a la música y no meter las narices en otros asuntos: ¿a quién le importa que su actividad -por muy interesada que sea- pueda ayudar a que se le condone parte de la deuda a los países más pobres del mundo?, ¿para qué sirve que organice eventos y promueva organizaciones para paliar el hambre en África si su espíritu no es completamente puro? Toda la razón del mundo, salvo con el matiz de que me da a mí que al niño desnutrido de la aldea, del pueblo o la ciudad más empobrecida del planeta, al final le va a resbalar la “pureza ideológica” (que probablemente nunca exista) y prefiera que le lleguen las vacunas, la comida o el agua potable, que se “conforme” con sobrevivir.

Por supuesto, pena por ellos, ninguna. Por mucho ruido que hagan las críticas, al final vociferan más “los incondicionales”, que le verán el lado positivo al catenaccio de Capello o a la estridencia del Pop. Mientras tanto, Real Madrid y U2, Bono y Raúl, se podrán partir el culo con todo el tinglado: “Ladran, Sancho…”.

Nosotros, por suerte, siempre nos podremos echar unas risas con la visión chanante de la realidad (en este caso boniana: “¡Bonoooooooooooooor!” ): http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-bono.html

U2 en tres dimensiones

14 octubre, 2008

Entras en la sala y te facilitan unas gafas megahorteras, que seguro que harían las delicias de Bono. Buscas, con torpeza tu asiento (es lo que tiene si no te quitas las gafas) y te dispones a disfrutar de un espectáculo de los buenos si eres fan de U2, si no… también. Tener la oportunidad de disfrutar de un concierto casi como si estuvieras encima del escenario es alucinante. Si además se trata de uno de los grupos que mayores artificios llevan siempre a cuesta (probablemente sólo los Rolling se les puedan comparar en ese apartado), pues entonces es ya absolutamente brutal.

El concierto documental fue grabado durante el último tramo del Vertigo Tour en Sudamérica, pero a lo largo de sus 85 minutos se ha ido seleccionando prácticamente lo mejor, o más bien, lo más conocido de los irlandases. Si no tuviste la oportunidad de asistir a uno de los conciertos de la última gira, éste es el mejor sucedáneo. Tendrás la ocasión de escuchar canciones míticas como Vertigo, Beautiful Day, Miss Sarajevo, Sunday Bloody Sunday, Where the Streets Have No Name, New Year´s Day o Pride (in the name of love).

Por supuesto el documental acaba, como todos los conciertos de U2, con esa maravilla llamada One. Y después, en el bis, se suceden The Fly (espectaculares los efectos de Motion que se incluyen durante esta melodía, muy en la línea Zooropa) y, por último, otra de las canciones que no necesita presentación: With or Without You. Mientras se sucedían los créditos y la gente comenzaba a abandonar la sala, se podía escuchar una versión acústica de Yahweh, la última melodía de How to dismantle an atomic bomb (sin contar el bonus track de según qué ediciones, Fast Cars). Para mi sorpresa, el público continuó desfilando sin reparar en que se estaban sucediendo en la pantalla algunos de los mejores momentos del evento, comparables a los instantes de “la Mosca”. En fin, cada loco a su tema…

En líneas generales, por la selección de canciones, se trata de un documental que si bien hará las delicias del fan de U2, por sus características parece destinado a cualquier amante de la música. La aplicación del 3D a un concierto completo era algo que no se había hecho hasta ahora (posiblemente porque tal lujo sólo se lo puedan permitir dos o tres grupos en todo el planeta).

En el apartado de lo malo, pues sinceramente la voz de Bono ya no es la que tenía en la gira Zooropa, posiblemente sea de los cuatro (Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr.) el que más flojea; pero como es el alma de la banda, casi podríamos decir que del Rock, pues se le perdona todo. Por otro lado, hay una serie de canciones omitidas que me sorprenden: I Will Follow y I Still Haven´t Found What I´m Looking For, son las que más me llamaron la atención que no sonaran (o hubo un momento en el que yo me empané (que también podría ser el caso). Tampoco estuvo Stay, pero esa creo que es ya para muy fan de U2.

Puede que dentro de unos años, esta fórmula se estandarice dentro del mundo de la música; pero mientras tanto, a la espera de que los irlandeses saquen su nuevo disco, tendremos que conformarnos con U23D.

Más información en: http://www.u23d.com.es/

El momento One fue de los más memorables